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“Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI

Entrevista a Marta Harnecker

“Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez”

Entrevista a Marta Harnecker realizada por Isabel Rauber, en el Programa “Visión Nacional”, en AM 870, Radio Nacional Argentina, el domingo 16 de septiembre de 2013
‑Tu eres una militante chilena que tuviste que exiliarte producto del Golpe, ¿cómo viviste aquellos sucesos? –

Primero quiero agradecerte la posibilidad de conversar contigo y llevar este diálogo a todas y todos aquellos compañeros interesados en estudiar el pasado para construir el futuro, así titulé un artículo sobre el tema de la Unidad Popular que publiqué hace 10 años atrás.

Yo era como tú dices una militante del Partido Socialista chileno y en el momento del golpe mi primera militancia era dirigir la revista política Chile hoy, una revista con un valor informativo especial, porque siendo un órgano de la Unidad Popular, el frente político que apoyaba a Allende, estaba abierto a toda la izquierda y de hecho el MIR chileno fue el que nos proporcionaba los datos de inteligencia que nos advertían que se estaba preparando un golpe.

El golpe en Chile, fue un golpe anunciado. Desde el primer intento de golpe ocurrido en el 29 junio 1973 conducido por el general Viaux, vivimos en constante zozobra.

La amenaza de golpe estaba diariamente presente. Al comienzo toda la izquierda tomaba medidas para enfrentarlo, pero ocurrió como el cuento de Pedrito y el lobo, de tanto anunciar que venía el lobo, y no llegaba, cuando el lobo llegó no estaba preparado para enfrentar. Eso ocurrió con los dirigentes de la izquierda. Muchos de ellos, en ese momento estaban durmiendo en sus casas.

Habíamos empezado a coordinar con el MIR chileno el paso a la clandestinidad de la revista. Este era el partido más preparado para darnos dicha asesoría. La instrucción que habíamos recibido del dirigente nacional encargado de estas actividades era que estuviésemos atentos al levantamiento que se daría en los cuarteles en contra de los militares golpistas.

Este levantamiento nunca se dio. Los mandos golpistas dieron un golpe dentro de las propias fuerzas armadas apresando a los generales más cercanos al presidente Allende, entre ellos al general Bachelet, padre de Michelle, la ex presidenta y actual candidata a la elección presidencial en Chile.

El día 11 el golpe nos pilló por sorpresa. No recuerdo quién me llamó en la madrugada avisándome y rápidamente decidimos irnos todo el equipo que producía la revista al departamento de uno de nuestros periodistas que quedaba a unas 10 cuadras de la moneda.

Allí nos enteramos por la radio del bombardeo de la Moneda y de que el departamento en que estábamos quedaba y que la zona que fue declarada zona de toque de queda durante tres días.

Estando en el departamento recibimos la visita una patrulla militar que en revisó todos nuestros enseres pero felizmente no reconoció a ninguno. ¡Pasamos un gran susto!

Muy pronto yo aparecí en la lista de las personas buscadas. Había una lista de políticos y otra de periodistas, yo figuraba en esta última lista. Poco antes del golpe había recibido en la sede de la revista una visita de generales de la Fuerza Aérea amenazándonos por el tipo de información que estábamos dando acerca de los preparativos del golpe. Terminado el toque de queda, traté de volver a mi departamento pero no pude hacerlo. Una junta fascista se había instalado en los bajos del edificio y controlaba a todo el que entraba o salía.

Pasé algunos días en casas de seguridad. Desde allí hice contacto con el MIR. Se descarto la posibilidad de sacar clandestinamente la revista. Decidí entonces salir del país. Me refugié en la embajada de Venezuela y cuatro meses me dieron salvoconducto para partir a Cuba.

La gran tristeza y frustración que me provocó el golpe militar fue compensada por el encuentro con el que luego fue mi compañero y padre de mi única hija, el comandante Manuel Piñeiro, más conocido como Barbarroja. Cuba fue mi segunda patria. El cariño y la solidaridad de su pueblo me hicieron sentir siempre como que estuviese en mi casa. 

‑¿Cuál consideras tú que sería el mensaje fundamental para el quehacer actual de los gobiernos populares en el continente, en lo que hace a la relación con sus pueblos y a la relación con el poder?

‑Sabes Isabel que yo considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez. Allende no sólo fue el primer presidente socialista electo democráticamente en el mundo, sino que fue el primero en pretender avanzar al socialismo por la vía institucional y el primero en entender que para hacer esto debía distanciarse del modelo soviético.

