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¿Fascismo en EEUU?: El caso del “Tea Party”

Vicenç Navarro

Sistema Digital
Existe una percepción generalizada en los mayores medios de información españoles de que el Tea Party en EEUU es un movimiento social de sensibilidad libertaria que surgió en respuesta a lo que se percibía por amplios sectores de la población estadounidense como un aumento del intervencionismo del Estado federal en EEUU bajo la Presidencia de Barack Obama. El corresponsal Antonio Caño de El País en EEUU ha sido un promotor de esta visión, que es también la promovida por dicho movimiento y por los medios conservadores y ultraliberales que simpatizan con él.
La realidad, sin embargo, es bien distinta. Tanto sus orígenes como su práctica actual señalan otro tipo de movimiento, que tiene por objetivo defender los intereses económicos y financieros de grupos empresariales concretos (que incluyen desde empresas tabacaleras a compañías de seguros, banca y empresas petrolíferas). Es un movimiento cuya base social es clase media de renta alta y sectores de las clases pudientes que creen que sus impuestos van a sostener a las minorías pobres del país. Está extraordinariamente bien financiado, con gran riqueza de medios procedentes de grupos financieros y económicos que gozan de grandes recursos políticos y mediáticos. Su poder político deriva de que están controlando el sistema electoral a través de la redefinición de los distritos electorales que son diseñados por las cámaras legislativas de los Estados controladas por el Partido Republicano, favoreciendo la elección de políticos ultraliberales, de nula sensibilidad democrática.
Sus miembros tienen características comunes con el nacional catolicismo español. Se consideran parte de una patria escogida por Dios, un nacionalismo extremo que tiene también la misión de salvar a EEUU de ”ideologías antiamericanas”, liberándolo del gobierno federal controlado ahora por un anti-Cristo. El 62% de los miembros del Tea Party (según Public Policy Polling ) cree que el Presidente Obama quiere instaurar el socialismo en EEUU; el 42% creen que el Presidente Obama es musulmán y quiere imponer la ley musulmana en el sistema judicial americano; el 21% creen que el gobierno federal está matando a gente para estimular el miedo a las armas (sí, ha leído bien la frase) y un largo etcétera de obvias falsedades, trasmitidas por un enorme sistema de adoctrinamiento, semejante a tener 20 Losantos –en prime time – a lo largo del territorio estadounidense: Rush Limbaugh, Glenn Beck, Michael Savage y la Fox News. La cantidad de dinero que estos aparatos tienen a su disposición es enorme. Es el movimiento de la ultraderecha más cercana al fascismo europeo, aún cuando tiene características propias que le distinguen.
Su poder deriva de su control de grandes recursos (financiados por esos grupos empresariales) y de gran número de cámaras legislativas de los Estados que son, como indiqué anteriormente, las que definen los distritos electorales de las elecciones federales. Ello explica que, aun cuando el Partido Demócrata ganó las últimas elecciones al Congreso (más de un millón y medio más de votos que los republicanos), hoy el Congreso esté en manos del Partido Republicano, controlado por el Tea Party.

Su eficacia se debe también a su profundo sentido de militancia y a su activa participación en el proceso electoral. Puesto que la abstención es enorme en las elecciones al Congreso (una de las instituciones más desprestigiadas en EEUU), un grupo muy minoritario, como el Tea Party, puede ganar las elecciones fácilmente. En las elecciones al Congreso solo el 30% del electorado vota (en las elecciones presidenciales, que coinciden con las del Congreso, lo hizo el 52%), con lo cual, un grupo muy movilizado puede acabar (con un 16% del voto) controlando las ramas legislativas del Estado y del Congreso. Su motivación es muy acentuada, pues tienen un fanatismo religioso que sostiene su convencimiento de que están luchando contra el anti Cristo, siendo altamente manipulables por los grupos económicos que los financian. Su fanatismo es complementarlo por una enorme ignorancia, pues creen, por ejemplo, que la parálisis del gobierno federal y su inviabilidad de pagar la deuda mejorarán la economía estadounidense. De ahí que su control del Congreso, vía el Partido Republicano, representa una amenaza para el sistema económico de EEUU, incluso para el sistema económico mundial. La situación referente a la deuda pública es un ejemplo de ello, pues están intentando chantajear al Presidente Obama a fin de acabar con las reformas sanitarias de la Administración demócrata y las pensiones públicas de aquel país. Su discurso es semejante al utilizado por los establishments europeos y españoles que, bajo la excusa de disminuir el déficit público, está eliminando el Estado del Bienestar, imponiendo políticas que están beneficiando al mundo empresarial y a las clases pudientes.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Vo Nguyen Giap: Obituario para un general

Ha fallecido el general vietnamita Vo Nguyen Giap. A través de lo que antes se conocía como el Tercer Mundo así como entre las personas con conciencia revolucionaria en los centros del imperialismo, se le rinde homenaje a una de las figuras más importantes de las luchas de los pueblos oprimidos por la liberación nacional y el socialismo.

