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“Un movimiento no se construye con autonomía individual, sino con autonomía colectiva”

English: Niki Terpstra (197/NED) and Martin Mü...

Boaventura de Sousa Santos es doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra. Este fin de semana está en Madrid con laUniversidad Popular de los Movimientos Sociales (UPMS), una iniciativa que llega por primera vez a España y reúne durante los dos días a más de 40 colectivos y movimientos sociales, académicos y artistas de varios países en busca de fórmulas para organizarse y reconstruir el maltrecho sistema democrático en Europa.

 ¿Se puede decir ya que el proyecto de la UE es un fracaso?

Sí. La UE era un proyecto de cohesión social para crear un bloque nuevo y fuerte; un bloque económico, político y social, con políticas de cohesión muy importantes. La UE se concibió con dos ideas muy potentes: la de no volver a las guerras mundiales, provocadas ambas por el mismo país, y la de eliminar las periferias que existían desde el siglo XV: los países nórdicos, el sur de Europa (Portugal, España e Italia), el sureste (Balcanes y Grecia) y el este europeo.

El proyecto europeo iba a poner fin a esas periferias, con políticas muy importantes de fondos estructurales que pretendían uniformar la riqueza en Europa. En este sentido, el proyecto fracasó, pero es que muchos de nosotros ya sospechábamos que esto podía pasar, porque la existencia de las periferias era demasiado larga. Sin embargo, en los primeros años de la integración europea parecía que la UE resultaba: por ejemplo, en Portugal, la renta media alcanzó el 75% de la europea en 2000; sin duda nos aproximábamos y, de pronto, todo el proceso quebró y los países ex periféricos vuelven a ser tratados como tales. Desde entonces, la lógica colectiva de construcción social, económica y política ha pasado a ser una dinámica de centro-periferia que dominó sobre todas las otra lógicas. Una lógica, además, en la que el centro ni siquiera es la Comisión Europea, sino Alemania.

La UE debe reinventarse, hay que reinventarla. De lo contrario, el futuro en Europa se presenta muy negro.

¿Y el proyecto del euro? ¿En qué punto está?

La pregunta sobre el proyecto del euro no es si fracasó o no, sino qué es lo que se pretendía con él. Y en este caso, existió la trampa desde el inicio, porque el euro fue una de las formas en que el neoliberalismo internacional penetró en Europa, que hasta entonces, era el bastión de defensa del Estado social; el único donde el neoliberalismo no había entrado gracias a que los países tenían partidos socialistas y -también a veces en la oposición- partidos comunistas, ambos muy fuertes. Los partidos venían de una tradición socialdemócrata muy arraigada que exigía educación pública, sanidad pública o sistema de pensiones públicos, por lo que la resistencia a que el neoliberalismo entrase país a país era muy grande. Por eso no penetró así, sino que lo hizo por encima: a través de la Comisión primero, por el Banco Central Europeo (BCE) después y por el euro finalmente.

Mediante la construcción neoliberal del euro y el BCE, el país dominante desde entonces -Alemania- ha puesto sus reglas y la moneda es definida en su valor internacional de acuerdo a los intereses económicos de Alemania, y no a los intereses de Portugal o España, por ejemplo. A los países del sur, increíblemente, nunca se les ocurrió la idea de que pudiera ocurrir esto, porque se creyeron lo de que estaban en un bloque político y económico, en donde no había deuda griega o española o portuguesa, sino que existía la cohesión y nunca habría especulación. Sin embargo, debido a los intereses de sus bancos, Alemania decidió que sí habría deuda griega, irlandesa, portuguesa o española, con lo que hizo a estos países muy débiles, sin que Europa les diese garantías y promoviendo la especulación financiera al transmitir la idea de que estos países sólo encontrarían la solución después de una intervención brutal.

Una intervención que no ha servido para nada y que ahora, parece que empiezan a reconocerlo así quienes la impusieron. ¿Estamos ante una improvisación o el juego está totalmente calculado?

Es más trágico todavía, porque no es nada nuevo. El problema de Europa es que ni tiene nada que enseñar al mundo ni puede aprender con el mundo. Nada que enseñar porque la sequía de ideas, novedades o alternativas aquí es total y nada que aprender porque la arrogancia colonial de este continente es absoluta también y no le permite aprender. Por ejemplo, cuando decimos: “En Brasil, Argentina o Ecuador se hizo así”, y enseguida nos respondemos: “Ésos son países menos desarrollados”.

¿Seguimos con ese sentimiento de superioridad?

Seguimos con esa arrogancia colonial, sí. Y no lo tomamos en serio, pero es que eso que ha dicho el FMI hoy, lo dijo en Tanzania, Mozambique e Indonesia antes, lo conozco bien. Lo de aplicar las medidas y después, decidir que fueron excesivas es recurrente. Y una agencia  que ha aplicado unas medidas que han generado tanta pobreza, tanto sufrimiento en los países, debería ser demandada ante los tribunales; y ya no digo por un delito criminal, pero al menos, sí por negligencia. Tiene que haber una reparación civil para los países afectados, porque, además, dicen que cometieron un error con sus políticas y las siguen aplicando.

No hay propósito de la enmienda…

Ninguno. Pero es que, además, a la UE no le gusta que el FMI se retracte, porque está comprometida con las políticas de austeridad y si en Alemania se percibe que son negativas, Angela Merkel puede perder las elecciones. Todo está organizado para que nada cambie hasta las elecciones alemanas, por lo que Italia, Grecia, Portugal o España deben esperar y lo hacen, digo yo siempre, con una democracia suspendida.

Y los ciudadanos que sufrimos los recortes, ¿qué podemos hacer? ¿También hemos de esperar a que transcurran las elecciones alemanas para presionar a nuestros gobiernos y que hagan algo, en su caso?

Los gobiernos no van a hacer nada, porque como digo, son completamente dependientes del mandato alemán. Y aunque la gente rechaza esto, no lo hace de una manera fuerte y articulada. Este fin de semana, con el proyecto de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales (UPMS), precisamente, estamos intentando ver cómo se puede resistir, conociendo las diferencias de los distintos grupos, averiguando por qué unos están interesados en una medida y otros en otra o por qué algunos creen que se debería crear un partido y otros no. La semana pasada, en Portugal, estuve trabajando en una iniciativa con el ex presidente de la República, Mario Soares, a través de la cual juntamos a 600 personas en una sala para pedir la caída del Gobierno actual, elecciones anticipadas y un Ejecutivo de izquierdas. Fue la primera vez, después del 25 de abril, que conseguimos juntar a representantes del Partido Comunista, del Socialista y del Bloque de Izquierda para formar una alternativa de izquierdas. Aunque sabíamos que por razones históricas es muy difícil lograrlo.

Como en España…

Aquí también, aquí también… Y en Portugal, al final, nos dimos cuenta de que era imposible, que jamás habría una alternativa de izquierdas. ¿Por qué? Porque, por un lado, Bloque de Izquierda y Partido Comunista quieren renegociar la deuda y, además, han concluido que parte de esta deuda no se puede pagar -es el 130% del PIB-, o abocaremos al empobrecimiento a las generaciones siguientes. Todo el dinero que entra de la troika va a pagar la deuda, ni un céntimo va para la salud o el hogar de las personas.

Por otro lado, el Partido Socialista, que está dominado por la lógica del neoliberalismo desde hace tiempo, quiere ser Gobierno, además, en el marco europeo dominado asimismo por el neoliberalismo. Por tanto, propugna que de negociar la deuda, nada: hay que pagarla toda, aunque se negocie sobre las tasas y los periodos de pago, por ejemplo.

Y ahí se acaba el objetivo de la reunión, unir a la izquierda.

Ahí se acabó.

¿Cómo ve en España a los partidos de izquierdas?

La misma división, aunque en Portugal es más grave, porque… ¿Quiénes fueron los invitados españoles a la reunión de Club Bilderberg en Hertfordshire (Reino Unido)?

El ministro de Economía, Luis de Guindos; el consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián; el de Inditex, Pablo Isla,… ¿Por qué?

Porque la asistencia desde Portugal fue muy interesante, muy ilustrativa sobre el futuro: acudieron al Bilderberg el secretario del Partido Socialista y el secretario del partido de derechas que está en el Gobierno, o sea, que la elite internacional ya ha decidido las elecciones. Los portugueses van a trabajar hasta las próximas elecciones, luchando para que haya un Gobierno de izquierdas -idiotas ellos-, las elecciones ya están decididas y los socialistas comulgan con eso. Por eso, yo creo que en Europa vamos a entrar en un periodo cada vez más duro y con más recortes; yo le llamo un periodo post institucional (‘Después de las instituciones’), porque las instituciones del Estado no responden y la gente no se siente representada por estas instituciones.

¿Qué podemos esperar de un periodo así?

Será un periodo turbulento y largo, a mi juicio, y será una lucha por la redefinición de la democracia. No es casualidad que los jóvenes aquí en España o en Portugal hablen de Democracia Real o apelen a la Democracia Ya, porque la democracia en Europa está suspendida y derrotada. Ha habido un conflicto entre democracia representativa y capitalismo y ha ganado el capital.

¿Y hay alguna posibilidad de que se levante de nuevo la democracia?

Sólo cuando el capitalismo tenga miedo. Hasta ahora, los bancos han sido rescatados con dinero público, pero no habrá posibilidad de rescatarlos de la misma manera otra vez, a menos que los ciudadanos sean reducidos a la condición de esclavos. Puede haber una catástrofe y tenemos que luchar antes de que llegue, buscando todos los errores que se cometieron en las políticas progresistas de Europa. Por ejemplo, creer que sólo un pequeño grupo en cada país era politizado: los miembros de partidos, ONGs o de movimientos sociales. El resto de ciudadanos era una masa informe, despolitizados que no tenían ninguna relevancia política, pero que son los que están ahora en la calle.

“En Europa, ha habido un conflicto entre democracia representativa y capitalismo y ha ganado el capital”De ellos va a venir el futuro; la transformación democrática va a llegar de la mano de todos los indignados: pensionistas, jóvenes, médicos, profesionales,… que implican, además, una unión intergeneracional que antes no existía y que tienen que llevar a cabo una revolución democrática; la necesitamos para no llegar a la catástrofe.

¿Cómo se aborda una revolución democrática en la situación actual? ¿Qué significado tiene más allá de los términos?

Significa democratizar la democracia a través de un movimiento popular muy fuerte, que a veces resultará violento, aunque nunca contra las personas, y a veces resultará ilegal, porque una de las características de los Estados neoliberales es ser cada vez más represivos.

¿Con ser violentos se refiere, por ejemplo, a los escraches y con ser ilegales, a iniciativas como Rodea el Congreso?

Sí, hay que fortalecer todos esos movimientos.

¿También el 15M en su conjunto? Hay quien tiene la percepción de que es un movimiento que nació con mucho ímpetu y se ha ido desinflando, perdiendo fuerza. ¿Tal vez porque ya es España un país resignado?

No creo que seamos -e incluyo a mi país, Portugal- países resignados, sino que hemos sufrido más de 40 años de dictadura; 48 años en mi país, más que en España. Mientras tanto, pasaban por nuestro lado los movimientos europeos de participación política (movimiento estudiantil, el de 1968, por la liberación de las colonias,…) Estábamos muy aislados, por eso nuestros países no tienen ahora la cultura democrática de resistencia. Por otro lado, hay elementos coyunturales que influyen en los movimientos y, por ejemplo, no podemos creer que las plazas se van a llenar igual en invierno que en primavera o verano.

Además, los movimientos al mismo tiempo que maduran, se dividen: hay gente centrada en los desahucios, otra en la sanidad; gente que cree que se debería crear un partido, otros que no; personas que hablan de consejos populares, formas de control ciudadano,…

¿Y cómo se organiza todo eso? ¿Con qué nos quedamos?

La revolución democrática va a tener dos pies: cambiar la democracia representativa neoliberal a través de un cambio del sistema político que conlleva, a su vez, un cambio del sistema partidos. Es decir, que conlleva la participación de independientes en el sistema político, en la regulación y financiación de los partidos, en el sistema electoral,… Hay mucho que hacer, pero sobre todo, sabiendo que la reforma nunca va a venir de los partidos, que saben que saldrán perdiendo con esto, sino que va a venir de los ciudadanos. La democracia participativa resultante -de la que ya tenemos experiencia fuera de Europa- traerá nuevas formas de actuación: referéndums, consejos populares, consejos sectoriales, presupuestos participativos a nivel local o regional, por ejemplo;… O sea, democracia directa que controle a los elegidos, que vaya más allá de la autorización a gobernar; que vaya hasta la rendición de cuentas, ésta que debe llegar de fuera, de ciudadanos organizados. El problema es que ahora no están organizados.

¿Se refiere al movimiento de los indignados? ¿Qué crítica(s) tiene que hacerles?

Tengo varias. Primero, a las asambleas en donde se toman decisiones por consenso que pueden ser totalmente paralizantes, pues una pequeña minoría puede impedir cualquier decisión. Con fórmulas dominantes de decisión no va a haber formulación política; y sin formulación política no hay alternativas. Segundo, al sistema de gran autonomía individual que manejan (cada uno decide cuándo entra y cuándo se va, por ejemplo) y que es más semejante al neoliberalismo de lo que piensan. Un movimiento no se construye con autonomía individual, sino con autonomía colectiva. Y no la tienen. Tercero, un rasgo que estamos viendo, sobre todo, en los acampados de EEUU y en algunos de aquí: tiene más legitimidad quien se queda más tiempo acampado en la plaza. No tienen en cuenta que hay que gente que es muy buena, pero que tiene que ir a trabajar o ir a casa a atender a los niños. ¿Son menos legítimos por eso? No, porque permanecer más tiempo en una plaza no es un criterio de legitimidad democrática.

¿Todo esto no ha impedido avanzar más al movimiento de los indignados?

