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Capital Político: Leonel Y Danilo

Foto de Rosario Espinal para BlogRosario Espinal

Así como se habla de capital en sentido económico, de capital humano para referirse a las capacidades de las personas, y de capital social a las redes de relaciones que mejoran las oportunidades de vida, también hay capital político que refiere al aval ciudadano de la gestión política.

Cuando Leonel Fernández volvió al poder en el año 2004, tenía un gran capital político. El gobierno de Hipólito Mejía había colapsado en medio de una crisis económica y el desatinado intento reeleccionista. La población dio a Fernández el timón de la nación con 57% de los votos, el porcentaje más alto registrado hasta la fecha por un candidato presidencial durante el período democrático que se inició en 1978.

El restablecimiento de la estabilidad macroeconómica trajo confianza al país y permitió un repunte en los niveles de aprobación de la figura presidencial y de muchas instituciones públicas, tal cual revelan las encuestas comparativas de esos años.

Con ese capital político, Fernández se embarcó durante ocho años en la construcción de grandes obras de infraestructura, algunas controversiales como el Metro de Santo Domingo, e hizo casi todo lo que se propuso, independientemente del nivel de apoyo popular con que contara, aunque siempre aseguró apoyo en las altas esferas. En su reforma constitucional consiguió además incluir al PRD a través del pacto con Miguel Vargas.

En los momentos de mayor oposición a algún proyecto, Fernández llamaba al Palacio Nacional a los directores de medios de comunicación para concitar su apoyo; o a veces las protestas coincidían con sus estadías fuera del país.

En la psiquis política dominicana, Leonel Fernández había reemplazado a Joaquín Balaguer en el caudillismo ilustrado y eso le dio margen de rejuego político. Además, ha comandado la masa balaguerista y sus organizaciones políticas.

Enfocado en construir grandes obras de infraestructura, cambiar la Constitución para restablecer la reelección indefinida (no consecutiva), moldear las Altas Cortes, y fomentar un proceso de acumulación de capital entre sus colaboradores, Fernández perdió conexión con las necesidades y demandas del pueblo dominicano.

El punto de inflexión fue la lucha por el 4% del PIB para la educación. La insistencia de Fernández en desestimar esa legítima demanda develó un mal uso de capital político. En el 2011, su popularidad declinó, y en ese contexto la popularidad de Hipólito Mejía repuntó de manera inesperada.

Sin duda, Leonel Fernández cuenta con una base electoral propia y una estructura de poder político y económico que lo coloca en una posición preeminente en la vida política dominicana, pero su declive en popularidad documentado en diversas encuestas, fue producto del desencanto de muchos con su estilo de gobernar a espaldas de las necesidades y aspiraciones de amplios segmentos de la población.

Danilo Medina no cuenta con los recursos discursivos de Fernández ni tiene aún una base electoral propia, pero ha llenado el hueco que dejó su antecesor estableciendo cercanía con la gente, mostrando frugalidad, y atendiendo algunas necesidades de la población. Esta es la fuente de su capital político.

Hacia adelante, el desafío de Medina es cuáles medidas tomar y qué proyectos impulsar para mantener en alto su popularidad, y por ende, disponer de capital político para accionar en un contexto adverso de bajo crecimiento económico y precariedades sociales acumuladas.

Invertir recursos en servicios públicos para mejorar significativamente el nivel de vida de la gente requiere combatir la corrupción y la ineficiencia en la administración pública. Pero un año después de la inauguración del gobierno, la pregunta se mantiene en el tintero: ¿se embarcará Danilo Medina en esta tarea o será buchipluma no más?

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2013/8/20/494959/Capital-politico-Leonel-y-Danilo

 
 

 

 

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Trujillo, Balaguer y Leonel

POR RAFAEL NUÑEZ

Cuando mataron al tirano dominicano, era un niño que apenas caminaba. No había cumplido los tres años, de manera que las informaciones que tengo en mi disco duro, las incorporé leyendo publicaciones, asistiendo a charlas y observando audiovisuales sobre la Era de Trujillo. No puedo tener, pues, vivencias que me recuerden nada de aquella época.

La cara oscura del dictador es bien conocida y repudiada hasta por sus colaboradores que aún viven. El régimen no podía ser más opresor, criminal y todo lo que se pueda adjetivar con tal de calificarlo como violador de los derechos humanos. Hay otra faceta que tiene que ver con el desarrollo de infraestructura, que los anti trujillistas omiten, pero no abundo en ello porque no soy ni pretendo ser apologista del trujillismo.

No albergo temor alguno de que puedan estigmatizarme porque planteo mi parecer independiente, sin narigoneo del pro ni de anti trujillistas. En una cosa sí estoy claro: la libertad de la que gozo con mi familia y amigos es producto de la sangre derramada por valientes dominicanos, y ese solo elemento es suficiente para estar feliz de no vivir en una dictadura.

Cuando hacemos historia, periodismo, cine, investigación científica o cualquier otra actividad profesional cuyo fin sea acercarnos a la realidad de los hechos pasados y presentes, debemos quitarnos la venda de la pasión religiosa, política, étnica, racial, o de los egos desenfrenados. El investigador tiene que hacer un gran esfuerzo para no apasionarse o lucir tendencioso, de manera que el producto final de su trabajo se perciba con el crisol de la independencia, de manera que el público tenga la oportunidad de sacar conclusiones propias.

Un documento histórico tiene más contundencia que cien páginas de palabras afirmando que Trujillo fue un criminal. En definitiva, no son los personajes quienes construyen la historia, son las fuerzas sociales y las circunstancias que llevan al ser humano a jugar un rol en un determinado momento. Como dijo José Ortega y Gasset: “El hombre es él y sus circunstancias”.

Rafael Leonidas Trujillo no es la figura que conocemos solo porque dependiera de sus egos. En definitiva, hay responsabilidad también de las fuerzas sociales que lo auparon en circunstancias muy específicas. No se debe vender la idea, pues, de que fue un dictadorcito amanerado porque tenía voz aflautada, o un renacuajo que no tenía dominio de sus emociones.

Desde antes de sustituir al otro dictador, Horacio Vásquez de la Presidencia de la República, Rafael L. Trujillo Molina fue capaz de poner a las órdenes de su causa política futura, a la intelectualidad de entonces; me refiero a Manuel Arturo Peña Batlle, Rafael Estrella Ureña, J. María Incháustegui, Albert Font Bernard, Domingo Moreno Jiménez y Joaquín Balaguer, entre otros. ¿Fue por ser un tarado o falto de inteligencia que Trujillo puso a su servicio a las mentes más lúcidas del país? Rotundamente no.

Cuando se pasa balance de los 31 años de aquellos gobiernos, nos ocurre como en la pelota, que una vez auscultamos cualidades en uno de nuestros deportistas, adoptamos uno de dos extremos. Decimos que se trata de un súper astro de la disciplina, o murmuramos por lo bajo y en los diarios de circulación nacional, escribimos que Fulano y Zutano son unos fracasados. El extremismo y la pasión son dos cualidades en nuestras cortas perspectivas para analizar personajes y hechos.

