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El Mundo en crisis por la desigualdad social y económica

El uno por ciento más rico de la población mundial posee 40 por ciento de los bienes del planeta, y a la mitad más pobre le queda apenas el uno por ciento de esos activos. En las últimas décadas, a pesar del crecimiento económico, este desequilibrio se hizo más profundo en la mayoría de los países y casi en cada región del mundo. Esta desigualdad es, cada vez más, reconocida como un persistente obstáculo para el desarrollo.

El problema toma varias formas, desde brechas en los ingresos hasta acceso desigual a la política, y es alimentado por distintos factores, como género, etnia, discapacidad, situación legal, casta, color de piel, lengua y estatus económico.
Yoke King Chee, experta de la Red del Tercer Mundo, cree que ladesigualdad no solo se agrava dentro de los países ricos e industrializados que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sino también en naciones del Sur que están experimentando un rápido crecimiento.
Los desequilibrios y fallas del comercio y las finanzas internacionales son la causa principal, sostuvo.
“Las respuestas políticas y regulatorias inadecuadas a la última serie de crisis financieras revelan una debilidad sistémica que sigue haciendo que los países sean vulnerables a una mayor inestabilidad”, dijo Chee a IPS.
Los países en desarrollo que adoptaron reformas financieras, pero dependen de las exportaciones fueron igualmente vulnerables a la crisis de 2008, y los que más sufrieron fueron los trabajadores de los sectores que venden al exterior, agregó.
Un grupo de 17 expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en derechos humanos señaló en mayo que ladesigualdad muchas veces desata problemas sociales que perjudican aun más a grupos ya rezagados y marginados.
Asimismo, el acceso desigual a la riqueza permite que los más acomodados agoten los recursos, agravando la degradación ambiental y el cambio climático, fenómenos que, a su vez, azotan especialmente a los más vulnerables.
El grupo de expertos de la ONU señaló que la profundización de la desigualdad socavó severamente muchos avances logrados con gran esfuerzo para cumplir los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM).
La agenda de desarrollo posterior a 2015 debe incluir metas específicas y medibles para eliminar la desigualdad, recomendaron.
Un Grupo de Trabajo Abierto, integrado por países miembros de la ONU, comenzará a discutir en mayo de 2014 cuáles serán los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, que sucederán a los actuales ODM cuando venza el plazo para su cumplimiento, en 2015.
Los expertos señalan que, si se define como eje la lucha contra la desigualdad, cada nueva meta deberá abordar las injusticias sistémicas que la causan, desde la discriminación institucional contra minorías hasta los desequilibrios en las inversiones sociales.
Además, la protección social es “una parte indispensable de las políticas para acabar con las desigualdades y para asegurar que la agenda post-2015 no deje fuera a ningún grupo, ni comunidad ni región”, agregó el grupo de expertos.
Ochenta por ciento de las familias del mundo carecen de protección social, a pesar de la evidencia de que contribuye significativamente a reducir la pobreza, a la cohesión social y al respeto de los derechos humanos, además de servir de resguardo ante impactos como la carestía de alimentos, dijeron los expertos.
En opinión de este grupo, la agenda post-2015 debe incluir la recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de fijar niveles mínimos de protección social, ayudando a crear mecanismos de financiamiento para los países en desarrollo.
El equipo está integrado por Verene Sheperd, del Grupo de Trabajo de Expertos sobre Personas Afrodescendientes, Alfred de Zayas, experto independiente para la Promoción de un Orden Democrático y Equitativo, Magdalena Sepúlveda, relatora especial sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos, y Olivier De Schutter, relator especial sobre el Derecho a la Alimentación, entre otros.
En una columna de opinión publicada en el diario The New York times a comienzos de esta semana, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, recordó que en las últimas décadas se disparó la desigualdad en la mayoría de los países ricos, sobre todo en Estados Unidos.
¿Pero qué estará sucediendo en el resto del mundo?, preguntó. ¿Se cierra la brecha entre los países, mientras potencias emergentes como China e India sacan a cientos de millones de sus habitantes de la pobreza? ¿Y qué ocurre en los países pobres y de medianos ingresos? ¿La situación se agrava o mejora?
Según Roberto Bissio, director de la red internacional de organizaciones contra la pobreza Social Watch, las estadísticas positivas pueden a veces ocultar realidades más complejas.
El Banco Mundial aseguraba en 2010 que ya se había cumplido en forma anticipada la meta 1A de los ODM: reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a un dólar por día, dijo Bissio a IPS.
A la vez, entre 1990 y 2010, las exportaciones mundiales totales se multiplicaron casi por cinco, pasando de 781.000 millones de dólares a 3,7 billones.
Y en el mismo periodo, el ingreso individual promedio mundial casi se duplicó, al pasar de 4.080 dólares anuales en 1990 a 9.120 en 2010.
Este incremento en el comercio y en la riqueza no se reflejó en la evolución de los indicadores sociales, concluyó Bissio.
Chee dijo a IPS que los países en desarrollo aún pierden una porción significativa de los beneficios de las inversiones directas y del valor añadido. Aquellas naciones que son exportadoras de materias primas alimenticias sufren además la especulación como una vulnerabilidad adicional.
Países que dependen de la minería controlada por corporaciones transnacionales padecen una gran destrucción ambiental y problemas sociales, y tienen sistemas tributarios regresivos, apropiados para esas industrias.
“Todo esto contribuye a la desigualdad”, señaló.
“Las políticas de austeridad que muchos gobiernos europeos están imponiendo ahora y que impactan en los sectores deingresos bajos e incluso medios, son una réplica de lo que sufrieron los países del Sur por las condiciones impuestas durante décadas por el Fondo Monetario Internacional”, agregó. Ecoportal.net
IPS

 

Que Dios nos guarde confesao: La próxima crisis financiera internacional

Esta es una Plaza - XLVIII

 

Que Dios nos guarde confesao: La próxima crisis financiera internacional
Sistema Digital
No existe plena conciencia a nivel de calle d el enorme poder que el capital financiero (es decir, la banca, los hedge funds, las aseguradoras y otras instituciones e instrumentos financieros) tiene sobre el mal llamado orden internacional. Esta situación, que aparece con toda claridad en España, donde el gobierno español actual es un mero instrumento de la banca, se reproduce a nivel internacional. De ahí que, a no ser que se cambie el sistema financiero internacional y su control y/o regulación, estamos yendo hacia una expansión de la crisis financiera a nivel mundial.

Veamos los datos. Creo que (excepto los talibanes neoliberales que todavía dominan los fórums mediáticos del país) hay una creciente percepción de que la crisis financiera la creó el comportamiento especulativo de la banca, consecuencia de su desregulación. Pues bien, debido a la enorme influencia de la banca en los gobiernos de mayor poder a los dos lados del Atlántico Norte, así como en sus establishments políticos y mediáticos, no se ha hecho nada (repito, nada) para regular y controlar tal capital financiero. En realidad, los bancos centrales más importantes, tanto el Federal Reserve Board (FRB) como el Banco Central Europeo (BCE), han estado imprimiendo miles de millones de dólares y euros para ayudar a los bancos. Es lo que se llama en inglés quantitative easing (QE) .

Hay una diferencia importante , sin embargo, entre lo que ha hecho el FRB en EEUU y lo que no ha hecho el BCE en Europa. Mientras que el primero ha ido comprando, con el dinero impreso, bonos públicos del Estado, garantizando unos intereses bajos para tales bonos (protegiendo a EEUU de la especulación de los mercados financieros), el BCE no lo ha hecho, desprotegiendo a los Estados miembros de la Eurozona, a los cuales, en el caso de los países periféricos de tal zona monetaria, se les ha estado exigiendo unos intereses en sus bonos públicos que alcanzaron niveles abusivos e impagables. Esta diferencia, en la que el BCE en la Eurozona se comporta como la ultraderecha estadounidense, el Tea Party, desearía que se comportara el FRB en EEUU, es de gran importancia, y señala que la banca es incluso más poderosa en la Unión Europea que en EEUU. Ahora bien, un elemento común es que ambos bancos centrales ofrecen dinero a los bancos en condiciones muy favorables (es decir, a unos intereses muy bajos).

Y, ¿qué es lo que hacen los bancos con este dinero? La retórica oficial, que intenta ofuscar la realidad, dice que dan crédito a la familias y a las empresas, ayudando a que se invierta en actividades de la economía productiva, creando riqueza y puestos de trabajo. Si usted se cree esto, ello indica que su nivel de ingenuidad ha llegado a un nivel peligroso para usted, y también para su comunidad. Esto no es lo que ocurre en la vida real. El crédito ni está ni se le espera.

La b anca continúa especulando

¿Qué hace , pues, la banca con su dinero? La respuesta es sumamente fácil de entender. Intenta optimizar sus beneficios lo más pronto posible, invirtiendo en las actividades especulativas, que son las más rentables. Y ahí es donde estaban antes de que se iniciara la crisis de ahora, y es ahí donde están ahora, no en el mismo sitio, sino en los países llamados Emergentes. Durante estos dos últimos años ha habido una explosión de inversiones financieras en estos países. Pero no en infraestructura física y social, donde hay necesidades enormes, sino en actividades especulativas. Estas instituciones financieras, una vez que destruyeron las economías europeas y estadounidense, ahora están invirtiendo en aquellos países (con la ayuda de los Bancos Centrales, que, en definitiva, quiere decir fondos públicos), creando burbujas y más burbujas (en actividades inmobiliarias, en comercio, en alimentos, y un largo etcétera), tal como ocurrió en los países llamados económicamente avanzados. Este flujo de dinero de estos países a los países emergentes creó, como una de las consecuencias, una inflación del valor de su moneda, sobrevalorándola, creándoles problemas graves en su comercio internacional.

De todo esto se puede deducir que dicho flujo de capitales a los países emergentes (que producen beneficios a muy corto plazo) está creando las bases para la nueva crisis que se expandirá de los países de economía avanzada a los países emergentes, y ello como resultado de la explosión de las burbujas. Está ya ocurriendo en la India y en China, y afectará a Brasil, entre otros, y creará un problema incluso peor para aquellos países y para nosotros (ver “Another Financial Crisis Looms if Rich Countries Can’t Kick Their Addiction to Cash Injection”, de Ha-Joon Chang, en The Guardian , 30.08.13). Esto es lo que Juan Torres y yo alertamos que pasaría, en el libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero . Los primeros síntomas ya están apareciendo. El capital financiero está comenzando a huir de esos países, pues ven la explosión de las burbujas muy próxima. Y esta huida de capitales reproducirá, incluso con mayor intensidad, lo ocurrido en los países periféricos de la Eurozona.

Otras políticas eran y son posibles

Lo que está ocurriendo no es inevitable. Pero para ello se requiere un cambio de 180 grados en las políticas estatales hacia el capital financiero. El flujo financiero internacional está empobreciendo a los países, creando una impresión fugaz y falsa (por estar basada en la especulación) de bienestar económico, que pronto colapsará cuando se vea que las bases de ese crecimiento, que crea la euforia cuando se presenta, son de barro, tal como ocurrió en España durante la época exuberante de que “España va bien”, a lo cual se añadía en Catalunya que “Catalunya va incluso mejor”. Y ello a pesar de que los datos mostraban –como algunos pocos señalamos- que ni España iba bien ni tampoco Catalunya iba mejor. En realidad, iba peor. Y, por desgracia, los hechos confirmaron que llevábamos razón.

La solución pasa por un intervencionismo público que controle y regule la banca, con amplios cambios en los sistemas de propiedad, con mayor protagonismo de la banca pública, sometida a los intereses generales, con la eliminación de los paraísos fiscales y previniendo la actividad especulativa, regulando los flujos internacionales, que dificulte, e incluso imposibilite, las actividades especulativas. Pero esto, dudo que pase, debido al enorme poder del capital financiero que nos está llevando al desastre a nivel mundial.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

La crisis de la Economía Mundial y el cambio (I)

Para salvarse, los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se definen como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

La crisis económica mundial que está en curso desde 2008 demostró que muchas cosas resultaron mal para la capital. Las estructuras del capitalismo monopolista de Estado establecidos específicamente después de la Segunda Guerra Mundial, de conformidad con las condiciones de la economía mundial de aquellos días ya no están funcionando como deberían y no convienen a los intereses del capital monopolista. Además, el neocolonialismo como parte de estas estructuras también está en una profunda crisis, y como revela la actual crisis económica muchas nuevas colonias de ayer hoy en día tienen un poder competitivo en los mercados regionales y mundiales. El objetivo principal de la construcción del capitalismo monopolista de Estado después de la Segunda Guerra Mundial era la continuación de la dominación de los países imperialistas occidentales en la economía y la política mundial. Hoy en día tal dominación es dudoso; surgieron economías “emergentes”, también cambió el equilibrio de poder entre los países imperialistas. Después de la Primera Guerra Mundial, el centro de producción del mundo capitalista pasó de Europa a América del Norte. Ahora pasó de los EE.UU. y la UE a Asia. El eje de Estados Unidos y Asia está sustituyendo al eje de los Estados Unidos y Europa que hasta la fecha jugó un papel decisivo en la economía mundial. En otras palabras el eje de trans-pacífico sustituye el eje trans-atlántico.

En el período 2009/2010 la mejora temporal y parcial de la economía mundial dio esperanza a la burguesía imperialista de que estamos saliendo de la crisis. Cuando grandes bancos de Estados Unidos estaban siendo destruidos uno a uno, países imperialistas y otros países del G-20 después de varios intentos – los cumbres de G-20 – empujando a un segundo plano las contradicciones que existen entre ellos, y lograron formar una gestión temporal de crisis.

El objetivo era llevar la economía global a un estado controlable es decir terminar la crisis. Ellos quisieron evitar la desestabilización incontrolada del sistema capitalista mundial y el surgimiento de una crisis revolucionaria en todo el mundo.

Si en aquel tiempo – en 2009/2010 – hubo un alivio temporal es sólo por el incentivo financiero de proporción gigantesca que se expresa en trillones de dólares. La economía mundial y el sistema financiero se mantuvo gracias a este incentivo.

