Archivo de la etiqueta: Bolivia

Pérez Esquivel dice al Secretario General de la OEA

Los caminos de emancipación de los pueblos a través del tiempo, han costado mucho dolor y sufrimiento. Sobre todo en nuestro continente donde hermanos y hermanas dieron su vida para dar vida, con la esperanza de construir sociedades más justas y libres.Português do Brasil: 3º Fórum Social Mundial -...La resistencia de los pueblos contra las sucesivas dominaciones y las dictaduras militares en todo el continente continúa siendo un derecho inclaudicable. Es necesario recordar además, el rol que siempre juega los EE.UU., como por ejemplo con la imposición de las Doctrinas de Seguridad Nacional, de Libre Comercio y de Endeudamiento, con un alto costo en vidas y pérdidas de los recursos y bienes de los pueblos.

Basta recordar el bloqueo al pueblo cubano durante más de 50 años, a pesar de las sucesivas votaciones en las Naciones Unidas contra la decisión de los EE.UU. de continuar su agresión, como la prisión injusta de los cinco cubanos en las cárceles del país del norte.
Las luchas populares lograron recuperar los gobiernos constitucionales y avanzar en la construcción democrática, que no se limita al acto electoral. Pero este camino aún necesita consolidarse en el continente, donde pesan dificultades y obstáculos por aquellos que pretenden imponer la dominación económica, política y cultural y mantener sometido a los pueblos. Basta pensar en los esfuerzos para destruir el proceso revolucionario de Venezuela, o los intentos de golpe de Estado en Bolivia y el Ecuador. No es posible ignorar los golpes de Estado de este siglo en Haití, Honduras y Paraguay, así como el terror impuesto por los EE.UU. que continúa ampliando su presencia y bases militares en el continente para el control hemisférico de sus intereses.
En Honduras intentaron disfrazar al lobo de cordero, como a través de las elecciones ilegítimas del 2009 que buscaron legitimar al gobierno y al sistema que ha profundizado la entrega del país y la represión de su pueblo, provocando muertes, exilios y cárceles a militantes defensores y defensoras de los derechos humanos.
La OEA cometió el error de reconocer a este gobierno de facto hondureño, sabiendo de las graves violaciones de los derechos humanos contra el pueblo. Las elecciones realizadas en Honduras el día domingo 24 de noviembre, fueron marcadas por la manipulación y el fraude en un contexto de fuerte militarización y amedrentamiento de la población. El Partido Libre que lidera como candidata Xiomara Castro, reclama el recuento de los escrutinios y denuncia el fraude electoral.
Los observadores y observadoras internacionales dan cuenta de las graves irregularidades cometidas por el gobierno de facto y observando actos de violencia contra testigos y votantes de LIBRE. No se puede afirmar que las elecciones se realizaron en condiciones normales, como lo han señalado las misiones de observación de la OEA. la UE y otras.
El país está frente a graves peligros ante el fraude montado y la complicidad del TSE. La respuesta del gobierno de facto es la represión contra los estudiantes y organizaciones sociales; imponiendo su candidato utilizando todo tipo de irregularidades y la violencia. Reclamamos a la OEA, a la comunidad internacional, a la CELAC, a los gobiernos democráticos latinoamericanos y caribeños, garantizar el recuento de votos, la vida y seguridad del pueblo hondureño.
Espero Señor Secretario General que escuche las voces que surgen de todo el continente y el mundo reclamando transparencia y respeto para el pueblo hondureño y el derecho a elegir libremente a sus gobernantes.
Fraternalmente con el saludo de Paz y Bien
Buenos Aires, 28 de noviembre del 2013
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz
Ecoportal.net
Alainet

TANIA LA GUERRILLERA

Tania cumpliría 76 años

Tania la Guerrillera

Tania la Guerrillera, Foto: Juventud Rebelde
Este 19 de noviembre se cumplió el 76 aniversario del nacimiento de la destacada revolucionaria argentina Tamara Bunke Bíder, más conocida como “Tania la Guerrillera”.
Tamara nació en la Argentina en 1937 y se crió en un ambiente revolucionario inculcado por sus padres europeos, que emigraron a   ese país suramericano tras escapar juntos de la Alemania Nazy.  Nadia y Erich Bunke, padres de Tamara, militaban en el Partido Comunista Argentino y realizaban en su casa importantes reuniones clandestinas, inclusive guardaban armas, explicó el historiador Lois Pérez Leira en el sitio Cubainformación.
“Nosotros hacíamos comprender a nuestros hijos – Tamara y Olaf, su hermano- que estábamos luchando por el bien de la humanidad y el pueblo argentino; les explicábamos sobre la Revolución de Octubre en la Unión Soviética, y los niños tenían que guardar silencio y no contar a nadie que en nuestra casa celebraban reuniones con compañeros del Partido Comunista Argentino, porque era una organización clandestina” explicó al sitio Cubainformación Nadia Bunke, madre de Tamara.
Desde niña se vinculó a la Federación Juvenil Comunista ( F.J.C.) donde hizo sus aportes como militante, llevó mensajes, repartió propaganda clandestina y distribuyó periódicos del partido.
En 1952, con 15 años emigró junto a sus padres a la República Democrática Alemana, y fue admitida en elPartido Socialista Unificado de Alemania pocos años después. Allá conoció al Che, en 1960, cuando este viajó a la Alemania Oriental frente a una delegación comercial del gobierno revolucionario cubano y sintió desde entonces un fuerte lazo con el proceso revolucionario cubano.
“Ella tenía la idea de que estando en Cuba iba a aprender a fondo de la Revolución Cubana y que  le serviría en su trabajo revolucionario luego en la Argentina. Si ella pensaba y sentía que su deber era luchar en América Latina, nosotros no teníamos ningún derecho a retenerla”, explicó Nadia a Cubainformación.
Su vínculo con el Che y la revolución Cubana hizo que decidiera viajar a Cuba;  llegando a La Habana el 12 de mayo de 1961. Aquí  estudió periodismo en la Universidad de La Habana.
Su compromiso y su espíritu internacionalista fueron determinantes para que Tamara fuera seleccionada para ser parte del proyecto revolucionario de Ernesto Guevara, para la insurrección latinoamericana en Bolivia. Allá murió junto a otros 8 guerrilleros tras caer en una emboscada del ejército Boliviano en el vado de Puerto Mauricio, pocos días antes del asesinato de su fiel confidente Ernesto Che Guevara. 
(Tomado de Cubainformación)

Video Homenaje a Tania la Guerrillera

Otros artículos sobre: ArgentinaCubaErnesto Che GuevaraRevolución cubanNi en los momentos más duros pensé que la Revolución Cubana se iba a rendir (13-11-13)

 

El blindaje de la economía y el modelo nacional Boliviano

 

