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Elementos para la independencia tecnológica

educación

Muchas veces se habla de independencia tecnológica y de soberanía nacional, sobre todo en estos tiempos en que día tras día van surgiendo nuevos elementos (gracias al gran Edward Snowden [0]) del espionaje masivo al que estamos expuestos a manos de la CIA y la NSA yanquis.

Pero, ¿cómo llegar a tan glorioso (y beneficioso para el país) estadio? En otros artículos ya expresamos que el uso masivo de Software Libre[1] en el Estado es una de las condiciones necesarias, más no suficientes, para ello. Enfoquémonos pues en otras cosas que serían necesarias, al menos para quien esto escribe.

Se me ocurren varias cosas para la emancipación tecnológica. Pero la gran mayoría no tienen que ver con el presente, sino más bien con el futuro. O sea, creo que es mejor apuntar las baterías para asegurar el futuro que usarlas para tratar de modificar el presente. En ese sentido me vienen a la cabeza las palabras del compañero presidente a la hora de asumir: “Educación, Educación, Educación”.

Porque el espíritu crítico y libertario no se puede inducir mágicamente en nuestros técnicos, científicos y ciudadanos en general. Hay que establecer un plan para garantizarlo en un futuro, esperemos no muy lejano. Se me ocurren varias acciones en ese sentido, desde lo curricular y desde lo extra-curricular, desde la educación primaria hasta la terciaria.

A nivel de educación primaria se podría aprovechar el parque informático que ya está en manos de los niños (gracias al Plan Ceibal) y empezar a formarlos en programación. A la altura de 9 o 10 años ya se pueden entender algoritmos básicos y hay lenguajes de programación y software para aprender a programar a esa edad. No se pretende que todos los niños salgan programadores, como tampoco se pretende que todos los niños sean músicos cuando se les brinda educación musical a dicha edad ni se pretende que sean todos atletas cuando se les brinda educación física. La programación es una herramienta importantísima hoy en día. Aprender algunas cosas básicas los ayudará en varios sentidos a lo largo de toda su vida. Métodos para ordenar cosas, búsqueda de distintas soluciones para un problema, mejorar las soluciones que ideamos a primera vista (optimización), planificación, etc.

Creo firmemente que las computadoras del Plan Ceibal están siendo sub-utilizadas. Se ha hecho mucha promoción de que un muchacho “generación Ceibal” de 13 años ganó un concurso de Google pero si rascamos un poco encontramos que hay sólo 2 gurises de esa edad que participan en la creación de software para las ceibalitas (y llegaron a eso por el apoyo de su entorno familiar, no por el apoyo desde el Plan Ceibal). El porcentaje es pésimo pues si consideramos que hay más de medio millón de gurises entre 5 y 14 años llegamos a que sólo un 0,000004 % de los usuarios de ceibalitas tienen habilidades como para aportar para mejorar el software que usan.

También se podrían generalizar iniciativas como el Proyecto Butiá [2] que busca incentivar la programación de robots usando plataformas simples y económicas. Está pensado para secundaria, pero en este video podrán apreciar cómo en una escuela han podido crear un grupo que hizo un robot tomando como base una ceibalita (Escuela Nº 65 de la ciudad de Treinta y Tres) así como también apreciarán lo altamente motivados que están los niños para seguir aprendiendo sobre esos temas.[3]

A nivel de educación secundaria se debería continuar con herramientas de programación y estudios de algoritmos, así como también con iniciativas como el Plan Butiá recientemente mencionado.

Otra cosa que se podría incentivar es la creación de “Clubes de Hackers”. No se asusten, no estoy planteando que se les enseñe a robar contraseñas de cuentas bancarias, estoy hablando del verdadero significado de la palabra “hacker”. En esta página [4] sobre ética hacker se dice que “… la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza”.

En estos clubes de hackers se pueden plantear problemas ya de escala media y explorar distintas soluciones integrando distintas disciplinas. Sería todo un desafío altamente beneficioso para toda la comunidad educativa del centro de estudios y también para el futuro de todo el país si esta iniciativa se masificara.

Hay experiencias de laboratorios hackers [5] y encuentros de hackers [6] en todo el mundo. Se crean y fomentan espacios donde la ciencia, la investigación por nuevas tecnologías y el arte se mixturan maravillosamente.

A nivel terciario también hay cosas para hacer. En particular referidas al tratamiento de temas que suelen ser áridos y cuestionadores como por ejemplo el estudio de aspectos referidos a lo que se ha dado en llamar “Sistema de Propiedad Intelectual” y también a temas éticos en la vida de los profesionales. Cuando hablamos de “sistema de propiedad intelectual” nos referimos a un conjunto de elementos como las patentes, las licencias, las marcas, los derechos de autor, denominaciones de origen, etc.

Hoy en día, y cada vez más, estamos regidos por reglamentaciones y tratados donde el tema de “propiedad intelectual” se insinúa pero no se muestra claramente hasta que ya es demasiado tarde. Todos escuchamos hablar de los tratados de libre comercio (TLC), pero pocos saben que uno de los temas más importantes (sino el más) es el referido precisamente a que se reconozcan derechos de los países centrales en el tema licencias sobre patentes y derechos de autor. De esta manera se aseguran un futuro próspero (los países centrales) pues no hay casi nada que podamos hacer sin pagarles por dichos conceptos. No es un dato menor que en toda Latinoamérica el 93% de las patentes otorgadas lo son a manos de “no residentes”, o sea de personas y empresas extranjeras. Es literalmente dinero que se va de nuestros países a las casas centrales de las multinacionales. Ya he expresado en otros artículos que el actual sistema de propiedad intelectual es el colonialismo del siglo XXI, y estoy cada día más convencido de ello.

Como es un tema difícil de estudiar y entender se suele dejar este tema en manos de unos pocos abogados que no siempre tienen como objetivo el interés general. Creemos fundamental discutir estos temas lo más ampliamente posible, motivando a que más personas se empapen en esta temática para poder entenderla (para luego tomar acciones) en su justa dimensión.

Otro tema que debería discutirse ampliamente a nivel terciario es el del ejercicio profesional y académico. ¿Qué tipo de profesionales queremos? ¿Qué profesionales tenemos? ¿Cómo hacemos para ir de lo que tenemos hasta lo que queremos?.

¿Es válido que el país invierta dinero de TODOS los uruguayos en la formación de un profesional que luego se va a hacer carrera en otro país? ¿Cómo hacer para que los profesionales que emigraron vuelvan a nuestro país? ¿Qué es mejor para el país? ¿Apostar por profesionales que hagan libre ejercicio de la profesión o por profesionales que desarrollen su vida laboral en organismos públicos?.

