Archivo de la etiqueta: Hectare

Chomsky: “Se está produciendo un cambio histórico en América Latina”

 

Chomsky at the World Social Forum (Porto Alegr...

 

Chomsky, de 84 años de edad, ha sido citado más veces que Platón o que el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud. En las encuestas de opinión, es a menudo considerado uno de los principales intelectuales públicos del mundo, a pesar de estar en gran medida ausente de los medios de comunicación.Noam Chomsky. Foto: Archivo.

En una entrevista con un diario estadounidense, el profesor Noam Chomsky declaró que se está produciendo “un cambio histórico en América Latina”, la cual se “ha liberado a sí misma” de EE.UU., cuyo poder está en pleno proceso de declive.

“En los últimos años, por primera vez en su historia, América Latina se ha liberado sustancialmente a sí misma de la influencia extranjera. [..] Por ejemplo, no queda una sola base militar de EE.UU. en América Latina”, lo que indica, entre otras razones, un “cambio histórico” en la región, según recoge el diario estadounidense ‘The Washington Times’. 
El escritor explica que durante todo el período durante el que Latinoamérica estuvo bajo la dominación de EE.UU., “la estructura típica que ha guiado América Latina ha sido una pequeña élite europeizada, a menudo blanca, enormemente rica, y orientada hacia el Oeste, no hacia su propio país”.
Los países de América Latina también “se están moviendo hacia un tipo de integración”, añade. Para Chomsky, en el pasado, bajo el dominio exterior, los países de la región estaban bastante alejados entre sí. “Las interacciones de las pequeñas élites que les gobernaban eran con Occidente, y no con otros países de América Latina. Eso está cambiando”, insiste el profesor.
EL DECLIVE DE ESTADOS UNIDOS
En su opinión, con la “liberación” de América Latina y la primavera árabe, que ha “barrido Oriente Medio”, muchos han especulado que estamos ante el principio del fin del imperio americano. Sin embargo Chomsky señala que más que al fin, “estamos asistiendo al declive del poder estadounidense”.
Para Chomsky, el poder de EE.UU. sigue siendo abrumador pues continúa siendo “una fuerza aterradora muy intimidante en los asuntos internacionales”, pero [su poder] está disminuyendo”, aclara.
El profesor estadounidense continuó exponiendo que tal disminución era de esperar, dada la historia del ascenso de EE.UU. a su condición de superpotencia: ”El poder estadounidense llegó a su cima en 1945, el fin de la II Guerra Mundial […]. La guerra fue muy beneficiosa para la economía estadounidense”, llegando a poseer tras la contienda el 50% de toda la riqueza del mundo.
Sin embargo, desde los años 1970, cuando el mundo se volvió tripolar (con tres grandes centros de poder: EE.UU., Europa y Japón), tuvo que compartir su poderío económico descendiendo esta hasta el 25% de la riqueza del mundo. Y “ese proceso continúa en descenso desde entonces”, asevera el profesor.

 

 

Después de Snowden: Un esbozo de cómo quedará el mundo

Las revelaciones de Edward Snowden han puesto en marcha una reacción en cadena que acabará por cambiar el mundo. Ya nada será lo mismo, porque los cambios se han iniciado ya. ¿Para bien o para mal?
Snowden encuentra trabajo en una de las principales páginas web de Rusia

EFE

Lo que estamos viendo a cámara lenta tras las sucesivas publicaciones de los materiales recopilados por Edward Snowden (y aún hay más) es el fracaso de un sueño geekLo que quiso hacer la NSA bajo el general Alexander fue automatizar el espionaje, reemplazando las complejidades y dudas del mundo real por las puras matemáticas.

Con un sistema de recogida tan eficiente como Internet, con los matemáticos y técnicos informáticos de mayor calidad del planeta, con cantidades ingentes de dinero y sin limitación moral o legal apreciable, la NSA podría acumular el mayor pajar de información del planeta. Y luego ya verían cómo encontrar y sacar las agujas; era cuestión de echarle ordenadores y programas hasta resolver el problema.

El elemento humano quedaba, nunca mejor dicho, fuera de la ecuación. Y el error que ha acabado con todo, lo que ha iniciado la cadena que acabará por destruir el programa ha sido, como siempre, humano: la conciencia de un hombre. Porque Snowden ha puesto en marcha un proceso imparable que tiene ya consecuencias, y tendrá muchas más en diferentes ámbitos e interactuando unas sobre otras. Para comprenderlas, lo más eficiente es ir enumerando cada una de las partes ofendidas y cuáles pueden ser las consecuencias que surjan de cada una.

El público en general (fuera de EEUU):

Desde luego que afecta, y desde luego que se siente afectado. Pero mucha sorpresa no es que muestre la gente, dado que al menos las partes más interesadas en este tipo de temas sospechaban algo así desde hace décadas. La mano terriblemente dura que siempre han mostrado los poderes con los hackers, incluso con los que no tenían intenciones aviesas y apenas eran capaces de algo más grave que travesuras, y los numerosos indicios de la querencia del aparato militar gubernamental de espionaje estadounidense por acaparar enormes cantidades de información eran hechos probados.

Y existía el temor de que algo de este tipo se materializara; ya lo habían intentado alguna vez. De hecho, en la reacción a las revelaciones de Snowden se puede detectar un cierto ‘cansinismo’ en los sectores más implicados, un inevitable aire de ‘ya lo sabíamos, y os lo dijimos’. Habrá quejas, y presiones, sobre los Gobiernos locales. Obviamente, el aparato de seguridad (estadounidense y local) alegará razones de seguridad, pero, dados los abusos ya conocidos y la flagrante intromisión que representan las últimas revelaciones, y que fuera de los EEUU la gente se siente mucho más violada que protegida, la indignación es real. Y también está el tema de las leyes locales ignoradas, que siempre escuece.

Consecuencias: habrá presión política sobre los dirigentes locales para que ‘se haga algo’, como veremos más adelante. También aumentará la conciencia de que es necesario protegerse y, con ella, crecerán la demanda y el uso de programas y sistemas de protección online. A más demanda, mayor oferta. El mercado de este tipo de protecciones aumentará y, si bien es dudoso que se llegue a generalizar un nivel de protección que pueda garantizar seguridad al cien por cien contra un atacante decidido y sofisticado como la NSA, la extensión de sistemas de protección acabará por dificultar hasta la ineficacia; es el tipo de masiva recolección de datos que ahora se practica.

Las empresas (fuera de EEUU):

Muchas de ellas, las más grandes y dependientes de los datos, ya eran conscientes del problema. Los bancos, por ejemplo, no pueden estar felices sabiendo que los datos del sistema de transferencias internacional SWIFT han sido espiados por la NSA y, de hecho, han hecho tan patente su infelicidad que hasta el Parlamento Europeo ha protestado seriamente. Pero después de Snowden, la cosa es pública y notoria: los EEUU espían a discreción, y nunca ha habido una muralla china entre los secretos de índole estratégica y los comerciales. Mucho menos, en el confuso mundo del espionaje estadounidense, donde se entremezclan organismos oficiales y contratistas privados que tienen negocios a su vez con otros sectores económicos.  

Las empresas dependientes de datos, o sea, cada vez más todas, ya no pueden negar que se encuentran en inferioridad de condiciones comerciales al competir con sus contrapartes de EEUU si éstas cuentan con información secreta. Por tanto, las empresas no estadounidenses habrán comenzado ya a reforzar sus defensas en el ciberespacio. Y a no usar productos provenientes de EEUU, que han de darse todos ellos por comprometidos. Esto implica la aparición de nuevos mercados de productos tecnológicos en los que se pueda garantizar que no están preparados para aceptar el espionaje estadounidense.

La simple oferta de cumplir de verdad con la legislación de la Unión Europea, mucho más protectora con la privacidad y los datos, representará una ventaja competitiva para las empresas de Internet de fuera de EEUU. Además, habrá presión sobre los dirigentes políticos para que los mecanismos del Estado trabajen para proteger las ventajas comerciales frente a la competencia desleal.

Consecuencias: cabe prever una fuerte tendencia hacia el nacionalismo digital –redes propias, almacenes de nube nacionales y, en general, protección con estándares locales de la información local–. En los casos más extremos, se crearán redes nacionales (aunque no sin polémica) pero, como mínimo, habrá una reorientación estratégica hacia leyes, protocolos y sistemas de protección de datos nacionales, en la que empresas y Estados irán necesariamente de la mano. Esto tendrá consecuencias políticas, pero también económicas, como veremos después.

Los servicios secretos (fuera de EEUU):

 

Las cloacas de todos los Estados aliados de EEUU deben de estar ahora mismo que fuman en pipa. No sólo la NSA ha desarrollado un topo que ha hecho públicas todas las componendas y enjuagues subterráneos del espionaje sin que hayan podido pararlo, sino que, para justificarse, el director de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU ha dejado en bolas a todos sus aliados y en público. Al comunicar que en realidad han sido los servicios secretos de sus aliados (franceses, españoles, etc.) quienes les han servido los datos, los espías estadounidenses han cometido un pecado imperdonable en el mundo del espionaje: dejar en ridículo a un servicio hermano.

Pasarán años antes de que se recuperen las relaciones de confianza viales para el tipo de intercambio de información que se llevaban a cabo anteriormente. Además, los servicios aliados recibirán órdenes por parte de sus autoridades políticas para que tomen un papel mucho más proactivo en la defensa de las redes nacionales y, en especial, de los activos estratégicos y gubernamentales, con singular hincapié en sus antiguos aliados.

Así que las agencias secretas no anglosajonas se verán obligadas a desarrollar sus propios sistemas de análisis, una actividad que antes subcontrataban a la NSA, y a proteger a sus administraciones, empresas y ciudadanos de cualquier intrusión, incluidas las intrusiones de su querido aliado. La presión política desde abajo y desde arriba será fuerte; tendrán que actuar.

Consecuencias: esperen contrataciones de matemáticos, físicos e informáticos por parte del CNI y servicios de este tipo en Europa. También el estrechamiento de lazos y el refuerzo de infraestructuras comunes entre los servicios secretos españoles, franceses, alemanes, italianos y, en general, no anglosajones. Habrá cambios estratégicos en las relaciones entre servicios secretos y empresas tecnológicas y de telecomunicaciones. Tenderá a haber menor cooperación con los espías anglos. La época de cederle el control del ciberespacio a los estadounidenses porque sí se habrá terminado.

Los dirigentes (fuera de EEUU):

Aquí vemos un genuino cabreo que acabará por generar acción, con nuevas leyes, protecciones o garantías. Porque se juntan tres fuerzas que animan a los afectados a actuar. Por un lado, está la indignación popular y la de los poderes económicos, que ya hemos comentado; real e innegable. Por el otro, hay una cierta sensación de violación personal, dado que a algunos dirigentes de los países aliados se les ha nombrado personalmente como receptores de las atenciones de la NSA.

