Archivo de la etiqueta: Brasil

Fidel y los intelectuales

Por: Frei Betto

Fidel sostiene una prolongada conversación con el prestigioso intelectual brasileño Frei Betto, sobre diversos temas internacionales, el 16 de febrero de 2014/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Muchas veces nuestros movimientos sociales y políticos hablan por el pueblo, quieren ser vanguardias del pueblo, escriben para el pueblo, mas no se comprometen con el pueblo —enfaticé, en presencia de Fidel, la noche del 10 de febrero de 2012, en La Habana, en encuentro que él, a los 85 años, sostuvo durante nueve horas con dos centenas de intelectuales cubanos y extranjeros.

Comandante  —proseguí—, con profunda tristeza para los enemigos de este país y enorme alegría para nosotros, amigos de Cuba, constatamos su excelente estado de salud y su brillante lucidez. Aprecio el sistema cubano de división social del trabajo: el pueblo cuida de la producción; Raúl de la política y Fidel de la ideología, tal como usted lo ha acaba de demostrar a todos nosotros aquí.

Hay sin embargo, dos temas que aun no fueron abordados —agregué. Comienzo por aquel que mencionara brevemente Adolfo Pérez Esquivel [1], porque cuando me preguntan sobre cómo conocer bien la Revolución Cubana, respondo que para ello no basta con conocer la historia de Cuba y el marxismo, sino que es necesario conocer además la vioda y obra de José Martí.  Por tanto, para entender a Fidel, como hace Katiuska Blanco [2], es necesario conocer la pedagogía de los jesuitas.

Muchos aquí, como Santiago Alba, compañero de Túnez, ya experimentaron lo que significa una prueba oral en una escuela de jesuitas. Es difícil. De esa formación proviene Fidel. Yo no soy jesuita, así que no estoy haciendo auto propaganda. Soy dominico, pero en el caso de mi amistad con Fidel, hemos logrado poner de acuerda a un dominico y un jesuita. Entre los jesuita existe por práctica el examen de conciencia, que ahora se hace en este país, aunque con otros nombres.

Hubo un tiempo —vengo a Cuba desde hace más de 30 años—, en que se hablaba de emulación; después, de alimentación; ahora de lineamientos.

Si Stalin estuviese vivo, Cuba sería tildada de reformista. Por eso muchas personas no se han dado cuenta de que aquí no se hacen cambios al estilo Lampedusa: cambiar para que todo siga igual. Aquí los cambios se hacen para acelerar la obra social de la Revolución, que es, desde mi punto de vista, una obra no solo política e ideológica, sino también una obra evangélica.

¿Qué significa el evangelismo de Jesús? Significa dar comida a quien tenga hambre, salud a quien esté enfermo, abrigo a quien esté desamparado, ocupación a quien esté desempleado.[3] Todo eso está en la letra del  Evangelio. Por eso afirmo que esta es una obra evangélica.

Nosotros, muchas veces, en nuestros movimientos progresistas, no estamos haciendo lo que hace la Revolución Cubana, no estamos haciendo nuestro examen de conciencia. ¿Por qué hoy casi no existen movimientos progresistas en el mundo, a excepción de América Latina?

Ante la crisis financiera en Europa, ¿qué propuesta tenemos? Se habla de Ocupa Wall Street, que es un movimiento de indignación, pero muchos no se dan cuenta de que el término Wall Street significa literalmente La calle del muro y de que mientras ese muro no se venga abajo, nuestra indignación no terminará en nada. Será muy bueno para nosotros, pero no para el pueblo.

En este sentido, dos actitudes practicadas durante la historia de la Revolución Cubana son fundamentales: Primero, tener un proyecto y no conformarse con la indignación. Tener una propuesta con sus metas y objetivos. Y en segundo lugar, tener raíces populares, contacto con el pueblo. Gramsci dirá: el pueblo tiene las vivencias, pero muchas veces no comprende su propia situación. Nosotros los intelectuales, en cambio, comprendemos esa realidad, pero no la vivenciamos.

Frase de Feri Betto sobre Fidel Castro. Imagen: La Jiribilla.

Se ha hablado aquí mucho sobre Internet y pienso que allí tenemos una trinchera de lucha muy importante. Tengo 29 mil seguidores en tuiter, pero confieso que me siento más feliz trabajando con 29 campesinos, 29 desempleados o 29 trabajadores.

Cuba es el único país de América Latina que tuvo una revolución exitosa. Recientemente hubo otras, como la de Nicaragua y la que está en proceso en Venezuela. Pero solo la cubana alcanzó una verdadera victoria, porque no fue una revolución como la que sucedió en Europa, un socialismo peluca, de arriba hacia abajo. Aquí no, aquí se trata del cabello, naciendo de abajo hacia arriba.

Llamo la atención sobre esto: debemos practicar la autocrítica y preguntarnos cómo está nuestra inserción social en función de la movilización política y qué proyecto de sociedad estamos elaborando junto con ese pueblo, junto a los indignados, los campesinos y los desempleados.

Seguidamente, resalté la importancia de que todos presionáramos a los gobiernos de nuestros países, para que el jefe de Estado compareciese al evento ambiental Rio+20, a celebrarse junto en aquel año, en Río de Janeiro. El evento, convocado por la ONU, había sido propuesto por el ex presidente Lula y sería organizado por la presidenta Dilma Rousseff.

Hay que convencer a nuestros gobiernos de que estuviesen presentes en Río de Janeiro. No podemos permitir que los jefes de Estado le den la espalda a la cuestión ambiental, porque no se trata de salvar el medio ambiente, se trata de salvar el ambiente todo y el G8 no tiene ningún interés en ello.

Obama pasó por la conferencia Copenhague porque recibió, equivocadamente, el Premio Nobel de la Paz –para vergüenza de Esquivel−, y tenía que pasar por Dinamarca para llegar a Oslo, hacer una escala técnica y un gesto demagogo, pues no se comprometió en absoluto con la preservación ambiental. Se ha de emprender la salvación de este planeta, que ya perdió el 30% de su capacidad de auto regeneración. O se produce una intervención humana o será el apocalipsis. El tema de la ecología es, de todos los temas políticos, el único que no hace distinción de clases.

Finalizo Comandante, agradeciendo su paciencia, su diálogo con todo este grupo y por su capacidad para escuchar. Pido a Dios que bendiga a este país y vele por la vida de Fidel y por su salud.

El diálogo con Fidel había comenzado a las 13:00 horas y terminó a las 22:00 horas, con apenas dos breves interrupciones.

Notas:

[1] Intelectual argentino, Premio Nobel de la Paz de 1980

[2] Escritora cubana, autora da biografía de Fidel, Guerrillero del tiempo, La Habana, 2011

[3] El evangelio, según Mateo. Cap. 25.

Cabalgando con Fidel

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fcubadebate%2Fvideos%2F10154305758748515%2F&show_text=0&width=560

(Tomado de La Jiribilla)

¿El Presidencialismo un impedimento para la Democracia?

Español: Feministas marcharon del Monumento a ...

Es muy cierto que el sistema político presidencialista en América Latina sea uno de los mayores problemas para alcanzar una Democracia plena en los países latinoamericanos, pero no es tanto su sistema de partidos o el sistema electoral, sino más bien en su sistema cultural que tienen estas regiones. Esto es lo que ha hecho que el sistema Presidencialista sea puesto en tela de juicio, criticado por múltiples autores y hasta se ha visto la opción de pasar a un parlamentarismo o un semi presidencialismo, el caso es que, lo que en verdad preocupa es la importancia de los sistemas políticos en América Latina, la importancia que tienen en los individuos, su interés social y político. Los individuos presenta un completo desinterés en la política, no respetan instituciones, desconocen sus derechos y sobre todo sus obligaciones, esta forma de actuar de los individuos y gobernantes se ha compenetrado, se ha asimilado como “nuestra forma de ser”, estas características han empoderado al individuo, hasta llegar al grado de un comportamiento colectivo de desinterés y repudio a la política y a los políticos. Es muy cierto que el sistema cultura nos pesa y sobre todo nuestro valor histórico, pero es también muy cierto que los individuos, se rehúsan al cambio, por ejemplo cuando se habla sobre un cambio de régimen político, una de las primeras excusas son que ese sistema no es el adecuado para nosotros, que no se va a poder cambiar de sistema nunca y vemos al sistema presidencial como  una especie de gen que se encuentra en nosotros y que es imposible removerlo. Esta asimilación de impedimento o rechazo al cambio, es lo que genera en el individuo una especie de barrera a un nuevo sistema y a modificar el que ya se tiene.

