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Fidel y sus 87

Fidel Castro becomes the leader of Cuba as a r...
Fidel Castro está vivo, muy vivo. Acaba de cumplir 87 años el martes 13 sin perder un ápice de su insaciable curiosidad y lucidez intelectual y su ímpetu trasformador de la realidad. Quien lo dude que lea su último texto (www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/08/14/122728331-las-verdades-objetivas-y-los-suenos-fidel-castro).

Pepe Mujica, presidente de Uruguay, ha dicho de él recientemente que vive una ancianidad muy útil al término de un intercambio en el que compartieron durante cuatro horas sobre el peligro en aumento de guerra nuclear, la grave amenaza a la humanidad del calentamiento global, y en el que Fidel le informara de sus experimentos para encontrar hojas verdes que los animales puedan convertir en proteína en sustitución del descomunal consumo de granos que hoy exige la ganadería. De lograrse esa sustitución, los granos que hoy comen los animales podrían alimentar a millones de seres humanos, liberando a la vez de una carga onerosa en divisas a los países pobres.

Cumple 87 años, después que las balas lo evitaran en el Moncada (1953), en la Sierra Maestra (1956) y en Playa Girón (1961), donde, contó luego uno de los invasores, llegó a tenerlo en la mira de su metralleta M3, un blanco perfecto para quien escondido tras los mangles apuntaba de muy cerca a aquel hombrón erguido sobre la carretera. Afortunadamente no se decidió a accionar el gatillo. Fidel ha sobrevivido alrededor de 638 intentos de asesinato hasta 2006, planeados o favorecidos por la CIA, dato que llevó a los editores del libro de récords Guinnes a reconocerlo como la persona que más han intentado asesinar. Es natural que los creyentes de distintas denominaciones en Cuba le atribuyan una protección especial por parte de sus deidades y santos.

Fidel ha sido muerto no se sabe cuántas veces a manos de los redactores de agencias de noticias u otro

s medios de difusión enjaezados a la carroza imperial. Durante la grave crisis de salud que sufrió en 2006 era casi a diario, sin contar las truculentas invenciones sobre su agonía.

En una visita a Polonia en que me tocó acompañarlo, en 1972, no hicimos más que llegar a Varsovia y nos encontramos que la agencia Ap había difundido de fuente segura un supuesto infarto recién sufrido por el líder cubano. No tardamos en enterarnos que lanoticia había sido dada en exclusiva a ese servicio noticioso por la cancillería local.

El corresponsal de la Ap hizo el ridículo de su vida cuando al día siguiente el infartado jugó los cuatro tiempos de un partido de baloncesto contra la selección de la Universidad de Cracovia, encestando, además, varias veces. Al parecer eso era parte del juego entre el nutrido sector proyanqui del gobierno polaco de entonces y los medios desinformativos yanquis.

Lo que sacaba de quicio a esos funcionarios polacos era saber de antemano que Fidel –como lo venía haciendo apasionadamente en toda su gira por el este de Europa–, tronaría alto y claro de una punta a otra de Polonia en contra del bloqueo por Estados Unidos de los puertos de Vietnam y de la reanudación de los inmisericordes bombardeos de los B-52 sobre Hanoi, Haiphong y otras áreas densamente pobladas del país asiático. A la vez, pedía la mayor solidaridad con el pueblo vietnamita a todos los países socialistas, antimperialistas y a las fuerzas revolucionarias.

Fidel nos ha enseñado mucho. Llevó al triunfo a una revolución que se consideraba imposible en la América Latina de su época, mucho más para un país pequeño de apenas 6 millones de habitantes situado a menos de 200 kilómetros de Estados Unidos y aprovechando las agresiones del vecino del norte la condujo a adquirir un rumbo socialista en poco más de dos años.

Nos ha enseñado a convertir los reveses en victoria, como hizo con las derrotas militares del Moncada (1953) y la emboscada de Alegría de Pío (1956), que desembocaron en la arrolladora y resplandeciente alborada de las armas revolucionarias, consolidada con la gran huelga general de enero de 1959.

