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EEUU EN APRIETO,CUIDADO CON LA REGLA DEL DOMINO

¿El dominó empezó en Detroit?English: Manhattan, New York, USA Español: Man...

 Luego de que la ciudad de Detroit se declarara en bancarrota el mes pasado, ahora otras ciudades importantes de Estados Unidos muestran problemas en sus cuentas públicas. La más comprometida es Chicago, aunque diferentes ciudades, incluida Nueva York, le siguen de cerca.
Este martes, desde la alcaldía de la ciudad de Chicago se informó que en el presupuesto 2014 se prevé un déficit de 369 millones de dólares. A esto se sumaron las declaraciones del alcalde Rahm Emanuel quién afirmó que para el 2015 las previsiones del desbalance fiscal podrían marcar más de mil millones de dólares.

El endeudamiento de la ciudad está ligado al mismo problema que tuvo Detroit (que se declaró en bancarrota hace pocas semanas) por lo que no sería descabellado pensar en un efecto en cadena. La constante son los importantes gastos de las pensiones adquiridos con trabajadores en edad de jubilación, al igual que los costos de la salud para los retirados. En el caso de Detroit, más del 60% de su deuda (12.000 millones de dólares, según cifras oficiales) corresponde a esos rubros.

Al respecto, un estudio del Centro Pew reveló que sumadas las 60 ciudades más grandes del país tienen una diferencia de 217.000 millones de dólares entre lo que tienen y lo que deben pagar a sus jubilados.

Esta situación hizo retroceder a los “municipal bonds” (bonos municipales) que son emitidos por municipios (30%), Estados (37%) y condados, además de organismos o empresas públicas tanto federales, como estaduales y municipales. Estos bonos eran considerados hasta ahora como los más confiables, además de ser elegidos por los inversores por estar desgravados impositivamente.

En ese sentido, Chicago no sólo es la tercera ciudad más grande en cuanto a población, sino que también ocupa el mismo lugar en cuanto a la emisión de “bonos municipales” después de Nueva York y Los Ángeles. Atrás de Chicago vienen Filadelfia, San Diego, Dallas, San Antonio, Phoenix y San José.

Por su parte, Nueva York, que estuvo cerca de la bancarrota en 1975, actualmente tiene una deuda mayor a 64,8 mil millones de dólares (el nivel más alto desde 1980). Pero allí el tamaño y desarrollo de la ciudad es capaz de amortiguar el golpe en términos relativos.

Según informó Prensa Latina una investigación de la agencia Bloomberg, sostiene que al menos 29 planes públicos en 16 Estados de la Unión poseen menos de dos tercios de los fondos imprescindibles para honrar sus programas de pensiones.

Dos años atrás la analista Meredith Whitney anticipó que los bonos municipales y de los Estados norteamericanos iban a tener una caída en dominó. Whitney cuenta con el antecedente a su favor de haber recomendado vender los bancos norteamericanos en 2007, antes de la crisis financiera.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/1/index.php/elmundo/123-estados-unidos/4089-el-domino-empezo-en-detroit

 

