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Frei Betto: no existe globalización sino globocolonización

Por Luis Manuel Arce*

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Panamá (PL) No existe la globalización, eso es mentira, existe la globocolonización y el gobierno de Estados Unidos del presidente Barack Obama ha sido muy malo para el mundo porque ha perfeccionado ese proceso con intervenciones como la última en Ucrania, afirma Frei Betto.
Así se expresó el fraile dominico brasileño en una larga entrevista concedida a Prensa Latina aprovechando su paso por Panamá donde fue invitado por la Fundación Ciudad del Saber a dictar una conferencia magistral sobre el futuro de América Latina.
Tomando como referencia esa temática, abordamos con el destacado analista asuntos puntuales que dieran la oportunidad de hacer valoraciones más allá de la coyuntura actual.
PL.- ¿Cómo usted aprecia el gobierno del presidente Barack Obama, más positivo o más negativo para América Latina que los anteriores?
FB.- Yo diría que es más positivo para América Latina en el sentido de que Obama no tiene ningún conocimiento de América Latina ni ninguna otra sensibilidad, y por eso ha sido menos agresivo que los Bush o Reagan y que otros anteriores.
Pero ha sido un gobierno muy malo para el mundo porque es un gobierno que ha perfeccionado todo el proceso de globocolonización, con intervenciones por ejemplo en Ucrania, en Siria, en Libia y otros países. Es la policía del mundo.
Descaradamente ha estado por encima de todas las leyes y los tratados internacionales, no le da ninguna importancia a esos acuerdos y no hay cómo sancionarlo.
Por suerte ya no somos aquel rebaño de ovejas que bajaba la cabeza ante el pastor de la Casa Blanca, hoy tenemos más soberanía, más independencia y más claridad de qué caminos liberadores queremos seguir.
PL.- Tomando como fiel de la balanza a ese mismo gobierno de Obama, ¿cómo aprecia usted la correlación de fuerzas políticas en América Latina? ¿Está a favor o en contra de Estados Unidos?
FB.- Yo diría que la correlación de fuerzas es bastante desfavorable para Estados Unidos por todos los avances de jefes de Estado latinoamericanos identificados con los pobres y elegidos democráticamente.
Es un proceso que comenzó con la elección del presidente Hugo Rafael Chávez en 1998 y ahora sigue con muchos jefes de Estado de América Latina que unánimemente han estado apoyando a Cuba y están contra el embargo de Estados Unidos.
Obama y los líderes de la Casa Blanca se han dado cuenta que ya no pueden tratar a América Latina como hacían en los años 60 y los anteriores, y tienen que estar muy preocupados por ese desequilibrio. Ya América Latina dejó de ser el patio trasero de la Casa Blanca y los países que estaban atados a Estados Unidos se han emancipado como Panamá en el año 1999, y ahora solo falta Puerto Rico por liberarse de la tutela estadounidense para completar ese proceso de liberación de las fauces del imperio.
Por eso creo que la correlación de fuerzas es más favorable hoy para nosotros los progresistas que cuando Estados Unidos no solamente metía la pata en nuestros países sino que promovía golpes militares fascistas que han tenido un costo humano, político y económico muy alto para América Latina.
PL.- ¿Cuáles son los principales peligros que acechan a América Latina que podrían cambiar esa correlación de fuerzas contraria a Estados Unidos?
FB.- Bueno la principal es la contradicción esa que vivimos de tener políticas progresistas con una economía capitalista, es decir, todavía no hemos encontrado un modelo económico post capitalista que permita dar un paso de ese capitalismo a una economía más solidaria, más cooperativista, más popular.
Este es un nudo sin desatar muy preocupante, como también la falta de un trabajo más intenso de concentración y organización política sobre todo en los sectores populares y los jóvenes.
Creo que no se hacen avances políticos solamente con consignas y políticas sociales más positivas hacia los jóvenes, sino que es necesario también otro tipo de alimento para los más pobres, que es el alimento espiritual, ideológico, educacional para que la gente, cumpliendo el significado de ese proceso, avance hacia un futuro de justicia y de paz.
PL.- ¿No cree que los instrumentos de integración que se han creado en la región, y no solamente los económicos y comerciales, pudieran contribuir a ese avance hacia el futuro de justicia y paz que usted señala?
FB.- Si, yo creo que es muy importante que haya esa multiplicación de organismos, el problema es que por ahora todos ellos son superestructurales, y el futuro no está tanto en esos organismos, sino en la manera como la gente mira ese proceso.
La gente solo puede soportar las dificultades, desde caminar hasta lo que sea, si comprende la razón del por qué hay que enfrentarlas, y muchas veces no hay una concientización de ese proceso y la gente que está siendo beneficiada desde el punto de vista económico, no tiene conciencia política de qué significa.
Por lo tanto hay que valorar los instrumentos creados, incluso mediáticos como Telesur; estar atentos y hacer un trabajo de base justamente para mantener viva y actuante la organización popular con un proceso intenso de educación del pueblo.
No creo que fuera de ese contexto vayamos a esperar que la gente asuma una posición progresista por sí misma en el mundo de hoy cada vez más de derecha en general.
En el Parlamento Europeo las fuerzas de derecha han crecido mucho, no hay fuerzas de izquierda lo cual es una lástima porque Europa en el siglo XX tuvo una fuerte tradición izquierdista, incluso en Italia, y el mundo socialista europeo.
Ahora prácticamente el único continente que tiene esperanza de futuro es América Latina, y la responsabilidad que tenemos es priorizar y preservar ese proceso progresista, pero eso no se consigue con consignas y con avances electorales solamente. Es necesario crear raíces más profundas, sobre todo en las redes sociales que son muy manipuladas por los conservadores, los capitalistas, la derecha, y de ahí la responsabilidad que tenemos de profundizar el trabajo político y educativo.
PL.- En el plano económico hay muchos fantasmas que rondan la integración latinoamericana. ¿Con la Alianza del Pacífico usted lo cree así?
FB.- Sí, claro, pero esta esquizofrenia que he mencionado antes de que tenemos una política progresista en la mayoría de los países con una economía conservadora puramente capitalista, es lo más peligroso, aunque la ventaja es que hay más solidaridad entre los países de América Latina desde el punto de vista económico.
Hay crédito, facilitación en el comercio de productos, hay una integración económica mucho más significativa que en décadas anteriores, pero con muchas dificultades para mantener baja la inflación, actualizar anualmente los salarios, y sobre todo crear posibilidades a las pequeñas y medianas empresas privadas sin que eso sea la semilla de un proceso capitalista monstruoso.
Estamos por la tanto ante un desafío muy fuerte, como crear una economía compatible con esas políticas progresistas, con esos anhelos populares por gobiernos como el de Dilma en Brasil, Mujica en Uruguay, el de Evo en Bolivia, Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, y así en otros países.
PL.- Hablando de los países de América Latina ¿Qué está pasando en Venezuela y por qué?
FB.- Bueno, lo primero es tomar en cuenta que Venezuela es el principal foco de subversión estadounidense en América Latina, y pasa algo muy sencillo, y es que Venezuela es el segundo suministrador de petróleo de Estados Unidos después de Arabia Saudita.
Ocurre que para que un barril de petróleo de Arabia saudita llegue a estados Unidos tienen que pasar 45 días, y uno suministrado por Venezuela llega en cuatro días, por lo tanto la diferencia de precios es enorme entre uno y otro.
Por eso todo lo que Estados Unidos pueda hacer para desestabilizar a la revolución bolivariana lo va a seguir haciendo y no podemos ser ingenuos.
Venezuela cuenta con la solidaridad de todos los países que están en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y eso es muy bueno, ya sea una solidaridad activa como la de Cuba, Brasil, o pasiva de países que al menos no condenan ni están en contra del gobierno de Maduro, pero se mantienen en silencio porque tiene sus intereses con Estados Unidos.
Ahora, yo creo que también hay un desafío interno en Venezuela fuerte que requiere un trabajo político intenso sobre todo con los jóvenes.
Yo creo que algo que todavía no se hizo debidamente en Venezuela es un trabajo político con el movimiento estudiantil, un trabajo de organización de base que lleve a los muchachos a comprender el proceso bolivariano con más profundidad, más conciencia y más participación.
PL.- Y en el caso de Brasil, que es diferente al de Venezuela, ¿por qué esas manifestaciones? Si no son contra el gobierno, ¿por qué se producen entonces?
FB.- Bueno, en verdad lo de Brasil es diferente a Venezuela, allí se ha avanzado mucho en los años de gobierno del Partido de los Trabajadores, pero ha sido un gobierno madre de los pobres y padre de los ricos, y hasta cuándo esa contradicción va a sobrevivir no sé.
Este año tenemos elecciones, yo estoy seguro que Dilma va a reelegirse, aunque uno siempre tiene sus temores porque la oposición puede volver al gobierno.
Porque si por un lado el Partido de los Trabajadores ha promovido una fuerte inserción económica de los pobres donde 55 millones de personas han sido beneficiadas con mejorías efectivas desde el punto de vista económico, es también un gobierno despolitizante por más paradójico que te parezca.
Es decir, un gobierno que no trató ni trata de hacer todavía un trabajo político de valorar los movimientos sociales y sindicales, y por eso las manifestaciones, y los muchachos en las calles y en el mundial de fútbol van a seguir en sus demandas de lograr un lugar político porque quieren participar, pero no han sido convocados ni movilizados, y esa es la preocupación porque ellos saben por qué protestar pero no saben cómo o qué proponer.
Entonces eso puede ser un caos en el futuro que puede ser aprovechado por la derecha.
PL- Hasta donde tenemos entendido no es un movimiento contra el gobierno, sino en demanda a una mayor participación en los procesos y decisiones oficiales ¿es así?
FB.- Sí, es así, lo que sucede es que el gobierno ha cometido el equívoco de facilitar al pueblo de Brasil acceso a los beneficios personales, un coche, créditos, nevera, televisión, cada casita en las fabelas tiene de todo eso, pero siguen viviendo en la fabela y no tienen beneficios sociales.
Y cuando ellos reclamaban mejoras sociales el gobierno decía que no tenía dinero, y de súbito para la Copa del Mundo sí hay y han construido estadios deportivos enormes por millones y millones de dólares.
Pero la gente no tiene educación de calidad, transporte público, sanidad, vivienda decorosa, y de ahí las protestas, pues cómo dices que no tienes dinero y cuando viene la FIFA empieza a aparecer tanto dinero como si cayera del cielo, entonces ahí está la cosa.
La gente no está contra el gobierno, pero está manifestando su desacuerdo con la administración que no priorizó el mejoramiento de la calidad de vida y la situación social del país.
PL.- Y en el caso de Colombia, qué ha ocurrido que, para sorpresa de muchos la ultraderecha sale mejor parada como si la gente hubiera votado minoritariamente por el proceso de paz?
FB.- Bueno, el problema de Colombia es un poco el reflejo de toda esta política imperialista de la que hemos estado hablando, de hacer que la gente vaya cambiando la libertad por la seguridad, y la propaganda del miedo es eficaz y por eso hay gente que termina favoreciendo a la derecha y no al proceso de paz.
Pero yo tengo la esperanza de que el proceso de paz es el que va a ganar, porque no hay otra salida, e incluso a los propios Estados Unidos no les interesa más seguir incrementando esa guerra y les es mejor el proceso de paz, y por eso pienso que al final ganan los que opten por la paz.
lma

