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“En un mundo limitado, el reparto de riqueza es la única forma de justicia”

PAZHMY

Entrevista a Yayo Herrero, activa militante del movimiento ecofeminista
“En un mundo limitado, el reparto de riqueza es la única forma de justicia”

Álvaro Ramírez Calvo

El centro de investigación por la paz Gernika Gogoratuz organiza, desde ayer y hasta mañana, sus XXIII Jornadas Internacionales de Cultura y Paz en Gernika, que tienen como plato fuerte la conferencia Poder y paz. Economía de paz. El poder de la paz, narrada a dos voces entre Santiago Alba Rico y Yayo Herrero. Aprovechamos la oportunidad para entrevistar a esta última, poseedora de un extenso currículum relacionado con la docencia y el activismo ecologista y feminista, en una inabarcable carrera que le ha llevado a coordinar desde Ecologistas en Acción hasta, más recientemente, FUHEM.

¿Qué podemos entender por economía de paz?

Yayo Herrero: Hay que partir de la consideración de que lo que vivimos en los países occidentales es un sistema económico que le ha declarado al guerra a las personas y a los territorios. Se ha construido de espaldas a la naturaleza, no conoce los límites físicos del planeta, es un sistema que se basa en la extracción creciente de materiales y la generación creciente de residuos. No sigue las pautas que rigen lo vivo. Además, es un sistema económico que está basado en la explotación del trabajo de las personas y que se apoya en una cantidad ingente de trabajo oculto que, de forma mayoritaria, realizan las mujeres en el ámbito privado de los hogares. Este sistema ha conducido, en muy pocas décadas, a una situación de previsible colapso físico. Por tanto, una economía de paz es una reconstrucción de los vínculos entre la economía, la naturaleza y las personas, poniendo el bienestar y el mantenimiento de la vida en el centro y sustituyendo al lucro como núcleo de la organización social.

Es curioso que señales que el sistema vigente da la espalda a la vida y al ser humano, porque no hay sistema económico que se mantenga sin personas, ¿no?

Y. H: Por una parte, hay mucha ignorancia en la construcción teórica de la ciencia económica, para la que sólo tiene valor aquello que puede expresarse en términos de precio, y para la que la tierra y el trabajo siempre pueden ser sustituibles por capital. Es una ciencia absolutamente analfabeta desde el punto de vista ecológico. Si además añadimos la desvinculación de la ciencia económica con la moral y la política, en el sentido de que se considera una ciencia neutral que elabora leyes y proposiciones universales, tenemos servido el conflicto entre la vida y la economía. Las políticas económicas privilegian el lucro a costa de recursos decrecientes. Nos encontramos con la paradoja de que, aunque la economía depende absolutamente de las personas, cada vez deja excluidas a más personas.

¿Esto es lo que lleva al colapso?

Y. H: Absolutamente. Es la única consecuencia inevitable que tiene no mirar el rumbo que tomamos. No será un colapso inmediato en los países del centro. Pero si le preguntas a un iraquí, probablemente te dirá que que sí percibe esta situación de colapso. Irak ha pasado de tener uno de los consumos per cápita más altos de petróleo antes de la invasión, a tener uno de los consumos de energía más bajos después de ella. Sin transición, por la vía de las armas y de la destrucción de la vida comunitaria más atroz que se pueda imaginar.

Dices que los países del centro son los que tardarían más en percibir el colapso. Pero también son los más dependientes en cuanto a fuentes de energía y materias primas…

Y. H: Cualquier país desarrollado es totalmente deficitario en materias primas y excedentario en residuos. Son países que han sobrepasado los límites de lo que permiten sus propios territorios,economías caníbales que sobreviven devorando territorios y personas de otros lugares del mundo. Si se llegase a la situación de que los países periféricos se negasen a exportar sus materias primas en las condiciones en que lo hacen actualmente, se produciría un colapso material evidente en los países centrales. ¿Qué ocurre en el marco de la economía globalizada? Existen armas poderosas que permiten que los países del centro ejerzan esta hegemonía. Armas no sólo militares, que también, sino a partir de las reglas de la OMC, de las políticas de la UE… este marco de reglas injustas permiten la perpetuación de la economía del expolio.

¿Podrías dar algún ejemplo de este marco injusto?

Y. H: Toda la PAC (Política Agraria Común), donde se privilegia el modelo de agricultura industrial, penalizando a los pequeños campesinos y a los modos de producción relacionados con la agroecología. Estos grandes cultivos se suelen dar en áreas que están siendo deforestadas, potenciando procesos de acaparamiento de tierras, disminuyendo la capacidad de los sumideros del planeta… Es un caso claro.

¿Qué importancia debe tener el sector de la agricultura dentro del modelo de la economía de paz?

