Archivo de la etiqueta: Cuando River

CUENTO DE JUAN BOSCH: LUIS PIE

EN HONOR A LA MEMORIA DE JUAN BOSCH EN EL 104 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

RESUMEN CUENTO DE BOSCH  LUIS PIE 

A eso de las siete la fiebre aturdía al haitiano Luis Pie. Además de que sentía la pierna endurecida, golpes internos le sacudían la ingle. Medio ciego por el dolor de cabeza y la debilidad, Luis Pie se sentó en el suelo, sobre las secas hojas de la caña, rayó un fósforo y trató de ver la herida. Allí estaba, en el dedo grueso de su pie derecho. Se trataba de una herida que no alcanzaba la pulgada, pero estaba llena de lodo. Se había cortado el dedo la tarde anterior, al pisar un pedazo de hierro viejo mientras tumbaba caña en la colonia Josefita.
Un golpe de aire apagó el fósforo, y el haitiano encendió otro. Quería estar seguro de que el mal le había entrado por la herida y no que se debía a obra de algún desconocido que deseaba hacerle daño. Escudriñó la pequeña cortada, con sus ojos cargados por la fiebre, y no supo qué responderse; después quiso levantarse y andar, pero el dolor había aumentado a tal grado que no podía mover la pierna.
Esto ocurría el sábado, al iniciarse la noche. Luis Pie pegó la frente al suelo, buscando el fresco de la tierra, y cuando la alzó de nuevo le pareció que había transcurrido mucho tiempo. Hubiera querido quedarse allí descansando; mas de pronto el instinto le hizo salir la cabeza.
—Ah… Pití Mishé ta eperan a mué —dijo con amargura.
Necesariamente debía salir al camino, donde tal vez alguien le ayudaría a seguir hacia el batey; podría pasar una carreta o un peón montado que fuera a la fiesta de esa noche.
Arrastrándose a duras penas, a veces pegando el pecho a la tierra, Luis Pie emprendió el camino. Pero de pronto alzó la cabeza: hacia su espalda sonaba algo como un auto. El haitiano meditó un minuto. Su rostro brillante y sus ojos inteligentes se mostraban angustiados. ¿Habría perdido el rumbo debido al dolor o la oscuridad lo confundía? Temía no llegar al camino en toda la noche, y en ese caso los tres hijitos le esperarían junto a la hoguera que Miguel, el mayor, encendía de noche para que el padre pudiera prepararles con rapidez harina de maíz o les salcochara plátanos, a su retorno del trabajo. Si él se perdía, los niños le esperarían hasta que el sueño los aturdiera y se quedarían dormidos allí, junto a la hoguera consumida.
Luis Pie sentía a menudo un miedo terrible de que sus hijos no comieran o de que Miguel, que era enfermizo, se le muriera un día, como se le murió la mujer. Para que no les faltara comida Luis Pie cargó con ellos desde Haití, caminando sin cesar, primero a través de las lomas, en el cruce de la frontera dominicana, luego a lo largo de todo el Cibao, después recorriendo las soleadas carreteras del Este, hasta verse en la región de los centrales de azúcar.
—¡Oh, Bonyé! —gimió Luis Pie con la frente sobre el brazo y la pierna sacudida por temblores—, pití Mishé va a ta eperán to la noche a son per.
Y entonces sintió ganas de llorar, a lo que se negó porque temía entregarse a la debilidad. Lo que debía hacer era buscar el rumbo y avanzar. Cuando volvió a levantar la cabeza ya no se oía el ruido del motor.
—No, no ta sien pallá; ta sien pacá —afirmó resuelto. Y siguió arrastrándose, andando a veces a gatas.
Pero sí había pasado a distancia un motor. Luis Pie llegó de su tierra meses antes y se puso a trabajar, primero en la Colonia Carolina, después en la Josefita; e ignoraba que detrás estaba otra colonia, la Gloria, con su trocha medio kilómetro más lejos, y que don Valentín Quintero, el dueño de la Gloria, tenía un viejo Ford en el cual iba al batey a emborracharse y a pegarles a las mujeres que llegaban hasta allí, por la zafra, en busca de unos pesos. Don Valentín acababa de pasar por aquella trocha en su estrepitoso Ford; y como iba muy alegre, pensando en la fiesta de esa noche, no tomó en cuenta, cuando encendió el tabaco, que el auto pasaba junto al cañaveral. Golpeando en la espalda al chofer, don Valentín dijo:
—Esa Lucía es una sinvergüenza, sí señor, ¡pero qué hembra!
Y en ese momento lanzó el fósforo, que cayó encendido entre las cañas. Disparando ruidosamente el Ford se perdió en dirección del batey para llegar allá antes de que Luis Pie hubiera avanzado trescientos metros.
Tal vez esa distancia había logrado arrastrarse el haitiano. Trataba de llegar a la orilla del corte de la caña, porque sabía que el corte empieza siempre junto a una trocha; iba con la esperanza de salir a la trocha cuando notó el resplandor. Al principio no comprendió; jamás había visto él un incendio en el cañaveral. Pero de pronto oyó chasquidos y una llamarada gigantesca se levantó inesperadamente hacia el cielo, iluminando el lugar con un tono rojizo. Luis Pie se quedó inmóvil del asombro. Se puso de rodillas y se preguntaba qué era aquello. Mas el fuego se extendía con demasiada rapidez para que Luis Pie no supiera de qué se trataba. Echándose sobre las cañas, como si tuvieran vida, las llamas avanzaban ávidamente, envueltas en un humo negro que iba cubriendo todo el lugar; los tallos disparaban sin cesar y por momentos el fuego se producía en explosiones y ascendía a golpes hasta perderse en la altura. El haitiano temió que iba a quedar cercado. Quiso huir. Se levantó y pretendió correr a saltos sobre una sola pierna. Pero le pareció que nada podría salvarle.
—¡Bonyé, Bonyé! —empezó a aullar, fuera de sí; y luego, más alto aún:
—¡Bonyéeeee!
Gritó de tal manera y llegó a tanto su terror, que por un instante perdió la voz y el conocimiento. Sin embargo siguió moviéndose, tratando de escapar, pero sin saber en verdad qué hacía. Quienquiera que fuera, el enemigo que le había echado el mal se valió de fuerzas poderosas. Luis Pie lo reconoció así y se preparó a lo peor.
