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Elementos para la independencia tecnológica

educación

Muchas veces se habla de independencia tecnológica y de soberanía nacional, sobre todo en estos tiempos en que día tras día van surgiendo nuevos elementos (gracias al gran Edward Snowden [0]) del espionaje masivo al que estamos expuestos a manos de la CIA y la NSA yanquis.

Pero, ¿cómo llegar a tan glorioso (y beneficioso para el país) estadio? En otros artículos ya expresamos que el uso masivo de Software Libre[1] en el Estado es una de las condiciones necesarias, más no suficientes, para ello. Enfoquémonos pues en otras cosas que serían necesarias, al menos para quien esto escribe.

Se me ocurren varias cosas para la emancipación tecnológica. Pero la gran mayoría no tienen que ver con el presente, sino más bien con el futuro. O sea, creo que es mejor apuntar las baterías para asegurar el futuro que usarlas para tratar de modificar el presente. En ese sentido me vienen a la cabeza las palabras del compañero presidente a la hora de asumir: “Educación, Educación, Educación”.

Porque el espíritu crítico y libertario no se puede inducir mágicamente en nuestros técnicos, científicos y ciudadanos en general. Hay que establecer un plan para garantizarlo en un futuro, esperemos no muy lejano. Se me ocurren varias acciones en ese sentido, desde lo curricular y desde lo extra-curricular, desde la educación primaria hasta la terciaria.

A nivel de educación primaria se podría aprovechar el parque informático que ya está en manos de los niños (gracias al Plan Ceibal) y empezar a formarlos en programación. A la altura de 9 o 10 años ya se pueden entender algoritmos básicos y hay lenguajes de programación y software para aprender a programar a esa edad. No se pretende que todos los niños salgan programadores, como tampoco se pretende que todos los niños sean músicos cuando se les brinda educación musical a dicha edad ni se pretende que sean todos atletas cuando se les brinda educación física. La programación es una herramienta importantísima hoy en día. Aprender algunas cosas básicas los ayudará en varios sentidos a lo largo de toda su vida. Métodos para ordenar cosas, búsqueda de distintas soluciones para un problema, mejorar las soluciones que ideamos a primera vista (optimización), planificación, etc.

Creo firmemente que las computadoras del Plan Ceibal están siendo sub-utilizadas. Se ha hecho mucha promoción de que un muchacho “generación Ceibal” de 13 años ganó un concurso de Google pero si rascamos un poco encontramos que hay sólo 2 gurises de esa edad que participan en la creación de software para las ceibalitas (y llegaron a eso por el apoyo de su entorno familiar, no por el apoyo desde el Plan Ceibal). El porcentaje es pésimo pues si consideramos que hay más de medio millón de gurises entre 5 y 14 años llegamos a que sólo un 0,000004 % de los usuarios de ceibalitas tienen habilidades como para aportar para mejorar el software que usan.

También se podrían generalizar iniciativas como el Proyecto Butiá [2] que busca incentivar la programación de robots usando plataformas simples y económicas. Está pensado para secundaria, pero en este video podrán apreciar cómo en una escuela han podido crear un grupo que hizo un robot tomando como base una ceibalita (Escuela Nº 65 de la ciudad de Treinta y Tres) así como también apreciarán lo altamente motivados que están los niños para seguir aprendiendo sobre esos temas.[3]

A nivel de educación secundaria se debería continuar con herramientas de programación y estudios de algoritmos, así como también con iniciativas como el Plan Butiá recientemente mencionado.

Otra cosa que se podría incentivar es la creación de “Clubes de Hackers”. No se asusten, no estoy planteando que se les enseñe a robar contraseñas de cuentas bancarias, estoy hablando del verdadero significado de la palabra “hacker”. En esta página [4] sobre ética hacker se dice que “… la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza”.

En estos clubes de hackers se pueden plantear problemas ya de escala media y explorar distintas soluciones integrando distintas disciplinas. Sería todo un desafío altamente beneficioso para toda la comunidad educativa del centro de estudios y también para el futuro de todo el país si esta iniciativa se masificara.

Hay experiencias de laboratorios hackers [5] y encuentros de hackers [6] en todo el mundo. Se crean y fomentan espacios donde la ciencia, la investigación por nuevas tecnologías y el arte se mixturan maravillosamente.

A nivel terciario también hay cosas para hacer. En particular referidas al tratamiento de temas que suelen ser áridos y cuestionadores como por ejemplo el estudio de aspectos referidos a lo que se ha dado en llamar “Sistema de Propiedad Intelectual” y también a temas éticos en la vida de los profesionales. Cuando hablamos de “sistema de propiedad intelectual” nos referimos a un conjunto de elementos como las patentes, las licencias, las marcas, los derechos de autor, denominaciones de origen, etc.

Hoy en día, y cada vez más, estamos regidos por reglamentaciones y tratados donde el tema de “propiedad intelectual” se insinúa pero no se muestra claramente hasta que ya es demasiado tarde. Todos escuchamos hablar de los tratados de libre comercio (TLC), pero pocos saben que uno de los temas más importantes (sino el más) es el referido precisamente a que se reconozcan derechos de los países centrales en el tema licencias sobre patentes y derechos de autor. De esta manera se aseguran un futuro próspero (los países centrales) pues no hay casi nada que podamos hacer sin pagarles por dichos conceptos. No es un dato menor que en toda Latinoamérica el 93% de las patentes otorgadas lo son a manos de “no residentes”, o sea de personas y empresas extranjeras. Es literalmente dinero que se va de nuestros países a las casas centrales de las multinacionales. Ya he expresado en otros artículos que el actual sistema de propiedad intelectual es el colonialismo del siglo XXI, y estoy cada día más convencido de ello.

Como es un tema difícil de estudiar y entender se suele dejar este tema en manos de unos pocos abogados que no siempre tienen como objetivo el interés general. Creemos fundamental discutir estos temas lo más ampliamente posible, motivando a que más personas se empapen en esta temática para poder entenderla (para luego tomar acciones) en su justa dimensión.

Otro tema que debería discutirse ampliamente a nivel terciario es el del ejercicio profesional y académico. ¿Qué tipo de profesionales queremos? ¿Qué profesionales tenemos? ¿Cómo hacemos para ir de lo que tenemos hasta lo que queremos?.

¿Es válido que el país invierta dinero de TODOS los uruguayos en la formación de un profesional que luego se va a hacer carrera en otro país? ¿Cómo hacer para que los profesionales que emigraron vuelvan a nuestro país? ¿Qué es mejor para el país? ¿Apostar por profesionales que hagan libre ejercicio de la profesión o por profesionales que desarrollen su vida laboral en organismos públicos?.

A nivel académico: ¿Se está apoyando con becas para estudios de post-grado a quienes más lo necesitan o a cierta elite académica? ¿Cómo hacemos para apoyar a los profesionales que van a otros países a continuar con estudios de post-grado? Muchas veces estos profesionales pasan largas estadías en ambientes muy absorbentes (y hasta hostiles) y alejados de sus familias y seres queridos, lo cual puede derivar en problemas de todo tipo. ¿Tiene sentido invertir 25 años en la formación de una persona si luego no se puede aprovechar todo su potencial?.

Estas son algunas interrogantes que (junto a otras) creemos deberían ser discutidas y resueltas a nivel de educación terciaria.

mateamargo.org.uy

 

[0] http://es.wikipedia.org/wiki/Edward_Snowden
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre
[2] http://www.fing.edu.uy/inco/proyectos/butia/
[3] http://www.youtube.com/watch?v=atbKInwJEeE
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Ética_hacker
[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Hackerspace
[6] http://es.wikipedia.org/wiki/Hackmeeting

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Fuente: http://www.mateamargo.org.uy/index.php?pagina=notas&seccion=el_fogon¬a=417&edicion=17

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Democratizar es desmercantilizar

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Emir Sader, Página12

La fragilidad de las democracias liberales quedó confirmada conforme pudieron convivir con el neoliberalismo y, más que eso, ser funcionales a ese modelo de exclusión social. La brutal penetración del dinero en todos los poros de la sociedad llegó de lleno a la política, con el financiamiento de campañas electorales, con los lobbies en los parlamentos, todo absorbido por las democracias liberales, revelando su inmensa elasticidad. Así como, a la vez, convivieron y lo siguen haciendo con modelos económicos neoliberales, de concentración de renta, exclusión social, expropiación de derechos fundamentales, aumento exponencial de la pobreza y la miseria.

Lo destacaba bien Marx, al decir que cuando las constituciones liberales enuncian que “todos son iguales frente a la ley”, ahí empieza la desigualdad. Pero mientras sea desigualdad económica, social, cultural, el liberalismo las soporta, con tal de que sus cánones para calificar a un país como democrático sigan vigentes: separación de los poderes, elecciones periódicas, multiplicidad de partidos, prensa libre (“libre” quiere decir “privada” en el vocabulario liberal).

La era neoliberal representa el máximo de realización del capitalismo en su afán de transformar todo en mercancía, en mercantilizar todo. Libre de las trabas de las reglamentaciones estatales, el capital fluye sin limitaciones, realizando la utopía de que sea un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio.

En nuestros países, esos procesos han trasformado profundamente a nuestras sociedades, destruyendo la escasa red de protección de nuestros Estados, transfiriendo hacia el mercado lo que eran derechos: a la educación, a la salud, a la cultura, al transporte, a la vivienda.

Gobiernos posneoliberales tratan de revertir ese brutal proceso de mercantilización, reponiendo en la esfera pública lo que fue llevado a la esfera mercantil. Frenando los procesos de privatización, revirtiendo en algunos casos empresas privatizadas a la esfera estatal. Pero, en lo fundamental, reconociendo y ampliando derechos de la gran mayoría de la población, víctima de la expropiación de derechos de parte del neoliberalismo.

La polarización fundamental en la era neoliberal se da entre la esfera mercantil y la esfera pública. Aquella, la esfera del mercado, del consumidor, de la selección social por medio del dinero. La esfera pública, a su vez, es la esfera de los derechos, de los ciudadanos, de la inclusión social.

El Estado es un espacio de lucha hegemónica entre la esfera pública y la esfera mercantil, pudiendo ser tanto un Estado financiarizado, cuanto un Estado refundado alrededor de la esfera pública. En el Estado, decía Pierre Bourdieu, siempre hay una mano derecha y una mano izquierda.

El neoliberalismo destroza al Estado e intenta imponernos la opción entre estatal y privado. Es decir, entre un Estado desarticulado por ellos o el mercado, que es lo se esconde detrás de lo que ellos llaman espacio privado.

Mientras que la disyuntiva es distinta: donde el neoliberalismo habla de esfera privada, lo que hay es la esfera mercantil. Y la esfera contrapuesta no es la esfera estatal, sino la esfera pública. La polarización que articula el campo teórico en la era neoliberal es la que se da entre esfera pública y esfera mercantil.

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Esa es la mayor batalla de la era neoliberal: la afirmación hegemónica de la esfera pública en contra de la esfera mercantil. Una sociedad justa es una sociedad centrada en la esfera pública, en la universalización de los derechos, en los ciudadanos, como sujetos de derecho; objetivos de los gobiernos posneoliberales

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COSAS DE LA ERA DE TRUJILLO

POR ELÍADES ACOSTA MATOS

El informe remitido al Jefe hoy, 27 de mayo de 1955, decía textualmente:
“El pasado miércoles 25 del corriente, a las diez y media de la mañana, fui a la penitenciaría La Victoria y allí conversé con el señor Anselmo Paulino Álvarez y le ofrecí mis servicios de abogado para defenderlo en la Corte de Apelación. Él aceptó y me dio una carta para el Presidente de la Corte, informándole que yo lo defendería en dicha jurisdicción. Me dijo que se siente un fuerte dolor en una pierna y que ha empeorado en su quebranto de una hernia. Me dijo también que su único amparo y esperanza en el mundo es Vuestra Excelencia…”
Había algo de cierto en esta última parte, la de los quebrantos, pero no todo: la verdad es que el hombre que tuve sentado frente a mí en La Victoria, no era el mismo semi-dios potente y tronante que había visto al lado del Jefe en tantos actos y tantas ocasiones, siempre guardando una astuta distancia y aparentando un afectado aire de modestia y eficiencia, perennemente enfundado en alguno de los 500 trajes que colmaban su ropero. Pero de todas formas, tampoco era el aplastado reo que esperaba hallar, abandonado y traicionado por todos, condenado y olvidado, destinado a un eterno no ser vegetativo, mendigando del Jefe alguna sonrisa, una mueca amistosa, una señal, al menos una migaja, desde el fango adonde el simple chasquear de los Altos Dedos lo había lanzado. Y eso para mí, joven e inexperto abogado, recién salido del cascarón a la vida, era lo más sorprendente de aquella, más que sorprendente tarea asignada.
No dije toda la verdad en mi informe, lo reconozco. Haciendo uso de una audacia inusual en mí, que soy más bien un hombre apocado, estudioso, callado y observador, no le conté al Jefe de ese aire como de jugador empedernido que observé en el prisionero, presagio de quien tiene una buena mano de reserva y se dispone a jugarla, para alzarse con el botín acumulado en la mesa de juego. Algo en mi interior me aconsejó no tomar nota de ella, a pesar de ser más que visible, porque, a fin de cuentas, podía ser una impresión inexacta, convirtiéndome, por el solo hecho de haberla captado, en actor de primera fila de un drama, de tan alto vuelo, que escapaba no solo a mi saber profesional, sino a mi comprensión natural de la vida y las personas.
Allí estaba ante mí, como vulgar reo de La Victoria, igual de gordo, pelado al rape y embutido en una muda presidiaria tosca, aunque limpia, el otrora “Glorioso Paulino”, el “Ojo Mágico de Trujillo”, el predestinado -se decía- a sucederle; uno de los pocos seres humanos sobre la Tierra capaces de dormir dos o tres horas cada día, levantarse antes que el Jefe, presentarle los informes nacionales e internacionales que este requería, y que debían contener, en hojas de mecanografía perfecta y una textura determinada, desde la ubicación exacta, en el día anterior, de Juan Bosch y el general Juancito Rodríguez, hasta la cotización del azúcar en la Bolsa de New York, sin olvidar quiénes se alojaban en cada uno de los hoteles de la República y qué cargaban los camiones procedentes de Haití.
Frente a mis lápices, idénticamente afilados; mis hojas de papel esmeradamente alineadas, mi ejemplar del Código Penal escrupulosamente conservado y encuadernado, me observaba burlonamente, con su único ojo semi-oculto tras las Ray Bahn, el mismo dignatario legendario que había negociado las indemnizaciones tras la masacre de 1937, el encuentro de los dos Generalísimos, “…por la Gracia de Dios”, la construcción del coloso azucarero sobre el río Haina y hasta el Concordato con la Santa Sede.
Y, claro está, ¿cómo iba a sentirse, ante aquella mirada socarrona y altanera, apenas disimulada, un pichón de abogado, caído del cielo, sin experiencia previa, recién graduado, a quien, vaya usted a saber por qué, le habían designado para esta tarea?
No se defendió de las acusaciones que lo habían llevado a este calvario. No tuvo una sola palabra de arrepentimiento. Ni siquiera intentó negar que había estafado tres mil pesos a Prin González, ni recibido un cuarto de millón de pesos, como agradecimiento, de los ingenieros Caro y Trueba por haber influido para que se les concediera la obra del hospital “Angelita” y que, en los interrogatorios, estos declararon, seráficamente, creían destinados a nutrir los fondos del Partido Dominicano. Tampoco mostró pena alguna por la estafa a que sometió a Perín González Tejada, tras la venta de su finca en Las Cabullas; ni por el montaje realizado con su hermano, el capitán Cristóbal, del Ejército Nacional, El Niño, mediante el cual robaron la mitad de los diez mil pesos que el Jefe regaló al Licenciado Luis Manuel Cáceres y que este nunca solicitó, cuando le informaron que “atravesaba una difícil situación económica y que, en consecuencia, solicitaba ayuda”.
Lejos de interesarse por mis preguntas, de cuyas respuestas, supuestamente, dependía su libertad, el prisionero Anselmo Paulino, otrora Mayor General; otrora Secretario de Estado sin Cartera, otrora Cónsul en Cabo Haitiano; otrora Supervisor de la Policía Nacional y de la Policía Especial de Carreteras; otrora Diputado y Gobernador por la provincia Libertador; otrora Comisionado Especial en la Frontera; otrora Inspector General de las Órdenes del Poder Ejecutivo; otrora canchanchán y cúmbila del Jefe, me miraba divertido, desde una altura arrogante, un tanto fastidiado por su tiempo, como quien espera que una formalidad aburrida, pero imprescindible, termine lo antes posible.
Varias veces bostezó mientras le leía las acusaciones y denuncias en su contra formuladas por el señor David Henríquez, a quien robó una finca en Moca y por el ingeniero americano Antonio T. Molini, por el tumbe en la construcción de los puentes en la carretera de San Juan de la Maguana a Elías Piña. Parecía indiferente o inmune a las consecuencias de sus actos, o más bien, sabedor experto de que nada de aquello le afectaría en lo más mínimo, como si por alguna Suprema Decisión, resbalasen sobre su curtida piel de cortesano maquiavélico, acostumbrado a jugadas rocambolescas que escapaban a la comprensión de los simples mortales, yo incluido.
Pedí un vasito de cartón con agua, cuando terminé de leerle el rosario de delitos cometidos y fehacientemente probados. Me miraba con sorna, mientras lo tomaba a pequeños intervalos, como quien se ve obligado a presenciar una ópera bufa, mal actuada.
“Mi nombre es Anselmo Paulino Álvarez -contestó con timbre marcial en la voz, ante una de mis preguntas- dominicano, 44 años de edad, soltero, propietario de la cédula personal de identidad No. 37288, serie 1ra, con sello R.I, año 1955, No 94”.
Debo admitirlo, aunque peque de ingenuidad: me sentí honrado cuando me comunicaron que, por decisión del Jefe, se me había asignado Defensor de Oficio del reo más importante que albergaban las cárceles de la República; alguien que lindaba con la leyenda por su anterior estrecha amistad con el Benefactor; un personaje, aún caído en desgracia. Y digo aunque peque de ingenuidad, porque la verdad de esta extraña e inesperada designación, que recayó en un abogado inexperto y anodino como yo, se fue abriendo paso en mi mente en la misma medida que el ojo huérfano de Anselmo Paulino me iba taladrando con su burla y se me hacía evidente que, lo que se necesitaba de mí, era la simple apariencia de una farsa.
Pensando en el informe que debía presentar al mismo Jefe, tras esta entrevista, acomodé en mi cartera los lápices, libros y papeles, buscando un zafacón para el vasito. Ya me disponía a partir, sin tener nada en claro sobre el caso de un evidente criminal que no se defendía y que para poderlo encerrar, las autoridades habían tenido que inventar una trama inconcebible de violaciones al uso de la cédula de identidad y de placas falsas en su auto. Fue entonces que sentí su voz a mis espaldas, la misma voz firme y segura de los buenos tiempos; la del otrora Mayor General, Cónsul, Secretario de Estado, etc:
-“¿No te has preguntado, abogadito- masculló, a media voz, aunque con don de mando- por qué el Jefe no me ha mandado a matar, si yo robé, como dicen, su dinero? ¿Te parece natural que el Benefactor perdone la vida de quien haya burlado su confianza y traicionado, como dicen, su amistad?”
Quedé en una pieza y solo atiné a voltearme, temblándome el vasito entre las manos.
-“¿Algo no te dice, abogadito, que se trata de algo de mucha más altura y alcance; y que en ello, como siempre, hasta el fin de los tiempos, estamos unidos el Jefe y yo?”
Salí de la celda de los interrogatorios como pude. Palpitante y extraviado, aún sostenía el vasito de cartón en mis manos, horas después.
“Él está harto de malagradecidos, esposas gordas, hijos inútiles y gente cobarde y gris a su alrededor- murmuró con chispas en su ojo menguante- Harto de adulones vulgares. Harto de ser Dios. Mi supuesta prisión, posterior liberación y enfermedad, son los primeros pasos para sacar del país los millones que nos permitan correr una farra olímpica en París, Madrid, Montecarlo y Mónaco, y que nos dure lo que nos resta de vida… Yo saldré primero… Para algo tiene que servir el dinero, ¿verdad abogadito? Para la libertad …”
Parecía indiferente o inmune a las consecuencias de sus actos, o más bien, sabedor experto de que nada de aquello le afectaría en lo más mínimo, como si por alguna Suprema Decisión, resbalasen sobre su curtida piel de cortesano maquiavélico, acostumbrado a jugadas rocambolescas que escapaban a la comprensión de los simples mortales, yo incluido.