Como seguramente se recordará, hace algunos años y en medio de los traumas sufridos y provocados por la crisis económica de la llamada burbuja financiera e inmobiliaria que se desató el 2008 (y que aún se arrastran); en Bolivia se produjo un intenso debate acerca de la capacidad nacional para soportar los embates de la misma, en vista de los graves efectos que estaba provocando en diversas economías del mundo.
En ese contexto se enfrentaron criterios en torno a la idea de si la economía estaba o no blindada. Ahora, a la distancia y el tiempo transcurrido y más allá de que dicho debate tenga ya una respuesta perfilada por los hechos; también se puede apreciar que dicha coyuntura sirvió para distraer y postergar un asunto más importante. Me refiero a la tarea de definir y construir (social y participativamente) el modelo económico nacional, porque (en medio del temor ciudadano y el riesgo de caer en la crisis), se optó por debatir la forma y algunas acciones orientadas a evitar aquello que la memoria colectiva de la sociedad guarda como uno de sus fantasmas más indeseables, por lo sufrido en épocas como la hiperinflación en los años 80 o la aguda situación de escasez de los años 50 a 60.
Los innegables indicadores del manejo económico y, sobre todo, la elevada cantidad de reservas internacionales acumuladas como resultado de la venta y exportación de los recursos hidrocarburíferos nacionalizados, evidentemente hacen ocioso, hoy, continuar debatiendo sobre el blindaje de la economía y caer en aquella tentación razonable que surgió aquellos años cuando la crisis de la burbuja financiera e inmobiliaria arrastraba a la quiebra de grandes consorcios banqueros y bursátiles que afectaron la economía mundial.
A cambio de ello, lo que este trabajo buscará explorar es si el modelo económico, social, comunitario y productivo (como se denomina al aplicado actualmente), efectivamente constituye un modelo de transición hacia el socialismo. Es decir, si efectivamente está orientado a sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista o, si por el contrario, en realidad encubre y proporciona un verdadero “blindaje” a una economía procapitalista de base extractivista, que se conforma con una redistribución rentista de los excedentes económicos y la construcción de una base económica sustentada en la industrialización (enajenada tecnológica y financieramente).
El sofisma [1] de la fase intermedia de transición
Para dilucidar la inquietud planteada en este artículo, en principio nos remitiremos a los argumentos sostenidos oficialmente. El primer número de la revista Economía Plural del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de septiembre de 2013, cuyo contenido está referido precisamente al Nuevo Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, es muy elocuente y permite explorar los alcances del modelo. Allí se sostiene que “no es pretensión del nuevo modelo económico (…) ingresar directamente al cambio del modo de producción capitalista, sino, sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista”.
Al respecto y para demostrar el carácter procapitalista del modelo económico nacional (inclusive más allá del reconocimiento de que no existe ninguna pretensión de cambiar el modo de producción capitalista, como textualmente acabamos de citar), no hace falta realizar grandes elucubraciones o efectuar profundas investigaciones; basta con observar lo que sucede con el mercado, la economía y la producción.
Desde el año 2006, hace más de 7 años cuando se inició el proceso de cambio (y consiguientemente el llamado periodo de transición), no solo se ha dado continuidad y se ha reproducido el mismo tipo de relaciones económicas y de producción capitalista que el neoliberalismo impulsaba, sino que inclusive se han exacerbado las mismas, como consecuencia del extractivismo, la explotación y exportación de los recursos naturales (mineros e hidrocarburíferos principalmente), el enorme incentivo a la construcción de grandes obras de infraestructura (de transporte, telecomunicaciones, energía y servicios), así como las grandes concesiones para la ampliación de la frontera agrícola y el establecimiento de grandes extensiones de monocultivo transgénico agroindustrial, que al margen de contribuir en conjunto a la conformación de una nueva élite económica que en el pasado era despreciada y discriminada social y culturalmente, ha permitido restituir las relaciones políticas con la antigua clase señorial terrateniente y comercial que constituye la derecha reaccionaria y conservadora que había intentado dividir el país.
Para mayor abundamiento argumentativo sobre el carácter procapitalista del modelo económico, volvamos a la publicación oficial mencionada. Textualmente se afirma que “todas las nuevas atribuciones del Estado están orientadas a convertir a Bolivia en un país industrializado”; que “hay que cambiar la matriz productiva de ese viejo modelo primario exportador por otro que priorice la producción e incremente el valor de los productos”, porque “en el nuevo modelo económico (…) el énfasis está en la producción y la redistribución del ingreso”. Como se puede apreciar, el propósito central del modelo coincide plenamente con los fines del sistema capitalista; es decir, el incremento de la producción, la ganancia y la explotación.
En buenas cuentas, ello significa mantener (sin transformar) las relaciones de producción y explotación de la fuerza de trabajo y la naturaleza. Es decir, reproducir el sistema capitalista de explotación, donde a lo sumo se intentará sustituir el fallido y agotado modelo neoliberal a través de medidas de política económica “que irán resolviendo muchos problemas sociales y se consolidará la base económica para una adecuada distribución de los excedentes económicos”.
Ahora bien, teniendo como telón de fondo los hechos descritos y los argumentos oficiales sostenidos, que indudablemente se niegan a cambiar y mantienen el sistema capitalista que el proceso de cambio y transformación y los sectores populares han planteado como mandato; llama la atención que al mismo tiempo se sostenga que el modelo está orientado a “sentar las bases para la transición hacia el nuevo modo de producción socialista”.
Al respecto, tanto a nivel internacional como nacional (principalmente cuando se produjeron coyunturas pre y revolucionarias de transformación) como en la antigua Unión Soviética, China, México, Cuba y en Bolivia el 52 y los años de las guerrillas y la Asamblea Popular a inicios de los 70; ya se produjeron muy intensos debates en torno a la necesidad de plantear la revolución por etapas, establecer si existía la madurez de condiciones materiales y subjetivas para transitar al socialismo, o la pertinencia de una revolución permanente, etc., que no solo constituyen testimonios acerca de la certeza y cabalidad de las discusiones que casi siempre terminaban en escisiones políticas, sino lecciones que hoy deberían tener el enorme valor para evitar y prever los problemas y equivocaciones que se cometieron en coyunturas y contextos similares. Una de ellas referida precisamente a la impertinencia y falacia de plantear etapas o periodos de transición, como si la historia y los acontecimientos tuvieran un comportamiento lineal, programable y ordenado mecánicamente.
Es más, es una lógica capciosa plantear que se van a sentar las bases para la transición al socialismo, cuando en la práctica lo que se hace es reforzar (blindar resulta en este caso más apropiado para caracterizar el propósito), y exacerbar las relaciones y el sistema de producción y explotación capitalista. El sofisma del planteamiento radica pues en que a título de “sentar las bases”, se anulan las tareas y todo indicio para cambiar las relaciones de producción y explotación de la fuerza de trabajo y la naturaleza, se reconoce y refuerza el sistema capitalista de explotación y ni siquiera se plantea el tiempo que demandará sentar las supuestas dichas bases para construir el socialismo. No es una redundancia reafirmar en estas circunstancias aquella certeza material y lingüística de que no se puede hablar siquiera de socialismo, si previamente no se cambian las relaciones de producción y explotación capitalistas imperantes. Todo lo que se diga en contrario es una falacia, un sofisma.
Vacíos y ausencias para construir el socialismo
Explorando otros ámbitos del modelo económico en marcha y otorgando el beneficio de la duda sobre aquella supuesta predisposición de “sentar las bases para la transición al socialismo”, nos remitimos a la Constitución Política del Estado. Allí resaltan al menos dos aspectos que vale la pena mencionar.
El primero tiene que ver con los principios, valores y fines del Estado (ver: Art. 8 inc. II), en donde claramente podemos advertir que los mismos son diametralmente opuestos al consumismo, el individualismo y la competencia que rigen y representan al sistema capitalista imperante. Es decir, corresponden a una visión NO capitalista. Ello no solo marca una visión y un enfoque paradigmático diferente y opuesto al capitalismo y la sociedad occidental, sino también a la obligación y responsabilidad de que el Estado y la sociedad los cumplan y practiquen en el proceso de construcción de una nueva sociedad.
Se trata de un asunto fundamental que el modelo económico debería haber contemplado, porque al margen de no existir en todo el documento ninguna referencia sobre el Vivir Bien, que debería constituir el norte del modelo, tampoco parece que se haya tomado en cuenta principios y valores como la solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía y equilibrio que junto a otros, no deberían ser obviados a la hora de sentar las bases para la transición al socialismo, puesto que cumplen el rol estratégico de articular las diferentes formas de organización económica de la economía plural, según se puede establecer en el Art. 306, inc. III, de la Cuarta Parte que corresponde a La Estructura y Organización Económica del Estado de la Constitución Política.
En vista de ello y siendo que más bien se sostiene que “no es la pretensión del nuevo modelo económico (…) ingresar directamente al cambio del modo de producción capitalista”, podría afirmarse que esa pretensión no concuerda con lo estipulado en la Constitución, puesto que no busca el cambio del modo de producción capitalista, y tampoco contempla aquel conjunto de valores y principios articuladores de las diversas formas de organización económica que están orientados a la construcción del socialismo comunitario para Vivir Bien en armonía con la naturaleza, que a su turno es la base del paradigma alternativo al capitalismo.
El segundo aspecto está referido a la organización económica comunitaria. Si se tratase de sentar las bases hacia el socialismo, como plantea el modelo económico formulado en la publicación del Ministerio de Finanzas, entonces esta forma de organización económica adquiere una trascendencia gravitante (no por criterio de quién escribe), sino porque a diferencia de las otras 3 formas de organización económica que componen la economía plural, en la propia Constitución Política (ver: Art. 307), el Estado no solo la reconoce, respeta y protege (como sucede con las otras 3), sino que adicionalmente debe fomentarla y promocionarla (otorgándole así una categoría preferente), en vista de sus atributos (también propios y diferentes de las otras formas de organización económica), que efectivamente contribuyen tanto a la construcción del nuevo paradigma alternativo al capitalismo del Vivir Bien en armonía con la naturaliza, como de un socialismo comunitario, que además respondería a las condiciones materiales e históricas de la realidad y su economía.
El vacío y la ausencia de estos aspectos son notorios en la exposición del modelo económico planteado, y tampoco se encuentra mención a la necesidad de promover y fomentar iniciativas y formas de organización económica comunitaria, que ciertamente implicarían la construcción de nuevas relaciones de producción y el establecimiento de las bases del socialismo comunitario.
Los bonos soberanos
Otro asunto que ha llamado la atención en la implementación del nuevo modelo económico, es la decisión de incrementar el endeudamiento del país y comprometerse a pagar intereses muy atractivos en el mercado financiero internacional, para las empresas o países que decidan adquirir los bonos emitidos por Bolivia.
Se trata de un endeudamiento de 1.000 millones de dólares que en las dos series de bonos emitidos hasta ahora, se ha decidido incrementar los intereses de la obligación contraída por el país, para hacer más atractiva la compra de los mismos en el mercado internacional.
Muy en contrario de lo que aconseja un elemental razonamiento económico (salvo que prevalezca la codicia y una muy alta predisposición consumista), resulta poco razonable adquirir y/o incrementar el endeudamiento económico, cuando existen elevadas reservas internacionales que muy bien podrían cubrir los requerimientos de inversión y gasto de la economía nacional, o la posibilidad efectiva de acceder a créditos de la banca internacional de fomento a tasas más reducidas, que los intereses comprometidos a pagar por la adquisición de los bonos denominados soberanos.
Los argumentos que se han esgrimido para efectuar este endeudamiento nacional, es que hace muchas décadas que el país había dejado de figurar y tener reconocimiento en el mercado financiero internacional, y que se necesitaba recuperar esa imagen perdida. Más allá de lo costosamente veleidoso de la decisión que reinserta a Bolivia en la máxima expresión del sistema capitalista imperante, como es el mercado financiero internacional; el problema es por demás interpelante, porque genera una obligación que embarga la economía nacional por varios años a intereses de empresas transnacionales que forman parte del mercado financiero, e incrementa el endeudamiento que debemos pagar todos los bolivianos, siendo que paralelamente la propia riqueza nacional traducida en las reservas internacionales, están depositados nada menos que en la reserva federal de Estados Unidos y otras fuentes menores, pero con el agravante de que a diferencia nuestra, nos pagan intereses risibles y mínimos. Es claro que mal se pueden sentar las bases de transición al socialismo, si una de las medidas económicas de mayor trascendencia nos vuelve a anclar y hacer dependientes de la máxima expresión capitalista que constituye el mercado financiero internacional.
Se ha afirmado también que dichos recursos del endeudamiento de los bonos contraídos por Bolivia, han sido destinados principalmente a la construcción de obras prioritarias. La pregunta que surge nuevamente al respecto, es por qué se decide endeudar al país en esos términos, cuando muy bien podían utilizarse los ingentes recursos acumulados en las reservas internacionales (más de 14 mil millones de dólares) o, cuando menos y demostrada la imperiosa necesidad de invertir, haber optado por la captación de créditos que podrían tener más bajos intereses de pago, que los comprometidos a cubrir por los bonos(¿). Acaso la credibilidad, solvencia y seriedad económica del país no sirven para eso?.
Al respecto y buscando alternativas menos perniciosas y más acordes al mandato de construir un nuevo modelo económico alternativo al capitalismo, es claro que ni siquiera se ha pensado en transformar las relaciones comerciales y de intercambio entre las naciones, para plantear como base de cooperación mutua y horizontal, la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad, de tal modo que podamos llevar adelante las obras que necesitamos, a cambio de aportar con los medios o recursos que disponemos una vez satisfechas nuestras necesidades internas.
La confiabilidad de la palabra de los organismos internacionales
Para concluir estas reflexiones en torno al modelo económico nacional, quisiera referirme a lo que puede denominarse como el retorno o recuperación de la mentalidad colonial.
El asunto es simple pero de elevada significación económica y política. Desde hace algún tiempo se ha venido hablando e informando acerca de los importantes y renovados logros de la economía nacional y los indicadores macroeconómicos, que entre entras cosas se ha traducido en la emergencia de una nueva clase económicamente poderosa y que en el pasado había sufrido discriminación étnica y cultural. Junto a ello, también se ha resaltado con mucha fuerza el tránsito de una economía débil, pobre y subdesarrollada, a una situación de mediano crecimiento que la alejaba de su condición de sujeto crítico y preferente para la atención de la cooperación internacional, de tal modo que ahora, por ejemplo, ya no se cuenta con condiciones preferenciales para acceder a créditos blandos como en el pasado.
Al mismo tiempo, esta situación económica se ha traducido en el tránsito y conformación de capas empobrecidas que se constituyen y pasan a engrosar las clases medias, con el añadido de que lo hacen en una proporcionalidad demográfica muy significativa.
Ahora bien, como si estas noticias no tuvieran el peso y la credibilidad que corresponde cuando son transmitidas por las propias autoridades nacionales, o lo que es peor, solo adquiriesen la relevancia y confiabilidad necesarias cuando son ratificadas por otros; se ha podido apreciar en una actitud típicamente dependiente y colonial (que solo considera válido aquello que es reafirmado y certificado por terceras personas como si la palabra propia no tuviese valor y consistencia), las propias autoridades nacionales se han dado a la tarea de remarcar esos avances, porque el informe y los representantes de los organismos internacionales (en este caso el Banco Mundial), así lo confirmaba.
Por si fuera poco a esa actitud colonial que hace depender los avances económicas alcanzados, a la certificación y la palabra de los organismos internacionales, no se repara en el hecho de que ese mismo hecho da cuenta también del engrosamiento de una clase media que en la medida en que no pase a conformar nuevas relaciones de producción y trabajo (diferentes a las de explotación capitalista), mayores serán las nuevas condiciones y los nuevos intereses de clase que defenderá, pero no precisamente para luchar (como antes), por su liberación, sino para blindar y reforzar el sistema capitalista que los ampara y promueve.
Como resultado de este razonamiento, podría inferirse que se está en contra y se repudia el mejoramiento de las condiciones económicas y la ampliación de las clases medias en el país; cuando en realidad lo que se observa es que se hace flaco favor al establecimiento de condiciones para construir el socialismo, si lo que importa es mejorar el estatus y las condiciones de subsistencia, sin haber emprendido la transformación de las relaciones de producción que indudablemente permitirán resolver (no mejorar) las causas de la pobreza.
A pesar de que discursivamente se sostenga que ahora los organismos internacionales de cooperación contribuyen y apoyan a la construcción del socialismo; en realidad el beneplácito y la complacencia que ellos manifiestan públicamente al confirmar el mejoramiento de la economía y la ampliación de las clases medias, dice todo lo contrario. Mal se puede esperar que ellos sean los artífices de su propia destrucción y muy ingenuo (por decir lo menos), quien piense que ha logrado convertirlos o engañarlos.
Nota:
[1] Para precisar, sofisma define el diccionario Larousse como un razonamiento falso o capcioso que se pretende hacer pasar por verdadero.
Arturo D. Villanueva Imaña. Sociólogo, boliviano. Cochabamba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Publicado por en

