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Crecimiento y acumulación, el código genético del capitalismo

Alejandro Nadal, La Jornada
La expansión de plantaciones de palma de aceite (Elaeis guineensis) desde el sudeste asiático hasta inmensas regiones de África es una de las causas más poderosas de destrucción de bosques tropicales en el mundo. Cada año miles de hectáreas de bosque son convertidas a la producción de palma. Biólogos y ecólogos tienen razón en estar preocupados y en clamar por un cambio en este proceso. Pero algo falta en su análisis.

 

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Pedro Miguel: Periodismo y Tecnología (Parte I)

Julian Assange, from Wikileaks, at the SKUP co...
Julian Assange, from Wikileaks, at the SKUP conference for
Rosa Miriam Elizalde e Iroel Sánchez
Pedro Miguel es editorialista del diario mexicano La Jornada. Recientemente estuvo en La Habana y volverá a fines de este mes para un intercambio en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Esta es la primera parte de un diálogo que sostuvimos con él en distintos momentos de su visita a Cuba que incluyó un intercambio con blogueros y usuarios de las redes sociales en nuestro país al que Pedro Miguel accedió amablemente.
Diversos temas como las transformaciones provocadas por Internet y la informática en el periodismo, su relación con Wikileaks y Julian Assange y  la formación de un nuevo profesional para la información son abordadas por el experimentado periodista en estas conversaciones que publicaremos en tres partes en La pupila insomne
P: Háblanos un poco de ti. ¿quién eres?, ¿de dónde vienes, ¿cómo te hiciste periodista? ¿Cómo has llegado acá?
R: Vengo de México, y como esas señoras que trabajan lavando ropas de otras familias, algo que en esa tierra llaman “lavar ajeno”, yo también vivía de escribir ajeno, ese era mi oficio.
Nací en Guatemala. En 1967, a la edad de 9 años, llegué a México, y me quedé allí como guatemalteco, siendo y sintiéndome guatemalteco hasta los 20, 21 años. Después perdí todo interés y todo vínculo con Guatemala y me consagré a México.
No tengo una formación universitaria. Básicamente mi educación transcurrió en México donde llegué a hacer cuarto de primaria y luego un año de secundaria en Guatemala. De formación académica superior solo dos semestres de lengua francesa, uno de arquitectura, tres de antropología y ya.
Sin embargo tenía un oficio: escribir, y me ganaba la vida escribiendo, ajeno. Guiones, tesis, discursos, cartas de amor, por supuesto, ¿no?
P: ¿Confundías los programas?
R: No, no llegué a tanto. Me pasaron cosas muy graciosas a ese respecto, pero no llegué a tanto. Por ejemplo, responderme a mí mismo; eso sí fue muy divertido.
P: ¿Cómo fue eso?
R: Una amiga quería seducir a un tipo y me dijo: “Oye, escribe algo, que yo lo firmo”. Le dije que sí. Como a las dos semanas llegó el tipo, que era otro amigo y me dice: “Recibí algo, pero no estoy a la altura. Por favor, ayúdame.” También le dije que sí, que le redactaría una respuesta. Fue un error. Se casaron y fueron una pareja horrible… VER MAS