Ese socialismo no podía ser impuesto desde arriba, tenía que contar con un apoyo muy mayoritario de la población, y tenía que estar inserto en las tradiciones nacionales, un socialismo con vino tinto y empanadas como él lo catalogaba, es decir, una sociedad socialista democrática enraizada en las tradiciones nacional‑populares. Por desgracia, el proyecto de Allende fue demasiado heterodoxo para izquierda chilena de entonces que era demasiado ortodoxa cuyos planteamientos no se correspondían con los nuevos desafíos que el país estaba viviendo. Te pongo algunos ejemplos de esa ortodoxia:

Cuando Allende hablaba del tránsito democrático al socialismo, sectores de la izquierda pintaban en los muros: ¡Viva la dictadura del proletariado!;Cuando Allende —tomando en cuenta que el electorado chileno estaba dividido en forma muy gruesa en tres tercios: los conservadores, los demócrata cristianos y la izquierda, con una leve preponderancia de la izquierda‑, planteaba la necesidad de contar con el apoyo de los demócrata cristianos, con el cual se podría lograr un apoyo mayoritario de la población al proyecto, nuestra izquierda actuaba muy sectariamente enfrentando a los militantes de ese partido; nunca entendió la necesidad de aliarse con fuerzas que catalogaba como burguesas;Cuando Allende hablaba de ganar a sectores de la burguesía para su proyecto, una parte importante de la izquierda reafirmaba que nuestro enemigo era toda la burguesía;

Mientras Allende quería consolidar lo avanzado en el plano económico: la estatización de las grandes empresas estratégicas, teniendo muy claro los límites del poder con que contaba, sectores de la izquierda se tomaban pequeñas empresas y pedían su nacionalización, exigiendo más radicalidad a Allende. Cuando Allende luchaba por conseguir una conducción única del proceso, los partidos más fuertes: el socialista y el comunista, hacían públicas sus divergencias.

Una de las grandes limitaciones que tuvo el gobierno de Allende fue el marco institucional heredado. Aunque el Presidente y la Unidad Popular tenían clara la necesidad de elaborar una nueva constitución para cambiar las reglas del juego institucional y facilitar el tránsito pacífico socialismo, y de hecho el presidente Allende entregó a los partidos que componían la unidad popular una propuesta de nueva constitución en septiembre de 1972; nunca se hizo una convocatoria para llevar adelante este proyecto. Creo importante estudiarla porque allí están plasmadas las ideas de Allende sobre cómo debería ser el tránsito social a partir de la realidad chilena.

¿Y por qué entonces no se llevó nunca adelante una convocatoria?, porque se estimó que la Unidad Popular todavía no tenía el apoyo electoral mayoritario que era indispensable para llevar adelante un proceso constituyente con éxito. La UP nunca logró llegar al 50% más de los votos. La gran pregunta que la historia no puede responder es qué hubiera pasado si dicha coalición política hubiese decidido tensionar sus fuerzas y hacer un trabajo casa por casa para ganar a la población para su proyecto. Quizás aquí faltó audacia, esa audacia que tuvo el Presidente Chávez cuando la oposición llama a un referéndum para derrocarlo y él acepta ir al combate aunque en ese momento las encuestas le daban una aceptación muy baja. Él acepta a pesar de estar en ese momento en condiciones de inferioridad, pero inmediatamente planifica cómo lograr las fuerzas para triunfar en esa contienda y crea la idea de las patrullas, es decir grupos de 10 personas a las que podía integrarse gente sin militancia en partidos pero que simpatizaba con Chávez, cada una de ellas debía lograr el apoyo de otras 10 con un trabajo casa por casa.

Otra lección es que yo creo fundamental del proceso chileno es la importancia de la organización popular en la base. Una de las grandes debilidades nuestras fue no entender esto. Fue delegar la acción política en los políticos, o más bien, el hecho de que los políticos se apropiaron de la política, y con ello los Comités de Unidad Popular —que fueron básicos para el triunfo electoral de Allende— comenzaron a debilitarse y a desaparecer. 

‑¿Cuáles serían los desafíos y las tareas principales para los movimientos populares y la izquierda latinoamericana?

‑Pienso que nuestra izquierda y nuestros movimientos populares deben tener muy presente lo ocurrido en la experiencia chilena para no repetir los mismos errores.

Tenemos que entender que para construir una sociedad alternativa al capitalismo esencialmente democrática tenemos que ser capaces de ganarlos el corazón y la cabeza de la mayoría de la gente. Que la crisis actual del capitalismo hace que cada vez mayores sectores se sientan afectados. Ya no sólo existen condiciones objetivas sino también condiciones subjetivas para que cada vez más personas entiendan que el capitalismo no es la solución para sus problemas cotidianos.

