Archivo de la etiqueta: Yasser Arafat

El cínico Premio Nobel

Portrait of Alfred Nobel (1833-1896) by Gösta ...
Portrait of Alfred Nobel (1833-1896) by Gösta Florman (1831–1900). (Photo credit: Wikipedia)

El cínico Premio Nobel

Una pequeña investigación sobre el origen, disposiciones e historia de los más famosos galardones del planeta, los premios Nobel, es posible que los degrade ante su vista; una investigación mayor quizá los degrade profundamente. La que yo he hecho es pequeña y no profunda, motivada porque, como a millones de los terrícolas, nos ha dejado estupefactos el Premio Nobel de la Paz: ¡a la Unión Europea!

Por supuesto, por mi formación, me interesó, cuando era estudiante, primero enterarme qué diablos premiaba el Nobel de Economía. Mi primer desencanto fue enterarme que no había sido instituido en noviembre de 1895 por Alfred Nobel para ser entregado a través de la Nobelstiftelsen (Fundación Nobel) a los ciudadanos del mundo cuya nobleza había sido volcada en algún bien de largo alcance para beneficio de la humanidad, sino hasta 1901 y por el Banco Central de Suecia desde 1969. Y la inmensa mayoría de las veces había sido entregado a pensadores de la economía de mainstream del pensamiento económico en cada ocasión casualmente favorable a los grandes intereses económicos de las grandes potencias.

Alfred Nobel decidió antes de morir crear la fundación citada, firmando un documento que decía lo siguiente: “Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las ciencias físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en fisiología o medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo [whatever that means]; por último, la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, en favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de congresos de la paz”.

No entraré en consideraciones sobre los primeros tres premios (física, química y medicina), que deben tener fantásticas historias dignas de ser conocidas, pero se sabe la cantidad de “grilla” internacional cuasi descarada que ha rodeado a muchísimos de los premios de literatura. Y no se diga sobre el Premio Nobel de la Paz: casi, plenamente, política pura.

Nobel, nació en Estocolmo, estudió en Rusia e ingeniería en Estados Unidos junto al famoso ingeniero John Ericson; su formación científica en todo lo referente a explosivos la alcanzó trabajando junto a su padre. Joven aún, Inmanuel Nobel, con toda la familia, emigró a San Petersburgo, donde fundó primero un establecimiento destinado a la fabricación de torpedos y después, sucesivamente, un astillero, una fundición de hierro y fábricas de armas, en los que laboraron intensamente, junto al progenitor, los tres hijos mayores. Alfred, que unía a su genio creador en la química, una especial habilidad para los grandes negocios, antes de cumplir treinta años, fundó por cuenta propia, en 1862, una fábrica de nitroglicerina en Estocolmo y tres años después otras dos, en Winterviken y Kummel del Elba, llegando a ser esta última una de las más importantes de Europa.

En 1867 Nobel acababa de descubrir la dinamita, con lo que hacía posible el uso industrial de la nitroglicerina. Multiplicó los establecimientos dedicados a esta industria, de grandes proyecciones, e introdujo el nuevo explosivo en toda Europa y en Estados Unidos. En 1873 fijó su laboratorio en Saint-Servan, cerca de París, y creó ahí la gelatina explosiva, llamada también gelatina de Nobel, una mezcla de nitroglicerina y nitrocelulosa. El espíritu pacifista del Nobel de entonces no era muy evidente. Su apodo era El rey de la dinamita, y para quien escribió su epitafio, éste había sido el significado de la vida de Alfred Nobel.

No, no es el fantasma de Nobel el responsable, pero con frecuencia al comité Nobel de la Paz nos defrauda, apartándose, a veces considerablemente por los dispuesto en los estatutos por su creador.

¿Qué le parece Mahatma Gandhi? No, nunca recibió el Premio Nobel de la Paz. Es seguro que muchas personas podrían hacer una larga lista de quienes no lo recibieron ateniéndonos a lo dispuesto por Nobel, y podríamos hacer también la contraria: “es un individuo o grupo que haya trabajado por la fraternidad de las naciones, por la abolición de los ejércitos o por la promoción de congresos de paz”, Yasser Arafat, ¡Henry Kissinger!, Anwar el Sadat, Al Gore…

“Durante un periodo de 70 años, Alemania y Francia han combatido en tres guerras. Hoy una guerra entre ambos países es impensable. Esto demuestra cómo, por medio de esfuerzos bien intencionados y construyendo una relación de confianza mutua, los históricos enemigos se han convertido en estrechos aliados”, escribió el Comité Nobel de la Paz para otorgar el Nobel de la Paz a la Unión Europea… “La división entre el este y el oeste llegó a su fin, la democracia se fortaleció, muchos conflictos étnicos se han solucionado”. Mientras, Bruselas, con la señora Merkel con la rienda de Bruselas en las manos, ha enriquecido como nunca a los ricos europeos y ha destripado a las mayorías de los pueblos europeos. ¡Cínica la “racionalidad” del Nobel!

