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Mirá los titulares del diario Clarín de Argentina, el día que naciste.

¿Cómo se usa este nuevo buscador de tapas? Es muy sencillo: Al ingresar en el sitio web tapas.clarin.com, el visitante informa su fecha de nacimiento y allí aparecerá la portada que editó Clarín ese día.

Los lectores de Clarín, los visitantes de clarin.com y todos aquellos que quieran conocer qué pasaba en la Argentina y el mundo el día que nacieron, pueden hacerlo ahora gracias a una herramienta publicada por el medio de prensa.

A punto de cumplir 68 años, Clarín abre un nuevo servicio para sus lectores. Desde aquel 28 de agosto de 1945, el diario publicó 24.700 tapas que ya están disponibles en un sitio web al que se puede acceder sin restricciones. Este nuevo servicio también se integra con las redes sociales, para compartir la tapa buscada.
Con este proyecto, Clarín integra tres puntos clave a lo largo de su historia: el contenido periodístico de siempre, una nueva forma de distribución en la web, más la viralización por redes sociales. Una forma de concentrar en una herramienta más de medio siglo de comunicar.

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OPINIONES DE PRENSA LATINA

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Presupuesto común revela grietas europeas

Crecimiento sostenido en entorno de crisis

Oro negro para la integración

Europa se mira en el espejo de Latinoamérica

Bandera no oficial de Latinoamérica

 

ALGO DE HISTORIA DE LA LUCHA CONTRA TIRANOS DE AMÉRICA Y EL CARIBE

.- La Legión Caribe en el Ojo de la Tormenta/José del Castillo Pichardo

El tercer nicaragüense enrolado en la expedición de Luperón fue José Félix Córdoba Boniche. Con 25 años de edad, de oficio mecánico práctico, corrió mejor suerte que sus compatriotas Alberto Ramírez y Alejandro Selva, al sobrevivir como parte del grupo que Trujillo preservó para fines de investigación y como medio de prueba de la intervención de Guatemala, Costa Rica y Cuba en los asuntos domésticos de la República Dominicana. Justo en momentos en que el país apelaba a la vigencia de los instrumentos jurídicos del sistema interamericano, bajo la recién creada OEA, en consonancia con la posición de línea dura adoptada por los Estados Unidos contra la inestabilidad en el Caribe.

Córdoba Boniche era un luchador antisomocista que llevaba dos años exiliado en Guatemala impedido de entrar a Nicaragua. Ante el tribunal dominicano que lo sentenció a 30 años de trabajos públicos, declaró que tras el triunfo de José Figueres en la guerra civil costarricense -con el aporte decisivo en hombres y armas de la Legión Caribe ensamblada en Guatemala- permaneció por tres meses en Limón, Costa Rica, a la espera de invadir su país para derrocar a Somoza. Al frustrarse ese intento, regresó a Guatemala, donde luego sería reclutado por un ex oficial de la Guardia Nacional nicaragüense bajo la creencia de que la invasión se dirigía a Nicaragua. Utilizó este argumento como medio de defensa, señalando que sólo supo que venía a Santo Domingo 24 horas antes de embarcarse.

Amnistiado por ley del 20 de febrero de 1950, Córdoba Boniche fue deportado hacia Nicaragua, donde seguro le esperaban cárcel o muerte. Aprovechando una escala del avión en Panamá, logró escurrírsele a sus custodios y pedir asilo en ese país, desde donde se trasladó a La Habana. En abril de 1954 se le vinculó a un complot develado para liquidar a Somoza, fraguado en Guatemala con la participación de ex oficiales de la Guardia Nacional y antiguos combatientes de la Legión Caribe, que costó la vida al dominicano José Amado Soler y, dos años después, al ex oficial de la guardia presidencial hondureña, Jorge Rivas Montes, comandante de Cayo Confites en Cuba y de la revolución figuerista en Costa Rica, quien guardaba prisión condenado por esos hechos y era uno de los que venía en junio de 1949 en la expedición de Juancito Rodríguez.

Emigrado a México, Córdoba Boniche falleció en 1972, según refiere Tulio Arvelo. El general retirado Humberto Ortega narra en su obra “La epopeya de la insurrección”, que tanto él como el líder sandinista Carlos Fonseca Amador -tras ser liberados de la cárcel en Costa Rica en octubre de 1970 por la acción de un comando sandinista y antes de viajar a Cuba- celebraron en Ciudad México un encuentro de “análisis político” con Tomás Borge y Edén Pastora, en el cual participó “el doctor José Córdoba Boniche”. Lo cual revela que el mecánico práctico que sobrevivió a la dura manopla de Trujillo y a otras tantas aventuras revolucionarias en Centroamérica, aprovechó académicamente su estancia mexicana. Y que permanecía vinculado a las actividades antisomocistas.

