Archivo de la etiqueta: Henrique Capriles Radonski

Premisas para alcanzar las metas de Chávez

English: Hugo Chávez in Porto Alegre, Brazil. ...

Ningún escenario escapa al enfrentamiento entre el imperialismo y las naciones oprimidas. Abarca lo racional y lo emotivo, lo coyuntural y el revisionismo histórico, la literatura y la filosofía, los medios de comunicación masivos y las redes sociales, el despliegue de transnacionales y el desembolso de donativos. En la pugna se entremezclan denuncias, justificaciones y estratégicas. Los centros de poder mundial buscan anular toda forma de resistencia, para lo cual utilizan desde bases militares, flotas atómicas y succión de recursos hasta prédicas socialdemócratas y de sus ONG. No obstante, tienen muy claro que lo fundamental pasa por lo económico.
Contra estas políticas emergió la figura del Comandante Hugo Chávez, quien articuló la denuncia encendida y la adopción de medidas visionarias, como la creación de Petrocaribe, entidad que abastece de gas y petróleo. a empobrecidos países de América Central y del Caribe. Estas medidas mostraron el antagonismo con la demagogia de los organismos internacionales, Europa y EEUU, al paliar angustias cotidianas, como las que sufre el pueblo haitiano, por ejemplo.Chávez, al actuar desde la potencia petrolera que es su país, dio fuerza y contenido a su avasallante carisma y erudito conocimiento de los escritos de Simón Bolívar, que le sirvieron de guía. Hizo gala de un contagioso desenfado para tratar a los poderos del mundo. En este sentido, no vaciló en afirmar que el podio de NNUU olía a azufre, al haber sido previamente ocupado por George W. Bush y burlarse del intento del Rey de España de lograr que se callara. Su prestigio había alcanzó tales dimensiones que hasta el candidato de la oposición, Henrique Capriles, tuvo que realzar su figura en la última campaña presidencial.

Fue un continuador de la gesta libertaria de América Latina, desplegada por la Revolución Cubana, a través de focos guerrilleros, los que, casi sin excepciones, tuvieron consecuencias trágicas para miles de jóvenes rebeldes y generaron la demencial reacción de los ejércitos alineados en la doctrina de seguridad, acuñada en Washington, que provocó genocidios, la desaparición de decenas de miles de seres humanos, el uso de la tortura como arma cotidiana y el debilitamiento de las organizaciones del campo popular.

LA RECTIFICACION DE LOS ERRORES DEL FOQUISMO

Sobre este punto, el mayor exponente de la Izquierda Nacional Latinoamericana, Jorge Abelardo Ramos, escribió una puntual crítica al folleto “Revolución en la Revolución”, de Regis Debray, publicada, en 1968, en el la primera edición de su “Historia de la Nación Latinoamericana”. Ramos recibió los mayores elogios de Chávez, en el último mensaje que dirigió a la CELAC. Lo cierto es que el Comandante rectificó tres errores graves del foquismo. No advertir que las FFAA tienden a dividirse al defender o no la soberanía y los recursos naturales, por lo que no es coherente empujarlas globalmente a la trinchera imperialista. En realidad, Fidel Castro ya rectificó esa equivocación al apoyar a los regímenes castrenses de Juan Velasco Alvarado, en Perú, y Omar Torrijos, en Panamá.

La segunda deficiencia analítica consistió en no valorar las tendencias dentro de la Iglesia Católica e Iglesias Evangélicas. Felizmente, la propia revolución cubana tuvo el acierto de identificarse con la Teología de la Liberación. El foquismo tampoco supo apreciar la importancia de la democracia formal, la que, pese a sus limitaciones, permitió la reconstitución de las organizaciones populares debilitó a regímenes militares genocidas.

Chávez, sin dejar de admirar el ejemplo de vida del Ché Guevara, se apoyó en las FFAA venezolanas, para lo cual recogió el legado de los ejércitos libertarios de Bolivar y San Martín, destacó la importancia de la religión en los procesos libertadores y utilizó las diferencias entre la democracia representativa y las dictaduras impuestas por Washington, lo que se tradujo en la instauración de gobiernos progresistas en la región. Como consecuencia de lo anterior, emergió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el MERCOSUR, UNASUR y la CELAC.

LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA

Es un error creer que la mejor forma de defender lo avanzado en América Latina es silenciar nuestros errores. Esta conducta tiene raíz estalinista, tendencia para la cual había que callar nuestras falencias para no favorecer a nuestros enemigos. Este el pretexto de Stalin, a fin de ocultar sus crímenes. Venezuela es, sin duda, el país que más necesita de la crítica y la autocrítica de su proceso liberador, por ser justamente el núcleo del proyecto bolivariano.

Sin dejar de valorizar el rescate de la soberanía petrolera y el haber utilizado los excedentes de los hidrocarburos para bajar los índices de pobreza, mejorar la salud pública, combatir el analfabetismo, disminuir las tasas de mortalidad infantil y desempleo, incrementar la esperanza de vida y avanzar en la construcción de viviendas sociales, lo más importante reside en discutir el manejo de la economía, de la que depende, en gran medida, la consolidación o fracaso del proceso integrador en la región.

La línea de la crítica constructiva ha sido adoptada por Alejandro Olmos Gaona (www.papelesdealejo.blogspot.com), quien reveló que en la reunión del ALBA, de noviembre de 2008, realizada en Quito, recibió el encargo del Presidente Chávez, de impulsar la auditoria de la deuda externa venezolana, tarea que estaba desarrollando en Ecuador. Esta misión debía ser cumplida en coordinación con el Ministro de Economía, Alí Rodríguez Araque, quien se dio modos de incumplirla. Lo cierto es que ninguno de los países del ALBA ha auditado su deuda externa, en tanto que el trabajo en Ecuador tampoco fue concluido. A su juicio, lo anterior demuestra que una cosa era la voluntad de Chávez y otra distinta la de burócratas que la distorsionaban.

LA BANCA EXTRANJERA EN VENEZUELA

kas relaciones de Venezuela con la Banca Internacional son vitales para evaluar la consolidación o no del proceso transformador. Olmos explica que informes de la CEPAL, elaborados con datos proporcionados por el gobierno bolivariano, indican que las utilidades del sistema financiero internacional alcanzaron al 91% anual, por lo que es el tercer país en América Latina que otorga mayores ganancias a los Bancos de Europa y EEUU, en los que los países de la región, incluyendo los del ALBA, depositan sus Reservas Internacionales Netas (RIN), a intereses irrisorios.