El Presidencialismo es la causa de la falta de Democracia, pero no por el mismo sistema, sino por los individuos y su forma de aplicar dicho sistema, es cierto que el sistema presidencialista se consta del poder en un solo hombre (Presidente) y que este gobierna de forma unipersonal, pero es también claro la división de los poderes , la elección de candidatos por regiones o distritos uninominales y/o plurinominales, la representación y la participación son características de un sistema democrático-republicano y en muchos de los países latinoamericanos federal. En muchos países existe un sistema presidencial fuerte  y centralista (real) pero en muchos otros este poder es otorgado imaginariamente y se le otorgan facultades infrahumanas al Presidente, centralizando el poder y olvidando las otras partes políticas y organizacionales existentes para el funcionamiento del sistema.
La falta de valorización y de conocimiento acerca de las instituciones aleja cada vez mas a los individuos de sus partidos, del sistema electoral, de la forma de ciudadanía, y es por ello que los individuos en vez de exigir, reclamar y/o denunciar, muchos a falta de su conocimiento, otros de forma contraria aprovechan de que muchos desconocen sus derechos y obligaciones y usan estas actividades para su propio beneficio y esto ha provocado la incertidumbre y la total desconfianza en las instituciones. Pero debemos recordar que estos errores, el mal uso del sistema político presidencialista, es modificado a total conveniencia por los individuos, no es simplemente el sistema, el sistema esta bien, la ideología y el concepto de Democracia no es el problema, el problema real es el uso que le den de ella, es por ello que la cultura política y social de un país es demasiado importante, de ella parte que se cumplan las leyes y normas establecidas en la constitución y las forma ética y de valores de los seres humanos. Los sistemas fueron sistemas ideológicos y en muchos casos utópicos, pero por esta misma razón es que no pueden llegar a funcionar en su totalidad, pero esto es lo que nos lleva a pensar que el sistema no es el verdadero problema, pues la ideología en muchos casos es perfecta, pues es retomada de algún tipo ideal, el problema es cuando este ideal se materializa en un contexto social determinado.
El sistema cultural se remonta desde las primeras implantaciones de una Monarquía limitada, centralista, en el cual lo que ahora es el Presidente, era el Rey o monarca, empezaron a surgir asambleas parlamentarias con las cuales se comparte la competencia legislativa. Todo este marco histórico desde las encomiendas en los pueblos indígenas, por parte del pueblo español, la subordinación, el destierro de lo que les pertenecía a los habitantes, es lo que crea una sico-historia, una forma de ser del mestizo, un desprecio por la autoridad, la desconfianza y el miedo hacia la autoridad. Es por ello que en su mayoría los gobiernos de América Latina presentan un exceso de corrupción, de clientelismo de interés más particulares que el de un bien común, porque la idea de valorar al otro (la otredad) se ha borrado del pensamiento latinoamericano, y este es un tema de suma importancia. Es muy cierto que en países europeos ( y en muchos países latinoamericanos en donde la migración europea fue relevante) el desarrollo de la Democracia, del sistema político , está muy bien desarrollado debido a que estos países pasaron por circunstancias, las cuales los llevaron a estos sistemas, pasaron dictaduras, catástrofes naturales, es mas el pensamiento de las primeras civilizaciones avanzadas como la griega y la romana, fueron objeto de estudio de los intelectuales, es así como ellos capaces de crear un sistema acorde a sus interese y contexto lograron unificarse para un mismo objetivo: crear un sistema político que garantizara, Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Estos países desarrollados explican su forma de ser, su pensamiento, su interés por la política, la representatividad y participación, porque el sistema cultural se fue implantando conforme a sus interese sociales. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Por qué es que en América Latina, en específico México, no puede adecuarse a su contexto social e implantar un sistema que se adecue a las necesidades sociales e individuales? Países como Brasil, Chile, (por mencionar algunos) estas avanzando en nuevas formas de implementar su política, su crecimiento económico, los ciudadanos empiezan a participar en conjunto con su gobierno y tal vez se pueda decir que porque son herederos y descendientes de culturas europeas mayor desarrolladas que lo fue la española, pero estos países están logrando avanzar y una de sus razones es porque están viendo al futuro, no al pasado como muchos países latinoamericanos(entre ellos ,México), valoran su cultura, su historia, pero no viven en ella, no se justifican por medio de la historia. Estos países viven y se adecuan a una forma de gobierno actual, es por ello que muchos países de América Latina, han ido adoptando formas de sistema parlamentario, siendo presidenciales, (la segunda vuelta, un sistema Legislativo más fuerte). Estos países han aprendido de sus errores y lo que buscan es no volver a caer en ellos (el autoritarismo, guerra civiles, militarismos), muy diferente al pensamiento mexicano, el cual no aprende de sus errores, sino que más bien parece no tener memoria, es por ello que se argumenta que en México no ha habido un autoritarismo como los otros países latinoamericanos, pues la sociedad mexicana jamás se ha visto en una situación tal, para que haya un cambio que implique la organización y la integración de todos los sectores sociales, sino mas bien son problemas sectoriales, en los cuales la sociedad en su conjunto no se integra, sino es hasta que el problema afecta al individuo o colectividad.
Este argumento es contra atacado (o ¿justificado?) por el sistema Neoliberal, el cual consiste en que todo se vende, en el hiper individualismo y el hiper consumo, lo que para muchos justifica la falta de integración social y por una parte es válido este argumento, valido hasta la forma de análisis cultural que se tiene tanto de México como de muchos países latinoamericanos, pero no como una forma de excusarse  de todas nuestras acciones en el sistema económico y político. Son muchos los países que están inmersos en este (ya no tan nuevo) sistema y que tienen una gran organización social, son individualistas sí, pero también saben cómo y cuándo trabajar en conjunto.
El robo, la corrupción, el engaño, son acciones difíciles de justificar pero que aquí en México y en la mayoría de la América Latina se han hecho justificables y hasta necesarias, es por ello que culpar al sistema político y económico como causante de nuestra falta de honestidad y trabajo en equipo es un error más bien lo que se debería de empezar a analizar es a los individuos y su relación con cada sistema, el problema no es el presidencialismo, sino la forma en que los individuos gobiernan y se dejan gobernar, si se llegara a un parlamentarismo con estos mimos niveles de corrupción volveríamos a caer en lo mismo debemos re-pensar a la ciudadanía, al político y a la política, y no hacer una alusión al sistema, analizar a las partes y dejar de culpar siempre al sistema opresor de todo y empezar a cambiar nosotros mismos que somos los que reproducimos cada día ese sistema y dejar de justificarnos en el.

Una crítica desde la izquierda Papamanía y Francisco I

Ratzinger the Younger

Barómetro Internacional
El viaje de Francisco I al Brasil para acompañar y tomar parte de las Jornadas Mundiales de la Juventud, evento que ya estaba marcado desde el reinado de Benito XVI (Joseph Ratzinger), eleva a las alturas la “papamanía”. Tal es el término acuñado en su tierra natal que designa la ultra-popularidad del papa argentino. Comienzo este debate desde un análisis que hice cuando la presencia de Ratzinger (el ideólogo de Juan Pablo II) en Brasil, así como desde otro texto que escribí inmediatamente después de su renuncia. Termino evaluando la postura humilde de Jorge Mario Bergoglio, sin entrar en la polémica de su postura durante la última dictadura argentina (1976-1983).

Antes de comenzar, quiero hacer un comentario. Llama la atención la proximidad discursiva entre Francisco I y algunas posiciones básicas de la Teología de la Liberación. No es casualidad que el propio Bergoglio pidiera al teólogo expulsado (en la práctica) de la Iglesia Católica, Leonardo Boff, que le enviara un libro de su autoría. Bergoglio se aproxima al mismo discurso, y podría darse, tal como ocurrió con Samuel Ruiz, arzobispo de Chiapas (México), que reorientó su prelado en la medida en que tomaba contacto con las comunidades de los pueblos originarios. Pero el problema es de otro orden. La pauta del papa se orienta hacia lo interno de la Iglesia Católica y en especial a los cardenales de la Curia Romana, a los abusos y desmanes del IOR (Banco de Vaticano) y al uso (y abuso) de mecanismos del capital financiero por gente del propio Vaticano.

Aún estando lejos de ser creyente en el catolicismo o en cualquier otra religión constituida, entiendo el papel que los curas tercermundistas y los teólogos de la liberación tuvieron –y aún tienen, de forma residual– en América Latina. Es sobre este papel y la disputa en lo interno de la Iglesia de Roma que centramos el análisis.

Revisando el sencillo reinado de Ratzinger – Reflexiones sobre la visita de Benito XVI al Brasil en mayo de 2007

El pasaje del teólogo alemán Joseph Ratzinger, proclamado Papa Benito XVI, nos obliga a algunas reflexiones. Múltiples significados salen de la visita del heredero de Pedro. Una de ellas, a la cual me gustaría dedicarme, es respecto a la lucha en lo interno de la Iglesia Católica en América Latina. Atacada por el aumento de los adeptos de las iglesias neopentecostales, la Iglesia termina volviéndose hacia dentro, aislando la posición de la Teología de la Liberación y lavando su discurso. De paso, confronta contra la laicidad del Estado, o al menos propone la pretensión de haya una regulación social además de la división entre credos.