Evo pide al Ejército preparación para enfrentar al imperio

evo ejercito

El presidente boliviano, Evo Morales, aprovechó hoy el aniversario de la Escuela Militar de Sargentos Maximiliano Paredes para exhortar al Ejército a estar preparado para enfrentar al imperio y al capitalismo norteamericano El jefe de Estado llamó a los integrantes del cuerpo castrense a “prepararnos sobre nuevas ofensivas del imperio, del capitalismo, de algunos instrumentos militares que tiene el imperialismo norteamericano por ahora”.

Durante su discurso en el municipio de Tarata, en el departamento de Cochabamba, el mandatario recordó que es preciso contar con sargentos, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Armadas con principios y valores, conocimiento del territorio nacional, en la parte táctica y estratégica, y la defensa de la patria.

También recordó que la historia latinoamericana y la de Bolivia, en particular, estuvo marcada siempre por enfrentar en distintas etapas a los imperios, una historia que se repite en el presente.

Morales resaltó la importancia de los principios y los valores y recordó que con ellos y nuevas políticas y programas novedosos se puede conseguir la liberación militar, política y económica.

“La otra responsabilidad es cómo planificar a mediano y largo plazo para liberarnos tecnológicamente. Todavía eso requiere tiempo”, insistió.

El Presidente persistió en el homenaje a la heroína indígena Bartolina Sisa, cuyo natalicio 263 se celebra hoy, y recordó su lucha contra el colonialismo.

 

Para comprender la lectura de la economía y la crisis

Quito, Ecuador, Good Friday 2010: Street proce...
Quito, Ecuador, Good Friday 2010: Street procession entitled Procesión del Jesús del Gran Poder (Jesus with the Great Power). Français : Quito, Équateur, Vendredi saint 2010 : procession appelée Procesión del Jesús del Gran Poder (Jésus au grand pouvoir). (Photo credit: Wikipedia)
                                                                              A propósito de Foucault y la ilustración
Doscientos años después que terminara la verdad revelada, en la Edad de la Razón, la humanidad se enfrenta nuevamente a una nueva verdad revelada: el mercado. Si Dios antes era el portador de la verdad y el conocimiento era un obstáculo fácilmente salvable para garantizar que dicha verdad se mantuviera, hoy día es el mercado el portador de la verdad. El mercado es omnipresente y perfecto: todo lo sabe y todo lo puede, habla y escucha, en todo el orbe. El conocimiento, en cambio, no impide que dicha verdad continúe extendiéndose como un dogma. Esa es la función de las teorías neoliberales en lo económico y neo conservadores en lo político que conforman la post modernidad que domina el modo de entender de inicios del siglo XXI. En este campo, la filosofía política va por delante de la experiencia y propone un ordenamiento social inexistente a partir de las relaciones individuales únicamente. No hay intereses de clase, ni nacionales. Solo individuales que deben de ser atendidos de inmediato. La inmediatez es un elemento de esta post modernidad individualista llevada al extremo: la del agente económico aislado y urgido.

Foucault en Sujeto y Poder advierte que el sujeto humano está inmerso en relaciones de producción y de significación y por lo tanto está inmerso en relaciones de poder muy complejas. La interrogante que se plantea es ¿Qué legitima el poder? ¿Cómo se construye el significante del poder? Una vez con una teoría del poder ya se puede aproximar al análisis de la realidad. La búsqueda de Foucault no es la de Weber. No busca la parte institucional del poder sino el cómo opera en las conciencias. Busca el proceso de sometimiento, como se define la norma y lo que está fuera de la norma. Sin ir muy lejos, cómo invade el sentido común y lo transforma. Lo transforma con las ideas que quiere utilizar para someter, dentro de un contexto histórico muy definido: económico y político.