 

Padre ROGELIO CRUZ: Romper el sistema

Rogelio Cruz

Estamos en la obligación todos y todas de romper este sistema, un sistema económico que hace que la gente sufra todos los días y que e no seamos felices, hay que acabar con él, sin miedo.
Muchas veces nos dicen: ¿y cuál es tu sistema?, ¡Pues no sé cuál es el mío!, entre todos lo iremos descubriendo, porque el que tú tienes no nos gusta, pues hace que la gente sufra y permite que se arranquen los árboles en todos los pulmones del mundo entre ellos la selva amazónica, ¡El que tú tienes, contamina nuestros ríos, nuestros acuíferos, nuestra atmósfera!
¡El que tú tienes, nos lleva a guerras cruentas donde hay miles de madres que no tienen ni lágrimas en los ojos, llorando porque les han matado a sus hijos y sus seres queridos! ¡El sistema que tú tienes, es en el que flotan los cadáveres en el canal de la Mona, buscando una vida mejor, los inmigrantes! ¡El que tú tienes, nos roba y no nos vale!
¡El que tú tienes, quiere trasformar las semillas genéticamente, que es una herencia de todas las generaciones que las hemos ido conservando, porque no sabemos las consecuencias de esas semillas genéticas y las enfermedades que pueden traernos.
Por eso queremos un sistema, donde las gentes sean felices y la economía esté al servicio del ser humano, la libertad, la justicia, la educación, la salud: ¡todo esté al servicio de las personas! Y un sistema que cuide de las plantas, de los animales y de las personas, porque es el futuro.
Y por ese sistema tenemos que pelear, jóvenes y mayores, todos hacia esa dirección y por eso luchamos y lucharemos, no solamente por lo mediático o por un convenio, si no por un cambio de sociedad, donde realmente la sociedad sea más justa.
Si Jesús estuviera en vida con nosotros hubiera estado con los más desposeídos, con los jornaleros, los desahuciados y con los pobres.

 

Crecimiento y acumulación, el código genético del capitalismo

Alejandro Nadal, La Jornada
La expansión de plantaciones de palma de aceite (Elaeis guineensis) desde el sudeste asiático hasta inmensas regiones de África es una de las causas más poderosas de destrucción de bosques tropicales en el mundo. Cada año miles de hectáreas de bosque son convertidas a la producción de palma. Biólogos y ecólogos tienen razón en estar preocupados y en clamar por un cambio en este proceso. Pero algo falta en su análisis.

 

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El Testamento de Lenin

Verdad y manipulaciónLeón Trotsky, Vladimir Lenin y Lev Kámenev (Mo...

Luciano Canfora

Froterad

Entonces Focio, tras haber plagado el escrito de innumerables mentiras

con las que sabía hacer feliz al que las escuchase, lo transcribió en hojas
decrépitas y en caracteres alejandrinos, imitando una escritura ya desusada.
Lo recubrió entonces con una encuadernación antiquísima y lo volvió a colocar en la Biblioteca de Palacio
Nicetas, Vida de Ignacio, 568A.