El aporte costarricense a esta expedición de Luperón lo puso Alfonso Leyton, veterano de la toma de Puerto Limón durante la revolución de Costa Rica, quien estuvo bajo las órdenes del comandante de la Legión Caribe, Horacio Ornes. Herido en el poblado de Luperón por el raso del Ejército Leopoldo Puente Rodríguez, Leyton murió carbonizado en el Catalina, preservado su cadáver por el formol humanitario del Dr. Alejandro Capellán.

Muchos otros legionarios centroamericanos, mexicanos, españoles y cubanos -transportados por pilotos norteamericanos- estaban supuestos a arribar a tierra dominicana, conforme a los planes del general Juancito Rodríguez y sus asesores militares, esbozados desde su plataforma guatemalteca. Desde la firma en Guatemala del Pacto del Caribe en diciembre de 1947, la revolución figuerista -tras dos meses de combates y con un saldo de 2 mil muertos de ambos bandos- se había impuesto en Costa Rica a finales de abril de 1948, con el decisivo respaldo de los legionarios y las armas de Cayo Confites.

No en balde en la estructura de mando del Ejército de Liberación Nacional comandado por José Figueres, figuraba como jefe de Estado Mayor el coronel Miguel Ángel Ramírez Alcántara, dominicano, y el teniente coronel Jorge Rivas Montes, hondureño, jefe de Planes, Operaciones e Inteligencia de dicho EM (Estado Mayor, nh). (También, nh) el mayor Horacio Ornes, comandante del Batallón Legión Caribe, así como el mayor Francisco Morazán, hondureño, oficial ejecutivo del Batallón San Isidro; todos, considerados héroes de esas jornadas.

En el arsenal facilitado por Juancito Rodríguez a Figueres -“Yo puse en manos de la revolución de Costa Rica el siguiente equipo, que le dio el triunfo final y definitivo a las armas bajo su mando, equipo que logré como producto de mis sacrificios personales y de gestiones con poderosos amigos”- se contaban 800 fusiles cal. 30 (con 223 mil cartuchos), 200 fusiles “R” cal. 7 mm, 16 ametralladoras cal. 45, 10 “M” 7 mm, 8 Lewis cal. 7-65, 6 “H” cal 7 mm, con sus cargadores y municiones. También 450 granadas de mano y otras 400 cal. 42 mm “H”, bombas de aviación, explosivos y detonadores.

Con este material bélico, reforzado, los internacionalistas de la Legión Caribe se proponían invadir Nicaragua para derrocar a Somoza, para lo cual se constituyó en Costa Rica el Ejército de Liberación Nacional de Nicaragua, bajo el mando de Rosendo Argüello. Como asesores de esta empresa fueron contratados los veteranos de la República Española, Fernando Sousa, Esteban Rovira, Daniel Lado y Alberto Bayo Giroud, quien laboraba entonces en la Escuela de Aviación Militar de Guadalajara.

Figueres facilitó una hacienda cafetalera y dinero para la operación de un campo de entrenamiento. En septiembre de 1948, el presidente electo Carlos Prío, quien asumiría en octubre de ese año, viajó a Costa Rica y comprometió ayuda cubana en armamento. Sin embargo, las disputas entre los exiliados nicaragüenses dieron oportunidad a Somoza para tomar la iniciativa y “darle su propia medicina” a Costa Rica. El 10 de diciembre una fuerza expedicionaria de exiliados costarricenses encabezada por el ex presidente Calderón Guardia invadió su patria desde Nicaragua, con el apoyo logístico de la Guardia Nacional.

Figueres no permitió que la Legión Caribe interviniera en el conflicto y llamó a la formación de milicias populares para defender su gobierno, invocando asimismo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la intervención de la OEA. Fruto de esta mediación, Nicaragua y Costa Rica acordaron cesar las hostilidades y desmantelar las operaciones bélicas de exiliados fraguadas en sus respectivos territorios, firmando en febrero de 1949 un Pacto de Amistad. Tras años de colaboración, Figueres y Argüello tomaron rumbos distintos cuando los exilados nicaragüenses debieron salir hacia Guatemala.

Por eso, al trocarse el Pacto del Caribe por este Pacto de Amistad, el tenaz y vertical Juancito Rodríguez, con su acentuado hablar cibaeño, solía decir al referirse a don Pepe Figueres: “el mie’dita ése nos cogió las armas y nos traicionó a todos”.