Pegado a la tierra, con sus ojos desorbitados por el pavor, veía crecer el fuego cuando le pareció o ir tropel de caballos, voces de mando y tiros. Rápidamente levantó la cabeza. La esperanza le embriagó.
—¡Bonyé, Bonyé —clamó casi llorando—, ayuda a mué, gran Bonyé; tú salva a mué de murí quemá!
¡Iba a salvarlo el buen Dios de los desgraciados! Su instinto le hizo agudizar todos los sentidos. Aplicó el oído para saber en qué dirección estaban sus presuntos salvadores; buscó con los ojos la presencia de esos dominicanos generosos que iban a sacarlo del infierno de llamas en que se hallaba. Dando la mayor amplitud posible a su voz, gritó estentóreamente:
—¡Dominiquén bon, aquí ta mué, Luí Pie! ¡Salva a mué, dominiquén bon!
Entonces oyó que alguien vociferaba desde el otro lado del cañaveral. La voz decía:
—¡Por aquí, por aquí! ¡Corran, que está cogió! ¡Corran, que se puede ir!
Olvidándose de su fiebre y de su pierna, Luis Pie se incorporó y corrió. Iba cojeando, dando saltos, hasta que tropezó y cayó de bruces. Volvió a pararse al tiempo que miraba hacia el cielo y mascullaba:
—Oh Bonyé, gran Bonyé que ta ayudan a mué…
En ese mismo instante la alegría le cortó el habla, pues a su frente, irrumpiendo por entre las cañas, acababa de aparecer un hombre a caballo, un salvador.
—¡Aquí está, corran! —demandó el hombre dirigiéndose a los que le seguían.
Inmediatamente aparecieron diez o doce, muchos de ellos a pie y la mayoría armada de mochas. Todos gritaban insultos y se lanzaban sobre Luis Pie.
—¡Hay que matarlo ahí mismo, y que se achicharre con la candela ese maldito haitiano! —se oyó vociferar.
Puesto de rodillas, Luis Pie, que apenas entendía el idioma, rogaba enternecido:
—¡Ah dominiquén bon, salva a mué, salva a mué pa lleva manyé a mon pití!
Una mocha cayó de plano en su cabeza, y el acero resonó largamente.
—¿Qué ta pasán? —preguntó Luis Pie lleno de miedo.
—¡No, no! —ordenaba alguien que corría—. ¡Dénles golpes, pero no lo maten! ¡Hay que dejarlo vivo para que diga quiénes son sus cómplices! ¡Le han pegado fuego también a la Gloria!
El que así gritaba era don Valentín Quintero, y él fue el primero en dar el ejemplo. Le pegó al haitiano en la nariz, haciendo saltar la sangre. Después siguieron otros, mientras Luis Pie, gimiendo, alzaba los brazos y pedía perdón por un daño que no había hecho. Le encontraron en los bolsillos una caja con cuatro o cinco fósforos.
—¡Canalla, bandolero; confiesa que prendiste candela!
—Uí, uí —afirmaba él haitiano. Pero como no sabía explicarse en español no podía decir que había encendido dos fósforos para verse la herida y qué el viento los había apagado.
¿Qué había ocurrido? Luis Pié no lo comprendía. Su poderoso enemigo acabaría con él; le había echado encima a todos los terribles dioses de Haití, y Luis Pie, que temía a esas fuerzas ocultas, no iba a luchar contra ellas porque sabía que era inútil!
—¡Levántate, perro! —ordenó un soldado.
Con gran asombro suyo, el haitiano se sintió capaz de levantarse. La primera arremetida de la infección había pasado, pero él lo ignoraba. Todavía cojeaba bastante cuando dos soldados lo echaron por delante y lo sacaron al camino; después, a golpes y empujones, debió seguir sin detenerse, aunque a veces le era imposible sufrir el dolor en la ingle.
Tardó una hora en llegar al batey, donde la gente se agolpó para verlo pasar. Iba echando sangre por la cabeza, con la ropa desgarrada y una pierna a rastras. Se le veía qué no podía ya mas, que estaba exhausto y a punto de caer desfallecido.
El grupo se acercaba a un miserable bohío de yaguas paradas, en el que apenas cabía un hombre y en cuya puerta, destacados por una hoguera que iluminaba adentro la vivienda, estaban tres niños desnudos que contemplaban la escena sin moverse y sin decir una palabra.
Aunque la luz era escasa todo el mundo vio a Luis Pie cuando su rostro pasó de aquella impresión de vencido a la de atención; todo el mundo vio el resplandor del interés en sus ojos. Era tal el momento que nadie habló. Y de pronto la voz de Luis Pie, una voz llena de angustia y de ternura, se alzó en medio del silencio, diciendo:
—¡Pití Mishé, mon pití Mishé! ¿Tú no ta enferme, mon pití? ¿Tú ta bien?
El mayor de los niños, que tendría seis años y que presenciaba la escena llorando amargamente, dijo entre llanto, sin mover un músculo, hablando bien alto:
—¡Sí, per; yo ta bien; to nosotro ta bien, mon per! Y se quedó inmóvil, mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.
Luis Pie, asombrado de que sus hijos no se hallaran bajo el poder de las tenebrosas fuerzas que le perseguían, no pudo contener sus palabras.
—¡Oh Bonyé, tú sé gran! —clamó volviendo al cielo una honda mirada de gratitud.
Después abatió la cabeza, pegó la barbilla al pecho que no lo vieran llorar, y empezó a caminar de nuevo, arrastrando su pierna enferma.
La gente que se agrupaba alrededor de Luis Pie era mucha y pareció dudar entre seguirlo o detenerse para ver a los niños; pero como no tardó en comprender que el espectáculo que ofrecía Luis Pie era más atrayente, decidió ir tras él. Sólo una muchacha negra de acaso doce años se demoró frente a la casucha. Pareció que iba a dirigirse hacia los niños; pero al fin echó a correr tras la turba, que iba doblando una esquina. Luis Pie había vuelto el rostro, sin duda para ver una vez más a sus hijos, y uno de los soldados pareció llenarse de ira.
—¡Ya ta bueno de hablar con la familia! —rugía el soldado.
La muchacha llegó al grupo justamente cuando el militar levantaba el puño para pegarle a Luis Pie, y como estaba asustada cerró los ojos para no ver la escena. Durante un segundo esperó el ruido. Pero el chasquido del golpe no llegó a sonar. Pues aunque deseaba pegar, el soldado se contuvo. Tenía la mano demasiado adolorida por el uso que le había dado esa noche, y, además, comprendió que por duro que le pegara Luis Pie no se daría cuenta de ello.
No podía darse cuenta, porque iba caminando como un borracho, mirando hacia el cielo y hasta ligeramente sonreído.