El cardenal Ratzinger, consejero teológico de Juan Pablo II, fue su fiel escudero, mentor de la profusión de beatificaciones sin fin. Karol Wojtyla, incansable peregrino de su Iglesia, viajó por el mundo y beatificó más santos que cualquier otro papa antecesor. En vez de actualizar su discurso, lo mantuvo conservador, modernizando sus medios de propagación y difusión. Ratzinger está yendo por el mismo camino.

En lo que concierne a América Latina, la meta de la visita papal tuvo como blanco el eterno problema de la Teología de la Liberación. Iniciada formalmente en la Conferencia de Medellín, Colombia (1968), ratificada en la Conferencia de Puebla, México (1979), la misma es la fuente de nuevos y fieles adeptos y a la vez la fuente perene de problemas para Roma. El trabajo de base de la Iglesia con la Teología, aún con sólo un 4% de religiosos todavía involucrados en la lucha social, genera constricción a los reguladores del derecho canónico del Vaticano.

En su venida al Brasil, el Papa actual volvió sus baterías hacia la disputa directa con los neopentecostales. Afirmando la visión de que la Iglesia debe ser un faro de la vida moral y espiritual, que entra en ruta de colisión simultáneamente con dos posturas y formas de estar en el mundo. Una de ellas es la propia existencia de religiones nuevas, mediáticas al extremo, trabajando con la transcendencia, la presencia del Espíritu Santo, llegando en la mayoría de las veces al límite de la inmaterialidad. De parte de los católicos, lo marca el retorno a la presencia de ritos nuevos, de la Renovación Carismática, trayendo confort espiritual, certeza moral y casi ninguna incomodidad a las autoridades constituidas.

Como todo escenario complejo de la política, aún la política eclesial, está marcado por rondas simultáneas de cambios de posiciones. Veamos una secuencia simplificada. El antecesor Juan Pablo II, auxiliado por Ratzinger, combatió de todas las formas posibles a la llamada Teología de la Liberación. Su proyecto político más contundente era el régimen sandinista en Nicaragua. No por casualidad el cardenal de Managua era adepto al régimen de Somoza. En 1983, en la visita del Papa polaco al país de Augusto César Sandino y Carlos Fonseca Amador, se dio la ruptura simbólica y formal. A la vez, el otro proyecto político muy conectado a las pastorales sociales era el crecimiento de las luchas populares en el Brasil y su canalización a través del Partido de los Trabajadores.

En términos de referencias, Brasil jamás produjo religiosos contundentes como el domínico Jorge Camilo Torres Restrepo. Natural de Bogotá, Colombia, un hijo del patriciado local comenzó con las campañas pacificas y terminó en el martirio de la guerrilla. Recuerdo que, cuando aún estaba en mi graduación como investigador del Consejo Nacional de Investigación Científica, realizaba entrevistas con curas vinculados a la Teología de la Liberación y la simple evocación del nombre del padre colombiano causaba incomodidad. En líneas generales, podemos afirmar que las opciones de Don Hélder Cámara fueron la punta distinguida del mismo campo de Camilo Torres. Próximo al medio término estaba Don Paulo Evaristo Arns.

El martirio no es exclusividad de los religiosos de la América de habla castellana, sino que lo digan el Padre Josimo Morales y más recientemente la hermana Dorothy Stang. Pero la actuación de la Teología de la Liberación en Brasil no tuvo el mismo efecto que en los países andinos y centro-americanos, eso es innegable. Por más dedicado que sea, el clero progresista brasileño es más tímido y cauteloso que sus pares del Continente.

Presionada por Roma, el ala a la izquierda de la Iglesia Católica brasileña lava su discurso y apunta hacia metas más genéricas. Por su parte, el rito carismático y sus aliados conservadores, retoman una postura medieval, disputando con los neopentecostales en su mismo terreno. Buscando legitimidad en su pasado no muy distante, Benito XVI predica la división entre el reino de los cielos y el de la Tierra. En principio, desea la vuelta de la misa en latín.

Hablando esencialmente, la historia se confunde con la memoria histórica y la narrativa política. No me resisto a una leve ironía. Si se tuviera que volver “a las más profundas raíces”, con certeza el rito debería ser en el arameo de la Palestina antigua y no en el latín del Imperio Romano. Más de 2.000 años después, aún sigue el choque entre las catacumbas y las pilastras de mármol.

Revisando la renuncia de Joseph Ratzinger, ocurrida en febrero de 2013, y apuntando hacia la paradoja del conservadurismo

  Por más paradojal que pueda parecer, debatimos la renuncia del Papa Benito XVI ya pasada la euforia del carnaval, la mayor fiesta del país y para peor, profana. Como siempre, analizo lo ocurrido bajo el prisma de la base de la pirámide. En este caso, a partir de dos décadas de convivencia con agentes de pastorales laicos, padres y frailes vinculados a la casi moribunda Teología de la Liberación, versión popular del cristianismo que el ex-secretario del polaco Karol Wotjyla tanto combatió.

Joseph Ratzinger, posiblemente deja el cargo por estar exhausto en lo físico y por desgaste mental, al percibir la incompatibilidad entre la producción intelectual de alto nivel y la gestión ejecutiva de un Estado supranacional, con burocracia autónoma y formas de financiación poca o nada justificables. Si analizáramos las relaciones de fuerza dentro de la Curia Romana y de las congregaciones hoy hegemónicas, verificaremos que alas conservadoras como Opus Dei, Comunión y Liberación y Legionarios, pelean entre sí como facciones rivales sin distinción de un proyecto teológico. En lo alto de la pirámide del apostolado romano, las relaciones entre fe y dinero son como mínimo promiscuas. Esta afirmación se comprueba con el imperio inmobiliario denunciado por The Guardian y antes la suspensión de pagos fraudulenta del Banco Ambrosiano. En su base, el conservadurismo católico se aleja del día a día de las personas comunes, reforzando la predilección por el rito y disputando el rebaño con otras instituciones religiosas de conversión masiva.

En el Brasil, podemos hacer una comparación nada rara. ¿Cuál sería la diferencia sustantiva entre un pastor neopentecostal haciendo difusión de la doctrina conservadora en un horario pagado de TV y un padre u obispo, realizando los mismos proselitismos en un canal propio? Tal vez, la única distinción sea de responsabilidad, pues para ser ordenado cura es preciso como mínimo ocho años de estudio, equivalente a dos cursos de nivel superior. Vivimos en la plenitud de la hipocresía. Se condena un pastor por su grotesca difusión de doctrina de homofobia, pero callamos delante de intelectuales en sotana, en su mayoría filósofos y teólogos, hablando exactamente la misma cosa. Después de servir lealmente al avance conservador en el papado de Juan Pablo II, Ratzinger ha perdido sus fuerzas por cosechar lo que sembró.

La paradoja de la tristeza es ver en la América Latina, las obras de personas como Camilo Torres, Óscar Romero, Samuel Ruiz, Pedro Casáldaliga, Ignacio Ellacuría, Hélder Cámara, Paulo Cerioli, entre miles de otros religiosos, sometidos a ese tipo de jerarquía eclesial.

Apuntando conclusiones: Francisco I y la humildad conservadora

Jorge Mario Bergoglio viene del seno de la clase trabajadora en la esplendorosa y beligerante Buenos Aires de los años ’30. Es hijo de una pareja de inmigrantes italianos piamonteses, siendo su padre ferroviario y su madre ama de casa. Al contrario de buena parte de sus conterráneos, compartió sólo la cultura popular, pero no los valores de los obreros organizado de la época. Ni de lejos tuvo su formación atravesada por ideas de izquierda y tampoco del peronismo. De ahí que en la Argentina, aún ahora en el auge de la “papamanía”, el más famoso “hincha” (fanático, torcedor) de San Lorenzo de Almagro es visto como un conservador y también como un hombre del pueblo.

Asumido como papa, Francisco I ejecuta la maniobra que Norberto Bobbio denomina de “renovación para conservación”. Forma parte del manual de cualquier analista o estudioso de la política y trata de reclutar cuadros para inyectar sangre nueva en una institución milenaria y así mantenerla viva. Nada demás si la misma no estuviera enferma, según palabras de Bergoglio, publicadas en la tapa de Noticias –revista semanal argentina de oposición– en texto firmado por uno de sus biógrafos. La edición de 20 de julio no deja margen a dudas. El sumo pontífice va a intentar reforzar la identidad de la Iglesia devota a los humildes, pero pasará lejos de la Teología de la Liberación y del ecumenismo.