Y por mucho que un presidente sea consciente de que le pueden espiar, y por muy dentro de las reglas del juego que esté el asunto, no hace gracia. Sobre todo cuando no sólo te han violado las comunicaciones, sino que lo sabe todo el planeta: la humillación pública es poderosa en política. Incluso si el espionaje a sus ciudadanos se ha hecho con la connivencia del aparato local de poder, el hecho de que se conozca les deja en una posición muy desairada. De modo que, por muy cómplices que hayan podido ser (cuanto más cómplices hayan sido), tendrán que tomar medidas visibles. El bochorno les impulsará a ello. De hecho, ya está sucediendo; se están despertando las muy populistas fuerzas del nacionalismo ofendido.

Consecuencias: pueden esperarse endurecimientos de la legislación de protección de datos en aquellos países que hayan resultado afectados. Además, los poderes del Estado reforzarán sus defensas y en la estrategia nacional se incluirá una mayor capacidad de supervivencia y protección contra este tipo de ataques. En combinación con las empresas nacionales afectadas, nacerá una poderosa tendencia a la nacionalización estratégica de activos digitales. Si hasta ahora el coste era el factor clave para tomar decisiones, a partir de ahora habrá que tener en cuenta el riesgo de escuchas irregulares y la protección de datos.

Algunos países, como Brasil, están considerando la posibilidad de crear redes nacionales cerradas a otros países, fragmentando así la Internet mundial o, al menos, ofreciendo espacios nacionales protegidos. Otros, como Venezuela, abogan por crear sus propias redes sociales, como ya ha hecho China. Los intereses comerciales, la estrategia nacional y el orgullo herido se alían. Tal vez los días de una Internet única de libre y abierta navegación para todos se estén terminando.

El público en general (en EEUU):

El público estadounidense se indigna poco por la violación de las libertades ajenas; quizá algo más ahora que es patente que también se violan las suyasPero no cabe esperar una fuerte reacción: el 11S aún ejerce una fuerte influencia en el pensamiento del estadounidense medio, justificando casi cualquier cosa que se diga que se hace por su seguridad. Ahora bien, al público acabarán llegando las quejas de las empresas, que veremos después.

Y no faltará quien destaque que a los daños económicos que ha provocado todo esto y al destrozo de las relaciones de confianza con los aliados se une una notable falta de eficiencia desde el punto de vista económico. El presupuesto anual de la NSA supera los 10.000 millones de dólares, a cambio de lo cual tienen muy poco que mostrar (aparte de alianzas dañinas y desastres económicos).

Ellos afirman haber detenido unas decenas de ataques terroristas, pero no pueden (ay) dar detalles. En realidad, da la impresión de que aparte de detener crackers de poca monta con ansias de atención, como Laurie Love, el efecto de semejante dineral es más bien escaso. Si, los dioses no lo quieran, se produjera otro atentado en suelo de EEUU, eso demostraría la falta de eficacia de todos estos programas, a pesar de su elevado coste y de los daños colaterales a la industria y a las relaciones internacionales del país. Quizás en ese caso podría acabar generándose una verdadera presión política para cambiar algo, que alineada con la presión empresarial…

Consecuencias: en el mejor de los casos, un lavado de cara a gran escala con despidos selectivos de algunos responsables (que ya están en marcha; Alexander está de salida) y algunas modificaciones legislativas para incrementar la supervisión de este tipo de programas.

Las empresas (en EEUU):

En general, las compañías estadounidenses también están molestas. Algunas de ellas se han visto obligadas a cooperar con las agencias de inteligencia, quisieran o no, a través de leyes que hasta les impiden reconocer si es el caso, algo que no le gusta a nadie. Pero es que las revelaciones de Snowden les dejan en una posición muy comprometida de cara a sus clientes, y van a terminar impactando en sus cuentas de resultados. Donde ya no hablamos de moral, si no de dinero, y hasta ahí podíamos llegar.

Las empresas del Silicon Valley especializadas en servicios de Internet, como el almacenamiento en nube, van a tener ahora una dificultad añadida para vender sus servicios: convencer a sus potenciales clientes de que sus datos están a salvo de depredadores subterráneos. Lo mismo ocurrirá con las empresas que vendan equipos o programas, porque automáticamente todo el mundo va a sospechar que vienen precomprometidos y que no son fiables para su uso con datos sensibles.

Por el mero hecho de venir de donde vienen, los productos de la industria de EEUU serán sospechosos. El viraje estratégico del resto del mundo hacia un nuevo proteccionismo digital acabará por pasarles factura: las empresas estadounidenses ganan con la globalización y perderán con el retorno al nacionalismo de datos. De hecho, ésta puede ser una de las peores consecuencias a largo plazo del asunto Snowden: una pérdida global de confianza en la tecnología ‘Made in USA’, al menos para aplicaciones delicadas, y todo lo que eso conlleva.

Consecuencias: pérdidas para las empresas de los EEUU, en términos estratégicos y de confianza. En igualdad de condiciones, las compañías estadounidenses tendrán un hándicap de desconfianza añadido. Su peso en la determinación de estándares tecnológicos quedará también muy reducido; cualquier cosa que quieran incluir dará lugar a la sospecha de que es un caballo de Troya de la NSA.

A la larga, esto puede dañar algo mucho más precioso que las cuentas de resultados: la hegemonía tecnológica estadounidense en el ámbito digital. Queda claro que los intereses tecnológicos e incluso estratégicos del país se han puesto en riesgo a cambio de una escasa ventaja a corto plazo. Muchas industrias de EEUU perderán dinero e influencia en sus mercados, lo que generará presión sobre los políticos por parte de la comunidad empresarial. Y cuando la pasta habla, los políticos (allí y aquí) escuchan.

Los servicios secretos (en EEUU):

A estas alturas deben estar esperando recibir mayor supervisión y nuevas reglas. El escándalo puede acabar provocando una investigación como la del Comité Church en 1975 sobre las actividades de la CIA, que estableció límites y controles a sus actividades. Por supuesto que lo habitual es que los espías acaben encontrando formas de saltarse los controles y doblar, si no quebrar, las normas; no es éste el mayor problema que sufrirá la NSA en el futuro.  

Su verdadero quebradero de cabeza es que la amenaza Snowden no ha terminado; todavía hay miles de sysadmins en la estructura tecnológica de la agencia, muchos de ellos recientemente contratados y, como ha explicado Charles Stross, cada uno de ellos es un potencial problema de seguridad. Se trata de un problema de mentalidad: no se puede confiar en que los jóvenes actuales tengan los estándares de lealtad y patriotismo con los que opera una agencia de espionaje. De ahí, los Snowden y los Manning y, de ahí, que cualquier miembro de la NSA sociológicamente cercano a este tipo de persona sea una amenaza en potencia.

La agencia estadounidense tendrá que remodelar las redes internas, añadiendo controles de seguridad para limitar el acceso e impedir que un único contratista o analista pueda arramblar con camiones de datos; y esto a su vez conlleva menor eficacia, mayor coste y mayor complejidad, lo que conduce a la aparición de problemas técnicos (en una organización queya los ha tenido, graves y recientes).

Pero, además, tendrá que implementar un control más estricto sobre el personal, lo que significa más gente dedicada a control interno, aumentando costes y reduciendo aún más la eficacia; y lo que es peor, un sustancial deterioro del ambiente de trabajo. Ésta es quizá la amenaza más grave en este ámbito porque dañará la capacidad de la NSA de fichar a los mejores técnicos y ofrecerles buenas perspectivas profesionales: un ambiente de paranoia no es el más agradable para trabajar (habiendo alternativas), y el patriotismo tiene un límite como motivador.

Consecuencias: nuevas normas de control interno, incluido un mayor control sobre el personal, peores condiciones de trabajo, reducción de la efectividad, aumento del coste de operación, probables complicaciones tecnológicas, pérdida de atractivo como opción profesional para matemáticos e informáticos de alto nivel.

Los políticos (en EEUU):

Tendrán que hacer algo, quieran o no quieran (y no quieren), porque el escándalo es demasiado ruidoso. Y porque demasiada gente está quejándose: los Gobiernos aliados, las empresas de dentro y fuera del país, parte del público local, incluso el público de países aliados. Poco importan, la verdad, la mayor parte de esas voces, pero la del dinero se escucha; y son conscientes (por muy patrioteros que sean) de que el disgusto de los aliados tiene consecuencias, también económicas. Casi todo lo que se hace en el nombre de la seguridad cuela en el grupo dirigente estadounidense, pero hay límites.

Y a no ser que la NSA pueda demostrar (en petit comité) que el dineral y los daños a la imagen y a la industria nacionales han merecido la pena en términos de protección real del territorio nacional, sus enemigos (que los tienen) actuarán. El resto de los servicios, desde la misteriosa y casi desconocida NRO a la CIA, las fuerzas amadas y el departamento de seguridad nacional estarán encantados de bajarle los humos a los chicos de las computadoras.

Las revelaciones de que los propios ciudadanos estadounidenses han resultado espiados, vía uso de servicios en nube como los de Yahoo! o Google, dañarán la defensa de la agencia, porque son (aquí, sin paliativos) técnicamente ilegales. Habrá comités de investigación mirando las cuentas y las prácticas de la NSA, y algunos dirigentes serán castigados. Y sus sucesores intentarán hacer lo mismo, pero se encontrarán con un panorama sensiblemente cambiado y más complejo.

Consecuencias: se puede esperar un comité de investigación y, tal vez, la implantación de nuevas leyes que limiten las acciones más descaradas de la NSA y las sometan a mayor control. Además,el escándalo ha, como mínimo, acelerado la marcha de su principal responsable, el director de la NSA, el general Alexander, quien puso a la agencia en el camino de conseguir el sueño tecnológico de la transparencia mundial, pero fue incapaz de evitar que un contratista veinteañero se convirtiera en un obstáculo insalvable. Podrían incluso rodar más cabezas, porque alguien debe pagar por el bochornito, por los platos rotos y por el desaguisado en general.

La comunidad ‘techie’ (fuera y dentro de EEUU):

Especialmente sensibilizada con este tipo de temas, y especialmente preocupada por las consecuencias que puede tener un Estado-espía imperial sin límites, la reacción de la comunidad tecnológica será intensa y radical. Probablemente, la que a la larga tenga mayor peso. Ya se está viendo una parte de esta reacción: los organismos rectores de Internet ya han mostrado su intención de cortar los últimos lazos que unen la gestión técnica de la Red con el pasado, cuando esta gestión dependía del Gobierno de EEUU: las voces que siempre han apoyado la independencia de Internet ganarán mucho peso.

