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¿Está Edward Snowden a bordo de este avión?

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English: Welcome event to Evo Morales, Coyoacán, Mexico City. Español: Evento de bienvenida a Evo Morales en Coyoacán, Ciudad de México. (Photo credit: Wikipedia)

Noam Chomsky

El 9 de julio, la Organización de Estados Americanos (OEA) realizó una sesión especial para discutir la escandalosa conducta de los estados europeos que se negaron a permitir que el avión gubernamental del presidente boliviano Evo Morales entrara en su espacio aéreo.

Morales volaba a su país después de asistir a una reunión cumbre en Moscú el 3 de julio. En una entrevista allá, comentó que estaba abierto a ofrecer asilo político a Edward J. Snowden, ex contratista de la agencia estadunidense de espionaje, a quien Washington busca por cargos de espionaje y quien se encontraba en el aeropuerto de Moscú.

La OEA expresó solidaridad con Morales, condenó los actos que violan las reglas y principios del derecho internacional, tales como la inviolabilidad de los jefes de Estado, e hizo un firme llamado a los gobiernos europeos –Francia, Italia, Portugal y España– a explicar sus acciones y disculparse por ellas.

Una reunión de emergencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) denunció la flagrante violación de los tratados internacionales por las potencias europeas.

También jefes de Estado latinoamericanos se sumaron. La presidenta Dilma Rousseff, de Brasil, expresó indignación y condena a la situación impuesta al presidente Evo Morales por algunos países europeos y advirtió que esta grave falta de respeto a la ley compromete el diálogo entre los dos continentes y las posibles negociaciones entre ellos.

Los comentaristas fueron menos reservados. El politólogo argentino Atilio Borón llamó a Europa la puta de Babilonia, que se inclina ante el poder.

Con virtualmente idénticas reservas, dos estados rehusaron firmar la resolución de la OEA: Estados Unidos y Canadá. Su creciente aislamiento en el hemisferio, a medida que América Latina se libera del yugo imperial luego de 500 años, tiene significación histórica.

El avión de Morales, que acusaba problemas técnicos, recibió autorización de aterrizar en Austria. Bolivia afirma que registraron la nave para descubrir si Snowden iba a bordo. Austria responde queno hubo una inspección formal. Cualquier cosa que haya ocurrido, se hizo atendiendo advertencias de Washington. Más allá, la historia es borrosa.

Washington ha dejado en claro que cualquier país que se niegue a extraditar a Snowden enfrentará duro castigo. Estados Unidos lo perseguirá hasta el confín de la Tierra, advirtió el senador Lindsey Graham.

Sin embargo, voceros del gobierno estadunidense aseguraron al mundo que Snowden recibirá plena protección de las leyes estadunidenses. Se refieren a esas mismas leyes que han mantenido al soldado Bradley Manning (quien entregó un vasto archivo de documentos militares y diplomáticos a Wikileaks) en prisión durante tres años, gran parte de ellos en confinamiento solitario bajo condiciones humillantes. Hace mucho tiempo que se perdió la noción arcaica de un proceso expedito ante un jurado de iguales: el 30 de julio, un consejo de guerra encontró a Manning culpable de cargos que podrían conducir a una sentencia máxima de 136 años en prisión.

Al igual que Snowden, Manning cometió el crimen de revelar a los estadundiense –y a otros– lo que hace su gobierno. Es una grave ruptura de la seguridad en el sentido operativo del término, familiar a quien haya estudiado alguna vez documentos desclasificados. Típicamente, seguridad significa proteger a los funcionarios gubernamentales de la mirada del pueblo ante el cual son responsables… en teoría.

Los gobiernos siempre han argüido la seguridad como excusa: en el caso de Snowden, seguridad ante un ataque terrorista. Este pretexto viene de un gobierno que realiza una gran campaña terrorista internacional, con drones y fuerzas de operaciones especiales, que produce terroristas potenciales a cada paso.