Lo propio ocurre cuando se habla del doctor Joaquín Balaguer, de quien en mi época juvenil, que esa sí la viví, escuché horrores del líder de los reformistas. Nadie tiene que contarme, por ejemplo, que fueron los mismos anti balagueristas de hoy, los artífices de las campañas contra el más ducho de quienes han ostentado el poder. Desde muñequito de papel, pasando por la acusación de homosexual, dicho con palabras que me las ahorro, soportó estoicamente Joaquín Balaguer Ricardo. De sus actuaciones, sus omisiones y desenfrenos, nadie me puede contar. El encabezó tres períodos de gobiernos que, en términos de libertades públicas, son aborrecibles. También hay que decir a favor de la verdad histórica, el contexto en que asumió el gobierno en 1966. Fueron sus más enconados defensores que le dieron la oportunidad de oro para que después de la era de los 12 años, Balaguer resurgiera como el Ave Fénix para que pudiera hacer 10 años más, con un estilo de gobernar adecuado a las circunstancias, lo que para muchos representó su reivindicación en el orden político.

A las generaciones que pertenecen nuestros hijos y nietos no se les debe vender imágenes distorsionadas de los actores políticos que jugaron un rol estelar en nuestra historia reciente. Cuando desdibujamos la personalidad de ellos, estamos manipulando la realidad. Si no los presentamos como fueron, quitamos la oportunidad a los jóvenes de que vean todas las facetas. Ni Trujillo ni Balaguer fueron renacuajos políticos. Se puede estar en desacuerdo con ellos, y de hecho, buena parte de este país reprocha sus estilos, pero tenemos que presentar las dos caras de la moneda, si el objetivo de la obra es hacer historia, ya sea audiovisual o un documento impreso que sirva para la posteridad. Si uno es parte afectada por esos gobiernos, lo mejor es guardar distancia y no embarcarse en escribir la historia desde un solo ángulo.

Desde Horacio Vásquez hasta nuestros días, se puede afirmar que Trujillo, en los 31 años de dictadura, y Balaguer, en sus primeras tres administraciones, violentaron los derechos fundamentales de nuestros ciudadanos, pero si se escribe la historia sin pasión, debemos colocarlos en su justa dimensión, pues cuando tratan de empequeñecerlos políticamente por envidia, mezquindad o problemas personales, quien lo hace se disminuye a sí mismo y a quienes los adversaron. Los héroes del 30 de mayo no pueden sentirse felices cuando se afirma que a quien mataron fue un mequetrefe o dictadorcito.

En la última etapa histórica, hemos tenido la fortuna de vivir en democracia, de tener a otro líder, Leonel Fernández, quien tras la muerte de Peña, Balaguer y Bosch, ha sido presidente en múltiples ocasiones, igual que Horacio Vásquez, Ulises Heureaux, Pedro Santana, Rafael L. Trujillo y Joaquín Balaguer, con la diferencia de que el hijo de doña Yolanda ha gobernado democráticamente, promoviendo y respetando los derechos fundamentales de los dominicanos, y auspiciando el desarrollo del país, aparte de que no usó el cargo para hacer una modificación constitucional que le permitiera perpetuarse en el poder de manera continua.

TOMADO DE DIARIO LIBRE

 

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… Y en eso llegó Fidel”: La dulce enfermedad del centrismo

Pablo McKinney

“… y seguir de modo cruel, con la infamia como escudo, difamando a los barbudos… y en eso llegó Fidel”. Carlos Puebla y sus tradicionales.

Esto de barrer pa’ dentro… buscando el Centro, es una estrategia política que dio excelentes resultados a un doctor Peña Gómez que, visionario (y lustros antes del fin de la Guerra Fría), miró más allá de la curva….encontró luz al final del túnel, y raudo y veloz buscó amparo en la Internacional Socialista y sobre todo en los llamados liberales de Washington encabezados entonces por el presidente Carter. (Para entonces, para cierta izquierda sonámbula criolla todo contacto con Washington era una traición a la patria y te convertía “ipsofactamente” en agente de la CIA).

Con ellos y el voto del sufrido pueblo dominicano logró José Francisco sacar del Palacio Nacional a Joaquín Balaguer.

Casi 20 años después de aquel agosto de 1978, -entre 1995 y 1999-, Temo Montás, Danilo Medina y Leonel Fernández, con el visto bueno de la mayoría del Comité Político morado, tomaron el mismo camino… barrieron pa’ dentro buscando el centro y ahí están los resultados.

Hoy presidente, Danilo Medina ha dado continuidad y ha profundizando esa política de centro que con éxito ejecutó Leonel  Fernández. (En esa profundización está la “naiboa”).

El presidente Medina tiene bien claro que no es correcto que un mandatario rompa con su base política y social que le llevó al poder, sí, pero también sabe que en la política de hoy, para ser exitoso se debe de ser plural, nada sectario… y centrista de vicio. Barrer pa’ dentro. Eso. Eso, profesor, la dulce enfermedad del centrismo.

Se trata de que en el barco gubernamental quepan todos… o casi todos, incluidos los más cáusticos, cínicos, irrespetuosos, corrosivos, y/o “insultosos” enemigos de antes, al fin, la política siempre ha hecho extraños compañero de cama, que nos decía Fraga en las Españas.

Es la democracia y sus imperfecciones, imponiendo sus reglas electorales y de lucha mediática. Por algo la democracia es el peor de los sistemas políticos, con la única excepción de todos los demás, según Sir Churchill.

El gobierno no va romper con la ortodoxia peledeísta, ni arrebatará del todo los botines entregados (en pago a servicios electorales prestados) a los partidos y partiduchos de su Bloque Progresista, Cancillería incluida. Pero muy correctamente seguirá ofertando amores y acariciando egos, repartiendo abrazos entre esa sociedad civil que la torpeza perredeísta dejó huérfana. Amigos de ultima instancia y tantos años, ay, ¿Te acuerdas, Milagros, te acuerdas Hugo, te acuerdas José Francisco… debajo de la tierra? Mi casa era llamada la casa de las flores. Era una bella casa…”. (Neruda. “Explico algunas cosas”.)

El PRD se olvidó de Peña y sus postulados de participación social, y eso le  alejó del poder… y de cierta sociedad civil poderosa, dominante, imperial y casi determinante en la lucha mediática de programas y diarios…

“Y en eso llegó Fidel” a barrer pa’ dentro… buscando el Centro.

 

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Leonel entre los grandes

  • César Medina 

José Báez Guerrero observaba ayer un fenómeno tan interesante como sintomático: Leonel Fernández ha sido incorporado a la exclusiva lista de los líderes más calumniados que ha tenido la República en medio siglo de historia.

Sus distinguidos compañeros son tres, precisamente los más grandes líderes que ha tenido el país en estos últimos 50 años: Juan Bosch, Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez

Leonel integra la cuarteta contra la que se ha ensañado la mediocridad nacional desde que en 1961 –hace 52 años– retornó la democracia después de tres décadas de tiranía.