No sería extraño que en breve la sede de ICANN pase a estar en Ginebra o Reikiavik. Pero la otra parte tardará más en llegar, y será un cambio mucho más profundo: perdida la inocencia, los techiesempezarán a desarrollar sistemas tecnológicos de protección y a instalarlos masivamente, como ya está haciendo la iniciativa Dark Mail para desarrollar un protocolo de correo que encripte no sólo el contenido de los mensajes, sino también los metadatos.

Como ya se pudo ver en el caso de Napster, este tipo de reacciones de la comunidad tecnológica son devastadoras a medio plazo: cuando la industria de la música acabó con el sistema de intercambio P2P centralizado, la respuesta fue una explosión de sistemas P2P descentralizados e imposibles de bloquear. La próxima generación de herramientas ‘Open Source’ es probable que incluyan de serie sofisticados sistemas de protección de la seguridad en las comunicaciones. Y será esto, más que ninguna otra cosa, lo que a la larga haga imposible el tipo de vigilancia masiva que ha estado llevando a cabo la NSA, dificultando de paso el trabajo legal y necesario de las fuerzas de orden público.

Consecuencias: cabe esperar a medio plazo el desarrollo de toda una caja de herramientas de protección de la privacidad y de la seguridad en las comunicaciones, muchas de ellas incorporadas a programas de uso cotidiano. La comunidad tecnológica dará una respuesta tecnológica y distribuida, que es lo mejor que sabe hacer. Y esa respuesta es la que, en el fondo, más cambiará el mundo.

José Cervera

Fuente: http://www.eldiario.es/turing/vigilancia-y-privacidad/Despues-Snowden-esbozo-quedara-mundo_0_193881500.html

 

LA URGENCIA DE RELOCALIZAR LA POLÍTICA

El Pueblo Unido Jamás Será Vencido (album)
El Pueblo Unido Jamás Será Vencido (album) (Photo credit: Wikipedia)

 Jose Luís Manchón – El Faro Crítico

 Vivimos momentos inquietantes en Europa. La tan denunciada puerta giratoria entre lo público y lo privado que comunicaba dos espacios separados, ha sido intercambiada por una cama redonda donde la orgía es permanente. El fruto de esa fusión coincide con el último grado de descomposición en un régimen democrático, la Cleptocracia; institucionalización de la corrupción y sus declinaciones como el nepotismo, el clientelismo político y la malversación sistemática de caudales públicos. Un sistema político trufado de ladrones disfrazados de servidores públicos que ha erosionado radicalmente las bases sobre las que se asienta la DemocraciaRepresentativa y Los Estados del Bienestar.  El sueño de esa izquierda que creyó poder compatibilizar  capitalismo y socialismo se está desmoronando aceleradamente. La sensación general para la mayoría de la población afectada es de absoluto vértigo y desorientación, también miedo. Movimientos como el 15M y otros, nacidos como expresión de la indignación ante estas transformaciones, han hecho un análisis certero sobre cuales son las causas de la actual crisis-estafa y quienes son sus responsables. Lo han denunciado públicamente, sostenidamente en el tiempo y de las más diversas formas, pero ni las manifestaciones masivas, ni los actos de desobediencia civil de la ciudadanía, ni los escándalos de corrupción ya en el interior de los propios órganos del poder han logrado afectar lo más mínimo al guión corruptor y privatizador que representa la agenda neoliberal. Esta lamentable situación ha llevado a la sociedad civil a un estado de shock que roza en muchos casos la desesperación. No encontramos el discurso para sobreponernos a esta sensación generalizada de impotencia y menos, para construir un horizonte de expectativa considerado como viable por la mayoría y que pudiera servirnos como imaginario para empezar a plantear alternativas sólidas que vinculen en la acción política activa a amplios sectores de la población. Ante este aparente fin de la historiaque nos impide articular nuevas racionalidades, vuelve a tomar relevancia la lucha contra el individualismo, contra la atomización y el aislamiento de las personas como primer paso para la necesaria recomposición de estructuras colectivas que fueron quebradas y que son imprescindibles para configurar mundos.