El discurso del papa puede parecer transformador, pero refleja las disputas internas en la Curia Romana. El Estado del Vaticano puede, como cualquier institución quedar aislado, transformándose en un fin en sí mismo, enriqueciendo a su jerarquía y no atendiendo a objetivos trascendentes. Por eso Francisco I afirma no traer oro y sí el mensaje de Cristo. Es común que los gobiernos de turno tomen cuenta del Estado para atender a los intereses del agente económico y de los mandatarios de ocasión. En el caso del Vaticano, élite dirigente y clase dominante son sinónimas y es contra esta cúpula y sus prácticas poco elogiables que Bergoglio está luchando.

En la década de ’80, las visitas de Karol Wojtyla a la América Latina combatían la Teología de la Liberación y sus prácticas ecuménicas y socializantes. En 2013, el primer papa latinoamericano atiende a una agenda interna, combatiendo la opulencia en el interior de la Iglesia y reclutando a los jóvenes para su fe. Los defensores del catolicismo deberían estar debatiendo los temas tabúes para su Iglesia en vez de sólo contentarse con un papa mínimamente correcto, aunque conservador. Las sociedades de esta parte del mundo avanzaron en todos los sentidos. La iglesia de Francisco I, no.

Bruno Lima Rocha es politólogo, profesor de relaciones internacionales y periodista

www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

el lenguaje de la corrupción

De pescado maloliente a cafecitos: el lenguaje de la corrupción

 Sopa

Dinero para una “sopa” en Turquía puede significar un soborno.

¿Qué tienen en común un “cafecito” en Brasil, “una copa de vino” en París, y “pequeñas carpas” en Praga? ¿Comidas típicas? Sí, pero también eufemismos para hablar de sobornos.

El lenguaje de la corrupción varía de un país a otro, pero hay similitudes. David Henig, de la Universidad de Kent y Nicolette Makovicky, de la Universidad de Oxford, lo ilustran con los siguientes ejemplos.

clicParticipe: ¿Qué frase usan en su país para sobornar?

1. Efectivo para una sopita

Si usted es detenido por la Policía del Tránsito en el norte de África, el oficial podría pedirle que patrocine su próxima taza de “Kahwe”, o café.

En Kenia probablemente le pidan que contribuya con “té para los ancianos” (“chai ya wazee” en swahili).

Pero en Turquía, la policía le pedirá “dinero en efectivo para la sopa” (“chorba parasitemia”), ese caldo reponedor que se come tradicionalmente después de una noche de juerga

2. Respeto y favores

Traspaso de dineroLos sobornos son una práctica esparcida por todo el mundo.

Ya sea a vista y paciencia de todos en la calle, o a puertas cerradas en una sala de juntas, la corrupción se basa en el abuso de poder y el privilegio.

Pero eufemismos populares suelen negar esta realidad y presentar un comportamiento corrupto como altruista. Algo así como “favores” para los amigos.

En Azerbaiyán, el término comúnmente utilizado para sobornos (“hurmat”) es intercambiable con la palabra “respeto”. Un funcionario solicitando un soborno (“hurmatimi ela”) le pedirá que “le haga un favor”.

3. Un pez empieza a apestar por la cabeza

Cabezas de pescadoQue los pescados empiecen a apestar por la cabeza significa que la corrupción viene de la cúpula.

La frase “el pez empieza a apestar por la cabeza” (“balik bashtan kokar”) proviene de Turquía y nos recuerda que los pequeños sobornos a nivel de calle van, en general, acompañados de una mayor corrupción en las cúpulas de las organizaciones e instituciones.

Los funcionarios públicos mexicanos que buscan una comisión por organizar un negocio exigirán “una mordida”, mientras que sus homólogos colombianos harán lo propio con un “serrucho” de los contratos que adjudicados.

4. Gente “agradecida”

El término corrupción implica no sólo un comportamiento ilegal, sino también inmoral.

Pero en algunas regiones, lo que técnicamente es ilegal puede ser visto como un comportamiento aceptable o incluso moral.

En Hungría, los médicos y las enfermeras pueden esperar una “propina” (“haalapenz”) de sus pacientes en la forma de un sobre con dinero.

Los autores

David Henig y Nicolette Makovicky son los encargados del proyecto “Lenguajes de la informalidad”, el que incluye un diccionario que busca transformarse en una base de datos sobre palabras y frases coloquiales sobre actividades informales.

En Polonia, los regalos tienen la habilidad de volver burócratas sin rostro en “conocidos” (“znayamoshch”), capaces de “arreglar las cosas” (“zalatvich spravi”) para usted en el futuro.

En China, los trabajadores de la salud y los funcionarios del gobierno esperan una “pequeña muestra de gratitud” (“Yidian xinyi”) por sus servicios.

Y como se dice en Rusia, “las ‘gracias’ no entran en el bolsillo”. (“spasibo v karman ne polozhish”).

5. Por debajo de la mesa

MesaEn varios idiomas, “por debajo de la mesa” significa pasar dinero escondido.

Las frases más populares en el lenguaje de la corrupción son generalmente metafóricas.

Incluso en inglés, la frase “por debajo de la mesa” es ampliamente conocida a la hora de hablar de pasar dinero escondido. También existe en francés (“dessous de table”), persa (“zir-e mize”) y sueco (“pengar bajo bordet”).

En Hungría, el “dinero aceitado” (“kenepenz”) se le paga a los funcionarios para engrasar las ruedas de la burocracia, mientras que los rusos saben que a veces hay que poner algo en la palma de la mano de un funcionario (“polozhit na ladon” o “dat na lapu “) con el fin de agilizar las cosas.

6. Algo pequeño

CaféUn “cafecito” en Brasil va más allá que el bebestible tradicional.

Muchos eufemismos de la corrupción y el soborno buscan minimizar su importancia. La expresión swahili “kitu kidogo” (algo pequeño) es un buen ejemplo.

En Costa de Marfil, la policía pide una “pourboire” (el costo de un trago), comparando el tamaño del soborno con una pequeña propina.

El término brasileño para soborno “um cafezinho” (un cafecito) es tanto un soborno, como una propina en sentido convencional.

7. Dinero para el té

Té“Dinero para el té” en países como Afganistán e Irán le da al soborno un fin casi caritativo.

La popularidad universal de té y el café como metáforas de sobornos apunta a otra forma eufemismos, que funcionan para ocultar la verdadera naturaleza de una transacción corrupta.

En Afganistán e Irán, la expresión de un soborno es “”poul-e-chai” o “dinero para el té”. En ambos países beber té es una parte esencial de la vida social. Pedir “dinero para el té” conlleva la idea de que el soborno se compartirá con otros.

Algunas expresiones como “judías para los niños” apelan a la caridad, dándole al soborno un sentido casi benéfico, para alguien que “se lo merece”.

8. Efectivo por preguntas

La corrupción a nivel mundial

Mapa de la corrupción

Una de cada cuatro personas pagó sobornos en el último año. Así lo indica una encuesta realizada por Transparencia Internacional.

La corrupción a gran escala tiene su propio vocabulario, a menudo creado por los medios de comunicación.

Es el caso del escándalo político británico “Cash for questions” (Efectivo por preguntas), de mediados de los años 1990, tras la denuncia de que uno de los más exitosos grupos de lobby, Ian Greer Associates, había sobornado a dos miembros conservadores del Parlamento a cambio de preguntas parlamentarias y otras tareas, a pedido del magnate egipcio Mohamed Al-Fayed.

Otro de los escándalos mediáticos que sentaron precedente en el lenguaje corrupto fue “Tangentopoli” en Italia.

Éste es un término acuñado para describir la corrupción generalizada en el sistema político italiano entre 1992 y 1996 a partir del pago de comisiones al adjudicar proyectos de Obras Públicas. El hecho desató la crisis en el partido de la Democracia Cristiana, entonces dominante en Italia.

9. La caja Nokia

Caja NokiaHoy “caja Nokia” puede significar 15.000.000 de florines en Hungría.

En Hungría, el término “caja Nokia” se convirtió en un símbolo de la corrupción en 2010 después de que el jefe de la empresa de transporte público de Budapest, Zsolt Balogh, fuera capturado entregándole dinero en efectivo al alcalde subrogante de la capital húngara, Miklos Hagyo, en una caja de Nokia.

Desde entonces, “caja Nokia” también se convirtió en una especie de unidad de medida:15.000.000 de florines (unos US$65.000), la cifra del soborno de Balogh.

10. Pequeña carpa

Carpa“Una pequeña carpa” se convirtió en un ícono de la corrupción del fútbol checo.

En la República Checa, los términos “pequeña carpa” (“kaprzhici”), o “pescado” (“ryby”), fueron utilizados como un lenguaje codificado para un gran escándalo de corrupción en el fútbol checo.

En las conversaciones entre los directivos, árbitros y jugadores, una “pequeña carpa” era usada como unidad de medida y significaba 1.000 Coronas checas (unos U$50) por “pez”. El eufemismo “pequeña carpa” hoy es en la República Checa un sinónimo de corrupción.

Todas las transcripciones son aproximadas.

