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Trujillo, Balaguer y Leonel

POR RAFAEL NUÑEZ

Cuando mataron al tirano dominicano, era un niño que apenas caminaba. No había cumplido los tres años, de manera que las informaciones que tengo en mi disco duro, las incorporé leyendo publicaciones, asistiendo a charlas y observando audiovisuales sobre la Era de Trujillo. No puedo tener, pues, vivencias que me recuerden nada de aquella época.

La cara oscura del dictador es bien conocida y repudiada hasta por sus colaboradores que aún viven. El régimen no podía ser más opresor, criminal y todo lo que se pueda adjetivar con tal de calificarlo como violador de los derechos humanos. Hay otra faceta que tiene que ver con el desarrollo de infraestructura, que los anti trujillistas omiten, pero no abundo en ello porque no soy ni pretendo ser apologista del trujillismo.

No albergo temor alguno de que puedan estigmatizarme porque planteo mi parecer independiente, sin narigoneo del pro ni de anti trujillistas. En una cosa sí estoy claro: la libertad de la que gozo con mi familia y amigos es producto de la sangre derramada por valientes dominicanos, y ese solo elemento es suficiente para estar feliz de no vivir en una dictadura.

Cuando hacemos historia, periodismo, cine, investigación científica o cualquier otra actividad profesional cuyo fin sea acercarnos a la realidad de los hechos pasados y presentes, debemos quitarnos la venda de la pasión religiosa, política, étnica, racial, o de los egos desenfrenados. El investigador tiene que hacer un gran esfuerzo para no apasionarse o lucir tendencioso, de manera que el producto final de su trabajo se perciba con el crisol de la independencia, de manera que el público tenga la oportunidad de sacar conclusiones propias.

Un documento histórico tiene más contundencia que cien páginas de palabras afirmando que Trujillo fue un criminal. En definitiva, no son los personajes quienes construyen la historia, son las fuerzas sociales y las circunstancias que llevan al ser humano a jugar un rol en un determinado momento. Como dijo José Ortega y Gasset: “El hombre es él y sus circunstancias”.

Rafael Leonidas Trujillo no es la figura que conocemos solo porque dependiera de sus egos. En definitiva, hay responsabilidad también de las fuerzas sociales que lo auparon en circunstancias muy específicas. No se debe vender la idea, pues, de que fue un dictadorcito amanerado porque tenía voz aflautada, o un renacuajo que no tenía dominio de sus emociones.

Desde antes de sustituir al otro dictador, Horacio Vásquez de la Presidencia de la República, Rafael L. Trujillo Molina fue capaz de poner a las órdenes de su causa política futura, a la intelectualidad de entonces; me refiero a Manuel Arturo Peña Batlle, Rafael Estrella Ureña, J. María Incháustegui, Albert Font Bernard, Domingo Moreno Jiménez y Joaquín Balaguer, entre otros. ¿Fue por ser un tarado o falto de inteligencia que Trujillo puso a su servicio a las mentes más lúcidas del país? Rotundamente no.

Cuando se pasa balance de los 31 años de aquellos gobiernos, nos ocurre como en la pelota, que una vez auscultamos cualidades en uno de nuestros deportistas, adoptamos uno de dos extremos. Decimos que se trata de un súper astro de la disciplina, o murmuramos por lo bajo y en los diarios de circulación nacional, escribimos que Fulano y Zutano son unos fracasados. El extremismo y la pasión son dos cualidades en nuestras cortas perspectivas para analizar personajes y hechos.

Lo propio ocurre cuando se habla del doctor Joaquín Balaguer, de quien en mi época juvenil, que esa sí la viví, escuché horrores del líder de los reformistas. Nadie tiene que contarme, por ejemplo, que fueron los mismos anti balagueristas de hoy, los artífices de las campañas contra el más ducho de quienes han ostentado el poder. Desde muñequito de papel, pasando por la acusación de homosexual, dicho con palabras que me las ahorro, soportó estoicamente Joaquín Balaguer Ricardo. De sus actuaciones, sus omisiones y desenfrenos, nadie me puede contar. El encabezó tres períodos de gobiernos que, en términos de libertades públicas, son aborrecibles. También hay que decir a favor de la verdad histórica, el contexto en que asumió el gobierno en 1966. Fueron sus más enconados defensores que le dieron la oportunidad de oro para que después de la era de los 12 años, Balaguer resurgiera como el Ave Fénix para que pudiera hacer 10 años más, con un estilo de gobernar adecuado a las circunstancias, lo que para muchos representó su reivindicación en el orden político.

A las generaciones que pertenecen nuestros hijos y nietos no se les debe vender imágenes distorsionadas de los actores políticos que jugaron un rol estelar en nuestra historia reciente. Cuando desdibujamos la personalidad de ellos, estamos manipulando la realidad. Si no los presentamos como fueron, quitamos la oportunidad a los jóvenes de que vean todas las facetas. Ni Trujillo ni Balaguer fueron renacuajos políticos. Se puede estar en desacuerdo con ellos, y de hecho, buena parte de este país reprocha sus estilos, pero tenemos que presentar las dos caras de la moneda, si el objetivo de la obra es hacer historia, ya sea audiovisual o un documento impreso que sirva para la posteridad. Si uno es parte afectada por esos gobiernos, lo mejor es guardar distancia y no embarcarse en escribir la historia desde un solo ángulo.

Desde Horacio Vásquez hasta nuestros días, se puede afirmar que Trujillo, en los 31 años de dictadura, y Balaguer, en sus primeras tres administraciones, violentaron los derechos fundamentales de nuestros ciudadanos, pero si se escribe la historia sin pasión, debemos colocarlos en su justa dimensión, pues cuando tratan de empequeñecerlos políticamente por envidia, mezquindad o problemas personales, quien lo hace se disminuye a sí mismo y a quienes los adversaron. Los héroes del 30 de mayo no pueden sentirse felices cuando se afirma que a quien mataron fue un mequetrefe o dictadorcito.

En la última etapa histórica, hemos tenido la fortuna de vivir en democracia, de tener a otro líder, Leonel Fernández, quien tras la muerte de Peña, Balaguer y Bosch, ha sido presidente en múltiples ocasiones, igual que Horacio Vásquez, Ulises Heureaux, Pedro Santana, Rafael L. Trujillo y Joaquín Balaguer, con la diferencia de que el hijo de doña Yolanda ha gobernado democráticamente, promoviendo y respetando los derechos fundamentales de los dominicanos, y auspiciando el desarrollo del país, aparte de que no usó el cargo para hacer una modificación constitucional que le permitiera perpetuarse en el poder de manera continua.

TOMADO DE DIARIO LIBRE

 

“Trujillo… su último Año Nuevo”

“Trujillo… su último Año Nuevo”
Escrito por: Fernando Casado

 Avanza discreto hacia Abbes. Lo ha ubicado, de pie, en un ángulo apartado del tumulto fiestero… no hay nadie a su alrededor… no es extraño.

 Hiriente… el veneno salpica el rostro del maestro:

“Llegó la medianoche y la multitud se arremolinó en torno a Rafael Trujillo y su familia para felicitar. Sin saberlo, estábamos compartiendo el último Año Nuevo del dictador y su familia en el país”.

“Aún después de las felicitaciones y haber seguido la fiesta, nadie daba señal de tener conocimiento sobre el espectáculo nuestro. Hablando con Lilín Díaz, quien había sido designado ‘maestro de ceremonias’, traté en vano de persuadirlo para que fuera hasta donde estaba Johnny Abbes para informarle que estábamos ahí, desde las cinco de la tarde,… ¡Un 31 de diciembre! Lilín me evadió, argumentando que más bien al director de la orquesta era a quien le correspondía hacer el intento de presión en ese sentido”.

