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Corazones ‘rojos’: La mayoría de los ciudadanos exsoviéticos añora la URSS

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AFP / Sergei Supinsky

Transcurridas dos décadas del derrumbe de la Unión Soviética, la mayoría de los ciudadanos de las ex repúblicas de la antigua URSS consideran que este cambio geopolítico fue negativo para sus países.

Una encuesta realizada por Gallup en 11 repúblicas postsoviéticas planteó a 1.000 participantes la pregunta de si consideran que la desintegración de la URSS, ocurrida hace 22 años, ha dañado o benificiado a la población de los nuevos países independientes surgidos de aquel colapso.

Aproximadamente un 51% de los encuestados, sobre todo en Armenia, Rusia y Ucrania, considera que la desintegración del bloque comunista no ha resultado beneficiosa, desencadenando violencia y conflictos étnicos en el espacio postsoviético, mientras que un 24% valora la desintegración de la Unión Soviética como algo positivo. En lo que se refiere a Rusia, un 55% cree que este cambio geopolítico dañó a su país y sólo un 19% de los rusos cree que el colapso de la URSS mejoró su estilo de vida.

El estudio revela que las personas mayores de 30 años son más propensas a sentir nostalgia por el pasado soviético y a creer que el derrumbe de la URSS perjudicó a sus países, mientras que los jóvenes sin recuerdos del pasado soviético suelen percibir su situación actual con más optimismo.

Según la información estadística, un 33% de los jóvenes encuestados califican la desintegración del bloque de ”dañina”, mientras que aproximadamente un 30% de las personas menores de 30 años ven ciertas ventajas. A su vez, un 20% de participantes en el sondeo no hacen estimación alguna o se niegan a contestar.

El resultado de la encuesta sugiere que “la libertad que pensaron que podrían obtener después de la caída de la Unión Soviética no se ha materializado”, afirma el estudio. En este contexto, es muy notorio el caso de la república de Tayikistán, donde un 61% de los encuestados teme dar una opinión política.

Asimismo, el sondeo de opinión pública demuestra que una parte significativa de los ciudadanos de las exrepúblicas soviéticas no vislumbran ninguna mejora a corto plazo, dando por hecho que tras la desintegración de la URSS las generaciones posteriores tendrán menos oportunidades, mientras que un 18% tienen confianza en el futuro.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/114970-urss-ciudadanos-anorar-tiempos-sovieticos

7 frases de Mandela que probablemente no encontrará en los medios de EE.UU.

AFP / Walter Dhladhla

El portal BuzzFeed eligió algunas de las frases críticas contra la política de EE.UU. y sus aliados hechas por el emblemático líder mundial Nelson Mandela, que falleció este jueves 5 de diciembre

“EE.UU. no ha superado la segregación que combatió Mandela”

Lo que quizá no sabía de Nelson Mandela

EE.UU. consideró a Mandela “terrorista” hasta 2008

Sobre la guerra de EE.UU. en Irak:
“Si hay un país que ha cometido atrocidades inexpresables en el mundo es Estados Unidos. Ellos no se preocupan por los seres humanos”.

En Israel:
“Israel debería retirarse de todos los territorios que quitaron de los árabes en 1967 y, en particular, Israel debe retirarse completamente de los Altos del Golán, del sur del Líbano y de la Ribera Occidental”.

Sobre la guerra de EE.UU. en Irak:
“Todo lo que él (Bush) quiere es el petróleo iraquí“.

Sobre Fidel Castro y la revolución cubana:
“Desde sus primeros días, la revolución cubana ha sido una fuente de inspiración para todas las personas que valoran la libertad. Admiramos los sacrificios del pueblo cubano en el mantenimiento de su independencia y soberanía ante la cara de la viciosa y orquestada campaña imperialista para destruir la impresionante fuerza de la revolución cubana. ¡Viva la revolución cubana! ¡Viva el camarada Fidel Castro!”.

Sobre el exlíder libio Muammar Gaddafi:
“Es nuestro deber apoyar al hermano líder… especialmente en lo que se refiere a las sanciones que están dirigidas no solo contra él, sino contra la gente común y corriente… a nuestros hermanos y hermanas africanos“.