No vaya nadie a pensar que todo esto es fortuito… Es producto de nuestras miserias humanas, de nuestra extraordinaria capacidad para enlodar conductas, para destruir honras, para incomprender noblezas…

Los cuatro han dominado el escenario político nacional. Dos de ellos –Balaguer y Leonel– han gobernado por 34 años, y por eso han sido los más vituperados.

A Peña Gómez, que nunca fue presidente, lo negrearon hasta la muerte… Y hasta la nacionalidad le negaron con el fin de descalificarlo para asumir el poder.

Pero con Bosch tampoco tuvieron piedad para atribuirle falsamente debilidades con las que jamás se vio tentado debido a su pureza y desinterés absoluto por los bienes materiales.

¡Con Balaguer…impiadosos!
De Balaguer no se ha respetado ni siquiera su memoria. Sólo Leonel ha cargado como él con tantos vituperios y acusaciones de enriquecimiento ilícito…

Balaguer murió sin un chele, pero por más de 50 años sus detractores le atribuyeron todos los robos imaginables contra el Erario.

Y aún después de su muerte, a la mediocridad le cuesta comprender que la grandeza de hombres de su talla no radica en los teneres materiales.

Balaguer se crecía en el insulto y la descalificación falaz, lo mismo que pasa actualmente con Leonel.

Ganó seis elecciones presidenciales mientras su figura se elevaba ante las descalificaciones de quienes se desgañitaban sin poder alcanzar su grandeza.  Murió a los 95 años conservando tanta influencia en la oposición como ostentó estando en el poder.

Su nombre está escrito en la historia dominicana con alto relieve… Sus detractores son cada vez más pequeños.

Peña Gómez y Juan Bosch
Peña Gómez es considerado el más grande líder de masas que ha tenido el país. Y Juan Bosch el maestro político de generaciones de dominicanos que elevan su imagen como ejemplo de seriedad y honestidad políticas.

Pero ambos han sido también víctimas de la maledicencia de intelectuales mediocres que se empequeñecen a su lado. De Bosch han dicho de todo; de Peña, más todavía…

Balaguer lo dio todo por la política y por el poder… Al morir no dejó bienes materiales de    ninguna naturaleza, y lo poco que tenía –un viejo caserón y sus libros– los donó a la academia y a la caridad pública.

Leonel no tiene riquezas materiales -eso lo saben sus enemigos–, porque ni siquiera la Fundación Global donde trabaja es de su propiedad por ser una sociedad académica sin fines de lucro.

Quizás cuando muera –dentro de 40 años– la mediocridad intelectual le reconocerá su grandeza.

¡Mientras tanto, se honra con tan ilustre compañía!

 

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Los Palmeros -comandos de la Resistencia- 41 años después

DEL 31 DE JULIO AL 8 DE AGOSTO DEL 1967, SE CELEBRÓ EN LA HABANA, CUBA, LA PRIMERA CONFERENCIA DE SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS DE AMÉRICA LATINA (OLAS) CON LA ANFITRIONÍA DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE CUBA Y DEL COMANDANTE FIDEL CASTRO, Y CON LA ASISTENCIA DE DELEGACIONES PROVENIENTES DE LOS CINCO CONTINENTES.
AMAURY GERMÁN ARISTY (GERARDO SÁNCHEZ), MIEMBRO DEL BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO 14 DE JUNIO, FUE ELEGIDO COMO VICEPRESIDENTE DE LA MISMA. PARA ESA FECHA, SE ENCONTRABA YA EN TERRITORIO CUBANO EL GRUESO DEL EQUIPO DE DIRIGENTES Y MILITANTES CATORCISTAS, ENVIADOS A RECIBIR ENTRENAMIENTO MILITAR.
El 25 de octubre del 1967, dieciséis días después de que las agencias internacionales de noticias dieran a conocer la caída del Ché Guevara, en Bolivia, los teletipos de la época transmitieron por el mundo una información dando cuenta de la “desaparición en Holanda del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, a la sazón agregado militar de la embajada dominicana en Londres. Se daba inicio así a la llamada OPERACIÓN ESTRELLA.
Entre junio y julio del 1967, el equipo de dirigentes y militantes del 1J4, encabezado por Homero Hernández Vargas, salió hacia la República Popular China a entrenarse militarmente, con el objetivo de a su regreso al país, conjuntamente con el equipo enviado a Cuba, constituir la fuerza estratégica guerrillera, responsable del relanzamiento de la lucha armada, en las zonas de Ocoa, Padre Las Casas y Bonao.
Sin embargo, contrario a lo diseñado y planificado por la dirección del MR1J4, los planes y proyectos para relanzar la lucha armada se vieron seriamente afectados por el mensaje que dirigiera a la nación el ex presidente Joaquín Balaguer, el 4 de febrero del 1967, poniendo en conocimiento de la opinión pública nacional e internacional, con lujos de detalles, de la existencia de un “plan subversivo del comunismo internacional”. El incremento de la escalada represiva a nivel nacional, golpea severamente los planes catorcistas, con la caída el 10 de febrero del 67 en las lomas de Ocoa, de Orlando Mazara y posteriormente, el 4 de mayo del 1967, de los compañeros Luis De Peña (Parrish) y Reyes Saldaña. Otros dos elementos: el retorno al país del grueso del equipo enviado a China, portadores de ideas y propuestas, planes y proyectos, diametralmente opuestos a la línea oficial prevaleciente hasta entonces y, por otro lado, el mantenimiento o retención (voluntaria o forzada) del equipo enviado a Cuba contribuirían decisivamente al deterioro de la autoridad y la disciplina internas y fomentarían la confusión y la desconfianza, a todos los niveles, en el Movimiento Revolucionario 1J4.
Precisamente, en su carta-testimonio, Amaury Germán Aristy, contextualiza los motivos que los llevaron a entregarse a la formación de un nuevo movimiento revolucionario, bajo la dirección del compañero Román, señalando lo siguiente: “Si bien una parte de Los Palmeros arribó a ese país (Cuba) sin tener un criterio claro y correcto sobre la necesidad de la guerra, con la cabeza llena de tesis sobre el partido, la lucha ideológica y la polémica internacional, etc., otra parte, la última en llegar con Gerardo, llevaban ya, desde nuestro país, no solo la línea de la guerra como política oficial del 14 de Junio; sino, además, planes concretos para iniciarla. Que luego los dirigentes del 14 de Junio desertaran de esa línea es harina de otro costal …”
Hoy, podemos afirmar que el surgimiento de los Comandos de la Resistencia, como resultado del acuerdo, que a finales del 1967, en La Habana, Cuba, hicieran Los Palmeros, encabezados por Amaury Germán Aristy, con el Coronel de Abril y Héroe Nacional, Francisco Alberto Caamaño Deñó, al tiempo que marcó la entrada en escena de un nuevo movimiento revolucionario, profundizó la crisis de identidad y disolución del MR1J4. A menos de un año, las filas del 14 de Junio serían estremecidas por otras rupturas y separaciones, que dieron lugar a un nuevo sistema de lealtades y complicidades, de unidad de propósitos y acción, sin que en la mayoría de los casos, durante ese período (1967-1973) se mellaran las amistades y los afectos cultivados durante más de un lustro de militancia compartida. De las entrañas del 1J4, a mediados del 1968, surgirían: la Línea Roja del MR1J4, la Unión de Lucha por una Nueva Quisqueya, la Unión del Trabajo de la República Dominicana y el grupo de ex miembros del Comité Central.
En los inicios de la segunda década del siglo XXI, ninguno de esos grupos existe en la escena política nacional. La parte sobreviviente de cada uno de ellos tiene diferentes visiones y actitudes frente al presente y al futuro de la nación dominicana, y participa de la política partidarista desde espacios tanto tradicionales como alternativos. Frente al pasado, que para muchos de nosotros fue el tiempo de nuestra primera juventud, compartimos, salvo algunas excepciones, un mismo sentimiento de no arrepentimiento y de orgullo por nuestra manera de vivir y luchar en ese tramo de nuestras existencias.
Al congregarnos aquí, 46 años después del nacimiento de los Comandos de la Resistencia, a 41 años de los combates de Las Américas, y 40 años de Playa Caracoles, buscamos encontrar juntos respuestas a muchas preguntas e interrogantes que todavía pululan en nuestros pensamientos, en torno a una serie de hechos, escenarios y personajes, que fueron protagonistas o actores de los mismos. No nos anima ni el odio ni el deseo de la venganza; pero mucho menos el de tender un manto de olvido y de perdón sobre esos acontecimientos. Lo que queremos es aproximarnos, cada día más, a la verdad, para ser justos a la hora del veredicto final de la historia.
Por último, quisiera hacer provecho de este panel y de estas líneas escritas a propósito del mismo, para reiterar el orgullo y el honor que para mí representó y representa haber sido contemporáneo de Amaury Germán Aristy, de Virgilio Perdomo Pérez, de Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy (la Chuta). Haber militado junto, en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, perteneciendo al Buró Militar, al lado de Baby Mejía, Homero Hernández y el Chori.
Conocí a Amaury Germán Aristy cuando sus padres, don Manuel Germán y doña Manuela Aristy, vivían en Azua. Nos volvimos a ver cuando nuestras familias se establecieron en la capital, (1961-1962). Después de nuestras respectivas salidas hacia el extranjero (Cuba y Francia, respectivamente, en los años 1967 y 1968) no volvimos a encontrarnos en ningún punto de la geografía del país y tampoco en el extranjero.
El 12 de enero de 1972, estando en los terrenos de la universidad Autónoma de Santo Domingo, me enteré del cerco que las fuerzas militares y la Policía Nacional, habían tendido alrededor del escondite de “los muchachos”. Un poco antes del desenlace de ese combate desigual, le llevé a doña Manuela un retrato de su hijo, hecho a plumilla por el arquitecto Amable Sterling, y que aún sigue colgado en los pasillos de su casa en la Salomé Ureña.
No volví a verlo, pero lo sigo admirando y recordando. Y más aún, en cada enero, en cada febrero, en cada abril, en cada junio, en cada diciembre, Amaury vuelve a nacer y “va matando canallas, con su cañón de futuro”.
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ORIGEN IDEOLÓGICO Y CONCEPTUAL DEL PLD DE JUAN BOSCH