Necesitamos elaborar un proyecto alternativo y a ello pueden contribuir especialmente las experiencias de los gobiernos y movimientos populares en los países más avanzados de nuestra región. Se requiere una militancia nueva en que su forma de vivir y trabajar políticamente prefiguren la nueva sociedad Militantes que encarnen en su vida cotidiana los valores que dicen defender. Deben ser democráticos, solidarios, dispuestos a cooperar con los demás, a practicar la camaradería, la honestidad a toda prueba, la sobriedad. Deben proyectar vitalidad y alegría de vivir.

Si luchamos por la liberación social de la mujer, debemos empezar desde ya por transformar las relaciones hombre‑mujer en el seno de la familia;

Nuestros militantes deben capaces de aprender de los nuevos actores sociales del siglo XXI. Estos son particularmente sensibles al tema de la democracia. Sus luchas han tenido generalmente como punto de partida la lucha contra la opresión y la discriminación. De ahí que rechacen ser manipulados y exijan que se respete su autonomía y que puedan participar democráticamente en la toma de decisiones. Pienso que nuestros militantes deben ser también disciplinados. Se que este no es un tema muy simpático para muchos. A mí me gusta citar a uno de los coordinadores nacionales del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, Joao Pedro Stédile, quien dice: “Si no hay un mínimo de disciplina, que haga que las personas respeten las decisiones de las instancias no se construye una organización. “La disciplina consiste en aceptar las reglas del juego. Hemos aprendido [esto] hasta del fútbol y la Iglesia Católica, que es una de las organizaciones más antiguas del mundo. […] Si alguien está en la organización por su libre voluntad, tiene que ayudar a construir las reglas y a respetarlas, tiene que tener disciplina, tiene que respetar al colectivo. Si no, la organización no crece.” Pero esto no debe significar que nuestros cuadros deban tener una mentalidad de ordeno y mando, deben ser pedagogos populares , respetuosos de la iniciativa creadora de la gente. Por otra parte, se requiere de una nueva cultura política: una cultura pluralista y tolerante, que ponga por encima lo que une y deje en segundo plano lo que divide; que promueva la unidad en torno a valores como: la solidaridad, el humanismo, el respeto a las diferencias, la defensa de la naturaleza, rechazando el afán de lucro y las leyes del mercado como principios rectores de la actividad humana. Necesitamos una izquierda que comienza a darse cuenta que la radicalidad no está en levantar las consignas más radicales ni en realizar las acciones más radicales —que sólo unos pocos siguen porque asustan a la mayoría—, sino en ser capaces de crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores; porque constatar que somos muchos los que estamos en la misma lucha es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza. Una izquierda que entienda que hay que ganar hegemonía, es decir, que hay que convencer en lugar de imponer. Una izquierda que entienda que más importante que lo que hayamos hecho en el pasado, es lo hagamos juntos en el futuro por conquistar nuestra soberanía y construir una sociedad que permita el pleno desarrollo del ser humano: la sociedad socialista del siglo XXI.

Mensaje final 

-Por último, quiero decirles que si bien el capitalismo está en crisis, este no desaparecerá por sí sólo. Si nuestros pueblos no se unen, organizan y luchan con inteligencia, creatividad y coraje, el capitalismo buscará la forma de recomponerse. Nuestros pueblos han dicho basta y echado a andar, ahora no deben detenerse, ¡la lucha es larga pero el futuro es nuestro

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
 
 

 

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El carisma y la personalidad de Chávez

Entrevista a Marta Harnecker“Sin pueblo organizado, no hay proceso revolucionario”

 

Jesica Bossi
2do.enfoque
Estudiosa de la realidad latinoamericana y de los movimientos populares, Harnecker analiza el proceso político venezolano. En diálogo con Segundo Enfoque la psicóloga y periodista chilena opina sobre la figura del líder bolivariano y su proyecto. Asimismo se refiere a la coyuntura política y económica, a los medios de comunicación y a una posible integración regional.
Luego de graduarse de Licenciada en Psicología en la Universidad Católica de Chile, en 1962, se dirigió a Francia. En esa época de efervescencia política y cultural, estudió con Louis Althusser, uno de los principales teóricos del marxismo. Más adelante, en 1969, su libro “Los conceptos elementales del materialismo histórico”, se convirtió en un emblema para miles de latinoamericanos.

