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Archivo de la etiqueta: Juan Pablo Duarte

Juan Daniel Balcácer: El Duarte de Miguel Núñez

De Juan Pablo Duarte solo se conoce una fotografía hecha en Caracas en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A partir de esa imagen auténtica del Fundador de la República, la iconografía duartiana se ha enriquecido notablemente gracias a inestimables contribuciones de connotados exponentes de las artes plásticas nacionales y del extranjero.

Desde finales del siglo XIX, y  también a lo largo de la pasada centuria, diversos artistas plásticos nos han legado espléndidas obras de arte en las que la faz de Duarte, casi siempre inspirada en la fotografía original, es reinterpretada con arreglo a diversas técnicas y perspectivas bajo la influencia de diferentes corrientes estéticas modernas.
Al despuntar el siglo XXI, el joven maestro de las artes plásticas Miguel Núñez emprendió un vasto proyecto consistente en rescatar el rostro del ilustre prócer  inspirado en el auténtico retrato de Próspero Rey. A través de más de un centenar de obras de variados formatos, Miguel Núñez, además de conferirle un sentido más humano al rostro del patricio, nos presenta un Duarte despojado de la melancolía que exhibe su semblante en los años decadentes de su existencia: en fin, con esta obra tenemos un Duarte vivo, que revela cierta expresión de satisfacción por el hecho de haber fundado una República Dominicana independiente y soberana.
El Duarte de Miguel Núñez es, pues, el Duarte maestro, el apóstol, el amante de los libros, el munícipe distinguido, el intelectual y el revolucionario preocupado por la liberación del pueblo de Santo Domingo, al que enseñó a valorar el significado histórico de nuestro nombre nacional, nuestro gentilicio: dominicano.
Nuestras congratulaciones al maestro Miguel Núñez porque el conjunto de su obra sobre Juan Pablo Duarte, el más insigne de  los libertadores dominicanos, representa un patrimonio artístico de la nación dominicana y acaso el más sublime homenaje del artista al Fundador de la República en el marco de los festejos conmemorativos del bicentenario de su natalicio.
Juan Daniel Balcácer
Miembro Comisión Nacional para el
Bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte
Publicado 1 minute ago por 

 

 
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Publicado por en 19 de septiembre de 2013 en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

 

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ORLANDO DICE… El PLD será diferente, pero no distinto a sus integrantes

@orlandogildice

DIFERENTE.- La documentación del VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello hace pensar en la refundación de un partido que como el PLD pudo haber perdido su horizonte original después de tres mandatos de poder y uno en proceso. Los críticos de dentro y de fuera hablan de los propósitos iniciales y de las enseñanzas de Juan Bosch, pero lo hacen por fastidiar, sabiendo que eso no solo es difícil, sino imposible. La teoría del cangrejo lo explica todo y más. Entre el 1973 y 2013 median cuarenta años, y no hay manera de retrotraerlo, ni siquiera con poesía. Escribió Pablo Neruda que “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. El partido que surja del vientre de este proceso será diferente en algunas de sus formas, pero nunca distinto a los hombres y las mujeres que lo integran. Acaso se pondrán en blanco y negro las nuevas nociones, y se justificarán mediante normas las desviaciones de los años de poder. Si fuera otro el partido que se gestara, entonces los cambios deberían entrañar al personal de dirección, y por lo que se adelanta, todos sus altos dirigentes se quedarán…

EL CAMBIO.- Por alguna razón recóndita, y mucho más inexplicable desde entonces, el PRD de 1978 puso de moda una novela que se suponía superada: El Gatopardo de Giuseppe Tomasi de Lampedusa. La frase de Tancredi, uno de los personajes memorables, lo dijo todo, y lo sigue diciendo al discurrir de los años, desde Il Risorgimento italiano hasta estos días, en que todo se disimula desde el poder: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Conociendo la situación social de los peledeístas de ahora, que es diferente a la de entonces, Lampedusa y no Bosch debe ser su lectura obligada. Habrá que ver como dan la vuelta, pero no solo para mantener la hegemonía de poder, sino para conservar la cohesión de sus miembros, entre los que se cuentan de todos, pues los guiños de la fortuna no fueron iguales para todos. Ya no hay hijos de Machepa, de eso no hay dudas, pero hay unos Tutumpotes que exhiben riquezas impensables en un partido que se planteó la liberación nacional o llevar a cabo la obra inconclusa de Juan Pablo Duarte