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English: Logo of the Dominican Liberation’s Party Español: Logo del Partido de la Liberación Dominicana (Photo credit: Wikipedia)

FRANKLYN ALMEIDA RANCIER

Cuando se decidió a fundar el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) lo primero en definir fue su naturaleza ideológica y propósitos políticos. Las lecciones aprendidas con el primer ensayo al intentar establecer un gobierno democrático, eran abrumadoramente negativas, puesto que fue derrocado el 25 de septiembre del 1963 y cuando se intento establecer, los norteamericanos intervinieron militarmente para evitarlo.

Nos decidimos por articular las fuerzas sociales para un movimiento de liberación nacional y de ahí le viene el nombre al Partido. Es decir, el partido de la Liberación Dominicana (PLD) contribuiría a construir una sociedad que pudiera desarrollarse sobre bases económicas y sociales nacionales propias y excluyera los mecanismos políticos sociales y militares de subordinación a los norte-americanos.

Desde un gobierno con esas características se trabajaría para una autentica democracia, sin exclusión y en equidad, y para desarrollar las fuerzas sociales y económicas nacionales que le diera fisionomía autónoma al Estado Dominicano.

La base ideológica quedaría definida en esos objetivos y en los métodos para la labor partidaria.

Era necesario tener como premisa fundamental el principio, de que todo cambia y se transforma por lo que el Partido estaría sujeto a ese principio; así como una conducta ética, con capacidad de servirle a la sociedad, someter la estructura partidaria al debate permanentemente de las ideas, con un comportamiento disciplinado y unificado, para que como partido pudiera responder al momento político. El mejor referente lo fueron las instituciones milenarias como el ejército y la iglesia, y en nuestro país La Trinitaria para crear esa cadena de mando que al mismo tiempo enriqueciera al Partido. Hubo sectores, especialmente contrarios que calificaron de leninista la estructura organizativa creada, entre otras cosas por su cadena de mando vertical, sin entender que se trataba de un partido nuevo en América, como lo llego a calificar el mismo profesor Juan Bosch.

El contexto global, al momento de la fundación, obligaba a una actuación legal y, al mismo tiempo, clandestina, debido a que no se podía proceder de otra manera si la idea era cuestionar el sistema establecido. Hablar de democracia era una mentira y pretender provocar una revolución armada era una quimera suicida.

Había que tejer las fuerzas sociales que pudiera estar en capacidad de realizar de conjunto un frente capaz de crear un poder político con voluntad para consolidar los valores nacionales, la autodeterminación y desarrollar una economía con bases nacionales y de crecimiento permanente y en equidad.

Había que identificar y acercar a las fuerzas sociales propicias a desatar, oportunamente, ese movimiento para la toma del poder. Se vivía en los tiempos de la confrontación bipolar entre capitalismo y socialismo, y todo se vincula a uno u otro de esos dos polos. Ese contexto internacional nos atrincheraba, puesto que no accedimos a colocarnos en uno de los polo.

No postulábamos por el socialismo porque el nivel de desarrollo de la sociedad dominicana y latinoamericana no ofrecía la base social ni económica para sustentar un régimen de esa naturaleza, a su vez, las fuerzas capitalistas predominantes en el país eran de las más atrasadas, agrupadas en un frente oligárquico, en el que eran hegemónicos los terratenientes y tenían como jefe al pentagonismo.

El atraso social confundía a politólogos y sociólogos quienes llegaron a definir a los latifundistas como señores feudales, otros los llamaron burgueses, porque eran terratenientes, dueños de las riquezas existentes, o a los burócratas, civiles y uniformados, a los comerciantes importadores y exportadores y a la clase media, señalarlos de conjunto como burguesía, cuando en realidad son capas sociales al servicio de los grupos económicos predominantes y algunos de naturaleza de capitalismo tardío.