El General Giap, hábil dirigente político y brillante estratega militar que llegó a la prominencia al derrotar a las fuerzas francesas en la épica batalla de Dien Bien Phu durante la primavera de 1954, fue guía e inspiración para un sinnúmero de revolucionarios en el mundo entero. Su vocación revolucionaria comenzó durante sus años estudiantiles y lo llevó primero al periodismo y el magisterio. A principios de los años 30 se unió al Partido Comunista de Vietnam, el cual fue brutalmente reprimido por el régimen colonial francés. Como muchos de sus camaradas, fue encarcelado y obligado a exiliarse. Fue durante un período de exilio en la China que estrechó lazos con Ho Chi Minh y el grupo de revolucionarios con el que fundaría La Liga para la Independencia de Vietnam, mejor conocida como el Viet Minh. Al regresar a Vietnam a mediados de los años 40 participó en la organización de la resistencia que puso fin a la ocupación japonesa y con la proclamación de la Republica Democrática de Vietnam en 1945 asumió el cargo de comandante en jefe del ejército popular. Su carrera militar lo llevaría a la victoria sobre las fuerzas francesas y estadounidenses en sucesivas guerras prolongadas que ejemplificarían una cabal comprensión dialéctica de las principales categorías estratégicas de la ciencia militar.

No es de sorprenderse que en la prensa imperialista se intente empañar su legado con reclamos de un supuesto desprecio por la vida humana. El New York Times y otros órganos del imperialismo, que han publicado obituarios, hacen repetidas alusiones al gran número de pérdidas sufridos por la tropa vietnamita bajo su mando para desviar la atención de los verdaderos crímenes perpetrados por las máquinas de guerra de Francia y EE.UU., responsables de la masacre de cientos de miles de campesinos indefensos con sus indiscriminadas campañas de bombardeo con napalm y agente naranja. Este tipo de hipocresía es común entre los portavoces del imperialismo quienes intentan hoy restar importancia a su genio militar mientras exculpan a los verdaderos autores de tanta destrucción y muerte, las empresas occidentales que conforman el complejo industrial militar – incluyendo los fabricantes de armas biológicas y químicas como Monsanto y Dow – y sus representantes políticos quienes continúan difundiendo su fuerza destructiva a través del mundo hasta el día de hoy.

Entre los estudiantes serios de la historia, especialmente aquellos con una orientación revolucionaria, es común apreciar la contraposición del factor estratégico tiempo a la superioridad de fuego que tienen los ejércitos imperialistas, una estrategia empleada por el general Giap. Es importante recordar, sin embargo, que Giap siempre destacó la primacía de la condición política para estas concepciones estratégicas: la educación política e ideológica del pueblo, organizado como un ejército popular. Al final, fue la indomable voluntad de lucha del pueblo vietnamita, una voluntad paciente y consistentemente cultivada por dedicados cuadros políticos, lo que derrotó a los armamentos modernos de los imperialistas en el campo de batalla e intensificó las contradicciones internas de una sociedad a medio mundo de distancia.

Para nuestra generación, el legado perdurable de una figura como Giap estriba más en su aporte a la madurez política del pueblo vietnamita que en sus méritos militares, no obstante sus impresionantes logros en este campo. El reto más grande de nuestros tiempos es el desarrollo de conciencia política entre los explotados y oprimidos, junto a la disposición de lucha para liberarse de los grilletes de la opresión. Vivimos en una época en la que, tanto en los centros del capitalismo como en la periferia, las clases dominantes mantienen su dominio a través de la perversión sistemática de la conciencia. Esto constituye el arma más poderosa para mantener a las masas inmóviles, y representa a la vez el mayor obstáculo a superar. En la figura del general Giap, encontramos un ejemplo digno de emulación que sirve para inspirarnos a continuar la lucha contra la opresión y la explotación.

¡Viva el General Giap!

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Lecciones de civismo y patriotismo

English: Colonel William C. Greene addressing ...
English: Colonel William C. Greene addressing crowd of Mexican workers during miners’ strike, 1906, Cananea, Mexico. Enlargement of part of original photo. (Photo credit: Wikipedia)
Es cierto y hasta innegable que en algunos sectores de la sociedad mexicana imperan el conformismo, la apatía y hasta la complacencia con el estado actual del país. Pero es igualmente cierto e innegable que en otros sectores es elevada la conciencia de clase, la rebeldía, el repudio al autoritarismo y el rechazo a un gobierno que desde hace 30 años dejó de velar por el interés de sus gobernados.

Entre esos sectores sociales con elevada conciencia de clase, con valentía, con espíritu de lucha y con amplias y sólidas motivaciones justicieras destacan los maestros mexicanos, en especial los de jardín de niños, los de primaria y los de secundaria, es decir, la inmensa mayoría de los mentores del país.

Son sin duda alguna los legítimos herederos de los huelguistas de Cananea y de Río Blanco, movimientos obreros precursores del estallido revolucionario de 1910. Y son igualmente legítimos herederos de las heroicas huelgas de ferrocarrileros, maestros, estudiantes y médicos de 1958-1965. Y lo son también de los no menos heroicos y nobles movimientos estudiantiles de 1968 y de los que en años posteriores se opusieron con éxito a la privatización de la educación superior que pretendieron los nefastos rectores y dóciles sirvientes de la oligarquía, Jorge Carpizo y José Barnés de Castro.

Y no sólo son herederos de aquellas nobleza y gallardía, de aquella elevada conciencia de clase, de aquella valentía, de aquel heroísmo; también lo son de los insultos, de las injurias, de las descalificaciones que provienen del poder político y económico. Y de los macanazos, los gases lacrimógenos y las balas, a veces de goma y a veces de plomo, de policías y soldados.

Hoy, como en aquellos años de inicua represión, el poder no escucha la voz dolida e indignada de los mejores hijos de la nación. Y además los apalea, los persigue, los difama, los calumnia, los encarcela. Y ante tanta cerrazón, sordera y maldad del poder, es necesario preguntarse qué induce a “nuestros” gobernantes a proceder de modo tan irracional.