A nivel académico: ¿Se está apoyando con becas para estudios de post-grado a quienes más lo necesitan o a cierta elite académica? ¿Cómo hacemos para apoyar a los profesionales que van a otros países a continuar con estudios de post-grado? Muchas veces estos profesionales pasan largas estadías en ambientes muy absorbentes (y hasta hostiles) y alejados de sus familias y seres queridos, lo cual puede derivar en problemas de todo tipo. ¿Tiene sentido invertir 25 años en la formación de una persona si luego no se puede aprovechar todo su potencial?.

Estas son algunas interrogantes que (junto a otras) creemos deberían ser discutidas y resueltas a nivel de educación terciaria.

mateamargo.org.uy

 

[0] http://es.wikipedia.org/wiki/Edward_Snowden
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre
[2] http://www.fing.edu.uy/inco/proyectos/butia/
[3] http://www.youtube.com/watch?v=atbKInwJEeE
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Ética_hacker
[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Hackerspace
[6] http://es.wikipedia.org/wiki/Hackmeeting

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Fuente: http://www.mateamargo.org.uy/index.php?pagina=notas&seccion=el_fogon¬a=417&edicion=17

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Democratizar es desmercantilizar

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Emir Sader, Página12

La fragilidad de las democracias liberales quedó confirmada conforme pudieron convivir con el neoliberalismo y, más que eso, ser funcionales a ese modelo de exclusión social. La brutal penetración del dinero en todos los poros de la sociedad llegó de lleno a la política, con el financiamiento de campañas electorales, con los lobbies en los parlamentos, todo absorbido por las democracias liberales, revelando su inmensa elasticidad. Así como, a la vez, convivieron y lo siguen haciendo con modelos económicos neoliberales, de concentración de renta, exclusión social, expropiación de derechos fundamentales, aumento exponencial de la pobreza y la miseria.

Lo destacaba bien Marx, al decir que cuando las constituciones liberales enuncian que “todos son iguales frente a la ley”, ahí empieza la desigualdad. Pero mientras sea desigualdad económica, social, cultural, el liberalismo las soporta, con tal de que sus cánones para calificar a un país como democrático sigan vigentes: separación de los poderes, elecciones periódicas, multiplicidad de partidos, prensa libre (“libre” quiere decir “privada” en el vocabulario liberal).

La era neoliberal representa el máximo de realización del capitalismo en su afán de transformar todo en mercancía, en mercantilizar todo. Libre de las trabas de las reglamentaciones estatales, el capital fluye sin limitaciones, realizando la utopía de que sea un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio.

En nuestros países, esos procesos han trasformado profundamente a nuestras sociedades, destruyendo la escasa red de protección de nuestros Estados, transfiriendo hacia el mercado lo que eran derechos: a la educación, a la salud, a la cultura, al transporte, a la vivienda.

Gobiernos posneoliberales tratan de revertir ese brutal proceso de mercantilización, reponiendo en la esfera pública lo que fue llevado a la esfera mercantil. Frenando los procesos de privatización, revirtiendo en algunos casos empresas privatizadas a la esfera estatal. Pero, en lo fundamental, reconociendo y ampliando derechos de la gran mayoría de la población, víctima de la expropiación de derechos de parte del neoliberalismo.

La polarización fundamental en la era neoliberal se da entre la esfera mercantil y la esfera pública. Aquella, la esfera del mercado, del consumidor, de la selección social por medio del dinero. La esfera pública, a su vez, es la esfera de los derechos, de los ciudadanos, de la inclusión social.

El Estado es un espacio de lucha hegemónica entre la esfera pública y la esfera mercantil, pudiendo ser tanto un Estado financiarizado, cuanto un Estado refundado alrededor de la esfera pública. En el Estado, decía Pierre Bourdieu, siempre hay una mano derecha y una mano izquierda.

El neoliberalismo destroza al Estado e intenta imponernos la opción entre estatal y privado. Es decir, entre un Estado desarticulado por ellos o el mercado, que es lo se esconde detrás de lo que ellos llaman espacio privado.

Mientras que la disyuntiva es distinta: donde el neoliberalismo habla de esfera privada, lo que hay es la esfera mercantil. Y la esfera contrapuesta no es la esfera estatal, sino la esfera pública. La polarización que articula el campo teórico en la era neoliberal es la que se da entre esfera pública y esfera mercantil.

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el trasporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancia.

Esa es la mayor batalla de la era neoliberal: la afirmación hegemónica de la esfera pública en contra de la esfera mercantil. Una sociedad justa es una sociedad centrada en la esfera pública, en la universalización de los derechos, en los ciudadanos, como sujetos de derecho; objetivos de los gobiernos posneoliberales

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BALANCE PAPAL: Jorge Bergoglio cumple medio año como sumo pontífice

A seis meses, un primer balance

English: Cardinal Jorge M. Bergoglio SJ, Archb...
English: Cardinal Jorge M. Bergoglio SJ, Archbishop of Buenos Aires, celebrating mass at the XX Exposición del Libro Católico (20th Catholic Book Fair), in Buenos Aires, Argentina. Español: Cardenal Jorge M. Bergoglio SJ, Arzobispo de Buenos Aires, celebrando misa en la XX Exposición del Libro Católico, en Buenos Aires, Argentina. (Photo credit: Wikipedia)

as preocupaciones, los desafíos y el impacto que provocó en el mundo el Papa Francisco.

Cabe preguntarse si pasados los primeros seis meses del pontificado de Francisco no es ya el momento de realizar un balance de su gestión. Desde el punto de vista político, los analistas podrían decir que la etapa de los iniciales fervores y entusiasmos ya ha pasado. Desde un enfoque histórico, para la milenaria Iglesia se trataría de apenas un instante. Pero también es cierto que el mismo evangelio aconseja estar siempre preparados porque “el Hijo del Hombre vendrá a la hora menos pensada”; es decir, que siempre se está en tiempo de examen, de balance, por más que no sea el final y definitivo.