2. En vísperas de la guerra de EE.UU. en Irak:
“Si nos fijamos en estos asuntos, llegaremos a la conclusión de que la actitud de EE.UU. es una amenaza para la paz mundial”.

Sobre Palestina:
“La ONU adoptó una postura firme contra el ‘apartheid’ y en los últimos años se estableció un consenso internacional que ayudó a poner fin a este sistema inicuo. Pero sabemos muy bien que nuestra libertad no es completa sin la libertad de los palestinos“.

Chomsky: “Se está produciendo un cambio histórico en América Latina”

 

Chomsky at the World Social Forum (Porto Alegr...

 

Chomsky, de 84 años de edad, ha sido citado más veces que Platón o que el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud. En las encuestas de opinión, es a menudo considerado uno de los principales intelectuales públicos del mundo, a pesar de estar en gran medida ausente de los medios de comunicación.Noam Chomsky. Foto: Archivo.

En una entrevista con un diario estadounidense, el profesor Noam Chomsky declaró que se está produciendo “un cambio histórico en América Latina”, la cual se “ha liberado a sí misma” de EE.UU., cuyo poder está en pleno proceso de declive.

“En los últimos años, por primera vez en su historia, América Latina se ha liberado sustancialmente a sí misma de la influencia extranjera. [..] Por ejemplo, no queda una sola base militar de EE.UU. en América Latina”, lo que indica, entre otras razones, un “cambio histórico” en la región, según recoge el diario estadounidense ‘The Washington Times’. 
El escritor explica que durante todo el período durante el que Latinoamérica estuvo bajo la dominación de EE.UU., “la estructura típica que ha guiado América Latina ha sido una pequeña élite europeizada, a menudo blanca, enormemente rica, y orientada hacia el Oeste, no hacia su propio país”.
Los países de América Latina también “se están moviendo hacia un tipo de integración”, añade. Para Chomsky, en el pasado, bajo el dominio exterior, los países de la región estaban bastante alejados entre sí. “Las interacciones de las pequeñas élites que les gobernaban eran con Occidente, y no con otros países de América Latina. Eso está cambiando”, insiste el profesor.
EL DECLIVE DE ESTADOS UNIDOS
En su opinión, con la “liberación” de América Latina y la primavera árabe, que ha “barrido Oriente Medio”, muchos han especulado que estamos ante el principio del fin del imperio americano. Sin embargo Chomsky señala que más que al fin, “estamos asistiendo al declive del poder estadounidense”.
Para Chomsky, el poder de EE.UU. sigue siendo abrumador pues continúa siendo “una fuerza aterradora muy intimidante en los asuntos internacionales”, pero [su poder] está disminuyendo”, aclara.
El profesor estadounidense continuó exponiendo que tal disminución era de esperar, dada la historia del ascenso de EE.UU. a su condición de superpotencia: ”El poder estadounidense llegó a su cima en 1945, el fin de la II Guerra Mundial […]. La guerra fue muy beneficiosa para la economía estadounidense”, llegando a poseer tras la contienda el 50% de toda la riqueza del mundo.
Sin embargo, desde los años 1970, cuando el mundo se volvió tripolar (con tres grandes centros de poder: EE.UU., Europa y Japón), tuvo que compartir su poderío económico descendiendo esta hasta el 25% de la riqueza del mundo. Y “ese proceso continúa en descenso desde entonces”, asevera el profesor.

 

 

Democratizar es desmercantilizar

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Emir Sader, Página12

La fragilidad de las democracias liberales quedó confirmada conforme pudieron convivir con el neoliberalismo y, más que eso, ser funcionales a ese modelo de exclusión social. La brutal penetración del dinero en todos los poros de la sociedad llegó de lleno a la política, con el financiamiento de campañas electorales, con los lobbies en los parlamentos, todo absorbido por las democracias liberales, revelando su inmensa elasticidad. Así como, a la vez, convivieron y lo siguen haciendo con modelos económicos neoliberales, de concentración de renta, exclusión social, expropiación de derechos fundamentales, aumento exponencial de la pobreza y la miseria.