Y. H: La vida humana es absolutamente deudora de la fotosíntesis. Es la única forma de incorporar energía a la cadena alimentaria. A la humanidad siempre le separa una cosecha de la extinción total:un año sin cosecha, y no habría humanidad. Hasta que no se invente una forma de sobrevivir sin comer, el sector primario es esencial. Ahora se ha privilegiado este modelo de agricultura industrial, que hace que la producción de alimentos, algo esencial, se someta a las propias reglas del resto de mercancías. Por encima de satisfacer necesidades humanas, la producción de alimentos busca la generación de beneficios. Cuando hablamos de que los pequeños agricultores convencionales están en la ruina, tendríamos que mirar todo el modelo de producción, distribución y consumo. Ahí veríamos que unas pocas multinacionales controlan toda la distribución. Los campesinos reciben un pago por sus cosechas totalmente ruinoso. A veces ni les compensa. Esto no es una ley natural, las políticas de precio no caen del cielo. Es un ejercicio de poder desde quienes controlan la distribución, que a su vez condicionan qué se produce, cómo y dónde. En ese sentido, el movimiento del campesinado, desde el Movimiento Sin Tierra en Brasil hasta la Vía Campesina en Europa, se está articulando para romper la política de precios y que los campesinos, al vender directamente su producción, perciban unos precios justos, y rompiendo también la barrera cultural absurda entre la ciudad y el campo, dos estructuras que son interdependientes. No me sorprende que en el Estado español haya más de 100.000 personas implicadas en cooperativas de consumo autogestionadas. Algo autoorganizado y pequeño, que con el apoyo de políticas públicas podría tener un impacto mucho más grande, incluso en la creación de empleos.

¿Cómo se lograría convencer a la gente para cambiar de actitud?

Y. H: Ahí está el principal escollo. El discurso mayoritario de los medios de difusión no es éste, incluso la agenda política invisibiliza algunas iniciativas alternativas que están ganando peso. No obstante, a partir de la irrupción del 15-M estamos viviendo un momento en el que, de forma insuficiente pero creciente, hay mucha gente que sabe que por esta vía hay algo que no funciona. Están surgiendo muchos medios de comunicación alternativa, blogs de personas inquietas que permiten que fluya otra información… la duda es si este flujo es lo suficientemente interesante como para confrontarse con la apisonadora del ajuste estructural que estamos padeciendo. Este cambio de imaginario colectivo es central y muy atractivo para las personas. Un modelo social que no sea tan violento puede crear grandes cotas de felicidad. Pero hace falta dar un salto que por el momento no se ha dado.

Todavía no se ha alcanzado un grado de maduración.

Y. H: Vamos de camino, pero todavía no.

Antes has dicho que el sistema vigente no es político ni moral. Quizá habría que matizarlo, porque hay regímenes políticos que se llevan muy bien con el capitalismo…

Y. H: Sí, hablaba de la política como la moral de lo colectivo. Este sistema capitalista no funciona porque hay un poder político que legisla la desregulación.

¿Y podría, desde la gran política, darse el cambio requerido?

Y. H: Mi sensación es que no, si no hay una fuerte presión por parte de un movimiento político ciudadano. Los gobiernos nacionales no han querido darle la vuelta a esta situación. Están ahondando la crisis. Dan la sensación de ser gobiernos cautivos y presos de las políticas impuestas ante las que “no hay alternativa”. Un cambio de las dimensiones que necesitamos o viene exigido por un movimiento ciudadano o no se va a dar.

Entonces, la relación que ves entre movimientos sociales e instituciones es de presión.

Y. H: No solamente. Los movimientos sociales están trabajando para confrontar y presionar, pero también crean alternativa. No sólo hacen movimiento, también colaboran en la construcción de laboratorios y experiencias nuevas. Pero las instituciones actuales, salvo honrosas excepciones, no tienen como prioridad ni el bienestar de la gente ni salir de un sistema con un agujero cada vez más grande. Al no haber un discurso en esta línea desde las instituciones, da la sensación de que, o se construye desde abajo y se presiona para crear otro marco instituyente y constituyente, o va a ser difícil que salgamos de esta situación.

¿Está cerca el momento óptimo?

Y. H: Nunca he conocido un momento de tanta indignación entre la gente, ni de tanta construcción de iniciativas en los barrios. Es un momento idóneo para plantear estos debates y reflexiones. Es el momento ideal para hacerlo. No me da miedo movilizarme para impulsar los cambios, lo que me da miedo es que no se haga.

La historia está llena de oportunidades perdidas.

Y. H: Sí, pero la crisis energética y económica nos ponen en una situación en la que no podemos seguir de esta manera. Quizá a nivel macroeconómico haya mejoras, pero a costa de un número creciente de personas que van a quedarse fuera. Puede mejorar dentro de unos años la coyuntura, pero será para caer de nuevo al cabo de unos años si no se hacen las transiciones ecológicas necesarias. Incluso para hacer una transición a un modelo energético renovable hace falta energía. Si consumimos la que queda en profundizar en este modelo loco, podría llegar a ser físicamente inviable realizar estas transiciones.

