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La crisis de la Economía Mundial y el cambio (I)

Para salvarse, los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se definen como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

La crisis económica mundial que está en curso desde 2008 demostró que muchas cosas resultaron mal para la capital. Las estructuras del capitalismo monopolista de Estado establecidos específicamente después de la Segunda Guerra Mundial, de conformidad con las condiciones de la economía mundial de aquellos días ya no están funcionando como deberían y no convienen a los intereses del capital monopolista. Además, el neocolonialismo como parte de estas estructuras también está en una profunda crisis, y como revela la actual crisis económica muchas nuevas colonias de ayer hoy en día tienen un poder competitivo en los mercados regionales y mundiales. El objetivo principal de la construcción del capitalismo monopolista de Estado después de la Segunda Guerra Mundial era la continuación de la dominación de los países imperialistas occidentales en la economía y la política mundial. Hoy en día tal dominación es dudoso; surgieron economías “emergentes”, también cambió el equilibrio de poder entre los países imperialistas. Después de la Primera Guerra Mundial, el centro de producción del mundo capitalista pasó de Europa a América del Norte. Ahora pasó de los EE.UU. y la UE a Asia. El eje de Estados Unidos y Asia está sustituyendo al eje de los Estados Unidos y Europa que hasta la fecha jugó un papel decisivo en la economía mundial. En otras palabras el eje de trans-pacífico sustituye el eje trans-atlántico.

En el período 2009/2010 la mejora temporal y parcial de la economía mundial dio esperanza a la burguesía imperialista de que estamos saliendo de la crisis. Cuando grandes bancos de Estados Unidos estaban siendo destruidos uno a uno, países imperialistas y otros países del G-20 después de varios intentos – los cumbres de G-20 – empujando a un segundo plano las contradicciones que existen entre ellos, y lograron formar una gestión temporal de crisis.

El objetivo era llevar la economía global a un estado controlable es decir terminar la crisis. Ellos quisieron evitar la desestabilización incontrolada del sistema capitalista mundial y el surgimiento de una crisis revolucionaria en todo el mundo.

Si en aquel tiempo – en 2009/2010 – hubo un alivio temporal es sólo por el incentivo financiero de proporción gigantesca que se expresa en trillones de dólares. La economía mundial y el sistema financiero se mantuvo gracias a este incentivo.

La destrucción de capital se detuvo temporalmente. Pero hasta entonces, la cantidad de capital que se evaporó en las bolsas de valores del mundo era ya masiva: antes del dicho período de la mejoría temporal la capitalización en el mundo de bolsa de valores había caído de 65 trillones de dólares a finales de 2007 a 35 trillones de dólares a finales de 2008, el “valor” pérdida en las bolsas de valores en el mundo había llegado a 43,4 por ciento entre el Octubre 2007 y Octubre 2008. O sea, el importe de la capitalización de los mercados bursátiles del mundo cae de 62,57 trillones en 31 de Octubre de 2007 a 25,558 trillones de dólares en el 6 de Marzo 2009 y la perdida el mismo periodo llega a 37,01 trillones de dólares, es decir se realiza una destrucción de capital de 59,2 por ciento.

Para salvarse de la destrucción de capital los monopolios internacionales transfirieron sus exceso de capital a los países de BRIC (Brasil, Rusia, India, China – ahora se llama BRICS después de la participación de África del Sur) y a los países como Taiwán, México, Tailandia, Argentina, Corea del Sur, Turquía, países que se define como “mercados emergentes”. De hecho, como consecuencia, se ve una cierta reactivación, e incluso el aumento, en la economía en estos países, mientras que en la mayoría de los otros países, incluidos los países imperialistas occidentales, la economía tocó fondo. El centro la crisis era Estados Unidos, Japón, y en especial en Europa.

Cuando vemos la evolución de 2010 hasta la actualidad, como mostraremos más adelante, la situación es que a crisis económica mundial puede ser controlada pero no se ha salido de la crisis todavía.

A finales de 2008 los países de G-20 a fin de evitar colapso del sistema financiero y económico mundial comenzaron a bombear una enorme cantidad de capital al sistema. Los famosos “paquetes de ayuda” llegaron a una cantidad total de 27 trillones de dólares. ¿A qué precio? A precio de una deuda pública con una cantidad sin precedentes hasta ese día. Esa cantidad bombeada sistema inevitablemente condujo a la hinchazón de la especulación y en el junio de 2012 el comercio de derivados aumentó a 639 trillones de dólares. Esta cantidad corresponde a un monto diez veces más del producto bruto mundial.

La gestión de crisis, no ha podido resolver el problema a resolver, no ha podido abrir la ruta de salida de la crisis económica, sino más bien causó a la acumulación de contradicciones, profundizaron las contradicciones que surgen del desequilibrio de desarrollo en la economía mundial y de cuestión del equilibrio de fuerzas: por un lado los Estados Unidos, Japón y la UE que dominó la economía-mundial capitalista hasta ahora, por otra parte los países BRICS y algunos otros países “emergentes”.

La economía mundial está marcada por dos tendencias que se encuentra frente a frente, por dos desarrollos diferentes: por un lado una crisis en curso en los viejos países capitalistas (EE.UU., UE, Japón), por otra parte una economía en recuperación y en fase ascendente en los países BRICS, y en muchos países “emergentes”.

Los países BRICS han beneficiado más de la gestión de crisis dirigido por los países imperialistas occidentales y por los G-20. Por ejemplo, la participación de estos países en la producción mundial bruto aumentó de 8,9 por ciento en 2000 a 20,2 por ciento en 2011, o sea un poco más del doble. Así, los BRICS han sido una potencial importante en la economía mundial, ha sido un factor que no puede ser ignorada. El otro lado de este desarrollo es que durante el mismo período, la participación de la OCDE en la producción bruta mundial bajó de 81,2 por ciento a 65,9 por ciento.

Los países BRICS a excepción de Rusia fueron antiguos países coloniales. La internacionalización del capital y de la producción en estos países, sus inversiones orientadas a la producción ha acelerado el proceso de su transición de ser países agrícolas a ser países industrializados. Así estos países no solo son centros de producción que producen para el mercado mundial, sino también se han convertido en indispensables, nuevas y crecientes mercados para los productos mundo, para los monopolios internacionales. Los países BRICS y otros “economías (países) emergentes” han sido casi un salvavidas para países imperialistas occidentales y los monopolios internacionales. Ellos se dirigieron hacia esos países por la falta de oportunidades de inversión con una cantidad máxima de ganancia en otras zonas del mundo.

Por supuesto, la economía mundial puede salir del crisis antes de que estos países entran a una crisis. Pero no hay ninguna garantía de que esos países entran a un crisis por el efecto de la crisis actual. El “enfriamiento” de las economías de estos países en los últimos tiempos, la desaceleración del crecimiento, la tendencia de recesión son signos directos de que la dirección de la evolución es hacia lo negativo.

Muchos casos que se observa en la economía mundial nos muestra que la crisis continuará durante un determinado período. Sería una profecía decir por cuanto tiempo la crisis va a continuar. Pero la situación en los diferentes sectores, por ejemplo, la situación en el sector del automóvil demuestra que la industria automotriz en Europa puede salir del crisis a lo mejor en 2016. Esto significa que se seguirá la destrucción del capital constante en la industria automóvil de europea, es decir, las empresas cerrarán y los trabajadores serán despedidos.

No queda nada de las medidas del periodo de 2009/2010 cuando los países imperialistas y los demás países del G-20 han unido para influir en el curso de la crisis. Las medidas adoptadas para proteger a su propio capital en riesgo en ese momento es hoy algo que se profundiza en forma de competencia despiadada. Eso nos muestra el estado el sector del automóvil. El número de nuevos permisos expedidos para los vehículos (en este caso a los coches) de todo el mundo había aumentado en 2007 un 11,9 por ciento subiendo de 59 millones a 66 millones. En el mismo período la participación de Europa se redujo del 27 por ciento al 19 por ciento y la del América del Norte se redujo a 26 por ciento desde el 32 por ciento, mientras la participación de las zonas de Asia y el Pacífico subió a 37 por ciento del 25 por ciento. Eso significa que cerrarán un gran número de negocio de automotriz que pertenece a los europeos y norteamericanos, y miles de trabajadores serán despedidos.

Por supuesto, todo el tiempo, especialmente en tiempos de crisis, una serie de gente sabia para controlar y dirigir la sociedad hacen predicciones sobre el futuro de la economía, sobre cuánto se va crecer. Por alguna razón la estimación presentada por cada uno de ellos resulta falso pero ellos siguen con sus predicciones ya que es su trabajo. Se estiman crecimientos entre 3 y 3.3 por ciento. Las evaluaciones de estos chamanes de la economía mantienen su valor solamente durante unos meses. Unos pocos meses después revisan su estimación hacía abajo o hacía arriba.

No se puede hacer estimaciones el curso del desarrollo de la economía? Por supuesto que sí se puede. Pero para poder hacerlo hay que definirse correctamente las fuerzas impulsoras cíclicos que verdaderamente determinan el curso del desarrollo económico. Así que cuando lo miramos desde esta perspectiva vemos que la fuerza central impulsora que mantiene a flote la economía, que lo hace funcional durante la crisis del mundo capitalista es la dinámica de la deuda. El capitalismo se ha dirigido auto-producir a través de la comercialización de los excedentes de producción creando una demanda adicional con préstamos. Tal dinámica la produce el propio capitalismo. La demanda en la economía capitalista es bastante inadecuada comparado con la eficiencia que es producto del mismo sistema. Por lo tanto, para que el sistema pueda seguir funcionando se están retirando las posibles ganancias del futuro con el nombre del crédito; el capitalismo logra sobrevivir vendiendo el futuro.

La dinámica de la deuda fue “nacionalizado” con las “paquetes de ayuda” sobre que hemos hablado. Ningún Estado ya es capaz de incurrir en nueva deuda con los tamaños de los años 2009/2010. Se puede intervenir en la economía solamente dentro de ciertos límites. La situación actual muestra que en el próximo período los centros de crisis (los EE.UU., Europa y Japón) de la economía mundial seguirá siendo en esa situación, mientras que en los países que no están en crisis se verá, aunque en diferentes grados, un determinado tendencia de “enfriamiento”, de desaceleración. La inestabilidad en las áreas centrales de la economía mundial capitalista, aunque en diferentes grados, conducirá a un estancamiento. Según se ve el país menos inestable es China, mientras Europa se ve especialmente inestable y EE.UU. oscila entre ser estable y inestable.

