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El Testamento de Lenin

Verdad y manipulaciónLeón Trotsky, Vladimir Lenin y Lev Kámenev (Mo...

Luciano Canfora

Froterad

Entonces Focio, tras haber plagado el escrito de innumerables mentiras

con las que sabía hacer feliz al que las escuchase, lo transcribió en hojas
decrépitas y en caracteres alejandrinos, imitando una escritura ya desusada.
Lo recubrió entonces con una encuadernación antiquísima y lo volvió a colocar en la Biblioteca de Palacio
Nicetas, Vida de Ignacio, 568A.

Los testamentos de los grandes protagonistas son, por así decirlo, una carta a la posteridad, además de a los coetáneos. Para los continuadores tanto como para los adversarios. Esto explica el cuidado que algunos grandes constructores de nuevos regímenes han tenido a la hora de protegerse contra intrusiones póstumas en su voluntad.
Tal es por ejemplo, el objeto de la meticulosa puesta en escena prevista por Augusto (14 d. C.) con el fin de regular todo lo que por deseo suyo debía ocurrir y leerse ante el Senado, convocado en sesión esencialmente conmemorativa para escuchar sus últimas Palabras [18]. Por ello, la custodia de éstas, y en especial de ese sorprendente texto que resultó ser el Index rerum a se gestarum, le fue confiada a la clarividente consorte, Livia, pero también al colegio de las Vestales [19].
Obviamente, un “testamento” es de por sí un hecho histórico. Y lo es también cuando ha sido manipulado (o también creado ex nihilo).
A finales de enero de 1976 la agencia japonesa Sankei Shimbun publicó un Testamento de Zhou Enlai, primer ministro chino desaparecido algunos días antes, el 8 de enero de 1976. La sospecha de que se trataba de una falsificación comenzó a circular de inmediato. Los temas tratados eran, en el mismo orden y a menudo con impresionantes coincidencias verbales, los desarrollados por Zhou en la última entrevista que concedió a Edgar Snow. Además, reflejaban de manera precisa el esquema de la intervención de Deng Xiaoping en la sesión especial de las Naciones Unidas sobre materias primas, en 1974. Encajada en el conjunto, brillaba también una frase sobre el “papel del Partido” que se encuentra, idéntica, en el informe leído por Zhou en la tribuna del X Congreso del Partido Comunista Chino. Una sola inserción resultaba completamente nueva en el plano conceptual: la necesaria prioridad de la industria pesada en el nuevo plan quinquenal chino. ¿Para qué este montaje y en beneficio de quién? Una ausencia proporcionaba, quizá, la clave: la ausencia de cualquier referencia a las relaciones ruso-chinas, tema en los años previos y en el periodo tardo-maoísta, lleno de durísimas polémicas. Una explicación plausible del nada refinado pastiche era que se pudiese leer como mensaje de la facción de Deng (muy leal a Zhou), entonces en trayectoria ascendente dentro del Partido Comunista Chino, dirigido al interior y al exterior y también a la URSS. De hecho, pocos días antes (24 de enero) el elogio de Zhou Enlai en la televisión soviética había sorprendido a todos, después de años de ataques. El falso testamento funcionó como un auténtico acontecimiento, a todos los efectos.
Veinte años más tarde, el 26 de febrero de 1997, los periódicos de Hong Kong, en especial el Ta Kung Pao (órgano oficioso chino de la entonces colonia británica) [20] publicaron un “testamento” de Deng Xiaoping, desaparecido pocos días antes (19 de febrero). Se leía, entre otras cosas: “Hay una sola cosa en toda mi vida que me entristece. Son los hechos de (junio) de 1989 [21]. He meditado mucho sobre ellos y he llegado a una decisión. Pido que tras mi muerte se haga público mi disgusto, y se le hagan llegar mis disculpas a las víctimas y a todo el pueblo”.
El documento contenía también otras informaciones, como por ejemplo aquella según la cual Deng había “editado personalmente” el volumen de sus discursos correspondiente al periodo más difícil, el posterior a su retorno al gobierno [22]. Después del desmentido oficial chino, que negó la autenticidad del documento, muchos se han preguntado qué podía significar y de dónde podía salir. La hipótesis más a menudo sugerida, y que quizá dé en el clavo es que, al margen de la autenticidad (cuestión insoluble), la operación hubiera podido surgir del ala innovadora del Partido Comunista Chino, de los hombres nuevos [23] que no habían llegado aún al poder (junio de 1989). Si es así, la operación resultó perfecta. La eliminación de los efectos negativos y de la fractura provocada por Tiananmen se conseguía adjudicándosela al difunto líder, cuya íntima perplejidad frente a aquella terrible decisión entraba –en todo caso– dentro de lo posible. Era una manera hábil de “pasar página”, soltando la carga sobre el líder desaparecido y universalmente apreciado y colocando en el pasado inmediato un gesto político actual. Si es cierto que la capacidad de salvaguardar la continuidad es uno de los secretos para la conservación del poder (la Iglesia católica es un insigne e instructivo ejemplo) puede decirse que la China moderna ha hecho de tal concepto un tesoro. Ha conseguido no renegar de Mao, pese a haber instaurado una política antitética respecto a la del “timonel” de la catastrófica Revolución Cultural. Ha conseguido mantener unidos el mito cada vez más desteñido y olvidado de Mao y el mito bastante más significativo, eficaz y actual de Deng. Con aquel “testamento” se le adjudicaba póstumamente también el mérito de lo que en realidad iba a ocurrir después: el intento de reconciliación del país a casi diez años de 1989.
Las dos historias paralelas de la URSS y de China popular se convierten así en un ejemplo de manual de cómo se pierde o se conserva el poder. En la URSS han sido necesarios dos traumas, dos claras rupturas (el XX Congreso en 1956 y la perestroika en 1986-1989) para destruir el Estado formado tras la Revolución de 1917 y gracias a ella. En China la ruptura deseada por Mao (1966, la Revolución Cultural) corría el riesgo de obtener un resultado similar. Pero los grandes tutores de la continuidad, Zhou y Deng, pese a ser arrinconados, aunque nunca del todo inmersos en la locura maoísta (y ésta es una peculiaridad de la historia china que no debe perderse de vista), tuvieron éxito en el milagro del cambio total sin retractaciones, rupturas o eliminaciones irreparables. El testamento de Deng fue en ese marco un último acto de sabiduría, dentro de una tradición que es la antítesis de la occidental y dramática del bolchevismo ruso. Es sabido que a la larga, en los grandes procesos históricos, cuentan las raíces culturales más profundas y la tradición, no las ideologías.
La primera “ruptura” la había intentado el mismo Lenin con el denominado Testamento o mejor dicho la Carta al Congreso, dictada por partes, entre el 23 de diciembre de 1922 y el 4 de enero de 1923. El Congreso del Partido Comunista Ruso a la que estaba destinada habría tenido que ser el inminente XIIº congreso (17-25 de abril de 1923). La esencia de la cuestión está en la propuesta, que Lenin expresa en el documento, de destituir a Stalin de la secretaría general del partido y aceptar, al menos en parte, las propuestas de Trotski sobre el GOSPLAN [24] .
Lenin está ya en condiciones de salud precarias, por no decir desesperadas. No está en absoluto seguro de poder participar en el Congreso; por ello piensa dirigir un mensaje “operativo” además de políticamente argumentado. Dicta poco a poco fragmentos. Comenzó el 23 de diciembre. Esto lo atestigua una de las secretarias, Volodícheva: aquel día, al convocarla, Lenin empezó diciéndole: “Le quiero dictar una carta para el Congreso. Escriba, por favor” [25].
El primer texto, fechado el 23 de diciembre de 1922 y escrito al dictado por Volodícheva, tiene que ver con el GOSPLAN y sugiere “ir contra” las propuestas de Trotski. Además sugiere ampliar en gran medida el número de miembros del Comité Central (C. C.), con el evidente propósito de “diluir” los conflictos personales.
El segundo texto, dictado a la misma Volodícheva en los dos días siguientes, 24 y 25 de diciembre, afronta directamente la cuestión del enfrentamiento Trotski-Stalin, pero sin llegar a una propuesta. También se examina a otros líderes –se pueden leer los nombres de Zinoviev, Kamenev, Bujarin y Piatákov–, pero la atención se concentra sobre estos dos, que de hecho vuelven a aparecer en la frase final del breve añadido del 25 de diciembre, donde Lenin precisa, casi como queriendo frenar (sus propias) decisiones precipitadas, que estas observaciones “están hechas sólo para el momento actual, en la eventualidad de que estos dos destacados y fieles militantes no encuentren ocasión de completar sus conocimientos y corregir su unilateral formación” [26]. Los había definido ya como “los dos jefes más destacados del actual Comité Central [27] en la primera parte de las notas (fechadas el 24 de diciembre) al esbozar su perfil. En lo que respecta a Stalin sin embargo, lanza una voz de alarma: “Convertido en secretario general, ha concentrado en sus manos un inmenso poder, y yo –escribe– no estoy seguro de que sepa servirse siempre de él con la suficiente prudencia”. De Trotski reconoce que “es quizás el más capaz de los miembros del actual C.C.” pero le reprocha: “Tiene también una excesiva seguridad en sí mismo” además de “una tendencia excesiva a considerar el lado puramente administrativo de los problemas”. Algunos días después, el 4 de enero de 1923, la decisión está tomada.
Lenin dicta un breve añadido a la Carta, consistente en un único párrafo, enteramente dedicado a Stalin y lo remata –tras haber trazado un perfil mucho más severo– con la propuesta, evidentemente destinada al inminente Congreso, “de pensar en la manera de quitar a Stalin del cargo de secretario general” del Partido, con la esperanza de encontrar a uno “más tolerante, más leal, más cortés y más atento con los compañeros, menos caprichoso”.
La historia de la transmisión, difusión y conservación de este texto no ha sido todavía completamente aclarada [28]. Nadiezhda Krupskaia, mujer de Lenin, cumple en esta historia textual un papel solamente en parte similar al que tuvo Livia respecto a las disposiciones póstumas que Augusto destinó al Senado. La diferencia, que no es pequeña, consiste en la menor fuerza de Krupskaia respecto al C. C. del Partido y su secretario. En todo caso, es Krupskaia quien se encarga de la tarea de hacer llegar la Carta de Lenin al Partido.
Y ya aquí aparece un punto oscuro. Una leyenda destinada a amortiguar las asperezas del caso y a explicar la larga latencia del documento, sostiene que Lenin habría dispuesto que la Carta al Congreso (¿o quizá solamente el añadido?) se entregara sólo después de su muerte [29]. Sin embargo, él no podía prever la fecha de su muerte, ni tampoco postergar sine die una decisión que, según sus mismas palabras del addendum, parece urgente. Por lo demás el título mismo que se ha vulgarizado (Testamento de Lenin) contribuye a reforzar la engañosa tesis según la cual el mismo Lenin habría dado a esta Carta al Congreso el sentido y el alcance de una comunicación póstuma. Otra tradición sostiene que “inicialmente” Lenin habría escondido aquel addendum incluso a Krupskaia.
El auténtico problema, que sólo en parte encuentra explicación en el agravamiento de la salud de Lenin, es el intervalo, la laguna de casi año y medio, entre el 4 de enero de 1923 y mayo de 1924, hasta que finalmente, en el XIII Congreso (23-31 de mayo de 1924) algo se filtra. Que en el XII no se haya hecho nada queda en todo caso pendiente de explicación, en vista de que otro escrito de Lenin (Propuesta al XII Congreso: cómo reorganizar la inspección obrera y campesina), dictado el 23 de enero de 1923 y publicado dos días después en Pravda [30], llega regularmente al XII Congreso y se aprovecha para las Tesis congresuales (17 de abril de 1923).
En previsión del resultado que se proponía obtener en el XII Congreso (la sustitución de Stalin en la secretaría debido a la rudeza, la deslealtad, etc. de su comportamiento) Lenin dio también otro paso: envió una dura carta a Stalin, el 5 de marzo de 1923, en la que le amenazaba con la ruptura de relaciones de no recibir sus excusas por escrito, tras la violencia verbal con la que había tratado a Krupskaia durante una llamada telefónica. Sorprendentemente Stalin cumplió inmediatamente con la petición. Pero cuando comienza el Congreso a mediados de abril –ésta es la explicación habitual– Lenin está de nuevo paralizado físicamente (no se conoce nada más suyo hasta su muerte, el 21 de enero de 1924). “Estaba inhabilitado físicamente y los documentos en los que recomendaba la revocación de Stalin de su cargo quedaron bajo llave hasta algún tiempo después de su muerte, ocurrida en enero de 1924” [31].
Según la versión recepta, Krupskaia habría presentado al C. C. y hecho llegar directamente a Stalin la Carta al Congreso no antes del 18 de mayo de 1924, precisando en una nota agregada al texto que “Vladimir Ilich había expresado el firme deseo de que después de su muerte estas notas fueran mostradas en el próximo Congreso del Partido”. La nota existe: se encuentra en el volumen XLV de la quinta edición (1964) de las Obras completas de Lenin (p. 594).
Si lo que escribe Krupskaia fuese exacto, debería deducirse que el mismo Lenin dudó, tras la rápida carta de “excusas” de Stalin del 5 de marzo de 1923, en llevar hasta el final, en el XII Congreso, la operación de cambio de secretario general. ¿Prefirió esperar? Lo cierto es que al poco tiempo, entrará en la oscuridad de una severa enfermedad, tan dura que el 17 de marzo le pide precisamente a Stalin el veneno para suicidarse, entre dolores cada vez más insoportables. Petición que el grupo dirigente del Partido rechaza.
Pero la nota de Krupskaia no significa en absoluto que hasta aquel momento la cúspide del Partido desconociera la existencia de la Carta al Congreso. Ahora sabemos con certeza que no es así. En julio de 1991 un joven historiador, Yuri Buranov, encontró en el archivo del PCUS el acuse de recibo que acompañaba a todo el material, incluido el addendum del 4 de enero: está fechado en “Moscú, 7 de junio de 1923” [32]. El recibo viene de Kuibishev, un hombre de toda confianza de Stalin además de secretario del C. C. y está dirigido a Kamenev, en aquel momento aliado de Stalin.