Desde la perspectiva de la economía de paz, ¿qué otros sectores y actividades serían clave y tendrían que consolidarse? ¿Cuáles tendrían que desmantelarse por formar parte de la economía de la violencia?

Y. H: Creo que la clave está en hacerse tres preguntas: qué cosas son las que satisfacen necesidades humanas, qué hace falta para producirlas, y en qué sectores puede tener lugar esta producción. Hay cosas que se producen hoy y que no responden a necesidades, como todo lo relacionado con la industria militar. En buena medida, la industria del automóvil debe decrecer, porque no va a ser posible mantener el uso del coche privado sólo para una pequeña parte de la población del mundo.

Pero surgirían voces diciendo que es una medida impuesta, dictatorial.

Y. H: Claro, dirán que es dictatorial, que queremos volver a las cavernas… pero a poco que uno se ponga a sumar infraestructuras, coches y gasto de energía, verá que es inviable. Por otra parte, hay otros sectores que sí tienen que crecer y desarrollarse. Por ejemplo, la rehabilitación energética de edificios. Todo el parque de viviendas que se han hecho en el Estado español en los últimos años es totalmente ineficaz desde el punto de vista energético. Hay unas posibilidades tremendas de creación de empleos dentro de la utilización de las energías pasivas. El tránsito a las renovables también puede crecer, tal y como establece un estudio de la Complutense que habla de una posible evolución a un sistema basado en renovables para el año 2030. Todo lo relacionado con economía de cuidados (somos una población totalmente envejecida), la agroecología, la producción forestal, un modelo de transporte colectivo que llegue a todas partes… Cuando quieres reducir el consumo de energía fósil, necesitas más trabajo humano, más personas empleadas. ¿Qué problema hay? Pues que este modelo es incompatible con las tasas de ganancia que pretenden tener algunas empresas capitalistas. Y ahí es cuando nos encontramos con una tensión, que no es más que la vieja tensión de la lucha de clases.

Ese debate sigue actual, entonces.

Y. H: Es algo plenamente vigente. Si vivimos en un planeta con recursos naturales limitados, es evidente que el reparto de riqueza es la única forma de caminar hacia la justicia. Y el reparto de la riqueza supone que luchar contra la pobreza es, en realidad, luchar contra la riqueza excesiva.

Fuente: http://speculorum.wordpress.com/2013/04/25/yayo-herrero-en-un-mundo-limitado-el-reparto-de-riqueza-es-la-unica-forma-de-justicia/

 

El Despertar DESDE MEXICO

Mexico- Fed. Armored train (LOC)
Mexico- Fed. Armored train (LOC) (Photo credit: The Library of Congress)
Aveces es conveniente alejarse del torbellino de los acontecimientos para adquirir una perspectiva más amplia. Pudiéramos pensar que estos meses son una transición entre un gobierno y otro, pero si examinamos las cosas con más cuidado veremos que en realidad se trata de la misma época. Una larga época de 30 años en la que el país ha vivido una crisis profunda con varios momentos de agravamiento y un tono general de descomposición. Esta época de decadencia se ha caracterizado en el área económica por la desaceleración del proceso de crecimiento, altos índices de desempleo, reducción del poder adquisitivo de los trabajadores, emigración masiva de la mano de obra, etcétera.

En los años 80 se acuñó la expresióndécada perdida, que se aplicó a la depresión que sufrió América Latina. La economía de casi todos los países de la región ha mostrado una mejoría progresiva en los 20 años recientes. México, con excepción del fortalecimiento de sus reservas financieras y el control de la inflación, ha continuado entre el estancamiento y el descenso. Así que podríamos hablar de tres décadas perdidas. Pero además, podemos hacerlo no sólo porque casi todos los indicadores macroeconómicos registran bajas, sino porque hoy la gente puede adquirir menos bienes, tiene más dificultades para conseguir empleo o crédito, padece más inseguridad y las condiciones de vida son peores que en los años 80. Cualquier lector que tenga la edad suficiente para recordar cómo se vivía en México en 1982 (para poner una fecha) estará de acuerdo en que la nación es menos próspera, más insegura, menos independiente y menos respetada. Aunque algunos de nosotros hayamos prosperado, para la mayoría la vida es más difícil, azarosa y carente de perspectivas.

Lo más grave es que la política económica que ha generado este declive sigue en vigor y que el experimento democrático que pudo rescatar al país y hacerlo prosperar de nuevo ha fallado lamentablemente. Después de 12 años de alternancia las cosas son peores, es decir, que el cambio político no ha traído ventaja para los mexicanos en su vida cotidiana.

