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México, entre el Jurásico y Egipto

Memoria, historia y olvido
Punto Final
En pleno verano de 2012 México se vio de regreso a 1988, cuando el régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se renovaba a sí mismo con votaciones fabricadas y candidatos mágicos que lograban sobreponerse a la más honda de las aversiones populares para convertirse en mandatarios electos.Tal vez para algunos lectores extranjeros suene disparatado hablar de régimen priísta cuando, según se sabe, el país lleva doce años bajo gobiernos emanados del derechista Partido Acción Nacional. El dato que falta para comprender a cabalidad la apreciación es que la sonada alternancia presidencial del año 2000, que habría debido ser histórica, fue, en cambio, mera historieta: para entonces, Acción Nacional había cogobernado con el PRI en una alianza de facto establecida desde 1988, cuando ayudó al aspirante presidencial priísta derrotado, Carlos Salinas de Gortari, a imponerse en la Presidencia. A partir de entonces, el sistema político dejó de ser monopartidista para transitar a un modelo binominal estructurado alrededor de acuerdos básicos: imposición del recetario económico neoliberal, disolución paulatina del Estado de bienestar, desmantelamiento del Estado laico, integración económica con Estados Unidos y supeditación política a Washington. En ese lapso, el poder político real fue transferido de la vieja nomenklatura priísta, nacionalista, autoritaria y corrupta -desbancada por los tecnócratas neoliberales educados en universidades del vecino del norte-, a una cúpula político-mediático-empresarial no menos corrupta ni menos antidemocrática, pero desprovista de nacionalismo.

Desde entonces, esa oligarquía ha venido dictando los programas de gobierno y las reformas legales necesarias para transferir riqueza colectiva a manos privadas, para recortar derechos políticos, económicos, humanos, colectivos y de género. La famosa alternancia presidencial del año 2000, entre priístas y panistas, pudo realizarse en forma tersa y fluida porque el poder real ya no estaba en la Presidencia sino en los grandes empresarios, los concesionarios de la televisión, los consejos de administración de los bancos que dominan la economía y last but not least, la embajada de Estados Unidos.

Entonces, muchos votantes creyeron de buena fe que con la salida del Revolucionario Institucional de la residencia presidencial de Los Pinos terminaría el largo periodo de autoritarismo y corrupción característicos de las administraciones de ese partido. Pero Vicente Fox gobernó con él, benefició a sus integrantes más corruptos con una plena impunidad y heredó la maquinaria de complicidades y generación de consensos mediante el reparto de prebendas y un completo repertorio de instrumentos para cocinar fraudes electorales. Sin el PRI en la Presidencia continuaron los cacicazgos locales, la política económica generadora de millones de pobres y de media docena de nuevos integrantes en la lista de Forbes, los acuerdos bajo la mesa con la delincuencia organizada y el enriquecimiento astronómico de los integrantes del equipo gubernamental. Seis años más tarde, la mayoría del electorado dio la espalda al PAN en las urnas, pero para entonces ese partido ya dominaba el arte de torcer la voluntad popular.

 

El fraude del año 2006

En un libro de reciente aparición, La cocina del Diablo, el antropólogo y politólogo Héctor Díaz-Polanco recopila una serie de trabajos de científicos e investigadores que demuestran, mediante minuciosos análisis estadísticos de los resultados oficiales, la derrota de Felipe Calderón y el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección de 2006. En el libro no sólo se describe la manera en que el Instituto Federal Electoral (IFE) infló la votación de Calderón -mediante la transferencia ilegal de 5% de los sufragios recibidos por el aspirante priísta, Roberto Madrazo- para que quedara arriba de López Obrador con un margen de 0.56%, sino también la forma en que las televisoras privadas y los intelectuales del régimen contribuyeron a convertir en verdad oficial aquella impostura y a desacreditar y acallar a quienes, números en mano, señalaban que la victoria del panista era insostenible. A la postre, Calderón fue impuesto en la Presidencia con la ayuda invaluable de los legisladores del PRI -así devolvieron al PAN el favor de 1988- y con la intervención de la embajada de Washington, como lo puso de manifiesto, años más tarde, un cable de WikiLeaks.