 

30 datos, variados, e interesantes.

Arthur Friedenreich, 1925, (Stade Français - C...
Arthur Friedenreich, 1925, (Stade Français – CA Paulistano) (Photo credit: Wikipedia)

 Día de los trabajadores. Se conmemora la huelga de los obreros de Chicago en 1886 para exigir una jornada laboral de ocho horas.

 2  El látigo es el primer objeto creado por el hombre que rompió la barrera del sonido. Su característico chasquido es en realidad una explosión sónica.
 3  El futbolista brasileño Arthur Friedenreich es el que más goles ha marcado. Un total de 1.329.
 4  El primer anuncio que se conoce data de 3000 a. C. Se encontró en las ruinas de Tebas y ofrece una recompensa en monedas de oro a quien atrape a un esclavo fugitivo llamado Shem.
 5  El día de la madre. En 1907, la feminista Ana Jervis propuso organizar un Día  de la Madre. Su iniciativa tuvo eco y en  1914 el presidente Woodrow Wilson  declaró que dicho festejo se celebrara el segundo domingo de mayo. En España se celebra el primer domingo de ese mes.
 6  La nieve es rosa en una zona de las montañas del Colorado. La causa es la presencia de un alga llamada Chlamydomonas nivales.
 7  Los dos primeros años de vida de un perro equivalen biológicamente a quince humanos. A partir del tercero, la equivalencia es de tres.
 8  El veneno más letal es el de la rana dorada (Phillobates terribillis). Tan solo dos centésimas de gramo provocan la parada cardiorespiratoria de un adulto.
 9  Adam Rainer es la única persona que ha sufrido enanismo y gigantismo. A los 21 años solo medía 1,18 m. Pero un tumor en la hipófisis (glándula donde se produce la hormona del crecimiento), hizo que diez años después ya hubiera crecido un metro. Murió en 1955 con una estatura de 2,34 m.
 10  El colibrí es la única ave que vuela hacia atrás.
 11  Aunque se conoce como Mein Kampf (Mi lucha), el nombre del libro escrito por Hitler es Cuatro años de lucha contra la estupidez, las mentiras y la cobardía.
 12  Se dice “levógiro” cuando algo gira en sentido contrario al de las agujas del reloj, y “dextrógiro” cuando gira en el mismo.
 13  Cuando estalló la guerra de secesión americana, el general confederado Robert E. Lee no tenía esclavos, pero el nordista Ulysses Grant, sí.

 14  Un año marciano  dura casi el doble que en la Tierra. El planeta rojo tarda 687 días terrestres en rodear el sol.
 15  El Airbus A380 es el avión comercial más grande del mundo, Tiene capacidad para 850 pasajeros.
 16  La primera transfusión de sangre la realizó en 1667 el doctor francés Jean-Baptiste Denis, quien transfirió un litro de sangre de cordero a un paciente.
 17   La primera multa por exceso de velocidad se le puso en 1902 en Nueva York a Harry Myers, por circular a la velocidad máxima de 20 km/h.
 18 Los leones del circo romano pertenecían a la variedad del Atlas (Panthera leo leo). El cabello les cubría la mitad del cuerpo y en libertad se extinguieron en 1920.
 19  Las primeras películas porno españolas las rodaron en Barcelona en los años 20 los hermanos Baños por encargo del Conde de Romanones, para el rey Alfonso XIII.
 20  El olivo más antiguo es el Besavi. Se encuentra en Lleida y tiene casi 2.000 años.
 21 El grito de Godzilla es en realidad el chirrido de la puerta del estudio donde se rodó.
 22  Los gatos ronronean casi 26 veces por minuto.
 23  A 1816 se lo conoce como el año sin primavera ni verano, debido a sus constantes inclemencias.
 24  Onicófago es el nombre que recibe quien se come las uñas.
 25  En Nueva York hay una réplica de La Giralda de Sevilla. Fue construida en 1890 por el arquitecto Charles McKim.
 26  El llamado Árbol de Teneré es la única planta existente en una región del Sáhara de 400 km2.
 27 La medusa Melena de León Ártica (Cyanea capillata) es más grande que una ballena. Puede medir 36 m de largo y alcanzar un diámetro de 2,3 m.
 28 El celibato sacerdotal no fue obligatorio en la Iglesia católica hasta el Concilio de Letrán, en 1123.
 29  Se han encontrado en Turquía las ruinas de cinco ciudades llamadas Troya. Según los historiadores, la tercera de ellas es la que corresponde al relato de Homero.
 30  John Henry George Lee (1864-1945) fue un reo británico que se hizo célebre porque le intentaron ahorcar tres veces. Pero sobrevivió a las tres debido a que una serie de fortuitos accidentes hicieron que la horca no funcionase.
 31  La palabra millón no comenzó a usarse hasta el año 1300 de nuestra era. Antes se utilizaba el término griego miríada, que quería decir diez mil unidades.