Brasil: lecciones para la izquierda y…

Ángel Guerra Cabrera

Rebelión

La presidenta Dilma Rouseff mostró la madera de que está hecha con la firme voluntad rectificadora expresada ante las grandes protestas de las últimas semanas. Dialogó con el Movimiento Pase Libre, lo que ningún gobernante ha hecho con sus indignados, llámese PiñeraObama, Zapatero o Rajoy. Mandó la pelota al lado del parlamento al proponer iniciativas en respuesta a varias de las demandas de las insubordinadas calles a las que los legisladores tendrán que responde por su aprobación. Con esa audaz jugada podría muy bien recuperar la iniciativa política.Es muy importante la propuesta de reforma política, que regularía y reduciría sustancialmente los exorbitantes gastos de campaña de los candidatos, financiados por empresarios a cambio de favores inconfesables. Igual que las medidas para mejorar la educación, la salud y el trasporte público busca dar respuesta a las protestas.
La ex guerrillera forma parte de una hornada de líderes latinoamericanos de raíz popular que contrasta con la grisura, pusilanimidad y sometimiento incondicional al capital financiero de una mayoría de sus pares en el mundo actual.
Aunque las protestas evidencian errores de conducción de los gobiernos de Lula y Dilma, en la explosividad social subyacen profundas, complejas y multifacéticas causas, no todas imputables a la gestión de los últimos once años. Paradójicamente, una parte importante de quienes protestan fue sacada de la marginalidad precisamente por las políticas incluyentes de ese periodo. No es la primera vez que ocurre en la historia de las rebeliones sociales pero es un dato importante para el debate.
Brasil es un espejo en el que deben mirarse otros países latinoamericanos. En el análisis de las causas del reciente estallido realizado por el líder del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra Joao Pedro Stédile(La Jornada, 25 de julio), destaca una crisis urbana provocada por el capitalismo financiero con una enorme especulación inmobiliaria, venta incontrolada de automóviles, caos vehicular y una década sin invertir en el trasporte público. Añadiría que un ingrediente básico de esa crisis es la aplicación de las llamadas políticas de modernización agrícola, expulsoras de millones a las ciudades y, en el caso de México, también a Estados Unidos.
Otra necesidad urgente de Brasil es una profunda reforma agraria. La brutal represión de las policías estaduales controladas por gobernadores de oposición ha añadido mucha indignación pero nadie la para.
Para los gobiernos anti Consenso de Washington y para las formaciones populares que aspiran a gobernar queda claro el imperativo de impulsar extensamente el transporte público gratuito o a muy bajo costo. Buscando de una vez los sistemas menos contaminantes y desestimulando todo lo posible el uso del ecológica y culturalmente dañino automóvil.
Después de la rebelión brasileña nadie debería tener dudas sobre el deber de los estados de garantizar gratuitamente la educación y la salud integrales como derechos humanos primordiales, universales e inalienables. Cuba demuestra hace muchos años la enorme cohesión social y política y la cultura solidaria que genera el asegurar esos derechos.
Pero la solución de graves y grandes problemas sociales no sólo deriva apoyo y consenso social. También diversidad sociológica y nuevas culturas, apetencias y aspiraciones. Nuevas contradicciones sociales y políticas en fin. Por eso para los gobiernos de orientación popular cada meta es un nuevo punto de partida.
Cuando crece el empleo y el poder adquisitivo de la población es indispensable estimular una gran elevación del nivel cultural y del espíritu asociativo pues solo así es posible dotar al individuo de las herramientas para cribar el barraje mediático consumista e individualista.
Las protestas han demostrado el hartazgo de la gente con los partidos políticos, incluyendo al PT. Por eso Dilma hizo tabla rasa al convocar al debate público y al plebiscito, propiciando a la protesta callejera una solución institucional a sus demandas. En las protestas no han intervenido hasta ahora la clase obrera y otros sectores de trabajadores, los sin tierra, los indígenas y los quilombolas, integrantes fundamentales del pueblo brasileño.
Es indispensable que ellos participen del debate ya, única forma de evitar el riesgo de una deriva antipopular del movimiento. Justo lo que buscan Washington, la derecha y la corrupta mafia mediática, locos por hacerse del gobierno en 2014.
Twitter: aguerraguerra

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

MEXICO:Democracia deficitaria

Definición de Monotributista
Definición de Monotributista (Photo credit: Wikipedia)

 

El Estado de derecho se caracteriza, ante todo, por estar diseñado previamente en la ley (hablando en términos genéricos, pues esto incluye de modo esencial la Constitución), tanto en su estructura y organización, como en su funcionamiento y objetivos por cumplir. Nada de lo que hacen los órganos y los funcionarios del Estado debe estar fuera de la ley; vale decir, que todos sus actos deben estar previstos y definidos en la norma jurídica. Desde luego que hay mucho juego en la interpretación de la ley y que ésta no lo puede prever todo.

