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EL ROEDOR: Ni es revolución; ni tiene cabeza

Es una culebra que se mueve más en los países que han gozado de ciertos períodos de desarrollo económico; pero que los ricos y los administradores de la llamada democracia representativa (los gobiernos y los partidos del sistema), han manejado mal, que frente a cada crisis económica, los susodichos optan por el “recorte”, la “austeridad” y los “impuestos” que reducen lo conquistado. Es una culebra de “clase media”, como prefieren llamarla los sociólogos y politólogos actuales, pero que en la jerga marxista se llama “pequeña burguesía”. Los países que han alcanzado largos períodos de crecimiento (y entre ellos está la República Dominicana), la culebra, que no es una revolución, sino que marcha y se mueve bajo el signo de la “indignación”, y sus lugares preferidos para manifestarse son aquellos sitios que representan los signos del poder, es temida por ricos, los partidos gobernantes y también los de oposición y casi todos los del sistema (o los que viven disimuladamente del sistema, como las izquierdas falsas).

Ascendieron a “clase media”, pero se han encontrado con el valladar de la corrupción, la negligencia; el ahogamiento con los servicios elementales de electricidad, transporte, complejos, tediosos y mañosos servicios bancarios. Son movimientos contra el robo, las inconductas, la corrupción, la burocracia, la impunidad, la mordida, las coimas, el picoteo. Por tanto, son un movimiento contra “la democracia representativa”, para que se convierta en “participativa”. Es un verdadero movimiento apartidista, sin ideología y sin “líderes” con quienes negociar, y eso es que lo hace elusivo. Quien se presente como “dirigente” es inhabilitado con tal, como farsante, por las voces de todos: “¡No queremos jefes!”. “Yo llegué ahora, ¿quién se robó lo mío?”. “No quiero sexo; el gobierno me jode las 24 horas”, dicen las consignas del hormiguero humano que se moviliza contra los que los oprimen, los joden, les hacen la vida cada día más precaria con soluciones a medias, con el ‘reunionisno cretino’, contra las mancuernas de las cúpulas mandantes.

2.- Parlamentos
Los Parlamentos, formados por “todos los demócratas” están asustados: buscan soluciones, recortes, parches, discursos temblorosos en favor del pueblo. Gobiernos y oposición saben que los movimientos sin cabezas que claman por mantener su nivel de vida o que no lo pueden seguir elevando por todas las trampas y fugas del sistema, quieren sus cabezas, sin importar quiénes la representen en los Congresos (sea a la derecha, al centro, a los comunistas, que abundan en Grecia, Italia, Portugal, Francia). Temen: están asustados. Pero no estamos frente a una revolución social; los “indignados” no tienen fuerzas para cambiar el sistema. Por eso, en Argentina hubo 5 presidentes en tres días, pero el sistema “democrático” permaneció. Y así en Italia, en Túnez, en Egipto, en Wall Street. El movimiento crece y disminuye, pero se enciende por cualquier cosa: por una pela a infeliz en Túnez, por un exceso policial en Francia, por un aumento de pasaje en Brasil o desproporcionado de cualquier alimento. En Haití los movimientos son conspirativos, cuando los hay, porque no hay democracia que perfeccionar, ni clase media. La culebra que se mueve no acepta “cabeza”, pues quien se coloca usurpando la cabeza, evidencia la ideología, el partido, y las masas no les creen a partidos organizados, a encerronas, no quieren “arrear para que otro enlace”.