Entonces, como ahora, las diferencias entre los tres principales candidatos podían reducirlos a dos. Los proyectos de nación enarbolados por el PAN y por el PRI en realidad son un plan de negocios basado en la concentración de la riqueza, la exportación neta de capitales y de mano de obra y el desmantelamiento continuado de la propiedad pública, para transferirla, a precios de remate, a manos privadas.

Si los comicios de 2000 fueron una suerte de referéndum sobre el balance de 70 años de gobierno priísta, en los de 2006 lo que estaba en tela de juicio era el desempeño del ciclo entero de administraciones neoliberales. La voluntad popular le fue adversa pero el régimen impuso a un presidente espurio. Seis años después, y con el país hundido en las últimas consecuencias del neoliberalismo (miseria multiplicada, desempleo al alza, degradación institucional sin precedentes y una violencia delictiva fuera de control), el referéndum volvió a plantearse: tres candidatos de la continuidad político-económica (Josefina Vázquez Mota, por el PAN y Gabriel Quadri, por el partido Nueva Alianza, además de Peña Nieto, por el PRI) frente a uno, López Obrador, que volvió a la arena electoral con una nueva organización política forjada en seis años y con presencia en todo el país (el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena) y un programa concebido y redactado por una cuarentena de intelectuales progresistas.

 

Aparicion de Peña Nieto

El régimen, por su parte, aprovechó ese lapso para construir una candidatura alternativa al desgastado PAN. Enrique Peña Nieto, un priísta tan jurásico como cualquier otro, fue posicionado en los medios y en las encuestas a golpe de dinero como el aspirante presidencial joven, guapo y dinámico que México necesitaba para salir de la trágica circunstancia en que lo sumió la administración calderonista. Pero la criatura se derrumbó sin la protección de las entrevistas pactadas -con respuestas leídas en telemprompter – en diciembre pasado, cuando Peña, ya precandidato, fue expuesto por primera vez a los medios. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el aspirante no fue capaz de citar tres títulos de libros que le resultaran importantes.

Los tropiezos continuaron en los días y semanas siguientes, cuando el priísta no logró recordar el monto del salario mínimo vigente ni el precio de la tortilla, cuando se evidenció que no tenía claro si era candidato o precandidato y, sobre todo, cuando, en un encuentro con alumnos de la Universidad Iberoamericana, se jactó de haber ordenado, como gobernador del Estado de México, la bárbara represión policial contra el pueblo de San Salvador Atenco (mayo de 2006), episodio que incluyó un par de muertos a bala, el allanamiento sin orden judicial de cientos de domicilios, el robo generalizado de pertenencias, el apaleo ante las cámaras de centenares de personas, la tortura y violación de decenas de mujeres arrestadas, la grosera fabricación de cargos penales y la falsificación de declaraciones. (Por cierto: entre las detenidas que sufrieron agresiones graves y vejaciones se encontraba una ciudadana chilena que por entonces estudiaba cine en la Ciudad de México y que acudió a Atenco a filmar lo que ocurría. A modo de indemnización recibió una orden fulminante de expulsión del país por el gobierno democrático de Vicente Fox). Peña tuvo que abandonar el plantel a la carrera, entre gritos y abucheos, y en el resto de su campaña no volvió a pararse en ninguna universidad.

La burla devino repudio social generalizado y casi unánime, pero el dinero hizo su tarea y las encuestas mantuvieron las abultadas preferencias a favor de Peña Nieto en los sondeos de opinión. El mecanismo de este milagro ya había sido explicado años atrás por la analista política Leslie Bassett, de la embajada estadounidense, en un despacho confidencial a Washington: los pagos furtivos a medios periodísticos y empresas encuestadoras para que mantuvieran la ficción de la popularidad. A excepción de la masa mediática del régimen -encabezada por la omnipresente Televisa-, del puñado de intelectuales orgánicos del poder y del propio PRI, Peña resultaba ética, política y humanamente inaceptable para el resto del país, y se consideraba que su triunfo en las urnas sólo podría ser posible mediante un fraude masivo. Con todo, había la esperanza de que el régimen se abstuviera de perpetrar una segunda defraudación electoral al hilo y se resignara a perder el poder. A fin de cuentas, se razonaba, resulta más fácil y menos costoso ganar una elección limpia que organizar un paro general.