Lo destacaba bien Marx, al decir que cuando las constituciones liberales enuncian que “todos son iguales frente a la ley”, ahí empieza la desigualdad. Pero mientras sea desigualdad económica, social, cultural, el liberalismo las soporta, con tal de que sus cánones para calificar a un país como democrático sigan vigentes: separación de los poderes, elecciones periódicas, multiplicidad de partidos, prensa libre (“libre” quiere decir “privada” en el vocabulario liberal).

La era neoliberal representa el máximo de realización del capitalismo en su afán de transformar todo en mercancía, en mercantilizar todo. Libre de las trabas de las reglamentaciones estatales, el capital fluye sin limitaciones, realizando la utopía de que sea un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio.

En nuestros países, esos procesos han trasformado profundamente a nuestras sociedades, destruyendo la escasa red de protección de nuestros Estados, transfiriendo hacia el mercado lo que eran derechos: a la educación, a la salud, a la cultura, al transporte, a la vivienda.

Gobiernos posneoliberales tratan de revertir ese brutal proceso de mercantilización, reponiendo en la esfera pública lo que fue llevado a la esfera mercantil. Frenando los procesos de privatización, revirtiendo en algunos casos empresas privatizadas a la esfera estatal. Pero, en lo fundamental, reconociendo y ampliando derechos de la gran mayoría de la población, víctima de la expropiación de derechos de parte del neoliberalismo.

La polarización fundamental en la era neoliberal se da entre la esfera mercantil y la esfera pública. Aquella, la esfera del mercado, del consumidor, de la selección social por medio del dinero. La esfera pública, a su vez, es la esfera de los derechos, de los ciudadanos, de la inclusión social.

El Estado es un espacio de lucha hegemónica entre la esfera pública y la esfera mercantil, pudiendo ser tanto un Estado financiarizado, cuanto un Estado refundado alrededor de la esfera pública. En el Estado, decía Pierre Bourdieu, siempre hay una mano derecha y una mano izquierda.

El neoliberalismo destroza al Estado e intenta imponernos la opción entre estatal y privado. Es decir, entre un Estado desarticulado por ellos o el mercado, que es lo se esconde detrás de lo que ellos llaman espacio privado.

Mientras que la disyuntiva es distinta: donde el neoliberalismo habla de esfera privada, lo que hay es la esfera mercantil. Y la esfera contrapuesta no es la esfera estatal, sino la esfera pública. La polarización que articula el campo teórico en la era neoliberal es la que se da entre esfera pública y esfera mercantil.

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Esa es la mayor batalla de la era neoliberal: la afirmación hegemónica de la esfera pública en contra de la esfera mercantil. Una sociedad justa es una sociedad centrada en la esfera pública, en la universalización de los derechos, en los ciudadanos, como sujetos de derecho; objetivos de los gobiernos posneoliberales