La destrucción de capital se detuvo temporalmente. Pero hasta entonces, la cantidad de capital que se evaporó en las bolsas de valores del mundo era ya masiva: antes del dicho período de la mejoría temporal la capitalización en el mundo de bolsa de valores había caído de 65 trillones de dólares a finales de 2007 a 35 trillones de dólares a finales de 2008, el “valor” pérdida en las bolsas de valores en el mundo había llegado a 43,4 por ciento entre el Octubre 2007 y Octubre 2008. O sea, el importe de la capitalización de los mercados bursátiles del mundo cae de 62,57 trillones en 31 de Octubre de 2007 a 25,558 trillones de dólares en el 6 de Marzo 2009 y la perdida el mismo periodo llega a 37,01 trillones de dólares, es decir se realiza una destrucción de capital de 59,2 por ciento.

Para salvarse de la destrucción de capital los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se define como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento, en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

Cuando vemos la evolución de 2010 hasta la actualidad, como mostraremos más adelante, la situación es que a crisis económica mundial puede ser controlada pero no se ha salido de la crisis todavía.

A finales de 2008 los países de G-20 a fin de evitar colapso del sistema financiero y económico mundial comenzaron a bombear una enorme cantidad de capital al sistema. Los famosos “paquetes de ayuda” llegaron a una cantidad total de 27 trillones de dólares. ¿A qué precio? A precio de una deuda pública con una cantidad sin precedentes hasta ese día. Esa cantidad bombeada sistema inevitablemente condujo a la hinchazón de la especulación y en el junio de 2012 el comercio de derivados aumentó a 639 trillones de dólares. Esta cantidad corresponde a un monto diez veces más del producto bruto mundial.

La gestión de crisis, no ha podido resolver el problema a resolver, no ha podido abrir la ruta de salida de la crisis económica, sino más bien causó a la acumulación de contradicciones, profundizaron las contradicciones que surgen del desequilibrio de desarrollo en la economía mundial y de cuestión del equilibrio de fuerzas: por un lado los Estados Unidos, Japón y la UE que dominó la economía-mundial capitalista hasta ahora, por otra parte los países BRICS y algunos otros países “emergentes”.

La economía mundial está marcada por dos tendencias que se encuentra frente a frente, por dos desarrollos diferentes: por un lado una crisis en curso en los viejos países capitalistas (EE.UU., UE, Japón), por otra parte una economía en recuperación y en fase ascendente en los países BRICS, y en muchos países “emergentes”.

Los países BRICS han beneficiado más de la gestión de crisis dirigido por los países imperialistas occidentales y por los G-20. Por ejemplo, la participación de estos países en la producción mundial bruto aumentó de 8,9 por ciento en 2000 a 20,2 por ciento en 2011, o sea un poco más del doble. Así, los BRICS han sido una potencial importante en la economía mundial, ha sido un factor que no puede ser ignorada. El otro lado de este desarrollo es que durante el mismo período, la participación de la OCDE en la producción bruta mundial bajó de 81,2 por ciento a 65,9 por ciento.

Los países BRICS a excepción de Rusia fueron antiguos países coloniales. La internacionalización del capital y de la producción en estos países, sus inversiones orientadas a la producción ha acelerado el proceso de su transición de ser países agrícolas a ser países industrializados. Así estos países no solo son centros de producción que producen para el mercado mundial, sino también se han convertido en indispensables, nuevas y crecientes mercados para los productos mundo, para los monopolios internacionales. Los países BRICS y otros “economías (países) emergentes” han sido casi un salvavidas para países imperialistas occidentales y los monopolios internacionales. Ellos se dirigieron hacia esos países por la falta de oportunidades de inversión con una cantidad máxima de ganancia en otras zonas del mundo.

Por supuesto, la economía mundial puede salir del crisis antes de que estos países entran a una crisis. Pero no hay ninguna garantía de que esos países entran a un crisis por el efecto de la crisis actual. El “enfriamiento” de las economías de estos países en los últimos tiempos, la desaceleración del crecimiento, la tendencia de recesión son signos directos de que la dirección de la evolución es hacia lo negativo.

Muchos casos que se observa en la economía mundial nos muestra que la crisis continuará durante un determinado período. Sería una profecía decir por cuanto tiempo la crisis va a continuar. Pero la situación en los diferentes sectores, por ejemplo, la situación en el sector del automóvil demuestra que la industria automotriz en Europa puede salir del crisis a lo mejor en 2016. Esto significa que se seguirá la destrucción del capital constante en la industria automóvil de europea, es decir, las empresas cerrarán y los trabajadores serán despedidos.

No queda nada de las medidas del periodo de 2009/2010 cuando los países imperialistas y los demás países del G-20 han unido para influir en el curso de la crisis. Las medidas adoptadas para proteger a su propio capital en riesgo en ese momento es hoy algo que se profundiza en forma de competencia despiadada. Eso nos muestra el estado el sector del automóvil. El número de nuevos permisos expedidos para los vehículos (en este caso a los coches) de todo el mundo había aumentado en 2007 un 11,9 por ciento subiendo de 59 millones a 66 millones. En el mismo período la participación de Europa se redujo del 27 por ciento al 19 por ciento y la del América del Norte se redujo a 26 por ciento desde el 32 por ciento, mientras la participación de las zonas de Asia y el Pacífico subió a 37 por ciento del 25 por ciento. Eso significa que cerrarán un gran número de negocio de automotriz que pertenece a los europeos y norteamericanos, y miles de trabajadores serán despedidos.

Por supuesto, todo el tiempo, especialmente en tiempos de crisis, una serie de gente sabia para controlar y dirigir la sociedad hacen predicciones sobre el futuro de la economía, sobre cuánto se va crecer. Por alguna razón la estimación presentada por cada uno de ellos resulta falso pero ellos siguen con sus predicciones ya que es su trabajo. Se estiman crecimientos entre 3 y 3.3 por ciento. Las evaluaciones de estos chamanes de la economía mantienen su valor solamente durante unos meses. Unos pocos meses después revisan su estimación hacía abajo o hacía arriba.

No se puede hacer estimaciones el curso del desarrollo de la economía? Por supuesto que sí se puede. Pero para poder hacerlo hay que definirse correctamente las fuerzas impulsoras cíclicos que verdaderamente determinan el curso del desarrollo económico. Así que cuando lo miramos desde esta perspectiva vemos que la fuerza central impulsora que mantiene a flote la economía, que lo hace funcional durante la crisis del mundo capitalista es la dinámica de la deuda. El capitalismo se ha dirigido auto-producir a través de la comercialización de los excedentes de producción creando una demanda adicional con préstamos. Tal dinámica la produce el propio capitalismo. La demanda en la economía capitalista es bastante inadecuada comparado con la eficiencia que es producto del mismo sistema. Por lo tanto, para que el sistema pueda seguir funcionando se están retirando las posibles ganancias del futuro con el nombre del crédito; el capitalismo logra sobrevivir vendiendo el futuro.

La dinámica de la deuda fue “nacionalizado” con las “paquetes de ayuda” sobre que hemos hablado. Ningún Estado ya es capaz de incurrir en nueva deuda con los tamaños de los años 2009/2010. Se puede intervenir en la economía solamente dentro de ciertos límites. La situación actual muestra que en el próximo período los centros de crisis (los EE.UU., Europa y Japón) de la economía mundial seguirá siendo en esa situación, mientras que en los países que no están en crisis se verá, aunque en diferentes grados, un determinado tendencia de “enfriamiento”, de desaceleración. La inestabilidad en las áreas centrales de la economía mundial capitalista, aunque en diferentes grados, conducirá a un estancamiento. Según se ve el país menos inestable es China, mientras Europa se ve especialmente inestable y EE.UU. oscila entre ser estable y inestable.

El estado interrelacional de la economía mundial, hace que los países fácilmente sean afectados desde “afuera”: mientras la deuda de EE.UU. causa un efecto estimulante en la coyuntura de economía en otros países – por ejemplo, en China -, una recesión en la economía en uno de los tres centros o un desarrollo adverso imprevisto puede afectar negativamente a los otros centros. En caso de que la economía de EE.UU. entra en una recesión, otros centros inevitablemente se verán directamente afectados.

Está claro que la misma crisis acabó con esperanza de la terminación de la crisis con las medidas tomadas por los dirigentes de los países imperialistas y la economía mundial con su actual curso se está moviendo hacia el nivel de recesión. Ahora vamos a tratar de mostrar con datos que tipo de curso está tomando la crisis en general, y que curso probablemente tomará en el próximo período.

· Ibrahim Okçuoglu es uno de los más distinguidos investigadores y escritores turcos, especialmente en el campo de la economía política. Entre sus libros publicados están: Desarrollo del Capitalismo en Turquía (3 volúmenes), Historia del Desarrollo Desigual y Competencia en el Capitalismo (5 volúmenes), La Filosofía Materialista, La Globalización Imperialista y la Geopolítica, la Contribución de Stalin a la Filosofía, La Crisis Mundial del Capitalismo (2008 …), Cuestiones de Victoria del Socialismo y la Reconstrucción del Capitalismo en la URSS.

 Por Ibrahim Okcuoglu

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José Mujica: “Lo que hay en el mundo es una gran crisis política…”

LA HABANA-VISITA PRESIDENTE DE URUGUAY CENTRO CIENTIFICOA punto de partir de regreso a su país, en exclusiva con Prensa Latina y la Mesa Redonda, el Presidente de Uruguay comentó sus impresiones sobre la Cuba a la que ha regresado después de más de una década, sobre la lucidez de Fidel y las angustias humanas que comparte con el líder de la Revolución Cubana, sobre las disculpas europeas a Evo y la demanda caribeña de indemnización por la esclavitud y también sobre la trascendencia del diálogo para la paz en Colombia y la entrada de Venezuela a MERCOSUR, entre otros temas.

Por Arleen Rodríguez Derivet (Mesa Redonda) y Odalys Troya Flores (PL)

Había una maleta lista en un pasillo cercano, preludio de partida inmediata y los facilitadores del diálogo advirtiendo dos cosas: al Presidente le incomoda el tumulto, de manera que si somos cuatro no debemos parecer ocho por el tradicional despliegue de la técnica que demanda el audiovisual y, disponemos de menos de una hora para la entrevista.
Al rato apareció él con la sencillez que se le ha vuelto leyenda. Guayabera verde y pantalón beige claro, a tono con la temporada. Tras el saludo familiar, ni tiempo dio para el retoque que exigen las cámaras, ya estaba sentado frente a los micrófonos, mirándonos con sus ojos de águila a la espera de las preguntas.

A.R: Presidente, “el hombre saldrá de la prehistoria el día en que los cuarteles se conviertan en escuela”, dijo usted en su discurso del 26 de julio en Santiago de Cuba a propósito de la celebración del 60 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Yo me pregunto si cree posible que algún día los cuarteles sean convertidos en escuelas en el mundo entero o es una frase que le inspiró el Moncada.

P.JM: Es la etapa de la civilización que vivimos. El desarrollo tecnológico y científico de la sociedad actual crea poderes inconmesurables para el concepto de la guerra.
La capacidad de destrucción potencial que tiene la guerra contemporánea es algo que debe confrontarse con el costo humano.

Uno puede matar en la distancia sin ver, y sin saber quién nos está matando. Y eso va a ser cada día más intenso. Tenemos que darnos cuenta que la defensa de la vida debe adquirir otra escala.

Debe haber unas 10 potencias que tienen el poder atómico, algunas no son potencias: Pakistán, la India, Israel, Corea del Norte. En cualquier momento aparece un loco que aprieta el botón y después quién paga las consecuencias.

Por qué, además, las grandes potencias se reservan el poder de disuasión nuclear.

Por la vía de la guerra inapelablemente el Hombre tiene una de las mayores a amenazas a la vida sobre el planeta. No se trata de un pacifismo inocentón de carácter religioso, no, es otra cosa, son las dimensiones que tiene el poder tecnológico y científico aplicado a la guerra en el mundo actual. Esta es la cuestión, un tema político que debe ser discutido en todas partes.

Y uno se debe de volver pacifista activo porque el hombre nunca tuvo tanta capacidad de destruirse a sí mismo y nada vale como la vida humana. Es una manera de pensar, otros pueden tener otra.

La palabra más fuerte desde el punto de vista cultural para mí es autodeterminación de la mano de tolerancia. Para que haya autodeterminación hay que acostumbrarse a respetar lo que es distinto, y a la larga ninguna riqueza es más importante que cultivar ese respeto.

Ahora, los que se creen que tienen la verdad revelada y que lo que han descubierto es el último paradigma de la evolución del homo sapiens, aparte de tener una posición fanática, trabajan muy en el corto plazo.

Inevitablemente el mundo se va estrechando y se globaliza cada vez más, entonces nosotros tenemos que organizar una filosofía y un modo de vivir y un conjunto de valores que nos permitan convivir con contradicciones y eso tiene una base de respeto de lo que es diferente.
Pero claro, venimos de la herencia del viejo Estado nacional y de la lucha por nuestro respectivos intereses. No creo que hay en el mundo ni crisis ecológica… lo que hay en el mundo es crisis política.

El hombre ha desatado un tipo de civilización que no tiene gobernanza. Y ahí es donde tenemos el problema. En realidad los problemas ecológicos son la consecuencia, no la causa. Por ahí andamos, desde luego no lo voy a pelar, por lo menos tengo que tener la libertad de decirlo.

AR: Mientras más expresa esas ideas más se me acerca a lo que siempre le hemos estado escuchando a Fidel. ¿Qué tal su encuentro con Fidel?

PJM: Notable, porque obviamente Fidel es enciclopédico. Tiene preocupaciones viejas que se están reflejando en el Fidel de hoy.

Se está preocupando nada más y nada menos de conseguir y poder seleccionar variedades de vegetales verdes altamente proteicos que pudieran ser la base que sirva para preparar raciones concentradas que permitan reducir el consumo de grano en los animales.

Para la gente que no está en estos temas puede parecer una preocupación secundaria. Yo creo que tiene que ver con la comida humana porque los grandes consumidores de granos más fuertes que existen son los animales que acompañan al hombre.

Por ejemplo, normalmente los chinos tienen unos 700 millones de cerdos, un kilo de cerdo bien criado le cuesta seis y siete kilos de pienso y deben de tener unos cuatro mil 500 millones de pollo, y cada kilo de pollo le puede costar alrededor de cinco kilos, empieza a multiplicar, y le estoy apenas hablando de los chinos.

Quiere decir que el consumo de granos en los animales que nos acompañan en la vida y hay que poner los que dan leche, etcétera, etecétera, es de un carácter colosal. La preocupación que tiene Fidel debía preocuparle a la humanidad.