El Berlín de Rosa Luxemburgo

English: Rosa Luxemburg, socialist revolutiona...
English: Rosa Luxemburg, socialist revolutionary leader. Español: Rosa Luxemburgo, dirigente socialista revolucionaria. (Photo credit: Wikipedia)

La tarde que me encontré con la escritora argentina Esther Andradi, quien reside en Berlín desde hace muchísimos años, lo primero que se nos ocurrió, entre la emoción de conocernos en persona y compartir opiniones, fue visitar el lugar donde fue victimada Rosa Luxemburgo, la revolucionaria marxista que nació en Polonia en 1871 y murió en Alemania en 1919. Tenía mucho interés por saber algo más sobre ella, que es una de las mujeres emblemáticas  del movimiento obrero internacional, cuyo compromiso político la enfrentó tanto al machismo patriarcal como al sistema capitalista.

Rosa Luxemburgo era hija de un comerciante maderero judío en un pequeño poblado de Polonia. Creció en Varsovia, egresó del colegio secundario a los 18 años de edad y asumió las posturas de la izquierda radical, que amenazaban con lanzarla a la cárcel. Entonces emigró a Suiza, donde prosiguió sus estudios universitarios. Su capacidad intelectual era tan prodigiosa que cursó simultáneamente filosofía, historia, derecho, política, economía y matemáticas en la Universidad de Zúrich .

Sus biógrafos aseveran que nació con un defecto congénito que marcó toda su vida. A la edad de cinco años, después de permanecer postrada en la cama por una dolencia en la cadera, quedó con una cojera permanente. Sin embargo, gracias a su fuerza de voluntad y temple de acero, se convirtió en una de esas niñas que, a pesar de las dificultades, se esfuerzan por sacarle ventajas a su inteligencia y sus garras de luchadora indomable. Y, aunque era delgada y menuda, con apenas un metro y medio de estatura, inspiraba natural admiración entre sus partidarios y adversarios políticos, de quienes se burlaba increíblemente, poniéndolos en ridículo con su rapidez verbal, su sentido del humor y su ironía a toda prueba. Por lo tanto, es fácil suponer que una discusión con ella era como enfrentarse a un temible torbellino de palabras e ideas capaces de desarmar a cualquiera.

 Cuando salimos de la estación del metro, a un costado de la espléndida Potsdamer Platz, caminamos hacia donde está el monumento a la memoria de Rosa Luxemburgo, que se erige a orillas de un canal del distrito de Tiergarten (sur de Berlín). En el trayecto, Esther Andradi aprovechó para enseñarme el Hotel Edén, en las cercanías del Jardín Zoológico y el Parque Tiergarten, donde Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht permanecieron arrestados por un tiempo, luego de haber sido capturados la noche del 15 de enero de 1919 por un grupo de soldados de la tropa de asalto, quienes, en lugar de llevarlos a la prisión, decidieron acabar con sus vidas. “Los torturaron hasta la inconciencia y los condujeron a rastras hasta un automóvil”, me contó Andradi. Después prosiguió: “Cuando llegaron a las orillas del Landwehrkanal, les descerrajaron un tiro a quemarropa y se deshicieron de los cuerpos. Un zapato de Rosa quedó en el camino como símbolo de esa barbarie…”.

Estando ya en lugar donde se perpetró el crimen, donde parece haber quedado el olor a pólvora y los quejidos de dolor, no cuesta mucho imaginar cómo los cuerpos, tras haber sido flagelados y perforados con un tiro en la nuca, fueron arrojados a las aguas congeladas del canal, rompiendo la capa de hielo de la superficie bajo un cielo sin luna ni estrellas. “Cuando los restos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron recuperados varios meses más tarde, en mayo de 1919, una multitud los acompañó hasta su sepultura y así nació el culto”, dijo Andradi. Desde entonces, cada año, un domingo a mediados de enero, tanto en el Este como en el Oeste de Berlín, son miles y miles sus incondicionales seguidores que, con un clavel rojo en la mano y plegarias en los labios, rinden homenaje a estos dos luchadores comunistas, quienes, lejos de haber desaparecido del escenario político, pasaron a constituirse en símbolos del marxismo internacional.

 El monumento a la memoria de Rosa Luxemburgo, donde no faltan flores ni mensajes escritos a mano , es una portentosa barra de fierro, mitad sumergida en el agua y mitad erguida en el aire, como si el artista, consciente de la grandeza humana e ideológica de una de las mujeres más significativas del siglo XX, hubiera querido perpetuarla como una alegoría del futuro. A unos pasos más allá del monumento, luce una placa conmemorativa empotrada en una pared, que parece haber sido construida sólo con el fin de dejar constancia de que allí se halló el cadáver de la revolucionaria marxista.

 

 A poco de visitar el sitio, que convoca a la reflexión y conmociona el alma, cruzamos por el puente de hierro macizo que lleva su nombre y, amparados por una noche nublada y corrientes de aire frío, nos endilgamos a paso lento hacia un restaurante ubicado cerca del canal, en medio de un paisaje boscoso y silencioso. Nos sentamos cerca de la ventana, que daba hacia un jardín con pileta y vegetación exuberante. Esther Andradi se sirvió una taza de café humeante y yo un café al coñac, mientras miraba en una pantalla gigantesca el rotativo de la película “Casablanca”, con Ingrid Bergman y Humphrey Bogard, y escuchábamos la música de fondo compuesta por el vienés Max Steiner, que parecía provenir desde un misterioso territorio sólo habitado por los enamorados platónicos que saben combinar a las mil maravillas los impactos de la música, la política, la imagen y la literatura. Sin embargo, no está por demás decir que yo , en ese mismo ambiente romántico, lleno de candelabros, cuadros alegóricos, bebidas y comidas ligeras, hubiera preferido ver la película que rodó Margareth von Trotta, con Barbara Sukowa en el papel estelar, sobre la historia de Rosa Luxemburgo, o escuchar el musical ” Rosa ” , que el elenco teatral Grips puso en escena, con proletarios ataviados con ” tweed ” bajo el leit motiv ” Soy un ser humano, no soy un símbolo ” .