LO NUEVO.- El nombre del congreso podría ser un indicativo, porque Botello no fue un hombre de ideas, sino de acción, y uno de sus compañeros, queriendo hacerse más gracioso de la cuenta, propuso la moción, y fue aprobada, de que se le agregara el título de comandante. De manera que en el proceso que lleva hasta marzo lo que menos habrá serán reflexiones profundas y sí mucha adecuación táctica a los nuevos tiempos y a la proclamada intención de mantenerse en el poder durante 20 años más. El modelo del peledeísta ya no podrá ser como en otra época un teórico como Carlos Amarante Baret, queriendo asumir como doctrina a Bosch, sino un político práctico y con sentido de poder como Félix Bautista. Con razón muchos peledeístas de la vieja escuela se rasgan las vestiduras, y dicen más para sí que para otros: Lo veo y no lo creo. Los Félix Bautista llegaron para quedarse, y eso explica que el grupo del ex presidente Leonel Fernández sea uno de los imponderables de cualquier situación. Se vio en la dirección de las cámaras y se espera suceda igual en el VIII Congreso…

INTEGRANTES.- El VIII Congreso dará mucho de que hablar, pues en su transcurso se discutirán 15 asuntos ñcomo dicen ahorañ puntuales. Sin embargo, ese ejercicio no será lo crucial. Lo importante y decisivo será la nueva composición de los comités Político y Central. Nadie saldrá, pero intriga quienes entrarán, y no por ellos, sino por la forma y sobre todo por el patrocinio. No debe olvidarse que por mucho que se disimule en el interior del PLD hay una lucha entre dos sectores que como en la voz de Patxi Andión: “se soportan amistosos, más no son una canción”. El pulso está planteado aunque no lo quieran, pues el poder no necesita de la libre voluntad los hombres, sino de su circunstancia. La circunstancia del VIII Congreso no solo será memorable, sino que sus confrontaciones grandes o pequeñas permitirán entrever el 2016. El PLD que surja del VIII Congreso tendrá el sello del 2016, para bien o para mal, ya que Leonel Fernández y su gente van a tratar de adelantar lo más que puedan, y Danilo y los suyos no podrán dejarlos hacer, dejarlos pasar…

 

 
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Publicado por en 13 de agosto de 2013 en ARTICULO Y OPINIONES

 

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BOSCH: SU AUTOBIOGRAFÍA POLÍTICA, LA HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DEL PRD Y DE LOS ORÍGENES DEL PLD

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Juan Bosch, en su libro “PLD un Partido Nuevo en América” narra la historia de la fundación del PRD, en Cuba 1939, y toda la trayectoria por la que paso ese partido mientras estuvo al frente de su dirección y de las causas que lo llevaron a abandonarlo(PRD) en 1973, el Partido que fundara juntos a otros dominicanos en 1938, entre ellos, el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez, para fundar un nuevo Partido(PLD) que estuvieran en condiciones políticas e ideológicas para completar la obra de Juan Pablo Duarte, que era la liberación económica, política de la República Dominicana. También, en este libro, el Profesor Juan Bosch hace una especie de autobiografía política. Contando en qué momento y en qué circunstancias se inicia en la política militante, asumiendo el reto de luchar por su patria para liberarla de la dictadura oprobiosa de Trujillo y darles a los dominicanos y dominicanas una vida más justa y digna. Pero lo más importante de este libro, es que a través de su lectura podemos darle seguimiento a la evolución del pensamiento social y político de Juan Bosch.
Informamos a nuestros amigos lectores que nos siguen día a día con mucha atención por la web, que a partir de hoy, por considerarlo sumamente importante para poder comprender el pensamiento de Bosch y su evolución, le presentaremos a través del blog: “Circulo de estudio Profesor Juan Bosch” capitulo por capitulo, el libro”PLD un Partido Nuevo En América”. Esperamos que lo disfruten
EL PLD: UN PARTIDO NUEVO EN AMÉRICA ((Primera entrega)
Juan Bosch
¿POR QUÉ SE HA ESCRITO ESTE LIBRO?
Por varias razones. Una de ellas es proporcionarles a los miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que ingresaron en él años después de haber sido fundado el conocimiento de las causas de su fundación, porque ese conocimiento fortalece en ellos su sentimiento partidista; otra razón es la necesidad de dejar constancia, para que lo tomen en cuenta, de manera especial los que piensan que el PLD es un partido del tipo del Reformista Social Cristiano (PRSC), o del Revolucionario Dominicano (PRD), que en nuestro país hay por lo menos una organización política que ha creado normas de organización absolutamente nuevas, que no eran conocidas en la República Dominicana pero tampoco en otros lugares de América, lo que quiere decir que la manera como se ha organizado y funciona el PLD ha sido una creación política puramente nacional…  VER MAS

