Publicado en EDUCACIÓN

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El legado de José Martí para el logro de la dirección eficaz en las organizaciones cubanas (II). Folletos Gerenciales, 12(10): 20-29, 2008
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Rodríguez González, Francisco

Dewey: 658 GERENCIA GENERAL

Datos de publicación: Cuba : Dirección de Capacitación de Cuadros y Estudios de Dirección (DCCED)2008. — 12 pg. — 120587 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0864196X43072
José Martí, un joven de talento. VARONA, Revista Científico-Metodológica, No. 43, pp.72-78, 2006
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Buenavilla Recio, Rolando

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Universidad de Ciencias Pedagógicas. Enrique José Varona2006. — 9 pg. — 261789 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 9789591607829
Vigencia de la filosofía educativa de José Martí en una estrategia de acceso a la educación superior en el estado de Nuevo León, México
Tesis (Tipo de Documento)

Autores: Cuéllar Montoya, Jorge; Pupo Pupo, Rigoberto; Alfonso García, María Rosa

Dewey: 100 FILOSOFIA

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2008. — 149 pg. — 1453507 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0047154200408
Esbozo sobre el pensamiento éticopolítico de José Martí. (Reflexiones sobre la axiología martiana). ISLAS, 42(126):76-82; octubre-diciembre, 2000
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Romero Fernández, Edgar

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2000. — 9 pg. — 415680 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0006176X0002
Un acercamiento a la obra de intelectuales cubanos a través del análisis de contenido. Bibliotecas. No 1-2. Enero – diciembre, 2000
Articulo (Tipo de Documento)

Autores: León Ortiz, María Margarita

Dewey: 020 CIENCIAS DE LA INFORMACION

Datos de publicación: Cuba : Biblioteca Nacional José Martí2000. — 10 pg. — 289433 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 978959161164204189
El club de oratoria José Martí de centro univeristario de las Tunas, un proyecto de extensión universitaria. En: Memorias del programa científico Universidad 2010
Apunte (Tipo de Documento)

Autores: Velázquez López, Alberto; Frómeta Fernández, Ada Bertha; Suárez Arcos, Carlos Alberto

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2010. — 12 pg. — 321922 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0047154200409
El sentido de la filosofía martiana: su ética. ISLAS, 42(126):83-88; octubre-diciembre, 2000
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Fraga Luque, Odalys

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2000. — 8 pg. — 359689 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 978959161164204101
La humanidad necesita de una cultura del envejecimiento. En: Memorias del programa científico Universidad 2010
Apunte (Tipo de Documento)

Autores: Pi Crespo, Armando M.; Pérez Cuello, José M.; Mosquera Castro, Bárbara

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2010. — 10 pg. — 124551 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0006176X0507
Manuel del Socorro Rodríguez. Bibliotecario de las Américas. Bibliotecas. Anales de Investigación. No 1. Enero-diciembre, 2005 
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Bonera Miranda, Miguel A.

Dewey: 020 CIENCIAS DE LA INFORMACION

Datos de publicación: Cuba : Biblioteca Nacional José Martí2005. — 12 pg. — 300535 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 978959161164204159
La formación cultural de los estudiantes universitarios desde un software que integra la cultura cubana y el ideario martiano. En: Memorias del programa científico Universidad 2010
Apunte (Tipo de Documento)

Autores: Riol Hernández, Mirna

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2010. — 12 pg. — 124266 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 172658510809005
El legado de José Martí para el logro de la dirección eficaz en las organizaciones cubanas (I). Folletos Gerenciales, 12(9): 5-17, 2008
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Rodríguez González, Francisco

Dewey: 658 GERENCIA GENERAL

Datos de publicación: Cuba : Dirección de Capacitación de Cuadros y Estudios de Dirección (DCCED)2008. — 15 pg. — 602206 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 1609480806407
El pensamiento martiano en la educación ambiental del estudiante. Revista Pedagogía Universitaria, 11(4): 82-91, 2006
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Mondeja González, Diana; Zumalacárregui de Cárdenas, Beatriz

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2006. — 12 pg. — 132604 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 1609480808508
La clase seminario “José Martí: vida y obras revolucionarias. El ideario martiano”: una propuesta docente-metodológica. Revista Pedagogía Universitaria, 13(5): 101-115, 2008
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Laguardia Martínez, Jacqueline

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2008. — 17 pg. — 156087 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 978959161164204103
Martí y los músicos de la Edad de Oro proyecto sociocultural. En: Memorias del programa científico Universidad 2010
Apunte (Tipo de Documento)

Autores: Aroche Carvajal, Alexis; Pagán Miral, David L.; González Vasallo, Teresa I.

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2010. — 8 pg. — 720943 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0047154200308
Toda la fama del mundo… ISLAS, 42(124):57-76, abril-junio, 2000
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Paz Pérez, Juan Francisco de la

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2000. — 22 pg. — 395393 bytes.

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La formación del hombre en el pensamiento martiano. ISLAS, 42(126):113-121; octubre-diciembre, 2000 
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Urías Arboláez, Graciela

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2000. — 11 pg. — 416199 bytes.

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La Edad de Oro de José Martí, una didáctica inmanente para la formación del hombre americano. VARONA, Revista Científico-Metodológica, No. 42, pp.80-85, 2006
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Rodríguez del Castillo, María A.

Dewey: 378 EDUCACION SUPERIOR

Datos de publicación: Cuba : Universidad de Ciencias Pedagógicas. Enrique José Varona2006. — 8 pg. — 254321 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 9789591608154
Estrategia de superación profesional para la preparación teórico – metodológica del docente en el contenido de la ética martiana
Tesis (Tipo de Documento)

Autores: Fraga Luque, Odalys; Salmerón Reyes, Esperanza; Pino Torrens, Ricardo Enrique

Dewey: 370 EDUCACION

Datos de publicación: Cuba : Editorial Universitaria2008. — 209 pg. — 1675801 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0047154204204
En torno a las referencias coloniales para una edición anotada de El Presidio Político en Cuba. ISLAS, 46(140):43-48; abril-junio, 2004 
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Hurtado Tandrón, Aremis

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2004. — 8 pg. — 246001 bytes.

Ver el documento Ver el documento (formato PDF) 0047154204207
Editar a Martí: transcribir, cotejar, restaurar, investigar… recorrer las huellas de una escritura. ISLAS, 46(140):81-110; abril-junio, 2004
Artículo (Tipo de Documento)

Autores: Álvarez Sintes, Ana María

Dewey: 300 CIENCIAS SOCIALES

Datos de publicación: Cuba : Universidad Central de Las Villas2004. — 32 pg. — 1405303 bytes.

 

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

Un texto de Juan Bosch: Un poco de historia política dominicana

       “Yo no concibo la política al servicio del estómago, sino al de un alto ideal de humanidad”.