“Largos minutos transcurrieron en este intercambio de ideas y declinaciones de responsabilidad. Tanto Lilín como yo sabíamos las implicaciones que sobrevendrían si el acto resultaba fallido. Finalmente, armado de valor, salí en busca del funesto coronel por entre toda la multitud. Allí estaba él, como siempre, ¡cigarrillo en mano! Para ser más funesto, vestido entero de negro”.                                                                                                                                                                                                                                                                                       —“Coronel, excúseme, el show de Radio Caribe está listo. Estamos allí detrás y no sabemos a qué hora podemos entrar. Nos han enviado desde las cinco de la tarde”, le dije sin reservas.

“El coronel fumó… fumó otra vez, y revoloteando el cigarrillo en la boca con gestos anormales, me preguntó sarcástico ‘¿desde qué hora dijo usted que estaban ahí?’.  Sin dudas ya sabía lo que venía, y lacónico contesté ‘desde las cinco señor’”.

“Después de varias fumadas más, y nuevos gestos propios de personas anormales, tras del humo me disparó tan certero como desagradable ‘¿Qué le parece si yo le digo que ahora van a estar hasta las siete de la mañana?’”.

“Me retiré indignado, pero no vencido aún. Todavía quedaba otra alternativa: Angelita Trujillo. Dispuesto a todo, fui hasta donde ella estaba y le conté la historia completa: sin comer ni beber nada desde las cinco, sin que se nos tomara en cuenta, la indecisión que tuvimos para hacer saber que allí estábamos, la respuesta del coronel… y una súplica para que nos resolviera esa situación”.

“Pocos minutos transcurrieron antes de que Abbes García viniera a decirme, como en venganza y para ponerme en apuros: ‘OK, el Jefe quiere ver los artistas ¡AHORA!.. Tienen 5 minutos para comenzar’”.

“Si quien esto lee piensa que montar en la tarima una banda de 20 músicos, correctamente afinados, con un orden estructurado para 5 artistas y sus respectivas canciones es imposible en solo CINCO minutos… tiene razón en pensarlo”. “Pero todo eso, y aún mucho más, había que hacer, sin alternativas, durante la Era de Trujillo”. (RS. Letra y Música).

Desde el bullicio, Solano es una ola que se vuelca hacia nosotros. Su semblante luce pálido, alterado, inusualmente descompuesto:

—“¿Qué pasó?, Fello”.

—“C… este hombre me ha salío de atra’ pa’ lante”.

Titubea intranquilo… al instante, se vuelve y retorna al tumulto de la fiesta. Su prisa delata el resquicio de una salida… Atrevido y riesgoso… Hay un Solano que no conocemos…

Gustaba importunar el hogar de Nandy Rivas. Era más que su gracejo carismático y su inteligencia alegremente encendida. Confieso mi presencia interesada. Siempre decoraban su afectuosa “estampa familiar” con la delicia inolvidable de un “exclusivo” dulce casero. La alegría afectuosa de mamá Barbour, contrastante con la seriedad paternal de don Rivas, delataban su blanco mantel de familia antigua. Contrastante con el falsete estridente del tigueraje atrevido del talentoso “solmeño solitario”.

Nandy, decididamente negado, se había ocultado sin enterar la familia. Desafiaba la agresiva rudeza de aquella dictadura acorralada. El izquierdismo bronceaba la piel de su generación rebelde; de azoteas enfurecidas y que incendiara en llamas el asco repugnante de una vociferante Radio Caribe. Más que radicalismo ideológico, el pudor generacional transpiraba las grimas de las cárceles desnudas, el grito y la desesperación sin lágrimas o la sonrisa desafiante ante la tortura, decididos a amanecer de soles el salitre sollozante y el oscuro malecón apocalíptico.

Rivas conocía desde travesuras y zambullidas en “La Playita”, los entuertos y cavernas del arrecife costero de aquella “Ciudad Nueva” de historia y personajes. Aquel barrio de decencia orgullosa, recostando un “matadero” de tripas a un mar domador de tiburones, dentelladas de arrecifes huracanados y vergas de bambúes pescando el horizonte. De nombres y apellidos que encanecieron el béisbol en el oleaje enmohecido del Memphis, mientras se ahogaba el mal tiempo de la vida. No eran secretos para la muchachada del “mondongo”… ni las cloacas que orinaban indiscretas la sonrisa rompiente de la costa… ni el hogar lluvioso de las golondrinas:

–“Decidí… C… ejcondeme y no i’… no jod… Dede la’ cinco me metí en una cueva que hay en el farallón, por lo’ frente del Hotel Napolitano. Preferí pasa’ Año Nuevo ahí metío… tranquilo, mirando el mal, que i’ a cantaleteale a ese xxxxx… cuando sonaron lo’ cañonazo’ salí…. Pasaban de la’ doce cuando volví a casa”.

Horacio descolgaba su tiempo, cuando sonó alarmado el teléfono. Una angustiada mamá Barbour indaga temerosa… El escalón de las horas cargadas de amarguras… aquella “ausencia” enferma de angustia tenebrosa… acobardada de impotente desesperación…

—¿Horacio, miijo, tú sabe’ por dónde ej que anda Nandy?

Ante la “sospechosa” tardanza, el SIM planta el drama en su puerta… Los “toques” irrespetuosos desbocan la intranquilidad… Su violencia no sabe sonreír.

Horacio se lleva mil latidos de madre en el bolsillo amargo de la angustia. El silencio ha inventado una silueta punteando solitario una guitarra. La impotencia… detrás del decorado a cuadros de la chaqueta solmeña:

—“Melliso, ¿lo’ Solmeño ‘tan completo?”.

—“Oh ‘Ch’… mira, Rafael y Tito ‘tan ahí… pero Nandy no aparece…

—“Mejol que apareca… polque  fue la doña que me mandó a desile’… el Jefe quiere el chow ya…”.

—“Pero yo toi’ aquí”.

—“No, nono’… e’ losolmeño’”.

—“…. ¡Cinco minutos para comenzar!”.  Escucho el tono urgente de Solano…

—“Fernando, corre… sal tú alante’… corre… sal….sal…”.

Se lanza precipitadamente en la banqueta, suelta las palomas sobre el piano… y grita roncamente…

—“Confundidos…Confundidos”.

Pétalos y notas… la voz transita como si fuese ajena. Miro de reojo los atriles…

—“Quizás… tú no me quieras tanto como yo a ti…”.

Veo a Trujillo cercano al piano de Solano. Le habían ubicado junto a la orquesta. Más que disfrutar, luce un tolerante observador insensible. Noto la precipitación rebuscando partituras, la prisa comprometida tratando de ensamblar el acompañamiento en el camino. Me alcanza su abrazo tranquilo. Arribo al puerto… manejo una inclinación… y deserto… dejando abandonados los aplausos.

Escapo, sin esperar testigos. Me sumerjo en el árbol apagado de la noche huérfana de villancicos y pesebres, buscando a tientas el camino de respeto a mi propia vida. Llego al caliche polvoriento de la Gómez, cercenada por el Aeropuerto. Comienzo a bajar acompañando el eco de mis pasos en medio del silencio chisporroteante de mi conciencia amordazada. Doblo y repaso los sueños dormidos de la Universidad y llego, al fin, al entorno del “Hispaniola”. Subo a un vehículo para regresar del drama… el momento más tranquilo de esa noche… Me siento junto a mí mismo… No estoy cansado… Mi cansancio, mis sueños… esperanzas… son otros.

Horas hace que volaron las campanas… No volverá a escucharlas… No hay Navidad en el Infierno…

TOMADO DE PERIÓDICO HOY, AREITO
Rafael Leónidas Trujillo ruled the Dominican R...
Rafael Leónidas Trujillo ruled the Dominican Republic from 1930 to 1961. (Photo credit: Wikipedia)
The Dominican Republic's dictator, and the cen...
The Dominican Republic’s dictator, and the central figure of The Feast of the Goat, Rafael Leónidas Trujillo (Photo credit: Wikipedia)
Poster of Trujillo, representing the Dominican...
Poster of Trujillo, representing the Dominican Party. (Photo credit: Wikipedia)

EN HONOR A LA MEMORIA DE JUAN BOSCH

JUAN BOSCH

por Max Puig

Juan Bosch ha muerto. Fue un hombre íntegro y riguroso, solidario y patriota; un trabajador infatigable, que le dio mucho a su país y al mundo. De su fecunda vida se harán muchos balances.