Después del triunfo revolucionario la prédica y las acciones de Fidel enseñaron al pueblo de Cuba a despojarse de prejuicios, dogmas y atavismos coloniales, neocoloniales o del marxismo oficial y a buscar siempre los porqués de las cosas. Nos enseñó a pensar en términos de humanidad y no sólo de Cuba; pero sobre todo, nos enseñó que únicamente luchando unidos los pueblos de América Latina y el Caribe podrán llegar a ser verdaderamente libres e independientes. Encontró por eso en Hugo Chávez su mejor alumno y su alma gemela.

Ángel Guerra Cabrera

Twitter: @aguerraguerra

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Los secretos de Fidel Castro

fidel en la sierra

Fidel en la Sierra Maestra

Atardecía el 17 de noviembre de 2005 cuando apareció de súbito, bajó del carro y estallaron en segundos los gritos de aquella muchachada: ¡Fidel, Fidel, Fidel! Le esperábamos hacía varias horas en las afueras del Aula Magna de la Universidad de La Habana. Algunos “clasificaron” para escucharle al interior de la sala; el resto hacíamos “olas” en la calle. Todos estábamos allí, era la oportunidad de la vida de abrazarle.

Intenté llegar lo más cerca que pude, pero fue una misión imposible. Solo le vi como a 20 metros, no más cerca. Eran mil manos extendidas, besos que volaban y Fidel, sonriente, fue reciprocando uno tras otros los mil saludos de ese pedacito de Cuba.

Aquel día de hace ocho años, en el que todavía era estudiante de Periodismo y andaba siempre soñando –no digo que ahora no lo haga– me di cuenta de que conocía a Fidel Castro de toda la vida, que los medios de comunicación me lo habían acercado tanto que no le pude estrechar la mano pero sentía su piel tersa y sus uñas aguileñas.

Los universitarios no paraban de corear: “Fidel, Fidel, que tiene Fidel, que los imperialistas no pueden con él. Fidel, Fidel que tiene Fidel…” Era el mismo de Birán, el Granma, la Sierra Maestra, la Crisis de Octubre y la ONU; el hombre sencillo que podía jugar básquet con un grupo de estudiantes o cambiarle un neumático al carro.

Caí en la cuenta de que muchos se ufanan en “desenterrar” los secretos de Fidel para hacerlos públicos y yo los tenía delante de mí: su humanismo, el primero de esos grandes secretos.

fidel en la plaza de la revolución

Fidel en la Plaza de la Revolución

fidel en naciones unidas

Fidel Castro cumple 87 años este 13 de agosto y, aún con esa ética proverbial con la que separó siempre al estadista hombre público de su vida privada, por estos días no podrá dejar de escuchar en la radio, ver en la televisión y leer en la prensa escrita o digital cómo el mundo festeja su cumpleaños y comparte sus secretos.

Hace algunas semanas leí una de sus frases que define otro de sus mil secretos: “Prefiero el viejo reloj, los viejos espejuelos, las viejas botas… y en política, todo lo nuevo”. Así de sencillo, ¿qué más se puede pedir? Un hombre fuera de liga.

Su hermano, el presidente Raúl Castro, nos da otras pistas: “Yo no he visto a nadie –y lo digo apoyándome en hechos concretos– que haya tenido una voluntad más grande mientras mayores son las dificultades”.

“Pretender medir la dimensión de Fidel es imposible”, nos confiesa Wilfredo Lam desde la solapa de Guerrillero del Tiempo, el libro de Katiuska Blanco donde el diálogo se convierte en dibujo de la personalidad y la vida del Comandante.

fidel en la urss

Fidel en la URSS

filde y allende

Fidel junto al presidente chileno Salvador Allende

fidel y yaseer arafat

Fidel junto al líder palestino Yasser Arafat

Cuenta Katiuska que ni aún en los momentos más difíciles de su vida, Fidel ha estado alejado de los libros y el trabajo. Recuerda la periodista que, apenas unos pocos días después de su operación en julio de 2006 –aún en convalecencia– la llamó y allá se fue ella a trabajar con él en la pequeña clínica donde estaba recluido.

Así es Fidel, el incansable que llegó a dormir no más de cuatro horas diarias y podía pronunciar kilométricos discursos y no perder el hilo de las palabras, y no solo decir mucho sino dar ideas y poner los cimientos para un sueño; porque eso sí tiene Fidel, es un gran soñador.