3.- Movimientos espontáneos 
Son movimientos espontáneos cuyo origen, aparte de la reducción de su nivel de vida y el agobio de la vida cotidiana y el miedo a la “inamovilidad”, ha sido el Internet, las redes sociales, y en ellos participan de todos los partidos, movimientos sociales, que dentro de la chorrera de masas, “anulan” o “apartan” a los radicalismos. En Egipto, no quieren ni gobiernos comunistas, ni fundamentalistas religiosos, quieren que Morsi se vaya y que llame a elecciones (cayó en el gancho, EEUU, Francia y Qatar no le han reducido la ayuda y la vida se deteriora cada día más). Ellos no quieren un nuevo nasserismo, ni la destrucción del Ejército. En todas partes se alzan contra los recortes sociales, como en Inglaterra, España, Alemania, Bélgica, Portugal, Irlanda; en Argentina “por el corralito” de Menem que mandó a todos a la miseria. En Brasil, contra el aumento del pasaje, la corrupción, el aumento de los capitales de los ricos y los miles de millones metidos en los estadios para el mundial del fútbol y las Olimpiadas. Revolución no hay; hay una lucha de la clase media para evitar empobrecer, ni les maten sus sueños; sí es una lucha anticapitalista, antirricos, y antisistema democrático fatuo, que nada resuelve.

 

CON LA CRISIS DEL CAPITALISMO DESIGUALDAD EXTREMA EN EEUU

¿Quiénes pertenecen al 1 por ciento “top” y cómo se ganan la vida?

desigualdad5El 1 por ciento más rico de Estados Unidos ahora posee más del 40 por ciento de la riqueza y se lleva a casa casi un cuarto de la renta nacional. Evidencias basadas en declaraciones de impuestos indican que esta súper elite del 1 por ciento se compone de ejecutivos no financieros, profesionales de las finanzas, dueños de bufetes de abogados, propietarios inmobiliarios y profesionales médicos.

Las ganancias en este nivel crecen en correlación con la desregulación y otros cambios legales que trajeron la crisis financiera. Mientras el 99 por ciento padece las consecuencias directas de la crisis, el 1 por ciento se muda cada vez más lejos de los vecindarios en deterioro, a vivir a enclaves ricos más aislados, según un estudio de Stanford University en 2011.

En las protestas en Wall Street se puso el mayor énfasis en el “99% versus el 1%”. Una respuesta a la pregunta ¿quiénes componen el 1%? y ¿qué hacen para ganarse la vida? fue ofrecida por Mike Konczal, en su artículo “Who Are the 1 Percent and What Do They Do for a Living?”, publicado en Rortybomb, el 17 octubre 2011, y posteriormente validado como “noticia independiente” por el Proyecto Censurado y la Fundación Media Freedom International.

Lo más relevante del trabajo de Konczal son los gráficos (en inglés) basados en datos de las declaraciones de impuesto e investigaciones de diferentes autores. Los gráficos de Konczal exponen el tipo de trabajo y el crecimiento de los ingresos de los principales miembros del 1% y aspectos del cambio en la mayor desigualdad del ingreso.

El autor concluye que el 60 por ciento de ingresos más alto pertenece a esas profesiones y que bajo la manera en que se estructuran las corporaciones bajo las leyes actuales ” un negocio existe sólo para enriquecer a sus accionistas, incluyendo, por supuesto, a los propios altos directivos que se pagan a sí mismos mucho más dinero que el concepto de dividendos generados por las ganancias”.

Precisamente estos auto-pagos, o bonos, es lo que más molestó a la gente del movimiento Occupy Wall Street, sobre todo porque el 1 por ciento top “hace retiros de riqueza en tiempos de bonanza y luego dejan a los trabajadores y al resto de la economía real la carga de hacer frente a las consecuencias”.

Hay una buena razón para centrarse en el 1%, en lugar del 10% ó 50%. Los altos pagos que se otorgan a sí mismos los altos ejecutivos corporativos han empequeñecido los salarios de los trabajadores, como una recompensa por participar en prácticas de ingeniería financiera en la sombra. Estos problemas requieren una solución legal y por lo tanto constituyen un reto democrático y un replanteamiento de cómo queremos estructurar nuestra economía, dijo http://www.mediafreedominternational.org.