Hoy, Marta Harnecker dirige el centro de investigaciones Memoria Popular Latinoamericana (MEPLA), con sede en La Habana, Cuba, donde reside desde el golpe militar chileno. Observadora de los procesos de transformación social, ha divulgado trabajos y ensayos sobre distintas experiencias en América Latina. En los últimos tiempos, se ha dedicado al análisis de la llamada “revolución bolivariana”. En ese sentido, entre sus más recientes libros se destacan: “Hugo Chávez Frías. Un hombre, un pueblo”, en agosto 2002, y “Militares junto al pueblo”, en abril de este año.

En el documento “Democracia y participación popular”, presentado en el Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana (10-04-03), Ud. sostiene que Chávez no es un dirigente populista sino revolucionario ya que no transforma “al pueblo en un mendigo que se acostumbra a pedir y a esperar de ese líder la solución de sus problemas sino que busca que el pueblo crezca, se organice, y vaya prescindiendo cada vez más de su liderazgo”. ¿En que medidas y acciones concretas puede visualizarse esta postura?
Yo presencié una. Un campesino se le acercó en Puerto Cruz, donde fue a inaugurar una escuela, pidiéndole un camioncito para sacar sus productos agrícolas a la ciudad. ¿Y qué hizo él en aquella ocasión? Además de preguntarle por su familia, por su por su trabajo, le dijo que para conseguir un camioncito debía organizarse, buscar otros campesinos en su misma situación y formar una cooperativa. Y encomendó a una autoridad de la región que una vez hecho esto, se le entregara el camión que pedía.

Por otra parte el está siempre promoviendo la organización del pueblo de la más diversas maneras. Y es capaz de reconocer liderazgos naturales aunque estos líderes tengan posiciones críticas a algunas de sus iniciativas. Un ejemplo concreto de esto es el apoyo público que ha dado a Ramón Machuca, secretario general SUTISS, un poderoso sindicato siderúrgico. Este líder, aunque apoya el proceso de cambio que se está dando en Venezuela, es muy celoso de mantener una absoluta autonomía sindical frente al gobierno y por ello no ha aceptado asistir a reuniones de trabajadores en que Chávez aparece en un papel protagónico.

Tú sabes además que él es un convencido de que “los problemas de la pobreza sólo se pueden resolver dándole poder a los pobres.” Esta idea la ha estado repitiendo constantemente en estos últimos meses y actuando en consecuencia. El desarrollo de las contralorías sociales para combatir la corrupción y de los consejos de planificación urbana van en ese sentido.

El carisma y la personalidad de Chávez han contribuido a construir un mito entorno de su figura. En varias ocasiones, aparece como un “pastor”, “protector”, etc., que retroalimenta la leyenda. ¿Esto no se contradice con el propósito de promover la participación popular, de dar protagonismo al pueblo?
Lo que él hace precisamente es usar su liderazgo para estimular a la gente a organizarse, trata de que aprenda a resolver los problemas por sí misma. Yo lo veo como un liderazgo que es usado para ayudar a construir el sujeto social y político protagónico del proceso revolucionario.

Puertas adentro 

El pasado 19 de agosto la gestión de Hugo Chávez cumplió la mitad de su mandato. El escenario político venezolano ha mutado. Y, mientras un amplio sector de la sociedad defiende el proyecto bolivariano, otro promueve la realización de un referéndum revocatorio para remover al presidente.

Tengo entendido que la base de apoyo más importante de Chávez sigue estando conformada por los sectores populares y las Fuerzas Armadas. ¿Qué pasa con la clase media?
En Venezuela, como en Chile, uno de los objetivos de la estrategia opositora ha sido el de minar la base social de apoyo al proceso y sin duda que son los sectores medios, especialmente profesionales y técnicos, los más susceptibles de ser trabajados en este sentido. Son ellos los que más reciben el bombardeo mediático. Mientras los sectores populares no tienen dinero para comprar los periódicos y han decidido boicotear los canales de TV opositores; forma parte de la cultura de los sectores medios señalados el estar “bien informados”, lo que en Venezuela significa estar sistemáticamente desinformado y, en muchos casos engañado por falsas informaciones que estos medios divulgan sin la menor preocupación ética.

Usando la guerra mediática y aprovechándose de las debilidades, errores y desviaciones de personeros del gobierno y del propio Chávez -quien, por lo demás, suele dirigir sus discursos de alto contenido pedagógico a los sectores populares más pobres, sin hacer grandes esfuerzos por lograr llegar a las capas medias-, la estrategia opositora logró convencer a importantes sectores medios de la necesidad de sacar a Chávez del gobierno.