El estado interrelacional de la economía mundial, hace que los países fácilmente sean afectados desde “afuera”: mientras la deuda de EE.UU. causa un efecto estimulante en la coyuntura de economía en otros países – por ejemplo, en China -, una recesión en la economía en uno de los tres centros o un desarrollo adverso imprevisto puede afectar negativamente a los otros centros. En caso de que la economía de EE.UU. entra en una recesión, otros centros inevitablemente se verán directamente afectados.

Está claro que la misma crisis acabó con esperanza de la terminación de la crisis con las medidas tomadas por los dirigentes de los países imperialistas y la economía mundial con su actual curso se está moviendo hacia el nivel de recesión. Ahora vamos a tratar de mostrar con datos que tipo de curso está tomando la crisis en general, y que curso probablemente tomará en el próximo período.

· Ibrahim Okçuoglu es uno de los más distinguidos investigadores y escritores turcos, especialmente en el campo de la economía política. Entre sus libros publicados están: Desarrollo del Capitalismo en Turquía (3 volúmenes), Historia del Desarrollo Desigual y Competencia en el Capitalismo (5 volúmenes), La Filosofía Materialista, La Globalización Imperialista y la Geopolítica, la Contribución de Stalin a la Filosofía, La Crisis Mundial del Capitalismo (2008 …), Cuestiones de Victoria del Socialismo y la Reconstrucción del Capitalismo en la URSS.

 Por Ibrahim Okcuoglu

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¿El Presidencialismo un impedimento para la Democracia?

Español: Feministas marcharon del Monumento a ...

Es muy cierto que el sistema político presidencialista en América Latina sea uno de los mayores problemas para alcanzar una Democracia plena en los países latinoamericanos, pero no es tanto su sistema de partidos o el sistema electoral, sino más bien en su sistema cultural que tienen estas regiones. Esto es lo que ha hecho que el sistema Presidencialista sea puesto en tela de juicio, criticado por múltiples autores y hasta se ha visto la opción de pasar a un parlamentarismo o un semi presidencialismo, el caso es que, lo que en verdad preocupa es la importancia de los sistemas políticos en América Latina, la importancia que tienen en los individuos, su interés social y político. Los individuos presenta un completo desinterés en la política, no respetan instituciones, desconocen sus derechos y sobre todo sus obligaciones, esta forma de actuar de los individuos y gobernantes se ha compenetrado, se ha asimilado como “nuestra forma de ser”, estas características han empoderado al individuo, hasta llegar al grado de un comportamiento colectivo de desinterés y repudio a la política y a los políticos. Es muy cierto que el sistema cultura nos pesa y sobre todo nuestro valor histórico, pero es también muy cierto que los individuos, se rehúsan al cambio, por ejemplo cuando se habla sobre un cambio de régimen político, una de las primeras excusas son que ese sistema no es el adecuado para nosotros, que no se va a poder cambiar de sistema nunca y vemos al sistema presidencial como  una especie de gen que se encuentra en nosotros y que es imposible removerlo. Esta asimilación de impedimento o rechazo al cambio, es lo que genera en el individuo una especie de barrera a un nuevo sistema y a modificar el que ya se tiene.

El Presidencialismo es la causa de la falta de Democracia, pero no por el mismo sistema, sino por los individuos y su forma de aplicar dicho sistema, es cierto que el sistema presidencialista se consta del poder en un solo hombre (Presidente) y que este gobierna de forma unipersonal, pero es también claro la división de los poderes , la elección de candidatos por regiones o distritos uninominales y/o plurinominales, la representación y la participación son características de un sistema democrático-republicano y en muchos de los países latinoamericanos federal. En muchos países existe un sistema presidencial fuerte  y centralista (real) pero en muchos otros este poder es otorgado imaginariamente y se le otorgan facultades infrahumanas al Presidente, centralizando el poder y olvidando las otras partes políticas y organizacionales existentes para el funcionamiento del sistema.
La falta de valorización y de conocimiento acerca de las instituciones aleja cada vez mas a los individuos de sus partidos, del sistema electoral, de la forma de ciudadanía, y es por ello que los individuos en vez de exigir, reclamar y/o denunciar, muchos a falta de su conocimiento, otros de forma contraria aprovechan de que muchos desconocen sus derechos y obligaciones y usan estas actividades para su propio beneficio y esto ha provocado la incertidumbre y la total desconfianza en las instituciones. Pero debemos recordar que estos errores, el mal uso del sistema político presidencialista, es modificado a total conveniencia por los individuos, no es simplemente el sistema, el sistema esta bien, la ideología y el concepto de Democracia no es el problema, el problema real es el uso que le den de ella, es por ello que la cultura política y social de un país es demasiado importante, de ella parte que se cumplan las leyes y normas establecidas en la constitución y las forma ética y de valores de los seres humanos. Los sistemas fueron sistemas ideológicos y en muchos casos utópicos, pero por esta misma razón es que no pueden llegar a funcionar en su totalidad, pero esto es lo que nos lleva a pensar que el sistema no es el verdadero problema, pues la ideología en muchos casos es perfecta, pues es retomada de algún tipo ideal, el problema es cuando este ideal se materializa en un contexto social determinado.
El sistema cultural se remonta desde las primeras implantaciones de una Monarquía limitada, centralista, en el cual lo que ahora es el Presidente, era el Rey o monarca, empezaron a surgir asambleas parlamentarias con las cuales se comparte la competencia legislativa. Todo este marco histórico desde las encomiendas en los pueblos indígenas, por parte del pueblo español, la subordinación, el destierro de lo que les pertenecía a los habitantes, es lo que crea una sico-historia, una forma de ser del mestizo, un desprecio por la autoridad, la desconfianza y el miedo hacia la autoridad. Es por ello que en su mayoría los gobiernos de América Latina presentan un exceso de corrupción, de clientelismo de interés más particulares que el de un bien común, porque la idea de valorar al otro (la otredad) se ha borrado del pensamiento latinoamericano, y este es un tema de suma importancia. Es muy cierto que en países europeos ( y en muchos países latinoamericanos en donde la migración europea fue relevante) el desarrollo de la Democracia, del sistema político , está muy bien desarrollado debido a que estos países pasaron por circunstancias, las cuales los llevaron a estos sistemas, pasaron dictaduras, catástrofes naturales, es mas el pensamiento de las primeras civilizaciones avanzadas como la griega y la romana, fueron objeto de estudio de los intelectuales, es así como ellos capaces de crear un sistema acorde a sus interese y contexto lograron unificarse para un mismo objetivo: crear un sistema político que garantizara, Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Estos países desarrollados explican su forma de ser, su pensamiento, su interés por la política, la representatividad y participación, porque el sistema cultural se fue implantando conforme a sus interese sociales. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Por qué es que en América Latina, en específico México, no puede adecuarse a su contexto social e implantar un sistema que se adecue a las necesidades sociales e individuales? Países como Brasil, Chile, (por mencionar algunos) estas avanzando en nuevas formas de implementar su política, su crecimiento económico, los ciudadanos empiezan a participar en conjunto con su gobierno y tal vez se pueda decir que porque son herederos y descendientes de culturas europeas mayor desarrolladas que lo fue la española, pero estos países están logrando avanzar y una de sus razones es porque están viendo al futuro, no al pasado como muchos países latinoamericanos(entre ellos ,México), valoran su cultura, su historia, pero no viven en ella, no se justifican por medio de la historia. Estos países viven y se adecuan a una forma de gobierno actual, es por ello que muchos países de América Latina, han ido adoptando formas de sistema parlamentario, siendo presidenciales, (la segunda vuelta, un sistema Legislativo más fuerte). Estos países han aprendido de sus errores y lo que buscan es no volver a caer en ellos (el autoritarismo, guerra civiles, militarismos), muy diferente al pensamiento mexicano, el cual no aprende de sus errores, sino que más bien parece no tener memoria, es por ello que se argumenta que en México no ha habido un autoritarismo como los otros países latinoamericanos, pues la sociedad mexicana jamás se ha visto en una situación tal, para que haya un cambio que implique la organización y la integración de todos los sectores sociales, sino mas bien son problemas sectoriales, en los cuales la sociedad en su conjunto no se integra, sino es hasta que el problema afecta al individuo o colectividad.
Este argumento es contra atacado (o ¿justificado?) por el sistema Neoliberal, el cual consiste en que todo se vende, en el hiper individualismo y el hiper consumo, lo que para muchos justifica la falta de integración social y por una parte es válido este argumento, valido hasta la forma de análisis cultural que se tiene tanto de México como de muchos países latinoamericanos, pero no como una forma de excusarse  de todas nuestras acciones en el sistema económico y político. Son muchos los países que están inmersos en este (ya no tan nuevo) sistema y que tienen una gran organización social, son individualistas sí, pero también saben cómo y cuándo trabajar en conjunto.
El robo, la corrupción, el engaño, son acciones difíciles de justificar pero que aquí en México y en la mayoría de la América Latina se han hecho justificables y hasta necesarias, es por ello que culpar al sistema político y económico como causante de nuestra falta de honestidad y trabajo en equipo es un error más bien lo que se debería de empezar a analizar es a los individuos y su relación con cada sistema, el problema no es el presidencialismo, sino la forma en que los individuos gobiernan y se dejan gobernar, si se llegara a un parlamentarismo con estos mimos niveles de corrupción volveríamos a caer en lo mismo debemos re-pensar a la ciudadanía, al político y a la política, y no hacer una alusión al sistema, analizar a las partes y dejar de culpar siempre al sistema opresor de todo y empezar a cambiar nosotros mismos que somos los que reproducimos cada día ese sistema y dejar de justificarnos en el.

Indo-afro-latinoamérica En las movilizaciones sociales germina una política joven anclada en la participación

Pero haberlas, haylas...
Pero haberlas, haylas… (Photo credit: JesusDQ)
Indo-afro-latinomérica tiene rostro de pueblos en luchas y resistencias, parapetados en barricadas y en rutas cortando el paso al saqueo, a la exclusión y a la muerte, defendiendo la vida en todas sus dimensiones. Así ha sido por siglos y así es en el presente. Pero no siempre en las mismas condiciones, ni situaciones, ni con las mismas tareas o desafíos.