 

En ese caso, la misma ley proporciona al servidor público los elementos o los principios generales que le pueden ayudar a interpretar su texto o a cubrir las lagunas que el mismo presenta. En ningún caso, se entiende, se puede hacer a menos de la ley o actuar como si no hubiera ley. Se corre el riesgo de ir más allá de lo que la norma establece o, también, de ser omisos en su aplicación. Para ello, hay también medidas preventivas. La más obvia es la concurrencia de órganos o instituciones estatales, por ejemplo cuando la Suprema Corte interviene para corregir algún fallo de autoridad.

 

El hecho que hay que resaltar, empero, es que el servidor público no está enteramente privado de recursos ante el vacío o la ausencia de ley. Siempre puede hacer algo para cumplir con los objetivos generales de la ley. Puede, por ejemplo, recurrir a otras normas y aplicarlas por analogía en situaciones parecidas o equivalentes; puede también recurrir a los principios generales del derecho, o sea, a las obras de juristas especializados en la materia, o inclusive a los sistemas jurídicos de otros países, en un ejercicio de derecho comparado. Lo que no puede admitirse es que el servidor quede paralizado o sin decidir sobre los objetos sometidos a su atención y cuidado porque no hay norma aplicable al caso.

 

Cuando hay un hecho consumado, que pone en peligro no sólo la decisión particular sobre el asunto, sino a la ley misma y al Estado de derecho en su conjunto, el que un órgano del Estado quede paralizado o se comporte pasivamente, dejando pasar el mismo hecho, no se actúa la justicia, que es un fin central del derecho, se comete una violación general del orden jurídico establecido y se cae en responsabilidades. En otros términos, nadie puede alegar el vacío o la ausencia de ley para consentir que un hecho consumado venga a crear nuevos vacíos, aparte de muchas injusticias, y un desorden en las instituciones.

 

Al IFE se le está haciendo responsable por caer en la pasividad y la inacción frente a la campaña desarrollada por el PRI y su candidato en los comicios presidenciales. Y eso no está resultando lo peor, sino el hecho de que se ha convertido en una institución justificadora de graves violaciones a la ley y a la Constitución. El PRI no ha necesitado defenderse por sí solo de las acusaciones; lo más notable es que ha sido el IFE y algunos de sus consejeros en particular, el que ha venido legitimando las irregularidades y los ilícitos del tricolor. El informe pormenorizado que rindió al TEPJF, que mencioné en otra entrega, es sólo un caso.

 

El hecho público sabido de los contratos que el candidato priísta llevó a cabo con Televisa y que datan de hace siete años es otro ejemplo evidente. Está en la prensa, nacional e internacional, precisamente desde hace siete años y el contubernio entre la televisora y el aspirante priísta era más que sabido. Para los consejeros el hecho no vale alegarlo porque, dijo uno de ellos, es anterior a la reforma de 2007. ¿Quién le habrá dicho que la ley es capaz de borrar la realidad y hacer como si los hechos no existieran?

 

Otro de ellos, el consejero Marco Antonio Baños, llega a la desvergüenza de afirmar que el IFE sí investigó y con exhaustividad los hechos. Sólo para descubrir que no hay nada que implique una conjura o un hecho violatorio de la ley o que pueda influir en el resultado de las elecciones. “No creo –dijo– que en el caso de los comunicadores (sic) deba valorarse a quién entrevistan y a quién no; hay libertad de expresión. Los programas sí existieron, pero el punto es ver si ello tiene una influencia directa en el proceso electoral en curso. Desde mi punto de vista, las pruebas existentes no demostraron responsabilidad del PRI y de su candidato” (La Jornada,22.8.2012).

 

Ocho de los nueve consejeros, con excepción de Alfredo Figueroa (que ha sido el de mejor desempeño entre todos), aprobaron la resolución exculpatoria de los priístas en la reunión del pasado día 16 (La Jornada,17.8.2012). Figueroa, por cierto, en entrevista en La Jornada (20.8.2012), justifica al IFE de la siguiente manera: Al instituto se le exige como si fuera todo el Estado mexicano, ¿y qué se hace con fenómenos como el lavado de dinero, la creciente opacidad en los gobiernos estatales y municipales de todos los partidos o la compra del voto?