¿Por qué se empecinan en llevar adelante una reforma educativa que de educativa sólo tiene el nombre y que es repudiada precisamente por los maestros que serían los encargados de ponerla en práctica?

¿Cuál es el propósito? ¿Privatizar la educación como privatizaron la telefonía, la siderurgia, la aviación, los puertos, los ferrocarriles, los bancos? Obviamente. El mercado educativo es grande, creciente y muy rentable. Millones de estudiantes que paguen colegiatura es el sueño dorado de los mercachifles disfrazados de empresarios educativos que ya lucran, aunque quieren más, con una bonita mercancía llamada proceso enseñanza-aprendizaje, de muy baja calidad pero de muy alto precio.

Contra ese avieso e hipócrita propósito se han alzado los maestros mexicanos. Y están dando lecciones de civismo y de patriotismo. Están enseñando, en la práctica, que los derechos no se mendigan y que debe lucharse por ellos. Y estas lecciones no son sólo para los 50 niños o jóvenes de cada grupo escolar. Son lecciones de dignidad, ética, congruencia y valor para toda la nación. Y para otras naciones, alrededor del mundo, que siguen de cerca y con simpatía la nueva insurrección cívica de un importante y lúcido sector del moderno proletariado mexicano.

Es probable, como ha ocurrido tantas y tantas veces a lo largo de la historia de las luchas sociales, que el poder político y el poder económico logren mediante el uso de la fuerza bruta vencer a la razón y a la cultura. Pero sería, como en 1958, en 1965, en 1968 y en 1987, una victoria pírrica, un fracaso mal disfrazado de triunfo. Y el anuncio de más y mayores conflictos sociales. Hasta que el Estado renuncie a su propósito privatizador de la educación, pues la educación pública es una conquista irreductible del pueblo mexicano.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

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Brasil: lecciones para la izquierda y…

Ángel Guerra Cabrera

Rebelión

La presidenta Dilma Rouseff mostró la madera de que está hecha con la firme voluntad rectificadora expresada ante las grandes protestas de las últimas semanas. Dialogó con el Movimiento Pase Libre, lo que ningún gobernante ha hecho con sus indignados, llámese PiñeraObama, Zapatero o Rajoy. Mandó la pelota al lado del parlamento al proponer iniciativas en respuesta a varias de las demandas de las insubordinadas calles a las que los legisladores tendrán que responde por su aprobación. Con esa audaz jugada podría muy bien recuperar la iniciativa política.Es muy importante la propuesta de reforma política, que regularía y reduciría sustancialmente los exorbitantes gastos de campaña de los candidatos, financiados por empresarios a cambio de favores inconfesables. Igual que las medidas para mejorar la educación, la salud y el trasporte público busca dar respuesta a las protestas.
La ex guerrillera forma parte de una hornada de líderes latinoamericanos de raíz popular que contrasta con la grisura, pusilanimidad y sometimiento incondicional al capital financiero de una mayoría de sus pares en el mundo actual.
Aunque las protestas evidencian errores de conducción de los gobiernos de Lula y Dilma, en la explosividad social subyacen profundas, complejas y multifacéticas causas, no todas imputables a la gestión de los últimos once años. Paradójicamente, una parte importante de quienes protestan fue sacada de la marginalidad precisamente por las políticas incluyentes de ese periodo. No es la primera vez que ocurre en la historia de las rebeliones sociales pero es un dato importante para el debate.
Brasil es un espejo en el que deben mirarse otros países latinoamericanos. En el análisis de las causas del reciente estallido realizado por el líder del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra Joao Pedro Stédile(La Jornada, 25 de julio), destaca una crisis urbana provocada por el capitalismo financiero con una enorme especulación inmobiliaria, venta incontrolada de automóviles, caos vehicular y una década sin invertir en el trasporte público. Añadiría que un ingrediente básico de esa crisis es la aplicación de las llamadas políticas de modernización agrícola, expulsoras de millones a las ciudades y, en el caso de México, también a Estados Unidos.
Otra necesidad urgente de Brasil es una profunda reforma agraria. La brutal represión de las policías estaduales controladas por gobernadores de oposición ha añadido mucha indignación pero nadie la para.
Para los gobiernos anti Consenso de Washington y para las formaciones populares que aspiran a gobernar queda claro el imperativo de impulsar extensamente el transporte público gratuito o a muy bajo costo. Buscando de una vez los sistemas menos contaminantes y desestimulando todo lo posible el uso del ecológica y culturalmente dañino automóvil.
Después de la rebelión brasileña nadie debería tener dudas sobre el deber de los estados de garantizar gratuitamente la educación y la salud integrales como derechos humanos primordiales, universales e inalienables. Cuba demuestra hace muchos años la enorme cohesión social y política y la cultura solidaria que genera el asegurar esos derechos.
Pero la solución de graves y grandes problemas sociales no sólo deriva apoyo y consenso social. También diversidad sociológica y nuevas culturas, apetencias y aspiraciones. Nuevas contradicciones sociales y políticas en fin. Por eso para los gobiernos de orientación popular cada meta es un nuevo punto de partida.
Cuando crece el empleo y el poder adquisitivo de la población es indispensable estimular una gran elevación del nivel cultural y del espíritu asociativo pues solo así es posible dotar al individuo de las herramientas para cribar el barraje mediático consumista e individualista.
Las protestas han demostrado el hartazgo de la gente con los partidos políticos, incluyendo al PT. Por eso Dilma hizo tabla rasa al convocar al debate público y al plebiscito, propiciando a la protesta callejera una solución institucional a sus demandas. En las protestas no han intervenido hasta ahora la clase obrera y otros sectores de trabajadores, los sin tierra, los indígenas y los quilombolas, integrantes fundamentales del pueblo brasileño.
Es indispensable que ellos participen del debate ya, única forma de evitar el riesgo de una deriva antipopular del movimiento. Justo lo que buscan Washington, la derecha y la corrupta mafia mediática, locos por hacerse del gobierno en 2014.
Twitter: aguerraguerra

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El final de la revolución pasiva en Brasil

Enfrentamientos. Un policía lanza al parecer una bomba lacrimógena a un grupo de manifestantes en la ciudad de Salvador, cerca del estadio de fútbol de esa ciudad brasileña.