El futuro inmediato es quizás más oscuro. La oligarquía, cada vez más cristalizada (único segmento de la sociedad que ha seguido prosperando), ha adquirido un poder abrumador y fue capaz de imponer un candidato cuyo mandato fundamental es mantener la misma trayectoria. Habrá quien piense que los grupos de interés están actuando en forma autodestructiva, porque una sociedad decadente es un pésimo entorno para los negocios y porque las tensiones sociales generaran más inestabilidad y violencia, pero las oligarquías mexicanas no parecen detenerse a contemplar el panorama desde el punto de vista del interés general. Su voracidad y ceguera no tienen límites.

José Agustín Ortiz Pinchetti

joseaorpin@hotmail.com

TOMADO DE LA JORNADA

Aquella preciosa canción del muchacho Noel

Aquella preciosa canción del muchacho Noel (+ Video)

Noel Nicola

Noel Nicola

Este viernes que pasó, el programa En el mismo lugar del canal Cubavisión, capitaneado por Jorge Gómez y Juan Pin Vilar, nos dejó de regalo una imagen de Noel Nicola jovencito, con su pelo tan bien acomodado como si al mirarse al espejo hubiera estado pensando, no en una María del Carmen o muchacha de otra denominación cualquiera a quien estaba queriendo gustarle mucho sino en la revisión de imagen que hacen las madres a la hora de salir para la escuela o asistir al cumpleaños de algún amiguito. Era aquel Noel de imagen aniñada pero atronadora fuerza en la voz y la guitarra,  que me salió al paso en la vida después de mucho escuchar a la tía Cuqui diciendo: “deja que escuches a mi sobrino”.

Yo miraba la pantalla de mi televisor este viernes y me moría de alegría por la certeza de estar compartiendo con mucha gente aquella canción de los primeros tiempos donde, desde alguna de esas “esquinas” de su personalidad a las que, genialmente, se refiere Miriam Ramos en el documental de Carlos León dedicado a rendir tributo al inolvidable trovador, no le queda otro remedio que enseñar la parte romántica, extremadamente delicada, del alma que confesaba, en su Son oscuro, haber estado siempre queriendo de esconder.

A lo largo de muchos años, le estuve preguntando por esa pieza, lamentando que se hubiera mantenido inédita. Canción hermosa como de vidrio soplado donde la melodiosidad (si es que esta palabra existe, pues la computadora acaba de subrayármela en rojo) se desborda y donde también la huella de una asimilación del feeling más recalcitrante queda marcada, a las puertas de la última estrofa, en la sucesión de acordes  de un pasaje cromático (como para que no digan).

En los años que vinieron, el muchacho se batió a golpe de guitarra bien tocada y voz vibrante, dejando clara su vocación por encontrar caminos sólidamente asfaltados, recubiertos a veces con baldosas de hierro.  Hicieron su aparición en la escena -seguramente con aire de nocturnidad o a caballo entre el borde de la media tarde y la prima noche– todas las cervezas, todos los cigarros y la alevosía; llegaron los días que el hombre hecho y derecho decide comenzar la jornada pidiendo “café y amor” a boca de jarro, “así como si nada”, armas largas con que abrirse, de manera renovada, al llamado hirviente de la calle.

Suerte que, alguna vez, el muchacho Noel escogió para una aparición en cámara la bella balada que había titulado De cierto modo y que permaneció guardada -si bien en un lugar visible-Ella lo trae de la mano esta vez, con la ternura de una novia de los años; es ella quien se toma la atribución de invitarnos a hacer  memoria. Gloria al trovador y su canción.

Almendares, 25 de noviembre de 2012

De cierto modo

Por Noel Nicola

Murió un amor
y aunque pronto la vida traerá
otro amor
¿qué me puede importar?
la misma vida lo llevará.

Murió un amor.
Me pregunto ahora
¿qué pasará
si el amor era toda verdad,
si era razón de ser?

Ya no te veo más
y así conozco al fin
que vivir no es amar,
al menos no este amor,
que siempre hay algo más
y que puede vivirse.

Murió un amor,
pero veo a unos niños jugar,
pero siento la brisa del mar,
de cierto modo eso es amar.

En Video, Noel Nicola interpreta “De cierto modo”

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El profesor Eric Hobsbawm fue considerado uno de los mejores historiadores del siglo XX

Sobre la historia - Eric J. Hobsbawm

Eric Hobsbawm fue uno de los historiadores más destacados del siglo XX y quizá mejor considerado fuera de las Islas Británicas que dentro de ellas. Marxista durante su vida adulta y miembro del Partido Comunista gran parte de ella, su influencia como historiador y pensador político fue más allá de estas filiaciones. Fue clave en la creación de la disciplina de historia social y la trilogía de las tres edades [The Age of Capital, The Age of Empire y The Age of Extremes] hizo popular la historia europea moderna e iluminó a un público más amplio. En los años 90 llegó a ser, para su sorpresa, una de las principales influencias intelectuales de Neil Kinnock [político del Partido Laborista británico] y más tarde de New Labour.