Los testamentos de los grandes protagonistas son, por así decirlo, una carta a la posteridad, además de a los coetáneos. Para los continuadores tanto como para los adversarios. Esto explica el cuidado que algunos grandes constructores de nuevos regímenes han tenido a la hora de protegerse contra intrusiones póstumas en su voluntad.
Tal es por ejemplo, el objeto de la meticulosa puesta en escena prevista por Augusto (14 d. C.) con el fin de regular todo lo que por deseo suyo debía ocurrir y leerse ante el Senado, convocado en sesión esencialmente conmemorativa para escuchar sus últimas Palabras [18]. Por ello, la custodia de éstas, y en especial de ese sorprendente texto que resultó ser el Index rerum a se gestarum, le fue confiada a la clarividente consorte, Livia, pero también al colegio de las Vestales [19].
Obviamente, un “testamento” es de por sí un hecho histórico. Y lo es también cuando ha sido manipulado (o también creado ex nihilo).
A finales de enero de 1976 la agencia japonesa Sankei Shimbun publicó un Testamento de Zhou Enlai, primer ministro chino desaparecido algunos días antes, el 8 de enero de 1976. La sospecha de que se trataba de una falsificación comenzó a circular de inmediato. Los temas tratados eran, en el mismo orden y a menudo con impresionantes coincidencias verbales, los desarrollados por Zhou en la última entrevista que concedió a Edgar Snow. Además, reflejaban de manera precisa el esquema de la intervención de Deng Xiaoping en la sesión especial de las Naciones Unidas sobre materias primas, en 1974. Encajada en el conjunto, brillaba también una frase sobre el “papel del Partido” que se encuentra, idéntica, en el informe leído por Zhou en la tribuna del X Congreso del Partido Comunista Chino. Una sola inserción resultaba completamente nueva en el plano conceptual: la necesaria prioridad de la industria pesada en el nuevo plan quinquenal chino. ¿Para qué este montaje y en beneficio de quién? Una ausencia proporcionaba, quizá, la clave: la ausencia de cualquier referencia a las relaciones ruso-chinas, tema en los años previos y en el periodo tardo-maoísta, lleno de durísimas polémicas. Una explicación plausible del nada refinado pastiche era que se pudiese leer como mensaje de la facción de Deng (muy leal a Zhou), entonces en trayectoria ascendente dentro del Partido Comunista Chino, dirigido al interior y al exterior y también a la URSS. De hecho, pocos días antes (24 de enero) el elogio de Zhou Enlai en la televisión soviética había sorprendido a todos, después de años de ataques. El falso testamento funcionó como un auténtico acontecimiento, a todos los efectos.
Veinte años más tarde, el 26 de febrero de 1997, los periódicos de Hong Kong, en especial el Ta Kung Pao (órgano oficioso chino de la entonces colonia británica) [20] publicaron un “testamento” de Deng Xiaoping, desaparecido pocos días antes (19 de febrero). Se leía, entre otras cosas: “Hay una sola cosa en toda mi vida que me entristece. Son los hechos de (junio) de 1989 [21]. He meditado mucho sobre ellos y he llegado a una decisión. Pido que tras mi muerte se haga público mi disgusto, y se le hagan llegar mis disculpas a las víctimas y a todo el pueblo”.
El documento contenía también otras informaciones, como por ejemplo aquella según la cual Deng había “editado personalmente” el volumen de sus discursos correspondiente al periodo más difícil, el posterior a su retorno al gobierno [22]. Después del desmentido oficial chino, que negó la autenticidad del documento, muchos se han preguntado qué podía significar y de dónde podía salir. La hipótesis más a menudo sugerida, y que quizá dé en el clavo es que, al margen de la autenticidad (cuestión insoluble), la operación hubiera podido surgir del ala innovadora del Partido Comunista Chino, de los hombres nuevos [23] que no habían llegado aún al poder (junio de 1989). Si es así, la operación resultó perfecta. La eliminación de los efectos negativos y de la fractura provocada por Tiananmen se conseguía adjudicándosela al difunto líder, cuya íntima perplejidad frente a aquella terrible decisión entraba –en todo caso– dentro de lo posible. Era una manera hábil de “pasar página”, soltando la carga sobre el líder desaparecido y universalmente apreciado y colocando en el pasado inmediato un gesto político actual. Si es cierto que la capacidad de salvaguardar la continuidad es uno de los secretos para la conservación del poder (la Iglesia católica es un insigne e instructivo ejemplo) puede decirse que la China moderna ha hecho de tal concepto un tesoro. Ha conseguido no renegar de Mao, pese a haber instaurado una política antitética respecto a la del “timonel” de la catastrófica Revolución Cultural. Ha conseguido mantener unidos el mito cada vez más desteñido y olvidado de Mao y el mito bastante más significativo, eficaz y actual de Deng. Con aquel “testamento” se le adjudicaba póstumamente también el mérito de lo que en realidad iba a ocurrir después: el intento de reconciliación del país a casi diez años de 1989.
Las dos historias paralelas de la URSS y de China popular se convierten así en un ejemplo de manual de cómo se pierde o se conserva el poder. En la URSS han sido necesarios dos traumas, dos claras rupturas (el XX Congreso en 1956 y la perestroika en 1986-1989) para destruir el Estado formado tras la Revolución de 1917 y gracias a ella. En China la ruptura deseada por Mao (1966, la Revolución Cultural) corría el riesgo de obtener un resultado similar. Pero los grandes tutores de la continuidad, Zhou y Deng, pese a ser arrinconados, aunque nunca del todo inmersos en la locura maoísta (y ésta es una peculiaridad de la historia china que no debe perderse de vista), tuvieron éxito en el milagro del cambio total sin retractaciones, rupturas o eliminaciones irreparables. El testamento de Deng fue en ese marco un último acto de sabiduría, dentro de una tradición que es la antítesis de la occidental y dramática del bolchevismo ruso. Es sabido que a la larga, en los grandes procesos históricos, cuentan las raíces culturales más profundas y la tradición, no las ideologías.
La primera “ruptura” la había intentado el mismo Lenin con el denominado Testamento o mejor dicho la Carta al Congreso, dictada por partes, entre el 23 de diciembre de 1922 y el 4 de enero de 1923. El Congreso del Partido Comunista Ruso a la que estaba destinada habría tenido que ser el inminente XIIº congreso (17-25 de abril de 1923). La esencia de la cuestión está en la propuesta, que Lenin expresa en el documento, de destituir a Stalin de la secretaría general del partido y aceptar, al menos en parte, las propuestas de Trotski sobre el GOSPLAN [24] .
Lenin está ya en condiciones de salud precarias, por no decir desesperadas. No está en absoluto seguro de poder participar en el Congreso; por ello piensa dirigir un mensaje “operativo” además de políticamente argumentado. Dicta poco a poco fragmentos. Comenzó el 23 de diciembre. Esto lo atestigua una de las secretarias, Volodícheva: aquel día, al convocarla, Lenin empezó diciéndole: “Le quiero dictar una carta para el Congreso. Escriba, por favor” [25].
El primer texto, fechado el 23 de diciembre de 1922 y escrito al dictado por Volodícheva, tiene que ver con el GOSPLAN y sugiere “ir contra” las propuestas de Trotski. Además sugiere ampliar en gran medida el número de miembros del Comité Central (C. C.), con el evidente propósito de “diluir” los conflictos personales.
El segundo texto, dictado a la misma Volodícheva en los dos días siguientes, 24 y 25 de diciembre, afronta directamente la cuestión del enfrentamiento Trotski-Stalin, pero sin llegar a una propuesta. También se examina a otros líderes –se pueden leer los nombres de Zinoviev, Kamenev, Bujarin y Piatákov–, pero la atención se concentra sobre estos dos, que de hecho vuelven a aparecer en la frase final del breve añadido del 25 de diciembre, donde Lenin precisa, casi como queriendo frenar (sus propias) decisiones precipitadas, que estas observaciones “están hechas sólo para el momento actual, en la eventualidad de que estos dos destacados y fieles militantes no encuentren ocasión de completar sus conocimientos y corregir su unilateral formación” [26]. Los había definido ya como “los dos jefes más destacados del actual Comité Central [27] en la primera parte de las notas (fechadas el 24 de diciembre) al esbozar su perfil. En lo que respecta a Stalin sin embargo, lanza una voz de alarma: “Convertido en secretario general, ha concentrado en sus manos un inmenso poder, y yo –escribe– no estoy seguro de que sepa servirse siempre de él con la suficiente prudencia”. De Trotski reconoce que “es quizás el más capaz de los miembros del actual C.C.” pero le reprocha: “Tiene también una excesiva seguridad en sí mismo” además de “una tendencia excesiva a considerar el lado puramente administrativo de los problemas”. Algunos días después, el 4 de enero de 1923, la decisión está tomada.
Lenin dicta un breve añadido a la Carta, consistente en un único párrafo, enteramente dedicado a Stalin y lo remata –tras haber trazado un perfil mucho más severo– con la propuesta, evidentemente destinada al inminente Congreso, “de pensar en la manera de quitar a Stalin del cargo de secretario general” del Partido, con la esperanza de encontrar a uno “más tolerante, más leal, más cortés y más atento con los compañeros, menos caprichoso”.
La historia de la transmisión, difusión y conservación de este texto no ha sido todavía completamente aclarada [28]. Nadiezhda Krupskaia, mujer de Lenin, cumple en esta historia textual un papel solamente en parte similar al que tuvo Livia respecto a las disposiciones póstumas que Augusto destinó al Senado. La diferencia, que no es pequeña, consiste en la menor fuerza de Krupskaia respecto al C. C. del Partido y su secretario. En todo caso, es Krupskaia quien se encarga de la tarea de hacer llegar la Carta de Lenin al Partido.
Y ya aquí aparece un punto oscuro. Una leyenda destinada a amortiguar las asperezas del caso y a explicar la larga latencia del documento, sostiene que Lenin habría dispuesto que la Carta al Congreso (¿o quizá solamente el añadido?) se entregara sólo después de su muerte [29]. Sin embargo, él no podía prever la fecha de su muerte, ni tampoco postergar sine die una decisión que, según sus mismas palabras del addendum, parece urgente. Por lo demás el título mismo que se ha vulgarizado (Testamento de Lenin) contribuye a reforzar la engañosa tesis según la cual el mismo Lenin habría dado a esta Carta al Congreso el sentido y el alcance de una comunicación póstuma. Otra tradición sostiene que “inicialmente” Lenin habría escondido aquel addendum incluso a Krupskaia.
El auténtico problema, que sólo en parte encuentra explicación en el agravamiento de la salud de Lenin, es el intervalo, la laguna de casi año y medio, entre el 4 de enero de 1923 y mayo de 1924, hasta que finalmente, en el XIII Congreso (23-31 de mayo de 1924) algo se filtra. Que en el XII no se haya hecho nada queda en todo caso pendiente de explicación, en vista de que otro escrito de Lenin (Propuesta al XII Congreso: cómo reorganizar la inspección obrera y campesina), dictado el 23 de enero de 1923 y publicado dos días después en Pravda [30], llega regularmente al XII Congreso y se aprovecha para las Tesis congresuales (17 de abril de 1923).
En previsión del resultado que se proponía obtener en el XII Congreso (la sustitución de Stalin en la secretaría debido a la rudeza, la deslealtad, etc. de su comportamiento) Lenin dio también otro paso: envió una dura carta a Stalin, el 5 de marzo de 1923, en la que le amenazaba con la ruptura de relaciones de no recibir sus excusas por escrito, tras la violencia verbal con la que había tratado a Krupskaia durante una llamada telefónica. Sorprendentemente Stalin cumplió inmediatamente con la petición. Pero cuando comienza el Congreso a mediados de abril –ésta es la explicación habitual– Lenin está de nuevo paralizado físicamente (no se conoce nada más suyo hasta su muerte, el 21 de enero de 1924). “Estaba inhabilitado físicamente y los documentos en los que recomendaba la revocación de Stalin de su cargo quedaron bajo llave hasta algún tiempo después de su muerte, ocurrida en enero de 1924” [31].
Según la versión recepta, Krupskaia habría presentado al C. C. y hecho llegar directamente a Stalin la Carta al Congreso no antes del 18 de mayo de 1924, precisando en una nota agregada al texto que “Vladimir Ilich había expresado el firme deseo de que después de su muerte estas notas fueran mostradas en el próximo Congreso del Partido”. La nota existe: se encuentra en el volumen XLV de la quinta edición (1964) de las Obras completas de Lenin (p. 594).
Si lo que escribe Krupskaia fuese exacto, debería deducirse que el mismo Lenin dudó, tras la rápida carta de “excusas” de Stalin del 5 de marzo de 1923, en llevar hasta el final, en el XII Congreso, la operación de cambio de secretario general. ¿Prefirió esperar? Lo cierto es que al poco tiempo, entrará en la oscuridad de una severa enfermedad, tan dura que el 17 de marzo le pide precisamente a Stalin el veneno para suicidarse, entre dolores cada vez más insoportables. Petición que el grupo dirigente del Partido rechaza.
Pero la nota de Krupskaia no significa en absoluto que hasta aquel momento la cúspide del Partido desconociera la existencia de la Carta al Congreso. Ahora sabemos con certeza que no es así. En julio de 1991 un joven historiador, Yuri Buranov, encontró en el archivo del PCUS el acuse de recibo que acompañaba a todo el material, incluido el addendum del 4 de enero: está fechado en “Moscú, 7 de junio de 1923” [32]. El recibo viene de Kuibishev, un hombre de toda confianza de Stalin además de secretario del C. C. y está dirigido a Kamenev, en aquel momento aliado de Stalin.
Llegados a este punto es justo preguntarse, antes de continuar esta reconstrucción, en qué consistía ese autógrafo. Tratándose de textos dictados, hay copias dactilografiadas, corregidas por el autor y efectuadas por varias secretarias cuyos nombres y tareas se conocen: Volodícheva dactilografió el texto más amplio de la Carta al Congreso (23-25 de diciembre de 1922) y Fótieva el addendum (4 de enero) sobre la destitución de Stalin. Los testimonios de estas secretarias están incluidos en la parte final (pp. 474, 593-594) del vol. XLV de las Obras completas de Lenin (quinta edición, 1964) [33]. Pero sus testimonios más interesantes se reservaron para una larga entrevista realizada por Alexander Bek, que publicamos aquí en apéndice al tercer capítulo. Según estos testimonios alguien (en ausencia de indicaciones por parte de Lenin) sugirió a Volodícheva al acabar el dictado –Lenin disponía sólo de breves periodos de lucidez para trabajar– que remitiera a Stalin el texto del 23 de diciembre. Con ello podemos reconstruir al menos el recorrido de aquel texto que, recordemos, concede mucho a las peticiones de Trotski sobre el GOSPLAN. La transcripción enviada a Stalin le llega mientras están con él Bujarin, Ordzhonikidze, y Alilúyeva (mujer de Stalin y trabajadora también de la secretaría de Lenin). Stalin manda quemar el “original” después de haber conseguido para él una copia a mano (realizada por Alilúyeva) aparte de las habituales cinco copias a máquina para Lenin.
Buranov descubrió la copia manuscrita de Alilúyeva y vio que allí, en el párrafo sobre el GOSPLAN, faltaba una frase. Se creía que Lenin había escrito: “Pienso proponer a la atención del Congreso que se dé, en ciertas condiciones, un carácter legislativo a las decisiones del GOSPLAN, encontrándome a este respecto junto al camarada Trotski hasta cierto punto y en ciertas condiciones”. Sin embargo, en el ejemplar transcrito por Alilúyeva y rescatado por Buranov, faltan estas últimas palabras, muy restrictivas. La hipótesis de una interpolación por orden de Stalin con el fin de atenuar la sugerencia de Lenin de “ir junto a” Trotski parece la más probable [34]. Para ser eficaz, la manipulación tenía que realizarse inmediatamente, antes de que se realizaran las cinco copias, ya que una de éstas debía depositarse en el archivo personal de Lenin y hubiera podido crear incomodidades en el futuro.
Un fenómeno similar debe de haberse producido también con la nota dictada por Lenin al día siguiente (24 de diciembre). La prueba que permite la comparación textual (es decir, la copia de Alilúyeva) ha sobrevivido, por lo que parece, sólo para el texto del 23. Pero gracias a las entrevistas realizadas por Bek sabemos que los dictados de los días inmediatamente posteriores también fueron entregados rápidamente a Stalin.
Naturalmente, la escena descrita (Volodícheva, sin órdenes precisas, se dirige a Stalin) está preñada de implicaciones. No es poco razonable pensar que Stalin intentara controlar el trabajo de Lenin (entre los dos existía un creciente desentendimiento respecto a puntos cruciales, como la cuestión georgiana) y que Volodícheva fuese un eslabón de tal red de “control”.
Sea como fuere, las sospechas se concentran en el párrafo en el que son mencionados Zinoviev y Kamenev. Así es como aparece en su primera publicación soviética “oficial”, en la versión difundida por Komunist (número 9, 30 de junio de 1956) en el contexto de la “desestalinización” promovida por el XX Congreso del PCUS (febrero de 1956):
No seguiré caracterizando a los demás miembros del C. C. por sus cualidades personales. Recordaré solamente que el episodio de Zinoviev y Kamenev en octubre no es, naturalmente, una casualidad y que de esto se les puede culpar personalmente tan poco como a Trotski de su no bolchevismo.
La ambigüedad es casi perfecta: la frase final puede (y quizá debe) ser entendida en el sentido de que “les imputamos aquellas culpas menos de lo que sin embargo deberíamos”, o puede significar que “se les imputan tan poco como el no bolchevismo a Trotski”, queriendo decir que efectivamente no merecen serles imputadas. De hecho, como veremos, se dieron inmediatamente ambas interpretaciones.
Pero la pregunta principal es: ¿qué hace ahí, en ese punto, ese párrafo tan puntillosamente retrospectivo, en el que sobre todo se vuelve a Trotski cuyo “perfil” había sido analizado ya dos párrafos antes? Es la pregunta que se hacía ya Moshe Lewin en su ensayo de 1967 Le dernier combat de Lénine [35]. ¡Un párrafo expresado, además, tan ambiguamente como para dar pábulo, en el enfrentamiento que enseguida se abrió, a dos interpretaciones opuestas! (Y Stalin no era inexperto en lingüística.)
De aquel texto hubo enseguida numerosas traducciones y publicaciones, oficiosas y semioficiales.
Pese a que la lectura de la Carta al Congreso se realizó a puerta cerrada y en sesiones restringidas del XIII Congreso (21 de mayo de 1924), ya el 24 de julio el periódico menchevique Socialisticesky Vestnik, que se imprimía en Berlín, era capaz de publicar amplios extractos [36]. Evidentemente no todos los delegados implicados mantuvieron el secreto al que se habían comprometido. El texto fue rápidamente publicado por el escritor Max Eastman, en la época admirador de Trotski, en un librito titulado Since Lenin died (Nueva York, 1925) [37], inmediatamente traducido al francés por Gallimard (Depuis la mort de Lénine). Mientras, desde la oposición, o posiblemente fuera el propio Trotski [38], se le hizo llegar a Eastman el texto completo del que se disponía. Éste lo publicó en el New York Times del 18 de octubre de 1926 [39]. Pero puesto que el compromiso adquirido a puerta cerrada era que el texto no fuera hecho público, Trotski se encontró en la poco envidiable situación de tener que desautorizar, en el periódico del partido, Bolshevik, a su amigo Eastman y proclamar que era “una calumnia contra el C. C. del partido” afirmar que hubiesen sido “escondidos por el Partido documentos excepcionalmente importantes escritos por Lenin” y que en todo caso “todos los rumores sobre la ocultación o la violación de un testamento (de Lenin) son invenciones m alintencionadas”.
El texto que la oposición pasó a Eastman se presentaba, en la versión inglesa que éste ofreció, conforme a la segunda interpretación, la menos desfavorable a Trotski: I will not further characterize the other members of the Central Committee as to their personal qualities. I will only remind you that the October episode of Zinoviev and Kamenev was not, of course, accidental, but that it ought as little to be used against them personally as the non-Bolshevism of Trotsky.
Alrededor de un año más tarde, en vista ya del XV Congreso del PCUS (2-9 de diciembre de 1927), la Carta al Congreso volvió con fuerza en el enfrentamiento entre la mayoría estalinista y las facciones de la oposición. La prensa alemana fue de las primeras en posicionarse, tanto los periódicos conservadores (Vossische Zeitung, Deutsche Allgemeine Zeitung) como el Rote Fahne. Este último, ya a primeros de noviembre, entra en la discusión aprovechando las celebraciones del décimo aniversario de la Revolución y el 9 publica un fascículo especial con todo el debate del 23 de octubre y entre otras cosas, ofrece una puntual traducción alemana del párrafo en el que se menciona el “no bolchevismo” de Trotski: Ich erinnere nur daran, daß die Oktober-Episode Sinowjews und Kamenews keine Zufälligkeit war, aber daß sie, ebensowenig wie Trotzki der Nichtbolschewismus, als persönliche Schuld umgerechnet werden kann.
El 4 de noviembre, el Frankfurter Zeitung, bajo el título Partei und Opposition in Rußland. Ein wenig Diskussionsfreiheit, había publicado las durísimas cartas de Lenin de 1917 contra Kamenev y Zinoviev. El 8 de noviembre, el Vossische Zeitung había destacado el párrafo del Testamento donde se estigmatiza la “tosquedad y deslealtad” de Stalin y ese final sobre el “no bolchevismo” de Trotski, y sobre la “traición” de Zinoviev y Kamenev en vísperas de la Revolución. El periódico parisino Le Temps del 19 de noviembre publica en primera página un gran editorial, La crise du Bolchévisme en Russie (fechado el 18), en el que se lee que en la batalla, no exenta de golpes bajos, entre mayoría y oposición [40] M. Trotsky se réclame tout autant que M. Staline du fameux testament de Lénine (“Tanto Trotski como Stalin invocan el famoso testamento de Lenin”).
También en las crónicas de los días anteriores se mencionaba el Testamento. Por ejemplo, en la vívida crónica de la sesión del C. C. en la que Trotski se opuso dramáticamente a su propia expulsión, recordando entre otras cosas, el consejo de Lenin al Partido: Écartez Staline, qui peut mener le parti à la scission et à la perte! (Le Temps, 14 de noviembre de 1927, p. 1, La crise du parti bolchéviste). Profecía que también había hecho, por otra parte, la Westminster Gazette en su crónica de los desórdenes del 7 de noviembre.
El 20 de noviembre se publica en París el número 1 de un nuevo periódico, Contre le Courant, que se presenta como “l’organe de l’Opposition communiste”. Está redactado por una docena de disertantes, todos vinculados a Trotski y por lo tanto en conflicto desde hace años con el PCF. El número 1 se inaugura precisamente con la cuestión del Testamento de Lenin y sobre todo de la interpretación exacta de la frase crucial sobre el “no bolchevismo” de Trotski. Tras el editorial (La Révolution en danger) y la crónica taquigráfica de las intervenciones de Trotski y Zinoviev en el plenum bolchevique del 23 de octubre, hay un durísimo inciso (p. 15) titulado Métodos estalinistas, donde se afronta el problema directamente, en un intento de facilitar la verdadera interpretación de la frase. Pocas páginas más allá se da la traducción íntegra del documento. El Contre le Courant reacciona también contra el Correspondance Internationale (nº 114) del 12 de noviembre de 1927, que se abría desde la primera página con la interpretación “estalinista” de aquella frase. Allí se reproducía toda la intervención de Stalin el 23 de octubre, en la que la frase en cuestión se entendía así: Je rappelle simplement que l’épisode d’Octobre de Kaméniev et de Zinoviev n’est pas dû au pur hasard, pas plus que le non bolchévisme de Trotsky, (p. 1.640, segunda columna). Pero es una simplificación. Stalin había citado más correctamente: “Naturalmente no se debe a la casualidad, pero se puede atribuir a su culpa personal tan poco como a Trotski su no bolchevismo”. Obviamente apoyándose en la distinción entre “culpa personal” y “ culpa política”, el sentido era que ese “no bolchevismo” no era simplemente una “culpa privada”: es decir, verdaderamente “no se debía a la casualidad”. La Correspondance lo sintetiza, pero ése es el sentido de lo que Stalin entiende y lee en las palabras del Testamento. Los redactores del Contre le Courant oponen su interpretación y fuerzan el texto introduciendo el concepto de “no más”: ese error “ya no puede imputársele a Trotski”. Stalin –escribe el periódico trotskista– ha falsificado de la manera más burda el pensamiento de Lenin y le hace decir lo contrario de lo que allí está escrito:
En effet, dans le texte de Lénine, il est dit que l’épisode d’octobre
de Kamenev et Zinoviev n’est pas dû au pur hasard, et Lénine ajoute
aussitôt: “… Mais il ne peut guère plus leur être personnellement reproché
que le non-bolchevisme au camarade Trotsky.
On voit que Staline a oublié volontairement les mots les plus
importants de sa “citation”, ceux qui donnent son sens à la pensée
de Lénine.
Staline est obligé de falsifier Lénine pour faire croire au Parti
qu’il est d’accord avec Lénine [41].
Está claro que Stalin se apoya en el Testamento precisamente por ese párrafo que en todo caso reprocha a Trotski su “no bolchevismo”, al igual que Trotski se apoya en el addendum que solicitaba el alejamiento de Stalin de la secretaría.
La oposición hizo llegar el Testamento a los 1.669 delegados del Congreso. Pero parece que la tirada fue mucho más amplia; se habla de más de 13.000 copias destinadas, en la mayor medida posible, a la prensa exterior [42]. También el redactor del Corriere della Sera tuvo su copia y desde el 15 de noviembre, en un amplio espacio titulado Las disputas entre los comunistas rusos mientras el bolchevismo decae en China (con el subtítulo Del testamento de Lenin) ofreció la traducción, no sin recordar el caso Eastman y el incómodo desmentido al que se había visto obligado Trotski: un “regalo” a la mayoría estalinista, pese a su tono oficialmente hostil. Y de hecho la traducción que publica el corresponsal del Corriere, Salvatore Aponte, es la favorable a Stalin en la frase crucial: “El episodio de Zinoviev y Kamenev en octubre (cuando en un periódico menchevique éstos se declararon contrarios a la insurrección armada y a la conquista violenta del poder) no fue desde luego casual y les culpamos demasiado poco, como demasiado poco culpamos a Trotski de su no bolchevismo”.
No satisfecho con esta primera publicación, Aponte, transmitiendo desde Riga el 30 de noviembre, realizó pocos días después otra, completa, que la dirección del Corriere della Sera sacó en portada el 4 de diciembre bajo el titular Lenin preconizó la escisión. Aquí la frase se reproduce idéntica, tal como aparecía en la correspondencia del 15. El texto va precedido por una breve nota informativa de carácter oficial: “El C. C. del Partido Bolchevique ruso solicitará mañana al XV Congreso de Moscú que decida si debe ser publicada íntegramente la carta-testamento de Lenin, cuya existencia fue revelada hace dos años por un comunista estadounidense que por tales revelaciones fue expulsado de la Komintern. En las recientes y ásperas discusiones entre Stalin y los opositores, el secretario general del Partido procedió a la lectura de algunas frases de aquella carta ya famosa”. Aquí ya se observa un elemento favorable a Stalin: es el mismo Stalin el que hace una lectura (parcial) del documento. Y en efecto, como sabemos, apoyándose precisamente en la frase relativa a la traición de Kamenev y Zinoviev en octubre y al no bolchevismo de Trotski, Stalin blandió aquel documento en el plenum previo al Congreso, como un arma aplastante contra la oposición. Tras la nota introductoria, Aponte menciona la actividad “ilegal” y clandestina que la oposición lleva a cabo utilizando imprentas secretas y declara haber conseguido por aquella vía el texto completo de la Carta al Congreso, que a continuación publica.
Pero la traducción que da (¡por segunda vez!) revela que la fuente de la que depende es en realidad aquella que, en una carta privada al director del Corriere (12 de noviembre), él definía como “el servicio Stefani-Tass”. Con la precisión de que “Stefani se limita a difundir, sin controlarlas, las noticias que Tass le transmite, vale decir las noticias cuya difusión tiene cierto interés para el gobierno soviético [43]”. La fuente de Aponte es por lo tanto esencialmente oficial, y esto explica por qué obstinadamente publica y vuelve a publicar el párrafo crucial en la versión que (legítimamente, respecto al original) hace decir a Lenin: “Le reprochamos demasiado poco a Trotski su no bolchevismo y a Zinoviev y Kamenev su traición [44]”.
Esto puede explicarse a la luz del descubrimiento de Buranov y de las reveladoras declaraciones de Volodícheva a Alexander Bek [45]: una manipulación efectuada por Stalin cuando le llegó el texto dictado por Lenin el 24 de diciembre. Intervino con un mínimo retoque invirtiendo el sentido. De la forma en que lo leemos, el párrafo desacredita no solamente a Zinoviev y Kamenev (en aquel momento aliados a Stalin contra Trotski) sino también a Trotski. No olvidemos que, desde el punto de vista textual, la situación se presentaba especialmente favorable [46].
Alguna sospecha podría surgir también respecto a la frase conciliadora y autorrestrictiva de la tercera y brevísima nota (25 de diciembre) donde Lenin, después de perfilar las virtudes y los defectos de Piatákov, vuelve a hablar de los dos “ilustres”, precisa que sus observaciones valen solo para el presente y añade: en la eventualidad de que estos dos destacados y fieles militantes no encuentren ocasión de completar sus conocimientos y corregir su unilateral formación. No parece del todo claro que Lenin dijera de Trotski que debía “ampliar sus conocimientos” [47]. Pero la cuestión queda, en este caso, sin decidir.
La nota mucho más dura y operativa del 4 de enero es dictada no a Volodícheva, sino a Fótieva y es inmediatamente guardada en secreto. ¿Había surgido alguna sospecha? ¿Después de que las notas hubieran hecho el trayecto de ida y vuelta a la oficina de Stalin, pareció que algo faltaba? De hecho el copista es sustituido y el addendum escondido. Posteriormente se produce el intercambio de cartas, muy duro, del 5 de marzo de 1923. Luego, la petición del veneno; tras lo cual la niebla que cubre las acciones de los protagonistas hasta enero de 1924 se espesa. Lo que está claro es que al XII Congreso (abril de 1923) no llega ninguna Carta al Congreso .
Desaparecido Lenin, aproximándose ya el XIII Congreso, nos encontramos en plena lucha por la “sucesión”. Augusto y Livia lo habían dispuesto todo para dejar claro que el sucesor era Tiberio, el hijo de Livia (no muy querido por Augusto). Entonces, la escena preparada por los dos viejos cónyuges fue perfecta, y se representó a la perfección: fue el mismo Tiberio el que leyó frente al Senado las últimas y detalladas (y amenazadoras, a buen entendedor) voluntades del padre. No fue así con Lenin y Krupskaia. En esencia, Lenin ha “designado”, aunque no abiertamente, a Trotski. Pero cuando esta dubitativa elección suya se hace pública, las relaciones de fuerza ya no son favorables. El funeral de Lenin, solemne y cargado de ritualidad, fue un triunfo para Stalin. Trotski estaba ausente, en pleno viaje para pasar una temporada de descanso en el Cáucaso. Siempre sostuvo haber sido engañado por Stalin sobre la fecha del funeral.
Cuando sea finalmente leída la Carta al Congreso, en una sesión restringida y a puerta cerrada, los retoques aportados por Stalin han dado sus frutos, pese al mazazo representado por el addendum del 4 de enero [48]. Entre los presentes, obviamente, están también Trotski y Radek (entonces muy vinculado a Trotski). De lo que ocurrió en aquella sesión, Radek habló años después con Emil Ludwig. Y en su biografía de Stalin [49], Ludwig relató todo lo que Radek le había narrado de aquella dramática escena: las “antenas” de Trotski se irguieron frente a aquella extraña frase, pero ya no tenía remedio. “Cuatro meses después de la muerte de Lenin”, así resume Ludwig a Radek, “diecinueve hombres se reunieron en una sala del Kremlin y Stalin les leyó el documento que en parte le acusaba”. Aquí la cita es literal y es Radek el que habla:
“Nadie dijo una sola palabra. Sólo cuando Stalin llegó a la frase el pasado no bolchevique de Trotski no se le atribuye casualmente, Trotski le interrumpió y preguntó: ¿cómo está escrito? La frase se repitió. Estas fueron las únicas palabras pronunciadas en aquella hora solemne” [50]. Ludwig comenta: “pero Trotski no solamente desmintió el relato de Radek, sino también la frase crítica de Lenin contra él. (Esta es una noticia de gran relieve)”. “ No existiendo ya el documento”, continúa Ludwig, “ su tenor depende de las simpatías. Se puede escribir hoy la historia de los Soviets con menor seguridad que la de César”.
En su autobiografía, Trotski recuerda, lo hemos dicho ya, el párrafo sobre Zinoviev y Kamenev y se encuentra con que algo no cuadra cuando comenta: “No era necesario sin embargo reprocharles el pasado”, pero de la mención a su antiguo “no bolchevismo” no dice nada. Es más, considera que en la Carta al Congreso se encontraba –así de vanidosamente se expresa– “mi clara designación para el primer puesto” [51].
Todo hace pensar que para Trotski aquella frase era sospechosa. Pero no podía demostrarlo y la trampa había sido, a su manera, perfecta. Después del XIII Congreso, Trotski había querido difundir aquel texto personalmente porque, en todo caso, el concepto central era la petición de Lenin de alejar a Stalin de la secretaría del Partido. Pero dándole difusión acabó inevitablemente difundiendo un texto que al mismo tiempo mostraba a un Lenin que continuaba describiendo a Trotski como un no bolchevique. Y cuando más tarde, ante el inminente XV Congreso, la oposición decidió divulgar el Testamento (pese a la dura crítica que parecía contener precisamente contra aquellos que eran ya los tres líderes de la oposición) y Trotski pidió a voz en grito que se cumpliese la petición de Lenin de alejar a Stalin de la secretaría, Stalin lo tuvo fácil. En el plenum del C. C. del 23 de octubre su contraataque, gracias al texto manipulado y ya en manos de todos, fue perfecto. Es cierto –vino a decir–, soy rudo y violento contra aquellos que mediante engaños y violencia quieren dividir al Partido. Contra estos yo solo sé ser rudo y violento. Pero el testamento de Lenin os acusa sobre todo a vosotros, y de culpas bastante más graves: a Zinoviev y a Kamenev de haber dado un paso atrás en el momento de la revolución y a Trotski de no ser todavía un bolchevique.
Dado que tenía bien claro su texto en mente, pudo zarandear a los asistentes en sus asientos con la lectura antológica de artículos e intervenciones anti-leninistas de Trotski de los años 1910-1913: lectura que llevó a la derrota de la oposición y a la condena pública de Trotski por parte del Congreso. Para Stalin, fue un triunfo. Gracias a un texto falseado.
¿Cómo pudo la oposición utilizar tan torpemente el arma que le cayó en las manos? (Aunque debe reconocerse que una petición de alejar a Stalin por razones y defectos únicamente de carácter no era de las más fuertes, circunstancia agravada por el postulado de que unos rasgos de carácter tan negativos serían en todo caso “perfectamente tolerables entre nosotros los comunistas”.) Las relaciones de fuerza dentro de la cúpula dirigente determinaron que la lectura fuera a puerta cerrada. Sólo en el XV Congreso (diciembre de 1927) después del fracaso de las contra-manifestaciones trotskistas del 7 de noviembre [52] y cuando la partida está ya sumamente comprometida si no perdida del todo, Trotski lleva la batalla a campo abierto y sucumbe por las razones recién citadas. Al final de aquel Congreso que llevó a la expulsión de Trotski, se decide adjuntar el texto completo de la Carta al Congreso a la transcripción taquigráfica de las actas congresuales y reenviar la publicación a una “miscelánea” de escritos de Lenin, que sin embargo no apareció nunca. Fue la prensa extranjera, en Italia el Corriere della Sera, la que ofreció el texto “completo” tal y como lo estaban difundiendo los representantes de las facciones de la oposición, ya derrotadas.
Manipulando y manteniendo tanto tiempo en secreto el “testamento de Lenin”, Stalin en realidad ocultó, en la medida de lo posible, la ruptura que se había producido de hecho entre Lenin y él. Su “obra maestra” (como la de Deng respecto a Mao) fue de hecho, fundar su poder precisamente sobre la base de la continuidad: él era ya (y se proponía ya como) el heredero, el ejecutor testamentario, el discípulo de Lenin. Por detrás de esta operación, no del todo arbitraria, no sólo está su habilidad subjetiva (asistida por la fragmentación e ineptitud de la oposición) sino también el peso y el modelo de la cultura eclesiástica e imperial bizantina, el peso de la historia [53].
Si la expresión “la fuerza de las palabras” tiene un sentido, el caso de la Carta al Congreso resulta ejemplar. Ésta resurgirá en cada una de las rupturas que han llevado poco a poco a la disolución de la URSS. Trabajosamente archivada en 1927, vuelve a la vida treinta años después, en febrero de 1956, en el XX Congreso del PCUS, el primero después de la muerte de Stalin. Ampliamente citada desde las primeras páginas del Informe secreto [54], la Carta al Congreso vuelve a circular, publicada en el oficialísimo Komunist en junio. Y vuelve aún más llamativamente en el XXIIº Congreso (17-31 de octubre de 1961) en el que se completa reciamente la “desestalinización” (atacando así al llamado “grupo antipartido”) culminando ésta con la expulsión de los restos de Stalin del mausoleo de Lenin. Esta vez las amplias citas de la Carta al Congreso, y en especial del addendum del 4 de enero, no están ya en un “informe secreto” sino en el Informe Oficial que Jruschov pronuncia frente al Congreso en nombre del C. C. [55]. Se da vida entonces a la nueva edición, la quinta de las Obras completas de Lenin, en la que la Carta al Congreso entra triunfalmente (vol. XLV, 1964). Y este tipo de decisiones radicales engendrarán la caída de Jruschov en octubre de 1964.
Para la edición en lengua rusa no había problemas respecto al texto que debía adoptarse. Sin embargo, había que elegir la interpretación para las ediciones en lenguas extranjeras. La aceptada oficialmente fue, como era previsible en aquel momento, la menos desfavorable para las fracciones de la oposición. Puede verse la transcripción en una publicación semioficial de la RDA (Lenins Ausgewählte Werke in sechs Bänden, Dietz Verlag, 1971) donde dice: Ich erinnere nur daran, daß die Episode mit Sinowjew und Kamenew im Oktober natürlich kein Zufall war, daß man sie ihnen aber ebensowenig als persönliche Schuld anrechnen kann wie Trotzki den Nichtbolschewismus (VI, p. 641).
Pero la larga sombra de la mancha de “no bolchevismo”, presentada como “sentencia” lapidaria de Lenin respecto a Trotski en su Testamento, siguió alargándose. Fue incluida en una autorizada herramienta como la Gran Enciclopedia Soviética, en su tercera edición (1977) que en cierto sentido resume, en un dosificado mélange, desestalinización y recuperación post-jruschoviana. Aquí la cuestión de la Carta al Congreso queda relegada al artículo Decimotercer Congreso del PCR [56]. Así se expresan los dos autores del artículo: “En su carta, Lenin hacía referencia al no bolchevismo de Trotski. De este modo pretendía poner en guardia al Partido frente a posibles recaídas mencheviques por obra de los secuaces de Trotski”. A continuación se da una precisa lista de las expresiones críticas presentes en la Carta relativas a otros dirigentes. El efecto es curioso: casi parece que esos juicios sirven para justificar la eliminación sucesiva de todos ellos. Después de lo cual pasan a Stalin y a las palabras de la Carta que le conciernen. “Algunas observaciones críticas”, se lee, “se dirigían también a Stalin. Lenin dudaba de que Stalin pudiera hacer un uso apropiado de su poder, esto es, de la gran autoridad que se hubiera concentrado en sus manos una vez que se hubiese convertido en secretario general del Comité Central. Lenin propuso que algún otro fuese tomado en consideración para el puesto de secretario general”. Pero –y ésta es la conclusión del hábil informe– “considerando las circunstancias, en especial el recrudecimiento de la lucha contra el trotskismo y los grandes méritos de Stalin en este sentido, los delegados del Congreso decidieron mantener a Stalin en el papel de secretario general, con la esperanza de que tuviese en cuenta las indicaciones críticas de Lenin”. Una reconstrucción realmente extraordinaria, por la sabiduría “continuista” con la que está realizada.
Stalin había ganado en su momento la difícil partida política también gracias a aquella minúscula inserción hábilmente colocada en la Carta al Congreso: “Así como el no bolchevismo de Trotski”. Pero también ganó en su país la partida historiográfica. Superó brillantemente incluso los escollos de los XX y XXII congresos. Venció haciendo “hablar” a Lenin de manera no del todo incongruente pero sí anacrónica tras el paso de Trotski al bando bolchevique bastante antes de la revolución.
La partida se reanuda después de otros veinte años. En enero de 1987, cuando despega o parece despegar la perestroika, la Carta al Congreso reaparece, esta vez en el semanario Moskovskye Novosti, como si se tratase de una novedad. El semanario habla de “excepcional documento”. En parte lo era, porque un texto relegado al volumen XLV de las Obras completas del “padre de la patria” sólo hasta cierto punto puede considerarse ampliamente difundido [57]. En resumen, acabada la “era Bréznev” con el surreal apéndice Andrópov-Chernenko, la nueva “ruptura” –en la que el voluntarismo probablemente prevaleció claramente sobre los contenidos– se inauguraba una vez más en nombre de Lenin y con las palabras de la Carta al Congreso. La cual era de nuevo reproducida y comentada a partir de cero. A Lenin se le reconocían dotes proféticas por haber previsto los defectos de Stalin (“Tenía razón”, señalaba el semanal, “tenía trágicamente razón”).
Y sin embargo, el párrafo relativo al “no bolchevismo” de Trotski y a la reprobable conducta de Zinoviev y Kamenev en el momento de la insurrección continuó funcionando al contrario de como Lenin lo entendía, pese a que el texto restaurado de 1956 fuese el correcto. Así aparece en el Informe secreto de Jruschov, que no es solo un ataque sino también una defensa de la obra de Stalin. Se dispara a quemarropa sobre el “culto a la personalidad” pero se salva la lucha contra todos los “desviacionistas”, Trotski, Zinoviev y Kamenev in primis. De Trotski ni siquiera se habla, pero contra Zinoviev y Kamenev se formula la acusación de siempre: “El 18 de octubre (de 1917) publicaron”, dice Jruschov en el Informe, “en el órgano menchevique Novaya Zhizn una declaración en la que se afirmaba que los bolcheviques estaban preparando una sublevación y que ellos consideraban tal empresa aventurada. Revelaban así al enemigo, etc.”. No obstante –prosigue– a continuación se les dieron dos importantes cargos directivos. Pero atención: “En su testamento Lenin advirtió de que el episodio Zinoviev-Kamenev acaecido en octubre no representaba ciertamente un caso accidental”[58] .
Sin embargo, es la referencia simultánea al “no bolchevismo” de Trotski la que se agiganta con el tiempo y se transforma en otro texto. Esto ocurre en la reedición de la Carta al Congreso difundida, como se ha dicho, por Moscovskye Novosti en enero de 1987. Allí la frase, de la que hemos visto ya dos variantes, se dilata hasta convertirse en: “En la base de su concepción del mundo y en lo mas profundo de su corazón, Trotski nunca ha sido un bolchevique”.
Al mismo tiempo el semanario se esfuerza por presentar lo que Lenin escribía en 1922-1923 sobre el riesgo de “burocratización” como una anticipación clarividente de la perestroika [59].
Pero el ensañamiento con Trotski no es inexplicable aunque a la altura de 1987 pueda parecer paradójico. Su visión de la imposibilidad de un “campo socialista” (variante ampliada del “socialismo en un solo país”) minaba la propia razón de ser de la URSS. Que, de hecho, se disolvió poco después.
Notas