Advierte que el sistema financiero no está al servicio del desarrollo venezolano ni de la inversión productiva, ya que su principal preocupación reside en transferir sus utilidades al exterior. La situación explica el por qué los planes de desarrollo del gobierno, como los planes Gran Agro y Plan Trabajo, fueron financiados con bonos soberanos que, en el 2012, obligaron a desembolsar más de 8.000 millones de dólares.

Caracas ha designado como operadores para la colocación de tales bonos al Credit Suisse, al Citybank, al Deutsche Bank, al Credit Suisse First Boston y al Chase Manhattan. Lo anterior fue autorizado mediante leyes especiales de endeudamiento suscritas por el propio Chávez. ¿Cuál es la responsabilidad del Jefe de Estado y cual la de los burócratas? La deuda pública que era de 40.000 millones de dólares en 1999 ha alcanzado el año pasado a 110.000 millones de dólares, pese a que el precio del petróleo estaba en 9 dólares el barril, en 1999, cuando Chávez asumió la presidencia, en tanto que ahora ha sobrepasado los 100 dólares.

La deuda financiera de PDVSA (la estatal petrolera) ha pasado de 40.000 millones de dólares, en 2008, a 108.271 millones de dólares, en 2012. El 80 % de lo que consume Venezuela es importado. Las compras venezolanas de combustible refinado en EEUU sobrepasaron los 1.600 millones de dólares, en 2012. La tasa de inflación es una de las más altas del mundo (26 % anual) y la inseguridad ciudadana sigue siendo preocupante. Las controversias legales entre el Estado y el sistema son resueltas aplicando las legislaciones de Gran Bretaña y EEUU. Si no se rectifican los errores, ¿a quien extrañaría que el Partido Socialita Unido de Venezuela pierda las próximas elecciones, más aún si se tiene en cuenta el escaso margen con el que ganó los últimos comicios?

LA PASIVIDAD DE LA B URGUESIA BRASILEÑA

Mucho de lo ocurrido está relacionado con el retraso en la estructuración de un Banco Latinoamericano, que equilibre la influencia de la Banca Mundial, hecho atribuible principalmente a Brasil, cuya burguesía no acaba de entender que sin el desarrollo de los países de la región, EEUU y sus aliados europeos cercarán a Brasilia a través de círculos concéntricos, como intenta hacer con China, a fin de obligarlo a compartir los inmensos yacimientos de gas de la costa atlántica. Los encendidos discursos integradores no tienen relación con la incapacidad del MERCOSUR, que carece de proyectos estratégicos en hidrocarburos, minería y agricultura, donde la presencia de Monsanto parece incontenible.

El socialismo del Siglo XXI es hasta ahora un espejismo que se pretende convertir en realidad mediante propaganda intensa, el que es inviable en tanto mantengan su fuerza y su vigencia la Banca Internacional, con sus paraísos fiscales y consorcios petroleros. La consolidación de los países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) dependerá de su capacidad para neutralizar el sabotaje de la Banca Internacional. A los países emergentes corresponderá diseñar los perfiles del socialismo en el presente siglo, en alianza con los moviditos de indignados de países también expoliados por la Banca de EEUU, Alemania, Inglaterra y Francia, cuyas protestas se han extendido al medio oriente y naciones de otras latitudes.

CAPACIDAD DE GESTION, TRANSPARENCIA E INSTITUCIONALIDAD.

En Argentina, se ha pretendido mostrar los últimos acuerdos con Chevron, como un triunfo patriótico frente a Repsol. Grave error. En el peor de los casos, debió señalarse que se trató de un mal menor frente a la necesidad de evitar costosas importaciones, lo que obligó a pactar con una filial de la oprobiosa Standard Oil, la que recibe ahora incomprensibles alabanzas. Era importante añadir la urgencia de terminar, a breve plazo, con la situación imperante a través de acuerdos estratégicos entre Petrobrás, PDVSA y YPF. Infelizmente, Brasil demuestra en materia petrolera similares vacilaciones a las que despliega frente a la Banca.

Se insiste, y con razón, que América Latina es la región mejor dotada del mundo en recursos petroleros, energéticos, acuíferos y mineros. Sin embargo, en tanto no tenga capacidad de gestión, transparencia en el manejo de los recursos públicos y dismunya en forma progresiva los negativos efectos del culto a la personalidad, a fin de abrir paso a la institucionalidad creciente, no será posible debilitar la succión de los imperios. Mientras ello ocurra, la concreción de los ideales bolivarianos continuará reducida a encendidos discursos políticos e históricos, que, al no estar acompañados de políticas económicas, no hacen mella en la endurecida piel de los banqueros.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Los descuidos del chavismo

English: Hugo Chávez in Porto Alegre, Brazil. ...

Al ver la imparable campaña política y mediática contra Nicolás Maduro, que se libra de norte a sur, no dejo de recordar los primeros tiempos de Hugo Chávez -fines de los 90- cuando pocos daban un real por su talante político proyectivo. Una vez desaparecido surgió una frase que quiso delinear, a modo de sentencia, la idea de que él era irreemplazable: Maduro no es Chávez. Sugestiva reflexión que resume lo que el antagonista anhela al excluir la dialéctica de los procesos sociales y políticos.

Por supuesto, las comparaciones son odiosas, pero sirven para graficar hechos. Ciertamente Maduro no es Chávez, y, muchos dijimos, en su momento, que lo peor que le podría ocurrir al actual presidente venezolano es querer imitar a rajatabla el estilo de Chávez. Pero de ahí a creer que su formación y origen social eran -o son- obstáculos para gobernar es una bobería.

Es innegable que los resultados de las elecciones de abril dejaron un mal sabor. (Sin contar todos los extraños ataques informáticos que sufrió el Consejo Electoral venezolano el mismo día de los comicios.) Quizás por eso los errores de campaña del chavismo lucían crasos a la hora de evaluar su real penetración política. No obstante, ese evento mostró cómo la oposición expresa el enfermizo amor que tiene por aquello que dizque alimenta el chavismo: el odio de clase. ¿Dónde hay más odio de clase: en la burla al chofer que quiso ser y hoy es presidente, o en la confirmación de que Chávez fue el hombre que por fisionomía o “silueta racial” encarnaba al venezolano promedio?

