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Pérez Esquivel dice al Secretario General de la OEA

Los caminos de emancipación de los pueblos a través del tiempo, han costado mucho dolor y sufrimiento. Sobre todo en nuestro continente donde hermanos y hermanas dieron su vida para dar vida, con la esperanza de construir sociedades más justas y libres.Português do Brasil: 3º Fórum Social Mundial -...La resistencia de los pueblos contra las sucesivas dominaciones y las dictaduras militares en todo el continente continúa siendo un derecho inclaudicable. Es necesario recordar además, el rol que siempre juega los EE.UU., como por ejemplo con la imposición de las Doctrinas de Seguridad Nacional, de Libre Comercio y de Endeudamiento, con un alto costo en vidas y pérdidas de los recursos y bienes de los pueblos.

Basta recordar el bloqueo al pueblo cubano durante más de 50 años, a pesar de las sucesivas votaciones en las Naciones Unidas contra la decisión de los EE.UU. de continuar su agresión, como la prisión injusta de los cinco cubanos en las cárceles del país del norte.
Las luchas populares lograron recuperar los gobiernos constitucionales y avanzar en la construcción democrática, que no se limita al acto electoral. Pero este camino aún necesita consolidarse en el continente, donde pesan dificultades y obstáculos por aquellos que pretenden imponer la dominación económica, política y cultural y mantener sometido a los pueblos. Basta pensar en los esfuerzos para destruir el proceso revolucionario de Venezuela, o los intentos de golpe de Estado en Bolivia y el Ecuador. No es posible ignorar los golpes de Estado de este siglo en Haití, Honduras y Paraguay, así como el terror impuesto por los EE.UU. que continúa ampliando su presencia y bases militares en el continente para el control hemisférico de sus intereses.
En Honduras intentaron disfrazar al lobo de cordero, como a través de las elecciones ilegítimas del 2009 que buscaron legitimar al gobierno y al sistema que ha profundizado la entrega del país y la represión de su pueblo, provocando muertes, exilios y cárceles a militantes defensores y defensoras de los derechos humanos.
La OEA cometió el error de reconocer a este gobierno de facto hondureño, sabiendo de las graves violaciones de los derechos humanos contra el pueblo. Las elecciones realizadas en Honduras el día domingo 24 de noviembre, fueron marcadas por la manipulación y el fraude en un contexto de fuerte militarización y amedrentamiento de la población. El Partido Libre que lidera como candidata Xiomara Castro, reclama el recuento de los escrutinios y denuncia el fraude electoral.
Los observadores y observadoras internacionales dan cuenta de las graves irregularidades cometidas por el gobierno de facto y observando actos de violencia contra testigos y votantes de LIBRE. No se puede afirmar que las elecciones se realizaron en condiciones normales, como lo han señalado las misiones de observación de la OEA. la UE y otras.
El país está frente a graves peligros ante el fraude montado y la complicidad del TSE. La respuesta del gobierno de facto es la represión contra los estudiantes y organizaciones sociales; imponiendo su candidato utilizando todo tipo de irregularidades y la violencia. Reclamamos a la OEA, a la comunidad internacional, a la CELAC, a los gobiernos democráticos latinoamericanos y caribeños, garantizar el recuento de votos, la vida y seguridad del pueblo hondureño.
Espero Señor Secretario General que escuche las voces que surgen de todo el continente y el mundo reclamando transparencia y respeto para el pueblo hondureño y el derecho a elegir libremente a sus gobernantes.
Fraternalmente con el saludo de Paz y Bien
Buenos Aires, 28 de noviembre del 2013
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz
Ecoportal.net
Alainet

El tan esperado apocalipsis en Venezuela es poco probable

Mark Weisbrot, The Guardian
Desde hace más de una década, aquellos que se oponen al gobierno de Venezuela –lo que incluye la mayoría de los grandes medios occidentales– han insistido en que la economía venezolana implosionaría. Como los comunistas de los años 30 que apostaban por la crisis final del capitalismo, generalmente se imaginaron que el colapso económico de Venezuela se encontraba apenas doblando la esquina. Cuan frustrante habrá sido para ellos presenciar apenas dos recesiones: una causada directamente por el paro petrolero que protagonizó la oposición (diciembre 2002 – mayo 2003) y la otra, producto de la crisis mundial (2009 y la primera mitad del 2010). A pesar de estas recesiones, el rendimiento económico de la década entera, tomando en cuenta que el gobierno solamente logró el control de la compañía nacional de petróleos en el 2003, resultó ser bastante satisfactorio, con un incremento promedio anual en el ingreso real per cápita del 2,7 por ciento, una pobreza rebajada a más de la mitad y avances significativos para la mayoría en cuanto a empleo, acceso a servicios de salud, pensiones y educación.

Ahora Venezuela se enfrenta a problemas económicos que alientan los ánimos de esos corazones que odian. Vemos la mala noticia cada día: los precios de los bienes de consumo han subido 49 por ciento con respecto al año pasado; un mercado negro donde el dólar se cotiza siete veces por encima de la tasa oficial; la escasez de productos básicos, desde la leche hasta el papel higiénico; la desaceleración económica, la caída en las reservas del Banco Central ¿Será que aquellos que gritaban “¡Lobo!” verán por fin concretarse sus sueños?

Es poco probable. En los análisis de la oposición y de los medios internacionales, Venezuela está entrampada en un espiral de inflación y devaluación. La hiperinflación, una deuda externa en aumento y una crisis en la balanza de pagos marcarían el final de este experimento económico.