El propio Gabriel García Márquez lo define como el hombre que va al futuro y regresa todos los días para contarnos qué va a pasar. Gabo lo catapulta en una frase: “Una cosa sabe uno con seguridad: esté donde esté, como esté y con quién esté, Fidel Castro está allí para ganar”.

Por esos caminos anda uno descubriendo los secretos de este hombre y se encuentra que cientos de sus más cercanos amigos y confidentes ya lo han definido. Para el escritor Jean Paul Sartre, “Fidel piensa hablando, o más bien, vuelve a pensar todo lo que va a decir: lo sabe y sin embargo, lo improvisa. Para tener tiempo de ver claramente la relación de las ideas, repite lentamente las palabras, dándole a cada frase –el tiempo de un desarrollo particular– el mismo comienzo”.

Fidel Castro continúa al frente de la Revolución. Con 87 años sigue sorprendiendo con sus reflexiones y su guía. Este hombre, que es capaz de dedicar horas para conversar con uno o miles, a veces sonriente, íntimo, y otras grave y tenaz.

Durante la Crisis de Octubre, en medio de las tensiones de aquellos días, le escuché lleno de valentía hablarle con la verdad al pueblo: “Si este país demostrara temor al imperialismo nos tragarían completo. No se le puede dar, un tantico… hay que resistir. Todos somos uno en esta hora de peligro”.

Eusebio Leal confiesa que lo ha visto superar los límites de la fatiga para aplicarse a persuadir, convencer y modelar a discípulos capaces de continuar la obra. “Le he visto reír y conmoverse hasta el límite, y, en alguna que otra ocasión, esbozar un rictus de amargura ante la decepción de no haber logrado un objetivo. Sobre un hombre de similar estirpe hablamos. Otros requerirán títulos y conocimientos, pero él no los necesita. Basta decir: ¡Fidel!”.

Regreso a los días de la universidad, me lleno de aquellos sueños, de la avidez por los secretos de Fidel y encuentro en todas las palabras, los gritos y los cariños del pueblo, la definición de quién es verdaderamente: el hombre sencillo, humano, firme, sereno, invicto, ético, novedoso, incansable, soñador, líder, unido, sensible, trabajador… y mucho más que se escapa.

Pero falta, esperen, el ingrediente más importante y nos lo regala Conchita Fernández: “Si la lealtad tuviera nombre de persona, se llamaría Fidel, que es lo que quiere decir su nombre en latin: fidelis, o sea, fiel”.

(Tomado de Cubahora)

fidel con garcia marquez

Fidel y el escritor colombiano Gabriel García Márquez

fidel junto a compay segundo

Fidel y Compay Segundo

fidel junto a correa

Fidel y el presidente de Ecuador, Rafael Correa

fidel y hugo chavez

Fidel junto al líder histórico de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez

fidel y jovenes cubanos

Fidel junto a jóvenes cubanos

fidel y maradona

Fidel y Diego Armando Maradona

fidel y nelson mandela

Fidel y Nelson Mandela

fidel y teófilo stevenson

Fidel y Teófilo Stevenson

fidel

Fidel Castro

 

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FIDEL: El VALOR DE LAS IDEAS

Reflexiones del Comandante en Jefe
 
El VALOR DE LAS IDEAS
Che era un hombre de ideas.
Con dolor profundo escucharía los discursos que desde posiciones tradicionales de izquierda se pronunciaron en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.
Los de la derecha asumieron las posiciones igualmente tradicionales haciendo inteligentes concesiones a la supuesta izquierda.
Orgullo sentiría por los pronunciamientos de varios líderes, revolucionarios y valientes, con independencia de la poca o mucha experiencia política de cualquiera de ellos.
La experiencia es la madre de la ciencia y de las ideas.
De las batallas libradas por un puñado de combatientes cubanos en un fragmento de la Sierra Maestra contra fuerzas extraordinariamente superiores en número y en armas, elaboró el Che las ideas que después sintetizó en su libro La guerra de guerrillas.
La crítica de Chávez a Europa fue demoledora. La Europa que precisamente pretendió dar lecciones de rectoría en esa Cumbre Iberoamericana.
En las palabras de Daniel y Evo se escucharon las voces de Sandino y de las culturas milenarias de este hemisferio.
El discurso que en esa Cumbre pronunció el presidente de El Salvador provoca náuseas.
El capitalismo es un sistema regido por leyes ciegas, destructivas y tiránicas impuestas a la especie humana.
Dedicar la próxima Cumbre a la juventud latinoamericana es una mezcla indigerible de cinismo y de mentira para sembrar reflejos condicionados en la mente de los pueblos.
Noviembre 10 de 2007
6 y 02 p.m.