Llegados a este punto es justo preguntarse, antes de continuar esta reconstrucción, en qué consistía ese autógrafo. Tratándose de textos dictados, hay copias dactilografiadas, corregidas por el autor y efectuadas por varias secretarias cuyos nombres y tareas se conocen: Volodícheva dactilografió el texto más amplio de la Carta al Congreso (23-25 de diciembre de 1922) y Fótieva el addendum (4 de enero) sobre la destitución de Stalin. Los testimonios de estas secretarias están incluidos en la parte final (pp. 474, 593-594) del vol. XLV de las Obras completas de Lenin (quinta edición, 1964) [33]. Pero sus testimonios más interesantes se reservaron para una larga entrevista realizada por Alexander Bek, que publicamos aquí en apéndice al tercer capítulo. Según estos testimonios alguien (en ausencia de indicaciones por parte de Lenin) sugirió a Volodícheva al acabar el dictado –Lenin disponía sólo de breves periodos de lucidez para trabajar– que remitiera a Stalin el texto del 23 de diciembre. Con ello podemos reconstruir al menos el recorrido de aquel texto que, recordemos, concede mucho a las peticiones de Trotski sobre el GOSPLAN. La transcripción enviada a Stalin le llega mientras están con él Bujarin, Ordzhonikidze, y Alilúyeva (mujer de Stalin y trabajadora también de la secretaría de Lenin). Stalin manda quemar el “original” después de haber conseguido para él una copia a mano (realizada por Alilúyeva) aparte de las habituales cinco copias a máquina para Lenin.
Buranov descubrió la copia manuscrita de Alilúyeva y vio que allí, en el párrafo sobre el GOSPLAN, faltaba una frase. Se creía que Lenin había escrito: “Pienso proponer a la atención del Congreso que se dé, en ciertas condiciones, un carácter legislativo a las decisiones del GOSPLAN, encontrándome a este respecto junto al camarada Trotski hasta cierto punto y en ciertas condiciones”. Sin embargo, en el ejemplar transcrito por Alilúyeva y rescatado por Buranov, faltan estas últimas palabras, muy restrictivas. La hipótesis de una interpolación por orden de Stalin con el fin de atenuar la sugerencia de Lenin de “ir junto a” Trotski parece la más probable [34]. Para ser eficaz, la manipulación tenía que realizarse inmediatamente, antes de que se realizaran las cinco copias, ya que una de éstas debía depositarse en el archivo personal de Lenin y hubiera podido crear incomodidades en el futuro.
Un fenómeno similar debe de haberse producido también con la nota dictada por Lenin al día siguiente (24 de diciembre). La prueba que permite la comparación textual (es decir, la copia de Alilúyeva) ha sobrevivido, por lo que parece, sólo para el texto del 23. Pero gracias a las entrevistas realizadas por Bek sabemos que los dictados de los días inmediatamente posteriores también fueron entregados rápidamente a Stalin.
Naturalmente, la escena descrita (Volodícheva, sin órdenes precisas, se dirige a Stalin) está preñada de implicaciones. No es poco razonable pensar que Stalin intentara controlar el trabajo de Lenin (entre los dos existía un creciente desentendimiento respecto a puntos cruciales, como la cuestión georgiana) y que Volodícheva fuese un eslabón de tal red de “control”.
Sea como fuere, las sospechas se concentran en el párrafo en el que son mencionados Zinoviev y Kamenev. Así es como aparece en su primera publicación soviética “oficial”, en la versión difundida por Komunist (número 9, 30 de junio de 1956) en el contexto de la “desestalinización” promovida por el XX Congreso del PCUS (febrero de 1956):
No seguiré caracterizando a los demás miembros del C. C. por sus cualidades personales. Recordaré solamente que el episodio de Zinoviev y Kamenev en octubre no es, naturalmente, una casualidad y que de esto se les puede culpar personalmente tan poco como a Trotski de su no bolchevismo.
La ambigüedad es casi perfecta: la frase final puede (y quizá debe) ser entendida en el sentido de que “les imputamos aquellas culpas menos de lo que sin embargo deberíamos”, o puede significar que “se les imputan tan poco como el no bolchevismo a Trotski”, queriendo decir que efectivamente no merecen serles imputadas. De hecho, como veremos, se dieron inmediatamente ambas interpretaciones.
Pero la pregunta principal es: ¿qué hace ahí, en ese punto, ese párrafo tan puntillosamente retrospectivo, en el que sobre todo se vuelve a Trotski cuyo “perfil” había sido analizado ya dos párrafos antes? Es la pregunta que se hacía ya Moshe Lewin en su ensayo de 1967 Le dernier combat de Lénine [35]. ¡Un párrafo expresado, además, tan ambiguamente como para dar pábulo, en el enfrentamiento que enseguida se abrió, a dos interpretaciones opuestas! (Y Stalin no era inexperto en lingüística.)
De aquel texto hubo enseguida numerosas traducciones y publicaciones, oficiosas y semioficiales.
Pese a que la lectura de la Carta al Congreso se realizó a puerta cerrada y en sesiones restringidas del XIII Congreso (21 de mayo de 1924), ya el 24 de julio el periódico menchevique Socialisticesky Vestnik, que se imprimía en Berlín, era capaz de publicar amplios extractos [36]. Evidentemente no todos los delegados implicados mantuvieron el secreto al que se habían comprometido. El texto fue rápidamente publicado por el escritor Max Eastman, en la época admirador de Trotski, en un librito titulado Since Lenin died (Nueva York, 1925) [37], inmediatamente traducido al francés por Gallimard (Depuis la mort de Lénine). Mientras, desde la oposición, o posiblemente fuera el propio Trotski [38], se le hizo llegar a Eastman el texto completo del que se disponía. Éste lo publicó en el New York Times del 18 de octubre de 1926 [39]. Pero puesto que el compromiso adquirido a puerta cerrada era que el texto no fuera hecho público, Trotski se encontró en la poco envidiable situación de tener que desautorizar, en el periódico del partido, Bolshevik, a su amigo Eastman y proclamar que era “una calumnia contra el C. C. del partido” afirmar que hubiesen sido “escondidos por el Partido documentos excepcionalmente importantes escritos por Lenin” y que en todo caso “todos los rumores sobre la ocultación o la violación de un testamento (de Lenin) son invenciones m alintencionadas”.
El texto que la oposición pasó a Eastman se presentaba, en la versión inglesa que éste ofreció, conforme a la segunda interpretación, la menos desfavorable a Trotski: I will not further characterize the other members of the Central Committee as to their personal qualities. I will only remind you that the October episode of Zinoviev and Kamenev was not, of course, accidental, but that it ought as little to be used against them personally as the non-Bolshevism of Trotsky.
Alrededor de un año más tarde, en vista ya del XV Congreso del PCUS (2-9 de diciembre de 1927), la Carta al Congreso volvió con fuerza en el enfrentamiento entre la mayoría estalinista y las facciones de la oposición. La prensa alemana fue de las primeras en posicionarse, tanto los periódicos conservadores (Vossische Zeitung, Deutsche Allgemeine Zeitung) como el Rote Fahne. Este último, ya a primeros de noviembre, entra en la discusión aprovechando las celebraciones del décimo aniversario de la Revolución y el 9 publica un fascículo especial con todo el debate del 23 de octubre y entre otras cosas, ofrece una puntual traducción alemana del párrafo en el que se menciona el “no bolchevismo” de Trotski: Ich erinnere nur daran, daß die Oktober-Episode Sinowjews und Kamenews keine Zufälligkeit war, aber daß sie, ebensowenig wie Trotzki der Nichtbolschewismus, als persönliche Schuld umgerechnet werden kann.
El 4 de noviembre, el Frankfurter Zeitung, bajo el título Partei und Opposition in Rußland. Ein wenig Diskussionsfreiheit, había publicado las durísimas cartas de Lenin de 1917 contra Kamenev y Zinoviev. El 8 de noviembre, el Vossische Zeitung había destacado el párrafo del Testamento donde se estigmatiza la “tosquedad y deslealtad” de Stalin y ese final sobre el “no bolchevismo” de Trotski, y sobre la “traición” de Zinoviev y Kamenev en vísperas de la Revolución. El periódico parisino Le Temps del 19 de noviembre publica en primera página un gran editorial, La crise du Bolchévisme en Russie (fechado el 18), en el que se lee que en la batalla, no exenta de golpes bajos, entre mayoría y oposición [40] M. Trotsky se réclame tout autant que M. Staline du fameux testament de Lénine (“Tanto Trotski como Stalin invocan el famoso testamento de Lenin”).
También en las crónicas de los días anteriores se mencionaba el Testamento. Por ejemplo, en la vívida crónica de la sesión del C. C. en la que Trotski se opuso dramáticamente a su propia expulsión, recordando entre otras cosas, el consejo de Lenin al Partido: Écartez Staline, qui peut mener le parti à la scission et à la perte! (Le Temps, 14 de noviembre de 1927, p. 1, La crise du parti bolchéviste). Profecía que también había hecho, por otra parte, la Westminster Gazette en su crónica de los desórdenes del 7 de noviembre.
El 20 de noviembre se publica en París el número 1 de un nuevo periódico, Contre le Courant, que se presenta como “l’organe de l’Opposition communiste”. Está redactado por una docena de disertantes, todos vinculados a Trotski y por lo tanto en conflicto desde hace años con el PCF. El número 1 se inaugura precisamente con la cuestión del Testamento de Lenin y sobre todo de la interpretación exacta de la frase crucial sobre el “no bolchevismo” de Trotski. Tras el editorial (La Révolution en danger) y la crónica taquigráfica de las intervenciones de Trotski y Zinoviev en el plenum bolchevique del 23 de octubre, hay un durísimo inciso (p. 15) titulado Métodos estalinistas, donde se afronta el problema directamente, en un intento de facilitar la verdadera interpretación de la frase. Pocas páginas más allá se da la traducción íntegra del documento. El Contre le Courant reacciona también contra el Correspondance Internationale (nº 114) del 12 de noviembre de 1927, que se abría desde la primera página con la interpretación “estalinista” de aquella frase. Allí se reproducía toda la intervención de Stalin el 23 de octubre, en la que la frase en cuestión se entendía así: Je rappelle simplement que l’épisode d’Octobre de Kaméniev et de Zinoviev n’est pas dû au pur hasard, pas plus que le non bolchévisme de Trotsky, (p. 1.640, segunda columna). Pero es una simplificación. Stalin había citado más correctamente: “Naturalmente no se debe a la casualidad, pero se puede atribuir a su culpa personal tan poco como a Trotski su no bolchevismo”. Obviamente apoyándose en la distinción entre “culpa personal” y “ culpa política”, el sentido era que ese “no bolchevismo” no era simplemente una “culpa privada”: es decir, verdaderamente “no se debía a la casualidad”. La Correspondance lo sintetiza, pero ése es el sentido de lo que Stalin entiende y lee en las palabras del Testamento. Los redactores del Contre le Courant oponen su interpretación y fuerzan el texto introduciendo el concepto de “no más”: ese error “ya no puede imputársele a Trotski”. Stalin –escribe el periódico trotskista– ha falsificado de la manera más burda el pensamiento de Lenin y le hace decir lo contrario de lo que allí está escrito:
En effet, dans le texte de Lénine, il est dit que l’épisode d’octobre
de Kamenev et Zinoviev n’est pas dû au pur hasard, et Lénine ajoute
aussitôt: “… Mais il ne peut guère plus leur être personnellement reproché
que le non-bolchevisme au camarade Trotsky.
On voit que Staline a oublié volontairement les mots les plus
importants de sa “citation”, ceux qui donnent son sens à la pensée
de Lénine.
Staline est obligé de falsifier Lénine pour faire croire au Parti
qu’il est d’accord avec Lénine [41].
Está claro que Stalin se apoya en el Testamento precisamente por ese párrafo que en todo caso reprocha a Trotski su “no bolchevismo”, al igual que Trotski se apoya en el addendum que solicitaba el alejamiento de Stalin de la secretaría.
La oposición hizo llegar el Testamento a los 1.669 delegados del Congreso. Pero parece que la tirada fue mucho más amplia; se habla de más de 13.000 copias destinadas, en la mayor medida posible, a la prensa exterior [42]. También el redactor del Corriere della Sera tuvo su copia y desde el 15 de noviembre, en un amplio espacio titulado Las disputas entre los comunistas rusos mientras el bolchevismo decae en China (con el subtítulo Del testamento de Lenin) ofreció la traducción, no sin recordar el caso Eastman y el incómodo desmentido al que se había visto obligado Trotski: un “regalo” a la mayoría estalinista, pese a su tono oficialmente hostil. Y de hecho la traducción que publica el corresponsal del Corriere, Salvatore Aponte, es la favorable a Stalin en la frase crucial: “El episodio de Zinoviev y Kamenev en octubre (cuando en un periódico menchevique éstos se declararon contrarios a la insurrección armada y a la conquista violenta del poder) no fue desde luego casual y les culpamos demasiado poco, como demasiado poco culpamos a Trotski de su no bolchevismo”.
No satisfecho con esta primera publicación, Aponte, transmitiendo desde Riga el 30 de noviembre, realizó pocos días después otra, completa, que la dirección del Corriere della Sera sacó en portada el 4 de diciembre bajo el titular Lenin preconizó la escisión. Aquí la frase se reproduce idéntica, tal como aparecía en la correspondencia del 15. El texto va precedido por una breve nota informativa de carácter oficial: “El C. C. del Partido Bolchevique ruso solicitará mañana al XV Congreso de Moscú que decida si debe ser publicada íntegramente la carta-testamento de Lenin, cuya existencia fue revelada hace dos años por un comunista estadounidense que por tales revelaciones fue expulsado de la Komintern. En las recientes y ásperas discusiones entre Stalin y los opositores, el secretario general del Partido procedió a la lectura de algunas frases de aquella carta ya famosa”. Aquí ya se observa un elemento favorable a Stalin: es el mismo Stalin el que hace una lectura (parcial) del documento. Y en efecto, como sabemos, apoyándose precisamente en la frase relativa a la traición de Kamenev y Zinoviev en octubre y al no bolchevismo de Trotski, Stalin blandió aquel documento en el plenum previo al Congreso, como un arma aplastante contra la oposición. Tras la nota introductoria, Aponte menciona la actividad “ilegal” y clandestina que la oposición lleva a cabo utilizando imprentas secretas y declara haber conseguido por aquella vía el texto completo de la Carta al Congreso, que a continuación publica.
Pero la traducción que da (¡por segunda vez!) revela que la fuente de la que depende es en realidad aquella que, en una carta privada al director del Corriere (12 de noviembre), él definía como “el servicio Stefani-Tass”. Con la precisión de que “Stefani se limita a difundir, sin controlarlas, las noticias que Tass le transmite, vale decir las noticias cuya difusión tiene cierto interés para el gobierno soviético [43]”. La fuente de Aponte es por lo tanto esencialmente oficial, y esto explica por qué obstinadamente publica y vuelve a publicar el párrafo crucial en la versión que (legítimamente, respecto al original) hace decir a Lenin: “Le reprochamos demasiado poco a Trotski su no bolchevismo y a Zinoviev y Kamenev su traición [44]”.
Esto puede explicarse a la luz del descubrimiento de Buranov y de las reveladoras declaraciones de Volodícheva a Alexander Bek [45]: una manipulación efectuada por Stalin cuando le llegó el texto dictado por Lenin el 24 de diciembre. Intervino con un mínimo retoque invirtiendo el sentido. De la forma en que lo leemos, el párrafo desacredita no solamente a Zinoviev y Kamenev (en aquel momento aliados a Stalin contra Trotski) sino también a Trotski. No olvidemos que, desde el punto de vista textual, la situación se presentaba especialmente favorable [46].