Cuando se escriba la historia habrá mucho que decir de Juan Bosch. En el empeño se ordenarán y clasificarán sus aportes. Desde ya su nombre está indisolublemente ligado a la formación del pensamiento social del pueblo dominicano, a la reafirmación de los valores, la identidad y la independencia nacionales y a la lucha por las libertades públicas, que son el soporte de la vida democrática.

Algunos pondrán el acento en su contribución a la comprensión de la sociedad dominicana. Sus análisis sobre las actitudes y comportamientos de clases, grupos sociales e individuos hicieron que, a partir deél, se leyeran la historia y el presente dominicanos con nuevos ojos, más abiertos.

Otros insistirán en el papel que jugó a favor de la educación, el desarrollo y el avance social. Se resaltará su rol en la construcción de la democracia dominicana. Sin embargo, otros pondrán de relieve las extraordinarias dotes literarias que le ganaron fama.

Observador penetrante, de fina sensibilidad, Bosch procuró entender y expresar a su pueblo. El campesino pobre es el protagonista de su obra literaria más temprana. Aprendió de él, bebió de su sabiduría, y trazó sus perfiles con maestría.

Juan Bosch, perfeccionista, amante del trabajo bien hecho, pasó de la literatura a la política sin abandonar su condición de orfebre de las letras. Cambiarían los instrumentos pero Bosch seguiría siendo el esteta, el ser sensible que siempre fue.

Al considerar a su pueblo como indefenso, atrapado en la ignorancia y un atraso secular, Bosch vio en la política un deber social. La concibió como una actividad seria y digna que debía contribuir al establecimiento de una sociedad más justa y democrática, peldaño necesario para liberar a los seres humanos de muchas de sus ataduras y limitaciones.

De ahí su profundo desprecio por cuantos hacen de la política un negocio. Su inflexible condena a corruptos y farsantes. Su voluntad de ver los mercaderes lejos del templo de la República.

Le tocó actuar en un siglo XX y una América Latina marcados por la confrontación entre autoritarismo y democracia. No limitó su defensa de la democracia a sus aspectos formales. La democracia social fue para él preocupación permanente. Enseñó civismo, enseñó respeto, enseñó democracia. Pero sobre todo, se empeñó en enseñar a pensar.

Cabeza del campo democrático dominicano a todo lo largo del siglo en que vivió, su vocación de servicio hizo que concibiera la política como una pedagogía democrática. Esa pedagogía exigía una comunicación adecuada. Su vasta cultura, su sensibilidad y conocimiento de su gente hicieron de él el maestro que esperaba la sociedad dominicana a raíz de la muerte del tirano Rafael Trujillo.

Más allá de sus considerables aportes en los campos del conocimiento, la política y la literatura habrá que prestarle mucha atención al hombre Bosch. En él hay un referente ético de enorme valor para los dominicanos de hoy y de mañana.

Bosch quiso un mejor destino para su país y puso todo su talento y energías al servicio de su causa. Batallador, cabalmente honrado y metódico en el cumplimiento de las tareas que se impuso, defendió sus ideas con firmeza y evitó comprometer los principios por los que luchó toda su vida.

Cargado de lauros, don Juan no se aisló en torre de marfil. Fue sencillo, humilde y siempre estuvo atento a los que de él quisieron aprender, No sucumbió a los desvaríos ante los que termina mucha gente. No le cegaron la fama ni el dinero.

Las pasiones políticas no le fueron ajenas. Como todo humano cometió errores, pero muchos quisieron detractarlo injustamente. Los nombres de quienes lo hicieron pasarán al olvido. El suyo, por el contrario, será recordado siempre. Para determinarlo, no habrá que esperar que se escriba la historia. Con su vida y su obra el propio Juan Bosch grabó su nombre en ella con letras mayúsculas.

Juan Bosch ha muerto. Ahora le pertenece a la Patria y es ejemplo para todos sus hijos e hijas.

(Escribí este artículo raíz del fallecimiento del profesor Juan Bosch el 1 de noviembre de 2001 y fue publicado en la edición de la revista ¡Ahora! del 11 de noviembre de 2001. Posteriormente, el texto fue incluido en el libro Pensar la Nación que publiqué en mayo de 2010. Lo reproduzco hoy, al cumplirse el 104º aniversario de su natalicio).

 

EN HONOR A LA MEMORIA DE JUAN BOSCH

JUAN BOSCH 

por Max Puig

Juan Bosch ha muerto. Fue un hombre íntegro y riguroso, solidario y patriota; un trabajador infatigable, que le dio mucho a su país y al mundo. De su fecunda vida se harán muchos balances.

Cuando se escriba la historia habrá mucho que decir de Juan Bosch. En el empeño se ordenarán y clasificarán sus aportes. Desde ya su nombre está indisolublemente ligado a la formación del pensamiento social del pueblo dominicano, a la reafirmación de los valores, la identidad y la independencia nacionales y a la lucha por las libertades públicas, que son el soporte de la vida democrática.

Algunos pondrán el acento en su contribución a la comprensión de la sociedad dominicana. Sus análisis sobre las actitudes y comportamientos de clases, grupos sociales e individuos hicieron que, a partir de él, se leyeran la historia y el presente dominicanos con nuevos ojos, más abiertos.

Otros insistirán en el papel que jugó a favor de la educación, el desarrollo y el avance social. Se resaltará su rol en la construcción de la democracia dominicana. Sin embargo, otros pondrán de relieve las extraordinarias dotes literarias que le ganaron fama.

Observador penetrante, de fina sensibilidad, Bosch procuró entender y expresar a su pueblo. El campesino pobre es el protagonista de su obra literaria más temprana. Aprendió de él, bebió de su sabiduría, y trazó sus perfiles con maestría.

Juan Bosch, perfeccionista, amante del trabajo bien hecho, pasó de la literatura a la política sin abandonar su condición de orfebre de las letras. Cambiarían los instrumentos pero Bosch seguiría siendo el esteta, el ser sensible que siempre fue.

Al considerar a su pueblo como indefenso, atrapado en la ignorancia y un atraso secular, Bosch vio en la política un deber social. La concibió como una actividad seria y digna que debía contribuir al establecimiento de una sociedad más justa y democrática, peldaño necesario para liberar a los seres humanos de muchas de sus ataduras y limitaciones.

De ahí su profundo desprecio por cuantos hacen de la política un negocio. Su inflexible condena a corruptos y farsantes. Su voluntad de ver los mercaderes lejos del templo de la República.

Le tocó actuar en un siglo XX y una América Latina marcados por la confrontación entre autoritarismo y democracia. No limitó su defensa de la democracia a sus aspectos formales. La democracia social fue para él preocupación permanente. Enseñó civismo, enseñó respeto, enseñó democracia. Pero sobre todo, se empeñó en enseñar a pensar.

Cabeza del campo democrático dominicano a todo lo largo del siglo en que vivió, su vocación de servicio hizo que concibiera la política como una pedagogía democrática. Esa pedagogía exigía una comunicación adecuada. Su vasta cultura, su sensibilidad y conocimiento de su gente hicieron de él el maestro que esperaba la sociedad dominicana a raíz de la muerte del tirano Rafael Trujillo.

Más allá de sus considerables aportes en los campos del conocimiento, la política y la literatura habrá que prestarle mucha atención al hombre Bosch. En él hay un referente ético de enorme valor para los dominicanos de hoy y de mañana.

Bosch quiso un mejor destino para su país y puso todo su talento y energías al servicio de su causa. Batallador, cabalmente honrado y metódico en el cumplimiento de las tareas que se impuso, defendió sus ideas con firmeza y evitó comprometer los principios por los que luchó toda su vida.