Yo trabajo con ellos como intelectual de retaguardia, que es lo que me considero, y creo que en estos momentos, no son un movimiento; son presencias que no tienen propuestas muy concretas y los entiendo, porque es todo el sistema el que está podrido y quieren reconstruirlo desde abajo. Para ello, piden una nueva Constitución y eso sí es positivo; piden un impulso constituyente, algo que yo vengo defendiendo: una nueva Constitución que retire el monopolio de la representación política a los partidos; que establezca diferentes formas de propiedad, más allá de la estatal y la privada -se han perdido las formas de propiedad comunal o de cooperativa, por ejemplo-; que asiente una nueva forma de control social más articulada; una reorganización total del sistema de justicia, y una fórmula para proteger nuestras constituciones de la especulación financiera y de deudas que no se pueden pagar.

Esa deuda es precisamente la coartada para imponer las políticas de austeridad…

Pues mire lo que pasa en Portugal con ellas: una deuda del 130% del PIB, el desempleo creciendo y una recesión cada vez mayor. Quienes gobiernan lo saben y, por eso, yo estoy cada vez más convencido de que esto no es una crisis. Tenemos que luchar también por los términos del debate, porque esto no es una crisis: es una gran maniobra del capitalismo internacional financiero para destruir la última fortaleza que existía en el mundo de protección social y trabajo con derechos. El remedio de la crisis está empeorando la crisis o, lo que es lo mismo, el médico está matando al enfermo. Y lo peor es que no necesariamente cuanta más crisis hay, hay más resistencia. Porque hay niveles de crisis tan grande y en los que la gente está tan empobrecida, tan deprimida, que no sale a la calle; gente que se suicida, que toma ansiolíticos; gente que interioriza la crisis y se vuelve contra sí misma. Estamos entrando en ese proceso. Por eso, creo que este año va a ser decisivo para saber si tenemos energías y damos la vuelta a esto. Eso es lo que vamos a hacer este fin de semana en la UPMS, ver si podemos articular algo para generar turbulencias políticas que no permitan a estos gobiernos -estos sistemas de protectorado, en realidad- seguir gobernando.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/457290/el-euro-fue-una-de-las-formas-por-las-que-el-neoliberalismo-entro-en-europa

La Historia como guía para una reforma

Iberian Peninsula at Night (NASA, Internationa...

La reorganización del capitalismo tardío, fase en la que predomina la especulación sobre la producción, exige la creación deliberada de grandes espacios precarizados. El siglo XX conoció este fenómeno de manera muy llamativa en el continente americano. La transformación de las repúblicas del centro y del sur del continente en grandes patios traseros y en miserables colonias dependientes fue obra de la política yanqui. Esta hizo un amplio despliegue de intervenciones militares directas, fomento de los golpes de estado, apoyo a guerrillas contrarrevolucionarias, sobornos a dirigentes y funcionarios, amaño de elecciones, apoyo a grupos mediáticos y mil recursos más. La precarización ha llegado a Europa: este es el panorama del siglo XXI. Por medio de diversas tácticas de “violencia estructural” (no hemos llegado a recuperar el golpe de Estado o la invasión militar directa) la Unión Europea al servicio de Alemania ha reajustado las consecuencias de su errónea política financiera –meramente especulativa- castigando a los países que se dejaron llevar por ella, aceptando el aterrizaje de capitales “paralizantes” de la autonomía productiva. Llamo capitales “paralizantes” a aquellos que, como el curare, se constituyen en un veneno exterior que impide la producción y el dinamismo de una formación social. El capital alemán y –en general- europeo- tanto en la forma privada (orientada a la especulación inmobiliaria) como en la forma oficial (por vía de diversos fondos estructurales, de cohesión, de reconversión, etc.) llegó a España con estos resultados. Es un capital especulativo (toma el dinero y corre) y, por tanto, para su aterrizaje en una neocolonia es preciso que se lleve a cabo todo un escenario de recorte y modelado de lo que previamente fue esa neocolonia. En el Reino de España, y muy en concreto en mi País Asturiano, se ha podido ver en qué consistió ese escenario “arreglado” a golpe de decretos de despacho y a golpe de porrazos de los antidisturbios: adelgazamiento brutal de los sectores primario y secundario.

Vayamos por partes.

— Adelgazamiento del sector primario. Los ataques a la Casería, organización ancestral de la Asturies eterna, se han focalizado en la guerra de la leche. La imposición de las cuotas lácteas y de criterios de productividad capitalista que nada tienen que ver con las finalidades culturales, ecológicas e institucionales de la Casería tradicional asturiana ha sido uno de los elementos más desestabilizadores de la identidad del País Asturiano. El ingreso de España en la Comunidad Europea con los calzones bajados en tiempos del felipismo supuso dejar en la estacada a la Iberia del Noroeste, la verde, la rica en pastos, carne y leche, esa Iberia donde se localiza Asturies. Llegaron a estar prohibidas las vacas en el paraíso del vacuno. Hoy el campo asturiano está casi abandonado a mayor gloria de los supermercados franceses. Hoy en día, el ganadero de la Iberia atlántica es un esclavo en manos de la gran industria láctea, que le impone precios ruinosos para la producción. En algunos aspectos el ganadero y el propietario de explotaciones agrarias es el mayor vapuleado del sistema, pues a diferencia del obrero, éste “empresario” no goza de libertad para fijar precios de sus mercancías producidas, ni tampoco puede contar con un abanico flexible de compradores. Tampoco puede con facilidad unirse a otros campesinos y paralizar la sociedad por medio de huelgas, aunque lo haya intentado. Su posición cada vez más marginal en una sociedad dependiente de la gran industria foránea, y supeditada a las grandes decisiones euroburocráticas, hace que Asturies y los demás países del Noroeste (Galicia, León, Cantabria) no pinten nada y no puedan hacerse escuchar con voz propia y fuerte. Entre medias está un Estado Español de signo sureño y levantino, remiso a la defensa de intereses de una Iberia atlántica cada vez más marginal y potencial competidora de Francia y de demás países “verdes”. Si a ello le sumamos las propuestas etnocidas que en España se estilan con respecto al campo, y de las que no faltan defensores locales, el campo se verá muerto y más que muerto durante todo el próximo siglo. Entre esas propuestas etnocidas que tanto se cacarean en la llamada “prensa regional” figuran la eliminación de concejos o la fusión de los mismos, contraviniendo la naturaleza histórica y antropológica de los mismos. También hay que citar el proceso de unificación y centralización de las escuelas rurales, violando con ello un derecho humano fundamental, que es el de recibir educación en igualdad de condiciones y sin perder las raíces de la tierra natal. Con criterios economicistas, se centralizan los servicios de salud y otros servicios básicos del Estado, con lo cual no es de extrañar que las familias jóvenes, en edad de reproducirse, emigren a los grandes conglomerados urbanos, como el triángulo Uviéu-Xixón-Avilés, por ejemplo. Universitarios sin cabeza, o simplemente cipayos sin alma, han defendido la creación de una “Ciudad Astur”, esto es, la reconversión de la antigua Nación Asturiana en un gran municipio de un millón de habitantes, homologable a un barrio de Madrid, convenientemente rodeado de zona verde con algunos servicios para turistas. Estas agresiones contra el campo asturiano son, en realidad, agresiones contra la nación asturiana.

Si no fuera porque hay importantes intereses comerciales extranjeros –franceses- en contra del desarrollo de la Casería, en contra del sector de la leche del N.O., del campo atlántico de Iberia, en general, no podríamos entender bien la raíz de este abandono en que Madrid y las “autonomías” concernidas (incluyendo el “Principado”) le ha dejado. Sustanciosos fondos han sido malgastados en manos de los sindicatos corruptos, CCOO y SOMA-UGT, enemigos del Pueblo Asturiano, y se han convertido en fondos obstaculizadores del desarrollo. Por otra parte, sorprende la cantidad enorme de subsidios oficiales que el Estado destina a población flotante, no contributiva, extranjera, etc., filantrópicamente destinados, se supone, a su perfecta integración en las grandes ciudades, que es donde se concentra ésta. Mientras que se malgasta este dinero en incentivar todo género de parasitismo urbano en personas desarraigadas o –a veces- delincuentes, a los verdaderos pobladores del País, que en última instancia son los pobladores del campo, se les retiran los servicios sociales, educativos, sanitarios, etc. Sin temor a la exageración se podría decir que los auténticos habitantes del País Asturiano han estado sufragando con sus propios recursos el proceso de sustitución étnica que consiste en (1) abandonar el campo para superpoblar la ciudad (asturiana), en una segunda fase (2), que puede darse dentro de la misma generación o en la siguiente: abandonar la ciudad (asturiana) y emigrar a España o a Europa. El “nicho ecológico” urbano (que no el rural) será ocupado por las limaduras de hierro que atraiga el imán de las subvenciones y de ciertas ventajas relativas de un Estado del Bienestar en franca decadencia. Así se convertirá Asturies en un solar vacío de gente o, en caso contrario, en un solar repoblado por contingentes foráneos cuya llegada y cuyos relativos privilegios (relativos sobre todo por comparación a su provincia o país de origen) han sido sufragados por el esfuerzo de los nativos que han tenido que marcharse. Toda la crítica a este proceso es bloqueada con un anatema: ¡xenofobia!, condenación que saben manejar muy bien los apóstoles del neoliberalismo cuando recomiendan y hasta exigen movilidad a los trabajadores asturianos, así como los izquierdistas, que se tornan ultrasensibles hacia unos desconocidos, cuya nacionalidad incluso es ignota y que exigen sus derechos nada más aterrizar, pero que al mismo tiempo miran con gran conmiseración a los “reaccionarios” campesinos que, al no saber readaptarse a los nuevos tiempos abandonan la aldea, la Casería y el género tradicional de vida, pues es “una Ley Natural” ésta que se llama Ley del Progreso.

— Ahora le toca el turno al sector secundario. Desde los tiempos anteriores a la conquista romana, el País Asturiano contó con condiciones propicias para la minería y la metalurgia. Los astures independientes y después los romanizados eran famosos por sus actividades en este sector, hasta el punto de que las riquezas naturales del territorio astur –que incluyen los metales preciosos- disminuyeron considerablemente desde los tiempos del imperialismo romano. Las condiciones geológicas de Asturies favorecieron una actividad minera que, con el inicio de la Revolución Industrial trastocaron el País de arriba abajo. Las entrañas hendidas y descoyuntadas de la tierra astur quedaron hoy como cicatrices de un paisaje rural y una actividad agropecuaria autosuficiente. La Minería, hoy en trance de extinción, supuso una grave pérdida de identidad del País, por la afluencia de emigrantes sureños que vinieron al País a buscarse su pan. Emigrantes que, junto a los nativos, sufrieron horrendas condiciones de explotación, casi podría decirse que martirio. Todo tipo de costumbres extranjeras penetraron hacia el norte de la Cordillera cantábrica: tabernas de vino, festejos taurinos y flamenquistas, castellanismos y andalucismos. Las consecuencias de la Revolución industrial son siempre el desarraigo poblacional, tanto de los que afluyen como de los que se quedan y contemplan cómo su escenario les cambia por completo. La tranquila sociedad rural asturiana, que estaba lejos de ser una Arcadia opulenta, había vivido durante siglos en el remanso de la fe, del paternalismo señorial, de la inmovilidad de las clases sociales, del tradicionalismo. Pero la agudización de la explotación de los obreros, y la sacudida de los cimientos tradicionales de explotación del agro, descoyuntaron al País. Vinieron muy pronto ideologías que sirvieron para sustituir a las Ideas. En lugar de Bondad, Lealtad, Honor, se trajeron los ideales de la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad. Pronto aparecieron el Anarquismo, el Republicanismo Federal, el Socialismo, y el Comunismo. A costa de su paisaje y de sus aparentemente inconmovibles raíces medievales, el País Asturiano, un País de aldeas y caserías, se descoyuntó en torno a una línea de fractura: la lucha de clases. La virulencia de las huelgas asturianas llegó a su epítome en la Revolución de Ochobre de 1934. De esta calamidad la nacionalidad asturiana no se ha recuperado. La catedral y sus símbolos nacionales más preciados, sitos en la Cámara Santa, quedaron destruidos. La Universidad, destruida y clausurada. Miles de muertos, miles de violaciones cometidas por las tropas de la República Española y sus mercenarios los moros. Se habilitaron campos de concentración para los miles de revolucionarios asturianos detenidos, que además fueron sometidos a todo género de torturas y humillaciones.

Se puede decir que desde 1934, Asturies no levantó cabeza como nacionalidad. Todo proyecto regionalista y autonomista se bloqueó, y las ideologías más intransigentes, a izquierda y derecha, se adueñaron de las calles. Toda visión nacional se supeditó a la lucha de clases, y desde que los revolucionarios asturianos fueron traicionados por los partidos y centrales obreras de España, se fomentó el mito castrante de que Asturies siempre había dado su sangre por los demás, por otras instancias: por España en la Covadonga del siglo VIII, por el Rey y por España otra vez, en la Revolución antinapoleónica de 1808, y por el Proletariado Internacional en 1934. Asturies vivió ya para siempre en un largo sueño y en una insoportable mentira. Pues tras la Guerra, y tras ser aplastado el Consejo Soberano de Asturies y León, la posguerra aguardó para el País un destino propio para un País ocupado: ser colonia. Sobre Asturies y sobre los territorios circundantes que formaron el viejo País Astur (el Noroeste de la Península) el Reino Español, reconvertido en dictadura totalitaria, se ejerció con mayor intensidad el proceso de aculturación que ya un siglo antes habían emprendido los gobiernos liberales de Madrid. En realidad, toda la batería de críticas que los “soberanistas” e independentistas de toda laya dirigen contra el Régimen de Franco como causante de los males del centralismo, como principal agente de la españolización de todos los territorios, deberían retrotraerse a los gobiernos de la Monarquía Española del siglo XIX, y de forma muy especial a los liberales. Tras 1812, se fue consumando la desarticulación étnica y política de los pueblos ibéricos, con divisiones provinciales arbitrarias, con la disolución de la Junta General del Principado (1835), con la uniformización de la enseñanza, el derecho civil, etc.