 

 
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Publicado por en 11 de julio de 2013 en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

 

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Juan Bosch vive

Mañana, 30 de junio, se conmemo- ra 104 aniversario de su nacimiento
Escrito por: DIÓMEDES NÚÑEZ POLANCO
El próximo  domingo, 30 de junio,  se cumplirán 104  años  del  nacimiento  de Juan  Bosch.  Con  ese  motivo, el  Partido  de la  Liberación  Dominicana está   realizando  diversos  actos  nacionales e internacionales. También  la  Fundación  Juan  Bosch  y otras  instituciones  no  gubernamentales desarrollan, durante este mes,  actividades conmemorativas. Esto  quiere decir que   Juan Bosch  vive:  como  él  mismo sentenció “Nadie  se muere de verdad  si queda  en el  mundo quien   respete   su  memoria”.
El  miércoles  pasado, el  Movimiento 30 de  Junio  celebró  una Ofrenda-homenaje  ante  la  tumba  del profesor  Bosch, en el  Cementerio  Ornamental  de  La  Vega, espacio que  es  una extensión del  Panteón de la  Patria. En  ese  acto nos  correspondió  decir las palabras   siguientes:
Nos  hemos  congregado  en  esta histórica  Plazoleta  que lleva el  nombre del Maestro  Hostos para  homenajear en este 104 aniversario  de su nacimiento a otro  Maestro: Juan   Bosch, aquel  que  expresó que  “volvió a  nacer en San  Juan  de  Puerto  Rico a  principios  de  1938, cuando la  lectura de los  originales  de  Eugenio  María de  Hostos le permitió  conocer qué  fuerzas mueven,  y  cómo la  mueven, el  alma  de un  hombre consagrado al  servicio de los  demás”.
Podría decirse que  el  profesor  Bosch  a  partir  de  entonces intelectualizó, más  bien,  el ejercicio  hostosiano del  servicio. Porque  su  vocación de  servir  a su pueblo, fue  creciendo  en   él  como crecía  la  piel de  su  cuerpo. Si  no,  pregúntenselo  a los  otros  descendientes  de  su abuelo materno  y  tíos  de  Río Verde, quienes  llegaron  a   mostrar su inquietud  por  la  forma en que  el  muchacho, durante  sus  vacaciones,   se  relacionaba con los   campesinos, labradores  y   echadías,  de sus  fincas. Después  que él   regresaba  a  la  ciudad,  empezaban  las  quejas y  reclamos  de los  trabajadores.
No podía  ser  de otra  manera.  El  joven  Bosch preguntaba por el salario, cómo  vivían, cómo  comían, inquiría cómo enfrentaban  sus enfermedades. Con  ello  dejaba  un incendio en la pradera.  Era  una   especie de abogado  laboralista, como refirió  Evelyn  Marte, o un  indignado precoz  ante  la  injusticia,  la  explotación, la  marginalidad, como lo llamé  alguna  vez. Es  lo que se  refleja  en subida, su literatura,  sus  ensayos, sus  discursos.
Ese  apego  a  servir es  una  manera  de  expresar  la  justicia, tan  duartiana,  tan  martiana,  tan hostosiana,  tan  boschiana. Así  lo proclamó  el   Fundador de la  República  Dominicana: “Sed  justos lo primero, si queréis  ser felices”.
Por  ello,   cuando se  complicó  la  situación  económica , social del  país a finales del  siglo XIX,  el   Maestro   Hostos  expresó que la  sociedad  moría no de muerte  natural, “sino  de asfixia  moral”.