Pocas semanas atrás, en un fugaz encuentro en Buenos Aires con un sociólogo italiano, viejo conocido, docente universitario en Europa, experto analista de los fenómenos religiosos y agudo observador, le pregunté qué pensaba del Papa y de su pontificado. Este profesor romano, alegre y algo escéptico, tal como corresponde a su condición de ciudadano de la caput mundi, elogió sin reservas la figura de Francisco y su contagiosa simpatía, pero con respecto a evaluar su gobierno me dijo: “Iremos viendo lo que hace”. Por su parte, un prestigioso intelectual y periodista de la capital italiana, a su paso en esos días también por nuestro país, me lo confirmaba: “No caben dudas de que este Papa en poco tiempo cambió radicalmente el estado de ánimo de los católicos, es increíblemente querido y admirado, pero nadie conoce sus planes de acción y tampoco sabemos bien hacia dónde apunta”.

Pero las novedades han llegado de repente: tenemos un nuevo secretario de Estado y un nuevo presidente del Governatorato vaticano, los monseñores Pietro Parolin (italiano, hasta ahora nuncio en Caracas) y Fernando Vargez (español, durante años secretario del cardenal argentino Eduardo Pironio). Los he conocido personalmente a ambos y todo confirmaría la línea pastoral de Francisco. Entonces, ¿qué balance puede hacerse hoy de su gobierno? En primer lugar habría que señalar la vigencia de la extrema (y todavía creciente) popularidad en buena parte del mundo, puesta de manifiesto de una manera extraordinaria durante los días del multitudinario encuentro en Río de Janeiro con ocasión de celebrarse la Jornada Mundial de la Juventud. De esa antes desconocida capacidad de comunicación masiva, Jorge Bergoglio hace ostentación todas las semanas en Roma, en las audiencias de los miércoles y en el Ángelus de los domingos, siempre en la Plaza de San Pedro. Y de Brasil a Roma volvió lleno de gloria después de que uno, dos o tres… millones de jóvenes lo ovacionaran a cada paso como a un líder amado. Regresa al estilo de Julio César o de Napoleón después de alguna de sus rutilantes victorias. En una Iglesia que advertía perder terreno y que contemplaba angustiada la ausencia de nuevas levas, Francisco parece resucitar la popularidad de Juan Pablo II. Y este fenómeno le agrega fuerza a la hora de enfrentar los tres grandes desafíos de su pontificado: la tolerancia cero para con los abusos sexuales de menores por parte de religiosos, la transparencia en materia económico-financiera en el Vaticano y la reforma de la curia central, el equipo de gobierno del Papa. Desde esta óptica, es menos populista y más reformador.

En segundo lugar, no puede dejar de considerarse su estilo de comunicación, tanto verbal como gestual, apoyado en una imagen de extrema austeridad, en el alejamiento de toda forma de suntuosidad y en su tenaz defensa de los más pobres y desprotegidos de la sociedad. En este sentido, su figura se convierte en la de un paladín de la justicia, un testimonio creíble, un modelo digno de ser imitado, profundo cuestionador de otros dirigentes sociales y políticos. Lejos de toda forma convencional o burocrática, sorprende con las cartas manuscritas, los llamados telefónicos personales, los continuos y genuinos encuentros con niños, ancianos y enfermos en cada audiencia. Cuando su popularidad alcanza los puntos más altos, él afirma que las estadísticas que cuentan son las que hace Dios. Esa Iglesia “pobre y para los pobres”, que a él le gustaría, se convirtió en una expresión destinada a perdurar en la memoria histórica y a conquistar a muchos.

En tercer lugar, sorprende su silencio hasta llegada la hora de anunciar nombramientos para los puestos clave. Bergoglio es un hombre acostumbrado a gobernar y no anuncia sus decisiones antes de ejecutarlas. Los cambios se ven cuando ya se han llevado a cabo, no antes. En ese sentido, no abandona su condición de jesuita por el hecho de ser papa, el primero de la Compañía de Jesús: sigue siendo un hombre político.

¿Se lo percibe como demasiado argentino fuera de nuestro país? Ciertamente es sustancialmente argentino (por no decir, como Mariano de Vedia en su biografía, “porteño de pura cepa”), pero en todo caso lucen en él las mejores virtudes de nuestra nación (y de esta ciudad) y no tanto sus defectos. De hecho, Bergoglio se muestra amigable, informal, sin temores ni complejos, alegre y decidido. Curiosamente, estos aspectos atractivos de su personalidad no eran tan conocidos durante sus años en la Arquidiócesis de Buenos Aires: fue un cardenal de bajo perfil, serio, callado, más amigo de escuchar que de decir. El conflicto interno con el gobierno nacional y su intransigencia con parte importante de la curia romana lo dejaban en incómoda posición.

Ya lleva escrita una encíclica, aunque fue obra de Joseph Ratzinger, su predecesor y actual hombre de consulta, prestigioso intelectual, incomprendido todavía hoy, y cuya renuncia marcará la historia. Probablemente se decida a encarar algunos viajes internacionales más adelante (viajar no le atrae mucho), pero no hay anuncios formales todavía. También su agenda es reservada y puede ofrecer repentinas sorpresas, como la de su ida a la Isla de Lampedusa.

Se lució en la improvisada conferencia de prensa en el avión que lo llevaba de regreso de Río de Janeiro a Roma. Nunca había concedido un encuentro de esas características. Respondió a preguntas embarazosas y arduas con notable tacto y amplitud, pero sin abandonar nunca el nexo con la tradición, ni moverse un ápice de lo que marca la mejor ortodoxia. Su plus, en todo caso, radica en la sorprendente dimensión humana y pastoral de la que hace gala. Para algunos entendidos, ya cometió desaciertos en los nombramientos en el IOR (el Banco del Vaticano) y en la elección de algunos consultores, pero habría que entender si fueron equivocaciones a las que fue llevado por algunos burócratas de la vieja curia o si sólo se debieron a su responsabilidad. Es sabido que Bergoglio es hombre de tomar decisiones en soledad. Alguna elección episcopal así lo confirmaría.

Uno de los vaticanistas mejor informados, el italiano Sandro Magister, afirmaba con acierto en su blog: “Un elemento clave de la popularidad de Francisco es su credibilidad personal. Como arzobispo de Buenos Aires vivía en un modesto piso de dos habitaciones. Se cocinaba él mismo. Se movía en autobús y subte. Huía como de la peste de las citas mundanas. Su modo de hablar es probablemente uno de sus rasgos más originales: sencillo, comprensible, comunicativo. Tiene la apariencia de la improvisación, pero en realidad está cuidadosamente estudiado, tanto en la invención de las fórmulas como en los fundamentos de la fe cristiana que él más ama repetir y que se condensan en un consolador ‘todo es gracia’, la gracia de Dios que sin cesar perdona, aunque todos sigamos siendo pecadores. Pero además de las cosas dichas están las que han sido deliberadamente calladas. No puede ser casualidad que no hayan salido aún de los labios de Francisco las palabras aborto, eutanasia, matrimonio homosexual”.