Pero como la vergüenza del otro -en la estética elitista- no parece ser ya la opción para “concienciar” contra el chavismo, hoy se apuesta a la deslegitimación. Primero fabrican una matriz informativa que echó dudas sobre los votos y, luego, menosprecian la constitución y viabilidad del gobierno. El propósito de Henrique Capriles no es que le “devuelvan” la presidencia que perdió por un hipotético fraude, sino propagar la idea de que “algo huele mal en Dinamarca”. De ahí que en su visita a Colombia, por ejemplo, no intentó siquiera revivir la demanda de una auditoría a los comicios de abril; más bien insinuó que Maduro no debe dormir tranquilo porque su búnker político mantiene despierto al monstruo de la inestabilidad. Y es que Capriles no está solo; tiene a varios congresistas opositores visitando países vecinos y a unos cuantos mercaderes venezolanos protestando en inglés y en Miami

Además, la cruzada mediática que reporta la “escasez” de artículos básicos solo presenta a unos malísimos administradores de la crisis; pero nada dice de los sabotajes externos a la economía venezolana ni del acaparamiento y la especulación por parte del sector privado interno, que no acepta los controles de precios y que prefiere no producir y/o facilitar el contrabando.

Hoy es imperativo que Nicolás Maduro reconsidere el sustrato de su estilo y los métodos aplicados en la comunicación política de su gobierno. Este es otro momento del proceso bolivariano que implica renovación y reajuste. No asumirlo de esta manera supondría que el chavismo se confía demasiado y que los adversarios tienen ocasión de aprovechar su descuido.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

El pueblo vuelve a elegir en Venezuela

fidel-y-chavez

Venezuela prolonga sus días de duelo mientras que el pueblo permanece haciendo largas filas para despedir efímeramente al cuerpo de Chávez. Las mayorías desean agradecerle todo lo que ha hecho por ellos. Aún quedan días duros, de más llanto, de más lágrimas, de recuerdos, pero el tiempo político en este proceso revolucionario apremia.

Las elecciones son para ya, el 14 de Abril es la cita electoral. De esta forma, se resuelve, institucional, democrática y constitucionalmente, esta situación de falta absoluta del presidente reelecto. El poder electoral concilia así el respeto por el proceso electoral —con su logística necesaria— y el mandato constitucional. Desde ya, cada fuerza política, representante de dos modelos antagónicos, se ponen en marcha para afrontar esta situación después de la muerte del presidente más importante de la historia de Venezuela.
La oposición desea hablar de “transición” para hacer creer que acaba una etapa y comienza otra
La oposición desea hablar de “transición” para hacer creer que acaba una etapa y comienza otra. El deseo es obvio: construir el eslogan del “chavismo sin Chávez”. En esta misma línea, Obama procuró echar una mano usando cínicamente hasta su propia condolencia: “en Venezuela se inicia un nuevo capítulo en su historia”. La estrategia opositora, además, usará lo de siempre: los medios de (mal)comunicación como eco de dudas, especulaciones y rumores para ir conformando la “tormenta perfecta” en aras de una profecía autocumplida. No obstante, estos anhelos, tanto internos como externos, se quedan en esto, en aspiraciones de cambio sin contar con la voluntad popular. A la oposición venezolana se le da mucho mejor hablar con la prensa extranjera tal como lo viene haciendo Capriles que hablar con el pueblo. La oposición es plenamente consciente de la principal desventaja que se puede tener en democracia: el pueblo le ha dicho que “No” durante 14 años consecutivos.
Frente a este poder popular, poco podrán hacer a pesar de los intentos de posicionar como fraude una llamada electoral para decidir en las urnas. La encrucijada en la que debe actuar la oposición está servida: por un lado, no podrán“golpear al mito Chávez” para sí dedicar todos sus esfuerzos a cuestionar una sucesión justamente solicitada por el mismo Chávez; por otro lado, no pudieron rechazar la invitación a las urnas aunque seguirán cuestionando la constitucionalidad del proceso; y por último, tendrán que extender las críticas para desgastar desde el flanco económico sin mostrar a nadie que su propuesta es el neoliberalismo.
Capriles se mostró sin complejos con mucho odio y rencor
Capriles aceptó a regañadientes la invitación a ser candidato presidencial por la opositora Mesa por la Unidad Democrática (MUD). Con más marketing que discurso político, al mejor estilo de show hollywoodiense y después de una larga espera con el objetivo de crear expectativas que sirvieran para compensar el no protagonismo que le concede el pueblo, Capriles confirmó que competiría en la contienda electoral. No tenía otra opción; no haberse presentado era haber creado su tumba política para siempre. Las presiones externas seguro que habrán jugado un importante papel. Esta vez, Capriles se quitó su mascara de buenas formas y críticas moderadas al chavismo, y se mostró sin complejos con mucho odio y rencor, presentándose así mismo como candidato valiente y luchador a sabiendas de su derrota, y disparando agresivamente contra todo sin titubeos. Además, en este primer acto de campaña, ya tuvo sus primeros errores: quiso apropiarse de símbolos que el chavismo tiene bien apropiado (como la cuestión religiosa), quiso hablar a la población que es absolutamente fiel a Chávez (a los pobres), y además, cuestionó todo lo acontecido en torno a la muerte del recién fallecido incluyendo unas palabras para los familiares. Así, será difícil que Capriles pueda convencer a las mayorías.
Maduro: “No soy Chávez, soy chavista, soy hijo de Chávez, sólo juntos somos Chávez”
En el otro lado de la contienda, está el chavismo que disfruta de su momento culmen en emotividad, en lo simbólico, en lo épico, en lo político, en lo espiritual y en lo humano. La gestión de este momento espinoso ha sido un ejemplo de buena práctica. Ha habido respaldo internacional, músculo popular y gestión institucional: el tribunal supremo de justicia interpretó los artículos constitucionales 233 y 220 tal como se debía, la asamblea nacional posicionó al nuevo presidente encargado y el consejo nacional electoral convocó elecciones. Tal como lo dijo Chávez en su última presencia pública, Maduro se postula como candidato. En este momento, buscar fisuras en el seno del chavismo es no entender de política. El reparto de roles también está más que claro. Todos saben que la batalla es volver a ganar la legitimidad en las urnas para seguir gobernando con un proyecto político socialista, revolucionario y boliviariano, esto es, el chavismo. Y por si fuera poco, Maduro comienza a ser él como así acaba de decir: “No soy Chávez, soy chavista, soy hijo de Chávez, sólo juntos somos Chávez”. Es más, emprende un camino sinuoso, a la par que gratificante, construirse a sí mismo como candidato presidencial que ha de seguir el legado de Chávez profundizando el cambio a favor de las mayorías. Para ello, Maduro ya ha sido explicito en su propuesta: seguir el testamento político de Chávez, el Plan de la Patria, llevándolo al plano de lo cotidiano en cuanto a más seguridad, más lucha contra la corrupción, más industrialización, más eficiencia y más misiones sociales.
De nuevo, el chavismo propone democracia, esto es, que sea el pueblo como siempre quien elija a quien más lo representa. Chávez seguro que estará satisfecho con la elección.
Alfredo Serrano