 

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El diario que me flechó

Por José Ángel Álvarez Cruz

Directora del Sierra Maestra recibe obsequio del embajador venezolano.Siempre me he sumado a los que aún piden una salida diaria para Sierra Maestra, desde hace unas dos semanas ese deseo se cumple y esta redacción prácticamente no descansa.

Fue el funesto Sandy con sus destrozos el que impulsó esta idea, porque la gente necesitaba estar informada y orientada en una provinciadonde hasta hace un par de días solo el 28% de sus habitantes tenía corriente eléctrica.

Debo admitir que el cansancio me persigue, son muchas horas al día con una plantilla que es casi un tercio de la que existía cuando la tirada era diaria, y aunque mi esposa y mi hija me reciben tarde cada noche con cara de reproche, les confieso que este ajetreo comienza a gustarme.

Somos un grupito de “damnificados” que no descansamos, si les digo la verdad no sé que día es hoy, pero estoy seguro que hay periódico.

Una de mis recién graduadas me preguntó ayer cuándo le iba a dar un “diez” para lavar, no tengo idea de qué advirtió cuando la miré, pero me dijo “supongo que por la madrugada, ¿verdad?”, parece evidente que me entendió.

No puedo dejar de mencionar un hecho que no por simple a la vista deja de ser una muestra de compromiso con el medio. Resulta que en la primera quincena de este mes había cuatro vacaciones planificadas, incluso ya cobradas salarialmente, lo curioso es que siguen aquí todos los días y nadie se refiere al tema.

Entre estas pequeñas cosas que engrandecen el alma, esas que haces porque quieres y cuya única gratificación es el placer de haber hecho lo correcto, nos debatimos aquí, dejando atrás el hogar, tal vez sin techo ni luz.

Pero aquí seguimos, aquí estamos, todos los días enamorados de este papel que nos tocó desempeñar, asistiendo a nuestra realidad y compartiéndola con los de esta parte de Cuba, los que fuimos asolados por Sandy, pero levantados desde los cimientos y decididos a mirar adelante.

Así me flechó este Sierra Maestra con salida diaria, no se hasta cuando durará, pero mientras tanto, yo disfrutaré aquí y mi esposa, pretendiendo que yo no lo advierta, seguirá guardando los periódicos y recibiéndome con el rostro fruncido.

Sierra Maestra

Visita del embajador de Venezuela, Edgardo Ramírez, al Sierra Maestra.

 

Sierra Maestra. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Visita del embajador de Venezuela, Edgardo Ramírez, al Sierra Maestra.

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Céspedes, fundador de la patria cubana

Carlos Manuel de Céspedes is known as Father o...

 

 

Por Marta Denis Valle*

La Habana (PL) Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874) descubrió el momento preciso de lanzar a su pueblo a la independencia, dada su vasta cultura, olfato político y capacidad para dar un vuelco a la historia cubana.

Su acción cambió radicalmente la vida de este acomodado y culto

cubano, y el curso posterior de su país.

Su voz rompió el silencio de la larga noche colonial al punto de arrastrar con su decisión a los sectores más radicales de su clase, los terratenientes orientales, y a una masa de campesinos, artesanos y esclavos, que acataron su liderazgo.

Mientras otros conspiradores dudaban, Céspedes se pronunció desde tiempo antes por el alzamiento inmediato, apoyado por manzanilleros y tuneros, frente a los camagüeyanos que pedían un plazo de seis meses, y de los de Holguín, de un año, prórroga aceptada por los representantes de Bayamo.

Todos estaban convencidos respecto a que la única salida para Cuba radicaba en la lucha por la independencia, pero hubo serias discrepancias sobre las vías y el momento de iniciarla.

En su determinación, Céspedes se basaba en factores internos y externos -políticos, económicos y sociales-; a su juicio era hora de actuar de manera pronta y decisiva, ante la situación precaria en que se encontraba la metrópoli española.

