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Leonel entre los grandes

  • César Medina 

José Báez Guerrero observaba ayer un fenómeno tan interesante como sintomático: Leonel Fernández ha sido incorporado a la exclusiva lista de los líderes más calumniados que ha tenido la República en medio siglo de historia.

Sus distinguidos compañeros son tres, precisamente los más grandes líderes que ha tenido el país en estos últimos 50 años: Juan Bosch, Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez

Leonel integra la cuarteta contra la que se ha ensañado la mediocridad nacional desde que en 1961 –hace 52 años– retornó la democracia después de tres décadas de tiranía.

No vaya nadie a pensar que todo esto es fortuito… Es producto de nuestras miserias humanas, de nuestra extraordinaria capacidad para enlodar conductas, para destruir honras, para incomprender noblezas…

Los cuatro han dominado el escenario político nacional. Dos de ellos –Balaguer y Leonel– han gobernado por 34 años, y por eso han sido los más vituperados.

A Peña Gómez, que nunca fue presidente, lo negrearon hasta la muerte… Y hasta la nacionalidad le negaron con el fin de descalificarlo para asumir el poder.

Pero con Bosch tampoco tuvieron piedad para atribuirle falsamente debilidades con las que jamás se vio tentado debido a su pureza y desinterés absoluto por los bienes materiales.

¡Con Balaguer…impiadosos!
De Balaguer no se ha respetado ni siquiera su memoria. Sólo Leonel ha cargado como él con tantos vituperios y acusaciones de enriquecimiento ilícito…

Balaguer murió sin un chele, pero por más de 50 años sus detractores le atribuyeron todos los robos imaginables contra el Erario.

Y aún después de su muerte, a la mediocridad le cuesta comprender que la grandeza de hombres de su talla no radica en los teneres materiales.

Balaguer se crecía en el insulto y la descalificación falaz, lo mismo que pasa actualmente con Leonel.

Ganó seis elecciones presidenciales mientras su figura se elevaba ante las descalificaciones de quienes se desgañitaban sin poder alcanzar su grandeza.  Murió a los 95 años conservando tanta influencia en la oposición como ostentó estando en el poder.

Su nombre está escrito en la historia dominicana con alto relieve… Sus detractores son cada vez más pequeños.

Peña Gómez y Juan Bosch
Peña Gómez es considerado el más grande líder de masas que ha tenido el país. Y Juan Bosch el maestro político de generaciones de dominicanos que elevan su imagen como ejemplo de seriedad y honestidad políticas.

Pero ambos han sido también víctimas de la maledicencia de intelectuales mediocres que se empequeñecen a su lado. De Bosch han dicho de todo; de Peña, más todavía…

Balaguer lo dio todo por la política y por el poder… Al morir no dejó bienes materiales de    ninguna naturaleza, y lo poco que tenía –un viejo caserón y sus libros– los donó a la academia y a la caridad pública.

Leonel no tiene riquezas materiales -eso lo saben sus enemigos–, porque ni siquiera la Fundación Global donde trabaja es de su propiedad por ser una sociedad académica sin fines de lucro.

Quizás cuando muera –dentro de 40 años– la mediocridad intelectual le reconocerá su grandeza.

¡Mientras tanto, se honra con tan ilustre compañía!

 

AQUEL INGRATO 25 DE SEPTIEMBRE DE 1963

English: Mural of Francisco Alberto Caamaño De...
English: Mural of Francisco Alberto Caamaño Deño in Bonao, Dominican Republic (Photo credit: Wikipedia)

Escribe: Fulgencio Espinal

            Las intensas jornadas de agitación social que habían precedido al 25 de septiembre de 1963, vislumbraban el desenlace fatal contra la  constitucionalidad consagrada en las urnas el 20 de diciembre de 1962.

            El gobierno revolucionario encabezado por el presidente Bosch había dado señas de identidad que disgustaron al triangulo de la oligarquía integrado por la jerarquía católica, la patronal económica y los generales trujillistas terratenientes, consideraron “lesiva” a sus interés la nueva constitución democrática proclamada el 29 de abril de 1973.