 

Comprando votos

Pero la elección no fue limpia. Desde semanas antes de los comicios fue asomando un alud de irregularidades clásicas, que iban desde la cooptación de empleados del IFE para hacer propaganda a favor del PRI y de su candidato hasta el hallazgo de boletas electorales en manos de operadores priístas, pasando por los indicios de compra masiva de votos en las regiones urbanas y rurales más depauperadas. Un dato: el heredero de Peña Nieto en el gobierno del Estado de México -la circunscripción política que rodea a la capital- invirtió unos 120 millones de dólares del erario en 170 mil tarjetas de consumo prepagadas para canjearlas por sufragios para el PRI. Unos 70 dólares, en promedio, a cambio de la voluntad política de un ciudadano. En un país con 18% de desempleo real, pérdida de 42% de la capacidad adquisitiva del salario y 52 millones de almas ubicadas por debajo de la línea de pobreza, la oferta tiene un atractivo innegable. Unos cinco millones de votos, estimó López Obrador, fueron obtenidos de esa forma en el país por el candidato del régimen.

La noche del 1º de julio se repitió, paso a paso, el guión legitimador de 2006. El presidente del IFE compareció en cadena nacional para informar que los resultados preliminares favorecían a Peña Nieto y, acto seguido, Felipe Calderón hizo lo propio para dar su bendición al supuesto triunfador. Todo ello a contrapelo de la legislación. Desde esa misma noche, los primeros grupos de inconformes se fueron a la plaza de armas de la capital -el Zócalo- a protestar contra el intento de imposición. Tras el shock inicial, las oposiciones políticas y sociales -los partidos con registro que conforman el Movimiento Progresista y Morena, por un lado, y por el otro el movimiento estudiantil #YoSoy132 y una diversidad de organizaciones sindicales, agrarias y sociales- se volcaron a la tarea frenética de recopilar las pruebas -videograbadas y fotografiadas- del fraude.

 

El recurso de Lopez Obrador

Diez días después de la elección, el equipo de campaña de Andrés Manuel López Obrador presentó ante el tribunal electoral un voluminoso recurso jurídico para demandar la anulación de los comicios. El organismo deberá emitir su fallo antes del 6 de septiembre. El movimiento social, por su parte, ha dado a conocer un plan de resistencia que incluye la toma de las sedes de Televisa en diversos puntos del país, manifestaciones masivas frente al tribunal electoral y, en caso de que éste decrete la validez de la elección, el bloqueo del recinto legislativo en que Peña Nieto debería, eventualmente, tomar posesión, el próximo 1º de diciembre.

A juzgar por las declaraciones de sus personeros, el régimen piensa que este conflicto post electoral es una mera reedición del de 2006, cuando los partidarios de López Obrador permanecieron más de 40 días en plantón en el Paseo de la Reforma, una de las principales arterias de la capital. Desde fuera del poder las cosas parecen distintas. En el último sexenio el poder público ha exacerbado la rabia social hasta un punto peligroso. Ya no sólo hay que lamentar los millones de desempleados y de pobres, los millones de niños sin escuela y de enfermos sin hospital, sino, además, los 70 u 80 mil muertos que le ha costado al país la guerra de Calderón, absurda y sin sentido a menos que se juzgue su utilidad desde la perspectiva de las ganancias multiplicadas del narcotráfico y de los contratistas de la industria bélica. Y el PRI ha sido partícipe y corresponsable en los Estados que gobierna de los saldos demenciales de esta aventura.

La resistencia al fraude no se limita, hoy en día, al entorno del movimiento lopezobradorista, sino que unifica y articula a organizaciones tradicionalmente opositoras al régimen con expresiones sociales de última generación, como el movimiento estudiantil surgido desde el rechazo a la candidatura de Peña, en mayo pasado -y que ha encontrado en las movilizaciones de los estudiantes chilenos una fuente privilegiada de inspiración- y el activismo febril en las redes sociales. En vastos sectores de la clase media y aun en la clase alta, la perspectiva de una recomposición del régimen encabezada por el PRI produce aversión y vergüenza.