Hipólito ve a Leonel hasta en la sopa

 César Medina 
Hipólito Mejía está cometiendo el error de culpar a Leonel de todas sus angustias y todos sus quebrantos políticos.
En la actual crisis perredeísta, dice que Fernández es artífice de su expulsión dentro de un plan macabro con Miguel Vargas cuyo propósito final es destruir al PRD.
¿Pero ciertamente ha metido Leonel las narices en ese lío interno perredeísta?
Puedo asegurar con la mayor firmeza que Leonel Fernández no ha tenido absolutamente nada que ver con ese lío, que la última vez que vio a Miguel Vargas fue al coincidir en un restaurante de la capital donde apenas se produjo un saludo protocolar, y que desde el llamado pacto de las corbatas azules no intercambian palabras.
Leonel Fernández ni siquiera conocía las interioridades de ese problema más allá de lo que publicaban los medios, hasta que en su último viaje a España me correspondió a mí explicarle los detalles ocultos de ese conflicto.
Y le avancé que la única solución que tenía ese problema era la división formal del partido porque era ya imposible la cohabitación de Miguel e Hipólito en el mismo partido. Y él preguntó: Y… entonces, ¿qué puede pasar?
Uno de los dos tendrá que irse del partido, pero no se sabe cuál. Miguel, como presidente del Partido, maneja la estructura dirigencial y tiene mayoría –no muy abultada, pero mayoría al fin, en el Comité Ejecutivo Nacional y en la Comisión Política.
Pero Mejía aglutina a casi todos los “viejos robles” y figuras emblemáticas del perredeísmo, y esa gente tiene mucho peso de opinión pública y Mejía cuenta a su favor la condición de expresidente de la República.
Echarle los demonios
Mejía sabe bien que Leonel no ha tenido ninguna injerencia en el conflicto perredeísta, pero su estrategia es chubarle los demonios a Miguel vinculándolo a los supuestos planes leonelistas para destruir a las demás organizaciones del sistema para imponer el partidismo único.
Por supuesto, cree que esa estrategia volcará a su favor todo el fervor perredeísta que por diversas razones abomina de Leonel y el PLD. Lo que busca es sobreponer su figura al PRD y convertirse en interlocutor válido de la oposición… ¿Pero sin partido?
Ahí ha radicado su mayor error porque la soberbia en las horas posteriores a las elecciones lo encegueció, y antes de buscar las causas en las fallas de su candidatura, intentó volcar contra Vargas todo el odio que fue acumulando la frustración al fracasar una victoria que daban por segura.
Si Mejía hubiese tratado de aprovechar el enorme caudal de sufragios a su favor para iniciar de inmediato un proceso de unidad partidaria en torno a su figura, aunque se mordiera los labios por la presencia de Vargas, que habría quedado muy menguado a lo interno del partido, hoy fuera ciertamente el líder de la oposición y la próxima convención del PRD fuera una pasada.
La lucha hoy es otra. Mejía hará lo humanamente posible para evitar que se materialice su expulsión. Pero para ello no hay otra instancia que no sea la contenciosa. Podrá tirar a las calles a sus seguidores todos los días, y por esa vía no logrará nada que no sea debilitarse cada vez más.
Los próximos días
Los próximos días van a ser determinantes en esta lucha interna perredeísta. Ambos bandos están convocando a los organismos de dirección, Vargas al CEN; Hipólito a la Comisión Política. El grupo de Hipólito no puede convocar estatutariamente a los organismos por encima del presidente del Partido, pero tampoco cuenta con la mayoría de la Comisión Política. Vargas, en cambio, tiene a su favor la institucionalidad partidaria que él representa, pero son muy pesados los dirigentes que quedan atrás, la mayoría figuras emblemáticas del partido que en algunos casos tienen 50 años dando la cara por su organización. Si finalmente Vargas se queda con la simbología partidaria, como parece que ocurrirá, tendrá que pasarse varios meses recogiendo heridos y dándole satisfacciones y habilitando días especiales de la semana para los pasamanos de la reconciliación.
Otros jamás regresarán… Los que siempre subestimaron a Vargas ignoraron su trabajo de hormiga incansable, lanzó al juego casi todos sus recursos económicos y ya tiene una estructura partidaria que podría vencer a Leonel dentro de tres años….
Porque es verdad que los dinosaurios se extinguieron hace cientos de miles de años…
Pero en el PRD hay todavía… ¡Y muy activos!

 

HISTORIA DE LOS MAS FAMOSOS GANSTER DE LOS ESTADOS UNIDOS

Al Capone/El más famoso gánster de los Estados Unidos

Su nombre era Alfonso Gabriel Capone. Vivió siempre al margen de la ley; aprovechando la prohibición de la venta de alcohol en EE.UU., armó un grandioso negocio clandestino con el que consiguió una importante fortuna. En 1931 fue detenido por evadir el pago de impuestos, ya que nunca se pudo demostrar su participación en otros hechos delictivos. Nació el 17 de enero de 1899 en Brooklyn -EE.UU.-, hijo de emigrantes italianos. Su padre era italiano que sabía leer y escribir y había conseguido trabajo en una tienda y su madre cocía para ayudar a llegar a fin de mes. A los 5 años comienza el colegio público y le cuesta adaptarse a las normas severas de disciplina y estudio. Siempre hubo prejuicios hacia los inmigrantes italianos, por lo que le fue difícil su relación con otros compañeros. De todas maneras, fue un buen alumno hasta sexto grado cuando, por un altercado con un maestro, es expulsado del colegio. La familia se muda a Garfield Place. En el nuevo barrio conoce a un delincuente llamado Johnny Torrio y comienza a trabajar para él, ganando día a día su confianza, aprendiendo los secretos de esta actividad y se relaciona con otras bandas, iniciando una vida de pequeños robos, apuestas ilegales, vandalismo y peleas. También trabajó en una fábrica de municiones y fue considerado un gran trabajador.