 

La pregunta, que encierra otras aparte de una premisa, no la contesta el consejero Figueroa, sino la lanza sólo para justificar la pasividad del IFE. Claro está que no todo lo puede hacer ese instituto ni se le ha exigido en ningún momento que lo haga. Lo que se le ha demandado es que investigue por su cuenta lo que puede investigar o que mueva a otras instituciones competentes para hacerlo. Es un problema realmente existente la compra del voto y el IFE no sólo no movió ni un dedo, sino que, además, justificó el hecho delictivo. Algún consejero llegó a sugerir que, en realidad, no se trata de un delito.

 

El tráfico de dinero en la elección pudo haberlo investigado el IFE para solicitar de la subprocuraduría electoral o de la misma PGR que rastreara el origen de los fondos que fluían en el proceso electoral. El instituto no sólo no lo hizo, sino que sus consejeros no vieron ningún exceso en los gastos y no instigaron ni pidieron que nadie más lo hiciera. No hubo, pues, de parte del PRI, ninguna violación a la ley. El dinero ilegal no tuvo nada que ver con la elección.

 

Se trata, como puede verse, de una fiscalización que ni siquiera empezó o que nunca se hizo. Eso, aparte lo que la Unidad de Fiscalización esté haciendo por su cuenta y cuyos resultados se sabrán mucho después de la calificación de la elección por parte del TEPJF, con límite legal el próximo día 6 de septiembre.

 

Aun así, uno de los consejeros alaba las cualidades de la fiscalización que, nos dice, es el asombro del mundo. ¿Para qué sirve la fiscalización, según él? Pues para ajustarles las cuentas a los partidos infractores. El hecho de que no sirva para coadyuvar en la calificación de las elecciones, por tratarse de procesos indebidamente separados, lo justifica pomposamente diciendo que es el modelo que hemos construido.

 

Los ladridos y berridos de Pedro Joaquín Coldewll, presidente priísta en contra del candidato de las izquierdas y de su insistencia en que se anule la elección, ni siquiera se justifican, visto el desempeño de las autoridades electorales. Ahora se sabe que la magistrada María del Carmen Alanís externó su opinión en el sentido de que López Obrador ya la tiene “hasta la…” ¿De qué se preocupan? Van en caballo de hacienda.

 

 

Arnaldo Córdova

 

Posmanifiestos (estratégicos)

Después del Manifiesto comunista (1848), Marx profundiza sus estudios de la economía burguesa, pero no abandona la política: pensando en mejores estrategias para el triunfo del proletariado escribeLa lucha de clases en Francia (1850) y El 18 brumario de Luis Bonaparte (1852). Sin embargo, como subrayan varios estudiosos, su teoría política (y de la izquierda en general) es un proyecto incompleto. Lo estratégico en él muchas veces se limita a lo que pretendía con el Manifiesto: educar al proletariado en el comunismo científico (que no era poco).

También Daniel Bensaïd (1946-2010) subraya que Marx tenía estas cuestiones poco desarrolladas y ambiguas y, escribiendo sobre la estrategia (la base en que nos juntamos, organizamos y educamos a nuestros miembros; un proyecto para abolir el poder de la burguesía), parte de otros autores –Lenin, Trotsky, Luxemburgo o Gramsci– que trataron de llenar el vacío (La politique comme art stratégique, París, 2011).

Para él –contrariamente a Hardt, Negri o Holloway– el poder y su toma son centrales, y la ola izquierdista en América Latina confirmó su relevancia (The return of the strategy, 2007). No sin problemas: según Raúl Zibechi los movimientos sociales fueron sobrepasados por los estados progresistas y carecen de estrategia. Lo peor es que (desde Marx) la izquierda no tiene cosas claras para dar un debate: ¿cuánta energía poner en el Estado o en lo electoral, y cómo usar estas herramientas para la transformación social? (Rebelión, 11/9/12).

Bensaïd evoca la visión de Lenin y subraya la necesidad de un partido como una herramienta para implementar la estrategia: la política sin partido acaba en una política sin política (Leaps! Leaps! Leaps! Lenin and politics, 2002).