Existen vegetales que tiene una hoja muy proteica. En mi clima, yo soy de clima templado, hay una vieja planta, árabe de origen, la alfalfa, alfalfa quiere decir la buena planta, tiene una composición de calcio y proteica que tiene valores alimenticios superiores al maíz, por ejemplo.

Así que lo que se plantea Fidel no es una locura, y lo encuentro apasionado en eso, experimentando. Y alguno que no entienda de esto dirá que son chifladuras de viejo. No no. Son preocupaciones muy sensatas de un hombre preocupado por el acontecer humano.

Y de paso es una lección para la gente joven que se siente aburrida a veces. A la vida hay que encontrarle contenido, hay que buscarle contenido de acuerdo con las circunstancias. Y creo que Fidel es un ejemplo de cómo una ancianidad se puede transformar en una cosa muy útil.

AR: Con otras palabras, en Río+20 su discurso parecía estar cargado de la misma angustia que lo angustiaba a él (Fidel Castro) 20 años antes en el propio Río. Me refiero a cuánto el mercado está empujando a la humanidad a un callejón sin salida, al abismo.

P.JM: Si la economía no crece tenemos una tragedia. Para que la economía crezca hay que incentivar el consumo, para incentivar el consumo ahora se dice ‘hay que innovar’. Muchas veces presentar cosas viejas con una forma nueva para explotar el afán de variedad y curiosidad que los seres humanos llevan dentro, que siempre anda buscando cosas distintas.

Entonces esa explotación en masa con un sistema de propaganda muy fuerte es el motor de desarrollo permanente y sistemático del aumento del consumo a veces desorejado porque no es precisamente el incremento de bienes materiales fundamentales que tiene que ver con la vida, sino el incremento de una nube de consumo superfluo que después nos distorsiona de los medios materiales para atender los consumos que son realmente fundamentales para la vida humana.

No todo lo que consumimos tiene el mismo peso, pero además nos ha deformado, las cosas que hacemos: las lamparitas tienen que durar poco, los celulares hay que renovarlos cada cuatro meses y así sucesivamente.

Todo tiene que usarse y tirarse permanentemente, entonces amontonamos basuras con la que después no sabemos qué hacer, después con la basura tenemos un problema bárbaro y cuando tiramos toda esa basura estamos desperdiciando energía humana, medios materiales, y después nos quejamos que hemos agredido a la naturaleza porque hemos montado una civilización basada en el despilfarro.

Yo, como Fidel, pensaba que es una consecuencia del capitalismo, y a esta altura creo que es más que eso, obviamente es una consecuencia que trajo el capitalismo, pero a esta altura es un modelo civilizatorio, porque lo padecí.

Hace muchos años fui a la vieja Unión Soviética, a Lomonosov, y yo llevaba una camisa de nylon que recién había aparecido, estoy hablando de los años 50. Era una camisa insoportable, pero era una novedad y los pobres estudiantes soviéticos la miraban y me la querían negociar.

La magia que tiene la mercadería es distinta. Y las masas están inermes con respecto a eso y van como las moscas a la luz y se dan por todas partes. Estamos en peligro de esa cultura subliminalmente.

Hace más de 100 años Coca Cola hace propaganda, no se cansa de hacer propaganda, renueva los métodos y dale y dale.

El disparate es esa civilización que hemos montado, hay que ser más cruel, no es solo el capitalismo es el modelo civilizatorio que hemos montado y en el que estamos todos.

Soy de los que pienso que la cultura tiene una importancia, la cultura dirigida, y creo que lo dije: que es más fácil el cambio material de una sociedad que el cambio cultural.

Y No estoy abogando porque el hombre vuelva a las cavernas o a una sociedad primitiva, no, no es eso, es salir de la pavada que es otra historia. Salir de la pavada.

AR: El 26 de julio Caricom demandó a Europa una indemnización por la esclavitud y en días pasados Europa se disculpó con Evo Morales, ¿qué comentario le merecen esas dos noticias?

PJM: Lo segundo, lo de Evo Morales, es una imagen de lo que son capaces de lograr los pueblos latinoamericanos si tenemos la inteligencia y el coraje de andar juntos, lo que requiere aceptar las distintas diversidades que tenemos adentro. Ser menos jueces entre nosotros y mucho más solidarios.

Indudablemente que las disculpas que le pidieron a Evo nunca lo hubiéramos logrado si el reclamo fuera solo de Bolivia, pero fue genérico.

Me siento muy contento porque fue lo que pensé de entrada, lo dije por ahí en un lugar intencionalmente, que habían metido la pata y la única que le quedaba era aceptar y decir abiertamente “nos equivocamos” y al final lo hicieron.

Me congratulo porque es un premio y un reconocimiento cuando podemos tomar decisiones en conjunto.

Nunca los latinoamericanos anduvimos tan cerca. Nunca. No sé si es la sedimentación de las viejas luchas que han ido creando una especie de fertilidad en el suelo social que ahora aparece en esta coyuntura expresada con gobiernos que son de un signo, de otro, unos más de izquierda, unos más al centro, otros de centroizquierda, otros que se pueden catalogar más de derecha, y sin embargo concuerdan en ciertas decisiones.

Ojalá seamos humildes, que no seamos dogmáticos, que no seamos sectarios, que con quien tenemos diferencias no nos restreguemos las diferencias en el hocico y nos demos cuentas que nos precisamos todos los unos con los otros, porque juntos somos fuertes, y en el mundo, por desgracia, sacan condiciones en la arena internacional los fuertes.

La otra, la de los caribeños, es una causa justa, y los africanos cuando reclamen los cientos de millones que le robaron, creo que Occidente jamás podrá pagar la deuda que tiene, pero con reconocerla…

Hace un tiempo estuve en un país, Nueva Zelanda, sus actuales generaciones han entendido con claridad la deuda que tienen con los maorí, y le están haciendo frente.

Está pasando en el mundo contemporáneo, hay lugares donde el hombre blanco está compensando a los descendientes de las víctimas que sus generaciones anteriores explotaron, Nueva Zelanda es una caso, y hay que levantar eso.

AR: En su discurso del 26 de julio en Santiago de Cuba se le vio muy cómodo a pesar del calor, el sol. ¿Qué pensaba Mujica al escuchar a Latinoamérica y al Caribe expresarse en ese escenario?

PJM: Yo vengo del sur, Montevideo es la capital más sureña de todas las capitales y el sur también existe como un conjunto de cultura y un modo de ser muy distinto al del Caribe.

Nuestro sur, en el Río de la Plata particularmente, es medio crítico, socarrón, escéptico, melancólico, nostálgico, basta escuchar las letras del tango para tener una idea, pensar en lo que son algunos de nuestros escritores, Benedetti, bastante meditativo…

En el Caribe, la gente tiene algo de la naturaleza eclosionada de la selva tropical, lujuriosa, verborreica, alegre, tremendamente alegre donde ha habido una fuerte penetración de la negritud, hay de hecho una cultura musical que pasa por las caderas que le da un tono proverbial.

No debe extrañar que mi discurso fuera un poco distinto. El Che era distinto, ácido como el diablo y un tomador de pelo, eso lo traía de su cultura rioplatense, pero bueno hablamos la misma lengua, nos entendemos perfectamente. Hemos participado en un conjunto de sueños comunes.

Mi generación estuvo muy sacudida por la Revolución cubana.

Yo pertenezco a un pequeño país que por los años 1920 y 1930 tenía el ingreso per cápita que podía tener Francia o Bélgica, un país que llegaron a llamar la Suiza de América. Ese no fue el que yo conocí, fue en el que nací, pero que estaba muriendo cuando yo nací.

Después, mi generación vio la decadencia de eso, y cuando tú estás viviendo bien y tienes que retroceder abruptamente sufres el doble que cuando estás acostumbrado a estar con muchas carencias toda la vida.

Los pobres formados en la pobreza tienen una enorme fortaleza y una enorme resignación. Cuando se mejora un poco lo primero que queda por el camino y si llega a tocar una coyuntura mala cunde la desesperación y a mi generación le pasó eso y en Argentina también.

En realidad la mitad del producto bruto latinoamericano en los años 30 era argentino, todo eso cambió abruptamente con las relaciones de intercambio después de la segunda Guerra Mundial. Y asistimos a otro mundo y ahí nos entramos a parecer al resto de América Latina.

Nuestra cultura, nuestro modo de ser también expresa nuestra historia.

OTF: Usted se refirió hace unos minutos a la unidad lograda en Latinoamérica como nunca entes y es lo que me más se acerca a los sueños de los libertadores. Sin embargo esa integración tiene peligros dentro del propio continente y desde afuera, ¿pudiera hablarnos de ellos?

P.JM: Sí, peligros va a haber siempre. El mayor peligro somos nosotros mismos, que el Estado Nacional nos haga trampas, que los legítimos intereses que tienen cada uno de nuestros pueblos a veces nos acorten la visión y nos lleven a actitudes de autodefensa que en el fondo son un egoísmo.

Después está el otro peligro, lo que incida de afuera, los cantos de sirena que nos puedan llegar de afuera y nos puedan desubicar y las tensiones que tenga sobre la región todo el mercado mundial que son muy fuertes.

Por ejemplo, qué quiero decir. El principal cliente que tienen Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay es la República Popular China, es hoy el principal comprador, y es muy difícil que aquella región pueda renunciar, pero también tiene que tener una política inteligente porque vendiendo las materias que estamos vendiendo en masa y a buen precio – y menos mal que aparecieron porque han mejorado los términos de intercambio…

Nuestro proceso de industrialización interno no es sencillo porque la altísima competitividad que tienen los productos manufacturados chinos para nosotros es incompetible.

Por un lado le tenemos que vender y por otro tenemos que cuidarnos que no nos desindustrialice. Fíjese qué tensión.
Después tenemos los organismos internacionales y la política de Estados Unidos que para nosotros es un cliente absolutamente secundario, nos compra tres por ciento, cuatro por ciento, se ha retirado mucho de aquella región.

Si nosotros hablamos de inversión del imperialismo en nuestro país, da risa, el imperialismo no invierte ni un peso hace años. Los que invierten son otros. Hay cambios que son muy importantes.

Nosotros tenemos un gigantesco mercado potencial adentro, que son los pobres de América Latina, ese es el mercado directo más grande que tenemos por eso tenemos que tener políticas que permitan desarrollarnos y apostar al crecimiento de ese mercado.

Pero vamos a tener obstáculos en el mundo, inevitablemente, y vamos a tener ayuda. Cómo salimos no lo sé. En historia no hay nada prefijado, esto es parte de la lucha que vamos a tener.

Creo que Brasil debe asumir una posición de liderazgo incuestionable, porque es quien tiene más peso, quien lidera paga la cena, y eso ellos lo deben entender. No tengo dudas de que las autoridades políticas de Brasil lo entienden perfectamente.
Pero temo que no lo entiendan ciertas fuerzas económicas de Brasil, y hay ahí una contradicción peligrosa.

No tenemos un porvenir rectilíneo y prefijado, esto que hemos logrado puede saltar en pedazos, todo depende de la madurez que tengamos en poderlo manejar.

OTF: El 15 de agosto debe asumir Horacio Cartes la presidencia de Paraguay, y el país debe reinsertarse al Mercado Común del Sur (Mercosur), sin embrago los grupos más ultraderechistas de esa nación piden que le sea entregada la presidencia protémpore del bloque que ahora ostenta Venezuela, ¿qué opina de esa postura, y qué importancia considera usted que tiene Venezuela para el grupo?

P.JM: Estoy dispuesto a firmarle a Paraguay que le regalo todas la presidencias que puedan tocarle a Uruguay al frente del Mercosur. No hay ningún problema. Es una apariencia decorativa la presidencia de Mercosur, la realidad va por otro lado, no pasa por la presidencia. Pero habrá señores que piensan que es una cosa importante. Es complicarse la vida, nada más.

A Paraguay específicamente le conviene el Mercosur. A ningún país de los que integran el Mercosur le conviene tanto el grupo como a Paraguay por su posición mediterránea. Paraguay tiene que salir por el Paraná y el río La Plata, a Bolivia le pasa parecido, si no puede salir por el otro lado, tiene que salir por el lado nuestro. Las comunicaciones son un hecho estratégico.

Y ojo, la sanción que se tomó fue más bien simbólica, nada tiene que ver con la economía porque el comercio no se paralizó ni se paralizó el tráfico.

Y yo creo que el gobierno que va a entrar de Paraguay tiene mucho pragmatismo y mucha inteligencia para entender estas cosas.
En cuanto a Venezuela, es el país más amenazado de América Latina, por qué, porque tiene mucho petróleo. Los últimos años demostraron que se le agrede al que tiene petróleo.

El alero del Mercosur ayuda a que sea más respetada, no porque el Mercosur sea una potencia militar de carácter disuasivo, sino que políticamente, fundamentalmente por el peso de Brasil hay un efecto que ayuda a que se tenga que pensar tres veces cualquier aventura.

Tengo confianza en una parte de la sociedad norteamericana, no se puede poner todo adentro de la misma bolsa.

Pero hay sectores de la sociedad norteamericana francamente agresivos y por suerte no es todo Estados Unidos, y es más creo que hay corrientes políticas de gente independiente que tienen otra cabeza. Uno no puede cometer la grosería de simplificar cosas que son complejas.

Pero hay que tratar de no ayudar a darle circunstancias a esa parte más reaccionaria de la poderosa sociedad norteamericana por eso me parece que un sistema fuerte de alianza ayuda a hacer pensar.

Y a Mercosur le conviene la presencia de Venezuela, quién va a dejar la energía afuera. Mercosur con Venezuela se transforma en una potencia, multiplica sus potencialidades enormemente.

Pero yo no veo al Mercosur como una tarea definitiva y acabada, el Mercosur es el pulmón de las luchas por la unidad de América del Sur y si es posible más. Habrá que convencer a Brasil también de eso. El Gobierno brasileño lo entiende, pero la sociedad brasileña como en todo país grande está preocupada por los problemas internos.

Tenemos muchos desafíos por delante, no hemos llegado a ningún triunfo aún.

OTF: Acerca de otro elemento en el contexto latinoamericano, usted ha dicho que el proceso de paz en Colombia “tiene una importancia brutal”, incluso el presidente Juan Manuel Santos ha dicho que desea que usted esté más cerca a ese proceso. ¿Cuáles son las consideraciones al respecto?

PJM:Usted tiene que juntar lo que dije al principio, si estoy viendo que la guerra hoy no es respuesta.