Eric John Ernest Hobsbaum nació en Alejandría, creció en Viena, Berlín y Londres, estudió en Cambridge y dio clases en universidades de todo el mundo, pero principalmente en el Birbeck College de la Universidad de Londres. Su padre murió cuando tenía 12 años y su madre cuando tenía 14 pero los primeros años de su vida le dieron visión de futuro, experiencia y una facilidad para los idiomas, de lo que se beneficiaron sus escritos posteriores. Afrontó las tragedias tempranas de los años 30, cuando el mundo se derrumbaba a su alrededor, mediante la dedicación al estudio y los asuntos intelectuales.

Leopold Percy Hobsbaum, el padre de Eric, nació en el seno de una familia judía de clase media en el East End de Londres y su madre, Nelly Gru, nació en Viena. Se conocieron en Egipto pero se mudaron a Austria a finales de la Primera Guerra Mundial. Allí Percy y su familia (Eric tenía una hermana llamada Nancy que tenía tres años menos que él) padecieron cada vez más estrechez, fallaron algunas incursiones comerciales y aunque Nelly intentó ganarse la vida como escritora, en 1929 vivían al día. Hobsbawm escribía en su fascinante autobiografía Interesting Times “no conozco a nadie tan poco apta como mi padre para ganarse la vida en un mundo tan despiadado”.

Después de la muerte de su padre, Nelly quedó desamparada y fue a vivir con su madre; ella y Eric se ganaron la vida dando clases de inglés. Cuando Nelly enfermó enviaron a Nancy a Berlín para vivir con su tío Stanley y en 1931 Nelly se murió. Los párrafos más personales de Interesting Times hablan del amor hacia su madre mientras vivía “la mayor parte del tiempo apartado del mundo real, no tanto en un mundo de sueños sino en uno de curiosidad, averiguación, lectura solitaria, observación, comparación y experimentación…”

En 1931 la familia de Hobsbawm fue la de su tío Stanley y vivieron inicialmente en Berlín y luego, con la llegada de Hitler, en Londres. Pero esta familia fue también efímera. Gretl, la mujer de Stanley, falleció y Stanley se trasladó a Chile en 1939. Hobsbawm terminaba su licenciatura en Cambridge. Fue entonces cuando formuló el tema que “configuró permanentemente mi trabajo como historiador… las influencias sociales que determinan la forma y el contenido de la poesía (y de las ideas) en diferentes momentos”.

Cambridge constituía “un extraño país nuevo” (según Noel Annan, “la aristocracia intelectual”) pero para la mayoría representaba una continuación de su vida en el internado. La estancia de Hobsbawm en el King’s College estuvo dominado por el Partido Comunista dentro de un entorno intelectual que él recuerda como introvertido y en el que la investigación jugó un papel pequeño y todas las tardes se ocupaban con el deporte. Fue miembro de los Apóstoles de Cambridge [un club de debate], junto con Russell, Keynes, Wittgenstein, Moore y Forster.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue Sargento Instructor durante seis años, tiempo que consideró perdido, pero no le asignaron puestos de interés, seguramente debido a su entorno familiar europeo y su apoyo al comunismo. Después de casarse con una camarada, Muriel Seaman, volvió al King’s College como investigador, primero como estudiante y luego como gobernante de la Universidad, y empezó a dar clases en el Birbeck College que constituiría el centro de su vida profesional; sólo la New School for Social Research de Nueva York pudo compararse con el Birbeck College para Hobsbawm.

No tuvo acceso a ciertos puestos en Cambridge, debido seguramente a una forma más moderada de Macartismo que tuvo influencia en varias profesiones; la misma razón le impidió obtener una cátedra en el Birbeck College. Su primer matrimonio, del que nació su hijo Joshua, terminó en 1951 y en 1962 se casó con Marlene Schwartz.

En su autobiografía Hobsbawm le describió como “una vienesa con piel de ocelote” y simplemente le hizo feliz. Vivieron -junto con su hijo, Andy (asesor de medios digitales) y su hija Julia (director ejecutivo de Editorial Intelligence y catedrática de redes)- en Hampstead y Gales y celebraron cenas en el norte de Londres, lo que le proporcionó la estabilidad que faltó en la primera parte de su vida.

No se despojó en cambio de su pesimismo sobre los acontecimientos mundiales que ocuparon las discusiones en el Birbeck College; sus conocimientos enciclopédicos sobre los detalles arcanos de Italia, Europa Central o América Latina hicieron más convincente y deprimente este pesimismo para sus colegas.