 

Frei Betto: Mantener vivo al niño que llevo adentro

Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha (Photo credit: Wikipedia)

Enrique Pérez Díaz

Inevitablemente debo comenzar esta entrevista apuntando que Frei Betto es uno de los intelectuales contemporáneos más admirados y queridos en nuestra tierra. Desde que publicara hace años su libro Fidel y la religión, se fue granjeando la simpatía entre los cubanos y sus visitas de cada año nos traen a un hombre bondadoso, cordial, sencillo y muy atento al universo contemporáneo y sus más graves problemas.

En su ocupada agenda de trabajo, que lo mismo puede contemplar la reunión con un jefe de estado, que la visita a una favela de Brasil, Frei Betto busca tiempo para la escritura, la meditación y hacer una labor mediática en pro de los derechos de los humildes del mundo entero.

Sirva pues, este diálogo, para que todos le conozcamos mejor y apreciemos su credo literario, ya que sus altos valores humanos son harto apreciados por nosotros.

¿Existe para Ud., una literatura infantil? ¿Una LITERATURA? o simplemente ¿Literatura para personas?

Existe literatura. Punto. No me agrada la adjetivación de literatura “infantil” o “juvenil”. Alicia en el país de las maravillas 

¿Qué piensa de la infancia?

Es una edad onírica, de sueños, de fantasías. Lamento que hoy en día muchos niños sean dependientes de la TV y transfieren su capacidad de soñar, lo que crea un déficit onírico que, en la adolescencia, corre el riesgo de intentar compensarse con el uso de drogas.

En su concepto ¿los niñ@s leen hoy día más o menos que antes?

Habría que hacer una encuesta, pero tengo la impresión de que leen menos, están más interesados en la TV y en Internet. Es raro encontrar una casa de familia que tenga una biblioteca. Y donde no hay libros no hay estímulo para la lectura.

He visto en sus libros publicados por nosotros un evidente interés por mostrar las costumbres y tradiciones de Brasil, lo cual le ha granjeado el aplauso del lector cubano. ¿Es una tendencia este tipo de literatura en su tierra? ¿Tiene buena acogida?

Sí, Brasil es un país inmenso, muy diverso, y eso provoca el interés por libros que muestren esa diversidad. Lamentablemente hay poca literatura en Brasil sobre las costumbres de países latinoamericanos y caribeños. El proceso de “latinoamericanización” de Brasil es muy reciente, se inició con la Revolución Sandinista a fines de la década de 1970.

¿De qué modo considera puede ayudar un libro a la formación de una persona?

Los libros influyen mucho en nuestra formación, sobre todo en la adolescencia, cuando comenzamos a elaborar nuestra visión del mundo.

¿Qué piensa del tono que deben tener las historias para niñ@s?

No hay recetas. Una historia para niños podrá interesarles a partir de diferentes tonos.

Se suele decir que en cada libro que se escribe va un gran porcentaje de la personalidad de su autor. ¿Es parecido a alguno de los personajes de su obra?

Creo que no me parezco a ninguno de mis personajes, aunque en todos ellos hay una u otra característica que se asemeja a lo que soy.

¿En qué motivaciones suele inspirarse para escribir sus historias?

Las motivaciones son diferentes. La novela Minas de Oro nació de mi interés en contar la historia de la mina de Morro Velho, próxima a Belo Horizonte, que conocí cuando niño. Hotel Brasil-el misterio de las cabezas degolladas fue un desafío que me impuse de escribir una historia policíaca. El día del ángel retrata el período en que estuve preso en la dictadura militar. El Vencedor brotó de mi experiencia con jóvenes adictos a las drogas. Alucinado sonido de tuba es resultado de mi trabajo social con excluidos. Ahora, en este año 2013, lanzo una nueva novela, Aldea de silencio, cuya trama me vino a la cabeza como contrapunto a ese mundo acelerado y restringido por las nuevas tecnologías de comunicación, que parecen obligar a las personas a estar on line todo el tiempo.

¿Reconoce en su estilo alguna influencia de autores clásicos o contemporáneos?

Me encantaría escribir tan bien como García Márquez, Camus, Dostoievski, Machado de Assis, Saramago y Marguerite Yourcenar. Siempre vuelvo a esos autores cuando necesito un estímulo para darle sabor estético a mis textos.

¿Cuáles fueron sus lecturas de niño?

Julio Verne, Edgar Rice Burroughs, Monteiro Lobato, y muchos otros libros cuyos autores no recuerdo.

 

En Cuba se le valora y aprecia desde que publicara su célebre libro Fidel y la religión. ¿Tiene alguna anécdota interesante para contar de su relación de tantos años con el lector cubano?

Estoy muy agradecido al lector cubano por el interés que han mostrado por mis libros. Quisiera que los cubanos conocieran también mis novelas, como Minas de oro o Aldea de silencio. Como anécdota tengo que contar que Fidel, al recibir a Jimmy Carter en su casa, dejó sobre una mesa mi libro La mosca azul, donde aparecen imágenes de TV y fotos tomadas del encuentro entre los dos líderes. Después le agradecí al Comandante la propaganda mundial…

¿Qué valores desea transmitir por encima de todo en su literatura?

El sentido de justicia.

Es conocida por sus lectores su preocupación por el universo en que vivimos, el ser humano y sus derechos… además de su prédica y su ejemplo.

Si tuviera que salvar solamente diez libros de un naufragio ¿cuáles escogería? ¿Alguno de los que ha escrito?

1-La Biblia, 2- Las mil y una noches, 3- Memorias póstumas de BlasCubas, de Machado de Assís, 4- Gran sertão, veredas, de Guimarães Rosa; 5- Los hermanos Karamazov, de Dostoievski; 6) La peste, de Camus; 7) Cien años de soledad, de García Márquez; 8) Don Quijote de la Mancha, de Cervantes; 9) Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar y 10) Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.

¿Merece la pena haber sido escritor de libros para niños?

Mucho. Es una forma de estar en diálogo permanente con ellos y de mantener vivo al niño que llevo dentro.

Publicado por Cubarte

EL ROEDOR: Ni es revolución; ni tiene cabeza

Es una culebra que se mueve más en los países que han gozado de ciertos períodos de desarrollo económico; pero que los ricos y los administradores de la llamada democracia representativa (los gobiernos y los partidos del sistema), han manejado mal, que frente a cada crisis económica, los susodichos optan por el “recorte”, la “austeridad” y los “impuestos” que reducen lo conquistado. Es una culebra de “clase media”, como prefieren llamarla los sociólogos y politólogos actuales, pero que en la jerga marxista se llama “pequeña burguesía”. Los países que han alcanzado largos períodos de crecimiento (y entre ellos está la República Dominicana), la culebra, que no es una revolución, sino que marcha y se mueve bajo el signo de la “indignación”, y sus lugares preferidos para manifestarse son aquellos sitios que representan los signos del poder, es temida por ricos, los partidos gobernantes y también los de oposición y casi todos los del sistema (o los que viven disimuladamente del sistema, como las izquierdas falsas).

Ascendieron a “clase media”, pero se han encontrado con el valladar de la corrupción, la negligencia; el ahogamiento con los servicios elementales de electricidad, transporte, complejos, tediosos y mañosos servicios bancarios. Son movimientos contra el robo, las inconductas, la corrupción, la burocracia, la impunidad, la mordida, las coimas, el picoteo. Por tanto, son un movimiento contra “la democracia representativa”, para que se convierta en “participativa”. Es un verdadero movimiento apartidista, sin ideología y sin “líderes” con quienes negociar, y eso es que lo hace elusivo. Quien se presente como “dirigente” es inhabilitado con tal, como farsante, por las voces de todos: “¡No queremos jefes!”. “Yo llegué ahora, ¿quién se robó lo mío?”. “No quiero sexo; el gobierno me jode las 24 horas”, dicen las consignas del hormiguero humano que se moviliza contra los que los oprimen, los joden, les hacen la vida cada día más precaria con soluciones a medias, con el ‘reunionisno cretino’, contra las mancuernas de las cúpulas mandantes.

2.- Parlamentos
Los Parlamentos, formados por “todos los demócratas” están asustados: buscan soluciones, recortes, parches, discursos temblorosos en favor del pueblo. Gobiernos y oposición saben que los movimientos sin cabezas que claman por mantener su nivel de vida o que no lo pueden seguir elevando por todas las trampas y fugas del sistema, quieren sus cabezas, sin importar quiénes la representen en los Congresos (sea a la derecha, al centro, a los comunistas, que abundan en Grecia, Italia, Portugal, Francia). Temen: están asustados. Pero no estamos frente a una revolución social; los “indignados” no tienen fuerzas para cambiar el sistema. Por eso, en Argentina hubo 5 presidentes en tres días, pero el sistema “democrático” permaneció. Y así en Italia, en Túnez, en Egipto, en Wall Street. El movimiento crece y disminuye, pero se enciende por cualquier cosa: por una pela a infeliz en Túnez, por un exceso policial en Francia, por un aumento de pasaje en Brasil o desproporcionado de cualquier alimento. En Haití los movimientos son conspirativos, cuando los hay, porque no hay democracia que perfeccionar, ni clase media. La culebra que se mueve no acepta “cabeza”, pues quien se coloca usurpando la cabeza, evidencia la ideología, el partido, y las masas no les creen a partidos organizados, a encerronas, no quieren “arrear para que otro enlace”.