El siglo XX puede definirse como el siglo dictatorial marcado por represiones y muertes de militantes del campo popular. Las organizaciones sociales se desarrollaron entonces en gran cercanía con las organizaciones políticas revolucionarias, y no pocas veces, nacieron bajo su inspiración o labor de base. Lo conspirativo-defensivo marcó el estilo de hacer política, la organización de sus actores y las interrelaciones entre ellos. Pero el tiempo de dictaduras saltó por los aires con las luchas de los pueblos que hicieron posible las aperturas democráticas. La caída del sistema socialista, abrió un período de confusión y desasosiego en las filas de gran parte de la izquierda político partidaria que fue aprovechado por el neoliberalismo triunfalista para impulsar sus feroces y regresivas políticas de saqueo prometiendo el advenimiento de un dulce y prospero futuro luego de la “necesaria” etapa inicial de “dolor y dureza”.

Sin esperar por los partidos de izquierda y sus directivas, los sectores populares, además de los siempre presentes movimientos indígenas, se levantaron prontamente para denunciar y resistir a tales políticas; en algunos territorios nacieron, crecieron y se consolidaron amplios y poderosos movimientos en campos y ciudades. En sus luchas construyeron articulaciones, experimentando la potencialidad de un actor colectivo capaz de constituirse en sujeto político de los cambios.

En las resistencias de las poblaciones de los barrios periféricos de las grandes ciudades (Santo Domingo 1984), en el levantamiento de Chipas (México, 1994), el Caracazo (Venezuela, 1989), la “guerra del agua” y las “guerras del gas” (Bolivia, 2000 y 2003), los levantamientos indígenas de (Ecuador, 2000), la constante recuperación de tierras por el MST (Brasil), el surgimiento de la central de Trabajadores Argentinos y los posteriores levantamientos piqueteros (Argentina 1991-2002), entre muchos otros ejemplos, germinaron nuevos sujetos socio-políticos y también una nueva dimensión de la política enraizada en lo social y sus luchas, con capacidad para cuestionar el poder establecido y disputarle la hegemonía política y cultural.

Lo reivindicativo revela su contenido político

Como nunca antes, las luchas reivindicativas mostraron en este período su rostro raizalmente político, es decir, cuestionador del sistema político, económico y social desde abajo. Pero en las filas de la izquierda partidaria faltó capacidad y sensibilidad para captar esta cualidad política revolucionaria presente en las luchas sociales; no era su práctica. Ello les impidió sumarse desde el inicio a la gesta de los movimientos, descubrir y poner de manifiesto los nexos comunes entre las distintas problemáticas y luchas sectoriales en aras de promover la articulación (convergencia) de las problemáticas sectoriales y de sus actores.

La convergencia supone, a la vez, la construcción de una subjetividad colectiva común, que es la que –en determinado momento , posibilita superar lo sectorial-corporativo y obrar colectivamente por objetivos sociales. Así ocurrió, por ejemplo, en Bolivia, con la formación del MAS, concebido por un conjunto de movimientos indígenas y sociales como su instrumento político para viabilizar las propuestas sociales, convertidas en agenda colectiva en las articulaciones y convergencias construidas por los diversos actores sectoriales en interacción permanente en jornadas de resistencias y luchas y en la elaboración de propuestas superadoras del estado de cosas.

Desde abajo, es decir, desde la raíz de los problemas reivindicativo-sectoriales, intersectoriales o sociales, con el protagonismo de los propios actores sociales emergía con fuerza una acción política nueva, no dicotomizada de lo social sino integradora, con clara vocación re-totalizadora de la sociedad fragmentada.

Un nuevo tiempo político: marcado por la emergencia de gobiernos populares y revolucionarios

Así fue como en diversos territorios de este continente los pueblos en lucha y sus movimientos abrieron posibilidades políticas para disputar y ganar gobiernos participando en elecciones, inaugurando con ello un nuevo tiempo político: el de la emergencia de gobiernos populares y revolucionarios, con las nuevas responsabilidades y tareas que ello implicaba e implica para movimientos, partidos y ciudadanía.

En su corta trayectoria, las experiencias en curso evidencian que el acceso al gobierno nacional puede dotar a los pueblos de una herramienta política clave para desarrollar/estimular procesos de empoderamiento colectivo capaces de impulsar el proceso socio-transformador. Pero también pone de manifiesto la posibilidad de quedar atrapados por la lógica superestructural y técnica.

Un gobierno revolucionario no puede limitarse a hacer una “buena administración”

Participar de las elecciones para acceder a espacios/fracciones del poder existente, limitándose luego a ejercerlo “correctamente”, ocupando los espacios parlamentarios o gubernamentales correspondientes nacionales o locales , sin hacer de estas instancias institucionales herramientas puestas en función del cambio social y del poder, reduce –hasta anular la perspectiva transformadora.

Es central tener presente que esta opción no constituye el camino electoral para la “toma del poder”, es parte de una nueva concepción (y prácticas) de transformación social. De ahí la importancia que en estos procesos tiene la participación popular desde abajo, dentro y fuera de las instancias gubernamentales y estatales. Puede afirmarse que las revoluciones democráticas culturales en marcha son proporcionalmente idénticas a la participación protagónica de sus pueblos en ellas.

No se avanza con una sumatoria de medidas superestructurales por muy justas y razonables que estas sean. Hay que construir protagonismo popular como base política (auto)constituyente del sujeto político colectivo y esto solo puede lograrse forjándolo a cada paso y en cada paso. El aprendizaje como la enseñanza comienza en las prácticas cotidianas. Educar en lo nuevo comienza por desarrollar nuevas prácticas, dando el ejemplo; clave pedagógica vital de las revoluciones desde abajo.

Impulsar revoluciones desde los gobiernos pasa por hacer de estos una herramienta política revolucionaria: desarrollar la conciencia política, abrir la gestión a la participación de los movimientos sociales y sindicales, de los movimientos indígenas, de los sectores populares, construyendo mecanismos colectivos y estableciendo roles y responsabilidades diferenciados, para cogobernar el país. La fortaleza de los gobiernos populares radica en su profunda y creciente articulación con los pueblos, con los actores sociales, construyendo de conjunto mecanismos que acorten las distancias entre representación política y protagonismo social. Esta es la verdad que cristaliza en las calles, marcando la presencia de la conciencia sociopolítica popular hoy: no basta con acuerdos superestructurales para gobernar (Brasil), no basta con que las decisiones sean correctas (Bolivia), no hay que someterse a los designios del mercado (Chile), no se aceptará la mentira como verdad (México)… Los movimientos sociales y particularmente los jóvenes del continente, ponen sobre el tapete la impronta política de este tiempo: la participación.

Se trata de avanzar hacia nuevas institucionalidades, modos y vías de ejercerlas; abrir las puertas del gobierno y el Estado a la participación de las mayorías en la toma de decisiones, en la ejecución de las mismas, y en el control de los resultados, en la medida que la construcción política y la transformación de las bases jurídicas de las instituciones estatales y gubernamentales lo posibilite. De ahí el papel central de las asambleas constituyentes en estos procesos.

El papel fundamental de las Asambleas Constituyentes

Resulta central la realización de asambleas constituyentes. De ellas emana el sustrato jurídico, político y social para abrir paso a una nueva institucionalidad, engendrada embrionariamente en los procesos de luchas sociales, abanderados por la resistencia, el empuje y los reclamos históricos de los pueblos de este continente (con sus organizaciones sociales y políticas), en primer lugar de los pueblos indígenas originarios y sus comunidades.

Obviamente, las asambleas constituyentes no son el motor del cambio. Los pueblos han de prepararse para plasmar en ellas sus puntos de vista, proponiendo y defendiendo contenidos acorde con sus intereses y su proyección estratégica. Pero en esto, como en todo, es importante tener presente que el cambio de sociedad es procesal: Habrá que hacer tantas asambleas constituyentes como lo vaya reclamando y posibilitando la profundización y radicalización de cada proceso, marcado en primer lugar por las condiciones específicas y por la maduración política del actor colectivo.

En las movilizaciones sociales germina una política joven anclada en la participación

Sumándose a las experiencias de las grandes jornadas de luchas populares contra el neoliberalismo, las masivas movilizaciones recientemente ocurridas en México, en Bolivia, en Brasil, en Chile, en Colombia, han puesto una vez más en el quehacer político la impronta de la participación sociopolítica de los movimientos indígenas y sociales, del pueblo trabajador y de las juventudes en particular. Ellas anuncian claramente la irrupción de una política joven, que no puede equipararse con algunos intentos de maquillar la vieja política y sus estructuras partidarias “con presencia de jóvenes”, aunque estos son sin dudas un pilar esencial del nuevo sujeto colectivo.

Hay avances significativos en esta dirección, sobre todo en los procesos de Venezuela (Consejos Comunales, Gobierno de Calle), y en Bolivia (revitalización de las asambleas de base como dinamizadoras de las transformaciones sociales, rectificación de medidas –aunque justas no comprendidas por una parte de la población; la construcción desde las comunidades del estado plurinacional intercultural). En el caso de Brasil, las movilizaciones recientes, las multitudes de jóvenes en las calles pusieron al desnudo las debilidades del sistema político partidario que asumió el PT, mezclando viejos dogmas de la izquierda con las exigencias del establishment y sus tentadoras alianzas y acuerdos por arriba en aras de sostener la “gobernabilidad”. Rechazando esto, cuando todo parecía brillar y marchar sobre ruedas, la juventud salió a increpar a “la razón política” imperante haciéndose oír en las calles. Desde allí, la ciudadanía movilizada recupera socialmente –de hecho la política, anquilosada en aparatos partidario-estatales-gubernamentales. Con su accionar rebasa a los partidos políticos tradicionales de derecha, de centro, y también de la izquierda; los manifestantes expresan claramente: ¡queremos participar! Revitalizan así el corazón revolucionador de todo proceso de cambio social popular: la participación de los de abajo en las decisiones gubernamentales estatales y en la ejecución y control de las políticas públicas.