En 1917 Frankie Yale (Francesci Ioele) abre el bar “Harvard Inn” en Coney Island y contrata a Al como barman, siguiendo el consejo de Torrio. Al es apreciado tanto por su jefe como por los clientes, hasta el día en que dice un piropo fuera de lugar a una chica y su hermano, que iba con ella, se levanta y le pega. Aunque intenta defenderse, le propinan varias puñaladas, algunas en la cara. Las cicatrices de estas heridas le valdrán el alias de “Scarface” (cara de cicatriz). Al se convierte en el protegido de Yale, un hombre violento que enseña al joven a llevar un negocio a fuerza de usar la violencia. En 1918, Capone se casó con Mae Coughlin -una chica irlandesa-, con quien tuvo ese mismo año un hijo, Albert “Sonny” Francis Capone. Johnny Torrio será el padrino. La pareja vivió en Brooklyn durante un año. Capone aún formaba parte de la banda comandada por Frankie Yale y se dice que cometió al menos dos asesinatos cuando fue enviado a Chicago en 1919. Luego, se muda a Baltimore, donde se hace contable.

Mientras tanto, en Chicago, “Big Jim” Colissimo quien fuera el jefe más importante de la prostitución, es asesinado por Franck Yale para robarle el negocio, pero nunca lo consigue ya que Torrio se adelanta y se hace del control del mismo. Al vuelve a Chicago y reinicia sus actividades delictivas junto a su amigo Torrio, quien está al frente de miles de prostíbulos y bares clandestinos. Al se convierte rápidamente en socio de Torrio y se une al imperio criminal. Compra una casa en Prairie Avenue y se instala allí con su mujer y su hijo, además de su madre y hermanos. En 1923 un nuevo alcalde, William Denver, quiere reformar la organización municipal. Torrio decide alejarse por un tiempo y viaja a Italia, quedando Al Capone con el control total del negocio y conquistando la ciudad sin grandes obstáculos. La creación de más negocios ilegales y los problemas con otras bandas criminales terminaron en una guerra, ocasionando la muerte de 135 personas. Los peores enemigos de Al son “Hymie” Weiss y Bugs Moran. Dos semanas después que este dúo fallara en una tentativa de asesinato, Torrio vuelve a Chicago y acaba en un hospital, después que el dúo le agrediera. Al poco tiempo Torrio es encarcelado y, después de salir, considera que es hora de retirarse, dejando todo en manos de Capone, quien comienza a actuar como el personaje importante en el que se convirtiría. Se vuelve amable y caritativo y comienza a interesarse por la política.

Dos enemigos declarados, Billy McSwiggin y “Klondike” O´Donnel, salen de copas al bar Cícero regenteado por Al, lo que fue considerado como un insulto territorial, por lo que los hombres de Capone los matan a tiros. Todos saben quien es el responsable de esta masacre pero no se presentan pruebas para acusarlo. Al desaparece durante el verano y no hay manera de encontrarlo, a pesar de que se pone en marcha una investigación exhaustiva. Comienza a ganarse una reputación de benefactor entre la comunidad italiana, ya que emplea a numerosos inmigrantes para sus negocios de contrabando. Capone comienza a pensar en en el retiro de su vida de criminal; se entrega a las autoridades, pero como la policía no tiene suficientes pruebas para detenerlo, queda en libertad. Empeñado en convertirse en un hombre de paz, propone a Weiss un negocio en este sentido, quien rechaza la propuesta y aparece muerto al día siguiente. Más tarde, organiza una conferencia por la paz en la que pide a los contrabandistas el cese de la violencia, petición que tiene éxito por dos meses en los que no hay asesinatos relacionados con el contrabando. Luego, abre un comedor de beneficencia para aquellos que han perdido su empleo a causa de la depresión.