            Excluido el concordato Trujillo-Pio XII y la declaración del Estado Laico desató la furia de los infiernos en la curia vaticana, articulándose un movimiento sedicioso “amenaza de la fe” gritaba los cursillistas de cristiandad militares, los mítines de reafirmación cristiana semanales con la concurrencia de cruzados, sacerdotes e hijas de María sazonaban la tribuna política contra “la constitución materialista” denunciada en sucesivas pastorales publicadas por los obispos, a la campaña contra el “comunismo ateo y disociador” se unieron la patronal de Industrias y la Asociación de Hacendados, unos contra el programa de justicia social perredeista (bodegas populares, precio tope del azúcar y cooperativización de las empresas e ingenios estatales),  otros gritaban “amenaza a la propiedad privada” de la ley de Reforma Agraria que condenaba el minifundio y latifundio. Esa ley, fundamental para el desarrollo de la masa campesina (70% de la población) asustó a los generales y coroneles que se apropiaron ilegalmente de fincas de la Hacienda Fundación (latifundio millonario propiedad de Trujillo), ya que la ley de “Expropiación” las obligaba disponer lo robado para entregarla a los campesinos sin tierra.

            Las “señas de identidad” escribió el periodista  del New York Time Tabb Zsulc, del experimento boschista, “rebelaron” al clan oligárquico enemigo de la democracia con justicia social”.

            A mediados de Julio Bosch denunció que en nombre del “anticomunismo” se conspiraba desde San Isidro señalando al Capellán católico Marcial Silva orientador del plan sedicioso, y apuntando ese activismo en el centro de Enseñanzas de las FAD comandado por el coronel Elías Wessin, la gravedad de la denuncia alertó  el señor Elías Wessin y Wessin, la gravedad de la denuncia alertó al señor Sacha Volman, director del Centro Interamericano.

            Democrático de Desarrollo Social (CIDES) a trabajar por elevar la capacidad de combate de la ciudadanía contra la conspiración oligárquica.

            ¿Quiénes eran Sacha Volman y el CIDES? Volman de nacionalidad rumana-americana, hombre de excelentes relaciones con el gobierno de Kennedy, era asesor político de Bosch y desde el CIDES ayudaba a la gobernabilidad, mantenía excelente relaciones con juventud del PRD y particularmente con José Francisco Peña Gómez, director de Tribuna Democrática. El CIDES funcionaba como Escuela de Formación Política, realizaba cursos y seminarios de formación de “cuadros para la democracia”, la derecha lo denunciaba “centro de adoctrinamiento comunista”. Volman estaba claro en preparar la resistencia en defensa de la democracia con esa finalidad llegó a tener contacto con Manolo Tavarez Justo, líder de la Agrupación política 14 de junio, intentaba coordinar acciones de masas para contrarrestar la conspiración.

            Pero todo fue muy rápido, huelgas de maestros, trabajadores de la CDE y de la administración autónoma, allanaron el camino para el éxito del paro patronal que cerró el alto comercio en Santo Domingo y en Santiago, calificando al gobierno de comunista.

            La tarde del 24 de septiembre, día de las mercedes, no encontraba en el hotel Paz, allí vi al presidente Bosch y a su “asesor” Sacha Volman, preocupados con el movimiento de los militares en San Isidro (en nombre de la Virgen) habían decidido derrocar a Bosch. Y efectivamente, esa madrugada decidió derrocar el gobierno del pueblo. Los guardias juramentaron un Triunvirato de la oligarquía, deportaron al presidente Bosch y derogaron la constitución y sus derechos y libertades ciudadanas.

            Una semana después los estudiantes desatamos la desobediencia civil en la UASD, llamamos al pueblo “rebelarse contra el gobierno golpista”, durante dos días de combate (piedras Vs. Bombas y tiras) mantuvimos en la raya a las tropas antimotines de la Lotería Nacional.