 

Qué hacemos: LIBROS PARA REFLEXIONAR Y OFRECER ALTERNATIVAS

   Qué hacemos:  LIBROS PARA REFLEXIONAR Y OFRECER ALTERNATIVAS

 

Marea Verda
Marea Verda (Photo credit: Tierra de Barrenaus)REDACCIÓN

 

¿Qué hacemos cuando todo parece en peligro: los derechos sociales, el Estado del bienestar, la democracia, el futuro? ¿Qué hacemos cuando se liquidan en meses conquistas de décadas, que podríamos tardar de nuevo décadas en reconquistar? ¿Qué hacemos cuando el miedo, la resignación, la rabia, nos paralizan?

¿Qué hacemos para resistir, para recuperar lo perdido, para defender lo amenazado y seguir aspirando a un futuro mejor? ¿Qué hacemos para construir la sociedad que queremos, que depende de nosotros: no de mí, de nosotros, pues el futuro será colectivo o no será?

Qué hacemos quiere contribuir a la construcción de ese «nosotros», de la resistencia colectiva y del futuro compartido. Queremos hacerlo desde un profundo análisis, con denuncias pero sobre todo con propuestas, con alternativas, con nuevas ideas. Con respuestas a los temas más urgentes, pero también otros que son relegados por esas urgencias y a los que no queremos renunciar.

Qué hacemos quiere abrir la reflexión colectiva, crear nuevas redes, espacios de encuentro. Por eso son libros de autoría colectiva, fruto del pensamiento en común, de la suma de experiencias e ideas, del debate previo: desde los colectivos sociales, desde los frentes de protesta, desde los sectores afectados, desde la universidad, desde el encuentro intergeneracional, desde quienes ya trabajan en el terreno, pero también desde fuera, con visiones y experiencias externas.

Qué hacemos quiere responder a los retos actuales pero también recuperar la iniciativa; intervenir en la polémica al tiempo que proponemos nuevos debates; resistir las agresiones actuales y anticipar las próximas; desmontar el discurso dominante y generar un relato propio; elaborar una agenda social que se oponga al programa de derribo iniciado.

Qué hacemos esta impulsada por un colectivo editorial y de reflexión formado por Olga Abasolo, Ramón Akal, Ignacio Escolar, Ariel Jerez, José Manuel López, Agustín Moreno, Olga Rodríguez, Isaac Rosa y Emilio Silva.

La colección QUÉ HACEMOS está impulsada por un colectivo editorial formado por nueve personas de distinta procedencia pero que coinciden en su preocupación por la situación actual, en la búsqueda de alternativas y en el activismo social y político:

Olga Abasolo, socióloga, editora, trabaja en FUHEM-ECOSOCIAL.

Ramón Akal, editor, fundador de la editorial Akal.

Ignacio Escolar, periodista, director de eldiario.es y colaborador de varios medios.

Ariel Jerez, profesor de Sociología de la UCM.

José Manuel López, activista social, miembro de diversas entidades y plataformas del tercer sector.

Agustín Moreno, profesor de instituto, activista veterano y representante de la Marea Verde en defensa de la educación pública.

Olga Rodríguez, periodista especializada en Oriente Medio, autora de varios libros.

Isaac Rosa, escritor y columnista de prensa.

Emilio Silva, fundador y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

La colección nace con dos objetivos principales:

La elaboración de propuestas sobre temas políticos y sociales, tanto sobre asuntos directamente relacionados con la crisis, como en otras cuestiones que pueden quedar relegadas por las urgencias económicas.

La construcción de redes de reflexión colectiva e intercambio entre personas y organizaciones vinculadas a los temas abordados, para avanzar en el análisis, el debate y la propuesta.

QUÉ HACEMOS lanzará una serie de títulos en los próximos meses, con unas líneas comunes:

De carácter propositivo: además de analizar la situación y señalar los antecedentes, los textos se centran en construir iniciativas posibles y viables.

Divulgativos: serán textos escritos por expertos en la materia pero dirigidos a un público amplio.

De escritura colectiva: cada libro cuenta con cuatro autores, pero no será una suma de cuatro textos individuales, sino un texto único, resultado de una reflexión colectiva, de la puesta en común y debate de ideas entre los autores.

Con autores de distintas procedencias: activistas sociales, colectivos, investigadores y trabajadores con experiencia en el tema abordado.

Publicado Viento Sur

31/10/2012