El tiempo que disfrutamos de una charla amena, nos sirvió para conocernos mejor y seguir intercambiando opiniones sobre temas de interés común. Le hablé de Domitila Chungara, entre otras lcuchadoras sociales bolivianas, y ella retomó la conversación sobre Rosa Luxemburgo, a quien la considera “ la más democrática de las revolucionarias, antimilitarista y feminista”, aparte de que compartía con Carlos Marx su origen judío y sus teorías sobre la necesaria revolución proletaria para liberar a los oprimidos de la explotación capitalista.

En 1898, a los 27 años de edad, contrajo matrimonio por primera vez con el socialista Gustav Lübeck, obtuvo la ciudadanía alemana y se mudó a Berlín, donde enseñó marxismo y economía política en el centro de formación del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Allí militó activamente con la fracción más izquierdista de este partido, hasta que en 1914 se opuso radicalmente a la participación de los socialdemócratas en la Primera Guerra Mundial, por considerarla un “enfrentamiento entre imperialistas”, pero los representantes socialdemócratas, a quienes no dudó en tildarlos de nacionalistas y contrarrevolucionarios, votaron a favor de la intervención armada; una decisión que le afectó emocionalmente a Rosa Luxemburgo, quien incluso llegó a considerar la posibilidad del suicidio, pues el revisionismo, al cual se había opuesto desde 1899, había triunfado y la guerra estaba en marcha.

Poco después, Rosa Luxemburgo y su compañero Karl Liebknecht fundaron el grupo Espartaco -emulando al gladiador tracio que intentó liberar a los esclavos y puso en jaque al imperio romano entre los años 71 y 73 a.C- y editaron el periódico “La Bandera Roja”, que aglutinó a un grupo marxista revolucionario que dio origen al Partido Comunista de Alemania (KPD), el 1 de enero de 1919, dispuesto a instaurar el socialismo en el país tan pronto como fuera posible. Estaba convencida de que el partido era la avanzadilla del proletariado, “una pequeña pieza del total de la masa trabajadora; sangre de su sangre, carne de su carne”. Asimismo, consideraba que “el deber del partido consiste solamente en educar a las masas no desarrolladas para llevarlas a su independencia, haciéndolas capaces de tomar el poder por sí mismas”.

Rosa Luxemburgo, acusada de extremista por sus arengas antimilitaristas y antibelicistas, fue condenada nuevamente a la prisión. Esta vez por dos años y medio, desde julio de 1916 hasta el 8 noviembre de 1918. Durante el tiempo de su cautiverio no dejó de leer ni escribir en su celda; es más, se dio modos de hacer llegar cartas clandestinas y mensajes cifrados, por intermedio de su fiel amiga y secretaria Mathilde Jakob, a su compañero y segundo esposo Leo Jogisches.

En concepto de sus biógrafos, sus cartas desde la cárcel son literatura y documentos históricos que marcaron una época vital en su actividad política. A esa época pertenecen varios de los artículos que escribió y publicó bajo el seudónimo de “Junius”, y el ensayo “La revolución rusa” (1916 -1918), en el cual criticaba, con lucidez y criterio constructivo, el modelo de dictadura proletaria instaurado en Rusia, porque consideraba que esta revolución no podía exportarse a otros países, aunque no admitía la teoría del “socialismo en un solo país”, y que el verticalismo de su organización representaba un peligro para la democracia del partido. Sus palabras fueron tan certeras que, tras la muerte de Lenin, el estalinismo burocratizó el partido y desató una persecución contra los mismos artífices de la revolución de octubre.

El último año de su vida, enfrentándose a sus enemigos con el mismo coraje de siempre, p articipó en la frustrada revolución de 1919 en Berlín, aun cuando este levantamiento tuvo lugar en contra de sus consejos. La revuelta fue sofocada por el ejército y por miembros de los “Freikorps” (grupos de mercenarios nacionalistas de derecha); ocasión en la que cientos de personas, entre ellas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, fueron encarceladas, torturadas y asesinadas. Nunca se llegaron a esclarecer los hechos en su totalidad, y Waldemar Pabst, el entonces joven oficial de guardia de caballería prusiana, quien dio la orden de arresto, murió en su cama a los 90 años en Düsseldorf, después de haber ejercido con éxito el comercio de armas, haber colaborado con el régimen nazi, y sin haber sido acusado jamás por el asesinato de Rosa Luxemburgo y los demás revolucionarios que ofrendaron sus vidas a la causa del socialismo.

Desde su trágica muerte no faltaron hombres y mujeres que retomaron su antorcha de lucha, aunque su legado teórico fue motivo de controversias; Lenin refutó sus críticas comparándola con un “águila con vuelo de gallina”, Stalin la acusó de “ centrista”, en tanto Trotsky, quizás el que mejor interpretó sus críticas contra la organización burocrática del partido y sus ideas de una revolución internacionalista, la reivindicó como la inspiradora de “la revolución permanente”.