El fascismo y el estalinismo son dos formas patológicas de poder dentro de contextos muy precisos. El poder puede por lo tanto transformarse para someter del modo que encuentra más posible. Toda la discusión es sobre el espacio que se abre para el poder y de qué manera invade y somete al sujeto humano. A pesar de su locura interna, ambas formas usaron las ideas y los procedimientos de nuestra racionalidad política. De esa misma manera, hoy día el mercado ha sometido la razón y la política con el soporte político neoconservador, más próximo al fascismo que al estalinismo, pero lejos de los espacios democráticos en construcción a partir del siglo XVIII. Esto es cierto para Estados Unidos y Gran Bretaña pero también lo es para gran parte de Europa y América latina. La interacción Sociedad-Estado está intermediada por el Mercado, le guste a quien le guste. Todo lo que se aleja de esta interacción es anatema, se aleja del dogma y debe de ser excomulgado: por ejemplo Venezuela, Ecuador, Bolivia, la mala izquierda en palabras de un político neoconservador mexicano que antes fuera del Partido Comunista Mexicano.

Dice Foucault que la palabra racionalidad es peligrosa. No hay que invocar el proceso de la racionalización en general, dice. Y del otro lado, en la teoría económica contemporáneo dominante, en el dogma, la racionalidad es la esencia. Los sujetos son siempre “racionales” y deciden permanentemente sobre lo que optimiza su función de utilidad. El problema con esta aproximación teórica es que niega lo razonable y también lo poco razonable: los impulsos. “Lo quiero y me lo llevo” no es racional, es humano. “Yo regalo” tiene que ver con formas de enlace y no con una función de utilidad- El “Nosotros” en el colectivo más amplio no tiene un lugar en la sociedad actual.

Empero cuando se aprecia el modo como con la progresión del neoliberalismo primero, y la crisis del milenio después, los autoritarismos y las intolerancias van avanzando y se van constituyendo como nuevos sentidos comunes. El torturar en vez de detener; matar en lugar de hacer justicia; deportar en vez de ver mejores condiciones de trabajo; vamos viendo una regresión social sustentada en la división absoluta de la sociedad después del colapso del socialismo real. Sindicatos destrozados en el nombre de la generación de empleo (que no ocurre); universidades publicas devastadas en el nombre de la libre empresa en la era del conocimiento (sin evidencia de éxito); el sujeto político ha dejado de ser ciudadano y ha sido transformado en consumidor. Con salarios deprimidos y la necesidad del consumo inyectada al sentido común, el consumidor se convierte en un deudor inmenso que debe los ingresos del resto de su vida por haber logrado vivir algo más allá de su capacidad. Y esa es la crisis. En medio de economías maduras estancadas, con tasas de crecimiento de la productividad mediocre y altísimo consumo; los consumidores, ex ciudadanos, le deben a la banca, al fisco y al prójimo y se van quedando sin empleo. Ya no siendo ciudadano, no tiene derechos más allá de los de los consumidores. Por esta razón la protesta social se reprime en todo el mundo usando el argumento de “terrorismo” y por lo tanto pueden acabar los líderes de la protesta en la cárcel sin acusación, o como vemos con Assange, sin ni siquiera derecho al asilo diplomático. Para algunos neoconservadores, el derecho de asilo es una perversión legal de los países atrasados.

Los ciudadanos antes tenían derechos que se habían venido construyendo desde la revolución francesa, es decir desde el inicio de la modernidad. Lo que le hace a la modernidad es la igualdad ante la ley y eso tiene que ver con franquicia política y ciudadanía. Por eso progresivamente se incorporaron al voto ciudadano los indios, los analfabetas, los negros y las mujeres en el mundo occidental. En cambio, los consumidores no tienen sino derechos sobre lo que consumen. Los derechos políticos se han ido desvaneciendo al mismo tiempo que se habla de la “democracia” como valor supremo. La democracia es un bien de consumo que se expresa a través de encuestas de opinión de mercado. La arbitrariedad del trato en el paso por los aeropuertos es el mejor ejemplo de esto. El pasaporte errado puede llevar al sujeto a la revisión por drogas y a la deportación, sin ninguna razón; o sencillamente a quedarse parado en la manga del avión esperando alguna decisión arbitraria sobre si tiene o no derecho de paso en ese aeropuerto “internacional”. La apariencia también puede llevar a la muerte, como en el caso de Jean Charles de Menezes, asesinado por las fuerzas de seguridad británicas tras el atentado de Londres del año 2005. Su asesinato, impensable, se transformó en una razón de Estado. “Mato por las dudas”. No hay justicia, no hay detención, no hay reconocimiento de su status de ciudadano de algún país con algún status en el Reino Unido, en este ejemplo. Es un consumidor de color subalterno, fuera de sitio, seguramente desempleado, en un barrio de pocos recursos: un terrorista. Es un excluido duro que no merece ningún respeto como ciudadano, o como ser humano.

Vamos regresando a etapas creídas superadas e imposibles de retorno: de muertes arbitrarias desde el Estado, colocado por encima de la ley. Los musulmanes de hoy en Europa son los judíos de los años 30. Subordinados, maltratados y discriminados son el blanco de la responsabilidad de los efectos de la crisis. Los 150 inmigrantes musulmanes muertos en Alemania, cuyos casos han sido ocultados por la policía y luego ocultada la responsabilidad de la propia policía en los casos es una repetición de nuevo cuño de procesos anteriores de entreguerras. Fenómenos análogos se han visto en Noruega, donde un supremacista mató a decenas de estudiantes porque serán tolerantes en el futuro, en Francia y en España, por nombrar los casos más vistos. Los retrocesos dentro de la política de Estados Unidos; la situación del Vaticano; la política migratoria europea; y la persistencia de una teoría económica que lanzó una trayectoria critica que no puede detener, hace pensar que el poder mutó a un conjunto de actores que tiene que ver con la riqueza de un sector pequeño antes que con el desplazamiento del poder entre un país y otro, entre un hegemón y otro; o entre un conjunto de ideas y otro. El retroceso social, aunado al retroceso político y la persistencia de una crisis de gran magnitud en las economías líderes abren interrogantes sobre los fundamentos filosóficos del poder. ¿La razón?

El papel de la filosofía es impedir que la razón vaya más allá de los límites dados por la experiencia, dice Foucault a propósito de Kant. Kant, de su lado, dice en Qué es la Ilustración:

“La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude!(1)”

El papel del maestro, dice Kant, es restringir el espacio del pupilo y advertirle los peligros de caminar solo en un su búsqueda de la verdad y la razón. Es decir el objeto de la escuela, para Kant, es limitar el conocimiento y canalizar el dogma. No busca más aunque si es un buen maestro, tendrá un espacio donde repite el dogma y otro donde discute sus propias ideas. Eso hace un buen maestro. La mayor parte sin embargo enclavan prejuicios y terminan victimas de esos mismos prejuicios.

La libertad es lo esencial para la búsqueda. Foucault en su ensayo breve titulado igual que el de Kant ¿Qué es la ilustración? desmenuza las posturas del filosofo aleman y plantea el problema del conocimiento y la libertad de conciencia:

“Cabría pensar que no hay en ello nada muy diferente de lo que se entiende, desde el siglo XVI, por la libertad de conciencia: el derecho a pensar como se quiera con tal que se obedezca como se debe. Ahora bien es aquí donde Kant hace intervenir otra distinción y de una manera bastante sorprendente. Se trata de la distinción entre uso privado y uso público de la razón; Pero a continuación añade que la razón debe ser libre en su uso púbico y sumisa en su uso privado, Lo que es, palabra por palabra, lo contrario de lo que se lIama de ordinario la libertad de conciencia”.

La dificultad e interrogante para Foucault es cuánto espacio tiene el docto para distanciarse del dogma antes de ser anatemizado. Lo que es cierto es que en cuanto docto, el sujeto tiene gravitación sobre la verdad y el dogma. En esa medida además no puede ser frenado. De otro lado, si el cuestionamiento del dogma es lo suficientemente fuerte, ¿Pertenece aún a la congregación de los creyentes?

En los tiempos que corren, donde el dogma económico corre libremente y se advierte sobre los peligros de la enseñanza de ninguna otra cosa que el dogma y se estigmatiza lo que no es dogma, cerrándose escuelas heterodoxas y castigando la enseñanza de marxismo, quizás sea el momento de abrir las puertas a la razón y dejar que fluya en pos de una comprensión de lo que ocurre.

