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TANIA LA GUERRILLERA

Tania cumpliría 76 años

Tania la Guerrillera

Tania la Guerrillera, Foto: Juventud Rebelde
Este 19 de noviembre se cumplió el 76 aniversario del nacimiento de la destacada revolucionaria argentina Tamara Bunke Bíder, más conocida como “Tania la Guerrillera”.
Tamara nació en la Argentina en 1937 y se crió en un ambiente revolucionario inculcado por sus padres europeos, que emigraron a   ese país suramericano tras escapar juntos de la Alemania Nazy.  Nadia y Erich Bunke, padres de Tamara, militaban en el Partido Comunista Argentino y realizaban en su casa importantes reuniones clandestinas, inclusive guardaban armas, explicó el historiador Lois Pérez Leira en el sitio Cubainformación.
“Nosotros hacíamos comprender a nuestros hijos – Tamara y Olaf, su hermano- que estábamos luchando por el bien de la humanidad y el pueblo argentino; les explicábamos sobre la Revolución de Octubre en la Unión Soviética, y los niños tenían que guardar silencio y no contar a nadie que en nuestra casa celebraban reuniones con compañeros del Partido Comunista Argentino, porque era una organización clandestina” explicó al sitio Cubainformación Nadia Bunke, madre de Tamara.
Desde niña se vinculó a la Federación Juvenil Comunista ( F.J.C.) donde hizo sus aportes como militante, llevó mensajes, repartió propaganda clandestina y distribuyó periódicos del partido.
En 1952, con 15 años emigró junto a sus padres a la República Democrática Alemana, y fue admitida en elPartido Socialista Unificado de Alemania pocos años después. Allá conoció al Che, en 1960, cuando este viajó a la Alemania Oriental frente a una delegación comercial del gobierno revolucionario cubano y sintió desde entonces un fuerte lazo con el proceso revolucionario cubano.
“Ella tenía la idea de que estando en Cuba iba a aprender a fondo de la Revolución Cubana y que  le serviría en su trabajo revolucionario luego en la Argentina. Si ella pensaba y sentía que su deber era luchar en América Latina, nosotros no teníamos ningún derecho a retenerla”, explicó Nadia a Cubainformación.
Su vínculo con el Che y la revolución Cubana hizo que decidiera viajar a Cuba;  llegando a La Habana el 12 de mayo de 1961. Aquí  estudió periodismo en la Universidad de La Habana.
Su compromiso y su espíritu internacionalista fueron determinantes para que Tamara fuera seleccionada para ser parte del proyecto revolucionario de Ernesto Guevara, para la insurrección latinoamericana en Bolivia. Allá murió junto a otros 8 guerrilleros tras caer en una emboscada del ejército Boliviano en el vado de Puerto Mauricio, pocos días antes del asesinato de su fiel confidente Ernesto Che Guevara. 
(Tomado de Cubainformación)

Video Homenaje a Tania la Guerrillera

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Un sabio consejo del Che

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que ayer: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.”  Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional. Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era un objetivo no negociable del imperio. 

El Che en la Conferencia de Punta del Este

En estos días se conmemora el 44º aniversario del cobarde asesinato del Che en Bolivia. Pero hay otra fecha que también merece ser recordada: en agosto se cumplieron cincuenta años del brillante discurso que el guerrillero heroico pronunciara el 8 de Agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. La reunión, impulsada por la Administración Kennedy, tenía dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (ALPRO), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon, y sus lenguaraces latinoamericanos sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la ALPRO, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser. (Clic abajo en Más información)

    Un botón de muestra lo ofrece la crítica que el Che dirigiera en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados “por técnicos muy sesudos”       -decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa- para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados. Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; ‘vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción.’ Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos  (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos ni bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!” Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria.”
Al exponer las falacias de la ALPRO, mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos.” Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quien gana y quien pierde, quien se empobrece y quien se enriquece, aparezcan como inexorables resultados de ecuaciones técnicas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Así, si hoy en Estados Unidos o Europa crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio técnico. Si invariablemente el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos es porque técnicamente resulta mejor y no porque haya una clase dominante que promueva ese resultado y para la cual es mejor salvar a los bancos que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente aquellos argumentos, predecesores de los actuales.
Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que ayer: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.”  Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos (petróleo, gas, agua, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional. Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era un objetivo no negociable del imperio. El rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región y la reactivación de la IV Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia.