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 Los orígenes del Partido de la Liberación Dominicana no se hallan a la distancia de los 15 años transcurridos desde el día 15 de diciembre de 1973, fecha en la cual se llevó a cabo su fundación; en realidad son más lejanos, nada menos que 34 años —un tercio de siglo— antes de ese día, pues fue en el 1939 cuando se inició la etapa política de mi vida, que comenzó con la fundación del Partido Revolucionario Dominicano, que no fue obra mía como ha dicho alguien sino de un médico nacido en la República Dominicana pero llevado a Cuba cuando tenía 2 años. Ese médico se llamaba Enrique Cotubanamá Henríquez y era hijo del Dr. Francisco Henríquez y Carvajal, lo que deja dicho que era hermano de Pedro y Camila Henríquez Ureña, pero nacido de un segundo matrimonio de su padre pues Salomé Ureña de Henríquez, la madre  de los Henríquez Ureña, había muerto en 1898.
El Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez, a quien sus amigos y familiares llamaban Cotú, no olvidaba que había nacido en la República Dominicana, donde su padre y sus hermanos mayores eran figuras de gran prestigio intelectual y político, y en Cuba leía la revista Carteles en la cual se publicaron cuentos míos en 1936 y 1937. En esos años los cubanos vivían los sacudimientos políticos que produjeron la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y la caída del dictador, ocurrida al comenzar el mes de septiembre de 1933. Entre los efectos de esos sacudimientos estuvo la creación del Partido Revolucionario Cubano, que fue bautizado con el mismo nombre que tuvo el que había fundado José Martí para organizar con él la Guerra de Independencia iniciada en febrero de 1895.
El Partido Revolucionario Cubano de los años posteriores a la caída de Machado era conocido por la denominación de auténticos que se les daba a sus miembros, y en su creación jugó un papel de cierta importancia el Dr. Enrique Cotubanamá
Henríquez, a quien le tocó redactar la parte doctrinaria de esa organización política.
Todo lo dicho en el párrafo anterior sirve para explicar por qué el Dr. Henríquez bajó cierto día del año 1938 a los muelles de la capital dominicana adonde había llegado en uno de los barcos cubanos que hacían la ruta Habana-Santiago de Cuba-Santo Domingo y se dirigió a la casa de un familiar al que le preguntó mi dirección. La respuesta que le dieron fue que yo estaba viviendo en San Juan de Puerto Rico, y unos meses después el Dr. Henríquez se presentó en la Biblioteca Carnegie, donde yo trabajaba en la transcripción de todo lo que había escrito Eugenio María de Hostos.
(Esa transcripción se hacía en maquinilla de escribir con el propósito de organizar la producción literaria del gran pensador puertorriqueño que iba a ser publicada en la colección de sus obras completas).
Lo que el Dr. Henríquez fue a tratarme, o mejor sería decir, a proponerme, fue que yo debía dedicarme a la creación de un partido político cuya finalidad sería liberar a la República Dominicana de la dictadura trujillista. Ese partido, explicó, se llamaría Revolucionario Dominicano como el de Cuba se llamaba Revolucionario Cubano. Entre las cosas que dijo la que me impresionó fue su oferta de escribir todo lo que se refiriera a la base ideológica o doctrinaria del Partido Revolucionario Dominicano. Yo le oía sin hacer el menor comentario y mucho menos preguntas porque lo que él decía era para mí tan novedoso como si el Dr. Henríquez hablara en una lengua extraña.
No quería ser político
Yo no quería ser político. Para mí la política era lo que me había llevado a abandonar mi país, pues tal como lo dije en una carta dirigida a Trujillo, fechada en San Juan de Puerto Rico el 27 de febrero de 1938, cuatro o cinco meses antes de recibir la visita del Dr. Henríquez, de seguir viviendo en la República Dominicana, “además de no poder seguir siendo escritor, tenía forzosamente que ser político”, y aclaraba: “…yo no estoy dispuesto a tolerar que la política desvíe mis propósitos o ahogue mis convicciones y principios. A menos que desee uno encarar una situación violenta para sí y los suyos, hay que ser político en la República Dominicana. Es inconcebible que uno quiera mantenerse alejado de esa especie de locura colectiva que embarga el alma de mi pueblo y le oscurece la razón: el negro, el blanco, el bruto, el inteligente, el feo, el buenmozo: todos se lanzan al logro de posiciones y de ventajas por el camino político.
¿Cómo es posible que no se comprenda que la política no es arte al alcance de todo el mundo? La marcha de la sociedad  la rigen los políticos; ellos deben ser seis, siete; así es en todos los países y así ha sido siempre; nosotros involucramos los principios universales y exigimos que las mujeres, los niños y hasta las bestias actúen en política. Yo, que repudiaba y repudio tal proceder, vivía perennemente expuesto a ser carne de chisme, de ambiciones y de intrigas. Yo no concibo la política al servicio del estómago, sino al de un alto ideal de humanidad”.
Tan fuerte era mi repudio a la actividad política que se ejercía en la República Dominicana, que en otro párrafo de esa carta le decía al dictador: “Yo sé que he salido de mi tierra para no volver en muchos años, porque considero que la actual situación será de término largo y porque sé que fuera de un cargo público yo no tendría ahora medios de vida en mi país, y no podría estar en un cargo público absteniéndome de hacer política”.
El criterio que exponía en esa carta se lo expuse también al Dr. Henríquez, sin mencionarle el hecho de que yo le había escrito a Trujillo diciéndole lo que significaba para mí la política tal como ella se aplicaba en mi país, y la mayor parte del tiempo que usamos en hablar de ese tema la consumió él explicándome la diferencia que había entre la política que se ejercía en Cuba y la que se llevaba a cabo en la República
Dominicana. Precisamente, decía el Dr. Henríquez, para que el pueblo dominicano pudiera aprender en la práctica diaria qué es la política y cómo debe ejercerse, era absolutamente necesario librar al país de la tiranía trujillista.
Esa entrevista con el hijo del Dr. Francisco Henríquez y Carvajal me dejó tan impresionado que pocos días después empecé a buscar información acerca de cómo había organizado José Martí su Partido Revolucionario Cubano, y lo que llegué a saber fue poco, o mejor sería decir muy poco. Lo que me interesaba era tener una idea precisa de lo que había que hacer para formar hombres que al mismo tiempo que tuvieran una idea clara de lo que debía ser la política dominicana supieran cómo actuar para sacar del poder a Trujillo y a sus colaboradores más cercanos. Nada de eso fue tratado en la conversación que sostuve con el Dr. Henríquez, y por mucho que busqué, en la Biblioteca Carnegie no hallé un libro que pudiera ayudarme a aclarar mi concepto de lo que era la política.
Una cosa piensa el burro…
Como desde mi niñez había leído en la casa de mi abuelo materno la historia del Cid Campeador y en la mía el Don Quijote, y como mi padre destacaba siempre que se hablaba de episodios históricos de algún país, sobre todo si se trataba de uno europeo, la importancia de los jefes militares no sólo en las guerras sino también en actividades civiles, yo crecí con una idea fija, aunque no sabía por qué, acerca del papel que juega en cualquier país la persona que ahora llamamos líder, y en la conversación que mantuve con él, o sería más apropiado decir que él mantuvo conmigo, le pregunté al Dr. Henríquez quién, a su juicio, debía o podía ser el líder de ese partido que él me proponía fundar, y su respuesta fue que debía ser yo, a lo que respondí diciendo que yo no tenía las condiciones que se requerían para dirigir un partido político; que a mi juicio el líder debía ser el Dr. Juan Isidro Jiménez Grullón, que llevaba un nombre conocido en todo el país porque su abuelo, que tenía el mismo nombre, había sido presidente de la
República dos veces, y su bisabuelo lo había sido una vez; le expliqué que el Dr. Jiménez Grullón estaba viviendo en Nueva York ,pero que yo le pediría que viajara a Puerto Rico para hablar con él sobre la posibilidad de fundar el Partido Revolucionario
Dominicano. El Dr. Henríquez halló que lo que yo decía tenía sentido, y en la noche de ese mismo día, mientras el buque cubano en que había llegado a San Juan de
Puerto Rico navegaba de retorno a Cuba, le escribí al Dr. Jiménez Grullón pidiéndole que se llegara a San Juan donde tenía algo importante que tratarle.
Cuando el Dr. Jiménez Grullón llegó a San Juan yo le tenía preparada una conferencia que debía dar en el Ateneo Puertorriqueño, el lugar donde se reunían los intelectuales más conocidos de la isla borinqueña. Allí había dado yo una titulada Mujeres en la vida de Hostos. La del Dr. Jiménez Grullón sería sobre la situación política de la República Dominicana, y al decirla se lució porque era un orador natural que sabía usar las palabras y además sabía manejar las manos cuando tenía que moverlas para reforzar con sus movimientos lo que iba diciendo. Con esa conferencia el nieto del jefe del partido que llevó su nombre (el Gimenista, popularmente conocido como el de los bolos) quedó presentado a los intelectuales de Puerto Rico, primer escalón, pensaba yo, de la escalera que debía conducirlo al liderazgo del futuro Partido Revolucionario Dominicano, si ese partido era creado como lo proponía el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez.
El Dr. Henríquez volvió a Puerto Rico y en esa segunda ocasión le presenté al Dr. Jimenes Grullón. Con la presentación quedaba yo libre de seguir ocupándome en tareas políticas, al menos, así lo creía, pero el campesino dominicano de esos años repetía con frecuencia un refrán: “Una cosa piensa el burro y otra el que lo está aparejando”, y el que aparejaba al burro de la historia dominicana tenía planes diferentes a los míos; tan diferentes que de buenas a primeras Adolfo de  Hostos, hijo de Eugenio María de Hostos, entró en el salón de la Biblioteca Carnegie, donde bajo mi dirección dos mecanógrafas copiaban los trabajos de Hostos, y me dijo: “Prepárese para ir a Cuba a dirigir la edición de las obras completas.
El concurso de su publicación ha sido ganado por una editorial cubana. Por su trabajo allá se le pagarán 200 dólares mensuales”. En la vida de algunos seres humanos se dan hechos que parecen fortuitos y no lo son, pero es al cabo de algún tiempo cuando los protagonistas de esos hechos advierten que no fueron casuales. Por ejemplo, un año antes de mí llegada a La Habana rodeado de varios bultos en los que iban las copias mecanográficas de todo lo que Eugenio María de Hostos había escrito —al menos, todo lo que se había reunido hasta el año 1937— yo no conocía al Dr. Enrique Cotubanamá
Henríquez  y ni siquiera tenía noticias de su existencia; y sin embargo cuando descendí la escalera del vapor Iroquois para llegar al muelle junto al cual había atracado el buque de ese nombre, allí estaba él esperándome, y mientras aguardábamos la bajada del equipaje el Dr. Henríquez me dijo que había contratado para mi uso, en una pensión, una habitación con baño y servicio sanitario, que en el alquiler estaba incluida la comida y que la casa donde se hallaba la pensión estaba cerca de la suya; que él me acompañaría en el viaje del muelle a esa casa y me visitaría al día siguiente para llevarme al lugar donde él vivía, al cual iríamos a pie porque la distancia entre las dos casas era corta, y en efecto, así era, y por ser así al segundo día de mi llegada a La Habana estaba yo en los altos de una casa de piedra situada frente al mar, en el paseo llamado Malecón. Delante de mí, separado de él por un escritorio, el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez leía unos papeles en los cuales se describía lo que sería el Partido Revolucionario Dominicano, incluyendo un esbozo de sus futuros estatutos, y con esa lectura comenzaba una etapa nueva en mi vida, la del aprendiz de la teoría y la actividad política.
Texto tomado del libro  “EL PLD: UN PARTIDO NUEVO
EN AMÉRICA” de  Juan Bosch,