Quitarse las anteojeras

A pesar de la contundencia de su realidad y mensaje, el peso de la vieja cultura que asecha la mentalidad y las prácticas de la izquierda partidaria, se hace presente a la hora de interpretar los acontecimientos. Son muchos los partidos de izquierda persisten defensivamente en su ceguera escudados en viejos tabúes de desconfianza porque, según dicen, “nadie los controla”, “no hay organización ni dirección”. No toman nota que esto es, exactamente, lo que está mostrando (y reclamando) la juventud en las calles: Abrir las compuertas de la política y de las organizaciones políticas, transformándolas, abriéndolas a la participación de los diversos sujetos, es el anhelo que late en el corazón de los reclamos.

No es un detalle insignificante que esta historia pueda escribirse apenas mencionando a los partidos de izquierda entre los protagonistas. Y ello tiene que ver tanto con las conductas políticas del pasado reciente como con las del presente, agravadas en este caso, si estas izquierdas gobiernan o son parte de gobiernos, puesto que –sin dar cuenta de los cambios- trasladan a estas instancias sus antiguas anteojeras político-culturales: respecto de la acción política (por arriba), y respecto de la organización y conducción políticas, sosteniendo criterios vanguardistas que (auto)otorgan a las élites políticas la capacidad de “saber” lo que hay que hacer, y dejan a las mayorías “alienadas” o sectorializadas y sus movimientos las luchas reivindicativas inmediatas. Es el mismo esquema piramidal, jerárquico y subordinante que la izquierda partidaria sostuvo en el siglo XX, sustentado en el presente como si nada hubiese ocurrido ni cambiado.

Por mucho que los representantes de tales partidos evoquen a Lenin creador del partido revolucionario “de nuevo tipo”, pensado por él en virtud del sujeto, las condiciones y las tareas de su época , está claro que Lenin se espantaría al ver que, en más de un siglo, a pesar de los grandes cambios ocurridos en el sistema-mundo ahora bajo el dominio global del capital, las “vanguardias” de izquierda no modificaron los criterios básicos de su organización político-partidaria para que esta sea convergente con los sujetos, las tareas de este tiempo y las condiciones (objetivo-subjetivas) de transformación revolucionaria de las sociedades en el presente. Resulta casi una obviedad decir esto, pero es parte de la realidad. Y ciertamente, constatar este anquilosamiento es más impactante aun en este continente, donde las luchas sociales y el quehacer político protagonizado por diversos movimientos sociales, indígenas, sindicales, urbanos y rurales, marcaron el rumbo y el camino de lo nuevo y –con ello , crearon también las condiciones para que la izquierda partidaria (tradicionalista) modificara sus conductas y posicionamientos políticos. Es parte de sus actuales retos.

Superar la falsa dicotomía: “partidos o movimientos”

Las anteojeras político-culturales de esta izquierda influyen en las lecturas que hacen de la realidad social, sus dinámicas y actores, convirtiéndolos en obstáculos para lo que según sus prejuicios se “debe hacer”. Revitalizando la falsa y vieja dicotomía entre lo social-reivindicativo-sectorial y lo político, interpretaron que la irrupción protagónica de los movimientos sociales en Indo-afro-latinoamérica en defensa de la vida, era una “amenaza” para su condición de “vanguardia”. Ciertamente la ponía en jaque, pero no por “imponerse”, sino porque reclamaba –de hecho abrir las compuertas de la política al conjunto de actores sociopolíticos. Sin embargo, lejos de ello, la nueva realidad abrió cauces a una nueva fractura: entre los partidos de izquierda y los movimientos indígenas y sociales, fractura que se expresa en sus articulaciones locales, nacionales y continentales, y que ha dado lugar a la formación y permanencia, por un lado, del Foro de San Pablo (sin movimientos) y, por otro, del Foro Social Mundial (sin partidos).

Construir un foro continental de articulación socio-política

En este sentido, el desafío es –además de mantener los espacios específicos constituidos , construir ámbitos de articulación, coordinación y conducción política conjunta entre los actores sociales y políticos, dando pasos concretos que impulsen los procesos de conformación constitución del sujeto sociopolítico colectivo, en cada país y también en el ámbito continental. Y esto poco y nada tiene que ver con la actual propuesta-invitación del Foro de Sao Paulo a los movimientos sociales para que se agrupen y constituyan “un capitulo” en el seno del Foro.

Tanto para partidos de izquierda como para movimientos sociales es tiempo de superar fragmentaciones y rivalidades estériles. No se trata de quién es “mejor”. Las críticas a los partidos de izquierda no persiguen su desaparición, ni su sustitución por los movimientos; no se trata de una actitud “contra los partidos”, aunque posiblemente algunos sectores así lo entiendan. Lo importante en este aspecto es tomar conciencia de que las rémoras emergen de las prácticas cotidianas de cada sector (político y social) y que, por tanto, es desde ahí que empieza a construirse el cambio: en las dinámicas e interrelaciones cotidianas entre partidos de izquierda y movimientos indígenas y sociales, construyendo conjuntamente, en cada lugar, las convergencias: mesas de trabajo colectivo, interconsultas, propuestas intersectoriales, coordinaciones, etc. No hay forma de aprender a articular y coordinar como no sea articulando y coordinando. Vale decir que este es también el camino de la cimentación de confianzas mutuas, aspecto que –en el quehacer político actual , ocupa un lugar central.

El desafío político de la articulación va más allá de una asignación de roles y delimitación de espacios entre partido y movimientos. Articular a los diversos sectores y actores sociopolíticos, implica también articular sus problemáticas aparentemente inconexas entre sí, sus identidades y subjetividades, sus modos y caminos diversos de participación política, que nace en el quehacer de las comunidades campesinas y se extiende hasta las redes sociales virtuales. No es una suma, es una multiplicación. Y ello solo puede lograrse a partir de la participación plena de todos y cada uno de los actores sociales y políticos.

Articular alude a reunión, pero en lo que hace a la construcción de un sujeto político colectivo, esa reunión supone construir las convergencias en aspectos claves articuladores, que conjugados ponen al descubierto el origen social sistémico de los problemas de unos y otros, y buscan caminos conjuntos para encaminarse a su superación, solución etc., impulsando procesos de cambio social. Pero esto no cabe en una concepción que sostiene criterios y prácticas de relación vertical y jerárquica, en la que los partidos confunden capacidad de dirección política, con que sean ellos los que deciden, los que dicen qué y cómo.

Por eso para la izquierda partidaria el mensaje de las movilizaciones sociales y la presencia multitudinaria de jóvenes en las calles, es claro: urge quitarse las viejas anteojeras acerca de la política y sus actores protagonistas, acerca de los modos y ámbitos de de interrelación, de creación de conocimientos, propuestas y programas políticos.

Un nuevo tipo de conducción política es necesaria

Es vital dar cuerpo a modalidades de interrelación horizontal entre partidos y movimientos; estas apuntan a transformar precisamente el viejo esquema jerárquico piramidal. Lo horizontal no alude a una forma organizativa ni la propone; es un principio de igualdad de capacidades entre actores-sujetos, en aras de construir una interrelación dialogal entre pares. Este principio ha sido hasta ahora subestimado y desestimado por los partidos de izquierda, quienes redujeron el planteamiento de horizontalidad a una cuestión morfológica y, sobre esa base, la desecharon por considerarla: basista, espontaneísta, anarquista, etc., todo, menos pensar en modificar los arcaicos esquemas partidarios para ponerlos a tono con la realidad de los sujetos político-sociales, con sus modalidades de existencia y organización, y con las tareas político-sociales-culturales que reclama la transformación raizal (desde abajo) de la sociedad capitalista en el presente.

La interrelación plural horizontal no es el problema, sino la fragmentación, la sectorialización de las luchas y sus actores, y la transición defensiva de éstos hacia grupos reivindicativos-corporativos.

Superar la fragmentación social, política, cultural y de conciencia: construir la subjetividad política colectiva común

Las instancias organizativas articuladoras son importantes, pero trascender la fragmentación (social, política, cultural y de conciencia) implica la simultanea y permanente construcción de una subjetividad colectiva que se proyecta políticamente en las propuestas comunes en función de cambios sociales. Si no se construye simultáneamente con las articulaciones coyunturales, una subjetividad política colectiva para el cambio social que sitúe e identifique a todos en un mismo afán político-social, la fragmentación, las miradas sectoriales y las apetencias corporativas no se superarán.

Construir el sujeto colectivo del cambio

Los procesos de cambio abiertos en Indo-afro-latinoamérica reclaman articulaciones sociopolíticas de nuevo tipo: horizontales, plurales, interculturales, dinámicas, como camino de (auto)constitución de los actores-sujetos en sujeto colectivo. Vale tener presente también la emergencia o maduración de nuevos actores sociopolíticos y sus demandas, aspiraciones y propuestas. Por ello reconstruir permanentemente la subjetividad colectiva común y las articulaciones es una constante en las tareas democratizadoras revolucionarias.

Todas ellas apuntalan un objetivo central: la construcción (permanente) de la fuerza social y política de liberación, sujeto político colectivo de los cambios en procesos de revolución democrático-cultural hacia un nuevo modelo civilizatorio. Esto significa, en apretada síntesis, articular una fuerza político-social de liberación que abarque lo parlamentario-institucional, pero sin limitarse a ello.

La conducción política del proceso revolucionario reclama la articulación unificada, colectiva y común de ámbitos para los quehaceres parlamentarios y extraparlamentarios: es la fuerza sociopolítica colectiva articulada la que se desdobla y crea su fuerza político electoral, que es parte del conjunto de fuerzas sociopolíticas del cambio raizal del mundo y constructora de la nueva civilización, o sea, en este sentido, la fuerza social, política y cultural de liberación.

Isabel Rauber. Pensadora latinoamericana. Estudiosa de los procesos de construcción de poder popular desde abajo en indo-afro-latinoamerica. Profesora universitaria. Pedagoga política. Doctora en Filosofía.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Una crítica desde la izquierda Papamanía y Francisco I

Ratzinger the Younger

Barómetro Internacional
El viaje de Francisco I al Brasil para acompañar y tomar parte de las Jornadas Mundiales de la Juventud, evento que ya estaba marcado desde el reinado de Benito XVI (Joseph Ratzinger), eleva a las alturas la “papamanía”. Tal es el término acuñado en su tierra natal que designa la ultra-popularidad del papa argentino. Comienzo este debate desde un análisis que hice cuando la presencia de Ratzinger (el ideólogo de Juan Pablo II) en Brasil, así como desde otro texto que escribí inmediatamente después de su renuncia. Termino evaluando la postura humilde de Jorge Mario Bergoglio, sin entrar en la polémica de su postura durante la última dictadura argentina (1976-1983).