Se trata del mayor movimiento de protestas en Brasil desde 1992, cuando el pueblo salió a las calles a pedir la destitución del presidente Fernando Collor bajo denuncias de corrupción

Las protestas de los últimos días son entonces algo que inevitablemente estaba por surgir en las fisuras o en el agotamiento del proceso de revolución pasiva. Las fisuras son los desfases que generan las desigualdades que siguen marcando la sociedad brasileña, las brechas que separan las clases sociales en un contexto de modernización capitalista en el cual aumenta el tamaño del pastel, se reparten rebanadas crecientes pero proporcionalmente se acumulan riquezas y se generan poderes políticos y sociales que se adueñan de los circuitos productivos, de las instituciones públicas y de los aparatos ideológicos. La paradoja de los gobiernos del Partido de los Trabajadores es que generaron procesos de oligarquización en lugar de democratizar la riqueza y de abrir espacios de participación, espacios que en el pasado habían servido para que este partido surgiera y llegara a ganar elecciones. El agotamiento tiene que ver con un desgaste fisiológico después de diez años de gobierno pero sobre todo con la pérdida de impulsos progresistas y el aumento significativos de rasgos conservadores en la coalición social y política encabezada por Lula y que sostiene el gobierno de Dilma.

La experiencia brasileña de los últimos diez años de gobiernos progresistas (dos de Lula y el actual de Dilma) ha sido caracterizada por lo que Gramsci llamaba revolución pasiva: un proceso de modernización impulsado desde arriba que recoge sólo parcialmente las demandas de los de abajo y con ello logra garantizar su pasividad, su silencio más que su complicidad.
 
 
A partir de esta fórmula aparentemente contradictoria podemos entender cómo se edificó en Brasil un equilibrio precario pero sorprendentemente eficaz y duradero que además, siempre siguiendo las intuiciones de Gramsci, se apoyó en un cesarismo progresivo (la presencia de una figura carismática que catalizó y canalizó las tensiones y encarnó el paternalismo asistencialista) y el transformismo(el desplazamiento de grupos dirigentes progresistas del movimiento popular hacia posiciones conservadoras en puestos en las instituciones estatales).
 
Entonces lo que sorprende de la historia reciente de este país no es la irrupción repentina de la protesta sino su ausencia en los años anteriores. De hecho, detrás de los grandes elogios que recibían los gobernantes brasileños por el alto crecimiento económico, el carácter incluyente de las políticas sociales y el surgimiento de una impresionante clase media consumidora en Brasil; estaba la envidia y la admiración por un modelo de gobernabilidad, de control social y político basado en el asistencialismo y la mediación de un partido –el PT- y un sindicato –la CUT- con arraigo de masa, que garantizaban costos mínimos en términos de represión y de criminalización de la protesta. Los frentes de resistencia a la construcción de la hegemonía lulista existieron y existen tanto desde la derecha como desde la izquierda pero fueron contenidos y quedaron relativamente marginados, incluido el MST que mantuvo una prudente actitud de repliegue y con la excepción de algunos conflictos importantes pero aislados (como las huelgas universitarias y las luchas indígenas en defensa del territorio).
 
Las protestas de los últimos días son entonces algo que inevitablemente estaba por surgir en las fisuras o en el agotamiento del proceso de revolución pasiva. Las fisuras son los desfases que generan las desigualdades que siguen marcando la sociedad brasileña, las brechas que separan las clases sociales en un contexto de modernización capitalista en el cual aumenta el tamaño del pastel, se reparten rebanadas crecientes pero proporcionalmente se acumulan riquezas y se generan poderes políticos y sociales que se adueñan de los circuitos productivos, de las instituciones públicas y de los aparatos ideológicos. La paradoja de los gobiernos del Partido de los Trabajadores es que generaron procesos de oligarquización en lugar de democratizar la riqueza y de abrir espacios de participación, espacios que en el pasado habían servido para que este partido surgiera y llegara a ganar elecciones. El agotamiento tiene que ver con un desgaste fisiológico después de diez años de gobierno pero sobre todo con la pérdida de impulsos progresistas y el aumento significativos de rasgos conservadores en la coalición social y política encabezada por Lula y que sostiene el gobierno de Dilma.
 
No sorprende tampoco que la protesta tome formas difusas y sea protagonizada fundamentalmente por jóvenes etiquetados como de clase media. La conformación de las clases populares en el Brasil actual incluye a este sector juvenil que emerge, en medio de la relativa movilidad social de la última década, de las condiciones de pobreza hacia niveles de consumo y de educación mayores pero sin desprender de su colocación en el campo de las clases trabajadores –manuales y no manuales- de las cuales estos jóvenes son hijos y hacia las cuales tienden inevitablemente por las modalidades del crecimiento dependiente brasileño. Las formas difusas corresponden tanto al rechazo hacia partidos y sindicatos como a la construcción incipiente de nuevas culturas políticas, en particular aquella de los llamados indignados que reúne una serie de identidades, reivindicaciones y formas de luchas diversas que no acaban de articularse pero siguen manifestándose a lo largo del mundo de manera dispersa, pero recurrente y contundente.
 
