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JUAN BOSCH: UN PERIODISTA HAITIANO EN SANTO DOMINGO

Por allá por los años de 1933, nos visito aquí en Santo Domingo, el poeta y periodista Haitiano Charles F.Pressoir, el entonces joven intelectual Juan Bosch, con apenas 23 años de edad, escribió en la  Revista Bahoruco,  No. 159, Santo Domingo, 23 de agosto de 1933, p.9.  las impresiones que tan distinguido visitante e intelectual Haitiano le habían causado.

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 Charles  F.  Pressoir  está  en  Santo  Domingo.  Le  vi,  cuando  saludaban  un  amigo,  bajar  a  saltos  la  escalinata  del  hotel;  pero  como  no  lo  esperaba  y,  como  además,  tiene  figura  tan  nuestra,  tan  criolla,  no  me  fijé  en  él.  Vino  luego  esa  sonrisa  distinguida,  la amplia  mano  tendida.
-¡Pressoir!
-El  mismo – contesta  en  su  perfecto  español.
Pressoir  es  ahora  secretario  del  “Comité  Domínico-Haitiano  de  Relaciones  Culturales”.  Es  además,  abogado  al  servicio  de  su  gobierno.  Pero  eso  no  pasa  de  tonterías.  Lo  importante  está  en  que  su  libro  Al  ritmo  de  los  convites  le  coloca  en  primer  plano  entre  los  grandes  poetas  haitianos.  Dígalo  sino  su  traducción  al  inglés  debida  a  Enma  Nerthley  Underwood.  Lo  importante,  “ítem  y  más”,  está  en  su  prolífica  labor  periodística  en  Haity  Journal,  del  que  es  redactor,  Temps,  la  revista  de  Charles  Monavia  y  Action  Nationale;  sus  dedicaciones  de  estudio  a  los problemas  domínico  -haitianos;  su  obra  Cartas  a  Juan,  parida  de  un  fino  humorismo.
Viendo  a  Pressoir  se  explica  uno  su  gran  capacidad  de  trabajo,  esa  facilidad  de hacer  mil  cosas  distintas  y  hacerlas  bien;  es  pequeño,  inquieto  como  una  culebrilla,  de  conversación  amena  y  fácil.
-Oiga – nos  dice – :  nuestra  lucha  por  enseñar  el  español  en  Haití  es  tan  grande,  que  casi  toda  la  mitad  de  la  población  de  Jeremie  habla  español.
Calla  un  rato.  Su  silencio  está  lleno  de  sonrisas  y  distinción.
-Francamente – agrega – entre  nosotros  sobra  la  frontera.  Si  logramos  conseguir  que  en  Haití  se  habla  español,  dentro  de  diez  años  la  isla  tendrá  un  corazón  sólo.
Es  además  un  hombre  práctico.
-Vuestros  periódicos  serán  los  nuestros.  Lo  que  un  dominicano  piense  resonará  en  Haití.  Además,  ¿no  producimos,  ustedes  y  nosotros,  café  y  tabaco,  azúcar  y  maderas?  ¡Pues  juntos  no  tendremos  problemas  de  superproducción,  puesto  que  no  nos  haremos  competencia  entre  casa!
Charles  F.  Pressoir  habla  con  entusiasmo;  le  salva  la  fe,  esa  fe  que  le  permite  emprender  una  lucha  contra  el  arcaísmo  legislativo  haitiano  y  logra  convencer  a  los  legisladores  de  que  la  mujer  puede  y  debe  ser titular,  hasta  conseguir  una  ley  autorizando  la  mujer  a  ser  abogado;  esa  fe  que le  permite  atender  a  sus  quehaceres  profesionales  y  sobrarle  tiempo  par a el  periodismo,  para  la  literatura,  para  creer  en  el  porvenir  de  estos  países.
Pressoir  estuvo  aquí  con  el  equipo  de  Volley  ball,  en  el  séquito,  y  ha  vuelto.
-¡Aunque  sólo  fuera  por  ver  estas  bellas  cartas  de  las  muchachas  dominicanas,  volvería  aquí  a  cada  rato! – nos  dice  sonreído.  Y  lo  creemos.  Este  dinámico  poeta,  que  no  gusta  del  verso  libre,  porque  no  ¡tiene  música,  que  habla  cinco  idiomas  y  es  profesor  de  latín,  que  se  educó  en  París  y  ama  el  negro,  que  es  haitiano  y  parece  nuestro,  por  su  color  trigueño  encendido,  por  sus  ojos  vivos  y  su  inquietud  latina,  que  es  haitiano  y  tiene  corazón  cibaeño,  es  muy  capaz  d e venir  de  Port-au-Prince,  en  avión  y  a  pie,  con  tal  de  estar  un  segundo  prendido  de  los  ojos  de  una  dominicana!
¡Aunque  no  sea  bella!
Juan Bosch
Revista Bahoruco,  No. 159, Santo Domingo, 23 de agosto de 1933, p.9.

 

¿De dónde te sale ese orgullo de pequeño burgués?

Santo Domingo at night

POR MANUEL MORA SERRANO

La sinceridad a veces se castiga. He recibido muchas felicitaciones y abrazos por mi artículo del cinco de este mes en este diario sobre mis ochenta años. Pero lo que más ronchas ha despertado ha sido mi confesión de que: “pertenecíamos a la mejor clase social del mundo, a la pequeño burguesía, de la que me siento orgulloso y lamento que no exista una ideología que nos catapulte como tales, con nuestras virtudes y nuestros defectos al poder político, por estar “vendidos” ideológicamente a la burguesía o al proletariado, estando como estamos mejor preparados para no depender de una ni del otro, sino para que todos seamos ese término medio ideal de todas las cosas, ni demasiado ricos ni demasiado pobres, como las gentes de Bután.”

Sin duda alguna me había metido en territorio ideológico tabú.

Hace más de veinte años que vengo meditando sobre la ausencia de una ideología coherente con nuestra realidad social.

¿Quiénes somos los tan vilipendiados por nuestros propios miembros que nos acusan (y se acusan) de ser la peor clase social y la que tiene los vicios más peligrosos?

