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Desafíos de la Iglesia Siglo XXI

CONFERENCIA: TEGUCIGALPA, SÁBADO 9 DE MAYO DE 2009, IGLESIA

Vida Abundante
Dra. Phil. Irma Becerra
1.- HACIA UNA ÉTICA MUNDIAL CONTRA LA CULTURA LIGHT: La autonomía de la conciencia y la secularización en el siglo XXI

Vivimos en un mundo amenazador que atenta contra la vida sana de los seres humanos. Es la era del capitalismo globalizador, que, con todos sus aspectos absolutizantes, se alza por encima del humanismo y la humanización de las sociedades para englobarlas en el mercado total. Por mucho tiempo, la iglesia ha permanecido observando esas amenazas sin reaccionar ante ellas y sólo proclamando la sumisión, la resignación y el conformismo ante los terribles problemas que se acrecientan agobiando la existencia humana. Por años, la iglesia, sea cual sea su tendencia, ha proclamado que la vivencia de la fe debe realizarse a través de la obediencia, la sumisión y la resignación. Esto ha llevado a la enseñanza de los principios bíblicos a través del temor y la legitimación del poder y no a través del amor mutuo[1].
El temor ha prevalecido como principio básico sobre toda la vida, enseñando que es la muerte en tanto vida eterna algo más importante que el sentido de justicia en el presente. Es tiempo ya de que esto cambie. Los seres humanos estamos siendo bombardeados con el culto de lo ligero, lo pasajero y lo desechable y, ante ello, es preciso superar las actitudes de resignación e indiferencia que han prevalecido. La llamada cultura light  se impone como valor absoluto a las nuevas generaciones, que ven en los valores morales solamente una excusa para responsabilizarse lo menos posible ante los hechos. Dejar hacerdejar pasar, es el lema que rige a todas las concepciones, incluso las religiosas.
Como señala el Padre Antonio Rivero, el nuevo estilo extremado del culto a lo ligero y lo rápido se sostiene en los siguientes pilares:
  1. 1.    Permisividad: la que señala que lo importante es siempre hacer lo que uno quiera, en todos los campos. Rige el todo me es permitido; basta que yo pueda hacerlo. Todo lo damos por bueno y le restamos importancia… 
  2. 2.    Relativismo: Se desprende del punto anterior. Nada es absoluto, sino que todo depende en última instancia del propio punto de vista, de lo que a uno le parezca. Esto se desliza en una desembocadura muy concreta: el escepticismo, la desvalorización del conocimiento, que se torna incapaz de acceder a sus cimas más altas. Si todo es relativo, si todo es bueno y malo, si nada es definitivo, ¿qué más da? Lo importante es hacer lo que quieras, aquello que te apetezca o dicte el momento. El relativismo es ese dios moderno y poderoso que reclama un punto de vista subjetivo para todo, ya que no existe una verdad absoluta. Defiende la utilidad, lo práctico, la idea de que el fin justifica los medios. El relativismo supone entrar en la incoherencia, y ella es causa de muchas rupturas, de biografías ilógicas, sin argumentos irreconciliables. La abrupta altanería del relativismo tiene un tono devorador que afecta a los sentimientos quitándoles solidez. Su lema es: “Según desde el punto de vista que se mire”. 
  3. 3.    Hedonismo y sexualidad rebajada y trivializada: es decir, lo fundamental es pasarlo bien sin restricciones. El placer por el placer; disfrutar sin privarse de nada… 
  4. 4.    Consumismo galopante: hijo directo del hedonismo. Nos lleva a acumular más y más cosas, más y más experiencias placenteras. Compra, usa, goza, tira. El ideal del consumo no tiene otro horizonte que la multiplicación o la continua sustitución de unos objetos por otros mejores. Este consumismo se traduce en el viejo dicho de “tanto tienes, tanto vales”. Su lema es: “compra, usa, tira”. 
  5. 5.    Materialismo: El ser humano se va convirtiendo en objeto, en materia; va dejando de ser alguien para ser algo. Y ese vértigo de sensaciones placenteras tienen un tono devorador…se trata de vivir sin ideal y sin objetivos trascendentes… 
  6. 6.    Religión y espiritualidad a la carta: ofrecidas por las innumerables sectas que están pululando por doquier. Religión y espiritualidad que nos están conduciendo a un nuevo paganismo, con la aparición de dioses de la historia universal que conviven con otros nuevos dioses, como el sexo, el dinero, el poder y el placer. Su lema es: “Toda religión es buena”. 
  7. Medios de comunicación social: como fábrica de mentiras, que tergiversan la verdad, distorsionan la realidad, inculcan una cultura superficial, barata, chata, que da rienda suelta a los instintos animales que tenemos, que destruyen los valores humanos y cristianos que nos alimentaban y formaban. Estos medios de comunicación social están promoviendo al hombre light, ese personaje sin mensaje interior, vacío. Tomen, por ejemplo, las telenovelas, las revistas del corazón. En esas parejas todo está preparado para la ruptura. Y todo es presentado con risas, sin seriedad, de manera superficial, de tal forma que no tengamos que pensar o reflexionar mucho. Se presenta el modelo light sin drama y sin compromiso. Lo importante es disfrutar, pasarlo bien y sortear cualquier sufrimiento, porque para esta sociedad que quieren ellos proponer el sufrimiento es un sinsentido, es más un atentado al hedonismo” (Rivero, 2009: 1-2. Documento de Internet)
Ante lo anterior se vuelve necesario crear una ética mundial que ayude a controlar los extremismos y absolutismos de una era de mundialización entre los países y sociedades. Esta ética mundial debe tener como principio absoluto la protección de la vida en todas sus manifestaciones contra la violencia y la discriminación y deberá estar centrada en establecer la autonomía de la conciencia y la voluntad decidida de todas las personas.
Tomando en cuenta que la nueva constelación mundial de la posmodernidad establece cambios profundos como los siguientes:
l  “Desde el punto de vista geopolítico, nos hallamos ante una constelación posteurocéntrica: se acabó el dominio del mundo en manos de cinco Estados europeos rivales (Inglaterra, Francia, Austria, Prusia/Alemania, Rusia). Ahora nos enfrentamos a una constelación policéntrica de diversas regiones del mundo, en primer lugar, Norteamérica, Rusia, la Comunidad Europea y Japón, y luego, también China y la India.
l  Desde el punto de vista de la política exterior, hemos de contar con una sociedad mundialpostcolonialista postimperialista. En el mejor de los casos, ello supondría una cooperación internacional y unas verdaderas Naciones Unidas.
l  Desde el punto de vista de la política económica, empieza a desarrollarse una economíapostcapitalista postsocialista. Podríamos llamarla, con cierto derecho, economía de mercado ecológico-social….LEER MAS