Frank Yale traiciona a Capone -que se había radicado en Miami- en un negocio de whisky y es asesinado al poco tiempo. Al, junto a su amigo McGurn, planea matar a Moran y eliminar su banda, para lo que simulan la negociación de un licor a bajo precio que debía ser entregado el 14 de febrero. Los hombres de McGurn se visten de policía y se esconden en el garaje. Los contrabandistas son pillados con las manos en la masa y los cuatro hombres vestidos de policía abren fuego, asesinando a todos los traficantes menos a uno. Todo se desarrolla según lo previsto, salvo que Moran, el objetivo principal, no había venido. Ese día se conoce como “La Matanza de San Valentín”, pero Capone estaba en Florida, y nadie lo acusa de asesinato a pesar de que toda la nación sabía perfectamente quién estaba al mando de la operación. Posterior a esta masacre, en una conferencia en Atlanta City, los gánsteres de todo el país hablan de cooperación y dividen el país en zonas de influencias.

Por el gran alboroto generado en la noche de San Valentín, Al arregla una detención por tenencia ilegal de armas con el comisario local, por lo que es puesto en prisión por 10 meses, aunque sale antes por buena conducta. Mientras estuvo preso, la policía logró infiltrar agentes dentro de la banda, y uno de ellos, que había trabajado en uno de los casinos de Cícero, consigue información que compromete a Capone. En Marzo de 1931 un gran jurado federal se reúne y lo inculpa por no pagar a Hacienda de $32.488,81 -para el año fiscal de 1924-. El jurado decide esperar a encontrar las pruebas para los demás años antes de juzgarlo públicamente; luego lo inculpa de 22 cargos de evasión de impuestos por $200.000 y a 68 miembros de su banda los acusan de cometer 5,000 violaciones de prohibiciones, por lo que Capone se enfrenta a una posible pena de más de 30 años de prisión, al menos que se declare culpable, lo que reduciría su condena a 5 años.

Al Capone compra a potenciales miembros del jurado y decide esperar el juicio, pero se encuentra que el jurado está conformado por gente de la zona rural, lo que nunca pensó. El 17 de Octubre de 1931 es declarado culpable de algunos de los cargos de evasión de impuestos. El 24 de octubre es condenado a once años de cárcel, $50.000 de multa y $30.000 por gastos del juicio. El gobierno decide no perseguirlo por violación de la prohibición. En 1933 la prohibición es cancelada. Después de estar preso en Atlanta, donde disfrutaba de privilegios, es trasladado –en 1934- a Alcatraz, donde acaban estos. Antes de haberse casado con Mae, Capone se había contagiado de sífilis, y su salud empeoró aceleradamente durante su encarcelamiento. Su mujer lo lleva a un hospital en Baltimore donde muestra una ligera recuperación, pero ya su salud estaba en pleno deterioro. Ella permanece a su lado hasta el momento de su muerte. El 21 de enero de 1947 sufrió un derrame cerebral, muriendo, tres días después, de neumonía.

John Dillinger/El enemigo número 1 de los años treintas en los Estados Unidos
John Dillinger, el delincuente más buscado de los años treintas, fue mierto a la salida del cine “Biograph”, después de haber visto Drama en Manhattan, protagonizada por Clark Gable. Ese edificio, el del “Biograph”, existe aun, lo mismo que los árboles de un bosque cercano, allí, en Chicago, donde pueden verse los huecos de las balas de uno de sus episodios con el FBI. En su momento, Dillinger fue temido y admirado. Miembro de una clase media que empezaba a empobrecer, se especializó en robos de bancos. Había nacido en 1903 en Indianápolis, en el hogar de un tendero viudo que abandonó a sus hijos a su suerte hasta que, en 1912, contrajo segundas nupcias. En 1915 el pequeño John (12 años) ya encabezaba una pandilla de golfillos autobautizados como «los doce sinvergüenzas», lo que le llevó, por primera vez, ante un tribunal de menores. Cuando estuvo de nuevo en la calle, participó en una violación junto a otros niños (tenía entonces 13 años), y con 16 años abandonó las aburridas aulas de la escuela y se decidió por la mecánica, para la que parecía bien dispuesto. A los 20, se alistó en la Marina, aunque desertó muy pronto. Su ídolo por entonces era el bandido Jesse James. Se casó a los 21 años, acontecimiento que coincidió con su primera pelea con un policía, que lo llevaría a estar entre rejas durante diez años. Su flamante esposa pidió el divorcio.