[18] Suetonio, Vida de Augusto, 101.
[19] Poderoso e investido de gran autoridad. Augusto era también pontifex maximus.
[20] Pasaría bajo control chino el 30 de junio.
[21] La represión de las manifestaciones en la plaza de Tiananmen.
[22] Como hombre de Zhou Enlai y tras su larga ausencia a causa de la persecución sufrida durante la llamada Revolución Cultural.
[23] En posible referencia a los homines novi de la antigua Roma: “Algunos hombres de familias que nunca habían obtenido cargos tuvieron éxito en alcanzar al menos magistraturas menores; estos individuos fueron denominados ‘hombres nuevos’ (homines novi). Si sus descendientes conservaban y mejoraban su éxito, podían llegar a convertirse en nuevos miembros de la nobleza (…) Para un novus homo alcanzar el consulado era especialmente difícil”. The Romans. From Village to Empire, M.T. Boatwright et al., Oxford University Press, pp. 98 y 486. (N. del T.)
[24] Comisión estatal de planificación. El GOSPLAN era uno de los mayores puntos de enfrentamiento entre Stalin y Trotski.
[25] Lenin 1964, p. 474. Cf. Tucker, 1977, p. 203.
[26] V.I. Lenin, Obras escogidas, París, 1972. (N. del T.)
[27] La definición contrasta con el insistente juicio expresado por Trotski, que define a Stalin como “mediocre” o “nulidad”. Un ejemplo entre muchos: Trotski, 1962, p. 428; pero véase también el perfil que traza en la Historia de la revolución rusa, 1930, Milán 1964, pp. 316-317 (trad. cast. de Andreu Nin en ed. Veintisiete Letras, Madrid, 2007).
[28] Un ejemplo entre muchos: V.I. Lenin, Ausgewählte Werke, vol. VI, Dietz, Verlag, Berlín, 1977, p. 731, nota 149.
[29] Cf. Tucker 1977, p. 201.
[30] Es el artículo que contiene la famosa frase, después censurada en la publicación incluida en las Obras completas, “sin respeto ni siquiera por el secretario general”.
[31] Así se expresa, bastante sumariamente, Tucker, 1977, p. 206.
[32] En Italia el anuncio del descubrimiento lo hizo Giulietto Chiesa, La Stampa (Turín), 12 de julio de 1991, p. 13. Buranov recogió y desarrolló después los resultados de su investigación en un libro aparecido en 1994 con el título Lenin’s Will, Prometheus Books, Nueva York.
[33] Es decir, la edición posterior al XXII Congreso del PCUS.
[34] Las dudas que expresé anteriormente (Pensare la rivoluzione russa, Teti, Milán, 1995, p. 25) no parecen legítimas. Su oposición a la insurrección de octubre de 1917, expresada incluso públicamente en un periódico menchevique a mediados de octubre. V. I. Lenin, Obras, vol. XLV, Moscú, 1964, p. 345.
[35] Cf. M. Lewin, ‘Les derniers mois de la vie de Lénine d’après le journal de ses secrétaires’, en Cahiers du monde russe et soviétique nº 8, 1967, pp. 285-286. Hay trad. cast. El último combate de Lenin, ed. Lumen, Barcelona, 1970, pp. 102-105. Lewin escribe que el párrafo sobre Zinoviev, Kamenev y Trotski “plantea algunas dificultades” y se pregunta: “¿Por qué esta alusión al pasado? ¿Significa una advertencia? ¿Una disculpa? ¿Ambas cosas a la vez?”. Lewin intenta evitar a toda costa mencionar que el párrafo alude también a Trotski. Probablemente porque le parece que contradice el párrafo anterior, en el que Trotski es descrito como “el más capaz”.
[36] Primera publicación.
[37] Segunda publicación.
[38] Wolfe, 1957, p. 288, e Tucker, 1977, p. 217.
[39] Tercera publicación, ésta desde luego con amplia difusión mundial: Destituid a Stalin, que puede llevar al partido a la escisión y a la ruina. (N. del T.)
[40] Pocos días antes se habían producido los incidentes de la Plaza Roja con ocasión del 7 de noviembre, que habían intensificado las peticiones “de las bases” de expulsar a Trotski.
[41] En efecto, en el texto de Lenin, se dice que el episodio de octubre de Kamenev y Zinoviev no es en absoluto casual, pero Lenin añade enseguida: “Pero no se les puede reprochar personalmente más a ellos que al camarada Trotski su no bolchevismo”.
Podemos ver que Stalin ha olvidado voluntariamente las palabras más importantes de su “cita”, las que le dan todo su sentido al pensamiento de Lenin.
Stalin se ve obligado a falsificar a Lenin para hacer creer al Partido que él está de acuerdo con Lenin. (N. del T.)
[42] Cuarta publicación.
[43] Archivo del Corriere della Sera, al que expreso mi agradecimiento.
[44] Alguien muy al tanto de los sucesos “entre bastidores” de la corresponsalía del Corriere della Sera en Moscú es el autor de la “extraña carta” enviada a Terracini, además de a Gramsci y a Scocimarro, en San Vittore, en febrero de 1928. “Conocerás las conclusiones del XV Congreso del PCR. Si has leído el Corriere della Sera habrás podido entender algo. De hecho el corresponsal del C. S. utiliza abundantemente el material oficial que aparece en Pravda”, etc. Otro hecho extraño. Pero sobre esto véase la segunda parte de este libro, sobre la “extraña carta”.
[45] Cf. infra, apéndice al tercer capítulo.
[46] Sobre el modo en que se añadieron las palabras “así como el no bolchevismo a Trotski”, cf. infra, capítulo siguiente.
[47] Sin embargo en la edición de Librairies du Globe, París, 1972, esa frase de Lenin no parece referirse a Trotski sino a Bujarin y a Piatákov. (N. del T.)
[48] Para Stalin fue un duro golpe, a juzgar también por el testimonio de testigos de la reunión a puerta cerrada del 21 de mayo de 1924.
[49] Aparecida por partes en Estados Unidos en 1941-1942 y publicada en Roma en 1944 (ed. Vega) y en Mondadori en 1946. Me remito a esta edición.
[50] Ludwig, 1946, p. 98.
[51] Ludwig, 1946, p. 98.
[52] Lo que Malaparte y otros han llamado, en su momento, el fallido golpe de estado de Trotski.
[53] Los acontecimientos de estos años en los que Stalin se enfrenta al ataque de un Lenin moribundo –pero está ya maniobrando eodem tempore para crear el “culto” a Lenin– están bien reconstruidos por Tucker, 1977, en los caps. VII-IX.
[54] Obviamente, hablar del Informe secreto significa aventurarse desde el punto de vista textual, en un terreno minado. «El informe de Jruschov al XX Congreso del PCUS, difundido en 1956 por la agencia de noticias italiana Ansa, había sido manipulado por la CIA y contenía 34 párrafos fabricados por especialistas de la central de espionaje estadounidense, en el cuartel general de Langley, en Virginia”. Así es como Rodolfo Brancoli resumía en La Repubblica del 28 de diciembre de 1977 (p. 20) algunos de los resultados a los que había llegado una investigación desarrollada durante tres meses por un “equipo” de periodistas del New York Times. “La CIA”, prosigue Brancoli, “había conseguido hacerse con un texto del que habían sido eliminados precisamente 34 párrafos referentes a la política exterior soviética y puso en circulación una versión propia, acreditándola como auténtica”. Brancoli se refería a que en 34 puntos el texto debía considerarse sospechoso. Una operación tal era de gran eficacia si se llevaba a cabo con un texto –el llamado Informe secreto– del que no era previsible difusión alguna por parte soviética o de los otros partidos participantes en aquellas reuniones. (De hecho los soviéticos negaron durante bastante tiempo la existencia de aquel informe, y una publicación parcial fue realizada solamente 33 años después, el 5 de abril de 1989, por la revista Izvestia, órgano del Comité Central.)
Si se considera la importancia capital del Informe secreto en la historia del movimiento comunista mundial, y más en general en nuestra historia, se entiende fácilmente la turbación que suscita en el historiador el resultado de aquella investigación de los periodistas del New York Times.
[55] Cf. N. Jruschov, Rapporti e discorso conclusivo al XXII Congresso del PCUS,
Editori Riuniti, Roma, 1962, pp. 98-99. (trad. cast. Informe al XXII Congreso del
PCUS, 19 de octubre de 1961, “Suplemento de la revista Novedades de la Unión Soviética”, nº 24, 1961.)
[56] Ed. inglesa, Macmillan y Collier, vol. XXVI, p. 154.
[57] Y después, según una técnica utilizada por ejemplo con las obras de Dostoievski, una obra o volumen pueden ser “saqueados” hasta tal punto que quedan agotados durante mucho tiempo.
[58] Citamos la ed. comentada del Informe, proporcionada por Wolfe, 1957, p. 134. [59] Véase la reseña puntual del semanario moscovita en L’Unità del 19 de enero de 1987, p. 5. Este texto es un fragmento del libro La historia falsa y otros escritos, que acaba de publicar la editorial Capitán Swing, con traducción de Inés Campillo Poza, Antonio Antón y Regina López Muñoz. Luciano Canfora es catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Bari, y forma parte del comité científico de la Society of Classical Tradition de Boston y de la Fundación Instituto Gramsci de Roma. Además dirige la revista Quaderni di Storia y la colección de textos ‘La città antica’, y forma parte del consejo directivo de las revistas Historia y crítica, Journal of Classical Tradition, y Limes. Es considerado unos de los mayores clasicistas europeos vivos, ha estudiado problemáticas de historia antigua, literatura griega y romana, historia de la tradición, estudios clásicos, política y cultura del siglo XX. Entre sus últimos trabajos publicados cabe destacar La biblioteca desaparecida (1998), Julio César, un dictador democrático (2000), Storia della letteratura greca (2000), El misterio Tucídides (2002) y Una profesión peligrosa: la vida cotidiana de los filósofos griegos (2002). Fuente: http://www.fronterad.com/?q=testamento-lenin-verdad-y-manipulacion

 

¿Nación o clase?: Las respuestas del marxismo a la cuestión nacional

 

 

Durante más de un siglo las y los marxistas más destacados han debatido la manera de reaccionar a las opresiones y luchas nacionales, a veces protagonizando fuertes controversias entre ellos (como, por ejemplo, entre Luxemburg y Lenin). Guillem Boix, miembro de En lluita y de la CUP, enmarca estos debates en su contexto histórico y los examina para ayudar a posicionarnos ante las oportunidades y los desafíos del actual choque de nacionalismos en el Estado. Este artículo forma parte de una serie de análisis que se han publicado y se publicarán en La Hiedra. [També en català: Nació o classe? Les respostes del marxisme a la qüestió nacional]
estado de caos
estado de caos (Photo credit: emmanuel orezzo)

El actual contexto de crisis va más allá de la crisis económica. Se trata de una crisis sistémica de escala internacional que además de la esfera económica se traslada también a la esfera política e institucional. En el Estado español, con el elemento central de la crisis de la deuda soberana, se está traduciendo en una profunda crisis de legitimidad del régimen forjado durante la transición. Un régimen basado en el neoliberalismo en la esfera económica y social y en la negación del derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas dentro del Estado en la esfera política y democrática.