Existía, además, un peligro real de fracaso si era descubierta la conspiración independentista, como prácticamente pudo suceder sin la oportuna interceptación de un telegrama del 7 de octubre de 1868, en el cual se ordenaba la detención de los principales implicados.

Hombre de ley y discursos, tuvo energía y carisma de un fundador, al tomar las armas en una mañana luminosa -10 de octubre de 1868-, declarando el primer día de libertad e independencia de Cuba, y también de sus propios esclavos.

Quizás nada tiene tanta trascendencia como haber despertado el patriotismo fervoroso de estudiantes, profesionales, intelectuales y pueblo en general, de aquel tiempo y de las sucesivas generaciones.

La llama de la Revolución del 68 ardió 10 años y, al decir de José Martí, nacido revolucionario a su influjo, nadie quitó la espada de las manos a los cubanos, “sino que la dejamos caer nosotros mismos”.

Abogado, poeta y revolucionario, Céspedes resultó el primero en ejecutar, según palabras de Martí.

En opinión del coronel mambí y cronista de la guerra Enrique Collazo, para que nada falte a su legítima gloria, murió ya casi ciego, solo entre abrupta sierra, “el primero de los cubanos que

consiguió dar a su país y a sus paisanos patria y honra”.

Con sus familiares, amigos y seguidores, Carlos Manuel marchó a una guerra larga y penosa en la que todo lo ofreció y cuando le propusieron respetar la vida de su hijo a cambio de que se apartara de la insurrección, expresó: “Oscar no es mi único hijo, lo son todos los cubanos que mueran por las libertades patrias”.

Se trataba de una patraña, pues en ese momento el prisionero ya había sido pasado por las armas.

El Padre de la Patria encabezó el primer gobierno provisional de Cuba Libre, en 1868, y presidió la República en Armas, desde abril de 1869 hasta el 27 de octubre de 1873, destituido por la Cámara de Representantes a causa de discrepancias.

Luego vivió sin escolta en la finca San Lorenzo, Sierra Maestra, donde fue muerto por los españoles el 27 de febrero de 1874, el que había nacido en Bayamo el 18 de abril de 1819, de una antigua familia criolla asentada en la región desde la primera mitad del siglo XVII.

Vivió parte de la niñez en haciendas familiares, y en su ciudad natal aprendió latín, filosofía y gramática latina; estudió Bachiller en Leyes en el famoso colegio habanero Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1838), y se hizo abogado en Barcelona, España (1842).

Su cultura de mundo la adquirió en sus viajes a Francia, Alemania, Italia, Turquía e Inglaterra, antes de establecer su bufete de abogado en Bayamo (1844).

A mediados del siglo XIX, Céspedes era “el director nato de todo cuanto significaba cultura, progreso e ilustración”, según su amigo el patriota e historiador Fernando Figueredo.

De gran imaginación y elocuente orador, diestro en el baile y en equitación, esgrima, gimnasia y ajedrez, tuvo una formación humanística; recitaba con facilidad poesías de los clásicos, en español, francés o italiano, y con su memoria y talento cautivaba al auditorio durante horas.

Cultivó la poesía, escribía comedias, traducía teatro y también actuaba; fue colaborador de diarios de La Habana y de otras ciudades.

Es coautor de la primera canción romántica cubana conocida, La

Bayamesa (1851), en unión de Francisco del Castillo y José Fornaris.

Pero nunca fue un hombre exclusivamente dedicado a su profesión privada y, al ser electo en 1849 Síndico Procurador General (abogado de la comunidad) del Ayuntamiento de Bayamo, comenzó a chocar con el sistema colonial.

Por ofrecer protección a los esclavos, sus enemigos políticos lo llamaron “Síndico de negros”.

Fundó en 1851 una sociedad filarmónica en Bayamo, junto con su amigo Pedro (Perucho) Figueredo, y contribuyó a la creación de otra similar en Manzanillo (1856).

Desde 1852 Céspedes entró en la lista de sospechosos de desafectos a la Corona Española, y sucesivamente sufrió persecuciones, detenciones y confinamiento fuera de Bayamo donde nunca más pudo establecerse bajo el sistema colonial.

*Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

em/mdv