El hecho de que los ideólogos y estudiosos de los procesos políticos y económico, se originan en Europa, dio lugar a que se replicara para América, sin ser de modo alguno el mismo proceso, allá hubo feudalismo y otros estudios, pero en América no. Los diferentes modos de producción europeos no fueron conocidos en América, y de ahí que los planteamientos ideológicos originados en Europa generaron confusión en las organizaciones de izquierdas, las cuales reproducían el esquema ideológico y como consecuencia, orientaron su acción política por camino equivocado, se alivian con terratenientes creyéndolos burgueses y combatían a organizaciones pequeñas burguesas, con pretensiones y objetivos burgueses, las cuales podían ser sus aliadas, contribuyendo a la creación de un comportamiento errático en todo el proceso político dominicano.

La otra confusión, al calificar de burgués a quien no lo eran, llamaban proletarios a todos los trabajadores, aun los que realizaban labores por cuenta propia, bajo el supuesto de que si lo que había era un régimen capitalista, los que destetaban el poder político eran burgueses y los que trabajaban eran proletarios.

En realidad las fuerzas sociales predominantes se organizaban en un concierto de interés el cual constituía un frente oligárquico integrado por terratenientes , comerciantes importadores y exportadores, la burocracia civil y militar del gobierno dirigido por los norteamericanos, cuidando el que dentro de la cual lucha bipolar, capitalismo versus socialismo, este último no le ganaría la patria.

A lo largo de nuestra vida  republicana ha habido una lucha recurrente en sectores de clases, pero expresada como ideas entre liberales y conservadores, expresiones de fuerzas económicas atrasadas y una clase media con aspiraciones de lograr el desarrollo capitalista. Hay que destacar que la clase media ha sido protagonista de los hechos históricos más heroicos y admirables, pero las fuerzas políticas conservadoras han tenido más poder real y se han impuesto y han desplazado a las clase media. Ocurrió en 1844 en el nacimiento y proclamación de la República, también en 1863 en la Guerra Restauradora, a la caída del régimen de Trujillo en 1961 y se impusieron con la intervención militar norteamericana de 1965.

En un periodo tan corto, del 1961 al 1966, se manifiestan esas fuerzas sociales enfrentadas. Desde la muerte de Trujillo quedo gobernando el Dr. Joaquín Balaguer, quien busco liderar una clase media, con impulsos burgueses, proveniente del régimen de Trujillo, pero a principios de 1962 la oligarquía le arrebato el poder y coloco al Dr. Rafael F. Bonnelly como presidente del gobierno colegiado que se formo, denominado Consejo de Estado, con el apoyo norteamericano y la presencia en las costas dominicanas de un portaaviones, el cual no se retiro, sino con la salida del Balaguer.

Finalizando ese año de 1962, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), bajo el profesor Juan Bosch gano las elecciones celebradas el 20 de diciembre de 1962  al candidato y al partido político de la oligarquía, Unión Cívica Nacional (UCN) y Dr. Viriato Fiallo, bajo el esquema de que la lucha no era trujillismo y antitrujillismo, sino  una lucha social de tutumpotes contra hijos de machepa.

El contexto político general le decía al profesor Juan Bosch que tendría serias dificultades para gobernar, de entrada al partido Revolucionario Dominicano (PRD) no era un partido fuerte, se fundó en el exilio y se organizo en el país para en un año y meses participar en unas elecciones, que como hemos dicho, gano. Los partidos, además de participar en un proceso electoral, deben se bases solidas para darle apoyo popular al gobierno alcanzado.

A los siete meses de gobierno, el profesor Juan Bosch fue derrocado por un golpe de Estado militar, llevado a cabo el 25 de septiembre del año 1963. Las causas de ese golpe, el profesor Juan Bosch las atribuyo, posteriormente, a la necesidad de los norteamericanos de evitar una investigación solicitada  por él a la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las acciones militares ocultas que prepararon los norteamericanos desde territorio nacional contra el gobierno haitiano del dictador François Duavalier, sin estar enterado el gobierno dominicano, ya era material de una fuerte crítica internacional la fracasada invasión de Bahía de Cochinos contra el gobierno socialista cubano del Dr. Fidel Castro.

Por demás, en el país el frente oligárquico conspiraba para que se diera el golpe, solo que le faltaban la aprobación norteamericana la cual finalmente llego, lo cual está documentado. En ese momento, asumió de nuevo la oligarquía control del Estado, con un nuevo gobierno colegiado del frente oligárquico, que no tenis apoyo del pueblo, se le denomino Triunvirato por estar integrado por tres personas, el cual termino presidido por el Dr. Donald Read Cabral, un comerciante importador de vehículos de motor.

Un año y siete meses más tarde, el 24 de abril de 1965, el gobierno de facto fue desplazado bajo la consigna de “Retorno a la Constitucionalidad sin Elecciones” por un movimiento de masas dirigido por una clase media y una débil burguesía que tenía como política organizada al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y a una alianza de jóvenes oficiales hijos de militares de las Fuerzas Armadas que pertenecieron al régimen trujillista. Hubo una alianza, además, concertada  pero no escrita entre fuerzas militares  balagueristas y constitucionales. Aunque los balagueritas no con los propósitos de poner en vigencia la Constitución de 1963, estaban solo de acuerdo con desplazar el “Triunvirato” y pretendían llamar a elecciones.

El pueblo en las calles impuso el retorno a la constitucionalidad, pero todo fue interrumpido por la intervención militar norteamericana del 28 de abril. Esa intervención impidió el retorno de una fuerza política al poder que como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), integrado por pequeños  burgueses y uno que otros débiles burgueses que buscaban el desarrollo capitalista.

Pero en los norteamericanos peso mas su temor a que en el país se repitiera la experiencia cubana de la instauración de un gobierno socialista.

La torpeza norteamericana era tan evidente que para salir de aquel tollo, con grandes efectos políticos internacionales, apoyado en la OEA, impuso la celebración de unas elecciones, para el 1 de junio de 1966, y establecieron como única salida elegir al Dr. Balaguer, obligando al PRD y al profesor Juan Bosch a participar o de lo contrario no se retirarían del territorio nacional. El frente oligárquico volvió al poder con el Dr. Balaguer presidiendo su gobierno.