En  esta  época no  solo caracterizada  por las  profundas  crisis económica,  financiera,  alimentaria y medio-ambiental,  sino  de valores  y  de  credibilidad,  seguiremos en nuestro esfuerzo por  la  profundización  del  legado  ético,  moral, patriótico,  humanista y    transformador  de  Juan   Bosch   en el  PLD  y en la sociedad  dominicana.
En  ocasión  de  conmemorarse en  este año  2013, el  50  aniversario  del  ascenso  de  Juan  Bosch a  la  presidencia de  la  República  y  de  otras    fechas emblemáticas,  como el  bicentenario  del  nacimiento   de    Juan  Pablo  Duarte, los  integrantes del  Movimiento  30  de  Junio  hemos  venido  hasta  donde  descansan  las  cenizas   venerables   del Maestro Bosch  para reafirmar  nuestro   compromiso  con su ideario.
Es la   lucha  sin  tregua  para que sus  doctrinas  y  principios encarnados en su  vida , su   obra  literaria y de  pensamiento,  así  como en  su condición de prócer  de la  República, se  preserve  como  síntesis  de los  más  nobles avatares  del  proceso   histórico   del pueblo dominicano. En ese contexto, recordamos su proclama: “A la patria no se le usa, se le sirve”.
A    dos  siglos del nacimiento  de Duarte y  de las   independencias  nacionales  de  América   Latina,  los  pueblos  se  abocan  a una  nueva  independencia  económica y  cultural,  en un  escenario con mayores    dificultades que  en los  tiempos  de los forjadores  de la   libertad.
 A propósito de las emblemáticas efemérides que se conmemoran en este 2013, convocamos  a  los hijos de  esta  patria comprometidos  con   esos  ideales a  integrarse de    manera decisiva  a  seguir  desarrollando  las   agendas  pendientes de  nuestro devenir   histórico.
 A  la  luz de los  cambios  globales  en la  ciencia y la  tecnología, vivimos  hoy un  nuevo   ciclo del proceso  de  liberación,   para   lograr concluir  la  obra  redentora de  los pueblos   iniciada  hace   200  años por sus   forjadores  y  libertadores; a  sabiendas  de que   hoy la lucha  tiene    mayores  escollos por  la  tecnificación  y  sofisticación  de los  poderes que  dominan  e  imponen  sus  políticas y modos  de vida en los  más  variados  aspectos.
En su defensa  de la  libertad, Juan Bosch, con apenas 25 años, fue encarcelado en  tiempos del  Trujillato. Hizo  conciencia  de que no  bastaba solo con  indignarse ante  las  injusticias,  sino que había que luchar  decididamente contra    esos  males en el plano  político. Así comenzaron 24 largos años de  exilio, enfrentando, no   solo a la dictadura de  Trujillo,  sino a  otras  tiranías   de  América  Latina, lo  que lo  convirtió en  exiliado de  varios países.
Sus  ejecutorias gubernamentales  y   su ejercicio  pleno  de la  política,  siguen  constituyendo  legados de la  mayor  trascendencia  para nuestro  país,  Latinoamérica  y el  mundo.
Si  los  trinitarios  firmaron con su  sangre  el compromiso que  contraían con la patria,  nuestro  juramento  y    decisión   habrán  de  sellarse  con  la  entrega  total  de sumar  nuestra acción  al destino  de la  nación  dominicana.

 

 
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Publicado por en 30 de junio de 2013 en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

 

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TRADICIONES NAVALES: Glorias de la historia naval

Español: Catedral de Santo Domingo.