La periodista Denise Dresser, a la que no se puede acusar de lopezobradorismo, escribió poco antes de los comicios que la vuelta del priísmo a la Presidencia equivalía a que los alemanes levantaran de nuevo el Muro de Berlín. El ingenio de la metáfora expresa claramente el malestar nacional ante este nuevo intento de imposición, pero oculta un fallo de juicio: a diferencia de lo ocurrido en Alemania tras el derrumbe del muro y la reunificación subsiguiente, la configuración del poder en México no ha experimentado cambios sustanciales y el PRI nunca abandonó el poder; simplemente se convirtió en el “Prian”, que es la expresión local para designar al brazo político y partidista del régimen. La insurgencia cívica del momento no es, en estricto sentido, contra un candidato presidencial odioso, sino contra el sistema. El hecho de que ese sistema pretenda recolocar en su fachada un logotipo partidario cargado de recuerdos amargos de represión, corrupción y soberbia, es un componente adicional del agravio, pero no el sustancial. Lo fundamental es que el consejo de administración que realmente gobierna pretende mantener encerrado al país en el Parque Jurásico. Parece ser que la paciencia social se ha agotado y que si los encargados no abren las puertas, la sociedad se encargará de echarlas abajo.

¿Qué hay más allá del Jurásico? La respuesta está a cargo del tribunal electoral y deberá emitirla a más tardar el próximo 5 de septiembre. Si el organismo jurisdiccional acepta anular la pasada elección, volverá a abrirse una oportunidad para iniciar la demolición del régimen por la vía de las urnas, pues sería improbable que el priísmo lograra montar de nueva cuenta un operativo fraudulento. Si el tribunal, en cambio, da por buenos los comicios y su resultado, bien podría estar dando paso, en México, a una secuencia social “egipcia”, es decir, una insubordinación social en gran escala dispuesta a derribar al poder establecido. Está por verse. Es posible que, en su insensibilidad y su empecinamiento, la oligarquía mexicana descubra que este país tiene algo en común con Egipto, además de pirámides.

 

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 763, 3 de agosto, 2012 

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¿Como será el 2013?

Guerra económica, caída de los grandes bancos, auge de la nanomedicina, nuevos estilos de consumo y una vez más la muerte de Fidel: son algunos de los pronósticos de publicaciones especializadas y consultoras.

Casi siempre en esta fecha, la revista The Economist publica un informe de perspectivas en materia económica, política y hasta científica que, autocrítica obliga, suele ir acompañada de una enumeración de sus errores y aciertos en las predicciones del año anterior.

Por ejemplo, el semanario acertó en predecir que Francia perdería su triple A y que Silvio Berlusconi sería remplazado por un tecnócrata como Mario Monti. Lo que no previeron, desde ya, es que el Cavaliere podía volver tan pronto. Tampoco que Fidel Castro llegaría a ver el año nuevo ya que le habían puesto fecha en2012 a su partida de este mundo.

Sí señalaron que Facebook saldría a la bolsa y que China daría los primeros pasos para internacionalizar su divisa. También previeron que las debilidades de la economía occidental se verían reforzadas por errores políticos evitables. Pero no creyeron que el sirio Bachar al Assad se mantendría en el poder hasta ahora. Y tampoco imaginaron cuán sangriento se volvería el conflicto en ese país.

Tampoco el escándalo en torno a la tasa LIBOR.

Un nuevo orden bancario


Este es tal vez uno de los principales pronósticos que hace de The Economist en su informe: The World In 2013. 

Los grandes bancos que, antes de la gran crisis de 2008, hacían alarde de su poder en Londres, Hong Kong y Nueva York, como Barclays, Citigroup, Crédit Suisse, Deutsche y UBS, creían que podían serlo todo para los inversionistas en casi cualquier lugar del mundo. Pero 5 años después, tanto los establecimientos europeos como los norteamericanos se ven achicados o marginalizados y se están retirando de negocios y plazas, tanto por eliminación como por severos recortes. De las ruinas del viejo sistema bancario surgirá un nuevo orden, con otra estructura de capitales, nuevos canales de créditos y un constante reequilibrio del poder hacia las instituciones asiáticas.

El semanario asegura que los políticos y los reguladores ganaron la discusión y que los clientes de los grandes bancos se han dado cuenta de que el capitalismo financiero fue demasiado lejos.

También cambiará el modelo de banquero: de casi como estrellas de rock (por ejemplo, el CEO de Barclays, Bob Diamond  a un poder menos personalizado o al bajo perfil (como el del sucesor de Diamond, Anthony Jenkins o un Michael Corbat el nuevo CEO de Citigroup).