Su indignación no conoce fronteras ante la idea de que alguien perseguido por Estados Unidos reciba asilo en Bolivia, que tiene un tratado de extradición con Washington. Algo que extrañamente falta en el tumulto es el hecho de que la extradición funciona en los dos sentidos… en teoría, una vez más.

En septiembre pasado Estados Unidos rechazó una petición formulada por Bolivia en 2008 para extraditar al ex presidente Gonzalo Sánchez de LozadaGoni, con el fin de que enfrentara cargos de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, sería un error comparar la solicitud boliviana con la de Washington, aun en el supuesto de que ambos casos tuvieran mérito comparable.

Edward Snowden, ex contratista de la NSA. La imagen pertenece al certificado de asilo temporal que le dio el gobierno ruso Foto Reuters

La razón fue proporcionada por San Agustín en su cuento acerca del pirata a quien Alejandro Magno preguntó: ¿Cómo te atreves a molestar al mar? El pirata respondió: ¿Cómo te atreves tú a molestar al mundo entero? A mí, que lo hago con un pequeño barco, me llaman ladrón; a ti, que lo haces con una gran armada, te llaman emperador.

San Agustín considera elegante y excelente la respuesta del pirata. Pero ese antiguo filósofo, obispo en el África romana, es sólo una voz del sur global, que se puede fácilmente hacer a un lado. Las mentes refinadas modernas comprenden que el emperador tiene derechos a los que personas pequeñas como los bolivianos no pueden aspirar.

Goni es sólo uno de muchos a los que el emperador prefiere no extraditar. Otro caso es el de Luis Posada Carriles, descrito por Peter Kornbluh, analista del terrorismo en América Latina, como uno de los terroristas más peligrosos de la historia reciente.

Posada es buscado en Venezuela y Cuba por su responsabilidad en el ataque con bomba a un avión comercial de Cubana de Aviación, en el que perecieron 73 personas. La CIA y la FBI lo identificaron como sospechoso. Pero cubanos y venezolanos carecen también de las prerrogativas del emperador, quien organizó y respaldó el reino de terror al que los cubanos han estado sujetos desde su liberación.

El fallecido Orlando Bosch, socio de Posada en el terrorismo, también se benefició de la benevolencia del emperador. El Departamento de Justicia y la FBI solicitaron su deportación por ser una amenaza a la seguridad estadunidense, acusándolo de docenas de actos terroristas. En 1990 el entonces presidente George H.W. Bush anuló la orden de deportación, y Bosch pasó felizmente el resto de su vida en Miami, sin que lo inquietaran las peticiones de extradición formuladas por Cuba y Costa Rica, dos simples piratas.

Otro pirata insignificante es Italia, que ahora busca la extradición de 23 operativos de la CIA convictos por el secuestro de Hassán Mustafá Osama Nasr, clérigo egipcio en Milán, a quien remitieron a Egipto para responder a cargos por tortura (más tarde se le halló inocente). Buena suerte, Italia.

Hay otros casos, pero el crimen de remisión a otro Estado nos devuelve al asunto de la independencia latinoamericana. El Instituto Sociedad Abierta publicó en fecha reciente un estudio tituladoGlobalización de la tortura: detención secreta y remisión extraordinaria por la CIA. En él se hace un recuento de la participación global en este delito, que es muy amplia, incluso entre países europeos.

El académico latinoamericano Greg Grandin señaló que una región está ausente de esa lista de vergüenza: América Latina. Esto es doblemente notable. América Latina ha sido durante mucho tiempo el confiable patio trasero de Estados Unidos. Si cualquiera de los locales hubiera asomado la cabeza, habría sido decapitado por el terrorismo o por un golpe militar. Mientras estuvo en control de Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo pasado, América Latina fue una de las capitales mundiales de la tortura.

Ya no es así. Estados Unidos y Canadá están siendo virtualmente expulsados del hemisferio.