Publicado por Público.es

 

 

Chávez, su humanismo y sensibilidad

481719_10151287849269648_682824039_n

“No podemos hablar en pasado: Hugo Chávez es  un hombre de una sensibilidad y humanismo extraordinarios”, indica el doctor Pedro F. Llerena Fernández, director general del Centro Internacional de Salud La Pradera y coordinador del Programa de Atención Médica a Pacientes Venezolanos en Cuba.

Testigo excepcional de los desvelos del líder bolivariano por la salud de su pueblo, nuestro entrevistado dice que lo vio siempre luchar sin descanso para remediar (erradicar) la secular injusticia social prevaleciente en su país hasta el triunfo de su revolución, muy en especial por el derecho a la salud de sus compatriotas. En reiteradas ocasiones visitó La Pradera y en no pocas oportunidades llamaba telefónicamente incluso para conocer de forma puntual la evolución de algún paciente ingresado en estado crítico.

Recuerda Llerena que en una ocasión le dijo: Comandante, lo que los cubanos hacemos es poner un “granito de arena” en favor de la salud de los venezolanos”. A lo que respondió: “Es algo más: es una obra de amor por la cual viviremos eternamente agradecidos”.

Desde el 30 de noviembre del año 2000 en que se inició este programa, hasta la fecha, han recibido atención médica en La Pradera 30 mil 050 pacientes venezolanos, que han sido acompañados a nuestro país por 24 mil 544 familiares.

JOSÉ A. DE LA OSA

 

 

El chavismo

En el caso venezolano se ha conformado una fuerza social, el chavismo, dotada de un fundamento ideológico que expresa la síntesis del bolivarianismo y el socialismo científico

A raíz de la enfermedad del Comandante Chávez, se ha especulado sobre la continuidad histórica de la Revolución. Nuestros enemigos aseguran que naufragaremos en ausencia de nuestro Líder.
Chávez es una figura extraordinaria en la historia de nuestro país e, incluso, de la región latinoamericana. Nuestros avances y conquistas en 3 lustros, así como los de la lucha antiimperialista en el continente, serían impensables sin su presencia.
A lo largo del siglo XX, figuras descollantes determinaron con su talento y capacidad el devenir histórico de las principales revoluciones. Resaltan, en ese sentido, Lenin, Ho Chi Minh, Fidel Castro, entre otros.
Sin embargo, en cada uno de esos casos la vitalidad de las transformaciones sociales fue determinada por la presencia de fuerzas sociales, capaces de garantizar la viabilidad histórica de esos procesos, en el entendido que son las masas populares las grandes propulsoras de las revoluciones sociales.
En el caso venezolano se ha conformado una fuerza social, el chavismo, dotada de un fundamento ideológico que expresa la síntesis del bolivarianismo y el socialismo científico.
Esta fuerza cuenta con un programa de gobierno, que nos indica el camino para transitar al socialismo y labrar la meta de la liberación nacional.
Asimismo, el chavismo descansa sobre estructuras organizativas sólidas, en lo social y especialmente en lo político, donde destaca el PSUV.
El chavismo es el resultado histórico de un conjunto de complejos factores, pero especialmente registra la influencia inconfundible de nuestro Líder.
Chávez es una raíz profunda e inquebrantable, siempre estará con nosotros.
Texto/Jesús Faría

 

Elecciones en Venezuela: Un avance irreversible

 

English: Followers of Hugo Chavez. Chavismo.
English: Followers of Hugo Chavez. Chavismo. (Photo credit: Wikipedia)

El PSUV obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones venezolanas. La derecha esperaba que, ante la enfermedad del presidente Hugo Chávez, cundieran el desaliento y la resignación que harían morder el polvo de la derrota a los bolivarianos.Ocurrió exactamente lo contrario: el chavismo avanzó en los grandes bastiones de la reacción, que sólo pudo retener tres de los siete estados que antes controlaba.

Triunfó en Zulia, emporio petrolero y el estado con mayor población y en Carabobo, núcleo industrial del país. Aparte se alzó con la victoria en Táchira, estado fronterizo con Colombia y ruta preferencial de paramilitares y narcos para sembrar el terror en Venezuela; y en la insular Nueva Esparta.

Hay un par de casos que merecen un párrafo aparte: en Zulia el candidato de la derecha, Pablo Pérez, no pudo ser re-electo perdiendo casi 85.000 votos en el camino y bajando del 53 porciento, obtenido en las elecciones del 2008, al 48 porciento. Mientras, el candidato chavista subía del 45 al 52 por ciento, cosechando una clarísima victoria en un estado que había sido tradicionalmente hostil a los bolivarianos. Y en Miranda el ex candidato presidencial Henrique Capriles ni siquiera mantuvo su caudal electoral: había obtenido el 53 por ciento en el 2008 y logró el 52 por ciento días pasados, reduciendo el margen de su victoria y fracasando en su apuesta – y la de toda la derecha y el imperio- de transformar su protagonismo en la reciente pugna presidencial en un trampolín que lo instalase como el gran contendor del chavismo para las elecciones presidenciales que eventualmente pudieran tener lugar en el caso de que Chávez no asumiera la presidencia el próximo 10 de Enero.