El franquismo fue una continuación del siempre fracasado proyecto liberal por hacer del Reino de España un Estado-Nación a la manera francesa. Un intento tardío pues ya en Europa se había dado la acumulación de capital necesario para que las burguesías de otros estados-nación se apelotonaran en torno de gobiernos y ejércitos que se lanzaran a la conquista y reparto del mundo. La Monarquía Hispana se había lanzado a la conquista del mundo sin haber consolidado burguesía alguna, antes bien, liquidándola a comienzos del siglo XVI. Su inmensa máquina militar y burocrática, alzada durante el reinado de los Habsburgo, se reveló como ineficaz desde el principio, sobre muy precarias bases hacendísticas, ajenas a la racionalidad que exigía en Capitalismo boyante en los otros estados europeos. Tras los Habsburgo, los Borbones fueron acometiendo sus planes centralistas –aquellos que Olivares no había podido ejecutar en el siglo XVII. Los Borbones fueron los que realmente trajeron la castellanización por decreto del Reino. El “castigo” de eliminar los fueros a los territorios austracistas (los de la Corona de Aragón) no pudo ser aplicado a otros territorios autogobernados desde antiguo, de naturaleza foral y con cámaras de representación popular propias (Principado de Asturies y las Provincias Vascongadas), por haber permanecido leales a la causa borbónica.

El verdadero nacionalismo asturiano, que debe separar bien su frontera con ese “soberanismo” que, en realidad, es una prolongación secreta de Izquierda Unida para dividirle y neutralizarle, es una causa legitimista. Todos los nacionalistas asturianos somos legitimistas: no revindicamos un “derecho a decidir” o un “derecho a la autodeterminación”. Reclamamos en realidad el ejercicio de una soberanía ilegalmente pisoteada pero que es soberanía originaria. España no existirá desde el punto de vista de la legitimidad natural mientras no se reconozca y no se permita el ejercicio de la soberanía de Asturies. Asturies fue el primer reino en tiempos de la dominación mora, y de este estado medieval brotaron los concilios que, andando el tiempo, serían la Junta General del Principado. Del Reino Asturiano irían brotando todos los demás entes políticos (condados o reinos, así como las Cortes y Juntas que regionalmente surgirían en el medievo).

Resulta penoso observar cómo la ignorante prensa “regional” asturiana, así como sus intelectuales provincianos, hacen amplio uso del nombre de “Principado” entendiéndolo en un sentido patrimonial, como si la vinculación a la primogenitura del Rey Castellano fuera un hecho eterno e inexpugnable. “Principado” tenía en el medievo un sentido más bien aproximado al de “República”. El circo –o payasada- anual que se celebra en Oviedo con la entrega de los premios de la Fundación “Príncipe de Asturias” no es otra cosa que un montaje para dar publicidad a la Casa Real, a la monarquía española, pero Asturies ya fue Principado antes de que existiera España, y su denominación histórica no tiene nada que ver con el sentido patrimonialista que se le pretendió dar en 1388, cuando el rey castellano quiso hacer suyos estos territorios, por cierto bien levantiscos y que podrían haber formado parte de otra Corona –por ejemplo, inglesa- o mantenerse de forma republicana (a través de una Junta General o Hermandad de todos los concejos asturianos) de haber sido otros los resultados de las luchas de los nobles independentistas. El Principado de Gales o el Delfinado francés también fueron ejemplos de “retención” de un País a una Corona por medio de la primogenitura regia. Y en una época tan poco propicia a las repúblicas, la existencia de Juntas soberanas –como las vascas y la asturiana- junto con el constitucionalismo y federalismo de los reinos de la Corona aragonesa son buenos ejemplos de la tendencia no absolutista del Medievo. Sin embargo el Principado de Asturies, con su vinculación a la Corona Castellana perdió fronteras con otros estados extranjeros a los que poder reclamar ayuda. Su vinculación al Reino de León, por traslado de la corte de Uviéu a Lleón fue la condición de su absorción posterior por parte de Castilla, pero realmente no fue hasta bien entrado el siglo XV cuando se dio lugar la anexión castellana. Y esa anexión fue de todo punto ilegal, pues de la misma manera que los castellanos reclamaron como parte natural de su Corona al Principado, éste bien habría podido exigir a los reyes de León, primero, y de Castilla, después, su incorporación a Asturies como parte conquistada y sometida a la jurisdicción. No fue así, pues Asturies decayó lentamente y se vio marginada de los grandes aconteceres de la Reconquista (y por tanto de los botines correspondientes). Pero fue de hecho y de derecho una especie de República autogobernada.

Cuando los castellanos y los españolistas reclaman que Asturies es “parte” suya, se les debe replicar que con mucho mayor motivo Castilla y su proyección fantasmal, España, es parte de Asturies, ilegítimamente desgajada.

La lucha del nacionalismo asturiano es una lucha completamente diferente de la lucha del nacionalismo vasco o catalán. Es una lucha en la que no entran los elementos “modernos” del Derecho (arbitrario) a decidir, como si en cualquier momento se pudiera consultar al “pueblo” (y ¿quién es el “pueblo”) desgajarse de un Estado o no. La composición y las dimensiones de los estados, así como las fronteras, serían fluidas en grado sumo, sujetas a la máxima inestabilidad a la que –tendencialmente- propende la Democracia Cibernética. El Pueblo podría separase “pacíficamente” de otros Pueblos, y la guerra de votos derivada de una serie de consultas –”legales” o no- se sustituiría por la Guerra de Censos. Si votan los emigrados de la diáspora (asturiana, vasca, gallega) no censados ¿entraremos en las causas de esa diáspora? Si consideramos que la nacionalidad no se corresponde con los límites de provincias decretados por Javier de Burgos en el siglo XIX ¿no son asturianos los de León al norte, los de las Asturias de Santillana, los hijos y nietos de emigrantes en Sudamérica? ¿Se sienten vascos todos los navarros? ¿Independencia de Cataluña sin contar con los demás “Países Catalanes”?

A posta, formulo todas estas preguntas polémicas para obligar a orientar los desvelos del nacionalismo asturiano hacia una Visión de Estado y a marcar distancias con respecto al “soberanismo” en el que algunos ingenuos han ido cayendo, como incautos en una burda trampa, y esa es la trampa de los llamados “soberanismos” vasco y catalán. Desde Asturies no estamos interesados en la lucha de esos pueblos por su destino, aunque en el “soberanismo de izquierda” suelen darse inocuas llamadas a una “solidaridad internacionalista”. Más les valdría a estos incautos del independentismo (en el País, articulados en torno a pequeños grupúsculos herederos de la -¿desparecida?- Andecha Astur) estudiar a fondo a Marx. Si hubieran estudiado a fondo el marxismo, que pocos conocen e invocan, sabrían de sobra que las Condiciones Objetivas, estructurales, son las que determinan las relaciones entre las clases y entre los pueblos. Sabrían que la “solidaridad internacionalista” para con las reclamaciones de Artur Mas o, de forma más comedida, Íñigo Urkullu, son objetivamente destructivas y perjudiciales para con la Formación Social Asturiana. Suponen la creación de entes parasitarios del Estado Español, suponen la discriminación de otras naciones, nacionalidades y regiones convirtiéndolas en rehenes de unas aspiraciones muy curiosas, pues lejos de venir refrendadas por una revolución netamente popular, como la de Irlanda, por ejemplo, suponen una especie de independencia subvencionada. Como asturiano yo voy a tener que pagar con mis impuestos el capricho de Artur Mas de contar con un Estado propio. Lo curioso de ese nacionalismo de sardana y butifarra es que viene impulsado por una burguesía indígena desde siempre explotadora y capitalista (otro tanto se diga del PNV, si bien éste cuenta con más base popular). Esa burguesía se ve ahora demográficamente convertida en minoría, y los apellidos catalanes “de pura cepa” escasean cada vez más, hecho contrarrestado con la catalanización de los nombres de pila. Muchos “Jordi” Fernández o González, o Pérez, son los que ahora apoyan las demandas de esa minoría con pedigrí cada vez más ajena a la realidad: la realidad de una nación, Cataluña, que habla “andaluz” en buena parte, y que el día de mañana hablará árabe en un porcentaje decisivo. Cuando Mas invoca la herencia franca o carolingia de su vieja nación está revelando el grave complejo de identidad que le aqueja. El rigor histórico debería haberle recordado que los francos llamaban “hispani” a los catalanes de entonces, y también eran, para ellos, los “godos”. Este brote de independentismo debe vincularse a la crisis de identidad que ha provocado en la burguesía, antaño pujante y hoy fosilizada, del centralismo barcelonés. En todas las sociedades heterogéneas desde el punto de vista étnico se dan tales brotes de nacionalismo “reactivo”. Sabino Arana fue, hace un siglo, expresión exacta de lo mismo. Y la invención de Castilla, ya desgajada de Asturies y Lleón, lo mismo: la abundancia de judíos y moriscos exacerbó un sentimiento feroz de identidad, de cuya ferocidad –siempre artificial- dan prueba las persecuciones y matanzas de los “otros”.

El nacionalismo identitario asturiano nunca fue agresivo precisamente porque nunca necesitó de dotarse de artificios políticos con los que albergar/expulsar a los otros. La sociedad asturiana fue muy homogénea hasta bien entrado el siglo XIX, hasta que llegó emigración sureña y gallega con la Revolución Industrial. La mayor crisis identitaria fue la provocada por la posguerra franquista y la incentivación que de la emigración interna la Dictadura llevó a cabo en todo el Estado. Franco sabía de sobra que con el aguijón del hambre, pueblos y comarcas enteras podían desplazarse de sur a norte, y de centro a periferia con el fin de lograr la homogeneidad tan buscada por él, justo como por los liberales del XIX. Fue precisamente en la Transición (años 70 del siglo pasado) cuando la conciencia de la identidad asturiana brotó sobre bases nuevas, un tanto distintas de aquellas bases que sustentaron el regionalismo anterior al desastre de 1934. Entre esas bases se encontraba un mayor énfasis en la reivindicación de la lengua (énfasis al que se circunscribieron algunos asturianistas, limitando con ello el alcance de la lucha), un celtismo cultural, unas demandas de mayor autonomía, un rechazo al covadonguismo como ideología, etc. Pero estas bases fueron débiles: los que iniciaron el movimiento de “Conceyu Bable” no contaron con el doble respaldo que había entre nacionalistas catalanes y vascos: una burguesía autóctona que pusiera el dinero, y un sector popular de izquierda que “animara” las calles. El nacionalismo necesita de ambas cosas: dinero y masas. En Asturies no hubo nada de esto.

El carácter de vía muerta de aquella iniciativa de “Conceyu Bable” está hoy a la vista. Fracaso tras fracaso electoral, los nacionalistas, soberanistas, asturianistas, viven en tribus aisladas, sin saber ofrecer un proyecto de nación en común. Casi todo el sector a la izquierda ha venido siendo instrumentalizado por el PCE –y grupúsculos españolistas adjuntos- y después por Izquierda Unida. El grado de control que ejercen sobre los jirones del movimiento de reivindicación nacional es enorme, y fácil de ejercer. Se percibe incluso en las relaciones personales, en la censura practicada sobre ciertas webs, en campañas ad hominem. Todo intento de construcción –aunque consista en una mera propuesta teórica- de un amplio frente nacionalista, por encima de la trampa bipolar de “izquierdas” o “derechas” es inmediatamente tachado de “interclasista” o de “tercera vía neofascista”. La crasa ignorancia de la tradición marxista por parte de ciertos elementos radicales y anti-sistema les impide comprender que hasta el mismo Lenin veía como fase necesaria de la lucha proletaria la incorporación de éstas a amplios frentes populares en los que otras clases sociales y estamentos descontentos de éstas podían hacer las veces de válidos compañeros de viaje. Frente a la instrumentalización que lleva a cabo la izquierda oficial, claramente corrupta, clientelar y ávida de pesebres proporcionados por el PSOE, todavía queda por hacer un amplio movimiento popular en la que se imbriquen cada vez más los aspectos ecológicos, sociales e identitarios del País Asturiano. Ese movimiento popular debe ir desbloqueando poco a poco los mecanismos de sujeción ideológica que la “izquierda plural” del PSOE-IU y grupúsculos adjuntos viene ejerciendo a través de la prensa, la enseñanza, los concejos, las fundaciones y entramados diversos. Además, con la debida conciencia de que las naciones se están quedando muy pequeñas y de que el mapa autonómico (cuando no el sistema al completo, que hoy es la “España de las Autonomías”) se va a reconfigurar, este amplio movimiento popular debe enlazarse con el de los países vecinos, y formar lo que yo he llamado una Alianza del Noroeste. Por medio de colaboraciones generosas en todos los terrenos, debe propiciarse:

  1. Un apoyo decidido al leonesismo: León no es Castilla, debe ser el lema de todos los nacionalistas identitarios de Asturies, apoyando además la recuperación de su lengua (que es la nuestra, aunque reciba denominaciones diferentes en cada territorio, leonés o asturiano). Apoyar el proyecto de recuperación del “País Astur”, mucho más amplio que la actual comunidad autónoma uniprovincial del Principado de Asturias.
  2. Una coordinación cordial con el nacionalismo gallego, superando puntos de conflicto, recordando que la reivindicada Gallaecia de tiempos remotos coincide básicamente con el Noroeste ibérico, de común raíz céltica.
  3. Apoyar decididamente la recuperación de la lengua asturiana de gran parte de Cantabria, por encima de las denominaciones locales que de ella se quieran hacer, y recuperar en el terreno cultural la idea de Les Asturies/Las Asturias, en plural, como base para esa Alianza del Noroeste.

La España de las 17 autonomías es inviable en lo económico y en lo histórico-cultural. Después de 30 años ha devenido una farsa. Es una farsa que impide la creación de grandes núcleos de pueblos con afinidad histórica y étnica. En territorio y población, el Noroeste (Galicia, Asturias, León y Cantabria) podría medirse con más justicia al lado de las dos Castillas reunificadas, un País Vasco que incluya a Navarra, unos Países Catalanes, Aragón, una Andalucía… Pocas entidades nacionales, grandes y, a su vez dotadas de internamente de una estructura federal. Esto supondría el arrinconamiento de esa monstruosa ciudad de Madrid, como vieja capital de un Imperio ya inexistente, así como la supresión de las Diputaciones Provinciales y otras entidades intermedias entre lo local y lo Confederal. El nuevo mapa se parecería mucho a las viejas entidades históricas (Reino Asturleonés, Reino Castellano, Corona de Aragón…) adaptado a las nuevas realidades (desgajamiento de lo andaluz frente a lo castellano, insularidad de las Canarias, aumento de la conciencia identitaria en las provincias vascas, tradicionalmente desunidas y más vinculadas a Castilla que a Pamplona…) pero, por regla general sostengo que la Historia es una regla más fiable que el capricho de las oligarquías y de la casta política indígena, y desde luego, ofrece unas orientaciones más saludables que las que emanan de los cocederos de Madrid, villa y Corte. De dicha Corte siempre se ha proyectado una visión fantasmagórica, irreal, de lo que significa la diversidad territorial y etnológica de España.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Europa se mira en el espejo de Latinoamérica

Português do Brasil: Convenção nacional do PT ...