Redes sociales
La Globalización, como esa forma de colonización y homogeneización del pensamiento, ha sido un proceso que se ha expresado como un gran diluidor de cultura.  Ha robado el alma a los pueblos, cuando no los ha aniquilado como formas de vida y lo que ha quedado, el individuo aislado y despotenciado, en soledad, sin referentes comunes y con frágiles bases construidas desde si mismo, se retuerce en el malestar ante la indiferencia de sus contemporáneos. El proceso ideológico de despliegue global del neoliberalismo nos ha llevado a la Nada, y un helador vacío inunda al ciudadano de a pie que huérfano y desvalido, se esfuerza por añadir consumo social a su cesta de la compra. Encontrar enlaces y herramientas en Internet que permitan conectar con los caladeros de relaciones virtuales se ha convertido en una obsesión para muchos. En general, el objetivo que se persigue no es tanto entrar en una colaboración recíproca con los contactados, sino más bien que todo fluya en un único sentido desde una asimetría interesada. Todos dispuestos a recibir, pocos dispuestos a dar. Muchos deseosos de encontrar colectivos que resistan con nosotros ante la injusticia que nos toca, casi nadie queriendo formar parte de esos mismos colectivos cuando ya no se trata de nosotros mismos y nuestras demandas. Redes de asistencia, pero no de apoyo mutuo. Siempre añorando el calor de la comunidad, pero sin disposición a asumir las obligaciones y compromisos que implica la pertenencia real al grupo. Acercándose desde lejos y siempre a punto de irse. Las redes sociales representan claramente este escenario sumamente fluido donde a golpe de click salimos y entramos, apoyamos o rechazamos, nos vinculamos o desvinculamos. Aceleración y vaporosidad.
No todo es negativo. La malla social, casi inexistente en los últimos años, se ha recompuesto de una forma amplia, aunque difusa, a través de las llamadas redes sociales digitales. Hemos vivido recientemente estallidos que han tenido que ver directamente con estas nuevas formas de relación y comunicación. Acontecimientos que han inaugurado nuevas formas de protesta, de convocatoria,  de organización; en definitiva, de hacer política. Ahora tenemos constancia casi a diario de protestas y concentraciones convocadas de forma espontánea, que se materializan súbitamente y con la misma inmediatez, se diluyen. Estructuras organizativas horizontales y rizomáticas, sin dirigentes, sin líderes y deslocalizadas que emergen, crean conexiones, se articulan y posteriormente se debilitan, hibernan o desaparecen con la misma rapidez con las que se crearon.  Un juego del gato y el ratón, que en determinado momento puso muy nervioso y preocupó en extremo al poder, pero que hoy asume con relativa tranquilidad. Representan al fin y al cabo un mal menor, minúsculos cortes a la circulación  capitalista, interrupciones brevísimas en el proceso de privatización del mundo, pequeñas piedras en el camino que son apartadas con la ayuda del silencio cómplice de los grandes medios de comunicación. El momento pide un cambio en la estrategia.
El pueblo en Ruinas
Es habitual escuchar en la protesta callejera lo de “El pueblo unido jamás será vencido”, pero en verdad, el individuo moderno cuando sale a la calle y participa en un acto masivo de protesta, lo que está haciendo en la mayoría de los casos es reivindicar determinadas demandas individuales apoyándose en la multitud. Las manifestaciones y concentraciones son mayoritariamente simulacros que aparentan representar una lucha comunitaria apoyada por miles de personas que se configuran como unidad. Realmente es todo lo contrario, más bien en estos actos concurren miles de demandas individuales aglutinadas en el mismo espacio y tiempo bajo el paraguas de un slogan común. La comprobación exacta sobre este hecho se da casi siempre al final del acto masivo. A cualquier amago de carga policial, cientos e incluso miles de manifestantes protagonizan la estampida y se dispersan con rapidez. La acción política consistente en la permanencia en el espacio ocupado como forma de visibilización de la protesta, en unos instantes se diluye y las calles o la plaza quedan vacías. Ya no existe razón alguna por la cual correr el riesgo de permanecer. Cuando el manifestante moderno corre, todo lo que hay que salvar lo lleva consigo.  Entonces ¿Dónde está el pueblo? Y si no existe ¿Dónde está la unidad de la Clase trabajadora? Y si tampoco existe….
            Reconociendo la precisión del análisis que hizo Marx respecto al  capitalismocomo sistema de explotación, creo que es pertinente poner en cuestión la estrategia adoptada por los actores sociales que han pretendido representar al 99% desde que se enunció el paradigma de Lucha de Clases como motor de la historia. Al identificar alProletariado [1] como sujeto revolucionario internacional, es decir, transversal a las naciones, y a la Humanidad como objeto del cambio, se ha despotenciado desde el abstracto  y de una forma absoluta la capacidad de interponerse al avance de la lógica  capitalista a niveles de menor escala al que planteaba el movimiento obrero. Se hizo una apuesta de máximos y se perdió. Es evidente que el sujeto revolucionario internacional que representa el proletariado para el análisis Marxista, nunca se ha organizado efectivamente como tal y la posibilidad de que lo hiciera  quizás siempre fue escasa. Mientras el esfuerzo de los movimientos sociales más poderosos se ha centrado históricamente en la internacionalización del conflicto y en la búsqueda de soluciones globales aplicables a la Humanidad en su conjunto, el  capital aplicando una lógica relativamente simple, se ha ocupado mientras tanto de hacer desaparecer el suelo desde el cual se intentaban construir las bases de la revolución. Su formidable capacidad corrosiva ha actuado al más bajo nivel, mediando las relaciones y transformando las diversas formas de vida en una única y homogénea existencia zombi. Un proceso que no ha dejado de potenciarse paralelamente a la extensión geográfica del dominio  capitalista y la intensificación de su modo de explotación en cada lugar. Hoy comprobamos que el éxito del neoliberalismo es aplastante y nos emplaza a todos. Quedan muy pocos afueras en un mundo ya casi privatizado en su totalidad. Tampoco es posible la indiferencia ante el insoportable orden actual, ya que la mayoría formamos parte de este particular banquete caníbal.
Repueblar
Pueblo es una palabra polémica y con muchos significados diferentes. Cargada de connotaciones cuando comprobamos en la historia que ha sido un término instrumentalizado en demasiadas ocasiones por el poder para en su nombre legitimar la barbarie. Aún así, no podemos renunciar a su uso cuando lo que estamos persiguiendo es un empoderamiento popular suficiente que permita el resurgir de la democracia en su sentido más original. Aquel que reivindica precisamente el gobierno desde el pueblo ypara el pueblo.
Pueblar significa la ocupación colectiva de un espacio-tiempo no de cualquier manera, sino estableciendo relaciones fuertes y no mediadas entre las personas. Estas relaciones tienen la capacidad  de transformar el ámbito en que se dan y convertirlo en unlugar histórico y relacional. Conjuntos de relaciones que por si mismas tienden a crear nuevas formas de vida colectivas por consenso. Es el momento ontológico anterior necesario para que pueda articularse una comunidad; una unión vital y orgánica que está destinada a  configurarse como ente político.
Despueblar es abandonar el pueblo. Si pueblar es el establecimiento no mediado del sentimiento de pertenencia al grupo, definimos la acción de despueblar como la desafección respecto a lo que significa esa misma pertenencia. Para que esta acción se realice no es necesario dejar atrás el espacio. El  capitalismo ha conseguido despueblarsin movimiento físico los pueblos y como consecuencia hemos asistido a un proceso silencioso pero extremadamente violento, en el que hemos pasado de pueblos apoblaciones. Es muy importante entender esta diferencia. Si el pueblo tiende siempre a configurarse como comunidad política organizada, la población es radicalmente lo contrario. Una colección de individuos que se encuentran en un determinado ámbito de proximidad, pero a la vez, en la lejanía del desconocimiento mutuo. Están separados, no existe unidad. La desconfianza es la forma general de relación, las puertas de las casas se cierran con doble llave y la guerra civil permanente entre todos sus miembros, condenados a la competencia mercantil, los aísla. La figura del  francotirador simboliza exactamente la aptitud. Siempre escondiéndose, pero siempre al acecho. Es el fenómeno de la insociable sociabilidad del individuo capitalista, que considera acto hostil cualquier contacto o intromisión no programado por él mismo sobre su vida espectral. Siempre ocupado en la continúa rectificación de su propio clinamen. Es la soledad máximamente acompañada que se da en los centros y las periferias de las grandes ciudades. Este proceso de desafección, al que incita constantemente la publicidad de masas, ha conseguido disolver casi todos los escenarios culturales-comunitarios del planeta. Se han secuestrado los deseos colectivos, vaciado de contenidos las formas de vida anteriores y las que han sobrevivido, han sido declaradas  obsoletas o exóticas. Alguien quedespuebla se desintegra y se convierte instantáneamente en un Poblador, en un átomo asocial. Como no puede ser de otra manera, en su horizonte mental de futuro a corto plazo lo único que aparece es un proyecto individual de consumo. Los pobladoresfuncionan como individuos aislados que intentan hacer valer sus deseos. En último extremo, los habitantes de las poblaciones no se relacionan, ni se saludan cuando se cruzan por las escaleras, las calles o comparten ascensor, como pasa en las macro-urbes y sus periferias. Simulacro de vida en común, hostilidad encubierta por pacto de no agresión. La población es el germen perfecto para la deslocalización. A la mínima, hacen las maletas y se van sin dejar nada atrás.  La población desde un punto de vista social esla Nada.
Repueblar es un acto revolucionario y quizás el reto político más importante al que se enfrenta los movimientos sociales actualmente, ya que consiste en volver a integrar al poblador aislado en el pueblo. Las asambleas de los barrios y pueblos, las asociaciones de vecinos, las plataformas ciudadanas, las mareas y otras muchas organizaciones sociales con espíritu crítico y transformador saben que la solución política a los problemas no pasa por abandonar el lugar, sino por agrandarlo y enriquecerlo incorporando a más personas concienciadas en la lucha por el bien común. La fuga no es una opción aceptable porque implica la negación a implicarse en la solución del problema. También el exilio, la desintegración y la exposición máxima a la rapiña de los que se van y de los que se quedan. No es momento de buscar soluciones individuales. Es momento de meter codos entre todos para evitar la asfixia a la que nos pretende someter el actual régimen y que toma su forma pura en su dimensión económica. Un régimen transversal a los estados y cuyo nombre no es otro que  capital.
Reducir la actividad de explotación capitalista a los márgenes, a los intersticios para posteriormente promover su desaparición, es el objetivo. Paradójicamente, para conseguirlo, la lucha anticapitalista tiene que salir del tablero de juego clásico. La recomposición de una clase obrera internacional como sujeto político revolucionario es casi imposible. El trabajador asalariado, ese “privilegiado” que aún tiene fuerza de trabajo atractiva para el mercado; desclasado, aislado y temeroso, está atrapado. En general es estéril políticamente por dos razones principalmente; por su impotencia para enfrentarse en su soledad a la explotación a la que está sometido en su centro de trabajo en un momento donde los aparatos de protección de los derechos laborales viven sus horas más bajas. También por el miedo paralizante ante una situación donde la pérdida del empleo implica intercambiar la autonomía económica por la dependencia precaria, y en último extremo, por la indigencia. Ha interiorizado la lógica del esclavo y asume la explotación como fatalidad. Reemplazar el sujeto político que centra la actividad de resistencia ante este sistema injusto desde la supuesta “Clase Internacional de trabajadores” a la localidad de cada uno de los pueblos es primordial. Nos convoca a todos a resolver la ecuación desde lo cotidiano, desde lo local donde la acción política y la presión se pueden ejercer en todo momento. Implica un giro estratégico que registra la impotencia del proletariado como sujeto político revolucionario y la emergencia delprecariado como reemplazo.  Un sector cada vez más amplio que se nutre en su origen de distintas clases sociales. El desahuciado, el timado por el sistema financiero, el parado de larga duración, el pequeño comerciante quebrado, el enfermo no rentable, el trabajador no remunerado, el joven sin futuro, el inmigrante marginado, el dependiente abandonado, el estudiante que no tiene dinero para seguir estudiando, el campesino sin tierras, el jubilado sin recursos. Todos aquellos que están sometidos a algún tipo de muerte civil, todos aquellos a los que el sistema les propone una existencia marchita, son los llamados ahora a cambiar las reglas del juego. Son revolucionarios en si mismos porque les va la vida en ello. Es el momento, en consecuencia, del desposeído que tiene todo por ganar porque le han quitado todo y ya no tiene nada que perder. Necesitan organizarse y cada vez son más. Tejer redes alternativas de apoyo mutuo es para ellos una necesidad vital. Espacios donde haya una inversión total de los valores que les rescate a ellos, y no a los bancos. Configurarse como pueblos es abrir la posibilidad colectiva para construir y proponer directamente nuevas y diversas formas de vida. También para dar sentido a cualquier acción política más allá del ombligo de cada uno.  Redes de colectivos autónomos, diferentes, solidarios y articulados entre si, que se conformen como alternativa al mundo capitalista y sean impermeables a su actividad corrosiva.  Unidos por la diferencia en un continuo donde cada diferencia no es individual, sino colectiva.
Aunque lentamente, ya se están tejiendo estas redes y serán el fermento de un mundo nuevo. También de nuevas formas de lucha mucho menos líquidas. La explicación es relativamente fácil de entender. El  capitalismo está en un momento donde su propia lógica y desarrollo le ha llevado a generar un ejército de reserva en forma de desempleados, formidable y quizás muy por encima de lo deseable para los propios intereses del sistema, que ha hecho coincidir además con el desmantelamiento en Europa de los “Estados del Bienestar” creando un desequilibrio tan brutal, tan acelerado y en tan poco tiempo que ante las grandes cifras de desempleo y la certeza de la falta de perspectivas, son amplios sectores del citado ejército los que van abandonando subjetivamente sus filas de una forma negativa, al perder la esperanza de volver a insertarse en el mundo laboral convencional, y también de una forma positiva de tipo propositivo, ya que al retirar su confianza de las soluciones laborales convencionales, casi sin darse cuenta empiezan a depositar sus esperanzas en alternativas que les obligan a cambiar la mirada y les transforman. Por primera vez salen del individualismo que les permitía su anterior modo de vida asociado al consumo y miran a su alrededor buscando la complicidad.  Comienzan a reconocerse como parte de la solución y señalan certeramente donde está el problema. La participación directa en procesos de lucha legítimos por el derecho a su propia existencia, les moviliza y les aglutina, les hacepueblo.
Volver a convertir las poblaciones en pueblo es imprescindible y el reconocimiento mutuo en la proximidad es el primer paso. Es preciso desvirtualizar en la medida de lo posible las relaciones tejidas en las redes sociales, para que tengan su reflejo real en los barrios y ciudades a través de relaciones de vecindad, que comprometan y sean tendenciosas en su constitución como poder político que de lugar a comunidades vivas y conscientes. Comunidad es un concepto colectivo que evoca goce, amistad, solidaridad, trato directo, cohesión interna entre los integrantes, política en el ágora, disfrute de bienes comunes, trabajo colectivo, apoyo mutuo y auto-organización. También protección y defensa de lo común en la medida en que la comunidad se articula como unidad indivisible, como Bloque. Es deseable esto último en momentos donde lo común, lo público, se encuentra amenazado. La posibilidad de construir verdaderos espacios no estorbados de experimentación de nuevas formas de vida es crucial en un momento claro de fin de ciclo histórico.
La ciudadanía está rompiendo legítimamente el Contrato Social que mantenía con este Estado y busca consensos en la comuna para abrir una nueva etapa. A las élites que se benefician del actual sistema político, cada vez les cuesta más que la pose del Estado como ente paternal donde bajo su dominación se da la división equitativa de la riqueza y la justicia se adecue con la realidad que viven millones de personas al borde de la miseria y la exclusión social. Protector de la propiedad que ellos no poseen, garante de la sistematización de la explotación laboral, colaborador diligente con las élites financieras responsables de la crisis,  expoliador de los recursos comunes, la acción delEstado en su conjunto sacrifica y perjudica al pueblo y el pueblo empieza a verse borroso en el espejo del Estado.
El sur de Europa se ha convertido en un formidable laboratorio social. ¡Toma parte!


 

[1] Proletario es el que está obligado a vender su propia fuerza de trabajo y la sus hijos (prole) para sobrevivir.