Por José Blanco

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/16/opinion/022a2pol

El combate de nuestra época

Mohandas K. Gandhi (1869-1948), political and ...
Mohandas K. Gandhi (1869-1948), political and spiritual leader of India. Location unknown. Français : Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), Guide politique et spirituel de l’Inde. Lieu inconnu. (Photo credit: Wikipedia)

Gandhi, fundador

El combate de nuestra época

India y Pakistán tienen un padre común: Mahatma Gandhi, el gurú que logró que Gran Bretaña renunciase a su soberanía sobre el vasto subcontinente. Gandhi se educó en una familia religiosa y desde niño aprendió a ser vegetariano, ayunar para purificarse y no agredir a ninguna criatura viviente. Durante su juventud no se interesó mucho en política. Confesaba que hasta cumplir dieciocho años nunca leyó un periódico. Después de educarse en Inglaterra y recibirse en Leyes, se estableció en África del Sur. Las crueldades del “apartheid” le enseñaron las realidades de la política.

Fue arrojado violentamente de un tren por el crimen de ocupar un asiento reservado a los blancos. Fue expulsado de los tribunales donde litigaba. Comenzó a organizar a la comunidad india de Sudáfrica y aprendió a combatir la discriminación con manifestaciones no violentas.

Estuvo a punto de perder la vida en más de una ocasión pero nunca quiso vengarse de sus agresores. En vísperas de la Primera Guerra Mundial regresó a su patria, donde ya era conocido por su actuación anterior. Leyó el Corán y a Tolstoi y llegó al convencimiento de que todas las religiones son verdaderas. En su casa nunca se cerraban las puertas y cada día acudía a platicar con él una legión de partidarios de sus creencias. Al finalizar la contienda bélica, Gandhi era ya la figura cimera de la vida política en la colonia británica. Estimuló el nacionalismo y logró implantar un programa de no violencia desobedeciendo el dominio británico y boicoteando todas las instituciones: oficinas, escuelas, tribunales, legislaturas, recaudaciones fiscales, que dependiesen de la autoridad de los ingleses. Estos respondieron con una violenta represión: prisiones, masacres. Pero la autoridad moral del Mahatma se fortalecía cada vez más.

Gandhi se distinguió por sus dotes persuasorias, fue un artífice de la mediación y un poderoso conciliador.

Finalmente, en 1947, el Reino Unido terminó por ceder la soberanía a su díscola provincia, que le resultaba imposible de gobernar. Causando gran dolor al Mahatma, hindúes y musulmanes se separaron en dos Estados: India y Pakistán. Gandhi fue, sin dudas, uno de los grandes luchadores anticoloniales y antirracistas de este siglo. Fue asesinado por un extremista. La historia registrará su nombre junto al de Fidel Castro, Nelson Mandela, Yasser Arafat, Nasser, N’Krumah, Nehru, Sukarno, Sun Yat-sen, Lumumba, Agosthino Neto y Samora Machel entre tantos que lucharon con sus ideas, o con las armas en la mano, por independizar a los empobrecidos países, agrícolas y dependientes, de la explotación de las naciones opulentas e industrializadas.

Ese ha sido uno de los rasgos que caracterizan el siglo que terminó. El principal problema del despertar de los nacionalismos fue asumir la modernidad para lo cual se necesitaban créditos y tecnología. Nada de ello fue fácil. El fracaso del modelo soviético, la ofensiva del neoliberalismo con sus privatizaciones y su congelación del pacto social propiciaron un demora en la asunción de la soberanía plena. El diseño de un orden mundial bajo el control de Estados Unidos está teniendo una fuerte resistencia.

En España, los separatistas vascos han recurrido al injustificable terrorismo para lograr su escisión nacional, en tanto los catalanes se han organizado políticamente en torno a Convergencia i Unio para obtener satisfacciones a su perfil nacional por medio de una lucha civil. Después de reclamar su escamoteada soberanía, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, Estonia, Lituania y Letonia alcanzaron su objetivo al disolverse la Unión Soviética. Los nacionalistas ucranianos, que no vacilaron en unirse a las fuerzas alemanas cuando invadieron Rusia, finalmente se independizaron al disolverse la Unión Soviética. Eritrea logró separarse de Etiopía al fracasar la revolución conducida por Mengistu Haile Mariam. El separatismo de Biafra condujo a una sangrienta guerra en Nigeria y terminó aplastado. Timor Oriental vio ahogados en sangre sus esfuerzos iniciales por separarse de Indonesia, debido a la represión bestial de un tirano como Suharto. Los tamiles de Sri Lanka se han visto enfrentados a intensos combates. Irlanda del Norte ha llevado a cabo, durante un largo período, una tenaz resistencia contra una triple guerra colonial, religiosa y política animada por Gran Bretaña. El nacionalismo peronista dio alas a los “descamisados”, al predominio de los humildes y humillados. Nasser fue la clarinada inicial de un renacimiento del arabismo, sepultado por años de colonialismo. El Ayatollah Jomeini fue el factor que permitió eliminar al régimen despótico de Reza Palevi y entronizar el fundamentalismo basado en el imperio de la fe y el ascenso de las capas populares.

Figuras como Mahatma Ghandi en la India, Kemal Ataturk en Turquía y Sun Yat-sen en China, han basado su prédica en el nacionalismo para alcanzar sus objetivos de independencia y modernización de sus respectivos países. Gandhi quedará como uno de los precursores del gran combate de nuestro tiempo: la lucha por la soberanía política y la independencia económica con una justa distribución de los bienes terrenales entre todos los seres humanos.

Lisandro Otero
Rebelión

gotli2002@yahoo.com