En la cárcel fue un alumno aventajado y entusiasta de un personaje siniestro -y con poderes parece que irresistibles- que engatusó al joven preso: se trataba de Harry Pierpont. En 1933 salió de la cárcel y descubrió un país diferente, azotado por la gran crisis iniciada en 1929 y que aún continuaba. Le acobardó la posibilidad de unirse a los más de cuatro millones de parados producidos por los momentos difíciles que se vivían en Estados Unidos y en todo el mundo por la recesión. Así que, ya sin duda alguna, eligió una profesión arriesgada pero con buenos resultados económicos inmediatos: la de gánster. A partir de ahí, y hasta su muerte, iniciará y desarrollará una carrera frenética que lo convertirá en una leyenda en vida. Comenzó con un atraco a un banco, y siguió por el robo a dos supermercados, una tienda de 24 horas y una fábrica. Al final, cayó y de nuevo fue encerrado, pero Pierpont le facilitó la huida.

Junto a su «padrino», reanudó sus locas aventuras al margen de la ley, haciendo que medio país lo persiguiera en enloquecidas carreras de automóviles que los llevaban de un estado a otro, de una capital a una aldea perdida, de Indiana a Wisconsin y de aquí a Illinois, para quedarse en Chicago. Allí, el 15 de enero, disparó sobre un policía llamado O’Maley, a quien mató. De nuevo fue detenido en Tucson (Arizona), donde «visitó» de nuevo otra prisión, la de Lake Country, de donde se volvió a escapar tras dejar en su celda, maniatados, a una docena de agentes. En su afán por escapar otra vez, robó un coche y cruzó la frontera de otro estado, lo que le convirtió en un delincuente federal y obligó a participar en su persecución al FBI. Para entonces, la prensa y todo el país lo habían bautizado como «el enemigo público número 1». Se le sumó Baby-Face Nelson, quien, a su vez, llegó acompañado por un tal Horace van Meter. Todos juntos robaron un banco, y de nuevo lograron escapar. En Iowa atracaron de nuevo, repitiendo la forma de huir ilesos ya experimentada anteriormente, y que consistía en obligar a los rehenes capturados en el banco a viajar en el estribo de su automóvil utilizándolos como escudos contra los disparos de la policía que los perseguía y que, obviamente, no disparaba contra ellos. En Saint Paul, un lugar típicamente mafioso, el gánster pensó que estaba a salvo junto a su amante Billie Erechette, pero el FBI llegó hasta allí y estuvo a punto de cogerlos. No obstante, fue herido en una pierna, huyó y se ocultó en casa de su padre.

Una nueva reyerta con los agentes se produjo en La Petite Boheme, un albergue en el que descansaban Dillinger y los suyos. Sorprendidos por la policía, fueron cercados. Se inició un tiroteo en el que sus compinches lograron saltar por las ventanas y ponerse a salvo, pero dejaron atrás a las mujeres que les acompañaban, las cuales fueron detenidas. La bola de nieve de la ubicuidad del gánster aterrorizó a medio país, haciendo cada vez más difícil que alguien lo escondiera o ayudara. Su cabeza ya tenía precio: 10.000 dólares. Y John Dillinger acudió a un cirujano plástico que le cambió la cara. Reinició sus atracos, ahora en Indiana. Cada vez más acorralado, huyó con su última amante, Polly Hamilton, y ambos llegaron a Chicago, donde alquilaron un apartamento con nombre falso. Pero la dueña del mismo los denunció, llegando la policía a las proximidades del lugar con un impresionante número de agentes y vehículos. Antes de todo esto, Dillinger y Polly habían sacado sus entradas para el cine Biograph y, al abandonar la sala, ignoraban todo lo que había montado en el exterior. Sin tiempo para sacar su pistola, Dillinger cayó acribillado por una lluvia de balas a la puerta del cine. Junto al cadáver aún caliente, la gente se arremolinó, algunos mojaron pañuelos en la sangre del malhechor y, a partir de ese momento, se puso en marcha la leyenda de que aquel cadáver no era Dillinger y que el auténtico «enemigo público número 1» había logrado escapar una vez más.