 

Por qué debemos desentrañar la clave del enigma

Alberto Faya Montano (CUBARTE)

Vivimos en un mundo frecuentemente inexplicable, confuso, engañoso. En gran medida es el resultado de los instrumentos que utiliza el lamentable y amplio mercado para mantenernos pensando a la manera de sus necesidades. El genio humano ha creado armas fabulosas para su desarrollo las que, en manos de inescrupulosos, funcionan de la misma manera en que la energía atómica derivó en el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki.

Las comunicaciones se han extendido hasta fronteras impensables y hoy conocemos la magia de conversar de día con otro ser humano que nos contesta al momento desde su noche.

Es un gran enigma la complejidad de la vida contemporánea pero tenemos modos de ir deshaciendo su madeja con el propósito esencial de llegar al corazón, por ejemplo:

La música nos invade a diario de una forma en que nunca lo había hecho. Así se van conformando maneras de aceptarla y sobre todo, de gustarla. Una vez que entramos en ese misterio ya no podemos deshacernos de él sino a fuerza de sustituirlo con otro gusto más poderoso. Es la única manera de encontrarnos con la esencia humana que el arte nos proporciona y que resulta, a la larga, salvadora pero la tarea no es fácil. Recuerdo el caballito de la Historia Interminable que va hundiéndose en el pantano mientras la Nada se acerca para acabar con todo. No son solo símbolos, son verdades.

No se trata simplemente de criticar una forma musical de dudosos propósitos por responder a intereses mezquinos, sino de comprender la necesidad que tenemos de encontrarnos con las profundas verdades que iluminan el camino de una humana civilización. Vender una obrilla es fácil en comparación con la enorme tarea de divulgar y  hacer comprender los mensajes que envían aquellos y aquellas que buscan incesantemente en la vida las razones más ciertas para sus creaciones. El arte nos salva y deberá marchar a la par de la creación de bienes materiales.

Ayer trataba de escribir un programa radial a partir de las ideas que Erick Fromm expresaba en su libro El Arte de Amar. En el prefacio de la obra, el sicólogo judío-alemán, nos escribe que a través de esa obra pretende:  … convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar.

De pronto me di cuenta de la estrecha relación que existe entre esos propósitos y la labor del verdadero artista en medio del enigma que nos plantea la borrosa contemporaneidad. Silvio nos advierte constantemente:  Solo el amor convierte en milagro el barro.