Alguna sospecha podría surgir también respecto a la frase conciliadora y autorrestrictiva de la tercera y brevísima nota (25 de diciembre) donde Lenin, después de perfilar las virtudes y los defectos de Piatákov, vuelve a hablar de los dos “ilustres”, precisa que sus observaciones valen solo para el presente y añade: en la eventualidad de que estos dos destacados y fieles militantes no encuentren ocasión de completar sus conocimientos y corregir su unilateral formación. No parece del todo claro que Lenin dijera de Trotski que debía “ampliar sus conocimientos” [47]. Pero la cuestión queda, en este caso, sin decidir.
La nota mucho más dura y operativa del 4 de enero es dictada no a Volodícheva, sino a Fótieva y es inmediatamente guardada en secreto. ¿Había surgido alguna sospecha? ¿Después de que las notas hubieran hecho el trayecto de ida y vuelta a la oficina de Stalin, pareció que algo faltaba? De hecho el copista es sustituido y el addendum escondido. Posteriormente se produce el intercambio de cartas, muy duro, del 5 de marzo de 1923. Luego, la petición del veneno; tras lo cual la niebla que cubre las acciones de los protagonistas hasta enero de 1924 se espesa. Lo que está claro es que al XII Congreso (abril de 1923) no llega ninguna Carta al Congreso .
Desaparecido Lenin, aproximándose ya el XIII Congreso, nos encontramos en plena lucha por la “sucesión”. Augusto y Livia lo habían dispuesto todo para dejar claro que el sucesor era Tiberio, el hijo de Livia (no muy querido por Augusto). Entonces, la escena preparada por los dos viejos cónyuges fue perfecta, y se representó a la perfección: fue el mismo Tiberio el que leyó frente al Senado las últimas y detalladas (y amenazadoras, a buen entendedor) voluntades del padre. No fue así con Lenin y Krupskaia. En esencia, Lenin ha “designado”, aunque no abiertamente, a Trotski. Pero cuando esta dubitativa elección suya se hace pública, las relaciones de fuerza ya no son favorables. El funeral de Lenin, solemne y cargado de ritualidad, fue un triunfo para Stalin. Trotski estaba ausente, en pleno viaje para pasar una temporada de descanso en el Cáucaso. Siempre sostuvo haber sido engañado por Stalin sobre la fecha del funeral.
Cuando sea finalmente leída la Carta al Congreso, en una sesión restringida y a puerta cerrada, los retoques aportados por Stalin han dado sus frutos, pese al mazazo representado por el addendum del 4 de enero [48]. Entre los presentes, obviamente, están también Trotski y Radek (entonces muy vinculado a Trotski). De lo que ocurrió en aquella sesión, Radek habló años después con Emil Ludwig. Y en su biografía de Stalin [49], Ludwig relató todo lo que Radek le había narrado de aquella dramática escena: las “antenas” de Trotski se irguieron frente a aquella extraña frase, pero ya no tenía remedio. “Cuatro meses después de la muerte de Lenin”, así resume Ludwig a Radek, “diecinueve hombres se reunieron en una sala del Kremlin y Stalin les leyó el documento que en parte le acusaba”. Aquí la cita es literal y es Radek el que habla:
“Nadie dijo una sola palabra. Sólo cuando Stalin llegó a la frase el pasado no bolchevique de Trotski no se le atribuye casualmente, Trotski le interrumpió y preguntó: ¿cómo está escrito? La frase se repitió. Estas fueron las únicas palabras pronunciadas en aquella hora solemne” [50]. Ludwig comenta: “pero Trotski no solamente desmintió el relato de Radek, sino también la frase crítica de Lenin contra él. (Esta es una noticia de gran relieve)”. “ No existiendo ya el documento”, continúa Ludwig, “ su tenor depende de las simpatías. Se puede escribir hoy la historia de los Soviets con menor seguridad que la de César”.
En su autobiografía, Trotski recuerda, lo hemos dicho ya, el párrafo sobre Zinoviev y Kamenev y se encuentra con que algo no cuadra cuando comenta: “No era necesario sin embargo reprocharles el pasado”, pero de la mención a su antiguo “no bolchevismo” no dice nada. Es más, considera que en la Carta al Congreso se encontraba –así de vanidosamente se expresa– “mi clara designación para el primer puesto” [51].
Todo hace pensar que para Trotski aquella frase era sospechosa. Pero no podía demostrarlo y la trampa había sido, a su manera, perfecta. Después del XIII Congreso, Trotski había querido difundir aquel texto personalmente porque, en todo caso, el concepto central era la petición de Lenin de alejar a Stalin de la secretaría del Partido. Pero dándole difusión acabó inevitablemente difundiendo un texto que al mismo tiempo mostraba a un Lenin que continuaba describiendo a Trotski como un no bolchevique. Y cuando más tarde, ante el inminente XV Congreso, la oposición decidió divulgar el Testamento (pese a la dura crítica que parecía contener precisamente contra aquellos que eran ya los tres líderes de la oposición) y Trotski pidió a voz en grito que se cumpliese la petición de Lenin de alejar a Stalin de la secretaría, Stalin lo tuvo fácil. En el plenum del C. C. del 23 de octubre su contraataque, gracias al texto manipulado y ya en manos de todos, fue perfecto. Es cierto –vino a decir–, soy rudo y violento contra aquellos que mediante engaños y violencia quieren dividir al Partido. Contra estos yo solo sé ser rudo y violento. Pero el testamento de Lenin os acusa sobre todo a vosotros, y de culpas bastante más graves: a Zinoviev y a Kamenev de haber dado un paso atrás en el momento de la revolución y a Trotski de no ser todavía un bolchevique.
Dado que tenía bien claro su texto en mente, pudo zarandear a los asistentes en sus asientos con la lectura antológica de artículos e intervenciones anti-leninistas de Trotski de los años 1910-1913: lectura que llevó a la derrota de la oposición y a la condena pública de Trotski por parte del Congreso. Para Stalin, fue un triunfo. Gracias a un texto falseado.
¿Cómo pudo la oposición utilizar tan torpemente el arma que le cayó en las manos? (Aunque debe reconocerse que una petición de alejar a Stalin por razones y defectos únicamente de carácter no era de las más fuertes, circunstancia agravada por el postulado de que unos rasgos de carácter tan negativos serían en todo caso “perfectamente tolerables entre nosotros los comunistas”.) Las relaciones de fuerza dentro de la cúpula dirigente determinaron que la lectura fuera a puerta cerrada. Sólo en el XV Congreso (diciembre de 1927) después del fracaso de las contra-manifestaciones trotskistas del 7 de noviembre [52] y cuando la partida está ya sumamente comprometida si no perdida del todo, Trotski lleva la batalla a campo abierto y sucumbe por las razones recién citadas. Al final de aquel Congreso que llevó a la expulsión de Trotski, se decide adjuntar el texto completo de la Carta al Congreso a la transcripción taquigráfica de las actas congresuales y reenviar la publicación a una “miscelánea” de escritos de Lenin, que sin embargo no apareció nunca. Fue la prensa extranjera, en Italia el Corriere della Sera, la que ofreció el texto “completo” tal y como lo estaban difundiendo los representantes de las facciones de la oposición, ya derrotadas.
Manipulando y manteniendo tanto tiempo en secreto el “testamento de Lenin”, Stalin en realidad ocultó, en la medida de lo posible, la ruptura que se había producido de hecho entre Lenin y él. Su “obra maestra” (como la de Deng respecto a Mao) fue de hecho, fundar su poder precisamente sobre la base de la continuidad: él era ya (y se proponía ya como) el heredero, el ejecutor testamentario, el discípulo de Lenin. Por detrás de esta operación, no del todo arbitraria, no sólo está su habilidad subjetiva (asistida por la fragmentación e ineptitud de la oposición) sino también el peso y el modelo de la cultura eclesiástica e imperial bizantina, el peso de la historia [53].
Si la expresión “la fuerza de las palabras” tiene un sentido, el caso de la Carta al Congreso resulta ejemplar. Ésta resurgirá en cada una de las rupturas que han llevado poco a poco a la disolución de la URSS. Trabajosamente archivada en 1927, vuelve a la vida treinta años después, en febrero de 1956, en el XX Congreso del PCUS, el primero después de la muerte de Stalin. Ampliamente citada desde las primeras páginas del Informe secreto [54], la Carta al Congreso vuelve a circular, publicada en el oficialísimo Komunist en junio. Y vuelve aún más llamativamente en el XXIIº Congreso (17-31 de octubre de 1961) en el que se completa reciamente la “desestalinización” (atacando así al llamado “grupo antipartido”) culminando ésta con la expulsión de los restos de Stalin del mausoleo de Lenin. Esta vez las amplias citas de la Carta al Congreso, y en especial del addendum del 4 de enero, no están ya en un “informe secreto” sino en el Informe Oficial que Jruschov pronuncia frente al Congreso en nombre del C. C. [55]. Se da vida entonces a la nueva edición, la quinta de las Obras completas de Lenin, en la que la Carta al Congreso entra triunfalmente (vol. XLV, 1964). Y este tipo de decisiones radicales engendrarán la caída de Jruschov en octubre de 1964.
Para la edición en lengua rusa no había problemas respecto al texto que debía adoptarse. Sin embargo, había que elegir la interpretación para las ediciones en lenguas extranjeras. La aceptada oficialmente fue, como era previsible en aquel momento, la menos desfavorable para las fracciones de la oposición. Puede verse la transcripción en una publicación semioficial de la RDA (Lenins Ausgewählte Werke in sechs Bänden, Dietz Verlag, 1971) donde dice: Ich erinnere nur daran, daß die Episode mit Sinowjew und Kamenew im Oktober natürlich kein Zufall war, daß man sie ihnen aber ebensowenig als persönliche Schuld anrechnen kann wie Trotzki den Nichtbolschewismus (VI, p. 641).
Pero la larga sombra de la mancha de “no bolchevismo”, presentada como “sentencia” lapidaria de Lenin respecto a Trotski en su Testamento, siguió alargándose. Fue incluida en una autorizada herramienta como la Gran Enciclopedia Soviética, en su tercera edición (1977) que en cierto sentido resume, en un dosificado mélange, desestalinización y recuperación post-jruschoviana. Aquí la cuestión de la Carta al Congreso queda relegada al artículo Decimotercer Congreso del PCR [56]. Así se expresan los dos autores del artículo: “En su carta, Lenin hacía referencia al no bolchevismo de Trotski. De este modo pretendía poner en guardia al Partido frente a posibles recaídas mencheviques por obra de los secuaces de Trotski”. A continuación se da una precisa lista de las expresiones críticas presentes en la Carta relativas a otros dirigentes. El efecto es curioso: casi parece que esos juicios sirven para justificar la eliminación sucesiva de todos ellos. Después de lo cual pasan a Stalin y a las palabras de la Carta que le conciernen. “Algunas observaciones críticas”, se lee, “se dirigían también a Stalin. Lenin dudaba de que Stalin pudiera hacer un uso apropiado de su poder, esto es, de la gran autoridad que se hubiera concentrado en sus manos una vez que se hubiese convertido en secretario general del Comité Central. Lenin propuso que algún otro fuese tomado en consideración para el puesto de secretario general”. Pero –y ésta es la conclusión del hábil informe– “considerando las circunstancias, en especial el recrudecimiento de la lucha contra el trotskismo y los grandes méritos de Stalin en este sentido, los delegados del Congreso decidieron mantener a Stalin en el papel de secretario general, con la esperanza de que tuviese en cuenta las indicaciones críticas de Lenin”. Una reconstrucción realmente extraordinaria, por la sabiduría “continuista” con la que está realizada.
Stalin había ganado en su momento la difícil partida política también gracias a aquella minúscula inserción hábilmente colocada en la Carta al Congreso: “Así como el no bolchevismo de Trotski”. Pero también ganó en su país la partida historiográfica. Superó brillantemente incluso los escollos de los XX y XXII congresos. Venció haciendo “hablar” a Lenin de manera no del todo incongruente pero sí anacrónica tras el paso de Trotski al bando bolchevique bastante antes de la revolución.
La partida se reanuda después de otros veinte años. En enero de 1987, cuando despega o parece despegar la perestroika, la Carta al Congreso reaparece, esta vez en el semanario Moskovskye Novosti, como si se tratase de una novedad. El semanario habla de “excepcional documento”. En parte lo era, porque un texto relegado al volumen XLV de las Obras completas del “padre de la patria” sólo hasta cierto punto puede considerarse ampliamente difundido [57]. En resumen, acabada la “era Bréznev” con el surreal apéndice Andrópov-Chernenko, la nueva “ruptura” –en la que el voluntarismo probablemente prevaleció claramente sobre los contenidos– se inauguraba una vez más en nombre de Lenin y con las palabras de la Carta al Congreso. La cual era de nuevo reproducida y comentada a partir de cero. A Lenin se le reconocían dotes proféticas por haber previsto los defectos de Stalin (“Tenía razón”, señalaba el semanal, “tenía trágicamente razón”).
Y sin embargo, el párrafo relativo al “no bolchevismo” de Trotski y a la reprobable conducta de Zinoviev y Kamenev en el momento de la insurrección continuó funcionando al contrario de como Lenin lo entendía, pese a que el texto restaurado de 1956 fuese el correcto. Así aparece en el Informe secreto de Jruschov, que no es solo un ataque sino también una defensa de la obra de Stalin. Se dispara a quemarropa sobre el “culto a la personalidad” pero se salva la lucha contra todos los “desviacionistas”, Trotski, Zinoviev y Kamenev in primis. De Trotski ni siquiera se habla, pero contra Zinoviev y Kamenev se formula la acusación de siempre: “El 18 de octubre (de 1917) publicaron”, dice Jruschov en el Informe, “en el órgano menchevique Novaya Zhizn una declaración en la que se afirmaba que los bolcheviques estaban preparando una sublevación y que ellos consideraban tal empresa aventurada. Revelaban así al enemigo, etc.”. No obstante –prosigue– a continuación se les dieron dos importantes cargos directivos. Pero atención: “En su testamento Lenin advirtió de que el episodio Zinoviev-Kamenev acaecido en octubre no representaba ciertamente un caso accidental”[58] .
Sin embargo, es la referencia simultánea al “no bolchevismo” de Trotski la que se agiganta con el tiempo y se transforma en otro texto. Esto ocurre en la reedición de la Carta al Congreso difundida, como se ha dicho, por Moscovskye Novosti en enero de 1987. Allí la frase, de la que hemos visto ya dos variantes, se dilata hasta convertirse en: “En la base de su concepción del mundo y en lo mas profundo de su corazón, Trotski nunca ha sido un bolchevique”.
Al mismo tiempo el semanario se esfuerza por presentar lo que Lenin escribía en 1922-1923 sobre el riesgo de “burocratización” como una anticipación clarividente de la perestroika [59].
Pero el ensañamiento con Trotski no es inexplicable aunque a la altura de 1987 pueda parecer paradójico. Su visión de la imposibilidad de un “campo socialista” (variante ampliada del “socialismo en un solo país”) minaba la propia razón de ser de la URSS. Que, de hecho, se disolvió poco después.
Notas