Lucky Luciano/Padre del crimen organizado actual y cerebro del auge de las drogas

Lucky Luciano/Padre del crimen organizado actual y cerebro del auge de las drogas
Lucky Luciano (Salvatore Lucania). Nació el 24 de noviembre de 1897 en Sicilia, Italia. Falleció el 26 de enero de 1962, en Nápoles, Italia. Se le considera el padre del crimen organizado tal como se conoce hoy en día. Fue el cerebro del gran auge del tráfico de heroína en la postguerra.
Nació en Lercara Friddi, una ciudad siciliana conocida principalmente por sus minas de azufre. Su familia emigró a los Estados Unidos en 1907. A su llegada a la Isla de Ellis, punto de recepción de los emigrantes, las autoridades sanitarias le diagnosticaron viruela, enfermedad que le dejaría marcado el rostro de por vida. Tras pasar la preceptiva cuarentena, Luciano empezó a vivir con su familia en un barrio judío de Nueva York, y se dice que allí conoció a los que más tarde serían sus socios: Meyer Lansky y Bugsy Siegel.

En 1911 fue detenido por primera vez por robo, pasando sus primeros meses en una correccional. En 1915 ya tenía su propia banda en East Harlem. A los 18 años fue sentenciado a 6 meses por vender heroína y morfina. A la salida del reformatorio comenzó su carrera criminal en la banda “Five points gang”, con Frank Costello.

Hacia 1920 Luciano ya conocía a muchos de los peces gordos de la Mafia, incluyendo a Vito Genovese y a Frank Costello, y se dedicaba con ahínco al negocio del alcohol en la época de la prohibición en las áreas de Nueva York y Filadelfia. Eran tales sus conexiones que importaba directamente whisky de Escocia y Canadá y ron del Caribe. También controlaba el negocio del juego.

Gracias a esta banda conoció a Al Capone. Comenzó su propio negocio de prostitución con Joe Adonis como socio a principios de 1920, y en 1925 ya controlaba a la mayoría de las prostitutas con sede en Manhattan. En 1927 ya era considerado un hombre millonario. Usaba como expediente la narcoprostitución, es decir, hacía a las prostitutas adictas a la heroína y les pagaba con droga.

Pronto Luciano se unió a la banda de Joe Masseria, que era por entonces el Don más poderoso de Nueva York. Sin embargo, esta asociación duró muy poco ya que ambos tenían puntos de vista divergentes a la hora de manejar los negocios. Masseria era un “Pete Mostacho” (Mustache Pete, en el original) que deseaba preservar los viejos ideales de la Mafia siciliana tales como el “honor”, la “tradición”, el “respeto”, y la “dignidad”. En cambio, Luciano era un “joven turco” que pertenecía al grupo de los nuevos mafiosos que querían un cambio radical en el orden establecido (turco era en relación a la Mafia Judía, especialmente a Meyer Lansky, ya que por esos días Palestina era parte del Imperio Otomano.).

El grupo no quería trabajar con nadie que no fuese siciliano o, al menos, italiano. Luciano y los “jóvenes turcos” pensaban, en cambio, que lo importante era ganar dinero sin que importasen los orígenes de los socios. Le parecía sorprendente, por ejemplo, que se refiriesen al Don Frank Costello como el “sucio calabrés”.

Un día de 1929, Luciano fue obligado a entrar en un coche a punta de pistola por tres hombres. Fue golpeado, marcado en la cara con una navaja y, finalmente, abandonado en una playa de la bahía de Nueva York. Su socio Lansky averiguó que el secuestro y tortura había sido ordenado por Salvatore Maranzano, enemigo de Masseria. Debido a este incidente, Luciano resolvió que estaba en el bando equivocado, decidiendo deshacerse finalmente de Masseria y tomar el control de la banda.

Esta guerra transcurrió de 1928 a 1931 entre familias rivales y finalizó cuando Masseria fue asesinado en un restaurante de Coney Island. Los asesinos eran hombres de Luciano: Bugsy Siegel, Vito Genovese y Joe Adonis. Tras este hecho, Luciano tomó el control de la banda e hizo las paces con Maranzano quien le nombró su mano derecha.

Maranzano convocó a una reunión, a las cinco familias de Nueva York, en el Bronx, garantizando la paz. Durante la reunión se autoproclamó “jefe de jefes” o “capo di tutti i capi”, lo que significaba que cada Don habría de compartir los beneficios con él.

