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El optimismo protege corazón

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Una actitud favorable y positiva siempre será beneficiosa, pese a las adversidades y obstáculos, aún en los Tiempos de Crisis.

 Los individuos más optimistas tienen 50% menos riesgo de enfermedad del corazón y circulatoria.
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LONDRES. (BBC Mundo). La gente con una visión positiva de la vida y bienestar psicológico tiene menos riesgo de sufrir enfermedad del corazón y trastornos cerebrovasculares, afirman científicos en Estados Unidos.
Los individuos más optimistas tienen 50% menos riesgo de enfermedad del corazón y circulatoria.
Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard revisaron más de 200 estudios publicados sobre cómo el optimismo y una visión positiva de la vida protege al corazón.
Encontraron que aunque la gente optimista tiene una mejor salud general, también observaron que ver la vida positivamente ayuda a reducir los factores de riesgo cardiovasculares, como la hipertensión y el alto colesterol.
Varios estudios ya han demostrado que los estados psicológicos negativos, como el estrés, la depresión, ira, ansiedad y hostilidad, incrementan el riesgo de sufrir trastornos del corazón.
Pero hasta ahora no se tiene mucho conocimiento sobre cómo los estados positivos están vinculados a la salud cardiovascular.
La nueva investigación, publicada en Psychological Bulletin, la revista de la Asociación Psicológica Estadounidense, encontró que el optimismo y bienestar psicológico sí tienen un impacto en el riesgo de eventos como infartos y enfermedad cerebrovascular.
Los científicos analizaron investigaciones que registraban factores como el grado de optimismo de un individuo, su satisfacción con la vida y su felicidad.
Se encontró que los individuos con el mayor bienestar psicológico mostraron 50% menos riesgo de enfermedades del corazón y circulatorias, independientemente de la edad, estado socioeconómico, tabaquismo o peso corporal de los participantes.
“La ausencia de lo negativo no es lo mismo que la presencia de lo positivo” expresa la doctora Julia Boehm, quien dirigió el estudio.
“Por ejemplo, los individuos más optimistas tienen aproximadamente 50% menos riesgo de experimentar un evento cardiovascular inicial comparado con sus pares” agrega.
Tal como señalan los investigadores los individuos con un mayor sentido de bienestar se ven comprometidos en conductas más sanas como hacer ejercicio, comer una dieta sana y dormir bien.
Pero también este mayor bienestar está vinculado a mejores funciones biológicas, como menores niveles de presión arterial, niveles más sanos de grasa en la sangre y un peso corporal normal.
El optimismo, agregan, parece también retrasar la progresión de las enfermedades cardiovasculares.
La doctora Boehm subraya, sin embargo, que estos resultados sólo sugieren un vínculo y no quieren decir que el optimismo sea un “amortiguador” contra estos trastornos.
Además, agrega, es muy difícil medir objetivamente el estado de bienestar de una persona. Y otros factores de riesgo, como el colesterol y la diabetes son indicativos más importantes cuando se trata de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Y como una persona optimista y con sentido de bienestar tiene más probabilidad de verse comprometida en conductas sanas, esto también puede tener una influencia en los resultados del estudio.
Pero los científicos tomaron en cuenta todos estos factores y aún así se vio un claro vínculo entre optimismo y mejor salud cardiovascular.
Tal como expresa Maureen Talbot, de la organización British Heart Foundation, “la asociación entre enfermedad cardiovascular y salud mental es muy compleja y todavía no logramos entenderla totalmente”.
“Aunque este estudio no investigó el efecto del estrés, sí confirma lo que ya sabemos sobre el bienestar psicológico: que es una parte importante de un estilo de vida sano, igual que mantenerse activo y comer sanamente”.
“También pone de manifiesto la necesidad de que los profesionales de la salud tengan un enfoque holístico en la asistencia sanitaria, que tomen en cuenta el estado de la salud mental de una persona y analizar el impacto en su salud física” agrega la experta.
Según los investigadores si otros estudios confirman que los niveles altos de satisfacción, optimismo y felicidad tienen un impacto en la salud cardiovascular, esto deberá tomarse en cuenta en el establecimiento de estrategias de prevención y tratamiento. Según la profesora Laura Kubzansky, otra de las investigadoras, este estudio muestra que “para mejorar la salud cardiovascular, más que simplemente mitigar los déficits psicológicos hay que incrementar las fortalezas psicológicas”.
Cifras de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) muestran que más de 2.200 personas mueren a causa de una enfermedad cardiovascular cada día, esto es una muerte cada 39 segundos.
UN APUNTE
Optimismo
El optimismo al igual que la esperanza significa tener una fuerte expectativa de que, en general las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones

 

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La otra historia de Estados Unidos

Imagen activaLa Habana (PL) Aunque a Estados Unidos le han construido una aureola de prosperidad y bonanza, existe un lado oscuro, a veces ignorado por grandes medios de prensa, que revela la marginalidad y la pobreza que padecen millones de sus ciudadanos.