Jamás hubo ceguera ideológica más grande que los que siguiendo a Marx, que no era de la burguesía ni del proletariado, como la gran mayoría de los pensadores y los ideólogos del siglo diez y nueve, no advirtieron tres detalles: a) que esos proletarios, por los cuales se abogaba, hartos de su condición de parias sociales, estaban locos por que sus hijos ascendieran en la sociedad formándose intelectualmente y luego que se graduaran en las universidades e institutos al servicio de las masas, como ha ocurrido aún en países como el nuestro que no han tenido regímenes socialistas formales, no solo vivieran mejor, sino que ellos también pudieran hacerlo; b) los ejemplos harto elocuentes de Rusia, Alemania del Este y China en la actualidad, señalan que esa masa preparada intelectualmente ya no era pasiva sino el nuevo motor para una nueva revolución. Angela Merkel es suficiente y claro ejemplo, y c) lo que está pasando en Cuba con ese excedente extraordinario de profesionales calificados que no soportan carecer de lo que otros ciudadanos disfrutan con sus conocimientos en otros países, hasta en algunos subdesarrollados, ejemplos de ellos son los que desertan, que al día siguiente están exigiendo todo lo que no podían tener en la supuesta dictadura del proletariado, que fue organizada y dirigida por pequeño burgueses, como en todas partes, porque éramos los más preparados y los más sensibles.

¿Quiénes somos los pequeño burgueses en estas sociedades seudo capitalistas o en las realmente tales? Hasta hoy hemos sido servidores, bufones y tontos útiles.

Todas las empresas, sin importar el rango, que tienen personal calificado o pagan salarios decentes, están integradas por pequeño burgueses sin conciencia de clase.

Nadie quiere tocar la trompeta que despierte esos “monstruos”. De ahí que sea útil que se entretengan soñando con el poder que indefectiblemente dirigirán si logran una revolución socialista siguiendo la saga consabida, porque en el proletariado no hay material suficiente ni capacitado para dirigir eficazmente la cosa pública. Y cuando ha ocurrido, no deseo mencionar a Stalin comparándolo con Trotsky o con Lenin.

Los pequeño burgueses en las otras sociedades, que son la mayoría (apenas existimos en las muy primitivas aunque formamos parte de las estructuras gubernamentales); en Haití, que es un ejemplo preciso, la revolución de los esclavos contra los burgueses amos de las plantaciones, no hubiera sido posible sin los mulatos hijos bastardos que sabían leer y escribir y muchos se habían educado en Francia o en el propio país sin rangos burgueses, sino de nuestra clase, que fueron absolutamente necesarios. Ahí fuimos los tontos útiles.

En Santo Domingo, tierra de hateros, los que poseían cultura en una comunidad mulata de gentes pobres, eran de nuestras filas y algunos fueron los bufones necesarios en toda corte. Y nada tenemos que decir de los que ya formábamos parte de una clase en crecimiento bajo la dictadura de Trujillo o los gobiernos que le sucedieron, donde parte de los nuestros de Balaguer a los últimos, salvo don Antonio, eran de nuestras filas.

¿Quiénes acompañaron a los libertadores? ¿Quiénes fueron la mayoría de los opositores a Rafael L. Trujillo o a Lilís? ¿Hemos revisado con ojos críticos clasistas a los que cayeron por ideales nada más, por nuestra libertad, antes y después?

Nuestra inteligencia y nuestra resistencia a la opresión hablan muy alto y muy claro de quiénes somos los pequeño burgueses a la hora del sacrificio mayor. Que muchos solo hemos sido actores en las gradas, es verdad, pero desde ahí hemos aplaudido o vitoreado siendo bufones o tontos útiles, a los que nos han manejado a su antojo, y si hemos sido la hez, ha sido por falta de una ideología que nos defina y nos unifique, aquí y en todo el resto del mundo civilizado.

Cuando caen las Torres Gemelas la mayoría de las víctimas son de los nuestros, porque siempre somos los que cumplimos, los que hacemos los horarios y llegamos primero. En todas las oficinas, en todas las empresas bastaría que distribuyéramos nuestro catecismo para tomar el poder. La mayoría de oficiales militares vienen de nuestras canteras.

No haríamos la dictadura del secretariado o del doctorado, inauguraríamos, sin duda alguna, la democracia de la pequeño burguesía, la democracia de la clase media. Dignidad para todos sería nuestro lema: ni demasiado ricos ni demasiado pobres. Estableceríamos algo que no existe ahora: barreras para las ambiciones desmedidas.

Hace veintidós años que en el más capitalista de todos los países, en un albergue para gentes de clase media en Los Póconos, Pennsylvania, en una antigua zona indígena, comencé a escribir sobre la ideología pequeño burguesa, y cuando se la ofrecí a un viejo amigo que se postulaba a la presidencia, me dijo textualmente: “Gracias, Manolito, pero nadie cree ahora en ideologías” y por ahí deben estar amarillentas o llenas de polillas aquellas páginas inflamadas de ese orgullo zoquete de ser de clase media y de aspirar al poder para nuestra gente.

O por lo menos así dirían los traidores a nuestra clase, los que nos niegan y vituperan, aunque vivan como burgueses, capaces de sacrificarse por los que no pueden gobernarse, por los que solo anhelan alcanzar nuestro precario status, y así disfrutar de los dones del siglo y de nuestro tiempo con un poco de decoro y dignidad.

Con un poquitín de conciencia crítica despertarían esos monstruos dormidos que somos, y haríamos temblar al planeta, como aquellas ‘madres terribles’ de García Lorca que levantaban sus cabezas en las praderas cada vez que un torero mataba un hijo en la fiesta brava.

Un día despertaremos, y entonces preguntaremos ¿por qué esperamos tanto? Y responderemos llorando: por la ceguera de nuestra gente; solo por la ceguera de nosotros mismos; con palabras parecidas dijo en Andalucía con rabia que ha llegado nítidamente cuatro siglos ha, otra ‘madre terrible,’ la de Boabdil, aquel árabe que volteó el rostro derramando lágrimas para mirar la Alhambra perdida sin volverse estatua de piedra: “No llores como mujer lo que no pudiste defender como hombre”. Por temor a esa frase, de ahí me sale el orgullo de ser pequeño burgués y ver la indiferencia y la ceguera de los miembros de mi propia clase, que sin duda, es la mejor del mundo: sin abundancia que sobre y sin carencias precisas.