Como Maranzano sabía que la única forma de mantener su poder era eliminando a aquellos que pudieran arrebatárselo, Luciano se convirtió de facto en su primer objetivo. Este se enteró de los planes de su jefe por medio de Lansky y decidió adelantarse a los hechos. Para tal fin organizó un grupo de sicarios que, disfrazados de policías, ejecutasen a su jefe. Este grupo entró en la oficina de Maranzano quién creyó que estaba siendo arrestado: según el informe policial dejaron su cuerpo cosido a balazos. En su huida, el grupo se encontró con Mad “Dog” Cull, el asesino que tenía la orden de matar a Luciano, que sufrió la misma suerte.

Luciano se había salido con la suya y estaba en la cumbre del poder: tenía participación en numerosos negocios por todo el territorio de los Estados Unidos. Pronto organizó La Comisión, de la que eran miembros los más importantes jefes de la Mafia norteamericana, siendo él mismo el líder sin discusión. A La Comisión acudían los Don y miembros relevantes de las “cinco familias” de Nueva York, el grupo de Chicago, “la oficina” de Nueva Jersey, y de las familias criminales de Kansas, Los Angeles y Detroit.

Al mismo tiempo, reorganizó su propia familia nombrando a Vito Genovese como su segundo y a Frank Costello consiglieri. Caporegimes suyos eran Michael Coppola, Anthony Strollo, Joe Adonis y Anthony Carfano, mientras que Lansky y Siegel cumplían la función de consejeros especiales. Luciano organizó La Comisión con los máximos ejecutivos de la Mafia, convirtiéndose en su líder indisputado. La Comisión era el equivalente de la Mafia a la Corte Suprema, y manejaba todas las disputas entre gánsteres. Fue llamada la innovación más importante de Luciano.

Si un individuo era un Mafioso independiente, su Don tenía que ir ante La Comisión para delimitar responsabilidades y asuntos de honor. La Comisión estaba constituida de representantes de las cinco familias de New York City, la Familia criminal de Philadelphia, la Familia criminal de Buffalo, y el Chicago Outfit de Al Capone; más tarde, la Familia criminal de Detroit, la Familia criminal de Los Angeles y la Familia criminal de Kansas fueron agregadas. Todos los jefes tenían el mismo poder y supuestamente valían un voto, pero en realidad Luciano era el primero entre iguales.

El reinado de Luciano fue relativamente breve, ya que muy pronto sufriría el acoso del Fiscal Especial Thomas E. Dewey. En 1936, Dewey consiguió una acusación formal contra Luciano por proxenetismo. Luciano se fugó a Hot Springs (Arkansas) pero, finalmente, fue encarcelado. Aún desde la prisión, Luciano continuó al mando de los negocios de la familia a través de su segundo Vito Genovese quien, en 1937, tuvo que huir a Nápoles para evitar ser encausado por asesinato, ocupando Costello su lugar.

A Luciano le fue propuesto un trato por el gobierno de los Estados Unidos: a cambio de su ayuda a la invasión aliada en Sicilia, le ofrecieron la deportación a Roma. Ya en Roma, se enteró de que la marcha de sus negocios andaba de capa caída, lo que le hizo reunirse, urgentemente, con Siegel, a quien hizo asesinar meses más tarde, debido a las sospechas de que éste robaba dinero de la familia con la excusa de financiar su hotel-casino, el Flamingo Las Vegas. Tiempo después Luciano fue visto en La Habana y las autoridades norteamericanas lo deportaron a Italia.

La conferencia de La Habana de 1947 fue un histórico encuentro de la Mafia estadounidense y líderes de la Cosa Nostra en La Habana, Cuba. Supuestamente fue organizada por Charles “Lucky” Luciano; la conferencia se celebró para discutir asuntos políticos, normas de actuación e intereses de negocio. A la conferencia acudieron delegaciones representando a las familias del crimen de todos los Estados Unidos. Se celebró durante la semana del 22 de diciembre de 1946 en el Hotel Nacional. Se considera a esta conferencia como el encuentro más importante desde la conferencia de Atlantic City de 1929.

Una vez en Italia, Luciano se radicó en Nápoles, donde era una celebridad especialmente con los turistas y los marineros norteamericanos. Allí en Italia pensó escribir sus memorias e incluso que se hiciera una película sobre su vida pero, en el momento de reunirse con un productor de cine, Luciano, justo antes de estrecharle la mano en el aeropuerto de Nápoles, se echó la mano al pecho y falleció de un infarto. Sus restos fueron finalmente enterrados en la cripta familiar de los Lucania en Nueva York, en el país que siempre añoró y que consideraba como su verdadero hogar. Durante años, el Buró Federal de Narcóticos trató infructuosamente de construir un caso contra Luciano sobre tráfico de drogas desde Europa.