¿Por qué interesa o debe interesar el proceso de paz como el fenómeno político más importante que está ocurriendo en América hoy? Porque es la garantía de evitar una intervención, porque es la garantía de que no haya una explosión que después arrastre continentalmente una cantidad de cosas que son imprevisibles.

No se puede actuar de aprendiz de brujo, no se le debe entregar una ametralladora a un mono, un mono es una criatura preciosa, pero no se debe experimentar con eso.

Una guerra que sigue, sigue y sigue sin horizonte y sin salida, aparte de envenenar a toda la sociedad es también una oportunidad a la aventura de los que vienen de afuera, a la intervención y es lo que menos precisan.

Colombia es un país de enormes posibilidades, está en la esquina de dos océanos, tiene salida a los dos lugares, tiene una selva portentosa.

No es fácil desmontar una cosa que lleva 50 años y debe haber generado mucho odio, mucha lastimadura, muchas heridas y muchas ganas de cobrar viejas cuentas, los hombres llevamos todo eso adentro.

Por eso debemos tratar de ayudar en todo lo que se pueda y yo felicito a Cuba por la mano que está dando, la garantía junto con Noruega.

Y también le pedí al Papa porque la sociedad colombiana es muy católica. Y los sermones en cada iglesia pueden ayudar a crear una opinión favorable.

También hay que reconocer las dificultades. Cuanto más se alarga una guerra más difícil es cultivar los antídotos que se necesitan para los odios que se han creado.

OTF: En octubre de 2014 habrá elecciones en Uruguay, ¿qué expectativas tiene el Frente Amplio?

PJM: Pensamos que vamos a seguir con nuestro proyecto, nos tomamos tiempo, somos lentos, tiramos un poco la baraja, rumiamos, somos como somos, creo que la experiencia del Frente Amplio va a continuar y con ello básicamente las políticas que en estos ocho años se han instrumentado en sus ejes más importantes se van a mantener. Soy optimista.

CUBADEBATE

 

De Manchester a Bangladesh: Los trapos sucios de la moda global

English: Taqiyah (or kufi caps) in Pettah mark...

El 8 de marzo de 1857 un grupo de obreras textiles recorría los barrios más ricos de Nueva York. Protestaban por sus condiciones laborales. El 8 de marzo de 1908, 146 obreras morían en un incendio provocado en la fábrica Cotton de Nueva York. Desde entonces, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. A mediados del siglo XIX y durante las primeras décadas del XX, las trabajadoras de EE UU y Europa reclamaban una jornada laboral de 10 horas, permisos de maternidad y lactancia, la prohibición del trabajo infantil, el derecho a una formación profesional y a formar parte de un sindicato. El siglo XIX dejaba acuñado el término capitalismo manchesteriano. El prototipo de un capitalismo en estado puro, de explotación salvaje, que había caracterizado la actividad fabril de la ciudad inglesa. En 2013 Manchester está en Bangladesh.

Mientras las firmas internacionales de moda y las grandes cadenas de distribución seducen a su clientela con la actualización constante de sus diseños y los bajos precios de sus productos, obreras de China, Marruecos, Bangladesh, Honduras o Rumanía viven rodeadas de prendas de ropa que confeccionan durante más de 12 horas diarias, a cambio de salarios que apenas cubren sus necesidades más básicas.

La deslocalización de la producción de ropa a países económicamente empobrecidos se aceleró en los años 90, momento en el que se consolidó un modelo de negocio caracterizado por la subcontratación de proveedores. Las grandes marcas, que en el pasado producían su propia ropa, pasan a ser empresas que diseñan, distribuyen y comercializan prendas fabricadas en todo el mundo, en talleres y fábricas que son propiedad de terceros. Para competir en este sistema, que externaliza los costes laborales en países con mano de obra barata, las pequeñas firmas de moda también se asocian y adoptan el mismo modelo de negocio. El gran éxito de firmas internacionales como H&M o Zara (del grupo Inditex) no se entendería sin el abaratamiento del coste de sus productos a partir de la deslocalización de buena parte del proceso de manufactura.

Décadas Deslocalizado

La primera gran oleada de deslocalizaciones del sector de la confección se produjo en los 70 y tuvo como países receptores Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong y Túnez. La entrada de ropa barata en los mercados occidentales motivó que en 1974 se firmara el Acuerdo Multifibras (AMF), que establecía un sistema de cuotas y límites. Lejos de suponer una limitación a la globalización de la moda, la AMF provocó que las firmas internacionales buscaran proveedores en otros países que no estuvieran incluidos en el sistema de cuotas.

En los años 80, una segunda oleada deslocalizadora abandona los “tigres asiáticos” y se desplaza a países como Sri Lanka, Filipinas, Bangladesh, Tailandia e Indonesia. Mientras América Central y México pasan a ser áreas clave para proveer de ropa las tiendas estadounidenses, Turquía, Túnez y Marruecos se convierten en los talleres de costura del mercado europeo. A finales de los 90 entran en escena otros países productores, como Botswana, Kenia, Tanzania, Uganda, Camboya, Laos o Birmania.

Los últimos países elegidos en la periferia los últimos años se caracterizan además por un patrón común: están fuertemente endeudados con la banca privada y con el Fondo Monetario Internacioanl (FMI) y el Banco Mundial (BM), que les han impuesto planes de ajuste orientados a la exportación y la mejora de la competitividad. Es decir, de una mayor explotación. La industria de la moda, además, impide el desarrollo: se les encarga a estos países la parte con menor valor añadido del mercado legal, se les impone un sistema de acuerdos internacionales donde siempre son los débiles y el movimiento obrero debe enfrentarse constantemente a la amenaza de la deslocalización[1].

Esclavitud en la industria textil

Desde mediados de los 90 numerosas plataformas y organizaciones sociales vienen denunciando la explotación laboral y haciendo frente al silencio mediático que rodea el negocio de la confección textil bajo la globalización. A pesar de más de 25 años de trabajo de redes consolidadas como la Campaña Ropa Limpia internacional y de “compromisos” públicos de las grandes firmas internacionales (en reacción a las denuncias realizadas), hoy nos seguimos encontrando las mismas situaciones que en los 90.

La amenaza constante de cierre y de deslocalizaciones y la debilidad de los movimientos obreros en los países productores sigue contribuyendo a que la realidad escondida tras el glamour que nos venden deportistas de élite, modelos y diseñadores se quede en Marruecos, en China o Bangladesh. El sector global de la confección continúa nutriéndose del trabajo de millones de personas que viven en la pobreza a pesar de hacer largas jornadas laborales. Las prácticas de compra de las marcas, derivadas del modelo de producción, consumo y comercio internacional, se encuentran en la raíz de las condiciones de trabajo y de vida de las trabajadoras.

Para las personas que trabajan en la industria de la confección global, cobrar un salario que permita cubrir sus necesidades con un mínimo de dignidad se ha convertido en su mayor preocupación. Es un sector que tradicionalmente se caracteriza por condiciones pésimas y una de las retribuciones salariales más bajas del mundo, con consecuencias directas que se derivan de ello: largas jornadas de trabajo, desestructuración familiar, asunción de deudas impagables, malnutrición de niños y adultos y, en definitiva, unos costos incuantificables en forma de sufrimiento humano. Todo ello, vulnerando derechos fundamentales, como el artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos relativo a una remuneración equitativa y satisfactoria, o las disposiciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que afirma que “el salario mínimo legal debería constituir un elemento clave en las políticas para eliminar la pobreza y asegurar las necesidades de las personas trabajadoras y de sus familias”.

Casi todos los países tienen establecidos salarios mínimos legales pero, con el fin de atraer la inversión extranjera, los gobiernos fijan los mínimos muy por debajo de los niveles de subsistencia. En consecuencia, en algunos países, los salarios mínimos no alcanzan los umbrales de pobreza absoluta internacionalmente aceptados. En Bangladesh no llega a un dólar diario, y en la India, Sri Lanka, Vietnam, Pakistán y Camboya, se sitúa entre los dos y los cuatro dólares diarios. Salarios imposibles para garantizar necesidades básicas como son la alimentación, la vivienda, la ropa y servicios imprescindibles como la educación, la salud o el transporte.

La carestía de la vida de ha agravado, además, bajo un contexto de subida de precios de los productos básicos que ha mermado el poder adquisitivo, más aún cuando buena parte de los salarios está destinada a la alimentación. Una mujer de Indonesia que trabajaba para un proveedor de Nike, Reebok y Walmart comentaba en una entrevista realizada en 2009: “Hay aumentos del salario mínimo, pero el coste de la vida aumenta más rápido. Para empeorar la situación, desde hace poco, la empresa ya no nos subvenciona el transporte ni la comida”. En Bangalore, India, hay un sistema trianual de revisión salarial, pero el salario real ha disminuido un diez por ciento en los últimos 15 años. En Tailandia, los salarios aumentaron únicamente 18 bath (38 céntimos de euro) entre 1997 y 2005. En Vietnam y China los sueldos estuvieron congelados durante más de una década[2].

La peor situación, en este sentido, es la de Bangladesh. El Producto Interior Bruto (PIB) de Bangladesh crece a un ritmo del cinco por ciento desde 1990, según el Banco Mundial, y se ha convertido en el tercer exportador internacional de ropa. En el país hay más de 4.000 fábricas de ropa y confección donde trabajan más de tres millones de personas, la gran mayoría mujeres. El elemento clave de este crecimiento ha sido la gran disponibilidad de mano de obra extremadamente barata debido a la pobreza y la escasa regulación de los derechos laborales.

Los salarios más bajos del mundo conviven con una alta inflación que genera un rápido empobrecimiento de los obreros y las obreras. El salario mínimo legal estuvo congelado desde 1994 hasta 2006 mientras la inflación registró tasas del cuatro y el cinco por ciento anuales. El incremento del salario mínimo de 930 taka a 1.662,5 taka mensuales (unos 18 euros), en 2006, fue el resultado de manifestaciones multitudinarias y de una ola de revueltas urbanas que recibieron una fuerte represión policial. La triplicación del precio del arroz registrada en 2008 inutilizó, sin embargo, el incremento de 2006 y generó una nueva ola de movilizaciones fuertemente represaliada. En 2010 el gobierno fijó un salario mínimo de 3.000 taka (unos 32 euros) mensuales[3]. Las movivilizaciones de obreros y obreras no han parado, pero la represión tampoco. Doble impacto tiene ésta sobre las mujeres trabajadoras, que son las que sufren las peores consecuencias según la OIT: “salarios bajos, más horas de trabajo, frecuentemente temporal y en negro, prolongando aún más sus largas jornadas laborales”.

Agotamiento interminable

Las jornadas de la industria de la confección se alargan hasta las 12 o 14 horas diarias. Algunos fabricantes incluso encadenan varios turnos en momentos de mucho trabajo o para hacer frente a plazos de entrega muy cortos. Las trabajadoras no pueden negarse porque su salario base no es suficiente para cubrir las necesidades más básicas y para mantener una familia. Extorsionando la pobreza, las trabajadoras aceptan la sobreexplotación, ven dañada su salud y pierden la posibilidad de formarse, de educar a los hijos, de alcanzar una vida digna.

Tras años trabajando en habitaciones pequeñas, mal iluminadas, sin ventilación, respirando polvo y partículas en suspensión y en posiciones corporales inadecuadas mantenidas durante muchas horas, sufren fatiga visual y lesiones y desarrollan numerosas enfermedades. Sin seguro médico ni cobertura o subsidio por baja.

La investigación realizada por la Campaña Ropa Limpia en Tánger en 2011 mostraba cómo en Marruecos, dónde la mayor parte de las firmas españolas tienen fábricas proveedoras, lo común es que las obreras realicen jornadas de más de 55 horas semanales, excediendo de forma sistemática el límite legal del país[4]. Otra investigación realizada en Bangladesh, India, Tailandia y Camboya en 2008[5], centrada en fábricas proveedoras de grandes cadenas de distribución como Lidl, Aldi, Tesco, Walmart y Carrefour, apuntaba que las jornadas laborales raramente eran inferiores a las 10 horas diarias en semanas de trabajo de seis días.

Represión sindical y dificultades para la negociación colectiva

A pesar de la libertad de asociación y de negociación colectiva son dos derechos fundamentales, establecidos por la OIT y definidos como “derechos habilitantes” (es decir, que su ejercicio es necesario para que otros derechos sean respetados), su defensa y protección es una tarea imposible. A los y las trabajadoras se les niega abiertamente la posibilidad de sindicarse.

En muchos de los países productores de ropa, los gobiernos restringen, dificultan e, incluso, prohiben los sindicatos independientes y la negociación colectiva, todo ello en un contexto de sobreexplotación laboral. Las y los empresarios, a su vez, recurren si es necesario a la intimidación, los despidos, las listas negras y, a menudo, a la violencia física. Es práctica extendida la creación de listas compartidas sobre sindicalistas.

Nuevas formas de lucha

Pero las trabajadoras buscan maneras de organizarse y luchar para mejorar sus condiciones. La Federación Sindical Internacional de Trabajadores/as del Textil, la Confección y el Cuero (ITGLWF, por sus siglas en inglés) cuenta con 217 organizaciones afiliadas de 110 países[6]. El contexto internacional de ofensiva neoliberal ha limitado mucho el poder de negociación de los sindicatos. El empresariado local dispone de márgenes impuestos muy cortos para aceptar salarios más altos y está sometido a fuertes presiones de las firmas internacionales. Ante la posibilidad de perder sus beneficios, traslada la presión a las personas trabajadoras. Y la amenaza de la deslocalización y del cierre de los centros de trabajo opera como el argumento más utilizado para fomentar la desmovilización.

En Bangladesh, por seguir con el ejemplo que nos ocupaba en párrafos anteriores, los pequeños avances logrados en la remuneración de las personas trabajadoras se han conseguido en un contexto de brutal represión gubernamental y empresarial. En enero de 2007, se decretó el estado de excepción, que ha intensificado las limitaciones a las libertades de reunión y de expresión y ha dado cobertura a la persecución, detención y tortura de cientos de activistas y líderes sindicales. La Campaña Ropa Limpia ha impulsado diversas acciones de solidaridad internacional con las personas detenidas y, en especial, con los miembros del BCWS (siglas inglesas del Centro de Solidaridad con los Trabajadores y trabajadoras de Bangladesh) Aminul Islam y Kalpona Arkter, que en agosto de 2010 fueron encarcelados y torturados durante 30 días debido a las denuncias de varios empresarios propietarios de fábricas proveedoras de empresas como WalMart, Carrefour o H&M. Aunque los dos fueron liberados, el 10 de abril de 2012 Aminul Islam apareció muerto con signos de tortura.