3.- Movimientos espontáneos 
Son movimientos espontáneos cuyo origen, aparte de la reducción de su nivel de vida y el agobio de la vida cotidiana y el miedo a la “inamovilidad”, ha sido el Internet, las redes sociales, y en ellos participan de todos los partidos, movimientos sociales, que dentro de la chorrera de masas, “anulan” o “apartan” a los radicalismos. En Egipto, no quieren ni gobiernos comunistas, ni fundamentalistas religiosos, quieren que Morsi se vaya y que llame a elecciones (cayó en el gancho, EEUU, Francia y Qatar no le han reducido la ayuda y la vida se deteriora cada día más). Ellos no quieren un nuevo nasserismo, ni la destrucción del Ejército. En todas partes se alzan contra los recortes sociales, como en Inglaterra, España, Alemania, Bélgica, Portugal, Irlanda; en Argentina “por el corralito” de Menem que mandó a todos a la miseria. En Brasil, contra el aumento del pasaje, la corrupción, el aumento de los capitales de los ricos y los miles de millones metidos en los estadios para el mundial del fútbol y las Olimpiadas. Revolución no hay; hay una lucha de la clase media para evitar empobrecer, ni les maten sus sueños; sí es una lucha anticapitalista, antirricos, y antisistema democrático fatuo, que nada resuelve.

 

Manifestaciones en Brasil: para mal… o para bien

Português do Brasil: O presidente Lula partici...
Português do Brasil: O presidente Lula participa da convenção nacional do PT, que confirmou a candidatura da ex-ministra Dilma Rousseff à Presidência da República e Michel Temer (PMDB) como vice na chapa. (Photo credit: Wikipedia)

Hedelberto López Blanc

Para muchos resulta inconcebible que en Brasil ocurran manifestaciones masivas de reclamos populares en un país donde desde hace 10 años se ha reducido la inmensa asimetría entre ricos y pobres, se han puesto en marcha numerosos programas sociales y más de 32 millones de personas salieron de la escala de pobreza en la que se mantuvieron durante décadas,.

Por primera vez en muchas décadas ocurre esa situación en América Latina, es decir, casi un millones de personas, sin ser convocadas por partidos políticos, salen a las calles a exigir mejoras y rebajas en las tarifas del transporte público, en la atención a la salud y la educación de la población, y lo principal, son aceptadas sus demandas por las autoridades.

En la mayoría de los casos las manifestaciones en Latinoamérica, han sido reprimidas con violencia por las autoridades de turno como ha ocurrido recientemente en Chile con los reclamos de estudiantes por una educación gratuita y las de campesinos colombianos que exigen la devolución de sus tierras arrebatadas para beneficio de compañías transnacionales.

El detonante fue el aumento de 10 centavos de dólar en el transporte público que lo llevó a 1,50 dólar, (cancelado tras las demandas) por los gastos en la Copa Confederación de fútbol y los que se realizan para el Mundial 2014.

Grupos de la derecha tradicional que no aceptan los cambios para bien de la población ocurridos en Brasil desde el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva y continuados por el de Dilma Rousseff, se infiltraron en las demostraciones encabezadas por el Movimiento Pase Libre, para crear violencia y tratar de que fueran reprimidas para que el gobierno sufriera un alto costo popular.

Pero los organizadores se dieron cuenta de la maniobra, (impulsada por los medios de comunicación entre los que se sobresale la cadena informativa Globo) e inmediatamente declararon que sus demandas se realizaban solo por vía pacífica y que en ningún momento solicitarían la democión de Rousseff cuya aceptación popular del 75 % resulta un récord nacional.

Dilma, tras las grandes manifestaciones iniciadas el 17 de junio y que fueron citadas a través de las redes sociales, hizo gala de sus condiciones de estadista y ofreció rápidas declaraciones en las que adelantó tres medidas urgentes.

La primera, elaboración de un Plan Nacional de Movilidad Urbana, que priorice el transporte colectivo; segunda, asignar el ciento por ciento de las regalías que se obtienen por la explotación de petróleo para la educación, propuesta que estará sujeta a debate en el Congreso, y tercera, la contratación de médicos extranjeros para ampliar el servicio del Sistema Único de Salud (SUS).

Cuando el gobierno federal planteó esta última medida hace dos meses, fue bloqueada por el Colegio Médico y por las fuerzas de derecha dentro del Parlamento.

El 24 de junio, la presidente se reunió con alcaldes y gobernadores brasileños y anunció que convocará a un plebiscito para buscar una reforma política en Brasil “que tanto se necesita”, y combatirá la corrupción.

Dijo que la población debe decidir, a través de un plebiscito, la creación de una Asamblea Constituyente para que sea esta la que se encargue de una reforma política, cuya necesidad se evidenciada por las protestas masivas.

Reveló una nueva inversión para mejorar el transporte público en las grandes ciudades por alrededor de 25 000 millones de dólares.

Tras reunirse ese mismo día con líderes del Movimiento Pase Libre, significó que “Brasil está maduro para avanzar y ya dejó claro que no se quiere quedar parado donde está”. Los movilizados advirtieron que, pese a reconocer los avances tras la reunión con Rousseff, no abandonarán las calles. Es decir, mantendrán el apoyo al gobierno y a la par mantendrán la vigilancia para que se cumplan sus pedidos.

Rousseff también aseguró que se debe dar prioridad especial a combatir la corrupción y propuso establecer penas más severas para los delitos relacionados con la malversación de fondos públicos.

El crecimiento de Brasil ha sido constante en los últimos 10 años, y si en 2007 ocupaba el décimo lugar por el total de su Producto Interno Bruto (PIB), en 2008 superó a Canadá, en 2009 a España para alcanzar la octava posición; en 2010 a Italia y a finales de 2012 esta a solo pocos puntos de Gran Bretaña que ocupa la sexta posición.

La administración de Lula, desde su comienzo en 2002, se ocupó de emprender varios proyectos sociales como Hambre Cero, Bolsa Familia (brindan asistencia a núcleos pobres) y Primer Empleo que facilita a los jóvenes el acceso al mercado laboral, además de los subsidios distribuidos y el aumento del 53 % del salario mínimo desde 2003.

Esos programas han permitido que las capas más desfavorecidas de la sociedad hayan aumentado sus ingresos y tengan más poder adquisitivo lo que impulsa, a la vez, el desarrollo de la economía.

Como complemento directo se suma la financiación de la escolaridad infantil y la elevación del número de los puestos de trabajo, para sacar de la miseria extrema a más de 32 millones de brasileños e ir disminuyendo los altos niveles de criminalidad que existían en esa sociedad.

Los índices de pobreza se redujeron desde el 42 % en 2002 a 20 % en 2011, o sea más de la mitad en nueve años; la tasa de desempleo se fijó a finales de 2011 en 5,2 % (la más baja en toda la historia); mientras diferentes instituciones señalan que se continúa reduciendo la desigualdad y disminuyen las migraciones desde las regiones pobres del campo hacia los centros urbanos.

Pero como afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, “aun queda mucho camino por andar pues pese a los avances, Brasil requiere aumentar sus inversiones en el área social, mejorar las infraestructuras en muchos territorios y continuar disminuyendo las asimetrías actuales”.