Español: Catedral de Santo Domingo. (Photo credit: Wikipedia)

 

DELFINES QUE MUCHO SALTAN, VIENTOS TRAEN Y CALMA ESPANTAN

Homero Luis Lajara Solá
Especial para LISTÍN DIARIO

Un episodio heroico del glorioso 1844 fue protagonizado por nuestro primer comandante de La Armada, almirante Cambiaso, navegando en una goleta que patrullaba nuestras costas en prevención de posibles ataques haitianos. Con su insignia de almirante debajo de la Enseña Tricolor, desplegadas con orgullo en el palo mayor de su buque, en una época donde servir a los intereses de la Patria era casi hacerse sagrado (Sácris-Fácere), avistó una escuadra inglesa que cursaba las aguas protegidas por la recién nacida Armada Nacional.
La poderosa Armada Real, con sus majestuosos velámenes y potente artillería, iba rumbo a Jamaica. Los catalejos imperiales de cubierta avistaron con sorpresa y un dejo de curiosidad -por el tamaño de la embarcación- la insignia de almirante desplegada con gallardía en la nave dominicana, y continuaron su navegación, manteniendo la velocidad.
Al ver el almirante de la Armada Dominicana que a su señorío de mando en aguas territoriales dominicanas no le rindieron los honores que el protocolo y la tradición marinera mundial demandaban, de inmediato, ordenó arriar (bajar) un bote -de los pocos a bordo-, envió un mensajero con un pliego, dirigido al almirante inglés, con esta histórica advertencia: “Si usted no rinde en mis aguas a mi insignia los honores de ordenanza, yo tendré el honor de irme a pique con mi barco”.
“Vengo a abrazar al único almirante del mundo que ha detenido la escuadra de su majestad””
Dijo el Almirante de la Royal Abilón al almirante Cambiaso.
Sorprendido, el sofisticado almirante inglés de la poderosa Royal Abilón, al ver semejante osadía con rasgos de temeridad, pero brotando honor y dignidad, dispuso detener la marcha del numeroso convoy de guerra; engalanar los buques para ceremonia, y a la oficialidad vestirse de gran gala, para honores en formación; ordenó arriar un bote para ir a saludar personalmente- de almirante a almirante-, y decirle a nuestro jefe naval Cambiaso: “Vengo a abrazar al único almirante del mundo que ha detenido la escuadra de su majestad”.
Rugieron imponentes los cañones, y sus ondas expansivas desbordaron los mares, al rendirle por primera vez en la historia los honores a un Almirante Jefe de Flota, en altamar, de una nación que navegaba sus primeras singladuras, bajo la soberana utoridad de su propia bandera.
Goleta Leonor
Otro episodio sobresaliente de nuestra historia naval lo protagonizó el bergantín goleta Leonor, que tuvo la honrosa designación -bajo el mando del comandante Juan Alejandro Acosta-, el 1ro de marzo de ese histórico 1844, de transportar una comisión presidida por el prócer Juan Nepomuceno Ravelo, a Curazao, para traer de regreso a la república que forjó al exiliado Padre de la Patria, general Juan Pablo Duarte y Diez.
El histórico peregrinar de la Leonor no termina atracando en el puerto de Santo Domingo en marzo de ese glorioso año.
Después de que la nebulosa de la intriga y el deshonor se disipó -se tuvo que esperar que el sable opresor de la dictadura, cuatro décadas después, honrara al egregio Patricio- se nombró una comisión para recibir en Caracas, Venezuela, los restos del gran general Duarte.
Pero los planes de estar de regreso con el ilustre difunto, fueron frustrados; se contaba para tan solemne traslado con una compañía de vapores españoles que periódicamente efectuaba viajes intercoloniales, para que cuando la aurora de largos dedos repuntara el alba del 27 de febrero de 1884, los venerables restos del Patricio fueran depositados en el suelo que él con su sacrifico logró que fuera libre e independiente. Pero los azares del destino cambiaron los planes, los viajes se suspendieron, y la comisión quedó varada en Venezuela.
Los aprestos continuaron y se logró conseguir una goleta holandesa con bandera curazoleña. Dicha nave, rauda, con viento a barlovento, logró hacer la travesía del puerto de La Guaira al de Santo Domingo, y arribar al país con los venerables restos, en la fecha indicada. El nombre de la goleta era: La Leonor, que había sido utilizada desde la estrategia de Duarte apoyando La Reforma haitiana. El comandante Juan Evertz sirvió entonces de enlace marítimo en las comunicaciones desde Los Cayos, y condujo también al general Carrié, depuesto presidente haitiano, a su destierro en Caracas.
Esa histórica goleta, inmediatamente cumplió la misión de traer a Duarte al país; se le cambio el nombre por San José y prestó innumerables servicios a la causa separatista.
A la goleta Leonor, se le cambió tres veces el nombre por: General Santana, 27 de Febrero y Capotillo. En el combate en las aguas sureñas haitianas de Los Cayos, en 1849, esta goleta fue uno de los buques nuestros que atacó en nuestra ofensiva naval, ordenada por el presidente Buenaventura Báez.
Fue transitoriamente buque de guerra venezolano, con el ilustre nombre de Mariscal de Ayacucho (en alusión al mariscal Sucre), precisando que cada vez que esa histórica embarcación volvía a manos de su dueño original (los dominicanos), se le designaba como Cleopatra; atracando a su puerto final con el nombre que hizo perpetuar la estela épica de la gloria en las páginas de nuestra historia: La Leonor.
 