 

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

General Zorrilla Ozuna por los caminos de la Patria

En esta oportunidad el General Zorrilla Ozuna se fue a la Línea Noreste. Llego  a la ciudad de San Fernando de Montecristi a llevar patria y buenas nuevas.
En el salón de actos  y conferencia de la sede de la Gobernación de aquella ciudad donde hace 118 años dos grandes Antillanos  sellaron el destino de una nación hermana. Hablamos de José Martí y Máximo Gómez. Pues bien, allí en ese  salón de actos el General Zorrilla sembró patria y humanidad en la mente y corazón de los montecristeños que se dieron cita para escuchar la conferencia del General del pueblo y de los humildes: “DE DUARTE A JOSE MARTI Y MÁXIMO GOMEZ: UN MISMO PROYECTO DE REPÚBLICA”
Allí el General del pueblo se creció al poner de manifiesto su compromiso, su pasión y lealtad con los mas sanos intereses de la nación  y los presentes muy atentos y sin pestañar escuchaban palabra por palabra que con firmeza salían  de la boca del  General. Hablo de Duarte, de Máximo Gómez, de Martí,  el manifiesto de Montecristi y de las luchas libertarias que se escenificaron por esos lares de la Línea Noreste, hasta de Demetrio Rodríguez recordó algunas anécdotas.
Su amor, respeto y veneración por el padre fundador de la República, el General zorrilla no titubeó en expresarlo. De Duarte dijo: “El bicentenario del natalicio del patricio es el reto de estos días y  de todos los días de nuestra existencia, al hablar de Duarte no se trata de cualquier cosa, de actos y discursos,   Duarte es más que eso. Duarte es un desafío a todo lo existente”.
Refiere “Duarte va más allá del 26 de enero, comprende 27 de febrero, 16 de julio y 16 de agosto, es 14 de junio, Las Manaclas, es la guerra patria de abril, Juan Pablo es cada día, es presencia, lucha y compromiso. Es desde esa perspectiva que debemos asumir su ideario, su ejemplo, su nombre, su verticalidad  liberal y humanista”.
De Duarte seguía diciendo Zorrilla Ozuna: “Duarte fue hombre de profundas convicciones democráticas, las que dejó plasmadas en su proyecto de constitución: La nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual, así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen; sin olvidarse para con los extraños, a quienes también se les debe justicia, de los deberes que impone la filantropía”.
El General, presidente del Partido Cívico Renovador, de Martí expreso:
“José Martí fue un amante fervoroso de la paz, la unión y armonía entre los hombres, no vaciló en organizar e iniciar la guerra justa y necesaria contra el coloniaje y la injusticia. Su sangre fue la primera en derramarse y su vida la primera en ofrendarse como símbolo imborrable de altruismo y desprendimiento personal. De sus cenizas, como ave Fénix, alrededor de cincuenta años después emanaron sus inmortales ideas encarnadas en el Latinoamericano más trascendente de este siglo, el coloso de Fidel Castro”.
 
Zorrilla cita de Martí  la carta inconclusa a su amigo entrañable Manuel Mercado, que Martí interrumpe para marchar sin que nadie pudiera impedirlo a un inesperado combate, reveló para la historia su más íntimo pensamiento:“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, (…)de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
 
 De Máximo Gómez, el General  zorrilla hablo y no dejo de reconocer que es el dominicano más admirado y  reconocido  en el extranjero de todos los tiempos. Citando al maestro, el Profesor  Juan Bosch que refería del general  invicto lo siguiente:”En América no se conocía una cadena de victoria como las que organizo, mando y gano Máximo Gómez, el general que jamás fue vencido a pesar de que paso trece años de su vida con el sable afilado en una mano y jinete sobre el lomo de un caballo de guerra, y si algo habla con lengua elocuente de la capacidad política de José Martí, ese algo fue la decisión de escoger a Máximo  Gómez, no Antonio Maceo o  Calixto García, cubanos y notables figuras de la guerra de los Diez años, para que dirigiera como Comandante en Jefe la etapa final de la revolución  de independencia  cubana”
El general termino su conferencia  citando una frase de Martí contenida en una carta que le enviara al general Máximo Gómez previo a los preparativos de la guerra  y la cito con tanta emoción, pasión y sentimiento como si ese fuera su caso: “(…) usted sabe, General, que mover un país, por pequeño que sea, es obra de gigante. Y quien no se sienta gigante de amor, o de valor, o de pensamiento, o de paciencia, no debe emprenderla”
El general Zorrilla Ozuna también llevo buenas nuevas a los montecristeños. En calidad de Director Ejecutivo del INESPRE dio apertura a un mercado de productores en las instalaciones de la Institución.
Estos mercados de productores benefician tanto a los consumidores como también a los pequeños y medianos productores.
Anuncio que las otras provincias de la Línea Noreste serán beneficiadas por igual con los programas  sociales que implementa el INESPRE en el marco de las iniciativas del Presidente Danilo Medina  de una Quisqueya sin miseria.

 

Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

Las bases yankis y la soberanía Latinoamericana

Las bases yankis y la soberanía Latinoamericana

por Fidel Castro Ruz

Frente a las crecientes y populosas fuerzas sociales latinoamericanas que exigen a sus gobernantes en este nuevo milenio una mayor soberanía política para una mejor defensa de sus intereses económicos frente a un intercambio comercial internacional que sigue siendo injusto para los países en desarrollo, el imperialismo norteamericano de la administración Obama responde con nuevas amenazas degolpes de Estado como el recientemente ocurrido en Honduras y nuevas bases militares en Colombia.

Fidel Castro analiza la situación.