Juan Daniel Balcácer: El Duarte de Miguel Núñez

De Juan Pablo Duarte solo se conoce una fotografía hecha en Caracas en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A partir de esa imagen auténtica del Fundador de la República, la iconografía duartiana se ha enriquecido notablemente gracias a inestimables contribuciones de connotados exponentes de las artes plásticas nacionales y del extranjero.

Desde finales del siglo XIX, y  también a lo largo de la pasada centuria, diversos artistas plásticos nos han legado espléndidas obras de arte en las que la faz de Duarte, casi siempre inspirada en la fotografía original, es reinterpretada con arreglo a diversas técnicas y perspectivas bajo la influencia de diferentes corrientes estéticas modernas.
Al despuntar el siglo XXI, el joven maestro de las artes plásticas Miguel Núñez emprendió un vasto proyecto consistente en rescatar el rostro del ilustre prócer  inspirado en el auténtico retrato de Próspero Rey. A través de más de un centenar de obras de variados formatos, Miguel Núñez, además de conferirle un sentido más humano al rostro del patricio, nos presenta un Duarte despojado de la melancolía que exhibe su semblante en los años decadentes de su existencia: en fin, con esta obra tenemos un Duarte vivo, que revela cierta expresión de satisfacción por el hecho de haber fundado una República Dominicana independiente y soberana.
El Duarte de Miguel Núñez es, pues, el Duarte maestro, el apóstol, el amante de los libros, el munícipe distinguido, el intelectual y el revolucionario preocupado por la liberación del pueblo de Santo Domingo, al que enseñó a valorar el significado histórico de nuestro nombre nacional, nuestro gentilicio: dominicano.
Nuestras congratulaciones al maestro Miguel Núñez porque el conjunto de su obra sobre Juan Pablo Duarte, el más insigne de  los libertadores dominicanos, representa un patrimonio artístico de la nación dominicana y acaso el más sublime homenaje del artista al Fundador de la República en el marco de los festejos conmemorativos del bicentenario de su natalicio.
Juan Daniel Balcácer
Miembro Comisión Nacional para el
Bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte
Publicado 1 minute ago por 

 

Bosch para 1969 hablaba de “los dólares y el desarrollo”

        ¿Qué importancia tiene para la América Latina esa pérdida constante de dólares?

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 Tiene mucha importancia, pues el dólar, una moneda que recibimos en pago de lo que vendemos en Estados Unidos, Canadá y Europa, nos sirve para pagar lo que compramos en esos mismos países. Debe aclararse que cualquier país de la América Latina recibe dólares y paga en dólares aunque no comercie con Estados Unidos; lo que pasa es que el dólar es la moneda con la cual se hace el comercio internacional de la América Latina. Algunos países, como Jamaica, Trinidad, Barbados y Guayana, hacen su comercio a base de la libra

esterlina, que es la moneda inglesa. Los latinoamericanos necesitamos dólares para comprar maquinarias y otros productos industriales y también para adquirir capacidad técnica, pues aquéllos y ésta son indispensables para el desarrollo de nuestra riqueza; y resulta que en vez de acumular dólares lo que acumulamos son deudas en dólares, lo que hace que cada vez sea más difícil para nosotros conseguir lo que necesitamos

para progresar.

 

En cuanto a capacidad técnica, la situación de la América Latina es penosa. Está probado que no puede haber desarrollo de las riquezas de ningún país si no se forman técnicos que

dirijan y lleven a cabo el desarrollo, y para formar un técnico en la América Latina hay que gastar el equivalente de diez a veinticinco mil dólares. Pues bien, en el año 1965 salieron

hacia Estados Unidos 7 mil 804 técnicos latinoamericanos, de los cuales 973 eran argentinos. (Ver cable de Buenos Aires publicado en El Nacional de Santo Domingo, 10 de noviembre, 1968, p.9). En el mismo diario, día 3 de noviembre, 1968, pp.20-21, se publicó un estudio de Ernesto Saúl titulado “América Latina: universidad y fuga”, en el cual se

afirma que en 1970 Chile tendrá un déficit de 5 mil 481 profesionales sólo en las ramas de medicina, ingeniería, agronomía, odontología y arquitectura. El autor dice: “Entre 1961

y 1965 emigraron a Estados Unidos 2 mil 515 médicos latinoamericanos, lo que representa un promedio de 500 médicos anuales. Se calcula que esta cantidad equivale a la producción de tres facultades de medicina, que costarían a Estados Unidos 60 millones de dólares por concepto de edificación y 15 millones de dólares anuales para su funcionamiento. Estas sumas son superiores al total del aporte de Estados Unidos a Latinoamérica por concepto de salubridad. La emigración de ingenieros con el mismo destino alcanza también una cifra cercana a los 500 anuales”.

¿Qué quiere decir eso?

Quiere decir que además de tener cada año un déficit en dólares, los latinoamericanos tenemos un déficit en técnicos. Necesitamos técnicos y resulta que los que tenemos se van

hacia Estados Unidos, y sin técnicos no podremos desarrollar nuestros países, aumentar nuestra riqueza y con ello mejorar el nivel de vida de nuestros pueblos, garantizar su salud y ampliar su cultura. Para comprender la importancia de la técnica en el aumento

de la producción vamos a copiar lo que dice el profesor francés M. Lewin en Introducción a los problemas de la cooperación y el desarrollo, publicado por el Instituto Internacional

de Administración Pública (París, Francia), para el uso de sus estudiantes. En la página 20 del trabajo del profesor Lewin puede leerse que según un estudio hecho por Gosplán, que es el departamento encargado de hacer planes de desarrollo en la Unión Soviética “un año de aprendizaje suplementario en una fábrica aumenta la productividad de un obrero analfabeto de 12 a 66 por ciento, pero un año de estudios primarios provoca un aumento de la productividad en 30 por ciento, cuatro años de estudios provocan una mejoría de 79 por ciento y siete años de asistencia escolar provocan 235 por ciento de progreso en la productividad económica de ese trabajador y los estudios superiores, es decir, diez o quince años de estudios, se reflejan en un 320 por ciento de aumento en la productividad”.