 

 

 

Por Eduardo Rodríguez-Baz *

Madrid (PL) Inmersa en un nuevo tiempo político, América Latina mostró por primera vez en la historia de las cumbres iberoamericanas que está en condiciones, a partir de su experiencia, de ayudar a Europa a mitigar la crisis económica.

La XXII Cumbre Iberoamericana, realizada en la ciudad española de Cádiz los días 16 y 17 de noviembre, permitió a Latinoamérica exhibir una posición de fuerza respecto a la Unión Europea (UE), proyecto visto durante mucho tiempo como un sueño inalcanzable.

El encuentro estuvo marcado por la debacle financiera en el llamado Viejo Continente, que castiga con especial fuerza a España y Portugal, precisamente los dos miembros europeos de esta comunidad de 22 países nacida hace poco más de dos décadas.

Desde la creación de estas cumbres, en 1991, las cosas cambiaron mucho: América Latina miraba entonces a sus socios de este lado del Atlántico como ejemplo de integración y pujanza, roles que ahora se invirtieron con la primera más unida y en pleno auge económico.

Mientras en Europa prevalecen hoy las recetas neoliberales que en la década del 90 llevaron a la ruina a las naciones latinoamericanas, varias de estas últimas basaron su recuperación en el rescate del Estado como un actor relevante en la asignación de recursos.

En sus discursos, la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno coincidieron de forma abrumadora en criticar los severos recortes del gasto público promovidos desde 2010 por la UE y el Fondo Monetario Internacional como remedio universal para superar la crisis.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su par ecuatoriano, Rafael Correa, fueron categóricos en defender ese punto de vista, y recordaron que su región sufrió dos décadas de ajuste fiscal riguroso, que apenas trajo estancamiento, mayor desempleo y profundas desigualdades sociales.

La confianza en la economía de un país no se construye solamente con los sacrificios de sus ciudadanos, advirtió Rousseff, quien consideró que la política de austeridad tiene sus límites.

Según su visión, queda cada vez más claro que sin crecimiento será muy difícil el camino de la consolidación fiscal.

Los ajustes serán cada vez más costosos socialmente y críticos políticamente, enfatizó la mandataria de la sexta mayor economía del mundo.

Sobre el creciente malestar ciudadano en Europa, subrayó que para hacer frente a esos niveles de insatisfacción es necesaria la adopción de una estrategia que obtenga resultados concretos para las personas y presente un horizonte de esperanza, no sólo la perspectiva de más años de sufrimiento.

Nuestros esfuerzos se convirtieron en una solución cuando volvimos a crecer, recordó Rousseff en un mensaje directo a los dirigentes españoles y portugueses.

Con esa receta, no sólo Brasil sino toda América Latina ofrece ahora dinamismo económico, vigor democrático y mayor igualdad social gracias a políticas que dieron prioridad al crecimiento económico y a la inclusión social, remarcó.

Manifestó que las políticas de ajuste “aunque alejan el quiste de una quiebra financiera, no alejan la desconfianza de los mercados, y aún más importante, no alejan la desconfianza de las poblaciones”.

La presidenta del gigante suramericano recalcó que “la austeridad ni siquiera ha sido capaz de consolidar su objetivo principal, el equilibrio fiscal, pues en virtud del bajo crecimiento y del austero corte de gastos, se asiste ahora al crecimiento de los déficits fiscales y no su reducción”.

En la misma línea, su homólogo de Ecuador arremetió contra el neoliberalismo, al considerar que sus recetas no sirven para salir del actual atolladero en el que está sumido el mundo occidental.

“En Latinoamérica fuimos víctimas de la corrupción de los capitales financieros y las políticas de austeridad, que en un contexto de recesión y desempleo sólo profundizan y retrasan la salida de la crisis”, indicó.

El problema de los desahucios de viviendas, como resultado de la profunda crisis y el elevado desempleo en España, es para Correa una muestra de la supremacía del capital sobre los seres humanos.

Denunció una crisis sistémica en la que hay gente sin casa y casas sin gente, en alusión a la acumulación de viviendas por parte de los bancos por impago de hipotecas.

En el plenario de la cumbre, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, también puso el dedo en la llaga de la austeridad, al juzgar que el Estado de bienestar, del cual se enorgullecía el llamado Viejo Continente, parece en peligro de extinción.

La supervivencia del euro, que fue motivo de esperanza, está amenazada y el proceso de integración europeo está atrapado en dilemas profundos, subrayó el canciller de la nación antillana.

Denunció que los ciudadanos de esta región no son consultados ni participan en las decisiones de gobierno, mientras las consecuencias de la debacle financiera se descargan sobre los desempleados, los trabajadores de menos ingresos, los jóvenes y los emigrantes.

A juicio de Rodríguez, quien representó al país caribeño en la cita de la capital gaditana, los recortes sociales y la represión de los movimientos de protesta no pueden ser el camino de ninguna solución para salir de la crisis.

Los sistemas políticos, que alguna vez fueron impuestos como modelo, han perdido legitimidad, agregó.

En otro tramo de su alocución, el jefe de la diplomacia cubana enfatizó que América Latina y el Caribe viven una nueva época.

Nunca antes había existido de parte de los Gobiernos un compromiso más definido y orientado a favor de la justicia social, de la equidad y de la defensa de los intereses soberanos de los pueblos latinoamericanos, resaltó.

América Latina se ha ganado su peso actual por sus propios medios, con esfuerzo y con paciencia, combinando la necesaria austeridad con políticas propias de crecimiento y cohesión social, reconoció el jefe del Gobierno español y anfitrión del encuentro, Mariano Rajoy.

Los mandatarios iberoamericanos abrieron en Cádiz un proceso de reflexión sobre la conveniencia de convertir en bienales las cumbres que desde 1991 vienen celebrando con periodicidad anual.

La próxima cita, programada para octubre de 2013 en Panamá, podría ser la última con el actual formato.

*Corresponsal de Prensa Latina en España.

arb/edu

 

 

 