Antes de comenzar, quiero hacer un comentario. Llama la atención la proximidad discursiva entre Francisco I y algunas posiciones básicas de la Teología de la Liberación. No es casualidad que el propio Bergoglio pidiera al teólogo expulsado (en la práctica) de la Iglesia Católica, Leonardo Boff, que le enviara un libro de su autoría. Bergoglio se aproxima al mismo discurso, y podría darse, tal como ocurrió con Samuel Ruiz, arzobispo de Chiapas (México), que reorientó su prelado en la medida en que tomaba contacto con las comunidades de los pueblos originarios. Pero el problema es de otro orden. La pauta del papa se orienta hacia lo interno de la Iglesia Católica y en especial a los cardenales de la Curia Romana, a los abusos y desmanes del IOR (Banco de Vaticano) y al uso (y abuso) de mecanismos del capital financiero por gente del propio Vaticano.

Aún estando lejos de ser creyente en el catolicismo o en cualquier otra religión constituida, entiendo el papel que los curas tercermundistas y los teólogos de la liberación tuvieron –y aún tienen, de forma residual– en América Latina. Es sobre este papel y la disputa en lo interno de la Iglesia de Roma que centramos el análisis.

Revisando el sencillo reinado de Ratzinger – Reflexiones sobre la visita de Benito XVI al Brasil en mayo de 2007

El pasaje del teólogo alemán Joseph Ratzinger, proclamado Papa Benito XVI, nos obliga a algunas reflexiones. Múltiples significados salen de la visita del heredero de Pedro. Una de ellas, a la cual me gustaría dedicarme, es respecto a la lucha en lo interno de la Iglesia Católica en América Latina. Atacada por el aumento de los adeptos de las iglesias neopentecostales, la Iglesia termina volviéndose hacia dentro, aislando la posición de la Teología de la Liberación y lavando su discurso. De paso, confronta contra la laicidad del Estado, o al menos propone la pretensión de haya una regulación social además de la división entre credos.

El cardenal Ratzinger, consejero teológico de Juan Pablo II, fue su fiel escudero, mentor de la profusión de beatificaciones sin fin. Karol Wojtyla, incansable peregrino de su Iglesia, viajó por el mundo y beatificó más santos que cualquier otro papa antecesor. En vez de actualizar su discurso, lo mantuvo conservador, modernizando sus medios de propagación y difusión. Ratzinger está yendo por el mismo camino.

En lo que concierne a América Latina, la meta de la visita papal tuvo como blanco el eterno problema de la Teología de la Liberación. Iniciada formalmente en la Conferencia de Medellín, Colombia (1968), ratificada en la Conferencia de Puebla, México (1979), la misma es la fuente de nuevos y fieles adeptos y a la vez la fuente perene de problemas para Roma. El trabajo de base de la Iglesia con la Teología, aún con sólo un 4% de religiosos todavía involucrados en la lucha social, genera constricción a los reguladores del derecho canónico del Vaticano.

En su venida al Brasil, el Papa actual volvió sus baterías hacia la disputa directa con los neopentecostales. Afirmando la visión de que la Iglesia debe ser un faro de la vida moral y espiritual, que entra en ruta de colisión simultáneamente con dos posturas y formas de estar en el mundo. Una de ellas es la propia existencia de religiones nuevas, mediáticas al extremo, trabajando con la transcendencia, la presencia del Espíritu Santo, llegando en la mayoría de las veces al límite de la inmaterialidad. De parte de los católicos, lo marca el retorno a la presencia de ritos nuevos, de la Renovación Carismática, trayendo confort espiritual, certeza moral y casi ninguna incomodidad a las autoridades constituidas.

Como todo escenario complejo de la política, aún la política eclesial, está marcado por rondas simultáneas de cambios de posiciones. Veamos una secuencia simplificada. El antecesor Juan Pablo II, auxiliado por Ratzinger, combatió de todas las formas posibles a la llamada Teología de la Liberación. Su proyecto político más contundente era el régimen sandinista en Nicaragua. No por casualidad el cardenal de Managua era adepto al régimen de Somoza. En 1983, en la visita del Papa polaco al país de Augusto César Sandino y Carlos Fonseca Amador, se dio la ruptura simbólica y formal. A la vez, el otro proyecto político muy conectado a las pastorales sociales era el crecimiento de las luchas populares en el Brasil y su canalización a través del Partido de los Trabajadores.

En términos de referencias, Brasil jamás produjo religiosos contundentes como el domínico Jorge Camilo Torres Restrepo. Natural de Bogotá, Colombia, un hijo del patriciado local comenzó con las campañas pacificas y terminó en el martirio de la guerrilla. Recuerdo que, cuando aún estaba en mi graduación como investigador del Consejo Nacional de Investigación Científica, realizaba entrevistas con curas vinculados a la Teología de la Liberación y la simple evocación del nombre del padre colombiano causaba incomodidad. En líneas generales, podemos afirmar que las opciones de Don Hélder Cámara fueron la punta distinguida del mismo campo de Camilo Torres. Próximo al medio término estaba Don Paulo Evaristo Arns.

El martirio no es exclusividad de los religiosos de la América de habla castellana, sino que lo digan el Padre Josimo Morales y más recientemente la hermana Dorothy Stang. Pero la actuación de la Teología de la Liberación en Brasil no tuvo el mismo efecto que en los países andinos y centro-americanos, eso es innegable. Por más dedicado que sea, el clero progresista brasileño es más tímido y cauteloso que sus pares del Continente.

Presionada por Roma, el ala a la izquierda de la Iglesia Católica brasileña lava su discurso y apunta hacia metas más genéricas. Por su parte, el rito carismático y sus aliados conservadores, retoman una postura medieval, disputando con los neopentecostales en su mismo terreno. Buscando legitimidad en su pasado no muy distante, Benito XVI predica la división entre el reino de los cielos y el de la Tierra. En principio, desea la vuelta de la misa en latín.

Hablando esencialmente, la historia se confunde con la memoria histórica y la narrativa política. No me resisto a una leve ironía. Si se tuviera que volver “a las más profundas raíces”, con certeza el rito debería ser en el arameo de la Palestina antigua y no en el latín del Imperio Romano. Más de 2.000 años después, aún sigue el choque entre las catacumbas y las pilastras de mármol.

Revisando la renuncia de Joseph Ratzinger, ocurrida en febrero de 2013, y apuntando hacia la paradoja del conservadurismo

  Por más paradojal que pueda parecer, debatimos la renuncia del Papa Benito XVI ya pasada la euforia del carnaval, la mayor fiesta del país y para peor, profana. Como siempre, analizo lo ocurrido bajo el prisma de la base de la pirámide. En este caso, a partir de dos décadas de convivencia con agentes de pastorales laicos, padres y frailes vinculados a la casi moribunda Teología de la Liberación, versión popular del cristianismo que el ex-secretario del polaco Karol Wotjyla tanto combatió.

Joseph Ratzinger, posiblemente deja el cargo por estar exhausto en lo físico y por desgaste mental, al percibir la incompatibilidad entre la producción intelectual de alto nivel y la gestión ejecutiva de un Estado supranacional, con burocracia autónoma y formas de financiación poca o nada justificables. Si analizáramos las relaciones de fuerza dentro de la Curia Romana y de las congregaciones hoy hegemónicas, verificaremos que alas conservadoras como Opus Dei, Comunión y Liberación y Legionarios, pelean entre sí como facciones rivales sin distinción de un proyecto teológico. En lo alto de la pirámide del apostolado romano, las relaciones entre fe y dinero son como mínimo promiscuas. Esta afirmación se comprueba con el imperio inmobiliario denunciado por The Guardian y antes la suspensión de pagos fraudulenta del Banco Ambrosiano. En su base, el conservadurismo católico se aleja del día a día de las personas comunes, reforzando la predilección por el rito y disputando el rebaño con otras instituciones religiosas de conversión masiva.

En el Brasil, podemos hacer una comparación nada rara. ¿Cuál sería la diferencia sustantiva entre un pastor neopentecostal haciendo difusión de la doctrina conservadora en un horario pagado de TV y un padre u obispo, realizando los mismos proselitismos en un canal propio? Tal vez, la única distinción sea de responsabilidad, pues para ser ordenado cura es preciso como mínimo ocho años de estudio, equivalente a dos cursos de nivel superior. Vivimos en la plenitud de la hipocresía. Se condena un pastor por su grotesca difusión de doctrina de homofobia, pero callamos delante de intelectuales en sotana, en su mayoría filósofos y teólogos, hablando exactamente la misma cosa. Después de servir lealmente al avance conservador en el papado de Juan Pablo II, Ratzinger ha perdido sus fuerzas por cosechar lo que sembró.

La paradoja de la tristeza es ver en la América Latina, las obras de personas como Camilo Torres, Óscar Romero, Samuel Ruiz, Pedro Casáldaliga, Ignacio Ellacuría, Hélder Cámara, Paulo Cerioli, entre miles de otros religiosos, sometidos a ese tipo de jerarquía eclesial.

Apuntando conclusiones: Francisco I y la humildad conservadora

Jorge Mario Bergoglio viene del seno de la clase trabajadora en la esplendorosa y beligerante Buenos Aires de los años ’30. Es hijo de una pareja de inmigrantes italianos piamonteses, siendo su padre ferroviario y su madre ama de casa. Al contrario de buena parte de sus conterráneos, compartió sólo la cultura popular, pero no los valores de los obreros organizado de la época. Ni de lejos tuvo su formación atravesada por ideas de izquierda y tampoco del peronismo. De ahí que en la Argentina, aún ahora en el auge de la “papamanía”, el más famoso “hincha” (fanático, torcedor) de San Lorenzo de Almagro es visto como un conservador y también como un hombre del pueblo.