Somos absolutamente responsables de la vida, limpiamos las costas, combatimos las plagas, creamos bienes para el consumo pero a la vez debemos cuidar los corazones. ¿De qué nos sirve una vida placentera, sin la capacidad de volver la mirada a aquellos que sufren, sin la conciencia de que todo bienestar está condicionado por viejas y nuevas ideas de lo que es vivir y que es un crimen encerrarnos en cada uno para disfrutar en aislamiento lo que otros han creado?

La hostilidad con que el pensamiento capitalista ha conformado nuestra humanidad nos conmina a refugiarnos en nosotros mismos, por ejemplo: a disfrutar la música que nos gusta pero en soledad o en la limitada complicidad de alguien cercano que siempre nos brindará su anuencia para ayudar a sumirnos en nuestra soledad. Separatidad, diría Fromm ¿No sería mucho mejor compartir las músicas que contribuyen a nuestra comunión con todos, las que llegadas de todos los confines de la tierra, nos ayudarán a entendernos como género humano? ¿Cuánto de verdad pudiera existir en lo que un lejano africano nos dice acerca de su realidad? ¿Cuánto de cierto hay en esas músicas de Asia que la compartimentación a que nos ha sometido el colonialismo, nos ha impedido descifrar?  ¿Cuánta sabiduría hay en la frase rumbera de: Consuélate como yo que yo también tuve un amor y lo perdí?

Los intentos por desencadenar las guerras nos llaman a desarrollar la función del arte para salvación de todos. Acompaño la carta que un padre escribió recientemente a su hijo:

Hijo querido:

Te escribo, como siempre, de pie ante el surco que me espera, con las manos llenas de semillas, sabiendo que el sol es duro, que no tengo arado, que el viento arremete contra mis manos y mi fuerza pero ¿qué hemos de hacer sino andar pues somos seres humanos que nacemos con el deber de velar por los otros para salvar la especie? No es solo la enorme tarea apostólica de propagar sino de hacer lo que a nuestro alcance esté.

Hoy tu madre y yo conversamos, como hemos estado haciendo en estos últimos tiempos, consolidando nuestra unión porque tenemos los mismos propósitos y deberes y terminamos leyendo a Martí.

No ha sido la lectura escolar que busca vencer un examen sino el encuentro con las esencias desde la palabra de un iluminado que se autocritica cuando, ante la fuerza de la vida, ante los brotes que casi con dolor surgen de las ramas, ante el universal e histórico mandato a no descansar, ante la luz cegadora que debemos seguir como camino; se conmueve. Martí, el hombre insignia de América y del mundo, dice en su poema “Medianoche”:

¡Y yo, mozo de gleba, he puesto solo.

Mientras que el mundo gigantesco crece,

Mi jornal en las ollas de la casa!

No tomes estas notas, lo que he escrito y dicho y lo que pudiera escribirte en el futuro como un simple enfrentamiento porque para mí eres una de las joyas preciadas de mi vida. Es solo mi deber de sembrador porque el mundo necesita la siembra frente a la destrucción que la avaricia y el individualismo generan. Mi semilla es mi palabra y tú eres uno entre mis surcos preferidos. No es un simple deber de padre que en sí mismo es inmenso sino mi deber de ser humano que no puede buscar otra cosa que no sea la respuesta al llamado de tantas voces que en el mundo claman.

Amar es luchar. ¿Cómo pudiera ser otra cosa sino el propósito de ayudar a encontrar los caminos? ¿No es amar darse sin reparar en la respuesta? ¿No dijo el Che que, en última instancia, todo acto de un revolucionario es un acto de amor y luego lo demostró con su vida? ¿No es el nombre de Ernesto que tu pequeño lleva, una continuación de los homenajes y una reafirmación de que estamos vivos?

Esta es mi felicidad, la que he aprendido de la historia, la que pienso que debía ser el estandarte de cada uno de los seres humanos que poblamos la tierra, lejos de tanta basura que trata de embotarnos los sentidos.

Sé que la estrella ilumina y mata pero, o la ponemos sobre nuestra frente para lograr entre todos que esa luz trascienda la muerte o sucumbimos ante la rica y ancha avena que nos llena el estómago a algunos y a otros no, la que terminará con matarnos de verdad a toda la especie.

No puedo dejar de pelear, dejaría de ser y a eso no debía renunciar nadie.

Recibe mi más profundo abrazo para ti y para tu familia.

 

Papá