 

Biógrafa argentina revela el “sufrimiento” del Che

A 45 AÑOS DE SU MUERTE

Biógrafa argentina revela el “sufrimiento” del Che
Ernesto Guevara en Santa Clara. Diciembre 1958
Ernesto Guevara en Santa Clara. Diciembre 1958 (Photo credit: Wikipedia)
Mar Marín | EFE

En contraste con la imagen de guerrillero alimentada por el imaginario popular, Ernesto Guevara arrastró un profundo sufrimiento, según Lucía Álvarez de Toledo, autora de “La historia del Che Guevara”, que se publica en Argentina coincidiendo con el 45 aniversario de su muerte.

 

Nacida en Argentina pero afincada en Londres desde hace cuatro décadas, Álvarez de Toledo ofrece en su libro una imagen más cercana del Che, producto de su conocimiento del entorno de la infancia y la adolescencia de Guevara.

 

Traductora e intérprete, la escritora vivió en el mismo barrio porteño que los Guevara y compartió actos sociales con el joven Ernesto, una vivencia que recoge en su libro, publicado inicialmente en inglés y revisado por Álvarez de Toledo para su versión en castellano.

 

“Este personaje es muy conocido por su gesta guerrillera, yo quería dar a conocer otros aspectos de su personalidad que no habían sido tan destacados porque nos quedábamos siempre con el tema de la guerrilla, del marxismo, de la lucha armada”, explica la autora en una entrevista con Efe en Buenos Aires.

 

“He descubierto el sufrimiento de este hombre, él tenía un mandato, tenía una idea de lo que tenía que hacer, había hecho una elección de vida, eligió la lucha armada”, continúa.

 

Aunque cuando era joven Ernesto Guevara leía a Gandhi, “comprendió bien temprano que el problema de los latinoamericanos solo se podía resolver con la lucha armada”, apunta la escritora.

 

“Todo el mundo cree que cuando lo decidió se puso la boina y partió por los caminos del mundo, pero no es así, sufrió mucho por tener que hacer esta elección, pero este sufrimiento suyo no ha sido ni registrado ni comprendido”, insiste.

 

Para acercarse a la figura del Che y ofrecer, según sus propias palabras, una “visión más íntima” del guerrillero, Álvarez de Toledo rebuscó en su propia memoria, habló con amigos de infancia de Ernesto, indagó entre viejos documentos, viajó a Cuba para conocer su viuda, Aleida March, y a sus hijos, y siguió la ruta de Guevara en Bolivia.

 

“Hay una carta dirigida a su esposa en la que el Che le dice que todo el mundo piensa que él es una especie de robot que tiene que luchar, pero él tiene sentimientos, sufre mucho por no ver crecer a sus hijos”, relata la biógrafa.

 

Guevara, asegura Álvarez de Toledo, “tenía la esperanza de que, si lo mataban, sus hijos tuvieran alguna vivencia suya, le recordaran, por eso les mandaba cuentos y cartas. Nunca vi una exposición clara de este aspecto de este hombre que complementa el personaje total”.

 

La autora no oculta una suerte de “enamoramiento” juvenil por la figura de Guevara, cuyas andanzas en la revolución cubana llegaron muy pronto a oídos de los jóvenes de la burguesía porteña y a sus vecinos del residencial Barrio Norte de Buenos Aires.