 

 

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

VOLVER A BOSCH: “BUSCANDO LA IDENTIDAD DEL PLD”

Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
El Partido de la Liberación Dominicana tiene una historia que se remonta al 15 de diciembre de 1973, cuando Juan Bosch y un reducido grupo de dirigentes celebraron el Congreso Constitutivo Juan Pablo Duarte en los salones de Fiesta de Luxe.
Yo, con 24 años de edad cumplidos, estaba allí ese día, como periodista y simpatizante de un Bosch con quien había iniciado una muy cercana amistad personal y política desde el 30 de diciembre de 1972.
Aquel 30 de diciembre, cuando Bosch era líder indiscutible del PRD y un año antes de que se fundara el PLD, el Maestro me llamó por teléfono a la sala de redacción de El Nacional para agradecerme un artículo que escribí defendiéndolo de una campaña de ataques en su contra desarrollada por el periodista Juan Bolívar Díaz en el vespertino Última Hora.
Desde el PRD, el Maestro desarrolló una política de llevar al gobierno, presidido por Joaquin Balaguer, a actuar dentro de la legalidad.  El país sufría las consecuencias de la intervención militar norteamericana de 1965, y Bosch también rechazaba a sectores terroristas que habían penetrado el PRD mientras él estuvo residiendo en Europa desde noviembre de 1966 hasta abril de 1970.  Eso está bien explicado por él en uno de mis libros, con audio original incluído en un CD.
En 1972, además, el PRD había sido penetrado por la influencia política de la Embajada representante de las fuerzas interventoras de 1965, y Bosch tenía que enfrentarse a esas dos manifestaciones de extremistas de izquierda que promovían el terrorismo y a la derecha criolla y extranjera que trataban de apoderarse del PRD.
Luego de la guerra civil de 1965, el profesor Juan Bosch se convenció -al ponerse a estudiar lo que ocurrió en la República Dominicana después de la muerte de Trujillo- de que era necesario fortalecer o crear instituciones políticas que garantizaran el desarrollo civilizado y armonioso de la sociedad dominicana.
Para concebir ideas y planes, y luego crear esos instrumentos sociales que permitieran encaminar hacia el futuro a un pueblo de escasa experiencia -un país dominicano muy joven desde el punto de vista de la historia y la experiencia de otros que nos llevaban muchos siglos y hasta milenios de desarrollo social-, el profesor se estableció en Europa durante tres años y cinco meses.
Fue por esas razones tan importantes que decidió permanecer haciendo estudios, planes y contactos con Líderes mundiales e intelectuales fuera del País desde noviembre de 1966 hasta que retornó al país en abril de 1970.
Él había sido ganador de las elecciones del 20 de diciembre de 1962, las primeras libres después que fuera eliminada la dictadura como resultado de la lucha y la resistencia que desarrolló durante 31 años el pueblo dominicano contra esa tiranía opuesta al desarrollo del sistema democrático.
Asumió la presidencia de la República el 27 de febrero de 1963, fue derrocado por un golpe de estado militar incentivado fuerzas nacionales y extranjeras, y el 24 de abril de 1965 estalló una rebelión militar y civil para reponerlo en el poder, pero la revolución fue aplastada por la intervención militar norteamericana iniciada el 28 de abril de 1965.
En las elecciones del 1 de junio de 1966 se impuso Joaquin Balaguer, candidato del Partido Reformista, frente a un Bosch postulado por el PRD.
Como líder y presidente que era entonces el profesor Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), como profundo conocedor y estudioso de la composición social dominicana, Él se daba cuenta de las debilidades y fallas, y de las carencias intelectuales y formativas de los dirigentes perredeístas.
Supo verlos y estudiarlos, y comprender su comportamiento en todos esos procesos sociales y políticos que siguieron a la caída del trujillato y a la Revolución de 1965, y se dio cuenta que ellos necesitaban formarse, educarse, capacitarse y, sobre todo, aprender el arte de la disciplina política indispensable para dirigir el Estado.
El 30 de junio pasado se cumplieron 103 años del nacimiento del Maestro Juan Bosch. ‘‘Maestro’’, así escuché a Gabriel García Márquez decirle delante de mí al Profesor el domingo 1 de julio de 1979 en un almuerzo-buffet preparado por Mike Mercedes.
Desde los tiempos del PRD le llamábamos así, Profesor, en señal de respeto, si bien García Márquez nos hacía ver en 1979 el valor que engendra esa palabra que el pueblo dominicano había relegado: Maestro. Cuando se conmemoraron los 103 años del nacimiento del Maestro, la sociedad dominicana recibió la colección de sus Obras Completas, una parte de la cual está dedicada a la formación política del pueblo dominicano. Por la voluntad política de uno de sus discípulos, el profesor Leonel Fernández, el 30 de junio de 2012 el país y el mundo recibieron Los 40 Volúmenes de las Obras Completas de Juan Bosch.
Este es un material formativo que los dirigentes del PRD y los que infiltraron esa organización de manera oportunista nunca valoraron para mantener una organización civilizada y ordenada. Pero nos sirvió mucho a los peledeístas.
Gracias al Presidente Leonel Fernández se publicaron los volúmenes que han reunido las Obras Completas de Juan Bosch, con el pensamiento cultural, humanista, social, histórico, literario y político del Maestro. Es un patrimonio que reciben las actuales y futuras generaciones dominicanas, y que son una muestra de que el pueblo dominicano puede tener futuro si se le encamina por el pensamiento boschista.
Sólo las sociedades que se fundamentan en firmes valores culturales, éticos y morales tienen perspectivas de sobrevivir y prevalecer en el complejo mundo futuro de las relaciones globales.Las Obras Completas de Juan Bosch son fundamento de las estructuras que como pueblo, nación y Estado nos sostendrán y guiarán a las dominicanas y dominicanos por los siglos y los siglos. Al regresar de Europa trajo el Profesor Bosch libros e ideas nuevas -conocidos ahora porque forman parte del acervo cultural de todo el mundo- para aplicarlos a la renovación de la vida política dominicana.
La tarea ahora pendiente es reestudiar a Bosch para corregir entuertos.
Cuando en 1970 comenzó su experimento dentro del Partido Revolucionario Dominicano, Bosch fue descubriendo que a ese partido durante su ausencia por un brazo le había mordido la rabia izquierdista infantil y por el de su derecha le envenenaba la fuerza ideológica que frustró la sublevación demócratica, popular y militar de 1965.
La indisciplina, el caos y el desorden eran el comportamiento natural por el cual abogaban quienes más influían en la dirección del partido del jacho prendío en la bandera blanca. Bosch tuvo que dedicarse a sacarle a ese buey sus garrapatas, tratando de domarlo, y le mostró sus ideas, e intentó de enseñarlo con el ejemplo, pero sus dirigentes, con pocas excepciones, no le hicieron caso.
Tres años después de su retorno al país en 1970 -admirado por las masas perredeístas y rechazado por sus dirigentes maleados- el Profesor terminó de convencerse de que el PRD no era el instrumento que un día en el futuro habría de conducir por mejores caminos al Pueblo Dominicano.
Fue esa la razón fundamental por la cual el 15 de diciembre de 1973 el Profesor Bosch creó el Partido de la Liberación Dominicana, que ya ha gobernado durante tres períodos de gobierno de cuatro años y cuyos frutos buenos de gobierno se ven claramente.
Es más -a pesar de los lastres y errores que conlleva el ejercicio del poder, se puede afirmar ya que los períodos gubernativos del PLD han dado infinitamente mejores libertades democráticas y frutos materiales, económicos, culturales, saludables y otros beneficios que los que ha dado el PRD al pueblo dominicano, a excepción de los ejemplares siete meses del gobierno que encabezó el Profesor Bosch en 1963.
A los herederos políticos de Bosch se les deberá evaluar con la frase bíblica: “Por sus frutos los conoceréis”.
En noviembre de 1973 Bosch renunció al PRD y al mes siguiente fundó el PLD con el propósito -lo dice en su Discurso del 15 de diciembre en Fiesta de Luxe- de completar la Obra de   Juan Pablo Duarte.
Esa es la misión que el PLD debe retomar y proponerse, y la mejor ocasión para retomarla pudiera ser la celebración del Bicentenario de Duarte en 2013.
Ahora vale preguntarnos: Cuál fue la obra que se propuso realizar Juan Pablo Duarte? Cómo y dónde se inspiró para proponérsela?
Bebamos en la fuente de los escritos de Rosa, su hermana, del historiador Emilio Rodríguez Demorizi y otras personas autorizadas.
Pero nutrémonos sobre todo en las Obras Completas de Juan Bosch.
Así el PLD podrá encontrar su verdadera identidad.