Pero en el año 2012, Venezuela alcanzó los 93.600 millones de dólares en ingresos petroleros, frente a importaciones totales en la economía –a unos niveles históricamente altos– de 59.300 millones de dólares. La cuenta corriente en la balanza de pagos registraba un superávit de 11.000 millones de dólares. Los pagos de intereses sobre la deuda pública externa sumaban apenas 3.700 millones de dólares. A este gobierno no se le van a agotar los dólares. Actualmente, el Banco Central cuenta con23.000 millones de dólares en reservas, y los propios economistas de la oposición estiman que existen otros 15.000 millones de dólares en manos de otras instancias del gobierno, sumando así un total de 36.400 millones de dólares. Normalmente, las reservas que puedan cubrir tres meses de importaciones son consideradas suficientes; Venezuela cuenta con las reservas necesarias para cubrir por lo menos ocho meses, y posiblemente más. También tiene la capacidad de solicitar créditos a nivel internacional.

Un problema es que la mayor parte de las reservas del Banco Central se encuentran en oro. Pero el oro se puede vender, aunque se trate de un activo mucho menos líquido que otros ahorros, como lo son los bonos del tesoro de EEUU. Parece algo descabellado pensar que el gobierno corra el riesgo de pasar por una crisis en la balanza de pagos en vez de vender su oro.

La hiperinflación también es una posibilidad muy remota. Durante los primeros dos años de la recuperación económica, que comenzó en junio del 2012, la inflación venía cayendo aun cuando el crecimiento económico se aceleró al 5,7 por ciento para el 2012. En el primer trimestre del 2012 alcanzó un punto bajo de apenas 2,9 por ciento, equivalente a una tasa anual del 12,1 por ciento. Todo ello demuestra que Venezuela, a pesar de sus problemas, es muy capaz de generar un crecimiento saludable, incluso mientras se lleva la inflación a la baja.

Lo que verdaderamente disparó la inflación, ya hace un año, fue un recorte en el suministro de dólares al mercado de cambio de divisas, los cuales se redujeron a la mitad en octubre del 2012 y prácticamente fueron eliminados en febrero. Esto hizo que más importadores tuvieran que comprar dólares cada vez más caros en el mercado negro. La devaluación de febrero también contribuyó en algo a la inflación, aunque probablemente no tanto.

Pero desde entonces el gobierno ha aumentado sus subastas de dólares, anunciando también un plan para aumentar las importaciones de alimentos y otros bienes, lo cual seguramente ejercerá cierta presión hacia la baja en los precios.

Ciertamente, Venezuela se enfrenta a algunos problemas económicos serios. Pero éstos no son del tipo que sufren por ejemplo Grecia (ya en su sexto año de recesión) o España, que se ven atrapadas en un arreglo donde la política macroeconómica es fijada por factores cuyos objetivos entran en conflicto con su recuperación económica. En cambio, Venezuela cuenta con suficientes reservas e ingresos en divisa extranjera para hacer lo que quiera, incluyendo empujar hacia abajo el valor del dólar en el mercado negro y eliminar buena parte del desabastecimiento. Estos son problemas que pueden ser resueltos de manera relativamente rápida mediante cambios en las políticas. Venezuela –al igual que la mayor parte de las economías del mundo– también sufre problemas estructurales de largo plazo, como lo son una sobredependencia respecto del petróleo, una infraestructura deficiente y una capacidad administrativa limitada. Pero no son éstas las causas de sus dificultades actuales.

Mientras tanto, la tasa de pobreza cayó en un 20 por ciento en Venezuela el año pasado. Esto representa sin duda alguna la reducción más significativa de la pobreza en todo el continente americano para el año 2012, y una de las más importantes –tal vez la más importante– en el mundo. Las cifras están disponibles en la página web del Banco Mundial, pero prácticamente ningún periodista ha emprendido el muy peliagudo viaje por el ciberespacio para encontrarlas y difundirlas. Toca preguntarse, ¿por qué será que se les pasó el dato?

– See more at: http://mamvas.blogspot.com/2013/11/el-tan-esperado-apocalipsis-en.html#more

 

Héroe nacional coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez

Maximo Augusto Mancebo Matos

English: Coat of arms of the Dominican Republi...
 Un  19 de mayo, en 1965 , murió acribillado por las balas de los franco tiradores de las tropas invasoras YANKIS, el héroe nacional coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez, real organizador del movimiento militar que derroco el gobierno ilegito de el triunvirato encabezado por Robert Reed Cabral. Dicho movimiento tenia como objetivo restablecer el gobierno constitucional encabezado por el profesor juan Bosch,que había sido derrocado el 25 de septiembre de 1963, por un golpe militar encabezado por el general Elias wessin y wessin, cumpliendo ordenes de la misión militar de la embajada norteamericana. El coronel Rafael Tomas Fernandez Dominiguez, que estaba enterado de la trama contra el el gobierno constitucional y democratico, le planteo al presidente Bosch, resistir la trama del golpe de estado, el profesor Bosch lo convenció de que no había condiciones para impedir que se ejecutara dicha traición a la patria en esos momentos, Desde esos momentos del acontecimiento funesto del derrocamiento del gobierno constitucional y democrático, el coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez, comienza a conspirar para restablecer el gobierno del profesor Juan Bosch. Este ilustre coronel de nuestro ejercito nacional, fue el militar que involucro a todos los militares constitucionalistas, incluido el coronel camaño, que fue su amigo entrañable, y que posteriormente asumió el liderazgo y enfrento la grosera e intrusa intervención de 42 mil marines, del país mas poderoso del mundo. Paz y Gloria al coronel Rafael Tomas Fernandez Dominguez y al coronel Francisco Alberto Camaño de Deño, Héroes de la patria.

 

Estallan las movilizaciones populares y sociales en Colombia.

SI  LOS  POCOS  QUE TIENEN MUCHO  NO TOMAN CONCIENCIA DE LA SITUACIÓN  DE LOS MUCHOS QUE TIENEN POCO,  AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE SERÁN UN VOLCÁN EN EBULLICIÓN.