Si la productividad de un trabajador, o lo que es lo mismo, su capacidad para producir, aumenta de acuerdo con sus estudios, la situación de la América Latina es mala. Según las

apreciaciones de la UNESCO, en 1965 el 29 por ciento de la población que tenía más de 15 años no sabía leer ni escribir; pero eso no significa que supieran hacerlo los que tenían menos de 15 años y más de 7, pues todos los años se quedan millones de niños latinoamericanos sin escuelas. El padre Guzmán C. (op. cit., p.48) dice que en 1969, de 1 millón 886 mil niños campesinos de Colombia, 1 millón 806 mil 732 se quedaron sin escuela, y que en 1965 no hubo lugar en las escuelas del país para la mitad de la población escolar ni la hubo para el 86 por ciento de la educación secundaria ni para

el 97 por ciento de la educación superior. Y Colombia no es el único país de la América Latina donde sucede eso o algo parecido.

 

¿Cómo se explica semejante situación? ¿Por qué hay en la América Latina dinero para fabricar casas lujosas, edificios de apartamentos, hoteles caros, para comprar automóviles que parecen palacios que ruedan, yates y whisky, y no hay dinero para educar a los niños campesinos? ¿Qué pasa con los dólares de la Alianza para el Progreso, que no alcanzan ni siquiera para dar escuelas a los niños que las necesitan?

 

Los dólares de la Alianza para el Progreso no son dólares, aunque a la hora de pagarlos tenemos que hacerlo en dólares; en su mayor parte lo que recibimos a través de la Alianza son productos, y con frecuencia el precio de esos productos es más caro que si hubieran sido comprados con dinero en otros países, y por cierto una parte apreciable no nos llega ni siquiera en productos sino en ayuda técnica, en estudios de obras y en proyectos. Esa ayuda técnica resulta muy cara porque se nos cobra por ella al precio que se paga en los Estados Unidos, un país donde todo cuesta mucho más que en la América Latina;

y se da la contradicción de que pagamos el trabajo de técnicos norteamericanos y al mismo tiempo nuestros técnicos han estado yendo a darles a Estados Unidos los conocimientos que adquirieron en nuestros países con dinero y esfuerzo producidos

por nuestros pueblos.

 

Presidente Danilo Medina, aceptación y disgusto entre dominicanos

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Por Diony Sanabia *

Santo Domingo (PL) El presidente dominicano, Danilo Medina, cumple este 16 de agosto el primer año en su cargo con opiniones divididas sobre la manera de conducir el Gobierno y la necesidad de enfrentar más eficazmente el viejo problema de la corrupción.

Durante el período, que se corresponde con la tercera administración consecutiva del Partido de la Liberación Dominicana, han ocurrido numerosas manifestaciones para exigir el enfrentamiento de ese flagelo y la impunidad.

Integrantes de organizaciones sociales y populares expresaron en el capitalino Parque Independencia su descontento con la actual situación, como cierre de varias jornadas de la denominada campaña Paren esto.

A juicio de los participantes en el acto de denuncia, el jefe de Estado se convertirá en cómplice del robo sistemático si prosigue evadiendo el problema.

Medina prometió al tomar posesión del cargo el 16 de agosto de 2012 actuar contra la corrupción ante el más mínimo rumor, pero hasta el momento no lo ha hecho, criticaron.

Frente a invitados de 75 países y organismos internacionales, el mandatario afirmó que sería intolerante con actos deshonestos y despilfarro de recursos.

Garantizaremos la transparencia, elevaremos la calidad del gasto público y avanzaremos firmemente hacia una gestión pública austera, cada vez más profesional y efectiva, señaló.

Sin embargo, los respectivos ministros de Relaciones Exteriores, Juventud y Obras Públicas, Carlos Morales, Félix Minaya y Gonzalo Castillo, son acusados ahora de utilizar sus altos cargos para cometer actos de malversación, tráfico de influencias y nepotismo.

También reciben el rechazo de diversos sectores el expresidente Leonel Fernández, el senador oficialista Félix Bautista, uno de sus principales colaboradores, y el director de Ética y Transparencia del Poder Ejecutivo, Marino Vinicio Castillo.

Pese a iniciativas y esfuerzos realizados, muchos dominicanos se quejan del nivel de inseguridad en las calles y el proceder de la Policía Nacional, cuyos integrantes aparecen involucrados con alta asiduidad en violaciones de derechos humanos.

En el ámbito social, el Gobierno recibe halagos por la atención al sector educacional a partir de la entrega, como establece la ley, del cuatro por ciento del Producto Interno Bruto a la enseñanza pública preuniversitaria.

Menos de un mes después en el puesto, Medina lanzó el Plan Nacional de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo, cuyo inicio oficial aconteció el pasado 7 de enero con la meta de beneficiar a más de 851 mil personas.

La iniciativa tiene como objetivo que el 8 de septiembre de 2014 el territorio dominicano sea declarado libre de iletrados por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El mayor resultado de Medina será erradicar el analfabetismo en este país caribeño, afirmó recientemente el director general de Comunicación de la Presidencia, Roberto Rodríguez.

Según fuentes oficiales, unas 70 mil personas aprendieron a leer y escribir con la referida iniciativa, que se encuentra actualmente en su segunda etapa tras una primera terminada el 31 de julio último.

Pedro Luis Castellanos, coordinador de Programas Especiales de la Presidencia, precisó que hasta esa fecha se incorporaron a los estudios 307 mil 381 compatriotas iletrados.

La segunda fase hasta finales del presente año pretende elevar esa

cantidad a 500 mil, subrayó el funcionario, quien puntualizó que más

allá de cumplir su meta, el Plan dará la oportunidad a los egresados de seguir formándose en la educación básica flexible.

El Gobierno dominicano admitió en julio pasado el retraso en la

construcción de las 10 mil aulas prometidas por Medina para el inicio

del próximo curso escolar.

Tras reconocer esa situación, una especie de sombra en medio de la obra, según varias voces, el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, aseveró que los locales estarán listos antes del final de 2013.