 

“Yo tenía 18 años y la prensa lo sacaba en titulares y fotos”, recuerda, “el Ejército argentino lo había descartado porque no tenía buena salud, pero ahí estaba, en Cuba le hicieron comandante, en una gesta tremenda”.

 

“Era un hombre carismático, guapo, simpático, en la línea de Gardel“, continúa la autora, que durante la preparación del libro encontró, revisando viejos recuerdos de su familia, una entrada de un partido de rugby de su infancia en el que jugó Ernesto Guevara.

 

“Entonces me di cuenta de que lo había visto en un partido del club San Isidro, pero todavía no era el Che, era Ernesto Guevara. Yo no sabía quién era Ernesto entonces. Fue un desencuentro, quién me iba a decir que iba a pasarme el resto de mi vida rastreando a ver quién era”.

 

Cuarenta y cinco años después de su muerte a manos del Ejército boliviano, el 9 de octubre de 1967, Ernesto Guevara “sigue entre nosotros y aún seguirá”, sostiene la autora.

 

“Tenemos Che para largo rato”, concluye Lucía Álvarez de Toledo

Che: ¡hasta siempre comandante!

8 de Octubre conmemoración de la caída del Che
che guevara
che guevara (Photo credit: BvdL)
Nombre que ennobleció una letra, la más ruda de la lengua castellana, con la que alguien diría, no podría hacerse un poema. Y es que tiene algo macizo en su fonética que como que no la deja ir bien con lirismos y sutilezas. Sin embargo,…”Si el poeta eres tu… qué puedo yo cantarte comandante” lo advirtió Silvio. Y el hombre era eso y más cuando enseñó lo que nadie antes había hecho expreso, que la revolución era ante todo amor, un acto de amor.

Y poeta y todo, fue tanta la fortaleza de ese hombre –el más perfecto del siglo XX dijo J.P. Sartre– que no hay que recabar sobre el acero que templó esa alma y el diamante que acorazó su cuerpo en algún sentido débil, al punto de aterrorizar al verdugo: “Parece que está rezado, no le entran las balas”. Pero que nadie se llame a engaño porque esa rudeza, la misma de la ch que te nomina, era ante todo y por sobre todo –no tuviste reparo en reclamarlo- expresión acabada de la más noble fragilidad humana: la de sentir la suerte del otro hasta hacerla propia, dando cauce libertario a las células de su cuerpo indignadas por la injusticia que se comete contra ese otro al que no se reconoce tal, porque soy yo mismo. Un acto de amor en realidad.

El hombre universal

Por eso el Che se despojó de los alamares de diplomático, de ministro de estado y de gerente del banco de su patria, para emprender el camino de la guerra en la áspera selva boliviana, dura no por culpa de ella que qué la van a ser arboledas y cañadas, sino por el ocupante que hollaba sus veredas y humillaba a sus taciturnos moradores con la boca del cañón codiciosa tras algún gesto levantisco. Condotiero sí lo reconoció, pero de una manera especial, porque su paga era la libertad del hermano, bella paga; y el suelo extraño donde combatía, África, Cuba o Bolivia, no lo era más que su pampa argentina.

Tenía bien fundamentado su destino, porque el Che era todo menos un aventurero. Las “aventuras” que emprendió nacieron de su observación y análisis de la realidad, cuya decisión de transformarla requirió de lecturas muchas, poesía, política y sociología amén de su arte primero que fue la medicina, aunque se envaneció de haberla sacrificado por el oficio de soldado. Al mismo tiempo y en sus palabras, pulió la voluntad con delectación de artista. Marxista consumado, es decir filósofo, tuvo espacio para dejarnos textos de economía política y filosofía, así como observaciones sobre la situación del indio boliviano, el obrero peruano, los estudiantes colombianos.