La meta es el comunismo. Para él no es el nombre de un nuevo régimen o un sistema de producción, sino de un movimiento, que va más allá del orden establecido; es una hipótesis estratégica(The powers of communism, 2009).

Después de 1848 Marx subraya que la revolución y el paso al comunismo sólo serán el producto de una crisis. Trata de entender su naturaleza, pero no desarrolla su teoría definitiva.

Bensaïd anota que para Marx las crisis eran inevitables, pero no insalvables; jamás habló de una crisis final. La cuestión es saber a qué precio y a costa de quién pueden ser resueltas. La respuesta no pertenece a la crítica de la economía política, sino a la lucha de clases (Las crisis del capitalismo, Madrid, 2009).

En el Manifiesto, escrito en el contexto de la crisis comercial de 1847, Marx ubica su origen en la sobreproducción; luego, a partir de los Grundrisse (1857), privilegia la ley de la caída de la tasa de ganancia.

Frente a la crisis de hoy los marxistas están divididos entre las teorías subconsumistas (hay demasiada ganancia y el problema es su distribución) y aquella ley (el problema es la incapacidad de generar suficiente plusvalía).

No es lo de menos: de esto dependen las estrategias para la construcción de un mundo nuevo. No es lo mismo si la crisis es arreglable con la intervención del Estado (según algunos subconsumistas) o si la caída de la tasa de ganancia abre la posibilidad a un derrumbe sistémico (aunque por ejemplo Grossman nunca decía que era automático y lo vinculaba con la lucha de clases) o explica la aparición de crisis cíclicas donde el Estado no hace diferencia (véase la entrega pasada: La Jornada, 9/9/12).

La misma tasa de ganancia es una controversia: según Andrew Kliman (y otros), cae; según Michel Husson, amigo de Bensaïd, sube. Husson dice que incluso da igual, ya que la lógica del capitalismo simplemente va en contra de la humanidad. Y la división entre los subconsumistas y los teóricos de la caída de la tasa de ganancia (a los que –injustamente– tilda de marxistas vulgares) es inútil:son dos caras de la misma moneda. En cambio propone centrarse en la estrategia anticapitalista enfocada en las luchas concretas de los trabajadores, reparto de riqueza y demandas transitorias (Le capitalisme sans anesthésie. Études sur le capitalisme contemporain, la crise mondiale et la stratégie anticapitaliste, París, 2011).

Seguramente hay que ir debatiendo sumando y no restando, buscando plataformas comunes.

¿Qué tal la transición al otro sistema? Para muchos sonará demasiado general, pero Marx en el Manifiesto ya habló de un caso así: el paso del feudalismo al capitalismo, viéndolo igual como un sistema histórico y transitorio.

Lo recuerda Zibechi y añade que poco aprendimos de aquella historia, pero que sería útil ahora, entrando según Wallerstein en una época de transición, que en parte explicaría también la falta de la claridad en la izquierda (nota bene: es curioso como esta visión del ocaso capitalista coincide con algunos proponentes de la caída de la tasa de ganancia: Michael Roberts, Crisis or breakdown?).

Su resultado y la forma de una nueva sociedad poscapitalista dependerán sólo del balance de fuerzas y de la acción consciente del proletariado global heterogéneo que hoy está pagando por la crisis.

El manifiesto que pondría en el centro la hipótesis estratégica del comunismo y ofrecería una estrategia para esta transición queda aún por escribir.

Maciek Wisniewski es periodista polaco.