Cargado de lauros, don Juan no se aisló en torre de marfil. Fue sencillo, humilde y siempre estuvo atento a los que de él quisieron aprender, No sucumbió a los desvaríos ante los que termina mucha gente. No le cegaron la fama ni el dinero.

Las pasiones políticas no le fueron ajenas. Como todo humano cometió errores, pero muchos quisieron detractarlo injustamente. Los nombres de quienes lo hicieron pasarán al olvido. El suyo, por el contrario, será recordado siempre. Para determinarlo, no habrá que esperar que se escriba la historia. Con su vida y su obra el propio Juan Bosch grabó su nombre en ella con letras mayúsculas.

Juan Bosch ha muerto. Ahora le pertenece a la Patria y es ejemplo para todos sus hijos e hijas. 

(Escribí este artículo raíz del fallecimiento del profesor Juan Bosch el 1 de noviembre de 2001 y fue publicado en la edición de la revista ¡Ahora! del 11 de noviembre de 2001. Posteriormente, el texto fue incluido en el libro Pensar la Nación que publiqué en mayo de 2010. Lo reproduzco hoy, al cumplirse el 104º aniversario de su natalicio).

 

 

Teniente Amado fue trasladado herido desde lugar del tiroteo con el SIM

  • El teniente Amado García Guerrero, de 33 años, fue impedido por Trujillo de casarsecon su novia Luisa Gil porque un hermano de ella, René Gil, era adversario al régimen. Fue obligado a fusilar a un hombre con los ojos vendados, y la víctima resultóser el hermano de su novia.
Fernando Quiroz
Santo Domingo

La tía del teniente Amado García Guerrero, uno de los ajusticiadores del tirano Rafael Leonidas Trujillo, dijo en los interrogatarios del año 1961 que a su familiar se lo llevaron herido de su casa de la avenida San Martín, de esta capital, junto a ella .

Luego las autoridades emitieron un certificado donde establecía que el militar había muerto por impacto de varias balas, sin más especificaciones .

La señora América Pereyra García dijo, de acuerdo a un interrogatorio del 18 de junio de 1961, que su sobrino llegó a su casa 17 días antes y le pidió que lo dejara dormir en la casa por esa noche, lo que aceptó .

El teniente García Guerrero se tomó un café, leyó un periódico y no quiso cenar .

Luego de acostarse, indica el interogatorio, fueron llamando a la puerta de la casa y su sobrino se levantó y abrió la puerta haciendo disparos .

La interrogada dijo que después se enteró que el oficial había dado muerta a una persona .

“Inmediatamente después sucedieron varios disparos, cayendo mi sobrino herido dentro de la casa, donde penetraron Agentes del Servicio de Inteligencia Militar, los cuales se llevaron a mi sobrino que se encontraba herido en el suelo, y a mí”, agregó. El médico legista César Campillo Porro certificó, a requerimiento del fiscal del Distrito Nacional, “heridas de bala en diversas partes del cuerpo incluso en las regiones craneana y torácica”. En el documento, del 1 de junio de 1961, informó que la muerte del oficial se produjo a causa de las heridas recibidas .

 Roberto Pastoriza
Hizo el croquis de la emboscada Roberto Pastoriza, de 39 años, ingeniero civil, dijo en los interrogatorios que durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo del 1961, llegaron en cierta oportunidad a abandonar el plan para matar a Trujillo, al tener noticias de que el dictador estaba enfermo de próstata y que tenía que ausentarse posiblemente del país a tratarse ese quebranto. “Pero la hipótesis de tal enfermedad no resultó cierta”, agregó .

Pastoriza dijo que hizo el croquis para la emboscada .

Fue asesinado en por Ramfis Trujillo, hijo del dictador, el 18 de noviembre de 1961, en Hacienda María, San Cristóbal .

 Tunti Cáceres
Puso el carro a 180 k/r Luis Manuel Cáceres Michel (Tunti) contó que el 24 de mayo de 1961 fue con Antonio de la Maza y Huascar Tejeda en el carro Oldsmobile placa 11358 a la avenida George Washington .

“El señor de la Maza me dijo que desarrollara la máxima velocidad del carrollo al llegar a 180 kilómetros por hora, d4e repente me dijo: para rápido, lo que yo hice. Volvió y me dijo, dale otra vez, para o aguanta…”, dijo .

Del baúl de ese carro, señaló, lo mandaron en una ocasión a bajar un saco, lo que resultó escopetas y fusiles .

Tnti, de 22 años, era un conductor hábil .

El 30 de mayo estaba en Moca, donde la familia. Fue otro de los asesinados en Hacienda María .

 Estrella Sadhalá
En su casa planificaron la conjura Salvador Estrella Sadhalá declaró que el jueves de la semana antes de matar a Trujillo los conjurados fueron al lugar del plan, y se apostaron en los lugares, a la espera de que pasara el carro del dictador, pero suspendió su viaje esa noche porque estaba agripado .

En la casa de Estrella Sadhalá acordaron el plan, del cual tenía conocimiento su hermano César Augusto Estrella Sadhalá .

Estrella Sadhalá luego de confesarse en el Convento de los Dominicos, imposibilitado de encontrar refugio, se entregó al SIM. Fue asesinado en la Hacienda María el 18 de noviembre, a los 42 años .

 Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional
En Ciudad Trujillo, Distrito Nacional, Capital de la República Dominicana, a los dieciocho días del mes de junio del año mil novecientos sesenta y uno, siendo las once horas de la mañana, fue conducido a nuestro Despacho el nombrado América Pereyra García, dominicana, de 69 años de edad, natural de Ciudad Trujillo, D.N., soltera, quehaceres domésticos, cédula Personal de Identidad No. 15204, serie 1ra., con domicilio y residencia en la Av .

San Martín No. 59, de esta ciudad, quien al ser interrogada por nosotros en relación al atentado criminal en el cual perdió la vida el Generalísimo Dr. Rafael L. Trujillo Molina, la noche del día treinta de mayo del año en curso, declaró lo que a continuación se expresa: “El día primero del presente mes de junio, llegó a mi casa, como a las tres de la tarde, mi sobrino 1er. Tte. Amado García Guerrero, A.M., quien me dijo que lo dejara dormir en mi casa, por esa noche, y yo le dije que sí. Después de estar en casa, tomó un poco de café, la pregunté si quería cenar y me dijo que no, luego tomó el periódico y se puso a leerlo y después de esto se acostó. Después de estar acostado fueron llamando a la puerta de mi casa y mi sobrino se levantó y abrió la puerta haciendo disparos, posteriormente me enteré de que dio muerte a una persona, inmediatamente después sucedieron varios disparos, cayendo mi sobrino herido dentro de la casa, donde penetraron Agentes del Servicio de Inteligencia Militar, los cuales se llevaron a mi sobrino que se encontraba herido en el suelo, y a mí. Eso es todo cuanto puedo informarles” .

Con lo que dimos por terminado el presente interrogatorio, que leído al declarante lo encontró conforme, requerido a firmar lo hizo junto con Nos, Procurador Fiscal y Secretario que certifica .

(Firmado) América Pereyra García, Declarante (Firmado) Dr. Teodoro Tejeda Díaz, Procurador Fiscal del Distrito Nacional (Firmado) Enriquillo J. García, Secretario” .

 Juan Tomás Díaz tenía 11 impacto de balas, de acuerdo a certificado  
El cadáver de Juan Tomás Díaz, uno de los líderes del ajusticiamiento contra Trujillo, tenía once impactos de balas, según el certificado del médico César A. Campillo, el 5 de junio de 1961. Las heridas fueron: a) Herida de bala con orificio de entrada en la región orbitaria izquierda, ángulo interno, sin orificio de salida .

b) Herida de bala en la región superciliar derecha sin orificio de salida. c) Herida de bala en la región parietal derecha sin orificio de salida. d) Herida de bala cara lateral externa del muslo derecho sin orificio de salida. e) Herida de bala en el hombro derecho sin orificio de salida. f) Herida de bala en la cara posterior del brazo derecho sin orificio de salida. g) Herida de bala en la región cervical izquierda sin orificio de salida. h) Herida de bala en la región escapular izquierda sin orificio de salida. i) Herida de bala en la fosa ilíaca izquierda sin orificio de salida. j) Herida de bala en la cara externa del muslo izquierdo sin orificio de salida. k) Herida de bala en la región inguinal derecha y salida cara anterior del muslo derecho .