El Chavismo y Gramsci

                                          El Chavismo y Gramsci

Ensayo histórico conflictual de la realidad venezolana (1998-2002)
1.- LA TESIS
Hay una tesis que algunas voces calificadas de Venezuela han comenzado a difundir, y es la del parecido ideológico y praxico del pensamiento del italiano Antonio Gramsci y la versión latina-caribeña de “revolución política” instaurada en Venezuela desde 1998, denominada chavismo. Pero para entender con propiedad esta versión es necesario deshojar las margaritas teoréticas de Gramsci, a efecto de reconocer en él los lazos vinculantes, y por qué no, los discordantes, que dan cuerpo a una interpretación ideológica del chavismo.
Antonio Gramsci fue un pensador marxista italiano, nacido en Ales, Cerdeña, en 1891. De familia modesta, logra matricularse gracias a una beca en la universidad de Turín, pero abandona los estudios en 1914 para dedicarse a la militancia política. Descontento del socialismo, es uno de los creadores del partido comunista italiano, en 1921, tras haber fundado, con Palmiro Togliatti y otros, «Ordine Nuovo», revista semanal -cuya divisa era «Decir la verdad es revolucionario»- que pasó luego a ser quincenal. Elegido diputado y secretario general en 1924, dirigió el órgano del partido comunista, «Unità. Quotidiano degli operai e dei contadini». Arrestado en 1926, fue condenado en 1928 por un tribunal fascista a 20 años de cárcel, y murió en una clínica de Roma, contando con cuarenta y seis años de edad, en 1937; se le había otorgado ya su libertad, pero ésta no logró ser alcanzada de hecho.
El fruto de sus lecturas en la cárcel, que le sirvieron como profundización y maduración teórica ante la principal de las cuestiones políticas a que se enfrentaba el partido comunista -las ideas de la Internacional comunista y su propia orientación hacia un partido partícipe del libre juego democrático-, es comentado por él mismo en sus Cartas de la prisión. Desde un punto de vista estrictamente filosófico, opone su «teoría de la praxis», o «historicismo absoluto», que es lo que se llamó historicismo en la bibliografía marxista, específica y duramente criticado por Althusser en Para leer El Capital, al historicismo metafísico de Croce. La historia sólo se comprende con el método dialéctico, a saber, con la conciencia de las contradicciones reales de la sociedad, y el marxismo no puede concebirse más que como una filosofía de la praxis; a una conciencia revolucionaria sigue la praxis, o transformación de la sociedad mediante el acceso al poder de una clase emergente.
La base de la teoría gramsciana es la definición de «hegemonía», término que precisa las condiciones políticas en que una clase puede erigirse en sujeto histórico de la transformación social, como clase dirigente; esto no es posible si se parte sólo de una consideración del Estado como un poder represivo; el Estado no sólo domina, no sólo es aparato político, o dictadura, sino que posee una auténtica hegemonía en muy diversos órdenes y ámbitos, que pueden recibir el apelativo de sociedad civil. En este punto encontramos el primer eslabón de coincidencia entre Gramsci y el chavismo: hay la pretensión plena de ocupar el poder en toda su dimensión de la mano de una hegemonía que involucre cambios sustanciales, mas no radicales. Gramsci no se orienta hacia la teoría absoluta de la revolución, sino hacia estadios transitorios que condicionen la realidad social a un nivel más elevado de cambio, en donde la instauración de un proceso revolucionario se haga sin mayores trauma; la típica expresión de la “revolución pacífica” que no es más que el sacrificio de una generación para la castración ideológica de otra.
El dominio político, expresa Gramsci, y se consigue abundante referencia en los documentos del chavismo, es consecuencia de la hegemonía que se logra en un grupo social y no a la inversa; el grupo social es primero hegemónico y luego dominante (ejemplo: círculos bolivarianos, coordinadoras Simón Bolívar, Tupamaros, entre otros). Estas agrupaciones sociales son una respuesta al papel otorgado a la estructura económica en el desarrollo de la sociedad, para reconocer la importancia de los elementos supraestructurales. De ahí la función de los intelectuales y la que ha de desempeñar el partido ostentador del poder: propiciar la hegemonía por sobre todas las intenciones de gobierno .
Al intelectual (bolivariano, zamorano, maisantano, entre otros) le compete conseguir el colectivo cobre conciencia de su misión histórica y no ha de ser un mero investigador, sino un dirigente del partido, el que ha de comprender la interrelación entre sociedad política y sociedad civil. El partido, a su vez, es el organismo que representa vitalmente los verdaderos intereses de las clases menos favorecidas y hay que considerarlo como el «moderno príncipe», con todas las atribuciones que Maquiavelo otorga al suyo.
La influencia del pensamiento de Gramsci en el chavismo es, desde nuestra perspectiva de análisis, muy evidente. Es probable que obedezca a una coincidencia muy simbólica, pero de que existen rasgos comunes, la teoría y los acontecimientos históricos, así lo demuestran. Gramsci presentó en su obra un análisis de las dificultades que se plantean en las sociedades avanzadas y cambiantes, en las que la clase gobernante ejerce no sólo el poder militar y político sino también la hegemonía intelectual y cultural, del mismo modo atrajo la atención de Jean Paul Sartre, Louis Althusser y otros pensadores marxistas, algunos de los cuales criticaron su actitud revolucionaria.
Gramsci subrayó en toda su argumentación política que el papel de la ideología en una sociedad civil era básico, si se quería construir una hegemonía política duradera y trascendental.
El pensamiento de Gramsci se encuentra reflejado en las siguientes obras, todas traducidas al español: La formación de los intelectuales, Grijalbo, México 1967; El príncipe moderno, Edicions 62, Barcelona 1967; Introducción a la filosofía de la praxis, Península, Barcelona 1970; Antología, Siglo XXI, Madrid 1974; Cartas desde la cárcel, Cuadernos para el diálogo, Madrid 1975; y La alternativa pedagógica, Nova Terra, Barcelona 1976.
La realidad venezolana nos presenta una tendencia gramsciana que va de una hegemonía ideológica hasta una hegemonía-populista, producto, ésta última, del deterioro de clases sociales, a mayor empobrecimiento de la masa, mayor auge de las ideas populistas. La historia nos lo refrenda en el caso de Carlos Andrés Pérez (1974-1980), quien en su primer mandato se valió de la conducta populista, y por supuesto de los petrodólares extras que llegaron, para crean condiciones de bienestar que cimentaron la propuesta como fundamento de acción políticas de sus sucesores ( Luis Herrera Campins es producto de un populismo exacerbado).Esto nos lleva a plantear una teoría concreta del gramscianismo chavista, que denominamos hegemonía mesiánica, y la cual, en la experiencia democrática venezolana desde 1958, se apoya en dos factores básicos:
a). – por un lado, se trata de masas políticamente vírgenes, que traen de las áreas rurales una mentalidad y una ideología de tipo tradicional que no han tenido tiempo de trascender hacia una ideología moderna y hacia un tipo de acción semejante al de la clase obrera de las ciudades industrializadas;
b). – las asincronías, o inconsciencia de las realidades de la época, en el proceso de desarrollo lanzan tempranamente a estas masas a la acción política, y la ausencia de una conciencia de clase desarrollada las lleva a formas de movilización aberrantes y que no resultan de la propia actividad organizacional de la clase como tal.
En Venezuela las clases sociales privilegiadas y de estatu medio alto y medio, alimentaron la conducta hacia el mesianismo, imponiendo el populismo y la hegemonía de partido como esencia, viéndose este aspecto reflejado en la conciencia rural, con una visión de futuro limitada, no tanto por las pocas posibilidades de formación y desarrollo intelectual, sino por la baja inversión internacional y por el estancamiento en un solo producto de exportación. Ser monoproductores de petróleo ha inducido a ser multimportadores de todo el consumo requerido para subsistir, esto debilitó las condiciones de desarrollo y por ende trajo atraso al proceso de instauración de un modelo de organización política participativo y democrático.
Para el escritor Mario Vargas Llosa (La Fiesta del Chivo ,Madrid, Planeta, 2000), el final de siglo marca el desenlace inexorable de un régimen autoritario, apoyado en las ideas populistas de la cachucha militar; lo cierto es que ese fenómeno populista ya no tiene la vigencia “popular” que tuvo en la década de los sesenta y ello lo se explica claramente en dos percepciones sustentadas en hechos reconocibles del comportamiento político latinoamericano: a.- El transformismo ha entrado definitivamente en crisis. La capacidad de absorber las demandas democráticas de las masas, por parte de los bloques de poder reestructurados bajo la hegemonía del capital monopólico, es sumamente limitada; y b.-Una crisis del transformismo condujo en el pasado al desarrollo de diversas formas de populismo por parte de algunas fracciones del bloque de poder dominante. Una evolución en este sentido, sin embargo, parece poco probable por los siguientes motivos. En primer lugar, porque los bloques de poder( década de los treinta y cuarenta) estaban profundamente divididos en razón de la crisis de la hegemonía oligárquica , y una fracción de ellos, al menos, estaba dispuesta a avanzar en la dirección de un capitalismo nacional independiente y a buscar para ellos el apoyo de las masas.
En la actualidad, por el contrario, la experiencia nacionalista ha fracasado, los bloques de poder se reunificaron bajo la égida del capital monopolista. En estas condiciones, no hay antagonismos suficientemente profundos como para que una fracción del bloque de poder decida reorientarse en una dirección populista.
La hegemonía mesiánica o populista en Venezuela, asumiendo una posición teorética basada en el pensamiento de Gramsci, se nos presenta en un campo ideológico específico, constituido por la doble articulación del discurso político, así como la tensión dialéctica entre el pueblo y la forma ideológica de cada clase social. Acá ocurre una metamorfosis del pueblo, la cual consiste en presentarse en diversas formas como opciones válidas para darle legitimidad al ejercicio del Poder Político, y por ende, dar la posibilidad de algo que en Venezuela ha sido muy difícil de alcanzar: gobernabilidad.
Este ensayo interpretativo, visto a través de “lo político”, nos induce a repensar los valores actuales de “la política” en Venezuela y detectar qué nivel de participación tienen los nuevos actores políticos, en un escenario que aparece bajo el embrujo monolítico de un solo Partido Político y un auge hegemónico populista que va más allá de un movimiento de clases, porque, quiérase o no, el bolivarianismo exacerbado nos lleva a una conducta ideológica que refuerza un populismo con tendencias mesiánicas y autoritaritarias, que si bien servía para la época histórica en que a Gramsci le tocó vivir, en la que a nosotros nos ha tocado transitar nada de coincidente tiene con nuestros anhelos y esperanzas.
2.- LA ANTÍTESIS
Se ha dicho que no cala la interpretación del acercamiento ideológico entre el chavismo y Gramsci, tanto y cuanto se desvirtúa el sentido teorético y praxico del “Bloque Histórico”, insertado como plataforma analítica por Gramsci. Así mismo, se me decía lo insensato de tildar de populista a un sistema ideológico-político como el personificado por Hugo Chávez, puesto que Chávez se comporta más como un “estadista popular” que como un “manipulador de masas”. Me satisface que la polémica se haya centrado en aspectos estrictamente académicos, es por ello que investigué un poco más el tema a efecto de sustentar mis apreciaciones y , por qué no, tratar de aclarar un vacío ideológico que sin duda alguna aún existe entorno a Gramsci.
La base teórica que más nos acerca a la idea general de la tesis, son los trabajos de Michele F. Sciacca (¿Qué es la ideología?.Buenos Aires, editorial Columba, 1959), William Kornhauser (Aspectos políticos de la sociedad de masas. Buenos Aires, editorial Amorrortu, 1969), y Bernard Crick ( En defensa de la política. España, editorial Tusquets, 2001); éste último, considerado una de las más insignes autoridades contemporáneas en temas de ciencia política y neomarxismo.
Antonio Gramsci subrayó el papel de la ideología en una sociedad civil para la construcción de una hegemonía política. Por sociedad civil , Gramsci entendió, en un sentido tradicional, las societas civilis, que viene a ser la traducción de la expresión artistotélica koinonía politiké, contrapuesta en las teorías contractualistas al estado de naturaleza. Ya Hegel y Marx habían dado un sentido propio a la expresión, en una época en que la sociedad civil era sinónimo de «sociedad burguesa» (bürgerlich, burgués, en alemán significa también «civil»). Hegel consideraba la idea de una sociedad civilis como un estadio inferior del desarrollo del espíritu, intermedio entre el individuo y el Estado, referible sobre todo al ámbito propio de las familias y de la parte de la administración que se ocupa de ellas. Marx por su parte consideraba que sociedad civil significaba la base del Estado y la estructura, la cual comprende la vida comercial e industrial, sobre la que la burguesía construye por necesidad la supraestructura estatal; ésta, expresión máxima de la clase dominante, debe desaparecer, mientras que aquélla ha de dar lugar a una sociedad sin clases. Para Gramsci la sociedad civil es la portadora del derecho a exigir y cumplir, amparada en una marco cultural e ideológico común, conocido como hegemonía de clase.
La relación entre estructura y supraestructura la reformula Gramsci con la distinción entre sociedad civil y sociedad política. Ésta representa al Estado y su poder coercitivo; aquélla la constituyen las relaciones que los hombres establecen libremente dentro de la sociedad a través de sindicatos, organizaciones, entre otros; propiciando la difusión de los valores comunes y la obtención del consenso, lo cual permite la consecución del poder ya sea a través de la figura de un Partido Político ( Acción Democrática o COPEI, en tiempos de la IV República), o de un hombre con capacidades y aptitudes mesiánicas ( caso Hugo Rafael Chávez Frías) .
En el concepto actual, y valiéndonos del pensamiento de Gramsci, la sociedad civil que hoy toma vida en la realidad política venezolana es una sociedad en donde predominan los intereses económicos, la libre iniciativa y la solidaridad organizada de los ciudadanos (círculos bolivarianos, asociaciones civiles no gubernamentales, gremios, entre otros) en una esfera de actuación pública, que representa la autonomía de lo social institucionalizada frente al poder del Estado, pero no independiente del mismo, y que constituye una esfera de lo público de la que el Estado debe mantenerse alejado, según el principio de que no debe hacerlo todo y que no ha de intervenir en las actividades sociales que son, por principio, libres.
En cuanto al aspecto del populismo en la figura mesiánica de Hugo Chávez, es importante conceptualizar el término en el ámbito histórico y teórico en el que realmente existe, según Kornhauser es el ” conjunto de doctrinas políticas que se dicen defensoras del pueblo.” El término es ambiguo, pero en el ámbito de la ciencia política, nos dice Crick, bajo él se han cobijado muy diversos movimientos sociales y partidos políticos a lo largo de la historia y en un buen número de espacios geográficos diferentes; en el siglo XIX y las primeras del siglo XX, tuvo un gran auge en Europa, tanto en movimientos y partidos políticos, como en algunas tendencias del movimiento obrero; en Latinoamérica, donde, bajo una ideología impregnada de nacionalismo, indigenismo e, incluso, antiimperialismo, ha estado presente en la vida política del siglo XX, y en lo que va del siglo XXI. En una palabra, el populismo es el discurso, político o institucional, de un líder o movimiento social organizado con un fuerte contenido social e interclasista, buscando salidas económicas a la penuria del colectivo, prestando especial atención a la reforma agraria y la modernización económica. En el caso de Chávez su discurso es de contenido social, reformista y de transformación, aunque sus variables económicas apunten hacia un rechazo al neoliberalismo, sus acciones son neoliberales, por lo tanto si busca insertar a la sociedad a una era de modernidad económica. Que el costo político y social le haga portador de un menaje distorsionado, en su personificación de líder hay un populista en todo la extensión de la palabra, diga o no él las cosas de frente, no se trata de estilos, sino de un discurso coherente con una masa élite que ideológica y culturalmente está identificada con el Gobierno. El populismo de Chávez no es hacia la oposición, sino hacia sus adeptos.
La ideología fue un tema tratado ampliamente por Gramsci, y es en donde se aprecia mayor similitud con la metodología política del chavismo. La ideología para Gramsci significaba un amplio sistema de conceptos y creencias, muchas veces de naturaleza política, que defiende un grupo o un individuo. Antoine Destutt de Tracy, quien acuñó por vez primera el término, intentó reformar la sociedad posrevolucionaria mediante una “ciencia de las ideas” pragmática, lo cual sólo pudo modelar a grandes tintes, sin alcanzar convencer al colectivo práctico de la política que el camino no es el de la manipulación, sino el del consenso.
Karl Marx pensaba que las ideologías eran sistemas teóricos erróneos formados por conceptos políticos, sociales y morales desarrollados y protegidos por las clases dirigentes en su propio beneficio. Para Marx las jerarquías religiosas, por ejemplo, intentan perpetuar sistemas de fe que en el fondo protegen el bienestar económico de los que están en el poder. Corregida por pensadores sociales posteriores, esta definición peyorativa de la ideología acabó por dominar el uso moderno del término. Siguiendo a Marx, los defensores de un sistema sociopolítico concreto, dice Crick, se sentían libres para rechazar los argumentos de sus oponentes por estar fundamentados en alguna ideología, es decir, por ser falsos al fundamentarse en preferencias ideológicas del oponente más que en la situación real. Dado que esta táctica puede orientarse contra cualquier ideología, la confrontación de los sistemas doctrinales modernos se convirtió en un asunto estridente y apasionado, dominado más por la propaganda que por argumentos racionales. A todo esto, la principal característica definitoria de las ideologías del siglo XX, es la devoción , casi religiosa, de sus seguidores hacia unas nociones políticas que consideran absolutamente incompatibles con las de otros sistemas. Este rasgo ha sido marcado sobre todo en dos poderosas ideologías que tienen una gran capacidad de captación: liberalismo y comunismo. El socialismo, la democracia y el conservadurismo, aunque defendidos con pasión, han sido más difusos y menos excluyentes: sus defensores debaten algunas cuestiones y coinciden en otras.
La distinción de una sociedad civil activa, de una hegemonía de clase actuante y de una ideología vinculante con los valores culturales de la sociedad, o de una sociedad, nos define la figura el “Bloque Histórico” gramsciano, el cual no es más que la identificación de los acontecimientos sociales y políticos, con ciclos de cambios continuados, los cuales partiendo de etapas de transición determinadas, alcanza imponer un cambio que le de solidez a la hegemonía de clase, no a los intereses del colectivo que conforma el trayecto general de las aspiraciones sociales. En este punto se encuentra el chavismo contemporánea, dilucidando si lo más importante es permanecer en el poder y dar tiempo para alcanzar otro anillo histórico que desencadene nuevos eventos en lo cuales puedan ellos salvar su República.
El Bloque Histórico , por lo tanto, es lo opuesto al idealismo, que afirma la supremacía de la mente y para el que la materia se caracteriza como un aspecto u objetivación de la mente. El Bloque Histórico es extremo o absoluto, se le conoce como monismo materialista. De acuerdo con la teoría mente-materia del monismo, según la expuso el metafísico británico William Kingdon Clifford (Elementos de dinámica ,1879-1887), la materia y la mente son consustanciales, siendo la una un mero aspecto de la otra.
En los tiempos modernos el Bloque Histórico ha estado influido por la doctrina de la evolución e incluso puede decirse que ha sido asimilado con la más amplia teoría de la evolución. Los evolucionistas trascienden el simple antiteísmo o ateísmo materialista y pretenden mostrar cómo las diversidades y las diferencias en el universo son el resultado de procesos naturales en oposición a los fenómenos sobrenaturales.
Gramsci, en sus escritos realizados en la cárcel, recalcó que su interés por el marxismo se centraba en sus aspectos práctico-sociales, ya que tomaba la noción de praxis en su sentido marxiano como fundamento de toda teorización. De ahí que, en contra de cualquier forma de esclerotización del marxismo, Gramsci señalase la gran importancia dada por Marx a la unión dialéctica de la teoría social con la práctica emancipatoria.