Fuente:  http://www.jornada.unam.mx/2012/10/04/opinion/022a2pol

La poesía de Benedetti sabe a calle y a corazón partío

JOAQUÍN SABINA: LA POESÍA DE BENEDETTI SABE A CALLE Y A CORAZÓN PARTÍO

joaquin-sabina
Madrid, 26 de junio. “Cómo voy a creer que el mundo se quedó sin utopías…”, se preguntó Mario Benedetti en uno de sus poemas más celebrados y al hilo de otros cuestionamientos que dudaban de que el universo fuera una ruina, de que la muerte fuera silencio, de que la noche fuera la nada o de que la utopía no existiera.
El poeta uruguayo miraba desde una fotografía con ese gesto tierno, abrazador de las emociones y las palabras, la congregación espontánea de miles de lectores que acudieron a la Casa de América de Madrid a rendirle un homenaje, a poco más de un mes de su muerte.
Quizá, desde esa inmensa pantalla que iluminaba la sala con la imagen de su rostro mirando lontananza, se volvía a preguntar, sólo para reafirmarse una vez más: “cómo voy a creer que el mundo se quedó sin utopías…”
Nunca se había producido un “milagro” similar en la Casa de América de Madrid. Un poeta, de origen uruguayo pero que vivió en España muchos años de su largo e injusto exilio, había logrado conciliar en una misma sala a viejos de largas y añejas batallas, a personas ya en plena madurez que leyeron hace 20 años entre el alborozo y el idealismo más puro poemas como Táctica y estrategia.
Pero también -y de ahí que el poeta se pregunte “cómo voy a creer que el mundo se quedó sin utopías”- a jovencísimos lectores que lloraban, reían y se emocionaban. Que por su edad podrían ser los personajes en los que se inspiró Benedetti cuando escribió aquel bello relato poético A la izquierda del roble, donde las palabras se quedaron conmovidas de mirar a los amantes inexpertos cómo sufrían el amor y el desamor.
Con una sala que recitaba de memoria sus poemas, ya sea como balbuceo tímido, pero sentido o como alarido de nostalgia, los poemas y algunos textos de la prosa de Benedetti fueron leídos por poetas, músicos, escritores y actores.
Todos habían tenido alguna historia de amor o desamor, o algún encontronazo violento con los eternos adversarios del pensamiento y la palabra del poeta -los reaccionarios, los represores, los pitucos, los que cuando aman exigen bienestar, una cama de cedro y un colchón especial-. Y así, mientras se sucedían imágenes de Benedetti, cada uno fue leyendo aquel poema que le abrió los ojos al amor, o aquel verso que le ayudó a descubrir que a la gente, por sus ideas políticas, la desaparecían y torturaban.
Y así, entre suspiros emocionados y gritos que invitaban a proseguir con la resistencia del poeta que defendió hasta el último día sus convicciones, su cercanía con el pueblo -para Benedetti, el auténtico héroe de la historia- se escucharon Táctica y estrategia, Viceversa, Papel mojado, Pasatiempo No te salves, entre otros.
El poema como espacio público
No obstante que las lecturas se iniciaron con cierto nerviosismo y hasta torpeza de algunos, cuando tomó el micrófono el poeta uruguayo Rafael Courtoisie pareciera que se escuchaba al Benedetti más íntimo e inspirado. O cuando leyó su poema el director de cine español Montxo Armendáriz.
El poeta español Luis García Montero, amigo de Benedetti, quien además se considera su discípulo, explicó, en nombre de los congregados, algunos de los motivos del por qué el milagro del homenaje, de la reunión multitudinaria de lectores de esa poesía sencilla y cercana.
“Benedetti fue capaz de entrar en la educación sentimental de sus lectores y eso es lo más importante. Apostó radicalmente por una poesía que concibiese el poema como espacio público, de diálogo entre conciencias. Su sencillez estuvo llena de recursos literarios: la ironía, la imaginación, la anáfora, la invención de neologismos y se basó también en apuestas intelectuales profundas, como descubrir la rebeldía que hay en la vida cotidiana, en la gente normal”, señaló.
Después de que leyeran desde políticos uruguayos hasta jóvenes poetas latinoamericanos, también hubo espacio para los cantautores -que también poetas- como Joaquín Sabina, quien acudió al homenaje también en representación de su “primo”, Joan Manuel Serrat. “La poesía de Benedetti sabe a calle y a corazón partío. Por eso es uno de los poetas que más ha sido cantado, cosa que en secreto anhelan todos los poetas académicos y no académicos”, señaló.
Durante más de dos horas, se leyeron los versos del poeta del pueblo. Y él, presente en imágenes con su rostro inconfundible, parecía volver a responder: “Cómo voy a creer que el mundo se quedó sin utopías…”
La Jornada, México
Armando G. Tejeda
Corresponsa
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