Es verdad que la desaparición de Rosa Luxemburgo privó al socialismo internacional de una de sus más brillantes exponentes, pero es verdad también que su pensamiento ha logrado sobrevivir a su muerte y que su cruel asesinato la convirtió en una figura emblemática en el ámbito de quienes, además de seguir leyendo sus libros más conocidos, como “ Reforma o Revolución” , “ Huelga de masas, partido y sindicato” , “ La acumulación del capital” y “La revolución rusa”, hicieron carne de su carne la famosa frase que escribió desde la prisión en junio de 1916: “La libertad siempre ha sido y es la libertad para aquellos que piensan diferente”.

Muy entrada ya la noche, y luego de haber intercambiado opiniones con Esther Andradi, abandonamos el restaurante y caminamos rumbo a la estación de Potsdamer Platz, en cuyo laberinto hecho de comercios, pilares, luces, afiches, gradas mecánicas y rieles, descendimos hasta el andén por donde pasaría el metro en dirección al centro de Berlín. Nos metimos en uno de los vagones y avanzamos un par de estaciones, hasta que Andradi se alistó para apearse antes que yo. Nos miramos fijamente por un instante, casi sin cruzar palabras y , convencidos de que compartíamos varias inquietudes en lo político y literario, nos fundimos en un caluroso abrazo de compañeros, poco antes de despedirnos con la misma emoción que afloró al conocernos por primera vez en el Berlín de Rosa Luxemburgo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Francisco Alberto !Caramba!

CAAMAÑO EN EL CORAZON DE LA PATRIA

Francisco Alberto !Caramba! Aquellos asesinos que te creyeron el muerto que equivocados estaban. Tu sigues viviendo en el corazon del pueblo Dominicano. Aqui se ajusta perfectamente la frase historica de Fidel Castro cuando dijo: ”Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe y empieza al fin con el morir la vida.” Hoy que se cumple un nuevo aniversario de tu partida tu pueblo te recuerda como en aquellos años que defendiste con valentía Nuestra Soberanía Nacional y años después viniste a liberar al pueblo de la oprobiosa dictadura de Balaguer.
Francisco Alberto !Caramba! Aquellos asesinos que te creyeron el muerto que equivocados estaban. Tu sigues viviendo en el corazon del pueblo Dominicano. Aqui se ajusta perfectamente la frase historica de Fidel Castro cuando dijo: ''Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prision se rompe y empieza al fin con el morir la vida.'' Hoy que se cumple un nuevo aniversario de tu partida tu pueblo te recuerda como en aquellos años que defendiste con valentia Nuestra Soberania Nacional y años despues viniste a liberar al pueblo de la oproviosa dictadura de Balaguer.
Francisco Alberto !Caramba! Aquellos asesinos que te creyeron el muerto que equivocados estaban. Tu sigues viviendo en el corazon del pueblo Dominicano. Aqui se ajusta perfectamente la frase historica de Fidel Castro cuando dijo: ''Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prision se rompe y empieza al fin con el morir la vida.'' Hoy que se cumple un nuevo aniversario de tu partida tu pueblo te recuerda como en aquellos años que defendiste con valentia Nuestra Soberania Nacional y años despues viniste a liberar al pueblo de la oproviosa dictadura de Balaguer.
Francisco Alberto !Caramba! Aquellos asesinos que te creyeron el muerto que equivocados estaban. Tu sigues viviendo en el corazon del pueblo Dominicano. Aqui se ajusta perfectamente la frase historica de Fidel Castro cuando dijo: ''Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prision se rompe y empieza al fin con el morir la vida.'' Hoy que se cumple un nuevo aniversario de tu partida tu pueblo te recuerda como en aquellos años que defendiste con valentia Nuestra Soberania Nacional y años despues viniste a liberar al pueblo de la oproviosa dictadura de Balaguer.

 

Citas de Juan Bosch

bosh-y-fidel-castro-111

“Los hombres y las mujeres que tienen calidad humana le sirven al pueblo sin esperar de él ni siquiera gratitud, porque no debe pedírsele a la madre que le agradezca al hijo lo que éste haga por ella”.

“Pongamos todos juntos el alma en la tarea de acabar con el odio entre los dominicanos como se acaba con la mala yerba en el campo que va a ser sembrado; pongamos todos juntos el alma en la tarea de edificar un régimen que dé amparo a los que nunca lo tuvieron, que dé trabajo a los que buscan sin hallarlo, que dé tierras a los campesinos que la necesitan, que dé seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución”.

“Si no puedo ver por mí mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas”.

“Nuestra aspiración es que un día, cuando los niños que están empezando hoy a hablar sean hombres viejos y de nosotros no quede si no una cruz sobre una tumba, esos viejos les digan a sus hijos que el compañero Juan vivió y murió pensando cada hora de cada día en servir a su pueblo”.

“Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”.

“Hay personas que creen que los hechos históricos son producidos por los grandes hombres, y resulta que es al revés; son los hechos históricos los que producen a los grandes hombres”.

“Ningún hombre es superior a su pueblo”.

“No hay arma más potente que la verdad en manos de los buenos”.

“La verdad no es un artículo que se compra y se vende con beneficios”.

“El valor por sí sólo sirve para matar y morir, no para dirigir y triunfar”.

“La lucha de los pueblos es constante; nacen mártires donde muere uno: florecen las ideas allí donde las persiguen; un pasado heroico, cuajado de nobles hombres, estimula a los jóvenes e ilumina el porvenir”.

“Los hombres no saben vivir aplastados por el terror, y allí donde sufren, allí alimentan la esperanza de vencer al infortunio”.

“Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda”.

“El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad si no convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque sólo los hechos tienen verdadero valor en la vida social”.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno, y el hombre no debe aspirar a ser perfecto sino bueno nada más. Cuando se pasa de los límites de lo bueno y se entra en el afán de la perfección, lo que se hace es cultivar la vanidad, la vanidad individual; cultivar un sentimiento realmente mezquino, porque es un sentimiento que se limita a la persona que lo tiene. Por tanto, no se debe ser perfeccionista, pero se debe tratar de hacer las cosas bien”.