LA LUCHA POR  LA DEMOCRACIA, JUSTICIA SOCIAL Y SOLIDARIDAD YA ESTA EN PIE

En la semana que finalizó los indígenas protesta en la llamada Minga Social y Popular, exigiéndole al estado colombiano cumplir los acuerdos firmados, mientras tanto continua la movilización de los estudiantes universitarios con marchas simbólicas y asambleas permanentes en la mayoría de las universidades públicas del país exigiendo más recursos a la educación superior, “la educación es un derecho y no una mercancía”
El gobierno colombiano en cabeza del Presidente Juan Manuel Santos, se hace de los oídos sordos, no escucha al movimiento estudiantil representado en La MANE y manda a reprimir las movilizaciones indígenas o Mingas sociales.
Recordemos que en febrero-marzo del 2013, se desarrolló el paro cafetero, en agosto-septiembre el paro nacional agrario con dinámicas sectoriales y regionales.
Esto quiere decir que el pueblo colombiano esta despertando…
Ojala…., pero hay la necesidad de avanzar más allá de la protesta, hay que proponer y construir un movimiento político social y popular amplio que represente las necesidades de los colombianos y acabar con el bipartidismo histórico con sus mutaciones fascistas como el uribismo, centro burocrático… que mantiene al pueblo en la miseria, pobreza, donde el país es uno de los más desiguales del continente, donde los ricos son más ricos y pobres son más miserables.
Pero muchos sectores sociales y alternativos, afirman que no hay garantías para participar “democráticamente” en las próximas elecciones 2013, comparto esta afirmación, al ver que la Corte Constitucional le negó a la ex- senadora Piedad Córdoba una tutela en contra del Procurador Monseñor Ordoñez, que exigía restablecer los derechos políticos a la ex -senadora, con este hecho se puedo decir que Colombia vive una “Democracia FALLIDA” .
Colombianos cambiamos nuestra clase política o ellos nos cambia hacia la miseria y desesperanza.
Es hora de despertar y soñar un país con Paz y justicia social .
Edison E. Burbano ( El payanés)
Voz del pueblo Latinoamericano
Prensa

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El gran engaño del “Descubrimiento de América”.

La mayor invasión de la historia de la humanidad

 

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Español: Monumento al Descubrimiento de América (Madrid) (Photo credit: Wikipedia)

 

Los reyes de España y Portugal con apoyo de la Iglesia y de otros secuaces simularon el descubrimiento de un “Nuevo Mundo” para, mediante bulas pontificias, cédula reales y tratados internacionales, apoderarse del continente. Una investigación de Luis E. Ninamango Jurado plasmada en el libro “Encubrimiento y Usurpación de América”

Una investigación de Luis E. Ninamango Jurado plasmada en el libro “Encubrimiento y Usurpación de América” explica los mecanismos que convirtieron el llamado “descubrimiento de América” en una de nuestras bases culturales. Con motivo de que hoy se conmemora una fecha más de lo que la historia oficial y eurocentrista ha denominado de esa manera, compartimos el contenido de la citada obra.
Según explica el autor en el prólogo del libro, fuimos engañados por una conspiración que logró establecer algunas falsedades como “hechos históricos verdaderos” en la época del “descubrimiento” deAmérica.
Este acontecimiento representa un engaño para justificar la invasióngenocida de las que fueron víctimas los pueblos originarios, indica.
En ese sentido, el ingeniero e historiador peruano, sostiene que la usurpación de América, es el peor crimen de lesa humanidad perpetrado en la historia del hombre.
Los reyes de España y Portugal con apoyo de la Iglesia y de otros secuaces simularon el descubrimiento de un “Nuevo Mundo” para, mediante bulas pontificias, cédula reales y tratados internacionales, apoderarse del continente que diversos pueblos aborígenesamericanos proponen se denomine Abya Yala, explica.
“En bibliotecas enteras se han escrito sobre “El descubrimiento de América” (…) y sobre Cristóbal Colón, pero a pesar de tanto esfuerzo, la duda y el misterio es lo que prevalece cuando se trata de comprender esta época crucial de la historia”, afirma Ninamango.
“Entonces para desenredar este enorme embrollo, causado por una de las peores falsedades que afligen a la humanidad, es necesario identificar y analizar a los personajes claves que interactuaron alrededor de Cristóbal Colón”, señala al hacer la invitación a examinar su obra.
“Encubrimiento y Usurpación de América” fue publicado en 2009 y forma parte de la Colección Memoria de Ediciones de la Presidencia de la República de la República Bolivariana de Venezuela.
Para acceder a la versión en PDF del texto dar clic en el siguiente enlace:Encubrimiento y Usurpación de América

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Servindi

 

Publicado por en 19:30  

 

Un debate necesario: Los paros agrarios y la lectura de su impacto político

Horacio Duque Giraldo y José Antonio Gutiérrez D.

Colombia ha sido conmovida en los meses recientes por grandes movilizaciones campesinas y populares. Desde la huelga del Catatumbo hasta los paros agrarios en distintos lugares del territorio nacional, las masas han hecho una presencia multitudinaria en la esfera pública, saliendo de las profundidades y el subsuelo social. Para nadie es una duda que el telúrico paro agrario y popular que comenzó el 19 de agosto, es un punto de inflexión innegable en las luchas sociales colombianas que requiere repensar estrategias y muchas categorías por parte de la izquierda.

Un campo de conflicto se configuró y los sujetos que emergieron, desde la vida campesina, plantearon duros retos al sistema político nacional que controla la oligarquía. Los “no lugares” de la política, los no institucionales, los actores ubicados en los márgenes de la democracia liberal representativa (burguesa, oligárquica), ganaron preponderancia en el curso de la sociedad y marcan el desarrollo de la nación.