El auge del Movimiento Independentista (MI) en Catalunya, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la cuestión nacional.

CiU intenta surfear la ola independentista para esconder su proyecto neoliberal y aun así esto no significa que el MI sea un movimiento instigado y motivado por la burguesía. De hecho, se trata de un movimiento popular transversal: “El MI no es un movimiento conservador ni puramente nacionalista. Es cierto que estas dos dimensiones existen dentro del MI, pero por el hecho de actuar en un marco tan amplio como es el movimiento de emancipación nacional quedan en constante colisión y pulsión con diferentes intereses de clase y procesos sociales”1

Nos encontramos ante la redefinición del bloque social progresista en Catalunya que por primera vez se posiciona de forma mayoritaria claramente a favor de la independencia.

Nación: Entre el mito y la realidad

El concepto de nación un concepto relativamente moderno y que va ligado al desarrollo del capitalismo. Aunque los diferentes nacionalismos intentan siempre construir un relato nacional arraigado en una lectura mitificadora de un pasado ancestral, los nacionalismos parten de una cultura e identidad previas a las que dan forma. No obstante, la realidad cultural y lingüística de las sociedades pre-capitalistas dista mucho de las realidades nacionales unificadas (con estado o sin él) que se desarrollarían con el triunfo de las revoluciones burguesas.

Esto es así porque el surgimiento del nacionalismo, como cualquier otra ideología, se basa en unas condiciones históricas y materiales concretas que permiten su nacimiento. En palabras de Marx, “no es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”2 La nación moderna responde a unas necesidades concretas en el plano económico y en el proceso concreto del desarrollo del capitalismo.

Estado nación: Superestructura del capitalismo

El continente europeo había salido de la primera crisis del feudalismo a finales del siglo XV con la formación de estados dominados aún por el modo de producción feudal. Estos estados, con el auge del absolutismo se centralizan y aun así no encontramos entre su población un sentimiento de pertenencia a una comunidad lingüística o a una entidad territorial fijada de la que la población se sienta parte.

Los estados feudales van adaptándose a ciertos elementos de un capitalismo incipiente. Como apunta Davidson, “la importancia del desarrollo capitalista estaba menos en el campo de la producción y más en el de la circulación”3, así con el avance del mercado se crean de forma espontánea redes de comercio que se van convirtiendo en redes lingüísticas. Los primeros mercados internos y primeras sociedades de consumo facilitaron un proceso de unificación política y territorial en donde las personas y las mercancías pudieran circular libremente.

El éxito en trasladar a la esfera política la nueva conciencia nacional naciente, especialmente en las zonas donde primero se desarrolla el capitalismo y estallan, en el siglo XVII, las primeras revoluciones burguesas (Holanda e Inglaterra), ofrece un modelo que será seguido (o impuesto) a lo largo del planeta, asentando el Estado-nación moderno como “el modelo” y el nacionalismo como ideología política que permite una identificación con el proyecto estatal, no sólo por las clases dominantes, sino también para el conjunto de la población.

La perspectiva marxista sobre la cuestión nacional

Marx y Engels formaron parte de la ola revolucionaria de la década de los años 40 del siglo XIX, en un contexto marcado por la lucha por la construcción de los grandes estados capitalistas europeos, que representaban un progreso respecto a los viejos estados feudales. Este contexto es el que inicialmente les lleva a “menospreciar las aspiraciones de las nacionalidades […] que se encuentran dentro de los estados”4.

Tomaron de la filosofía hegeliana la idea de unas “naciones con historia” y otras “naciones sin historia” estas últimas condenadas a ser absorbidas por las primeras. En el Manifiesto Comunista escribieron: “Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales”.5 Pronto quedaría patente que en lugar de ser cosas opuestas, el capitalismo y la identidad nacional iban juntas. Y que poco tenían que ver los movimientos nacionales que ellos condenaban con los modernos movimientos nacionales.

A partir de 1860, empieza un viraje en la posición sobre la cuestión nacional. La libertad de separación de Irlanda que para Marx había sido siempre imposible pasaba ahora a ser inevitable. Porque mientras la clase obrera inglesa se alinease con su burguesía contra el pueblo irlandés seguiría atada a ella e incapaz de hacerle frente. De las lecciones sobre la cuestión irlandesa se desprende en Marx y Engels la distinción entre el papel del nacionalismo de la nación opresora y de la nación oprimida, como apunta Chris Harman “el nacionalismo de los trabajadores y trabajadoras pertenecientes a una nación opresora les une a sus gobernantes y sólo les hace daño a sí mismos, mientras que el nacionalismo de una nación oprimida puede llevar a luchar contra esos gobernantes”6.

El auge del imperialismo volvió a poner en el centro del debate la cuestión nacional a finales del siglo XIX. La escuela austro-marxista con Karl Renner y Otto Bauer como máximos exponentes tiene un impacto destacado. Especialmente después de la publicación de “La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia (1907)” de Bauer. En la obra, Bauer construye un nuevo enfoque sobre el nacionalismo y el mismo origen de las naciones. En su propuesta nación es la “comunidad de carácter” nacida de la “comunidad de destino”.

En el contexto del imperio austrohúngaro, de carácter multinacional, Bauer ataca con firmeza al internacionalismo “cosmopolita” que consideraba las naciones como un episodio anecdótico destinada a desparecer con el desarrollo del capitalismo. Según Bauer, el socialismo no solo no acabaría con las naciones, sino que sería precisamente en la nueva sociedad sin clases dónde las naciones podrían florecer con su máximo esplendor. Para Bauer, los socialistas debían abrazar el nacionalismo cultural, para evitar que las tensiones nacionales rompieran los grandes estados en formación porque estos eran necesarios, desde su punto de vista, para el desarrollo económico del capitalismo, hecho que permitiría el desarrollo de la clase trabajadora, única capaz de acabar con la sociedad de clases.

La visión de la nación de Bauer, que descarta la territorialidad en su concepción, llevará al socialismo austriaco a defender la “autonomía cultural” de las naciones que formaban el imperio. De acuerdo con el programa de la socialdemocracia, el respeto a los derechos nacionales del conjunto de pueblos sería garantizado por el propio estado una vez reformado y convertido en un estado plurinacional.

El problema con el planteamiento de Bauer es que no tiene en cuenta el vínculo del surgimiento de las naciones en el marco general de la lucha de clases. La defensa de los derechos de las minorías nacionales no depende de un programa o una constitución que los incluya sino sobre todo de la correlación de fuerzas que se da. Relegar al Estado central la defensa de los derechos nacionales no es ninguna garantía.

Por otro lado, la apuesta por la autonomía cultural acrecentó las tensiones nacionales dentro de las organizaciones obreras en el imperio austrohúngaro, esto llevó a la escisión, primero, del partido y, luego, de los sindicatos. La fórmula de la autonomía cultural significó la separación entre las filas obreras. Como denunció el revolucionario catalán Andreu Nin, “[e]n oponerse a la disgregación del imperio austrohúngaro […] defendían objetivamente los intereses de la burguesía austro-alemana”7

Este enfoque sobre el surgimiento de las naciones no encontrará en el marxismo una explicación alternativa comparable. Lo que se ofreció en oposición directa a Bauer no fue una contra-explicación sino una contra-definición, la escrita por Stalin y que desafortunadamente sigue siendo referencia para parte de la izquierda. En 1913 Stalin definió la nación cómo “una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura”8. Stalin añade que si falta alguno de esos rasgos ya no podemos hablar de nación, esta definición tan rígida chocaba evidentemente con la realidad nacional de Estados Unidos (por poner un ejemplo) que según la definición no sería una nación.

Aun así la primera crítica a los planteamientos de Bauer la desarrolló el socialista checo Karl Kautsky. El planteamiento de Kautsky, fue adjetivada por Lenin como “histórica-economicista”9. A pesar de hacer un esfuerzo para entender el surgimiento de los antagonismos nacionales desde una perspectiva del desarrollo económico del capitalismo Kautsky consideraba también que el propio desarrollo del capitalismo llevaría a la desaparición de las naciones menos dinámicas. Kautsky que formalmente defendía el derecho de las naciones a la autodeterminación lo hacía con la convicción de que la independencia era un extremo exagerado.

Antes de la primera guerra mundial, el único partido de la socialdemocracia10 de Europa que rechazó frontalmente el derecho de las naciones a la autodeterminación fue el Partido Socialdemócrata de Polonia. La principal teórica y dirigente del partido, Rosa Luxemburg, desarrolló su análisis en el contexto polaco marcado por una escisión en los años ‘90 del siglo XIX dentro de las filas del movimiento socialista entre quienes paulatinamente iban girando hacia posiciones nacionalistas y quienes se mantenían firmes en una posición internacionalista.

El aborrecimiento del movimiento nacional polaco (dominado por posiciones reaccionarias) empujó a Luxemburg a oponerse al derecho de autodeterminación. Luxemburg toma de Kautsky la idea economicista del surgimiento de las naciones y de Bauer el concepto de autonomía cultural. Luxemburg critica la concepción de Kautsky que el desarrollo del capitalismo acabaría con el conflicto nacional. Según la revolucionaria esto sería justamente al contrario, en la fase imperialista del desarrollo capitalista las tensiones nacionales aumentarían al ser las pequeñas naciones anexionadas a los grandes estados contra su voluntad. Pero al mismo tiempo la revolucionaria considera que abogar por el derecho de la autodeterminación de esas naciones es ilusorio por su falta de capacidad política: “la fórmula del «derecho de las naciones a la autodeterminación» no es, en el fondo, una directiva política y programática para abordar la cuestión nacional, sino solamente una forma de esquivar el problema.”11 Como apunta Harman “se mueve de un brillante análisis dialéctico de las tendencias económicas y militares del capitalismo hacia una visión completamente mecánica de las consecuencias políticas.”12

Pero la posición de Luxemburg no es solamente una oposición al nacionalismo. Ella misma reconoce “la causa del nacionalismo en Polonia no es ajena a la clase trabajadora, ni lo puede ser, la clase trabajadora no puede ser indiferente a la opresión más bárbara e intolerable” y añade “el proletariado puede y ha de luchar por la defensa de la identidad nacional, como legado cultural […], pero la identidad nacional no se pude defender con el separatismo nacional”13. Luxemburg encontró una gran oposición a su visión, en el marco de los debates del movimiento socialista internacional, especialmente por parte de Lenin quien desarrolla su análisis en el contexto ruso, un imperio aún más multinacional que el austrohúngaro. La revolución de 1905 había sido tanto una revolución obrera como de las minorías nacionales oprimidas dentro del imperio zarista.

Ante la separación noruega de Suecia (que se dio con el apoyo de las organizaciones obreras suecas y la oposición de la clase dirigente sueca), Luxemburg reaccionó tachándola de reaccionaria porque se trataba de cambiar una monarquía por otra. En cambio, Lenin, que tampoco veía que fuera un gran avance para la clase trabajadora, entendía que como mínimo no suponía un retroceso y añadía: “La estrecha unión de los obreros noruegos y suecos y su plena solidaridad de camaradas de clase ganaban, al reconocer de este modo los obreros suecos el derecho de los noruegos a la separación. Porque los obreros noruegos se convencían de que los obreros suecos no estaban contagiados de nacionalismo sueco, de que la fraternidad con los proletarios noruegos estaba, para ellos, por encima de los privilegios de la burguesía y de la aristocracia suecas.”14

Esta es la primera aportación de Lenin, la idea central que la fórmula “derecho de las naciones a la autodeterminación” era la única manera de mantener los lazos entre la clases trabajadora de diferentes naciones, debilitando las ideas reaccionarias entre la clase trabajadora de la nación opresora (el caso de Suecia). Además para el caso de los nacionalismos de la nación oprimida, Lenin reconocía el potencial de esos movimientos para debilitar el poder no solo de los grandes estados sino del imperialismo en general.

Para Lenin la diferencia del nacionalismo de la nación oprimida y el de la nación opresora era una cuestión central. Por eso denunció a los bolcheviques que veían en el levantamiento irlandés de 1916 un golpe de estado de la pequeña burguesía. A partir de este momento Lenin rompe con la idea kautskiana de que la revolución democrática burguesa y la lucha por el capitalismo nacional solo podía ser liderada por la burguesía. Aun así, viendo las posibles alianzas que se habían de fraguar entre el movimiento obrero y los movimientos de emancipación nacional, Lenin insistió en la necesidad práctica que los y las marxistas se organizasen de forma separada. Fue así por la base de clase diferente que cada movimiento tenía y la necesidad de no renunciar, mientras se luchaba por reformas democráticas concretas junto a elementos burgueses y pequeño burgueses, a la perspectiva general de la clase trabajadora y los intereses de la revolución socialista.

El desarrollo del imperialismo después de la primera guerra mundial dejó claro que las luchas venideras no tendrían un carácter puro de confrontación capital-trabajo (aunque este fuera y siga siendo el elemento central) porque otras fuerzas (entre ellas las naciones oprimidas) se rebelarían contra el orden existente. De ahí la importancia de esclarecer una posición propia e independiente sobre la cuestión nacional por parte de la clase trabajadora.

En defender el derecho de las naciones a la autodeterminación –incluyendo el de separación-, Lenin no hacía ninguna concesión al nacionalismo. De hecho, aun defendiendo los derechos (culturales, lingüísticos, etc.) de las minorías nacionales Lenin se oponía frontalmente al concepto de autonomía cultural del austromarxismo que sí consideraba una concesión nacionalista. La capacidad para entender más allá de la cuestión económica o la cuestión cultural o psicológica para ofrecer un análisis que destila el aspecto político de cada problema, cada contradicción, es lo que confiere un especial valor a la aportación de Lenin.

El desarrollo del capitalismo en el Estado español se dio de forma desigual, concentrándose en Catalunya y una parte de Euskadi especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX15, e impidió el desarrollo de un proyecto nacional unificador en el Estado español. Esto, junto con la imposibilidad de reformar un estado cuya configuración territorial fue heredada del absolutismo para adaptarlo a los intereses de la nueva clase dominante surgida en estos territorios, lleva al surgimiento de un movimiento nacional, la primera expresión política del cual en Catalunya es el federalismo, corriente dominante de la izquierda en el siglo XIX, aunque pronto seria La Lliga (el partido de la burguesía catalana) el principal referente político del primer nacionalismo catalán. Las propuestas federalizantes o no centralistas chocan una y otra vez a lo largo de la historia con las instituciones políticas del Estado central.

En este contexto, desarrollan un esfuerzo de análisis comunistas disidentes de la línea marcada por Moscú entre los que destacan Andreu Nin y Joaquim Maurín. Nin considera que: “los movimientos de emancipación nacional son un aspecto de la revolución democrática” y añade “de la misma forma que la victoria del socialismo no es posible si no se realiza la democracia completa, el proletariado que no lance una lucha tenaz y revolucionaria por la democracia en todas las cuestiones no se puede preparar para la victoria sobre la burguesía”16. Nin consideraba que en el caso del Estado español la burguesía había perdido el impulso revolucionario de las primeras revoluciones burguesas, en un estado formado previamente a esas revoluciones y con una clase trabajadora más numérica con una conciencia ya desarrollada que entendía las reivindicaciones democráticas (compartidas con la burguesía) dentro del programa más amplio de la revolución.

De hecho Nin, entiende que a pesar de un movimiento nacional catalán dominado por las organizaciones de la pequeña burguesía (ERC) la incapacidad de esa clase para ofrecer soluciones (no solamente en el caso de los derechos nacionales sino también en la reforma agraria y otros aspectos pendientes de la revolución democrático-burguesa en el Estado) facilitaría la hegemonía del proletariado y las organizaciones revolucionarias. El estallido revolucionario de 1936 vendría a confirmar esas tesis.

El advenimiento de la segunda república, que a pesar de las promesas federalistas, se acaba definiendo como “república integral” (forma ambigua de decir estado unitario) lleva a Maurín, que consideraba los movimientos de emancipación nacional como un factor revolucionario de primer orden a escribir:

Somos separatistas. Pero no separatistas de España, sino del Estado español. En España hay una pugna entre el estado y las nacionalidades oprimidas. Hay que desarticular el estado, romperlo, quebrantarlo. Sólo cuando el estado semifeudal esté destrozado podrá formarse la verdadera unidad ibérica, con Gibraltar y Portugal incluso17.