Nicaragua 1932, soldados «marines» estadounidenses muestran la bandera capturada a Augusto César Sandino. La injerencia yanki no ha parado hasta hoy día en Latinoamérica.
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El concepto de nación surgió de la suma de elementos comunes como la historia, lenguaje, cultura, costumbres, leyes, instituciones y otros factores relacionados con la vida material y espiritual de las comunidades humanas.
Los pueblos de la América, por cuya libertad Bolívar realizó las grandes hazañas que lo convirtieron en El Libertador, fueron llamados por él a crear, como dijo: “la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.
Antonio José de Sucre libró en Ayacucho la última batalla contra el imperio que había convertido gran parte de este continente en propiedad real de la corona de España durante más de 300 años.
Es la misma América que decenas de años más tarde, y cuando ya había sido cercenada en parte por el naciente imperio yanki, Martí llamó Nuestra América.
Hay que recordar una vez más que, antes de caer en combate por la independencia de Cuba, último bastión de la colonia española en América, el 19 de mayo de 1895, horas antes de su muerte, José Martí escribió proféticamente que todo lo que había hecho y haría era para “…impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
En Estados Unidos, las 13 colonias recién liberadas no tardaron en extenderse desordenadamente hacia el Oeste en busca de tierra y oro, exterminando indígenas hasta que arribaron a las costas del Pacífico, competían los Estados agrícolas esclavistas del Sur con los Estados industriales del Norte que explotaban el trabajo asalariado, tratando de crear otros Estados para defender sus intereses económicos.
En 1848 arrebataron a México más del 50 por ciento de su territorio, en una guerra de conquista contra el país, militarmente débil, que los llevó a ocupar la capital e imponerle humillantes condiciones de paz. En el territorio arrebatado estaban las grandes reservas de petróleo y gas que más tarde suministrarían a Estados Unidos durante más de un siglo y lo siguen en parte suministrando.
El filibustero yanki William Walker, estimulado por “el destino manifiesto” que proclamó su país, desembarcó en Nicaragua en el año 1855 y se autoproclamó Presidente, hasta que fue expulsado por los nicaragüenses y otros patriotas centroamericanos en 1856.
Nuestro Héroe Nacional vio cómo el destino de los países latinoamericanos era destrozado por el naciente imperio de Estados Unidos.
Después de la muerte en combate de Martí se produjo la intervención militar en Cuba, cuando ya el ejército español estaba derrotado. La Enmienda Platt, que concedía al poderoso país derecho a intervenir en la Isla, fue impuesta a Cuba.
La ocupación de Puerto Rico, que ha durado ya 111 años y hoy constituye el llamado “Estado Libre Asociado”, que no es Estado ni es libre, fue otra de las consecuencias de aquella intervención.
Las peores cosas para América Latina estaban por venir, confirmando las geniales premoniciones de Martí. Ya el creciente imperio había decidido que el canal que uniría los dos océanos sería por Panamá y no por Nicaragua. El istmo de Panamá, la Corinto soñada por Bolívar como capital de la más grande República del mundo concebida por él, sería propiedad yanki.
Aun así, hubo peores consecuencias a lo largo del Siglo XX. Con el apoyo de las oligarquías políticas nacionales, los Estados Unidos se adueñaron después de los recursos y de la economía de los países latinoamericanos; las intervenciones se multiplicaron; las fuerzas militares y policiales cayeron bajo su égida. Las empresas transnacionales yankis se apoderaron de las producciones y servicios fundamentales, los bancos, las compañías de seguros, el comercio exterior, los ferrocarriles, barcos, almacenes, los servicios eléctricos, los telefónicos y otros, en mayor o menor grado pasaron a sus manos.
Es cierto que la profundidad de la desigualdad social hizo estallar la Revolución Mexicana en la segunda década del Siglo XX, que se convirtió en fuente de inspiración para otros países.
La revolución hizo avanzar a México en muchas áreas. Pero el mismo imperio que ayer devoró gran parte de su territorio, hoy devora importantes recursos naturales que le restan, la fuerza de trabajo barata y hasta lo hace derramar su propia sangre.
El TLCAN es el más brutal acuerdo económico impuesto a un país en desarrollo. En aras de la brevedad, baste señalar que el Gobierno de Estados Unidos acaba de afirmar textualmente: “En momentos en que México ha sufrido un doble golpe, no solo por la caída de su economía sino también por los efectos del virus A H1N1, probablemente queremos tener la economía más estabilizada antes de tener una larga discusión sobre nuevas negociaciones comerciales.”
Por supuesto que no se dice una sola palabra de que, como consecuencia de la guerra desatada por el tráfico de drogas, en la que México emplea 36 mil soldados, casi cuatro mil mexicanos han muerto en el 2009.
El fenómeno se repite en mayor o menor grado en el resto de América Latina. La droga no solo engendra problemas graves de salud, engendra la violencia que desgarra a México y a la América Latina como consecuencia del mercado insaciable de Estados Unidos, fuente inagotable de las divisas con que se fomenta la producción de cocaína y heroína, y es el país de donde se abastecen las armas que se emplean en esa feroz y no publicitada guerra.
Los que mueren desde el Río Grande hasta los confines de Suramérica son latinoamericanos. De este modo, la violencia general bate récord de muertes y las víctimas sobrepasan la cifra de 100 mil por año en América Latina, engendradas fundamentalmente por las drogas y la pobreza.
El imperio no libra la lucha contra las drogas dentro de sus fronteras; la libra en los territorios latinoamericanos.
En nuestro país no se cultivan la coca ni la amapola. Luchamos con eficiencia contra los que intentan introducir drogas en nuestro país o utilizar a Cuba como tránsito, y los índices de personas que mueren a causa de la violencia se reducen cada año.
No necesitamos para ello soldados yankis. La lucha contra las drogas es un pretexto para establecer bases militares en todo el hemisferio.
¿Desde cuándo los buques de la IV Flota y los aviones modernos de combate sirven para combatir las drogas?
El verdadero objetivo es el control de los recursos económicos, el dominio de los mercados y la lucha contra los cambios sociales.
¿Qué necesidad había de restablecer esa flota, desmovilizada al final de la Segunda Guerra Mundial, hace más de 60 años, cuando ya no existe la URSS ni la guerra fría?
Los argumentos utilizados para el establecimiento de siete bases aeronavales en Colombia son un insulto a la inteligencia.
La historia no perdonará a los que cometen esa deslealtad contra sus pueblos, ni tampoco a los que utilizan como pretexto el ejercicio de la soberanía para cohonestar la presencia de tropas yankis. ¿A qué soberanía se refieren? ¿La conquistada por Bolívar, Sucre, San Martín, O´Higgins, Morelos, Juárez, Tiradentes, Martí?
Ninguno de ellos habría aceptado jamás tan repudiable argumento para justificar la concesión de bases militares a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un imperio más dominante, más poderoso y más universal que las coronas de la península ibérica.
Si como consecuencia de tales acuerdos promovidos de forma ilegal e inconstitucional por Estados Unidos cualquier gobierno de ese país utilizara esas bases, como hicieron Reagan con la guerra sucia y Bush con la de Iraq, para provocar un conflicto armado entre dos pueblos hermanos, sería una gran tragedia. Venezuela y Colombia nacieron juntos en la historia de América tras las batallas de Boyacá y Carabobo, bajo la dirección de Simón Bolívar.
Las fuerzas yankis podrían promover una guerra sucia como hicieron en Nicaragua, incluso emplear soldados de otras nacionalidades entrenados por ellos y podrían atacar algún país, pero difícilmente el pueblo combativo, valiente y patriótico de Colombia se deje arrastrar a la guerra contra un pueblo hermano como el de Venezuela.
Se equivocan los imperialistas si subestiman igualmente a los demás pueblos de América Latina.
Ninguno estará de acuerdo con las bases militares yankis, ninguno dejará de ser solidario con cualquier pueblo latinoamericano agredido por el imperialismo.
Martí admiraba extraordinariamente a Bolívar y no se equivocó cuando dijo: “…así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo… calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.”
Fidel Castro Ruz
Agosto 9 de 2009
6 y 32 p.m.

 

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Chávez ha difundido el pensamiento de José Martí

English: José Martí Photograph Restoration bas...

El líder revolucionario fue además un gran maestro que luchó por la educación para todos, orientó sobre cómo debían ser las universidades, la formación para la vida. Fue un excelente crítico de las artes, la música y también fue buen periodista

El presidente Hugo Chávez ha sido uno de los principales difusores del pensamiento de José Martí, pues a través de su discurso ha profundizado el mensaje de unidad en Latinoamérica y el mundo que transmitió el prócer cubano a través de su vida y obra.

Así lo señaló Zaida Castro, directora ejecutiva de la Casa de Nuestra América José Martí, ubicada en el bulevar Panteón de Caracas, durante una entrevista en un programa especial de Contragolpe que transmite Venezolana de Televisión, donde señaló que la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) viene a concretar el ideario de unidad con el cual soñó Martí.