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Publicado por en 16 de junio de 2013 en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

 

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La rueda del destino

Español: Imagen que representa a los trinitari...

Español: Imagen que representa a los trinitarios c. 1838 (Photo credit: Wikipedia)

María Isabel Soldevila

maria.soldevila@listindiario.com

Dedicado al profesor Franklin Franco. Con el aprecio y la curiosidad de quien se queda con mucho por aprender.
El 14 de junio de 1959 debería ser un día nacional, de observación obligatoria por estudiantes, autoridades y toda la ciudadanía. Es uno de esos momentos en que gira la rueda del destino y todo puede cambiar. Y siempre cambia, aunque no siempre hacia donde se desea.
Varias veces ha estado nuestra suerte expuesta al giro de esa ruleta, y varias veces hemos perdido la oportunidad de tornar hacia una izquierda solidaria, democrática, plural. Ese grupo del 14 de Junio, con mayúscula, que venía no solo a sacar con las armas al tirano Trujillo, además de ilusión y valentía llegaba con un plan de gobierno que implicaba apertura a las diferencias y la democracia como norte.
Le pasó a Juan Pablo Duarte desterrado, excomulgado, rechazado. Le pasó a los “muchachos” de Constanza, Maimón y Estero Hondo torturados, desaparecidos, asesinados aunque dejaron encendida la llama de la libertad que cultivaron luego otros tantos, muchos y muchas a costa de sus vidas.
En el documental “Las Expediciones de Junio: Hacia La Libertad o la Muerte”, de mi colega Fernando Quiroz, desgarran las declaraciones de Mayobanex Vargas, de Delio Gómez Ochoa, de la madre de Leopoldo Jiménez Nouel, de la viuda de Juan de Dios Ventura Simó y del propio profesor Franklin Franco, fallecido este día 15 de junio, uno después de haber pasado los actos conmemorativos de la gesta tan cercana a su corazón.
Fueron 198 hombres, 198 jóvenes, el primer contingente del Ejército de Liberación Dominicano. Se quedaron solos, los mataron tan cruelmente. Cuántos males necesitan hoy de un nuevo ejército de liberación que luche tal vez no con armas de fuego ya sino con armas políticas y ciudadanas por hacer girar nuevamente nuestra rueda del destino. Ojalá esta vez en la dirección correcta.
 
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Publicado por en 16 de junio de 2013 en ARTICULO Y OPINIONES

 

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Destierro de los Duarte

Expulsan madre, hermanos, sobrinos del padre fundador de la Republica Duarte

 
Escrito por: EUNICE LLUBERES (Especial para HOY)
 
Los vientos políticos soplaban del mismo cuadrante y con igual intensidad siete meses después del destierro de Juan Pablo Duarte y sus compañeros. Pedro Santana sostenía su régimen despótico avasallando cualquier asomo de oposición con fusilamientos y medidas arbitrarias.
 