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COSAS DE LA ERA DE TRUJILLO

POR ELÍADES ACOSTA MATOS

El informe remitido al Jefe hoy, 27 de mayo de 1955, decía textualmente:
“El pasado miércoles 25 del corriente, a las diez y media de la mañana, fui a la penitenciaría La Victoria y allí conversé con el señor Anselmo Paulino Álvarez y le ofrecí mis servicios de abogado para defenderlo en la Corte de Apelación. Él aceptó y me dio una carta para el Presidente de la Corte, informándole que yo lo defendería en dicha jurisdicción. Me dijo que se siente un fuerte dolor en una pierna y que ha empeorado en su quebranto de una hernia. Me dijo también que su único amparo y esperanza en el mundo es Vuestra Excelencia…”
Había algo de cierto en esta última parte, la de los quebrantos, pero no todo: la verdad es que el hombre que tuve sentado frente a mí en La Victoria, no era el mismo semi-dios potente y tronante que había visto al lado del Jefe en tantos actos y tantas ocasiones, siempre guardando una astuta distancia y aparentando un afectado aire de modestia y eficiencia, perennemente enfundado en alguno de los 500 trajes que colmaban su ropero. Pero de todas formas, tampoco era el aplastado reo que esperaba hallar, abandonado y traicionado por todos, condenado y olvidado, destinado a un eterno no ser vegetativo, mendigando del Jefe alguna sonrisa, una mueca amistosa, una señal, al menos una migaja, desde el fango adonde el simple chasquear de los Altos Dedos lo había lanzado. Y eso para mí, joven e inexperto abogado, recién salido del cascarón a la vida, era lo más sorprendente de aquella, más que sorprendente tarea asignada.
No dije toda la verdad en mi informe, lo reconozco. Haciendo uso de una audacia inusual en mí, que soy más bien un hombre apocado, estudioso, callado y observador, no le conté al Jefe de ese aire como de jugador empedernido que observé en el prisionero, presagio de quien tiene una buena mano de reserva y se dispone a jugarla, para alzarse con el botín acumulado en la mesa de juego. Algo en mi interior me aconsejó no tomar nota de ella, a pesar de ser más que visible, porque, a fin de cuentas, podía ser una impresión inexacta, convirtiéndome, por el solo hecho de haberla captado, en actor de primera fila de un drama, de tan alto vuelo, que escapaba no solo a mi saber profesional, sino a mi comprensión natural de la vida y las personas.
Allí estaba ante mí, como vulgar reo de La Victoria, igual de gordo, pelado al rape y embutido en una muda presidiaria tosca, aunque limpia, el otrora “Glorioso Paulino”, el “Ojo Mágico de Trujillo”, el predestinado -se decía- a sucederle; uno de los pocos seres humanos sobre la Tierra capaces de dormir dos o tres horas cada día, levantarse antes que el Jefe, presentarle los informes nacionales e internacionales que este requería, y que debían contener, en hojas de mecanografía perfecta y una textura determinada, desde la ubicación exacta, en el día anterior, de Juan Bosch y el general Juancito Rodríguez, hasta la cotización del azúcar en la Bolsa de New York, sin olvidar quiénes se alojaban en cada uno de los hoteles de la República y qué cargaban los camiones procedentes de Haití.
Frente a mis lápices, idénticamente afilados; mis hojas de papel esmeradamente alineadas, mi ejemplar del Código Penal escrupulosamente conservado y encuadernado, me observaba burlonamente, con su único ojo semi-oculto tras las Ray Bahn, el mismo dignatario legendario que había negociado las indemnizaciones tras la masacre de 1937, el encuentro de los dos Generalísimos, “…por la Gracia de Dios”, la construcción del coloso azucarero sobre el río Haina y hasta el Concordato con la Santa Sede.
Y, claro está, ¿cómo iba a sentirse, ante aquella mirada socarrona y altanera, apenas disimulada, un pichón de abogado, caído del cielo, sin experiencia previa, recién graduado, a quien, vaya usted a saber por qué, le habían designado para esta tarea?
No se defendió de las acusaciones que lo habían llevado a este calvario. No tuvo una sola palabra de arrepentimiento. Ni siquiera intentó negar que había estafado tres mil pesos a Prin González, ni recibido un cuarto de millón de pesos, como agradecimiento, de los ingenieros Caro y Trueba por haber influido para que se les concediera la obra del hospital “Angelita” y que, en los interrogatorios, estos declararon, seráficamente, creían destinados a nutrir los fondos del Partido Dominicano. Tampoco mostró pena alguna por la estafa a que sometió a Perín González Tejada, tras la venta de su finca en Las Cabullas; ni por el montaje realizado con su hermano, el capitán Cristóbal, del Ejército Nacional, El Niño, mediante el cual robaron la mitad de los diez mil pesos que el Jefe regaló al Licenciado Luis Manuel Cáceres y que este nunca solicitó, cuando le informaron que “atravesaba una difícil situación económica y que, en consecuencia, solicitaba ayuda”.