“El destino de cada uno está en la educación que se le haya dado. Para que su conducta sea buena, el hombre tiene que ser mejor educado”.

“Hay que educar al hombre para que respete las leyes. Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes sólo tienen valor si cada persona las acepta, las respeta y las hace respetar”.

“La libertad es un bien que no puede ponerse en peligro por debilidades, y el aire de la libertad se contamina de sutiles venenos allí donde en su nombre se permite que florezca la villanía”.

“No es ciudadano el que ignora cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos (…) No puede haber paz donde no hay consciencia cívica y no hay consciencia cívica donde no hay cultura”.

Los jóvenes que aspiran a ejecutar su obra de un día para otro se exponen a desencantos dolorosos, pues nada que no tenga sus raíces en el tiempo puede perdurar. Y la única manera conocida de enraizar algo en el tiempo es trabajando”.

“Cuando se está ante una tarea larga y complicada, es mejor madrugar lo más que se pueda y acostarse sólo cuando ya no queden fuerzas para seguir en pie”.

“Toda obra de la creación –del hombre o de la naturaleza- se realiza en el seno del tiempo, y hay una sola manera de llevarla a cabo, que es trabajando. El creador, pues, está obligado, por la misma fuerza que lo lleva a crear, a sumergirse en el tiempo para trabajar”.

“No podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse”.

“Sin amor es imposible hacer algo creador. La gallina, que es considerado el más cobarde de los animales domésticos, se lanza como pequeña fiera emplumada sobre el que se acerque demasiado a sus polluelos. El amor hace fuerte a los débiles y valientes a los cobardes. El amor obra milagros”.

“El escritor es un hombre de su tiempo, y siendo un hombre de su tiempo tienen que afectarle las condiciones en que vive el pueblo, la situación general del mundo, y estas preocupaciones se van a reflejar en su obra”.

“Prefiero al escritor comprometido, pero comprometido con la causa buena, y la causa buena es la lucha por la liberación de los pueblos, por la liberación de los hombres. La causa buena es la que señala un rumbo, un camino hacia el futuro, un camino hacia el mayor bienestar de la humanidad, no de una minoría que viva a expensas el resto de la humanidad, sino de la humanidad completa. El escritor debe tener una conciencia bien clara de que el mundo mejor sería el mundo donde todos pudieran ser escritores, pintores, músicos, bailarines y cantantes. Es decir, el mundo donde las facultades humanas, las mejores facultades humanas, se expresaran con mayor intensidad y mayor brillo”.

No creo que la literatura puede cambiar el mundo, pero creo que la literatura, como toda actividad humana, contribuye a iluminar la mente de los hombres, y puede embellecer, enriquecer mucho la vida del hombre. La literatura no puede escapar de ninguna manera a la realidad social, económica, política y cultural de los seres humanos”.

“A la patria no se le usa, se le sirve”.

Danilo: El forastero en la esquina del parque

 

Con los primeros repiques de la vieja campana de la iglesia que invitaba a la misa de las nueve, Danilo Medina llegó de sopetón al pequeño poblado cuando la gente apenas comenzaba a despertarse ese frío domingo de la primera semana de enero.

Sin ningún aparataje y acompañado sólo por el personal mínimo de su seguridad y de un asistente, pasó inadvertido para los lugareños que ni por asomo podían imaginarse que ese extraño en jeans, camisa de cuadros y zapatillas deportivas, parado en la esquina del parque, era el mismísimo Presidente de la República.

Detuvo amablemente a una señora que pasaba y conversó con ella como un ciudadano común y corriente…. Y ella respondía a las preguntas del extraño sin saber aún de quién se trataba… Hasta que al fin lo sacó “por la voz y esa sonrisa inconfundible…”

¡Pero tú eres Danilo… Mi querido Presidente…! Lo tuteó mientras lo abrazaba sin poder contener la emoción. Entonces la gente comenzó a llegar y se armó la algarabía.

Esa misma señora, a partir de ese momento, fue la portavoz de los lugareños… Porque por pura coincidencia se trataba de una mujer muy respetada en la comarca que esa mañana temprano llegaba a la iglesia de su pueblo para asistir como de costumbre a la misa dominical…

Posteriormente llegaron los líderes comunitarios, religiosos, políticos… Y la reunión duró casi tres horas… Todos los problemas que se le plantearon al Presidente –los que tienen solución– han sido ya o están siendo solucionados.

Y los demás, los que no tienen solución inmediata porque no dependen de la decisión presidencial, están siendo encaminados por la vía institucional para resolverlos también.

Más aún, el presidente Medina se ocupa personalmente de dar seguimiento a cada una de esas visitas y que sus promesas se cumplan en el menor tiempo… Y su determinación tan radical ha motorizado una dinámica muy efectiva en casi todas las instituciones del Estado que dependen del Ejecutivo.

“Los funcionarios tienen que ponerse las pilas…”, me dijo hace unos días el Presidente mientras comentaba el resultado positivo que están teniendo sus visitas sorpresas a las comunidades más apartadas de la República aprovechando el feriado dominical.

“… Porque a mí hay que rendirme cuenta personalmente de cada promesa que hago… Porque cuando prometo una cosa, la cumplo”.

¡Que venga… que venga!
La efectividad de esas visitas –despojado del ropaje presidencial que acompaña tradicionalmente los desplazamientos de los jefes del Estado– ha tenido una repercusión inmediata en la popularidad de Danilo Medina.

Las últimas mediciones colocan al gobierno con una aceptación de un 81 por ciento en escala ascendente en los últimos dos meses cuando fue superada la campaña contra las medidas impositivas que predominaron el ambiente político durante octubre y noviembre del pasado año.

Y cada vez son mayores las demandas de todos los sectores, principalmente los grupos sociales y religiosos de los pueblos del interior, para que el presidente Medina los visite y escuche sus necesidades.