Pero la actitud fascista del equipo de gobierno golpista encabezado por Carmona abrió los ojos a muchos de estos sectores que empezaron a recapacitar y a entender que no había solución para el país sin contar con el liderazgo de Chávez.

Entonces, quiere decir que hubo un punto de inflexión luego del golpe…
Empezaron a surgir entonces diversas iniciativas de sectores medios en apoyo al proceso: uno de ellos es de las llamada “Clase media en positivo”, otra la de los profesionales con Chávez, etcétera.

Pienso que otra cosa que a ayuda a abrir los ojos a sectores medios es el sabotaje petrolero y el cierre de escuelas durante el intento de paro del país que comienza el 2 de diciembre del 2002 y se prolonga hasta febrero del 2003, medidas que los afectan a ellos mismos. ¿Cómo era posible aceptar que para lograr el objetivo de sacar a Chávez del gobierno, se destruyera la principal riqueza del país y se afectara la educación de niños inocentes, hijos de muchos de esos sectores?

Por otra parte, como es cada vez más evidente el contraste entre la realidad y la distorsión de ésta que hacen los grandes medios, ya la campaña mediática en contra del gobierno ha comenzado a generar efectos negativos. Aquellos sectores que se movilizaron, por ejemplo, en la marcha de abril del 2003, cuando se suponía que la oposición iba a celebrar el primer aniversario del golpe con una gran demostración de fuerzas, y constataron cuán reducida era esa movilización comparada con lo esperado, y luego vieron por la TV imágenes trucadas de una masividad que nunca tuvo dicha concentración -se coloca imágenes de concentraciones exitosas anteriores como si ocurrieran en el presente- se sienten engañadas y manipuladas. Se empieza entonces a producir un distanciamiento crítico frente a los mensajes de la propaganda opositora.

Conozco el caso de una muchacha, una profesional altamente calificada que trabajaba en una transnacional y que tuvo la oportunidad de ver el documental de Kim Bartley: “La revolución no ha sido televisada” sobre el proceso. Al ver en él otra realidad de país se sintió tan shockeada que su primera reacción fue la de abandonar el trabajo en esa empresa y pasar a trabajar en apoyo al proceso.

Eso no quiere decir que todavía no quede mucho por hacer en relación con este sector.

¿Qué es lo que ocurre con el movimiento estudiantil?
Hay que aceptar que una parte importante del estudiantado universitario no ha estado a favor del proceso revolucionario. Esto puede explicarse en parte por el carácter elitista de las universidades venezolanas. Sin embargo, desde mediados del año pasado se empezó a hacer un trabajo en este terreno con la creación de la Fuerza Bolivariana de Estudiantes, que ha ido creciendo a lo largo y ancho del país. Como fue un movimiento organizado desde arriba y no desde la base estudiantil, este movimiento tiene como una de sus futuras tareas la elección democrática de su liderazgo.

Además hay dos iniciativas recientes que me parecen muy interesantes: por una parte la idea de crear un grupo del Proyecto “Clase media en positivo” que reúna exclusivamente a los jóvenes para participar en diversas tareas de la revolución. Por otra parte, se ha puesto en marcha del proyecto de Universidad Bolivariana de Venezuela, con sede en diversos Estados del país, para permitir el ingreso a la universidad a todos aquellos estudiantes de sectores populares que no habían podido hacerlo durante las últimas décadas por el carácter discriminatorio de los exámenes de admisión. Son decenas de miles de jóvenes y no tan jóvenes los que se están inscribiendo para ingresar a la Universidad.

Se trata de un gran esfuerzo que está realizando el gobierno para combatir el elitismo de las universidades existentes. La idea es usar instalaciones que puedan ser liberadas por instituciones del Estado, gracias a un uso más racional de los espacios. PDVSA en Caracas, por ejemplo, cedió todo un edificio para este fin.

Se piensa en una universidad descentralizada, que llegue a todo el país y que funcione en los barrios. Chávez ha sugerido que se usen los mismos edificios que albergan a las escuelas bolivarianas. La idea sería aprovecharlos de noche para impartir clases de nivel universitario.

Todos estos nuevos estudiantes recibirán una formación integral orientada a hacer de ellos una cantera de cuadros para llevar adelante el proceso de desarrollo endógeno antineoliberal propuesto por Chávez. Te puedes imaginar el agradecimiento de esta gente hacia el gobierno.