Un paradigma nuevo ante una bisagra histórica

Amainada la furia con el repliegue natural de la movilización social, la que seguro regresará y muy pronto, han surgido los análisis e interpretaciones sobre lo sucedido y sus alcances. Muchas de las opiniones se inscriben en el marco de una epistemología atrapada por la rutina y los lugares comunes, incapaz de romper con los esquemas restrictivos del democratismo demo-burgués. Repiten tesis de manual que les impide captar la esencia de lo ocurrido. Parecen vivir en un enclaustramiento perpetuo omitiendo que la crisis desafía al pensamiento convencional y sugiere otros paradigmas epistemológicos para ver lo que no es evidente, para captar lo emergente y para descubrir lo emancipatorio. No se percatan que probablemente las teorías que tenemos y los conceptos que utilizamos no son los más adecuados y eficaces para enfrentar los desafíos y para buscar soluciones hacia el futuro.

Necesitamos de un pensamiento alternativo para pensar alternativas, para poder captar toda la riqueza de las experiencias emancipatorias que ocurren en la actual coyuntura nacional. Un pensamiento que además pueda aprehender dialécticamente los vasos comunicantes entre los distintos procesos políticos que se están dando, en lugar de distinguir artificialmente, conflicto social por una lado, y conflicto armado por otro, proceso de paz en La Habana por un lado y movilización campesina y popular por otro.

Un análisis del actual proceso debe considerar el nuevo ciclo político colocado por la apertura de la Mesa de La Habana como un elemento central de la actual coyuntura que vive el país. Esto, de la mano de la espiral de movilizaciones sociales que el país viene viviendo claramente desde mediados del 2008, nos sitúa en una bisagra histórica. Vivimos una transición que no necesariamente parte de y hacia una revolución socioeconómica. Estamos delante de un potencial acto fundacional que es preciso delimitar. Un acto fundacional de la res-pública y de la democracia en términos que se plantean tanto en el debate de la Mesa de La Habana como en las movilizaciones por los campos y ciudades de Colombia. Las categorías político-ideológicas utilizadas por los diferentes sujetos en este proceso pueden servir para imponer camisas de fuerza al proceso, o bien para explorar su potencial transformador y ayudar, consecuentemente, a su desarrollo.

Entre el universo de interpretaciones publicadas, creemos particularmente interesantes las del académico Medófilo Medina, reconocido profesor de historia de las universidades bogotanas, autor de varios textos sobre los partidos de izquierda y los movimientos sociales, quien ha ofrecido su visión de lo ocurrido en los últimos días en una entrevista para el portal La Silla Vacía (verhttp://lasillavacia.com/historia/pensar-que-lo-que-ensayaron-los-campesinos-fue-una-revolucion-seria-muy-equivocado-medofilo ). Esta entrevista ha sido publicada con el provocador título de “Pensar que lo que ensayaron los campesinos fue una revolución sería muy equivocado”. Medófilo Medina es uno de los pocos representantes honestos de una vertiente de pensamiento que podríamos llamar, en estricto rigor, socialdemócrata en Colombia. Hombre de larga trayectoria, conocedor como pocos de la realidad colombiana y de la trayectoria del conflicto, da en el clavo con su evaluación de la lectura que se hace del paro desde el establecimiento en términos represivos y contrainsurgentes. Su lectura del gabinete para la “paz” de Santos (que más bien parece un gabinete para prolongar la guerra), así como su indignación ante la perversa utilización, por parte del gobierno, de categorías inadecuadas como las de la infiltración también nos parecen aportes importantes al actual momento. Esto no significa, en absoluto, que tengamos que estar de acuerdo con él en todo, aún cuando sus opiniones siempre dan material para re-pensar los problemas de Colombia. Valgan estas notas como una contribución a debates necesarios, para los cuales no disponemos de respuestas mágicas ni certezas absolutas, sino apenas de algunas reflexiones que esperamos sean de utilidad.

Medina, revolución o no-revolución, esa es la cuestión

Medina compara la magnitud del actual Paro Agrario Nacional con el Paro Cívico de 1977, algo que muchos analistas han hecho, con respectivos matices por el carácter fundamentalmente agrario de las recientes protestas, aunque la movilización en ambos casos encontró ecos en amplios sectores sociales y se convirtió en una coyuntura que fuerza replanteamientos estratégicos y políticos al movimiento popular. El recurso heurístico utilizado, remite al de la analogía histórica para indicar que las lecturas que se hacen por parte de la izquierda y el pensamiento crítico podrían ser similares a las hechas a raíz del paro cívico de 1977, cuando según él se infirió la necesidad de la lucha armada como vía exclusiva para la conquista del poder y la realización de la revolución socialista. Aproximación débil que ignora el nuevo mundo de la movilización popular del siglo XXI en Colombia y el mundo, y la re-significación que se ha hecho de conceptos tan manoseados como revolución. Lo que nos enfrenta a problemas de paradigma. Según él:

En la izquierda, en el movimiento guerrillero, el paro cívico se leyó en clave de insurrección (…) La izquierda no armada, vale aclarar, no toda, participó de alguna manera de este delirio insurreccional. (…) No creo que se hubiera producido en 1977 una situación revolucionaria. El Paro, (…) fue una respuesta contra unas políticas económicas y sociales (…) El paro fue una coincidencia de sectores socialmente abigarrados y políticamente diversos. Valorar eso como una revolución frustrada fue producto de una distorsión del juicio (…) El movimiento de los trabajadores rurales y también urbanos tiene exigencias de modernización de la vida política, de mayores condiciones de participación pero pensar que lo que se ensayó allí por parte de los campesinos fue una revolución sería muy equivocado (…) Porque las demandas tienen unos horizontes inmediatos, son muy concretas”.

Más allá de si en 1977 el campo revolucionario elaboró conclusiones respecto de los acumulados políticos para plantear nuevos escenarios de lucha (cosa que, en principio, no nos parece una equivocación, hipótesis latente en la reflexión de Medina) de manera apresurada [1] , nos parece temerario el salto a sugerir que, respecto de la actual ola de movimientos campesinos, no podemos avizorar posibilidades de cambios profundos, porque eso sería alimentar un delirio extremista en la izquierda. En nuestra opinión nadie tiene derecho a imponer riendas a la voluntad de un pueblo en movilización, a decirle “hasta aquí es aceptable”. Tal cosa equivale a seguir tratando al pueblo llano como rebaño y no como agente activo.