El Hombre Nuevo

Entonces Ernesto, que así se llamaba y así lo nombraban sus papás, cuando tomó la decisión de irse a luchar por ese otro que no lo era porque era él mismo, les escribió una carta: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con la adarga al brazo. Y es que el hombre, de verdad tenía su pisca de poeta -¡y vaya si lo era!-, cuando de tan metafórica manera les participó su determinación. Igual lo hizo con sus cinco pequeños hijos. A unos y otros, sin alardes ni patetismos, les anunció que debían estar preparados para no volverlo a ver. Pero dialéctico y revolucionario, esto tan trascendente para el común de los mortales, lo anotó apenas como el dato inevitable en una biografía personal, y pasó pronto de largo sobre él. La recomendación principal en esas cartas testamento, era el legado que les dejaba de una vida consecuente con un pensamiento y comprometida con la liberación de los sometidos y el desagravio de los humillados. Era él mismo el Hombre Nuevo que recomendaba construir si se quería redimir el mundo de las miserias a las que lo tenía postrado el hombre viejo, el que gira alrededor de sus apetitos e intereses.

El cadáver del Che

Un cadáver así, como el que conocimos porque los torpes estrategas del despotismo militar latinoamericano calcularon que con esa imagen se acababa el mito, un cadáver así, dan ganas de sentarse a conversar con él. Serenamente, largamente, y hasta fumar de su tabaco como lo hacían nuestros antepasados en señal de comunión. Sin llanto en los ojos desde luego porque ¿a santo de qué llorar?

Llanto el del verdugo que no supo matar tu cadáver y luego gastó su vida y la de la siguiente generación, a la manera de los primeros conquistadores que destruían los adoratorios de los amerindios, porfiando en desacralizar ese inmenso santuario que iba siendo ya toda Bolivia, donde ríos, cordilleras, el sonido de la tena, el canto del tucán y hasta el mar que no tiene, eran venerados por multitudes en romería de todo el mundo, como el pueblito por donde pasó el Che, el rancho donde durmió el Che, el sendero que transitó el Che, y así hasta el santuario mayor, Arca de la Alianza, Santo Grial por el que lucharon infructuosamente todos los Indiana Jones del mundo, la humilde alberca de la escuelita en la universal Higuera donde una mirada serena que no deja de mirar, nos pregunta e interpela y reclama respuesta.

El Che: guerrero y poeta

Altar aquél donde cayó el Che para levantarse e ir por siempre persiguiendo los verdugos en cualquier rincón del mundo donde posen su planta, inspirando donde quiera haya jóvenes, estudiantes, obreros o cantores, hombres o mujeres ya desde entonces indignados reclamándole al mundo, mucho antes de que se diera lo peor en el triste ocaso del siglo XX y en el mal alborear de este XXI, que otra cosa exigen de él. Fuera en Islandia o en Vietnam, en la muralla de una capital del primer mundo o en la pared derruida de una casa campesina en los Andes sudamericanos y aún en la mismísima entraña del monstruo, una imagen orienta el camino.

Pero el Che nos enseñó no la visión idealista de la revolución como gesto ni apenas como actitud, sino como una construcción que partía del estudio, el espíritu crítico y ¡ah! mucho trabajo, asentado en el suelo que nos sostiene y siempre con el otro. Por eso él no es un ícono ni un mito aunque tenga de los dos, y aunque la mercadotecnia del statu quo así nos lo recomiende.

Era tan integral además de íntegra su condición humana, que ya su espíritu poseído por los efluvios de la guerra, fue capaz de componer un poema, declaración de amor, de despedida y de fortaleza a su amada Aleida, cuando la decisión suprema de partir a Bolivia en viaje que sabía sin regreso, llevaba ínsita la de abandonarla:

Adiós, mi única,

No tiembles ante el hambre de los lobos

Ni en el frío estepario de la ausencia,

Del lado del corazón te llevo

Y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume.

8 de Octubre conmemoración de la caída del Che. Día del guerrillero heroico. Y, con Fidel, Chávez, Evo, Correa y Marcha Patriótica te decimos: ¡Hasta Siempre Comandante!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.