Se me ocurrió la idea de que sería muy bonito que académicos de distintos países solidaricen con este proyecto y viniesen a impartir clases durante una semana o quince días. Podría estructurarse algo así como una cátedra latinoamericana con profesores de distintos países.

En “Venezuela: una revolución sui generis” (24-01-03), Ud. describe los obstáculos dentro de MVR como partido que gobierna, y señala el llamado del presidente a refundar MBR 200 -con la intención de convertirse en un ‘movimiento de movimientos’- y el impulso a los círculos bolivarianos. ¿Cómo evoluciona esta propuesta? Y, por otro lado: ¿Qué pasó con el Comando Político de la Revolución?
Creo que habría que recordar que desde que se inicia el proceso, Chávez tiene clara la necesidad de una conducción unitaria del mismo. No bastaba sólo contar con un partido, su partido, el Movimiento V República, era necesario aglutinar a todos los partidos que estuviesen por apoyar el proceso, de ahí la iniciativa inicial del frente político llamado Polo Patriótico, instrumento político que resulta muy útil para el proceso constituyente y las mega elecciones del 2000, pero que luego se fractura al pasar a la oposición algunos sectores que lo componen. El desarrollo del proceso revolucionario, y la necesidad urgente de organizar al pueblo en diferentes redes de apoyo al proceso llevan a Chávez a la idea de relanzar el MBR 200 con la idea de acercar a la dirigencia política, demasiado enclaustrada en las tareas institucionales, a los sectores populares que apoyan al proceso. Había que reactivar la organización popular, los círculos bolivarianos. Chávez tiene claro que sin pueblo organizado no hay proceso revolucionario. Y gracias a ese impulso se produce un gran crecimiento de los círculos bolivarianos. Actualmente hay más gente organizada en ellos que en cualquier partido político del país.

Junto a esta iniciativa el presidente crea el Comando Político de la Revolución para conducir la batalla. Su función es: prever, planificar, diagnosticar, impulsar, organizar y movilizar. Reúne a dirigentes políticos de los partidos que apoyan al proceso y a dirigentes de las fuerzas bolivarianas (mujeres, campesinos, trabajadores, estudiantes). Pero esta iniciativa no funciona. Prueba de ello es que la respuesta al golpe de abril del 2002 no tuvo ninguna conducción política. Creo que su deslucido papel se debe a que Chávez no se involucró personalmente en el Comando. Coincido con García Ponce, a quien el presidente designó como máximo responsable, que sin la presencia permanente del Presidente en la conducción política unitaria no es posible llevar adelante una iniciativa de este tipo en los momentos actuales del proceso. La autoridad personal de Chávez es la única garantía de vencer los múltiples y complejos obstáculos que se oponen a desarrollar la unidad de las fuerzas revolucionarias a niveles superiores. Por otra parte, la función de este Comando era sólo de asesoría o de coordinación. Nunca tuvo un real papel de dirección colectiva.

En estos momentos se está impulsando una nueva iniciativa de coordinación política: el Frente Nacional Patriótico. El gran desafío a mi entender -además de lograr superar el espíritu de cuerpo con el que suele trabajar cada agrupación política- es el de lograr involucrar en esta iniciativa no sólo a los líderes formales de los diversos partidos sino a los líderes reales, muchos de los cuales han ido emergiendo en el proceso mismo de lucha. Y la primera tarea es detectarlos. No hay otro camino que un contacto directo con el movimiento popular organizado.

¿Cómo ve el escenario para el referéndum revocatorio?
Me parece bastante sintomático que la oposición se haya decidido a entregar firmas recogidas en febrero para iniciar en agosto el proceso revocatorio. Eso refleja una gran debilidad por varias razones: ellos saben que esas firmas no son válidas no sólo porque muchas de ellas se falsificaron usando datos informáticos bancarios – conozco gente que aparece firmando y nunca lo hizo-; sino porque desde febrero hasta agosto ha pasado ya medio año y la situación ha cambiado mucho. El sabotaje petrolero, el cierre de escuelas y el eterno anuncio de la caída de Chávez que choca con la realidad de un presidente que sale fortalecido de cada intento opositor por derrumbarlo, han ido haciendo despertar a cada vez mayores sectores de las capas medias. Muchas personas que entonces firmaron por la salida de Chávez -influidas por la situación de caos en que se encontraba el país atribuida a su gestión- aunque mantienen sus críticas a Chávez, se han distanciado de la oposición militante y no están dispuestas a seguir sus orientaciones desestabilizadoras. Sostener que las firmas de febrero son válidas hoy sería como decir que los resultados de una encuesta realizados 6 meses atrás serían válidos hoy.