Preocupa el hecho de que en el manejo conceptual quienes apostamos por una transformación social profunda (y no nos cabe duda que, pese a ciertas diferencias, estamos en el mismo bando con el profesor Medina) nos vemos rezagados y a la defensiva, o manejamos los conceptos de manera poco dialéctica, rígida, de manera analítica. Tal cosa ocurre con el manejo, en nuestra opinión inadecuado, que el profesor Medina hace del concepto de “revolución”. Las revoluciones rara vez son obra exclusiva del “partido único” y siempre presentan contradicciones importantes en el seno de las masas que las hacen. Ni siquiera la Revolución de Octubre, prototipo de la “revolución por excelencia” respondió a ese esquema, pese a su posterior mistificación. Medina dice, para demostrar que no existe potencial revolucionario en el presente, que José Antonio Ocampo critica a los TLCs pero que no propone una alternativa socialista. ¿Acaso las masas en San Petersburgo y Moscú en 1917 pedían socialismo? ¿Se deriva mecánicamente de la consigna “Pan, Tierra y Paz” el socialismo? Y esa consigna fue la que impulsó a la formación de la república soviética. No queremos decir con esto que la “amenaza comunista” esté a la vuelta de la esquina, como dirían los alucinados del uribismo.

Algo nuevo crece, sin embargo, en Colombia, algo que se ha escapado todos estos años a los sabihondos que desde la violentología o las teorías importadas sobre “construcción de paz” (empacadas en el mismo formato macdonalizado por las grandes instituciones de la “gobernanza” internacional, para consumo lo mismo en África o los Balcanes que en Colombia). Algo que se le ha escapado a la socialbacanería que defiende estridentemente las instituciones podridas y que no imagina otros modelos políticos que aquellos actualmente existentes. Entender la naturaleza de este nuevo fenómeno requiere una mirada fresca y sacudir presupuestos fáciles, nociones manoseadas y categorías de análisis anquilosadas. Desafortunadamente, las categorías con que Medófilo Medina sigue mirando al mundo están ancladas ideológicamente en el dogmatismo y las mistificaciones de un cierto sector que aún no se desprende de una lectura mecanicista y eurocéntrica de las revoluciones. Y no se trata, con esta crítica, tampoco, de estirar el concepto de revolución hasta el punto de que pierda todo valor explicativo, sino de entender la naturaleza sui generis que tiene en cada momento histórico y en cada espacio concreto, la irrupción de las masas en la arena política para efectuar transformaciones sociales y económicas de fondo.

Lo que es revolucionario en un contexto puede no serlo en otro [2] . Lo fundamental en un proceso revolucionario es que las masas se convierten en el actor protagónico en la arena política. Cosa que Medina reconoce y en lo cual insiste cuando afirma que “el verdadero valor de lo que ha pasado es esa participación con decisión de los trabajadores de manera sostenida”. Sin embargo, no valora este hecho en toda su dimensión y lo que significa, no en cualquier contexto universal, sino en las condiciones específicas de Colombia a inicios del siglo XXI. No ha sido una exageración, en nuestra opinión, hablar de la “revolución de las ruanas”, aún cuando este proceso aún esté lejos de concretizar todo su potencial. Desde luego no estamos ante un proceso revolucionario abierto en Colombia en el sentido clásico (dogmático-eurocéntrico) de la palabra, pero sí estamos ante un período de transformaciones sociales profundas que tienen que darse –y que pueden darse- para superar la actual crisis de hegemonía que aqueja a la formación social colombiana, el cual, si es llevado a sus lógicas consecuencias, tiene alcances revolucionarios. ¿Podemos, acaso, entender “la modernización de la vida política del país” al margen de los equilibrios de poder entre las clases y fracciones de clases, así como de la constante lucha entre ellas? ¿Podemos seguir hablando de modernidad y progreso como categorías objetivas, positivas y sin contenido político, de clase, sin referencia incluso a cosmovisiones más profundas que nos sitúan en paradigmas diferentes al eurocentrismo? Si estas transformaciones reclamadas por las muchedumbres asumen o no un carácter revolucionario, dependerá de las apuestas que desde hoy haga el movimiento popular. Pero para Medina la revolución, como deja en claro más adelante en la entrevista, se reduce a una “aventura armada”.

¿Aventureros o transformadores?

Entender la naturaleza del conflicto armado que sacude a Colombia desde hace décadas en clave de “aventura armada” es un craso error del cual no pueden salir sino conclusiones erróneas. Aún cuando el conflicto armado tenga una dinámica particular, no puede aislarse ni divorciarse artificialmente del conflicto social, en el cual tiene sus raíces profundamente clavadas y desde el cual se nutre. Tampoco el conflicto social es indiferente a la dinámica política del conflicto armado. Tal cosa es evidente al hacer una rápida lectura a los temas claves del proceso de paz en La Habana y los reclamos de los millones de colombianos movilizados durante el paro agrario y popular. Desde luego que ninguno es reflejo mecánico del otro, pero las superposiciones entre ambas visiones de Colombia, son evidentes a cualquier lector desinteresado. Tanto como el abismo que ambas comparten con el proyecto de Colombia del bloque en el poder.

La visión de Medina de la revolución según esquemas preconcebidos o como una mera “aventura armada” llevan a que establezca distinciones artificiales que no aportan a una lectura más fina del actual momento político, como se desprende de una sorprendente afirmación que hace en la entrevista:

Las Farc tienen todo el derecho de sentirse fortalecidas pero en su propuesta de paz y no para creer que están allí perdiendo el tiempo porque el pueblo está protagonizando una revolución”.