Destacó que este gran revolucionario fue además un gran maestro que luchó por una educación liberadora para todos los pueblos, orientó sobre cómo debían ser las universidades, la formación para la vida, fue un excelente crítico de las artes, la música y también fue buen periodista.

Muestra de este legado son los textos dirigidos a los niños y niñas de América para formar valores con un carácter ético y humanista de acuerdo a la sociedad en la que vive el pueblo latinoamericano actualmente, como es el caso del libro La Edad de Oro, explicó María Elena Segura, subdirectora del Centro de Estudios Martianos de La Habana.

“Su mensaje tiene una vigencia muy grande, nosotros por ejemplo en Cuba, y se está haciendo en algunos países de América, utilizamos estos libros en los primeros niveles de enseñanza, porque a través de ellos les enseñamos el sentimiento de amor hacia la patria, hacia sus héroes, hacia su famili, lo que es la amistad, es decir ese sentimiento de amor hacia el prójimo”, dijo.

Enfatizó que “Martí es universal, Martí es el intelectual cubano más universal, porque habló de todo, pero no sólo de nuestra América sino del mundo”.

ACTIVIDADES PARA CELEBRAR EL NATALICIO

Como parte de la diversa programación que se ha diseñado para la celebración del 160 aniversario del natalicio del Prócer cubano, hasta el mes de febrero se exhibirán 32 piezas, creadas por diferentes artistas cubanos y venezolanos, quienes ofrecen diversas visiones del prócer en una exposición denominada Venezuela le pinta a Martí.

Zaida Castro detalló que el cronograma inició con un programa de radio sobre las relaciones Venezuela-Cuba, por la emisora Alba Ciudad, todos los sábados a las 12:00 del mediodía; luego fue inaugurada la exposición el 18 de enero; fue presentado el libro Camino del Alba; el día 21 se recordó el 132 aniversario de la llegada del prócer a Caracas en la Plaza José Martí y el 22 un gran concierto en la sala Juan Bautista Plaza de la Biblioteca Nacional.

Para este sábado se tiene previsto realizar la jornada para niños y niñas denominada La Casita de Cuento y el cierre será el lunes 28 con un acto político-cultural en la Plaza José Martí a partir de las 10:00 de la mañana, en el que participarán el embajador de Venezuela en Cuba, Edgardo Ramírez y el ministro del Poder Popular para la Cultura, Pedro Calzadilla.

Texto / Yorcellys Bastidas
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Patria, máxima expresión del periodismo martiano

Busto de José Martí

L

“Ningún periodista puede copiar, sino reestructurar y funcionar de acuerdo con lo que el tipo de periodismo de la época haga. Estamos hablando de un profesional, no de un improvisado. Hacemos referencia a un hombre que tiene una historia en el periodismo, y por tanto, hace un periódico ajustado a su entorno.

“Además, es una publicación que tenía que abrirse un espacio. Patria no era el órgano del PRC, era uno de los rotativos de ese partido”.

a Habana (PL) Entre las tantas líneas investigativas desarrolladas por la prestigiosa académica cubana Ana Cairo, está la vida y obra de José Martí, sobre quien ha aseverado que su labor en el periódico Patria es la máxima expresión de su madurez periodística.

A su juicio, no existe vinculación directa entre que el joven Pepe escribiera en su adolescencia en La Patria Libre (23 enero 1869) y que años más tarde fundara Patria (14 marzo de 1892).

“La Patria Libre es una típica publicación estudiantil que tiene un nombre relativo a los empleados para ese tipo de prensa hecha durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Martí es un político, y por eso, cada vez que pone un nombre está trabajando en coyunturas específicas.”

La también historiadora, precisó que cuando surge La Patria Libre Martí es un aprendiz. “Quizás ese nombre no lo puso él, sino los amigos relacionados con el proyecto”.

Con argumentos, típico en una investigadora seria, la Profesora Titular la Facultad de la bicentenaria Universidad de La Habana aporta criterios que ayudan a ver la Historia de manera compleja y no a la ligera.

El diálogo con la Doctora en Ciencias Filológicas contribuye a romper esquemas y pensar sobre lo aprendido antes. Estas son algunas respuestas a interrogantes formuladas con respecto al semanario Patria, editado desde Nueva York, Estados Unidos, y dirigido, principalmente, a los cubanos de afuera y dentro del país caribeño.

-¿Por qué Patria y no La Independencia, La Nación o El País como nombre de aquel periódico?

“Porque Martí estaba buscando un periódico de consenso. Patria es el nombre de máximo consenso político que puede encontrar. En un rotativo de consenso el sentimiento patrio constituye una unidad. Había, incluso, cubanos contrarios a la independencia que no se oponían a la idea de la patria”.

“Hasta los que eran enemigos de la independencia se podían sentir cubanos. La nacionalidad tenía un grado de madurez y de experiencia de modo tal que usted podía encontrarse un cubano anexionista, autonomista, o integrista (corrientes ideológicas que predominaban en Cuba en el siglo XIX).

“Por ello Patria es la opción para encontrar un mecanismo de comunicación entre los cubanos. Es un objetivo político, muy en la línea de la estrategia del Partido Revolucionario Cubano (PRC) que es no dejar ninguna posibilidad cerrada”.

-¿Por qué Martí nunca puso en el machón del periódico que él era el Director?

“Porque no hacía falta. Sería focalizar demasiado determinados asuntos. Todo el mundo sabía que quien lo hacía era él. Por ende, ahí no se publicaba nada al azar”.

-¿Aquel semanario político estaba escrito de manera literaria?

“Patria es literario porque está diseñado por un escritor. Lo que hace literario a un periódico no es la intencionalidad, sino la ejecución: es el equipo de personas que lo hace. El periódico se elabora en la redacción, y también en la imprenta, donde todavía se hacen arreglos de último minuto”.

-¿Lo leído hoy en Patria le parece acabado de salir de imprenta?

“La vigencia es relativa, tiene que ver con la recepción. O sea, somos los lectores quienes determinamos que tal asunto está vivo o no, y esa es una lectura otra. Considero que Martí hizo un periódico de máxima actualidad para su tiempo. Hay aspectos que están vigentes y otros son coyunturales”.

-¿Cree que recreó conceptos aplicados en el periodismo estadounidense de entonces?

-¿Qué significado le atribuye a que el trascendental concepto de “patria es humanidad” esté publicado en el último Patria que Martí dirige en Nueva York el 26 de enero de 1895?

“No creo que fuera una decisión pensada. Hay que ver donde está esa frase, en una de las notas, de la sección “En Casa”, dedicada a la Revista Literaria Dominicense, que surgía en la oriental ciudad de Santiago de Cuba. Esa columna es la miscelánea, el quehacer de la emigración cubana durante la semana.

“Martí para explicar por qué él se interesa por la Revista Dominicense da una definición de patria. Nosotros hoy podemos leerla de otra manera. Sacar la idea de patria hay que leerla en su entorno natural: está en un párrafo de una reseña de Patria”.

“Esa visión Martí la tenía desde muchos años antes. Creía que patria era humanidad desde que padeció el presidio político (1869-1870), cuando habla de la “república universal”. Para Martí lo particular y lo general tienen relación. Él mismo pudo ser cubano y mexicano, y lo demostró en México. Cubano y venezolano, cubano y guatemalteco.

“Ahora bien, el hecho de que lo haya escrito aquel el 26 de enero de 1895, en el último número de Patria que dirige desde Nueva York, fue una casualidad. La casualidad también existe.”

-¿Considera que Patria fue la consagración del periodismo martiano?

“Patria es la máxima expresión de madurez del periodismo martiano. Si hubiera vivido un poco más habría escrito un periódico en la manigua (campos de la Isla donde los cubanos combatían por su independencia frente a las fuerzas españolas).

“Martí fue el director de aquel semanario hasta mayo de 1895. Hay que ver las instrucciones que da, mediante cartas, desde Haití, República Dominicana y Cuba a Gonzalo de Quesada, encargado de sacar la publicación en Nueva York.

“El Maestro ve con la imaginación, es un periodista profesional desde los tiempos de México (desde 1875, cuando con 22 años comienza a escribir diariamente artículos diversos para la Revista Universal de ese país latinoamericano).

“Además, el periodista trabajaba con un equipo desde el año 1892, incluso con algunos antes de la creación de Patria. Por esas razones podía hacer indicaciones y cada miembro del grupo sabía lo que debía hacer. Él siguió siendo el director: ausente o presente siempre fue él.”