La historia personal, el entorno intelectual y los acontecimientos públicos de un historiador afectan forzosamente su investigación y escritos. En el caso de Hobsbawm, el hecho de crecer en una Europa propensa al nazismo y al fascismo interactuó con su deseo de explicar la historia y encontró su expresión de conjunto dentro del marxismo. Su esquema explicativo imbuye todos sus escritos, igual que lo hizo el racionalismo de la ilustración europea del siglo XVIII, precursor esencial de Marx; de allí su énfasis en los intereses económicos como causa del comportamiento humano, expresado a menudo en términos de conciencia de clase.

Ayudó a los historiadores a entender los motivos utópicos de los hombres y las mujeres en los movimientos sociales, explicado en el libro Primitive Rebels. Ayudó a rescatar a estos movimientos de la “enorme condescendencia de la posteridad”, en palabras de su amigo y colega E.P. Thompson. Fue la investigación en este tema lo que dio relieve a su reputación en Italia, la Península Ibérica y América Latina, donde lo agasajaron historiadores y presidentes.

El marxismo llevó a Hobsbawm a observar otros conceptos, tales como la identidad nacional o étnica, con escepticismo; alegaba que podrían entrar en conflicto con o impedir el reconocimiento de los intereses económicos o de clase subyacentes. Fue responsable, junto con Terence Ranger, de organizar una conferencia de lo más divertida y profunda para la revista Past and Present sobre la invención de la tradición. Hugh Trevor-Roper describió la invención de la falda escocesa en el siglo XVIII por un cuáquero inglés y Prys Morgan describió el desarrollo de un traje galés homogeneizado para mujeres .estilo Mamá Oca- por Lady Llanover en 1834. Pero Hobsbawm utilizó éste y otros ejemplos para demostrar el peligro del mal uso de la historia, ejemplificado más recientemente en el conflicto de los Balcanes. El concepto de identidad nacional, construida demasiadas veces para servir a los intereses de los políticos, conduce a los pueblos al desastre; esto lo llevó a ser siempre hostil hacia el sionismo.

Los historiadores alabaron su contribución durante los años 50 al “debate sobre el nivel de vida” y durante los años 60 y 70 a la creación de la disciplina de historia social. Desde Engels y Macaulay, los historiadores discuten si la Revolución Industrial mejoró la condición de la clase obrera. Hobsbawm utilizó una variedad de fuentes históricas para sugerir que el bienestar económico se deterioró a mediados del siglo XIX a consecuencia del auge de las fábricas y las ciudades industriales.

En su ensayo de 1971 “Desde la historia social a la historia de la sociedad” proporcionó una base teorética para la disciplina relativamente nueva de la historia social. Basándose, como siempre, en el marxismo se mostraba receptivo también a la sociología contemporánea, aunque desaprobaba su naturaleza no histórica. Apremió a los historiadores y a sí mismo a separarse de la antigua asociación de la historia social con la historia del trabajo. La historia social debía estudiar el comportamiento y la conciencia dentro de una variedad de áreas, lo que incluía su amado jazz. Resaltó también la importancia de una perspectiva internacionalista.

Los historiadores reconocen que la mayor contribución de Hobsbawm a su asignatura reside en la trilogía que le hizo popular a él y a la historia. Los títulos de la trilogía The Age of Capital 1848-1875, The Age of Empire1875-1914 y The Age of Extremes: the short century 1914-1991 aparecen en las listas de los más vendidos. Demuestran también los conocimientos extraordinarios de Hobsbawm , su erudición histórica, sus habilidades lingüísticas, su memoria y, sobre todo, su capacidad de síntesis y generalización.

Sería cínico sugerir que el éxito de Hobsbawm como historiador estimuló la envidia entre sus colegas. Pero los que no le perdonaban ser comunista sí se mostraban hostiles hacia él aunque lo estimaban. Algunos argumentaban que se podía entender su identificación intelectual con el marxismo debido a la época en la que le tocó vivir; pero defender al Partido Comunista después de que se dieran a conocer las atrocidades fue para otros inexcusable.

Los historiadores no existen para hacer juicios morales sino para explicar. La adhesión de Hobsbawm a la causa comunista es consecuencia de las circunstancias en las que, como judío, se le reclutó en Berlín en 1932. Más tarde se convirtió en una pasión absorbente en un mundo de caos y desastre inminente. Ahora que vivimos en otros tiempos, esta pasión es difícil de entender. Hoy, poca gente escribiría sobre la política que defiende, aunque quizá lo haga sobre su religión: “El partido era nuestra vida. Le dedicamos todo nuestro esfuerzo. A cambio nos devolvió la certeza de nuestra victoria y la experiencia de la fraternidad”.