Las guerras de Vincho

0bfa8-mafalda

MANUEL FERMÍN

Hace algunas semanas se le dio riendas sueltas a la campaña difamatoria y perversa contra la persona y familia del doctor Marino Vinicio Castillo. Imputación: “ocultar patrimonio”, “ser un mal aliado del Estado en la lucha contra las drogas”, e, incluso, intelectual del sicariato. ¡Qué sandez! Todo un monumento a la temeridad y la mala fe. Pero el verdadero y único “pecado” de él, cuál es?: que ha enhestado bandera de lucha contra sectores agrarios atrasados, contra el caciquismo rural, por un lado; y por el otro, enfrentar con firmísima convicción a sectores políticos y económicos del país y del exterior ligados a actos criminales, negocios corruptos y lavado de dinero. Contra esos poderosos intereses han sido libradas las batallas más duras de “las guerras de Vincho”, jurista que ha tenido verdaderos combates gladiatorios sindicando a personajes políticos de haber ordenado asesinatos de ciudadanos que han capturado la atención de la comunidad nacional. Exigiendo justicia se le han lanzado todo tipo de calumnias “que todavía no cesan”, que salen de un conglomerado político y de sus adheridos que con vehemencia le acosan, pero cargados de crímenes y corrupción contra el Estado, y que se esfuerzan con denodado interés de anclar su propia impunidad.

Así que en esta interminable “historia de guerra” del doctor Castillo, más inquietante que sus planteamientos de orden político, son sus constantes señalamientos de evidencias de vínculos existentes de estos adversarios con estructuras mafiosas que han infiltrado el poder político y el Estado. He aquí donde las guerras del doctor Castillo han tomado los matices más intensos, pues sus constantes denuncias sobre el establecimiento de relaciones íntimas, entre algunas formas, a través de la financiación de campañas electorales por sectores del crimen organizado a favor del partido en el cual las evidencias rodean con más precisión sus acusaciones, son irrefutables. Salta  a la vista que el país se ha convertido de puente a un centro de operaciones y distribución, y esta transformación ha incidido en la escalada de violencia que arropa la nación”.

Su fortaleza moral es tal que si quisiera “que no lo hace” vanagloriarse de nunca haber sido sometido a la dimisión moral a la que sí sus enemigos han sido obligados a recurrir, el doctor Castillo no hace gala de ello aunque sí nunca ha renegado de su estirpe política. ¿Haz visto usted, amigo lector, alguna acusación por asociación ilícita en su contra? Lo que no es ocultable es como estos personajes vienen transmutándose de buey manso a buitres, poniendo al desnudo la insolvencia y la nula integridad moral, y con culpas graves en los problemas nacionales, y sin embargo, solo han recibido el reproche de él para todavía seguir tratando de encandilar a jóvenes que desconocen su pasado que indigna a toda persona decente. Esa es la razón de que sean guerras sin fin, hasta la rendición. Son como las Guerras Púnicas entre Roma y Cartago: hasta la destrucción total de la República Africana.

Los grandes debates nacionales de los últimos 50 años llevan sus huellas dactilares y de paso han afianzado su imagen de abogado de la República como él prefiere llamarse; con su espíritu querellante alzando su voz contra el cinismo y la falta de escrúpulos erigidos como sistema de gobierno. Él neutraliza al adversario sin tener que cambiar pruebas por ruido, degradando la megalomanía y el afán de grandeza, por el efecto de la fuerza indomable de sus argumentos. En esta nueva guerra, no menos agresiva que las anteriores, donde tenía que soportar la obscena casta de privilegiados que le atacaban desde sus trincheras, ahora él lucha  acompañado de un contrapoder mediático de aguerridos comunicadores que rápidamente han zarandeado y sacado de combate a sus agresores.

No se puede ignorar la dimensión trascendente que tiene “y seguirá teniendo” el excelso jurista.

 

¿El Presidencialismo un impedimento para la Democracia?

Español: Feministas marcharon del Monumento a ...

Es muy cierto que el sistema político presidencialista en América Latina sea uno de los mayores problemas para alcanzar una Democracia plena en los países latinoamericanos, pero no es tanto su sistema de partidos o el sistema electoral, sino más bien en su sistema cultural que tienen estas regiones. Esto es lo que ha hecho que el sistema Presidencialista sea puesto en tela de juicio, criticado por múltiples autores y hasta se ha visto la opción de pasar a un parlamentarismo o un semi presidencialismo, el caso es que, lo que en verdad preocupa es la importancia de los sistemas políticos en América Latina, la importancia que tienen en los individuos, su interés social y político. Los individuos presenta un completo desinterés en la política, no respetan instituciones, desconocen sus derechos y sobre todo sus obligaciones, esta forma de actuar de los individuos y gobernantes se ha compenetrado, se ha asimilado como “nuestra forma de ser”, estas características han empoderado al individuo, hasta llegar al grado de un comportamiento colectivo de desinterés y repudio a la política y a los políticos. Es muy cierto que el sistema cultura nos pesa y sobre todo nuestro valor histórico, pero es también muy cierto que los individuos, se rehúsan al cambio, por ejemplo cuando se habla sobre un cambio de régimen político, una de las primeras excusas son que ese sistema no es el adecuado para nosotros, que no se va a poder cambiar de sistema nunca y vemos al sistema presidencial como  una especie de gen que se encuentra en nosotros y que es imposible removerlo. Esta asimilación de impedimento o rechazo al cambio, es lo que genera en el individuo una especie de barrera a un nuevo sistema y a modificar el que ya se tiene.

El Presidencialismo es la causa de la falta de Democracia, pero no por el mismo sistema, sino por los individuos y su forma de aplicar dicho sistema, es cierto que el sistema presidencialista se consta del poder en un solo hombre (Presidente) y que este gobierna de forma unipersonal, pero es también claro la división de los poderes , la elección de candidatos por regiones o distritos uninominales y/o plurinominales, la representación y la participación son características de un sistema democrático-republicano y en muchos de los países latinoamericanos federal. En muchos países existe un sistema presidencial fuerte  y centralista (real) pero en muchos otros este poder es otorgado imaginariamente y se le otorgan facultades infrahumanas al Presidente, centralizando el poder y olvidando las otras partes políticas y organizacionales existentes para el funcionamiento del sistema.
La falta de valorización y de conocimiento acerca de las instituciones aleja cada vez mas a los individuos de sus partidos, del sistema electoral, de la forma de ciudadanía, y es por ello que los individuos en vez de exigir, reclamar y/o denunciar, muchos a falta de su conocimiento, otros de forma contraria aprovechan de que muchos desconocen sus derechos y obligaciones y usan estas actividades para su propio beneficio y esto ha provocado la incertidumbre y la total desconfianza en las instituciones. Pero debemos recordar que estos errores, el mal uso del sistema político presidencialista, es modificado a total conveniencia por los individuos, no es simplemente el sistema, el sistema esta bien, la ideología y el concepto de Democracia no es el problema, el problema real es el uso que le den de ella, es por ello que la cultura política y social de un país es demasiado importante, de ella parte que se cumplan las leyes y normas establecidas en la constitución y las forma ética y de valores de los seres humanos. Los sistemas fueron sistemas ideológicos y en muchos casos utópicos, pero por esta misma razón es que no pueden llegar a funcionar en su totalidad, pero esto es lo que nos lleva a pensar que el sistema no es el verdadero problema, pues la ideología en muchos casos es perfecta, pues es retomada de algún tipo ideal, el problema es cuando este ideal se materializa en un contexto social determinado.
El sistema cultural se remonta desde las primeras implantaciones de una Monarquía limitada, centralista, en el cual lo que ahora es el Presidente, era el Rey o monarca, empezaron a surgir asambleas parlamentarias con las cuales se comparte la competencia legislativa. Todo este marco histórico desde las encomiendas en los pueblos indígenas, por parte del pueblo español, la subordinación, el destierro de lo que les pertenecía a los habitantes, es lo que crea una sico-historia, una forma de ser del mestizo, un desprecio por la autoridad, la desconfianza y el miedo hacia la autoridad. Es por ello que en su mayoría los gobiernos de América Latina presentan un exceso de corrupción, de clientelismo de interés más particulares que el de un bien común, porque la idea de valorar al otro (la otredad) se ha borrado del pensamiento latinoamericano, y este es un tema de suma importancia. Es muy cierto que en países europeos ( y en muchos países latinoamericanos en donde la migración europea fue relevante) el desarrollo de la Democracia, del sistema político , está muy bien desarrollado debido a que estos países pasaron por circunstancias, las cuales los llevaron a estos sistemas, pasaron dictaduras, catástrofes naturales, es mas el pensamiento de las primeras civilizaciones avanzadas como la griega y la romana, fueron objeto de estudio de los intelectuales, es así como ellos capaces de crear un sistema acorde a sus interese y contexto lograron unificarse para un mismo objetivo: crear un sistema político que garantizara, Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Estos países desarrollados explican su forma de ser, su pensamiento, su interés por la política, la representatividad y participación, porque el sistema cultural se fue implantando conforme a sus interese sociales. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Por qué es que en América Latina, en específico México, no puede adecuarse a su contexto social e implantar un sistema que se adecue a las necesidades sociales e individuales? Países como Brasil, Chile, (por mencionar algunos) estas avanzando en nuevas formas de implementar su política, su crecimiento económico, los ciudadanos empiezan a participar en conjunto con su gobierno y tal vez se pueda decir que porque son herederos y descendientes de culturas europeas mayor desarrolladas que lo fue la española, pero estos países están logrando avanzar y una de sus razones es porque están viendo al futuro, no al pasado como muchos países latinoamericanos(entre ellos ,México), valoran su cultura, su historia, pero no viven en ella, no se justifican por medio de la historia. Estos países viven y se adecuan a una forma de gobierno actual, es por ello que muchos países de América Latina, han ido adoptando formas de sistema parlamentario, siendo presidenciales, (la segunda vuelta, un sistema Legislativo más fuerte). Estos países han aprendido de sus errores y lo que buscan es no volver a caer en ellos (el autoritarismo, guerra civiles, militarismos), muy diferente al pensamiento mexicano, el cual no aprende de sus errores, sino que más bien parece no tener memoria, es por ello que se argumenta que en México no ha habido un autoritarismo como los otros países latinoamericanos, pues la sociedad mexicana jamás se ha visto en una situación tal, para que haya un cambio que implique la organización y la integración de todos los sectores sociales, sino mas bien son problemas sectoriales, en los cuales la sociedad en su conjunto no se integra, sino es hasta que el problema afecta al individuo o colectividad.
Este argumento es contra atacado (o ¿justificado?) por el sistema Neoliberal, el cual consiste en que todo se vende, en el hiper individualismo y el hiper consumo, lo que para muchos justifica la falta de integración social y por una parte es válido este argumento, valido hasta la forma de análisis cultural que se tiene tanto de México como de muchos países latinoamericanos, pero no como una forma de excusarse  de todas nuestras acciones en el sistema económico y político. Son muchos los países que están inmersos en este (ya no tan nuevo) sistema y que tienen una gran organización social, son individualistas sí, pero también saben cómo y cuándo trabajar en conjunto.
El robo, la corrupción, el engaño, son acciones difíciles de justificar pero que aquí en México y en la mayoría de la América Latina se han hecho justificables y hasta necesarias, es por ello que culpar al sistema político y económico como causante de nuestra falta de honestidad y trabajo en equipo es un error más bien lo que se debería de empezar a analizar es a los individuos y su relación con cada sistema, el problema no es el presidencialismo, sino la forma en que los individuos gobiernan y se dejan gobernar, si se llegara a un parlamentarismo con estos mimos niveles de corrupción volveríamos a caer en lo mismo debemos re-pensar a la ciudadanía, al político y a la política, y no hacer una alusión al sistema, analizar a las partes y dejar de culpar siempre al sistema opresor de todo y empezar a cambiar nosotros mismos que somos los que reproducimos cada día ese sistema y dejar de justificarnos en el.