Nuevos jugadores adquirirán importancia, caso de establecimientos de crédito asiáticos como el China Development Bank, el Bank for International Cooperation de Japón y el surcoreano Eximbank. “Su ascenso señalará la transferencia de poder de actores del sector privado a entidades bajo control estatal, así como a un cambio geográfico. El desplazamiento oeste-este del poder financiero en 2013 puede resultar más significativo que cualquier movida geopolítica en el mar del sur de China”, dice la revista.

Bancos de los que se decía que eran “demasiado grandes para caer” seguirán fuertemente expuestos por la crisis de deuda de los países de la eurozona.

La batalla por el euro, en tanto, se dará en España, afirma The Economist. Desde la larga declinación de su poder imperial a partir del siglo XVI, España siempre estuvo en los márgenes de la historia europea. “Pero en 2013 será la escena central de la lucha por salvar el euro. Desde el estallido de la crisis, a comienzos de 2010, el destino de la moneda única parecía depender de los acontecimientos en Grecia. Los griegos todavía pueden sacudir a la eurozona en 2013 pero lo que pase en la 4ª economía europea plantea una amenaza mayor, más aún desde que España enfrenta una creciente amenaza de secesión por parte de Cataluña”.

Récord de duelos comerciales


Otro semanario económico, L’Expansion (Francia) sostiene que el estancamiento europeo, el agotamiento chino y la incertidumbre norteamericana son elementos que determinan perspectivas sombrías para el crecimiento y por lo tanto una exacerbación de las tensiones en todo el mundo, lo que derivará en un escenario de “enfrentamiento mundializado”.

Los elementos de esta guerra son las medidas proteccionistas (en la OMC, se han batido los récords de duelos comerciales), el “combate sin fin por el bajo costo” (la deslocalización ahora amenaza a países reputados por su mano de obra barata que ya no lo es tanto –caso de China, Rumania o Túnez) y la competencia por quién controlará las normas ISO de fabricación mundial.

                                                                                 La nueva normalidad de Latinoamérica


“Con la economía mundial aún en el letargo, América Latina aparecerá como un punto relativamente brillante, por no tan resplandeciente como debiera”, dice The Economist.
El crecimiento en la región será más sólido que espectacular, entre 3,5% y 4%, apenas algo más que el 3,1% de 2012.

El repunte vendrá principalmente de Brasil. Perú, Chile y Colombia crecerán nuevamente más que el porcentaje regional. Los países latinoamericanos mirarán ansiosos hacia China, principal socio comercial de varios de ellos. Cualquier signo de desaceleración de la economía del gigante asiático repercutirá en los precios de las commodities producidas en la región.

La revista asegura que si el flamante presidente mexicano Enrique Peña Nieto quiere cumplir con su propósito de abrir el sector de la energía a la inversión privada, deberá promover un acuerdo entre su partido (el PRI) y el saliente PAN.

En las elecciones de noviembre de 2013 en Chile habrá una competencia cerrada entre Michelle Bachelet y Laurence Golborne, de la alianza gobernante.

Este será un año de quiebre para la presidente argentina Cristina Fernández, dice el semanario inglés. Las elecciones de medio término definirán si puede o no modificar la Constitución para pelear por un tercer mandato. Las mayores esperanzas están centradas en la cosecha de granos y la recuperación de Brasil. Pero si esto falla, el descontento popular por la inflación puede derivar en protestas callejeras.

En marzo, en un referendo, los habitantes de Malvinas votarán abrumadoramente por seguir siendo territorio de ultramar británico.

Crónica de una muerte anunciada en la Venezuela de Hugo Chávez, dice The Economist: “El hombre a mirar es Nicolás Maduro, el nuevo vicepresidente”,

Las reformas en Cuba pueden dar un paso adelante, luego de una pausa en 2012. Aunque, como se dijo, el semanario británico erró al pronosticar la muerte de Fidel Castro para el año que termina, insiste: “Pero en 2013 su afortunada y larga vida concluirá al fin. Su muerte habilitará a su hermano, Raúl Castro, para ampliar el incipiente sector privado de Cuba”.

Las mejores noticias del 2013 conciernen a Colombia, dice The Economist, que tiene fe en que puede sellarse el acuerdo de paz con las FARC. Asegura que el presidente colombiano Juan Manuel Santos espera lograrlo antes de la campaña electoral (hay elecciones en mayo) y que para las FARC sería un incentivo poder participar de las elecciones. No explica en qué basa esta afirmación que se contradice con la línea seguida por ese grupo hasta ahora y su mala imagen en la opinión pública.