 Las heridas de bala de Antonio de la Maza fueron siete, igual que las de Trujillo
El cadáver de Antonio de la Maza tenía siete impactos de balas. Las heridas fueron: a) Herida de bala con orificio de entrada en la región submaxilar derecha. b) Herida de bala con orificio de entrada en la región sub-clavicular derecha y salida en el 4to .

espacio intercostal derecho. c) Tres heridas de bala en la región anterior al muslo derecho. d) Herida de bala con orificio de entrada en la región glútea derecha. e) Herida de bala con orificio de entrada en la región lumbar izquierda .

f) Herida de bala con orificio de entrada en la región parietal izquierda. g) Herida de bala con orificio de entrada en la región posterior del brazo izquierdo y orificio de salida en la cara interna, tercio superior del brazo derecho .

La muerte se produjo a causa de las heridas recibidas .

 

Trujillo influenció la prensa hasta su muerteHoy se cumplen 52 años de su ajusticiamiento

Hoy se cumplen 52 años de su ajusticiamiento

POR MARIELA MEJÍA “Una mano criminal ha atentado contra la integridad de la Patria al atentar contra la vida del Generalísimo y Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina (…) esa grandeza, ese poder y esa fuerza los puso al servicio de su Patria, con un desprendimiento de alma que no tiene igual en ninguno de los próceres de la Independencia americana. De Trujillo aprendimos los dominicanos que el patriotismo es amor”.
La anterior cita se publicó en uno de los periódicos dominicanos, luego de conocerse el ajusticiamiento del dictador Trujillo el 30 de mayo de 1961 que, justo un día como hoy, ya cuenta 52 años.
Cuando quien suscribe esta nota hurgaba en el Archivo General de la Nación en decenas de periódicos publicados durante la Era de Trujillo (1930-1961), para el trabajo final de la maestría que cursaba, se encontró con el gran titular del periódico El Caribe del 1ro de junio de 1961: “Vilmente asesinado cae el benefactor de la Patria”.
El Caribe, que en ese entonces tenía una fuerte influencia de la dictadura, tituló su editorial: “Tragedia, dolor y lágrima”. En éste reseñó: “El repúblico insigne que logró para la República Dominicana las más brillantes y extraordinarias conquistas de civilización y de progreso ha muerto en la manifestación corpórea de la materia, pero su nombre ha pasado a la historia como uno de los hombres de mayores arrestos civilistas de la humanidad”.
En su editorial del 2 de junio de 1961, titulado “Unidad y continuidad”, el periódico La Nación se enfocó en el entierro de Trujillo: “El pueblo dominicano siguió y amó a Trujillo en vida y le amará y le seguirá después de su muerte, por haberse consagrado por entero a la Patria y por haberse dado a ella sin medir sacrificios. Las manos criminales que segaron su vida fueron manos que atentaron contra la integridad de la Patria”.
Las anteriores publicaciones son breves ejemplos del control mediático que la tiranía ejerció en la prensa, llegando la junta directiva de la Sociedad Dominicana de Prensa a emitir en ese entonces una resolución que condenó “la trágica muerte del Primer Periodista Dominicano, Generalísimo y Doctor Rafael L. Trujillo Molina”.
El miembro de la Academia Dominicana de la Historia, Ciriaco Landolfi Rodríguez, recuerda que “Trujillo fue un dictador severo y drástico, sobre todo un dictador”.
Hoy, 52 años después, la sociedad disfruta de libertad de expresión mientras sigue recordando el trujillismo con diferentes manifestaciones, rememoraciones que Landolfi considera “excesivas, exageradas y superlativas”. Asegura, además, que Trujillo aún no ha sido estudiado con el fundamento e imparcialidad que merece.
“La sociedad ha ganado mucho en estos 52 años. Es otra vida, otra realidad la que se vive después del 30 de mayo de 1961. Trujillo ya pasó a la historia, Trujillo ya no saca a una dama a bailar. Ya el caballero fue tal, murió y ya no tiene ninguna trascendencia”, concluye.
TOMADO DE DIARIO LIBRE

52 AÑOS DEL AJUSTICIAMIENTO DE TRUJILLO

Complot contaba con apoyo de “flota americana”

EXPEDIENTES DE LOS HÉROES DEL 30 DE MAYO
Conjurado. Huáscar Tejeda Pimentel conducía uno de los carros la noche del ajusticiamiento del dictador Trujillo.