Frente a unos mercados laborales salvajes que esclavizan a las legiones de obreras procedentes de zonas rurales en profunda crisis, aumentan los movimientos de obreras que exploran nuevas formas organizativas y que se apoyan en la solidaridad internacional para abrir brechas de resistencia. Al mismo tiempo, y quizás en parte porque los sindicatos marginan sistemáticamente a las mujeres y no logran tener una presencia relevante en un sector tan feminizado como el de la confección, crecen las organizaciones localizadas en los barrios que agrupan a trabajadoras que no comparten necesariamente centro de empleo pero sí tienen situaciones laborales y personales similares.

La colaboración entre este tipo de movimientos y las campañas internacionales que trasladan a las consumidoras y a los consumidores la realidad de los centros de producción es la vía de presión a las marcas internacionales que ha permitido conseguir numerosas victorias en casos puntuales de represión sindical en muchos países productores de ropa. Victorias que, lejos de reconocer un compromiso real de las empresas transnacionales por impulsar cambios estructurales en el sector, se convierten en imprescindibles para mantener y reproducir los núcleos de lucha presentes en todos y cada uno de los lugares donde las obreras sufren explotación.

 

 

NOTAS:

  1. Sales, Albert (2011): Moda: industria y derechos laborales, SETEM, Campaña Ropa Limpia, Barcelona.
  2. Merk, Jeroen (2010): Tejiendo salarios dignos en el mundo, SETEM, Campaña Ropa Limpia, Madrid.
  3. Alam, Khorshed (2012): Stitched Up. Women workers in the Bangladeshi garment sector, War on Want, London.
  4. Sales, Albert; Piñeiro, Eloísa (2011): La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección, SETEM, Campaña Ropa Limpia, Barcelona.
  5. Campaña Ropa Limpia (2009): Pasen por caja, SETEM, Barcelona.
  6. Ver la web de la federación ITGLWF (International Textile, Garment and Leather Workers Federation): www.itglwf.org.

Albert Sales i Campos, sociólogo y polítologo, es activista de la Campaña Ropa Limpia y miembro del Colectivo RETS.

Este artículo ha sido publicado en el nº 55 de Pueblos – Revista de Información y Debate – Primer trimestre de 2013.

Los cambios en el mundo: lo principal se confirma

English: The skyline of Shanghai, China.
English: The skyline of Shanghai, China. (Photo credit: Wikipedia)

Hemos analizado desde hace menos de un año diferentes estudios sobre los principales cambios en el mundo. Hay consistencia en lo principal.

El 8 de enero consideramos la situación en 2011, y luego la de 2020. Los cambios son muy importantes, y podemos resumirlos en la caída de Europa occidental y el crecimiento sobe todo de los países del BRIC: Brasil, Rusia, India y China.

El 18 de marzo publicamos nuevos estudios, que llegan a 2030, y en ellos China rebasa a Estados Unidos, que era el primer lugar y pasa al segundo, y ubica a India en el tercer lugar mundial del peso de la economía.

El 9 de septiembre consideramos nuevos elementos aparecidos. Se analiza cómo el principal socio comercial de Rusia, que era Europa, está pasando a ser Asia. Y compara los productos económicos nacionales de los principales países de Asia continental con los de Europa. Asia tiene 6.6 por ciento y los tres más productivos de Europa, 0.6 por ciento. Ya no digamos los europeos que están en crisis.

Ahora aparece un estudio del Consejo Nacional de Inteligencia, de Estados Unidos (www.dni.gov). Dice que, unos años antes de 2030, China pasará al primer lugar mundial en su economía, llegando Estados Unidos al segundo. Esto casi coincide con lo publicado aquí el 18 de marzo.

También prevé que Europa, Japón y Rusia seguirán en su declive. Salvo el caso de Rusia, que en los otros estudios aparece en crecimiento sostenido y con mejoramiento en su posición mundial, en los otros casos, Europa y Japón, coincide con los estudios anteriores. En los casos de Europa y Japón, su previsión también se ve reforzada por las publicaciones sobre su situación del momento en cada caso.

El estudio llega a la conclusión, además, de que la potencia de toda Asia rebasará a la suma de Norteamérica y Europa, para 2030, en la población, en lo económico, en la inversión tecnológica y en el gasto militar. Este último estudio abarca un espectro más amplio que las experiencias anteriores.

Se indica en el estudio que varios países tuvieron sus épocas de crecimiento rápido, y enumera varios. Pero India y China están haciendo esto en una escala y a un paso nunca visto.

La comparación de Europa con Asia coincide básicamente con lo publicado aquí y lo mencionado más arriba, del 9 de septiembre.

Los principales factores que favorecen a Estados Unidos en este trabajo, y que menciona el estudio de ese mismo país, son los aliados que ha logrado en diferentes momentos en cada región, y su aumento en la producción de gas shale, que mejorará su balanza de pagos.

En resumen, hay una gran congruencia entre los resultados de fuentes muy diversas y a lo largo de casi un año. Y la conclusión de escritos anteriores se refuerza: debemos diversificar nuestro comercio exterior. Ya hemos hecho comparaciones con otros países latinoamericanos, en especial en el artículo Sí, podemos tener una mayor independencia, del pasado 19 de agosto.

Cuando la crisis de 2009, México tuvo una caída en su producto nacional (o interno) bruto de 6.6 por ciento, mientras Brasil sólo bajaba en 0.3 por ciento, y Argentina subía 0.9 por ciento.

En el artículo sobre la mayor independencia se analiza el mucho mayor comercio de Brasil, Argentina y Venezuela, con países ajenos a Europa y a Estados Unidos, que tienen o han tenido crisis. En el primer caso, la crisis sigue y no está claro cuántos años durará. El nuevo comercio es sobre todo con China, pero también con India.

Es muy importante también el comercio entre unos países latinoamericanos y otros. Y hay alianzas comerciales parciales, pero importantes.

La diversificación del comercio de México debe ser, entonces, creciente. Incluso el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos considera que, en menos de 20 años, China tendrá una economía mayor que la suya. Y que la suma de Europa y América del Norte serán rebasadas en el mismo plazo, y de manera más amplia, por Asia.

En este mundo, amarrarse a estos mercados externos que tenemos ahora, es atarse a un pasado insostenible. La salida es el comercio diversificado.

antonio.gershenson@gmail.com

Los marxistas y el capitalismo en el siglo XXI

                                   Publicado por Unidad y Resistencia

JOSÉ CADEMARTORI 

1. LOS DESCUBRIMIENTOS DE MARX Y ENGELS SOBRE EL CAPITALISMO EN EL SIGLO XIX 

Cumplido ya el primer decenio del nuevo siglo, vale la pena establecer algunos de los rasgos actuales que muestra el régimen del capital, a consecuencia de las grandes transformaciones que ha experimentado, desde que Carlos Marx dedicara su vida a caracterizarlo.
En primer lugar lo definió como un régimen de clases opuestas, en el que una de ellas se sitúa como dominadora y explotadora de las demás. En tal sentido, la burguesía y su régimen son los continuadores de la aristocracia feudal y esclavista que la antecedieron. Marx concluyó que el capitalismo sería históricamente transito-rio. Para refutar esta tesis, Fukujama sostuvo que el capitalismo había triunfado, que era la culminación de la evolución humana o “el fin de la historia”, lo cual tuvo un rechazo generalizado.
Además, Marx formuló la tesis de que el sistema burgués, a través del desarrollo de sus contradicciones económicas y sociales, daría paso a un nuevo régimen cuya misión sería poner en concordancia las formas cada vez más sociales o colectivas de la producción, incluso internacionales, con nuevas formas también sociales o colectivas de la distribución de la riqueza. Esto exigiría profundos cambios en la dirección y el modo de producción y en la propiedad de los medios de producción. Como se sabe, el maestro de Tréveris no abundó en los pormenores de este tema. No pretendía ser profeta. Construir y definir el nuevo sistema sería tarea de las nuevas generaciones. Quería separarse categóricamente de los socialistas utópicos de su tiempo quienes, por nobles que fueran sus intenciones y geniales algunas de sus sugerencias, se ocupaban de elaborar modelos abstractos, sin tener en cuenta el movimiento terrenal de las confrontaciones entre las clases.
No obstante, a lo largo de su obra y también en los escritos de Engels, se encuentran fecundas observaciones sobre hechos históricos y prehistóricos, así como propuestas programáticas y tácticas que ayudan a orientarse a quienes aspiran a recoger, de una manera no dogmática, sus hallazgos.
Ante todo, para teóricos, académicos o intelectuales debiera ser una cuestión de principios participar y comprometerse personalmente en las luchas políticas de su tiempo. Así lo hicieron los fundadores del socialismo científico: Desde la célebre tesis sobre Feuerbach que refiere al deber de los filósofos, su participación en la revolución alemana del 48, su rol en la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores; su relación con los partidos alemanes –los primeros grupos comunistas y luego con el partido obrero socialdemócrata– así como con líderes obreros de diversos países, pasando por sus análisis de la lucha de clases en Francia y en otros, o de su valoración de la Comuna de París, tanto en sus éxitos como en sus errores.
En segundo lugar se debe destacar que, a juicio de los autores del Manifiesto Comunista, el portador de la transformación revolucionaria de la sociedad, entre todas las clases explotadas, no podría ser otro que el proletariado. Marx y Engels destacaron la aparición del movimiento cartista como actor independiente en la política inglesa; analizaron la actuación de las corrientes obreras seguidoras proudonista y blanquista en Fran-cia; polemizaron con Bakunin y los anarquistas en la Internacional y con Lasalle en Alemania, y saludaron el despertar de los movimientos obreros en Rusia y EE.UU.
Estaban conscientes de que la dimensión del moderno proletariado era aún pequeña y minoritaria en muchos países y por eso abogaron por la unidad con los campesinos y otras capas intermedias, entendiendo que el socialismo, como primera etapa del comunismo, requeriría alianzas de clase. Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Min, entre otros de sus seguidores, practicaron exitosamente tal estrategia.
Marx acertó plenamente en prever que los asalariados (esos obreros modernos que carentes de la propiedad de los medios de producción no tenían más que arrendar su fuerza de trabajo por un salario para subsistir), constituirían la mayoría de la población activa en los países maduros del capitalismo. Y por tanto, bajo regímenes democráticos, la mayoría de la población formada por asalariados y otros sectores del mundo popular, podría conquistar el poder político y el legítimo derecho a defenderlo.

2. LOS CAMBIOS Y LOS DESAFÍOS DEL PROLETARIADO EN EL CAPITALISMO EN EL SIGLO XXI

El capitalismo se despliega ahora aceleradamente en las grandes y medianas naciones de Asia Pacífico, India, el Medio Oriente, y América Latina e implanta sus bases en varios países de África. Se reconstruye en Europa Oriental, Rusia y sus antiguos territorios, después de un intermedio de cuarenta años. Este proceso conduce en el curso del siglo XXI a convertir al proletariado en la clase mayoritaria a nivel mundial. Contribuyen a ello procesos como la urbanización creciente de la población en las áreas atrasadas, la reducción relativa y hasta absoluta del campesinado y la diferenciación de las capas medias urbanas. Sometida a una gran inestabilidad y a tendencias contrapuestas, la mal llamada “clase” media se halla dividida entre una minoría que asciende y se asimila a la burguesía y una mayoría que experimenta una “proletarización” creciente, al depender de un empleo precario, como le ocurre a un segmento de técnicos y profesionales; o bien soporta una competencia sin cuartel como le sucede a artesanos, pequeños agricultores que terminan desplazados o explotados por los grandes capitalistas.
La composición de la clase asalariada ha experimentado notables cambios si la comparamos como era a mediados del siglo XX. El proletariado industrial en Europa, Norteamérica, Japón, debido al aumento de su productividad, redujo su peso numérico en relación a los asalariados de los servicios. En compensación se reproduce en mayor escala en los nuevos centros industriales de China, India, Indonesia, Tailandia y otros países asiáticos, así como en Medio Oriente (Turquía, Egipto) y en América Latina (Brasil, México, Argentina, Colombia y otras economías emergentes).
El crecimiento de las ramas de servicios como los supermercados, las cadenas y grandes tiendas, los transportes, comunicaciones, recreación o turismo, servicios de salud, la enseñanza, las finanzas, amplió el número y la proporción de la categoría de “empleados”, los cuales, a pesar de trabajar en oficinas y no en talle-res, se asemejan cada vez más en sus condiciones de trabajo y remuneraciones a los obreros fabriles. La anti-gua separación entre trabajo manual e intelectual se ha hecho más difusa por el uso generalizado de máquinas, herramientas, aparatos electrónicos, instrumentos, procesos semiautomáticos tanto en fábricas como en oficinas. Sólo una proporción reducida de los asalariados realiza un trabajo intelectual propiamente tal, en el sentido de creativo y variado, mientras la mayoría ejecuta una labor repetitiva, monótona y casi automática, bajo supervisión y disciplina. También hay que considerar la incorporación masiva de las mujeres, como asalariadas, a todo tipo de empresas capitalistas, sin que se hayan superado las diferencias de remuneración, la discriminación de género y la satisfacción de sus necesidades específicas. Finalmente, hay que destacar el aumento notable, legal e ilegal de las migraciones internacionales. En las industrias y en los servicios de muchos países, constituyen minorías significativas en los sitios de trabajo y mayoría en barrios urbanos degrada-dos. Deben laborar y convivir en un mismo sitio trabajadores de diferentes nacionalidades, idiomas, cultura, composición étnica y religiosa.