Lejos de interesarse por mis preguntas, de cuyas respuestas, supuestamente, dependía su libertad, el prisionero Anselmo Paulino, otrora Mayor General; otrora Secretario de Estado sin Cartera, otrora Cónsul en Cabo Haitiano; otrora Supervisor de la Policía Nacional y de la Policía Especial de Carreteras; otrora Diputado y Gobernador por la provincia Libertador; otrora Comisionado Especial en la Frontera; otrora Inspector General de las Órdenes del Poder Ejecutivo; otrora canchanchán y cúmbila del Jefe, me miraba divertido, desde una altura arrogante, un tanto fastidiado por su tiempo, como quien espera que una formalidad aburrida, pero imprescindible, termine lo antes posible.
Varias veces bostezó mientras le leía las acusaciones y denuncias en su contra formuladas por el señor David Henríquez, a quien robó una finca en Moca y por el ingeniero americano Antonio T. Molini, por el tumbe en la construcción de los puentes en la carretera de San Juan de la Maguana a Elías Piña. Parecía indiferente o inmune a las consecuencias de sus actos, o más bien, sabedor experto de que nada de aquello le afectaría en lo más mínimo, como si por alguna Suprema Decisión, resbalasen sobre su curtida piel de cortesano maquiavélico, acostumbrado a jugadas rocambolescas que escapaban a la comprensión de los simples mortales, yo incluido.
Pedí un vasito de cartón con agua, cuando terminé de leerle el rosario de delitos cometidos y fehacientemente probados. Me miraba con sorna, mientras lo tomaba a pequeños intervalos, como quien se ve obligado a presenciar una ópera bufa, mal actuada.
“Mi nombre es Anselmo Paulino Álvarez -contestó con timbre marcial en la voz, ante una de mis preguntas- dominicano, 44 años de edad, soltero, propietario de la cédula personal de identidad No. 37288, serie 1ra, con sello R.I, año 1955, No 94”.
Debo admitirlo, aunque peque de ingenuidad: me sentí honrado cuando me comunicaron que, por decisión del Jefe, se me había asignado Defensor de Oficio del reo más importante que albergaban las cárceles de la República; alguien que lindaba con la leyenda por su anterior estrecha amistad con el Benefactor; un personaje, aún caído en desgracia. Y digo aunque peque de ingenuidad, porque la verdad de esta extraña e inesperada designación, que recayó en un abogado inexperto y anodino como yo, se fue abriendo paso en mi mente en la misma medida que el ojo huérfano de Anselmo Paulino me iba taladrando con su burla y se me hacía evidente que, lo que se necesitaba de mí, era la simple apariencia de una farsa.
Pensando en el informe que debía presentar al mismo Jefe, tras esta entrevista, acomodé en mi cartera los lápices, libros y papeles, buscando un zafacón para el vasito. Ya me disponía a partir, sin tener nada en claro sobre el caso de un evidente criminal que no se defendía y que para poderlo encerrar, las autoridades habían tenido que inventar una trama inconcebible de violaciones al uso de la cédula de identidad y de placas falsas en su auto. Fue entonces que sentí su voz a mis espaldas, la misma voz firme y segura de los buenos tiempos; la del otrora Mayor General, Cónsul, Secretario de Estado, etc:
-“¿No te has preguntado, abogadito- masculló, a media voz, aunque con don de mando- por qué el Jefe no me ha mandado a matar, si yo robé, como dicen, su dinero? ¿Te parece natural que el Benefactor perdone la vida de quien haya burlado su confianza y traicionado, como dicen, su amistad?”
Quedé en una pieza y solo atiné a voltearme, temblándome el vasito entre las manos.
-“¿Algo no te dice, abogadito, que se trata de algo de mucha más altura y alcance; y que en ello, como siempre, hasta el fin de los tiempos, estamos unidos el Jefe y yo?”
Salí de la celda de los interrogatorios como pude. Palpitante y extraviado, aún sostenía el vasito de cartón en mis manos, horas después.
“Él está harto de malagradecidos, esposas gordas, hijos inútiles y gente cobarde y gris a su alrededor- murmuró con chispas en su ojo menguante- Harto de adulones vulgares. Harto de ser Dios. Mi supuesta prisión, posterior liberación y enfermedad, son los primeros pasos para sacar del país los millones que nos permitan correr una farra olímpica en París, Madrid, Montecarlo y Mónaco, y que nos dure lo que nos resta de vida… Yo saldré primero… Para algo tiene que servir el dinero, ¿verdad abogadito? Para la libertad …”
Parecía indiferente o inmune a las consecuencias de sus actos, o más bien, sabedor experto de que nada de aquello le afectaría en lo más mínimo, como si por alguna Suprema Decisión, resbalasen sobre su curtida piel de cortesano maquiavélico, acostumbrado a jugadas rocambolescas que escapaban a la comprensión de los simples mortales, yo incluido.