Con estas manifestaciones inicia el fin de la revolución pasiva brasileña. La movilización levanta el velo y muestra la realidad contradictoria y las miserias ocultas detrás del mito del milagro brasileño, que ya había funcionado décadas atrás y que volvió a aparecer en los últimos años. Por otra parte la pasividad sobre la cual se erigía la hegemonía lulista se disuelve en las calles. Podrán regresar a sus casas, podrá volver la calma en las calles y los sondeos a mostrar el consenso en torno al modelo petista pero la visibilidad que se alcanza una vez disipados los gases lacrimógenos es siempre muy reveladora y permanece grabada en la memoria de una generación.massimomodonesi.com 
 
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Los descuidos del chavismo

English: Hugo Chávez in Porto Alegre, Brazil. ...

Al ver la imparable campaña política y mediática contra Nicolás Maduro, que se libra de norte a sur, no dejo de recordar los primeros tiempos de Hugo Chávez -fines de los 90- cuando pocos daban un real por su talante político proyectivo. Una vez desaparecido surgió una frase que quiso delinear, a modo de sentencia, la idea de que él era irreemplazable: Maduro no es Chávez. Sugestiva reflexión que resume lo que el antagonista anhela al excluir la dialéctica de los procesos sociales y políticos.

Por supuesto, las comparaciones son odiosas, pero sirven para graficar hechos. Ciertamente Maduro no es Chávez, y, muchos dijimos, en su momento, que lo peor que le podría ocurrir al actual presidente venezolano es querer imitar a rajatabla el estilo de Chávez. Pero de ahí a creer que su formación y origen social eran -o son- obstáculos para gobernar es una bobería.

Es innegable que los resultados de las elecciones de abril dejaron un mal sabor. (Sin contar todos los extraños ataques informáticos que sufrió el Consejo Electoral venezolano el mismo día de los comicios.) Quizás por eso los errores de campaña del chavismo lucían crasos a la hora de evaluar su real penetración política. No obstante, ese evento mostró cómo la oposición expresa el enfermizo amor que tiene por aquello que dizque alimenta el chavismo: el odio de clase. ¿Dónde hay más odio de clase: en la burla al chofer que quiso ser y hoy es presidente, o en la confirmación de que Chávez fue el hombre que por fisionomía o “silueta racial” encarnaba al venezolano promedio?

Pero como la vergüenza del otro -en la estética elitista- no parece ser ya la opción para “concienciar” contra el chavismo, hoy se apuesta a la deslegitimación. Primero fabrican una matriz informativa que echó dudas sobre los votos y, luego, menosprecian la constitución y viabilidad del gobierno. El propósito de Henrique Capriles no es que le “devuelvan” la presidencia que perdió por un hipotético fraude, sino propagar la idea de que “algo huele mal en Dinamarca”. De ahí que en su visita a Colombia, por ejemplo, no intentó siquiera revivir la demanda de una auditoría a los comicios de abril; más bien insinuó que Maduro no debe dormir tranquilo porque su búnker político mantiene despierto al monstruo de la inestabilidad. Y es que Capriles no está solo; tiene a varios congresistas opositores visitando países vecinos y a unos cuantos mercaderes venezolanos protestando en inglés y en Miami

Además, la cruzada mediática que reporta la “escasez” de artículos básicos solo presenta a unos malísimos administradores de la crisis; pero nada dice de los sabotajes externos a la economía venezolana ni del acaparamiento y la especulación por parte del sector privado interno, que no acepta los controles de precios y que prefiere no producir y/o facilitar el contrabando.

Hoy es imperativo que Nicolás Maduro reconsidere el sustrato de su estilo y los métodos aplicados en la comunicación política de su gobierno. Este es otro momento del proceso bolivariano que implica renovación y reajuste. No asumirlo de esta manera supondría que el chavismo se confía demasiado y que los adversarios tienen ocasión de aprovechar su descuido.

 

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Violencia machista

 

Por hablar o callarse, por denunciarlo o exculparlo, por soñar o resignarse, nunca ha de faltar hasta que lo impidamos, el insulto, la amenaza, el golpe de un macho despechado y violento.

Por salir o quedarse, por obediente o insumisa, por fuerte o vulnerable, nunca ha de faltar mientras lo consintamos, la discriminación, la violación, la violencia machista.

Por no hacerse preguntas, por develar respuestas, por amasar memorias, por acunar amnesias, es por ser mujer que se la margina, que se la excluye y que se la asesina.

El autor del crimen, de conocidas señas, es una funesta ideología que, unos más y otras menos, aún sigue siendo parte de nuestra convivencia, aún seguimos cargando.

Y todo ello ocurre con la indolencia de una justicia que, frecuentemente, descarga de culpa al Memoria, historia y olvidoacusado so pretexto de que ha sido provocado o en el entendido de que las consecuencias hasta se lo merecían; con la complicidad de unos medios de comunicación que siguen amparando en crónicas y titulares los llamados delitos pasionales, y que logran en infames querellas domésticas sus mayores éxitos de audiencia; con la indolencia de una Iglesia que no tiene más sensata propuesta, entre unos cuantos infalibles desvaríos, que rezar y arrepentirse y volver a arrepentirse; con el beneplácito de un Estado que siempre se las ingenia para encontrar alguna nueva prioridad, algún asunto urgente que no admita demoras en el que disponer políticas y recursos; y con la indiferencia de buena parte de una sociedad que sigue sin entender qué pasa o, peor aún, sin demandar respuestas.