John F. Kennedy: Las teorías más impactantes de su muerte

AFP
El presidente de EE.UU., Barack Obama, rindió este miércoles tributo ante la tumba de John F. Kennedy en vísperas del 50 aniversario de su muerte. A propósito de esta fecha, les ofrecemos las teorías más impactantes de la muerte de JFK.
1. Lee Harvey Oswald
Sin lugar a dudas, el principal sospechoso del asesinato del presidente número 35 de EE.UU. es Lee Harvey Oswald, a quien se le vio salir del edificio de depósito de libros donde trabajaba inmediatamente después de los disparos. Un fusil Carcano modelo 91/38 fue encontrado detrás de unas cajas, y la investigación afirma que sus huellas fueron encontradas en el arma. Menos de una hora y media después del asesinato, Oswald fue detenido. Fue acusado del asesinato de un oficial de policía que lo detuvo en la calle, a quien al parecer le propinó cuatro disparos con un revólver.
El 24 de noviembre de 1963, la Policía de Dallas decide trasladar a Oswald a la cárcel del condado. Mientras Oswald es trasladado por los estacionamientos subterráneos del cuartel de la policía, un hombre llamado Jack Ruby se abre paso violentamente entre la multitud de periodistas, fotógrafos y camarógrafos presentes y dispara a Oswald en el pecho, hiriéndolo de muerte. Oswald fallece en el hospital poco después.
2. La mafia
Los defensores de esta versión aseguran que los padrinos de la mafia Carlos Marcello, Santo Trafficante y Sam Giancana decidieron eliminar a JFK, que con la ayuda de su hermano, el fiscal general Robert Kennedy, le declaró la guerra a la delincuencia organizada en EE.UU. Hay quienes creen que la mafia ayudó a JFK a convertirse en presidente y que este, una vez en el cargo, emprendió una cruzada en contra de sus supuestos exaliados.
Los partidarios de esta afirmación sostienen que el FBI recibió en 1985 la confesión de Marcello, pero decidieron mantenerlo en secreto.
3. Un agente de seguridad lo mató
Según expone un documental del investigador Colin McLaren y el autor Bonar Menninger, el agente del Servicio Secreto George Hickey disparó una de las balas que mataron a Kennedy después de una noche de fiesta con los colegas.
Hickey, quien ya falleció, iba en el coche detrás de la limusina de Kennedy ese 22 de noviembre de 1963. “Lo que estamos diciendo es que creemos que fue un trágico accidente en el calor del momento”, explicó McLaren.
De acuerdo con los cineastas, cuando Lee Harvey Oswald disparó su primer tiro, Hickey respondió tratando de devolver el fuego sobre la posición de Oswald con su rifle de dotación que le suministró el servicio de seguridad. Debido a que él no tenía experiencia con el arma, y porque el coche se abalanzó repentinamente, dicho disparo salió mal y accidentalmente impactó en Kennedy, quien ya había recibido un disparo en el cuello, pero muy posiblemente no estaba herido de muerte por los disparos de Oswald.

4. El presidente Lyndon Johnson

La más reciente teoría sugiere que el autor intelectual del magnicidio sería el entonces vicepresidente Lyndon Johnson, quien ocupó la Presidencia en reemplazo de Kennedy, ya que fue el más beneficiado con su muerte, según escribe el estratega político Roger Stone.

El consultor político se basa en un gran esquema de corrupción supuestamente dirigido por Johnson para otorgar millonarios contratos con el Gobierno a cambio de sobornos. Las investigaciones estaban llegando a un punto crítico y apuntaban “a la corrupción encabezada por Johnson, corrupción de dimensiones bíblicas”, asegura Stone. Esto explicaría la intención de lograr el máximo puesto de poder en el país, y así ocultar sus fechorías.

5. La teoría de la CIA

La poderosa agencia de inteligencia estadounidense CIA se repite en muchas de las teorías conspirativas sobre la muerte de Kennedy. También son mencionados el Servicio Secreto, el FBI y hasta el Pentágono. Los que apoyan estas teorías creen que la CIA quería vengarse por la fracasada invasión a Cuba de Bahía Cochinos, ya que la negativa de Kennedy a proporcionar un apoyo militar directo a la operación fue el causante, según muchos analistas, de que se viera frustrada. Otra teoría apunta a que la CIA quería provocar un ataque a Cuba responsabilizando a la isla de un atentado fallido contra el presidente. Los agentes debían disparar contra Kennedy sin matarlo, pero por error le alcanzaron en la cabeza.

 

DOMINGO NUÑEZ: PCR, UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Texto del discurso de Domingo Núñez durante  su participación en acto de juramentación de cientos de nuevos dominicanos y dominicanas que se integran al PCR  para acompañar al General Zorrilla  Ozuna en la propuesta de un proyecto alternativo de República.

la foto.JPGCon el Partido Cívico Renovador en la Patria de Duarte y Luperón está naciendo una nueva generación de dominicanos y dominicanas, con ideas nuevas y renovadoras, llamada a transformar la forma de hacer política en la república Dominicana.
 