¿Cuál es la principal lección que puede extraerse de lo ocurrido el domingo pasado? A nuestro juicio, que las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales que tuvieron lugar a lo largo de catorce años de hegemonía chavista han tenido un calado tan hondo que aún en ausencia del líder histórico y fundador del movimiento sus voceros  y sucesores están en condiciones de derrotar ampliamente a sus adversarios.

Más allá de las controversias que, ante los ojos de las clases y capas subalternas, pudiera suscitar uno u otro personaje del elenco bolivariano ellos son percibidos como representantes de la nueva etapa histórica por la que comenzó a transitar Venezuela desde comienzos de 1999, y ese pueblo no está dispuesto a regresar al pasado. La oposición, al menos hasta ahora, no aparece como una alternativa ni cuenta con un referente capaz de derrotar al chavismo.

Cuesta pensar que en la eventualidad de una elección presidencial -precipitada por la inhabilitación absoluta que pudiera tener Hugo Chávez para asumir la presidencia- Capriles pudiera construir un liderazgo que, más allá de la mercadotecnia política ofrecida y financiada por Estados Unidos, tuviera la fuerza necesaria como para oponerse a la eficacia práctica del legado histórico del chavismo. Es decir, a la ciudadanización de grandes masas tradicionalmente excluidas y explotadas y a los grandes avances en materia de salud, educación, cultura, vivienda, seguridad social  y recreación.

En este sentido podría arriesgarse la hipótesis de que el proceso bolivariano habría pasado un punto de no retorno, constituyendo una sólida y perdurable mayoría electoral suficientemente blindada ante los ocasionales sinsabores de la coyuntura o las frustraciones provocadas por algunas decepcionantes (y puntuales) experiencias de gobierno. La historia del Partido del Congreso en la India, del PRI en México y del peronismo en la Argentina son otros tantos ejemplos que confirman que cuando la hegemonía electoral se asienta sobre las raíces de un proceso de profundas transformaciones -aun cuando se encuentre en curso, como es el caso de Venezuela- la correlación de fuerzas que se arraiga en el plano de lo social y que opone a ricos y pobres, capitalistas y trabajadores, no puede dejar de proyectarse sobre los procesos políticos electorales, eclipsando las circunstanciales oscilaciones de la opinión pública o los cambiantes humores de la sociedad.

Esto fue lo que ocurrió en las recientes elecciones venezolanas, que ratifica lo que expresara Fidel en su carta a Nicolás Maduro, el 15 de Diciembre, cuando dijera que tenía la seguridad de que  por dolorosa que fuese la ausencia de Chávez los venezolanos “serían capaces de continuar su obra.” Quienes también van a continuar su obra van a ser los imperialistas y sus aliados locales, de modo que será preciso mantenerse en una actitud de permanentevigilancia. Porque, si no pudieron derrotar al chavismo en las elecciones sólo por un alarde de ingenuidad podría pensarse que ahora archivarán sus proyectos de dominación y se quedarán de brazos cruzados, resignados ante el inapelable veredicto de las urnas.

TOMADO DE CUBADEBATE

 

Revolución Bolivariana reivindica el canto de Alí Primera

English: Statue of Alí Primera in Los Teques, ...
English: Statue of Alí Primera in Los Teques, Miranda State. Español: Estatua de Alí Primera en la ciudad de Los Teques, Edo. Miranda (Photo credit: Wikipedia)

Revolución Bolivariana reivindica el canto de Alí Primera

El sobrino del cantor del pueblo destacó que uno de los principales seguidores de la filosofía de Alí Primera ha sido el presidente Hugo Chávez, el cual ha enriquecido esos pensamientos y los ha plasmado en un sólido proyecto de país con carácter altamente humanista y social

La Revolución Bolivariana ha reivindicado los pensamientos y cantares de Alí  Primera, afirmó este miércoles el sobrino del “Cantor del Pueblo”, Alí Alejandro Primera

En los actos conmemorativos del natalicio del cantautor venezolano, Alejandro destacó que uno de los principales seguidores de la filosofía de Alí Primera ha sido el presidente Hugo Chávez, el cual ha enriquecido esos pensamientos y los ha plasmado en un sólido proyecto de país con carácter altamente humanista y social.

Durante un contacto, vía banda ancha, con el programa Redvolución que transmite VTV, el también cantante aseveró que Alí Primera dedicó su vida a la lucha por los derechos del hombre y al combate contra la miseria a través de su cantar bravío. También destacó que la canción de su tío tiene en común con la Revolución  la premisa de defender los derechos del ser humano por encima de cualquier cosa.

Consideró que aunque el trovador no soñó la llegada de una revolución por la vía pacífica, por el acontecer político de la época en la cual vivió, el proceso que dirige Chávez es sin duda la expresión más clara de las canciones de Primera.

Por último, Alí Alejandro señaló que hoy más que nunca Alí Primera vive en el corazón de un pueblo que batalla por la reivindicación de sus derechos y por el bienestar de la humanidad.

Texto/CO

El pueblo venezolano derrota a la oligarquía y al imperialismo

 En la madrugada del lunes 8 de octubre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela anunció la nueva victoria de Hugo Chávez. El resultado electoral confirmó todas las previsiones de los últimos meses y demuestra un progresivo aumento del apoyo popular al proceso de transformaciones sociales venezolano. Según el primer boletín del CNE, con el 90% de las urnas contabilizadas, Chávez obtuvo 7.440.082 (54,4%). El pueblo venezolano escribió otra bella página de su historia al derrotar al candidato de la oligarquía, de los grandes medios de comunicación y del imperialismo estadunidense. Y eso sería memorable aunque fuese por un voto. Pero la victoria fue por más de un millón de votos. La abstención fue de solamente un 19,1%, una de las más bajas de las últimas décadas. El principal opositor Capriles Radonski, del Movimiento Primero Justicia (MPJ), tuvo 6.151.544 votos (45%).

El objetivo de este artículo es llamar la atención para el avance de la participación política y demostrar que hay una tendencia creciente de ampliación del apoyo popular a Chávez desde su primera elección en 1998. En 13 años, el país tuvo diversas elecciones y referendos de consulta abierta. El actual presidente disputó y ganó las contiendas de 2001, 2006 y ahora 2012.