Páginas digitales y medios alternativos se hicieron eco de un hecho insólito:

Cientos de personas pobres esperaban adquirir comida en buen estado de un supermercado que sería cerrado en Laney Walker, Augusta, sede del condado de Richmond, en el sureño estado de Georgia, pero los dueños prefirieron botarla antes entregarla a los necesitados.

Los residentes del lugar colmaron el estacionamiento con bolsas y cestas con la esperanza de conseguir algunos de los alimentos para bebés, productos enlatados y no perecederos, y que el banco SunTrust, dueño de la propiedad, ordenó cargar en contenedores para tirarlos en un vertedero en vez de distribuirlos.

El incidente se sitúa lejos de la edulcorada imagen del llamado sueño americano.

“La gente tiene niños aquí con hambre y sed”, dijo Robertstine Lambert, quien vive en Augusta. Por qué tirar esto a la basura, se preguntó en tono de lamento, según se describió en un reportaje divulgado en la página digital de Global Research.

En Richmond hay cerca de 20 desalojos por día, y la zona que rodea ese supermercado es una de las más pobres del estado. Datos actualizados calculan la tasa de pobreza en 41 por ciento en esa área.

Por lo cual muchas personas que estaban en el estacionamiento del Laney Walker probablemente habían sufrido en carne propia un desalojo y estaban en necesidad desesperada de la ayuda alimentaria.

En una sociedad capitalista, el motivo detrás de la producción de alimentos no es para satisfacer este derecho, la vivienda no está hecha para dar cobija ni la ropa para mantener el calor, y el cuidado de la salud no se ofrece principalmente para que haya personas sanas, destacó el reportaje.

“Todas estas cosas, que son y deben considerarse como derechos básicos, no son más que productos básicos -que se compran y se venden, para obtener un beneficio. Si el beneficio no se logra, por lo general debido a la sobreproducción en relación con el mercado, el producto es considerado inútil por el capitalista y lo destruye”, enfatizó Global Research.

Para estas instituciones, las cuales han hecho sus ganancias a través de los desalojos y las ejecuciones hipotecarias, no es sorprendente dejar a la gente mirando con incredulidad con las bolsas vacías, mientras la comida que podría alimentar a múltiples familias era arrojada a un vertedero.

Y esta historia no es una excepción. La vida en los barrios más pobres de Estados Unidos es sumamente difícil y tiende a empeorar, expresan defensores de los derechos humanos.

Debajo de Kansas City, la Policía descubrió en abril unos profundos túneles donde vivía en carpas un grupo de personas sin techo, a quienes desalojó debido al “entorno inseguro”. En 2010 salió a la luz que unas mil personas sobrevivían a lo largo de 321 kilómetros de túneles, ubicados debajo de las calles de Las Vegas.

Por su parte, las autoridades de Nueva York intentan expulsar de manera periódica a las personas (conocidas como la gente topo) que buscan cobija en los pasadizos debajo de la ciudad.

Pese a ejemplos como esos, el gobierno de Estados Unidos sostiene que la recesión en el país terminó y las cosas mejoran, aunque no con la celeridad esperada.

La página digital Prensa Internacional Alternativa subrayó que los nuevos índices de pobreza en la norteña nación se elevaron de forma abrupta en los últimos cinco años.

Estadísticas publicadas en The Wall Street Journal muestran que la pobreza se extiende a todo el territorio nacional; el número de personas que reciben cupones de alimentos se ha elevado a un récord de casi 50 millones de estadounidenses.

De otro lado, en septiembre de 2011, la Oficina del Censo reveló en su informe anual de la pobreza que 46,2 millones de personas, o lo que es lo mismo, aproximadamente uno de cada siete estadounidenses, era pobre en 2010.

Los números se dispararon de forma brusca en comparación con el año precedente, que era de 43,6 millones.