Es posible que su resistencia a desautorizar al comunismo, incluso cuando éste falló, se debiera a que no deseaba traicionar la memoria de sus antiguos camaradas. Ser comunista en los años 30 y 40 era peligroso. Escribió “No éramos liberales. El liberalismo había fallado. Dentro de la guerra que nos ocupaba no nos preguntábamos si debía haber un límite a los sacrificios que imponíamos sobre otros como tampoco a los que nos imponíamos sobre nosotros mismos. Como no teníamos el poder, ni lo íbamos a tener, lo que esperábamos era ser prisioneros y no carceleros”. Como muchos otros antes de él y después de él, creyó que la causa -en su caso una sociedad socialista utópica- justificó el sacrifico que él y sus camaradas estaban dispuestos a hacer, así como la pérdida de vidas inocentes.

El análisis clarividente de Hobsbawm de las realidades de la política contemporánea le hizo atractivo a Neil Kinnock y más tarde a New Labour cuando ésta buscaba una base intelectual para la socialdemocracia después del individualismo de los años de Thatcher y el fracaso del socialismo. Aunque su posterior escepticismo del proyecto de Blair y su oposición a la guerra de Irak atenuó su popularidad entre los políticos de New Labour, su influencia como comentarista continuó, caracterizada por su lealtad hacia Gran Bretaña y no se sorprendieron sus amigos cuando le hicieronCompanion of Honour en 1998. Estaba muy orgulloso de esta condecoración, de ser miembro honorario del King’s College, de sus numerosas licenciaturas honorarias y sobre todo de su presidencia delBirbeck College.

The Independent

Eric John Ernest Hobsbawm, historiador, nacido en Alejandría (Egipto) el 9 de junio de 1917, casado en 1943 con Muriel Seaman y divorciado en 1951 (un hijo), casado de nuevo en 1962 con Marlene Schwarz (un hijo y una hija) y fallecido el 1 de octubre de 2012.

Fuente:  http://www.independent.co.uk/news/obituaries/professor-eric-hobsbawm-historian-acclaimed-as-one-of-the-finest-of-the-20th-century-8193057.html

 

“Yo sé quien mató a Olof Palme”

El matrimonio Rausing, Eva y Hans Kristian. Foto: The Guardian
La multimillonaria Eva Rausing, que apareció muerta a los 48 años de edad en su casa de Londres el pasado julio, tenía información sobre el asesinato en 1986 del entonces primer ministro sueco, Olof Palme, informaron este miércoles los medios británicos.
El cuerpo sin vida de Rausing, una de las mujeres más ricas del Reino Unido y esposa del heredero del imperio Tetra Pak, Hans Kristian Rausing, fue hallado dos meses después de su fallecimiento en su vivienda de Londres.
Su marido se declaró culpable ante un tribunal británico de haber retrasado el funeral de su mujer, que tenía antecedentes de adicción a las drogas.
El cadáver de Rausing apareció entre sábanas y bolsas de basura en su residencia del exclusivo barrio de Belgravia el pasado 9 de julio.
Si su muerte conmocionó al país por ser Rausing miembro de una familia muy conocida, el caso ha adquirido mayor misterio después de que la Policía Metropolitana de Londres confirmara que han pasado información relacionada con la muerte de Olof Palme, en 1986, a las autoridades suecas.
Al parecer, esas informaciones fueron halladas en el ordenador de Eva Rausing por agentes británicos.
“Estamos en posesión de información que hemos enviado a las autoridades suecas”, dijo un portavoz de Scotland Yard, que ahora quiere interrogar a Hans Kristian Rausing acerca de los datos que su esposa pudo haber obtenido en relación con el asesinato de Palme.

Eva sabía quién mató a Olof Palme

Según publica el diario británico “The Guardian”, el escritor sueco Gunnar Wall, autor de dos libros sobre el asesinato de Olof Palme, reveló que Rausing se puso en contacto con él por primera vez en junio de 2011.
Al parecer, Rausing le comunicó que se había enterado de que Palme había sido asesinado por un empresario, que temía que el político constituyese una amenaza para sus negocios.
Wall explicó que se intercambió correos electrónicos con Rausing, quien además le contó que había escrito al empresario tres veces para abordar esas acusaciones. En uno de los correos electrónicos a Wall, Rausing escribió: “No te olvides de investigar si de repente me muero. Estoy de broma, espero”.
Eva le dijo al escritor que sabía perfectamente quién era el asesino de Palme. En un correo electrónico le escribió: “Mi nombre es Eva Rausing y estoy casada con Hans K. Rausing y recientemente he descubierto por mi esposo, con quien he estado casada por 20 años, que XX estaba detrás del asesinato de Olof Palme. Mi marido descubrió esto por casualidad hace muchos años y le afectó muy, muy mal. Creo que sé dónde está el arma homicida incluso.”
Sostuvo que Palme fue asesinado por un hombre de negocios por razones de beneficio privado, y que este empresario “creía que Palme era una amenaza para su compañía y no quería perderla”. También dijo que tenía miedo del hombre: “No es una buena persona, y yo nunca diría algo como esto si no fuera cierto.”
Gunnar no tomó demasiado en serio sus afirmaciones al principio. Sin embargo, lo que Eva decía sobre el hombre de negocios sueco no eran irracionales. “Palme tenía algunos rivales muy duros en el mundo de los negocios”, sostuvo Gunnar.
El escritor tiene otras razones para estar preocupado. A pesar del hecho de que, como se informó, la cocaína y las anfetaminas fueron encontradas en el cuerpo de la mujer, que ya había sido tratada por adicción y también tenía un marcapasos, “la causa de la muerte de Eva Rausing sigue siendo poco clara”. Su cuerpo fue encontrado por la policía en una “sala aislada y sellada de la casa de lujo de la pareja en Chelsea”, y la encontraron 57 días después de su muerte.
“Cuando dejaron de llegarme sus correos electrónicos, no pensé demasiado en ellos hasta que escuché que había muerto en circunstancias que no estaban claras”, admitió Wall a “The Guardian”.