Asumido como papa, Francisco I ejecuta la maniobra que Norberto Bobbio denomina de “renovación para conservación”. Forma parte del manual de cualquier analista o estudioso de la política y trata de reclutar cuadros para inyectar sangre nueva en una institución milenaria y así mantenerla viva. Nada demás si la misma no estuviera enferma, según palabras de Bergoglio, publicadas en la tapa de Noticias –revista semanal argentina de oposición– en texto firmado por uno de sus biógrafos. La edición de 20 de julio no deja margen a dudas. El sumo pontífice va a intentar reforzar la identidad de la Iglesia devota a los humildes, pero pasará lejos de la Teología de la Liberación y del ecumenismo.

El discurso del papa puede parecer transformador, pero refleja las disputas internas en la Curia Romana. El Estado del Vaticano puede, como cualquier institución quedar aislado, transformándose en un fin en sí mismo, enriqueciendo a su jerarquía y no atendiendo a objetivos trascendentes. Por eso Francisco I afirma no traer oro y sí el mensaje de Cristo. Es común que los gobiernos de turno tomen cuenta del Estado para atender a los intereses del agente económico y de los mandatarios de ocasión. En el caso del Vaticano, élite dirigente y clase dominante son sinónimas y es contra esta cúpula y sus prácticas poco elogiables que Bergoglio está luchando.

En la década de ’80, las visitas de Karol Wojtyla a la América Latina combatían la Teología de la Liberación y sus prácticas ecuménicas y socializantes. En 2013, el primer papa latinoamericano atiende a una agenda interna, combatiendo la opulencia en el interior de la Iglesia y reclutando a los jóvenes para su fe. Los defensores del catolicismo deberían estar debatiendo los temas tabúes para su Iglesia en vez de sólo contentarse con un papa mínimamente correcto, aunque conservador. Las sociedades de esta parte del mundo avanzaron en todos los sentidos. La iglesia de Francisco I, no.

Bruno Lima Rocha es politólogo, profesor de relaciones internacionales y periodista

www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

el lenguaje de la corrupción

De pescado maloliente a cafecitos: el lenguaje de la corrupción

 Sopa

Dinero para una “sopa” en Turquía puede significar un soborno.

¿Qué tienen en común un “cafecito” en Brasil, “una copa de vino” en París, y “pequeñas carpas” en Praga? ¿Comidas típicas? Sí, pero también eufemismos para hablar de sobornos.

El lenguaje de la corrupción varía de un país a otro, pero hay similitudes. David Henig, de la Universidad de Kent y Nicolette Makovicky, de la Universidad de Oxford, lo ilustran con los siguientes ejemplos.

clicParticipe: ¿Qué frase usan en su país para sobornar?

1. Efectivo para una sopita

Si usted es detenido por la Policía del Tránsito en el norte de África, el oficial podría pedirle que patrocine su próxima taza de “Kahwe”, o café.

En Kenia probablemente le pidan que contribuya con “té para los ancianos” (“chai ya wazee” en swahili).

Pero en Turquía, la policía le pedirá “dinero en efectivo para la sopa” (“chorba parasitemia”), ese caldo reponedor que se come tradicionalmente después de una noche de juerga

2. Respeto y favores

Traspaso de dineroLos sobornos son una práctica esparcida por todo el mundo.

Ya sea a vista y paciencia de todos en la calle, o a puertas cerradas en una sala de juntas, la corrupción se basa en el abuso de poder y el privilegio.

Pero eufemismos populares suelen negar esta realidad y presentar un comportamiento corrupto como altruista. Algo así como “favores” para los amigos.

En Azerbaiyán, el término comúnmente utilizado para sobornos (“hurmat”) es intercambiable con la palabra “respeto”. Un funcionario solicitando un soborno (“hurmatimi ela”) le pedirá que “le haga un favor”.

3. Un pez empieza a apestar por la cabeza

Cabezas de pescadoQue los pescados empiecen a apestar por la cabeza significa que la corrupción viene de la cúpula.

La frase “el pez empieza a apestar por la cabeza” (“balik bashtan kokar”) proviene de Turquía y nos recuerda que los pequeños sobornos a nivel de calle van, en general, acompañados de una mayor corrupción en las cúpulas de las organizaciones e instituciones.

Los funcionarios públicos mexicanos que buscan una comisión por organizar un negocio exigirán “una mordida”, mientras que sus homólogos colombianos harán lo propio con un “serrucho” de los contratos que adjudicados.

4. Gente “agradecida”

El término corrupción implica no sólo un comportamiento ilegal, sino también inmoral.

Pero en algunas regiones, lo que técnicamente es ilegal puede ser visto como un comportamiento aceptable o incluso moral.

En Hungría, los médicos y las enfermeras pueden esperar una “propina” (“haalapenz”) de sus pacientes en la forma de un sobre con dinero.

Los autores

David Henig y Nicolette Makovicky son los encargados del proyecto “Lenguajes de la informalidad”, el que incluye un diccionario que busca transformarse en una base de datos sobre palabras y frases coloquiales sobre actividades informales.

En Polonia, los regalos tienen la habilidad de volver burócratas sin rostro en “conocidos” (“znayamoshch”), capaces de “arreglar las cosas” (“zalatvich spravi”) para usted en el futuro.

En China, los trabajadores de la salud y los funcionarios del gobierno esperan una “pequeña muestra de gratitud” (“Yidian xinyi”) por sus servicios.

Y como se dice en Rusia, “las ‘gracias’ no entran en el bolsillo”. (“spasibo v karman ne polozhish”).

5. Por debajo de la mesa

MesaEn varios idiomas, “por debajo de la mesa” significa pasar dinero escondido.

Las frases más populares en el lenguaje de la corrupción son generalmente metafóricas.

Incluso en inglés, la frase “por debajo de la mesa” es ampliamente conocida a la hora de hablar de pasar dinero escondido. También existe en francés (“dessous de table”), persa (“zir-e mize”) y sueco (“pengar bajo bordet”).

En Hungría, el “dinero aceitado” (“kenepenz”) se le paga a los funcionarios para engrasar las ruedas de la burocracia, mientras que los rusos saben que a veces hay que poner algo en la palma de la mano de un funcionario (“polozhit na ladon” o “dat na lapu “) con el fin de agilizar las cosas.

6. Algo pequeño

CaféUn “cafecito” en Brasil va más allá que el bebestible tradicional.

Muchos eufemismos de la corrupción y el soborno buscan minimizar su importancia. La expresión swahili “kitu kidogo” (algo pequeño) es un buen ejemplo.

En Costa de Marfil, la policía pide una “pourboire” (el costo de un trago), comparando el tamaño del soborno con una pequeña propina.

El término brasileño para soborno “um cafezinho” (un cafecito) es tanto un soborno, como una propina en sentido convencional.

7. Dinero para el té

Té“Dinero para el té” en países como Afganistán e Irán le da al soborno un fin casi caritativo.

La popularidad universal de té y el café como metáforas de sobornos apunta a otra forma eufemismos, que funcionan para ocultar la verdadera naturaleza de una transacción corrupta.

En Afganistán e Irán, la expresión de un soborno es “”poul-e-chai” o “dinero para el té”. En ambos países beber té es una parte esencial de la vida social. Pedir “dinero para el té” conlleva la idea de que el soborno se compartirá con otros.

Algunas expresiones como “judías para los niños” apelan a la caridad, dándole al soborno un sentido casi benéfico, para alguien que “se lo merece”.

8. Efectivo por preguntas

La corrupción a nivel mundial

Mapa de la corrupción

Una de cada cuatro personas pagó sobornos en el último año. Así lo indica una encuesta realizada por Transparencia Internacional.

La corrupción a gran escala tiene su propio vocabulario, a menudo creado por los medios de comunicación.

Es el caso del escándalo político británico “Cash for questions” (Efectivo por preguntas), de mediados de los años 1990, tras la denuncia de que uno de los más exitosos grupos de lobby, Ian Greer Associates, había sobornado a dos miembros conservadores del Parlamento a cambio de preguntas parlamentarias y otras tareas, a pedido del magnate egipcio Mohamed Al-Fayed.

Otro de los escándalos mediáticos que sentaron precedente en el lenguaje corrupto fue “Tangentopoli” en Italia.

Éste es un término acuñado para describir la corrupción generalizada en el sistema político italiano entre 1992 y 1996 a partir del pago de comisiones al adjudicar proyectos de Obras Públicas. El hecho desató la crisis en el partido de la Democracia Cristiana, entonces dominante en Italia.

9. La caja Nokia

Caja NokiaHoy “caja Nokia” puede significar 15.000.000 de florines en Hungría.

En Hungría, el término “caja Nokia” se convirtió en un símbolo de la corrupción en 2010 después de que el jefe de la empresa de transporte público de Budapest, Zsolt Balogh, fuera capturado entregándole dinero en efectivo al alcalde subrogante de la capital húngara, Miklos Hagyo, en una caja de Nokia.

Desde entonces, “caja Nokia” también se convirtió en una especie de unidad de medida:15.000.000 de florines (unos US$65.000), la cifra del soborno de Balogh.

10. Pequeña carpa

Carpa“Una pequeña carpa” se convirtió en un ícono de la corrupción del fútbol checo.

En la República Checa, los términos “pequeña carpa” (“kaprzhici”), o “pescado” (“ryby”), fueron utilizados como un lenguaje codificado para un gran escándalo de corrupción en el fútbol checo.

En las conversaciones entre los directivos, árbitros y jugadores, una “pequeña carpa” era usada como unidad de medida y significaba 1.000 Coronas checas (unos U$50) por “pez”. El eufemismo “pequeña carpa” hoy es en la República Checa un sinónimo de corrupción.

Todas las transcripciones son aproximadas.

 

Frei Betto: Mantener vivo al niño que llevo adentro

Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha (Photo credit: Wikipedia)

Enrique Pérez Díaz

Inevitablemente debo comenzar esta entrevista apuntando que Frei Betto es uno de los intelectuales contemporáneos más admirados y queridos en nuestra tierra. Desde que publicara hace años su libro Fidel y la religión, se fue granjeando la simpatía entre los cubanos y sus visitas de cada año nos traen a un hombre bondadoso, cordial, sencillo y muy atento al universo contemporáneo y sus más graves problemas.