            En medio de un alto de las hostilidades, conversamos con el jefe de las tropas, el joven coronel Francisco Caamaño. El vino a nosotros en son de paz, “yo” en mi calidad de “periodista” me monté en su carro Rambler acompañado  de cuatro estudiantes le eché en cara que el aparecía en el manifiesto golpista  de las FAD firmando el derrocamiento del gobierno del pueblo. El negó que hubiera firmado. “Eso fue inconsulto, yo no soy cómplice de lo que han hecho otros”,  Vislumbrando la esperanza del 24 de abril de 1965.

JUAN BOSCH:ESTUDIO, REFLEXION Y GIRO IDEOLOGICO

Español: Amanecer tras la bandera dominicana y...
Español: Amanecer tras la bandera dominicana y el puente Juan Bosch, en Santo Domingo, República Dominicana (Photo credit: Wikipedia)

Pasadas las elecciones de junio de 1966, impuestas por los norteamericanos y la OEA, las cuales Bosch las calificó de fraude colosal, salió  del país el 28 de noviembre de ese año, rumbo a España, donde se autoexilió. Su estadía le permitió trabajar sobre temas de gran valor para el proceso político nacional. La intervención militar provoco la necesidad de estudiar el proceso político del momento y las raíces históricas que daban lugar a ese momento. Especialmente realizar un trabajo de investigación sobre las características y naturaleza del país y Latinoamérica.

El golpe de estado de 1963 y luego la invasión militar norteamericana produjeron en el profesor Juan Bosch reacciones tempranas dejadas por escrito. La primera muestra de la cual dispongo es la carta, fechada el 20 de junio de 1965 (7) en plena invasión militar, enviada a Sacha Volman, en la cual dice:

“La situación dominicana ha llegado a un punto en que nosotros, los que hemos estado toda una vida hablando de la democracia, no tenemos ningún papel que jugar ni contamos con ninguna fuerza que pueda ayudarnos. En el mismo momento en que fuerzas norteamericanas comenzaron a llegar a santo Domingo, dije que mi vida política había terminado…”  (8)

“Creo, como tú, que el poder norteamericano en el Caribe durara muchos anos, y eso es precisamente lo que hace tan negro el porvenir de la República Dominica (…) a mi me despertaron los norteamericanos a la realidad en una forma brutal. Yo era un perfecto tonto. Yo creía en la democracia en la buena fe yanqui, en su inteligencia. Yo viví, hasta el 25 de septiembre de 1963, con ideas parecidas a las tuyas, con la idea de que los Estados Unidos era un país de gente que era capaz de comprender la realidad latinoamericana y ayudarnos a buscar nuestro camino hacia el porvenir, comencé a dudar el 25 de septiembre, porque aunque no lo he dicho nunca, yo sabía que por lo menos Luther Long estaba conspirando contra el gobierno. Pero realmente vine a despertar a la verdad, el 28 de abril de 1965, y ahora no voy a volver a soñar.

El mes anterior, 8 de enero de 1968 (9) en otra dirigida al mismo Sacha Volma dice:

“… me he quedado sin país, puesto que mi país  se halla a merced de lo que quiere  hacer de el, el poder norteamericano, y al quedarme sin país, me quedo  también sin partido. En vista de que por mucho que lo pienso, mas me convenzo de que ideológicamente no tengo salida en el PRD ni en ninguna otra organización de su tipo”.

Las cartas dirigidas a Sacha Volman que he ido citando son inéditas, me las entrego personalmente el mismo Sacha Volman un día que se presento en mi hogar, treinta años después de recibidas por él. Leídas ahora, guardando el tiempo transcurrido que las reflexiones del profesor Juan Bosch sobre la situación creada por la intervención militar norteamericana y sus efectos sobre la característica y la naturaleza democrática-populista del PRD-, creaban un acorralamiento político casi insalvable.