 

En 1998, Chávez enterró el llamado Pacto de Punto Fijo. Pese a la resistencia de la oligarquía venezolana, que en aquel entonces todavía concentraba el poder sobre la empresa Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA), vinieron abajo 40 años de alternancia de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) en el Palacio de Miraflores. Chávez ganó las elecciones con un 56,2% ( 3.674.021 de votos) contra un 43,8% ( 2.864.343 de votos ) de los demás candidatos .

Pocos meses después, el mandatario cumplió una de sus antiguas propuestas y convocó un referendo popular sobre la posibilidad de elegir una Asamblea Constituyente con funciones de elaborar una nueva Carta Magna. Ese referendo fue aprobado en abril de 1999 con el 87,7% (3.630.666 de votos). Posteriormente se convocó la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, cuando los partidarios de Chávez obtuvieron el 66% de los votos y eligieron el 90% de los parlamentares. En diciembre del mismo año, el proyecto de Constitución fue sometido a un nuevo referendo y aprobado con el 71,8%, equivalentes a 3.301.475 de votos.

A continuación, fueron convocadas para julio del año 2000 las llamadas mega-elecciones generales, ocasión en la cual Chávez fue nuevamente vencedor, ahora bajo la Constitución de 1999, con el 59,8% (3.757.773 de votos). El Polo Patriótico, bloque chavista, conquistó el 58% de los cargos de la nueva Asamblea Nacional. Los electores demostraron nuevamente su rechazo con relación a los partidos políticos tradicionales, que obtuvieron resultados bastante modestos: AD alcanzó 33 diputados (el 16,1% de los votos) mientras COPEI eligió seis (el 5,3%). Por primera vez en su historia, los dos partidos juntos alcanzaron solamente el 21,4% del total de votos.

La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela es una de las pocas del mundo que establece la posibilidad de suspensión de mandatos del Poder Ejecutivo después de cumplida la mitad del ejercicio. Ese instrumento creó una oportunidad sin precedentes para que una parcela insatisfecha de la población, un 20% de los electores, pueda convocar referendos con el objetivo de interrumpir mandatos y convocar nuevas elecciones. Bajo amparo de esa norma, en agosto de 2004 fue realizado un referendo que ratificó a Chávez en la Presidencia con 5.800.629 de votos (59,1%) contra 3.989.008 de votos (40,6%).

En diciembre de 2005 fueron realizadas elecciones parlamentarias. Frente a la visible victoria abrumadora de las fuerzas bolivarianas, la oposición intensificó –a través de sus medios comunicacionales– una campaña en contra del Poder Electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y sus reglas. El grupo opositor reivindicó la eliminación de las máquinas capta-huellas, exigió que se contaran los votos manualmente uno a uno y casi pidió que se les regalaran 500 mil votos de ventaja antes de abrir la primera urna. Consciente de su derrota y resuelta a no reconocerla, la oposición hizo otra maniobra inaudita: se fugó de los sufragios, alegando inseguridad y falta de garantías de elecciones limpias. Después, los derrotados acusaron al gobierno de concentrar el 100% de los diputados de la Asamblea Nacional, del Parlamento Latinoamericano y del Parlamento Andino.

En las elecciones presidenciales de 2006, el margen de votos pro-Chávez continuó ampliándose. El candidato bolivariano obtuvo 7.309.080 votos (62,8%) mientras la oposición sumó 4.321.072 votos (37,2%). El candidato opositor con más votos fue el entonces gobernador del estado Zulia -y hoy prófugo de la Justicia, Manuel Rosales, quien obtuvo el 36,9%. Rosales había sido miembro del partido Acción Democrática (AD), pero en 1999 fundó la agrupación “Un Nuevo Tiempo”. El día 12 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado en Venezuela, fue al Palacio para firmar el decreto de posesión del empresario golpista Pedro Carmona, El Breve.

En 2007, 2008 y 2009 hubo otras tres elecciones que pueden enriquecer este análisis. Deben notarse las grandes diferencias entre elecciones presidenciales, sufragios regionales y referendos nacionales. Es evidente que la participación tiende a ser mucho más amplia en las primeras. Además, en las elecciones presidenciales se expresa efectivamente el apoyo o el repudio a un candidato específico, mientras que en las demás, dichas voluntades no se reflejan de forma totalmente clara y absoluta. En los comicios regionales, por ejemplo, puede ser que los ciudadanos no logren asociar un determinado candidato bolivariano con la figura de Chávez y con la Revolución. Es decir, hay estados y municipios en los cuales el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió la elección sin que eso signifique que Chávez perdería si fuera candidato.

La propuesta de Reforma Constitucional de 2007 fue la primera y única derrota electoral de Chávez. De manera poco planificada, el gobierno intentó aprovechar el elevado índice de popularidad del proyecto bolivariano para quemar etapas. Propuso la modificación de 69 de los 350 artículos de la Carta Magna de 1999. La iniciativa fue derrotada: 50,7% (4.379.392 de votos) contra 49,3% (4.504.354 de votos). Una diferencia de menos de 125 mil votos en un universo de casi 17 millones de aptos a votar. La expectativa de la oposición estaba basada en esa victoria apretada contra la Reforma, no exactamente contra Chávez. Por un lado, la oposición relacionó su victoria en la Reforma con un rechazo a Chávez. Por otro lado, es posible suponer que casi 3 millones de partidarios de Chávez no asociaron la Reforma con el presidente. La abstención fue del 45% y se puede decir que en ese día los chavistas simplemente no fueron a votar.

En noviembre de 2008, ocurrieron nuevos comicios regionales, en 22 de las 23 gobernaciones y en las 327 alcaldías venezolanas. Las elecciones confirmaron de nuevo la amplia supremacía de las fuerzas bolivarianas. Aunque el voto continúe siendo optativo en el país, no obligatorio, el sufragio presentó un índice de abstención del 35%, uno de los menores de la historia de las disputas regionales del país. Había 16.699.576 inscritos en el registro electoral, número que aumentó mucho desde 2003, con la Misión Identidad. En el período del Punto   Fijo muchos pobres no tenían documentos, lo que reducía la abstención y encubría la pobreza, el analfabetismo y otros indicadores económicos y sociales.