[18] Suetonio, Vida de Augusto, 101.
[19] Poderoso e investido de gran autoridad. Augusto era también pontifex maximus.
[20] Pasaría bajo control chino el 30 de junio.
[21] La represión de las manifestaciones en la plaza de Tiananmen.
[22] Como hombre de Zhou Enlai y tras su larga ausencia a causa de la persecución sufrida durante la llamada Revolución Cultural.
[23] En posible referencia a los homines novi de la antigua Roma: “Algunos hombres de familias que nunca habían obtenido cargos tuvieron éxito en alcanzar al menos magistraturas menores; estos individuos fueron denominados ‘hombres nuevos’ (homines novi). Si sus descendientes conservaban y mejoraban su éxito, podían llegar a convertirse en nuevos miembros de la nobleza (…) Para un novus homo alcanzar el consulado era especialmente difícil”. The Romans. From Village to Empire, M.T. Boatwright et al., Oxford University Press, pp. 98 y 486. (N. del T.)
[24] Comisión estatal de planificación. El GOSPLAN era uno de los mayores puntos de enfrentamiento entre Stalin y Trotski.
[25] Lenin 1964, p. 474. Cf. Tucker, 1977, p. 203.
[26] V.I. Lenin, Obras escogidas, París, 1972. (N. del T.)
[27] La definición contrasta con el insistente juicio expresado por Trotski, que define a Stalin como “mediocre” o “nulidad”. Un ejemplo entre muchos: Trotski, 1962, p. 428; pero véase también el perfil que traza en la Historia de la revolución rusa, 1930, Milán 1964, pp. 316-317 (trad. cast. de Andreu Nin en ed. Veintisiete Letras, Madrid, 2007).
[28] Un ejemplo entre muchos: V.I. Lenin, Ausgewählte Werke, vol. VI, Dietz, Verlag, Berlín, 1977, p. 731, nota 149.
[29] Cf. Tucker 1977, p. 201.
[30] Es el artículo que contiene la famosa frase, después censurada en la publicación incluida en las Obras completas, “sin respeto ni siquiera por el secretario general”.
[31] Así se expresa, bastante sumariamente, Tucker, 1977, p. 206.
[32] En Italia el anuncio del descubrimiento lo hizo Giulietto Chiesa, La Stampa (Turín), 12 de julio de 1991, p. 13. Buranov recogió y desarrolló después los resultados de su investigación en un libro aparecido en 1994 con el título Lenin’s Will, Prometheus Books, Nueva York.
[33] Es decir, la edición posterior al XXII Congreso del PCUS.
[34] Las dudas que expresé anteriormente (Pensare la rivoluzione russa, Teti, Milán, 1995, p. 25) no parecen legítimas. Su oposición a la insurrección de octubre de 1917, expresada incluso públicamente en un periódico menchevique a mediados de octubre. V. I. Lenin, Obras, vol. XLV, Moscú, 1964, p. 345.
[35] Cf. M. Lewin, ‘Les derniers mois de la vie de Lénine d’après le journal de ses secrétaires’, en Cahiers du monde russe et soviétique nº 8, 1967, pp. 285-286. Hay trad. cast. El último combate de Lenin, ed. Lumen, Barcelona, 1970, pp. 102-105. Lewin escribe que el párrafo sobre Zinoviev, Kamenev y Trotski “plantea algunas dificultades” y se pregunta: “¿Por qué esta alusión al pasado? ¿Significa una advertencia? ¿Una disculpa? ¿Ambas cosas a la vez?”. Lewin intenta evitar a toda costa mencionar que el párrafo alude también a Trotski. Probablemente porque le parece que contradice el párrafo anterior, en el que Trotski es descrito como “el más capaz”.
[36] Primera publicación.
[37] Segunda publicación.
[38] Wolfe, 1957, p. 288, e Tucker, 1977, p. 217.
[39] Tercera publicación, ésta desde luego con amplia difusión mundial: Destituid a Stalin, que puede llevar al partido a la escisión y a la ruina. (N. del T.)
[40] Pocos días antes se habían producido los incidentes de la Plaza Roja con ocasión del 7 de noviembre, que habían intensificado las peticiones “de las bases” de expulsar a Trotski.
[41] En efecto, en el texto de Lenin, se dice que el episodio de octubre de Kamenev y Zinoviev no es en absoluto casual, pero Lenin añade enseguida: “Pero no se les puede reprochar personalmente más a ellos que al camarada Trotski su no bolchevismo”.
Podemos ver que Stalin ha olvidado voluntariamente las palabras más importantes de su “cita”, las que le dan todo su sentido al pensamiento de Lenin.
Stalin se ve obligado a falsificar a Lenin para hacer creer al Partido que él está de acuerdo con Lenin. (N. del T.)
[42] Cuarta publicación.
[43] Archivo del Corriere della Sera, al que expreso mi agradecimiento.
[44] Alguien muy al tanto de los sucesos “entre bastidores” de la corresponsalía del Corriere della Sera en Moscú es el autor de la “extraña carta” enviada a Terracini, además de a Gramsci y a Scocimarro, en San Vittore, en febrero de 1928. “Conocerás las conclusiones del XV Congreso del PCR. Si has leído el Corriere della Sera habrás podido entender algo. De hecho el corresponsal del C. S. utiliza abundantemente el material oficial que aparece en Pravda”, etc. Otro hecho extraño. Pero sobre esto véase la segunda parte de este libro, sobre la “extraña carta”.
[45] Cf. infra, apéndice al tercer capítulo.
[46] Sobre el modo en que se añadieron las palabras “así como el no bolchevismo a Trotski”, cf. infra, capítulo siguiente.
[47] Sin embargo en la edición de Librairies du Globe, París, 1972, esa frase de Lenin no parece referirse a Trotski sino a Bujarin y a Piatákov. (N. del T.)
[48] Para Stalin fue un duro golpe, a juzgar también por el testimonio de testigos de la reunión a puerta cerrada del 21 de mayo de 1924.
[49] Aparecida por partes en Estados Unidos en 1941-1942 y publicada en Roma en 1944 (ed. Vega) y en Mondadori en 1946. Me remito a esta edición.
[50] Ludwig, 1946, p. 98.
[51] Ludwig, 1946, p. 98.
[52] Lo que Malaparte y otros han llamado, en su momento, el fallido golpe de estado de Trotski.
[53] Los acontecimientos de estos años en los que Stalin se enfrenta al ataque de un Lenin moribundo –pero está ya maniobrando eodem tempore para crear el “culto” a Lenin– están bien reconstruidos por Tucker, 1977, en los caps. VII-IX.
[54] Obviamente, hablar del Informe secreto significa aventurarse desde el punto de vista textual, en un terreno minado. «El informe de Jruschov al XX Congreso del PCUS, difundido en 1956 por la agencia de noticias italiana Ansa, había sido manipulado por la CIA y contenía 34 párrafos fabricados por especialistas de la central de espionaje estadounidense, en el cuartel general de Langley, en Virginia”. Así es como Rodolfo Brancoli resumía en La Repubblica del 28 de diciembre de 1977 (p. 20) algunos de los resultados a los que había llegado una investigación desarrollada durante tres meses por un “equipo” de periodistas del New York Times. “La CIA”, prosigue Brancoli, “había conseguido hacerse con un texto del que habían sido eliminados precisamente 34 párrafos referentes a la política exterior soviética y puso en circulación una versión propia, acreditándola como auténtica”. Brancoli se refería a que en 34 puntos el texto debía considerarse sospechoso. Una operación tal era de gran eficacia si se llevaba a cabo con un texto –el llamado Informe secreto– del que no era previsible difusión alguna por parte soviética o de los otros partidos participantes en aquellas reuniones. (De hecho los soviéticos negaron durante bastante tiempo la existencia de aquel informe, y una publicación parcial fue realizada solamente 33 años después, el 5 de abril de 1989, por la revista Izvestia, órgano del Comité Central.)
Si se considera la importancia capital del Informe secreto en la historia del movimiento comunista mundial, y más en general en nuestra historia, se entiende fácilmente la turbación que suscita en el historiador el resultado de aquella investigación de los periodistas del New York Times.
[55] Cf. N. Jruschov, Rapporti e discorso conclusivo al XXII Congresso del PCUS,
Editori Riuniti, Roma, 1962, pp. 98-99. (trad. cast. Informe al XXII Congreso del
PCUS, 19 de octubre de 1961, “Suplemento de la revista Novedades de la Unión Soviética”, nº 24, 1961.)
[56] Ed. inglesa, Macmillan y Collier, vol. XXVI, p. 154.
[57] Y después, según una técnica utilizada por ejemplo con las obras de Dostoievski, una obra o volumen pueden ser “saqueados” hasta tal punto que quedan agotados durante mucho tiempo.
[58] Citamos la ed. comentada del Informe, proporcionada por Wolfe, 1957, p. 134. [59] Véase la reseña puntual del semanario moscovita en L’Unità del 19 de enero de 1987, p. 5. Este texto es un fragmento del libro La historia falsa y otros escritos, que acaba de publicar la editorial Capitán Swing, con traducción de Inés Campillo Poza, Antonio Antón y Regina López Muñoz. Luciano Canfora es catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Bari, y forma parte del comité científico de la Society of Classical Tradition de Boston y de la Fundación Instituto Gramsci de Roma. Además dirige la revista Quaderni di Storia y la colección de textos ‘La città antica’, y forma parte del consejo directivo de las revistas Historia y crítica, Journal of Classical Tradition, y Limes. Es considerado unos de los mayores clasicistas europeos vivos, ha estudiado problemáticas de historia antigua, literatura griega y romana, historia de la tradición, estudios clásicos, política y cultura del siglo XX. Entre sus últimos trabajos publicados cabe destacar La biblioteca desaparecida (1998), Julio César, un dictador democrático (2000), Storia della letteratura greca (2000), El misterio Tucídides (2002) y Una profesión peligrosa: la vida cotidiana de los filósofos griegos (2002). Fuente: http://www.fronterad.com/?q=testamento-lenin-verdad-y-manipulacion