Cabría preguntarles por qué si ellos dicen haber recogido en el pasado las firmas necesarias en solo un día, no se deciden a ir a una nueva recolección de firmas realizada de acuerdo a las reglas del juego establecidas, para evitar las objeciones legales que puedan surgir.

Yo creo que en este momento el tiempo está jugando a favor del presidente. Un indicador de esto es la actitud que ha adoptado del sector empresarial privado. Este sector, que estaba saboteando la producción con la clara intención de asfixiar económicamente a Chávez, ha empezado a invertir nuevamente. En el último mes ha invertido tres veces más que el promedio de los 6 meses anteriores. Y eso a su vez generará importantes fuentes de empleo.

Además, nada hace pensar que el referéndum pueda hacerse este año. Y si ya se están comenzando a ver los resultados de los programas sociales del gobierno, estos serán mucho más evidentes en unos meses más: crecerá significativamente el empleo y la construcción de viviendas, mejorará la atención sanitaria y la educación. Todo esto juega a favor de Chávez.

Por otra parte, debido a la proximidad de las elecciones de diputados, gobernadores y alcaldes, que deben tener lugar en julio de próximo año, no es una aventura pronosticar que las divisiones en el seno de la oposición se acentuarán.

Uno de los grandes desafíos que tiene Chávez en este terreno es lograr una masiva inscripción electoral de sus adeptos. Tradicionalmente ésta era muy baja en los sectores populares.

Realidad virtual 

La disputa entre los medios de comunicación y el jefe de Estado se remonta a los inicios de su gestión. Diariamente, los canales de televisión, las radios y los periódicos -del sector privado- difunden las actividades de la oposición, omiten las acciones gubernamentales, se burlan de la figura presidencial. En las jornadas del 11 de abril tuvieron una participación decisiva, alentando el choque entre chavistas y antichavistas y brindando información distorsionada.

Ud. ha afirmado en reiteradas oportunidades que en el golpe contra Allende, los medios tuvieron un papel activo fundamental. ¿Cómo explica que el gobierno bolivariano no haya todavía puesto un freno a la situación? Por otro lado, ¿cree que está fallando la estrategia comunicacional oficial?
Creo que éste es uno de los puntos más débiles del actual gobierno. Durante mucho tiempo no es que haya fallado la estrategia comunicacional sino que simplemente no ha existido. Sólo últimamente esto ha ido cambiando. Por otra parte, aunque se habla mucho de la prioridad estratégica de la batalla mediática, los recursos materiales y el tiempo que a ella se destinan están muy por debajo de las necesidades, si se toma en cuenta el inmenso poder mediático que tiene la oposición.

En una entrevista con Panorama (11-08-03), Ud. dice: “Si aquí los medios de comunicación informaran correctamente, mucha gente no acompañaría a la oposición”. Dejando de lado aquéllas personas manipuladas desde los medios, ¿qué sectores conforman hoy la oposición? ¿Está unificada?
Pienso que no. Existe una oposición claramente fascista que no respeta nada. Se reveló durante el golpe de abril del 2002 en la actitud de Carmona; en los ataques físicos a la sede de la embajada de Cuba y a personeros del gobierno. Existe otro sector que apuesta a sacar a Chávez por la vía institucional, muy dividido internamente por las aspiraciones electorales del próximo año. Y existe otro amplio sector que formó parte de la oposición, pero que hoy se ha separado de ella, lo que no significa que haya pasado a apoyar a Chávez. Me parece que éste es el sector donde se juega el futuro del proceso revolucionario.

Una de las grandes debilidades de la oposición es que no cuenta con un programa para el país ni una figura política que pueda unificarla y competir con el carisma de Chávez.

De economía y alianzas
En reiteradas oportunidades, Chávez ha planteado que para concretar transformaciones socio-económicas profundas necesitaba previamente realizar cambios importantes en el aparato político-institucional. En este marco se inscriben la sanción de la Constitución Bolivariana, el paquete de 49 leyes, y otras reformas jurídicas. Sin embargo, los proyectos del terreno económico y de integración comercial con el Cono Sur no se han materializado.