Los resultados post-2008 demuestran que el mapa nacional continuó “ teñido de rojo ” , ahora con el PSUV como principal agremiación: ganó en 17 de los 22 estados en disputa (un 77,3% del total) y en 265 de las 327 alcaldías (un 81% del total). La base de apoyo a Chávez superó los 5,7 millones de votos. Otra vez vale recordar que una cosa es votar por un candidato del partido de Chávez y otra cosa, distinta, es votar por él. La oposición (UNTC y MPJ, acompañados por lo que todavía queda de AD, COPEI, URD, MAS, Causa Я y Podemos) ha mantenido más o menos el mismo número de votos de los últimos procesos electorales (4,5 millones en 2007).

Aún sobre las elecciones de 2008, cabe resaltar que la oposición conservó el poder en las gobernaciones de Nueva Esparta (Isla Margarita) y Zulia, además de haber conquistado los importantes estados Miranda, Carabobo y Táchira (los últimos dos por un margen muy pequeño de votos), así como la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Hay otros seis puntos importantes: 1) el ex-vicepresidente de la República y gobernador Diosdado Cabello fue derrotado en el estado Miranda por Henrique Capriles Radonski; 2) el ex-ministro Aristóbulo Istúriz perdió las elecciones de la Alcaldía Mayor para Antonio Ledezma (ex-AD); 3) el ministro Jesse Chacón fue derrotado en la popular parroquia Petare para un candidato del partido Primero Justicia (ambos obtuvieron mucho menos votos que las abstenciones); 4) un 55,3% de los votos totales de la oposición provienen de los estados Zulia, Carabobo, Miranda y Caracas (las áreas de mayor producción industrial); 5) los estados Zulia y Táchira tienen alta relevancia geopolítica por tener cerca de 700 kilómetros de frontera con Colombia; y 6) Manuel Rosales, el prófugo, ganó con un 60% la alcaldía de Maracaibo, que era gobernada por el PSUV.

Pese a los tropiezos, el resultado expone una victoria de Hugo Chávez y las fuerzas nacionalistas. Uno de los primeros acontecimientos posteriores al triunfo fue el rescate de la discusión sobre la relección presidencial. El tema era crucial para la continuidad del proceso bajo liderazgo de Chávez. El articulo 230 de la Constitución de 1999 preveía que: “ El periodo presidencial es de seis años. El presidente o presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida de inmediato y una sola vez para un nuevo periodo ” . La Asamblea Nacional aprobó y el Consejo Nacional Electoral convocó un referendo popular para la aprobación o no de una Enmienda Constitucional. En medio a las discusiones, la propuesta fue ampliada, abarcando la posibilidad de reelección también para gobernadores, alcaldes y diputados (nacionales y regionales).

El día 15 de febrero de 2009, 6.310.482 venezolanos votaron por el “ Sí ” , que obtuvo 54,8% de los votos validos. El “ No ” , que aglutinaba los partidarios de la oposición, alcanzó 5.193.839 de votos (45,1%). Mientras Chávez obtuvo 7,3 millones de votos en las elecciones presidenciales del 2006, su propuesta para poder postularse a la relección por tiempo indefinido tuvo 6,3 millones. Ese resultado puede ser interpretado de diversas formas. Una es que había gente que apoyaba Chávez pero no estaba de acuerdo con la posibilidad de relección indefinida. Otra conclusión posible es que una cantidad de partidarios de Chávez no hayan dado la debida importancia al referendo y a la propuesta de relección. Una tercera interpretación, la asumida por la oposición, argumenta que entre 2006 y 2009 Chávez ha perdido cerca de 1 millón de seguidores.

El nuevo triunfo del presidente, en 2012, amplía el horizonte de transformaciones estructurales de Venezuela. El gobierno ha fortalecido el papel del Estado en la economía, con mayor poder para planificar e implementar políticas, buscando intervenir – con creciente participación popular – en los principales medios de producción. Internamente, el petróleo ha financiado la estructuración y el fortalecimiento del mercado nacional, con un proceso soberano de industrialización (distinto a la industrialización dependiente y asociada a las transnacionales, llevada a cabo a partir de los años sesenta por Rómulo Betancourt y Nelson Rockefeller), la creación de nuevas empresas básicas e importantes obras de infraestructura.

Paulatinamente, los recursos que antes habían sido canalizados para las compañías petroleras o hacia cuentas bancarias de la élite privilegiada, fueron transformados en herramienta del Estado para combatir la pobreza y la economía rentista, improductiva e importadora. Externamente, los recursos del petróleo han sido utilizados como instrumento para la integración latinoamericana y caribeña, así como para el impulso a la construcción de un mundo multipolar. Venezuela ha asumido una nueva posición en sus relaciones internacionales: intenta diversificar su producción y sus exportaciones; diversificar los orígenes y los destinos del intercambio, no dependiendo comercialmente de un país comprador o un país proveedor.

La gran victoria de Chávez abre las puertas, por lo menos hasta 2019, para un camino largo hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado. El gran espectáculo democrático de todos los venezolanos debería ser suficiente para abrir los ojos de los desinformados. Debería ser suficiente para ridiculizar a los grandes medios de comunicación, que niegan lo que es innegable. Ganó Chávez, de nuevo. Ganó la democracia en Venezuela. Los derrotados fueron la élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación. Junto a los perdedores, por detrás de ellos, están la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

* Luciano Wexell Severo es profesor   de   Economía,   Integración   y   Desarrollo   en   la   Universidad   Federal   de   la   Integración   Latino-Americana,   Brasil.   Doctorando   en   Economía  Política   Internacional   en   la   Universidad   Federal   de   Río   de   Janeiro   (UFRJ).   Autor   del   libro  Economía   venezolana   1899-2008,   La   lucha   por   el   petróleo   y   la  emancipación  .

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

“El capitalismo decapita la historia”, afirma Hugo Chávez

presidente-hugo-chavez

“El capitalismo decapita la historia”, sentenció el candidato de la Patria, Hugo Chávez, al ser entrevistado por el periodista venezolano José Vicente Rangel.

Durante su participación en el programa José Vicente Hoy, que transmite el canal privado Televen, el líder de la Revolución Bolivariana enfatizó que la transformación política y económica son los dos objetivos fundamentales para acelerar la transición al socialismo en Venezuela.