3. LA BURGUESÍA MUNDIAL CONTRA LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES

La burguesía en todos los países aprendió muy bien que los asalariados unidos, una vez conscientes de pertenecer a una misma clase sometida y desmedrada pero mayoritaria, constituyen el mayor peligro potencial para el capitalismo. De allí se lanzó a fondo en las últimas décadas, apelando a todos sus recursos, para impedirlo, fomentando todo tipo de divisiones entre ellos. Para eso emprendió una extensa ofensiva contra los sindicatos, principal blanco del neoliberalismo, puesta a prueba en el Chile de Pinochet y luego generalizado por Thatcher y Reagan en los países anglosajones, desde donde se extendió a todo el mundo. La guerra contra los sindicatos va desde la reducción de sus conquistas, leyes hostiles y métodos represivos para impedir su formación y ampliación, hasta la creación artificial de sindicatos apatronados o bien la multiplicación y atomiza-ción de los mismos; una intensa campaña ideológica destinada a incentivar el individualismo y denigrar la acción colectiva; una difusión mediática condenatoria de las huelgas, protestas públicas o manifestaciones calle-jeras masivas (sobre todo en servicios estratégicos) para aislarlos del resto de los trabajadores, con el fin de impedir la solidaridad de clase; el fomento de actividades distractivas, el consumismo, la difusión del alcohol y las drogas entre los más jóvenes para apartarlos de la lucha social o política; el recurso al machismo para so-meter a las trabajadoras; la exacerbación de las diferencias técnicas o profesionales y de remuneraciones para evitar las acciones comunes contra la patronal que los explota; la diferenciación de los obreros con contrato indefinido y beneficios sociales, de los que están a plazo fijo y a menudo hasta carentes de contrato de trabajo; el apoyo a las organizaciones neofascistas, el patrioterismo, los prejuicios raciales y a las diferencias religiosas o culturales; la demonización de los inmigrantes que la burguesía necesita y explota y a quienes, los elementos más atrasados de la clase culpan del desempleo y otros males. Todo vale para impedir la unidad de la clase trabajadora y su enfrentamiento a la clase dominante.
En las últimas décadas, la burguesía mundial obtuvo grandes éxitos en su guerra contra el proletaria-do. En un gran número de países ricos y medianos le arrebató conquistas históricas y continúa intentando mayores recortes en materias como el seguro de desempleo, la edad y requisitos para jubilar, la extensión de la jornada de trabajo, el nivel real de sueldos y salarios, el acceso a la educación y a la salud.
Disminuyó el número de sindicalizados y la fuerza de sus movimientos de resistencia. Los líderes de grandes federaciones se sometieron al poder y al “pensamiento único”, ideología compartida entre partidos políticos de derecha y de centro, al que devinieron colectividades socialdemócratas que abandonaron al sindicalismo a su suerte.
En buena parte del planeta, la gran burguesía, crecientemente monopólica y transnacionalizada, cosechó con creces estos cambios. Se incrementó la tasa de plusvalía. Se ensanchó el foso entre ricos y pobres. El PNUD en su informe de 2005 calculó que si el 10% de la población mundial más rica cediera tan sólo el 1,6% de su ingreso anual para un fondo mundial de redistribución, esa suma alcanzaría para sacar de la indigencia a los mil millones de habitantes del planeta que sobreviven con un dólar al día.
Al concentrar y controlar decenas o cientos de grandes compañías que a su vez dominan los más di-versos mercados, la oligarquía planetaria vive en un mundo separado del resto de los mortales, en ciudadelas protegidas, rodeada de un numeroso y variado séquito a su servicio, desde abogados, consejeros en impuestos, inversiones, asesores de imagen, médicos personales, operadores de sus medios privados de transporte, grupos de guardaespaldas y servidores domésticos de sus palacios. Son los señores feudales de esta época. Es una burguesía cosmopolita, con negocios en todo el globo, que se reúne periódica y privadamente como en el Club Bilderberg, para cuidar sus intereses comunes y los peligros que amenazan su poder. Ya no son sólo norteamericanos, alemanes o japoneses. Nuevos multimillonarios aparecen en Asia y América Latina, entre-mezclados con dictadores, monarcas, políticos que participan en el saqueo de las empresas públicas, el blinda-je de monopolios privados, la especulación y el fraude financiero, el soborno, el tráfico ilegal, la evasión tributa-ria en los paraísos fiscales.
Podría deducirse de estos resultados, que la burguesía y el capitalismo actualmente existente se han afianzado y la lucha de clases ha acabado con su victoria. Por el contrario, la confianza de grandes mayorías ciudadanas en el sistema económico y político está fuertemente erosionada. Las inequidades de todo orden que se derivan de la economía son cada vez más percibidas por el hombre común. No son casos aislados, el retorno de las grandes manifestaciones masivas y las huelgas generales en diversos países. No podría ser de otro modo, si hasta el FMI y la OIT en un documento conjunto admiten que la crisis económica mundial en sólo tres años (2007-2010) ha generado 30 millones de desocupados.
Según una encuesta divulgada por la BBC en noviembre de 2009 y efectuada en 27 países de todos los continentes, la insatisfacción con el capitalismo de libre mercado está muy difundida. Sólo el 11% de los consultados cree que funciona bien y no necesita nuevas regulaciones. El 51% coincidió en que el capitalismo tiene problemas y necesita reformas. Un 23% piensa que “el capitalismo está fatalmente condenado y se necesita un sistema económico diferente”. En varios países importantes la condena total fue aún más marcada, como en Brasil (35%) México (38%) y Francia (43%).
Por otro lado, hay una tendencia generalizada al aumento de la abstención de los ciudadanos por participar en los procesos electorales, demostrando su desconfianza en las corrientes o partidos dominantes del consenso neoliberal.

4. EL SOCIALISMO REAL: CONDENA TOTAL O BALANCE OBJETIVO

Un sondeo de Pew (La Tercera 8 Noviembre, 2009) en 9 países de Europa Oriental concluyó que “el fin de los gobiernos comunistas es todavía- diez años después- celebrado, pero con más reservas”. Al contestar la pregunta “¿Cómo está la gente hoy en relación a la etapa comunista?” las respuestas entre “mejor” y “peor” se repartieron así: Hungría, mejor, 8%; peor, 72%. Ucrania, mejor 12%; peor 62%. Bulgaria, mejor 13%; peor, 62%. Lituania, mejor, 23%; peor 48%. Eslovaquia, mejor, 28%; peor 48%. Rusia, mejor 33%, peor 45%. Chequia, mejor, 45%; peor, 39%. Polonia, mejor 47%; peor 45%. . Estas respuestas revelan que en seis de los ocho países encuestados, una amplia mayoría considera no haber mejorado su situación con el cambio hacia el capitalismo real. Las excepciones son Polonia y Chequia, donde los que parecen preferir la situación actual están en mayoría, aunque estrecha, frente a los que la repudian.
Las respuestas anteriores están en línea con la desilusión que se expresa a medida que han pasado los años desde el primer momento del cambio hacia la economía capitalista (de “mercado” como se la denomina por sus partidarios). Entre 1991 y 2009, en Hungría, la aprobación bajó de 80% al 46%; En Bulgaria se redujo del 73% al 53% y en Ucrania disminuyó del 52% al 36%. A la vez el apoyo a la democracia capitalista del conjunto de países encuestados se redujo de 76% al 52% (En Ucrania, del 72% al 30%). Respecto de Alemania, R. Wike, director del estudio Pew comentó: “Cada vez hay menos alemanes que ven la reunificación como algo muy positivo. Parte del entusiasmo inicial se desvaneció”.
La avalancha de críticas, denuestos, acusaciones y condenas contra aquellos regímenes ha sido de tal magnitud, que no hace falta aquí abundar en ellas. Por cierto hay una base real para considerarlas y estudiarlas. Es un hecho relevante que en todos los casos, a lo largo de la década de los ochenta, hubo tal descontento y confusión entre sus ciudadanos que los más fieles y lúcidos de sus reformadores quedaron en minoría y fueron sobrepasados por políticos que, renegando de los principios y valores que proclamaban, llevaron las reformas hacia el capitalismo. La crítica difundida en ciertos sectores de izquierda de que allí nunca hubo socialismo, no parece suficiente. Menos se puede afirmar que aquello era capitalismo. (¿Un capitalismo sin capitalistas?) Toda comparación con modelos teóricos o utópicos, no probados en la práctica, carece de sentido. Todavía hay pocos estudios objetivos, científicos y críticos, con los mismos métodos que enseñó Marx, estudios que expliquen a la vez sus éxitos y fracasos. La URSS y Europa Oriental constituyeron una primera experiencia histórica de socialismo de larga duración, un intento de un socialismo con seres humanos, con sus aciertos y defectos.
Las encuestas citadas permiten sacar la conclusión de que para los ciudadanos que vivieron antes y después del derrumbe, gozaron de no pocas ventajas o beneficios que el capitalismo, después de dos décadas, ha sido incapaz de superar o igualar. Se pueden mencionar, la seguridad de obtener empleo, amplio acceso a la educación y a la asistencia médica a mínimo costo para las familias, posibilidades de disfrute de la cultura y las artes, los deportes, disponibilidad de centros de recreación y descanso, vacaciones pagadas, igual-dad de salarios entre hombres y mujeres, jornadas de trabajo de ocho horas y menos, jubilación asegurada para todos, precios de bienes y servicios de consumo regulados e iguales en todo el país, transportes colectivos a bajo precio y pagos reducidos por la vivienda, incluidos servicios de agua, calefacción y electricidad.
La riqueza acumulada pertenecía abrumadoramente a la sociedad, no a individuos privados. Las diferencias de ingresos garantizaban índices de distribución más equitativos que en el capitalismo. En resumen, los males que el libre mercado ha traído –particularmente, la inseguridad, el desempleo, las desigualdades, la corrupción, el crimen organizado- son peores que las carencias atribuidas a los regímenes anteriores. De allí el considerable número de rusos, búlgaros, rumanos, polacos, ucranianos, albaneses que emigran año tras año hacia Occidente en busca, a veces frustrante, de lo más elemental, un puesto de trabajo.
En los años ochenta se cayó en el estancamiento económico, en el retraso tecnológico, y en la URSS, en el armamentismo, sumado a graves errores como Afganistán. Hacía falta mayor atención a las nuevas de-mandas de la población y a justos reclamos por el igualitarismo económico en perjuicio de profesionales y técnicos. Se requería mayor participación popular y de los trabajadores en todos los asuntos sociales y políticos.

5. CHINA Y VIETNAM: EL SOCIALISMO DE MERCADO

En notorio contraste con lo ocurrido en Europa Oriental, los regímenes orientados al socialismo en China y Vietnam no sólo sobrevivieron y superaron serias crisis económicas y políticas, sino que se encaminan a paso acelerado hacia la modernización de sus atrasadas infraestructuras materiales y culturales. Sus gobernantes, a fines de los setenta, los primeros y a mediados de los ochenta los segundos, llevaron a cabo reformas concordantes con sus particularidades históricas, geográficas y demográficas y teniendo muy en cuenta la correlación mundial de fuerzas, alterada en aquella época. El concepto acuñado es el de un “socialismo de mercado”, con espacio delimitado para el capital privado y otras formas de propiedad de los medios de producción. Se conserva la propiedad pública (estatal, regional, municipal, de cooperativas, etc.) en áreas estratégicas, reafirmando sus objetivos socialistas. A diferencia radical de los países del este europeo y Rusia, los partidos comunistas mantienen el poder político, sin permitir a las corrientes pro capitalistas que allí existen, cambiar las bases del sistema. Todo indica que cuentan con amplio apoyo ciudadano.
En China, el crecimiento económico ininterrumpido de los últimos treinta años se ha materializado en notables mejoramientos de las condiciones de vida. Cientos de millones han salido de la indigencia y la pobreza. La desigualdad de los ingresos que se acentuó en los años noventa, ha disminuido en los últimos años, situando el coeficiente de Gini, según la OCDE, en 40,8 para el 2007, el cual revela que la desigualdad en China es notoriamente inferior a la de Chile, México y Brasil. (El Mercurio, 3 de Febrero de 2010). A la par, las empresas estatales, si bien se han reducido en número, se han vigorizado económica, financiera y tecnológica-mente, al punto de competir seriamente con algunas gigantescas corporaciones multinacionales. De las diez compañías con mayor valor de mercado en el mundo, tres son estatales chinas, mientras diez años atrás no aparecía ninguna. (Wall Street Journal, 25 de diciembre 2009). Por su parte, la República Popular cuenta con recursos presupuestarios y superávit de divisas de tal magnitud que se ha constituido en el primer acreedor del Tesoro norteamericano.
China comunista pasó a ocupar el segundo lugar mundial por sus dimensiones y se calcula que igualará a Estados Unidos antes del 2030. En el producto per cápita, supera ampliamente a la India y otros países de la región y a varios de Latinoamérica.
En la República Popular, desde el gobierno central, el partido comunista, los medios de comunicación, las organizaciones sociales, se discuten públicamente las deficiencias y los aspectos negativos del sistema. Las desigualdades, el deficiente respeto a los derechos ciudadanos, la corrupción, los abusos de algunos altos funcionarios, la contaminación ambiental, la limitada participación popular, entre muchos otros. Pero hay también sanciones y correcciones. Las encuestas no dejan dudas sobre la opinión de los chinos acerca de su gobierno y sistema imperante. La de la BBC-Universidad de Maryland concluyó que el 88% “está de acuerdo o conforme con la política del gobierno”. La Encuesta PEW estableció que el 66% aprueban su labor en asuntos importantes y el 86% apoyan la política gubernamental en general (El Mercurio, 30 Septiembre 2009).
La economía socialista de mercado ya fue prevista y propuesta por Lenin. Aceptaba diversas formas de existencia del capitalismo dentro de la URSS, pero regulado y controlado por el estado de proletarios y campesinos. Habría lucha y contradicciones entre ambos, pero también beneficios mutuos. Las experiencias china y vietnamita han sido exitosas, sobre todo porque el estado ha regulado, y orientado el desarrollo económico, sin permitir que las crisis mundiales del capitalismo, sobre todo la actual 2007-2010, hayan detenido sus metas de crecimiento. Con todo, aún no está resuelto el problema cardinal, quién vencerá a quien.