Los gráficos abordan las ocupaciones del 0,1 por ciento top, que integrarían la porcion superior del 1 por ciento (el 10% del 1%), incluyendo las ganancias de capital: “Todo se reduce a gerentes, ejecutivos y personas que trabajan en las finanzas. Los hallazgos sugieren que los ingresos de los ejecutivos, gerentes, supervisores y profesionales financieros pueden representar el 60 por ciento del aumento en la proporción del ingreso nacional que percibe el percentil superior en la distribución del ingreso entre 1979 y 2005″.

Como dato curioso, el autor dice que “por cada deportista de elite que se ganó un lugar en la cima de la pirámide de los ingresos debido a los cambios tecnológicos y al estilo de mercados de trabajo superestrella que se transmiten por todo el mundo, existen dos bebés recién nacidos del sector fondos fiduciarios”.

El 1% de gerentes y ejecutivos a menudo se encuentran en el nivel C de empleados, especialmente directores generales. Y sus ganancias frente al trabajador medio se han disparado en los últimos 30 años.

(Tomado de Argenpress.info)

La democracia “perfecta”: se envenena con su propia medicina antidemocrática

Obama in Albuquerque 6
Obama in Albuquerque 6 (Photo credit: Rubink1)

Noche del 6 de noviembre de 2012: celebraciones, risas, gritos y emociones. Algunos siquiatras felices y algunos sicoanalistas desencantados. Muchos sicólogos esperando las reacciones de historiadores y antropólogos. Saltos, movimientos de caderas, banderas alzadas, masticaderas de chicles, cánticos desentonados. Reelecto Barak Obama. Mitt Romney, simplemente, pasa a la historia estadounidense como un candidato más del republicanismo derrotado por la enorme imperfección de la democracia “perfecta“. El mundo continúa perdiendo. Hay guerras que vibran aun sin estallar. Sólo falta dar la orden en un día cualquiera de sobresalto en la Casa Blanca que no es de paz sino de guerra. Millones de esperanzas en el planeta mueren en cada elección presidencial de Estados Unidos. Lo que más “exacto” se parece a la lógica (con un poco de política, otro tanto de ideología, un puño de filosofía y una gran cantidad de pragmatismo) es una elección presidencial estadounidense: el republicano se parece tanto al demócrata -sin importar el color de la piel- que el mejor republicano termina siendo el demócrata. Todos los silogismos se confunden en una elección presidencial en Estados Unidos. Tanto para el demócrata como para el republicano la salsa que es buena para el pavo no es buena para la pava. El empirismo y el racionalismo derrochan sus alegrías en el pragmatismo del resultado electoral. De allí en adelante las contradicciones entre demócratas y republicanos son más ficticias que verdaderas. Por el imperialismo y para el imperialismo es el juramento más sagrado de quien sea el Presidente de Estados Unidos sin importar, hasta ahora, su militancia política porque la ideología es la misma.

Los mafiosos de Wall Street seguirán gobernando por boca de Obama. Continuarán los marines siendo los guardianes del dólar. Los trusts hablarán por los descamisados y los sindicatos se encargarán de defender las fronteras nacionales de Estados Unidos. Las universidades más famosas se ocuparán de producirle más heridas a las ciencias sociales con nuevas mentiras y desinformaciones. El racismo dejará correr las aguas mientras el negrito sea Presidente. La crisis económica tiene en Obama las explicaciones más resignadas al status quo. La cultura estadounidense seguirá nutriéndose de la savia económica de otras naciones. Allí estará el Estado chino para asumir su papel de comprador de deudas. Algún Gobernador o Senador se acostará con una amante necesitada de nuevas joyas o provocando abortos clandestinos. Algún frustrado o enloquecido por sus tantos asesinatos cometidos en otras regiones del mundo invadida por el imperialismo, descargará su arma matando niños en cualquier escuela desprotegida de vigilancia policial. Ganaron los hacedores de armas para la guerra. Vencieron los monopolios que en el mercado mundial maniobran y se enriquecen con las trampas de los precios sobre las demandas de los necesitados. Qué carajo: ya se olvidó que los Tigres perdieron la Serie Mundial con San Francisco. Ganando el republicano o el demócrata sigue siendo vencedor el sionismo sobre un mundo islámico que prefiere matarse por Alá que por un régimen socioeconómico que realmente le traiga la auténtica felicidad terrenal. Eso se respeta pero seguramente Alá quiere es la redención social y no que unos pocos musulmanes gobiernen en su nombre y sirvan a los intereses del capitalismo dando la espalda a las enormes y desiguales necesidades de sus pueblos. El fascismo está allí como esperando su momento para descargar todo su odio sobre la casi totalidad de la población del mundo.