-Usted ha planteado que la república de Martí murió con élâ�� ¿y Patria?

“Por supuesto que Patria murió con Martí el 19 de mayo de 1895. Después vendrán otros Patria. Hay uno de Enrique José Varona, otro de Eduardo Yero. Hay varios Patria, pero el Patria de Martí se fue con él.”

*Versión hecha por el corresponsal de Prensa Latina en Guatemala a una entrevista realizada a Ana Cairo el 27 de marzo de 2006 para su tesis de licenciatura “Patria: a tiempo y en tiempo. Acercamiento a la orientación editorial de un periódico fundador (1892-1895).” 

Por Randy Saborit Mora*

*Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala

jhb/rsm

 

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José Martí y Rubén Darío, mística y esencia latinoamericana

José Martí y Ruben DaríoPor Isabel Soto Mayedo*

Managua (PL) Dos expresiones de una misma manera de entender la urgencia de prevenir y enfrentar los afanes expansionistas del vecino poderoso, Estados Unidos, destacan en la obra del cubano José Martí y del nicaragüense Rubén Darío.

Enero convoca a recordar a estos dos grandes de la mística latinoamericana, tanto por su verbo encendido como por la claridad de pensamiento en torno a la necesidad de reivindicar el valor contenido del Río Bravo a la Patagonia.

Por azares de la vida ambos nacieron en ese mes, el cubano el día 28 del año 1853 y el nicaragüense el 18 de 1867, y aunque apenas dialogaron de forma directa en una sola ocasión, disímiles son los vínculos que los unen.

Más allá de las posibles coincidencias en su producción literaria, Martí y Darío probaron lo que sintetizara el segundo de manera magistral: “no hay escuelas, hay poetas”.

Mientras los críticos insisten en encasillar al cubano como paradigma de la transición americana del romanticismo al modernismo literario y en reducir al segundo a esta última corriente, historiadores y estudiosos destacan a los seres humanos que habitaron en ellos.

Martí, testigo y cronista de su época, dotado de un sustento ético admirable, conoció de cerca los rejuegos imperiales y avizoró el interés geopolítico camuflado por los discursos integracionistas de Estados Unidos respecto a América Latina y el Caribe.

“De raíz hay que ver a los pueblos, que llevan sus raíces donde no se las ve, para no tener a maravilla estas mudanzas en apariencia súbitas, y esta cohabitación de las virtudes eminentes y las dotes rapaces”, alertó, en el ámbito del Congreso Internacional de Washington (1889).

Para él ningún asunto requirió más sensatez, ni obligó a más vigilancia, examen claro y minucioso, después de la ruptura con la metrópoli española, que los cantos de sirena de un país “potente, repleto de productos invendibles, y determinado a extender sus dominios en América”.

Sus reflexiones frente a ese acontecimiento reflejan una comprensión cabal de la coyuntura histórica y de la vulnerabilidad de las repúblicas del sur, en medio de las aspiraciones hegemónicas de ambos polos de poder.

“Cuando un pueblo rapaz de raíz, criado en la esperanza y certidumbre de la posesión del continente, llega a serlo, con la espuela de los celos de Europa y de su ambición de pueblo universal,â��, urge ponerle cuantos frenos se puedan fraguar, con el pudor de las ideas”, advirtió.

Martí conoció a Darío por intermedio de otro cubano, Gonzalo de Quesada, una tarde de 1893 en su habitación del hotel neoyorquino Hardman Hall y para el nicaragüense, lo más impactante fue que aquel hombre cuya fama le precedía lo tratara como un padre.

“De pronto, en un cuarto lleno de luz, me encontré entre los brazos de un hombre pequeño de cuerpo, rostro de iluminado, voz dulce y dominadora al mismo tiempo, y que me decía esta única palabra: Hijo”, escribió en 1912, en su Autobiografía, en alusión a ese encuentro.

Antes de reunirse cada uno sabía del otro: Martí en 1882 había publicado el poemario más importante en la etapa de transición al modernismo, el Ismaelillo, y Darío, aunque tenía apenas 26 años de edad, era bien conocido en el mundo de las letras.

La segunda edición de Azul, en 1890, con el elogio del crítico español Juan Valera, consagró al nicaragüense como el abanderado de un modo nuevo en la literatura de matriz castellana. Los dos, además, servían como corresponsales periodísticos y publicaban en el diario bonaerense La Nación, que con una tirada 35 mil ejemplares llegaba a buena parte de la intelectualidad de América Latina y España.

Más allá de las identidades, el joven nicaragüense quedó admirado por aquel hombre al cual describió como el que “escribía una prosa profusa, llena de vitalidad y de color, de plasticidad y de música”.

Dos años después de esa conversación en el Hardman Hall trascendió la noticia de la muerte en combate del más universal de los cubanos del siglo XIX, el 19 de mayo de 1895, y el más reluciente de los poetas hispanoparlantes de la época reaccionó como suelen hacerlo los de su estirpe.

La nota necrológica escrita por Darío devela a la persona sensible conmovida, así como al pensador consciente del alcance universal de la pérdida “y ahora, maestro y autor y amigo, perdona que te guardemos rencor los que te amábamos y admirábamos, por haber ido a exponer el tesoro de tu talento”.

“Cuba admirable y rica y cien veces bendecida por mi lengua; más la sangre de Martí no te pertenecía; pertenecía a toda una raza, a todo un continente; pertenecía a una briosa juventud que pierde en él quizás al primero de sus maestros; pertenecía al porvenir!”, señala el texto, publicado el 1 de junio de 1895 en La Nación.

Un año después, en su libro Los raros, incluyó a Martí junto a otros grandes escritores como Edgar Allan Poe, Verlaine y Moréas, y al referirse a él destacó “quien murió allá en Cuba era de lo mejor, de lo poco que tenemos nosotros los pobres; era millonario y dadivoso”.

Darío no fue menos, quizás influencias como la del ideario martiano en medio de la coyuntura que le tocó vivir, lo convencieron de la necesidad de la unidad latinoamericana frente a las amenazas desatadas desde el Norte y a ello dedicó buena parte de su quehacer periodístico y literario.

Pronto reconoce en Theodore Roosevelt al cazador dispuesto a esgrimir el garrote contra “la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español”, pero avizora que ese presidente norteño (1901-1909) sólo expresa el sentir guerrerista de Estados Unidos.

“Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor”, lo califica en una oda publicada en 1903, en la cual asegura que en las naciones del sur nadie está de brazos cruzados, “hay mil cachorros sueltos de León español”.

Pero más grandioso resulta su visión de esa “América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcóyotl, …que consultó los astros, que conoció la Atlántida cuyo nombre nos llega resonando en Platón”.

Esos versos surgen en el momento cumbre del imperialismo expansionista, que intervino en Cuba (1898 y 1906) e invadió a Panamá (1903 y 1908), República Dominicana (1904), Nicaragua (1910 y 1912), México (1911) y Haití (1915), por sólo citar algunos hechos ocurridos en tiempos de Darío.

Tales acontecimiento alientan en la etapa la redefinición de la identidad latinoamericana, corriente que despega a partir de la guerra hispano-estadounidense-filipino-cubana de 1898, al calor del rechazo a la aplicación de la doctrina Monroe y de la tesis expansiva de Frederick Jackson Turner (1893).

Ese contexto deja su impronta en los modernistas, los cuales recurrieron a su mejor arma para dejar por sentado sus opiniones respecto a la identidad de Nuestra América y de la Unión latina, como la denominaron Martí y Darío, de manera respectiva.

Mas junto a la defensa de lo grandioso surgido de este lado del mundo por oposición a lo advenedizo, ambos concuerdan en sus recurrentes llamados a la unidad, cuestión defendida con vehemencia por el nicaragüense en su poema Pax.

“ÂíOh pueblos nuestros! ÂíJuntaos! En la esperanza y en el trabajo y la paz. No busquéis las tinieblas, no persigáis el caos, y no reguéis con sangre nuestra tierra feraz”, recitó un año antes de fallecer en el Havemeyer Hall, de la Universidad de Columbia, en New York.