Desde un punto de vista estrictamente filosófico, opone su «teoría de la praxis», o «historicismo absoluto», que es lo que se llamó historicismo en la bibliografía marxista, específica y duramente criticado por Althusser. La historia sólo se comprende con el método dialéctico, a saber, con la conciencia de las contradicciones reales de la sociedad, y el marxismo no puede concebirse más que como una filosofía de la praxis; a una conciencia revolucionaria sigue la praxis, o transformación de la sociedad mediante el acceso al poder de una clase emergente.
La teoría de la «hegemonía» precisa las condiciones políticas en que una clase puede erigirse en sujeto histórico de la transformación social, como clase dirigente; esto no es posible si se parte sólo de una consideración del Estado como un poder represivo; el Estado no sólo domina, no sólo es aparato político, o dictadura, sino que posee una auténtica hegemonía en muy diversos órdenes y ámbitos, que pueden recibir el apelativo de sociedad civil. El dominio político es consecuencia de la hegemonía que se logra en un grupo social y no a la inversa; el grupo social es primero hegemónico y luego dominante. Estas teorías son una revisión del papel otorgado a la estructura económica en el desarrollo de la sociedad, para reconocer la importancia de los elementos supraestructurales. De ahí la función de los intelectuales y la que ha de desempeñar el partido, conseguir que las masas cobren conciencia de su misión histórica y no ha de ser un mero investigador, sino un dirigente del partido, el que ha de comprender la interrelación entre sociedad política y sociedad civil. El partido, a su vez, es el organismo que representa vitalmente los verdaderos intereses de la clase social y hay que considerarlo como el «moderno príncipe», con todas las atribuciones que Maquiavelo otorga al suyo. Gramsci retomó esta concepción cohesionadora de Maquiavelo y propuso un nuevo tipo de príncipe, que debería ser no un individuo sino un intelectual colectivo o partido político.
Como puede apreciarse el chavismo, visto en su estructura orgánica, está conformando un Bloque Histórico, que esa construcción no contemple la más puras determinaciones e intereses, no lo descalifica, todo lo contrario, lo sustenta. Sigo pensando, amigos lectores, que cada vez los hechos históricos nos acercan más a Gramsci en esta realidad venezolana que es vitalizada por un movimiento político que denominamos chavismo, por ende, el chavismo es gramsciano.
3.- SÍNTESIS
A partir de 1958, la presencia amenazante del militarismo en la vida política venezolana fue combatida duramente, al punto de crear condiciones legales que impedían a los castrenses ocupar lugar predominante en las instancias de Poder. Esta realidad, a comienzo de los setenta, fue cambiando por razones puntuales que bien son expresadas por el comandante Hugo Chávez Frías: ” … en el 73, en el gobierno d Pérez , cuando comenzó la llamada Venezuela Saudita, empezamos a captar una realidad más allá de las cuatro paredes de lo que después hemos bautizado como la casa de los sueños azules. En diciembre del 74, nos ocurrió un encuentro con algo muy interesante desde el punto de vista político militar. Ya había en muchos de nosotros una inquietud política por lo que pasaba de Venezuela y en América Latina. Y en ese momento nos mandan al Perú a la celebración de los 150 años de la Batalla de Ayacucho. Fuimos 10 muchachos, entre ellos Ortíz Contreras, que en paz descanse, a conocer a Juan Velasco Alvarado y los militares peruanos. Hasta el 04F cargué en los maletines que usé , y que ahora lo debe tener la DIM, un librito azul de bolsillo llamado la Revolución Nacional Peruana, un obsequio personal del general Velasco que era presidente del Perú. En ese encuentro conversamos con militares panameños como Omar Torrijos y sus muchachos, con los cadetes chilenos que recientemente habían dado el golpe contra Salvador Allende. Actuación que era rechazada por panameños, peruanos, venezolanos, colombianos. Regresamos cargados de cosas y de material. Cuando salimos a los pocos meses de subtenientes ya íbamos dispuestos a empeñarnos en algo, de lo que teníamos idea pero que no lográbamos precisar…” ( BLANCO MUÑOZ, Habla en Comandante. Caracas, UCV,1998: 38-39)
Para Chávez todo comenzó como un experimento, en el cual, en la medida que las relaciones de los de su promoción avanzaban, se iba consolidando una posición política hacia los asuntos que tenían que ver con la sociedad y el grado de participación de los ciudadanos. Así comenzó a gestarse una conciencia en lo que respecta al papel que cada militar debía jugar en la vida social y política, teniendo formación de líder es obvio que en el fueron interno buscaran imponer sus posiciones y reflexiones.
Revisando algunos documentos académicos, de la Escuela Militar venezolana, pudimos detectar que (desde el plano politológico) la información política que se le da al militar de carrera es realzada en los valores de liderazgo y de estrategia política, esa visión de investigación y de reflexión de los asuntos que tienen que ver con el Estado, es muy superficial, ello nos hace pensar que la Academia Militar forma líderes y no analistas del entorno político. Esta percepción refuerza la postura de quienes como generación de relevo decidieron asumir una acción de fuerza para imponer nuevos esquemas de dirección política. Fueron (y son) hombres formados para ejercer el Poder, no para estar sumisos a él. Así nació la inspiración del Movimiento Bolivariano 2000 (MB200) y con él los acontecimientos que involucraron de nuevo a los militares en los entretelones de la política, el populismo y las reacciones propias del mesianismo acalorado por las masas.
El Movimiento Bolivariano 2000, génesis del resurgimiento del militarismo en Venezuela, “planteaba un programa preñado de un profundo nacionalismo que entrelazaba con el ideario bolivariano. La rebelión misma no era vista como ruptura del hilo constitucional sino como medio para desplazar a la élite política, calificada en su mayoría como corrupta, y a los partidos políticos como estructuras que no respondieron a los intereses de la población”. ( PÉREZ, Francisco. Coordinador del proyecto: Ángel Álvarez.1996. El Sistema Político Venezolano: Crisis y Transformaciones. ” Política, militares y democracia en Venezuela”, págs. 155-192; Caracas, Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, 1996:179)
Con respecto al alcance ideológico del MB200, hay que distinguir que su planteamiento se sustenta en las ideas políticas de Simón Bolívar y en un nacionalismo “orgánico”, en términos de Andrés de Blas Guerrero (1984:51), el cual es el signo cultural, funcional en la lucha de un orden contra otro que considera viejo y viciado, amenaza no sólo para las nuevas naciones, sino expresión de un agobiante absolutismo de culto a la comunidad. La idea del soberano como expresión de las voluntades de una nación, hace captar las reflexiones del MB2000 como el principio de un nacionalismo absoluto y por ende portador de autoridad y exigencia de sumisión.
Pero acerca de estas pretensiones ideológicas podremos ahondar en el siguiente punto, como análisis de un movimiento que partiendo de formatos estáticos, alcanza dinamizar el comportamiento de “Comandantes, Mayores, Capitanes y Tenientes”: el reconocido Grupo COMACATE.
Antes de ir moldeando un argumento descriptivo y explicativo del militarismo en Venezuela, es necesario remontarnos a la presencia renovadora del militarismo en el continente latinoamericano, para ello recurramos a las percepciones analíticas de L.A. Acosta Pinto (1974 Nacionalismo y militarismo. México, tercera edición, Editorial Siglo XXI, Colección mínima número 29): “Para las fuerzas armadas es siempre fácil, en nuestras naciones, tomar el poder. Lo difícil es gobernar, pues todas las características de su socialización profesional peculiar son disfuncionales con relación a las reglas del juego político, en sociedades que presentan el grado de pluralismo ya alcanzado por la mayoría de las nuestras.
“En la sociedad castrense no se cultiva la autocrítica, pues hay siempre un órgano superior encargado de hacer la crítica inapelable; la creencia predominantes que el suceso de cualquier emprendimiento depende de que las órdenes sean simples y enérgicas y cumplidas sin distinción ni vacilaciones; su propia especialización como profesionales los lleva a creer que lo más importante es siempre la cantidad de violencia, no la dirección en que ella se aplica. Llega a límites caricaturescos la postura heroica con que se practican los actos más elementales de la rutina burocrática; por desgracia, es solamente cuando están en el ejercicio de funciones políticas cuando generalmente empiezan a sospechar de las enormes diferencias existentes entre comandar y gobernar. Quizá sea ésta una de las razones por las cuales los militares casi siempre buscan justificar en términos no políticos su intervención en la política, generalmente presentando razones moralistas a salvacionistas como base de la intervención.” (págs. 74-75)
El militar latinoamericano, y por qué no, el venezolano formado en las últimas dos décadas del siglo XX, ya no se aprecia a sí mismo como un inútil. No se siente formado para una guerra, sino para un servicio, lo cual al no ser involucrado por el sistema se siente despreciado por él y busca puntos de vistas que lo cuestionen, tan solo por el hecho de satisfacer su impotencia. “Se siente un …elemento activo y participante en una lucha mundial en defensa de la civilización occidental, de sus valores y tradiciones, contra el comunismo, el materialismo, la corrupción y otras amenazas a la sobrevivencia de la patria y de la persona humana.” ( pág.81)
“El nuevo militarismo…parte de la idea de que el orden institucional que antes prevalecía es inadecuado y necesita ser superado…, la crítica al viejo orden institucional, que es compartida por distintas corrientes políticas y diferentes fuerzas sociales, cuando viene de los sectores militares generalmente se concentra en lo que aún queda, en la teoría y en la práctica, del aparato liberalista que, forzado por las circunstancias históricas, ganaron nuestra instituciones políticas después de la independencia. Sobre todo la mentira electoral, la deformación del régimen representativo, la corrupción, los abusos de la libertad de prensa, la ineficiencia del Parlamento, y cosas por el estilo, son los blancos principales de la crítica, conducente a la conclusión deseada de que, para estos males, la salvación es la eliminación de los intermediarios entre el gobierno y el pueblo, o sea la solución es la dictadura.
“Alrededor de estas tesis críticas y sacando de ellas el máximo provecho, desarrollase la idea …de que el militar tiene una nueva función mesiánica por desempeñar en la historia. Según esta ideología ( que en nada se diferencia a los planteamientos del MB200, en apreciación nuestra), los militares se presentan como la fuerza dominante e integradora de un nuevo orden social. Ya no se trata de integrar las instituciones militares a la nación: ellos se atribuyen el papel de agencia integradora de la nación en un nuevo orden social y político. La construcción de este nuevo orden es presentada como una tarea a larguísimo plazo, que ellos mismos definen como una revolución, que debe ser comandada por un gobierno militar-tecnocrático. Este gobierno no pide ni busca, ninguna fuente de legitimidad sino el uso indiscriminado de la fuerza, donde se origina y en la cual está basado”.( ACOSTA PINTO, 1974:111)
Visualizando los aportes de Acosta Pinto (1974), de Sandoval Rodríguez (1979) y de Leonardo Vivas (2000), podemos estructurar una visión actual del militarismo en Venezuela, enfocándolo bajo el orden y la participación que su adhesión al Régimen Democrático le ha permitido. La elección del comandante Hugo Chávez ha sido tan sólo la oportunidad para que una parte del sector militar alcance materializar su vocación de servicio y su liderazgo en el marco electoral de las nuevas reglas de juego. Así se nos presenta el siguiente panorama:1.-Busca realizar a corto plazo una revolución , a costa de la eliminación del sistema; 2.-Orientación del gobierno hacia una estructura tecnocrática; 3.-Preocupación por Modernizar las estructuras Institucionales y los espacios físicos urbanos y rurales; 4.-La revolución hecha desde los estratos más humildes, desde abajo hacia arriba; 5.- Desarrollar una ideología que vuelva el militarismo un fenómeno de masa, entendido y aceptado por todos como la solución para los problemas del colectivo.
Según el General (R) Alberto Müller Rojas (El Globo, Caracas,10 de marzo de 200: 19): “…quien pretenda considerar la participación de los militares en las cuestiones públicas, como una intervención en la vida política de la sociedad con miras a su dominio -tal como sucedía en el marco de la función pretoriana que desempeñaron durante los últimos cuarenta anos- no tienen otro fin que mantener a la corporación castrense en el papel de fuerzas de ocupación de su propio país. Y si se analiza el origen de tales denuncias, es fácil observar que ellas parten de sectores cuyos intereses están directamente asociados con elementos ligados al entorno externo de la nación. No obstante, no se puede perder de vista el papel de factor de equilibrio que le corresponde a la institución de defensa del estado. Una desviación de su acción, orientada totalmente hacia el entorno interno, la debilitaría profundamente en cuanto al rol que le corresponde en el ámbito internacional produciéndose desequilibrios graves en el ambiente exterior, que se convierte en riesgos para la estabilidad del Estado, algo tan o más peligroso que las propias asimetrías internas. Más aún, una situación que tendría la posibilidad de aumentarlas, al convertir la corporación castrense en un ente competitivo, con ventajas, en relación con otros agregados sociales, incluyendo los orientados hacia la acción externa, que pretenden satisfacer sus propios intereses.”
Por otro lado, aparece la voz del historiador Jesús Sanoja Hernández( El Nacional, Caracas, 10 de marzo de 2000: A/5): “Los militares han tomado la calle, no sólo los retirados sino los activos, y han creado adicionalmente la por ellos llamada unidad cívico-militar, la misma que en 1948 se rompió para abrirle paso a la dictadura cuartelaria. El período iniciado en 1945, modificado en 1948, replanteado en 1957-58 y tendido como puente hacia un futuro bastante incierto el 4F y el 27N, podría bifurcarse el 28 de mayo…” Lo que estamos viendo, argumenta Sanoja Hernández, es el resurgimiento de una casta militar que quiere y está accesando al poder, bastaría esperar a quién reconocen como guía, porque de lo contrario volveríamos a tiempos de enfrentamiento e inestabilidad política que condicionarían las posibilidades de bienestar del colectivo.
IDEAS FINALES
En 1992, mismo año de la incursión golpista de Hugo Chávez, un libro impactó el campo de las ciencias sociales: “El fin de la Historia”( Madrid, Edit. Planeta); su autor, el filósofo de origen japonés Francis Fukuyama , partía de una idea ya usada por otros cientístas sociales, de que el hombre había agotado sus modelos de cambio y era necesario redefinir sus líneas de acción para crear nuevos escenarios desde donde edificar su razón histórica. Hoy día aún el hombre anda en la búsqueda de esa redefinición; no encuentra un medio fértil para iniciarla y permanece inerte, suspendido en un espacio-tiempo que tan sólo permite que se observe, mas no que se interprete.
Desde el “conócete a ti mismo” de Sócrates hasta nuestros días, después de tantas reflexiones, aún no hay una palabra que concentre la razón de ser del hombre en toda su extensión.
Es ante estos argumentos que los venezolanos no debemos sentirnos extraños a la incertidumbre, ella está en todo ser humano como complemento de ese “hacer constante” y como consecuencia de pensamientos y acciones unidimensionales que no terminan de identificarse con el interés colectivo.
El Gobierno Constitucional, producto de una consulta democrática, del Teniente Coronel Hugo Chávez Frías (reafirmamos intencionalmente los hechos), surgió como expectativa de redefinición de ese camino hacia el cambio; pero su visión política no estuvo en la óptica de crear un modelo, sino de aplicar una estrategia de cambio, por lo cual generó un inevitable “choque” entre su AUTORIDAD representativa y las Instituciones del Estado. Si bien Montesquieu propuso la división de poderes ( Legislativo, Ejecutivo y Judicial) para asegurar un grado de control razonable en la dirección política del Estado, no es menos cierto que no dejó claro cuándo esas ramas del Poder tenían o no vigencia, puesto que podemos interpretar, como lo hace el ciudadano Presidente, que al no existir legitimidad por la vía de la representatividad del soberano, que es el pueblo, no hay vigencia en los Poderes y por ende su existencia en el Estado debe ser suplantada por otra figura que surja como consecuencia de una “voluntad originaria” que devuelva la legitimidad y representatividad ausente (tal es el caso de la propuesta de Asamblea Constituyente).
Pero esta situación nos hace formular otras interrogantes: ¿ si el pueblo eligió al Congreso, por qué se hace ver que prevalece la ausencia de legitimidad y representatividad? ¿ cuándo el soberano , es decir el pueblo, se le ha dado la oportunidad de legitimar el poder Judicial( siempre lo han hecho representantes del soberano)?
El ciudadano Presidente se ha definido como el único poseedor de la legitimidad y representatividad del soberano y ello basándose en evidencias de “fuerza” : el carisma en un ochenta y tanto porciento de aceptación, y la reestructuración de los cuadros militares que le aseguran permanencia en el rol de Presidente de Estado. Ahora bien, el poder Legislativo y el Judicial, están en franco deterioro de credibilidad y legitimidad, primero porque a todos ha afectado su inoperancia( no cuentan con una figura carismática que les respalde), y segundo porque su existencia obedece a “estrategias de partido” que distancian notoriamente la voluntad del soberano de la selección representativa de sus miembros.
Al existir esta realidad se erige inevitablemente un ambiente de incertidumbre, aunque la personalidad del Presidente ha acentuado este ambiente con su particular modo de expresar lo que él considera es la “voz del pueblo” (pensamos que los argumentos diplomáticos, por la salud de las Instituciones Democráticas, deberían prevalecer); de tal modo que el Sistema se ha colocado en expectativa, no por el hecho de las diferencias políticas, sino por la insistencia a no llegar a soluciones unánimes, sino mantener un clima de posiciones encontradas, en donde el Poder Ejecutivo “exige se le cumplan sus peticiones sin mayor aporte que el que se le delegara las atribuciones correspondientes, en este caso, del Poder Legislativo”. Es decir, el Ejecutivo aspira fortalecer su dominio Central sin brindar posibilidades de compartirlo o segmentarlo. Esta posición no es “encontrada” con los fundamentos, o precedentes de la historia política democrática, dado que es un punto de vista, una forma de hacer gestión que si la acepta el soberano es perfectamente procedente. Se recomendaría más bien, buscando de una buena vez romper con esta situación de incertidumbre y expectativa , que la consulta al pueblo en vez de hacerse en razón a que si hay o no una Asamblea Nacional, se haga en función a que si el pueblo está de acuerdo en un Gobierno democrático con la única figura del Poder Ejecutivo, el cual tenga bajo su potestad directa las instancias legislativas y judiciales.¿Esto es una autocracia o dictadura ? No; hay que recordar que la democracia es un Sistema de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas, el hecho de que un gobernante, haciendo uso de esa participación ciudadana, condicione una forma de gobernar autoritaria y centralizada, no le da la connotación de dictador o autócrata, más bien le define como una modalidad político- administrativa de accesar a la toma de decisiones; ahora bien, si analizamos la situación desde un punto de vista del denominado “sexto sentido humano”, es evidente pensar que sería una locura dar tanto poder a un solo hombre y a una sola Institución del Estado, dado que ello permitiría acciones fuera del rigor administrativo que todo Sistema debe hacer prevalecer.
Comprender la realidad política venezolana, desde el espectro de la incertidumbre, es apreciar que a nada nos lleva esta lucha interna de las Instituciones políticas del Estado y que es el soberano el que debe decidir sobre a quien se le debe dejar actuar en la toma de decisiones que afectan al colectivo, sólo así podremos dejar las estrategias de cambio y pasar a un modelo institucional que abra nuevos caminos , así como la posibilidad de que el hombre siga contando su historia.
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El asesinato de Almudena: ¡un caso de película!