¿Acaso las FARC-EP han hablado, alguna vez, de paz a secas? Cuando la insurgencia y muchísimos sectores del movimiento popular hablan de paz, se dice “paz con justicia social”, eso Medina bien lo sabe. Como hemos explicado en ocasiones anteriores [3] , tal cosa no es un capricho sino que obedece a la realidad de que la paz, sin tocar las estructuras sociales y económicas que alimentan el conflicto, no es sino una quimera. En ese sentido, la distinción que adivina Medina entre la “propuesta de paz”, y la “propuesta política”, de cambio social, profundo, radical, nunca ha existido, ni en la insurgencia ni en las principales expresiones del movimiento popular. Cuando las FARC-EP llegaron a La Habana lo hicieron para discutir una agenda de cambio político para el país, y eso es lo que se ha expuesto y demostrado en todos sus comunicados y propuestas. Esa distinción entre la propuesta de paz y la de cambio es totalmente artificial y solamente contribuye –aunque sea inadvertidamente- a la causa de quienes, a veces agazapados en la izquierda, buscan una desmovilización exprés y la mera conversión de las insurgencias en partidos dentro del actual sistema democrático-burgués de pelambre mafioso y paramilitarizado. Esto es exactamente lo que espera Santos de estas negociaciones, aunque de cuando en vez se deje llevar por arranques retóricos insustanciales que no merecen ser tomados muy en serio. A los pocos minutos una declaración del intocable ministro de defensa nos devuelve la sana dosis de realismo político que necesitamos para afrontar la actual coyuntura.

La irrupción del pueblo en el escenario político no puede leerse por parte de la insurgencia como si las negociaciones de paz fueran lo mismo que perder el tiempo porque precisamente ella ha sido enfática que la agenda de cambios que el país necesita debe ser amplia, construida desde la lucha, desde abajo, al calor de la movilización popular. Poner pueblo a las negociaciones, una frase que han repetido hasta el cansancio, significa algo más que mandar recomendaciones por foros o a través de internet. Significa que el pueblo, en todas sus expresiones necesariamente contradictorias, asuma el debate y se movilice para avanzar en el camino de los cambios que el país necesita. La unidad entonces se ve como un proceso dialéctico, contradictorio, fruto de la movilización concreta y no como la imposición de categorías homogéneas ni de verdades únicas. Lo cual implica superar visiones vanguardistas-iluministas que no se ajustan a la realidad nacional, por una parte, y buscar la confluencia amplia al interior de la izquierda en lucha y los sectores populares, por otro. El escenario al que más teme la oligarquía colombiana se está materializando, y es la confluencia entre las demandas del pueblo movilizado con la agenda política de La Habana, la cual no es diferente a la agenda de paz. Un escenario que nada tiene de maquiavélico sino que muestra los vasos comunicantes propios del bloque popular y la identidad de intereses objetivos a largo plazo. Si algo ha demostrado este paro, es que la agenda política de la insurgencia, con todos los peros que pueda haber, se ajusta muchísimo más a la realidad nacional y a las aspiraciones de las amplias masas, que la agenda impresentable del santismo. Eso es lo que más le duele a una oligarquía que parece haber perdido todo impulso histórico. Y eso también es a lo que se refiere el mismo Medina cuando dice acertadamente (sin sacar las conclusiones necesarias de su reflexión) que “el ambiente general es de demanda de un reformismo social y de una modernización política de un país, es decir de una democratización efectiva. Y eso está también en el discurso de la FARC.

¿Esa agenda de cambio político, de alcances revolucionarios, entonces, no es parte de la propuesta de paz? Son dos caras de la misma moneda, desde luego. La distinción artificial entre “paz” y “propuesta transformadora” en Medina, lo inhabilita para comprender la posibilidad de la emergencia de un poder genuinamente popular, del pueblo como un soberano en ciernes, que es lo que se está empezando a ensayar con instancias como la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular. Al margen del ejercicio del poder popular como una apuesta inmediata, que no se relega hasta la calendas, uno no puede sino limitarse a las propuestas de apertura política, coincidentes con las del santismo, a ver si quizás en las próximas elecciones… ya conocemos ese cuento.

Pensar la novedad en lo político desde una matriz crítica y alternativa

Desde nuestra mirada, las acciones sociales que están ocurriendo hoy aquí – que, pese a sus particularidades y originalidades, no están al margen del contexto caracterizado por rebeliones multicolores que han sacudido a todo el continente americano- son protagonizadas por grupos sociales (campesinos, indígenas, mujeres, afro descendientes, desempleados, estudiantes) cuya presencia en la historia no fue prevista por la teoría crítica eurocéntrica. Se organizan muchas veces según formas (movimientos sociales, autogobierno, organizaciones económicas populares) muy distintas de las privilegiadas por la teoría clásica: el partido y el sindicato. No habitan los centros urbanos industriales sino lugares apartados en las alturas de las cordilleras o en llanuras de la selva amazónica. Hablan desde la periferia urbana y rural. Expresan sus luchas a veces en sus lenguas y dialectos particulares y no en ninguna de las lenguas coloniales en que fue redactada la teoría crítica que sustenta el bagaje intelectual de Medina y el nuestro. Y cuando sus demandas y aspiraciones son traducidas en las lenguas coloniales dominantes de las clases blancas o en las plataformas reivindicativas invariablemente desarrolladas desde los centros políticos, no emergen los términos conocidos de democracia o desarrollo, sino dignidad, respeto, territorio, autogobierno, autonomía, el buen vivir (sumak kawsay), la Madre Tierra. Aún cuando creamos que estamos todos hablando la misma lengua, incluso, hay diferencias lugares desde los cuales se habla que implican formas de entender el mundo y la realidad totalmente diferentes. Problema que no es único de la actual coyuntura colombiana sino que es propio de una modernidad plagada de quiebres y contradicciones internas. Mientras en la revolución haitiana (1791-1804) los líderes revolucionarios entendían la libertad (liberté) en los términos ilustrados planteados por la revolución francesa, para los bozales y esclavos sublevados, la libertad era indisociable de su conuco y su pedacito de tierra. Condiciones fundamentales para “ser” y no meramente “existir”.