Sacha Volman era conocedor de la política interna de los Estados Unidos, de origen Rumano y naturalizado norteamericano, y como amigo de Norman Thomas dirigente socialista de los Estados Unidos, y lo era también del sector liberal dentro del sistema político de ese país, sus observaciones y colaboración eran apreciadas, y ahí que los comentarios del profesor Juan Bosch a Sacha Volman eran mensajes claros a un sector dentro del poder político norteamericano sobre el grave error cometido por ese país, si de verdad defendiera el sistema democrático, o quizás peor, una reflexión crítica de la errática política internacional la cual se valoraba en forma diferente, puesto que se creía legitimo el liderazgo por la democracia y el desarrollo del capitalismo del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y estos hechos demostraban todo lo contrario.

En el mismo sentido que copiamos arriba, en carta posterior del 17 de noviembre de ese mismo año de 1968, desde Benidorm, España, le hace a Sacha Volman el siguiente comentario (10):

“… El PRD fue acusado por el presidente de los EE.UU, no por un periodista, de haber desatado una revolución comunista. Nunca antes, en toda la historia, había llegado una autoridad tan elevada a hacer una acusación de ese tipo. Ahora bien después de eso, ¿cómo crees tú que el PRD puede seguir siendo un partido  democrático, vaya a elecciones?

¿Crees tú que las fuerzas de la extrema derecha de Santo Domingo y de los Estados Unidos van a permitir que pueda ir al poder un partido que fue oficialmente acusado, por la primera autoridad del mundo en asunto de anticomunismo, de ser un partido comunista?…”

Finalizando esa carta le interroga:

“Tú te preguntaras: “¿y qué vas hacer entonces del PRD? Y yo contestaría: morir más tarde o  temprano, o bien luchando-cosa inútil- por convencer a sus enemigos de que es democrático o bien dejando de ser democrático o bien disolviéndose. El PRD no tiene ningún papel que jugar ya en la vida política dominicana, por lo menos como partido democrático. Pero aun si aceptamos que el partido lo tiene, no lo tengo yo”.

El profesor Bosch, evidentemente, buscaba persuadir a sacha volman por las razones explicadas y por lo que podía influir sobre el Dr. José Francisco Peña Gómez, debido a la gran amistad que los relaciono hasta su muerte. Por demás, los dirigentes más cercanos a ambos líderes, estábamos enterados de los vínculos creados con Sacha Volman.

Desde que se formo en Costa Rica el centro de formación política, en el participamos varios dirigentes, algunos como el mismo Dr. José Francisco Peña Gómez, Dr. Rafael Alburquerque, Emmanuel Espinal, Dra. Milagros Ortiz Bosch y otros, como en mi caso que participe en 1964 junto al Dr. Rafael Subervi Bonilla y otro compañeros. Es conocido el rol de Sacha Volman para gestionar las condiciones para que la comisión del PRD pudiera venir al país, inmediatamente muerto Trujillo.

Fue en la residencia de Sacha Volman, uno de los lugares, en donde el doctor Peña Gómez y yo nos reunimos en diferentes momentos, para sostener conversaciones autorizadas por el profesor Juan Bosch, especialmente en el 1989 para tratar temas de mutuo interés, sobre las elecciones del 1990. Después de la muerte de Pena Gómez, ocurrida en el 1998, Sacha me entrego copias de una parte de las correspondencias enviadas a el por el profesor Juan Bosch. Sacha era una figura interesante, sobre el se especulaba por sus relaciones con el mundo político liberal norteamericano.

Antes de la intervención militar norteamericana podía justificarse cualquier acercamiento con los liberales norteamericanos, pero con posterioridad a ella todo parecía innecesario y una impertinencia. Así se lo hacía saber el profesor Juan Bosch en formas reiteradas al mismo sacha Volman, por ejemplo, en carta de fecha 9 de junio de 1968, a propósito de que el doctor Peña Gómez iba encabezando una comisión al entierro del asesinado Bobbie Kennedy, le decía: (11)

“… José Francisco cree todavía en la posibilidad de que los Estados Unidos cambien su política sobre la América Latina, y yo creo que la muerte de Bobbie (Kennedy) demuestra que los norteamericanos no pueden cambiar nada, al contrario, irán cada vez más hacia la locura internacional aunque se reiteren de Vietnam”.