Este pequeño trabajo está dividido en tres partes. El primer capítulo tiene que ver con la naturaleza compleja de la crisis y los aspectos más complejos del lado financiero de esta, terminando con los retos que nos deja. Esto es fruto de una serie de conferencias en Quito, una el año 2008 organizada por la UNESCO dentro del proyecto MOST y la otra en el año 2009 en el Congreso de la República de Ecuador y una tercera vez en la inauguración del año lectivo 2009 en la Escuela Preparatoria 1 de la UNAM en México. El segundo capítulo tiene que ver con la existencia y pervivencia del sistema financiero o si algo cambió esencialmente. Nuestra hipótesis es que hay un cambio y que el sistema dejó de serlo y se transformó en complejo financiero bancario. Esta conferencia fue presentada en las IX Jornadas Monetarias del Banco Central de la República Argentina en Buenos Aires, octubre 1 y 2 del 2012. El capítulo 3 tiene que ver con la concentración del ingreso como el objeto de la política económica en los últimos treinta años y se adelanta sin las discusiones previas correspondientes.

En abstracto el planteo es que la crisis es múltiple, que el complejo financiero ha tomado el control de la marcha económica y del Estado en los Estados Unidos y Gran Bretaña desde los años 80 de manera creciente y que ellos han planteado tanto un sentido común académico como una política macroeconómica cuya finalidad es concentrar el ingreso. El objeto de la política macroeconómica no es estabilizar la macroeconomía, sino concentrar el ingreso, por la evidencia que de manera contundente se presenta desde África hasta Europa en las últimas décadas.

El marco foucaultiano sirve para abrir caminos de comprensión que a su vez den espacio para proponer nuevas lecturas tanto de la crisis como de las razones para la comprensión más amplia de la misma. También sirve para la acción: Conocer es poder.

ALAI AMLATINA

1) ¡Ten audacia de saber!

– Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) http://www.obela.org
(Texto de Introducción al libro La Gran Mutación. El capitalismo real del siglo XXI. Serie Breviarios, IIEC UNAM, agosto 2013.)

 http://alainet.org/active/66461

Indo-afro-latinoamérica En las movilizaciones sociales germina una política joven anclada en la participación

Pero haberlas, haylas...
Pero haberlas, haylas… (Photo credit: JesusDQ)
Indo-afro-latinomérica tiene rostro de pueblos en luchas y resistencias, parapetados en barricadas y en rutas cortando el paso al saqueo, a la exclusión y a la muerte, defendiendo la vida en todas sus dimensiones. Así ha sido por siglos y así es en el presente. Pero no siempre en las mismas condiciones, ni situaciones, ni con las mismas tareas o desafíos.

El siglo XX puede definirse como el siglo dictatorial marcado por represiones y muertes de militantes del campo popular. Las organizaciones sociales se desarrollaron entonces en gran cercanía con las organizaciones políticas revolucionarias, y no pocas veces, nacieron bajo su inspiración o labor de base. Lo conspirativo-defensivo marcó el estilo de hacer política, la organización de sus actores y las interrelaciones entre ellos. Pero el tiempo de dictaduras saltó por los aires con las luchas de los pueblos que hicieron posible las aperturas democráticas. La caída del sistema socialista, abrió un período de confusión y desasosiego en las filas de gran parte de la izquierda político partidaria que fue aprovechado por el neoliberalismo triunfalista para impulsar sus feroces y regresivas políticas de saqueo prometiendo el advenimiento de un dulce y prospero futuro luego de la “necesaria” etapa inicial de “dolor y dureza”.

Sin esperar por los partidos de izquierda y sus directivas, los sectores populares, además de los siempre presentes movimientos indígenas, se levantaron prontamente para denunciar y resistir a tales políticas; en algunos territorios nacieron, crecieron y se consolidaron amplios y poderosos movimientos en campos y ciudades. En sus luchas construyeron articulaciones, experimentando la potencialidad de un actor colectivo capaz de constituirse en sujeto político de los cambios.

En las resistencias de las poblaciones de los barrios periféricos de las grandes ciudades (Santo Domingo 1984), en el levantamiento de Chipas (México, 1994), el Caracazo (Venezuela, 1989), la “guerra del agua” y las “guerras del gas” (Bolivia, 2000 y 2003), los levantamientos indígenas de (Ecuador, 2000), la constante recuperación de tierras por el MST (Brasil), el surgimiento de la central de Trabajadores Argentinos y los posteriores levantamientos piqueteros (Argentina 1991-2002), entre muchos otros ejemplos, germinaron nuevos sujetos socio-políticos y también una nueva dimensión de la política enraizada en lo social y sus luchas, con capacidad para cuestionar el poder establecido y disputarle la hegemonía política y cultural.

Lo reivindicativo revela su contenido político

Como nunca antes, las luchas reivindicativas mostraron en este período su rostro raizalmente político, es decir, cuestionador del sistema político, económico y social desde abajo. Pero en las filas de la izquierda partidaria faltó capacidad y sensibilidad para captar esta cualidad política revolucionaria presente en las luchas sociales; no era su práctica. Ello les impidió sumarse desde el inicio a la gesta de los movimientos, descubrir y poner de manifiesto los nexos comunes entre las distintas problemáticas y luchas sectoriales en aras de promover la articulación (convergencia) de las problemáticas sectoriales y de sus actores.

La convergencia supone, a la vez, la construcción de una subjetividad colectiva común, que es la que –en determinado momento , posibilita superar lo sectorial-corporativo y obrar colectivamente por objetivos sociales. Así ocurrió, por ejemplo, en Bolivia, con la formación del MAS, concebido por un conjunto de movimientos indígenas y sociales como su instrumento político para viabilizar las propuestas sociales, convertidas en agenda colectiva en las articulaciones y convergencias construidas por los diversos actores sectoriales en interacción permanente en jornadas de resistencias y luchas y en la elaboración de propuestas superadoras del estado de cosas.

Desde abajo, es decir, desde la raíz de los problemas reivindicativo-sectoriales, intersectoriales o sociales, con el protagonismo de los propios actores sociales emergía con fuerza una acción política nueva, no dicotomizada de lo social sino integradora, con clara vocación re-totalizadora de la sociedad fragmentada.

Un nuevo tiempo político: marcado por la emergencia de gobiernos populares y revolucionarios

Así fue como en diversos territorios de este continente los pueblos en lucha y sus movimientos abrieron posibilidades políticas para disputar y ganar gobiernos participando en elecciones, inaugurando con ello un nuevo tiempo político: el de la emergencia de gobiernos populares y revolucionarios, con las nuevas responsabilidades y tareas que ello implicaba e implica para movimientos, partidos y ciudadanía.

En su corta trayectoria, las experiencias en curso evidencian que el acceso al gobierno nacional puede dotar a los pueblos de una herramienta política clave para desarrollar/estimular procesos de empoderamiento colectivo capaces de impulsar el proceso socio-transformador. Pero también pone de manifiesto la posibilidad de quedar atrapados por la lógica superestructural y técnica.

Un gobierno revolucionario no puede limitarse a hacer una “buena administración”

Participar de las elecciones para acceder a espacios/fracciones del poder existente, limitándose luego a ejercerlo “correctamente”, ocupando los espacios parlamentarios o gubernamentales correspondientes nacionales o locales , sin hacer de estas instancias institucionales herramientas puestas en función del cambio social y del poder, reduce –hasta anular la perspectiva transformadora.

Es central tener presente que esta opción no constituye el camino electoral para la “toma del poder”, es parte de una nueva concepción (y prácticas) de transformación social. De ahí la importancia que en estos procesos tiene la participación popular desde abajo, dentro y fuera de las instancias gubernamentales y estatales. Puede afirmarse que las revoluciones democráticas culturales en marcha son proporcionalmente idénticas a la participación protagónica de sus pueblos en ellas.

No se avanza con una sumatoria de medidas superestructurales por muy justas y razonables que estas sean. Hay que construir protagonismo popular como base política (auto)constituyente del sujeto político colectivo y esto solo puede lograrse forjándolo a cada paso y en cada paso. El aprendizaje como la enseñanza comienza en las prácticas cotidianas. Educar en lo nuevo comienza por desarrollar nuevas prácticas, dando el ejemplo; clave pedagógica vital de las revoluciones desde abajo.

Impulsar revoluciones desde los gobiernos pasa por hacer de estos una herramienta política revolucionaria: desarrollar la conciencia política, abrir la gestión a la participación de los movimientos sociales y sindicales, de los movimientos indígenas, de los sectores populares, construyendo mecanismos colectivos y estableciendo roles y responsabilidades diferenciados, para cogobernar el país. La fortaleza de los gobiernos populares radica en su profunda y creciente articulación con los pueblos, con los actores sociales, construyendo de conjunto mecanismos que acorten las distancias entre representación política y protagonismo social. Esta es la verdad que cristaliza en las calles, marcando la presencia de la conciencia sociopolítica popular hoy: no basta con acuerdos superestructurales para gobernar (Brasil), no basta con que las decisiones sean correctas (Bolivia), no hay que someterse a los designios del mercado (Chile), no se aceptará la mentira como verdad (México)… Los movimientos sociales y particularmente los jóvenes del continente, ponen sobre el tapete la impronta política de este tiempo: la participación.

Se trata de avanzar hacia nuevas institucionalidades, modos y vías de ejercerlas; abrir las puertas del gobierno y el Estado a la participación de las mayorías en la toma de decisiones, en la ejecución de las mismas, y en el control de los resultados, en la medida que la construcción política y la transformación de las bases jurídicas de las instituciones estatales y gubernamentales lo posibilite. De ahí el papel central de las asambleas constituyentes en estos procesos.