No parece desacertado afirmar que las actuales manifestaciones en Brasil ayudarán al gobierno a continuar el camino emprendido desde la administración de Lula, en aras de mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Brasil: lecciones para la izquierda y…

Ángel Guerra Cabrera

Rebelión

La presidenta Dilma Rouseff mostró la madera de que está hecha con la firme voluntad rectificadora expresada ante las grandes protestas de las últimas semanas. Dialogó con el Movimiento Pase Libre, lo que ningún gobernante ha hecho con sus indignados, llámese PiñeraObama, Zapatero o Rajoy. Mandó la pelota al lado del parlamento al proponer iniciativas en respuesta a varias de las demandas de las insubordinadas calles a las que los legisladores tendrán que responde por su aprobación. Con esa audaz jugada podría muy bien recuperar la iniciativa política.Es muy importante la propuesta de reforma política, que regularía y reduciría sustancialmente los exorbitantes gastos de campaña de los candidatos, financiados por empresarios a cambio de favores inconfesables. Igual que las medidas para mejorar la educación, la salud y el trasporte público busca dar respuesta a las protestas.
La ex guerrillera forma parte de una hornada de líderes latinoamericanos de raíz popular que contrasta con la grisura, pusilanimidad y sometimiento incondicional al capital financiero de una mayoría de sus pares en el mundo actual.
Aunque las protestas evidencian errores de conducción de los gobiernos de Lula y Dilma, en la explosividad social subyacen profundas, complejas y multifacéticas causas, no todas imputables a la gestión de los últimos once años. Paradójicamente, una parte importante de quienes protestan fue sacada de la marginalidad precisamente por las políticas incluyentes de ese periodo. No es la primera vez que ocurre en la historia de las rebeliones sociales pero es un dato importante para el debate.
Brasil es un espejo en el que deben mirarse otros países latinoamericanos. En el análisis de las causas del reciente estallido realizado por el líder del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra Joao Pedro Stédile(La Jornada, 25 de julio), destaca una crisis urbana provocada por el capitalismo financiero con una enorme especulación inmobiliaria, venta incontrolada de automóviles, caos vehicular y una década sin invertir en el trasporte público. Añadiría que un ingrediente básico de esa crisis es la aplicación de las llamadas políticas de modernización agrícola, expulsoras de millones a las ciudades y, en el caso de México, también a Estados Unidos.
Otra necesidad urgente de Brasil es una profunda reforma agraria. La brutal represión de las policías estaduales controladas por gobernadores de oposición ha añadido mucha indignación pero nadie la para.
Para los gobiernos anti Consenso de Washington y para las formaciones populares que aspiran a gobernar queda claro el imperativo de impulsar extensamente el transporte público gratuito o a muy bajo costo. Buscando de una vez los sistemas menos contaminantes y desestimulando todo lo posible el uso del ecológica y culturalmente dañino automóvil.
Después de la rebelión brasileña nadie debería tener dudas sobre el deber de los estados de garantizar gratuitamente la educación y la salud integrales como derechos humanos primordiales, universales e inalienables. Cuba demuestra hace muchos años la enorme cohesión social y política y la cultura solidaria que genera el asegurar esos derechos.
Pero la solución de graves y grandes problemas sociales no sólo deriva apoyo y consenso social. También diversidad sociológica y nuevas culturas, apetencias y aspiraciones. Nuevas contradicciones sociales y políticas en fin. Por eso para los gobiernos de orientación popular cada meta es un nuevo punto de partida.
Cuando crece el empleo y el poder adquisitivo de la población es indispensable estimular una gran elevación del nivel cultural y del espíritu asociativo pues solo así es posible dotar al individuo de las herramientas para cribar el barraje mediático consumista e individualista.
Las protestas han demostrado el hartazgo de la gente con los partidos políticos, incluyendo al PT. Por eso Dilma hizo tabla rasa al convocar al debate público y al plebiscito, propiciando a la protesta callejera una solución institucional a sus demandas. En las protestas no han intervenido hasta ahora la clase obrera y otros sectores de trabajadores, los sin tierra, los indígenas y los quilombolas, integrantes fundamentales del pueblo brasileño.
Es indispensable que ellos participen del debate ya, única forma de evitar el riesgo de una deriva antipopular del movimiento. Justo lo que buscan Washington, la derecha y la corrupta mafia mediática, locos por hacerse del gobierno en 2014.
Twitter: aguerraguerra

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Los pliegues de las movilizaciones en Brasil

English: Official photo of President Rousseff,...

¿Había un fondo fascista por detrás de los jóvenes movilizados? ¿o el horizonte sigue siendo el de nuevas luchas en una calle ganada, a pesar de voces minoritarias desprestigiadas? Lo que para algunos es fascismo y amenaza de golpe sobredeterminando las movilizaciones, especialmente después de que los distintos gobiernos locales dieran marcha atrás en los aumentos del transporte, para otros es esperanza en cambios profundos con una población que salió de la inercia consumista… ¿es un movimiento de izquierda contra un gobierno autista y conservador o hay que salir a apoyar el gobierno?

Quizás reversibilidad de una historia sin dirección pre-definida, con fantasmas del pasado que se chocan los hombros con deseos de cambiar el país, y que afloran en un país que empieza a hablar desde las calles después de cambios subterráneos profundos. En estas voces difíciles de codificar, se escucha mucho que ya no hay izquierda y derecha pero al mismo tiempo nunca parecieron estar tan marcadas las posiciones en el debate. Una masiva movilización generada por lo que se entendía como abuso, y expresiones violentas que las mayorías denuncian pero que no es difícil entenderlas también como continuidad más radicalizada de tendencias que recorrieron la política de estos días.

Después de dos semanas desde que empezaron las protestas y cuatro días de que el reclamo se volviera masivo, algunos descubrieron que pueden hacer un país más justo desde la movilización. Pero con el gobierno fuera del centro de atención, la continuidad de las movilizaciones se encontró en Rio de Janeiro y otros lugares con la vocación violenta y descontrolada de la policía militar, protegida por la TV Globo, que trabajaba codo a codo con la policía para cubrir con su relato el accionar represivo, mientras buscaba direccionar el sentido de las calles a una crítica que vendría de fuera de la política, del televidente indignado, contra la corrupción. Al mismo tiempo, en São Paulo y otros lugares, un nacionalismo de extrema derecha instigó repudios violentos contra bandera rojas de partidos, apoyados por vecinos que llevaban carteles contra las “limosnas” (el Programa social Bolsa Familia) o insultaban a Dilma, provocando la retirada inmediata de muchos de los que se movilizaron los primeros días, y dejando un gusto amargo que varios interpretan como intento de golpe de Estado.

Una semana que comenzó con movilizaciones inesperadas que sorprendieron recolocando la política en las calles del Brasil, terminó así despertando una serie de monstruos que hasta entonces no salían mucho de las pequeñas cajas de comentarios en Internet. Distintas camadas superpuestas nos fueron llevando del tema de la decisión de escritorio de administradores de ciudad, a los límites constitucionales y morales de una república que está en crisis y se reencuentra con los grandes perfiles de su historia, sus excluidos, sus miedos y deseos de transformación.

Cuánto más crecía y se expandía más Imposible era indicar sus causas y composición con precisión. La protesta alcanzó decenas de ciudades, salió de grupos de jóvenes recién llegados a la política en universidades en expansión, pero por la mitad de la semana incluyó protestas en las periferias. Después del triunfo de la movilización –con la revocación del aumento en los precios del transporte– continuó en las calles con millones de motivos acumulados y arrojados contra las puertas de un poder público que las mantenía cerradas y que no pudo general aún una respuesta a la altura de las circunstancias, confundida y mandando la policía.

No eran sectores emergentes pidiendo derechos de establecidos, tampoco excluidos que en el Brasil potencia buscan incluirse con demandas. No es tampoco un Brasil que sale en tiempos de crisis, como se apresuran los que siguen datos macroeconómicos que ven un freno en la curva progresiva. Era política desordenada, sin líder, sin nombre, sin un único sentido. No era un intento desestabilizador contra el PT y se vieron en las marchas, más bien, grupos del PT que buscaron sumarse, el jueves especialmente, cuando el gobierno expresó simpatía con las movilizaciones. Tampoco era manipulación de la prensa, que más bien se perdió enredada en la cuestión del “vandalismo”, aunque sin duda plantó consignas –como la de la lucha contra la corrupción, fácil herramienta del rating televisivo– y llevó manifestantes a la calle, enrareciendo, complejizando y dando letra a los impulsos iniciales. Había carteles anti Dilma, pero no era golpista la intención de los millones movilizados y más bien esa interpretación parece hablar de la sordera de arriba que esta semana mostró un Brasil en las calles.

El precio del transporte, no debe ser olvidado en cualquier intento de caracterización. No eran sólo 20 centavos, quedó claro en estos días, cuando su valor representa un tercio del salario mínimo y no se condice con las pésimas condiciones de viaje en ciudades colapsadas. Este primer catalizador que se mostró convocante y legítimo, es interesante porque no es ajeno al tipo de demandas que están en la conciencia y formación histórica del PT. Mientras los gobiernos de las ciudades más grandes iban reaccionando ante la fuerza de la calle, se empezó a saber algo de un mundo con costos del transporte maquillado por las empresas, financiamiento del servicio que recaen sobre las espaldas del usuario en mayor porcentaje que en otros lugares del mundo (sólo el 10% es de la empresa) y un tema central en las ciudades de hoy que se estructura de manera muy injusta, y además resulta familiar con como todos los temas estatales se organizan. En este sentido la respuesta gubernamental inicial de silencio o represión policial, sea cual fuera el partido del poder, no podía sino reforzar la lectura de un vacío, donde en el pasado podía estar el PT proponiendo otra política.