Entrevista al sociólogo Zygmunt Bauman: ¿Qué futuro estamos construyendo?

La austeridad es ‘pobreza para la mayoría y riqueza para unos pocos’. El sociólogo admite que hoy no hay alternativa viable al capitalismo. ‘La falta de confianza en los políticos es un fenómeno a nivel mundial’.

1368689703_0

 Todo se diluye a nuestro alrededor. Cualquiera diría que la “modernidad líquida” que vislumbró Zygmunt Bauman se ha convertido en un torrente que todo lo arrastra. No va quedando nada sólido a lo que agarrarse. Y lo que es peor: cualquiera diría que hemos pasado de la fase “ultralíquida” a la gaseosa. Todo se está haciendo cada vez más etéreo.

“Lo que ocurre es que no tenemos un destino claro hacia el que movernos“, certifica el sociólogo y pensador polaco, que sigue trotando infatigablemente por el mundo a sus 87 años. “Deberíamos tener un modelo de sociedad global, de economía global, de política global… En vez de eso, lo único que hacemos es reaccionar ante la última tormenta de los mercados, buscar soluciones a corto plazo, dar manotazos en la oscuridad”.

Acudimos al reclamo del maestro en su terruño adoptivo de Leeds, donde lleva media vida afincado y desde donde observa el mundo con sus ojillos ávidos, entregado al ritual diario de la escritura y del tabaco en pipa. Aspira Bauman el humo por la boquilla, y ya pueden fluir sus largos y ponderados pensamientos sobre la vida líquida.

“La relación de dependencia mutua entre el Estado y los ciudadanos ha sido cancelada unilateralmente. A los ciudadanos no se les ha pedido su opinión”.

“Cuando usé la metáfora de la “modernidad líquida”, me refería en concreto al período que arrancó hace algo más de tres décadas. Líquido significa, literalmente, “aquello que no puede mantener su forma”. Y en esa etapa seguimos: todas las instituciones de la etapa “sólida” anterior están haciendo aguas, de los Estados a las familias, pasando por los partidos políticos, las empresas, los puestos de trabajo que antes nos daban seguridad y que ahora no sabemos si durarán hasta mañana. Es cierto, hay una sensación de liquidez total. Pero esto no es nuevo, en todo caso se ha acelerado”.

Sostiene Bauman que el mundo sólido surgido de los rescoldos de la Segunda Guerra Mundial ya no es viable. Admite que a él nunca le gustó el término de “estado del bienestar”, que se ha acabado convirtiendo en un caballo de batalla ideológico.

“Yo siempre he preferido hablar del “estado social”. Se trataba de crear una especie de “seguro colectivo” a la población tras la devastación causada por la guerra, y en esto estaban de acuerdo la derecha y la izquierda. Lo que ocurre es que el “estado social” fue creado para un mundo sólido como el que teníamos y es muy difícil hacerlo viable en este mundo líquido, en el que cualquier institución que creemos tiene seguramente los días contados”.

La esperanza es inmortal, sostiene Bauman, que nos invita a defender la sanidad pública, la educación pública o las pensiones mientras podamos. Pero poco a poco habrá que hacerse a la idea de que el “estado social” se irá disolviendo y acabará dejando paso a otra cosa.

Un planeta social

“En este ‘espacio de los flujos’ del que habla Manuel Castells, tal vez tiene más sentido hablar de un “estado en red” o de “un planeta social”, con organizaciones no gubernamentales que cubran los huecos que va dejando el estado. Yo creo sobre todo en la posibilidad de crear una realidad distinta dentro de nuestro radio de alcance. De hecho, los grupos locales que están creando lazos globales como Slow Food, son para mí la mayor esperanza de cambio”.

“El gran reto del siglo XXI va a ser precisamente acabar con el divorcio entre poder y política”

Eso sí, el maestro quiere dejar claro que hay una diferencia entre “lo inevitable” en este mundo líquido y lo que está ocurriendo en la vieja Europa desde que arrancó la crisis: “La relación de dependencia mutua entre el Estado y los ciudadanos ha sido cancelada unilateralmente. A los ciudadanos no se les ha pedido su opinión, por eso ha habido manifestaciones en las calles. Se ha roto el pacto social, no es extraño que la gente mire cada vez con más recelo a los políticos”.

Una cosa es la dosis necesaria de austeridad tras “la orgía consumista” de las tres últimas décadas, y otra muy distinta es “la austeridad de doble rasero” que están imponiendo los Gobiernos en Europa. El autor de ‘Tiempos líquidos’ le ha dedicado al tema uno de sus últimos libros: ‘Daños colaterales: desigualdades sociales en la era global’.

“La austeridad que están haciendo lo Gobiernos puede resumirse así: pobreza para la mayoría y riqueza para unos pocos (los banqueros, los accionistas y los inversores). O lo que es lo mismo: austeridad para España, Grecia, Portugal e Italia, mientras Alemania hace y deshace a sus anchas. Como dice mi colega, el sociólogo alemán Ulrich Beck, Madame Merkiavelo (resultante de la fusión de Merkel y Maquiavelo) consulta todas las mañanas el oráculo de los mercados y luego decide”.

Al albur de los mercados

¿Qué hacemos pues con los políticos? “Ése es el gran problema. La falta de confianza en los políticos es un fenómeno a nivel mundial. Y la razón de fondo es que los políticos no tienen ningún poder, el estado no tiene poder. En el mundo globalizado en el que vivimos, las decisiones las toman los poderes económicos que no entienden de fronteras. El gran reto del siglo XXI va a ser precisamente acabar con el divorcio entre poder y política”.

Pese a todos sus envites contra el sistema, Bauman reconoce que hoy por hoy no hay alternativa viable al capitalismo, que ha demostrado la capacidad de las anguilas para adaptarse a los tiempos líquidos.

“La naturaleza del capitalismo es la de un parásito: se apropia de un organismo, se alimenta de él, lo deja enfermo o exhausto y salta a otro”.

“El capitalismo se lleva trasformando desde su invención y ha sobrevivido a las situaciones más difíciles. Su naturaleza es esencialmente la de un parásito: se apropia de un organismo, se alimenta de él, lo deja enfermo o exhausto y salta a otro. Eso es lo que está ocurriendo desde que arrancó esta forma de capitalismo en la era de la globalización”.

La generación de la incertidumbre

“Recordemos el famoso ‘corralito’ en Argentina”, advierte Bauman. “Luego vino el colapso de Malasia, y la crisis del rublo, y finalmente la burbuja que estalló en Irlanda, luego en Islandia, y en Grecia, y ahora en España. Hasta que no revuelvan el país y lo dejen en una situación límite no dejarán de dar la lata. Mire lo que ha ocurrido en Chipre. El capitalismo necesita de tierras vírgenes, que puedan ser persuadidas y seducidas. Ya llegará el momento en que se les obligue a pagar las deudas”.

La última gran preocupación de Bauman es en todo caso la juventud. A la generación de la incertidumbre le dedica su último libro (‘Sobre la educación en un mundo líquido’), con especial hincapié en el desfase del sistema educativo y la precariedad económica en estos tiempos ultralíquidos.

“Soy muy consciente del tremendo problema del paro juvenil, que es algo ya común a todos los países occidentales, pero que se manifiesta muy cruelmente en España. Cuando más de la mitad de los jóvenes no tienen trabajo, cuando a muchos de ellos no les queda más salida que salir al extranjero o ganarse la vida en trabajos ‘basura’, después de haber sacado títulos que no les sirven para nada, la gran pregunta es: “¿Qué futuro estamos construyendo?”.

Artículo de Carlos Fresneda, vista en elmundo.es

Desafíos de la Iglesia Siglo XXI

Conferencia: Tegucigalpa, sábado 9 de mayo de 2009, Iglesia

Vida Abundante
Dra. Phil. Irma Becerra
1.- HACIA UNA ÉTICA MUNDIAL CONTRA LA CULTURA LIGHT: La autonomía de la conciencia y la secularización en el siglo XXI