Fernando Quiroz
fernand.quiroz@listindiario.com
Santo Domingo

Huáscar Tejeda Pimentel, quien condujo uno de los dos carros en el complot contra el dictador Rafael Leonidas Trujillo el 30 de mayo de 1961, dijo en el interrogatorio que Antonio de la Maza, uno de los principales conjurados, le había informado que contaban con el apoyo “de la flota americana”, la cual llegaría al país a restablecer el orden una vez se hubiera efectuado el golpe de Estado.
Igualmente, dijo que el presidente Joaquín Balaguer continuaría en el poder porque había demostrado su inconformidad a un amigo de quien no supo el nombre.
Los primeros diez días de mayo, contó, parte de las armas para el plan habían sido entregadas a De la Maza por un señor con el seudónimo de Plutarco Acevedo, quien servía de intermediario con el señor Wallace Berry (a) “Wimpy” y el consulado de los Estados Unidos.
Tejeda declaró que De la Maza le expresó su inconformidad con el régimen de Trujillo, por lo que consideraba necesario eliminar a “la persona del benefactor de la Patria” con el fin de que hubiera un cambio en el gobierno, pero sobre todo motivado por la muerte de su hermano Octavio de la Maza, dispuesto por el dictador.
Ponía como ejemplo que el estado deplorable económico en que se encontraba el país, era causado por Trujillo y que la muerte de las hermanas Mirabal había afectado la moral del país, así como que el divorcio entre la iglesia Católica y el Estado era causa de la corrupción.
Trujillo dispuso la muerte de Octavio de la Maza, hermano de Antonio de la Maza.
HUÁSCAR TEJEDA DECLARÓ QUE DE LA MAZA Y PASTORIZA ENTRARON EL CADÁVER DE TRUJILLO EN BAÚL DE CARRO
“Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional. En Ciudad Trujillo, Distrito Nacional, Capital de la República Dominicana, a los dos días del mes de junio del año mil novecientos sesenta y uno, siendo las once de la mañana, fue conducido a nuestro Despacho el nombrado Huáscar Antonio Tejeda Pimentel, dominicano, de 35 años de edad, natural de Yaguate, Prov. Trujillo, casado, ingeniero civil, cédula Personal de Identidad No. 46272, serie 1ra., con domicilio y residencia en la calle Arístides Fiallo Cabral No. 36, de esta ciudad, quien al ser cuestionado por nosotros en relación al atentado criminal en el cual perdió la vida el Generalísimo Dr. Rafael Leonidas Trujillo Molina, la noche del treinta de mayo de mil novecientos sesenta y uno, nos declaró lo que a continuación se expresa: “En relación a las preguntas que me han hecho por ante este Despacho, debo declarar que hace aproximadamente dos o tres meses fui invitado a participar en un complot criminal contra la vida del Generalísimo Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, por el nombrado Antonio de la Maza, encontrándonos los dos en la casa de Juan Tomás Díaz. Antonio de la Maza me expresó su inconformidad con el régimen del Generalísimo Trujillo me señaló que era necesario eliminar la persona del Benefactor de la Patria con el fin de que hubiera un cambio en el gobierno, que él consideraba que el estado deplorable económico en que se encontraba el país, eran causados por el Generalísimo Trujillo y que la muerte de las Mirabal había afectado la moral del país y el divorcio entre la iglesia Católica y el Estado era causa de corrupción y que la ruptura de relaciones diplomáticas con los otros países latinoamericanos eran causados por el mismo motivo y que positivamente el atentado contra la vida del presidente Betancourt había sido la causa de dichas rupturas. Que él estaba seguro que la muerte de su hermano Tavito había sido ordenada por el Jefe por puras razones políticas sin ser necesario. Además me señaló Antonio de la Maza que ellos contaban con el apoyo de la Flota Americana la cual llegaría al país a restablecer el orden una vez se hubiera efectuado el golpe de Estado, en el cual estaban envueltos el general Pupo Román Fernández; el general García Urbáez, un alto oficial de apellido Valdez y que se contaba con el general Guarionex Estrella, pero que el propio hermano del general Estrella no se atrevió a abordarle el tema porque no lo encontró en estado de ánimo para abordarle ese tema y además que el Generalísimo le había hecho un obsequio de $2,000.00 en esos días y era inapropiado hablarle en esos días.
Ya me habían informado tanto el señor De La Maza como Juan Tomás Díaz, que el general Román Fernández, había expresado que él estaba en disposición de tomar parte activa, debido a los vejámenes e insultos que él había sufrido de parte del Jefe, que cuando se diera el “golpe”, se haría cargo de la fuerza militar y ocuparían el Palacio Nacional, que él se haría fuerte y dominaría el país con el apoyo que ya ésta tenía pactado con el Gobierno americano, pacto que se hizo a través del Cónsul Americano en esta ciudad quien se había comunicado con el señor Wallace Berry (a) “Wimpy”, quien era íntimo amigo de Antonio de la Maza.
Se comentó entre nosotros, además, que el presidente Balaguer continuaría en el Poder pero atribuyéndole el mando. Se llegó a esta conclusión en razón de que Antonio de la Maza nos informó que el presidente Balaguer había demostrado su inconformidad a un amigo a quien no supe el nombre, pero al Presidente no se le pudo abordar porque estaba siempre ocupado.
Esto que señalo que sucedió en curso de algunos meses. Yo al oír estas cosas pensé que era un asunto de envergadura y me dejé arrastrar por la corriente en la seguridad de que podría tener éxito.
También me conversó además que tan pronto sucediera la trama criminal, se le mostraría el cadáver del Jefe al general Román para convencerlo de que debía actuar. Debo señalar que se había comentado en el grupo el que el general Román se había expresado en el sentido de que solamente él se podía lanzar a actuar con Juan Tomás Díaz.
El plan que escogieron fue el siguiente: aprovechar el conocimiento que tenían de que el Generalísimo en determinadas ocasiones vestía un uniforme militar que solamente utilizaba para ir a San Cristóbal, de esto se conversó hace un mes. En esos mismos días Antonio de la Maza fue a mi casa una mañana y sentados en la sala, él me mostró los planos que habrían de servir para realizar el atentado, los planos eran dos y tenían por objeto acorralar el vehículo en que viajaba el Generalísimo mediante un bloqueo de automóviles en la autopista que conduce de Ciudad Trujillo a San Cristóbal.
Convenido el plan de actuar, en relación a la adquisición de armas, debo declarar que las mismas la suministraron Antonio de la Maza y el Consulado Americano en el país, de acuerdo al siguiente detalle: De la Maza, escopetas y pistolas y el Consulado Americano tres (3) fusiles automáticos M-1, los cuales fueron suministrados por un señor con el pseudónimo de Plutarco Acevedo, quien servía de intermediario con el señor Wallace Berry (a) “Wimpy” y el Consulado americano.
Las escopetas fueron recortadas por Antonio de la Maza y el ingeniero Pastoriza. Debo señalar que a este último lo atraje yo al grupo ya que él mismo se convenció de las ideas que me había expuesto Antonio de la Maza al yo exponérselas. Habíamos convenido que tan pronto el Jefe viniera vestido de militar a la avenida y me pasaran a buscar, sería consumado el hecho. Las armas ya le habían sido entregadas a Antonio de la Maza por el Cónsul Americano, por intermedio de “Wimpy” y el tal Plutarco Acevedo dentro de los primeros diez días del mes de mayo.