Los partidos políticos tradicionales ya no escuchan lo que la gente dice, quiere o necesita. No hay un diálogo real entre ellos y la sociedadHan olvidado discutir los principios fundamentales de carácter ético y filosófico; no tienen ninguna propuesta seria y coherente ante el pertinaz empobrecimiento del Pueblo Dominicano.
El descontento de las grandes mayorías   ha crecido,  impide visualizar con fe un futuro con mejores condiciones.
Los males sociales tienen nombre: desocupación, alto costo de la vida e inseguridad entre  otros problemas.
La principal responsabilidad recae en una clase política desprestigiada.
Son pocos y puntuales los políticos que pueden ofrecer la imagen que requiere el pueblo.
Ha llegado el siglo XXI, nos encuentra en plena globalización, que por cierto, muchos de esos políticos que aludimos,  no todos entienden, que son estos procesos de globalización,  y por supuesto, mucho menos, los resultados que estos provocan que muchas veces no son nada halagüeños.
La llamada globalización es en realidad la globalización de la pobreza para los pobres y la globalización del poder y de la concentración de la riqueza para los ricos. Sin embargo, los problemas socio-económicos de las grandes mayorías han crecido considerablemente.
En estas condiciones, más de las tres cuartas partes del Pueblo Dominicano antes que tener posibilidad alguna de desarrollo, se estancan y retroceden.
Pues bien, La clase política actual planifica y ejecuta sus proyectos  conforme a dónde va el mundo, el mundo de las finanzas primero, el mundo político después y por último los objetivos sociales. La prioridad social pasó a ser secundaria y muchas veces hasta ignorada
El sentido solidario de la función política, el bien común y otros valores van perdiendo significado ante la práctica del “sálvese quién pueda”.
Dice un proverbio Hindú: Todo lo que no sirve para la colmena no sirve para la abeja.
Pero no se preocupen, no todo está perdido.
¿Qué  hacemos ante esta realidad que oscurece  el futuro de los habitantes de esta tierra de Duarte y Luperón?
El pueblo dominicano ha pasado por  momentos difíciles a lo largo de su historia, pero con decisión y enormes sacrificios los ha podido superar. Por eso, confiamos en que nuevamente ha llegado la hora de asumir la responsabilidad de ser protagonistas activos para la formación de una voluntad colectiva, democrática, popular, solidaria que traducida en una gran fuerza política, social y cultural ponga fin a este sistema de exclusión y falta de oportunidades.
Se trata, por lo tanto, de comprometernos con la gestación de un proyecto alternativo democrático, popular y solidario, cuyos objetivos se orienten hacia la renovación y las grandes transformaciones que la sociedad dominicana demanda.
Estamos frente a un desafío histórico: construir una fuerza renovadora.
Con  el objetivo de acompañar la lucha de nuestro pueblo por su bienestar y un mejor porvenir, proponemos  a los dominicanos y dominicanas con sensibilidad  política, social  y sienta amor por esta patria  de el Coronel Tomas Fernández  Domínguez  y el Profesor Juan Bosch, unirse al PCR para  que todos juntos , en una sola fuerza construyamos un movimiento social progresista,  renovador, fundado en una necesidad histórica, inspirado en la necesidad de llevar adelante las tareas de carácter nacional, democrático, popular, patriótico y solidario capaz de despertar las ilusiones y mueva a una nueva alternativa popular y renovadora, de transformación social, política, cultural, económica, ecológica y feminista y señale a nuestro pueblo un nuevo camino de esperanza.
Nos dirigimos a los trabajadores/as, campesinos/as, estudiantes, jóvenes, mujeres, a empresarios con visión de futuro, y a los intelectuales comprometidos. También  Queremos integrar a todos  los luchadores por los derechos de los discapacitados, de las minorías excluidas y marginados sociales, a ecologistas y activistas preocupados por la cultura popular. Queremos unir en la diversidad sin discriminación alguna.
El movimiento progresista y renovador  que estamos construyendo no se justifica solamente por la enunciación de sus objetivos, debe ser capaz de sintetizar las mejores experiencias  de nuestro pueblo, así como las ideas y los principios enarbolados por nuestros próceres y héroes en sus batallas por el bien colectivo.
Por la autoridad que le otorga su coherencia y su firmeza en la lucha por los intereses de pueblo, consideramos que el PCR  debe ser la guía y el ejemplo que se expresa en cada uno de los comprometidos con esta causa. No tendría sentido el PCR sí en su interior mismo no se gestan y no se desarrollan conductas y convivencias inspiradas en la práctica de nuestros padres fundadores de la República.
El Proyecto Alternativo de República que el General Zorrilla Ozuna propone a la sociedad Dominicana vía el PCR   está inspirado en una  clara visión y misión de renovar y refundar  el Estado Dominicano con las premisas de  Orden, organización, disciplina y trabajo.
MUCHAS GRACIAS.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

 

¿Fascismo en EEUU?: El caso del “Tea Party”

Vicenç Navarro

Sistema Digital
Existe una percepción generalizada en los mayores medios de información españoles de que el Tea Party en EEUU es un movimiento social de sensibilidad libertaria que surgió en respuesta a lo que se percibía por amplios sectores de la población estadounidense como un aumento del intervencionismo del Estado federal en EEUU bajo la Presidencia de Barack Obama. El corresponsal Antonio Caño de El País en EEUU ha sido un promotor de esta visión, que es también la promovida por dicho movimiento y por los medios conservadores y ultraliberales que simpatizan con él.
La realidad, sin embargo, es bien distinta. Tanto sus orígenes como su práctica actual señalan otro tipo de movimiento, que tiene por objetivo defender los intereses económicos y financieros de grupos empresariales concretos (que incluyen desde empresas tabacaleras a compañías de seguros, banca y empresas petrolíferas). Es un movimiento cuya base social es clase media de renta alta y sectores de las clases pudientes que creen que sus impuestos van a sostener a las minorías pobres del país. Está extraordinariamente bien financiado, con gran riqueza de medios procedentes de grupos financieros y económicos que gozan de grandes recursos políticos y mediáticos. Su poder político deriva de que están controlando el sistema electoral a través de la redefinición de los distritos electorales que son diseñados por las cámaras legislativas de los Estados controladas por el Partido Republicano, favoreciendo la elección de políticos ultraliberales, de nula sensibilidad democrática.
Sus miembros tienen características comunes con el nacional catolicismo español. Se consideran parte de una patria escogida por Dios, un nacionalismo extremo que tiene también la misión de salvar a EEUU de ”ideologías antiamericanas”, liberándolo del gobierno federal controlado ahora por un anti-Cristo. El 62% de los miembros del Tea Party (según Public Policy Polling ) cree que el Presidente Obama quiere instaurar el socialismo en EEUU; el 42% creen que el Presidente Obama es musulmán y quiere imponer la ley musulmana en el sistema judicial americano; el 21% creen que el gobierno federal está matando a gente para estimular el miedo a las armas (sí, ha leído bien la frase) y un largo etcétera de obvias falsedades, trasmitidas por un enorme sistema de adoctrinamiento, semejante a tener 20 Losantos –en prime time – a lo largo del territorio estadounidense: Rush Limbaugh, Glenn Beck, Michael Savage y la Fox News. La cantidad de dinero que estos aparatos tienen a su disposición es enorme. Es el movimiento de la ultraderecha más cercana al fascismo europeo, aún cuando tiene características propias que le distinguen.
Su poder deriva de su control de grandes recursos (financiados por esos grupos empresariales) y de gran número de cámaras legislativas de los Estados que son, como indiqué anteriormente, las que definen los distritos electorales de las elecciones federales. Ello explica que, aun cuando el Partido Demócrata ganó las últimas elecciones al Congreso (más de un millón y medio más de votos que los republicanos), hoy el Congreso esté en manos del Partido Republicano, controlado por el Tea Party.