Vivimos en un mundo amenazador que atenta contra la vida sana de los seres humanos. Es la era del capitalismo globalizador, que, con todos sus aspectos absolutizantes, se alza por encima del humanismo y la humanización de las sociedades para englobarlas en el mercado total. Por mucho tiempo, la iglesia ha permanecido observando esas amenazas sin reaccionar ante ellas y sólo proclamando la sumisión, la resignación y el conformismo ante los terribles problemas que se acrecientan agobiando la existencia humana. Por años, la iglesia, sea cual sea su tendencia, ha proclamado que la vivencia de la fe debe realizarse a través de la obediencia, la sumisión y la resignación. Esto ha llevado a la enseñanza de los principios bíblicos a través del temor y la legitimación del poder y no a través del amor mutuo[1].
El temor ha prevalecido como principio básico sobre toda la vida, enseñando que es la muerte en tanto vida eterna algo más importante que el sentido de justicia en el presente. Es tiempo ya de que esto cambie. Los seres humanos estamos siendo bombardeados con el culto de lo ligero, lo pasajero y lo desechable y, ante ello, es preciso superar las actitudes de resignación e indiferencia que han prevalecido. La llamada cultura light  se impone como valor absoluto a las nuevas generaciones, que ven en los valores morales solamente una excusa para responsabilizarse lo menos posible ante los hechos. Dejar hacerdejar pasar, es el lema que rige a todas las concepciones, incluso las religiosas.
Como señala el Padre Antonio Rivero, el nuevo estilo extremado del culto a lo ligero y lo rápido se sostiene en los siguientes pilares:
  1. 1.    Permisividad: la que señala que lo importante es siempre hacer lo que uno quiera, en todos los campos. Rige el todo me es permitido; basta que yo pueda hacerlo. Todo lo damos por bueno y le restamos importancia… 
  2. 2.    Relativismo: Se desprende del punto anterior. Nada es absoluto, sino que todo depende en última instancia del propio punto de vista, de lo que a uno le parezca. Esto se desliza en una desembocadura muy concreta: el escepticismo, la desvalorización del conocimiento, que se torna incapaz de acceder a sus cimas más altas. Si todo es relativo, si todo es bueno y malo, si nada es definitivo, ¿qué más da? Lo importante es hacer lo que quieras, aquello que te apetezca o dicte el momento. El relativismo es ese dios moderno y poderoso que reclama un punto de vista subjetivo para todo, ya que no existe una verdad absoluta. Defiende la utilidad, lo práctico, la idea de que el fin justifica los medios. El relativismo supone entrar en la incoherencia, y ella es causa de muchas rupturas, de biografías ilógicas, sin argumentos irreconciliables. La abrupta altanería del relativismo tiene un tono devorador que afecta a los sentimientos quitándoles solidez. Su lema es: “Según desde el punto de vista que se mire”. 
  3. 3.    Hedonismo y sexualidad rebajada y trivializada: es decir, lo fundamental es pasarlo bien sin restricciones. El placer por el placer; disfrutar sin privarse de nada… 
  4. 4.    Consumismo galopante: hijo directo del hedonismo. Nos lleva a acumular más y más cosas, más y más experiencias placenteras. Compra, usa, goza, tira. El ideal del consumo no tiene otro horizonte que la multiplicación o la continua sustitución de unos objetos por otros mejores. Este consumismo se traduce en el viejo dicho de “tanto tienes, tanto vales”. Su lema es: “compra, usa, tira”. 
  5. 5.    Materialismo: El ser humano se va convirtiendo en objeto, en materia; va dejando de ser alguien para ser algo. Y ese vértigo de sensaciones placenteras tienen un tono devorador…se trata de vivir sin ideal y sin objetivos trascendentes… 
  6. 6.    Religión y espiritualidad a la carta: ofrecidas por las innumerables sectas que están pululando por doquier. Religión y espiritualidad que nos están conduciendo a un nuevo paganismo, con la aparición de dioses de la historia universal que conviven con otros nuevos dioses, como el sexo, el dinero, el poder y el placer. Su lema es: “Toda religión es buena”. 
  7. Medios de comunicación social: como fábrica de mentiras, que tergiversan la verdad, distorsionan la realidad, inculcan una cultura superficial, barata, chata, que da rienda suelta a los instintos animales que tenemos, que destruyen los valores humanos y cristianos que nos alimentaban y formaban. Estos medios de comunicación social están promoviendo al hombre light, ese personaje sin mensaje interior, vacío. Tomen, por ejemplo, las telenovelas, las revistas del corazón. En esas parejas todo está preparado para la ruptura. Y todo es presentado con risas, sin seriedad, de manera superficial, de tal forma que no tengamos que pensar o reflexionar mucho. Se presenta el modelo light sin drama y sin compromiso. Lo importante es disfrutar, pasarlo bien y sortear cualquier sufrimiento, porque para esta sociedad que quieren ellos proponer el sufrimiento es un sinsentido, es más un atentado al hedonismo” (Rivero, 2009: 1-2. Documento de Internet)
Ante lo anterior se vuelve necesario crear una ética mundial que ayude a controlar los extremismos y absolutismos de una era de mundialización entre los países y sociedades. Esta ética mundial debe tener como principio absoluto la protección de la vida en todas sus manifestaciones contra la violencia y la discriminación y deberá estar centrada en establecer la autonomía de la conciencia y la voluntad decidida de todas las personas.
Tomando en cuenta que la nueva constelación mundial de la posmodernidad establece cambios profundos como los siguientes:
l  “Desde el punto de vista geopolítico, nos hallamos ante una constelación posteurocéntrica: se acabó el dominio del mundo en manos de cinco Estados europeos rivales (Inglaterra, Francia, Austria, Prusia/Alemania, Rusia). Ahora nos enfrentamos a una constelación policéntrica de diversas regiones del mundo, en primer lugar, Norteamérica, Rusia, la Comunidad Europea y Japón, y luego, también China y la India.
l  Desde el punto de vista de la política exterior, hemos de contar con una sociedad mundialpostcolonialista postimperialista. En el mejor de los casos, ello supondría una cooperación internacional y unas verdaderas Naciones Unidas.
l  Desde el punto de vista de la política económica, empieza a desarrollarse una economíapostcapitalista postsocialista. Podríamos llamarla, con cierto derecho, economía de mercado ecológico-social….LEER MAS

Danilo… en su primer año

English: Danilo Medina Lula

Es bueno que el Presidente no esté conforme con los logros del gobierno en su primer año. Es lo que indica que en los próximos tres años se duplicará el esfuerzo para mejorar cada cosa, para que haya menos pobres y para que este sea un mejor país.

Es verdad que la valoración del primer tramo del gobierno es excelente. Nadie puede negar que Danilo Medina y su equipo han hecho un esfuerzo para modificar muchas cosas que no andaban bien.

Y que se está haciendo “lo que nunca se hizo…” en áreas básicas como la educación, la salud, el adecentamiento de la función pública, el desarrollo humano…

Pero aún queda casi todo por hacer en un país con tan larga deuda social, atenazado por un déficit educacional que se remonta a los inicios de su propia existencia, con una parte de la población iletrada mientras avanza impetuoso el siglo de la tecnología digital.

El programa de alfabetización es bueno en tanto rescata de la indigencia escolar a decenas de miles de dominicanos analfabetas. Lo que de por sí habla de nuestro descuido histórico en materia educativa y explica la razón de nuestro atraso medular.

Ponerle atención a un problema que forma parte de nuestras estadísticas poblacionales más vergonzosas, ha sido un gran acierto del Presidente, y los resultados comienzan a verse.

El hecho de que en esta época más del 20 por ciento de la población del país sea analfabeta, constituye de por sí una grave denuncia sobre el descuido de los gobiernos pasados en un área tan sensible como la educación.

Era, entonces, un asunto de justicia social más que una iniciativa de políticas que requieren de otros parámetros en el sector educativo para lograr la inserción del país en la carrera hacia su desarrollo integral.

Se impuso el factor humano

En su primer año, Danilo ha gobernado teniendo en cuenta el factor humano. Eso explica no sólo su empeño para erradicar el analfabetismo, sino su política de acercamiento a los sectores más deprimidos de la sociedad en un cara a cara novedoso para gente que nunca antes había visto de cerca a un Presidente de la República.

No puede hablarse de improvisación en esa iniciativa pues en sus primeros días como Presidente visitó algunos barrios periféricos, y en el caso particular de La Barquita acudió varias veces a reuniones con los lugareños para disponer su traslado a un lugar fuera de las constantes amenazas de inundaciones.

Sus visitas sorpresas los fines de semanas a distintos sitios del interior han sido constantes, y en cada una de ellas resuelve algunos de los problemas más acuciantes de la población.

Danilo Medina ha sido, por lo menos en su primer año, un presidente distinto, cercano, que escucha a la gente y se identifica con los problemas de los más necesitados.

Cuestión de personalidad

He visto en televisión los últimos días comparaciones odiosas entre Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández.

Nada que ver uno con otro, a pesar del mismo origen partidario y formados bajo las enseñanzas del profesor Juan Bosch desde sus estudios universitarios.

Se trata de personalidades, estilos y visiones diferentes sobre el país y hasta con origen, formación y educación distinta. Leonel arrastra desde su infancia la grandilocuencia norteamericana, donde estudió sus primeros años… De ahí el “Nueva York Chiquito”.

Danilo, en cambio, es de un pueblito de San Juan, Arroyo Cano, donde estudió sus primeros años, y se ha distinguido siempre por resaltar su origen humilde sin haber hecho jamás ostentación de ninguna naturaleza a pesar de que ha sido figura de poder las últimas dos décadas.

Leonel es un académico distante, pensador y estratega, líder de gabinete,… Danilo, un armador cercano, de contacto directo y fino olfato político… Juntos forman un “one-two” electoral invencible en estos tiempos borrascosos…

¡…Y eso duele, compañero!

TOMADO DEL LISTIN DIARIO

“Si en la izquierda no somos capaces de salvar nuestras discrepancias, no hay alternativa”

Partido Socialista
Partido Socialista (Photo credit: Ojota)
Martine Billard (Boulogne-Billancourt, 1952) comenzó su andadura política en mayo del 68, sumándose al movimiento estudiantil en el Comité d’action licéen. Graduada en Económicas, ha formado parte de movimientos feministas, ha luchado contra la energía nuclear y se ha implicado en la defensa del pueblo palestino. En los 90 se unió al partido de los Verdes francés, que abandonó en el 2009 para integrarse en el Parti de Gauche (Partido de Izquierda), de la que actualmente es copresidenta junto a Jean-Luc Mélenchon.

Esta semana ha visitado Barcelona para difundir la experiencia del Frente de Izquierdas, la unión de hasta nueve grupos políticos que transitan desde el socialismo hasta el comunismo. La coalición obtuvo el mayo éxito electoral de partidos a la izquierda del Partido Socialista francés desde hacía más de 20 años, en las elecciones presidenciales del 2012, con el 11% de los votos. En la capital catalana, se ha reunido con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), con sindicatos y con Esquerra Unida i Alternativa. La unión de la izquierda para configurar una alternativa fuerte a las políticas de austeridad dominantes es posible, asegura.

Billard defiende un reparto más equitativo de la riqueza, la participación directa de los trabajadores en la gestión de las empresas, y un “proteccionismo solidario” en el que cada país desarrolle su producción y establezca intercambios económicos con otros países basados en la cooperación y la solidaridad, no en la competencia. De trato afable, con una sonrisa permanente cuando atiende a las preguntas, alza la vista a la hora de responder tratando de encontrar las palabras adecuadas en castellano. Domina el idioma, si bien con alguna dificultad, que salva apoyándose en el compañero de partido que la acompaña durante la entrevista.

El Frente de Izquierda agrupa a fuerzas políticas muy diversas, ¿cuáles fueron las principales dificultades para alcanzar un acuerdo?

Tenemos una historia muy diferente entre las fuerzas del Frente. Al principio éramos tres grupos: El Partido Comunista; el Partido de Izquierdas, una mezcla de gente que venía del Partido Socialista, del movimiento republicanista y de los Verdes, que es mi caso; e Izquierda Unitaria, que viene del trotskismo. Lo que fue importante es que habíamos tenido momentos de lucha común. Por ejemplo en 2005, contra el Tratado Constitucional europeo. Hicimos la campaña juntos, pero después no supimos quedarnos unidos. Sin embargo, en las elecciones presidenciales de 2007, que fueron un fracaso para todos los grupos a la izquierda del Partido Socialista, sacamos la conclusión de que no podíamos seguir así, porque si seguíamos con tanta división íbamos al fracaso total.

¿Ello propició la unión?