El papel fundamental de las Asambleas Constituyentes

Resulta central la realización de asambleas constituyentes. De ellas emana el sustrato jurídico, político y social para abrir paso a una nueva institucionalidad, engendrada embrionariamente en los procesos de luchas sociales, abanderados por la resistencia, el empuje y los reclamos históricos de los pueblos de este continente (con sus organizaciones sociales y políticas), en primer lugar de los pueblos indígenas originarios y sus comunidades.

Obviamente, las asambleas constituyentes no son el motor del cambio. Los pueblos han de prepararse para plasmar en ellas sus puntos de vista, proponiendo y defendiendo contenidos acorde con sus intereses y su proyección estratégica. Pero en esto, como en todo, es importante tener presente que el cambio de sociedad es procesal: Habrá que hacer tantas asambleas constituyentes como lo vaya reclamando y posibilitando la profundización y radicalización de cada proceso, marcado en primer lugar por las condiciones específicas y por la maduración política del actor colectivo.

En las movilizaciones sociales germina una política joven anclada en la participación

Sumándose a las experiencias de las grandes jornadas de luchas populares contra el neoliberalismo, las masivas movilizaciones recientemente ocurridas en México, en Bolivia, en Brasil, en Chile, en Colombia, han puesto una vez más en el quehacer político la impronta de la participación sociopolítica de los movimientos indígenas y sociales, del pueblo trabajador y de las juventudes en particular. Ellas anuncian claramente la irrupción de una política joven, que no puede equipararse con algunos intentos de maquillar la vieja política y sus estructuras partidarias “con presencia de jóvenes”, aunque estos son sin dudas un pilar esencial del nuevo sujeto colectivo.

Hay avances significativos en esta dirección, sobre todo en los procesos de Venezuela (Consejos Comunales, Gobierno de Calle), y en Bolivia (revitalización de las asambleas de base como dinamizadoras de las transformaciones sociales, rectificación de medidas –aunque justas no comprendidas por una parte de la población; la construcción desde las comunidades del estado plurinacional intercultural). En el caso de Brasil, las movilizaciones recientes, las multitudes de jóvenes en las calles pusieron al desnudo las debilidades del sistema político partidario que asumió el PT, mezclando viejos dogmas de la izquierda con las exigencias del establishment y sus tentadoras alianzas y acuerdos por arriba en aras de sostener la “gobernabilidad”. Rechazando esto, cuando todo parecía brillar y marchar sobre ruedas, la juventud salió a increpar a “la razón política” imperante haciéndose oír en las calles. Desde allí, la ciudadanía movilizada recupera socialmente –de hecho la política, anquilosada en aparatos partidario-estatales-gubernamentales. Con su accionar rebasa a los partidos políticos tradicionales de derecha, de centro, y también de la izquierda; los manifestantes expresan claramente: ¡queremos participar! Revitalizan así el corazón revolucionador de todo proceso de cambio social popular: la participación de los de abajo en las decisiones gubernamentales estatales y en la ejecución y control de las políticas públicas.

Quitarse las anteojeras

A pesar de la contundencia de su realidad y mensaje, el peso de la vieja cultura que asecha la mentalidad y las prácticas de la izquierda partidaria, se hace presente a la hora de interpretar los acontecimientos. Son muchos los partidos de izquierda persisten defensivamente en su ceguera escudados en viejos tabúes de desconfianza porque, según dicen, “nadie los controla”, “no hay organización ni dirección”. No toman nota que esto es, exactamente, lo que está mostrando (y reclamando) la juventud en las calles: Abrir las compuertas de la política y de las organizaciones políticas, transformándolas, abriéndolas a la participación de los diversos sujetos, es el anhelo que late en el corazón de los reclamos.

No es un detalle insignificante que esta historia pueda escribirse apenas mencionando a los partidos de izquierda entre los protagonistas. Y ello tiene que ver tanto con las conductas políticas del pasado reciente como con las del presente, agravadas en este caso, si estas izquierdas gobiernan o son parte de gobiernos, puesto que –sin dar cuenta de los cambios- trasladan a estas instancias sus antiguas anteojeras político-culturales: respecto de la acción política (por arriba), y respecto de la organización y conducción políticas, sosteniendo criterios vanguardistas que (auto)otorgan a las élites políticas la capacidad de “saber” lo que hay que hacer, y dejan a las mayorías “alienadas” o sectorializadas y sus movimientos las luchas reivindicativas inmediatas. Es el mismo esquema piramidal, jerárquico y subordinante que la izquierda partidaria sostuvo en el siglo XX, sustentado en el presente como si nada hubiese ocurrido ni cambiado.

Por mucho que los representantes de tales partidos evoquen a Lenin creador del partido revolucionario “de nuevo tipo”, pensado por él en virtud del sujeto, las condiciones y las tareas de su época , está claro que Lenin se espantaría al ver que, en más de un siglo, a pesar de los grandes cambios ocurridos en el sistema-mundo ahora bajo el dominio global del capital, las “vanguardias” de izquierda no modificaron los criterios básicos de su organización político-partidaria para que esta sea convergente con los sujetos, las tareas de este tiempo y las condiciones (objetivo-subjetivas) de transformación revolucionaria de las sociedades en el presente. Resulta casi una obviedad decir esto, pero es parte de la realidad. Y ciertamente, constatar este anquilosamiento es más impactante aun en este continente, donde las luchas sociales y el quehacer político protagonizado por diversos movimientos sociales, indígenas, sindicales, urbanos y rurales, marcaron el rumbo y el camino de lo nuevo y –con ello , crearon también las condiciones para que la izquierda partidaria (tradicionalista) modificara sus conductas y posicionamientos políticos. Es parte de sus actuales retos.

Superar la falsa dicotomía: “partidos o movimientos”

Las anteojeras político-culturales de esta izquierda influyen en las lecturas que hacen de la realidad social, sus dinámicas y actores, convirtiéndolos en obstáculos para lo que según sus prejuicios se “debe hacer”. Revitalizando la falsa y vieja dicotomía entre lo social-reivindicativo-sectorial y lo político, interpretaron que la irrupción protagónica de los movimientos sociales en Indo-afro-latinoamérica en defensa de la vida, era una “amenaza” para su condición de “vanguardia”. Ciertamente la ponía en jaque, pero no por “imponerse”, sino porque reclamaba –de hecho abrir las compuertas de la política al conjunto de actores sociopolíticos. Sin embargo, lejos de ello, la nueva realidad abrió cauces a una nueva fractura: entre los partidos de izquierda y los movimientos indígenas y sociales, fractura que se expresa en sus articulaciones locales, nacionales y continentales, y que ha dado lugar a la formación y permanencia, por un lado, del Foro de San Pablo (sin movimientos) y, por otro, del Foro Social Mundial (sin partidos).

Construir un foro continental de articulación socio-política

En este sentido, el desafío es –además de mantener los espacios específicos constituidos , construir ámbitos de articulación, coordinación y conducción política conjunta entre los actores sociales y políticos, dando pasos concretos que impulsen los procesos de conformación constitución del sujeto sociopolítico colectivo, en cada país y también en el ámbito continental. Y esto poco y nada tiene que ver con la actual propuesta-invitación del Foro de Sao Paulo a los movimientos sociales para que se agrupen y constituyan “un capitulo” en el seno del Foro.

Tanto para partidos de izquierda como para movimientos sociales es tiempo de superar fragmentaciones y rivalidades estériles. No se trata de quién es “mejor”. Las críticas a los partidos de izquierda no persiguen su desaparición, ni su sustitución por los movimientos; no se trata de una actitud “contra los partidos”, aunque posiblemente algunos sectores así lo entiendan. Lo importante en este aspecto es tomar conciencia de que las rémoras emergen de las prácticas cotidianas de cada sector (político y social) y que, por tanto, es desde ahí que empieza a construirse el cambio: en las dinámicas e interrelaciones cotidianas entre partidos de izquierda y movimientos indígenas y sociales, construyendo conjuntamente, en cada lugar, las convergencias: mesas de trabajo colectivo, interconsultas, propuestas intersectoriales, coordinaciones, etc. No hay forma de aprender a articular y coordinar como no sea articulando y coordinando. Vale decir que este es también el camino de la cimentación de confianzas mutuas, aspecto que –en el quehacer político actual , ocupa un lugar central.

El desafío político de la articulación va más allá de una asignación de roles y delimitación de espacios entre partido y movimientos. Articular a los diversos sectores y actores sociopolíticos, implica también articular sus problemáticas aparentemente inconexas entre sí, sus identidades y subjetividades, sus modos y caminos diversos de participación política, que nace en el quehacer de las comunidades campesinas y se extiende hasta las redes sociales virtuales. No es una suma, es una multiplicación. Y ello solo puede lograrse a partir de la participación plena de todos y cada uno de los actores sociales y políticos.