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Una rosa roja para Rosa Luxemburgo

“Sin la participación de las mujeres no se puede hacer la revolución”

 

English: Rosa Luxemburg, socialist revolutiona...
English: Rosa Luxemburg, socialist revolutionary leader. Español: Rosa Luxemburgo, dirigente socialista revolucionaria. (Photo credit: Wikipedia)

 

Si algo grafica fielmente la ferocidad del capitalismo y de la derecha en general, fue ese culatazo salvaje con el que un soldado al servicio de la socialdemocracia alemana le destrozó la cabeza a esa inmensa, noble y amorosa mujer, la gran teórica y activista de la revolución mundial Rosa Luxemburgo. Su cuerpo fue arrojado a un río de donde se rescató cinco meses después. Esto, en plena efervescencia de la revolución alemana de noviembre de 1918 que ella había impulsado a través de su liga Espartaco y había depuesto al káiser. La acompañaron en el martirio el amor de su vida y camarada León Jogiches y su gran compañero de lucha Carlos Liebknecht. Esto ocurrió el 15 de enero de 1919 cuando Rosa contaba apenas 48 años, y el importante aniversario me parece, se nos pasó desapercibido a los militantes de la libertad y el socialismo.

Rosa Luxemburgo es a nivel mundial, el gran norte hacia donde deben mirar las mujeres revolucionarias. Militancia, abnegación, estudio y producción teórica –además de cárcel-, fueron desde su más temprana juventud la causa y oficio de esta infatigable mujer, quien enseñó y pregonó a las mujeres y a los hombres del mundo que el enemigo es el capitalismo, y que la revolución se hace con organización y movilización, pero también con análisis e ideología por parte de los obreros. ¡Ah! Y que ha de ser internacional, porque tal es la naturaleza del proletariado, como es la del capitalismo. Y lanzó una recia frase provocadora: “La revolución es magnífica…..Todo lo demás es un disparate”

Gran polemista, no se diga con sus ex socios de la social democracia alemana y polaca sino con sus propios compañeros revolucionarios y aún con Lenin y Trosky, Rosa tuvo el genio visionario de apenas despuntando el régimen nacido de la gran revolución de octubre, ya en 1918 escribía – y desde la cárcel-, páginas críticas del manejo político que se estaba haciendo del nuevo poder. Demasiado prematuras en verdad esas críticas, ella misma al parecer no se decidió a publicarlas. Sin embargo, sorprende que una vez caído el campo socialista y la Unión Soviética sesenta años después, los analistas del insólito suceso apuntan como responsables a aquellos vicios y falencias que ya Rosa desde prisión temía en el naciente régimen: el peligro de que la burocracia autoritaria cooptara a la democracia.

Rosa aunque en su temprana vida política porfió bastante en su relación y asociación con los socialdemócratas para combatir el régimen imperialista alemán, pronto desdeñó las ilusiones de sus socios de reformar el capitalismo hasta hacerlo bueno, vio que esto era una entelequia, y que lo que era malo no se tornaría bueno y menos por voluntad propia. Entonces, su actividad política y teórica la dedicó con gran empeño en denunciar la farsa del oportunismo y el reformismo en sus numerosas vertientes. Y acuñó su legendaria consigna: Socialismo o barbarie. Cruel, pero sapiente, la maestra Historia quiso que su muerte fuera la más firme validación de su proclama.

El espíritu atrevido, el corazón ardiente y la firme voluntad de la “pequeña” Rosa eran el motor de la rebelión” así la describe su gran amiga, la revolucionaria y feminista Clara Zetkin, en los días en que parecía que los obreros habían dado al traste definitivo con el régimen monárquico alemán. Y es que Rosa tuvo la osadía de impugnar todas las relaciones de poder, sometiéndolas a la critica de si estaban basadas en la democracia y la libertad, y por esa vía en el bienestar del sujeto más débil de esa relación. Consecuente y coherente, se opuso también a la Primera Guerra Mundial que concitaba la pasión nacionalista del pueblo alemán, y criticó duramente a los parlamentarios socialistas de la II Internacional que aprobaban créditos para sostenerla.

Rosa Luxemburgo, polaca del mundo que pasa por alemana y bien pudiera ser boliviana o argentina, estaría hoy celebrando pero más que todo trabajando en construcción teórica, organización y formación de los equipos de cuadros políticos y de nuevos sujetos colectivos de la revolución que insurge en América Latina. Realidad que ha creado un panorama impensable hace apenas veinticinco años. Y con su Liga Espartaco estaría en primera fila en las tomas de predios de Los Sin Tierra en el Brasil, dirigiendo alguna Misión en Barquisimeto, sustentando las nacionalizaciones de Evo en Bolivia, demostrando por milésima vez la justeza del régimen cubano, animando a Pepe Mojica, y demoliendo las falacias ínsitas en el discurso neoliberal que cubre de miseria ya no sólo estas tierras, sino que igual amenaza al llamado primer mundo.