Aunque debido a la recesión (de 2008 a la fecha) ha aumentado el número de pobres, los altos índices de este sensible indicador son anteriores a esa coyuntura económica.

Los expertos aseguran que más que alarmantes, estas son cifras esperadas pues la pobreza siempre aumenta en tiempos de recesión, y esta ha sido la más profunda y extensa desde la Gran Depresión de 1929.

Mientras, el número de habitantes sin seguro médico supera los 50 millones de personas.

Entretanto, la tasa de desempleo está en 7,5, la cual no obstante haber descendido 0,4 punto porcentual desde el principio del año, sigue en niveles altos. Ello significa que aún 11,7 millones de ciudadanos están sin un puesto laboral.

Sheldon Danziger, director del National Poverty Center (Centro Nacional de la Pobreza) de la Universidad de Michigan, dijo a BBC Mundo que los índices de pobreza en Estados Unidos son mayores que en Canadá y algunos países del norte de Europa.

Entre otras razones -apuntó- porque las políticas sociales hacen muy poco por aumentar los salarios de los trabajadores en épocas de bonanza económica o para ayudar a los desempleados durante las recesiones.

En marzo pasado entraron en vigor los recortes al presupuesto por 85 mil millones de dólares, lo que obligó a la Casa Blanca a podar programas sociales de ayuda en especial a personas en situación de pobreza extrema, incluyendo diposiciones relacionadas con la vivienda, la educación preescolar y los beneficios nutricionales.

Por eso muchos opinan que el sistema es tan complejo y perverso que no hay manera de cambiarlo desde arriba. Las reformas de la administración demócrata de Barack Obama ni tienen la intención ni serían capaces, si la tuvieran, de reestructurar el sistema en sus bases.

*Periodista de la redacción Norteamérica de Prensa Latina.

arb/jvj/dfm

 

 

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TITULARES: NOTICIAS Y ARTUCULOS DE OPINION DE VIENTO SUR

Encuentros Periodismo Humano en CAMON Madrid
Encuentros Periodismo Humano en CAMON Madrid (Photo credit: Espacio CAMON)

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El primer habitante de Nueva York era Dominicano

Redacción  BBC Mundo

Manhattan, Nueva York

Antes de que Nueva York fuera una ciudad, el primer inmigrante en el lugar fue un dominicano.
¿Usted creía que los primeros en llegar a lo que hoy es la ciudad de Nueva York fueron ingleses, holandeses o quizás vikingos? Pues no, la primera persona no nativa en llegar a esa región era originaria de República Dominicana, nada menos.
El nombre de Juan Rodríguez engalanará pronto unas cuadras de una avenida del Alto Manhattan, gracias a un proyecto de ley firmado por el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg.
La avenida Broadway, entre las calles 159 y 218, una zona poblada mayoritariamente por dominicanos, llevará el nombre de Rodríguez.
Se cree que era un negro o mulato originario de Santo Domingo, tenía facilidad para los idiomas y logró comunicarse con los indígenas, administraba un puesto comercial y presumiblemente se casó con una nativa.
Curiosamente, no hay acuerdo ni siquiera sobre cómo se escribe su nombre: podría ser Jan o Joao Rodrigues.

UN LATINO EN NUEVA YORK

Ramona Hernández, directora del Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de Nueva York, explicó a BBC Mundo que Juan Rodríguez “llegó al área del puerto de Nueva York, sobre el río Hudson, en la primavera de 1613, y decidió quedarse por lo menos hasta 1614”.
Avenida Broadway

El alcalde Bloomberg aprobó una ley para rebautizar un sector de la avenida Broadway.
Es significativo que las autoridades reconozcan legalmente que el primer inmigrante de la ciudad sea un latino, justo cuando Nueva York se prepara para celebrar sus 400 años.
Descubierta en 1524 a nombre de Francia por el explorador italiano Giovanni da Verrazzano, el área correspondiente a la ciudad actual estaba habitada por aborígenes en su mayoría de la tribu Lenape. Pero recién en 1614 fue colonizada por navegantes holandeses.
Fue un año antes que Rodríguez llegó acompañando al capitán holandés Thijs Mossel a bordo de la nave Jonge Tobias, proveniente de Santo Domingo. Fue el único tripulante en quedarse en el territorio, es decir, el primer y único inmigrante durante ese período.
Los holandeses volvieron a la localidad en 1614 y la fundaron en 1625 con el nombre de Nueva Ámsterdam. En 1664 los ingleses la conquistaron y rebautizaron como Nueva York.
Hernández comentó que fue en 1959 que se supo de la existencia de Juan Rodríguez, gracias a Simon Hart, “quien estaba escribiendo sobre la historia temprana de Nueva York, mirando documentación en Holanda, donde encontró archivos notariales con casos legales”.
La figura de Rodríguez aparece a raíz de una disputa entre dos capitanes “por terreno, por espacio, por control de área, en la que Juan Rodríguez es un asunto más”, dijo.
Declaración de marinos holandeses