En opinión de autoridades, la falta de planificación y los conflictos entre las instituciones responsables de cumplir el mandato presidencial impidieron lograr el objetivo.

Por otra parte, cuando Medina y su equipo de trabajo gozaban de una buena aceptación de sus compatriotas en los primeros 30 días de mandato, el anuncio de una reforma fiscal cambió el panorama.

Ante la difícil situación económica para los sectores de menos recursos y las desfavorables previsiones, miles de dominicanos se lanzaron a la calles para repudiar la medida.

Durante uno de los actos de rechazo perdió la vida un estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de 21 años de edad, por dos disparos de la Policía, lo cual acrecentó aún más el descontento hacia el Gobierno y esa fuerza represiva.

Con la reforma fiscal, convertida en ley a inicios de noviembre, la

administración pretende recaudar un estimado de 46 mil millones de pesos, más de mil millones de dólares.

También un tema que ocupó grandemente a Medina en este tiempo fue la minera trasnacional Barrick Gold, a cargo de la explotación de un yacimiento de oro en el centro de Dominicana, que aceptó la propuesta del Estado de revisar y modificar un acuerdo bilateral.

Los cambios permitirán al Gobierno aumentar los ingresos por impuestos en más de mil 500 millones de dólares, y se recibirán los 10 mil millones de dólares que se proyectaron en marzo pasado para un total de 11 mil 600 millones de dólares.

Ese monto podrá subir o bajar dependiendo del precio del oro en el

mercado de Londres.

Antes de esta decisión, el Gobierno tenía previsto recibir 377 millones 400 mil dólares de 2013 a 2016, de un total de ingresos brutos de exportación proyectados en ocho mil 386 millones 800 mil dólares en ese período.

Luego de la negociación, dos mil 200 millones de dólares irán al Gobierno, casi seis veces más de la cantidad planificada.

Por último, en política exterior, Medina acudió a importantes reuniones de diversos mecanismos de integración política y económica, a las cuales llevó el mensaje de unidad entre todos.

De esa forma, Dominicana se integró como miembro de pleno derecho al Sistema de Integración Centroamericana en junio anterior junto a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Belice.

*Corresponsal de Prensa Latina en República Dominicana.

arb/dsa

 

Capital Político: Leonel Y Danilo

Foto de Rosario Espinal para BlogRosario Espinal

Así como se habla de capital en sentido económico, de capital humano para referirse a las capacidades de las personas, y de capital social a las redes de relaciones que mejoran las oportunidades de vida, también hay capital político que refiere al aval ciudadano de la gestión política.

Cuando Leonel Fernández volvió al poder en el año 2004, tenía un gran capital político. El gobierno de Hipólito Mejía había colapsado en medio de una crisis económica y el desatinado intento reeleccionista. La población dio a Fernández el timón de la nación con 57% de los votos, el porcentaje más alto registrado hasta la fecha por un candidato presidencial durante el período democrático que se inició en 1978.

El restablecimiento de la estabilidad macroeconómica trajo confianza al país y permitió un repunte en los niveles de aprobación de la figura presidencial y de muchas instituciones públicas, tal cual revelan las encuestas comparativas de esos años.

Con ese capital político, Fernández se embarcó durante ocho años en la construcción de grandes obras de infraestructura, algunas controversiales como el Metro de Santo Domingo, e hizo casi todo lo que se propuso, independientemente del nivel de apoyo popular con que contara, aunque siempre aseguró apoyo en las altas esferas. En su reforma constitucional consiguió además incluir al PRD a través del pacto con Miguel Vargas.

En los momentos de mayor oposición a algún proyecto, Fernández llamaba al Palacio Nacional a los directores de medios de comunicación para concitar su apoyo; o a veces las protestas coincidían con sus estadías fuera del país.

En la psiquis política dominicana, Leonel Fernández había reemplazado a Joaquín Balaguer en el caudillismo ilustrado y eso le dio margen de rejuego político. Además, ha comandado la masa balaguerista y sus organizaciones políticas.

Enfocado en construir grandes obras de infraestructura, cambiar la Constitución para restablecer la reelección indefinida (no consecutiva), moldear las Altas Cortes, y fomentar un proceso de acumulación de capital entre sus colaboradores, Fernández perdió conexión con las necesidades y demandas del pueblo dominicano.

El punto de inflexión fue la lucha por el 4% del PIB para la educación. La insistencia de Fernández en desestimar esa legítima demanda develó un mal uso de capital político. En el 2011, su popularidad declinó, y en ese contexto la popularidad de Hipólito Mejía repuntó de manera inesperada.

Sin duda, Leonel Fernández cuenta con una base electoral propia y una estructura de poder político y económico que lo coloca en una posición preeminente en la vida política dominicana, pero su declive en popularidad documentado en diversas encuestas, fue producto del desencanto de muchos con su estilo de gobernar a espaldas de las necesidades y aspiraciones de amplios segmentos de la población.

Danilo Medina no cuenta con los recursos discursivos de Fernández ni tiene aún una base electoral propia, pero ha llenado el hueco que dejó su antecesor estableciendo cercanía con la gente, mostrando frugalidad, y atendiendo algunas necesidades de la población. Esta es la fuente de su capital político.

Hacia adelante, el desafío de Medina es cuáles medidas tomar y qué proyectos impulsar para mantener en alto su popularidad, y por ende, disponer de capital político para accionar en un contexto adverso de bajo crecimiento económico y precariedades sociales acumuladas.

Invertir recursos en servicios públicos para mejorar significativamente el nivel de vida de la gente requiere combatir la corrupción y la ineficiencia en la administración pública. Pero un año después de la inauguración del gobierno, la pregunta se mantiene en el tintero: ¿se embarcará Danilo Medina en esta tarea o será buchipluma no más?