Decidimos ser responsables y juntarnos, para de nuevo poder tener un movimiento fuerte a la altura de la necesidad del momento político. Empezamos con la campaña electoral de las elecciones europeas de 2009. En esa época las alianzas eran electorales: En 2010 en las elecciones cantonales, en 2011 en las elecciones regionales, hasta el 2012 en las elecciones presidenciales. En esas elecciones presidenciales, por segunda vez desde la liberación de Francia, el Partido Comunista aceptó no tener un candidato que viniese de sus filas, sino que fuese Jean-Luc Mélanchon, del Partido de Izquierda. Hay que subrayarlo porque de parte de los compañeros comunistas fue una decisión valiosa, y que permitió una campaña muy larga con movimiento popular real.

Sumasteis además la movilización popular…

Hicimos concentraciones en plazas públicas, lo que no es tradición en Francia. Ustedes en España lo hacen, pero en Francia nunca. Hubo concentraciones, por ejemplo en París, con 80.000 personas. Se hicieron en Toulouse, en Marsella… También se construyeron frentes temáticos: frente de la salud, frente de la agricultura, de las mujeres… muchos frentes juntaron no solamente  a organizaciones políticas del Frente sino también militantes sindicalistas, de asociaciones, ciudadanos. Ello realmente dio un nivel de masa a esa campaña muy importante, y logramos sacar un 11% de los votos en las elecciones.

La unión de la izquierda ha sido tradicionalmente complicada en España… ¿qué consejos le daría a los partidos de izquierda para que sumen fuerzas?

Primer consejo: no hay imposibles. Es una cuestión de voluntad política. Ahora en el Frente de Izquierda somos 9 grupos políticos, que vienen del socialismo, del comunismo, de la ecología, del republicanismo, del trotskismo y del maoísmo. Pero todos decidimos que había que hacerlo no para nosotros, ni para nuestro grupo político, sino para el pueblo francés. Porque si no somos capaces de ir adelante y salvar nuestras discrepancias significa que no hay alternativa política en nuestro país.

¿Y cómo salváis esas discrepancias?

Tenemos un principio de funcionamiento en el cual no hay voto. Es decir, funcionamos por consenso. O todos estamos de acuerdo, o unos no están de acuerdo pero piensan que a pesar de ello no vale la pena impedir la acción, y si hay uno que de verdad está claramente en desacuerdo no lo hacemos en nombre del Frente. Pero nunca decidimos por un voto entre nosotros, porque eso significaría división. ¡Y funciona! La coordinación del Frente se reúne todos los lunes, realmente somos capaces de estar en todas las movilizaciones y tiene una capacidad de movilización que ninguna otra opción política tiene. Incluso los sindicatos no tienen esa capacidad de movilización que tiene el Frente.

En España la movilización ciudadana comienza a desbordar a la de los sindicatos… ¿Qué papel puede jugar la sociedad civil en la construcción de un frente de izquierda?

El problema es que en Francia no tenemos el mismo nivel de movilización, hay movilizaciones respecto a la vivienda, a la salud, pero no al nivel de marea que tienen ustedes, en eso estamos muy celosos del nivel que tienen en España. Por eso, el objetivo del Frente no es sólo que sea un frente político, sino que sea capaz de pasar a un frente del pueblo para poder construir una movilización para cambiar la correlación de fuerzas en el país.

¿Los partidos tradicionalmente considerados de izquierdas como PSOE, PSF o PASOK… han dejado de serlo?

La realidad es que se volcaron al social liberalismo total. Cuando el presidente francés, François Hollande, va a la reunión del Partido Socialista de Alemania y dice que está totalmente de acuerdo con la política que hizo en su momento el canciller Schröder, que era una política antisocial, al final muestra que ya no está en una línea de izquierdas. Toda la política que hoy día desarrolla en Francia el Gobierno no tiene nada que ver con una política de izquierdas, es la misma política económica y social que hizo el Gobierno de derechas. Incluso respecto a la inmigración no hay diferencia. Hay diferencia respecto al derecho a casarse para todos o a nivel de discurso, no hay un discurso de odio que tenía Sarkozy. La diferencia es a ese nivel, no a nivel de proyecto político.

Ustedes pidieron el voto para Hollande en la segunda vuelta…

Nosotros llamamos a votar por él sabiendo que no se podía esperar mucho. Pero teníamos que sacar a Sarkozy justamente por todo el discurso de odio que hacía. Sabíamos que, porque él lo había anunciado, iba a hacer políticas de austeridad y que íbamos a estar en desacuerdo. Por eso decidimos no entrar en el Gobierno, algo que al principio no era tan evidente para todas las fuerzas del Frente.

¿Y presionar al Gobierno desde fuera?

Los primeros meses había compañeros que decían que debíamos presionar al Gobierno para que hiciese una política de izquierdas. Hoy en día ya nadie dice eso, porque está claro que no es cuestión de presionar, hay que cambiar totalmente las políticas. A nivel del pueblo hay mucha gente decepcionada. Y eso es terrible, porque la gente decepcionada piensa ya que izquierda y derecha es todo lo mismo. Nuestro papel es el de mostrar que los que están en el Gobierno no son izquierda, que nosotros somos la izquierda. Pero para eso hace falta mucho trabajo…

¿Por qué deben combatirse las políticas de austeridad?

La política de austeridad es una obligación impuesta por la Troika a nivel de toda Europa. Ya se ha visto qué ha pasado en Grecia o en España: más austeridad hace aumentar la deuda pública, genera más pobreza… En Francia no estamos al mismo nivel pero vamos directos a la misma celda. Por ejemplo, es la primera vez desde 1949 que bajó el consumo. ¡Nunca había pasado! Estamos siguiendo el mismo camino. Hay que romper con ese tipo de política.

¿Qué alternativa proponen?

Tanto en Grecia como en Francia hubo la misma política de bajar los impuestos a los ricos, a las grandes empresas… Entre el nivel de impuestos a las grandes empresas y grandes fortunas y el nivel real que acaban pagando la diferencia es enorme. Hace falta una lucha por otra repartición de riqueza. Porque en esta crisis, entre comillas, lo que pasa es que los ricos se vuelven cada día más ricos y los pobres más pobres. Hay que romper con eso y hacer una política que sea una política para todo el pueblo. Por ejemplo, en la campaña propusimos que por encima de 360.000 euros de ingresos anuales se le quitase todo. Que el impuesto esté hecho de tal manera que todo lo que se cobre por encima de los 360.000 euros tenga un 100% de impuesto. No puede ser que esta gente gane tanto, después van a especular con ese dinero o tener gastos que son malos para el planeta.

¿Es posible todavía cambiar la relación de fuerzas entre política y economía?

¡Claro! Si hay voluntad política… lo que sucede es que el liberalismo fuerza que sea la economía la que decida, pero en realidad lo que quieren con eso, cuando tratan de convencer al pueblo que no hay otra solución, que es así, que no se puede hacer de otra manera, es esconderse detrás de una supuesta obligación económica para imponer una política claramente liberal y en favor de los ricos.

Habéis hablado de un nuevo proceso constituyente hacia una sexta república. ¿Es posible hacerlo en los países o debe ser a nivel global?

Se puede hacer en cada país. Hay situaciones constitucionales diferentes. Ustedes no tienen República, nosotros tenemos una República poco democrática, cada año menos. No va a ser la misma reforma, por supuesto, pero hay elementos comunes: la laicidad, los derechos de los trabajadores, no solamente derechos sociales sino derechos sobre la empresa, que los trabajadores puedan tener derecho a decidir para qué producir, qué tipo de productos, cómo se producen… Es importante terminar con la producción de productos que no sirven para nada y que perjudican al planeta.

¿Esto encaja en la globalización que impera hoy?

Como Partido de Izquierda tenemos un proyecto ecosocialista, y queremos una Constitución que permita romper con la globalización que hoy día se nos impone en todos los países, y que se desarrolle un proteccionismo solidario. Ello significa que cada país pueda desarrollar su producción y tener relaciones de cooperación con los otros países, y tener intercambios económicos en base a la cooperación y la solidaridad, en lugar de en base a la competencia total como existe hoy en día.

¿Qué papel debería jugar en ese proceso la actualización y profundización de la democracia?

Pues, por ejemplo, nosotros proponemos que en la asamblea constituyente solamente puedan ir aquellos que no sean parlamentarios. El problema es que hoy en día la mayoría del Parlamento son hombres, de más de 50 años, blancos, de categoría socioeconómica superior, y eso no representa al pueblo. Proponemos cambiar totalmente, que los que salgan elegidos no tengan derecho a presentarse de nuevo, y acabar con una cosa muy típica en Francia, ser al mismo tiempo diputado, alcalde… Un mandato único, y acabar con la posibilidad de ser parlamentario y tener ocupaciones y lazos con las empresas privadas y los lobbies. Mucho más control. Hay todo un saneamiento que hacer, porque muchos parlamentarios están demasiado ligados al gran capital. Esa es la realidad.

La Marea

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/06/15/si-en-la-izquierda-no-somos-capaces-de-salvar-nuestras-discrepancias-no-hay-alternativa/

Violencia machista

 

Por hablar o callarse, por denunciarlo o exculparlo, por soñar o resignarse, nunca ha de faltar hasta que lo impidamos, el insulto, la amenaza, el golpe de un macho despechado y violento.

Por salir o quedarse, por obediente o insumisa, por fuerte o vulnerable, nunca ha de faltar mientras lo consintamos, la discriminación, la violación, la violencia machista.

Por no hacerse preguntas, por develar respuestas, por amasar memorias, por acunar amnesias, es por ser mujer que se la margina, que se la excluye y que se la asesina.

El autor del crimen, de conocidas señas, es una funesta ideología que, unos más y otras menos, aún sigue siendo parte de nuestra convivencia, aún seguimos cargando.

Y todo ello ocurre con la indolencia de una justicia que, frecuentemente, descarga de culpa al Memoria, historia y olvidoacusado so pretexto de que ha sido provocado o en el entendido de que las consecuencias hasta se lo merecían; con la complicidad de unos medios de comunicación que siguen amparando en crónicas y titulares los llamados delitos pasionales, y que logran en infames querellas domésticas sus mayores éxitos de audiencia; con la indolencia de una Iglesia que no tiene más sensata propuesta, entre unos cuantos infalibles desvaríos, que rezar y arrepentirse y volver a arrepentirse; con el beneplácito de un Estado que siempre se las ingenia para encontrar alguna nueva prioridad, algún asunto urgente que no admita demoras en el que disponer políticas y recursos; y con la indiferencia de buena parte de una sociedad que sigue sin entender qué pasa o, peor aún, sin demandar respuestas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.