 

Honduras: Elecciones decisivas para América Latina y el Caribe

Brasília - O presidente de Honduras, José Manu...

 

Este 24 de noviembre se desarrollará en Honduras una elección presidencial que seguramente tenga gran relevancia, a corto y mediano plazo, en el mapa geopolítico de América Latina y el Caribe. Se abre ciertamente la posibilidad de que Xiomara Castro de Zelaya, de la mano del partido LIBRE (Libertad y Refundación), le dispute la elección a Juan Orlando Hernández, candidato por el oficialista Partido Nacional de Honduras (PNH). Al cierre de esta edición, diversas encuestas muestran a los candidatos cabeza a cabeza: Tecnimerk ubica ganadora a la candidata del partido LIBRE, rondando el 32%; mientras que Gallup da una ventaja a Hernández (35% a 30%).

Un poco de historia

En 2006, Manuel Zelaya llegó al gobierno de Honduras desde el Partido Liberal. Sin embargo, pocos años después comenzó a mostrarse más alineado con el ala más izquierdista de los gobiernos latinoamericanos “post-neoliberales”. Prueba de ello fue el ingreso de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada por Cuba y Venezuela a fines de 2004.

Lo que sigue de la historia es más bien conocido: en 2009, ante la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la derecha hondureña orquestó un golpe de Estado con el apoyo de la embajada norteamericana en Tegucigalpa. Luego de la breve presidencia de facto de Roberto Micheletti, una elección muy cuestionada y con altísimos niveles de abstención llevó al gobierno a Porfirio Lobo, del Partido Nacional.

La política económica de Lobo ha mostrado una tendencia fuerte hacia la extranjerización. Diversas empresas transnacionales han recibido concesiones muy importantes, entre ellas la construcción de una reserva hidroeléctrica en territorio campesino. Uno de los proyectos más llamativos, aprobado a principios de este año, es el de la creación de Zonas Especiales de Desarrollo. Se trata de áreas del país sobre las cuales el Estado nacional resigna su soberanía (a excepción de algunas mínimas garantías jurídicas): se crean así paraísos para que las empresas extranjeras lleven adelante sus negocios sin regulación de ningún tipo. Otro dato significativo de la economía hondureña es el estrepitoso crecimiento que ha experimentado la deuda pública, que actualmente ronda el 40% del PBI.

Mientras tanto, Honduras ha sido testigo en los últimos cuatro años de una brutal represión, cuyas víctimas han sido, entre otros, los movimientos de campesinos y los trabajadores de prensa. Se estima que los asesinatos políticos fueron alrededor de 300 (cerca de 100 campesinos y 35 periodistas). Esta flagrante violación de los DDHH es desconocida en el plano internacional.

El programa de LIBRE  

En diversas entrevistas y declaraciones públicas, Xiomara Castro, esposa del presidente destituido Manuel Zelaya, ha manifestado sus principales propuestas en el aspecto “social” para llevar adelante en caso de acceder a la presidencia. Una de las prioridades del proyecto que ella ha llamado “socialismo democrático” será, en sus palabras, la “aceleración del proceso productivo” mediante la generación de empleos. También se tomará en cuenta la necesidad de avanzar hacia la soberanía alimentaria, la construcción de sistemas educativos y de salud públicos y de calidad y el desarrollo de sistemas de economía social, que posibiliten la salida de la pobreza de millones de hondureños.

Las políticas propuestas por Castro remiten a los principios programáticos generales del partido: LIBRE se pronuncia por la soberanía popular, la igualdad económica y el fin de la explotación y el anticolonialismo. Naturalmente, una piedra fundamental de los principios de LIBRE es el rechazo a los golpes de Estado, la intervención imperialista y la represión, que han vivido, como todo el pueblo hondureño, en carne propia.