En su ocupada agenda de trabajo, que lo mismo puede contemplar la reunión con un jefe de estado, que la visita a una favela de Brasil, Frei Betto busca tiempo para la escritura, la meditación y hacer una labor mediática en pro de los derechos de los humildes del mundo entero.

Sirva pues, este diálogo, para que todos le conozcamos mejor y apreciemos su credo literario, ya que sus altos valores humanos son harto apreciados por nosotros.

¿Existe para Ud., una literatura infantil? ¿Una LITERATURA? o simplemente ¿Literatura para personas?

Existe literatura. Punto. No me agrada la adjetivación de literatura “infantil” o “juvenil”. Alicia en el país de las maravillas 

¿Qué piensa de la infancia?

Es una edad onírica, de sueños, de fantasías. Lamento que hoy en día muchos niños sean dependientes de la TV y transfieren su capacidad de soñar, lo que crea un déficit onírico que, en la adolescencia, corre el riesgo de intentar compensarse con el uso de drogas.

En su concepto ¿los niñ@s leen hoy día más o menos que antes?

Habría que hacer una encuesta, pero tengo la impresión de que leen menos, están más interesados en la TV y en Internet. Es raro encontrar una casa de familia que tenga una biblioteca. Y donde no hay libros no hay estímulo para la lectura.

He visto en sus libros publicados por nosotros un evidente interés por mostrar las costumbres y tradiciones de Brasil, lo cual le ha granjeado el aplauso del lector cubano. ¿Es una tendencia este tipo de literatura en su tierra? ¿Tiene buena acogida?

Sí, Brasil es un país inmenso, muy diverso, y eso provoca el interés por libros que muestren esa diversidad. Lamentablemente hay poca literatura en Brasil sobre las costumbres de países latinoamericanos y caribeños. El proceso de “latinoamericanización” de Brasil es muy reciente, se inició con la Revolución Sandinista a fines de la década de 1970.

¿De qué modo considera puede ayudar un libro a la formación de una persona?

Los libros influyen mucho en nuestra formación, sobre todo en la adolescencia, cuando comenzamos a elaborar nuestra visión del mundo.

¿Qué piensa del tono que deben tener las historias para niñ@s?

No hay recetas. Una historia para niños podrá interesarles a partir de diferentes tonos.

Se suele decir que en cada libro que se escribe va un gran porcentaje de la personalidad de su autor. ¿Es parecido a alguno de los personajes de su obra?

Creo que no me parezco a ninguno de mis personajes, aunque en todos ellos hay una u otra característica que se asemeja a lo que soy.

¿En qué motivaciones suele inspirarse para escribir sus historias?

Las motivaciones son diferentes. La novela Minas de Oro nació de mi interés en contar la historia de la mina de Morro Velho, próxima a Belo Horizonte, que conocí cuando niño. Hotel Brasil-el misterio de las cabezas degolladas fue un desafío que me impuse de escribir una historia policíaca. El día del ángel retrata el período en que estuve preso en la dictadura militar. El Vencedor brotó de mi experiencia con jóvenes adictos a las drogas. Alucinado sonido de tuba es resultado de mi trabajo social con excluidos. Ahora, en este año 2013, lanzo una nueva novela, Aldea de silencio, cuya trama me vino a la cabeza como contrapunto a ese mundo acelerado y restringido por las nuevas tecnologías de comunicación, que parecen obligar a las personas a estar on line todo el tiempo.

¿Reconoce en su estilo alguna influencia de autores clásicos o contemporáneos?

Me encantaría escribir tan bien como García Márquez, Camus, Dostoievski, Machado de Assis, Saramago y Marguerite Yourcenar. Siempre vuelvo a esos autores cuando necesito un estímulo para darle sabor estético a mis textos.

¿Cuáles fueron sus lecturas de niño?

Julio Verne, Edgar Rice Burroughs, Monteiro Lobato, y muchos otros libros cuyos autores no recuerdo.

 

En Cuba se le valora y aprecia desde que publicara su célebre libro Fidel y la religión. ¿Tiene alguna anécdota interesante para contar de su relación de tantos años con el lector cubano?

Estoy muy agradecido al lector cubano por el interés que han mostrado por mis libros. Quisiera que los cubanos conocieran también mis novelas, como Minas de oro o Aldea de silencio. Como anécdota tengo que contar que Fidel, al recibir a Jimmy Carter en su casa, dejó sobre una mesa mi libro La mosca azul, donde aparecen imágenes de TV y fotos tomadas del encuentro entre los dos líderes. Después le agradecí al Comandante la propaganda mundial…

¿Qué valores desea transmitir por encima de todo en su literatura?

El sentido de justicia.

Es conocida por sus lectores su preocupación por el universo en que vivimos, el ser humano y sus derechos… además de su prédica y su ejemplo.

Si tuviera que salvar solamente diez libros de un naufragio ¿cuáles escogería? ¿Alguno de los que ha escrito?

1-La Biblia, 2- Las mil y una noches, 3- Memorias póstumas de BlasCubas, de Machado de Assís, 4- Gran sertão, veredas, de Guimarães Rosa; 5- Los hermanos Karamazov, de Dostoievski; 6) La peste, de Camus; 7) Cien años de soledad, de García Márquez; 8) Don Quijote de la Mancha, de Cervantes; 9) Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar y 10) Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.

¿Merece la pena haber sido escritor de libros para niños?

Mucho. Es una forma de estar en diálogo permanente con ellos y de mantener vivo al niño que llevo dentro.

Publicado por Cubarte

Manifestaciones en Brasil: para mal… o para bien

Português do Brasil: O presidente Lula partici...
Português do Brasil: O presidente Lula participa da convenção nacional do PT, que confirmou a candidatura da ex-ministra Dilma Rousseff à Presidência da República e Michel Temer (PMDB) como vice na chapa. (Photo credit: Wikipedia)

Hedelberto López Blanc

Para muchos resulta inconcebible que en Brasil ocurran manifestaciones masivas de reclamos populares en un país donde desde hace 10 años se ha reducido la inmensa asimetría entre ricos y pobres, se han puesto en marcha numerosos programas sociales y más de 32 millones de personas salieron de la escala de pobreza en la que se mantuvieron durante décadas,.

Por primera vez en muchas décadas ocurre esa situación en América Latina, es decir, casi un millones de personas, sin ser convocadas por partidos políticos, salen a las calles a exigir mejoras y rebajas en las tarifas del transporte público, en la atención a la salud y la educación de la población, y lo principal, son aceptadas sus demandas por las autoridades.

En la mayoría de los casos las manifestaciones en Latinoamérica, han sido reprimidas con violencia por las autoridades de turno como ha ocurrido recientemente en Chile con los reclamos de estudiantes por una educación gratuita y las de campesinos colombianos que exigen la devolución de sus tierras arrebatadas para beneficio de compañías transnacionales.

El detonante fue el aumento de 10 centavos de dólar en el transporte público que lo llevó a 1,50 dólar, (cancelado tras las demandas) por los gastos en la Copa Confederación de fútbol y los que se realizan para el Mundial 2014.

Grupos de la derecha tradicional que no aceptan los cambios para bien de la población ocurridos en Brasil desde el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva y continuados por el de Dilma Rousseff, se infiltraron en las demostraciones encabezadas por el Movimiento Pase Libre, para crear violencia y tratar de que fueran reprimidas para que el gobierno sufriera un alto costo popular.

Pero los organizadores se dieron cuenta de la maniobra, (impulsada por los medios de comunicación entre los que se sobresale la cadena informativa Globo) e inmediatamente declararon que sus demandas se realizaban solo por vía pacífica y que en ningún momento solicitarían la democión de Rousseff cuya aceptación popular del 75 % resulta un récord nacional.

Dilma, tras las grandes manifestaciones iniciadas el 17 de junio y que fueron citadas a través de las redes sociales, hizo gala de sus condiciones de estadista y ofreció rápidas declaraciones en las que adelantó tres medidas urgentes.

La primera, elaboración de un Plan Nacional de Movilidad Urbana, que priorice el transporte colectivo; segunda, asignar el ciento por ciento de las regalías que se obtienen por la explotación de petróleo para la educación, propuesta que estará sujeta a debate en el Congreso, y tercera, la contratación de médicos extranjeros para ampliar el servicio del Sistema Único de Salud (SUS).

Cuando el gobierno federal planteó esta última medida hace dos meses, fue bloqueada por el Colegio Médico y por las fuerzas de derecha dentro del Parlamento.

El 24 de junio, la presidente se reunió con alcaldes y gobernadores brasileños y anunció que convocará a un plebiscito para buscar una reforma política en Brasil “que tanto se necesita”, y combatirá la corrupción.

Dijo que la población debe decidir, a través de un plebiscito, la creación de una Asamblea Constituyente para que sea esta la que se encargue de una reforma política, cuya necesidad se evidenciada por las protestas masivas.

Reveló una nueva inversión para mejorar el transporte público en las grandes ciudades por alrededor de 25 000 millones de dólares.

Tras reunirse ese mismo día con líderes del Movimiento Pase Libre, significó que “Brasil está maduro para avanzar y ya dejó claro que no se quiere quedar parado donde está”. Los movilizados advirtieron que, pese a reconocer los avances tras la reunión con Rousseff, no abandonarán las calles. Es decir, mantendrán el apoyo al gobierno y a la par mantendrán la vigilancia para que se cumplan sus pedidos.

Rousseff también aseguró que se debe dar prioridad especial a combatir la corrupción y propuso establecer penas más severas para los delitos relacionados con la malversación de fondos públicos.

El crecimiento de Brasil ha sido constante en los últimos 10 años, y si en 2007 ocupaba el décimo lugar por el total de su Producto Interno Bruto (PIB), en 2008 superó a Canadá, en 2009 a España para alcanzar la octava posición; en 2010 a Italia y a finales de 2012 esta a solo pocos puntos de Gran Bretaña que ocupa la sexta posición.

La administración de Lula, desde su comienzo en 2002, se ocupó de emprender varios proyectos sociales como Hambre Cero, Bolsa Familia (brindan asistencia a núcleos pobres) y Primer Empleo que facilita a los jóvenes el acceso al mercado laboral, además de los subsidios distribuidos y el aumento del 53 % del salario mínimo desde 2003.