“Iré a todos los lugares del país… Pero sin ninguna programación y sin anticipar mis visitas. Porque la clave es la sorpresa para que no me hagan montaje”.

En cada visita Danilo privilegia las comunidades mínimamente organizadas o que cuenten con asociaciones a través de las cuales se puedan canalizar soluciones colectivas y prácticas a los problemas comunes.

Pero la condición es que en ningún caso su visita sea programada por funcionarios o los lugareños… En ocasiones, todavía el día antes, el Presidente no dice a cuáles lugares irá al día siguiente.

Sin aparataje
Regularmente el Presidente viaja por tierra, cuando su agenda, la distancia y las circunstancias se lo permiten. De ese modo entra en contacto directo con la gente, se detiene en el camino como un ciudadano común, hace “paradas técnicas” y se desplaza con tan sólo dos vehículos, sin franqueadores, sin militares y sin policías en uniformes…

La idea es que la gente lo perciba como un ciudadano más que ostenta transitoriamente la condición de “primero entre sus iguales”.

Cuando las circunstancias le exigen viajar en helicóptero, las instrucciones son precisas para que en los pueblos donde aterriza haya sólo dos vehículos que lo desplacen junto a sus dos o tres acompañantes a algunos puntos escogidos previamente por él para escuchar a la gente que se exprese espontáneamente.

Esos desplazamientos presidenciales están calando favorablemente en las comunidades más necesitadas que por primera vez en 50 años están viendo a su Presidente en cuerpo de camisa…

¡Porque eso ya se había visto… sólo en el gobierno de Bosch!

(Lobarnechea1@hotmail.com)

Ilustrar con fotos de Cúpula del Palacio Nacional, Danilo Medina, Juan Bosch, logo del PLD…..

 

 

 

EL PODER DEL CARISMA DEL LIDER

Zorrilla

Cuando un ser humano descubre sus dones y talentos y los desarrolla, su vida se llena de energía, entusiasmo, pasión y fe. Es por ello que se suele describir al líder carismático como un ser con un alo de energía especial. El líder lleno de propósitos claros, logra que aquellas personas perdidas en su norte, hallen una luz que desean seguir. Esa luz es el líder que muestra una ruta (Visión).

Siempre que escuchamos hablar de los grandes líderes, asociamos su vida y sus actos a muchas características individuales que les hace ser y hacer diferentes.
Una de las características del líder exitoso es su carisma, pero el sentido real de la palabra carisma se ha apartado permanentemente de la verdad que guarda el significado del concepto y su verdadera aplicación.
La palabra carisma viene del griego Krisma y de su análogo Kharis que significa gracia o don; en su sentido etimológico e histórico es el conjunto de dones o talentos otorgados por la divinidad a una persona, que deben ser ejercidos para poder influir positivamente en el cumplimiento de un fin común que permita la evolución personal.
A comienzos del siglo XX, el carisma fue secularizado por el sociólogo alemán Max Weber, quien planteó que algunas figuras excepcionales habían revolucionado la política por la fuerza de su personalidad. El afirmaba que su carisma era un don que los apartaba de los hombres ordinarios.
Se ha malentendido el término carisma, al considerarlo como un halo de personalidad arrolladora de fuerza, belleza y hasta poder.
En realidad el líder carismático es aquel que centrado en las relaciones, ordena y utiliza comprometidamente sus talentos, dones y recursos, en beneficio de otras personas, permitiéndoles crecer y evolucionar.
La obligación carismática de todos los líderes no significa entonces la manipulación, coacción física o moral o condicionamiento para lograr un fin que sólo favorezca a un individuo -generalmente el que está arriba-
Es seguro que los grandes líderes han tenido una capacidad de oratoria capaz de mover mentes y corazones hacia el compromiso, sin embargo, es esta tan solo una cualidad (don) que el individuo ha recibido y que está poniendo al servicio de otros.
El carisma -escribe el antropólogo de Harvard, Charles Lindholm- es un lazo emocional inexplicable y compulsivo. Aun cuando se piensa que el carisma es intrínseco al individuo, sólo puede revelarse en la interacción con los demás. El carisma, afirma Lindholm, es sobre todo una relación o fusión entre el ser interior del líder y el seguidor.
¿Y al final para que sirve el carisma?
Cuando un ser humano descubre sus dones y talentos y los desarrolla, su vida se llena de energía, entusiasmo, pasión y fe. Es por ello que se suele describir al líder carismático como un ser con un alo de energía especial. El líder lleno de propósitos claros, logra que aquellas personas perdidas en su norte, hallen una luz que desean seguir. Esa luz es el líder que muestra una ruta (Visión).
Ese magnetismo personal que el líder posee, se manifiesta de diferentes maneras y en diversos individuos, pero se revela especialmente en los momentos en que otros son incapaces de actuar. El líder carismático se llena de energía y es quien actúa primero. El carisma o magnetismo personal no es algo que aparezca de la noche a la mañana o que no tenga nada que ver con el carácter, la posición o la experiencia. Si el líder espera realmente ser bueno, no es suficiente con poseer dones o habilidades especiales, si no los sabe usar. El conocimiento es fundamental para que el líder demuestre su capacidad de apoyar y despertar la credibilidad.
El líder no es sólo una persona que puede atraer e influir en otros; es aquel capaz de demostrar cómo se hacen las cosas. Esto llena de inmensa confianza a sus seguidores y de fuerza inspiradora al líder.
El carisma entonces está asociado enteramente con lo que llamamos el poder personal. Este es el estilo de poder que el líder real ejerce, mientras que el típico jefe aplica su poder por posición o poder asignado.
El líder carismático (desarrollando sus dones a favor de los demás) cuando mezcla su poder personal con su poder asignado o por posición, logra ejercer una poderosa influencia en los demás, llevándoles a los más fértiles terrenos del compromiso.William Ramos Pardo