 

El blindaje de la economía y el modelo nacional Boliviano

 

Como seguramente se recordará, hace algunos años y en medio de los traumas sufridos y provocados por la crisis económica de la llamada burbuja financiera e inmobiliaria que se desató el 2008 (y que aún se arrastran); en Bolivia se produjo un intenso debate acerca de la capacidad nacional para soportar los embates de la misma, en vista de los graves efectos que estaba provocando en diversas economías del mundo.
En ese contexto se enfrentaron criterios en torno a la idea de si la economía estaba o no blindada. Ahora, a la distancia y el tiempo transcurrido y más allá de que dicho debate tenga ya una respuesta perfilada por los hechos; también se puede apreciar que dicha coyuntura sirvió para distraer y postergar un asunto más importante. Me refiero a la tarea de definir y construir (social y participativamente) el modelo económico nacional, porque (en medio del temor ciudadano y el riesgo de caer en la crisis), se optó por debatir la forma y algunas acciones orientadas a evitar aquello que la memoria colectiva de la sociedad guarda como uno de sus fantasmas más indeseables, por lo sufrido en épocas como la hiperinflación en los años 80 o la aguda situación de escasez de los años 50 a 60.
Los innegables indicadores del manejo económico y, sobre todo, la elevada cantidad de reservas internacionales acumuladas como resultado de la venta y exportación de los recursos hidrocarburíferos nacionalizados, evidentemente hacen ocioso, hoy, continuar debatiendo sobre el blindaje de la economía y caer en aquella tentación razonable que surgió aquellos años cuando la crisis de la burbuja financiera e inmobiliaria arrastraba a la quiebra de grandes consorcios banqueros y bursátiles que afectaron la economía mundial.
A cambio de ello, lo que este trabajo buscará explorar es si el modelo económico, social, comunitario y productivo (como se denomina al aplicado actualmente), efectivamente constituye un modelo de transición hacia el socialismo. Es decir, si efectivamente está orientado a sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista o, si por el contrario, en realidad encubre y proporciona un verdadero “blindaje” a una economía procapitalista de base extractivista, que se conforma con una redistribución rentista de los excedentes económicos y la construcción de una base económica sustentada en la industrialización (enajenada tecnológica y financieramente).
El sofisma [1] de la fase intermedia de transición
Para dilucidar la inquietud planteada en este artículo, en principio nos remitiremos a los argumentos sostenidos oficialmente. El primer número de la revista Economía Plural del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de septiembre de 2013, cuyo contenido está referido precisamente al Nuevo Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, es muy elocuente y permite explorar los alcances del modelo. Allí se sostiene que “no es pretensión del nuevo modelo económico (…) ingresar directamente al cambio del modo de producción capitalista, sino, sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista”.
Al respecto y para demostrar el carácter procapitalista del modelo económico nacional (inclusive más allá del reconocimiento de que no existe ninguna pretensión de cambiar el modo de producción capitalista, como textualmente acabamos de citar), no hace falta realizar grandes elucubraciones o efectuar profundas investigaciones; basta con observar lo que sucede con el mercado, la economía y la producción.
Desde el año 2006, hace más de 7 años cuando se inició el proceso de cambio (y consiguientemente el llamado periodo de transición), no solo se ha dado continuidad y se ha reproducido el mismo tipo de relaciones económicas y de producción capitalista que el neoliberalismo impulsaba, sino que inclusive se han exacerbado las mismas, como consecuencia del extractivismo, la explotación y exportación de los recursos naturales (mineros e hidrocarburíferos principalmente), el enorme incentivo a la construcción de grandes obras de infraestructura (de transporte, telecomunicaciones, energía y servicios), así como las grandes concesiones para la ampliación de la frontera agrícola y el establecimiento de grandes extensiones de monocultivo transgénico agroindustrial, que al margen de contribuir en conjunto a la conformación de una nueva élite económica que en el pasado era despreciada y discriminada social y culturalmente, ha permitido restituir las relaciones políticas con la antigua clase señorial terrateniente y comercial que constituye la derecha reaccionaria y conservadora que había intentado dividir el país.
Para mayor abundamiento argumentativo sobre el carácter procapitalista del modelo económico, volvamos a la publicación oficial mencionada. Textualmente se afirma que “todas las nuevas atribuciones del Estado están orientadas a convertir a Bolivia en un país industrializado”; que “hay que cambiar la matriz productiva de ese viejo modelo primario exportador por otro que priorice la producción e incremente el valor de los productos”, porque “en el nuevo modelo económico (…) el énfasis está en la producción y la redistribución del ingreso”. Como se puede apreciar, el propósito central del modelo coincide plenamente con los fines del sistema capitalista; es decir, el incremento de la producción, la ganancia y la explotación.
En buenas cuentas, ello significa mantener (sin transformar) las relaciones de producción y explotación de la fuerza de trabajo y la naturaleza. Es decir, reproducir el sistema capitalista de explotación, donde a lo sumo se intentará sustituir el fallido y agotado modelo neoliberal a través de medidas de política económica “que irán resolviendo muchos problemas sociales y se consolidará la base económica para una adecuada distribución de los excedentes económicos”.
Ahora bien, teniendo como telón de fondo los hechos descritos y los argumentos oficiales sostenidos, que indudablemente se niegan a cambiar y mantienen el sistema capitalista que el proceso de cambio y transformación y los sectores populares han planteado como mandato; llama la atención que al mismo tiempo se sostenga que el modelo está orientado a “sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista”.
Al respecto, tanto a nivel internacional como nacional (principalmente cuando se produjeron coyunturas pre y revolucionarias de transformación) como en la antigua Unión Soviética, China, México, Cuba y en Bolivia el 52 y los años de las guerrillas y la Asamblea Popular a inicios de los 70; ya se produjeron muy intensos debates en torno a la necesidad de plantear la revolución por etapas, establecer si existía la madurez de condiciones materiales y subjetivas para transitar al socialismo, o la pertinencia de una revolución permanente, etc., que no solo constituyen testimonios acerca de la certeza y cabalidad de las discusiones que casi siempre terminaban en escisiones políticas, sino lecciones que hoy deberían tener el enorme valor para evitar y prever los problemas y equivocaciones que se cometieron en coyunturas y contextos similares. Una de ellas referida precisamente a la impertinencia y falacia de plantear etapas o periodos de transición, como si la historia y los acontecimientos tuvieran un comportamiento lineal, programable y ordenado mecánicamente.
Es más, es una lógica capciosa plantear que se van a sentar las bases para la transición al socialismo, cuando en la práctica lo que se hace es reforzar (blindar resulta en este caso más apropiado para caracterizar el propósito), y exacerbar las relaciones y el sistema de producción y explotación capitalista. El sofisma del planteamiento radica pues en que a título de “sentar las bases”, se anulan las tareas y todo indicio para cambiar las relaciones de producción y explotación de la fuerza de trabajo y la naturaleza, se reconoce y refuerza el sistema capitalista de explotación y ni siquiera se plantea el tiempo que demandará sentar las supuestas dichas bases para construir el socialismo. No es una redundancia reafirmar en estas circunstancias aquella certeza material y lingüística de que no se puede hablar siquiera de socialismo, si previamente no se cambian las relaciones de producción y explotación capitalistas imperantes. Todo lo que se diga en contrario es una falacia, un sofisma.
Vacíos y ausencias para construir el socialismo
Explorando otros ámbitos del modelo económico en marcha y otorgando el beneficio de la duda sobre aquella supuesta predisposición de “sentar las bases para la transición al socialismo”, nos remitimos a la Constitución Política del Estado. Allí resaltan al menos dos aspectos que vale la pena mencionar.
El primero tiene que ver con los principios, valores y fines del Estado (ver: Art. 8 inc. II), en donde claramente podemos advertir que los mismos son diametralmente opuestos al consumismo, el individualismo y la competencia que rigen y representan al sistema capitalista imperante. Es decir, corresponden a una visión NO capitalista. Ello no solo marca una visión y un enfoque paradigmático diferente y opuesto al capitalismo y la sociedad occidental, sino también a la obligación y responsabilidad de que el Estado y la sociedad los cumplan y practiquen en el proceso de construcción de una nueva sociedad.
Se trata de un asunto fundamental que el modelo económico debería haber contemplado, porque al margen de no existir en todo el documento ninguna referencia sobre el Vivir Bien, que debería constituir el norte del modelo, tampoco parece que se haya tomado en cuenta principios y valores como la solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía y equilibrio que junto a otros, no deberían ser obviados a la hora de sentar las bases para la transición al socialismo, puesto que cumplen el rol estratégico de articular las diferentes formas de organización económica de la economía plural, según se puede establecer en el Art. 306, inc. III, de la Cuarta Parte que corresponde a La Estructura y Organización Económica del Estado de la Constitución Política.
En vista de ello y siendo que más bien se sostiene que “no es la pretensión del nuevo modelo económico (…) ingresar directamente al cambio del modo de producción capitalista”, podría afirmarse que esa pretensión no concuerda con lo estipulado en la Constitución, puesto que no busca el cambio del modo de producción capitalista, y tampoco contempla aquel conjunto de valores y principios articuladores de las diversas formas de organización económica que están orientados a la construcción del socialismo comunitario para Vivir Bien en armonía con la naturaleza, que a su turno es la base del paradigma alternativo al capitalismo.
El segundo aspecto está referido a la organización económica comunitaria. Si se tratase de sentar las bases hacia el socialismo, como plantea el modelo económico formulado en la publicación del Ministerio de Finanzas, entonces esta forma de organización económica adquiere una trascendencia gravitante (no por criterio de quién escribe), sino porque a diferencia de las otras 3 formas de organización económica que componen la economía plural, en la propia Constitución Política (ver: Art. 307), el Estado no solo la reconoce, respeta y protege (como sucede con las otras 3), sino que adicionalmente debe fomentarla y promocionarla (otorgándole así una categoría preferente), en vista de sus atributos (también propios y diferentes de las otras formas de organización económica), que efectivamente contribuyen tanto a la construcción del nuevo paradigma alternativo al capitalismo del Vivir Bien en armonía con la naturaliza, como de un socialismo comunitario, que además respondería a las condiciones materiales e históricas de la realidad y su economía.
El vacío y la ausencia de estos aspectos son notorios en la exposición del modelo económico planteado, y tampoco se encuentra mención a la necesidad de promover y fomentar iniciativas y formas de organización económica comunitaria, que ciertamente implicarían la construcción de nuevas relaciones de producción y el establecimiento de las bases del socialismo comunitario.
Los bonos soberanos
Otro asunto que ha llamado la atención en la implementación del nuevo modelo económico, es la decisión de incrementar el endeudamiento del país y comprometerse a pagar intereses muy atractivos en el mercado financiero internacional, para las empresas o países que decidan adquirir los bonos emitidos por Bolivia.
Se trata de un endeudamiento de 1.000 millones de dólares que en las dos series de bonos emitidos hasta ahora, se ha decidido incrementar los intereses de la obligación contraída por el país, para hacer más atractiva la compra de los mismos en el mercado internacional.
Muy en contrario de lo que aconseja un elemental razonamiento económico (salvo que prevalezca la codicia y una muy alta predisposición consumista), resulta poco razonable adquirir y/o incrementar el endeudamiento económico, cuando existen elevadas reservas internacionales que muy bien podrían cubrir los requerimientos de inversión y gasto de la economía nacional, o la posibilidad efectiva de acceder a créditos de la banca internacional de fomento a tasas más reducidas, que los intereses comprometidos a pagar por la adquisición de los bonos denominados soberanos.
Los argumentos que se han esgrimido para efectuar este endeudamiento nacional, es que hace muchas décadas que el país había dejado de figurar y tener reconocimiento en el mercado financiero internacional, y que se necesitaba recuperar esa imagen perdida. Más allá de lo costosamente veleidoso de la decisión que reinserta a Bolivia en la máxima expresión del sistema capitalista imperante, como es el mercado financiero internacional; el problema es por demás interpelante, porque genera una obligación que embarga la economía nacional por varios años a intereses de empresas transnacionales que forman parte del mercado financiero, e incrementa el endeudamiento que debemos pagar todos los bolivianos, siendo que paralelamente la propia riqueza nacional traducida en las reservas internacionales, están depositados nada menos que en la reserva federal de Estados Unidos y otras fuentes menores, pero con el agravante de que a diferencia nuestra, nos pagan intereses risibles y mínimos. Es claro que mal se pueden sentar las bases de transición al socialismo, si una de las medidas económicas de mayor trascendencia nos vuelve a anclar y hacer dependientes de la máxima expresión capitalista que constituye el mercado financiero internacional.
Se ha afirmado también que dichos recursos del endeudamiento de los bonos contraídos por Bolivia, han sido destinados principalmente a la construcción de obras prioritarias. La pregunta que surge nuevamente al respecto, es por qué se decide endeudar al país en esos términos, cuando muy bien podían utilizarse los ingentes recursos acumulados en las reservas internacionales (más de 14 mil millones de dólares) o, cuando menos y demostrada la imperiosa necesidad de invertir, haber optado por la captación de créditos que podrían tener más bajos intereses de pago, que los comprometidos a cubrir por los bonos(¿). Acaso la credibilidad, solvencia y seriedad económica del país no sirven para eso?.
Al respecto y buscando alternativas menos perniciosas y más acordes al mandato de construir un nuevo modelo económico alternativo al capitalismo, es claro que ni siquiera se ha pensado en transformar las relaciones comerciales y de intercambio entre las naciones, para plantear como base de cooperación mutua y horizontal, la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad, de tal modo que podamos llevar adelante las obras que necesitamos, a cambio de aportar con los medios o recursos que disponemos una vez satisfechas nuestras necesidades internas.
La confiabilidad de la palabra de los organismos internacionales
Para concluir estas reflexiones en torno al modelo económico nacional, quisiera referirme a lo que puede denominarse como el retorno o recuperación de la mentalidad colonial.
El asunto es simple pero de elevada significación económica y política. Desde hace algún tiempo se ha venido hablando e informando acerca de los importantes y renovados logros de la economía nacional y los indicadores macroeconómicos, que entre entras cosas se ha traducido en la emergencia de una nueva clase económicamente poderosa y que en el pasado había sufrido discriminación étnica y cultural. Junto a ello, también se ha resaltado con mucha fuerza el tránsito de una economía débil, pobre y subdesarrollada, a una situación de mediano crecimiento que la alejaba de su condición de sujeto crítico y preferente para la atención de la cooperación internacional, de tal modo que ahora, por ejemplo, ya no se cuenta con condiciones preferenciales para acceder a créditos blandos como en el pasado.
Al mismo tiempo, esta situación económica se ha traducido en el tránsito y conformación de capas empobrecidas que se constituyen y pasan a engrosar las clases medias, con el añadido de que lo hacen en una proporcionalidad demográfica muy significativa.
Ahora bien, como si estas noticias no tuvieran el peso y la credibilidad que corresponde cuando son transmitidas por las propias autoridades nacionales, o lo que es peor, solo adquiriesen la relevancia y confiabilidad necesarias cuando son ratificadas por otros; se ha podido apreciar en una actitud típicamente dependiente y colonial (que solo considera válido aquello que es reafirmado y certificado por terceras personas como si la palabra propia no tuviese valor y consistencia), las propias autoridades nacionales se han dado a la tarea de remarcar esos avances, porque el informe y los representantes de los organismos internacionales (en este caso el Banco Mundial), así lo confirmaba.
Por si fuera poco a esa actitud colonial que hace depender los avances económicas alcanzados, a la certificación y la palabra de los organismos internacionales, no se repara en el hecho de que ese mismo hecho da cuenta también del engrosamiento de una clase media que en la medida en que no pase a conformar nuevas relaciones de producción y trabajo (diferentes a las de explotación capitalista), mayores serán las nuevas condiciones y los nuevos intereses de clase que defenderá, pero no precisamente para luchar (como antes), por su liberación, sino para blindar y reforzar el sistema capitalista que los ampara y promueve.
Como resultado de este razonamiento, podría inferirse que se está en contra y se repudia el mejoramiento de las condiciones económicas y la ampliación de las clases medias en el país; cuando en realidad lo que se observa es que se hace flaco favor al establecimiento de condiciones para construir el socialismo, si lo que importa es mejorar el estatus y las condiciones de subsistencia, sin haber emprendido la transformación de las relaciones de producción que indudablemente permitirán resolver (no mejorar) las causas de la pobreza.
A pesar de que discursivamente se sostenga que ahora los organismos internacionales de cooperación contribuyen y apoyan a la construcción del socialismo; en realidad el beneplácito y la complacencia que ellos manifiestan públicamente al confirmar el mejoramiento de la economía y la ampliación de las clases medias, dice todo lo contrario. Mal se puede esperar que ellos sean los artífices de su propia destrucción y muy ingenuo (por decir lo menos), quien piense que ha logrado convertirlos o engañarlos.
Nota:
[1] Para precisar, sofisma define el diccionario Larousse como un razonamiento falso o capcioso que se pretende hacer pasar por verdadero.
Arturo D. Villanueva Imaña. Sociólogo, boliviano. Cochabamba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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¿De dónde te sale ese orgullo de pequeño burgués?

Santo Domingo at night

POR MANUEL MORA SERRANO

La sinceridad a veces se castiga. He recibido muchas felicitaciones y abrazos por mi artículo del cinco de este mes en este diario sobre mis ochenta años. Pero lo que más ronchas ha despertado ha sido mi confesión de que: “pertenecíamos a la mejor clase social del mundo, a la pequeño burguesía, de la que me siento orgulloso y lamento que no exista una ideología que nos catapulte como tales, con nuestras virtudes y nuestros defectos al poder político, por estar “vendidos” ideológicamente a la burguesía o al proletariado, estando como estamos mejor preparados para no depender de una ni del otro, sino para que todos seamos ese término medio ideal de todas las cosas, ni demasiado ricos ni demasiado pobres, como las gentes de Bután.”

Sin duda alguna me había metido en territorio ideológico tabú.

Hace más de veinte años que vengo meditando sobre la ausencia de una ideología coherente con nuestra realidad social.

¿Quiénes somos los tan vilipendiados por nuestros propios miembros que nos acusan (y se acusan) de ser la peor clase social y la que tiene los vicios más peligrosos?

Jamás hubo ceguera ideológica más grande que los que siguiendo a Marx, que no era de la burguesía ni del proletariado, como la gran mayoría de los pensadores y los ideólogos del siglo diez y nueve, no advirtieron tres detalles: a) que esos proletarios, por los cuales se abogaba, hartos de su condición de parias sociales, estaban locos por que sus hijos ascendieran en la sociedad formándose intelectualmente y luego que se graduaran en las universidades e institutos al servicio de las masas, como ha ocurrido aún en países como el nuestro que no han tenido regímenes socialistas formales, no solo vivieran mejor, sino que ellos también pudieran hacerlo; b) los ejemplos harto elocuentes de Rusia, Alemania del Este y China en la actualidad, señalan que esa masa preparada intelectualmente ya no era pasiva sino el nuevo motor para una nueva revolución. Angela Merkel es suficiente y claro ejemplo, y c) lo que está pasando en Cuba con ese excedente extraordinario de profesionales calificados que no soportan carecer de lo que otros ciudadanos disfrutan con sus conocimientos en otros países, hasta en algunos subdesarrollados, ejemplos de ellos son los que desertan, que al día siguiente están exigiendo todo lo que no podían tener en la supuesta dictadura del proletariado, que fue organizada y dirigida por pequeño burgueses, como en todas partes, porque éramos los más preparados y los más sensibles.

¿Quiénes somos los pequeño burgueses en estas sociedades seudo capitalistas o en las realmente tales? Hasta hoy hemos sido servidores, bufones y tontos útiles.

Todas las empresas, sin importar el rango, que tienen personal calificado o pagan salarios decentes, están integradas por pequeño burgueses sin conciencia de clase.

Nadie quiere tocar la trompeta que despierte esos “monstruos”. De ahí que sea útil que se entretengan soñando con el poder que indefectiblemente dirigirán si logran una revolución socialista siguiendo la saga consabida, porque en el proletariado no hay material suficiente ni capacitado para dirigir eficazmente la cosa pública. Y cuando ha ocurrido, no deseo mencionar a Stalin comparándolo con Trotsky o con Lenin.