Y bien, ¿a qué arqueo llegamos después de seis meses? A que él sabe lo que está haciendo y nosotros, poco. A que sus prioridades siguen apuntando a darle coherencia y credibilidad a la Iglesia, aspirando a la vida ejemplar de sus dirigentes y castigando las conductas perversas, mediocres e interesadas. Que quiere ser un mensajero de la paz y del diálogo. Que anhela con una relación ecuménica e interreligiosa amplia y generosa. Que está decidido a exigir seriedad y transparencia en su sede, no siempre tan santa. Que ninguna de sus prioridades tiene que ver con la agenda que hubiera pretendido imponerle la opinión pública a cualquier otro papa. Que va a ir “contra corriente” cueste lo que cueste, en temas económicos, políticos y éticos; tratando de preservar su autonomía y su irreductible opción por los pobres.  

 

José María Poirier. Director de la revista Criterio.

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/?p=4554

El capitalismo en 10 lecciones

Comentarios al libro de Michel Husson

 

 

Viento Sur

 

“Un libro imprescindible” anuncia el título del excelente prólogo de Manuel Garí y Nacho Álvarez. Ciertamente, el libro del economista Michel Husson, El capitalismo en 10 lecciones /1, es del todo necesario para quienes deseen iniciarse rigurosamente en la crítica marxista del capital. Husson consigue sintetizar en 10 capítulos los elementos fundamentales para entender y criticar el capitalismo, en un volumen de fácil lectura, pensado para el público general y acompañado de las agudas ilustraciones de Charb, sin las cuales el libro no sería igual de incisivo. La propuesta del economista marxista, de origen francés, es también una buena herramienta para activistas que quieran introducir-se en la crítica de la economía política.

¿Qué es el capital?

El orden de los capítulos no es aleatorio, sigue un hilo conductor que va desplegando los elementos y categorías fundamentales para entender el capitalismo en su fase actual. La lección que abre este breve curso ilustrado de economía heterodoxa aborda de qué hablamos cuando hablamos de capitalismo como sistema económico-social. En la primera página se establece una definición de capital, como relación social basada en la propiedad de los medios de producción. Esta apropiación privada diferencia entre quienes tienen y quienes, al no tener nada, deben vender su trabajo para vivir. El capital se define como una relación social basada en la explotación; no es, entonces, sólo una cantidad de dinero ni una inversión mobiliaria, productiva o financiera. Dónde hay capital hay trabajo, y se reproduce mediante un proceso de permanente autovalorización, regido por un régimen de competencia que obliga a cada capitalista a aumentar su capital reduciendo el valor unitario de cada mercancía, y que es sacudido por sus propias contradicciones durante las crisis.

Pero esto no ha sido –ni será– siempre así, se trata de un sistema de producción histórico que, como todos los anteriores, tiene su momento de emergencia, maduración pero también de extinción. La división del trabajo y el mercado son consustanciales al capitalismo, pero también caracterizaron sociedades anteriores, en las que a diferencia del capitalismo el valor de uso regía la producción y el comercio. Si entendemos la historia como un proceso dialéctico observamos como lo viejo da paso a lo nuevo dejando siempre un sedimento donde las nuevas formas desarrolladas de relaciones sociales de la producción, el intercambio y el consumo conviven con otras más arcaicas. Husson combina varios factores para explicar el surgimiento del capitalismo: el mercantilismo de las ciudades estado entre el siglo XIV y XVI; el saqueo de las regiones descubiertas y colonizadas más allá de Europa; la posterior revolución industrial; el acceso a recursos naturales como el carbón y los progresos tecnológicos; la subsunción del trabajo al capital –especialmente a través de la mecanización de la industria–, los aumentos de productividad que esto produjo; la destrucción progresiva de los commons, es decir, las tierras y los recursos de uso colectivo propios de las sociedades campesinas, y los cambios institucionales que facilitaron la conversión de la aristocracia en burguesía agrícola e industrial. Lejos de tratarse de un proceso “natural” más bien asistimos a un proceso histórico caracterizado por la violencia estatal y el enfrentamiento entre grupos sociales. Este escenario complejo no permite explicaciones mecanicistas, monolíticas, de burda lógica monocausal. El surgimiento y expansión del capitalismo adopta diversas formas dependiendo de las peculiaridades autóctonas de cada región, influido por las nuevas características de las fases de su desarrollo por todo el planeta.

¿De dónde viene el beneficio?

¿De dónde viene el beneficio?, es el título del segundo capítulo. Como pilar fundamental de la acumulación del capital, Husson lo aborda partiendo de la noción de excedente: aquello que la sociedad produce por encima de su nivel de mera reproducción de las condiciones de existencia de los productores. En una sociedad de clases como la capitalista este excedente es apropiado por un grupo reducido dentro de ella. El apartado sobre las teorías del beneficio es sin duda uno de los mejores fragmentos del libro. Partiendo de la teoría del valor-trabajo iniciada por los clásicos Smith y Ricardo y perfeccionada por Marx, Husson consigue resumir en pocas páginas las críticas más importantes a los pilares de la teoría económica ortodoxa como el individualismo metodológico, los modelos de equilibrio, la optimización paretiana, la remuneración de los factores capital y trabajo, y la ya demostrada falaz, por los mismos keynesianos de Cambridge, teoría del capital. El autor va más allá del burdo tópico según el cual los economistas son agentes a sueldo del capital o que la mera utilización de las matemáticas en sus modelos es reaccionaria. Lo más grave de la economía dominante, denuncia, es la pretensión de que se basa en una visión científica de la sociedad y, por tanto, no intoxicada de ideología aunque sea obvio que estas afirmaciones ya están, en sí mismas, saturadas de ideología.

¿Por qué los ricos son más ricos?