¿Cómo evalúa la gestión en la esfera económica hasta el momento? ¿ Cuáles considera que son los ejes pendientes que debería tratar el gobierno en el corto plazo?
No soy economista pero me parece que para hacer cualquier evaluación económica del gobierno venezolano habría que examinar muy bien los efectos del boicot y sabotaje económico al que ha estado sometido desde sus inicios, pero que se acentuó enormemente a partir de fines del 2001. Hasta entonces todos los índices económicos indicaban una evidente recuperación de la economía. Luego ésta empieza a deteriorarse, produciéndose una caída espectacular como consecuencia del paro empresarial de diciembre del 2002 y el sabotaje petrolero. Sin embargo, contra todos los pronósticos de la oposición, una vez fracasado el golpe económico y que el gobierno toma nuevamente las riendas de la economía, y, ahora sí, el control real de PDVSA, la economía empieza a mejorar. Importantes inversiones destinadas a programas sociales, estímulo a las cooperativas y pequeñas empresas; acuerdos con importantes empresarios privados; reactivación notable de la inversión privada, me hacen ser optimista.

Pienso que la tarea más urgente es la creación de mayores fuentes de empleo, y que hacia el futuro el gran desafío es encaminarse cada vez con más fuerza al desarrollo endógeno y a la integración latinoamericana, elementos que están en el centro del programa de este gobierno.

En su visita a la Argentina, Hugo Chávez manifestó que ya no se sentía tan sólo en su discurso como hace unos años. Habló de una nueva etapa y de la integración latinoamericana. En ese sentido, ¿cómo ve el panorama en América Latina?
No cabe duda de que hay un despertar en nuestro subcontinente, que crea una situación cada vez más favorable a la idea de Chávez de una integración latinoamericana diferente a la propuesta por el ALCA. Él la llama Alianza Bolivariana para las Américas.

Pero, por lo mismo, hay que estar muy alertas ante los planes del actual gobierno estadounidense. El Plan Colombia tiene en la mira, no sólo a las guerrillas colombianas, sino también en primer lugar a Venezuela y a todos los países del área andina.

La correlación mundial de fuerzas, hoy por hoy, es negativa para aquellos proyectos alternativos. Venezuela lo ha vivido en carne propia el 11 de abril de 2002. Desde esta perspectiva, ¿es posible un cambio de proyecto político y económico en la región?
Como digo en mi libro “La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible”, lo que hará posible en el futuro lo que hoy aparece como imposible será la capacidad que tengan de construir fuerzas sociales y políticas tanto nacional como internacionalmente a favor de los cambios.

jbossi@segundoenfoque.com.ar

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América o Las Indias: el día que Miss Mundo levantó el puño

Thierry Deronne y Neirlay Andrade

Cultura
Descubriendo a John Cage: Sobre ruidos, panes y perros

David Antona González

Europa
Reflexiones desde “El norte de Irlanda” ante la ola de violencia lealista

Rafa

México

16 posdatas del Subcomandante Marcos

Apagando el fuego con gasolina (posdatas a la carta gráfica)

Subcomandante Marcos

Chile
Al sur se caen las máscaras

Raúl H. Contreras Román

América Latina y Caribe

A 3 años del terremoto entrevistamos a Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano

“Tenemos que repetir lo que hicieron los esclavos en 1804”

Mario Hernandez
Conocimiento Libre

-Creador de RSS y activista político por los derechos de los usuarios en internet
 Se suicidó Aaron Swartz
Pablo Gutiérrez

Cultura

Novedad editorial: El traje del emperador: 13 propuestas para desnudar el poder
Concepción Cruz, Cristina Ibáñez y Susana Moreno

África

América Latina y Caribe

-Perú
-Honduras: Ya son 80 campesinos asesinados durante el régimen de Lobo
-Haití

Argentina

La economía en año electoral
Julio C. Gambina
-Reseña de teatro “Patria Perra” – Grupo La Cuarta Pared

Bolivia

-Una victoria cultural

Chile

Los mapuches y el fantasma terrorista
Luís García Huidobro
-Guillermo Teillier inaugura la Fiesta de los Abrazos 2013

Colombia

-Entrevista a la combatiente y delegada de paz de las FARC-EP en La Habana

Cuba

-Deseos de justicia y libertad en 2013 y la segunda oportunidad de Obama
 Obama give me five
Wilki Delgado Correa

EE.UU.

-Escuadrones de la muerte en Irak y Siria. Las raíces históricas de la guerra encubierta de EE.UU./OTAN en Siria
España

-Una movilización histórica
-El proyecto para requisar y rehabilitar casas en mal estado cuyos titulares desatienden arrancará con 48 inmuebles de l’Alquerieta
-Escándalo en la sanidad madrileña
-Entrevista con Alfonso Fernández, “Alfon”, el único detenido del 14N que ha permanecido 56 días detenido
-La refutación de una explicación Real
-Un brigadista de nombre desconocido

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