                                                                                              Más continuidad que cambio en China


Xi Jinping, el nuevo presidente, será electo formalmente en marzo en el congreso del PC chino. En la misma instancia, Wen Jiabao, primer ministro desde 2003, será sustituido por su segundo, Li Keqiang, que comparte su mirada reformista. Pero al igual que su predecesor, verá su poder limitado por poderosos intereses inversores, especialmente de las grandes empresas estatales que dominan industrias estratégicas como las financias y las telecomunicaciones.

“Los nuevos líderes en China prefieren subrayar la continuidad antes que el cambio, y Xi no será una excepción. Las prioridades económicas del país ya fueron expuestas en el 12º plan quinquenal, un legado de su predecesor que dará forma al desarrollo del país hasta 2015. La prioridad de Xi será asegurar la estabilidad social y política mientras la economía sigue sufriendo el impacto del malestar de la economía mundial”, dice The Economist.

El crecimiento mejorará levemente respecto a 2012 pero es improbable que recupere las cifras de dos dígitos que alcanzó durante la era de Hu Jintao.

Estados Unidos y su desafío fiscalLas elecciones no han resuelto los problemas previos, en particular el duro debate sobre el tamaño, funciones y presupuesto correctos del gobierno federal.

La primera instancia es evitar el abismo fiscal (aumentos de impuestos y recortes de gastos automáticos a comienzos de 2013, si no hay acuerdo en el Congreso). Pero aunque se lo evite, queda el problema fiscal de largo plazo.

Barack Obama y los republicanos pasaron los dos últimos años en una gran negociación para reducir el déficit que no tuvo final feliz. Mientras que los demócratas se inclinan por el aumento de impuestos, los republicanos prefieren mayores recortes presupuestarios.

Lo probable es que cada lado haga concesiones: que los republicanos acepten una reforma fiscal y los demócratas algunos recortes en el Medicare yla Seguridad Social.

La era de la nanomedicina


El informe asegura que habrá notables avances en la medicina a escala atómica y molecular. Innovaciones y descubrimientos se suceden sin cesar: los resultados son mejores terapias y diagnósticos, como la detección del cáncer, por ejemplo. Las nano-partículas creadas pueden explorar la sangre y los tejidos en busca de células enfermas y además transportar medicina y liberarla en el momento y lugar preciso.

El boom del consumo participativoTrendwatching, analista de tendencias holandés, sostiene que “en 2013, los consumidores participarán en forma cada vez más en el financiamiento, lanzamiento y desarrollo de marcas de productos”. De esto surge que el crowsourcing seguirá desarrollándose.

Además, los consumidores apelarán cada vez más a expertos que los guíen en el consumo en Internet. Agencias de viajes “participativas” que moviliza a través de su plataforma a toda una comunidad de expertos que ayudan al usuario a viajar “astutamente”, por ejemplo. Otra plataforma que pone a internautas competentes al servicio de compradores novicios y apurados para asesorarlos en el mejor producto y precio de acuerdo a su necesidad y presupuesto.
En Estados Unidos, los 300.000 miembros de la red social Quirky votan tres veces por semana para elegir el invento más ingenioso propuesto por los mismos usuarios y luego éste es sometido al gabinete de estudios antes de convertirse en prototipo y luego producto ofrecido al público.

Otro cambio observado en el comportamiento de los consumidores es el de “consumir menos pero mejor”. Se valoriza cada vez la compra a bajo costo o de segunda mano.

Algo análogo señala la agencia de comunicación y publicidad que entre las tendencias para 2013 dice que éste será el año del “Co.”, en referencia a la abreviatura de company. Asegura que el consumismo será remplazado por el consumo colaborativo, la reutilización y el reciclado.

Pero éstas bien pueden ser tendencias novedosas para Europa, que las conoce hoy a partir de la crisis, mientras que no lo son tanto en las regiones hasta ahora periféricas del mundo.

Para Havas, la formación se volverá permanente. El conocimiento de punta ya está disponible on line y en forma gratuita, dice. Educarse será conectarse.