Maurín, siguiendo la concepción acuñada por el republicano federal Gabriel Alomar18 distingue tres etapas de la evolución del movimiento nacional catalán. Una primera fase hegemonizada por la alta burguesía catalana que utiliza la cuestión nacional para arrancar concesiones al gobierno central al mismo tiempo que evita la erosión política por sus planteamientos antisociales. Una segunda fase dónde la dirección del movimiento, pasa a manos de la pequeña burguesía y una tercera fase que se alza sobre el fracaso de las negociaciones entre los representantes de la pequeña burguesía catalana con la gran burguesía española (que no está dispuesta a hacer concesiones) y que pone al proletariado como única clase capaz de resolver el problema de la única manera que pude hacerlo, la revolucionaria. Maurín considera que la implicación de la clase trabajadora en la resolución democrática de la cuestión nacional ayudará a constituir un “centro de convergencia entre la Catalunya obrera y campesina y la Catalunya democrática”19.

Crisis y nacionalismo

El Estado nación es la forma típica de administración política asociada al capitalismo. Desde este punto de vista, no es extraño que la ideología nacionalista siga formando parte de la conciencia de las personas, por cómo responde a la experiencia diaria de las vidas bajo el capitalismo. Además el nacionalismo no es algo que “pasa” en momentos de auge de los movimientos independentistas, el sistema capitalista refuerza el nacionalismo como condición necesaria para su propia supervivencia.

El contexto de crisis actual refuerza el auge de los nacionalismos. En el caso del Estado español la crisis está siendo utilizada por parte del gobierno del PP, con el apoyo de sectores del PSOE para emprender una recentralización estatal que responde a la lógica centralizadora de la austeridad. Esto vestido con un refuerzo del nacionalismo español como justificación ideológica. Al mismo tiempo, las comunidades autónomas, especialmente allí dónde más competencias se han traspasado, ven amenazadas su propia capacidad de gestión. La crisis económica tensiona las relaciones entre las elites económicas. Las burguesías “periféricas” utilizan el conflicto nacional para esconder sus políticas neoliberales. La aproximación a las tres fases del movimiento en Catalunya, definida por Alomar (20), no debe ser vista como una categorización aplicable exclusivamente al contexto histórico del primer tercio del siglo XX. Hay elementos de esa visión que caracterizan la situación actual (por ejemplo el crecimiento de ERC en detrimento de CiU(21)). Por eso en el actual contexto es importante que desde la izquierda anticapitalista se ponga en el centro de la política la defensa de la autodeterminación y la independencia. El miedo a la confrontación con el Estado puede llevar al replegamiento de los sectores más moderados del MI, esto pude abrir nuevas vías en las que la defensa de la independencia desde posiciones democráticas y sociales vaya ganando hegemonía, abriendo las posibilidades de desarrollo de proyectos de ruptura no ya solamente con el Estado español sino con el capitalismo.

El crecimiento del independentismo en Catalunya forma parte de la respuesta social a la crisis. Para construir una política de clase y anticapitalista que ponga sobre la mesa elementos clave de la salida anticapitalista de la crisis como el no pago de la deuda, la colectivización de las empresas estratégicas, etc. hace falta plantear esas demandas no como contrapuestas a las demandas “nacionales” sino como confluyentes con el proyecto democrático-emancipador.

Guillem Boix es militante de En lluita / En lucha

Artículo publicado en la revista anticapitalista La hiedra

http://enlucha.wordpress.com/2013/09/08/nacion-o-clase-las-respuestas-del-marxismo-a-la-cuestion-nacional/

Notas:

1 En lucha, 2012: La cuestión nacional catalana. Disponible en:  http://goo.gl/VL42S7
2 Marx, Karl, 1859: Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Disponible en:  http://goo.gl/vuNX2Z
3 Davidson, Neil, 2007: ‘“Reimagined Communities’, International Socialism, nº117, diciembre 2007 ”  http://goo.gl/cQv5rQ
4 Citado en Pastor, Jaime, 2012: Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda. Madrid, Viento Sur-La Oveja Roja. pp. 42-69.
5 Marx, K. y Engels, F., 1848: Manifiesto del Partido Comunista. Disponible en:  http://goo.gl/aYlWJ
6 Harman, Chris, 1992: ‘The return of the national question’, International Socialism, nº 56, otoño 1992 Disponible en:  http://goo.gl/V2mzIv
7 Nin, Andreu, 1935: Els moviments d’emancipació nacional, Barcelona, Base. pp. 93-94
8 Stalin, José, 1913: El Marxismo y la cuestión nacional. Disponible en:  http://goo.gl/yx8K8J
9 En el sentido en que la definición se basaba básicamente en los aspectos económicos (desarrollo del capitalismo).
10 En este periodo los revolucionarios se autodenominaban socialdemócratas.
11 Luxemburg, Rosa, 1908: La cuestión nacional y la autonomía.
12 Harman, C., 1992: op cit.
13 Luxemburg, R., 1909: The National Question. Disponible en:  http://goo.gl/HbUcwr
14 Lenin, Vladimir I., 1914, El derecho de las naciones a la autodeterminación. Disponible en:  http://goo.gl/IlG6HX
15 Este desarrollo desigual no se dió solo por la dinámica económica: factores políticos intervinieron forzando, por ejemplo, el subdesarrollo en Andalucía. Ver: En Lucha Sevilla, 2010: La cuestión nacional andaluza (2011). Disponible en:  http://goo.gl/PvSMpC
16 Nin, Andreu, 1935: op cit.
17 Maurín, Joaquim, 1931: “En torno a la cuestión nacional”, La Batalla. Citado en: Riottot, Yveline, 2004: Joaquim Maurín o la utopia desarmada. Gobierno de Aragón. p. 178
18 Martín Ramos, J.L., 2005: “Marxisme i qüestió nacional a Catalunya, de les formulacions doctrinals fins a la Guerra Civil” a Albareda, J., et al: Catalunya en la Configuració política d’Espanya. Reus: Centre de lectura de Reus. p. 192.
19 Maurín, J., 1934: “Pel restabliment íntegre de l’Estatut, Avant!” Citado en: Riottot, Y., 2004: op cit. p 187.
20 Martín Ramos, J.L., 2005: op cit.
21 CiU no sólo ha perdido apoyo en la pasadas elecciones del 25 de noviembre de 2011 por su política social (aunque sea un factor importante), también por su ambiguo discurso nacional, evitando hablar de independencia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Héroe nacional coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez

Maximo Augusto Mancebo Matos

English: Coat of arms of the Dominican Republi...
 Un  19 de mayo, en 1965 , murió acribillado por las balas de los franco tiradores de las tropas invasoras YANKIS, el héroe nacional coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez, real organizador del movimiento militar que derroco el gobierno ilegito de el triunvirato encabezado por Robert Reed Cabral. Dicho movimiento tenia como objetivo restablecer el gobierno constitucional encabezado por el profesor juan Bosch,que había sido derrocado el 25 de septiembre de 1963, por un golpe militar encabezado por el general Elias wessin y wessin, cumpliendo ordenes de la misión militar de la embajada norteamericana. El coronel Rafael Tomas Fernandez Dominiguez, que estaba enterado de la trama contra el el gobierno constitucional y democratico, le planteo al presidente Bosch, resistir la trama del golpe de estado, el profesor Bosch lo convenció de que no había condiciones para impedir que se ejecutara dicha traición a la patria en esos momentos, Desde esos momentos del acontecimiento funesto del derrocamiento del gobierno constitucional y democrático, el coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez, comienza a conspirar para restablecer el gobierno del profesor Juan Bosch. Este ilustre coronel de nuestro ejercito nacional, fue el militar que involucro a todos los militares constitucionalistas, incluido el coronel camaño, que fue su amigo entrañable, y que posteriormente asumió el liderazgo y enfrento la grosera e intrusa intervención de 42 mil marines, del país mas poderoso del mundo. Paz y Gloria al coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez y al coronel Francisco Alberto Camaño de Deño, Héroes de la patria.

 

EL ROEDOR: Carta a Leonel, presidente del PLD

EL ROEDOR: Carta a Leonel, presidente del PLD

  • Aristófanes Urbáez
“El juez que dicta sentencia bajo el criterio del aumento de sueldo o que lo eleven a un nivel más alto, es prevaricador; y el sistema judicial en que actúa está podrido” (a.u.).
Distinguido señor Presidente:
Tal y como Ud. expresara en días pasados en Puerto Plata, el león está en la calle y observando, por tanto no escapará a su atención los movimientos que se gestan dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que son variopintos, y algunos escapan a ciertos dirigentes cegatos, aunque no al ojo zahorí que usted tiene. He de suponer que Ud. oye en las noches los movimientos que semejan los cangrejos (aunque andan en extinción), ruido como el que narra Rafael Damirón en sus “Cronicones de antaño”, cuando mi tatarabuelo José Dolores Matos Dotel declaró el “Estado de Sitio” en el distrito de Barahona a finales del siglo XIX cuando una plaga de cangrejos ocupó toda la aldea sureña siendo él gobernador.
Ese ruido, que dice la historia novelada también asustó a los almirantes ingleses W. Pen y R. Venables, conquistadores de la isla de Jamaica, cuando en realidad fueron ejércitos españoles que les produjeron más de 500 muertos y unos 2,000 heridos; digo, o algo parecido se oye en la tropa púrpura donde varias facciones celebran casi a diario reuniones en toda la geografía nacional de cara a la búsqueda de acceso en el VIII Congreso Comandante Norge William Botello Fernández, a puestos en los más altos organismos de dirección
2.- Intención asesina.-
Espero que esos ruidos no lo turben ni lo obnubilen por lo que le voy a decir: la periodista Audeliza Solano tiene 10 meses escondida en la Capital y su casa está abandonada en Samaná porque la delincuencia y el sicariato que vemos a diario cubriendo con su manto de terror todo el país quiere hacerle daño, porque la “apertura” e inacción del PLD trajo el elemento nocivo del ingreso de personas a sus filas (y hasta al Comité Central) que nunca pasaron por el cedazo de los Círculos de Estudios y “el árbol que nace torcido// jamás su rama endereza//, pues se hace naturaleza// el vicio con que ha crecido””, como escribió Gaspar Núñez de Arce.
Audeliza Solano le anda huyendo a autoridades del PLD y a una fiscal. Es una peledeísta frágil que, aunque quiera, no puede hacer daño a nadie porque pesa menos de 125 libras. Eso nunca se había visto en el PLD, aunque sí en otros partidos. Usted, presidente Fernández, debe ir a Samaná con la autoridad dada por las bases para que sea la máxima jerarquía del PLD e impedir que la sangre llegue al río. Tiene la paciencia de Job y ya hemos visto que con ella hace maravillas, tanto adentro como afuera. Don Juan escribió una vez, durante los 12 años, en la revista “Política” del PRD lo que voceaba la mamá de un joven en su dolor: “Fue la policía la que lo mató”. El día que salga en un diario que Audeliza “Fue el mismo PLD que la mató”, será el inicio del fin. ¡Vaya a Samaná, presidente Leonel, y mate dos pájaros de un tiro, que el PLD necesita de su león para nuevos bríos!
3.- Asigún sea.-
Cuando “mi caudillo” don Juan Bosch me veía, siempre me preguntaba: “¿Y cuándo te soltaron, porque me dijeron que estabas preso?”. Maestro a tiempo completo, cuando tenía algún momento de solaz, se sentaba del lado de doña Carmen en el apartamento y empezaba a buscar el “sentido”, la acepción semántica, de las palabras o hablar de sus experiencias, generalmente delante de su asistente, Diómedes Núñez Polanco, el exembajador Héctor Galván. No tenía complejos y hablaba de los variados oficios que había desempeñado en países latinoamericanos y los políticos que había conocido; o hablaba de Joan Báez y Edith Piaf, o María Callas. Cuando vi a mi amiga Raysa Martínez muerta de risa cuando las “moñúas” que impidieron por un momento que Danilo hablara en la reunión de la Bárcenas, creo que por la reacción de Chelo y Zoila Martínez, exploté con mi risa de guacamayo. ¡Ah, infelices, Danilo no coge corte, porque eso, de donde vino tiene valor nulo! ¡Es asigún!
TOMADO  DEL LISTIN DIARIO

 

“La crisis energética se encuentra en el fondo de la actual situación de crisis…”

Español: Libro complejo de ratón - La justicia...
Español: Libro complejo de ratón – La justicia y la economía (Photo credit: Wikipedia)
Entrevisa a Tasio Urra, economista crítico y autor de “Las mentiras de la crisis”
La Calamanda

José Anastasio Urra Urbieta, Doctor Europeo en Organización de Empresas, Director del Máster en Consultoría Estratégica de la Universidad de Valencia, y Profesor Titular de la citada universidad, mantiene una relación afectiva especial con esta zona del litoral. Si nos remontamos a unos años antes, Urra Urbieta recuerda cómo por razones socioeconómicas, su familia se trasladó hasta aquí en 1984, “emigramos desde el País Vasco a Peñíscola inicialmente, para posteriormente, tan solo un par de años después, trasladarnos a Benicarló”. Y en esta ciudad abrieron por primera vez las puertas del conocido Restaurante Itxaso, “gestionándolo hasta no hace muchos años”. Urra Urbieta ha publicado numerosos artículos y otras contribuciones académicas, y una de las obras que más interés han suscitado. Se trata del libro “ Las mentiras de la crisis… ”, que ha obtenido un considerable éxito en las redes sociales. Como él mismo explica, el origen de su interés por el mundo y su funcionamiento y mecanismo podríamos encontrarlo en su adolescencia, ya que, aunque aún no se había despertado lo que con el tiempo se convertiría en su pasión y su medio de vida “ya había cosas que me producían asombro”.

Así, tu interés por la economía nace ya durante tu adolescencia…

Sí, aunque solo contaba 16 primaveras en mi haber y mis intereses conscientes eran bastante más mundanos que la “compleja” economía de los medios de comunicación (no se estudiaba nada relacionado con la economía o la sociología en el bachillerato de ciencias), ya había cosas que me producían asombro y me despertaban dudas. Decidí estudiar Ciencias Económicas y Empresariales en Valencia porque…, la verdad, porque entonces nuestro sistema prometía y laureaba un futuro de trabajo más confortable y seguro que el del restaurante familiar gracias a una buena formación superior. Durante la carrera me pareció sorprendente que ninguna de las corrientes económicas que estudiábamos mantuviese una perspectiva sistémica de la economía, la economía como un sistema dentro del sistema mayor de la biosfera; todo se veía fragmentado y desvinculado, y apenas relación del sistema económico o la economía con el medio en el que se desarrolla.

Eso generó un incremento en tu interés por la temática económica…

Efectivamente, mi interés por la economía, por tratar de entenderla, fue creciendo a partir de mi incorporación como Profesor Ayudante en la Facultad de Economía, a medida que progresaba en mis estudios de doctorado, en el desarrollo de mi tesis doctoral y, sobre todo, a medida que empezar a viajar por el mundo me permitió comenzar a contrastar en primera persona teoría y práctica. La hiperespecialización de mis estudios sobre la psicología humana ante las decisiones empresariales me llevó a darme cuenta de cómo la cultura, con su miríada de estereotipos y prejuicios, modifica nuestra percepción de la realidad, socializa e institucionaliza nuestra percepción de la realidad, desvinculándonos cada vez más de nuestros orígenes, de la naturaleza y sus implacables termodinámica y ecología. Comencé a revisar y a actualizar mis conocimientos de Ecología, Física, Biología, Historia y Sociología, y empecé a atar cabos…

¿Qué te impulsa a escribir Las mentiras de la crisis ?

El libro surge a colación de escribir en un foro de coches. Como explico en la introducción del libro, cuando me vi en la necesidad de cambiar de coche como consecuencia de mis circunstancias de salud, me informé; entonces encontré el PortalNissan.com en Internet. Comencé a echar una mano aquí y allá, a gente que tenía dudas y necesitaba información y conocimiento de los que yo disponía, en principio sobre motores. Fui observando que por allí frecuentaba gente curiosa e inquieta. Un día, uno de mis alumnos me envió un documental “crítico”. Era Octubre de 2008 cuando vi el embuste de Zeitgeist Addendum , y decidí realizar un experimento en el Portal, “LAS MENTIRAS DE LA CRISIS…”. La gente empezó a visitar el post, animándome. Las visitas crecieron a un, para mí, sorprendente ritmo. Este libro no es más que una parte de la historia de lo que ocurrió en el Portal desde entonces hasta el 2 de Julio de 2010; un conjunto de explicaciones, de reflexiones, de fuentes, de propuestas de lecturas y de acciones en torno a la idea de que si la economía y el sistema económico continúan dando la espalda a la naturaleza y a la física, tenemos la receta perfecta para el desastre; pues el sistema económico, como subsistema menor de un subsistema mayor finito y limitado, nuestra biosfera, en realidad se rige por las mismas inapelables leyes que ésta.

¿Cómo surge tu colaboración con ATTAC, y con la Universitat Jaume I (UJI), en divulgación y presentación del libro?

La colaboración con ATTAC PV y la UJI en la divulgación y promoción de los hechos, datos e ideas que se describen y discuten en el libro viene de una iniciativa de la delegación de ATTAC PV dentro de sus ciclos de actividades. Me conocían de los debates internos de ATTAC, en los que participo más o menos, como en casi todo, en función de lo que los temas de trabajo me permiten; además, me parece que cada vez más gente se está dando cuenta de que la realidad es obstinada por más que el Cuarto Poder trate de adoctrinarnos en lo contrario, y suelo colaborar con quién me lo solicita honestamente.

¿Qué es lo que te ha resultado más satisfactorio del proceso de escribir?

Destacaría, más que el proceso de escribir, el proceso de crear, porque el libro es más una especie de creación multimedia que un libro ortodoxo de estilo literario. Lo más satisfactorio sin duda es poder coadyuvar a despertar el interés, la curiosidad y la conciencia de la gente por los grandes retos que afrontamos como civilización; además, escribir me ayuda a ordenar y relacionar las ideas.

¿Y, posteriormente, con el interés generado tras su publicación?

A medida que transcurre el tiempo, no hablaría tanto de satisfacción. Desgraciadamente, a pesar del aumento de la crítica y la movilización ciudadana en cada vez un mayor número de parcelas de nuestras sociedades e instituciones, el escenario que describo en el libro y la gran mayoría de los diagnósticos y pronósticos que argumento y evidencio se están cumpliendo de largo, y a veces no se lleva nada bien el complejo de Cassandra.

¿Por qué publicaste el libro bajo seudónimo?

En realidad no es un seudónimo. Como digo, el libro surge como algo espontáneo, no deliberado, a colación de escribir en un foro de coches; y en ese y otros foros, en internet en general, Jokin_Zabal@ es el nick que adopté desde el principio. De hecho, el título completo el libro es “ Las mentiras de la crisis… Una anécdota en el ciberespacio by Jokin_Zabal@. ” Se trataba de despertar la curiosidad para llegar a la mayor cantidad de personas; además el libro digital es totalmente gratuito; la mejor retribución es que la gente lo lea. ¿Por qué ese nick en particular…? Pues creo que tod@s vamos llegando a una etapa de la vida en la que el nombre propio no es más que un accidente; la cualidad de persona no la trae un nombre propio, y adopté ese nick por el auténtico Jokin; un chaval de Hondarribia al que sus compañeros sometieron a un intenso buyying y acabó suicidándose al arrojarse desde uno de los muros del castillo. A menudo pienso en él…

Los optimistas dicen que nos encontramos ante un cambio de ciclo que propiciará un nuevo modelo económico. Pero, ¿cuántas bajas pueden ocasionar el frenazo económico y un obligado cambio de modelo generado por el colapso que estamos viviendo?