Información en la computadora personal de Eva

Según un diario sueco, la policía británica, al registrar el ordenador personal de Eva Rausing, halló información relacionada con la misteriosa muerte de Palme, a quien dispararon en el centro de Estocolmo al regresar a su casa del cine con su esposa, Lisbeth, en febrero de 1986.
Los detalles de la autopsia en el cuerpo de Rausing revelaron que la millonaria murió el pasado 7 de mayo y que había consumido cocaína.
La fortuna de la pareja se estima en unos 5.400 millones de libras (7.000 millones de euros) gracias al imperio Tetra Pak, fundado por el padre de Hans Rausing y dedicado a la elaboración de envases de cartón como el “tetrabrick”.
El matrimonio Rausing fue imputado en 2008 por tener importantes cantidades de droga, como crack, heroína y cocaína, en su casa.
El pasado abril, Eva Rausing fue detenida al tratar de entrar en la embajada de Estados Unidos en Londres con pequeñas cantidades de drogas.

Lugar del asesinato de Olof Palme, en el cruce de las calles Sveavägen y Tunnelgatan, en Estocolmo.1 El sitio exacto es en el que están paradas las tres chicas, justo en el cruce. El asesino huyó por Tunnelgatan, a la derecha de la imagen.

Lugar del asesinato de Olof Palme, en el cruce de las calles Sveavägen y Tunnelgatan, en Estocolmo.El sitio exacto es en el que están paradas las tres mujeres, justo en el cruce. El asesino huyó por Tunnelgatan, a la derecha de la imagen. Foto: Wikipedia.
OLOF PALME

Olof Palme y su esposa con Fidel en La Habana.

Olof Palme y su esposa con Fidel en La Habana. en 1975. Palme declaró abiertamente su simpatía por la Revolución cubana y consideraba a Fidel “un buen amigo”. (Foto: DPA/Der Spiegel)
Fue el Primer Ministro de Suecia entre 1969 y 1976, reelecto en 1982.
Palme se convirtió en el político sueco más conocido del siglo XX en el ámbito internacional, debido a sus 125 meses de permanencia en el cargo de Primer Ministro y la oposición a la política exterior estadounidense, en particular contra la guerra de Vietnam, las armas nucleares y la política del apartheid en Sudáfrica; en tanto que defendió el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino y la no intervención de los Estados Unidos en Cuba.
Lo asesinaron el viernes 28 de febrero de 1986, mientras Palme volvía caminando del cine a su casa con su mujer Lisbet. En ese momento la pareja no llevaba guardaespaldas. Un hombre se acercó a ellos y disparó a quemarropa sobre la espalda del primer ministro, que murió a los pocos minutos.
Desde aquel momento y hasta la actualidad y debido a que el crimen nunca ha sido resuelto, se han apuntado múltiples teorías, muchas rastreado un móvil político tras el magnicidio. Si la primera detención apuntaba a grupos ultraderechistas suecos, posteriormente se han barajado entre otras, la autoría de una rama del PKK kurdo, o la de los servicios secretos sudafricanos del Apartheid. Otras teorías, menos contrastadas, implicaban en el crimen a extremistas chilenos de ultraderecha o al grupo alemán Baader-Meinhof.
Sin embargo, una única persona ha sido condenada por el asesinato de Palme. Dos años después del acontecimiento, Christer Pettersson, un drogadicto y delincuente de poca monta fue detenido, juzgado y condenado por el asesinato, principalmente gracias al testimonio de Lisbet Palme, que lo reconoció como el autor de los disparos. Sin embargo, la condena fue anulada posteriormente por el Tribunal Supremo sueco por falta de pruebas.
El asesinato habría prescrito el 28 de febrero de 2011, al pasar 25 años desde su comisión. Sin embargo, en 2010 el Parlamento sueco cambió las condiciones de prescripción de los delitos muy graves, evitándolo.
(Con información de The Guardian y EFE)