Los pequeño burgueses en las otras sociedades, que son la mayoría (apenas existimos en las muy primitivas aunque formamos parte de las estructuras gubernamentales); en Haití, que es un ejemplo preciso, la revolución de los esclavos contra los burgueses amos de las plantaciones, no hubiera sido posible sin los mulatos hijos bastardos que sabían leer y escribir y muchos se habían educado en Francia o en el propio país sin rangos burgueses, sino de nuestra clase, que fueron absolutamente necesarios. Ahí fuimos los tontos útiles.

En Santo Domingo, tierra de hateros, los que poseían cultura en una comunidad mulata de gentes pobres, eran de nuestras filas y algunos fueron los bufones necesarios en toda corte. Y nada tenemos que decir de los que ya formábamos parte de una clase en crecimiento bajo la dictadura de Trujillo o los gobiernos que le sucedieron, donde parte de los nuestros de Balaguer a los últimos, salvo don Antonio, eran de nuestras filas.

¿Quiénes acompañaron a los libertadores? ¿Quiénes fueron la mayoría de los opositores a Rafael L. Trujillo o a Lilís? ¿Hemos revisado con ojos críticos clasistas a los que cayeron por ideales nada más, por nuestra libertad, antes y después?

Nuestra inteligencia y nuestra resistencia a la opresión hablan muy alto y muy claro de quiénes somos los pequeño burgueses a la hora del sacrificio mayor. Que muchos solo hemos sido actores en las gradas, es verdad, pero desde ahí hemos aplaudido o vitoreado siendo bufones o tontos útiles, a los que nos han manejado a su antojo, y si hemos sido la hez, ha sido por falta de una ideología que nos defina y nos unifique, aquí y en todo el resto del mundo civilizado.

Cuando caen las Torres Gemelas la mayoría de las víctimas son de los nuestros, porque siempre somos los que cumplimos, los que hacemos los horarios y llegamos primero. En todas las oficinas, en todas las empresas bastaría que distribuyéramos nuestro catecismo para tomar el poder. La mayoría de oficiales militares vienen de nuestras canteras.

No haríamos la dictadura del secretariado o del doctorado, inauguraríamos, sin duda alguna, la democracia de la pequeño burguesía, la democracia de la clase media. Dignidad para todos sería nuestro lema: ni demasiado ricos ni demasiado pobres. Estableceríamos algo que no existe ahora: barreras para las ambiciones desmedidas.

Hace veintidós años que en el más capitalista de todos los países, en un albergue para gentes de clase media en Los Póconos, Pennsylvania, en una antigua zona indígena, comencé a escribir sobre la ideología pequeño burguesa, y cuando se la ofrecí a un viejo amigo que se postulaba a la presidencia, me dijo textualmente: “Gracias, Manolito, pero nadie cree ahora en ideologías” y por ahí deben estar amarillentas o llenas de polillas aquellas páginas inflamadas de ese orgullo zoquete de ser de clase media y de aspirar al poder para nuestra gente.

O por lo menos así dirían los traidores a nuestra clase, los que nos niegan y vituperan, aunque vivan como burgueses, capaces de sacrificarse por los que no pueden gobernarse, por los que solo anhelan alcanzar nuestro precario status, y así disfrutar de los dones del siglo y de nuestro tiempo con un poco de decoro y dignidad.

Con un poquitín de conciencia crítica despertarían esos monstruos dormidos que somos, y haríamos temblar al planeta, como aquellas ‘madres terribles’ de García Lorca que levantaban sus cabezas en las praderas cada vez que un torero mataba un hijo en la fiesta brava.

Un día despertaremos, y entonces preguntaremos ¿por qué esperamos tanto? Y responderemos llorando: por la ceguera de nuestra gente; solo por la ceguera de nosotros mismos; con palabras parecidas dijo en Andalucía con rabia que ha llegado nítidamente cuatro siglos ha, otra ‘madre terrible,’ la de Boabdil, aquel árabe que volteó el rostro derramando lágrimas para mirar la Alhambra perdida sin volverse estatua de piedra: “No llores como mujer lo que no pudiste defender como hombre”. Por temor a esa frase, de ahí me sale el orgullo de ser pequeño burgués y ver la indiferencia y la ceguera de los miembros de mi propia clase, que sin duda, es la mejor del mundo: sin abundancia que sobre y sin carencias precisas.

El día que no estalló la tercera guerra mundial

Mapa de Siria
Mapa de Siria (Photo credit: Wikipedia)

Alberto Betancourt Posada

Nos ha tocado vivir momentos trepidantes. A principios de septiembre el entonces inminente ataque franco-estadounidense a Siria, nos colocó al borde de una especie de Tercera Guerra Mundial, aunque no quedaba claro si se libraría en Siria, en todo Medio Oriente, o si se extendería a una escala mayor. La cumbre del G20 en San Petersburgo, Rusia, fue un espacio fundamental de negociación sobre una guerra que finalmente no estalló. Pocas veces triunfa la paz. Vale la pena repasar lo que pasó. El 6 de septiembre, al concluir la cumbre del G20, el Presidente Barak Obama sostuvo una reunión bilateral con el Presidente de Francia, Francois Holland, en la cual informó ambos mandatarios acordaron que el indudable empleo de armas químicas en Siria, había puesto en peligro a Turquía, Jordania y Libano, por lo cual era indispensable una acción militar “adecuada”, “limitada” y “proporcional”, para minar la capacidad de Bashar Al Asad, para volverlas a usar ese tipo de armas, lo cual, no impediría, continuar las pláticas de Ginebra sobre la transición en ese país.

Minutos más tarde, en la conferencia de cierre de la cumbre del G20, el anfitrión, Vladimir Putin afirmó que una acción franco-estadounidense en Siria desestabilizaría Medio Oriente, dispararía los precios del petróleo y ralentizaría aún más la economía mundial; ayer hablamos en la cena sobre ese tema, dijo, desde las 7 de la noche hasta la 1 de la mañana. Los países a favor de la acción militar fueron: Estados Unidos, Turquía, Canadá, Arabia Saudita y Francia. En contra se manifestaron Rusia, la República Popular China, India, Indonesia, Argentina, Brasil Sudáfrica, e Italia, además del Secretario General de la ONU. La gran sorpresa señaló, fue la “inesperada declaración del Primer Ministro de India cuando afirmó ‘me opongo firmemente a cualquier acción militar’”. Por su parte, complementó Putin, “el Presidente de Sudáfrica dijo: ‘las naciones pequeñas se sienten cada vez más vulnerables y desprotegidas. Parece que un país poderoso puede usar la fuerza en cualquier momento y a discreción’”. En respuesta a un reportero Putin afirmó; “¿Que si vamos a apoyar a Siria? Si lo haremos. Ya lo estamos haciendo. Estamos suministrando armas y asistencia económica. Espero que podamos ampliar la asistencia humanitaria”. Pese a la tensión, el rukavaditi dio cuenta de una reunión informal de 20 minutos, con Barak Obama, durante la cual, dijo, pese a las diferencias: “…nos hemos puesto de acuerdo en algunos escenarios posibles destinados a resolver el conflicto pacíficamente” y anunció una próxima reunión entre los respectivos ministros de Relaciones Exteriores. Cuatro días más tarde Barak Obama afirmó que en la víspera del ataque del 21 de agosto, el ejército sirio alistó armas químicas, mezcló gas sarín, distribuyó máscaras anti-gas a sus soldados, y finalmente, lanzó cohetes contra 11 barrios controlados por la oposición, causando más de 1000 decesos. Si no hacemos nada, aseveró Assad seguirá usando esas armas; sus arsenales amenazan a Jordania, Turquía e Israel y envalentonaran a Irán a construir su arma nuclear. Sin embargo, matizó, he visto algunas señales alentadoras, el Presidente Putin me manifestó su disposición a unirse a la comunidad internacional para presionar a Assad a desmantelar sus arsenales, por ello remató instruí al Secretario John Kerry, a reunirse el jueves con su homologo ruso, y he consultado, abundó, a Francia y Gran Bretaña, para saber si firmarían junto con Rusia y China una resolución de la ONU, exigiendo el cese del empleo de las armas químicas en Siria. El 11 de septiembre de septiembre Vladimir Putin incrementó la presión y publicó en The New York Times, “Llamado a la cautela”, donde afirmó que el respeto a la ley obliga a acatar lo establecido en la Carta de las Naciones, en la cual se afirman como únicos motivos para el uso legitimo de la fuerza, la autodefensa o su aprobación en el Consejo de Seguridad, en el cual se establece el derecho de veto. La ley debe cumplirse nos guste o no. Si un país actúa al margen de la legalidad internacional la ONU, abundó Putin, puede derrumbarse como ocurrió con la Liga de las Naciones. Un ataque estadounidense arruinaría los esfuerzos multilaterales por resolver el conflicto palestino-israelí y el problema nuclear con Irán. En la conflagración Siria, señaló, participan Al Qaeda y el Frente Al-Nusradesignadas por el Departamento de Estado de EEUU como organizaciones terroristas. El gobierno de Siria, remató, ha manifestado su voluntad de poner sus arsenales químicos bajo control internacional.

El 14 de septiembre Barak Obama dijo que se había abierto una posible solución diplomática en Siria, gracias a la presión militar de Estados Unidos: “Rusia ha indicado una nueva voluntad de unirse a la comunidad internacional para presionar a Siria a renunciar a sus armas químicas.” Ese mismo día el Consejo de Seguridad informó que la República Árabe Siria depositó en la Secretaría General su adhesión a la Convención que prohíbe la producción y empleo de armas químicas y emitió la resolución 2118 (2013) y anunció el inicio del desmantelamiento de los arsenales sirios y la realización de una convención internacional sobre el tema. La negociación realizada en San Petersburgo parece haber iniciado una reconfiguración de Medio Oriente o incluso del poder Global. La diplomacia y la presión internacional lograron abortar una guerra que parecía inminente.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Que Dios nos guarde confesao: La próxima crisis financiera internacional

Esta es una Plaza - XLVIII

 

Que Dios nos guarde confesao: La próxima crisis financiera internacional
Sistema Digital
No existe plena conciencia a nivel de calle d el enorme poder que el capital financiero (es decir, la banca, los hedge funds, las aseguradoras y otras instituciones e instrumentos financieros) tiene sobre el mal llamado orden internacional. Esta situación, que aparece con toda claridad en España, donde el gobierno español actual es un mero instrumento de la banca, se reproduce a nivel internacional. De ahí que, a no ser que se cambie el sistema financiero internacional y su control y/o regulación, estamos yendo hacia una expansión de la crisis financiera a nivel mundial.

Veamos los datos. Creo que (excepto los talibanes neoliberales que todavía dominan los fórums mediáticos del país) hay una creciente percepción de que la crisis financiera la creó el comportamiento especulativo de la banca, consecuencia de su desregulación. Pues bien, debido a la enorme influencia de la banca en los gobiernos de mayor poder a los dos lados del Atlántico Norte, así como en sus establishments políticos y mediáticos, no se ha hecho nada (repito, nada) para regular y controlar tal capital financiero. En realidad, los bancos centrales más importantes, tanto el Federal Reserve Board (FRB) como el Banco Central Europeo (BCE), han estado imprimiendo miles de millones de dólares y euros para ayudar a los bancos. Es lo que se llama en inglés quantitative easing (QE) .

Hay una diferencia importante , sin embargo, entre lo que ha hecho el FRB en EEUU y lo que no ha hecho el BCE en Europa. Mientras que el primero ha ido comprando, con el dinero impreso, bonos públicos del Estado, garantizando unos intereses bajos para tales bonos (protegiendo a EEUU de la especulación de los mercados financieros), el BCE no lo ha hecho, desprotegiendo a los Estados miembros de la Eurozona, a los cuales, en el caso de los países periféricos de tal zona monetaria, se les ha estado exigiendo unos intereses en sus bonos públicos que alcanzaron niveles abusivos e impagables. Esta diferencia, en la que el BCE en la Eurozona se comporta como la ultraderecha estadounidense, el Tea Party, desearía que se comportara el FRB en EEUU, es de gran importancia, y señala que la banca es incluso más poderosa en la Unión Europea que en EEUU. Ahora bien, un elemento común es que ambos bancos centrales ofrecen dinero a los bancos en condiciones muy favorables (es decir, a unos intereses muy bajos).

Y, ¿qué es lo que hacen los bancos con este dinero? La retórica oficial, que intenta ofuscar la realidad, dice que dan crédito a la familias y a las empresas, ayudando a que se invierta en actividades de la economía productiva, creando riqueza y puestos de trabajo. Si usted se cree esto, ello indica que su nivel de ingenuidad ha llegado a un nivel peligroso para usted, y también para su comunidad. Esto no es lo que ocurre en la vida real. El crédito ni está ni se le espera.

La b anca continúa especulando

¿Qué hace , pues, la banca con su dinero? La respuesta es sumamente fácil de entender. Intenta optimizar sus beneficios lo más pronto posible, invirtiendo en las actividades especulativas, que son las más rentables. Y ahí es donde estaban antes de que se iniciara la crisis de ahora, y es ahí donde están ahora, no en el mismo sitio, sino en los países llamados Emergentes. Durante estos dos últimos años ha habido una explosión de inversiones financieras en estos países. Pero no en infraestructura física y social, donde hay necesidades enormes, sino en actividades especulativas. Estas instituciones financieras, una vez que destruyeron las economías europeas y estadounidense, ahora están invirtiendo en aquellos países (con la ayuda de los Bancos Centrales, que, en definitiva, quiere decir fondos públicos), creando burbujas y más burbujas (en actividades inmobiliarias, en comercio, en alimentos, y un largo etcétera), tal como ocurrió en los países llamados económicamente avanzados. Este flujo de dinero de estos países a los países emergentes creó, como una de las consecuencias, una inflación del valor de su moneda, sobrevalorándola, creándoles problemas graves en su comercio internacional.

De todo esto se puede deducir que dicho flujo de capitales a los países emergentes (que producen beneficios a muy corto plazo) está creando las bases para la nueva crisis que se expandirá de los países de economía avanzada a los países emergentes, y ello como resultado de la explosión de las burbujas. Está ya ocurriendo en la India y en China, y afectará a Brasil, entre otros, y creará un problema incluso peor para aquellos países y para nosotros (ver “Another Financial Crisis Looms if Rich Countries Can’t Kick Their Addiction to Cash Injection”, de Ha-Joon Chang, en The Guardian , 30.08.13). Esto es lo que Juan Torres y yo alertamos que pasaría, en el libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero . Los primeros síntomas ya están apareciendo. El capital financiero está comenzando a huir de esos países, pues ven la explosión de las burbujas muy próxima. Y esta huida de capitales reproducirá, incluso con mayor intensidad, lo ocurrido en los países periféricos de la Eurozona.