Los latinos, mayoritariamente, votaron Obama para que no sigan tratándolos como latinos sino como estadounidenses. La democracia del voto popular recibe una vez más una herida que algún día se transformará en gangrena. Para Obama, con su triunfo, lo mejor para Estados Unidos está por llegar. ¡Ni Dios sabe que significa “lo mejor“! Tal vez, Irán o, quizás, Siria sabrá, alguna de las dos primero que el Señor, que es “lo mejor! La aplastante mayoría del pueblo estadounidense quiere seguir viviendo a costilla de las economías de otros pueblos, sin importar que éstos sufran las nefastas consecuencias de ser tantas veces víctimas de las políticas de rapiña del imperialismo capitalista. El socialismo está más cerca del Cielo que de Estados Unidos. El proletariado estadounidense es el encargado de confirmarlo con su propia resignación al nacionalismo extremo. ¡Malditas, desde ahora hacia adelante, todas las fronteras que reducen el pensamiento o la conciencia de los pueblos al interior de las cuatro paredes que la aprisionan! Definitivamente, el socialismo no es patria, es universo, es humanidad. El capitalismo está a cargo de confirmarlo. Mientras existan las patrias el imperialismo seguirá gozando un bolón y parte de muchas otras. Claro, nadie debe desarmarse de patria si el socialismo no se materializa universalmente.

¿Por qué es una farsa democracia electoral en Estados Unidos?

El imperialismo es casi perfecto para explotar y oprimir pueblos o naciones o estados. El pragmatismo imperialista no se desvive por su pueblo. Todo lo concentra en pocos estados de la unión, porque allí están los votos que determinan a los mágicos del Colegio Electoral. Más de trescientos (300) millones de habitantes dependen de la voluntad de quinientos (538) elegidos, que son la mafia más poderosa que electoralmente se conozca en el planeta. Al Gore lo sabe mejor que nosotros. Hasta son invisibles como dioses estatales con poderes nacionales. El extinto escritor francés Alexis Henri Charles de Clérel (conocido como conde de Tocqueville y autor del libro “La democracia en América“) dijo, que las presidenciales estadounidenses son unas elecciones atípicas en las que se vota Estado por Estado y no a escala nacional. Y tiene razón.

Existen siete (7) estados, denominados los “swing states” o, más concretamente, los “siete magníficos” más dos de rebote. Esos estados son: Florida, Ohio, Carolina del Norte, Virginia, Wisconsin, Colorado, Nevada, Iowa y New Hampshire. Son estados de una constante variación del electorado: hoy están con el demócrata y mañana pueden estar con el republicano. Si consumen ají pueden girar radicalmente y gritar “¡viva la guerra!”. En esos estados no valen bolitas mágicas, ni astrología, ni brujos ni encuestadores de oficio. Para esos siete estados y dos más se concentra lo más granado de la campaña electoral de los candidatos como también la mayor inversión económica buscando el triunfo del uno o del otro. Para esos estados van las promesas más realizables de los candidatos, porque las promesas utópicas se pagan muy caro:perdiendo uno en favor del otro los elegidos para el Colegio Electoral.