Noam Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachussetts en Cambridge, Massachusets. Su libro más reciente es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/08/03/index.php?section=opinion&article=022a1mun

© 2013, Noam Chomsky. Distributed by New York Times Syndicate.

Traducción: Jorge Anaya

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

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LA ESENCIA CLASISTA DE LA AUSTERIDAD

Español: La curva de gestión del cambio y el p...
Español: La curva de gestión del cambio y el paralelismo con la evolución del IBEX en la Crisis de la Burbuja tecnológica y en la actual Crisis financiera de 2008. (Photo credit: Wikipedia)

 

La palabra “austeridad” se ha convertido en la consigna del año. Según la Wikipedia, la austeridad es “un régimen económico de recorte de gastos en épocas de crisis“. Pero el lenguaje popular lo equipara a “estrechar el cinturón“. Ahora, por ejemplo, se nos dice que “del mismo modo que las pequeñas empresas y las familias se estrechan el cinturón, el gobierno también debe hacerlo“.

De esta forma, la austeridad se está presentando como una respuesta legítima a una crisis y como una solución adecuada a un problema presupuestario de las familias, las empresas y los estados. La justificación de fondo es que “hemos  gastando demasiado y no estamos trabajando lo suficiente cómo para poder mantener los derechos sociales que de una manera exagerada e irresponsable nos otorgaron antaño“.