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2013/8/20/494959/Capital-politico-Leonel-y-Danilo

 
 

 

 

EUGENIO MARIA DE HOSTOS Y LA RESTAURACION DOMINICANA

En su artículo titulado “El 16 de Agosto”*, escrito en Puerto Plata en 1900 -a pocos meses de su retorno definitivo a su segunda patria: República Dominicana– el prócer puertorriqueño y Maestro de América dice lo siguiente (las mayúscualas son nuestras):
“EL 16 DE AGOSTO FUé UN HECHO NNACIONAL; PROVINO DE LA NECESIDAD SOCIAL DE AMPARAR, DEFENDER Y SOSTENER LA SOBERANíA DE LA NACIóN, Y SE PUEDE UTILIZAR EN LA FORMACIóN DE UN PATRIOTISMO DE DEBER.

QUE SE SIENTAN LAS EXPLOSIONES DE LA ALEGRíA, ENHORABUENA; PERO QUE SE PERCIBA TAMBIéN EN LAS CELEBRACIONES DE LAS FIESTAS PATRIAS EL CONOCIMIENTO DE LOS DEBERES CONTRAíDOS PARA CON LA PATRIA Y CON LA HISTORIA”.

________
*En: Emilio Rodríguez Demorizi. “Hostos en Santo Domingo”. Santo Domingo, Rep. Dom. 2da. edición. Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 2000. Vol. II: página 146. —

  

ORLANDO DICE: Perredeístas de la cúpula y escasa de formación política

ORLANDO DICE... El tonto alegato de que a Leonel le interesa dividir a perredeístas   Orlando Gil 

LA CONDICION.- El problema de la escasa formación de los miembros de los partidos es tan grave, que ni siquiera conocen sus estatutos, y se producen confrontaciones, con ataques y defensas, sin atender las consabidas normas. El expresidente Hipólito Mejía fue juzgado por el tribunal disciplinario del PRD y condenado, con todo y apelación ante el Tribunal Superior Electoral. Sin embargo, ahora dice su vocero Héctor Guzmán que Mejía no podía ser expulsado por su condición de expresidente de la República. ¿Acaso no se sabía eso el 14 de enero? Los abogados de Mejía, que se recuerde, no hablaron de ese artículo ante el órgano de justicia perredeísta, ni tampoco ante la instancia superior en que fue recurrida. ¿Ignorancia, descuido o incuria, que mezcla de ambas circunstancias? Dije ñhace un tiempoñ que el grupo de la insurgencia no tenía los mejores abogados, pues cada intento resultaba fallido. La mejor  comprobación es este alegato a posteriori, incluso hecho por alguien que no es abogado. Existían vías de atacar la expulsión, pero los letrados no las conocían…

LA GRAVEDAD.- El hecho es más grave todavía si se recuerda que dos semanas después del fallo la insurgencia tomó por asalto la Casa Nacional, y la entregó el mismo día, sabiendo como sabía que sería devuelta a las autoridades legales del partido. Lo que se quería demostrar, con un acto de fuerza, era que Hipólito Mejía no podía ser expulsado sin que se produjeran consecuencias. Nadie dijo entonces para justificar un hecho a todas luces bochornoso que los estatutos del PRD prohibían expulsar a un expresidente de la República. Los últimos meses han sido de duro batallar, sin que nada cambie, ya que la razón parece estar de un solo lado. El que reivindica la institucionalidad. Incluso, hubo diligencias muy auspiciosas que pudieron haber adelantado la agenda de entendimiento con solo aceptar como un hecho cumplido las expulsiones y suspensiones. Sin embargo, se recapacitó y se echó para atrás un acuerdo mínimo, y todo porque primero había que levantar las expulsiones y suspensiones, pero sobre todo la que afectaba a Mejía…

EL TIGUERAJE.- El grupo insurgente ha estado huyendo a una salida al impasse del PRD tomando de excusa un problema que no existe: la expulsión de Hipólito Mejía. Si Mejía no está expulsado, como dice Héctor Guzmán, porque su condición de expresidente, que nadie puede discutir ni regatear, lo impide ¿por qué no se procede a los otros entendimientos? Ahí vuelve la cuestión. Si los perredeístas de la cúpula no tienen formación política, y se les escapan gazapos en una materia que debieran conocer a fondo, como es la ley interna del partido ¿que se puede esperar de los perredeístas de las bases? De los que también hay que decir que no existen, pues los perredeístas, desde hace un tiempo, son todos dirigentes. Cuando se habla de las bases, la imagen que se tiene es de tigueraje. Por ejemplo, la Casa Nacional fue tomada por las bases. Cuando se toman medidas de seguridad, para cubrir eventualidades, las autoridades del partido no piensan en dirigentes conocidos, que nunca se arriesgarían, sino en las bases. Esto es, el tigueraje…

DE PELO.- Los perredeístas en sentido general tal vez no se hayan dado cuenta, pero las refriegas del último año no son más que tomaduras de pelo. Que los dirigentes con aspiraciones dentro y fuera se odian a muerte, y cada vez que hay oportunidad se juntan, hablan e intentan acuerdos. Solo que no llegan a nada, y cuando se averigua porqué, surgen estas necedades como la expulsión de Hipólito Mejía, que ahora Héctor Guzmán dice que no se puede por su condición de expresidente de la República. El caso de Geanilda Vásquez anda por el mismo camino. Ante el fracaso en las altas cortes, decidió probar suerte en las jurisdicciones menores. Ella es la secretaria de Organización del PRD, porque al final vino a descubrirse que los párrocos tienen más autoridad que los obispos. Si es así, que ni Mejía ni Vásquez están fuera ¿por qué no se pasa esa hoja y se va al siguiente capítulo? Nadie lo dice, pero es bueno recordarlo: No tienen capacidad política para entender el problema, y si no resolverlo, por lo menos buscarle la vuelta. Las carencias, por lo visto, hacen olas…

 

QUERER ES PODER, ROBERT REYES VINO A EEUU A TRIUNFAR…

Produce vinos en Estados Unidos quiere venderlos en su tierra

Robert Reyes nació en Mao, y vivió hasta los 14 años en Villa Francisca, Distrito Nacional. Emigró a Estados Unidos, donde se hizo profesional. Hace varios años abrió su negocio Reyes Winery, en CaliforniaCuando el adolescente Robert Reyes vivía en la calle Caracas, del sector Villa Francisca del Distrito Nacional, no imaginaba que le esperaba una gestión exitosa como productor de vino de calidad en los Estados Unidos. Emigró a esa nación a los 14 años de edad, y hoy, 49 años después, quiere importar a su país sus bebidas para que sean catadas en su tierra.”Precisamente, organizadores de Taste Santo Domingo me han hablado de importadores que pueden estar interesados en traer los vinos”, dice Reyes, quien ansía conocer la producción de uvas dominicanas en Neyba.