Los gobiernos de las naciones, de manera aplastante, han felicitado a Obama. Incluso un “socialista” nos ilustra la memoria para recordarnos que el triunfo de Obama es la prueba de un capitalismo solidario. ¡Bendito sea! No se altere camarada Marx que ese socialismo es la socialdemocracia con su chaleco de burguesía. No es propiamente la mayoría del pueblo que vota quien elige al Presidente de Estados Unidos. Es la mafia político-jurídica quien decide. ¡He allí la burla de un Estado que vende la idea de la perfección de su democracia como si el resto del mundo viviese descerebrado o con el cerebro más seco que el de don Quijote en su lecho de muerte! Por suerte, en este planeta, existen millones y millones de Sancho que sin ser académicos las realidades les han enseñado a pensar y a tener ideas de redención social.

El espíritu de los pueblos que sueñan con la paz acompañada de verdadera justicia social fue recogido en esa síntesis dramática pero cierta de que la noticia buena fue que Romney no ganó la Presidencia de Estados Unidos pero la mala es que fue reelegido Obama.

El imperialismo sigue dominando el mundo. Los pueblos tienen la misión de aniquilarlo en cada región del planeta. Sólo así nos acercaremos vertiginosamente al nuevo mundo: el socialismo. Mientras no sea así cada cuatro años en Estados Unidos se repetirá la payasada de una gran elección “democrática” para elegir al Presidente de la Unión.

Por: Freddy Yépez

Consecuencias políticas de la presidencia de Obama: pasado, presente y futuro

ELECCIONES ESTADOUNIDENSES:  Del “mal menor al mal mayor” y la desaparición del liberalismo crítico

 

por James Petras

 

Ante la reciente reelección del “demócrata” Barack Obama, el sociólogo estadounidense James Petras hace un balance de su primer mandato, subraya el efecto netamente desmovilizador que ha tenido sobre los movimientos sociales y las fuerzas progresistas en Estados Unidos y augura “una agenda social aún más regresiva y reaccionaria” en el futuro inmediato de los estadounidenses.

 

English: Barack Obama
English: Barack Obama (Photo credit: Wikipedia)

 

La presidencia de Obama y el periodo previo de su pasada y presente campaña electoral han tenido un impacto devastador en movimientos sociales y populares, comprometidos en cuestiones de paz, derechos laborales, migratorios y constitucionales, así como de regulación medioambiental.

 

El movimiento por la paz desapareció virtualmente cuando sus líderes instaron a sus partidarios a enfocar sus actividades en la elección de Obama. Él los recompensó aumentando el gasto militar y participando en guerras consecutivas, de manera directa o indirecta, en siete países, sembrando el caos y la destrucción. Se enfrentó a una mínima oposición ya que muchos ex-activistas por la paz, consternados, se alejaron o se aferraron a un puesto y se disculparon por la guerra. En 2012, los líderes partidarios -menos pacifistas- repiten el mismo mantra para apoyar a Obama; pero no se atreven a repetir la última mentira (en el nombre de la “paz) sino que proclaman “la derrota de Romney”.

 

El movimiento por los derechos de los inmigrantes previo a la elección de Obama en 2008 movilizaba a varios millones de personas…hasta que fue infiltrado y tomado por politiqueros méxico-estadounidenses del partido Demócrata que lo convirtieron en una máquina electoral para asegurarse su propia elección y la de Obama. Éste recompensó a los inmigrantes estableciendo un récord: deteniendo, encarcelando y expulsando a un millón y medio de inmigrantes durante su mandato.

 

El masivo movimiento por los derechos de los inmigrantes ha sido en gran parte desmantelado, y ahora políticos estafadores del partido Demócrata solicitan el voto de los desilusionados votantes inmigrantes.

 

Los afroamericanos fueron los más olvidados dentro de la clase trabajadora estadounidense durante el mandato de Obama. Experimentaron los niveles más altos de desempleo, de ejecuciones hipotecarias y los periodos más largos sin encontrar trabajo. Se volvieron políticamente invisibles ya que Obama se inclinó a buscar maneras de apaciguar a los rabiosos racistas blancos que buscaban etiquetarlo como un “presidente negro”. Líderes afroamericanos -políticos y religiosos- y celebridades de los medios de comunicación hicieron todo lo posible para bloquear cualquier oposición popular, reivindicando que sólo “reforzaría a los racistas” –ignoraban así el apoyo y rescate de Obama a la blanca Wall Street mientras le daba la espalda a millones de hogares afroamericanos bajo el agua. Sin un movimiento o liderazgo, temerosos del problema (racismo económico) y la solución (cuatro años más de invisibilidad con Obama) la mayoría de trabajadores afroamericanos están destinados a la abstención o a taparse la nariz y votar a “Oreo” Obama.