Pero, ¿estamos consumiendo demasiado? Parece que este no es el caso. Detrás de la fachada de la crisis financiera se esconde una crisis capitalista de sobreproducción, sobre todo de sobreproducción de viviendas y otros productos que a pesar de ser necesarios, ahora la gente ya no está en condiciones de comprar.
Los episodios periódicos de nuestros barrios no reflejan precisamente exceso de consumo, sino privaciones e hileras de parados que tienen capacidad para producir bienes y servicios necesarios pero que no pueden hacerlo al ser expulsados del sistema productivo. Una de las imágenes habituales es la de las personas de todas las edades removiendo en los contenedores de basura en busca de alimentos o haciendo cola en los comedores sociales.
Sin embargo, casi todo el mundo acepta que algunos elementos de las actuales políticas de austeridad son necesarios. Los informativos, e incluso la mayor parte de los programas humorísticos, se refieren en los países europeos más afectados por la crisis como “derrochadores” y “vagos“, cuando los hechos demuestran lo contrario. Esta caracterización inexacta del discurso político de la derecha, por desgracia, también ha calado en una parte de la izquierda socialdemócrata.
Hay, sin embargo, una versión más edulcorada de la austeridad que nos la presenta como una cuestión moral, como un intento de superación de todas las derivadas del consumismo desenfrenado y como una opción para recuperar las conductas de nuestros abuelos que les  bastaba con un botijo de agua, un vaso de vino, un trozo de pan y un arengue. El problema de estas disquisiciones es que suelen venir de personas más o menos acomodadas y ya se sabe que la renovación moral es siempre más divertida cuando está pensada para los demás.
En el siglo pasado, los periodos posteriores a la explosión de las burbujas ya estuvieron acompañados de una cierta auto-flagelación  y fueron precisamente los momentos donde más prosperaron las teorías sobre la austeridad. ¿Recuerdan ustedes las propuestas de austeridad que en los años setenta teorizaron algunos partidos europeos de izquierdas? ¿No hubiera sido más inteligente  organizar entonces a la gente para empezar a parar los pies a las políticas neoliberales que la derecha ya insinuaba?
Paradójicamente, los mensajes sobre la austeridad estuvieron ausentes durante los periodos pos-burbuja de la década de 1990 y principios de 2000. Ahora, precisamente, estamos sufriendo los abusos que entonces cometieron los empresarios y los bancos más poderosos y por la forma como históricamente se  comporta el sistema capitalista. Lo que ocurre  es que, al  igual que en las anteriores crisis, los planes de austeridad castigan a las personas que menos se beneficiaron de la burbuja. Precisamente, muchas de las víctimas actuales ya fueron víctimas entonces al verse condenadas a pagar unos precios abusivos para poder acceder a una vivienda.
Sabemos que los costes humanos de la austeridad son altos. Sin embargo, nos dicen que este es un dolor que tenemos que soportar para que la economía se vuelva a animar. Pero, ante esta afirmación, debemos preguntarnos: ¿cómo y hacia donde la quieren animar?
Los países que han aplicado la austeridad más severa – Grecia, España, Portugal, Irlanda, Italia – también son los que han experimentado la contracción más devastadora y el mayor aumento del paro. A su vez, en estos mismos países, el déficit presupuestario, en lugar de bajar aumenta. Estos enormes déficits, mayoritariamente, son causados por la crisis económica y la recesión resultante de una economía deprimida. En Europa, la mayor parte de los países más afectados, entre ellos España, tenían superávit presupuestario antes de la crisis. Pero la crisis provocó una fuerte caída de los ingresos del gobierno, y un aumento de los gastos (por la prestación de desempelo y para rescatar a los bancos, entre otros).
La austeridad recorta gastos mediante la eliminación de unos derechos que quienes más los necesitan son precisamente las víctimas de esta crisis. A su vez, la austeridad no consigue aumentar los ingresos del gobierno, que dependen de una economía próspera. El resultado es una espiral descendente, donde la economía todavía se deprime más.
Si la austeridad es un desastre, entonces, ¿por qué no se abandona?
La austeridad es en última instancia una política que favorece descaradamente a la clase dominante en su pulso con la clase obrera, y que también perjudica a los pequeños empresarios, sobre todo los más débiles. La austeridad permite arrinconar a los sindicatos al hacer inviable la negociación colectiva laboral. La austeridad pone las bases para la privatización de los servicios públicos y para suplantar la seguridad social pública por un sistema privado de pensiones. La austeridad extenúa a los empleados públicos contra los cuales ya se ha puesto en marcha una extraordinaria campaña de terror económico y desprestigio social. La austeridad incrementa las bolsas de paro y crea unas condiciones más favorables para imponer una rebaja de salarios y una mayor precaritzación de las condiciones laborales. ¡Por eso no se abandona la austeridad!
No se pueden evaluar íntegramente las razones que se esconden detrás de la austeridad sin recurrir a las reflexiones que hace más de cien años hizo Marx sobre lo que él denominó el capital ficticio, unas reflexiones que encajan a la perfección con la conducta actual del capitalismo.
Antes de la crisis, una gran parte del capital se desplazó atraído por los suculentos beneficios que se sustentaban en la ficción que hinchaba la burbuja. Pero los beneficios ficticios que la burbuja generó, eran beneficios reales para los que se los apropiaban. Me explicaré:
A principios de siglo, el endeudamiento generalmente se canalizaba con contratos hipotecario que involucraban al prestamista (mayoritariamente cajas de ahorro) y al prestatario (generalmente un particular o una pequeña empresa). Los créditos permitieron pagar al contado – es decir, con dinero contante y sonante- a los vendedores de inmuebles, automóviles y otros productos que entonces se compraban con dinero prestado. Así, los grandes impulsores de la burbuja y de la sobreproducción, además de obtener cuantiosos beneficios, los cobraron con dinero fresco. Pero la fiesta se acabó. Entonces los que habían accedido a la propiedad de los inmuebles y otros activos quedaron sepultados por la ficción de la burbuja. Ahora, desgraciadamente, el problema está en el tejado de los particulares, de las pequeñas empresas y de las entidades financieras.
Por esta razón, con la austeridad también se pretende salvar a bancos y cajas y enterrar así una parte del estrago ocasionado. Se hace a expensas de las privaciones de las clases populares. No se salva, en cambio, ni a particulares ni a pequeños empresarios.
Ahora bien, la forma cómo  todo esto se está haciendo, genera de nuevo capital ficticio. Una parte de los viejos beneficios obtenidos (y cobrados) por los capitalistas durante la burbuja y del dinero barato que ahora se entrega a los bancos, se utiliza para comprar deuda pública. Esta deuda genera suculentos beneficios que ahogan todavía más a los Estados. Pero no se trata de beneficios derivados de la actividad productiva. Responden, o bien a una futura e hipotética recaudación tributaria o bien a un futuro rescate que en caso de producirse se tendrá que pagar de nuevo con dinero público. De este modo se están generando nuevos beneficios ficticios. Pero como ya ocurría en la época de la burbuja, estos beneficios son reales para los que se los apropian.
La superación de la crisis, de momento, es muy difícil. Los problemas no son sencillos, y la clase dominante, como acabamos de ver, tiene otros intereses y otras intenciones. Por eso, hay que pensar en la manera de sacar a la luz la esencia clasista de la austeridad.
Con la austeridad, las clases dominantes crean  las condiciones para mercantilizar los servicios públicos. Quieren convertirlos en un nuevo paraíso donde depositar los capitales acumulados y extraer más y más plusvalía exprimiendo a los trabajadores y expoliar a las personas adultas  y a los jóvenes. Por este motivo es tan importante aclarar que los que luchamos contra la austeridad, no estamos perjudicando a nuestros nietos: estamos luchando por un país digno para nosotros y para ellos.