 

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

EL BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL FUNDADOR DE LA PATRIA

                       EN LA RUTA DUARTIANA, POR LAS HOJAS VERDES DE FEBRERO

Corren días sinuosos. Está marcada sobre la vereda, en los recodos de los caminos, tras las tapias, en andenes, sabanas y recovecos, la insignia de la apostasía, la traición, la vileza y el odio. Hay vacilaciones y miedos, itinerarios boscosos, vientos de tempestad, altares siniestros.Estamos invalidados por la iracundia verbal, por la colérica frustración de los amargados y por las intermitentes volutas de la maldad. Hay muchos textos ilegibles sobre las ruindades en auge. Y el desacato a la razón es prioridad de la hora. Se ciernen sombras de entumecimiento y asombro, y los temores cruzan las calles, pasean por las avenidas, penetran a las casas, ascienden a los balcones. Hay divisiones acreditadas y otras -igualmente irreconciliables- que esperan salir a la superficie. Las fragmentaciones cubren todos los espacios: políticos, sociales, económicos, periodísticos, profesionales, empresariales, culturales. Sombras siniestras están marcadas sobre los caminos de la Patria, y pocos parecen atisbar sus alcances.
Siempre, sin embargo, hay lugar para la esperanza. Y un ámbito de luz -sin que medie la poesía en el juicio- puede abrir las compuertas para combatir el fraccionamiento, diluir el encharcamiento y enfrentar la engañapiñanga.
El país dominicano habrá de recordar, suponemos que en grande, el bicentenario del nacimiento del Fundador de la Nación. El 26 de enero de 1813, en una casa del barrio de Santa Bárbara, nacía Juan Pablo Duarte, hijo del comerciante español Juan José Duarte, venido desde la lejana Vejer de la Frontera, en Cádiz, y la seibana Manuela Diez. Esto quiere decir, que el próximo 26 de enero se cumplirán doscientos años de que el futuro creador de la nacionalidad dominicana llegara a la vida, una vida que entregaría sin dudas a un ideal que comenzaría a producir sus frutos treinta y un años más tarde, el 27 de febrero de 1844.
No habrá ocasión mejor, pensamos nosotros, que la que este bicentenario parece estar sugiriéndonos, para propiciar un ambiente de armonía, de conjunción de intereses, de delineamiento de tareas comunes, de emprendedurismos sociales y políticos para detener la curda sangrienta del desajuste social y la criminalidad rampante, y crear un ambiente de reflexión que nos saque del parloteo infeliz, nos libere de la garrulidad y nos cuide la emboscada en la que podríamos caer todos si perdemos el norte patrio.
El 2013 es el año duartiano. No es solo para celebrarlo el 26 de enero, sino para propiciar un amplio espacio de recordación y meditación nacional durante todo el año, basado no en el discurso político, ni en la verba intelectual, ni en el discurrir del hacedor de opinión, sino simple y llanamente en el pensamiento duartiano, en la valoración de lo que Pedro Troncoso Sánchez llamó “la faceta dinámica de Duarte”, o sea el estudio de su pensamiento, la elevación de sus virtudes y la práctica de sus orientaciones que el Fundador dejó plasmadas con toda certeza y clarividencia.
Poco, o nada, escucho hablar sobre esta magna celebración, aunque advierto que puedo estar desconectado de los preparativos que estén consumándose. Pero, presumo, que en medio de la barbulla mediática de nuestros días -de múltiples arcadas- la celebración pueda estar siendo dejada de lado, olvidada, pospuesta, reducida. Y ninguna situación debería impedir una celebración alta, digna y de frutos tangibles, como la que merece el forjador de la patria dominicana, el prohijador del gentilicio que nos distingue y el idealista que tuvo la osadía de creer que podíamos constituirnos en una nación. En fin, el que nos permitió ser lo que hoy somos, con nuestras virtudes y defectos, y el que merece reconocimiento sin tapujos ni limitaciones. Sería el colmo que neguemos al Padre Fundador el homenaje que se merece.
La mayoría de los grandes estudiosos de la vida y el pensamiento de Juan Pablo Duarte, han desaparecido del escenario de la vida. Tiempos hubo en que fueron constantes los estudios, las biografías, las crónicas, las investigaciones, los ensayos, las recopilaciones, las publicaciones sobre el Padre de la Patria. Hoy, sin duda, resultan escasos, tal vez porque en los trabajos de esos historiadores y cronistas, se encuentran condensados los hechos fundamentales que determinaron la elevación al altar mayor del hijo de Manuela y Juan José Duarte. Partiendo del ideario dado a conocer por su hermana Rosa, hay que mencionar, entre una relevante lista de autores duartianos, a José Gabriel García, Federico Henríquez y Carvajal, Alcides García Lluberes, Emilio Rodríguez Demorizi, Vetilio Alfau Durán, Max Henríquez Ureña, Guido Despradel Batista, Joaquín Balaguer, Pedro L. Vergés Vidal, Enrique Patín Veloz, Carlos Federico Pérez, Pedro Troncoso Sánchez, Andrejulio Aybar, Federico Carlos Alvarez, Mariano Lebrón Saviñón, Julio Jaime Julia, Carlos Aníbal Acosta Piña y Alfonso Lockard. El reto de recuperar ese pensamiento en el año duartiano que se avecina, corresponderá a los que hoy ejercen con fervor la militancia duartista, desde el fragor historiográfico o desde la exaltación misma de la obra y pensamiento del patricio. Hablo de Juan Daniel Balcácer, Adriano Miguel Tejada, Orlando Inoa, Roberto Cassá, Mu Kien Adriana Sang Ben, entre otros.
Duarte no puede ser ignorado, ni manipulado, ni olvidado, ni descuidado. En medio de los avatares de esta cotidianidad maltrecha tan proclive a la desidia, los dominicanos no debemos, ni podemos, ignorar a Duarte en el bicentenario de su nacimiento. Y no debemos, ni podemos, reducir la trascendencia de esta efeméride a simples actos protocolares, romería de ofrendas florales, desfiles estudiantiles, editoriales de prensa o simples encuentros recordatorios. Tal vez todas estas acciones deben formar parte del entramado conmemorativo, pero hemos de recordar siempre que Duarte no puede seguir siendo, como dijo el poeta, “una avenida tumultuosa de gentes que lo ignoran/ y que venden y compran y se aman y mueren bajo su nombre”. Debe ser, tiene que ser, mucho más.
Proponemos pues, desde nuestro escaño de duartiano militante, una serie de acciones que implique a todos los sectores, sin distinciones; que cubra a toda la amplia gama política y social; que congregue aulas y púlpitos, academias y talleres, corporaciones y sindicatos, prensa y tribunales, teatros y templos, ferias y coloquios; todo el quehacer nacional, todo el ámbito patrio.
Una lista limitativa debería tener en cuenta -debió hacerse ya- la convocatoria a un concurso nacional sobre el pensamiento duartiano; la realización de certámenes regionales dirigidos exclusivamente a la población estudiantil; obras de teatro (en la que Franklin Domínguez ha sido un precursor); reediciones, en gran colección, de toda la gran bibliografía duartiana; un amplio programa de disertaciones a nivel nacional e internacional; la lectura de trozos del ideario duartiano, diariamente, en programas de radio y televisión, en las sesiones congresionales, en las reuniones ministeriales, en las aulas de los centros escolares y universitarios, en las celebraciones litúrgicas y en los cultos evangélicos, en las reuniones de los entes empresariales y en los encuentros de los buró políticos. En todos los ámbitos que resuene, durante todo el 2013, la voz del apóstol, para que Duarte sea, como lo afirmara Julio Jaime Julia, “un camino y una meta, un ejemplo y un destino, un medio y un fin”.
Pedro Troncoso Sánchez, uno de los pensadores de mayor consistencia en la vocación por la obra y el pensamiento del patricio, difundió un “decálogo duartiano” que ha de recogerse íntegro para la celebración de la efeméride el año próximo. Ese decálogo, extraído del pensamiento sagrado del Padre de la Patria, define sin ambages las virtudes duartianas: amor, estudio, diligencia, valentía, dotes de líder, tacto político, dotes prácticas, nacionalismo, honestidad, modestia. Ahora que se habla de retomar los valores en los que fue educada una gran parte de nuestra población (resulta obvio que otra parte importante parece que no), abrevar en este decálogo duartiano, como en el ideario mismo del patricio, es exigencia de la hora, necesidad de nuestro tiempo.
Juan Bosch escribió una vez en Vanguardia del Pueblo que “Juan Pablo Duarte tuvo el coraje de creer que en un territorio pequeño, deshabitado e incomunicado interior y exteriormente podía establecerse una república. Para creer eso era necesario tener una fe inconmovible en la capacidad de lucha del pueblo dominicano, y Duarte la tuvo”. Esa máxima boschiana debiera servir de guía para enaltecer los valores que encarna el Padre de la Patria, ahora que, como en otros momentos de nuestra historia, se hace urgente, como pedía el poeta Juan Sánchez Lamouth, “volver la cara hacia las hojas verdes de Febrero”.
“Duartianos, duartianos en toda la riqueza y extensión de la palabra”, afirmaba Emilio Rodríguez Demorizi que debíamos ser todos los dominicanos. En cada uno de nosotros debería existir una vital preocupación por revivir y poner en práctica las virtudes de Duarte, hoy que “hasta las llanuras desean sus palabras subterráneas”.