 

El movimiento Occupy Wall Street, precisamente porque era independiente del Partido Demócrata y cansado de la total subordinación de Obama a Wall Street, dio voz temporalmente a la vasta mayoría de la población que se opone a los dos partidos. Los funcionarios locales y estatales del partido Demócrata aplaudieron “la causa” y luego reprimieron el movimiento.

 

Un movimiento espontáneo sin dirección política, que a falta de un liderazgo político alternativo, fue incapaz de enfrentar el régimen de Obama: el movimiento declinó y se desintegró, siendo muchos de sus simpatizantes absorbidos por la campaña del “mal menor” de Obama. La animadversión de las masas populares hacia Wall Street fue calmada con la alegación de Obama de haber salvado “la economía” de la catástrofe con la canalización de 4’5 billones de dólares a los bolsillos de los banqueros.

 

Los derechos constitucionales fueron atacados salvajemente por la defensa de Obama en juicios militares, las torturas de la era Bush, la extensión del poder de arbitraje ejecutivo incluyendo poder presidencial para asesinar a ciudadanos estadounidenses sin un juicio previo.

 

Mientras algunas organizaciones legales libraban un buen combate por las libertades civiles, la gran mayoría de liberales brillaban por su ausencia en movimientos democráticos sostenidos que apoyen los derechos de 40 millones de estadounidenses bajo vigilancia policial, especialmente ciudadanos musulmanes e inmigrantes. Ellos escogieron no avergonzar al Presidente Demócrata: sobrepusieron la relección de un estado policial Demócrata por encima de su supuesta defensa de los derechos constitucionales. Nada de manifestaciones masivas por las libertades civiles; nada de protestas contra la política de Seguridad Nacional; nada de grandes movimientos por la libertad de expresión contra la abolición del derecho a criticar a Israel.

 

Durante décadas, la confederación de sindicatos y los movimientos de personas mayores defendieron la Seguridad Social, Medicare y Medicaid. Con Obama en el cargo, declarando y preparando abiertamente mayores reducciones y clausulas regresivas en la cobertura (aumentando la edad requerida) y la indización, no ha habido un movimiento de protesta significativo. Estos programas que casi durante un siglo (seguridad social) o medio (Medicare, Medicaid) se han considerado intocables están ahora, según Obama, “en la mesa” para ser despiezados (“reformados”, “ajustados”). Los millonarios jefes sindicales han empleado a un pequeño ejército de trabajadores para hacer campaña y recaudar 150 millones de dólares para re-elegir a un Presidente que promete hacer grandes recortes en los programas de sanidad para los pensionistas y los pobres. Obama ha legitimado las posiciones regresivas socialmente de la extrema derecha mientras que el Partido Demócrata ha neutralizado cualquier oposición sindical o movilización.

 

Por último pero no menos importante, el régimen de Obama ha cooptado críticos progresistas liberales y sociales de manera encubierta. En nombre de “oponer a Romney” expertos progresistas como Chomsky y Ellsberg, han acabado aliados con multimillonarios de Wall Street y Silicon Valley, militaristas del Pentágono, partidarios de la Seguridad Nacional e ideólogos sionistas (Dennis Ross) para elegir a Obama. Por supuesto, el apoyo de los progresistas será aceptado –aunque apenas reconocido- pero no tendrán ninguna influencia en la futura política de Obama después de las elecciones: serán desechados como condones usados.