El plan consistía en bloquear el vehículo del Generalísimo en la autopista y un carro perseguidor detrás. En caso de que fallara el carro perseguidor en razón de la velocidad del Jefe, debían actuar los ocupantes de los dos automóviles que bloqueaban la autopista. Después de reunirnos en varias oportunidades en esos días quedó concluido el que mi automóvil sería uno de los que bloquearían la autopista, quedando convenido que iría como acompañante mío Pedro Livio Cedeño, quien también formaba parte del grupo. La noche del hecho siendo las 8:00 p.m., pasó Antonio de la Maza acompañado de Pedro Livio Cedeño a recogernos a mí y a Roberto Pastoriza quien ya había sido avisado de que el Jefe bajaría a la avenida vestido de militar, el aviso no sé si fue Miguel Ángel Báez Díaz quien formaba parte del grupo o si fue observado por Antonio y Salvador, los que fuimos a la avenida fueron Antonio de la Maza en el automóvil Chevrolet, Mod. 1960 acompañado de Antonio Imbert, Salvador Estrella y el 1er. Tnte. Amado García Guerrero; la misión de este carro era perseguir el automóvil del Generalísimo y darnos la señal de que venía, apagando las luces. El carro Mercury color zapote propiedad de Salvador Estrella, conducido por el Ing. Pastoriza y ocupado por él solamente debía bloquear el lado Sur de la autopista, para impedir el paso del carro perseguido y el Oldsmobile Mod. 1960, conducido por mí y teniendo como acompañante a Pedro Livio Cedeño, debía bloquear la autopista, tratando de unirse al otro carro para impedir que el vehículo perseguido continuara la marcha y obligarlo a detenerse; minutos después de las 8:00 p.m., emprendimos la marcha hacia la autopista a esperar la llegada del carro del Jefe.
En la autopista esperamos más de una hora, el ingeniero Pastoriza en su sitio y yo en el mío, cuando vimos dos vehículos que se acercaban pero el vehículo de atrás no me dio la señal convenida que era la de apagar las luces para yo saber cuándo debía partir a formar la barrera por lo que no llegamos a formar la barrera. Entonces al pasar el carro del Generalísimo perseguido por el carro de Antonio de la Maza, que era conducido por Antonio Imbert al rebasar el vehículo perseguido llegó a colocársele al lado, oyendo yo entonces los disparos que considero eran de una escopeta viendo al mismo tiempo el fogonazo. Inmediatamente mi vehículo que tenía el frente hacia el este, lo maniobré dando la vuelta para perseguir y darle alcance al vehículo perseguido. Entonces yo pasé al lado del carro del Jefe el cual se había desviado hacía la grama en posición Este-Oeste; mientras tanto el vehículo conducido por De la Maza ya había dado la vuelta e intercambiaba disparos.
Después de yo pasar, di la vuelta, arrojándose de mi vehículo Pedro Livio Cedeño quien de inmediato comenzó a cambio de disparos. Yo mismo me di cuenta que debía realizar este viraje para colocar a Pedro Livio Cedeño en posición favorable en el atentado. Al yo pasar con mi carro pude observar al Generalísimo quien disparaba a los ocupantes del carro Chevrolet. El Jefe estaba de pie y al lado de su vehículo en actitud defensiva, debo señalar además que el Generalísimo estaba de frente hacia la costa. No pude ver si el capitán Zacarías de la Cruz, tomó parte en la balacera porque yo estaba cegado. A seguidas hice un viraje con mi vehículo, dando otra vuelta para ir a buscar al Ing. Pastoriza quien como a un kilómetro del lugar donde ocurrieron los hechos, pudiendo observar que el Jefe estaba tendido en el pavimento y que a su lado estaban Antonio de la Maza, Salvador Estrella y presumiblemente Antonio Imbert. A Cedeño no lo vi. De la Maza tenía en su mano derecha una pistola observando el cadáver y Salvador Estrella quien llevaba un revólver en la cintura se paseaba nervioso y vigilante en ese tramo donde ocurrieron los hechos; Antonio de la Maza trajo el carro Chevrolet al lado del cadáver y entre él y el Ing. Pastoriza arrojaron el cadáver en el baúl con el fin de llevárselo al general Pupo Román para convencerlo a actuar, de acuerdo a lo que me había informado Antonio de la Maza.
De inmediato, Antonio de la Maza se me montó en su carro, el cual transportaba el cadáver del Generalísimo y convinimos llevarlo a casa de Juan Tomas Díaz. Ellos iniciaron la marcha delante y yo detrás. En el carro conducido por De la Maza iban Antonio Imbert, De la Maza, Salvador Estrella y Pedro Livio Cedeño; en el carro guiado por mí íbamos el teniente García, el ingeniero Pastoriza y yo. Yo entré a la casa de Juan Tomas Díaz por la parte sur y De la Maza entró por la parte norte. Yo vi el carro entrar a la marquesina, pero no al garaje.
Ahí alguien me informó que Juan Tomás estaba en casa de su hija Marianela; yo inmediatamente partí con los mismos que habían venido conmigo, es decir, con el ingeniero Pastoriza y con el Tnte.
García, hacia la calle Leopoldo Navarro, donde vive Marianela, la hija de Juan Tomás Díaz. Allí me desmonté y penetré a la casa, estando allí reunidos Juan Tomás Díaz, Modesto Díaz y Luis Amiama Tió. Enteré a Juan Tomás y a los demás, de que el grupo había cumplido su misión y de que el cadáver estaba en la casa de Juan Tomás, refiriéndome el cadáver del Generalísimo.
Modesto Díaz, al enterarse de la noticia, conservó su serenidad habitual y noté en él una expresión de quietud imperturbable; Juan Tomás Díaz se mostró preocupado, pero sereno y Luis Amiama Tió presentó un rostro de incertidumbre. Juan Tomás me ordenó que me fuera a mi casa a acostar, lo cual yo hice.
Con la preocupación que tenía y con la repugnancia que me causó el hecho en el cual yo participé, ya en mi casa, sentí náuseas por la parte que a mí me tocó desempeñar en esos hechos. No podía dormir, y muy preocupado le confesé lo ocurrido a mi señora, quien se alarmó en tal forma, que a seguidas se sintió mal. En la mañana tomé mi automóvil, acompañado de mi esposa y mis hijos, fui a la casa de mi amigo Manuel Tavárez, situada en la calle Plinio Pina, y allí estuve un rato (más de una hora) conversando con éste quien me preguntó si yo sabía sobre el rumor callejero del asesinato del Generalísimo. Éste me señaló que no lo creía. Minutos después, Manuel Tavárez fue a su fábrica, según me dijo, pidiéndome que lo esperara que regresaría seguido; en el trayecto de su casa a la fábrica, éste vio personas civiles con armas en mi casa y al regresar me preguntó qué había pasado conmigo y yo le conté mi participación en los hechos. Inmediatamente, éste alarmado y espantado me dijo que me saliera inmediatamente de su casa, ya que mi presencia podía ocasionarle algún problema, Pastoriza y yo, en las primeras horas de la mañana, quedamos de juntarnos en la casa de Manuel Tavárez, y mientras éste y yo conversábamos llegó Pastoriza. Minutos después fue cuando llegó Manuel Tavárez y tanto Pastoriza como yo le confesamos los hechos. Pastoriza salió en su carro y yo en el mío, frente a la actitud de Manuel, y yo dejé abandonada a mi mujer, donde Manuel, porque ella me dijo que iba a pedirle el carro prestado a aquel, para visitar a una amiga, de cuyo nombre no me enteró.
Las personas que yo entiendo formaban parte del atentado son Juan Tomás Díaz, Modesto Díaz, Antonio de la Maza, Miguel Báez Díaz, Roberto Pastoriza, Salvador Estrella, Antonio Imbert, Pedro Livio Cedeño, Luis Manuel Cáceres hijo (a) “Tunti”, 1er. Tnte. Amado García Guerrero, A.M., Ernesto de la Maza, Luis Amiama Tió. Debo agregar además, que quince días antes del atentado, estuve en casa de Juan Tomás Díaz, Bibín Román, hermano del general Román”.
(Firmado) Huáscar Antonio Tejeda Pimentel,
Declarante
(Firmado) Dr. Teodoro Tejeda Díaz,
Procurador Fiscal del Distrito Nacional
(Firmado) Enriquillo García,
Secretario
TOMADO DEL LISTIN DIARO