La tercera lección aborda rigurosamente la evolución y profundización de las desigualdades. Para explicar por qué los ricos son mas ricos hace falta observar la estrecha relación que guardan dos características básicas del capitalismo: el aumento de la productividad y el incremento de las desigualdades. Hasta los años 70 los aumentos de productividad se veían reflejados en aumentos salariales. Después de la crisis de los 70 y la ofensiva neoliberal, los aumentos de productividad se empezaron a revertir mayoritariamente en los beneficios empresariales estancando así los salarios. De este modo las rentas del capital ganaron terreno en detrimento de las rentas salariales en el conjunto de la renta nacional. A pesar de que diversos estudios indican que el número de pobres se ha reducido en los últimos años, no es menos cierto que han aumentado exponencialmente las desigualdades sociales. Así, la pobreza relativa sigue en aumento, pues la pobreza misma no es en sí un valor estanco que se pueda considerar abstractamente, sino que está en función del conjunto de la sociedad, de su modelo de consumo y su cultura. Por ello, a pesar de la aparente paradoja, la inmensa acumulación de riqueza es la responsable de la profundización de las desigualdades. El capitalismo es enormemente excluyente y las necesidades sociales se satisfacen solo si son rentables.

¿Qué necesitamos (realmente)?

Precisamente sobre las necesidades, ¿Qué necesitamos (realmente)?, versa el cuarto capítulo. Husson muestra como los cambios en la estructura de la demanda acentúan la crisis sistémica. Se observan tres tendencias. Primero, el desplazamiento de la demanda social de los bienes manufacturados a los servicios, estos últimos caracterizados por unas tasas de productividad menores. Segundo, la reducción de la presión fiscal, al mismo tiempo que aumenta el consumo del sector público, contrarrestado parcialmente durante las últimas décadas por la ola de privatizaciones. Y tercero, la evolución de la productividad, creciente pero a un ritmo menor. La combinación de estas (contra)tendencias da lugar, según Husson, a una demanda social cada vez menos conforme con las exigencias de rentabilidad, en contradicción con las exigencias de acumulación, porque equivale a un desplazamiento hacia sectores de menor potencial productivo y de menor potencial en términos de beneficio. Dado que lo importante para el capital es la rentabilidad se intentará adecuar las necesidades a este objetivo sin considerar su satisfacción social óptima.

Una de las salidas a esta situación de estancamiento de la rentabilidad en los sectores productivos y de las rentas salariales, comentada anteriormente, es la inversión en sectores de bienes de lujo. Estos sectores son favorecidos por la desigualdad en el reparto del beneficio hacia arriba. Este proceso no es suficiente para explicar el desencadenamiento de la crisis, que veremos más adelante, pero nos muestra la transición hacia un capitalismo que acumula poco y profundiza las desigualdades y en el que su reproducción pasaría necesariamente por una involución social generalizada.

¿Qué no es mercancía?

La quinta lección: ¿Qué no es mercancía?, presenta otro de los procesos importantes en la dinámica del capital: la mercantilización de la vida. Destaca como el trabajo se ha convertido en una mercancía y como la extensión del capitalismo al conjunto del planeta ha permitido al capital hacerse con reservas inagotables de mano de obra barata mediante la disolución de las formas de vida precapitalista. Esta dinámica aumenta los ejércitos de reserva en los países desarrollados y presiona a la baja los salarios. También aborda los más recientes debates sobre la mercantilización de la naturaleza, el conocimiento, los productos inmateriales y los commons. En uno de los pasajes más interesantes, Husson recupera la crítica a la teoría ortodoxa que pretende reducir todo comportamiento humano a un cálculo individual de utilidad traducible en dinero, algo a todas luces irracional sobre todo si tratamos con bienes públicos o colectivos. Como resistencia a esta dinámica, destaca Husson, que todo progreso social, ha pasado por procesos de desmercantilización, forzosamente impuestos al capitalismo pues van en contra de su lógica profunda.

¿Es posible un capitalismo verde?

El capítulo sexto aborda otro de los debates más en boga recientemente: ¿Es posible un capitalismo verde? Para justificar su imposibilidad, Husson analiza el efecto que tendría en la rentabilidad una hipotética reducción de la intensidad energética en la producción. Por un lado se observa que si se pretende mantener la tasa de beneficio, al mismo tiempo que se aumenta el coste por la introducción de tecnologías más limpias, indudablemente se hará a costa de las rentas salariales. Por otro lado, la rentabilidad se verá deteriorada pues productos más eficientes energéticamente tendrán un coste superior para los consumidores, y aquí es donde surgen los problemas en la realización de estas mercancías en un contexto de estancamiento salarial. Husson también critica detalladamente como las soluciones de mercado para la cuestión ecológica están condenadas al fracaso, destacando así la contradicción entre eficacia medioambiental y eficacia económica entendida, estrechamente, como la optimización del beneficio. Capitalismo verde es un oxímoron, y sus defensores olvidan que este sistema se basa en la ganancia, la competencia y la ley del valor.

¿A que conduce la globalización?

Otro de los fenómenos importantes en la historia reciente del capitalismo es abordado en la séptima lección: ¿A que conduce la globalización? En ella se describe lo que se ha llamado popularmente como la fábrica global, así como la internacionalización de la división del trabajo, el papel de las multinacionales y los movimientos de la inversión extranjera directa. Una de las consecuencias de este fenómeno ha sido la erosión de los modelos sociales, sobretodo en Europa, mucho más difíciles de defender ahora que no hay fronteras para el capital ni éste siente la presión de la existencia del antiguo bloque soviético.

El papel de Europa

El papel de Europa y su unión económica y monetaria, abordado en el capítulo octavo, es fundamental en la historia de la globalización. Después de una breve revisión histórica desde la CECA al actual sistema euroliberal, Husson analiza las consecuencias del proceso de integración europeo. Lo que debería haber sido una senda de convergencia hacia arriba de los sistemas sociales de bienestar se ha acabado convirtiendo en la negación de esa Europa social regida por políticas económicas keynesianas. La construcción europea, particularmente la unión monetaria, tenía de entrada enormes complicaciones pues organizar un espacio económico donde coexisten países con niveles salariales y de productividad muy divergentes no es fácil sin grandes dosis de voluntad y coordinación política.

La lógica de la competencia, en plena contrarrevolución neoliberal, fue la bandera izada por los gobiernos, muchos de ellos socialdemócratas, para la mayor ola de privatizaciones de empresas y servicios públicos que jamás se haya visto. Los criterios de Maastritch fueron el corpiño definitivo para encauzar la política económica de los estados miembro: la moneda común y el pacto de estabilidad institucionalizaron la austeridad como única política económica posible. Los favorecidos, una vez más, han sido los grandes grupos empresariales que han visto flexibilizarse los mercados de trabajo y reducirse los salarios. La crisis, señala el autor, no ha hecho más que poner de manifiesto las incoherencias y asimetrías del sistema euro. Pero el objetivo del proceso de integración nunca fue tender a una mayor coordinación y convergencia, sino conseguir la liberalización económica, lógica que se acentúa tras la aplicación de las recetas de austeridad en el actual momento de crisis.