PUBLICAT PER ANTONI PUIG SOLÉ

DIJOUS, DE NOVEMBRE 01, 2012

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Internet y telecomunicaciones en Cuba: El cable no lo resuelve todo

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Rafael de la Osa Díaz

Mucho se habla por estos días en Cuba deInternet, ancho de banda, fibra óptica, cable submarino, banda ancha y otro grupo de términos relacionados con el mundo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), pero que cada cual lo interpreta a su manera y saca sus propias conclusiones, incluyendo la prensa y lo que se difunde por diferentes medios.

Creo que parte de la culpa de este enjambre de dispares comentarios lo tiene la falta de comunicación que ha existido sobre estos temas y la inapropiada forma en que casi siempre se ha hecho referencia cuando de los mismos se ha hablado.

El síndrome del triunfalismo que aún nos acompaña, en cercana alianza con el establecido secretismo que se mantiene, azuzado por las hostiles condiciones en que nuestro país enfrenta sus relaciones comerciales internacionales, frente a un inhumano e irracional bloqueo de todo tipo, establecido y mantenido durante años por los diferentes gobiernos de Estados Unidos desde la década de los años 60 del pasado siglo, conforman una sólida mezcla con la que se construye con mayor o menor grado de justificación el muro que impide el acceso a la información que sobre el tema debería conocerse.

Por eso me pareció importante añadir un comentario más, para reflexionar un poco sobre estas tecnologías, sus implicaciones y posibilidades de uso en nuestro país, para comprender mejor la realidad a la que nos enfrentamos en materia de comunicaciones a corto y mediano plazo. Tan perjudiciales pueden ser los cantos de triunfo y victoria anticipados, como los pesimistas pensamientos de que todo está mal y nada ha cambiado.

EL FAMOSO CABLE DE FIBRA ÓPTICA

Comencemos por el famoso cable de fibra óptica.

¿Si Cuba tiene acceso a Internet desde 1996, qué mejora trae el Cable con Venezuela? En primer lugar tenemos que comprender lo que significa una conexión a través de un cable y la que funciona de manera inalámbrica.

Por el bloqueo aplicado por Estados Unidos a Cuba, nuestro país no contaba con un cable físico para sus comunicaciones con el mundo. Existió en Cuba este tipo de conexión, precisamente con Estados Unidos, antes de 1959, a través del cual se realizaban las llamadas telefónicas internacionales. Una vez más por el bloqueo, Cuba tuvo que establecer sus comunicaciones a través de enlaces satelitales, para lo que hay que pagar, permanentemente, una cuota mensual en dependencia del “ancho de banda” que se contrate para este servicio.