A seguidas el profesor Bosch dice que el Dr. Peña Gómez le comunico su viaje a Estados Unidos, la noche antes de su salida y expresa: “… yo le dije que estaba bien porque no podía hacer otra cosa. Pero no lo apruebo. No apruebo nada que signifique el menor esfuerzo para llegar a un entendimiento con los norteamericanos, porque ellos buscan sirvientes, no aliados…”

Y como quien busca brecha para salvar diferencias con el Dr. Peña Gómez, termina diciendo: “… Pero comprendo que José Francisco  mantenga su esperanza porque habiendo sido un demócrata convencido le cuesta mucho trabajo y mucho dolor aceptar que la democracia norteamericana es una mentira monumental y ya no puede volver a ser lo que fue.”

Las diferencias de enfoque ideológicos entre el profesor Juan Bosch y el doctor José Francisco Peña Gómez estaban aflorando y esta carta de 1968 las pone en texto escrito. Esas diferencias pasaron a ser insalvables cinco años más tarde, porque definían, en uno y el otro, cuál era el camino a transitar.

El doctor Peña Gómez no se atrevía a contrariar al profesor Juan Bosch, a quien consideraba como un padre, pero, en su momento, el sector del PRD que buscaba lucros e interés personales llevando al PRD a una elecciones, presionaba al doctor Peña Gómez con halagos y haciendo creer que se acogían a su liderato, realmente para ello no importaba la ausencia total de transparencia de esos comicios y sus consecuencias para el país y el mismo PPRD.

Previamente, en esa carta citada, dirigida a Sacha Volman, del 9 de junio de 1968, el profesor Bosch enfatiza:

“… le duele a José Francisco que lo acusen –y nos acusen- de comunista. Y yo me pregunto si hay manera de cambiar esa situación. Nada puede cambiarla. Fue Johnson, el presidente de los Estados Unidos quien nos acuso de comunista, y nadie podrá quitarnos esa acusación de encima. Pero no tiene ningún sentido querer demostrar que no somos comunista si resulta que nuestro enemigos están convencidos de que lo somos. Lo que tienen que hacer todos los dominicanos que quieren transformar su país en otra cosa precisamente romper sus nexos con esa llamada democracia norteamericana y luchar en otro campo. Todo lo demás es perder el tiempo y energías”.

Esos argumentos no eran compartidos por el destinatario de esas cartas, el amigo Sacha Volman, mucho menos por el doctor José Francisco Peña Gómez, quien creyó posible lograr el poder y transformar la sociedad dominicana por la vía electoral.

El tiempo que transcurría era para acentuar las diferencias entre ambos. Se deba un trance histórico que terminaría creando mucha confusión en el doctor Peña Gómez, quien realmente creyó posible ganar unas elecciones y producir reformas. Las diferencias fueron acentuadas iniciando el año 1970 y en un momento el profesor Juan Bosch se refirió al liderazgo del doctor Peña Gómez y al de él en formas públicas, lo cual hizo de sus alocuciones, el 20 de mayo de 1970, con estas palabras:

“ ¿ Cual otro partido, no solo aquí sino en toda América Latina, puede presentar más de un líder nacional?, Que significa eso? .