Que nos ha tocado ser testigos de grandes y profundos cambios está fuera de discusión; que lo que está sucediendo sea tan solo un ciclo más dentro de la lógica del sistema económico, es más que cuestionable. La evidencia que se acumula apunta más bien a una profunda crisis sistémica que cuestiona profundamente todo nuestro modelo de desarrollo industrial, e incluso nuestra expansiva y extendida cultura antropocéntrica occidental. Pero centrándonos en la cuestión, creo que dependerá en gran medida de lo que hagamos, de las decisiones que colectiva e individualmente estamos adoptando y adoptemos frente a los retos que nos acucian. Que grandes cambios están encima, queramos o no, resulta evidente; lo que quizás está más en tela de juicio o en el terreno de la especulación es si esos cambios se producirán de manera ordenada, adaptativa y organizada, o si se darán a través de la violencia, el caos y la convulsión . En cualquier caso, creo que debemos ser conscientes de que la población mundial ha pasado de los apenas 1000 millones de personas en el año 1800, a más de 6000 millones en 2000, y a unos 7000 millones de personas a finales de 2011; todo gracias a un desarrollo sin precedentes de la agricultura industrializada, de la farmacoquímica industrializada y de la movilidad industrializada, que nunca hubieran sido posibles sin una fuente de energía abundante y continua como, primero, el carbón y posteriormente el petróleo y el gas natural. La cuestión es a cuántas personas podrán soportar los ecosistemas en su actual situación de deterioro en un mundo de carbón, petróleo y gas natural menguantes; eso sin considerar los crecientes desastres humanitarios y económicos que ya están ocurriendo debido al calentamiento global.

El capitalismo ha llegado a su límite de reproducción natural. Y después del capitalismo, ¿qué?

Quién sabe, ojalá tuviéramos bolas de cristal. Lo que estamos observando en prácticamente todo el mundo es un recrudecimiento de la lucha de clases que algun@s creían relegada a tiempos pretéritos. El modelo capitalista se extiende mediante la acumulación de capital a partir de la tasa de ganancia ampliada, que procede de la plusvalía del capital invertido; pero la plusvalía realmente solo se produce en la transformación industrial, a partir de alguna combinación particular de recursos, trabajo y capital. A medida que, cada vez más rápido, vamos alcanzando los límites de recursos y de carga de los ecosistemas en todo el mundo, la tasa de ganancia, la plusvalía, se desploma paulatinamente en todos los sectores.

¿A dónde conduce esta dinámica?

Nos lleva a que capital y capitalistas busquen la ganancia cada vez más por las vías que les restan: la economía financiera de casino, con elevadas apuestas y elevado riesgo, pero solo un espejismo virtual eventual en tanto que carece del mínimo respaldo de la economía real y productiva (Joseph Stiglitz y su equipo han estimado que, en 2010, el montante de la economía financiera mundial superaba en más de 70 veces la economía real; esto es, más de 70 veces el PIB mundial, alrededor de 48 billones europeos –millones de millones– de Euros según el Banco Mundial; o sea, que estamos hablando de unos, ¡3360 billones, con B, de euros!); el expolio mundial de la rentas del trabajo; y la erosión y descapitalización del Sector Público, del patrimonio perteneciente a todos los ciudadanos. Esto es lo que estamos contemplando, con especial virulencia desde los años 70 del siglo pasado, tal como muestran todos los indicadores. Pero, ese superlativo apalancamiento financiero de la economía real solo puede prosperar si la economía real sigue una senda de crecimiento que gradualmente permita ir convirtiendo toda esa magnitud estrictamente financiera en una magnitud real, riqueza tangible, contante y sonante.

¿Y qué factores deben darse para que este proceso se reproduzca?

Necesitamos, como condición sine qua non , una fuente de energía abundante, continua y barata de la que cada vez disponemos menos. Así, desde 2004 la oferta mundial de petróleo convencional es prácticamente inelástica, lo que significa que solo responde a los incrementos de demanda con aumentos de precio, porque ya no podemos producir mayor cantidad de petróleo convencional a nivel mundial. Incluso la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha reconocido que el “pico” mundial de petróleo convencional se produjo en 2006. A partir de ahí, ya hemos visto lo que ha ocurrido, un progresivo desmoronamiento de las finanzas mundiales, desde las hipotecas subprime y otros tipos de derivados financieros a la deuda soberana, pasando por el crédito en todos sus formas; una progresiva devaluación de los salarios en todo el mundo, particularmente en Europa y Estados Unidos ; y una progresiva presión del capital sobre los gobiernos de todo el mundo para privatizar los servicios públicos, últimos reductos de “mercados cautivos”, en los términos mercantilistas del sistema, pues de una forma o de otra, antes o después, tod@s necesitamos educarnos y formarnos, tod@s vamos a tener circunstancias de salud, y a tod@s nos va llegar un día en que no podamos seguir trabajando y necesitemos de ciertos ahorros para acabar la vida de manera digna. Esto ya está aquí; si es futuro o no, es una cuestión que deberemos decidir entre tod@s, por acción o por omisión.

Afirmas que el decrecimiento se inició ya en los años 70 del siglo XX.

No; si hubiese sido así, muy probablemente otro gallo nos cantaría a estas alturas. Lo que afirmo reiteradamente es que en los años 70 del siglo pasado, hace 40 años (es que si no parece que hablemos de una época distante, cuando en realidad fue anteayer), la ciencia evidenció y constató con mayor certeza que nunca anteriormente que estábamos cada vez más peligrosamente cerca de los límites ecológicos y físicos de nuestro planeta azul. Hace 40 años se cumplieron las previsiones de Marion King Hubbert sobre el “pico” petrolero de Estados Unidos, que se produjo alrededor de 1973; se produjo la primera gran crisis del petróleo mundial (en parte como consecuencia de la guerra del Yom Kipur); se publicó el informe del MIT (Massachusetts Institute of Technology) sobre The limits to growth encargado por el Club de Roma; se establecieron las bases y el paradigma de la Economía Ecológica por figuras como Kenneth Boulding y Nicholas Georgescu-Roegen, entre otros; y cobró fuerza el movimiento ecologista mundial. En las mismas fechas, Estados Unidos, Richard Nixon, acuciado por una descomunal e impagable deuda pública, en parte engrosada por la enquistada contienda en Vietnam, decide unilateralmente la abolición definitiva del Patrón Oro y el establecimiento de un sistema mundial de cambios flotantes; a la vez, se inicia, desde el corazón del american way of life , un proceso mundial de desregulación financiera en todos los órdenes avalado por una vuelta a la doctrina liberal previa a la 1ª Guerra Mundial, abanderado por la Escuela de Chicago y la pseudoteoría de la Escuela Austríaca, y los experimentos del Chile de Pinochet, del reino Unido de Tatcher y de la Reaganomics posterior; y, por supuesto, desde esas fechas, se trata de esconder en “el baúl de los recuerdos” todo vestigio de Economía Ecológica o límites al crecimiento. No fue casualidad; además del cúmulo de circunstancias y procesos que desembocaron en ese nuevo orden que hemos denominado Globalización, una vez conscientes de la proximidad de los límites del crecimiento, las élites prefirieron apostar por la economía de casino, la ganancia especulativa y el expolio de las rentas del trabajo , toda vez que el crecimiento productivo, real, empezaba a contar con menores grados de libertad.

Se puede encontrar mucha información del sector que indica que el consumo de petróleo ha llegado a su cénit, y que a la crisis actual se va a sumar la ocasionada por la escasez de petróleo.

Bueno, una de las cosas buenas de las laureadas TIC es que, efectivamente, se puede encontrar mucha información sobre muchas cosas si sabes buscarla y dispones de un criterio bien formado y crítico para desgranar el trigo de la paja. Pero la realidad no sigue el proceso que planteas, sino uno bastante diferente. La demanda mundial de crudo goza de muy buena salud, de hecho no para de crecer porque nosotros y nuestro sistema somos verdaderamente adictos a la brea negra. Sin embargo, sí es cierto que desde 2008 la demanda ha caído ligeramente en Estados Unidos, Europa y Japón; pero no porque el consumo haya llegado a ningún cénit, sino porque el declive mundial de la producción de crudo convencional está presionando los precios al alza, como estamos observando, y los precios más elevados están destruyendo la demanda (por ejemplo, cada vez somos más quienes movemos menos el coche, o directamente prescindimos de él, o usamos menos la calefacción o la climatización, porque el precio de la gasolina o el diésel que hace falta para esos consumos es tal que la menguante renta disponible no nos permite hacer frente a todo). Sin embargo, globalmente la demanda permanece constante o incluso en aumento, porque ese descenso en la demanda occidental se ha visto compensado con el incremento de la demanda por parte de los emergentes.

En realidad, el “pico” o cénit del petróleo crudo convencional no está directamente relacionado con el consumo de petróleo, la demanda, sino con su producción, con la oferta . El cénit del petróleo crudo convencional, reconocido incluso por la IEA en 2006, como he señalado antes, es el momento en el cual se alcanza la tasa máxima de extracción global de petróleo y tras el cual la tasa de producción entra en un declive terminal. En otras palabras, en la litosfera muy probablemente queden reservas de petróleo para varios siglos; el problema es que la tecnología actual solo permite extraerlo en cantidades cada vez menores y de formas más costosas. ¿Por qué? Porque en realidad, la extracción de petróleo depende de la energía requerida en el proceso y no de su coste económico. Esto es lo que se conoce como Tasa de Rentabilidad Energética, o TRE, o el cociente entre la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar ese recurso energético; y su límite físico, marcado por la termodinámica, es 1, o sea, el momento a partir del cual hemos de invertir en el proceso de producción o extracción más energía que la que obtenemos mediante dicho proceso. Cuanto más cerca de ese límite, y a partir del mismo en el extremo, da igual la cantidad de dinero que se pueda invertir en la extracción, así fuere infinito, la muerte física, real, del sistema está asegurada, pues la cantidad de energía necesaria para producir energía supera a la cantidad de energía producida.

Y estamos cerca del límite…

Cada vez más cerca… Para que nos hagamos una idea, cuando se descubrieron y comenzaron a explotar comercialmente los primeros yacimientos de crudo allá por 1900, o incluso un poco antes, la TRE de un yacimiento convencional estaba en torno a 100:1 (con la energía equivalente contenida en un barril de crudo se podían extraer 100 barriles); en la actualidad, a medida que ese petróleo de más fácil acceso se ha ido agotando, la TRE de los mejores yacimientos de crudo convencional no supera la cifra de 20:1 o 15:1 (es necesaria la energía equivalente de entre 5 y 7 barriles de petróleo para obtener los mismos 100 barriles de antaño). Claro, en los yacimientos que todavía no hemos explotado, por su dificultad y coste debidos a su ubicación en aguas profundas o zonas remotas y con condiciones climatológicas extremas, la TRE se desmorona, precisamente debido a las ingentes cantidades de energía necesaria para lograr su dificultosa extracción, eso sin valorar sus elevados riesgos medioambientales, como hemos tenido ocasión de comprobar en numerosas ocasiones, y baste recordar el desastre en el Golfo de México provocado por la Deep Water Horizon de BP.

Y, ¿sucede algo parecido con el fracking ?

En el caso del tan laureado fracking , como dato, la TRE del shale gas , o gas de esquistos de pizarra, no llega a 3:1 en el mejor de los casos; ocurre que el proceso de extracción costosísimo en términos energéticos se junta con una calidad energética de risa del gas en cuestión y con un declive aceleradísimo de los pozos, eso sin considerar los impactos ambientales catastróficos, fundamentalmente en acuíferos y niveles freáticos, tal como estamos viendo en Colorado estos días tras la devastación de los huracanes. Con todo, si cada vez demandamos más petróleo a nivel mundial, pero cada vez podemos extraer menos, parece que tenemos un serio problema; además, por desgracia de la física y la entropía, ninguna de la fuentes energéticas renovables goza de una TRE ni de lejos parecida a la del crudo convencional , con lo que ninguna de ellas, ni incluso cualquier mix de ellas, es sustitutiva de la energía neta que actualmente aun nos proporciona el crudo convencional. Y todas requieren de grandes cantidades de energía fósil para su escalamiento e industrialización… En resumen, la energía neta mundial disponible está en un claro declive irremediable (la propia IEA ofrece una estimación de alrededor de entre un 3% y un 5% de descenso anual de la productividad de los yacimientos convencionales), sin solución a la vista que permita sustentar un sistema económico industrial creado alrededor de un petróleo de calidad y abundante que ya es historia. ¿Es el fin del mundo? No, es el fin del sistema socioeconómico industrial tal como lo hemos vivido y pensábamos que sería siempre.

En cuanto a la crisis actual, como he señalado, la evidencia muestra que la causalidad es a la inversa de lo que propones: la crisis energética se encuentra en el fondo de la actual situación de crisis. Como apuntaba antes, desde 2004 la oferta mundial de petróleo convencional es prácticamente inelástica, lo que significa que solo responde a los incrementos de demanda con aumentos de precio porque ya no podemos producir mayor cantidad de petróleo a nivel mundial. De hecho, las dos instituciones mundiales que mejor información manejan (aunque no la publiquen toda ni sean precisamente modelos de transparencia) han reconocido que el “pico” mundial del crudo convencional se produjo en torno a 2006; una de ellas explícitamente, como he señalado antes para la IEA, y la otra, la USA Energy Information Administration (EIA), implícitamente. Y no solo eso, sino que, según las mismas solventes fuentes, desde 2006 la producción mundial de crudo se encuentra estancada en torno a los 87 millones de barriles al día (mbd) o en ligero retroceso (en realidad, la producción de crudo convencional está experimentando una tasa de descenso de en torno al 2%-3% anual desde 2006, que se ve eventualmente paliada por líquidos de inferior TRE y calidad energética).

¿Qué pasa con los países emergentes que se han apuntado al capitalismo en pleno decrecimiento?

Aunque, como acabo de argumentar, en realidad el decrecimiento mundial en su conjunto viene produciéndose tan solo desde 2007-2008, las causas profundas de la situación que vivimos se han gestado durante muchas décadas previas; quizás durante los 2 últimos siglos, me atrevería a decir, o incluso antes, a partir del descubrimiento de América por Occidente, o puede que incluso antes, a partir del descubrimiento de la agricultura. Lo que pasa con los países emergentes es que cuando han conseguido instaurar y reforzar sus sistemas institucionales, tras liberarse del colonialismo extractivo de los siglos XVII, XVIII y XIX, han optado por el mismo modelo de desarrollo capitalista occidental que ya estaba dando muestras de agotamiento en los centros mundiales de decisión. Desde 2007-2008 el decrecimiento mundial en su conjunto (la tasa de crecimiento del PIB mundial es claramente descendente), se puede descomponer en dos tramos: mientras las economías occidentales decrecen, las economías de los emergentes crecen. Se puede decir inequívocamente que el decrecimiento occidental está sufragando el crecimiento de los emergentes, aunque estos también están viendo disminuir sus tasas de crecimiento (en 2007, China crecía a una tasa interanual aproximada del 14’5%, mientras que en 2012 su crecimiento interanual se ha situado alrededor del 8’5%; esto supone un decrecimiento neto acumulado del 6%). Esto es especialmente evidente en términos energéticos: el descenso del consumo energético en Estados Unidos y Europa debido a la crisis se ha visto compensado con creces con el incremento de consumo energético de los emergentes.

Y, ¿qué situación global se genera?

La situación actual muestra que la apuesta tardía de los emergentes por el modelo desarrollista-extractivo capitalista solo presiona adicionalmente para acercarnos globalmente a los límites ecológicos planetarios ; de hecho, es en los emergentes donde los problemas ambientales son mayores, donde la extracción es mayor y más rápida, donde el trabajo y “los comunes” son más expoliados, y donde la desigualdad socioeconómica es mayor. El principal conjunto de emergentes es el formado por los denominados BRICS (Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica). Pues bien, solo Rusia y, en menor medida, Brasil, son relativamente autosuficientes en términos energéticos; China depende del exterior en más de un 35% del petróleo y gas que consume (y eso gracias a que han incrementado vertiginosamente el consumo de carbón autóctono), mientras que India depende de las importaciones en más de un 98% de su consumo de crudo y gas. Lo que sin duda también está ocurriendo es un cambio en los centros de poder mundiales, donde los BRICS están comenzando a ocupar una posición geoestratégica proporcional al peso de sus economías en el mundo. Aunque, sin duda, en los próximos años veremos crecer sus problemas internos y las revueltas sociales a medida que sus ingentes poblaciones constaten que el prometido desarrollo no es más que una quimera que se les vende tratando de ocultar que la práctica totalidad de los beneficios solo nutre las arcas de sus élites.

¿Cómo se soluciona la ecuación crecimiento-medioambiente?

En realidad no existe tal ecuación en términos de contradicción intrínseca. La verdadera contradicción es la relativa a “crecimiento capitalista” versus medioambiente . Esta distinción, entre crecimiento con desarrollo “malo” y desarrollo “bueno” con crecimiento, es crucial, pues abre puertas que todavía nos permiten contemplar una salida “humana” y razonable al actual atolladero. En la actualidad, si bien es indiscutible que la solución de la crisis ecológica no es principalmente técnica y requiere una disminución de la producción material, pasa sin embargo por una forma de desarrollo. Por ejemplo, evitar un cambio climático grave necesita la transición hacia un sistema energético y económico basado exclusivamente sobre la puesta en práctica y la mejora de tecnologías de conversión de las fuentes renovables; igualmente, una agricultura orgánica de proximidad, la gestión de un sistema energético renovable y descentralizado, la reforma ecológica de las ciudades y la restauración de los ecosistemas necesitarán de una gran cantidad de mano de obra. En consecuencia, disponemos de una salida “humana” y razonable, pues la población que el capitalismo considera con desprecio como “excedentaria”, debería, dentro de otra lógica, ser considerada como una oportunidad para una política ecológica.

El planeta es finito, y eso no es relativo ni opinable…

Así es. Kenneth Boulding lo expresaba de esta forma: “Cualquiera que crea que el crecimiento material infinito es posible en un planeta físicamente limitado, o es un loco o es economista”; mientras que Nicholas Georgescu-Roegen lo hacía en estos términos: “ Es imposible un crecimiento exponencial indefinido en un medio ambiente que es finito ”. Albert Einstein llegaba todavía más lejos al aseverar que, “ El mayor problema de la Humanidad es que no entiende la Función Exponencial ”. Pero no solo es que nuestra biosfera sea finita y limitada, ¡es una esfera!, sino que además, dada nuestra actual tecnología, para el ser humano es un sistema prácticamente cerrado en el que, si nos aplicamos y esforzamos, en las próximas décadas a lo sumo podemos aspirar a un mejor aprovechamiento de la energía que nos llega del Sol.