Su eficacia se debe también a su profundo sentido de militancia y a su activa participación en el proceso electoral. Puesto que la abstención es enorme en las elecciones al Congreso (una de las instituciones más desprestigiadas en EEUU), un grupo muy minoritario, como el Tea Party, puede ganar las elecciones fácilmente. En las elecciones al Congreso solo el 30% del electorado vota (en las elecciones presidenciales, que coinciden con las del Congreso, lo hizo el 52%), con lo cual, un grupo muy movilizado puede acabar (con un 16% del voto) controlando las ramas legislativas del Estado y del Congreso. Su motivación es muy acentuada, pues tienen un fanatismo religioso que sostiene su convencimiento de que están luchando contra el anti Cristo, siendo altamente manipulables por los grupos económicos que los financian. Su fanatismo es complementarlo por una enorme ignorancia, pues creen, por ejemplo, que la parálisis del gobierno federal y su inviabilidad de pagar la deuda mejorarán la economía estadounidense. De ahí que su control del Congreso, vía el Partido Republicano, representa una amenaza para el sistema económico de EEUU, incluso para el sistema económico mundial. La situación referente a la deuda pública es un ejemplo de ello, pues están intentando chantajear al Presidente Obama a fin de acabar con las reformas sanitarias de la Administración demócrata y las pensiones públicas de aquel país. Su discurso es semejante al utilizado por los establishments europeos y españoles que, bajo la excusa de disminuir el déficit público, está eliminando el Estado del Bienestar, imponiendo políticas que están beneficiando al mundo empresarial y a las clases pudientes.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Profesor Juan Bosch: ¿Cuál es la diferencia entre la energía atómica y la nuclear?

Español: mapa de silos nucleares en Estados Unidos
Español: mapa de silos nucleares en Estados Unidos (Photo credit: Wikipedia)

Que la segunda, la energía nuclear,  se manifiesta con mayor poder que la atómica porque es el resultado de la integración de un núcleo atómico creado por la unión de dos núcleos de masa más ligera, que se dividen mediante la llamada fisión nuclear. La energía nuclear no deja residuos radioactivos como los deja la atómica, pero además no se agota. La tecnología de la fusión y de la fisión nuclear fue descubierta años después de haberse fabricado la primera bomba atómica, y con ella los norteamericanos hicieron en 1952 la primera bomba termonuclear, cuya capacidad de destrucción era mil veces mayor que la que se lanzó sobre Hiroshima; pero los soviéticos habían avanzado en la física atómica tan de prisa que fabricaron su bomba termonuclear un año después, es decir, en 1953, y se adelantaron a Estados Unidos en la fabricación del primer cohete balístico intercontinental, es decir, que podía salir de territorio soviético y llegar en corto tiempo a cualquier lugar de América del Norte llevando una bomba nuclear.

Ese cohete balístico fue terminado en 1957, año en el que la Unión Soviética produjo también el primer satélite espacial tripulado por hombres, que fue el conocido con el nombre de Sputnik, y así como la humanidad había entrado el 16 de julio de 1945 en la Era Atómica con la explosión en Álamo Gordo de la primera bomba hecha a base del poder explosivo de los átomos (que en ese caso fueron isótopos de átomos de plutonio), el 4 de octubre de 1957 se inició la Era Espacial con el lanzamiento en la Unión Soviética del Sputnik, y lo decimos para que el lector se dé cuenta de que para esa fecha, exactamente cuarenta años después de haber comenzado la Revolución Rusa, la sociedad que la inició cuando era una de las más atrasadas de los países de Occidente se había convertido en la competidora de la más desarrollada del mundo capitalista.
Pero para el 1957 la Doctrina Truman de la Guerra Fría tenía cinco años de lanzada y el gobierno de Eisenhower, sucesor de Truman, no iba a tolerar que esa doctrina quedara hundida en un mar de incapacidad norteamericana para mantener la supremacía nuclear sobre la Unión Soviética, de manera que Estados Unidos apareció construyendo en 1958 un cohete balístico intercontinental y un satélite tripulado por hombres y en 1960 navegaban por las aguas del Atlántico submarinos portacohetes. Fue ocho años después cuando la Unión Soviética construyó submarinos del mismo tipo y en el mismo año (1968) fabricó cohetes de cabezas nucleares múltiples que llegaban con un retraso de dos años comparados con los que Estados Unidos había fabricado en 1966.
En el camino de la competencia se había ido muy lejos. La bomba de Hiroshima fue llevada a bordo de un avión que volaba a 360 millas por hora y en 1985 un cohete MX de cabezas nucleares múltiples viaja a razón de 15 mil millas por hora, pero además, mientras la bomba de Hiroshima mató e hirió a más de 200 mil personas la que lleva un MX puede matar, herir o inutilizar de por vida a varios millones porque la bomba de 1945 tenía un poder destructor equivalente a 15 mil toneladas de dinamita y un cohete nuclear actual lleva en su seno la capacidad aniquiladora de 5 millones de toneladas de ese explosivo.
 El hecho de que la Unión Soviética diera muestras de que podía sobrepasar a Estados Unidos en la carrera de los armamentos nucleares como lo hizo al producir en 1957 el primer cohete balístico intercontinental, facilitó la apertura entre los dos grandes poderes de negociaciones para ponerles límite a la producción y el uso del armamento nuclear. Esas negociaciones condujeron a una cadena de acuerdos iniciada con el Tratado de la Antártida del año 1959 firmado por 26 gobiernos; el de 1963 mediante el cual se estableció una conexión telefónica directa entre Moscú y Washington para que los jefes de los gobiernos norteamericano y soviético pudieran entrar en contacto directo si se presentaba una situación de crisis que pusiera en peligro la paz mundial, y ese mismo año 111 gobiernos firmaron un Tratado que prohibía el uso de la atmósfera, el Espacio exterior y las aguas profundas para hacer en ellos pruebas de armamentos nucleares; en 1967 83 Estados se adhirieron a un Tratado que prohibía colocar armas nucleares en órbita terrestre y su estacionamiento en el espacio exterior y 22 gobiernos latinoamericanos declararon sus territorios libres de posesión, almacenamiento o pruebas de armas nucleares; en el 1968 119 Estados firmaron un Tratado en el que se prohibía la transferencia a países que no tuvieran armamento nuclear de armas o de tecnología de ese tipo y además se comprometían a negociar para detener la carrera armamentista; en 1971 71 gobiernos acordaron prohibir pruebas submarinas de armamentos nucleares dentro de los límites de 12 millas fuera de sus costas.
Todos esos tratados indicaban que la posesión por parte de la Unión Soviética y de Estados Unidos de enormes arsenales nucleares preocupaba a gran parte de la humanidad, incluidas en ella las poblaciones de los dos poderosos países, y a partir de 1971, incluido ese año, los gobiernos norteamericano y soviético llevaron a cabo varios acuerdos; el de 1971 de medidas para evitar accidentes o uso no autorizado de armamento nuclear; el llamado SALT I, de 1972, que limitaba las áreas de estacionamiento a sólo dos en cada uno de los dos países para sistemas de cohetes antibalísticos y en una segunda etapa congelaba el número de submarinos lanzadores de cohetes balísticos intercontinentales; el Acuerdo 1973 para consulta de los dos gobiernos cuando hubiera peligro de una guerra nuclear; los dos Tratados de 1974 que prohibían las explosiones de prueba bajo tierra de bombas de más de 150 kilotones (equivalentes a 150 mil toneladas de dinamita) y las explosiones en grupos que sumaban más de mil 500 kilotones; y por último el Acuerdo SALT II de 1979 por el cual se limitaba el número de vehículos portadores de materiales nucleares estratégicos, lanzadores de cohetes de múltiples cabezas o de bombarderos con cohetes de múltiples cabezas o de bombarderos con cohetes crucero de largo alcance y prohibición de estacionar nuevos cohetes balísticos intercontinentales.
De esos Tratados y Acuerdos, Estados Unidos no ratificó los dos de 1974 ni el llamado SALT II; lo que hizo fue dedicarse a fabricar cohetes destinados a cercar desde países europeos a la Unión Soviética con la bomba de neutrones, destinada a matar soldados y población civil, pero sin causar daño alguno a los edificios o construcciones de otro tipo, y con los cohetes Pershing que pueden atravesar toda Europa y caer en Moscú siete minutos después de haber sido disparados.
Con la llegada al poder en Estados Unidos de los líderes del Partido Republicano encabezados por Ronald Reagan, hecho que se produjo al empezar el año 1981, pasó a ser eje ejecutado un programa de gobierno cuya política exterior estaría vinculada a la producción de armas nucleares pero que en la campaña electoral de 1980 se expresaba en consignas que ocultaban esa vinculación. Lo que ofrecía el candidato presidencial republicano era la restauración del poderío de su país con lo cual aludía, sin mencionarlo, al poder militar, porque referirse directamente al poder militar era una manera de referirse a la producción de nuevas armas nucleares.
“Estados Unidos debe negociar desde una posición de fuerza”, afirmaba Ronald Reagan después de haber asumido la presidencia del país; pero esa posición privilegiada sólo podía alcanzarse negociando con los gobiernos de Europa Occidental, miembros de la OTAN, es decir, aliados de América del Norte, para lo cual se requería hallarse en posesión del aparato del Estado; y tan pronto llegó a la Casa Blanca, Reagan y sus hombres de confianza pusieron en práctica el plan de sus consejeros habían elaborado antes aún de que comenzara la campaña electoral, que consistía en instalar en Europa la nueva cohetería norteamericana y sobre todo la bomba de neutrones con lo cual quedaban sin valor los Tratados de 1974 y el llamado SALT II celebrados con la Unión Soviética y pasaba a adquirir su papel de propaganda política la locución Guerra de las Galaxias.
El significado de esa locución era, y sigue siendo, guerra llevada a cabo en el Espacio, fuera de la Tierra, en las regiones del Universo por donde vuelan día y noche sin ser advertidos por los pueblos del mundo unos aparatos portentosos, y a la vez poderosos, que desde las alturas de muchos kilómetros en que transitan pueden grabar conversaciones telefónicas y retratar un automóvil que rueda a lo largo de una carretera; que pueden acumular en computadoras los datos de todo lo que sus mecanismos de observación captan a la distancia en cualquier país, gracias a los cuales el gobierno que los usa tiene informaciones detalladas de cuanto pasa en un territorio dado.
Estados Unidos tiene el poderío que le confiere la posesión de aparatos nucleares de todo tipo y con ellos de los que le corresponden a una gran potencia espacial, pero la propiedad de tanta maquinaria portentosa no parece estar acompañada por una noción clara de los peligros que conlleva el uso de esos aparatos. Si los hombres que dirigen el Estado norteamericano tuvieran esa noción no alentarían el uso de una propaganda política como la que se hace estimulando la llamada Guerra de las Galaxias, porque una guerra hecha con armamento nuclear en el Espacio terrestre destruirá la atmósfera que nos rodea, y sin esa atmósfera no podría haber vida en la Tierra.
No lo habría para los soviéticos, pero tampoco para los norteamericanos y mucho menos para los miles de millones de seres que forman la población de Tercer Mundo, entre los cuales estamos los dominicanos.
Santo Domingo,
18 de enero de 1985.
Un poco de historia
Antes del año 1945 un número muy corto de personas sabían que en la naturaleza había una fuente de energía llamada átomo y que el átomo consistía en cada uno de los pequeñísimos cuerpos eléctricos de que está constituida la materia, pero mucho menos se sabía, con la excepción de algunos grandes conocedores de las Ciencias Físicas, que de los átomos podía obtenerse una fuerza explosiva millones de veces más poderosa que la dinamita, que hasta entonces era el explosivo más potente que el hombre podía producir y controlar a su conveniencia; y sucedió que a mediados de julio de ese año 1945 un grupo de científicos que habían estado trabajando secretamente en un plan destinado a fabricar una bomba atómica, hizo estallar una de prueba en Álamo Gordo, un lugar de Nuevo México, Estados Unidos, y con esa prueba comenzó la Era Atómica es decir, una época nueva de la historia porque la explosión de Álamo Gordo demostró que a partir de ese momento la humanidad disponía de un poder energético cuya existencia había sido insospechada hasta entonces. Ese poder podía usarse en la guerra para aniquilar militarmente al enemigo, pero también en la paz para ejecutar grandes proyectos de planes beneficiosos para la humanidad, y se usó en la guerra que se llevaba a cabo entre Estados Unidos y su aliada la Unión Soviética contra Japón. Esa era la parte final de la llamada Segunda Guerra Mundial, que había terminado en Europa con la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 pero seguía en el Pacífico entre norteamericanos y soviéticos de una parte y japoneses de la otra. La bomba atómica fue usada por primera vez el 6 de agosto de ese año 1945, apenas tres semanas después de ser probada en Álamo Gordo; se lanzó sobre la ciudad de Hiroshima, donde además de matar por achicharramiento y por asfixia y de inutilizar por quemaduras profundas a más de 200 mil personas destruyó el centro de la ciudad, todo ello con una sola explosión de corta duración.
 La posesión de la bomba atómica convirtió a Estados Unidos en la mayor potencia militar del mundo, pero no por mucho tiempo porque en 1949 la Unión Soviética anunció que había terminado el monopolio norteamericano del poder ató¬mico, lo que significaba que los soviéticos habían fabricado también una bomba atómica y a partir de ese momento empe¬zaría una carrera de competencia entre los dos países que acabaría colocando a la Unión Soviética en el mismo nivel de poderío militar que los Estados Unidos, y no sólo por su dominio de la energía atómica sino además el de la energía nuclear.
Juan Bosch