6. LA CRISIS ECONÓMICA Y FINANCIERA Y LOS CAMBIOS EN LA CORRELACIÓN DE FUERZAS MUNDIALES.

La Gran Recesión iniciada en EE.UU a fines de la primera década del siglo XXI y extendida rápida-mente a Europa y Japón, ha estremecido las bases del capitalismo más desarrollado. Se reconoce como la más profunda, desde la Gran Depresión. Su recuperación se presenta lenta y difícil. El sistema financiero inter-nacional estuvo a punto de sucumbir por el peso de sus deudas y la aguda escasez de medios de pagos.
Los principales gobiernos, sus bancos centrales y el FMI tuvieron que acudir a medidas sin preceden-tes para detener la oleada de masivas bancarrotas, corridas bancarias y parálisis productivas. La negativa de los grandes capitalistas a renunciar a sus privilegios, aceptar mayores impuestos o a asumir los costos con sus cuantiosas reservas y llevar a pérdida los créditos impagos, empujaron a los gobiernos a aumentar sus déficit presupuestarios y elevar peligrosamente sus deudas públicas. Para salir del pantano, los europeos están recurriendo a recortar los beneficios de la seguridad social, es decir, haciendo pagar a millones de trabajadores el costo de la salida de la crisis, además de los sacrificios que ya han soportado por los despidos, las pérdidas patrimoniales en sus ahorros y en sus viviendas, además del desempleo prolongado.
La Gran Recesión ha acentuado los cambios dramáticos y de largo alcance de comienzos del nuevo siglo; entre ellos la pérdida del protagonismo de EE.UU. en el escenario económico mundial. Uno de los cinco mayores cambios, desde el fin de la Guerra Fría, según el historiador Eric Hobswbaum. Sus déficits crónicos del presupuesto federal y de la balanza de pagos, expresiones del largo y profundo desajuste de la economía norteamericana, son más altos que nunca. El déficit fiscal año tras año sigue incrementando la deuda pública. De haber sido el mayor acreedor, ahora es el mayor deudor del mundo y depende para su financiamiento de China, Japón y otros de sus competidores. El dólar continúa desvalorizándose al punto que inéditos sistemas de compensación y otras monedas, como el euro, el oro, o el DEG (FMI) lo están sustituyendo o están en vías de establecerse. Por su parte, el poder de gigantescas corporaciones de Wall Street se ha debilitado, aunque algunas se han beneficiado. En 1999, siete de las diez compañías más ricas del globo eran estadounidenses. Diez años después sólo quedan cuatro. Algunos de sus grandes corporaciones industriales, financieras y tecnológicas quebraron, otras han debido vender parte de sus activos a capitales extranjeros. En otros casos Washington se ha convertido, sin quererlo, en el accionista mayoritario como en los casos de General Motors y el Citigroup.
De ser la única superpotencia al fin de la Guerra Fría, EE.UU se enfrenta a nuevos y fuertes competidores. Necesita recurrir al apoyo, aunque reticente, de sus aliados para sus aventuras militares, las cuales a duras penas puede financiar. La Unión Europea, con sus diferencias internas, también debilitada por la Gran Recesión, no está en condiciones de sustituir a EE.UU, ni tampoco de ser un aliado seguro. Japón se debate entre el estancamiento económico y tensiones con EE.UU por sus bases militares. Aunque a Washington no le faltan aliados incondicionales, surgen nuevos grupos de países que quieren y pueden sacudirse de sus presiones. Las llamadas potencias emergentes buscan apoyo mutuo como en el caso de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) el grupo de Shanghai, la ASEAN, el ALBA y UNASUR.
Washington tiene que admitir el nuevo cuadro internacional. Del Grupo de los 5 se pasó al Grupo de los 7, luego al G-8 y ahora al G-20 que incorpora a las deliberaciones sobre la globalización a países del anti-guo tercer mundo, como China, India, Brasil, Argentina, México y otros países.
Es solo un comienzo. Aún queda por resolver la reforma de las Naciones Unidas y especialmente el excesivo poder de los estados con derecho a veto en Consejo de Seguridad, un nuevo sistema financiero inter-nacional y el nuevo orden en materias del medio ambiente.
La Unión Europea, después de decenios de negarse, aceptó reducir las cuotas y los derechos de voto de algunos de sus estados miembros en el FMI, para permitir el aumento de la participación de los países en desarrollo, aunque sin ceder a cambios más decisivos. Otro tanto debe ocurrir con la hegemonía norteamericana sobre el Banco Mundial.

7. LOS CAMBIOS MUNDIALES FAVORECEN A AMÉRICA LATINA

Por primera vez en la historia de los ciclos económicos del capitalismo, los países en desarrollo, no sólo no fueron los más golpeados, sino que tuvieron menos repercusiones negativas que los países industrializados y al parecer están saliendo más rápido de la recesión. Sólo aquellas economías como México, Centro-américa y el Caribe, muy dependientes de EE.UU. resultaron fuertemente dañadas.
La causa principal de este viraje histórico reside en la magnitud alcanzada por la economía china y por algunas otras del Este Asiático que han sostenido la demanda mundial por materias primas, contrarrestando con creces la caída del consumo en los países capitalistas centrales. Esto explica que en diversos casos los precios de los minerales y agropecuarios tuvieron una caída al comienzo de la crisis, pero se recuperaron pronto, a pesar de que la crisis económica y financiera continúa en los países desarrollados. De esta nueva situación mundial han resultado favorecidas naciones africanas, asiáticas y latinoamericanas que han encontrado mercados potentes y en expansión para sus productos de exportación. A la vez disponen de mayor acceso a fuentes de aprovisionamiento de bienes de consumo, intermedios y de capital, gracias a los nuevos recursos de sus mayores exportaciones, a menores precios y asistencia crediticia y tecnológica.
El comercio entre la R.P. China y nuestro continente ha tenido un crecimiento espectacular en menos de un decenio, con elevados saldos comerciales favorables a nuestros países. De hecho China se ha convertido después de EE.UU, en el segundo socio comercial de Latinoamérica y ya ocupa el primer lugar en algunos casos como Brasil. Todos los pronósticos coinciden en que la demanda china, que a su vez arrastra a la región asiática, seguirá creciendo fuertemente, al menos por una década. Pekín se ha transformado en una fuente de capitales y créditos comerciales y para inversiones de largo plazo, así como otras formas de asociación y co-operación. Así lo muestran los cuantiosos préstamos otorgados a Venezuela, Cuba, Argentina, Brasil, Ecuador y Costa Rica, entre otros.
Una segunda causa del fortalecimiento económico de América Latina reside en la positiva utilización de los mayores recursos obtenidos por la mayoría de los gobiernos de la región en el período de auge de 2005-08. Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay aprovecharon la situación para establecer drásticos aumentos de la participación del estado en los ingresos de sus recursos naturales de exportación (petróleo, gas, hidroelectricidad), limitando las ganancias de las transnacionales.
Venezuela, a lo largo del decenio ha logrado reducir significativamente la extrema pobreza, el analfabetismo, la desnutrición infantil, la marginación escolar y el desempleo. Brasil, Argentina, Uruguay, mediante impuestos o retenciones a las exportaciones, acumularon considerable excedentes con los que redujeron drásticamente sus deudas externas y les permite independizarse de las presiones de Washington y del FMI-Banco Mundial. Brasil se ha dado el lujo de adquirir títulos de deuda del FMI. Chile constituyó fondos soberanos que le permitieron financiar aunque parcialmente, programas contra el desempleo y el empeoramiento de las condiciones de vida. Brasil implantó exitosos programas sociales a favor de millones sumidos en la extrema pobreza y amplió las acciones de instituciones financieras públicas. Perú también se benefició de los mejores precios de sus materias primas, pero su gobierno enfrenta un malestar creciente de la mayoría de la población, por el injusto reparto de tales beneficios.
Luego que EE.UU sufriera el histórico rechazo de su proyecto del ALCA en Buenos Aires, se despliega en el continente un movimiento hacia una mayor integración que abarcan áreas desde la infraestructura, el comercio mutuo y las relaciones financieras hasta el campo político y militar. Ejemplos de esta tendencia son la formación del ALBA, UNASUR, el fortalecimiento del MERCOSUR, proyectos de prescindir del dólar para sus intercambios regionales, el Banco del Sur y otras iniciativas.
En el curso del primer decenio del siglo XXI el largo predominio del modelo neoliberal entró en decadencia. Los nuevos gobiernos de izquierda y centro izquierda que han emergido con indiscutible respaldo popular y electoral tienen en común, en mayor o menor grado, la búsqueda de su independencia económica y política, la soberanía sobre sus recursos naturales, el despliegue de masivos pro-gramas sociales para los sectores más desfavorecidos, el reconocimiento de las etnias indígenas y mayor participación de los trabajadores y los ciudadanos en las decisiones gubernamentales, regionales y locales. En América del Sur, a fines del decenio se contaban en esta posición siete de los diez países que la integran y en Centroamérica, dos de sus seis integrantes (considerados sólo los esta-dos iberoamericanos). Este nuevo cuadro ha influido en la OEA, donde varios gobiernos caribeños se han sumado a una línea de mayor independencia, por lo cual Washington ya no puede imponer su política como antaño. UNASUR se levanta como un instrumento efectivo contra el separatismo y la superación de conflictos entre sus miembros, a pesar de las diferencias políticas entre sus integrantes. Otra expresión de esta tendencia es la creciente aceptación del proyecto de constituir, ampliando UNASUR, una nueva entidad continental, sin la presencia de EE.UU y Canadá.
Frente a los nuevos gobiernos de izquierda y centroizquierda, la actitud de las fuerzas tradicionales de derecha varía desde una extrema hostilidad, como en Venezuela y Bolivia, hasta una oposición cautelosa en otros casos, buscando debilitar desde dentro de los aparatos gubernamentales. Washington, a contrapelo del lenguaje cuidadoso de Obama, mediante sus aparatos militares, mediáticos, servicios encubiertos y con recursos de sus transnacionales, sostiene a la oposición derechista contra los nuevos gobiernos, refuerza su presencia militar en el continente, dispuesto a emplear sus fuerzas armadas para intervenir, donde le sea posible y necesario. El golpe de estado en Honduras (2009) que derrocó al Presidente Zelaya fue ejecutado con la complicidad de la base militar norteamericana en ese país y consumado mediante la elección ilegítima del Presidente Lobo, el cual mantiene una dura represión contra el pueblo en resistencia.
El fracasado intento de golpe de estado en Ecuador (2010) vuelve a recordar el poder que sectores retardatarios tienen para destruir las conquistas democráticas de los pueblos. La preservación y defensa de ellas, es la condición primerísima, de todos los avances y transformaciones sociales progresistas. También las fuerzas derechistas con financiamiento norteamericano promueven la coordinación de sus aparatos políticos a nivel continental y sostienen campañas simultáneas en los medios de comunicación. Se busca formar un frente común de gobiernos afines como los de Colombia, Perú, Panamá, México y Chile que sostenga la oposición en Cuba, Venezuela y los países del ALBA.
En América Latina, la confrontación entre el capitalismo de libre mercado y los nuevos mode-los con orientación socialista, o al menos de mayor presencia estatal progresista e independencia nacional marcará el curso político de los próximos años. Como lo han demostrado las elecciones de Octubre de 2009 en Venezuela, Brasil, y Perú, ninguna orientación política está consolidada, menos se puede afirmar que las conquistas son irreversibles. Habrá avances y retrocesos, algunos países cambiarán de bando, en uno y otro sentido, pero la actual tendencia hacia modelos alternativos tiene buenas posibilidades de afirmarse.

8. CHILE, UN CAMPO DE BATALLA, INESTABLE E INCIERTO.

El objetivo del 11 de Septiembre fue destruir la democracia constitucional que rigió hasta 1973 y que permitió al pueblo conquistar un Gobierno Popular en la perspectiva del socialismo. Un tal gobierno despertó enorme entusiasmo internacional. El golpe de estado reinstauró el capitalismo monopólico dependiente que estaba en peligro de perecer y borró las conquistas sociales que habían situado a Chile en los primeros lugares del continente. Los diez y seis años de dictadura pinochetista instalaron a sangre y fuego el modelo neoliberal, reforzado con un nuevo régimen político autoritario, establecido en 1980, mediante un fraude plebiscitario.
Los nuevos gobiernos que le siguieron dispusieron de dos decenios, para haber restablecido cambios sustantivos hacia la democracia y la justicia social, de acuerdo con el programa comprometido en 1990. Pero no lo hicieron. Aparte de algunos mejoramientos que permitieron reducir la miseria, más la eliminación de algunas cláusulas antidemocráticas aberrantes, los gobiernos de la Concertación se comprometieron a mantener la institucionalidad creada por la dictadura. Sus principales dirigentes adoptaron el neoliberalismo y lo profundizaron. Mientras la oligarquía sacaba provecho de es-tas inconsecuencias, acumulando un poder económico sin precedentes y extendiendo su influencia política, los partidos de la Concertación cayeron en el descrédito. El movimiento sindical, afectado por esa línea conciliadora, viene sosteniendo una dura batalla por independizarse del oficialismo, pero aún no recupera los niveles de influencia que tuvo en el pasado.
El descontento y la frustración ciudadana se han expresado en la renuencia a concurrir a las urnas, el rechazo a los partidos, la desconfianza generalizada en las instituciones. Bastó que una pequeña fracción del electorado ya no distinguiera el sentido de clase diferenciador entre las dos coaliciones y se dejara engañar por el populismo del candidato RN-UDI, para que se alterara el cuadro político nacional y latinoamericano. Una coalición derechista regresó a La Moneda por vía electoral, después de 50 años.
Con una actitud cautelosa, aparentemente conciliadora, un uso abusivo de gestos mediáticos, una tendencia a subordinar a su coalición derechista a sus decisiones, todo bajo la consigna de la “unidad nacional”, Piñera acentúa la política neoliberal, basada en nuevas privatizaciones, mayores privilegios al gran capital, reducción del ámbito público en salud, educación y otras áreas sociales y un reforzamiento de los aparatos represivos. A pesar del fuerte presidencialismo de nuestro régimen político, el gobierno depende de las decisiones del Congreso Nacional, donde el oficialismo no dispone de mayoría confiable, mientras se mantiene un equilibrio inestable con la oposición. Su apuesta es a la quiebra de la Concertación, a atraer a la DC y a parlamentarios proclives a la colaboración con el gobierno. Además el actual Parlamento tiende a convertirse en una fuerte caja de resonancia de los conflictos sociales, las demandas reivindicativas y las posiciones programáticas opositoras. A este nuevo rol contribuye la presencia de tres diputados comunistas, después de treinta y siete años de impedimentos forzados, elegidos con las primeras mayorías, en el marco de un acuerdo electoral del izquierdista Juntos Podemos con la Concertación. Mientras una minoría de dirigentes concertacionistas es proclive a continuar “la política de los consensos” con la derecha, otro sector mayoritario se propone realizar una oposición firme, con vistas a recuperar la confianza popular, desplazar a la derecha y retornar al gobierno en 2014.
Una imagen más realista de lo que puede esperarse en los próximos años ha sido formulada por un experto en el análisis de encuestas, vinculado a organismos de orientación derechista. (“Bicentenario: un país más conflictivo”, Revista del Sábado, El Mercurio, 4 de Septiembre 2010). Según Roberto Méndez (Adimark) Chile es hoy un país más conflictivo que hace algunos años atrás.
Hay un creciente nivel de enfrentamiento que no es sólo político, sino entre ricos y pobres, trabajadores y empresarios, entre Santiago y las regiones, entre hombres y mujeres, entre adultos y jóvenes, entre mapuche y el estado chileno. Las encuestas muestran que los más pobres están impacientes, los estudiantes se sienten frustrados, las regiones resentidas contra la capital, los jóvenes excluidos, los damnificados desesperados. Advierte que si bien es cierto que la movilización masiva, las huelgas y las marchas no tienen la envergadura de otros años, la sensación de mayor conflictividad existe. Concluye que esta aparente apatía puede estar acumulando tensiones que tarde o temprano pueden estallar.