Los movimientos sociales recientes, más allá de los contextos, construyen sus luchas sobre la base de conocimientos ancestrales, populares y espirituales que siempre fueron ajenos al cientificismo propio de teorías críticas eurocéntricas [4] . Por otro lado, sus concepciones ontológicas sobre el ser y la vida son muy distintas del inmediatismo y de los individualismos occidentales. Los seres son comunidades de seres antes que individuos, y en esas comunidades están presentes y vivos los antepasados así como los animales y la Madre Tierra. Estamos ante cosmovisiones no-occidentales que obligan a un trabajo de traducción intercultural para poder ser entendidas y valoradas. La movilización social que hemos visto no sólo recomienda tomar alguna distancia con relación a ciertas categorías del pensamiento; más que eso, exigen pensar lo impensado, o sea, asumir la sorpresa como acto constitutivo de la labor teórica.

Si algo caracteriza a estos nuevos movimientos sociales es su complejidad, su diversidad, su permeabilidad y su interés por implicarse en la acción, en la práctica, de un concepto re-significado deciudadanía. Lo que les sitúa en una predisposición para buscar una múltiple articulación temática, sectorial, entre escalas y entre agencias. El conocido eslogan de “pensar globalmente y actuar localmente” se ve complementado con el “pensar localmente y actuar globalmente” -permitiendo el reconocimiento de las identidades particulares, de las diferentes subjetividades (diferencias étnicas, territoriales de género, orientación sexual, edad, etc.), identidades sectoriales (trabajo, medio ambiente, educación, sanidad, vivienda, etc.) y territoriales, conjugándose a la vez con la defensa y conquista de principios universalistas como los derechos humanos, o los mismos valores democráticos, que se re-significan incorporando otras voces y otras contribuciones aparte de aquellas que vienen desde los centros del desarrollo capitalista. De tal modo que el objetivo de estos nuevos movimientos sociales, articulado como una ciudadanía democrática e inclusiva, tiene un doble sentido: particularizar los valores universales y universalizar las identidades particulares. En definitiva, tienen el reto de articular las distintas posiciones subjetivas en un sujeto unitario y pluridiverso, en una nueva identidad de identidades que sea mucho más que la suma mecánica de sus partes.

Hubo “pitonisos” que anunciaron que con la globalización todo se iba a desterritorializar, que todo iba a ser global, predicciones empañadas por la repentina importancia que cobran el territorio y la tierra como aspectos centrales para la emergencia de una nueva protesta social, aspectos que muchos teóricos entendían como “residuales” o “atávicos”. Demandas que adoptan diferentes formas, rurales pero también urbanas. Los bloqueos de todo orden son modos de apropiación de lo rural y lo urbano, son otras formas de territorialidad que no figuraban en los esquemas convencionales, que han cobrado una desmesurada importancia en las luchas en curso, que interrumpen la circulación “libre” del capital en el mundo globalizado. El desafío del momento es tratar de comprender la trayectoria sui generis del movimiento popular y campesino colombiano, que con todas sus particularidades, es un crisol en el cual se sobreponen rebeliones y resistencias que comparten objetivos y territorios, aunque no siempre métodos. Está naciendo algo nuevo que no responde a la visión de las elites sobre el país, ni a los mecanismos rígidos de las diversas sectas ideológicas, ni a quienes mecánicamente tratan de replicar experiencias de otras latitudes. Algo nuevo que busca consolidarse como un nuevo poder (contra)hegemónico, nacido del seno de un pueblo multifacético.

Se requiere un trabajo teórico que acompañe la labor transformadora de los movimientos agrarios, cuestionándola, comparándola sincrónica y diacrónicamente, ampliando simbólicamente su dimensión mediante articulaciones, traducciones, alianzas con otros movimientos. Es más un trabajo de artesanía y menos un trabajo de arquitectura. Más un trabajo de testigo implicado y menos de liderazgo clarividente. Un trabajo que implica una autocrítica profunda no sólo a los métodos con los que hemos trabajado sino hasta el mismo prisma con el que hemos mirado al mundo, que implica una renovación no sólo de la sociedad como realidad externa, sino también de todo lo que de ella hemos internalizado.

NOTAS:

[1] La discusión sobre la analogía con el paro cívico de 1977 requiere una reflexión extensa en derecho propio, reflexión que por cuestiones de tiempo y espacio no nos es posible abordar en este artículo pero que esperamos retomar a futuro.

[2] Jaime Bateman, comandante del M-19, decía que lograr la democracia en Colombia era de por sí una tarea revolucionaria. Resulta paradójico que en los actuales diálogos de La Habana, las exigencias, supuestamente “desproporcionadas y extravagantes” de los guerrilleros de las FARC-EP tengan que ver con el cumplimiento de una ley sobre reservas campesinas… ¡una ley hecha por el gobierno de Ernesto Samper!

[3] http://www.anarkismo.net/article/25891

[4] Nuestra crítica al eurocentrismo no significa rechazar el aporte específico realizado desde Europa y desde las luchas populares europeas a los movimientos emancipatorios, aportes valiosos y profundos. Tampoco nos interesa la exaltación postmoderna de un “pensamiento alternativo” que sigue definiéndose en función del pensamiento europeo, aún cuando sea por oposición. Tal aproximación pecaría de la misma falta de pensamiento crítico y dialéctico que hemos venido criticando. Significa sencillamente ser capaces de leer los movimientos sociales desde más allá de los conocimientos desarrollados en Europa, valorar sus aportes específicos y no tomar al conocimiento europeo como el único centro de gravedad del pensamiento.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Un propósito

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                                                    Domingo Nuñez Polanco junto al oleo de Duarte pintado por Miguel  Nuñez, pintor de la Patria
La experiencia ha comprobado que toda persona, todo conglomerado humano, todo país, para poder progresar necesita un propósito.