Noam Chomsky analiza la izquierda, habla de la nueva América Latina y del movimiento Occupy

Chomsky at the World Social Forum (Porto Alegr...

“El desarrollo comunitario y la creación de empresas cooperativas gestionadas por sus trabajadores son avances revolucionarios”

Tiempo Argentino

Noam Chomsky sabe incomodar. Nació en Estados Unidos y es un persistente crítico de su gobierno y su sociedad. Fue criado en el seno de una familia judía exiliada de Ucrania pero eso no le impide cuestionar ciertas políticas del Estado de Israel. Precisamente por su espíritu insurrecto y sus agudos comentarios es considerado uno de los intelectuales más influyentes en el mundo contemporáneo.

Su apellido resonó por primera vez con fuerza hace 55 años cuando en su curriculum sólo se destacaban sus estudios en Lingüística. Su libro Estructuras sintácticas marcó un hito en la materia y sus contribuciones incluso inspiraron aplicaciones en la Informática y la Medicina. Desde entonces, su fama se fue incrementando a la par que su curiosidad lo llevó a incursionar en otras disciplinas. Hoy, con 83 años, más conocido como filósofo y cientista político, Chomsky sigue rebelándose hasta a la jubilación y prodiga una incansable hospitalidad a los periodistas que hacen cola para conocer sus opiniones.

En una pequeña mesa redonda donde se apilan libros, fotocopias y cuadernos, Chomsky recibe a Tiempo Argentino con una amigable sonrisa y un té en la mano. Entre los papeles de su oficina ubicada en el octavo piso del Massachusetts Institute of Technology, más conocido en la jerga académica por sus siglas MIT, sobresale un anillado con el título “What then must we do?” (¿Qué debemos hacer entonces?), escrito por Gar Alperovitz. Su presencia cobrará sentido a lo largo de la conversación cuando recomiende su lectura para entender uno de los hechos “revolucionarios” más importantes que están pasando en EE UU: el movimiento de empresas recuperadas. A propósito de ello, Chomsky recordará que “algo de esa iniciativa, de hecho, vino de la Argentina post colapso”.

Las primeras palabras de la conversación pasan inevitablemente por Gaza, ciudad de donde volvió justo antes de que Israel lanzara la última ofensiva. Allí recorrió los hospitales que todavía hoy aparecen en todos los noticieros y comprobó los problemas que tienen los médicos para conseguir medicamentos. Chomsky aún recuerda que uno de los que conoció en su viaje es el que se popularizó en las portadas de los diarios alrededor del mundo, sosteniendo entre brazos a un niño muerto. A 9000 kilómetros de allí, el filósofo ahora sigue atento las discusiones en la arena diplomática.

Aunque la situación en Medio Oriente tenga hoy el primer lugar en la agenda informativa, Chomsky también ha estudiado con profundidad la historia de América Latina y ha escrito recurrentemente sobre la región en los últimos tiempos. Es que desde principios del siglo XXI sus países se han levantado “por primera vez en 500 años ante la dominación occidental y de EE UU”, explica. “También han estado moviéndose despacio pero significativamente hacia la unificación y muy lentamente se han ocupado de algunos asuntos internos muy extremos”, agrega antes de analizar lo que puede esperarse de las relaciones entre Latinoamérica y EE UU en el segundo gobierno de Barack Obama.