 

César Medina 

Salobral es una pedanía muy cercana al pueblo de Albacete, en Castilla la Mancha, una región apacible que promedia una esperanza de vida sobre los 83 años, una de las más altas del mundo.

Albacete está a dos horas de Madrid, partiendo en dos los interminables trigales que llevan a la Ruta de El Quijote, el Hidalgo Caballero de Miguel de Cervantes.

Lejos estaban los 1,500 vecinos de Salobral de la pesadilla que vivirían a partir de las 6:00 de la tarde del sábado, cuando Juan Carlos Alfaro, 40 años, se disfrazó de Rambo: ropa de camuflaje, rostro pintarrajeado, escopeta, fusil, pistola y cuchillo…

….Y salió en busca de Almudena, linda e inteligente niña de 13 años a quien había seducido desde los 11, y que ya entrando a la adolescencia ella había decidido romper esa relación tormentosa.

La encontró a escasos metros de su casa cuando regresaba de la heladería junto a una amiguita: ¡Te voy a matar…! fue lo único que le dijo mientras le disparaba tres veces con la pistola, casi a quemarropa.

Luego roció el área con ráfagas de ametralladora, matando en el acto a un vecino, Ángel Delicado, que caminaba cerca, y al abuelo de ella lo hirió gravemente. A la amiguita, también de 13 años, le dijo: “A tí no te mato para que puedas contarlo…”

Y cogió el monte que tan bien conocía, porque era cazador y se crió en esos campos manchegos de espesa vegetación, trigales y maizales que en esta época del año están completamente secos, listos para la cosecha.

Perseguido paso a paso
Al momento del suceso llovía a cántaros y el frío calaba los huesos en este otoño que anticipa un crudo invierno. La Guardia Civil ordenó a los vecinos de Salobral que se guarecieran en sus casas previendo un cruento enfrentamiento con el homicida. Y hasta el alcalde del pueblo se encuevó temprano.

La persecución fue tenaz, paso a paso, con perros, helicópteros y tropas entrenadas en este tipo de operación. El “Rambo español” era aficionado a las armas y tenía entrenamiento de supervivencia, como si se hubiera preparado para este evento.

Después de cobrar la espesa vegetación, Alfaro se guareció por casi 40 horas en un maizal que le daba protección. Pero lo traicionó la adicción al tabaco: En algún momento se le agotó la provisión de cigarrillos y llamó por teléfono a un amigo en procura de que le dejara algunas cajetillas en un sitio convenido.

La guardia civil interceptó la llamada y en cuestión de minutos estaba ubicado. Pero al verse descubierto recibió a tiros a la autoridad, y aún así se le trató de persuadir para que se entregara pacíficamente.

La negociación duró ocho horas. Y hasta sus padres le pidieron entregarse con vida.

Pero todo terminó de forma dramática, con Alfaro pegándose un tiro en la cabeza frente a la policía, sus padres, los periodistas y las cámaras de televisión que seguían en vivo el desenlace del suceso.

La tragedia ha conmocionado a toda España primero por la secuencia que siguió al asesinato de Almudena y porque la persecución con perros, helicópteros y comandos fue tan tenaz, que alteró por dos días la vida de esa apacible región.

El drama sigue…
Pero con la muerte dramática de Juan Carlos Alfaro no concluye este drama.

Los periodistas que presenciaron el desenlace fatal notaron extrañados que inmediatamente Alfaro se disparó a la cabeza, personal paramédico corrieron para auxiliarlo y evitar su muerte inmediata, le colocaron respiración mecánica y lo llevaron rápidamente a un helicóptero para trasladarlo a un hospital de Albacete.

Todo el mundo sabía que no podía sobrevivir a un disparo en la cabeza con fines suicidas.

¿Para qué, entonces, conservarle los signos vitales?, se preguntaban los periodistas y todos los españoles que seguían este drama por televisión…

¡…Era donante! Y resultaba conveniente llevarlo vivo al quirófano para extraerle los órganos.

Se cuestiona que una persona con esas características criminales pueda donar sus órganos vitales a un paciente que reciba su corazón, sus riñones, sus ojos, su hígado…

Es un tema que revuelve la conciencia de los españoles si se toma en cuenta que Alfaro suscribió hace sólo unos meses el testamento de donación de sus órganos.

Porque hay quienes dicen que todo lo tenía muy bien planeado….”hasta la prolongación de la vida a través de sus órganos vitales…”

El drama es la comidilla en toda España.

¡Y es como un tema de película…!

La estupidez política en su máxima expresión

 

César Medina 

Desterrado en la isla de Santa Elena, apostrofado por la clase política y en medio de una soledad delirante tras sus épicas batallas en 30 años de gloria, Napoleón Bonaparte dejó esta frase a la posteridad:

“En política, la estupidez no es impedimento…”

Más de siglo y medio después, el científico alemán Albert Einstein, dijo:

“Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana. En cuanto al universo, no estoy seguro…”

Ya en estos tiempos un académico italiano, Giancarlo Livraghi, se ha pasado la vida estudiando el fenómeno de la estupidez como fuente causal de las mayores tragedias de la humanidad.

Y recoge el resultado de su investigación en el libro “El Poder de la Estupidez”, cuya traducción al castellano causa furor en el mundo literario español y se ha convertido en un éxito de librería (http://gandalf.it)

¿Por qué traigo todo esto a colación?
Muy simple: Leyendo a Livraghi he recordado un vocablo muy gracioso que se inventó el inolvidable Miguel Ángel Velázquez Mainardi: “Tarúpido”, que pretende conjugar en una sola palabra a una persona que al mismo tiempo era tarada y estúpida y que se creía gran líder político por el hecho de haber llegado a la Presidencia de la República.

Con los años he llegado a convencerme de que una buena parte de los dirigentes políticos  dominicanos pertenecen a ese infame grupo inventado por Velazquito: El exclusivo club de los tarúpidos…

El “piquete” del PRD
Sólo hay que detenerse en el comportamiento díscolo y en la inobservancia de normas elementales de conducta, para apreciar la incapacidad de esos dirigentes en la lógica de sintonizar con los intereses de la militancia de sus propios partidos.

Más aún, la torpeza que exhiben en la adopción de tácticas para aplicar estrategias… Eso es de antología.

¿Habráse visto mayor estupidez que la de convocar un “piquete” un sábado a las 2:00 de la tarde frente al local central del PRD para protestar contra el propio PRD…?

¿A quién ha beneficiado tan estruendoso fracaso? ¿Quién fue el de la genial idea?

Porque ni que se lo hubiera propuesto le habría salido tan bien al presidente del PRD que, para mayor dislate, ni siquiera se encontraba en el país al momento de producirse tan penoso acontecimiento.

¿Lo pagó Vargas?
Si no fuera porque al frente de ese “piquete” estaba uno de los más fanáticos seguidores de Hipólito Mejía, el señor Juan Cadena, cualquiera diría que la pagó Miguel Vargas para demostrar su fortaleza interna en el PRD.

Porque esos tres gatos que se presentaron frente a la casa nacional perredeísta han puesto a pensar a todo el mundo que Vargas no tiene competencia en ese partido.

De no haber sido por una estupidez mayor de los seguidores de Vargas que promovieron el “piquete” denunciando que era una actividad del PPH– que ciertamente lo era–, ni siquiera esos tres gatos se hubieran presentado al lugar y al señor Cadena lo habrían dejado completamente solo.

A la gente del PPH no se le da una en esta lucha por el control del Partido Revolucionario. En todos los escenarios donde ha llevado sus planes contra Miguel Vargas, ha fracasado.

El primero fue poco días después de las elecciones, cuando intentó suspenderlo y expulsar a algunos de sus seguidores; luego al llevar una turba a la sede del Tribunal Superior Electoral cuando se conocía semejante desatino; el boicot a una reunión de la seccional de Madrid, lo mismo en Nueva York, y ahora con este “piquete” frente a la casa nacional.

De todos esos intentos de acoso, Vargas ha salido más fortalecido y la gente de Hipólito muestra cada vez más desesperación.

Y mientras parecen cada vez más agotadas las posibilidades de arrebatarle el PRD a Miguel, sólo una cosa queda en claro en esta pugnacidad fratricida:

¡Qué torpes son los perredeístas! ¡Cuánta capacidad tienen para enajenarse el poder!

 

 

 

Che: Sólo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso

Cultura

Extrañaremos a Hobsbawm
Alberto Pinzón Sánchez
-Festival de Narración oral (La Habana)
Ateneo de Madrid, 13 y 14 de octubre de 2012

Ecología social

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Neomachistas en apuros
Julia Evelyn Martínez
La realidad histórica
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-Intervencion de Carmen Castillo en la inauguración del Memorial del MIR en el Cementerio General de Santiago

Colombia

-Fue apresado con otros 6 jóvenes en Santander, en medio de la estigmatización mediática

Cuba

EE.UU.

De profesores y mercaderes
Arturo Balderas

España

-Crónica sobre el acto de apoyo a la querella en Argentina contra los crímenes del franquismo
-El portavoz de EUPV-IU, Ignacio Blanco, afirma que la intervención y el rescate del País Valenciano son muy similares a los de Grecia
-En el segundo semestre de este año se ha alcanzado en España una cifra récord de desahucios: 526 al día
Año 2030
María Vacas Sentís
-Acto público en Madrid, 17 de octubre, a las 19:00 horas en “Traficantes de sueños”

Europa

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-La corrupción del PRI y del PAN en Yucatán es igual
 Ningún gobernador se salva
Pedro Echeverría V.

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Venezuela

Por qué Chávez triunfó
Hedelberto López Blanch
Tragicómix

Santiago Carrillo, un político de izquierdas

Español: Santiago Carrillo, politico español d...
Español: Santiago Carrillo, politico español del PCE, y Rafael Alberti, poeta español (Photo credit: Wikipedia)

Escrito por: CARLOS BÁEZ EVERTSZ

Santiago Carrillo fue un político que se inició en esas lides desde muy joven, hijo del militante socialista Wenceslao Carrillo, fue desde sus años mozos dirigente de las Juventudes Socialistas. Durante la guerra civil contribuyó a unificar a estas con las juventudes comunistas para formar las Juventudes Socialistas Unificadas. Desempeñó un papel importante en el gobierno republicano en Madrid contribuyendo a la puesta a punto de la defensa de Madrid de los ataques por aire y tierra de las tropas insurrectas del general Franco.  Posteriormente, como miles de republicanos, se refugió en Francia. En el Congreso del PCE celebrado en 1960 fue elegido secretario general y Dolores Ibarruri presidenta del partido.