Todo comenzó por el gusto del vino de naranja que una tía preparaba en Mao, su ciudad natal. Así, este dominicano, de 63 años e hijo de una madre costurera, creció con un interés marcado por la enología.

Compró hace 35 años un libro que explicaba cómo hacer vinos en casa, y empezó a elaborarlos a base de frutas. Cuando su economía lo permitió, adquirió unas 120 tareas de tierra en Agua Dulce, California, y empezó a cultivar un viñedo para producir vinos de consumo personal.

Tras conseguir la licencia, fue hace dos años que inició la elaboración de vinos con finalidad comercial, y ya hoy exhibe varios premios que contabilizan 28 medallas.

Sólo en 2011 ganó ocho galardones que incluyen dos medallas de oro, y el “Best in Class” con 95 puntos en el primer lanzamiento de los vinos tintos. En 2012 ganó 10 premios.

“Nunca pensé que iba a tener una bodega de vinos, en realidad nunca lo pensé para fines comerciales. Esto ha sido un ‘hobby’ que se convierte en una empresa”, dice Reyes.

Los vinos producidos por el dominicano son considerados ultra premium. Se degustan en restaurantes de California, y se venden en diferentes supermercados.

Los precios van desde un vino blanco por US$16, un tinto en unos US$23, hasta un vino porto por US$30. ¿Cómo identificarlos? Llevan el sello de “Reyes Winery”, y en la etiqueta traen insertadas pinturas del viñedo de Reyes, creadas por él, pues también es un artista.

Este emprendedor criollo hace gestiones para vender sus productos en la costa este de Estados Unidos, donde está la mayor parte de la diáspora dominicana.

¿Cuál ha sido el secreto de su producción vinícola? “La calidad de nuestro vino empieza en la viña, ya que es pequeña y yo le pongo personalmente muchísimo cuidado. Además, donde está nuestra viña es un terreno muy árido, tenemos poca agua y dos pozos en la propiedad. Pienso que por la falta de agua, las parras tienen que sufrir un poquito más para desarrollar su fruto, y la uva es muy pequeña, de una piel muy gruesa, de colores muy profundos, de sabores muy detallados, y son vinos muy robustos, que tienen su calidad única”, responde.

La bodega de Reyes ya tiene acumulada vendimias de diferentes años. La más vieja es de 2009. “Del 2009 pueden quedarnos 15 o 20 mil botellas, de años subsecuentes puede ser que haya entre 20 o 30 mil; vinos por embotellar pueden haber 100 mil botellas. Ahora mismo tenemos un porto que ya tiene posiblemente siete años en el barril y de ese apenas nos quedan 25 barriles”, dice.

Durante la entrevista con DL, realizada durante una visita que hizo recientemente al país, nos muestra una botella Merlot 2010, un vino que define afrutado, con sabores de cereza, especias, y que se aparea bien con un filete mignon. También un Chardonnay de 2011, con sabores de frutas tropicales, perdiéndose entre la guayaba, mango, piña y naranja.

Reyes, un extranjero e hispano corredor de bienes raíces, asegura que entrar en los Estados Unidos al competitivo mundo de los vinos no le resultó difícil. “Nunca me sentí discriminado”, afirma.

Como su educación superior y universitaria la completó en ese país, asegura que se integró “bien a la cultura americana”.

“He tenido una disciplina y perseverancia en mi propia vida, y creo que como no veo muchísimas barreras delante de mí, mantengo una mente positiva, y básicamente las metas a las que me he dedicado en mi vida las he logrado”, dice.

La aspiración inmediata que tiene trazada este criollo es vender sus productos en todo el territorio estadounidense y el quisqueyano. “Me interesaría muchísimo que a la República Dominicana se traigan estos vinos y que nuestro pueblo los conozca”, dice.

Para aquellos dominicanos que se abren camino en tierras extranjeras, les asegura: “Todo se puede, y para mí, el secreto del éxito está en la perseverancia y la disciplina”.

El viñedo de Reyes Winery está abierto al público los sábados y domingos, y está disponible por citas para visitas especiales.

Más información puede encontrarse en reyeswinery.com

Consecuencias del desempleo en los sectores marginados de República Dominicana

Español: Amanecer tras la bandera dominicana y...Un recorrido por Los Mina temprano en la mañana es enfrentarse a un paisaje penoso: las esquinas llenas de hombres jugando dominós, cartas o sencillamente parados viendo el transitar de la vida.

Son observables dos aristas importantes sobre esta realidad; actitud y aptitud. Muchos de ellos realmente no tienen la disciplina laboral que se requiere para llevar a cabo un día a día sostenible en una empresa formal, por no haber sido formados en una cultura meramente laboral sino más bien de ‘chiripeo’. Por otro lado, en su mayoría son gente de muy poca formación académica, técnica y familiar, lo cual los descalifica para un empleo decente. Esto sumado a la lucha interna que representa hacer el bien por poca paga contra el hacer el mal por mucha.

El problema de la actitud va más bien ligado a otros varios factores que tienen que ver con cuestiones menos objetivas que sugieren distorsiones emocionales aprendidas y desarrolladas desde consignas que trascienden el estadio de este problema, moviéndose más bien a un panorama histórico y vinculado también a una cultura generalizada que defiende el buen vivir con el menor esfuerzo.

En el caso particular de Los Mina, su nomenclatura social y demográfica responde a un orden migratorio del campo a la ciudad, gente que ha tenido que migrar para buscar oportunidades en una selva superpoblada que no deja más espacio que una casa de 50 metros en la que muchas veces viven hasta 5 personas.

Al final terminan viviendo igual o peor que como vivían en sus campos donde el problema se enfoca en que el estado ha movido las inversiones del campo a la ciudad, turismo y construcción, dejando poco al desarrollo agropecuario y puntualmente a la producción local; enfoque neoliberal.