Se respondió: “Pues significa mucho de lo que puede creer cualquiera que no vea los fenómenos políticos con profundidad, significa que las masas del PRD, representantes verdaderas de lo que es este pueblo, tienen vigor suficiente para producir y mantener más de un líder, y para quererlos, respetarlos y defenderlos, y significa además que entre esos líderes no hay envidias, no hay luchas, no hay esa competencia de mala ley que se dan a menudo en las agrupaciones políticas”.El profesor Juan Bosch hablaba así al mes y unos días de haber regresado al país, en una alocución radial del 20 de mayo de 1970, como hemos dicho, y venia con un plan muy definido de transformar al PRD en un partido organizado, disciplinado y con una idolología bien definida. En cambio había dentro del PRD un sector que solo quería que este participara en los procesos electorales

Pasadas las elecciones de junio de 1966, impuestas por los norteamericanos y la OEA, las cuales Bosch las calificó de fraude colosal, salió  del país el 28 de noviembre de ese año, rumbo a España, donde se autoexilió. Su estadía le permitió trabajar sobre temas de gran valor para el proceso político nacional. La intervención militar provoco la necesidad de estudiar el proceso político del momento y las raíces históricas que daban lugar a ese momento. Especialmente realizar un trabajo de investigación sobre las características y naturaleza del país y Latinoamérica.

El golpe de estado de 1963 y luego la invasión militar norteamericana produjeron en el profesor Juan Bosch reacciones tempranas dejadas por escrito. La primera muestra de la cual dispongo es la carta, fechada el 20 de junio de 1965 (7) en plena invasión militar, enviada a Sacha Volman, en la cual dice:

“La situación dominicana ha llegado a un punto en que nosotros, los que hemos estado toda una vida hablando de la democracia, no tenemos ningún papel que jugar ni contamos con ninguna fuerza que pueda ayudarnos. En el mismo momento en que fuerzas norteamericanas comenzaron a llegar a santo Domingo, dije que mi vida política había terminado…”  (8)

“Creo, como tú, que el poder norteamericano en el Caribe durara muchos anos, y eso es precisamente lo que hace tan negro el porvenir de la República Dominica (…) a mi me despertaron los norteamericanos a la realidad en una forma brutal. Yo era un perfecto tonto. Yo creía en la democracia en la buena fe yanqui, en su inteligencia. Yo viví, hasta el 25 de septiembre de 1963, con ideas parecidas a las tuyas, con la idea de que los Estados Unidos era un país de gente que era capaz de comprender la realidad latinoamericana y ayudarnos a buscar nuestro camino hacia el porvenir, comencé a dudar el 25 de septiembre, porque aunque no lo he dicho nunca, yo sabía que por lo menos Luther Long estaba conspirando contra el gobierno. Pero realmente vine a despertar a la verdad, el 28 de abril de 1965, y ahora no voy a volver a soñar.

El mes anterior, 8 de enero de 1968 (9) en otra dirigida al mismo Sacha Volma dice:

“… me he quedado sin país, puesto que mi país  se halla a merced de lo que quiere  hacer de el, el poder norteamericano, y al quedarme sin país, me quedo  también sin partido. En vista de que por mucho que lo pienso, mas me convenzo de que ideológicamente no tengo salida en el PRD ni en ninguna otra organización de su tipo”.

Las cartas dirigidas a Sacha Volman que he ido citando son inéditas, me las entrego personalmente el mismo Sacha Volman un día que se presento en mi hogar, treinta años después de recibidas por él. Leídas ahora, guardando el tiempo transcurrido que las reflexiones del profesor Juan Bosch sobre la situación creada por la intervención militar norteamericana y sus efectos sobre la característica y la naturaleza democrática-populista del PRD-, creaban un acorralamiento político casi insalvable.

Sacha Volman era conocedor de la política interna de los Estados Unidos, de origen Rumano y naturalizado norteamericano, y como amigo de Norman Thomas dirigente socialista de los Estados Unidos, y lo era también del sector liberal dentro del sistema político de ese país, sus observaciones y colaboración eran apreciadas, y ahí que los comentarios del profesor Juan Bosch a Sacha Volman eran mensajes claros a un sector dentro del poder político norteamericano sobre el grave error cometido por ese país, si de verdad defendiera el sistema democrático, o quizás peor, una reflexión crítica de la errática política internacional la cual se valoraba en forma diferente, puesto que se creía legitimo el liderazgo por la democracia y el desarrollo del capitalismo del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y estos hechos demostraban todo lo contrario.