Es necesario tomar conciencia para poder impulsar un cambio, pero, ¿estamos por la labor?

Bueno, pues como en casi todo, algun@s más, otr@s menos, y aun la mayoría parece que no… Lo que parece evidente es que, a medida que la situación se deteriora rápidamente en la práctica totalidad del globo, cada vez más gente intuye que algo no va bien y cada vez se cuestiona más cosas y más profundas. Desgraciadamente, lo más frustrante resulta que la mayoría de la gente que comienza a cuestionarse cosas lo hace espoleada por el deterioro personal e intransferible que experimenta, en un afán de recuperar una situación pretérita que no volverá, y con poco ánimo de reconocer que el verdadero problema de fondo se deriva del desacople entre nuestro sistema cultural y de desarrollo socioeconómico y los límites físicos que marca nuestro universo. No deja de resultar tristemente curioso que, en general y salvo excepciones, la gente sea capaz de imaginar un apocalipsis nuclear , una debacle climática, una bacanal zombie sobre el planeta, o incluso una extinción masiva de todas las especies, y sin embargo se muestre incapaz de imaginar que podemos organizar nuestras relaciones socioeconómicas con un sistema distinto al capitalismo, ¡cuando la mayor parte del tiempo de nuestra historia como civilización el capitalismo como tal no ha existido! Pero esto, como han demostrado la antropología y la psicología cognitiva, está más bien profundamente relacionado con nuestra evolución como especie: mientras nuestros comportamientos individuales y colectivos tienen tremendas consecuencias a medio y largo plazo, genéticamente no hemos superado el instinto que nos lleva a centrar nuestra preocupación estrictamente en aquello que nos afecta en un plazo más inmediato . Y no nos damos cuenta de que nuestras decisiones y comportamientos a corto plazo configuran lo que construimos a largo plazo y establecen los grados de libertad que tendremos para rectificar a lo largo del tiempo. No somos tan racionales como la sabiduría popular cree , mucho menos de lo que afirma la ortodoxia económica, y además nadie se libra de portar su mochila de contradicciones.

En este marco de economía especulativa, ¿en qué situación quedan las políticas proteccionistas del ámbito social?

Como vengo argumentando, cada vez más rápidamente en una situación de abandono público y privatización para tratar de continuar el negocio del Business As Usual toda vez que los límites sobre el factor de rentas de los recursos están cada vez más próximos. Creo que al capitalismo no le importamos demasiado las personas fuera de nuestro papel como productores de renta, bien sea mediante el trabajo, bien mediante el consumo, o mediante ambos, y a la evidencia me remito. De hecho, hay algunos intelectuales que incluso argumentan que en el sistema capitalista el valor marginal de la vida humana disminuye a medida que la población aumenta; el capitalismo nos transforma, de personas en mercancías con un estricto valor de uso.

En el fondo, estamos viviendo lo de siempre, una lucha de clases, aunque suene anacrónico.

A mí no me suena anacrónico. Solo hay que ver las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para darse cuenta de cómo, desde prácticamente hace 40 años, las rentas empresariales, el Beneficio, crecen en todo el mundo mientras las rentas del trabajo, los salarios, no paran de disminuir, cada vez a mayor velocidad , y las rentas de los Estados, los impuestos, también, aunque no tanto ni tan rápidamente. El mensaje del anacronismo de la lucha de clases es una de las grandes apuestas del capital; son el capital y los capitalistas los más interesados en que los pueblos piensen que la lucha de clases es tan solo un recuerdo del pasado. El problema es que son los propios trabajadores los que más, y antes, han claudicado, por diferentes razones: el espejismo del Gran Pacto Social tras la II Guerra Mundial, impulsado por el temor del Capital a los sistemas socialistas soviéticos que despertaron de nuevo la conciencia de clase en Occidente; el desarrollo de los medios de difusión, que no información, de masas y la propaganda capitalista bien empaquetada; el confort y mejora alcanzados durante varias décadas por los trabajadores occidentales, que ha introducido y arraigado la idea de que cualquiera podía prosperar acumulando cierto capital para dejar de ser trabajador… ¿Sabías, por ejemplo, que actualmente cada ciudadano norteamericano está expuesto, en media, a más de 2000 impactos publicitarios al día; o que, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en España el 97% de la población se informa casi exclusivamente a través de la televisión…? De todas formas, al final, no hay peor ciego que el que no quiere ver, y encima soporta la carga…

Da la sensación de que, a pesar de que son muchos los que opinan que el Gobierno no está haciendo, precisamente, lo que debería, se haga lo que se haga siguiendo parámetros ya inventados, no va a dar resultado.

El Gobierno, pero tanto éste como el anterior, o mejor, los gobiernos, porque el modelo se reproduce por toda Europa y Norteamérica, solo aplican lo que la ortodoxia económica propuso para salir de la crisis: una combinación de política fiscal restrictiva (disminución de impuestos directos o progresivos, incremento de impuestos indirectos o regresivos y disminución del gasto público), política monetaria expansiva (emisión de dinero sin respaldo alguno mediante ampliación de los balances del BCE y de la FED), y devaluación interna (básicamente mediante deflación salarial). Pero las hipótesis sobre las que tratan de sostener estas medidas son incontestablemente falsas, sin que, hasta la fecha, sepamos si lo son deliberadamente u obedecen a un diagnostico absolutamente erróneo de lo que está pasando en el mundo. En cualquier caso, son falsas, y, en consecuencia, todas las medidas económicas están fracasado estrepitosamente , tal como podemos observar: el multiplicador monetario, o impacto de la masa monetaria sobre la demanda agregada, no funciona, porque ya estamos atrapados en la trampa de la liquidez; el multiplicador del gasto público, o impacto negativo de las restricciones presupuestarias públicas sobre la demanda agregada, es casi cuatro veces superior al estimado por los modelos de los sesudos economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI); el abaratamiento generalizado de los salarios y del despido solo está hundiendo irremisiblemente la demanda efectiva. Pero lo peor, en mi opinión, es que parecen ser insaciables , y no solo no piden perdón por sus flagrantes errores, sino que además intentan perpetuar el engaño y la huida hacia adelante miserablemente con el único fin real de proteger a la élite financiera y corporativa quebrada . Somos much@s l@s que pensamos que los gobiernos, prácticamente de todo signo, no están haciendo lo que deberían. Pero solo son opiniones, porque otr@s, aunque los menos, piensan que los gobiernos sí están haciendo lo que deben. De hecho, son es@s poc@s que se encuentran arriba en la pirámide capitalista los que más y mejor cabildean y cooptan los gobiernos de todo signo para que regulen o desregulen en su estricto beneficio; claro, evidentemente, desde su perspectiva, los gobiernos sí están haciendo lo que deberían, ¡vaya que sí! Desde la perspectiva de los políticos institucionales, también parece claro que los gobiernos hacen lo que deberían, pues los gobiernos, en general, parecen regirse más por las decisiones que en cortos horizontes temporales les aseguren más la continuidad en el puesto.

¿Cómo describirías el marco socioeconómico actual?

A mi juicio, existen al menos tres fuerzas inerciales muy potentes. Por un lado, por acción u omisión, hemos construido un sistema económico de mercados globalizados mientras que los marcos jurídicos regulatorios permanecen, deliberadamente me atrevería a decir, fragmentados, parciales y territoriales; ¿qué decisiones pueden tomar, sin ir más lejos y por ejemplo, los gobiernos de España, o de Grecia, en el marco de la UE, o en el marco del Acuerdo Bilateral de Comercio entre Estados Unidos y la UE que se está fraguando entre bastidores…? Por otro lado, si cualquier partido político con aspiraciones a gobernar propusiese o adoptase las medidas que con mayor probabilidad pueden mejorar las cosas integralmente, ni sería elegido ni seguiría gobernando; ¿o a quién le gusta que, en mitad de la fiesta, cuando el clímax se va alcanzando, alguien llegue, apague las luces y advierta de que hay que cerrar porque la resaca va a ser ya monumental…? Y, además, como fruto de la cultura dominante establecida, que ha exacerbado, y continúa haciéndolo, el culto al individualismo, estamos anclados en un proceso de locus de control externo, seguimos esperando , más o menos alegremente, que, como dices, “se haga algo”, que un tercero ajeno a nosotr@s venga a solucionarnos la papeleta, en vez de asumir nuestra responsabilidad para darnos cuenta de que somos los únicos dueños de nuestra libertad. Y, en mi opinión, no; no va a dar resultado nada de lo que se haga mientras, más que parámetros ya inventados, sigamos haciendo lo mismo de siempre para únicamente poder ganar algo de tiempo mediante meras huidas hacia adelante. No va a funcionar, aunque intentarán mantener el engaño mientras puedan mediante mentiras, estadísticas amañadas y cortinas de humo, tal y como estamos viendo. De nuevo, Einstein se dio cuenta de que “ Se requieren nuevas formas de pensar para resolver los problemas creados por las viejas formas de pensar ”.

¿El cooperativismo, o repartir las horas de trabajo, puede ser una solución viable para poder paliar de alguna manera las consecuencias económicas y hacer frente a las listas de parados?

Una solución viable en sí misma no, pero tampoco tan solo para paliar los síntomas. Sin duda, volver la mirada y la acción tanto a modelos cooperativos como al reparto del trabajo, forma parte de una posible salida humana y razonable a la actual situación . La realidad es que en la antítesis lineal de la cooperación se encuentra la competencia, y el sistema que venimos institucionalizando se ha pasado de frenada con la competencia y la competitividad, dejando solo algunos resquicios simbólicos para la cooperación. Un sistema a todas luces desequilibrado, oligofrénico y autodestructivo, me atrevería a decir.

La deslocalización de las empresas, ¿es un mal irreparable?

Las deslocalizaciones empresariales obedecen a la lógica perversa del sistema, y son ruinosas para tod@s, incluso para las empresas, por diferentes razones. Por un lado, generan desempleo en los países de origen y subempleo en los países de destino , por lo que sociolaboralmente son desastrosas. ¿Sabías, por ejemplo, que los 20 millones de dólares que NIKE pagó a Michael Jordan en 2008 por un spot publicitario de 1 minuto de duración, equivalen al total de los salarios que NIKE pagó durante ese mismo año a sus 85.000 trabajadores de todas sus fábricas de Indonesia? Adicionalmente, las deslocalizaciones introducen importantes incentivos perversos, debido a los laxos marcos institucionales y la elevada corrupción de los países de destino, para que las empresas incurran en elevados impactos sociales y medioambientales por los que no responden y con los que cargan a las poblaciones de esos países, lo que en Economía se conoce eufemísticamente como “externalidades”. Pero es que, además, abocan a las empresas a la paradoja de los costes, ya que lo que puede ser bueno para una empresa deja de serlo para todas cuando todas juegan a lo mismo. O sea, si deslocalizándose una empresa reduce sus costes de producción , se hace más competitiva (puede vender más barato o con mayor margen), vende más, y su beneficio es mayor; pero si todas las empresas hacen lo mismo, entonces ninguna resulta más competitiva que las demás, y todas venden menos (porque la presión generalizada a la baja sobre los salarios reduce la demanda efectiva), y sus beneficios se desmoronan. Es la carrera hacia el precipicio.

¿Hay indicios de que esta situación se esté revirtiendo?

Sí. De hecho estamos ya observando una inversión de la tendencia empresarial de las últimas décadas hacia la deslocalización. El incremento de los costes, y los precios, energéticos, del que ya hemos hablado, ha hecho que el incremento de los costes logísticos no compense los ahorros en producción derivados de las deslocalizaciones; y, al tiempo, las devaluaciones internas vía salarios en Estados Unidos, Canadá y, especialmente, Europa, permiten reducir tanto los costes de producción como los de logística (éstos por encontrarse a pie de los mercados aun con elevado poder adquisitivo relativo). ¡Toda una casualidad que cuándo los costes energéticos vetan las deslocalizaciones, en Occidente vayamos a equiparar salarios cada vez más con los anteriores países de destino, ¿no?! Pero ni con esas, porque, con todo lo listos que son, solo ahora empiezan a reparar en la paradoja de los costes; ahora empiezan a darse cuenta de que la devaluación interna sencillamente mata la demanda efectiva y solo deja abierto el camino de la exportación. Pero entonces tratan de volver a engañarnos contándonos que gracias a las bajadas generalizadas de salarios nuestras empresas son más competitivas, gracias a lo que las exportaciones han aumentado, y por lo que España va bien; lo que no dicen es que, en realidad, las empresas no tienen más remedio que exportar porque la devaluación interna ha fulminado la demanda efectiva interna, y aquí no se venden ni cromos porque no hay quién los compre. O sea, que las exportaciones han aumentado, sí, pero no porque nuestras empresas jueguen en la champion, sino porque la demanda interna y las importaciones caen en picado. Pero aún hay más mentiras, porque la apuesta única de la competitividad y las exportaciones requiere de países con saldos de balanza comercial positivos y países con saldos de balanza comercial negativos, o sea, países que importen lo que otros exportan; pero, como se puede intuir fácilmente, en un mundo con 195 países reconocidos, todos jugando a ser más competitivos y a exportar a los demás, se entra rápidamente en lo que en Economía se conoce como “juegos multipersonales de suma nula” (e incluso en “juegos de suma negativa”), donde todo lo que algunos jugadores ganan es a costa de las pérdidas de los demás (o incluso todos acaban perdiendo).

Contestando a tu cuestión, lo que cada vez resulta más irreparable no es la deslocalización empresarial, sino la perversa lógica de un sistema que trata de “gestionar” el mundo y a sus habitantes de todo tipo según el criterio empresarial del máximo beneficio a corto plazo mediante la mercantilización progresiva de cualquier vestigio de vida.

¿Qué medidas pueden tomarse que puedan ofrecer un poco de oxígeno a la situación actual?

Esto es complicado, tampoco van a funcionar las “medidas que puedan tomarse”, así, de forma aséptica, como si cada un@ de nosotr@s no fuésemos parte del problema y de la solución al mismo tiempo y necesitásemos ser constantemente y eternamente tutelados. Además de lo que ya venimos comentando, lo que parece evidente es que deberíamos ir hacia modelos institucionales socioeconómicos ecológicos: con ciclos económicos cerrados, computando tanto la producción como el reciclaje más completo posible en los sistemas de costes y precios; con sistemas productivos locales anclados al territorio que acerquen la producción al consumo ; con elevados impuestos a los comportamientos negativos (como la polución o la especulación financiera más allá de lo necesario para el funcionamiento del sistema); con fuerte regulación que sancione sin contemplaciones los comportamientos en contra del bien común; con sistemas energéticos descentralizados y autogestionados, y basados en aquéllas energías renovables de mayor TRE, como la mareomotriz, la eólica y la solar de concentración; con actitudes personales e individuales más conscientes, empáticas, solidarias y autocontenidas… Como podemos comprobar fácilmente, exactamente lo contrario de lo que venimos haciendo desde prácticamente siempre… Buscamos soluciones “mágicas” o tecnológicas que solo incrementan el grado de complejidad que ya se encuentra en el mismo origen de los problemas, y ni siquiera prestamos atención a la búsqueda de salidas genuinamente alternativas que, en abierta ruptura con los mitos del crecimiento, el consumo y la competitividad, son descalificadas repetidamente. Como afirma nuestro compañero Carlos Taibo, “preferimos ignorar que hay soluciones relativamente sencillas que no reclaman ni avanzadísimas tecnologías ni presumibles descubrimientos, y que tan solo exigen, sin más, asumir un estilo de vida austero, social e igualitario” .

¿Cuántas mentiras se han construido sobre esta crisis?

Muchas, pero por no extenderme más en este punto, si te parece, me remito a algunas de las que he evidenciado en las cuestiones anteriores, así como a todas las que evidencio y describo en “Las mentiras de la crisis…”: http://www.iudescoop-formaempleo.es/wp-content/uploads/2010/09/Urra2010_LasMentirasDeLaCrisis.pdf

¿Cómo se está educando y formando hoy en las universidades a los futuros economistas y empresarios?

Diría que nada bien. La realidad es que mientras ya no tenemos la Física de hace 200 años, ni la Biología de hace dos siglos, ni la Psicología de hace 100 años…, la Economía, su corriente principal y dominante, se ha quedado anclada en los modelos y paradigmas del siglo XIX. Cada vez más, la mayor parte de lo que se enseña en las Facultades de Economía, más aún en las Escuelas de Negocios, salvo honrosas y muy poco significativas excepciones, permite entender menos el mundo en el que vivimos y las inapelables leyes de la física y la ecología que lo rigen. Se forma en los valores centrales del sistema, como el crecimiento, la competitividad, los mercados y el consumo; todo aquello que cada vez más fehacientemente sabemos que nos aboca cada vez más rápido al colapso más absoluto e irreversible.

¿Cómo gestionas tu percepción de la situación para que encaje en el modelo educativo actual?

Mal, y, personalmente, muy frustrante convivir en un medio donde la mayor parte de tus compañer@s a duras penas te llegan a comprender, y muy triste el morir lentamente del complejo de Cassandra. Sin que sirva como excusa, creo que no se debe dejar de considerar que la rampante y progresiva privatización de los “comunes” ha introducido, también en las universidades, unos factores de competencia, inestabilidad e incertidumbre que han degenerado en que la mayor parte, me atrevería a decir, de docentes e investigadores estén más preocupados y más volcados en ensanchar sus currículos con investigaciones y estudios mercantilistas que solo el perverso “sistema” considera útiles, que en atender a sus deberes deontológicos . Lo veo a diario… Y conocer la realidad, datarla y contrastarla, como venimos comentando, cambia la vida; es un trauma en toda regla: la conmoción es muy fuerte, y la aceptación muy dura y con muchas implicaciones…

¿Crees que queda sitio para la esperanza?

La realidad es que son cada vez más los científicos e intelectuales que solo auguran un gran precipicio, que ya vislumbramos, de seguir por el mismo camino. Personalmente, prefiero pensar que aún no es demasiado tarde y que lograremos darnos cuenta y rectificar el rumbo, con grandes tragedias y pérdidas, seguro, pero sin perder todas las naves. Lo que la mayoría vivimos y sentimos como una crisis cada vez mayor y más profunda, no deja de ser también una enorme oportunidad para recapacitar, analizar y cambiar las cosas; y construir un mundo distinto, donde la libertad, la justicia, la colaboración, el equilibrio, y la armonía con el medio recuperen su centralidad como valores y prácticas. Los pesimistas no somos los mensajeros portadores de la evidencia del cataclismo que se avecina si no cambiamos nuestra forma de vivir y relacionarnos, son aquéllos que renuncian a todo cambio.

¿Cuál es el mapa del futuro?

No sé si hay un mapa del futuro. Personalmente, me contentaría si tuviéramos , como dice nuestro compañero y amigo Antonio Turiel, tan solo un futuro . Desde luego, lo que resulta ya más que evidente para cualquiera que se tome la molestia de mirar y escuchar es que, o es radicalmente distinto al sistema que conocemos, o no será.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.