“Todos estos desarrollos muy positivos para América Latina a EE UU no le gustaron. Además, prácticamente lo empujaron de las bases militares que le quedaban en la región. Luego, en las reuniones hemisféricas quedó bastante aislado, como sucedió en Cartagena hace unos meses, cuando EE UU y Canadá quedaron contra el resto del hemisferio en los asuntos más importantes. Y, de hecho, si hay otra reunión continental no me sorprendería que EE UU y Canadá queden excluidos. Ante esto, lo que EE UU ha estado intentando hacer con Obama es reconstruir la posición de influencia y control. En Honduras, por ejemplo, Obama ha logrado llevar adelante un golpe de Estado. En Paraguay, no conocemos los detalles, pero supongo que Estados Unidos está detrás de la destitución de Lugo también. En Chile, EE UU está trabajando por debajo del radar, desarrollando relaciones militares para poder restablecer bases y esencialmente, si no restablecer el viejo sistema, al menos volverse más fuerte. Aunque no creo que funcione.”

–¿Hasta qué punto el desarrollo de los países de América Latina tiene que ver con que Estados Unidos ha estado concentrado en otros temas?

–Cuanta menor atención preste EE UU al continente, mejor para este último. Pero no se debe dar por sentado que eso haya ocurrido. De hecho, creo que ha estado prestando bastante atención. Cuando algo pasa en América Latina, EE UU está allí. En los ’80 estuvo muy activo en Centroamérica. En los primeros años de las dictaduras sudamericanas, EE UU apoyaba a todas. En Argentina, por ejemplo. En los ’90, América Latina estaba bastante bajo control con la estructura de los programas de ajustes, por lo que EE UU no tuvo que hacer mucho. Pero en la última década, EE UU ha sido empujado afuera y ha tratado con mucho ahínco de reconstruir su posición. Creo, en definitiva, que trata de aplicar más o menos la misma política que antes, pero tiene menos capacidad para implementarla.

–Varios de los gobiernos de América Latina que han sentado una posición más dura en su relación con Estados Unidos también se han enfrentado a las corporaciones mediáticas y han promovido nuevas medidas para regular el poder de los medios. ¿Cómo analiza eso?

–La situación de los medios en América Latina es prácticamente un escándalo. Están enormemente centralizados, en control privado, son muy reaccionarios y muy dañinos para los países. Dan una imagen muy distorsionada del mundo. Sin embargo, no creo que la respuesta correcta sea que los gobiernos los constriñan, sino que ayuden al surgimiento de alternativas comunitarias. En cierto punto eso ha comenzado a hacerse en Venezuela. Por otro lado, cuando ocurrió allí lo del canal RCTV, que no fue cerrado pero sí empujado al cable, escribí que acordaba con las protestas occidentales y también con el hecho de que algo así no podía suceder en EE UU. Pero agregué algo que lo hizo impublicable aquí. No puede pasar en este país por una buena razón: si algo así pasara acá, si la CBS, por ejemplo, apoyara un golpe de Estado contra el gobierno y después de unos días ese golpe hubiera sido revertido, no habría ningún juicio a los directivos y la cadena no seguiría transmitiendo. Simplemente, los dueños y directivos de esa estación serían asesinados por una escuadra especial sin juicio previo.

–¿Cree que el enfrentamiento abierto entre los gobiernos y los medios concentrados ayuda a concientizar a la gente acerca de los intereses detrás de los medios?

–En la mayor cantidad de países, los gobiernos apoyan a los medios concentrados. Y en las ocasiones en que eso no es así, creo que la mejor forma de responder no es poniendo presión, sino desarrollando alternativas, que es algo que el gobierno puede hacer. Algo así se está queriendo desarrollar acá en una pequeña medida. Por ejemplo, cuando el sistema de cable apareció en EE UU a inicios de los ’70, el Congreso aprobó una ley que impedía a las compañías de cable tener monopolios en algunas áreas particulares. Por ejemplo en la zona donde estamos, Cambridge. Cualquier red de cable que quisiera operar aquí debía incluir una señal comunitaria. Es una gran falla de la izquierda de EE UU que no aprovechen esta oportunidad. Acá hay una estación de la comunidad y si vas ahí te sorprendería ver que el equipo es bastante bueno. No es CBS, pero es mejor que otros en poder de movimientos políticos. Y muchas veces están dirigidos por lunáticos porque la izquierda no los usa. Llegan a mucha gente y podría ser usado como una base de medios alternativa.

–¿Qué es lo que les falta a los grupos de izquierda para sacar partido de esa posibilidad?

–Eso es lo que he estado discutiendo durante 40 años. Tienen muchas críticas sobre los medios que están justificadas, pero hay muy poco trabajo en tratar de crear alternativas. Y puede ser hecho, como pasó con Democracy Now, que funciona. Pero si los grupos de izquierda usaran esas posibilidades que están a mano, podrían hacer más cosas. Hay mucho para hacer.

–Y no sería importante sólo el contenido, sino también la forma en que se lleva a cabo…

–Estuve una vez en Brasil, antes de que Lula fuera elegido presidente, y una tarde él me llevó a los suburbios de Río, donde vi algo muy interesante de los medios populares que no sé si todavía funciona. Lo que pasaba era que un grupo de profesionales de los medios de Río iba a una plaza en el medio de una ciudad a las nueve de la noche, prime-time, y ponían un camión con una pantalla. Allí pasaban programas que eran sólo para la gente que estaba sentada en la plaza o en los bares de alrededor. Los contenidos habían sido escritos por gente de la zona, actuados por ellos y eran interesantes. No podía entender todo lo que decían, pero sí me daba cuenta de que algunos eran comedia, otros eran más serios y hablaban sobre la crisis de la deuda o sobre el HIV, por ejemplo. Después de los programas, una de las actrices iba con el micrófono y una cámara a pedirle un comentario a la gente que los había visto. Esas opiniones eran pasadas en la pantalla gigante y otra gente se sumaba. Generaba interacción comunitaria y esa gente no miraba la televisión prime-time, sino que prefería mirar eso. Todo estaba hecho por la comunidad salvo el equipo, que venía de la ciudad. Cosas como esas pueden ser hechas.

–Procesos políticos como la Primavera Árabe, el movimiento Occupy o el de indignados han conmovido sociedades con sus planteos. ¿Cree que estos grupos tienen potencial revolucionario?

–Creo que son importantes, pero hay muchas otras cosas también revolucionarias que están sucediendo. Por ejemplo, los desarrollos comunitarios y el trabajo en empresas. Algo de esa iniciativa, de hecho, vino de la Argentina post colapso. Gar Alperovitz trabaja sobre ello y cuenta de lugares como en Cleveland, donde hay una red de empresas cuyos propietarios son sus propios trabajadores. Cooperativas que empiezan a establecer vínculos a nivel internacional con otras empresas en España. Hoy eso está en varios lugares del país y es revolucionario. No sé si se alcanzará una escala como para cambiar la sociedad, pero es una de las cosas más importantes que están pasando.

–Una joven española que participó del movimiento de indignados en España decía que admiraba la experiencia de Occupy Wall Street porque en su país reclamaban por derechos que habían perdido y en EE UU por derechos que nunca tuvieron…

–Es que aquí se pelea por los derechos de otras personas. Ninguno de los que está en el movimiento Occupy y pasa el tiempo en el parque Zuccotti es pobre. Todos tienen, al menos, un plato de comida en la mesa y no vienen de los barrios más desventajados. Esa gente no tiene tiempo para estas cosas. Sin embargo, creo que están logrando llamar la atención de los medios en muchos aspectos. Los hechos que Occupy trajo se pusieron en el centro de la agenda nacional. Antes, se hablaba muy poco de la desigualdad, del fraude bancario, de la compra de las elecciones. Estas cosas ahora están siendo discutidas. De hecho, el slogan de “somos el 99% vs el 1%” se puede leer en la prensa de negocios y todos hablan de ello. Además, están haciendo cosas. Por ejemplo, con el huracán Sandy de hace un par de semanas, los primeros en salir a ayudar fueron los chicos de Occupy. También están ayudando a la gente que está siendo desalojada de sus hogares por los bancos: los apoyan para resistir el desalojo o van a la Corte a protestar. Por eso, puede transformarse en algo muy constructivo. De hecho, creo que lo más importante que hicieron, que la mayoría de la prensa no lo reconoce y nadie habla de ello, es que rompieron la atomización de la sociedad. Esta es una sociedad en la que la gente esta sola. Es casi sociopático. La gente no se junta para hablar, quedan atrapados en la televisión, en el consumo de bienes. Pero Occupy reunió a la gente, los puso a hacer algo cooperativamente. Abrió un espacio de discusión, interacción. La gente está aprendiendo a hacer cosas juntos y eso es muy importante y, en especial, en una sociedad como esta. Si dura, puede ser importante para inspirar a más grupos.