En el mismo sentido que copiamos arriba, en carta posterior del 17 de noviembre de ese mismo año de 1968, desde Benidorm, España, le hace a Sacha Volman el siguiente comentario (10):

“… El PRD fue acusado por el presidente de los EE.UU, no por un periodista, de haber desatado una revolución comunista. Nunca antes, en toda la historia, había llegado una autoridad tan elevada a hacer una acusación de ese tipo. Ahora bien después de eso, ¿cómo crees tú que el PRD puede seguir siendo un partido  democrático, vaya a elecciones?

¿Crees tú que las fuerzas de la extrema derecha de Santo Domingo y de los Estados Unidos van a permitir que pueda ir al poder un partido que fue oficialmente acusado, por la primera autoridad del mundo en asunto de anticomunismo, de ser un partido comunista?…”

Finalizando esa carta le interroga:

“Tú te preguntaras: “¿y qué vas hacer entonces del PRD? Y yo contestaría: morir más tarde o  temprano, o bien luchando-cosa inútil- por convencer a sus enemigos de que es democrático o bien dejando de ser democrático o bien disolviéndose. El PRD no tiene ningún papel que jugar ya en la vida política dominicana, por lo menos como partido democrático. Pero aun si aceptamos que el partido lo tiene, no lo tengo yo”.

El profesor Bosch, evidentemente, buscaba persuadir a sacha volman por las razones explicadas y por lo que podía influir sobre el Dr. José Francisco Peña Gómez, debido a la gran amistad que los relaciono hasta su muerte. Por demás, los dirigentes más cercanos a ambos líderes, estábamos enterados de los vínculos creados con Sacha Volman.

Desde que se formo en Costa Rica el centro de formación política, en el participamos varios dirigentes, algunos como el mismo Dr. José Francisco Peña Gómez, Dr. Rafael Alburquerque, Emmanuel Espinal, Dra. Milagros Ortiz Bosch y otros, como en mi caso que participe en 1964 junto al Dr. Rafael Subervi Bonilla y otro compañeros. Es conocido el rol de Sacha Volman para gestionar las condiciones para que la comisión del PRD pudiera venir al país, inmediatamente muerto Trujillo.

Fue en la residencia de Sacha Volman, uno de los lugares, en donde el doctor Peña Gómez y yo nos reunimos en diferentes momentos, para sostener conversaciones autorizadas por el profesor Juan Bosch, especialmente en el 1989 para tratar temas de mutuo interés, sobre las elecciones del 1990. Después de la muerte de Pena Gómez, ocurrida en el 1998, Sacha me entrego copias de una parte de las correspondencias enviadas a el por el profesor Juan Bosch. Sacha era una figura interesante, sobre el se especulaba por sus relaciones con el mundo político liberal norteamericano.

Antes de la intervención militar norteamericana podía justificarse cualquier acercamiento con los liberales norteamericanos, pero con posterioridad a ella todo parecía innecesario y una impertinencia. Así se lo hacía saber el profesor Juan Bosch en formas reiteradas al mismo sacha Volman, por ejemplo, en carta de fecha 9 de junio de 1968, a propósito de que el doctor Peña Gómez iba encabezando una comisión al entierro del asesinado Bobbie Kennedy, le decía: (11)

“… José Francisco cree todavía en la posibilidad de que los Estados Unidos cambien su política sobre la América Latina, y yo creo que la muerte de Bobbie (Kennedy) demuestra que los norteamericanos no pueden cambiar nada, al contrario, irán cada vez más hacia la locura internacional aunque se reiteren de Vietnam”.

A seguidas el profesor Bosch dice que el Dr. Peña Gómez le comunico su viaje a Estados Unidos, la noche antes de su salida y expresa: “… yo le dije que estaba bien porque no podía hacer otra cosa. Pero no lo apruebo. No apruebo nada que signifique el menor esfuerzo para llegar a un entendimiento con los norteamericanos, porque ellos buscan sirvientes, no aliados…”

Y como quien busca brecha para salvar diferencias con el Dr. Peña Gómez, termina diciendo: “… Pero comprendo que José Francisco  mantenga su esperanza porque habiendo sido un demócrata convencido le cuesta mucho trabajo y mucho dolor aceptar que la democracia norteamericana es una mentira monumental y ya no puede volver a ser lo que fue.”