Otras políticas eran y son posibles

Lo que está ocurriendo no es inevitable. Pero para ello se requiere un cambio de 180 grados en las políticas estatales hacia el capital financiero. El flujo financiero internacional está empobreciendo a los países, creando una impresión fugaz y falsa (por estar basada en la especulación) de bienestar económico, que pronto colapsará cuando se vea que las bases de ese crecimiento, que crea la euforia cuando se presenta, son de barro, tal como ocurrió en España durante la época exuberante de que “España va bien”, a lo cual se añadía en Catalunya que “Catalunya va incluso mejor”. Y ello a pesar de que los datos mostraban –como algunos pocos señalamos- que ni España iba bien ni tampoco Catalunya iba mejor. En realidad, iba peor. Y, por desgracia, los hechos confirmaron que llevábamos razón.

La solución pasa por un intervencionismo público que controle y regule la banca, con amplios cambios en los sistemas de propiedad, con mayor protagonismo de la banca pública, sometida a los intereses generales, con la eliminación de los paraísos fiscales y previniendo la actividad especulativa, regulando los flujos internacionales, que dificulte, e incluso imposibilite, las actividades especulativas. Pero esto, dudo que pase, debido al enorme poder del capital financiero que nos está llevando al desastre a nivel mundial.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

EE.UU. quiere atacar a Rusia por la vía Siria-Irán

 

"Lo que quiere Estados Unidos es llegar a Irán, pero a través de Damasco. Primero, tienen que hacer caer a Damasco para concentrar luego todo el fuego contra Irán", opina Salbuchi.

“Lo que quiere Estados Unidos es llegar a Irán, pero a través de Damasco. Primero, tiene que hacer caer a Damasco para concentrar luego todo el fuego contra Irán”, opina Salbuchi.
Según el analista argentino Adrian Salbuchi, poder atacar Irán, promover intereses propios en Oriente Próximo, lanzar una destrucción generalizada de la región y lanzar “un enorme desafío a Rusia” son los objetivos de la intervención internacional en Siria.
Salbuchi es un investigador, ensayista y conferencista; consultor internacional; asesor de empresas internacionales; especialista en el análisis de las estructuras de poder políticas, económicas y financieras de la globalización, y fundador Movimiento por la Segunda República Argentina.
“Lo que quiere Estados Unidos es llegar a Irán, pero a través de Damasco. Primero, tienen que hacer caer a Damasco para concentrar luego todo el fuego contra Irán”, insiste Salbuchi. Las acusaciones contra elGobierno de Al Assad sobre el uso de gas mortal son absurdas, opina.
“En EE.UU. hay una actitud de tolerancia cero hacia los estados auténticamente soberanos que no se alinean a EE.UU. No hay puntos intermedios: o se está con EE.UU. o se está en contra de ellos”, comenta el analista.
Al mismo tiempo, advierte de que una acción militar en Siria podría desembocar en unas consecuencias totalmente imprevisibles. “Siria es un aliado tradicional de Rusia. Si cae Siria, luego cae Irán y luego el ataque va directamente contra Rusia, con lo cual estamos viviendo momentos muy, muy peligrosos. Se está jugando con fuego y el descontrol de esta situación incluso podría derivar en una confrontación entre las potencias occidentales y Rusia y sus aliados de consecuencias absolutamente imprevisibles”, argumenta.
La retórica bélica de países como EE.UU., Reino UnidoFranciaTurquía y Alemania hacia Siria se incrementó en los últimos días. A pesar de que los investigadores de la ONU todavía no han confirmado los ataques químicos durante el conflicto sirio, dan por hecho el uso de gases mortales por parte de las tropas gubernamentales e insisten en la necesidad de emprender una acción militar en Siria sin la autorización de la ONU, ya que la iniciativa requeriría la aprobación por parte de Rusia y China en el Consejo de Seguridad, y ambos estados se oponen a la intervención internacional en el país árabe.
(Con información del blog de Adrian Salbuci)
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La crisis de la Economía Mundial y el cambio (I)

Para salvarse, los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se definen como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

La crisis económica mundial que está en curso desde 2008 demostró que muchas cosas resultaron mal para la capital. Las estructuras del capitalismo monopolista de Estado establecidos específicamente después de la Segunda Guerra Mundial, de conformidad con las condiciones de la economía mundial de aquellos días ya no están funcionando como deberían y no convienen a los intereses del capital monopolista. Además, el neocolonialismo como parte de estas estructuras también está en una profunda crisis, y como revela la actual crisis económica muchas nuevas colonias de ayer hoy en día tienen un poder competitivo en los mercados regionales y mundiales. El objetivo principal de la construcción del capitalismo monopolista de Estado después de la Segunda Guerra Mundial era la continuación de la dominación de los países imperialistas occidentales en la economía y la política mundial. Hoy en día tal dominación es dudoso; surgieron economías “emergentes”, también cambió el equilibrio de poder entre los países imperialistas. Después de la Primera Guerra Mundial, el centro de producción del mundo capitalista pasó de Europa a América del Norte. Ahora pasó de los EE.UU. y la UE a Asia. El eje de Estados Unidos y Asia está sustituyendo al eje de los Estados Unidos y Europa que hasta la fecha jugó un papel decisivo en la economía mundial. En otras palabras el eje de trans-pacífico sustituye el eje trans-atlántico.

En el período 2009/2010 la mejora temporal y parcial de la economía mundial dio esperanza a la burguesía imperialista de que estamos saliendo de la crisis. Cuando grandes bancos de Estados Unidos estaban siendo destruidos uno a uno, países imperialistas y otros países del G-20 después de varios intentos – los cumbres de G-20 – empujando a un segundo plano las contradicciones que existen entre ellos, y lograron formar una gestión temporal de crisis.

El objetivo era llevar la economía global a un estado controlable es decir terminar la crisis. Ellos quisieron evitar la desestabilización incontrolada del sistema capitalista mundial y el surgimiento de una crisis revolucionaria en todo el mundo.

Si en aquel tiempo – en 2009/2010 – hubo un alivio temporal es sólo por el incentivo financiero de proporción gigantesca que se expresa en trillones de dólares. La economía mundial y el sistema financiero se mantuvo gracias a este incentivo.

La destrucción de capital se detuvo temporalmente. Pero hasta entonces, la cantidad de capital que se evaporó en las bolsas de valores del mundo era ya masiva: antes del dicho período de la mejoría temporal la capitalización en el mundo de bolsa de valores había caído de 65 trillones de dólares a finales de 2007 a 35 trillones de dólares a finales de 2008, el “valor” pérdida en las bolsas de valores en el mundo había llegado a 43,4 por ciento entre el Octubre 2007 y Octubre 2008. O sea, el importe de la capitalización de los mercados bursátiles del mundo cae de 62,57 trillones en 31 de Octubre de 2007 a 25,558 trillones de dólares en el 6 de Marzo 2009 y la perdida el mismo periodo llega a 37,01 trillones de dólares, es decir se realiza una destrucción de capital de 59,2 por ciento.

Para salvarse de la destrucción de capital los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se define como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento, en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

Cuando vemos la evolución de 2010 hasta la actualidad, como mostraremos más adelante, la situación es que a crisis económica mundial puede ser controlada pero no se ha salido de la crisis todavía.

A finales de 2008 los países de G-20 a fin de evitar colapso del sistema financiero y económico mundial comenzaron a bombear una enorme cantidad de capital al sistema. Los famosos “paquetes de ayuda” llegaron a una cantidad total de 27 trillones de dólares. ¿A qué precio? A precio de una deuda pública con una cantidad sin precedentes hasta ese día. Esa cantidad bombeada sistema inevitablemente condujo a la hinchazón de la especulación y en el junio de 2012 el comercio de derivados aumentó a 639 trillones de dólares. Esta cantidad corresponde a un monto diez veces más del producto bruto mundial.

La gestión de crisis, no ha podido resolver el problema a resolver, no ha podido abrir la ruta de salida de la crisis económica, sino más bien causó a la acumulación de contradicciones, profundizaron las contradicciones que surgen del desequilibrio de desarrollo en la economía mundial y de cuestión del equilibrio de fuerzas: por un lado los Estados Unidos, Japón y la UE que dominó la economía-mundial capitalista hasta ahora, por otra parte los países BRICS y algunos otros países “emergentes”.

La economía mundial está marcada por dos tendencias que se encuentra frente a frente, por dos desarrollos diferentes: por un lado una crisis en curso en los viejos países capitalistas (EE.UU., UE, Japón), por otra parte una economía en recuperación y en fase ascendente en los países BRICS, y en muchos países “emergentes”.

Los países BRICS han beneficiado más de la gestión de crisis dirigido por los países imperialistas occidentales y por los G-20. Por ejemplo, la participación de estos países en la producción mundial bruto aumentó de 8,9 por ciento en 2000 a 20,2 por ciento en 2011, o sea un poco más del doble. Así, los BRICS han sido una potencial importante en la economía mundial, ha sido un factor que no puede ser ignorada. El otro lado de este desarrollo es que durante el mismo período, la participación de la OCDE en la producción bruta mundial bajó de 81,2 por ciento a 65,9 por ciento.

Los países BRICS a excepción de Rusia fueron antiguos países coloniales. La internacionalización del capital y de la producción en estos países, sus inversiones orientadas a la producción ha acelerado el proceso de su transición de ser países agrícolas a ser países industrializados. Así estos países no solo son centros de producción que producen para el mercado mundial, sino también se han convertido en indispensables, nuevas y crecientes mercados para los productos mundo, para los monopolios internacionales. Los países BRICS y otros “economías (países) emergentes” han sido casi un salvavidas para países imperialistas occidentales y los monopolios internacionales. Ellos se dirigieron hacia esos países por la falta de oportunidades de inversión con una cantidad máxima de ganancia en otras zonas del mundo.

Por supuesto, la economía mundial puede salir del crisis antes de que estos países entran a una crisis. Pero no hay ninguna garantía de que esos países entran a un crisis por el efecto de la crisis actual. El “enfriamiento” de las economías de estos países en los últimos tiempos, la desaceleración del crecimiento, la tendencia de recesión son signos directos de que la dirección de la evolución es hacia lo negativo.

Muchos casos que se observa en la economía mundial nos muestra que la crisis continuará durante un determinado período. Sería una profecía decir por cuanto tiempo la crisis va a continuar. Pero la situación en los diferentes sectores, por ejemplo, la situación en el sector del automóvil demuestra que la industria automotriz en Europa puede salir del crisis a lo mejor en 2016. Esto significa que se seguirá la destrucción del capital constante en la industria automóvil de europea, es decir, las empresas cerrarán y los trabajadores serán despedidos.

No queda nada de las medidas del periodo de 2009/2010 cuando los países imperialistas y los demás países del G-20 han unido para influir en el curso de la crisis. Las medidas adoptadas para proteger a su propio capital en riesgo en ese momento es hoy algo que se profundiza en forma de competencia despiadada. Eso nos muestra el estado el sector del automóvil. El número de nuevos permisos expedidos para los vehículos (en este caso a los coches) de todo el mundo había aumentado en 2007 un 11,9 por ciento subiendo de 59 millones a 66 millones. En el mismo período la participación de Europa se redujo del 27 por ciento al 19 por ciento y la del América del Norte se redujo a 26 por ciento desde el 32 por ciento, mientras la participación de las zonas de Asia y el Pacífico subió a 37 por ciento del 25 por ciento. Eso significa que cerrarán un gran número de negocio de automotriz que pertenece a los europeos y norteamericanos, y miles de trabajadores serán despedidos.

Por supuesto, todo el tiempo, especialmente en tiempos de crisis, una serie de gente sabia para controlar y dirigir la sociedad hacen predicciones sobre el futuro de la economía, sobre cuánto se va crecer. Por alguna razón la estimación presentada por cada uno de ellos resulta falso pero ellos siguen con sus predicciones ya que es su trabajo. Se estiman crecimientos entre 3 y 3.3 por ciento. Las evaluaciones de estos chamanes de la economía mantienen su valor solamente durante unos meses. Unos pocos meses después revisan su estimación hacía abajo o hacía arriba.

No se puede hacer estimaciones el curso del desarrollo de la economía? Por supuesto que sí se puede. Pero para poder hacerlo hay que definirse correctamente las fuerzas impulsoras cíclicos que verdaderamente determinan el curso del desarrollo económico. Así que cuando lo miramos desde esta perspectiva vemos que la fuerza central impulsora que mantiene a flote la economía, que lo hace funcional durante la crisis del mundo capitalista es la dinámica de la deuda. El capitalismo se ha dirigido auto-producir a través de la comercialización de los excedentes de producción creando una demanda adicional con préstamos. Tal dinámica la produce el propio capitalismo. La demanda en la economía capitalista es bastante inadecuada comparado con la eficiencia que es producto del mismo sistema. Por lo tanto, para que el sistema pueda seguir funcionando se están retirando las posibles ganancias del futuro con el nombre del crédito; el capitalismo logra sobrevivir vendiendo el futuro.

La dinámica de la deuda fue “nacionalizado” con las “paquetes de ayuda” sobre que hemos hablado. Ningún Estado ya es capaz de incurrir en nueva deuda con los tamaños de los años 2009/2010. Se puede intervenir en la economía solamente dentro de ciertos límites. La situación actual muestra que en el próximo período los centros de crisis (los EE.UU., Europa y Japón) de la economía mundial seguirá siendo en esa situación, mientras que en los países que no están en crisis se verá, aunque en diferentes grados, un determinado tendencia de “enfriamiento”, de desaceleración. La inestabilidad en las áreas centrales de la economía mundial capitalista, aunque en diferentes grados, conducirá a un estancamiento. Según se ve el país menos inestable es China, mientras Europa se ve especialmente inestable y EE.UU. oscila entre ser estable y inestable.

El estado interrelacional de la economía mundial, hace que los países fácilmente sean afectados desde “afuera”: mientras la deuda de EE.UU. causa un efecto estimulante en la coyuntura de economía en otros países – por ejemplo, en China -, una recesión en la economía en uno de los tres centros o un desarrollo adverso imprevisto puede afectar negativamente a los otros centros. En caso de que la economía de EE.UU. entra en una recesión, otros centros inevitablemente se verán directamente afectados.

Está claro que la misma crisis acabó con esperanza de la terminación de la crisis con las medidas tomadas por los dirigentes de los países imperialistas y la economía mundial con su actual curso se está moviendo hacia el nivel de recesión. Ahora vamos a tratar de mostrar con datos que tipo de curso está tomando la crisis en general, y que curso probablemente tomará en el próximo período.

· Ibrahim Okçuoglu es uno de los más distinguidos investigadores y escritores turcos, especialmente en el campo de la economía política. Entre sus libros publicados están: Desarrollo del Capitalismo en Turquía (3 volúmenes), Historia del Desarrollo Desigual y Competencia en el Capitalismo (5 volúmenes), La Filosofía Materialista, La Globalización Imperialista y la Geopolítica, la Contribución de Stalin a la Filosofía, La Crisis Mundial del Capitalismo (2008 …), Cuestiones de Victoria del Socialismo y la Reconstrucción del Capitalismo en la URSS.