–¿Piensa que de este movimiento puede derivarse un cambio más profundo en la sociedad?

–Es uno de los tantos lugares. Hay muchas cosas que pasan en el país. Esto fue una especie de chispa y se puede ver. Se pudo ver en el hecho de que el día después de Zuccoti había movimientos Occupy en todo el país y, de hecho, en otras partes del mundo. Y ha pasado sólo un año, no se puede decir más, pero ha sido muy exitoso. Y si se pueden asociar a otros movimientos, como el de empresas recuperadas, puede ser muy interesante.

Una mirada a las redes sociales

La oficina de Noam Chomsky está repleta de libros. Entre dos escritorios en forma de letra L que ocupan dos de los laterales de la habitación, apenas hay un espacio libre para algunos portarretratos familiares. No sorprende que Chomsky admita no mirar mucha televisión y que se informa a partir de “toneladas de lectura”. “Leo la prensa nacional, la prensa de negocios, la internacional. Un sinfín de periódicos con un amplio espectro de perspectivas, incluso conservadoras”, describe. El cronista confiesa entonces que antes de la cita revisó sus datos biográficos en Wikipedia.

“Yo uso Wikipedia para algunas cosas. Si querés saber sobre matemática o historia medieval, está bien. Pero si es algún tema contemporáneo y controversial, entonces hay que ser muy cauteloso.”

–¿Y las redes sociales?

–No tengo una opinión porque estoy fuera de moda. La gente me dice que tengo una cuenta de Facebook, pero no la abrí yo.

–Le atribuyen un rol importante en la Primavera Árabe.

–Acá también tienen un rol importante. Cualquier grupo activista anuncia lo que hace en las redes sociales para sumar gente a sus actividades. Eso está bien, no tengo ninguna objeción contra ello. Pero lo más que hago es leer blogs ocasionalmente. Creo que es una gran cosa que cualquiera pueda decir lo que quiera en Internet, pero significa que el 99% son cosas sin importancia.

–Se suele criticar que afecta al periodismo acelerando los procesos y contribuyendo a la pérdida de análisis y chequeo de datos…

–Por eso leo los diarios y no las redes sociales. Pero algo interesante sucedió en la Primavera Árabe. En un punto (el presidente de Egipto Hosni) Mubarak cerró Internet. La interacción creció porque en vez de twitear la gente hablaba entre sí y la organización iba más rápido. Es decir, acelera las cosas pero tampoco tanto.

Fuente: http://tiempo.infonews.com/2012/12/02/editorial-92024-chomsky-y-el-papel-de–las-empresas-recuperadas.php

La ominosa metamorfosis del Imperio: El silencioso golpe militar que se apoderó de Washington

English: Barack Obama delivers a speech at the...

John Pilger

The Guardian
En la pared tengo colgada la primera página del Daily Express del 5 septiembre de 1945 con las siguientes palabras: “Escribo esto como una advertencia al mundo”. Así comenzaba el informe de Wilfred Burchett sobre Hiroshima. Fue la noticia bomba del siglo. Con motivo del solitario y peligroso viaje con el que desafió a las autoridades de ocupación estadounidenses Burchett fue puesto en la picota, sobre todo por parte de sus colegas empotrados. Avisó de que un acto premeditado de asesinato en masa a una escala épica acababa de dar el pistoletazo de salida a una nueva era de terror.

En la actualidad, [la advertencia de] Wilfred Buirchett está siendo revindicada por los hechos casi a diario. La criminalidad intrínseca de la bomba atómica ha quedado corroborada por los Archivos Nacionales de EEUU y por las ulteriores décadas de militarismo camuflado como democracia. El psicodrama sirio es un ejemplo de ello. Una vez más somos rehenes de la perspectiva de un terrorismo cuya naturaleza e historia siguen negando incluso los críticos más liberales. La gran verdad innombrable es que el enemigo más peligroso de la humanidad está al otro lado del Atlántico.

La farsa de John Kerry y las piruetas de Barack Obama son temporales. El acuerdo de paz ruso sobre armas químicas será tratado al cabo del tiempo con el desprecio que todos los militaristas reservan para la diplomacia. Con al-Qaida figurando ahora entre sus aliados y con los golpistas armados por EEUU sólidamente instalados en El Cairo, EEUU pretende aplastar a los últimos Estados independientes de Oriente Próximo: primero Siria, luego Irán. “Esta operación [en Siria]”, dijo el exministro de exteriores francés Roland Dumas en junio, “viene de muy atrás. Fue preparada, pre-concebida y planeada“.

Cuando el público está “psicológicamente marcado”, como describió el reportero del Canal 4 Jonathan Rugman la abrumadora oposición del pueblo británico a un ataque contra Siria, la supresión de la verdad se convierte en tarea urgente. Sea o no cierto que Bashar al-Assad o los “rebeldes” utilizaran gas en los suburbios de Damasco, es EEUU, no Siria, el país del mundo que utiliza esas terribles armas de forma más prolífica.

En 1970 el Senado informó: “EEUU ha vertido en Vietnam una cantidad de sustancias químicas tóxicas (dioxinas) equivalente a 2,7 kilos por cabeza”. Aquella fue la denominada Operación Hades, más tarde rebautizada más amablemente como Operación Ranch Hand, origen de lo que los médicos vietnamitas denominan “ciclo de catástrofe fetal”. He visto a generaciones enteras de niños afectados pordeformaciones familiares y monstruosas. John Kerry, a cuyo expediente militar le chorrea la sangre, seguro que los recuerda. También los he visto en Irak, donde EEUU utilizó uranio empobrecido y fósforo blanco, igual que hicieron los israelíes en Gaza. Para ellos no hubo las “líneas rojas” de Obama, ni tampoco psicodrama de enfrentamiento.

El repetitivo y estéril debate sobre si “nosotros” debemos “tomar medidas” contra dictadores seleccionados (es decir, si debemos vitorear a EEUU y a sus acólitos en otra nueva matanza aérea) forma parte de nuestro lavado de cerebro. Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional y relator especial de la ONU sobre Palestina, lo describe como “una pantalla legal/moral unidireccional con ínfulas de superioridad moral y llena de imágenes positivas sobre los valores occidentales e imágenes de inocencia amenazada cuyo fin es legitimar una campaña de violencia política sin restricciones”. Esto “está tan ampliamente aceptado que es prácticamente imposible de cuestionar”.

Se trata de la mayor mentira, parida por “realistas liberales” de la política anglo-estadounidense y por académicos y medios autoerigidos en gestores de la crisis mundial más que como causantes de ella. Eliminando el factor humanidad del estudio de los países y congelando su discurso con una jerga al servicio de los designios de las potencias occidentales, endosan la etiqueta de “fallido”, “delincuente” o “malvado” a los Estados a los que luego inflingirán su “intervención humanitaria”.

Un ataque contra Siria o Irán o contra cualquier otro “demonio” estadounidense se basará en una variante de moda, la “Responsabilidad de Proteger”, o R2P, cuyo fanático pregonero es el ex ministro de Relaciones Exteriores australiano Gareth Evans, copresidente de un “centro mundial” con base en Nueva York. Evans y sus grupos de presión generosamente financiados juegan un papel propagandístico vital instando a la “comunidad internacional” a atacar a países sobre los que “el Consejo de Seguridad rechaza aprobar alguna propuesta o que rehúsa abordarla en un plazo razonable”.

Lo de Evans viene de lejos. El personaje ya apareció en mi película de 1994, Death of a Nation, que reveló la magnitud del genocidio en Timor Oriental. El risueño hombre de Canberra alza su copa de champán para brindar por su homólogo indonesio mientras sobrevuelan Timor Oriental en un avión australiano tras haber firmado un tratado para piratear el petróleo y gas del devastado país en el que el tirano Suharto asesinó o mató de hambre a un tercio de la población.