Frank Costello/Ocupó uno de los puestos más altos del mundo del crimen, controlando el juego

Frank Costello/Ocupó uno de los puestos más altos del mundo del crimen, controlando el juego
Frank Costello -nacido Francesco Castigliaro-: 26 de Enero, 1891 – 18 de Febrero, 1973. Fue un mafioso italoamericano que ascendió a los puestos más altos del mundo del crimen, controlando un vasto imperio del juego a lo largo de los Estados Unidos y teniendo una influencia política como ningún otro jefe de La Cosa Nostra.

Apodado el “Primer Ministro del Hampa”, se convirtió en uno de los más poderosos e influyentes jefes de la Mafia en la historia americana. Nació en Lauropoli, Calabria, Italia en 1891. En 1895, a la edad de cuatro años, se embarcó hacia los Estados Unidos junto con su madre y su hermano Edward. La familia estaba ansiosa por reunirse con el padre, quien había inmigrado varios años antes. Viviendo en el East Harlem de Nueva York, el hermano mayor de Francesco, Eddie, lo introdujo en actividades de bandas. Con 13 años, Francesco se había convertido en miembro de una banda local y había comenzado a usar el nombre de Frankie. Continuó cometiendo pequeños crímenes y fue a la cárcel por asalto y robo en 1908 y 1912.

En 1915, con 24 años, volvió a la prisión durante 10 meses por llevar un arma. Justo antes de ir a la cárcel, Frank Castiglia se había casado con Lauretta Giegerman, una chica judía que era la hermana de un amigo suyo muy cercano. Tras ser puesto en libertad, el joven Frank decidió emplear su inteligencia para prosperar en el mundo del hampa. Soslayando el uso de la violencia como camino hacia el éxito y la riqueza, Frank no volvió a ser encarcelado en los siguientes 37 años.

Tras su salida de la cárcel en 1916, comenzó a trabajar con Ciro Terranova, un poderoso mafioso del East Harlem. Frank se convirtió en miembro de una banda que controlaba el juego, la extorsión, el robo y los narcóticos en Manhattan y el Bronx. Mientras trabajaba para la banda de Terranova, Castiglia conoció y formó equipo con Lucky Luciano, entonces conocido como Salvatore Lucania, el líder siciliano de la banda del Lower East Side de Manhattan. Los dos italianos congeniaron inmediatamente. Juntos, y con otros jóvenes italianos -Vito Genovese y Gaetano Lucchese, y judíos asociados como Meyer Lansky y Benjamin Siegel-, la banda se vio envuelta en todo tipo de acto reñido con la ley.

El éxito de los jóvenes italianos les permitió diversificarse y hacer negocios con los líderes judíos e irlandeses criminales de la época, incluyendo a Arnold Rothstein, Arthur Flegenheimer, Owney Madden y William Dwyer. Rothstein llegó a ser el mentor de Castiglia, Luciano, Lansky y Siegel mientras ellos dirigían el negocio del contrabando con el barón de la cerveza del Bronx. En 1922, Castiglia, Luciano y sus más próximos asociados italianos se unieron a la mafia siciliana conducidos por Joe Masseria, un capo de la mafia italiana. Hacia 1924, Frank Castiglia se había convertido en un cercano asociado de los jefes irlandeses del Hell’s Kitchen Dwyer y Madden. Frank estuvo envuelto en sus operaciones de contrabando de alcohol. Esto motivó que Castiglia se cambiara el apellido por uno cuya sonoridad fuese más irlandesa, siendo Costello.

En 1926, Bill Dwyer fue declarado culpable de sobornar a un oficial de los guardacostas y fue sentenciado a dos años de cárcel. Tras esto, Costello asumió el cargo de las operaciones con Owney Madden. Esto causó fricción entre Madden y el teniente de Dwyer, Charles Higgins. Frank Costello murió como un hombre retirado. Se rodeó en sus últimos años con personas que estaban fuera del círculo de la mafia; se destacó la amistad especial con el actor Anthony Quinn hasta el final de sus días. En sus honras fúnebres le acompañaron no más de 50 personas; la mayoría no tenía relación con el mundo del crimen ni de la mafia.