Las diferencias de enfoque ideológicos entre el profesor Juan Bosch y el doctor José Francisco Peña Gómez estaban aflorando y esta carta de 1968 las pone en texto escrito. Esas diferencias pasaron a ser insalvables cinco años más tarde, porque definían, en uno y el otro, cuál era el camino a transitar.

El doctor Peña Gómez no se atrevía a contrariar al profesor Juan Bosch, a quien consideraba como un padre, pero, en su momento, el sector del PRD que buscaba lucros e interés personales llevando al PRD a una elecciones, presionaba al doctor Peña Gómez con halagos y haciendo creer que se acogían a su liderato, realmente para ello no importaba la ausencia total de transparencia de esos comicios y sus consecuencias para el país y el mismo PPRD.

Previamente, en esa carta citada, dirigida a Sacha Volman, del 9 de junio de 1968, el profesor Bosch enfatiza:

“… le duele a José Francisco que lo acusen –y nos acusen- de comunista. Y yo me pregunto si hay manera de cambiar esa situación. Nada puede cambiarla. Fue Johnson, el presidente de los Estados Unidos quien nos acuso de comunista, y nadie podrá quitarnos esa acusación de encima. Pero no tiene ningún sentido querer demostrar que no somos comunista si resulta que nuestro enemigos están convencidos de que lo somos. Lo que tienen que hacer todos los dominicanos que quieren transformar su país en otra cosa precisamente romper sus nexos con esa llamada democracia norteamericana y luchar en otro campo. Todo lo demás es perder el tiempo y energías”.

Esos argumentos no eran compartidos por el destinatario de esas cartas, el amigo Sacha Volman, mucho menos por el doctor José Francisco Peña Gómez, quien creyó posible lograr el poder y transformar la sociedad dominicana por la vía electoral.

El tiempo que transcurría era para acentuar las diferencias entre ambos. Se deba un trance histórico que terminaría creando mucha confusión en el doctor Peña Gómez, quien realmente creyó posible ganar unas elecciones y producir reformas. Las diferencias fueron acentuadas iniciando el año 1970 y en un momento el profesor Juan Bosch se refirió al liderazgo del doctor Peña Gómez y al de él en formas públicas, lo cual hizo de sus alocuciones, el 20 de mayo de 1970, con estas palabras:

“ ¿ Cual otro partido, no solo aquí sino en toda América Latina, puede presentar más de un líder nacional?, Que significa eso? .

Se respondió: “Pues significa mucho de lo que puede creer cualquiera que no vea los fenómenos políticos con profundidad, significa que las masas del PRD, representantes verdaderas de lo que es este pueblo, tienen vigor suficiente para producir y mantener más de un líder, y para quererlos, respetarlos y defenderlos, y significa además que entre esos líderes no hay envidias, no hay luchas, no hay esa competencia de mala ley que se dan a menudo en las agrupaciones políticas”.El profesor Juan Bosch hablaba así al mes y unos días de haber regresado al país, en una alocución radial del 20 de mayo de 1970, como hemos dicho, y venia con un plan muy definido de transformar al PRD en un partido organizado, disciplinado y con una idolología bien definida. En cambio había dentro del PRD un sector que solo quería que este participara en los procesos electorales para ellos pasar a ser electos a posiciones al congreso o a los municipios, o en el peor de los casos sector conservador temeroso de que el PRD iniciara pasos de distanciamiento mayor con los norteamericanos y defendiera al frente oligárquico.

para ellos pasar a ser electos a posiciones al congreso o a los municipios, o en el peor de los casos sector

conservador temeroso de que el PRD iniciara pasos de distanciamiento mayor con los norteamericanos y defendiera al frente oligárquico.