La calidad de vida será reconsiderada poniendo el acento en la slow food, y la valoración de las relaciones humanas para contrarrestar el ritmo de lo “móvil”.

Por último, pronostica que surgirán nuevas superciudades pero ya no en el “centro” sino en los países emergentes.

 

Futuro incierto

Español: José López Portillo, Margarita López ...
Español: José López Portillo, Margarita López Portillo y Carmen Romano en Italia (Photo credit: Wikipedia)

Olga Harmony

Antes de continuar con el asunto principal de este artículo, me gustaría dar una disculpa pública –la privada ya fue dada hace tiempo– a Juan Meliá, quien al inicio de sus funciones como coordinador nacional de Teatro del INBA sufrió un fuerte rechazo por parte de todos, que algunos hicimos público, por ser un desconocido y no pertenecer al gremio teatral. Ahora que termina el sexenio es buen momento para escribir un par de palabras de rectificación, porque la capacidad de trabajo y la seriedad con que lo llevó a cabo, así como su gran cortesía y gentileza con todos, le fue ganando un gran respeto entre los teatristas, respeto que para muchos, entre los que me cuento, se convirtió en genuino aprecio. Ojalá sus cualidades sean tenidas en cuenta por las próximas administraciones, sobre todo ahora que ha demostrado que se desenvuelve con soltura en un plano nacional.

Pasemos al cuerpo de la nota, que titulé futuro incierto porque, como muchos otros, veo en el presidente electo a un gran privatizador. Supongamos por un momento que, si hasta los panistas respetaron los estímulos –becas, México en escena y otros– que se habían dado al teatro con anterioridad, Enrique Peña Nieto va a hacer lo mismo, pero no parece ser suficiente. El público mayoritario pertenece a la cada vez más depauperada clase media que enfrentaría, además del crecimiento del desempleo aun entre profesionistas, tasas del IVA en alimentos y medicinas, lo que no redundará en beneficio de un posible público que seguramente tendrá otras prioridades para sus exangües bolsillos, o que optarán, como escape, por las escenificaciones como divertimento, rechazando las que se pueden considerar como arte. No hablo, por cierto, de las minorías más acomodadas, ni de losproles según la despectiva expresión de Paulina Peña hacia los trabajadores, quienes a duras penas pueden allegarse lo indispensable. Hablo de aquellos a quienes el marxismo cataloga como la pequeña burguesía ilustrada, ya que ahora hasta los salarios de un profesor universitario de asignatura a duras penas le permiten algún lujo.

Para los creadores escénicos el desempleo no es cosa nueva aunque sus entradas económicas son, con las consabidas excepciones, cada vez menos frecuentes por lo que muchos se apoyan en la docencia y otros aspiran a un llamado de la televisión o del cine. La muy criticada Compañía Nacional de Teatro, con todos los errores u omisiones que se le puedan achacar a Luis de Tavira, es una posibilidad de salarios decentes para muchas actrices y actores, pero eso no cubre al muy numeroso gremio que en su mayoría ve achicarse las temporadas oficiales a unas pocas semanas, con tres días de funciones o menos y sin paga en los ensayos. Esto que ya se da desde hace tiempo, probablemente se acentúe.

Los pendientes que van quedando de sexenio en sexenio, pueden acrecentarse. Éste sería el caso de los espacios que se encuentran en el Centro Cultural Helénico que, como se sabe, Conaculta paga con los dineros públicos a un Instituto Helénico (de muy baja calidad, pero que ofrece clases de arte impartidas por poco reconocidos maestros porque es el dueño de las instalaciones que fueran de la Nación, donadas hace tiempo por José López Portillo para un proyecto privado que resulta un buen negocio. Nadie espera el milagro de que Peña Nieto revierta una privatización en aras del bien público, como tampoco se espera que en su sexenio artistas de Televisa, ese medio que lo apoyó tanto –dejen de imponer sus programaciones– o si Lorena Maza quedará como directora de este Centro.

La dispersión de los teatristas y elsálvese quien pueda, no ayudan a subsanar estos problemas, antes bien permiten que se vuelvan indefinidos por la ley de la inercia. Quizás sea una buena idea, revivir como aglutinante, a la Academia Mexicana de Arte Teatral, AC (AMATAC) que fue idea mía, apoyada por Germán Castillo que fue su primer presidente, y por Otto Minera, entonces coordinador de teatro. La AMATAC concitó al principio mucho entusiasmo que se fue desvaneciendo al paso de unos pocos años hasta su extinción final y ahora sería más necesaria –aunque fuera como medida defensiva– que en ese entonces.