A diferencia del servicio a través del satélite, cuando Ud. cuenta con un cable, paga por su instalación y ya no tiene que pagar más por el uso del soporte o medio de transporte. Evidentemente el cable tendrá un tiempo de vida útil, y requerirá de mantenimientos cada cierto tiempo; pero si se planificó bien, se supone que el costo por mes durante un período, digamos de 10 años, es muy superior al arrendar mediante satélite el mismo ancho de banda que el habilitado mediante un servicio por cable físico.

Podríamos concluir que establecer conexiones por vía satelital permite contratar el ancho que uno quiere, para el uso que uno se proponga, el tiempo que necesite, sin realizar mayores inversiones. Por otra parte establecer una conexión vía cable implica una inversión inicial, tiende a utilizarse para comunicaciones estables a mediano y largo plazo y permite un variado número de servicios de gran demanda, lo que abarata sus costos en el tiempo.

Sin dudas las necesidades de comunicación de un país se asemejan más a las posibilidades que brindan las conexiones vía cable, especialmente cuando son, como en nuestro caso, a través de un cable de fibra óptica, que permite utilizarlo según las necesidades, con una expectativa bastante grande en relación con el incremento de su uso a largo plazo.

Ahora bien, contar con la posibilidad de una conexión vía cable submarino de fibra óptica no quiere decir que ya tenemos habilitados los servicios sobre él. Contamos solamente con el medio de transporte.cable-cuba-venezuela

El SERVICIO DE TELEFONÍA

El primer servicio en que se piensa, aún en la era de Internet, al contar con un canal de comunicación internacional, es el servicio de telefonía. Es un servicio aún muy demandado, que típicamente crece exponencialmente en la misma medida que se abarata el pago por el mismo. Es también muy bondadoso, económicamente hablando, pues recibe dinero tanto la compañía que contrata el servicio como la que lo brinda y es de los servicios que más rápido permite recuperar las inversiones realizadas en infraestructura.

Por lo general la empresa que busca tener este tipo de servicio, a través del canal de transporte de que disponga, contrata el mismo a una empresa suministradora (carrier), la cual se busca según el análisis que se haga de los lugares y países desde donde mayor cantidad de llamadas puedan realizarse o recibirse. Por ejemplo, digamos que España es un país con el cual Cuba tiene habitualmente un alto tráfico de comunicaciones telefónicas en Europa, no así con otros países como AlemaniaItaliaFrancia eInglaterra, aunque no dejan de ser mercados interesantes. Pues Cuba puede contratar los servicios a una empresa española y esta “enruta” hacia Cuba además, todo el tráfico telefónico del resto de los países deEuropa. Así, a través de un solo “carrier”, se contrata el servicio de una región más amplia que permite aumentar el volumen de llamadas. Este proceso se puede repetir con otros países en Asia o América, quedando conformada una cadena de empresas que cubran la mayor parte del mundo en sus comunicaciones con Cuba. Independientemente del punto de origen de la llamada, suele ser un arreglo muy común.

Del conjunto de llamadas que se realiza desde y hacia Cuba, se pacta un por ciento de ganancias con el “carrier” que tramita las mismas en una región. Por ejemplo, 50% para ambas partes de todo el tráfico.

Es de suponer que Cuba trabaja en establecer estos contratos internacionales, en busca de rebajas considerables a las extraordinariamente caras tarifas actuales, para favorecer un incremento del tráfico y monetizar el servicio y la inversión. Este proceso tampoco es ajeno a las presiones y limitaciones que el Gobierno de Estados Unidos establece sobre los posibles socios comerciales de Cuba.