Desde esa fecha hasta su renuncia a la secretaría general en el año 1982 jugó un papel protagónico en la marcha y desarrollo del PCE. Fue expulsado del mismo en 1986. Su vida se desarrolló en tiempos convulsos, y como dice un refrán chino, “qué Dios te libre de vivir en tiempos interesantes”. Guerra Civil española, exilio, Segunda Guerra Mundial, caída de Francia, invasión de la URSS, Victoria de los aliados, caída de los fascismos y del nazismo, frustrada esperanza de que ello conllevaría la derrota del fascismo español encarnado en la figura del general Franco y su régimen, Guerra Fría  y asunción por Occidente -EE.UU. y sus aliados- de que el enemigo principal era el comunismo.

Ello implicó que los comunistas y otros grupos llevaran a cabo una larguísima lucha clandestina tanto en el interior de España como en el exilio, incluyendo la formación de guerrillas, apelaciones a la caída del régimen a través de la Huelga General, organización de sindicatos de clase dentro del espacio ganado a los franquistas, apelación a la política de Reconciliación Nacional, muerte de Franco, política de pactos con los remanentes del franquismo y los partidos democráticos, ejecución de la transición española hacia la democracia, previa legalización del Partido Comunista, elecciones democráticas, y posterior declive de la fuerza política y electoral del PCE.

En todos esos acontecimientos Santiago Carrillo estuvo siempre desempeñando un papel importante. Hay un amplio consenso sobre el papel de Santiago Carrillo en la transición española, es decir, el reconocimiento más o menos generalizado –aunque nunca total-, de que sin su lucidez, su pactismo, su capacidad a lo Mazarino,  para los acuerdos y las combinaciones, la transición española hubiera sido diferente.

Carrillo respondía a los críticos sobre la pesada carga que asumió el PCE en la transición de la manera siguiente: Sí, hemos tenido que ceder, pero logramos algo esencial, el reconocimiento constitucional de  que la fuente del poder y lo que lo legitima es la soberanía popular, que quien tiene la soberanía es el pueblo,  que la misma no viene  de Dios, ni del espadón de un general, ni de un grupo de notables o aristócratas. Sea, así es sin duda.

Pasados 35 años desde las primeras elecciones democráticas de 1977 en España, hoy se levantan cada vez voces más críticas sobre la extendida idea de la ejemplaridad de la transición española. Sobre esa especie de amnistía  y sordera que se dio sobre los crímenes del franquismo, sobre la lentitud del reconocimiento del papel jugado por tantos demócratas que sufrieron no sólo la cárcel, sino la marginación.

Carrillo es acusado con saña por la derecha y por los franquistas descubiertos y encubiertos de ser el  estratega que llevó al fusilamiento de, según algún historiador, unas 2,400 personas en la matanza ocurrida en la localidad madrileña de Paracuellos del Jarama.  Matilde Vázquez y Javier Valero,  politólogos, en los inicios de la transición estaban investigando para la publicación de un libro sobre la guerra civil en Madrid. Con las fuentes consultadas disponibles en ese momento ellos aseguran que no se puede demostrar la participación directa o indirecta de Santiago Carrillo en la ejecución de esas personas. Ni dando la orden de la misma, ni insinuándola, ni promoviéndola.

Nunca se podrá justificar los  fusilamientos colectivos sin juicio previo, pero más que buscar un culpable en quien permitió el traslado de esos detenidos (Carrillo), lo que hay es que buscar la causa eficiente de los mismos en cómo los hombres se vuelven lobos para otros hombres en una guerra fratricida, por motivos políticos-ideológicos, y por tipos diferentes de construcción de sociedades.

Otras críticas vienen de la izquierda, de los disidentes en algún momento con la línea política que trazaba o encarnaba o defendía Santiago Carrillo como secretario general del PCE. Cuando se envían hombres a luchar con las armas en el interior y se fracasa, siempre se producirá la  búsqueda de traidores, soplones, errores tácticos, de información recopilada, etc. etc. Siempre habrá suspicacias de por qué se envió a tal o cual, de si había discrepancias en los que murieron en combate con alguien de la Dirección y que por eso se le envió a la muerte.

Hay también el choque de personalidades, de grandes personalidades o de temperamentos, como el de Líster y Carrillo. El de interpretaciones diferentes sobre las vías a seguir en función de un uso más refinado y más burdo de la información y de los hechos sociales, como el enfrentamiento entre Semprún y Claudín con Carrillo y con la mayoría de la dirección del PCE.

Y hay la fabricación por enemistad política, por mezquindad, por la simple sospecha, o vaya usted a saber por qué otros motivos, de interpretaciones conspirativas y hasta criminales, de ciertos fracasos del PCE en la lucha en el interior, como el caso del apresamiento, tortura y muerte del dirigente comunista Julián Grimau, cuya muerte algunos acusan que se debió a que la dirección del PCE lo entregó a la policía franquista, por haber enviado una persona tan conocida al interior desde Francia.

Ya se verá si la decadencia del PCE se debió a líderes como Santiago Carrillo, o a que el periodo histórico de la transición española hasta nuestros días estaba llamando a cambios sustanciales en la manera de organizarse y de plantearse la lucha y los objetivos políticos, que ponían a los Partidos Comunistas fuera de la Agenda Política.

Por mi parte, fui un leal admirador y seguí con interés el desarrollo de las ideas eurocomunistas que en España trasladó Carrillo. Creo que había en ellas el  germen de una evolución política positiva hacia la formación de un Gran Partido Socialista o de Izquierda Democrática  en España y en Europa.  Todo eso se encontraba ya en esas ideas difundidas por Carrillo en los finales de los años 70.

Hasta casi ayer uno podía escuchar con interés la lucidez y certeza –de los análisis de la realidad española y mundial que nos brindaba Carrillo desde las ondas de radio de la Cadena SER. A sus 97 años don Santiago, con su  voz de fumador impenitente, daba casi siempre en el clavo, y era una de las pocas voces que nunca decepcionaban,  ya que tenía una gran coherencia en todo lo que decía, y una modernidad que ya para sí quisieran tanto jóvenes y no tan jóvenes, saltimbanquis políticos, que pueblan el desolado y estéril campo de la izquierda actual.

La fortuna de Leonel en “caja fuerte”: ¡Su cerebro!

 

Leonel Fernández - World Economic Forum on Lat...
Leonel Fernández – World Economic Forum on Latin America 2010 (Photo credit: World Economic Forum)

César Medina
Lobarnechea1@hotmail.com

Nadie con un mínimo de objetividad puede negar que en el gobierno de Leonel Fernández hubo corrupción…

¿En cuál gobierno no la hubo? Otra cosa es que el presidente Fernández la haya apañado.

Muchas veces he dicho que la aspiración de riqueza va siempre acompañada del sentido de grandeza de cada persona.

Desde muchacho escucho decir que “el más rico no es el que más tiene… sino el que menos necesita”. Y ese criterio puede perfectamente adecuarse al sentido de riqueza que ha acompañado siempre a Leonel.

Muy recientemente, estando de visita aquí en España, un rico empresario ponía a disposición de Leonel un avión privado al que, según decía, le está dando muy poco uso.

Con la decencia que le caracteriza, el ex-presidente rehusó el ofrecimiento con un argumento imbatible: ¡Gracias, pero voy en largo viaje…! Cuando hubo de alejarse un poco, Leonel me susurró: “Estuve a punto de decirle que todos los aviones que están en el aeropuerto de Madrid son míos… Pero preferí la cortesía”.

Leonel Fernández no tiene aviones, ni helicópteros, ni villa en Casa de Campo, ni en Jarabacoa, ni finca en Canastica… Leonel no tiene ni casa dónde vivir. Si Margarita lo botara hoy, tendría que irse a vivir arrimado donde doña Yolanda.

¿Dónde está su fortuna? ¿En qué ha invertido tanto dinero? ¿En cuáles bancos lo tiene? ¿A nombre de quién…? Nadie puede presentar una sola evidencia de que Leonel Fernández tiene dinero…

Por una razón muy simple: ¡Porque no tiene dinero! Ni lo necesita…

El sentido de grandeza Tengo un amigo que dice con mucha frecuencia que “el dinero hiede tanto como contamina…”. Además, insiste en que “el dinero sólo sirve para comprar cosas”. ¿Puede alguien desmentirlo? Es cuando entra en juego el sentido de grandeza de cada individuo. El que no ambiciona cosas porque sus intereses están por encima de ellas, no necesita dinero para adquirir esas cosas, con lo cual el dinero deja de tener utilidad.

Es la eterna filosofía sobre el dinero y el poder… Siempre se ha dicho que el poder garantiza el dinero, pero no a la inversa, el dinero no es sinónimo de poder. Por eso vemos con frecuencia gente con todo el dinero del mundo procurando un poquito de poder y jamás llega a tenerlo…

Y gente sin nada de dinero pero abundante de poder.

¿Un ejemplo? Joaquín Balaguer… A este hombre jamás se le conoció riqueza material, y al morir, hasta la casa donde vivía –un regalo de Trujillo– la donó a una institución caritativa. Y su bien más preciado, su biblioteca personal, también la donó a una universidad.

Sus parientes más allegados –incluyendo hijos no declarados– se quedaron “buscando donde guisan”. Nunca mejor dicho.

Balaguer puede ser el más claro ejemplo de la grandeza sobrepuesta al dinero… Hay que decirlo de la siguiente manera: ¡Es tenerlo todo…sin tener nada! Leonel y sus libros Por supuesto que para entender esas cosas hay que empezar teniendo “sentido de grandeza”. Y eso no es consustancial a la preparación académica, ni a la inteligencia, ni al talento… ¡Se tiene o no se tiene! Y eso explica entonces que algunos presidentes hagan énfasis en la acumulación de riquezas y en las tenencias materiales, y otros privilegien los libros y el desarrollo del conocimiento.

Los que se empeñan en la acumulación de bienes terminan siempre apostrofados por la historia. Los otros son los otros. Entre ellos Balaguer y Leonel, ambos clase aparte.

Porque los dos –Balaguer y Leonel– se dieron cuenta temprano que el dinero no lo puede comprar todo…

Contrario al poder, que lo tiene todo a su disposición, incluyendo el dinero y a sus dueños…

Ambos metieron su enorme fortuna en una “caja fuerte” protegida sólo por el cráneo, en sus cabezas, en sus cerebros, donde no puede profanarlo cualquier lenguaraz, libre del arqueo miserable de estos intelectuales y políticos mediocres.

¡Y de esa “caja fuerte” se saca para lo otro…! ¿Comprende? La fortuna de Leonel está en los 300 mil libros de la biblioteca Juan Bosch y en la Fundación Global, centro académico por excelencia para el desarrollo del conocimiento.

¡Su gran legado a la posteridad…!

Soy pesimista sobre futuro del euro: George Soros

Se están repitiendo los mismos errores que en la Gran Depresión, indica.

Madrid. El multimillonario de origen húngaro y nacionalizado estadunidense, George Soros, manifestó su pesimismo sobre el futuro del euro y aseguró que desgraciadamente se están repitiendo los mismos errores que en la Gran Depresión.
Dijo sobre el euro que “ahora soy muy, muy pesimista sobre su futuro como consecuencia de su erróneo liderazgo”.
Asimismo, aseguró que hay un serio riesgo de que se produzca un accidente, al estilo de Lehman Brothers cuando el sistema financiero realmente se rompió.
“Lo que es aún peor es que si evitas un accidente y haces lo mínimo para mantener el euro unido, entonces, la Europa que salga de ahí será lo contrario de una sociedad abierta y ahí el verdadero peligro es que Europa quedará permanente dividida entre acreedores y deudores”, dijo.
Soros explicó que en el caso de los acreedores, siempre les irá mejor que a los segundos porque éstos tienen que pagar tipos de interés mucho mayores por el capital y eso se convierte en una desventaja permanente que ampliará las diferencias entre ambos.
“Así, la llamada periferia estará permanentemente deprimida y dependiente del centro, que acaparará toda la inversión y el talento, y que dejará a la periferia permanentemente en crisis. Ese es el destino que les depara a España y a Italia”, auguró.
El multimillonario, quien tras su pasado como especulador es uno de los filántropos y pensadores económicos más conocidos, expuso que “desgraciadamente, estamos repitiendo los mismos errores que en la Gran Depresión”.
Subrayó que la idea que está impulsando Alemania de que se puede reducir la deuda contrayendo el crecimiento es no entender cómo funciona la economía.
“La deuda es un indicador que se mide en relación al Producto Interno Bruto (PIB). Si reduces el denominador, el PIB, aumenta el peso de la deuda. Es un error básico que no se explica, especialmente por parte de Alemania”, dijo.
Para Soros, Europa era un bello sueño, un ideal muy inspirador, “pero en lo que se está convirtiendo hoy es muy diferente de esa idea debido a los errores en la introducción del euro y en las reglas impuestas por sus líderes”.
Aseveró que están imponiendo una falsa ideología, a través del Tratado de Maastricht y el de Lisboa “y las autoridades, en lugar de reconocer que todos cometemos errores y que si eso sucede debemos corregirlo, insisten en seguir imponiendo unas reglas que claramente no funcionan”.
Insistió en que en lugar de que la situación mejore, sigue empeorando más y más.
Hizo hincapié en que Alemania, que en la práctica está dictando la política europea porque en las crisis financieras el acreedor es el que tiene el mando, está haciendo lo mínimo para mantener el euro unido pero no es suficiente y por eso la situación va a peor.
“Si estuviera dispuesta a hacer todo lo que hay que hacer, lo máximo, la situación podría empezar a mejorar. Pero para eso hay que empezar por reconocer los errores cometidos”, anotó.
Entre esos errores, refirió que los Estados miembros de la zona euro renunciaron a un derecho propio cuando delegaron la capacidad de imprimir dinero en el Banco Central Europeo (BCE).
Apuntó que el resultado es que cuando los Estados se endeudaron lo hicieron en una moneda que no controlaban, igual que en las crisis de los países emergentes en los años de 1980 y 1990.
“Como consecuencia de ello, los mercados financieros han podido forzar la quiebra de algunos países del euro, algo que nunca pasa si uno se endeuda en su propia divisa”, concluyó.
TOMADO DE JORNADA