¿Qué es una crisis?

Las dos últimas lecciones abordan el fenómeno de la crisis y la recesión actual. Husson explica como la crisis es intrínseca a la dinámica capitalista y establece cuatro dimensiones para entender como las grandes crisis y sus posteriores consecuencias dieron lugar a las diferentes fases del capitalismo: régimen de acumulación (la economía), paradigma tecnológico (la técnica), regulación social (lo social) y división internacional de trabajo (lo internacional). Una de las conclusiones más contundentes es que los llamados “treinta gloriosos” fueron, en realidad, un paréntesis, una anomalía, en la historia del capitalismo. La crisis de los 70 presentó un aumento de las tasas de desempleo junto con una progresiva caída del crecimiento de la productividad. El auge del neoliberalismo puso fin al crecimiento del Estado de bienestar y estigmatizó la inflación, gran enemiga del capital financiero, que iniciaba un proceso de crecimiento y hegemonía que dura hasta nuestros días. La agenda neoliberal sirvió a los intereses del capital en un momento en que las políticas clásicas de relanzamiento de la economía no funcionaron. Esta nueva fase se caracterizó por un descenso del peso de los salarios y un alza de la tasa de beneficios, simultáneamente al estancamiento de la tasa de acumulación (inversión) y al aumento de la parte destinada a los dividendos de los accionistas. La crisis actual, en lugar de presentar un retorno al tipo de capitalismo regulado, está suponiendo una profundización de las políticas neoliberales junto con una regulación caótica incapaz de hacer frente a las contradicciones que caracterizan el capitalismo en su fase de globalización o internacionalización.

Directos al precipicio

Por último, quienes piensen que el capitalismo verá su fin tras una gran crisis que haga insoportables sus contradicciones no pueden andar más equivocados. Husson es categórico: el capitalismo no es una fruta madura y no se hundirá a pesar de su pérdida de eficacia. La idea misma de una “crisis final” es intrínsecamente absurda, porque el capitalismo no es solamente un modelo económico, sino un conjunto de relaciones sociales; y éstas sólo pueden ser cuestionadas por la iniciativa de fuerzas sociales decididas a superarlas.

La mejor contribución que se puede hacer a la crítica del capitalismo y a la construcción de una teoría que sea una enmienda a la totalidad del sistema es la adecuada explicación de cómo funciona realmente. No hay nada más frustrante y estéril que construir una teoría o emprender una acción política a partir de premisas erróneas. Es necesario conocer qué se esconde detrás de los velos ideológicos con los que se pretende naturalizar relaciones de explotación y dominación que no son más que históricas y sociales, por tanto combatibles y transformables. Para ello hay que tener conciencia de cómo funciona la sociedad, y las 10 lecciones de Husson son un buen comienzo: riguroso, pedagógico y estimulante.

Ivan Gordillo miembro del Seminari D’economía Crítica Taifa

1/ Michel Husson, El capitalismo en 10 lecciones, Los libros de Viento Sur-La Oveja Roja, Madrid, 2013.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article8354

 

Seis meses de papado de Francisco

Español: San Francisco de Asís (1550), obra de...
Español: San Francisco de Asís (1550), obra de Francisco Giralte. Procede de la colección del Conde de Güell. Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid (España). (Photo credit: Wikipedia)

 

Seis meses de papado de Francisco   ¿Margaritas en el Vaticano?

 

 

 

Quia vidisti me, credidisti. Beati, qui non viderunt et crediderunt! ”

 

 

Ver para creer. Ángulo inferior izquierdo de la portada del “cotidiano comunista” Il Manifesto del domingo 15 de septiembre de 2013. Antetítulo: Tras la carta a Repubblica, segunda postal del papa alManifesto. Titular: “Mirad los ojos de los niños sin vida”. Firmado: Francesco. Traduzco el texto:

Numerosas llamadas y cartas de sorpresa y consenso, y alguna de contrariedad, a los breves mensajes del papa “en un cotidiano comunista”. También nos ha llamado la [agencia de prensa] ANSA. Solo podemos confirmar la procedencia inequívoca del otro lado del Tíber [NdT: el Vaticano] y la segura paternidad de Francisco de las “postales” al Manifesto. Ayer llegó otro breve mensaje que, por su intensidad, les proponemos inmediatamente.

Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Gracias por esta hospitalidad. Para mí es un deber escribir más allá de la soledad de la comunidad y en la comunión del silencio. Quisiera hablar aún de la guerra, la nueva guerra que nos amenaza en Siria, aunque hombres de buena voluntad se ocupan en estas horas de encontrar una solución de diálogo, la única posible. Lamento que un hombre recto, el presidente de una gran potencia, para convencer a su pueblo de la intervención militar haya abierto la ventana de los horrores. “Miren -dijo- a los ojos de los niños muertos por las armas químicas, miren esos ojos, esa mirada fija”. El Nuncio estadounidense me revela que se han distribuido fotos de esos ojos a los pilotos de los cazabombarderos. Cómo no asustarse. Hablando desde la plaza de San Pedro, yo también expresé mi dolor por esos niños destrozados. Miré aquellos rostros y aquellos ojos. ¿Acaso nos dicen ahora que hay que hacer otra guerra y matar todavía más inocentes, como ya ocurre en otras partes del mundo? No. Eso significaría matarlos dos veces, hacer otro estrago. Cierto: quienquiera que haya sido el criminal culpable, tiene que pagar: ante los hombres y ante Dios. Pero la respuesta no es la guerra que produce en todo el mundo ojos de niños sin vida ni sonrisa. En la plaza de San Pedro hablé también del mercado de las armas: no hay un mercado bueno de armas legales y otro malo de armas ilegales. Están fuera de la ley todas las armas. Y la guerra. Abandonen todo vana pretensión de intervención militar. Que la paz esté con nosotros.