Articular alude a reunión, pero en lo que hace a la construcción de un sujeto político colectivo, esa reunión supone construir las convergencias en aspectos claves articuladores, que conjugados ponen al descubierto el origen social sistémico de los problemas de unos y otros, y buscan caminos conjuntos para encaminarse a su superación, solución etc., impulsando procesos de cambio social. Pero esto no cabe en una concepción que sostiene criterios y prácticas de relación vertical y jerárquica, en la que los partidos confunden capacidad de dirección política, con que sean ellos los que deciden, los que dicen qué y cómo.

Por eso para la izquierda partidaria el mensaje de las movilizaciones sociales y la presencia multitudinaria de jóvenes en las calles, es claro: urge quitarse las viejas anteojeras acerca de la política y sus actores protagonistas, acerca de los modos y ámbitos de de interrelación, de creación de conocimientos, propuestas y programas políticos.

Un nuevo tipo de conducción política es necesaria

Es vital dar cuerpo a modalidades de interrelación horizontal entre partidos y movimientos; estas apuntan a transformar precisamente el viejo esquema jerárquico piramidal. Lo horizontal no alude a una forma organizativa ni la propone; es un principio de igualdad de capacidades entre actores-sujetos, en aras de construir una interrelación dialogal entre pares. Este principio ha sido hasta ahora subestimado y desestimado por los partidos de izquierda, quienes redujeron el planteamiento de horizontalidad a una cuestión morfológica y, sobre esa base, la desecharon por considerarla: basista, espontaneísta, anarquista, etc., todo, menos pensar en modificar los arcaicos esquemas partidarios para ponerlos a tono con la realidad de los sujetos político-sociales, con sus modalidades de existencia y organización, y con las tareas político-sociales-culturales que reclama la transformación raizal (desde abajo) de la sociedad capitalista en el presente.

La interrelación plural horizontal no es el problema, sino la fragmentación, la sectorialización de las luchas y sus actores, y la transición defensiva de éstos hacia grupos reivindicativos-corporativos.

Superar la fragmentación social, política, cultural y de conciencia: construir la subjetividad política colectiva común

Las instancias organizativas articuladoras son importantes, pero trascender la fragmentación (social, política, cultural y de conciencia) implica la simultanea y permanente construcción de una subjetividad colectiva que se proyecta políticamente en las propuestas comunes en función de cambios sociales. Si no se construye simultáneamente con las articulaciones coyunturales, una subjetividad política colectiva para el cambio social que sitúe e identifique a todos en un mismo afán político-social, la fragmentación, las miradas sectoriales y las apetencias corporativas no se superarán.

Construir el sujeto colectivo del cambio

Los procesos de cambio abiertos en Indo-afro-latinoamérica reclaman articulaciones sociopolíticas de nuevo tipo: horizontales, plurales, interculturales, dinámicas, como camino de (auto)constitución de los actores-sujetos en sujeto colectivo. Vale tener presente también la emergencia o maduración de nuevos actores sociopolíticos y sus demandas, aspiraciones y propuestas. Por ello reconstruir permanentemente la subjetividad colectiva común y las articulaciones es una constante en las tareas democratizadoras revolucionarias.

Todas ellas apuntalan un objetivo central: la construcción (permanente) de la fuerza social y política de liberación, sujeto político colectivo de los cambios en procesos de revolución democrático-cultural hacia un nuevo modelo civilizatorio. Esto significa, en apretada síntesis, articular una fuerza político-social de liberación que abarque lo parlamentario-institucional, pero sin limitarse a ello.

La conducción política del proceso revolucionario reclama la articulación unificada, colectiva y común de ámbitos para los quehaceres parlamentarios y extraparlamentarios: es la fuerza sociopolítica colectiva articulada la que se desdobla y crea su fuerza político electoral, que es parte del conjunto de fuerzas sociopolíticas del cambio raizal del mundo y constructora de la nueva civilización, o sea, en este sentido, la fuerza social, política y cultural de liberación.

Isabel Rauber. Pensadora latinoamericana. Estudiosa de los procesos de construcción de poder popular desde abajo en indo-afro-latinoamerica. Profesora universitaria. Pedagoga política. Doctora en Filosofía.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Evo Morales a RT sobre el bloqueo de su avión: “Mi pecado es ser indígena y antimperialista”

En su conversación con nuestro corresponsal Bricio Segovia, el mandatario detalló las circunstancias que rodearon al bloqueo aéreo que sufrió en Europa.

“Que expliquen quién les hizo creer que yo traía a Snowden”
Morales puntualizó que Bolivia está esperando que Francia, España, Italia y Portugal “expliquen quién les hizo creer” que él llevaba al exempleado de la CIA Edward Snowden en el avión; que les digan “de dónde viene esa información” y por qué no cumplieron “con los convenios internacionales”. “Estamos esperando esta explicación. Y si no hay ninguna explicación, por supuesto vamos a tomar medidas que al caso aconsejen”, dijo.
El líder del país andino recuerda que el embajador de España en Austria le dijo: “Vamos a hablar con nuestros amigos”, por lo que deduce que el país ibérico fue “a consultar con EE.UU.”.
No es un atentado contra Evo, es un atentado contra los pueblos de la América Latina y el Caribe
Sobre esto mismo, el mandatario recuerda que dos horas después de que los obligaran a aterrizar en Austria “la embajada de Estados Unidos estaba entregando [en la Cancillería en La Paz] la extradición de ese norteamericano”. “Es la prueba de que aquí operó EE.UU. usando a Europa”, sostiene Morales.
“Aquí no hay países de primera, segunda ni de tercera. Por tanto, saludo a la solidaridad y a la acción inmediata para defender los derechos que tenemos los latinoamericanos. Porque en el fondo no es un atentado contra Evo, es un atentado contra los pueblos de la América Latina y el Caribe”, declaró el presidente boliviano.
Bolivianos opinan en los medios de comunicación, que ya basta de esta clase de humillaciones que vienen del Gobierno de Estados Unidos
“Será histórico, será inolvidable [el bloqueo aéreo de su avión] para los pueblos de América Latina y el Caribe, especialmente para el movimiento indígena. Sigo convencido de que mi pecado, mi delito, es ser indígena y antimperialista”, denunció el mandatario del país sudamericano, quien reiteró que “por supuesto el operador es EE. UU. Por eso dije ayer y anteayer que no temblaría para cerrar la embajada de Estados Unidos en Bolivia”.
“Seguramente mañana o pasado mañana vamos a estudiar seriamente ese tema. Es iniciativa de nuestros parlamentarios, asambleístas, de algunos hermanos, hasta bolivianos opinan en los medios de comunicación, que ya basta de esta clase de humillaciones que vienen del Gobierno de Estados Unidos”, declaró Morales.
Prácticas neocoloniales
Evo Morales volvió a denunciar que el incidente con su avión es una muestra de las prácticas neocolonialistas, y lamentó que todavía algunos países piensen “que estamos en tiempos de imperios y colonias”, pero “se equivocaron”, subrayó.
Los países europeos todavía están sometidos al Gobierno de EE.UU.
En este sentido, Morales dijo que aunque ellos piensan que “con humillaciones, con intervenciones, con golpes de estado, con dictaduras militares o con gobiernos neoliberales pueden seguir sacando los recursos naturales” de la región, eso en realidad —avisó— “se ha terminado”.
“Piensan que chantajeando, condicionando, como hacían antes, nos van a humillar, nos van a someter, van a hacernos cambiar de política. No, se equivocaron. Las políticas son nuestras y es imposible ahora que impongan nuevas políticas al servicio de los norteamericanos, porque no es legal”, puntualizó Morales.
Por otro lado, el líder boliviano indicó que no comprende “cómo es posible que países europeos todavía estén sometidos al Gobierno de los EE.UU.”.
Futuras relaciones con EE.UU. y Europa
Sobre la reunión que mantendrán con los diplomáticos de esos cuatro países europeos en La Paz, Morales asegura que lo único que quieren es que les digan “la verdad”, puesto que ellos son “la voz oficial” de sus respectivas naciones en territorio boliviano.
El mandatario no quiso adelantar ninguna opinión sobre si se verán afectadas las futuras relaciones con los países involucrados en el bloqueo de su avión. “Trabajamos colectivamente en equipo que es el vicepresidente y el Gabinete y nuestros asambleístas, inclusive nuestros movimientos sociales. Vamos a tomar una decisión unánime frente a cualquier nueva provocación que venga de algún gobierno o presidente de Europa o de Estados Unidos”, dijo. Al mismo tiempo subrayó que “estamos convencidos de que es una batalla, una batalla para hacer cumplir las normas internacionales”.
No estamos acusando a nadie ni creando problemas. Los problemas vienen de ellos
“Nosotros no estamos acusando a nadie ni creando problemas. Los problemas vienen de ellos y, al menos que yo sepa, desde mi punto de vista personal, lo mejor es reconocer los errores”, dijo Morales.
“Bolivia quiere tener buenas relaciones con todo el mundo, pero si alguien provoca permanentemente, como el Gobierno de EE.UU., también tenemos todo el derecho de asumir una defensa de esta clase de humillaciones que vienen del Gobierno de EE.UU.”, sentenció.
El líder boliviano indicó que antes del incidente de su avión en Europa, él tenía mucha confianza en países como España y Francia, aunque reconoció que todavía le queda “algo de confianza” en esas y otras naciones involucradas en el bloqueo de su espacio aéreo. “Está en sus manos cómo resolverlo, cómo explicarlo o cómo enmendar este error”, dijo.