RAFAEL LANTIGUA

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CREEN ES REAL PLAN PARA UNA FUSIÓN DE RD CON HAITÍ

CREEN ES REAL PLAN PARA UNA FUSIÓN DE RD CON HAITÍ

Santo Domingo, El jurista Vinicio Castillo Semán, dirigente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), expresó que la solicitud de la representante de la ONU en el país, Valerie Julliand, de que se le dé una amnistía a más de un millón de haitianos ilegales residentes en el país para otorgarles la ciudadanía dominicana, es una confirmación del plan de fusión de República Dominicana y Haití de las grandes potencias y la comunidad internacional.

Domingo Nuñez,  posando  frente al oleo de Juan Pablo Duarte  pintado por el pintor de la patria Miguel Nuñez
¡Que linda en el tope estás Dominicana bandera!
          ¡Quién te viera, quien te viera más arriba mucho más!
“Plantear una amnistía para los cientos de miles de falsificaciones de documentos públicos de identidad, en momentos en que por nuestra frontera pasa todo el que quiere desde Haití, es fusionarnos en los hechos y aniquilar a la República Dominicana y un boicot claro a la implementación de la Ley de Migración y su Reglamento” expresó Castillo Semán.
Consideró obvio que existe una ofensiva desde el exterior para que República Dominicana no pueda aplicar su Ley de Migración ni los procesos de regularización que establece esta legislación y su Reglamento de aplicación. “Lo que se quiere es la fusión, incentivar el flujo migratorio desde Haití, para que nuestro territorio asuma el drama de los problemas haitianos y no se dirijan hacia las costas de la Florida ni a Canadá ni a Europa”, indicó.
Recordó que en 1994 el entonces presidente Joaquín Balaguer denunció el plan internacional de la fusión RD-Haití. “Hoy, 18 años después, está claro el designio de esos intereses extranjeros y la solicitud de la representante de la ONU lo que hace es confirmar la existencia de los mismos”, agregó. El jurista estimó que la comunidad internacional le ha dado la espalda a los planes de restaurar Haití después del sismo.
Lo que quieren es que República Dominicana asuma en su territorio el drama de la población haitiana, documentándolos como dominicanos”, concluyó Castillo Semán.
(+) Como una muestra de sencillez y compromiso social, definió Federico Antún Batlle, la solicitud del Presidente electo, Danilo Medina a la Iglesia Católica para que respalde su gestión. Dice que con la calidad moral que tiene esa institución debe ayudar a enfrentar los problemas y superar la pobreza que afecta a la población dominicana.
Antún Batlle, expresidente del Partido Reformista Social Cristiano, consideró pertinente el establecimiento de una alianza estratégica entre el gobierno, la Iglesia Católica y todos los sectores progresistas para enfrentar y superar la pobrezaque afecta a una parte importante de la población, como lo sugirió el Presidente electo Danilo Medina durante la celebración del quincuagésimo aniversario de la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano.
En ese sentido, manifestó que el combate a la pobreza y otros males sociales es una decisión impostergable para la clase política, pero que jamás su éxito “será cristalizado sin el concurso de nuestros líderes religiosos y otros sectores que actúan en la dinámica cotidiana”.
Agregó que la sociedad dominicana está reclamando además, un comportamiento diferente de quienes administran la cosa pública y no se puede seguir actuando de espaldas a esa realidad, “todos tenemos la imperiosa necesidad de cambiar los patrones exhibidos en muchos sectores nacionales, no es posible que sigamos permitiendo escándalos de corrupción, feminicidios y que nuestros jóvenes sigan empantanados en las drogas”, dijo, Antún Batlle.
Manifestó que la doctrina social de la Iglesia tiene como meta mostrar a los hombres el camino de la salvación, la cual se alcanza con un correcto y sano comportamiento del ser humano.