El pasado 13 de septiembre, día en que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informaba de que en los últimos 40 días habían llegado 3.300 refugiados sirios en pateras hasta las costas de Sicilia, en el periódico Il Manifesto habían recibido con gran sorpresa el primer email del papa Francisco. Decía así esa primera “postal” de Bergoglio:

Hermanos, buenos días. He leído en los periódicos que, visitando un centro de acogida para inmigrantes, yo, al parecer, solo dije: “Abrámosles los conventos cerrados”. En realidad, dije, pensé y comuniqué mucho más. Quisiera explicarme mejor, pues la idea es esta: no crear riqueza ni beneficio con estructuras de la Iglesia, que debe volver a ser pobre. Cristo, en su edad adulta, era un sin techo. Así pues, abramos también los conventos abiertos, los que se han transformado en hoteles de cinco estrellas, los que se han convertido en apartamentos de altos prelados, direcciones de sedicentes óperas pías, confiados a confraternidades multinacionales de santos que ni siquiera yo conozco. Que se conviertan en albergues internacionales de acogida y de paz, como deberían hacerlo, una vez transformadas, todas las bases militares del mundo. Roma, cuna de la cristiandad, también es el corazón hotelero y de negocios del catolicismo organizado. Lo cierro a partir de hoy. Ayúdenme a cerrarlo. La Iglesia no es una renta inmueble: pertenece a los senderos de la humanidad. Universalistas y ecumenistas del mundo, únanse.

Recién se cumplieron seis meses del papado de Francisco, tiempo suficiente para hacer un primer balance. A los más desconfiados no les convencieron enseguida los primeros gestos del nuevo papa: la revolucionaria elección del nombre de Francisco en honor de San Francisco de Asís, el cambio de liturgia, protocolo, ropa, lenguaje. Para juzgar a un papa, conviene fijarse en lo sustancial: su acción como jefe de Estado. Ver qué ejemplo predica cuando toca las opacas esferas del poder y el dinero vaticano. Y ahí la acusación de Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976, invitaba a la prudencia total: “Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar”. Eso dijo la Yorio cuando lo eligieron para el trono de Pedro.

Había que esperar y ver lo que ocurría con el banco vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), con las finanzas vaticanas y con la Curia, es decir, con el gobierno del Vaticano. En el mes de mayo, Ernst Von Freyberg, el nuevo presidente del IOR, abogado de familia noble, miembro de la orden de Malta, alto directivo de una empresa de trabajo temporal y presidente de unos astilleros en los que se construyeron buques de guerra para la Marina alemana, recibió a la prensa y anunció que, para limpiar la mala imagen del IOR aplicaría una política de tolerancia cero, para lo cual había contratado “a los máximos consultores del mundo expertos en políticas de antilavado de dinero, Promontory, de Estados Unidos, para revisar una por una todas las cuentas que tenemos [serían 19.000] y para revisar nuestros procedimientos y estructuras para que cumplamos con los máximos estándares internacionales en antilavado de dinero”. La consultora Promontory se había ocupado de “limpiar” varios escándalos financieros en corporaciones como AIGCitigroupMorgan Stanley o Allied Irish Banks. Posteriormente Von Freyberg informó de la publicación en Internet de un “Informe anual” a partir de este año.

En realidad, Francisco había iniciado la reforma “cultural” del banco del Vaticano el pasado mes de abril cuando suprimió el pago de 25.000 euros anuales a cada uno de los cardenales de la Comisión Cardenalicia de Vigilancia: los italianos Tarcisio Bertone  y Domenico Calcagno, el brasileño Odilo Scherer, el francés Jean-Louis Tauran y el indio Telesphore Placidus Toppo .

El día 26 de junio Francisco instituyó una comisión de investigación que estudiara la actuación del IOR y negó la posibilidad del secreto de oficio y de cualquier otra restricción para dicha Comisión. En efecto, daba carta blanca a los miembros de esa Comisión para que entraran en las entrañas de la banca vaticana. No es de extrañar entonces que el 1 de julio dimitieran el antiguo director y subdirector del IOR, protagonistas de la gestión anterior. Aire nuevo.

El 19 de julio Bergoglio constituyó otra comisión de investigación, que se ocuparía de la simplificación y racionalización de los organismos existentes y de una más cuidadosa planificación de las actividades económicas de todas las administraciones de la Santa Sede “para evitar el dispendio de recursos económicos, para promover la transparencia en la adquisición de bienes y servicios, para perfeccionar la administración del patrimonio mueble e inmueble para operar cada vez con mayor prudencia en el sector financiero, para garantizar la correcta aplicación de los criterios contables y garantizar asistencia sanitaria y seguridad social a todos los que tienen derecho”. Según lo declarado, Francisco quería ver claro en las oscuras cuentas vaticanas.

Había comenzado también una operación de limpieza de las finanzas vaticanas que no sólo afectaba a las actividades pastorales sino también a las caritativas de la Santa Sede. Cierto que no se trata de una revolución total, sino que parte de y colabora con el establishment, como demuestra que ya en junio el Banco Santander había dado su disponibilidad para poner a disposición de la Prefectura sus conocimientos y recursos formativos procedentes de su amplia red de relaciones con el mundo universitario internacional 2. El perfil de los miembros de la Comisión es claramente conservador e institucional: como presidente, un economista maltés ex presidente del comité nacional para la introducción del euro en la isla, miembro del consejo directivo de la principal sociedad de consultoría maltesa; como secretario, monseñor Vallejo Balda, miembro del Opus Dei, desde 2011 secretario de la Prefectura de asuntos económicos de la Santa Sede, etc.

Pese a todo, llegaban señales de nuevos tiempos en el Vaticano, y Leonardo Boff escribía un artículo augurándose una “primavera vaticana”. Sin embargo, comenzaron a circular voces y críticas sobre los nombramientos de papa Francisco 3. El papa recibió información sobre los escándalos homosexuales en Uruguay de monseñor Battista Ricca, el prelado que, nombrado el 15 de junio, controlaría a la comisión investigadora y el consejo de administración del IOR. Battista Ricca ha sido confirmado en el cargo y el papa dijo que se había abierto una investigatio previa, según lo previsto por el derecho canónico. Además, ha dado también qué hablar el nombramiento de Francesca Immacolata Chaouqui como miembro de la comisión de reordenamiento de los departamentos económico-administrativos del Vaticano. La han acusado de ser uno de los cuervos que filtraron los vatileaks. Según información aparecida en el diario Il Giornale, propiedad de la familia Berlusconi, en su cuenta twitter había tres mensajes muy polémicos. Uno decía que el cardenal Bertone era un corrupto; otro, que el exministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, era homosexual, y un último, que Ratzinger sufría de leucemia 4. A finales de agosto un cardenal ha entregado al papa un informe en el que se afirma que varios de esos tweets de la cuenta de Francesca Chaouqui son falsos 5.