Gracias querida Rosa por el testimonio que nos diste y el camino que trazaste. Sin alcanzar tu talla ni aún tu ideología, ya hemos tenido y tenemos mujeres dirigentes y gobernantes –Guatemala, Colombia, Brasil, Chile, Argentina– que de alguna manera han sido inspiradas en esa hermosa senda que fue tu vida. Por eso, nos cuenta tu biógrafo Néstor Kohan, que en el puente donde los asesinos arrojaron tu cuerpo, siguen apareciendo periódicamente rosas rojas.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Pablo Neruda Poeta de Amor y de Combate

 

Pablo Neruda during a Library of Congress reco...
Pablo Neruda during a Library of Congress recording session, 20 June 1966 (Photo credit: Wikipedia)

Después del inmortal Rin Rin Renacuajo de Pombo que marcó nuestra infancia, siento que todos nacimos a la poesía cuando la melancolía, ilusiones y tristezas de la adolescencia fueron interpretados en un solo verso que son tres:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,

Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

Y ahí nos quedamos. Ya éramos poetas; o al menos así nos lo creíamos. Averiguamos luego el nombre, y el señor se llamaba Pablo Neruda. Luego supimos que era chileno, y mucho más tarde, que en realidad no se llamaba así, sino como cualquier vecino, como nuestro héroe el señor de la tienda de la esquina que tenía su negocio de alquiler de cuentos: Neftalí Reyes.

Lo cierto es que Neftalí hizo el milagro. Porque nos tocó seguir leyendo, continuar el descubrimiento de ese algo tan maravilloso, tan inefable, que sin saber cómo ni por qué, nos arrobaba, nos interpretaba, nos hacía sentirnos parte de algo extraordinario. Y no sólo en los territorios del amor, de esos primeros amores tan bellos como doloridos. Porque más tarde nos encontramos que esos astros azules tiritando a lo lejos permitían también todo el dolor, toda la maldad y la concupiscencia asechando en el alma humana. Que la poesía igualmente gritaba, denunciaba, espetaba, y sin dejar de serlo, enrostraba al mundo la perfidia que lo afea.

Y de ahí, descubrir sorprendida que en ese amplio marco cabía todo: la cebolla, el sudor del minero, la España asesinada, las alturas de Machu Picchu, nuestros héroes y nuestros bandidos, los pájaros y los platos exquisitos, la sangre sobre la nieve en la estepa rusa y el goce incomparable de las sábanas abrigadas por otro cuerpo.

Porque Neruda fue poeta cósmico, vital y universal. Hay muchos Nerudas que no gustan. Pero aún así, a ese mismo lector muchos Nerudas le gustan. Porque su militancia fue primeramente con la vida y el mundo todo, de forma que era comprensible que a todos no llegara de la misma manera. Pero esto es más virtud que defecto. Y aún su obra que no destaca, es manifestación del fuego que lo quemaba y lo impulsaba a producirla como un acto de afirmación política y humanista, así de pronto la proclama sacrificara la poesía. Cosa inevitable además en una obra tan vasta y que cubrió todos los tópicos posibles.

Neruda ha acompañado varias generaciones que nacen y crecen en la poesía con él. Con el mérito especial de que él es una cátedra de la poesía sí al servicio de luceros y magnolias, pero también, férreamente, de la lucha del hombre contra el fascismo, el militarismo, el capitalismo despojado del ápice de alma que tiene. Contra el despotismo que es el poder cuando no está al servicio de los más. Por eso Neruda, hedonista y bon vivant, se salva con exceso en poesía y humanidad. ¿La prueba? Murió de pena y desengaño cuando apenas abiertos los portalones que conducirían a obreros, indígenas, mujeres y campesinos a los recintos de la justicia que se les debía, la bestia militar los cerró bruscamente asesinando de paso a su Camarada autor de esa gesta.

Fecha entonces la de esa muerte, señera para el Movimiento Poético Mundial que la conmemora reivindicando una obra tan humana y comprometida, que en el Nuevo Canto de Amor a Stalingrado, no tiene reparos en clamar:

Guárdame un trozo de violenta espuma,

Guárdame un rifle, guárdame un arado,

Y que lo pongan en mi sepultura

……………..

Para que sepan, si hay alguna duda,

Que he muerto amándote y que me has amado..

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Pablo Neruda (1904–1973)
Pablo Neruda (1904–1973) (Photo credit: Wikipedia)

Che: ¡hasta siempre comandante!

8 de Octubre conmemoración de la caída del Che
che guevara
che guevara (Photo credit: BvdL)
Nombre que ennobleció una letra, la más ruda de la lengua castellana, con la que alguien diría, no podría hacerse un poema. Y es que tiene algo macizo en su fonética que como que no la deja ir bien con lirismos y sutilezas. Sin embargo,…”Si el poeta eres tu… qué puedo yo cantarte comandante” lo advirtió Silvio. Y el hombre era eso y más cuando enseñó lo que nadie antes había hecho expreso, que la revolución era ante todo amor, un acto de amor.

Y poeta y todo, fue tanta la fortaleza de ese hombre –el más perfecto del siglo XX dijo J.P. Sartre– que no hay que recabar sobre el acero que templó esa alma y el diamante que acorazó su cuerpo en algún sentido débil, al punto de aterrorizar al verdugo: “Parece que está rezado, no le entran las balas”. Pero que nadie se llame a engaño porque esa rudeza, la misma de la ch que te nomina, era ante todo y por sobre todo –no tuviste reparo en reclamarlo- expresión acabada de la más noble fragilidad humana: la de sentir la suerte del otro hasta hacerla propia, dando cauce libertario a las células de su cuerpo indignadas por la injusticia que se comete contra ese otro al que no se reconoce tal, porque soy yo mismo. Un acto de amor en realidad.