En 1844, nuestro propósito era la independencia, y contra todas las adversidades, fuimos a la guerra y salimos airosos.

En 1961, nuestro propósito era volver a respirar aires de libertad para en ella construir nuestro futuro, y lo logramos.

Pero en el ínterin nos hemos aburguesado, y nos importa poco lo colectivo, sino hacer lo que nos resulta beneficioso sin pensar en los demás.

Hemos perdido el propósito.

Las élites criollas, sean económicas, políticas o sociales, no conducen a esta sociedad, porque están muy ocupadas en atender sus asuntos. Les importa poco que el país esté siendo vendido a extranjeros, con tal de ellos sacar su tajada. No les interesa crear un orden social armónico, porque siempre se pueden ir a un país desarrollado a respirar el ordenado aire que no produce el Trópico.

Si aquí hubiese una élite gobernante, el desorden del tránsito se hubiese resuelto, y con él muchos otros problemas de orden social que requieren respeto por los demás y disciplina.

Si hubiese una burguesía nacional, la falta de energía eléctrica fuera cosa del pasado, porque energía eléctrica y orden social son dos prerrequisitos sine qua non del desarrollo.

Necesitamos un propósito común para salvar al país del desorden y la mediocridad en que está envuelto.

Propongan uno.

atejada@diariolibre.com

Abril la trinchera del honor

Presentan en Venezuela “La Trinchera del Honor” de René
Venezuela.- En quince salas de cine esparcidas por todo el territorio venezolano se presentó el largometraje documental dominicano “Abril: La Trinchera del Honor”, dentro de los actos conmemorativos del veinte aniversario de la rebelión militar encabezada por el entonces coronel Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992.
La producción cinematográfica dominicana, dirigida por René Fortunato, se presentó dentro de la muestra titulada “Revoluciones”, la cual se inauguró el primero de febrero y concluirá el día ocho de este mes.
Dentro de esta muestra se presentan también “La quinta frontera”
(1974) de Pastor Vega; “Capitanes de abril” (1997) de María de
Madeiros; “1992 el descubrimiento” (juzgar o ser juzgados) de Liliana
Blazer y “Amaneció de golpe” (1998) y “4 de febrero de 1992” (2012),
ambos de Carlos Azpúrua, entre otros.
La muestra “Revoluciones” fue organizada por el Ministerio del Poder
Popular para la Cultura, a través de la Cinemateca Nacional de
Venezuela, la cual la está presentando en las quince salas de
proyección que tiene en diferentes ciudades del territorio
venezolano.
El presidente de la Fundación Cinemateca Nacional, Javier Sarabia,
invito al pueblo venezolano a asistir a las presentaciones ya que
“podrán conocer más las historias de luchas revolucionarias
independentistas venezolanas y de los patriotas de uniforme que en el
mundo han defendido a sus pueblos y sus conquistas.”
René Fortunato, al comentar esta presentación popular de su trabajo
en Venezuela, junto al de otros realizadores de prestigio en
Latinoamérica, dijo que esto significa un reconocimiento a la calidad
profesional del cine documental que realiza, pero sobre todo un
reconocimiento ala valentía del pueblo dominicano, puesta de
manifiesto en la gesta de abril de 1965, bajo el liderazgo del Coronel
La información sobre las presentaciones de La Trinchera del Honor en
Venezuela están en el sitio web del Ministerio del Poder Popular para
la Cultura y en el sitio web de la Cinemateca Nacional, donde aparece
la programación de las diferentes salas de cine, los horarios, la
dirección y su ubicación en los diferentes estado donde se encuentran.
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Mirá los titulares del diario Clarín de Argentina, el día que naciste.

¿Cómo se usa este nuevo buscador de tapas? Es muy sencillo: Al ingresar en el sitio web tapas.clarin.com, el visitante informa su fecha de nacimiento y allí aparecerá la portada que editó Clarín ese día.

Los lectores de Clarín, los visitantes de clarin.com y todos aquellos que quieran conocer qué pasaba en la Argentina y el mundo el día que nacieron, pueden hacerlo ahora gracias a una herramienta publicada por el medio de prensa.

A punto de cumplir 68 años, Clarín abre un nuevo servicio para sus lectores. Desde aquel 28 de agosto de 1945, el diario publicó 24.700 tapas que ya están disponibles en un sitio web al que se puede acceder sin restricciones. Este nuevo servicio también se integra con las redes sociales, para compartir la tapa buscada.
Con este proyecto, Clarín integra tres puntos clave a lo largo de su historia: el contenido periodístico de siempre, una nueva forma de distribución en la web, más la viralización por redes sociales. Una forma de concentrar en una herramienta más de medio siglo de comunicar.

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El Pentagonismo y su amenaza real en Latinoamérica

por José Suarez Danós

                              PROFESOR JUAN BOSCH ANTILLANO Y ANTI IMPERIALISTA
El 15 del presente se realizó en Caracas la entrega del “Premio Libertador al Pensamiento Crítico” en un acto cultural que es parte del legado humanístico dejado por el ex presidente venezolano Hugo Chávez.
La premiación instituida en el año 2005 a través del Ministerio del Poder Popular Para la Cultura, tiene como propósito “reconocer la labor reflexiva de autores que han desarrollado una visión distinta a la mirada monolítica del pensamiento único”.
La octava edición presidida por el mandatario venezolano Nicolás Maduro hizo entrega del “Premio Libertador” y cinco “Menciones Honoríficas” a obras e intelectuales que un jurado internacional determinó como merecedores para ello.
El máximo galardón del evento fue otorgado en esta oportunidad al sociólogo e investigador argentino Atilio Borón por su obra “América Latina en la Geopolítica del Imperialismo”. Borón es Licenciado en Sociología de la Universidad Católica de Argentina, Magister en Ciencias Políticas de la FLACSO en Chile y Ph. D. en Ciencias Políticas de la Universidad Harvard en EE.UU…  Seguir leyendo