El 31 de agosto tuvo lugar el paso de poder más esperado: renunció el antiguo Secretario de Estado, el poderoso cardenal Bertone, y fue nombrado monseñor Pietro Parolin para el cargo. Con el nombramiento de Parolin, nacido en 1955, con carrera diplomática en Nigeria, México y reciente nuncio en Venezuela, terminan los siete años de gobierno de Bertone, que ha estado marcado por los escándalos del banco vaticano y los vatileaks. Bertone, al dejar el cargo, denunció que en los dos últimos años le han destinado acusaciones injustas y que había una “red de cuervos y víboras”. Salió dando un portazo.

Los vaticanistas se preguntan si estas señales son presagio de una nueva oleada de leaks vaticanos en otoño. Es muy posible teniendo en cuenta que entre dinero, poder y evangelio no habrá jamás convivencia pacífica. Un incrédulo, al leer una crítica del papa al bombardero Obama y una petición de ayuda a cambiar la iglesia y hacerla más pobre, más para los pobres, en un periódico “comunista”, no puede sino observar, con toda prudencia, que, aunque es otoño, han salido un par de margaritas. ¿Durarán? Creer para ver.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Un propósito

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                                                    Domingo Nuñez Polanco junto al oleo de Duarte pintado por Miguel  Nuñez, pintor de la Patria
La experiencia ha comprobado que toda persona, todo conglomerado humano, todo país, para poder progresar necesita un propósito.

En 1844, nuestro propósito era la independencia, y contra todas las adversidades, fuimos a la guerra y salimos airosos.

En 1961, nuestro propósito era volver a respirar aires de libertad para en ella construir nuestro futuro, y lo logramos.

Pero en el ínterin nos hemos aburguesado, y nos importa poco lo colectivo, sino hacer lo que nos resulta beneficioso sin pensar en los demás.

Hemos perdido el propósito.

Las élites criollas, sean económicas, políticas o sociales, no conducen a esta sociedad, porque están muy ocupadas en atender sus asuntos. Les importa poco que el país esté siendo vendido a extranjeros, con tal de ellos sacar su tajada. No les interesa crear un orden social armónico, porque siempre se pueden ir a un país desarrollado a respirar el ordenado aire que no produce el Trópico.

Si aquí hubiese una élite gobernante, el desorden del tránsito se hubiese resuelto, y con él muchos otros problemas de orden social que requieren respeto por los demás y disciplina.

Si hubiese una burguesía nacional, la falta de energía eléctrica fuera cosa del pasado, porque energía eléctrica y orden social son dos prerrequisitos sine qua non del desarrollo.

Necesitamos un propósito común para salvar al país del desorden y la mediocridad en que está envuelto.

Propongan uno.

atejada@diariolibre.com

Lecciones de civismo y patriotismo

English: Colonel William C. Greene addressing ...
English: Colonel William C. Greene addressing crowd of Mexican workers during miners’ strike, 1906, Cananea, Mexico. Enlargement of part of original photo. (Photo credit: Wikipedia)
Es cierto y hasta innegable que en algunos sectores de la sociedad mexicana imperan el conformismo, la apatía y hasta la complacencia con el estado actual del país. Pero es igualmente cierto e innegable que en otros sectores es elevada la conciencia de clase, la rebeldía, el repudio al autoritarismo y el rechazo a un gobierno que desde hace 30 años dejó de velar por el interés de sus gobernados.

Entre esos sectores sociales con elevada conciencia de clase, con valentía, con espíritu de lucha y con amplias y sólidas motivaciones justicieras destacan los maestros mexicanos, en especial los de jardín de niños, los de primaria y los de secundaria, es decir, la inmensa mayoría de los mentores del país.

Son sin duda alguna los legítimos herederos de los huelguistas de Cananea y de Río Blanco, movimientos obreros precursores del estallido revolucionario de 1910. Y son igualmente legítimos herederos de las heroicas huelgas de ferrocarrileros, maestros, estudiantes y médicos de 1958-1965. Y lo son también de los no menos heroicos y nobles movimientos estudiantiles de 1968 y de los que en años posteriores se opusieron con éxito a la privatización de la educación superior que pretendieron los nefastos rectores y dóciles sirvientes de la oligarquía, Jorge Carpizo y José Barnés de Castro.

Y no sólo son herederos de aquellas nobleza y gallardía, de aquella elevada conciencia de clase, de aquella valentía, de aquel heroísmo; también lo son de los insultos, de las injurias, de las descalificaciones que provienen del poder político y económico. Y de los macanazos, los gases lacrimógenos y las balas, a veces de goma y a veces de plomo, de policías y soldados.

Hoy, como en aquellos años de inicua represión, el poder no escucha la voz dolida e indignada de los mejores hijos de la nación. Y además los apalea, los persigue, los difama, los calumnia, los encarcela. Y ante tanta cerrazón, sordera y maldad del poder, es necesario preguntarse qué induce a “nuestros” gobernantes a proceder de modo tan irracional.

¿Por qué se empecinan en llevar adelante una reforma educativa que de educativa sólo tiene el nombre y que es repudiada precisamente por los maestros que serían los encargados de ponerla en práctica?

¿Cuál es el propósito? ¿Privatizar la educación como privatizaron la telefonía, la siderurgia, la aviación, los puertos, los ferrocarriles, los bancos? Obviamente. El mercado educativo es grande, creciente y muy rentable. Millones de estudiantes que paguen colegiatura es el sueño dorado de los mercachifles disfrazados de empresarios educativos que ya lucran, aunque quieren más, con una bonita mercancía llamada proceso enseñanza-aprendizaje, de muy baja calidad pero de muy alto precio.

Contra ese avieso e hipócrita propósito se han alzado los maestros mexicanos. Y están dando lecciones de civismo y de patriotismo. Están enseñando, en la práctica, que los derechos no se mendigan y que debe lucharse por ellos. Y estas lecciones no son sólo para los 50 niños o jóvenes de cada grupo escolar. Son lecciones de dignidad, ética, congruencia y valor para toda la nación. Y para otras naciones, alrededor del mundo, que siguen de cerca y con simpatía la nueva insurrección cívica de un importante y lúcido sector del moderno proletariado mexicano.

Es probable, como ha ocurrido tantas y tantas veces a lo largo de la historia de las luchas sociales, que el poder político y el poder económico logren mediante el uso de la fuerza bruta vencer a la razón y a la cultura. Pero sería, como en 1958, en 1965, en 1968 y en 1987, una victoria pírrica, un fracaso mal disfrazado de triunfo. Y el anuncio de más y mayores conflictos sociales. Hasta que el Estado renuncie a su propósito privatizador de la educación, pues la educación pública es una conquista irreductible del pueblo mexicano.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.