El hombre universal

Por eso el Che se despojó de los alamares de diplomático, de ministro de estado y de gerente del banco de su patria, para emprender el camino de la guerra en la áspera selva boliviana, dura no por culpa de ella que qué la van a ser arboledas y cañadas, sino por el ocupante que hollaba sus veredas y humillaba a sus taciturnos moradores con la boca del cañón codiciosa tras algún gesto levantisco. Condotiero sí lo reconoció, pero de una manera especial, porque su paga era la libertad del hermano, bella paga; y el suelo extraño donde combatía, África, Cuba o Bolivia, no lo era más que su pampa argentina.

Tenía bien fundamentado su destino, porque el Che era todo menos un aventurero. Las “aventuras” que emprendió nacieron de su observación y análisis de la realidad, cuya decisión de transformarla requirió de lecturas muchas, poesía, política y sociología amén de su arte primero que fue la medicina, aunque se envaneció de haberla sacrificado por el oficio de soldado. Al mismo tiempo y en sus palabras, pulió la voluntad con delectación de artista. Marxista consumado, es decir filósofo, tuvo espacio para dejarnos textos de economía política y filosofía, así como observaciones sobre la situación del indio boliviano, el obrero peruano, los estudiantes colombianos.

El Hombre Nuevo

Entonces Ernesto, que así se llamaba y así lo nombraban sus papás, cuando tomó la decisión de irse a luchar por ese otro que no lo era porque era él mismo, les escribió una carta: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con la adarga al brazo. Y es que el hombre, de verdad tenía su pisca de poeta -¡y vaya si lo era!-, cuando de tan metafórica manera les participó su determinación. Igual lo hizo con sus cinco pequeños hijos. A unos y otros, sin alardes ni patetismos, les anunció que debían estar preparados para no volverlo a ver. Pero dialéctico y revolucionario, esto tan trascendente para el común de los mortales, lo anotó apenas como el dato inevitable en una biografía personal, y pasó pronto de largo sobre él. La recomendación principal en esas cartas testamento, era el legado que les dejaba de una vida consecuente con un pensamiento y comprometida con la liberación de los sometidos y el desagravio de los humillados. Era él mismo el Hombre Nuevo que recomendaba construir si se quería redimir el mundo de las miserias a las que lo tenía postrado el hombre viejo, el que gira alrededor de sus apetitos e intereses.

El cadáver del Che

Un cadáver así, como el que conocimos porque los torpes estrategas del despotismo militar latinoamericano calcularon que con esa imagen se acababa el mito, un cadáver así, dan ganas de sentarse a conversar con él. Serenamente, largamente, y hasta fumar de su tabaco como lo hacían nuestros antepasados en señal de comunión. Sin llanto en los ojos desde luego porque ¿a santo de qué llorar?

Llanto el del verdugo que no supo matar tu cadáver y luego gastó su vida y la de la siguiente generación, a la manera de los primeros conquistadores que destruían los adoratorios de los amerindios, porfiando en desacralizar ese inmenso santuario que iba siendo ya toda Bolivia, donde ríos, cordilleras, el sonido de la tena, el canto del tucán y hasta el mar que no tiene, eran venerados por multitudes en romería de todo el mundo, como el pueblito por donde pasó el Che, el rancho donde durmió el Che, el sendero que transitó el Che, y así hasta el santuario mayor, Arca de la Alianza, Santo Grial por el que lucharon infructuosamente todos los Indiana Jones del mundo, la humilde alberca de la escuelita en la universal Higuera donde una mirada serena que no deja de mirar, nos pregunta e interpela y reclama respuesta.

El Che: guerrero y poeta

Altar aquél donde cayó el Che para levantarse e ir por siempre persiguiendo los verdugos en cualquier rincón del mundo donde posen su planta, inspirando donde quiera haya jóvenes, estudiantes, obreros o cantores, hombres o mujeres ya desde entonces indignados reclamándole al mundo, mucho antes de que se diera lo peor en el triste ocaso del siglo XX y en el mal alborear de este XXI, que otra cosa exigen de él. Fuera en Islandia o en Vietnam, en la muralla de una capital del primer mundo o en la pared derruida de una casa campesina en los Andes sudamericanos y aún en la mismísima entraña del monstruo, una imagen orienta el camino.

Pero el Che nos enseñó no la visión idealista de la revolución como gesto ni apenas como actitud, sino como una construcción que partía del estudio, el espíritu crítico y ¡ah! mucho trabajo, asentado en el suelo que nos sostiene y siempre con el otro. Por eso él no es un ícono ni un mito aunque tenga de los dos, y aunque la mercadotecnia del statu quo así nos lo recomiende.

Era tan integral además de íntegra su condición humana, que ya su espíritu poseído por los efluvios de la guerra, fue capaz de componer un poema, declaración de amor, de despedida y de fortaleza a su amada Aleida, cuando la decisión suprema de partir a Bolivia en viaje que sabía sin regreso, llevaba ínsita la de abandonarla:

Adiós, mi única,

No tiembles ante el hambre de los lobos

Ni en el frío estepario de la ausencia,

Del lado del corazón te llevo

Y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume.

8 de Octubre conmemoración de la caída del Che. Día del guerrillero heroico. Y, con Fidel, Chávez, Evo, Correa y Marcha Patriótica te decimos: ¡Hasta Siempre Comandante!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.