Si no hay producción local no hay fuentes de empleo, si no hay fuentes de empleo la gente buscará las oportunidades, en la mayoría de los casos en ciudades grandes donde aparece más el peso y esta dialéctica termina sobrepoblando los barrios de Santo Domingo y en nuestro caso el barrio de Los Mina.

El trabajo es un derecho inherente a todo ser humano mayor de edad y está expreso en la constitución que el estado es responsable de desarrollar fuentes de trabajo para la población hábil, igualmente está instituido que el gobierno debe impulsar la producción agrícola e industrial, lo cual contrasta con nuestra realidad.

Hemos visto como una gran cantidad de zonas francas ha cerrado sus puertas en todo el país, dejando sin empleo a cientos de miles de dominicanos. Esta situación, criticable en cuanto a las medidas estatales para contrarrestar estos cierres masivos han definido la situación laboral de los últimos años en nuestro país, obviamente también afectando los fondos públicos por la poca recaudación y peor aún por la carga económica que representa una masa tan importante de nuestra población sin empleo.

El grave problema del desempleo ha obligado al estado a crear programas de subsidio que no resuelven la situación ni pretenden hacerlo. Más bien centraliza el poder de manutención del estado sobre el pueblo y esto es bastante grave por todas las consecuencias y distorsiones sociales y políticas que se devengan de ello: clientelismo político, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y un problema casi criminal del cual se habla poco: la extorsión que representa manejar los fondos de un pueblo hambriento para su propio beneficio político. Tan grande es el caso que el pueblo persigue aquel político que “camina” y esto ya es una institución en el pueblo dominicano lo cual se ha instituido alrededor de la frase Lo Mío Primero LMP. Aquí cabría la pregunta de si el perro mueve la cola o si la cola mueve al perro, pues es un problema de disposición vinculado a un status quo que llora ante la presencia de Dios y particularmente que tiende a perpetuarse por la comodidad que representa estar en la posición de los políticos.

Es penoso que un pueblo se acostumbre a esta situación pero es más penoso aún que la clase política se aproveche de ello. La dialéctica que obliga al hombre a pedir es la misma que debería impulsarle a trabajar pero las fuentes de empleo sencillamente no existen por lo cual la lógica indica que si no tengo trabajo y tengo un vecino que me da entonces le doy mi voto.

En conclusión y penosamente puede decirse que el dominicano es en cierta forma una víctima de su clase política aunque quiera decirse lo contrario, pues es el estado quien debe parar esta situación y dar el primer paso. Pero los políticos muestran muy poco interés en resolver esto quizás porque es su forma de vida y cambiarla significaría un sacrificio para él y para las próximas generaciones de su profesión.

Por otro lado hay otros factores que inciden sobre el desempleo directamente y es el exceso de mano de obra entregado al ciudadano haitiano. Situación que obedece a reducción de costos de producción y donde se repite la misma historia migratoria del mundo entero, los hombres y mujeres de sociedades pobres se mueven a otras menos pobres en busca de oportunidades en su generalidad teniendo un tratamiento mucho menos ventajoso que el ciudadano local, en cuanto a seguridad social, laboral y salarial per se.

El ministerio de migración estima que tenemos en el país algo más de un millón de haitianos, en su mayoría en edad de producir y se afirma que el 65% de estos sueldos se proyectan en el PIB haitiano, lo que quiere decir que estos capitales emigran hacia el vecino del oeste con el fin de mejorar los niveles de vida de los familiares que viven en Haití.

Cada vez se ven menos dominicanos trabajando la tierra, la construcción, la seguridad privada entre otros oficios que poco tiempo atrás pertenecían a nuestros hombres, el dominicano se fue a las zonas francas a devengar mejores salarios y a mejorar su nivel de vida y las zonas francas se fueron a otros puertos a mejorar sus costos de producción y lo peor es que no se aprovechó para nada el aprendizaje que adquirieron estos trabajadores. De ahí que es lógico que el dominicano ya no le interese trabajar el campo por ser inferior en términos salariales y laborales al empleo en las zonas francas.

En otra arista para nadie es un secreto que el desempleo obliga a las sociedades a encontrar formas de vida que muchas veces no son lícitas y algunas que lo son pero que no representan un sueldo fijo y por ende no le garantizan al empleado ni a su familia una seguridad social al menos aceptable. Entre estas actividades está el llamado “chiripeo” que no es más que el conjunto de actividades laborales en muchos casos con implicaciones técnicas y que no necesariamente se vinculan a un proceso formativo sino meramente empírico. Podría decirse que el chiripeo es una distorsión creada por la incapacidad de la sociedad de pagar una mano de obra calificada y la incapacidad del estado para formar y ofrecer fuentes de trabajo a estos hombre. Esto quiere decir que el chiripero no es un técnico, sino que es un hombre que vio cómo se conectaba un alambre con otro y se hizo electricista.

Este tema sugiere una discusión profunda sobre la relación del estado y el desarrollo de los recursos humanos de la población a mejores usos y particularmente al apoyo a las PYMEs, una materia que todos los gobiernos han reprobado: poco acceso a programas formativos, poco acceso al tren laboral formal y por lógica poco o nulo acceso a seguridad social y poca tendencia al ahorro.

Una entre muchas formas de vida asumidas por las sociedades de alto desempleo es la delincuencia: el atraco, el robo, el tráfico de drogas, el crimen organizado entre otros representan un problema latente y creciente en nuestra sociedad que tiene que ver directamente con el desempleo y la evidente desatención del estado para con el problema, sin olvidar la grave problemática de la cultura del buen vivir sin agacharse, mencionada anteriormente en este trabajo. La misma trabaja de forma silente en la mente del dominicano que percibe que es propiciada por el mismo estado al no enfrentar la corrupción y que muy por el contrario, la propicia.

Combatir el desempleo no es una tarea fácil, máxime cuando se trata de una sociedad como la nuestra que ha recibido influencias de culturas no necesariamente laboriosas, pero si se evidencia un poco preocupación del estado en resolver este dilema.

Autor: Pavel Ferreira
Pavel Ferreira – madeline.matias@gmail.com
Escritor.

TOMADO DE GESTIOPOLIS