Además, otro aspecto de crucial importancia de la candidatura de Castro es su postura abierta hacia una integración latinoamericana a través de proyectos que, aún con sus matices, se plantean como alternativos a la injerencia de Washington: UNASUR, CELAC y ALBA (espacio que Honduras ha abandonado desde el golpe de Micheletti). En momentos donde ha tomado fuerza el bloque de países denominado Alianza del Pacífico, integrado por los gobiernos conservadores de México, Colombia, Perú y Chile bajo el auspicio de EEUU, cobra especial importancia el modelo de integración hacia el cual un nuevo gobierno incline la balanza.

El apoyo de las organizaciones sociales  

Para finalizar, hay que dar cuenta de que una parte muy importante de las organizaciones populares protagonistas de la resistencia han dado su apoyo al programa de LIBRE, por los puntos que mencionabamos con anterioridad. Entre ellas se destaca la Vía Campesina hondureña, por ejemplo, y otras organizaciones que participan activamente en la Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA. Por otro lado, otras organizaciones, como el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, han mostrado cierta distancia respecto de la candidatura de Castro, si bien también reconocen la gran popularidad del ex presidente Zelaya.

LIBRE se presenta en estas elecciones como “el único que representa el cambio a favor de las mayorías en Honduras”. Por esto, durante la campaña, ha insistido en una agenda de mejoras sociales, recuperación de los recursos naturales entregados a empresas extranjeras y promoción de la economía campesina, tal como enumerábamos. Un hipotético triunfo electoral de Xiomara Castro implicaría la posibilidad concreta de poner un freno al ciclo de ofensiva neoliberal comenzado con el golpe de Estado, y traduciría, a su vez, la invalorable resistencia del pueblo hondureño en una importante conquista institucional que permita un nuevo realineamiento en la geopolítica continental. La última decisión, sin dudas, la tendrá el pueblo hondureño el próximo 24 de noviembre.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Brasília - O presidente de Honduras, José Manu...
Brasília – O presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, fala à imprensa após visita ao Congresso Nacional Foto: José Cruz/AB (Photo credit: Wikipedia)

 

Padre ROGELIO CRUZ: Romper el sistema

Rogelio Cruz

Estamos en la obligación todos y todas de romper este sistema, un sistema económico que hace que la gente sufra todos los días y que e no seamos felices, hay que acabar con él, sin miedo.
Muchas veces nos dicen: ¿y cuál es tu sistema?, ¡Pues no sé cuál es el mío!, entre todos lo iremos descubriendo, porque el que tú tienes no nos gusta, pues hace que la gente sufra y permite que se arranquen los árboles en todos los pulmones del mundo entre ellos la selva amazónica, ¡El que tú tienes, contamina nuestros ríos, nuestros acuíferos, nuestra atmósfera!
¡El que tú tienes, nos lleva a guerras cruentas donde hay miles de madres que no tienen ni lágrimas en los ojos, llorando porque les han matado a sus hijos y sus seres queridos! ¡El sistema que tú tienes, es en el que flotan los cadáveres en el canal de la Mona, buscando una vida mejor, los inmigrantes! ¡El que tú tienes, nos roba y no nos vale!
¡El que tú tienes, quiere trasformar las semillas genéticamente, que es una herencia de todas las generaciones que las hemos ido conservando, porque no sabemos las consecuencias de esas semillas genéticas y las enfermedades que pueden traernos.
Por eso queremos un sistema, donde las gentes sean felices y la economía esté al servicio del ser humano, la libertad, la justicia, la educación, la salud: ¡todo esté al servicio de las personas! Y un sistema que cuide de las plantas, de los animales y de las personas, porque es el futuro.
Y por ese sistema tenemos que pelear, jóvenes y mayores, todos hacia esa dirección y por eso luchamos y lucharemos, no solamente por lo mediático o por un convenio, si no por un cambio de sociedad, donde realmente la sociedad sea más justa.
Si Jesús estuviera en vida con nosotros hubiera estado con los más desposeídos, con los jornaleros, los desahuciados y con los pobres.