 

Dominicana: De Cayo Confites a Playa Caracoles

 Caamaño Deñó  se dirige al pueblo por radio en un momento de la guerra de abril
La Habana (PL) Dicen que el padre de Francisco Alberto Caamaño Deñó, general Fausto Caamaño, al enfrentar a los alumnos cubanos de segunda enseñanza en la escuela que lleva el nombre de su hijo, dijo que ante ellos comparecía un viejo tonto que lloraba por haber comprendido demasiado tarde que su hijo tenía razón en sus ideales de libertad y justicia.
¿Quién podría adivinar que el padre del héroe de Abril, junto con Ludovino Fernández, progenitor de Rafael Tomás Fernández Domínguez, connotados militares cercanos al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, serían procreadores de jefes de la lucha revolucionaria?
Honrosas excepciones confirmaron la regla que de tal padre, tales hijos, en una convulsa época de la historia dominicana que parió una pléyade de héroes.
Por la pluma de dos renombrados escritores dominicanos, Tony Raful y Hamlet Hermann, la historia reciente de ese país cobra vida en sus obras más recientes: De Trujillo a Fernández Domínguez y Caamaño de Raful y Caamaño, biografía de una época, de Hermann, presentados en la 22 edición de la Feria Internacional del Libro de Cuba.
La rebeldía de una generación de dominicanos de mediados del siglo pasado, se gestó en las entrañas de la dictadura y se expandió entre exiliados de ese país que huyeron de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo hacia Cuba, Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos, muchas veces después de sufrir los rigores de la represión y la tortura.
Sobreviviente de dos contiendas insurgentes, las del 14 de junio (1959) y la guerrilla de Caamaño en 1973, el ingeniero y autor Hamlet Hermann ha legado su testimonio en una docena de libros, el más reciente de los cuales es Caamaño, biografía de una época.
Entre las anécdotas producto de sus investigaciones, el laureado escritor contó que el padre de Caamaño visitó Cuba en 1947, cuando se preparaba la expedición de Cayo Confites, destinada a desembarcar en Dominicana para luchar y derrocar a la dictadura de Trujillo.
Cayo Confites
Según Sergio Santana, investigador dominicano, un rico terrateniente de ese país, Juancito Rodríguez, de La Vega, República Dominicana, salió al exilio y se puso al frente de la expedición que se preparaba en La Habana.
José Manuel Alemán, ministro de Educación del gobierno del entonces presidente Ramón Grau San Martín, fue el contacto entre los exiliados y el gobierno, que tenía como jefe del Ejército al futuro golpista y ya entonces General Fulgencio Batista.
Alemán por la parte civil y el coronel Genovevo Pérez Dámera por lo militar, ayudaron a los expedicionarios con el alojamiento y el avituallamiento para la contienda bélica.
La visita de Fausto Caamaño a Cuba, señaló Hermann, tenía dos encomiendas del “Generalísimo”, desalentar el apoyo oficial cubano a la expedición y otra más encubierta, dar muerte al joven de 21 años que se destacaba ya por su fogosidad y verticalidad de sus ideas, Fidel Castro Ruz.
Para suerte de la historia posterior de América Latina y el Caribe, Caamaño padre solo tuvo éxito en la primera de las tareas, ayudado por el gobierno de Estados Unidos, que respaldó a Trujillo y presionó al gobierno cubano para hacer abortar la expedición.
El 13 de julio de 1947 los exiliados dominicanos eligieron un comité central para dirigir la expedición, integrado entre otros, por el profesor Juan Bosch.
Al entrar el mes de septiembre de ese año, el grupo contaba con 4 barcos, 13 aviones y mil hombres armados.
Cuando era inminente la salida del grupo insurgente, Trujillo declaró que “en el momento que el primer invasor pise tierra dominicana comenzaremos a bombardear la ciudad de La Habana“, recoge Santana en su blog: seisantanadominicana.blogspot.com.
Empezaron las deserciones entre la tropa, confusiones y escaramuzas con la marina cubana y los expedicionarios restantes fueron obligados a desembarcar en Antillas, actual provincia de Holguín, donde fueron desarmados y conducidos al recinto militar de Columbia en La Habana.
Estando prisionero en Columbia, Juan Bosch se declaró en huelga de hambre hasta tanto no fueran liberados todos los expedicionarios, a lo cual finalmente accedió el gobierno cubano.
Expedición y Movimiento 14 de Junio
Tanto la expedición como el movimiento 14 de Junio formado posteriormente a las acciones de esa fecha, son hechos que van subordinados a tres de los temas más importantes de la historia dominicana.
El primero, el régimen de Trujillo; dos, el golpe de estado al primer gobierno electo democráticamente luego de 31 años de dictadura trujillista, con el ajusticiamiento del tirano el 30 de mayo de 1961; y tres, la revolución de 1965, que trajo consigo la intervención militar estadounidense, dice Ernesto Guzmán Alberto, en su ensayo Expedición y Movimiento del 14 de Junio.
Los que se entrenaban en 1959 para acometer el plan insurgente eran 211 dominicanos, 20 cubanos, 13 venezolanos, 9 puertorriqueños, 3 norteamericanos, 3 españoles, un guatemalteco y un nicaragüense, según Guzmán.
La expedición del 14 de junio de 1959 prevista para entrar en territorio dominicano por Constanza, Maimón y Estero Hondo, fue la insurrección armada más destacada acometida contra el régimen de Trujillo.
Organizaciones dominicanas en el exilio se reunieron en La Habana en marzo de 1959 para formar el Movimiento de Liberación Dominicana (MLD) con una división armada denominada Ejército de Liberación Dominicana (ELD).
En Dominicana también se reunieron fuerzas antitrujillistas para integrar formalmente un movimiento armado en torno al MLD y lo convirtieron en un solo frente.
Ya entrenados militarmente jóvenes del MLD en Cuba, fueron divididos en cinco pelotones de 50 hombres cada uno. Según el ensayista Ernesto Guzmán, el grupo se componía de 261 combatientes en total.
El 14 de junio de 1959, se había previsto la entrada del grupo insurgente por Constanza, Maimón y Estero Hondo, pero en esa fecha solo se pudo aterrizar en el aeropuerto militar de Constanza.
Este contingente estuvo comandado por Enrique Jiménez Moya y el cubano Delio Gómez Ochoa, este último comandante del Ejército Rebelde al triunfar la Revolución Cubana y hoy reconocido como héroe en la República Dominicana.
Un total de 56 combatientes iban a bordo de esa nave que debió desviarse de San Juan de la Maguana hacia Constanza, obligada por condiciones atmosféricas adversas.
Recibidos por los disparos de militares apostados en ese aeropuerto, el grupo fue impedido de bajar sus armas y pertrechos del avión, que levantó vuelo después de dejar a los combatientes.
El arribo del avión debió estar respaldado por la llegada de lanchas con el resto de los expedicionarios, pero también enfrentaron inconvenientes que retrasaron su desembarco.
La mayoría de los insurgentes capturados por las tropas de Trujillo fueron torturados en las cárceles del régimen. Del total de combatientes, sobrevivieron los dominicanos Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas, Francisco Medardo y los cubanos Delio Gómez Ochoa y Pablo Mirabal.
El movimiento integrado posteriormente en su mayoría por estudiantes universitarios, que honraba a los héroes caídos, desarrolló varias actividades clandestinas contra la dictadura que rápidamente detectó la ubicación del foco subversivo en torno a la Universidad de Santo Domingo.
Manolo en un discurso en el Parque Independencia 1963
Los arrestos no se hicieron esperar, cayendo Manolo Tavarez Justo, Leandro Guzmán, Pedro González, esposos de Patria , María Teresa y Minerva Mirabal (luego asesinadas por la tiranía) hasta aproximadamente un centenar de miembros del Movimiento 14 de Junio.
Luego del ajusticiamiento del dictador, el Movimiento pasa de la clandestinidad a la legalidad, convirtiéndose en una organización política.
Caamaño, ejemplo que no muere
Francisco Alberto Caamaño Deñó fue fusilado el 16 de febrero de 1973 por orden del entonces presidente Joaquín Balaguer, de quien se ha dicho era alumno del dictador Trujillo, pero que en opinión del ex guerrillero y autor, Hamlet Hermann, fue maestro y guía del tirano.
En la presentación del libro Caamaño, biografía de una época, que según su autor le llevó 39 años y ocho meses escribirlo, el ex embajador de Cuba en República Dominicana, Omar Córdoba, dijo que Francis, como le conocían sus amigos, evolucionó de estricto y honesto jefe militar durante la dictadura, a líder del ejército constitucionalista que buscaba devolver a la presidencia al profesor Juan Bosch, derrocado en 1963, siete meses después de ser electo democráticamente.
El héroe dirigió al pueblo que, casi desarmado, se enfrentó a la invasión de este país por más de 40 mil marines de Estados Unidos. República Dominicana fue el único país invadido militarmente tres veces (1904, 1916 y 1965) durante el siglo XX por fuerzas de Estados Unidos.
La de 1965 fue la gota que derramó la copa de las inquietudes patrióticas de Francisco Caamaño. De oficial militar e hijo de uno de los generales trujillistas más connotados, se transformó en símbolo universal de la lucha frontal contra el imperialismo.
Sin vencer al imperio, pero sin ser vencido, el coronel Caamaño, quien llegó a ocupar la Presidencia provisional del país, transigió poner fin a un conflicto que agobiaba al país y empezó a padecer el perverso castigo del ostracismo cuando es designado agregado militar de la embajada dominicana en el Reino Unido.
No le fue permitida ninguna comunicación con el pueblo que lo tenía como su gran esperanza. Ante esa situación optó por prepararse para cumplir la promesa hecha a los dominicanos cuando renunció a la Presidencia del gobierno en armas.
A pesar de los ocho años que lo separaron del pueblo dominicano, su recuerdo seguía siendo poderoso. De acuerdo con su más dedicado biógrafo, es en Cuba donde Caamaño alcanza la madurez de su pensamiento político.
Joaquín Balaguer, impuesto en la presidencia dominicana por Estados Unidos, fue informado del desembarco de Caamaño y sus guerrilleros por Playa Caracoles en la primera semana de febrero de 1973.
Según Hermann, entraron en acción al tercer día, se separaron al sufrir heridas el mejor hombre de la guerrilla e insistir Caamaño en cuidarlo, quedándose en compañía de otro combatiente, después de lo cual fueron capturados los tres y el resto de la guerrilla lo confirmó al interceptar trasmisiones del Ejército.
Un dominicano defendiendo su dignidad frente a un Yanqui invasor
Al consultársele a Balaguer qué acción tomar con Caamaño, dijo airado que para ellos no había cárcel, lo cual fue interpretado como su orden de dar muerte al jefe de la guerrilla y sus acompañantes.
El mandato se cumplió el 16 de febrero, pero su recuerdo perdura porque como dijera su compañero de armas y biógrafo, citando al generalísimo Máximo Gómez ante la inesperada muerte de Martí:
“Duerme en paz compatriota y amigo querido, que yo digo de ti lo que la Historia ha dicho del héroe griego: bajo el cielo azul de tu patria, no hay tumba más gloriosa que la tuya.”
Por Elsy Fors *
* Periodista de la Redacción de Lenguas Extranjeras de Prensa Latina
jhb/ef