El incierto panorama de México bajo el PRI


Incertidumbre. Es la palabra con que el analista Jesús Silva Herzog Márquez define a BBC Mundo el futuro de México tras el retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia del país.
El analista, académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y uno de los politólogos más consultados en el país, se pregunta si el partido que gobernó durante 70 años y que perdió el poder en 2000, supo adaptarse a los nuevos tiempos, con una sociedad acostumbrada a la pluralidad democrática.
Es válido el cuestionamiento. El gobierno de Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), deja un saldo de claroscuros, dice el analista, con aciertos en economía pero un amplio déficit en seguridad.
Ahora el PRI vuelve al poder con Enrique Peña Nieto como presidente electo, y lo que viene es incierto. Esta es la breve conversación con BBC Mundo.

¿CÓMO SE ENCUENTRA MÉXICO ANTE EL PRÓXIMO RELEVO PRESIDENCIAL?

Es inevitable hacer la comparación con la atmósfera que se vivía hace seis años, en donde también hubo un conflicto post electoral, y el rechazo a la elección por una fuerza política.
“El regreso del PRI a Los Pinos (la casa presidencial) es un retorno muy problemático para la reflexión política”
Jesús Silva Herzog, ITAM
Si bien ese elemento es común en 2006 y 2012, creo que hoy nos perfilamos al relevo presidencial con más tranquilidad. La inconformidad existe, pero me parece que la organización de esta protesta se ha desinflado un poco. A mi juicio se mantendrá dentro de los canales de la protesta institucional.
El regreso del PRI a Los Pinos (la casa presidencial) es un retorno muy problemático para la reflexión política, porque si bien resultó muy claro que es un partido que tuvo la capacidad de competir por la presidencia de la República desde la oposición y conservar muchos espacios, no tenemos claridad de cuál puede ser su comportamiento en circunstancias históricas muy diferentes a las que habían enmarcado sus gobiernos a lo largo del siglo XX.
Tenemos una sociedad muy distinta, un régimen político muy distinto con contrapesos firmes pero no hemos visto que el partido se haya adaptado y purificado sus prácticas internas. Esta es una de las incertidumbres importantes que vivimos hoy en México.

¿QUÉ BALANCE PUEDE HACER DEL ACTUAL GOBIERNO?

Habría que detectar claroscuros. Creo que el elemento más criticable, cuestionable de la gestión presidencial de Felipe Calderón es el que tiene que ver con la seguridad pública, y el hecho de que se trató ni más ni menos de la gran prioridad de su administración.
El presidente empeñó mucha energía, enormes caudales de dinero, y una parte de su ímpetu político a atender el tema del crimen organizado y no entrega buenas cuentas.
En materia económica si bien no puede decirse que su propuesta de campaña de ser el presidente del empleo se haya hecho realidad, sí puede decirse que tuvo una conducción económica prudente, responsable, que en en un entorno de gran incertidumbre mundial mantuvo a México relativamente inmune frente a los azotes del exterior.
La elección de Enrique Peña Nieto causó protestas en las calles de México.
La administración de Calderón construye una clase media más amplia en el país, lo cual me parece una lenta pero muy relevante transformación histórica de México.

EN ESTE ESCENARIO DE CLAROSCUROS, ¿CUÁLES SON LOS RETOS QUE TENDRÁ EL GOBIERNO DE ENRIQUE PEÑA NIETO?

El principal reto es algo que detectó con claridad: el país lleva una temporada ya demasiado larga de gobiernos pluralistas pero con enormes dificultades para moverse.
El candidato Peña hablaba de la necesidad de tener un gobierno eficaz. Confiaba, me parece, que esa eficacia estaría sustentada en un respaldo mayoritario en el Congreso, y los electores no le regalaron al partido del presidente esa mayoría.
El gran desafío de Peña Nieto será demostrar, quizá, que no tenía razón en su tesis de que la eficacia era solamente a través de la mayoría. Deberá negociar con otras fuerzas políticas y dar resultados velozmente.
Alberto Nájar
BBC Mundo, Ciudad de México
 Domingo, 2 de septiembre de 2012