EL PAGO DE INTERNET SE HACE EN UNA SOLA VÍA

Pero la situación no es la misma si se trata del servicio de Internet con todos los servicios asociados al mismo. En este caso solo se paga según el ancho de banda que se contrate, pero el ingreso solo se genera desde adentro del país, pues el pago de Internet se hace en una sola vía, en dirección al punto más cercano a su “espina dorsal” o “backbone”, situado en los Estados Unidos, tema que ha sido objeto de discusión en la arena internacional innumerables veces pero sin cambios hasta la fecha.

Por tanto, atendiendo a la situación económica del país, la más rápida amortización del canal de comunicaciones que representa el cable submarino, se logrará con el servicio de voz (telefonía) y no con el de acceso a Internet. Es lógico entonces comprender que se contratará un ancho de banda para acceder a Internet, proporcional a la capacidad de pago que se tenga, y por un rato no será ni siquiera suficiente para cubrir la actual demanda de las capacidades instaladas, en permanente estado de congestión con índices superiores al 95%.

Por tanto es imposible por el momento eliminar el enlace satelital, ni incrementar la conectividad de manera sensible a los usuarios, ni reducir considerablemente las tarifas, pero claro que ayuda contar ya con el cable submarino que cada día será más y mejor utilizado permitiendo un sensible crecimiento en su uso en el mediano plazo.

Veamos entonces la situación interna del país.

¿A dónde se conecta este cable? Pues a una especie de “espina dorsal” o “backbone” nacional que interconecta todas las centrales principales de ETECSA.

En la primera mitad del primer decenio de este siglo, ETECSA acometió un fuerte proceso inversionista que modernizó su estructura principal, pasando a ser completamente digital, con una conexión entre sus principales nodos por canales de fibra óptica.

La fiabilidad de un cable de fibra óptica es muy superior a todos sus antecesores, no solo por la cantidad de disímiles conexiones que se pueden establecer a través de él, sino por su fiabilidad y bajos índices de pérdida, que tienden a cero. Por tanto es lógico que las principales conexiones del país se realicen con conectores de este tipo, pero es un proceso costoso y difícil de llevar a todos los puntos de la red.

El planificado proceso de modernización de ETECSA se vio frenado por los problemas económicos del país, por lo que no llegó a cubrir los cambios previstos en todas las centrales de abonados (o sea a donde realmente nos conectamos cuando hacemos una llamada) y mucho menos hasta la casa de cada abonado, que era la última etapa del mismo.

No pretendo explicar cómo funcionaban las tradicionales plantas telefónicas de los años 90, pero es importante entender que su modernización las lleva a parecerse mucho al esquema de una red local. Para los que conocen un poquito de comunicaciones y redes, diríamos que una moderna central telefónica no es más que una red tipo Ethernet con protocolo ip y tráfico de paquetes similar a Internet. Traduciendo a un lenguaje más coloquial, diríamos que se parece mucho a una red local de computadores de cualquier empresa con acceso a Internet incluido, pero dedicado a trasmitir voz, aunque también trasmite datos como las redes informáticas.

El ANCHO DE BANDA ENTRE LAS CENTRALES PRINCIPALES

El ancho de banda existente hoy entre las centrales principales de ETECSA está aún utilizado muy por debajo de sus posibilidades. Como la mayoría de las personas que se conectan a una red de información en Cuba lo que trata de buscar en primer lugar es información fuera de Cuba y como la mayoría de las redes privadas o por sector de nuestro país son redes estructuradas desde su inicio de forma vertical, con muy poco nivel de interconexión con sus homólogos de otros sectores, pues la gran capacidad instalada para la trasmisión de datos a nivel nacional alcanza cifras similares al ancho de banda del país para acceder a Internet, que en descarga no supera los 390 Mbps.