 

El futuro: las consecuencias post-electorales

 

Con o sin la relección de Obama, su régimen y sus políticas han preparado el terreno para una agenda social aún más regresiva y reaccionaria: los niveles de vida incluyendo la sanidad, el bienestar y la seguridad social se reducirán drásticamente. Los afroamericanos permanecerán invisibles excepto para la policía y el racista sistema judicial. Los inmigrantes serán perseguidos y expulsados de sus casas y de sus trabajos: los sueños del estudiante inmigrante se convertirán en pesadillas llenas de temor e inquietud. Escuadrones de la muerte, guerras por poderes y teledirigidas se multiplicarán para apoyar a un imperio en bancarrota. Innumerables e hipócritas progresistas cambiarán de rumbo y criticarán al presidente que han elegido; o si fuera Romney atacarán los mismos vicios que pasaron por alto durante la campaña electoral de Obama: más recortes en gasto público; el cambio climático provocará un mayor deterioro en la vida diaria y la infraestructura básica; más inundaciones, incendios, plagas y apagones. Los neoyorquinos van a aprender a depurar el agua del wáter; quizá tengan que beberla y bañarse en ella.

 

James Petras

 

 

¿Que Nuevo Modelo POLITICO debe Alumbrarnos? No hay revolución sin un proyecto y un camino claro

La Revolución inminente

 Todo movimiento ciudadano que se enfrente al poder, es un movimiento político. No tiene sentido acampar junto a Wall Street o frente a los ampulosos rascacielos de la aristocracia financiera. Ellos se encargan de acumular beneficios, especular sin control, sobornar a los políticos, estafar a los ciudadanos, evadir capitales…. Pero no mandan. No pueden hacerlo. El poder, entendido como la capacidad de influir y decidir sobre los resultados, reside en los Estados, porque ellos controlan la fuerza (ejército, fuerzas y cuerpos de seguridad), dictan las reglas del juego (leyes) y gozan de recursos humanos (empleados públicos) y económicos (bienes y hacienda pública).Nos hemos pasado 70 años (tras la II Guerra Mundial), creyendo que el remedio a todos los males de la humanidad lo encontraríamos en la Economía, la gran superestructura, la ciencia madre. Detrás de cada acción humana sólo había motivos crematísticos. La Historia se explicaba como un encadenamiento de causas económicas que provocaban cambios sociales y políticos. Intelectuales de todo el mundo se han dedicado a razonar y discutir sobre las bondades o maldades del capitalismo y sus variantes (liberal, Keynesiano, tercera vía…). Cegados por esta falsa opinión, dispuestos a encerrar el mundo en ecuaciones macroeconómicas, hemos dejado de pensar, de criticar, de discernir sobre nuestro modelo político, la democracia representativa.

La democracia representativa, como las demás formas de gobierno (monarquía absoluta, dictadura, democracia participativa…) tiene un principio, un desarrollo y un final. Todo sistema humano crece como un árbol: germina a partir de la semilla de una ideología, va extendiendo su tronco hasta ramificarse (en instituciones) y adquirir su forma definitiva. Cuando la copa se ha completado, ya no puede cambiar. A partir de entonces el árbol (o sistema) no se adaptará a las transformaciones externas y, para protegerse, se irá encerrando en sí mismo, deslizándose por la de la senda de la decadencia.
Hace más de un siglo que Occidente vive bajo la hegemonía de democracia representativa. Nació como una exigencia de las sociedades europeas que tuvieron que rebelarse y demoler el sistema de clases sociales. Renovamos nuestros valores (con los derechos humanos) y surgieron nuevas instituciones políticas: elecciones, partidos políticos, constituciones, los tres poderes del Estado…, que se consolidaron con el tiempo, hasta adquirir un perfil definitivo. Desde hace décadas, los procesos electorales y las organizaciones políticas se han enquistado, siguiendo un irreversible proceso de decadencia. Encerrados en sus propias reglas, no están dispuestos a adaptarse y su principal función se ha convertido en resistir a toda costa. LEER MAS…