“ÂíSé que hay placer y que hay gloria allí en el Waldorf Astoria, en donde dan su victoria la riqueza y el amor; pero en la orilla del río sé quienes mueren de frío, y lo que es triste, Dios mío, de dolor, dolor, dolor…!”, remarca en La gran cosmópolis, dedicado a esa ciudad estadounidense.

Estos son apenas algunos puntos de contacto entre quienes pusieron en alto el orgullo latinoamericano y demostraron al mundo cuanto de valioso ronda por estas tierras.

*Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua

jhb/mjm/ism

 

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Los caminos de la integración latinoamericana y caribeña en 2013

Imagen activa

La Habana (PL) Latinoamérica y el Caribe buscarán en 2013 consolidar sus esquemas de integración, propósito en el que está llamado a jugar un rol clave la única entidad que agrupa a los 33 países independientes de la región.

Desde la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), bloque que tendrá a finales de enero su primera Cumbre, el área encarará desafíos como la concertación política ante foros internacionales, la crisis económica, el cambio climático, la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible.

Santiago de Chile acogerá el 27 y 28 de este mes a casi la totalidad de los jefes de Estado y Gobierno de la región, quienes deberán suscribir una Declaración Política y un Plan de Acción, este último con las proyecciones de la organización para 2013 en los diferentes tópicos.

El país anfitrión entregará a Cuba la presidencia pro tempore de la Comunidad, la cual surgió en diciembre de 2011 en Caracas, donde líderes latinoamericanos y caribeños la consideraron el sueño hecho realidad de próceres precursores de la unidad regional como Simón Bolívar y José Martí.

A propósito del papel de la isla caribeña al frente de la Celac, el presidente Raúl Castro consideró que “representa, además de un alto honor, una gran responsabilidad a la que consagraremos los mayores esfuerzos y energías”.

Pese a todas las dificultades y peligros, “Nuestra América” persevera en sus objetivos de independencia, soberanía, desarrollo e integración; sabiendo que sin justicia social y una distribución más equitativa de la riqueza ello no sería posible, apuntó el mandatario en la clausura -el año pasado- de la VII Legislatura del Parlamento.

En un encuentro con la prensa en esta capital, el vicecanciller Abelardo Moreno adelantó algunas de las proyecciones de Cuba en la presidencia de la Celac.

Según el funcionario, La Habana tendrá en agenda el impulso a la integración, la solidaridad y la paz regionales.

CUBA Y LA CELAC EN 2013

El 28 de enero, en la segunda y última jornada de la I Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Celac, Cuba recibirá de los anfitriones chilenos la presidencia pro tempore del bloque.

Para Moreno, se trata de una gran responsabilidad, a partir de las expectativas fijadas por latinoamericanos y caribeños en una entidad cuyo nacimiento fue acordado por mandatarios del área en Cancún, México, durante la Cumbre de la Unidad celebrada en febrero de 2010.

Según explicó, entre los objetivos de la gestión de la isla estarán cuestiones de integración, como la búsqueda de una mayor concertación de cara a las discusiones de los grandes temas en el escenario internacional -en Naciones Unidas por ejemplo-, y en la coordinación en el marco de la Celac de los bloques ya existentes.

En Latinoamérica y el Caribe funcionan varios instrumentos de consenso político, económico y social, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unasur, la Caricom, el Mercosur, el Sistema de Integración Centroamericana y la Comunidad Andina.

Desde la presidencia, Cuba también impulsará la solidaridad como concepto rector de la cooperación entre los países.

Hasta ahora se ha trabajado en las vías de las uniones aduaneras, la reducción de aranceles, en otras palabras, pocas experiencias apartadas de ese camino trillado, señaló a Prensa Latina el vicetitular de Relaciones Exteriores.

En ese sentido, Moreno mencionó a la ALBA como un mecanismo caracterizado por sus principios de complementación y enfoque social.

Tomando la ALBA, creemos que en el marco de la Celac poco a poco se puede ir modificando el concepto de la cooperación y alejarlo de ataduras y condicionamientos que suelen presentarse en las ayudas de países donantes (desarrollados), lo cual debemos cambiar porque no guarda relación con una América Latina nueva, expuso.

De acuerdo con el funcionario, Cuba laborará además en el propósito de considerar la región una zona de paz, “donde exista el compromiso de todos los países que la integran de resolver conflictos y diferencias por las vías del diálogo y la negociación”.

FOROS DE CELAC EN ESTE AÑO

Respecto a los foros previstos durante la gestión cubana al frente de la entidad, Moreno destacó la I Reunión de Ministros de Educación de la Celac, señalada en La Habana para el 7 de febrero en el marco de Pedagogía 2013, encuentro internacional que se celebrará en el Palacio de Convenciones.

También se realizará en Paramaribo, Suriname, un evento de los titulares de Cultura del bloque, y en el transcurso del año se celebrarán otros sobre drogas, infraestructura y la búsqueda de una nueva arquitectura financiera regional, agregó.

Por Waldo Mendiluza Rodríguez *

*Editor jefe de la redacción Nacional de Prensa Latina.

arb/wmr

 

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Por caminos martianos hacia la construcción del equilibrio del mundo

jose marti
jose marti (Photo credit: twicepix)

La Habana (PL) Con la certeza de que las ideas de José Martí pueden contribuir a salvar un mundo que a veces parece equivocar el rumbo, Armando Hart considera una prioridad promover su difusión en iniciativas como la Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo.

Prevista en su tercera edición del 28 al 30 de enero en La Habana, la cita se propone partir del pensamiento del Héroe Nacional de Cuba para abordar problemáticas actuales de la civilización humana como la preservación del medio ambiente, la búsqueda de la paz y la protección de los derechos humanos.
 
Los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Leonel Fernández, de República Dominicana, el Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, y los intelectuales Frei Betto, de Brasil, e Ignacio Ramonet, de Francia, son algunas de las personalidades que han confirmado su asistencia al foro, el cual prevé la participación de más de 600 delegados procedentes de 43 países.
 
Armando Hart, político e intelectual cubano que se ha dedicado a estudiar la vida y obra de Martí, considera que el pensamiento del Maestro, a pesar de haberse desarrollado hace más de una centuria, tiene mucho que aportar a los hombres del siglo XXI.
 
El director de la Oficina del programa Martiano y presidente de la Sociedad Cultural José Martí, conversó con Prensa Latina sobre la ya inminente III Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo, además de argumentar cómo el legado martiano encaja en el nuevo milenio.
 
Prensa Latina (PL): ¿Cómo comenzaron las conferencias internacionales Por el Equilibrio del Mundo?
 
Armando Hart: Hace 10 años, en ocasión del Aniversario 150 del natalicio de José Martí, la Oficina del Programa Martiano de Cuba, con el apoyo de otras instituciones nacionales, concibió la idea de convocar a la Primera Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo.
 
El evento se celebró exitosamente en La Habana y las palabras de clausura estuvieron a cargo del líder de la Revolución Fidel Castro.
 
Como un acuerdo unánime de los participantes en aquel evento, se decidió solicitar a la Unesco la creación de un proyecto encaminado a sistematizar la tarea de estudiar y divulgar de manera más profunda y en todo el mundo el pensamiento de José Martí.
 
En octubre de 2003 la Conferencia General de la UNESCO aprobó la creación del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, orientado por un Consejo Mundial que incluye hoy a más de 50 personalidades internacionales.
 
Desde entonces, el auspicio de la UNESCO ha sido ratificado en las conferencias internacionales subsiguientes y ello ha propiciado la continuación de estas y otras numerosas acciones internacionales.
 
PL: ¿Podría mencionar algunos ejemplos?
 
Hart: Las acciones a nivel internacional son numerosas e incluyen la creación y funcionamiento de Clubes Martianos, Cátedras Martianas. También se realizan las conferencias Por una cultura de la Naturaleza, los encuentros del Consejo Mundial y la difusión de las ideas martianas en universidades, institutos, centros académicos y también en sectores populares, juveniles y estudiantiles.
 
PL: Una buena parte de esas actividades se encaminan a difundir la obra del Héroe Nacional de Cuba, José Martí. ¿Qué vigencia tiene su pensamiento y cuál es su importancia para el contexto actual de América Latina y del mundo?
 
Hart: Los cubanos, en primer término, tenemos el deber de mostrar y divulgar, con mayor precisión y actualizando sus ideas, quién fue ese genio de la política, de la literatura y del pensamiento universal al que Gabriela Mistral calificó como “el hombre más puro de la raza”.
 