Declaración de los marinos holandeses que estuvieron en el río Hudson con Juan Rodríguez en 1613, en la que dicen que era un mulato nacido en Santo Domingo (archivos de la ciudad de Ámsterdam).

¿ESCLAVO O LIBRE?

El primer capitán empleó a Rodríguez, pero al llegar a Nueva York éste se quiso quedar, pero cuando el capitán volvió de Holanda, lo encontró trabajando para el otro capitán, lo cual originó la disputa. Eso es lo que se sabía de la historia.
“Hasta la década de 1990, los colegas afroamericanos, que habían estado escribiendo sobre sus orígenes, utilizaron la figura de Rodríguez para demostrar que no habían venido solamente como esclavos, sino también como hombres libres, como empresarios”, relató Hernández.
“Si fue esclavo, hasta qué año lo fue, no podemos decir”, agregó la doctora. “Lo único que sabemos es que para el momento en que llegó acá, era libre”.
El Centro de Estudios Dominicanos ha investigado los archivos de República Dominicana y España para indagar sobre los negros en La Española, la isla que el país comparte con Haití.
“Para 1613, cuando este hombre llegó aquí, La Española tenía más de 100 años de historia y ya había negros de por lo menos 70 años”, señaló. “Antes de 1518 había negros que ya no eran esclavos y eso lo dicen los historiadores”.

LA INMIGRACIÓN DOMINICANA

Espero que cada día que salga algo similar, ayude a los legisladores, a los que tienen poder, a repensar la posición que tienen sobre los inmigrantes”
Ramona Rodríguez, directora del Centro de Estudios Dominicanos de la Universidad de Nueva York
Una concejal de Nueva York, Ydanis Rodríguez, propuso que se reconociera la figura de Juan Rodríguez de alguna manera, lo cual condujo a la firma de la ley del alcalde Bloomberg, el martes pasado, para darle su nombre a una calle de Manhattan.
Pero si ya se conocía de este primer inmigrante desde 1959, ¿por qué tanto revuelo ahora? La doctora Hernández señaló que “la gente leía el libro de Hart por la historia de Nueva York, aunque tiene multiplicidad de detalles”.
“El caso de Juan Rodríguez sólo interesó, en la década de 1990, a los negros que decían ‘miren, no éramos solamente esclavos’, pero la parte dominicana se quedó atrás”, expresó.
Fue entonces que la comunidad dominicana reaccionó, ya en el 2000, a ese detalle que siempre estuvo allí pero al que no le había hecho caso. “Nosotros convencimos a las autoridades de que este es un nombre importante para la historia de este país”.
Hay más de 1,4 millones de dominicanos en Nueva York, según el censo de 2010. Pero la inmigración dominicana no empezó con Juan Rodríguez en 1613.
La doctora Hernández mencionó un estudio en el que está trabajando actualmente sobre los dominicanos que vinieron por Ellis Island: “por ese puerto vinieron más de 5.000, en 1892. Nadie habla de ellos, pero no son exiliados, son gente común”.
“Lo que estamos haciendo es reconectar a nuestra gente de hoy con sus antepasados”, agregó.
La noticia de que una calle de Nueva York llevará el nombre de un dominicano reconocido como el primer inmigrante ocurre en plena campaña electoral en Estados Unidos, en la que el tema de la inmigración polariza a los dos principales partidos políticos y a los votantes.
¿Se reconocerá por fin que los latinos son parte fundamental del tejido demográfico de este país?
“Esperamos eso”, respondió Hernández. “Se ha demostrado que uno de los primeros fundadores de pueblos en Florida era cubano, que hay mexicanos que fundaron pueblos en esta parte de Norteamérica. Nuestra gente viajaba de un lado para otro, sobre todo en las islas”.