“Lo primero que ofrezco con nuestra victoria del 7 de octubre es colocar un poderoso seguro de retaguardia para impedir la vuelta al pasado. Imagínate que otra vez llegue un Gobierno burgués (…) sería mayor que el desastre del Pacto de Punto Fijo”, reflexionó.

Chávez también enfatizó que, según diversas encuestadoras, más de la mitad de la población respalda el proyecto socialista.

“Eso es un cambio radical. Venimos de un país insolidario, atrasado y de excluidos. Hoy, Venezuela es un país fortalecido, solidario y de inclusión. De eso se trata la propuesta bolivariana”, argumentó.

Finalmente, el candidato de la Patria subrayó: “Abriremos los portones para los próximos seis años, continuaremos profundizando los cambios sociales y la justicia”.

(Con información de Patria Grande)

Hugo Chávez, el arañero de Sabaneta

Por Alfredo G. Pierrat*

Imagen activa

Caracas (PL) Poseedor de una personalidad atractiva y carismática alimentada desde su infancia por los más genuinos valores y costumbre populares, el presidente Hugo Chávez Frías es el líder indiscutible de la mayoría de los venezolanos, que lo siente y lo recibe como uno de los suyos.

Dicharachero, cantor, cuentero y orador incansable, es oriundo de Sabaneta, pequeña población de los llanos de Barinas, donde nació el 28 de julio de 1954.

Viajó a Caracas con la ilusión de convertirse en estrella del beisbol profesional, pero terminó ingresando -en 1971- en la escuela militar, una decisión que cambió completamente el rumbo de su vida.

Cuatro años después egresó como subteniente y licenciado en Ciencias y Artes Militares e inició una prometedora carrera en la entonces Fuerza Armada Nacional, en la que alcanzó, en 1990, el grado de Teniente Coronel, lo que le permitió recorrer y conocer los más recónditos sitios del país y la crítica situación en que sobrevivían millones de venezolanos.

Militar de los pies a la cabeza y al mismo tiempo ferviente admirador y seguidor del pensamiento y la obra del Libertador, Simón Bolívar, Chávez realizó también estudios de postgrado en Ciencias Políticas, que estructuraron y sistematizaron sus tempranas inquietudes políticas y sociales.

Fueron precisamente esas inquietudes el origen de la fundación en 1982, junto con otros oficiales del cuerpo castrense, del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200), en el entorno de una deteriorada situación sociopolítica en el país, que condujo, en 1989, a la explosión popular conocida como El Caracazo.

La Venezuela de las décadas de los años 80 y 90 se caracterizó por el agotamiento del modelo neoliberal instruido por el Fondo Monetario Internacional y entronizado por gobernantes venales y corruptos, que llenó el país de millones de pobres a pesar de las inmensas riquezas generadas por la explotación petrolera.

En ese escenario lideró, el 4 de febrero de 1992, una rebelión cívico-militar contra el presidente de turno, el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, la que terminó en un fracaso, pero que con el “por ahora” pronunciado por Chávez al asumir públicamente la responsabilidad de la acción, se convirtió en el punto de partida de un proceso político que cambiaría al país.

Por esos hechos, Chávez estuvo dos años en prisión, de donde salió fortalecido ideológica y políticamente, y entonces fundó el Movimiento V República, con el que concurrió a las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998, apoyado por los partidos Comunista, Patria Para Todos y otros que mantenían entonces posiciones de izquierda.

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

En esos comicios, Hugo Chávez fue electo por el 56,2 por ciento de los votos válidos y se convirtió en el presidente 47 de Venezuela, elegido por el voto popular con el entonces segundo más alto porcentaje alcanzado por un candidato presidencial en cuatro décadas.

Tras la toma de posesión, el 2 de febrero de 1999, los acontecimientos se sucedieron con inusitada rapidez.

Un referendo constituyente, la elaboración de una nueva Carta Magna en sustitución de la de 1961 y su aprobación por el Parlamento el 15 de diciembre, marcaron el primer año de gobierno y crearon las bases de un profundo proceso de reformas políticas, económicas y sociales que continúa hoy.

En virtud de lo establecido por la nueva Constitución Bolivariana, fueron convocadas elecciones generales para el año siguiente, a fin de relegitimar todos los cargos de elección popular, incluyendo la Presidencia, y en esa cita Chávez fue ratificado al obtener el 59,76 por ciento de los sufragios.

Sin embargo, la batalla política era intensa, pues las medidas ejecutadas por el gobierno para afianzar la soberanía y consolidar la independencia, entre ellas la Ley de Hidrocarburos del 2001, dirigida a recuperar los recursos derivados del petróleo, soliviantaron en su contra a los sectores más acomodados del país, que contaron entonces -y ahora- con el respaldo de Estados Unidos.

El efímero golpe de Estado de abril del 2002 y el paro petrolero de finales del 2003 y principios del 2004, fueron los intentos más graves de la oligarquía venezolana, asociada a intereses foráneos, de tratar de librarse de Chávez y de recuperar el control del país, frustrados por la resistencia popular y la mayor parte de los militares.

Al mismo tiempo, comenzaron a ejecutarse las misiones sociales, entre ellas Barrio Adentro, para la atención médica gratuita a la población de menos recursos, y Mercal, surgida tras las carencias provocadas por el paro petrolero y dirigida a proveer de alimentos a bajos precios a los venezolanos.

Tras superar el referendo revocatorio promovido por la oposición en el 2004 y ser reelegido en los comicios presidenciales del 3 de diciembre del 2006, Chávez emprendió el período de gobierno 2007-2012 con un creciente apoyo de la mayor parte de la población, que lo ve como el líder que les sacó de la sempiterna exclusión y les cambió la vida.

Es así como el segundo de los seis hijos de Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías, ambos maestros de educación primaria, quien de niño vendió por las calles de Sabaneta los sabrosos dulces de papaya conocidos como arañas, se propone emprender nuevos retos a partir del 2013.

Vital, enérgico y con sus habilidades políticas de siempre, Chávez parece haber dejado atrás el cáncer que tuvo en vilo a casi todo el país y a buena parte del hemisferio durante cerca de un año y se apresta a renovar su mandato en las elecciones del 7 de octubre de este año.

Se trata, ha dicho, de consolidar la independencia y continuar la construcción de un modelo socialista adaptado a las condiciones específicas de Venezuela.

* Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela

em/ema/agp