(*) José Cadermartori fue ministro de Economía de gobierno del Presidente Salvador Allende y es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Chile

(**) Articulo tomado de la revista teórica Principios del Partido Comunista de Chile de Noviembre del 2010

Lucha ideológica y la economía socialista de mercado

En un artículo publicado en edición de Julio 2007 de Political Affairs, “Class Struggle in a Socialist Market Economy,” [Lucha de clases en una economía socialista de Mercado] intenté ilustrar las distintas formasde lucha de clase que ocurren en una economía mixta orientada hacia el socialismo con fuerte componente capitalista. Lo escribí porque el Partido Comunista de China (PCC) dirigido por Hu Jintao, propone que las relaciones sociales harmoniosas pueden ser mantenidas mientras China procede con su etapa actual de desarrollo económico. La teoría marxista, en contraste, siempre ha subrayado que el conflicto de intereses entre trabajadores y capital puede ser eliminado únicamente con la abolición de las relaciones capitalistas de producción.
En mi artículo traté de reconciliar esta aparente contradicción. Argumenté que si los intereses de clase que dominan al estado son los de la clase trabajadora, entonces el movimiento sindicalista puede utilizar el estado como palanca para obligar al sector capitalista a aceptar niveles de salario y condiciones de trabajo apropiados al nivel de desarrollo económico existente. En esta situación, la meta de Hu Jintao, la del desarrollo harmonioso, es decir, desarrollo sin confrontación entre capital y trabajadores, sería posible.
Sin embargo, esta meta no puede identificarse con la realidad actual de las relaciones de clase en China. La verdad es que la realidad actual resulta mucho más compleja.
El desarrollo de China es presipitoso. El estándar promedio de la vida, se está duplicando cada diez años aunque sea de manera desigual entre los distintos segmentos de la población. Aunque no sin algunos problemas, la escolaridad primaria universal ya es esencialmente una realidad, y las familias más pobres quedan exentas del pago de colegiaturas. La meta inmediata ya es la de escolaridad secundaria universal, y sigue creciendo el número de estudiantes universitarios. Ya para el año 2010 la población entera tendría cobertura de seguro médico, asegurándoles un cuidado médico verdadero ofrecido por médicos titulados, en contraste al cuidado de bajo nivel ofrecido en el pasado. La construcción de vivienda avanza a un paso sin precedente. En 2007 los ingresos de los campesinos, que habían sido muy inferiores a los ingresos de los residentes urbanos, han subido a un ritmo mucho más rápido que los ingresos urbanos. Durante un viaje de dos semanas a China este junio pasado, que incluyó las áreas minoritarias en la Provincia de Yunnan (en la frontera con Tíbet), me quedé impresionado por la ausencia de los destechados y de la miseria absoluta que yo había encontrado durante un viaje reciente a la India.
A pesar de semejantes logros y loables metas, la extensa privatización de la industria y el énfasis en actividades empresariales acompañan al cambio hacia una economía de mercado y han engendrado desigualdades sociales dramáticas e inesperadas. Casi a diario el New York Times reporta casos de maltrato de trabajadores, accidentes industriales, contaminación del aire, de la tierra y del agua, y otras calamidades. Estos acontecimientos tienen que ver, en muchos casos, con violaciones a las leyes nacionales de derechos laborales, salubridad y seguridad ocupacional, y de protección ambiental.
¿Cómo pueden existir tales condiciones en un estado dirigido por un Partido Comunista? ¿Cómo es esto posible si la constitución de China declara que China es “un estado socialista bajo la dictadura democrática del pueblo, dirigido por la clase trabajadora y basado sobre la alianza de obreros y campesinos”?
Primeramente, tenemos que recordar que China todavía se encuentra en una situación de subdesarrollo relativo, bajo la cual los organismos locales y regionales deben contar con lautonomía considerable para proveer la infraestructura necesaria para mantener su ritmo acelerado de desarrollo económico. Dada la inmensa extensión territorial de China, gran parte de la cual carece de infraestructura adecuada para una acumulación y procesamiento de datos, el gobierno nacional no puede dedicar los recursos necesarios al monitoreo y control adecuado de la implementación de las leyes nacionales. Depende del nivel a veces poco confiable de desarrollo político de las autoridades locales que se preocupan por mostrar un rendimiento económico impresionante. Otro factor agravante es la corrupción que siempre se encuentra asociado con el subdesarrollo.
Como se hizo evidente en octubre en su XVII Congreso del Partido, el PCC semantiene comprometido, bajo su dirigencia actual, a la meta del desarrollo socialista a largo plazo, manteniendo dentro del sector estatal elementos claves de su economía para así poder controlar a la dirección general de su desarrollo. La realidad es que, a pesar de objeciones norteamericanas y las de la Organización Mundial de Comercio, quedan prohibidas las inversiones del capital extranjero y doméstico en un amplio rango de ramos de la economía.
A pesar de estas prohibiciones, son responsables las inversiones capitalistas extranjeras y domésticas del 70 al 80 por ciento de la producción industrial china, situación que ha hecho posible el ritmo acelerado del desarrollo de ese país.
La dirigencia política china considera como necesario mantener sus altas tazas actuales de desarrollo. El crecimiento de su capacidad productiva sirve como base para mejor satisfacer las necesidades de su pueblo. El ritmo rápido de desarrollo lleva consigo una expansión comparable de su mercado doméstico, que, en su turno, sigue atrayendo a las inversiones domésticas y extranjeras con las tecnologías más avanzadas en las empresas conjuntas en sectores estatales y capitalistas. Es necesario el aumento a la productividad de la fuerza laboral china como resultado de la introducción de tecnologías modernas para seguir atrayendo a la inversión de capitales en China a pesar de los aumentos salariales. Esta situación les obliga al Partido y al estado buscar compromiso entre los costos ambientales y sociales de mantener un ritmo rápido de crecimiento y la necesidad del desarrollo económico.
Por estas razones considera el Partido que es necesario mantener un balance delicado entre defender a los intereses de la clase trabajadora y permitir a los sectores capitalistas domésticos y extranjeros funcionar en medio de una economía mundial globalizada. Por eso, la meta de la harmonía nacional ocupa un lugar importante en la agenda nacional.
Han de cumplirse estas tareas bajo condiciones difíciles. Con pocas excepciones, los trabajadores sindicalizados chinos no trabajan bajo acuerdos colectivos negociados como es de esperarse en las empresas sindicalizadas de los países capitalistas. Empieza cambiarse esta situación, pero los sindicatos laborales actuales, si es que tienen estructuras organizacionales dentro de las empresas, funcionan más que nada como organizaciones de servicio social en los lugares de trabajo.
Lenin caracterizaba a los sindicatos como la escuela del comunismo. Faltando un movimiento sindical bien desarrollado resulta difícil imaginar que los integrantes de clase trabajadora del Partido Comunista puedan contribuir de manera significante a la estabilidad de la orientación de clase de la dirigencia del Partido.
La presencia de un gran sector capitalista en la economía ha de reflejarse ideológicamente entre los intelectuales del país tanto en el Partido que en el estado. Siempre está presente la presión de la burguesía por concesiones a sus intereses materiales e ideológicos, al igual que su hambre insaciable por las ganancias capitalistas.
Del 5 al 6 de noviembre yo asistía a una conferencia económica, “El Capital de Carlos Marx y su valor contemporáneo,” en el Instituto del Partido de Shangai del PCC. Aparte de una docena, más o menos, de académicos extranjeros, la conferencia fue celebrada por profesores e investigadores del Instituto del Partido, de la Academia del Marxismo de la Academia China de Ciencias Sociales, por la Universidad de Finanzas y Economía de Shangai, y otras instituciones académicas chinas. El enfoque global de gran parte de los reportes chinos fue una defensa vigorosa a la teoría de valores de Marx, una teoría que hasta algunos marxistas argumentan, ya no se puede aplicar en vista del declive del papel de las industrias de fabricación en las economías de mercado. Aunque mostraron la mayor parte de los reportes un nivel muy alto de análisis académica marxista, me quedé sorprendido por algunos de los puntos de vista expresados, entre ellos la contención de que los capitalistas también crean valores, o que el capital, bajo el “socialismo con características chinas,” ya no explota a los trabajadores. Lo más sorprendente para mí fue una plática durante la cual un profesor de económica declaró que en los departamentos de economía de las universidades chinas predominan economistas neoliberales de orientación occidental. Dijo él que para fortalecer su record de publicaciones por llegar a ser catedrático, tuvo que esconder sus opiniones marxistas en sus reportes e incorporar los métodos matemáticos utilizados de costumbre por los economistas occidentales aunque aborrecía a estos mismos métodos.
Pero, ¿por qué tanto interés en métodos matemáticos occidentales de la economía?
Incluyen las economías occidentales de mercado a una gran variedad de operaciones financieras complejas. Han sido desarrollados métodos matemáticos para determinar en dónde y para cuando estarán disponibles las inversiones que más ganancias rinden. Los métodos matemáticos también se utilizan para tomar muchas decisiones de producción y marketing. Los economistas de los países capitalistas han desarrollado estos métodos matemáticos precisamente para analizar a estas operaciones. En la economía de mercado de China, orientada hacia el socialismo, tanto las empresas industriales, comerciales y financieras del sector privado que las del sector estatal tienen que utilizar a estos métodos matemáticos occidentales (o bien, desarrollarlos independientemente) para competir en la economía mundial de mercado. Es por eso que no resulta sorprendente que los economistas chinos, si no tienen fuerte compromiso ideológico al socialismo, aceptan más probablemente a la ideología burguesa que resulta integral a los métodos económicos occidentales que han sacado emprestados. La acumulación de ganancias llega a ser en si mismo un enfoque de la vida, absorbiendo muchas veces tanto al cuerpo que al espíritu.
Durante esta visita y una rueda de estudio anterior en China el junio pasado, asistí a tres conferencias con académicos marxistas. Aunque entre estos académicos chinos la base teorética sobre lo más básico de la teoría marxista fue de alto nivel, a un número preocupante de ellos les faltaba una comprensión de la dinámica social de la formación de una conciencia socialista en el seno de la clase trabajadora.
Es necesaria esta conciencia en cualquier país que emprenda el sendero hacia el socialismo. Pero brilla esta conciencia por su ausencia. Comentó un dirigente diputado de una unidad académica del Comité Central del PCC, “¿Por qué necesitan sindicatos los trabajadores de las empresas extranjeras? Sus salarios son más altos”.
El PCC sufre las consecuencias de haber ignorado durante 35 años a la lucha ideológica por sostener una conciencia socialista entre la población, en especial entre los intelectuales. Aunque se haya mantenido la educación marxista en el curriculum de las escuelas, incluso a nivel universitario, los estudiantes me han dicho que se limita la educación marxista generalmente a clases sobre el marxismo, y es más bien ignorada en los demás cursos.
La nueva dirigencia del PCC, bajo Hu Jintao, está tratando de instalar un nuevo espíritu socialista en el país. Esto queda muy claro si se compara el contenido ideológico de su discurso reciente al XVII Congreso del Partido con el discurso de su antecesor, Jiang Zemin, al XVI Congreso del Partido, que consideraba que su contribución teorética principal al desarrollo del pensamiento marxista en China fue el principio de los “Tres representas,” que son, “mantenerse al tanto con los tiempos, mantener el espíritu progresista del Partido y ejercer el poder estatal a los intereses del pueblo”.
Para prestar nueva fuerza a la diseminación del pensamiento marxista en China, la Academia del Marxismo fue creada en la Academia China de Ciencias Sociales en 2006. Bajo la iniciativa de economistas marxistas en China también fue establecida la Asociación Mundial de Economistas Políticos, sirviendo esta para levantar los niveles de estudios académicos en el ramo de la economía con la participación de académicos chinos en conferencias internacionales de economistas marxistas. Su Primer Foro, celebrado en Shangai en abril de 2006, emitió un manifiesto terminando con las palabras, “¡Economistas políticas marxistas del mundo, uníos!” Su Segundo Foro, llevado acabo en octubre de 2007 en la Universidad Shimane en Japón, incluyó a unos 30 académicos chinos, más o menos la mitad de los participantes. El Tercer Foro, “Marxismo y el desarrollo científico,” se llevará acabo del 24 al 25 de mayo de 2008 en Beijing, y el cuarto estará más probablemente en Paris en 2009. La Academia del Marxismo ha emitido una llamada a los Marxistas de todo el mundo a sugerir obras marxistas a ser traducidas al idioma chino.
Por primera vez desde que fueron iniciadas en los 1990 reuniones anuales internacionales de Partidos Comunistas y de los trabajadores, envió China una delegación a la reunión que acaba de celebrarse en Minsk en noviembre de 2007. La delegación participó activamente en la reunión.
El día después de asistir a la conferencia en el Instituto de Shangai del PCC, yo estaba platicando con cuatro alumnos inscritos en los programas universitarios del instituto, dos de ellos miembros del Partido. Opinaban todos los cuatro que iba mantener China un curso socialista. Pensaban muy bien del liderazgo de Hu Jintao. Cuando yo les pregunté sobre qué pensaban de su antecesor, Jiang Zemin, me expresaron su opinión de que él no compartía el compromiso que tiene Hu Jintao hacia al socialismo. Y luego, ¡ellos me pidieron a mí una explicación de las “Tres Representas”!
Aunque Hu Jintao haya establecido la meta de una sociedad de harmonía como característica clave del desarrollo del socialismo con características chinas, queda claro que habrá de librarse una lucha ideológica vigorosa en el seno del partido y los órganos del estado por crear las condiciones de esta harmonía. Solo podemos esperar que el resultado de esta lucha sea el éxito por un futuro socialista.
PUBLICADAS POR GALLO ROJO A LA/S 07:40