“Secuestro” de Evo Morales”

El Gobierno boliviano calificó la actitud del ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, de “prepotente” e “inmoral” luego de que este dijera que su país “no tiene que pedir ninguna disculpa a Bolivia” por el incidente con Morales.


25 verdades sobre el caso Evo Morales/Edward Snowden

English: Bolivian president Evo Morales, weari...
 Bolivian president Evo Morales
Opera Mundi

El caso Edward Snowden estuvo en el origen de un grave incidente diplomático entre Bolivia y varios países europeos. Tras una orden de Washington, Francia, Italia, España y Portugal prohibieron al avión presidencial de Evo Morales sobrevolar su territorio.

1. Tras un viaje oficial a Rusia para asistir a una cumbre de países productores de gas, el Presidente Evo Morales tomó su avión para regresar a Bolivia.

2. Estados Unidos, pensando que Edward Snowden, exagente de la CIA y de la NSA y autor de las revelaciones sobre las operaciones de espionaje de su país se encontraba en el avión presidencial, ordenó a cuatro países europeos, Francia, Italia, España y Portugal, que prohibieran sobrevolar su espacio aéreo a Evo Morales.

3. París cumplió inmediatamente la orden procedente de Washington y canceló la autorización de sobrevuelo de su territorio que había otorgado a Bolivia el 27 de julio de 2013, mientras el avión presidencial se encontraba apenas a unos kilómetros de las fronteras francesas.

4. Así, París puso en peligro la vida del Presidente boliviano, el cual tuvo que aterrizar de emergencia en Austria, por falta de combustible.

5. Desde 1945, ninguna nación del mundo ha impedido a un avión presidencial sobrevolar su territorio.

6. París, además de desatar una crisis de extrema gravedad, violó el derecho internacional y la inmunidad diplomática absoluta del cual goza todo Jefe de Estado.

7. El gobierno socialista de François Hollande atentó gravemente contra el prestigio de la nación. Francia aparece ante los ojos del mundo como un país servil y dócil que no vacila un solo instante en obedecer a las órdenes de Washington, contra sus propios intereses.

8. Al tomar semejante decisión, Hollande desprestigió la voz de Francia en la escena internacional.

9. París también se ha convertido en objeto de risa en el mundo entero. Las revelaciones de Edward Snowden permitieron descubrir que Estados Unidos espiaba a varios países de la Unión Europea, entre ellos Francia. Tras esas revelaciones, François Hollande pidió pública y firmemente a Washington que detuviera esos actos hostiles. No obstante, entre bambalinas, el Palacio del Elíseo siguió fielmente las órdenes de la Casa Blanca.

10. Tras descubrir que se trataba de una información falsa y que Snowden no se encontraba en el avión, París decidió anular la prohibición.

11. Italia, España y Portugal también siguieron las órdenes de Washington y prohibieron a Evo Morales sobrevolar su territorio antes de cambiar de opinión tras enterarse de que la información no era verídica y permitir al Presidente boliviano seguir su ruta.

12. Antes de ello, España incluso exigió revisar el avión presidencial en violación de todas las normas legales internacionales. “Esto es un chantaje, no lo vamos a permitir por una cuestión de dignidad. Vamos a esperar todo el tiempo necesario”, replicó la Presidencia boliviana. “No soy un criminal”, declaró Evo Morales.

13. Bolivia denunció un atentado contra su soberanía y contra la inmunidad de su presidente. “Se trata de una instrucción del gobierno de Estados Unidos”, según La Paz.

14. América Latina condenó unánimemente la actitud de Francia, España, Italia y Portugal.

15. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) convocó una reaunión extraordinaria urgente tras este escándalo internacional y expresó su “indignación” a través de su Secretario General Ali Rodríguez.

16. Venezuela y Ecuador condenaron “la ofensa” y “el atentado” al Presidente Evo Morales.

17. El Presidente Nicolás Maduro de Venezuela condenó “una agresión grosera, brutal, inadecuada y no civilizada”.

18. El Presidente ecuatoriano Rafael Correa expresó su indignación: “¡Nuestra América no puede tolerar tanto abuso!”

19. Nicaragua denunció una “acción criminal y bárbara”.

20. La Habana fustigó “acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la América Latina y el Caribe”.

21. La Presidenta argentina Cristina Fernández expresó su consternación: “Definitivamente están todos locos. El Jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”.

22. A través de su Secretario General José Miguel Insulza, la Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de los países europeos: “No existe circunstancia alguna para cometer tales acciones en detrimento del presidente de Bolivia. Los países involucrados deben dar una explicación de las razones por las cuales tomaron esta decisión, particularmente porque ello puso en riesgo la vida del primer mandatario de un País Miembro de la OEA”.

23. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) denunció “una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado”.

24. En vez de otorgar asilo político a la persona que le permitió descubrir que era víctima de espionaje hostil, Europa, particularmente Francia, no vacila en crear una grave crisis diplomática con el objetivo de entregar a Edward Snowden a Estados Unidos.

25. Este caso ilustra que si la Unión Europea es una potencia económica, es un enano político y diplomático incapaz de adoptar una postura independiente con respecto a Estados Unidos.

Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

UNA ESPERANZA LLAMADA PCR

descarga (5)

 En la República Dominicana el movimiento progresista y liberal ha recorrido caminos  tortuosos, y aún hoy a las alturas del siglo XXI, no ha logrado cuajar sus sueños.

Quisqueya, la tierra del gran Cacique libertario Enriquillo se rezagó en el proceso de avanzada latinoamericano. Brasil, Argentina,  Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia etc., nos tomaron ventaja en esta marcha hacia el  futuro y los movimientos de la izquierda nacional, no se escapan a esta crítica. Los soñadores originales no tuvieron descendientes para continuar el desafío. Los pioneros fueron sacrificados prematuramente, o fueron ahogados en las tormentas de los egos. En ambos casos, las proclamadas vanguardias herederas, renunciaron a la dialéctica del crecimiento social y conceptual, se aferraron a la supervivencia del aparato y expulsaron a su fuente natural: el Pueblo.

En los últimos cincuenta años surgieron experiencias y líderes políticos, muchos, que hoy no están: Juan Bosch y su gobierno democrático 1963. Manolo Tavarez  Justo y las Manaclas, Tomas Fernández Domínguez y su movimiento constitucionalista, Francis Caamaño y la guerra patria  de Abril 1965, Balaguer y sus 12 años de contrarrevolución, Juan Bosch y Peña Gómez se dividen, uno, Peña  Gómez ,toma  el camino de la “Social Democracia” y Juan Bosch se hace más progresista y abraza el socialismo como su norte en la búsqueda del bien colectivo, Don Antonio Guzmán y la apertura a la democracia, el retorno de Balaguer y su gobierno conservador, Leonel Fernández y la modernidad, Hipólito Mejía y la crisis financiera, retorno de Leonel Fernández y el fortalecimiento de su liderazgo, llegada de Danilo Medina al Palacio Nacional y sus iniciativas de hacer lo que nunca se hecho.

Si bien los sectores progresistas y liberales han  promovido batallas políticas e ideológicas importantes a nivel de opinión pública y otros escenarios, no estuvieron a la altura de las expectativas generadas. Sin embargo, la historia no se detiene, prosigue su curso trazado por las corrientes sociales, políticas y económicas.

Por las  curiosidades del devenir histórico y del realismo mágico, precisamente gracias a la  crisis económica, social, política y sobre todo en el orden ético que tiene su apogeo en la primera década del siglo XXI, surge una nueva fuerza política llamada PCR.

¿Cuáles son los retos de  esa nueva fuerza?

El PCR debe ser convocador y promotor del rescate de valores ancestrales, que fortalezcan los tejidos sociales, estimulen la investigación propia y la producción de conocimiento que apoye el ejercicio y la creatividad en las artes y que promueva la organización de redes sociales y la participación comunitaria, tareas urgentes para un proceso social concientizador.

 La gran tarea de comenzar a darle cuerpo a los sueños de un país, es a través de su historia, de la educación y la Cultura, esta tiene que ver con el imaginario social, el mayor poder dinamizador de la sociedad.  Tratamos con seres que sueñan, que aman, que  inventan mundos.

La creación de este espacio cívico renovador, educador y conductor es inaplazable.

Si el PCR nació como repuesta  a la  desilusión de las grandes mayorías  y por el sentido de patria y humanidad de un líder  (General Zorrilla Ozuna) que supo interpretar y ubicarse a la altura histórica de los nuevos tiempos para dar esperanzas a los excluidos, a los pobres de nuestra patria, al igual que aquel Arañero de Barina, Venezuela  que lucho y vivió por los pobres del mundo.

El partido cívico renovador debe constituirse en una nueva experiencia organizativa, social, política y cultural, superando errores del pasado y haciendo aportes a los irreversibles cambios económicos, sociales y políticos  de  la época.

Domingo Núñez Polanco