 Por Ibrahim Okcuoglu

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CEPRID

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EL ROEDOR: Contrabando y subsidios, Presidente

  • Aristófanes Urbáez

 César Vallejo ha muerto, le pegaban// todos sin que él les haga nada;// le daban duro con un palo y duro// también con una soga; son testigos// los días jueves y los huesos húmeros,// la soledad, la lluvia, los caminos.” 

–César Vallejo– 

 El Ing. Fernando Fernández, y el Presidente de la República, tienen que ponerle “ojo” a la denuncia de que por el Puerto Multimodal Caucedo, hay una “filtración” o contrabando de una friolera al año de 1,000 millones de pesos. Al parecer ya no son enervantes lo que se trafica por dicho puerto, sino que se ha convertido en otro brecha para burlar el fisco. Primero, la lucha con los navieros que no quieren Rayos X, cosa que es normal y obligatoria en todos los puertos del mundo, de los países subdesarrollados como los desarrollados, sea los Estados Unidos o Europa, y con todo, por la cantidad de contenedores, la prisa y el método “alterno” se cuelan los alucinógenos.

La guadaña de la corrupción, las coimas, las mordidas, como decía el Arzobispo de Santiago de los 30 Jinetes apenas ayer, y tal como dijo el ex presidente Leonel Fernández con 30 mil millones que se llevaba la corrupción en 1996, son los responsable de que todavía tengamos vergüenzas como La Barquita, Los Cartones, y ese feo espectáculo que avistamos al regresar de San Cristóbal por la 6 de Noviembre con esa ‘favela’ en esos bordes y riscos a la entrada de la Capital que parecen vencer la gravedad, hasta que no llegue un ciclón tipo Karina y lance la favela entera al valle de San Juan o al de Neyba. Presidente: ¡hay que controlar las Aduanas y parece que la militarización ordenada del Multimodal se está “relajando”! No hay democracia con hipercorrupción. y aquí la medusa saca su cabeza por todas partes. ¡Fíjese el relajo de las ARS y de los libros escolares! 

2.- ¡Jerjes venció! 
Jerjes el Grande, fue más poderoso que su padre Darío (Imperio Persa), y aunque se retiró del archipiélago griego, no perdió, sino el general Mardonio que dejó al mando de sus tropas. Jerjes fue un triunfador, un señor de la guerra, pese a las tácticas del general Temístocles (ex de la CDEEE) en el Peloponeso y en Salamina. Fuera de la epopeya, un género con el que a veces intentamos evadir las la realidad agobiante del presente, y que es hermoso para los que nos gusta la transformación de los pueblos; he dicho que Jerjes Rubén Jiménez Bichara, sureño ilustre del Cercado, reseñador de libros clásicos (su pasatiempo), con la ayuda de Danilo, no nos defraudará con la energía eléctrica.

Bichara, pese a las molestias de hoy, nos dejará una CDEEE estable. Fuerzas poderosas y diabólicas e imperialistas nos tiene medio siglo en los apagones. ¡Hay que darles hasta combustibles a los IPPPs! El pueblo dominicano, Presidente y Bichara, no puede pagar 1,500 y hasta 2,000 millones de verdes todos los años. Pese al subsidio combustibles a los IPPPs por causa de “fuerza mayor”, la matriz será cambiada. Sólo pensar que la presa de Las Tres Gargantas, en China, costó 35 mil millones de dólares y que el proyectado el Canal de Nicaragua en 40 mil millones (aunque no se construya). ¿Qué habríamos hecho, sin robo, con los 25 mil millones de dólares “pagados” a los dueños de plantas, fiel Diandino? Jerjes debe seguir ganando. ¡para que el pueblo deje la oscuridad! 

3.- ¡Ohh, Jesús! 
¡Bienaventurados los que tiene sed de justicia, porque ellos serán saciados! “¿Cuáles experiencias aprendió en la cárcel?”, le preguntó una voz a mi patrón Ramoncito Báez Figueroa, al salir del tribunal de San Cristóbal. “Que lo espiritual es más importante que lo material”, dije entre lágrimas, más viejo y canoso. No acusó a nadie. ¿Qué dirán los otros depredadores, que han vivido la ‘dolce vita’ con el disfrute de lo ajeno? ¡Oh, mi Dios, como dijo Francisco, el Papa!, ¿”quién soy yo para juzgar a un gay”?

 

ORÍGENES DE LA LLAMADA GUERRA FRIA: LAS GRANDES TENSIONES 1948-1955

 

La guerra fría se extiende a Asia

La primera bomba atómica soviética

El revés que había supuesto para la URSS el fracaso del bloqueo de Berlín se vio compensado por un acontecimiento que cambió de forma decisiva el equilibrio estratégico mundial: el 29 de agosto de 1949 la URSS experimentó su primerabomba atómica. De repente, el monopolio atómico norteamericano había desaparecido, mucho antes de lo que la mayoría de los analistas habían pronosticado.

General George C. Marshall and Mao Zedong in Y...
General George C. Marshall and Mao Zedong in Yan’an (Photo credit: Wikipedia)


Las tropas de Mao Zedong entran en Pekín, 1949

  La guerra fría comienza en Europa 
  Las “democracias populares”
  Berlín y la partición de  Alemania
  La guerra fría se extiende a Asia
  La primera bomba atómica soviética
  La revolución comunista china 
  La guerra de Corea 1950-1953
  Los orígenes del conflicto árabe-israelí
  La primera guerra árabe-israelí 


 

La revolución comunista china

Una “segundo bomba” se abatió muy pronto sobre el equilibrio entre los nacientes bloques enfrentados: tras dos años de renovada guerra civil, el 1º de octubre de 1949 las tropas comunistas de Mao Zedong entraban victoriosas en Pekín, proclamando la República Popular China. Las tropas nacionalistas de Chiang Kai Chek huyeron a la isla de Taiwan donde establecieron un régimen dictatorial pro-occidental protegido por EE.UU.

En 1950, Mao viaja a Moscú donde concluye diversos acuerdos con la URSS, entre ellos una alianza militar por treinta años “contra Japón o cualquier agresor unido a Japón”. El paso del país más poblado del mundo al campo comunista traumatizó al mundo occidental y especialmente a la opinión norteamericana.  No obstante, la concordia entre Moscú y Pekín será efímera, abriéndose en el medio plazo un nuevo cisma en el mundo comunista mucho más importante que el que habían protagonizado Tito.

La guerra de Corea 1950-1953

La primera víctima de la guerra fría fue el pueblo coreano. Por primera vez, el enfrentamiento entre el bloque occidental y el bloque comunista vino a concretarse en “una guerra caliente”.

La guerra de Corea hunde sus orígenes en el reparto en dos zonas de ocupación de este antiguo protectorado japonés tras la derrota del régimen de Tokio en 1945. Separadas por el paralelo 38º, la ocupación soviética y norteamericana dio lugar al nacimiento de dos regímenes radicalmente enfrentados. Corea del Norte, una dictadura comunista pro-soviética bajo la mano de hierro de Kim il Sung Corea del Sur, una dictadura de derechas pro-norteamericana bajo la dirección de Syngman Rhee. Cuando las potencias ocupantes se retiren en 1948, la URSS, y en 1949, EE.UU., dos estados antagónicos quedaron frente a frente.

El conflicto se inició con la agresión norcoreana en junio de 1950 a la que respondió la intervención norteamericana en septiembre de ese mismo año. En octubre, tropas chinas entraron en la península en ayuda de Corea del Norte, lo que finalmente llevó una estabilización de los frentes a partir de 1951.

Para romper este empate táctico, el general MacArthur, al frente de las tropas norteamericanas que luchaban bajo el pabellón de la ONU en Corea, llegó a proponer el uso de la bomba atómica y el ataque a China. Estas propuestas precipitaron la reacción del presidente Truman y fue sustituido por el general Ridgway en abril de 1951. Se asistía así de nuevo a lo que ya se había visto en el bloqueo de Berlín: a lo largo de la guerra fría, las dos superpotencias fueron prudentes cuando se entrevió la posibilidad de un enfrentamiento directo entre ambas.

Finalmente, poco después de la muerte de Stalin, en julio de 1953, se firmó elArmisticio en Panmunjong. Se acordó una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º.

La guerra de Corea dio dimensión mundial a la guerra fría y convirtió a Asia en uno de sus escenarios principales. En adelante, conflictos de tipo colonial como la guerra de Indochina, comenzada en 1946 y en la que la guerrilla del Vietminh luchaba contra la potencia colonial francesa, se transformaron en conflictos insertos en la guerra fría.

Estados Unidos, donde el conflicto había alentado la histeria anticomunista orquestada por el senador McCarthy, inició un importante rearme ante el convencimiento del carácter expansionista del comunismo y la evidencia de que los soviéticos poseían la bomba atómica.

Los orígenes del conflicto árabe-israelí

Los antecedentes del contencioso árabe-israelí se remontan a fines del siglo XIX con el nacimiento del movimiento sionista.  El holocausto nazi precipitó la afluencia de judíos a una tierra que había estado poblada durante siglos por árabes palestinos. Dos pueblos competían por el control del territorio de la, en aquel momento, colonia británica de Palestina: 1.250.000 árabes contra 560.000 judíos, venidos en su mayor parte de Europa y, por consecuencia, con un nivel tecnológico y económico más desarrollado.

Tras meses de sangrientos disturbios, la ONU acordó un Plan de Partición de Palestina el 29 de noviembre de 1947. El territorio de Palestina se dividiría en tres partes: un Estado judío, un Estado árabe y Jerusalén, internacionalizada y bajo el control de las Naciones Unidas.

La primera guerra árabe-israelí (1948-1949)

El 14 de mayo de 1948, el líder hebreo Ben Gurion proclamó el nacimiento del Estado de Israel en los territorios que les habían sido adjudicados por la ONU. La reacción árabe fue inmediata, cuando las tropas británicas abandonaron la colonia el 15 de mayo tropas de los estados árabes que circundan a Israel atacaron al recién nacido estado hebreo.

La primera guerra árabe-israelí (mayo 1948-junio 1949) concluyó con la victoria israelí. El nuevo estado judío pasó a ocupar el 78% de la antigua Palestina en lugar del 55% asignado por el reparto de la ONU. Los territorios árabes quedaron que quedaron fuera de su control fueron controlados por los estados árabes vecinos: la franja de Gaza pasó a manos de Egipto y la Cisjordania y la ciudad antigua de Jerusalén quedó en poder del reino de Jordania (la antigua Transjordania). La guerra fue una catástrofe para la población palestina que fue expulsada masivamente de los territorios israelíes y se refugió en los estados vecinos. Los árabes palestinos quedaron como una población sin estado.

 

Corea del Norte a 60 años de la Victoria

Imagen activaPyongyang (PL) Las celebraciones en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) por el aniversario 60 del fin de la guerra (1950-1953), convirtieron a Pyongyang en una fiesta en la cual primó la alegría popular y el deseo de mostrar los avances de una nación bloqueada.

Durante más de una semana, las calles de la capital norcoreana permanecieron decoradas con banderas nacionales, carteles y eslóganes que proclamaron los progresos -sobre todo en temas militares y espaciales- del país; en tanto pancartas multicolor con la palabra Victoria colgaron de los edificios.

El país enseñó al mundo en un gran despliegue militar -justo el 27 de julio, día de la Victoria- y posterior marcha de dos millones de personas, la herencia revolucionaria de las generaciones protagonistas de la liberación nacional.

Miles de personas bailaron en la plaza Kim Il Sung, el mismo escenario del centro de Pyongyang por donde desfilaron decenas de soldados al paso de ganso, tanques, helicópteros y lanzaderas de misiles.

Los jóvenes con trajes y las muchachas ataviadas con el tradicional Hanbok regalaron un espectáculo que, a criterio del centenar de periodistas extranjeros acreditados para la magna cita norcoreana, será difícil de olvidar.

Las autoridades locales intentaron no interrumpir el suministro eléctrico durante los días de celebración, hecho regular derivado de la situación económica vivida en la nación que restringe la distribución del fluido a pocas horas al día.

La RPDC recordó el fin de la cruenta guerra el 27 de julio de 1953, cuando aconteció el alto el fuego y la determinación de la llamada Zona Desmilitarizada, franja de terreno de cuatro kilómetros de ancho encargada de dividir la península de este a oeste cerca del paralelo 38, línea fronteriza entre las partes antes del inicio del conflicto.

En aquella batalla participaron Corea del Norte, apoyada por China y la entonces Unión Soviética; y Corea del Sur, respaldada por las tropas de Naciones Unidas al mando de Estados Unidos.

Desde 1910 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la península coreana estaba ocupada por Japón.

Los frecuentes intentos de rebelión fueron reprimidos y en 1930 los japoneses crearon escuadrones especiales para experimentar armas biológicas contra los coreanos.

También se estima que el Escuadrón 731 obligó a cerca de 200 mil féminas coreanas a convertirse en las “mujeres de placer sexual” para el ejército imperial japonés.

En 1945 la parte del norte de Corea fue liberada del yugo japonés por la otrora Unión Soviética y la del sur por Estados Unidos.

Estados Unidos intentó prevenir los esfuerzos del líder revolucionario norcoreano Kim Il Sung de reunificar el país en 1948 (cuando se proyectó como posible ganador de las elecciones presidenciales en la península) con la cancelación de las justas generales.

Bajo el pretexto de unas maniobras militares conjuntas norteamericanas-surcoreanas, en 1950 se desató una guerra en la península que duró tres años.

El general norteamericano Curtis Lemay, quien participó en la invasión y ocupación, testificó que un 20 por ciento de la población de Corea fue aniquilada, cinco millones de personas quedaron sin hogar y dos millones se convirtieron en refugiados.

En sus escritos, los historiadores recordaron cómo el general MacArthur ordenó a los pilotos estadounidenses no regresar de sus misiones con bombas de exterminio a bordo.

Todas las construcciones en Corea del Norte fueron reducidas a ruinas y se calcula que los estadounidenses lanzaron más bombas sobre la RPDC que sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

Frente a la resistencia de los norcoreanos, e impotentes por el avance de las tropas apoyadas por los soviéticos, el alto mando del ejército norteamericano decidió en 1953 firmar un armisticio entre ambas Coreas.

Al disolverse el campo socialista en el siglo pasado, Norteamérica y la Unión Europea determinaron recrudecer el bloqueo económico, financiero y comercial contra la RPDC.

Pese a ello, el pueblo de Corea del Norte intenta salir adelante con sus escasos recursos y su gobierno ha mostrado al mundo la implementación de su programa espacial con fines pacíficos, lo cual ha disparado la alarma del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Washington calificó el programa espacial de la RPDC de peligroso y en contra de la seguridad nacional norteamericana y del mundo, pretexto usado por la Casa Blanca para endurecer todo tipo de sanciones.

Estados Unidos apoya de manera incondicional a Corea del Sur y rechaza el derecho de Corea del Norte a lanzar un satélite de observación para evaluar la extensión de sus bosques y pronosticar la cosecha agrícola nacional.

Por Yudith Díaz Gazán *

*Enviada especial de Prensa Latina.

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