En la calle, las críticas a la magnitud de dinero transferido de cofres públicos a un pequeño grupo de empresas, en el transporte, se conectó inmediatamente con el caso del financiamiento público al mundial de fútbol, justo cuando la FIFA organiza un ensayo para el mundial con la Copa de las Confederaciones, que fue blanco de protestas. Del transporte, se pasaba al fútbol, permitiendo aflorar algo de lo que expulsión de habitantes en zonas turísticas, faraonismo megalomaníaco y contratos demasiado grandes con demasiado poco control habían venido alimentando. Algo de esto también se encuentra con el ciudadano que está harto de la corrupción, pero más bien se conecta con conflictos locales que no alcanzaron tanta difusión, como algunos que acompañaron obras del metro en São Paulo, o la demolición de un histórico museo indígena en Río de Janeiro para la ampliación del estadio Maracaná. Ciudad que recibirá la final de la copa del mundo y antes al papa Francisco –en una visita cuyos gastos también son criticados- ponen un alerta que hasta ahora sólo tiene desde el gobierno un plan de contingencia militar.

Otra de las discusiones que recorrieron la semana tuvo que ver con las formas de participación política. Un movimiento horizontal surgido en el Foro Social Mundial de 2005 y que propone anular las tarifas del transporte, dejó nerviosos a negociadores políticos, inteligencia del Estado, la policía y periodistas que buscaban individualizar y entender formas políticas que con fuerza se muestran como la contra cara de un poder político autista, que siguió mandando la policía y sólo atinó a cancelar inversiones para suspender el aumento como medida de emergencia que buscaba restablecer el orden, sin realmente sentarse a discutir una respuesta relacionada con la problemática que se discutía. El Movimiento Passe Livre además abría discusiones sobre lo colectivo, no sólo para pensar políticas de Estado sino desde la propia forma de organización y manifestación política.

El jueves, ya con la medida anulada, se manifestaron más de un millón de personas en varias ciudades, según los datos de la prensa que hasta entonces se caracterizó más bien por minimizar los números de movilizados. Ahí cobró sentido una idea que recorría las manifestaciones desde el principio: “no son sólo 20 centavos”, “queremos más”. Era cuando los partidos de izquierda y jóvenes que habían iniciado la protesta con pocas personas a principio de mes, se encontraban ahora con grupos embanderados de verde y amarillo gritando contra la corrupción, grupos fascistas que agredían y quemaban banderas de partidos, además de mucha gente suelta que pedía más u otra cosa, con carteles hechos en casa o en el patio de la facultad, contra la homofobia que el congreso había expresado en la misma semana (con la propuesta de la “cura” gay), por salud y educación, o simplemente por encontrarse y tomar las calles.

El contenido fascista afloraba de un movimiento que era fuerte por su capacidad para discutir un tema sensible de un sistema injusto. Mientras entusiasmaba la posibilidad de un nuevo Brasil que en los últimos años no había salido a las calles, la izquierda se encontraba con una reacción que no quedaba claro si se trataba de una coincidencia incómoda o si era en sí misma una respuesta intolerante contra fuerzas de cambio que se habían liberado. Emir Sader, un conocido operador petista de las redes sociales, mostraba el desconcierto. A la mañana del jueves manifestó que ese día iría a las manifestaciones con su camiseta roja, como parte del movimiento de algunas bases del PT, y de las propias declaraciones de Dilma y Lula que saludaron las protestas del lunes. A la vuelta, escribía para sus contactos que “a partir de hoy, los que participen de estas manifestaciones estarán apoyando las hordas fascistas que quieren terminar con la democracia en Brasil”.

¿Pero por qué el PT? Preguntará el lector que no estuvo leyendo sobre las alianzas de Dilma con el viejo poder, con los ruralistas en la invasión de territorios indígenas y destrucción de la Amazonia, con las demandas religiosas de derecha y homofóbicas, con el poder financiero y las grandes constructoras que generaron no pocas reacciones y protestas de menor visibilidad. ¿No es que el Brasil crece y le va bien, con millones de personas recién llegadas a la clase media, desarrollo con inclusión social, exportaciones en expansión, protagonismo en el mundo y éxito en la organización de eventos deportivos internacionales? Vemos en las revistas que los brasileros son compradores de departamentos caros en Manhattan y tienen en San Pablo representantes de las tiendas y marcas más exclusivas del mundo. Dilma, además, hasta la semana pasada al menos contaba con 80% de aprobación según esas encuestas que forman parte de los modos de existencia de un poder encerrado en sí.

Evidentemente hay más que un Brasil, y eso es lo que quedó claro esta semana con las movilizaciones y en las propias movilizaciones, para muchos. No hace falta recurrir a estadísticas para retratarlo. Si te tocó estar en el lado más difícil en la ciudad, no tendrás buena escuela y hospital, viajarás varias horas hasta el trabajo por día y posiblemente sufras de violencia policial. Si no sos de los reducidos grupos económicos con ganancias extraordinarias, sin duda tendrás mucho para acercarte con simpatía al nuevo Brasil de la movilización. Un Brasil que se encontró con sus monstruos en la calle pero también con su yo de la política en sus manos, que hasta ahora parecía nomás ser su otro.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Ensayo en Brasil. Danilo Arbilla

English: View of Rio de Janeiro from the churc...

Si la Copa de las Confederaciones de Futbol que se disputa en estos días en Brasil -mientras tienen lugar multitudinarias manifestaciones sociales de protesta, en un clima de violencia y represión en aumento y ante un gobierno que parece que no tiene bien claro que es lo que debe hacer ante la situación-, es un ensayo del Mundial que habrá de realizarse el año próximo en ese país, habría que ir pensando en una nueva sede. Y quizás para las olimpíadas del 2016 también.
¿Y qué puede pasar cuándo, en pocas semanas, el Papa Francisco llegue a Brasil, con motivo de la reunión de las juventudes católicas a realizarse en Rio de Janeiro, a la que se espera concurrirán unos dos millones de personas? Pelé, muy preocupado por “su” Mundial, ha hecho un llamado sus compatriotas “para que no confundan las cosas?. Pero, ¿ quién tiene claro las cosas? No solo se trata del aumento del precio del transporte que ya quedó sin efecto y que dio pie al Movimiento por el Pase Libre (MPL). Hay más cosas que aparentemente estaban ocultas y muy disimuladas con la maravilla de la potencia emergente, que todo se llevaba por delante, y que daba cátedra, especialmente, su máximo pontífice, el señor Lula. Brasil había dejado de ser el permanente “país del futuro” y ya era el país del presente, se ufanaban. Puede, sin embargo, que el futuro todavía esté un poquito demorado. Puede que hasta haya habido una cierta premura en abarcar cosas, como el Mundial y los Juegos Olímpicos, conquistas que fueron el broche de oro del la gestión Lula.
Tamañas empresas, pusieron de manifiesto muchas otras falencias: tanto dinero para tantos estadios, cuando hacen falta hospitales y centros de educación. Y este es otro de los motivos de la protesta, no solo la suba del transporte. El manejo de esas sumas de dinero asustan y reavivan el tema de la corrupción política, que no se supera con la condena de unos cuantos lideres y “allegados” al oficialista Partido de los Trabajadores y al señor Lula, los que aún siguen esquivando la cárcel. Y a esto debe sumarse la represión policial de estos días y la corrupción de la Policía, que se sabe y se padece, de distintas formas -incluso como “escuadrones“ en mas de una ciudad- desde hace mucho.
¿Y cómo calificar este temblor que conmueve hoy al gigante brasileño?. Se trata de la “Revolución de Junio” o de la “primavera brasileña”; quizás son carátulas demasiados progresistas y que no sean “políticamente correctas” para un gobierno idem. ¿No? Pero tampoco lo que ocurre es parangonable a la “batalla de Seattle” de 1999 cuando se reunió la Organización Mundial de Comercio, o a las protestas, en el 2000, contra el Forum Económico Mundial de Davos, o a las violentas manifestaciones en el Toronto sede de la reunión del G 20, en el 2010.
Puede haber un parecido con la ”Wall Street ocupada” del 2011, pero más con los “indignados“ de España. Si bien aquí el desempleo no es lo prioritario como allá, si se trata de un movimiento apartidario, sin lideres, incluso , por ahora, con reclamos y rechazos pero sin propuestas concretas .
La pregunta es si se repetirá en Brasil lo de los indignados de España, que fueron languideciendo, con mas pena que gloria,. Todo es posible, pero cuidado, porque en Brasil se juntan mas causas a las ya reseñadas y hay mas buenas chances para conseguir repercusión a nivel internacional, a partir de esta Copa de Confederaciones de hoy, hasta el Mundial del 2014, pasando por la visita del Papa, además, de una cierta impotencia del Gobierno que presuroso dio marcha atrás con el tema del transporte y tuvo la infeliz idea de querer sumar al PT a las causas de los manifestantes, lo que fue considerado una “provocación” por parte de estos.
Y hay otros datos de la realidad: inflación, menos crecimiento, un gasto publico muy grande el que lejos de achicarse se agranda y una corrupción que no termina de atacarse a fondo.
Hay otro Brasil, también real y no solo el del “milagro”, y es el que resurge cada tanto, pero cada vez con mas fuerza, como ocurre en estos días.