Pongamos un ejemplo. Si desde un hospital en una provincia del país se trata de consultar el sitio Web del periódico local hospedado en un servidor de la prensa en la propia provincia, la señal viaja desde la computadora del hospital hasta el nodo central de la red Infomed ubicado en La Habana, según las condiciones y velocidad que esta red tenga contratado en cada tramo desde el hospital provincial hasta el nodo central de Infomed, de ahí transita por un canal hacia las Red de ETECSA que lo enruta por el camino más corto al servidor donde está hospedado el sitio Web del periódico provincial, según las velocidades y ancho de banda de estos enlaces. Si esto estuviera estructurado de otra forma, del hospital se llegaría al periódico de la provincia sin salir de las conexiones de ETECSA de esa provincia y aprovechando todo el ancho de banda disponible de la Red de ETECSA que es el proveedor de servicios del país y cuenta con conexiones de fibra óptica entre sus centros principales con una gran capacidad de ancho de banda. Más incluso se notaría la velocidad si desde el mismo hospital trataran de descargar un libro del sitio Web de la Biblioteca Nacional ubicado en algún servidor de La Habana si estuviera también conectado directamente a la red de ETECSA.

Quedaría hablar entonces de la forma en que se conectan los usuarios finales de una red a todo este andamiaje de redes, cables, nodos y sistemas.

Cuando un usuario se conecta a la Red Nacional desde una computadora ubicada dentro de la red local de una entidad que a su vez está enlazada a la Red de ETECSA mediante un enlace solo dedicado a este fin, es como si tuviéramos una extensión o ramificación de esa red nacional dentro de esta entidad.

EL ENLACE CONMUTADO

Pero no siempre es así como se produce la conexión de los usuarios en Cuba. En muchos casos esta conexión se realiza mediante un modem y estableciendo la conexión mediante una llamada telefónica. Es lo que se conoce como un enlace conmutado. La conexión por esta vía es mucho más lenta, pues nunca logra superar los 52 Kbps y precisamente la velocidad del último tramo de la conexión determina en el tope de la velocidad que se puede alcanzar por un usuario en la Red.

Como es de suponer la solución estaría en lograr que todos los usuarios se conectaran de manera similar al primer caso, pero esto requiere de inversión, y no cualquier inversión sino la más costosa de todo el proceso por su dimensión. Por suerte existen diversos medios y formas de conectar este “último tramo” de la red (se conoce como “la última milla”) y no necesariamente mediante un cable, sino también de forma inalámbrica.

Pero este tema lo podemos tratar de manera más amplia en otro trabajo.

Como conclusión podríamos decir que son significativas las ventajas de contar con un cable submarino para las comunicaciones internacionales, aunque esto no representa una mejora directa en el incremento de las facilidades de acceso a Internet de los usuarios cubanos si no median otros desarrollos intermedios.

La lógica indica que el país irá contratando la velocidad del canal que sea capaz de ir pagando y que inicialmente la recuperación económica se realizará mediante el incremento de las llamadas telefónicas a partir de la disminución de las tarifas internacionales.

Paralelamente se irán implementando soluciones diversas para la conexión de los usuarios finales, utilizando diversas tecnologías desde las zonas con mayores facilidades tecnológicas hacia las que tienen menos infraestructura.

Será un proceso más visible en el mediano y largo plazo que irá acompañado de otras medidas como el incremento de las salas colectivas para el acceso a la Red y de las posibilidades de las redes ya existentes favoreciendo determinadas áreas como las Universidades, el Polo Científico del país, áreas productivas que lo necesiten y diversos sectores sociales, según las capacidades de pago.

Una aclaración más. Aunque aún se discute a qué llamar “banda ancha” en la región de América Latina, los indicadores están por encima de 1 Mbps a nivel de usuario, por tanto es todavía un sueño que se pueda generalizar el mismo, aún en un sector de la población.

Quizás sea solo una opinión más al caótico concierto de interrogantes y contradicciones, pero reafirmo que el cable no lo es todo… aunque es el camino.

(Tomado de Cubarte)