Esos programas han permitido que las capas más desfavorecidas de la sociedad hayan aumentado sus ingresos y tengan más poder adquisitivo lo que impulsa, a la vez, el desarrollo de la economía.

Como complemento directo se suma la financiación de la escolaridad infantil y la elevación del número de los puestos de trabajo, para sacar de la miseria extrema a más de 32 millones de brasileños e ir disminuyendo los altos niveles de criminalidad que existían en esa sociedad.

Los índices de pobreza se redujeron desde el 42 % en 2002 a 20 % en 2011, o sea más de la mitad en nueve años; la tasa de desempleo se fijó a finales de 2011 en 5,2 % (la más baja en toda la historia); mientras diferentes instituciones señalan que se continúa reduciendo la desigualdad y disminuyen las migraciones desde las regiones pobres del campo hacia los centros urbanos.

Pero como afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, “aun queda mucho camino por andar pues pese a los avances, Brasil requiere aumentar sus inversiones en el área social, mejorar las infraestructuras en muchos territorios y continuar disminuyendo las asimetrías actuales”.

No parece desacertado afirmar que las actuales manifestaciones en Brasil ayudarán al gobierno a continuar el camino emprendido desde la administración de Lula, en aras de mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

“El pueblo ha despertado”

 

J.C. Malone
Jcmalone01@aol.com

Nueva York.- Esa metáfora y sus mensajes serán una consigna memorable. Habla del pasado, el pueblo dormía, del presente, ha despertado, y lanza un grito de esperanza, todos los pueblos dormidos del mundo despertarán.

“El Pueblo ha Despertado”, puede ser un exitoso “Meme”.  Así le llama el biólogo inglés Richard Dawkins, a ciertas ideas o tendencias culturales, artísticas o políticas que se contagian y replican en alta velocidad y gran efectividad. Como las modas.

En toda Latinoamérica el pueblo despierta por distintas razones. Los chilenos demandan mejores oportunidades educativas, los peruanos defienden su oro, mientras los dominicanos demandan más inversión en educación, y acciones contra la corrupción.

El pueblo ha despertado y tomado las calles del mundo.

En la India, la democracia más grande del planeta, y en Brasil, la más grande de latinoamérica, el pueblo se levanta contra la corrupción. En Egipto, la nación más antigua del planeta, 22 millones firmaron un documento pidiendo la renuncia del presidente Mohamed Morsi y tomaron las calles para demandar su partida.

En Turquía, entre Oriente, Occidente y el Medio Oriente, el pueblo demanda mayor participación en la toma de las decisiones. En Bélgica tomaron las calles contra la corrupción y el nepotismo. En la Cuba comunista, los homosexuales recolectan firmas para demandar la legalización del matraimonio gay. Es un levantamiento mundial contra el “orden” derechista  e izquierdista, un movimiento post-ideológico con la esencia del anarquismo puro.

Son auténticas conspiraciones de ningunos, nadies sin nombres ni líderes, protestando contra el liderazgo prostituido y corrompido.

Demandan respeto a sus derechos y honestidad administrando sus recursos.

Esto empezó en Túnez en enero del 2011 tumbando al dictador Ben Ali, en febrero tumbó al egipcio Hosni Mubarak. Sigue subvirtiendo el orden del planeta y nadie sabe dónde parará, esto es nuevo, el pueblo ha despertado.

 

Brasil: lecciones para la izquierda y…

Ángel Guerra Cabrera

Rebelión

La presidenta Dilma Rouseff mostró la madera de que está hecha con la firme voluntad rectificadora expresada ante las grandes protestas de las últimas semanas. Dialogó con el Movimiento Pase Libre, lo que ningún gobernante ha hecho con sus indignados, llámese PiñeraObama, Zapatero o Rajoy. Mandó la pelota al lado del parlamento al proponer iniciativas en respuesta a varias de las demandas de las insubordinadas calles a las que los legisladores tendrán que responde por su aprobación. Con esa audaz jugada podría muy bien recuperar la iniciativa política.Es muy importante la propuesta de reforma política, que regularía y reduciría sustancialmente los exorbitantes gastos de campaña de los candidatos, financiados por empresarios a cambio de favores inconfesables. Igual que las medidas para mejorar la educación, la salud y el trasporte público busca dar respuesta a las protestas.
La ex guerrillera forma parte de una hornada de líderes latinoamericanos de raíz popular que contrasta con la grisura, pusilanimidad y sometimiento incondicional al capital financiero de una mayoría de sus pares en el mundo actual.
Aunque las protestas evidencian errores de conducción de los gobiernos de Lula y Dilma, en la explosividad social subyacen profundas, complejas y multifacéticas causas, no todas imputables a la gestión de los últimos once años. Paradójicamente, una parte importante de quienes protestan fue sacada de la marginalidad precisamente por las políticas incluyentes de ese periodo. No es la primera vez que ocurre en la historia de las rebeliones sociales pero es un dato importante para el debate.
Brasil es un espejo en el que deben mirarse otros países latinoamericanos. En el análisis de las causas del reciente estallido realizado por el líder del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra Joao Pedro Stédile(La Jornada, 25 de julio), destaca una crisis urbana provocada por el capitalismo financiero con una enorme especulación inmobiliaria, venta incontrolada de automóviles, caos vehicular y una década sin invertir en el trasporte público. Añadiría que un ingrediente básico de esa crisis es la aplicación de las llamadas políticas de modernización agrícola, expulsoras de millones a las ciudades y, en el caso de México, también a Estados Unidos.
Otra necesidad urgente de Brasil es una profunda reforma agraria. La brutal represión de las policías estaduales controladas por gobernadores de oposición ha añadido mucha indignación pero nadie la para.
Para los gobiernos anti Consenso de Washington y para las formaciones populares que aspiran a gobernar queda claro el imperativo de impulsar extensamente el transporte público gratuito o a muy bajo costo. Buscando de una vez los sistemas menos contaminantes y desestimulando todo lo posible el uso del ecológica y culturalmente dañino automóvil.
Después de la rebelión brasileña nadie debería tener dudas sobre el deber de los estados de garantizar gratuitamente la educación y la salud integrales como derechos humanos primordiales, universales e inalienables. Cuba demuestra hace muchos años la enorme cohesión social y política y la cultura solidaria que genera el asegurar esos derechos.
Pero la solución de graves y grandes problemas sociales no sólo deriva apoyo y consenso social. También diversidad sociológica y nuevas culturas, apetencias y aspiraciones. Nuevas contradicciones sociales y políticas en fin. Por eso para los gobiernos de orientación popular cada meta es un nuevo punto de partida.
Cuando crece el empleo y el poder adquisitivo de la población es indispensable estimular una gran elevación del nivel cultural y del espíritu asociativo pues solo así es posible dotar al individuo de las herramientas para cribar el barraje mediático consumista e individualista.
Las protestas han demostrado el hartazgo de la gente con los partidos políticos, incluyendo al PT. Por eso Dilma hizo tabla rasa al convocar al debate público y al plebiscito, propiciando a la protesta callejera una solución institucional a sus demandas. En las protestas no han intervenido hasta ahora la clase obrera y otros sectores de trabajadores, los sin tierra, los indígenas y los quilombolas, integrantes fundamentales del pueblo brasileño.
Es indispensable que ellos participen del debate ya, única forma de evitar el riesgo de una deriva antipopular del movimiento. Justo lo que buscan Washington, la derecha y la corrupta mafia mediática, locos por hacerse del gobierno en 2014.
Twitter: aguerraguerra

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Redes sociales solidarizan con indignados y llaman a cambiar el mundo

Por Jorge Luna

Montevideo, 23 jun (PL) Nos enredamos para crear, producir y soñar lo nuevo, afirmaron hoy activistas experimentados en el uso de redes sociales para sus movilizaciones en varios países, luego de reunirse aquí durante tres días.Organizado por las Redes Frenteamplistas, vinculadas al gobernante Frente Amplio (FA), el evento, denominado “Enredarte Internacional“, convocó a movimientos y personalidades de España, Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y México, entre otros.
Somos parte de las redes de la esperanza que han enredado al mundo en los últimos años y de los “indignados” de todas partes del mundo, aseguraron en una declaración final, titulada “Manifiesto enredado”.
Nos identificamos, agregaron, con la gente que salió a la calle en Túnez e Islandia, en Egipto y España, en Grecia, Estados Unidos, México y Chile, en Turquía y Brasil.
Nos organizamos directamente, a nuestra medida, sin intermediaciones innecesarias, sin estructuras jerárquicas, sin más que la voluntad de participar activamente en la vida política, social, económica y cultural de nuestros países y del mundo, subrayaron.
Tras aclarar que no pretenden sustituir partidos, instituciones o iglesias, aseveraron que a través del uso de las nuevas y viejas tecnologías buscan generar “una comunicación alternativa y transformar poderes excluyentes e injustos en formas de convivencia verdaderamente democrática y participativa”.
Es hora de cambiar el mundo, sentenciaron: “vamos por más en cada localidad, en cada país, en cada continente. Vamos por un mundo mejor donde el centro sea el ser humano y la vida. Todo debe ser en función de la gente, por la gente y con la gente. Todo a favor de un planeta vivo que es nuestro hogar común”.
Asimismo, los participantes definieron Internet como “parte fundamental del espacio público global que debemos preservar y desarrollar, asegurando la soberanía tecnológica, el derecho a la cultura y conocimiento libre y la privacidad de cada persona”.
Durante los intercambios, políticos de varios países latinoamericanos reivindicaron el uso de las redes sociales en sus procesos políticos, como el diputado venezolano Carlos Sierra, quien sintetizó así su uso: “espacio abandonado es espacio tomado”.
Por su parte, la ecuatoriana Silvia Vitieri, del Movimiento Alianza País, afirmó que “el activismo digital es un plus, pero las lealtades se construyen cara a cara”.
La presidenta del FA del Uruguay, Mónica Xavier, a su vez, recordó el trabajo realizado por las Redes Frenteamplistas y aclaró que las tecnologías en sí mismas no son buenas ni malas, y que hay que tener destreza para utilizarlas y lograr un impacto.
El periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, moderador del “Enredo Internacional”, denunció que los grandes medios ya tienen una red establecida y que las redes son una oportunidad para democratizar el hasta ahora absoluto dominio de los medios liberales.
lac/jl