A la sombra de leyes injustas, emanadas de la Constituyente que lo llevó al poder en noviembre de 1844, Santana creó comisiones militares para juzgar “a verdad sabida y buena fe guardada” a quienes “intranquilizaban” a la ciudadanía.
 
Junto a Tomás Bobadilla, comenzaba a reescribir la historia borrando todo vestigio de Duarte y las ideas trinitarias.
 
Los que recordaban al fundador de la nación se hacían sospechosos de traición.
 
Los que buscaban el retorno de los exiliados trinitarios iban al paredón, como ocurrió a María Trinidad Sánchez, su sobrino Andrés Sánchez, Nicolás de Barías y José del Carmen Figueroa, fusilados el mismo día en que la República conmemoraba su primer año.
 
Corrían el mismo riesgo los que recibían correspondencia del exterior.
 
La coerción tocó las puertas de la familia Duarte el lunes 3 de marzo de 1845, mientras la casa despertaba a sus labores habituales. En medio de los rezos matinales, doña Manuela Díez recibió del Ministerio de Interior y Policía la siguiente comunicación:
 
“Siéndole al Gobierno notorio por documentos fehacientes que es a su familia de usted una de aquellas a quienes se le dirigen del extranjero planes de contrarrevolución e instrucciones para mantener el país intranquilo, ha determinado enviar a usted un pasaporte, el que le acompaño bajo cubierta, a fin de que a la mayor brevedad realice su salida con todos los miembros de su familia, evitándose el Gobierno de este modo de emplear medios coercitivos para mantener la tranquilidad pública en el país”.
 
Ecuanimidad. El edicto amenazante la turbó, pero acostumbrada a los altibajos de la fortuna, se dispuso a enfrentar lo inevitable con ayuda de sus hijas.
 
Tenía 58 años y había sido la cabeza del hogar desde el fallecimiento de su esposo. Junto a él conoció los rigores del exilio en Puerto Rico, donde se instalaron en 1801 huyendo de la invasión de Toussaint Louverture a la parte española de la isla.
 
Había sufrido con ecuanimidad las tribulaciones de un hogar envuelto en el remolino político de la época que le tocó vivir.
 
Pasó los trances de ver a su segundo hijo perseguido y forzado al exilio en 1843. Sus aflicciones aumentaron con la prisión y el destierro de Juan Pablo, Vicente Celestino y Enrique, su nieto. En reclusión soportó el vituperio que recayó sobre Duarte por defender la integridad de la nación.
 
A su “casa de amarguras” llegaron las palabras de Bobadilla en la Constituyente, donde comenzó a torcer los hechos, diciendo que Juan Pablo, “lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprometer su seguridad y las libertades públicas”.
 
Respaldo ciudadano. Sabiendo la injusticia que se cometía, el clero y ciudadanos influyentes trataron de que el régimen revocara la medida. Varios comisionados apelaron a Bobadilla, quien se cerró a toda consideración.
 
Su paranoia política lo llevó a decir que la orden no podía ser cambiada porque “al Gobierno le consta que las hermanas de Duarte fabricaron balas para la Independencia de la patria, y quienes entonces fueron capaces de tal empresa, con más razón no dejarán ahora de arbitrar medios para la vuelta del hermano que lloran ausente”.
 
Preparada para manejar lo inapelable, doña Manuela vendió sus últimas posesiones en Santo Domingo. Mientras iniciaba los preparativos de su salida, el Gobierno colocó un batallón de soldados frente a la casa, igual que hizo el general Charles Hérard Riviére dos años antes.
 
Un apoyo le llegó del que menos lo esperaba. El jefe de las tropas había formado parte del ejército que Duarte comandó en el Sur. El coronel Matías Moreno recordaba a Juan Pablo con afecto, y conservaba en recuerdo una de sus charreteras de general.
 
El oficial se acercó a doña Manuela con la excusa de comprar los muebles que vendía, para asegurarle que haría de guardián, no de carcelero. Prometió evitarle vejaciones, la alertó respecto a un vecino, espía del Gobierno, y recomendó que nadie saliera hasta la partida.
 