Aunque vivió solamente 42 años, dejó una obra impresionante y se ganó los mayores reconocimientos y elogios como escritor, poeta, organizador político y revolucionario, por parte de los más profundos pensadores y hombres de sólida cultura de su época.
 
Fue un hombre de la más fina sensibilidad, y también fue capaz de fundar el Partido Revolucionario Cubano que organizó y convocó a la guerra necesaria contra la dominación colonial española en América, y más de medio siglo después Fidel Castro lo señaló como inspirador y autor intelectual de la Revolución Cubana.
 
Todas esas facetas están reunidas en la personalidad de José Martí, quien si no es más conocido e identificado en el mundo de hoy en toda su grandeza se debe a las lagunas que existieron en el aparentemente muy civilizado siglo XX sobre la gigantesca riqueza cultural y espiritual de los pueblos de Nuestra América, que en estos momentos reivindican su papel en el mundo.
 
Resumiendo, el pensamiento martiano adquiere renovada vigencia porque representa la cúspide de un legado cultural, político, social y filosófico orientado hacia los intereses de “los pobres de la Tierra” -como él mismo lo calificara- y hacia los intereses más esenciales de la humanidad.
 
Por ello constituye obligado punto de referencia para enfrentar los acuciantes problemas globales de la civilización actual, por parte de todos aquellos preocupados hoy por su incierto futuro.
 
Por Luisa María González * 
* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina
 
jhb/lmg
 
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JOSE MARTI POR LOS CAMINOS DE LA PATRIA GRANDE

English: José Martí Photograph Restoration bas...
English: José Martí Photograph Restoration based on a previous public domain photograph that I found in Commons (Photo credit: Wikipedia)

Santo Domingo (PL) La única verdad de esta vida, y la única fuerza, es el amor. En él está la salvación, y en él está el mando, escribió el Héroe Nacional cubano, José Martí, en su primera visita a República Dominicana.Entonces, el almanaque de 1892 dejó caer la hoja correspondiente al 12 de septiembre, y el insigne patriota estampó pensamientos propios en el Album de autógrafos de Clemencia, una de las hijas de Máximo Gómez. Hasta la finca de La Reforma, en Montecristi, parte del noroeste dominicano, llegó Martí para sumar a Gómez, “el respetado jefe militar con cuna en Baní”, a una nueva guerra contra el colonialismo español en la mayor de las Antillas. El que piensa en pueblos, y les conoce la raíz, sabe, Clemencia, que no puede ser esclavo el hombre que vea centellear en tus ojos el alma heroica de la patria, ni el pueblo que tiene de raíz una casa como la tuya, expresó el Apóstol a la muchacha de 19 años de edad. La dueña de dicho álbum fue la mayor de los vástagos de Gómez y Bernarda Toro nacidos en los campos insurrectos cubanos durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878), y comenzó a dar vida al cuaderno en enero de 1885. Desde antes de esta última fecha, Martí se convirtió en favorito y disputado autor de las principales publicaciones de la prensa dominicana, que se refirieron a él con simpatía y sin descuidar la discreción por las actividades revolucionarias del cubano. Según el periodista Ramón Becali, José Joaquín Pérez fue el primero en reconocer públicamente el talento del Maestro, “cuya pluma embellece cuanto toca y la profundidad de su pensamiento es notabilísima”. Al ofrecer la bienvenida a Martí en septiembre de 1892, el Listín Diario afirmó que de antemano tenía conquistados purísimos afectos en el seno de la familia dominicana por la energía de su alma en las potentes luchas de Apóstol y escritor. Para aquellos que aprecian la libertad, baste decir que el señor Martí es uno de los cubanos que más ha hecho por Cuba libre, publicó entonces El Eco de la Opinión. También Federico Henríquez y Carvajal sacó a la luz en la revista Letras y Ciencias, de la cual fue codirector, un encomiástico artículo sobre el Héroe Nacional de Cuba, quien estuvo por vez primera 11 días en suelo quisqueyano. Sin haber pisado antes República Dominicana, el organizador de la guerra iniciada el 24 de febrero de 1895 se sentía estrechamente vinculado a este país y, en opinión de Becali, nunca escatimó elogios para una considerada prolongación de la patria natural. A juicio del referido autor, la primera página dominicana de Martí corresponde a 1884 por la elección de Francisco Gregorio Billini como presidente de la nación caribeña que comparte con Haití la isla de La Española. El general Billini goza de fama de bravo, desinteresado y modesto. Ha peleado en los bandos de su patria porque en las sociedades nacientes, víctimas siempre de caudillos brillantes e intrépidos, el derecho tiene, si no quiere morir de desuso, que ayudarse de la fuerza, destacó el cubano. Durante su primer viaje a Dominicana, Martí estuvo además en Santiago de los Caballeros, La Vega, Santo Domingo y Barahona, antes de emprender rumbo a Centroamérica en otros afanes conspirativos. En la capital recorrió sitios históricos y fue recibido en la sede de la Sociedad de Amigos del País, donde su palabra electrizó a la concurrencia, según narró el escritor dominicano Max Enríquez Ureña en su conferencia Martí en Santo Domingo. Algunos de los cronistas que hicieron la relación del acto trasmitieron al papel la impresión de que el público allí congregado había recibido, impalpable y seráfico, el arrullo de una música divina, contó el también poeta, profesor y diplomático. Martí volvió a Dominicana en junio de 1893 para conversar nuevamente con Gómez, a quien ofreció nueve meses antes “sin temor de negativa” el mando supremo de la contienda bélica organizada por el Partido Revolucionario Cubano (PRC). Ese conflicto tuvo entre sus propósitos poner fin al dominio colonial español y dar paso a la República martiana “con todos y para el bien de todos”, en la cual la primera ley sería el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. Del primer encuentro con el delegado del PRC en La Reforma, Gómez anotó en su Diario: … Martí viene a nombre de Cuba; anda predicando los dolores de la patria; enseña sus cadenas; pide dinero para comprar armas y solicita compañeros resueltos que le ayuden a libertarla. Como no hay un motivo, uno solo, continuó el Generalísimo, por qué dudar de la honradez política de Martí, yo, sin tener que hacer ningún esfuerzo… me sentí decididamente inclinado a ponerme de su lado y acompañarlo en la gran empresa que acometía. En carta por aquella fecha a su compatriota Serafín Bello, el Apóstol expresó: De Gómez vengo enamorado, y no puedo recordarlo sin ternura. Así, ambos patriotas estrecharon lazos imperecederos, y desde Dominicana iniciaron viaje hacia Cuba, donde el 24 de febrero de 1895 estalló la guerra contra España sin sus principales líderes: Martí, Gómez y Antonio Maceo. Antes de la partida, el Héroe Nacional cubano fechó el 25 de marzo, a juicio del estudioso ya fallecido Cintio Vitier, tres escritos cenitales, íntimamente relacionados entre sí: el Manifiesto de Montecristi, la carta a Henríquez Carvajal y la despedida a la madre. El primero de esos documentos expuso ante los cubanos todos y los españoles habitantes de la isla caribeña los objetivos y alcances de la Revolución. Al mismo tiempo, persiguió responder a la batalla ideológica sostenida por el gobierno colonial para desacreditar a los independentistas cubanos frente a las masas todavía indecisas del afán de emancipación. Por su parte, en la misiva a Henríquez y Carvajal, el universal cubano, nacido 160 años atrás, legó para la posteridad meridianas posiciones que lejos de apagarse adquieren más fuerza cada día. Quien piensa en sí, no ama a la patria, aseveró el Apóstol, y está el mal de los pueblos, por más que a veces se lo disimulen sutilmente, en los estorbos o prisas que el interés de sus representantes ponen al curso natural de los sucesos. Sobre los lazos que lo unieron a Dominicana apuntó: De Santo Domingo ¿por qué le he de hablar? ¿Es eso cosa distinta de Cuba? ¿Usted no es cubano, y hay quién lo sea mejor que usted? ¿Y Gómez, no es cubano? ¿Y yo, que soy, y quien me fija suelo? Hagamos por sobre la mar, a sangre y a cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino, recomendó Martí más adelante, y concluyó: Levante bien la voz que si caigo, será también por la independencia de su patria.

Por Diony Sanabia Abadia *

(*) Corresponsal de Prensa Latina en República Dominicana

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