Exilio perpetuo. La familia esperó dos semanas el momento de embarcar. Su marcha en la goleta inglesa Henry King coincidió con la celebración de la primera batalla por la Independencia.
 
Doña Manuela, sus hijas Rosa, Filomena y Francisca; Manuel, el menor de los varones, y cuatro nietos, se alejaron en la tarde del 19 de marzo, escuchando el bullicio de las fiestas que recordaban el triunfo dominicano.
 
Pasaron siete días en alta mar sobrellevando el golpe del desarraigo, tensos por el cambio y la incertidumbre del porvenir. Rosa cortó los lazos con su novio, Tomás de la Concha, quien terminó siendo fusilado por Santana en 1855.
 
El 25 de marzo, los Duarte se reunificaron en el muelle de La Guaira, puerta de entrada a Venezuela. María, Ignacia, Romualdo, Ricardo y Wenceslao volvían a la tutela de su padre Vicente Celestino.
 
Juan Pablo abrazó a su madre y hermanos, mientras legaba “a ese Dios de justicia el castigo a tanta iniquidad…”.
 
De nuevo, se culpaba por las desgracias que sufrían, aunque ninguno lo recriminó. Lo amaban incondicionalmente, y estaban conscientes de la magnitud de su rol en la Independencia.
 
Duarte y Vicente Celestino trabajaron varios años reconstruyendo las finanzas de la familia, que echó raíces en Caracas, y nunca volvió al suelo natal.
 
Los Duarte-Díez en el exilio
 
Doña Manuela Díez y los hijos desterrados junto a ella murieron en Caracas, Venezuela, sin volver a su patria. Algunos terminaron viviendo más tiempo en ese país que en el suyo.
 
Rosa Duarte (1820-1888) tenía 25 años cuando llegó a tierra venezolana, donde pasó 43 años.
 
Su hermano Manuel (1826-1890) vivió 45 años en Caracas, y 19 en Santo Domingo. María Francisca, cuya fecha de nacimiento se desconoce, murió en 1889, tras un exilio de 44 años.
 
Filomena (1818-1865) fue la que mayor tiempo de su vida pasó en su país. Contaba 27 años al ser desterrada, y pasó dos décadas en Venezuela.
 
La madre de los Duarte-Díez vivió trece años en el exilio. Nacida en El Seibo el 26 de junio de 1786, falleció a los 72 años el 31 de diciembre de 1858.
 
De Vicente Celestino, quien jugó un rol importante en la Independencia, se desconocen las fechas de nacimiento y muerte.
 
LOS VALORES
 
1. Ecuanimidad
 
La ecuanimidad es el camino al equilibrio y la paz mental. Es posible mantener un ánimo estable ante el pesar o la alegría, el insulto o el elogio cuando se ejercita con constancia este valor. La madre de Duarte y sus hermanas enfrentaron las dificultades con serenidad de espíritu, y de ese modo se colocaron por encima de los acontecimientos. 
 
2. Amor incondicional
 
La familia de Juan Pablo lo amó sin esperar nada a cambio. Sus integrantes vivieron este valor desde el corazón. Aceptaron sus acciones sin cuestionar sus luchas.
 
Lo quisieron en sus triunfos y asumieron junto a él las severas consecuencias de sus reveses. El de la familia Duarte-Díez fue un amor sin condiciones, del que estuvieron ausentes los miedos, los dolores, las culpas y las recriminaciones.
 
3. Comunidad
 
“Con un fraile no puede nadie, con dos ni Dios, con una comunidad ni la Santísima Trinidad”. El aforismo no está descaminado. En sociedad lo imposible es posible. La comunidad levanta puentes de colaboración, crea lazos de confianza y de servicio. Media y ofrece apoyo como hicieron ciudadanos al decretarse el destierro de los Duarte.
 
La cooperación nos convierte en agentes proactivos para resolver problemas de seguridad, de higiene, de servicios. Si practicáramos a todos los niveles este valor social, romperíamos “el arraigado hábito de esperarlo todo del Gobierno”, observado por Ulises F. Espaillat y Pedro Francisco Bonó hace más de siglo y medio.

 

 
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Publicado por en 16 de marzo de 2013 en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

 

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