Durante el mandato del “débil” Obama el militarismo ha crecido quizá como nunca antes. Aunque no haya ni un solo tanque en el césped de la Casa Blanca, en Washington se ha producido un golpe de Estado militar. En 2008, mientras sus devotos liberales se enjuagaban las lágrimas, Obama aceptó en su totalidad el Pentágono que le legaba su predecesor George Bush, completo con todas sus guerras y crímenes de guerra. Mientras que la Constitución va siendo reemplazada por un incipiente Estado policial, los mismos que destruyeron Irak a base de conmoción y pavor, que convirtieron Afganistán en una pila de escombros y que redujeron Libia a una pesadilla hobbesiana, esos mismos son los que están ascendiendo en la administración estadounidense. Detrás de su enmedallada fachada, son más los antiguos soldados estadounidenses que se están suicidando que los que mueren en los campos de batalla. El año pasado 6.500 veteranos se quitaron la vida. A colocar más banderas.

El historiador Norman Pollack llama a esto “liberalfascismo”: “En lugar de soldados marchando al paso de la oca tenemos la aparentemente más inofensiva militarización total de la cultura. Y en lugar del líder grandilocuente tenemos a un reformista fallido que trabaja alegremente en la planificación y ejecución de asesinatos sin dejar de sonreír un instante”. Todos los martes, el “humanitario” Obama supervisa personalmente una red terrorista mundial de aviones no tripulados que reduce a “papilla” a las personas, a sus rescatadores y a sus dolientes. En las zonas de confort de Occidente, el primer líder negro en el país de la esclavitud todavía se siente bien, como si su mera existencia supusiera un avance social, independientemente del rastro de sangre que va dejando. Esta obediencia a un símbolo ha destruido prácticamente el movimiento estadounidense contra la guerra. Esa es la particular hazaña de Obama.

En Gran Bretaña las distracciones derivadas de la falsificación de la imagen y la identidad políticas no han triunfado completamente. La agitación ya ha comenzado, pero las personas de conciencia deberían darse prisa. Los jueces de Nuremberg fueron escuetos: “Los ciudadanos particulares tienen la obligación de violar las leyes nacionales para impedir que se perpetren crímenes contra la paz y la humanidad”. La gente normal de Siria, y mucha otra más gente, igual que nuestra propia autoestima, no se merecen menos en estos momentos.

Fuente: http://www.theguardian.com/commentisfree/2013/sep/10/silent-military-coup-took-over-washington

Paso a paso: ¿Qué nos espera si se produce el ataque contra Siria?

Publicado 1 minute ago por 

 

Putin desafía a un Obama que trata de romper su aislamiento

English: Vladimir Putin at school age
Vladimir Putin at school age (Photo credit: Wikipedia)
Aunque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logró el apoyo de once países del G20 a una «fuerte respuesta internacional» contra Siria, no ha conseguido aún el apoyo explícito al ataque al país árabe ni una mayoría que lo avale en el Congreso de EEUU. En esta situación, presidente ruso, Vladimir Putin, desafió a Obama con un nítido apoyo al régimen sirio en caso de que sea agredido.
Con una clara declaración de su intención de ayudar a Siria en caso de que sufra un ataque por parte de Estados Unidos o sus aliados, Rusia ha desafiado al presidente estadounidense, Barack Obama, que se enfrenta a un panorama cada vez más difícil, tanto por la posibilidad de involucrar a su país en un nuevo conflicto, como por los problemas políticos internos que le están creando sus planes bélicos y por la dificultad de conseguir apoyos de otros países a la intervención.

«¿Vamos a ayudar a Siria? Sí», afirmó el presidente ruso, Vladimir Putin, en respuesta a una pregunta sobre qué hará Moscú en caso de una intervención militar exterior en Siria, en la rueda de prensa final de la cumbre del G20 en San Petersbugo.

Putin agregó que «ya estamos ayudando. Suministramos armas y cooperamos en el terreno económico. Confío en que habrá más cooperación en el ámbito humanitario incluido los suministros de ayuda a la población civil que está en una situación muy difícil».

Ayer una fuente militar citada por la agencia Interfax indicó que otro barco de guerra ruso -el cuarto- se dirige hacia las costas sirias tras embarcar una «carga especial» en Novorossisk (mar Negro).

Putin subrayó que el uso de la fuerza contra un país soberano solo es posible en defensa propia y con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. De lo contrario, quienes lo hacen «se sitúan al margen de la ley», advirtió. Además, el Ministerio ruso de Exteriores avisó a Washington sobre los peligros de bombardear el arsenal químico sirio.

Aunque finalmente Putin y Obama se reunieron en San Petersburgo, mantuvieron sus divergencias sobre el conflicto en Siria. «Nos quedamos cada uno con su propia opinión. Pero hay diálogo», afirmó Putin. Pese a que habló de clima cordial, la Casa Blanca dio por rotas las negociaciones con Moscú sobre la guerra siria porque Rusia «no tiene nada que aportar al debate», según el consejero adjunto de seguridad nacional, Ben Rhodes. «No esperamos obtener una cooperación de los rusos sobre la cuestión de las armas químicas», añadió. Putin aseguró que los planes de Estados Unidos de lanzar un ataque a Siria solo cuentan con el respaldo de cinco países del G20, y enumeró a Francia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Gran Bretaña, aunque recordó que el Parlamento de este último país «atendiendo a la voluntad del pueblo» manifestó su rechazo a la acción militar contra el país árabe. Asimismo, aseguró que Rusia, China, India, Indonesia Argentina, Brasil, Sudáfrica e Italia se posicionaron categóricamente en contra de la guerra.

Además, la canciller alemana, Angela Merkel, «también actúa con mucha cautela. Alemania no tiene intención de participar en ninguna acción militar», aseguró. Putin resaltó que incluso en los países que apoyan la acción militar contra Damasco la opinión pública está mayoritariamente en contra.

Once apoyos

La Casa Blanca respondió difundiendo una lista de once países que reclaman tras el uso de armas químicas en Siria, una «fuerte respuesta internacional a esta grave violación de las normas y la conciencia mundial, que envíe un claro mensaje para que este tipo de atrocidad no vuelva a repetirse».

Estos once gobiernos -Australia, Canadá, Estado francés, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí, Estado español, Turquía, Gran Bretaña y el propio Estados Unidos- apoyan una «contundente resolución» del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque reconocen su bloqueo y añaden que «el mundo no puede esperar a fracasados procesos sin fin que solo pueden llevar a un mayor sufrimiento para Siria y la inestabilidad regional».

No obstante Obama no ha logrado el apoyo explícito a la intervención que buscaba en la cumbre, e incluso ha provocado la reacción de la ONU y del Vaticano en favor de una salida política al conflicto sirio.

Ayer, el enviado especial conjunto de Naciones Unidas y la Liga Arabe, Lakhdar Brahimi, reiteró que ningún país tiene derecho a «tomarse la justicia por su mano» y ejecutar un ataque contra Siria sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. En este contexto, el presidente estadounidense anunció que continuará en los próximos días buscando apoyos de sus socios extranjeros para una ataque contra Siria.

El aliado más seguro de Washington, Gran Bretaña, se encuentra limitado por el rechazo de su Parlamento a una acción militar, aunque el primer ministro, David Cameron, no quiso dejar solo a Obama en el G20 señalando que «no se puede excluir acciones si no se logra» una resolución de la ONU y aseguró que el líder estadounidense «tiene muy claro lo que va a hacer».

Pero Obama reconoció que muchos de sus socios consideran inaceptable lanzar un ataque sin el aval del Consejo de Seguridad a pesar de coincidir en señalar como responsable del ataque químico en los alrededores de Damasco el 21 de agosto al régimen de Bashar al Assad. Tampoco lo tiene fácil en casa. El presidente de EEUU anunció que el próximo martes se dirigirá a los estadounidenses -recelosos tras las experiencias de Afganistán e Irak- para hablar sobre este asunto. El propio Obama admitió desde San Petersburgo la dificultad de convencer a «un país que está en guerra desde hace diez años».

Problemas en el Congreso

Además, el viceconsejero de seguridad nacional, Tony Blinken aseguró ayer que Obama no pretende autorizar un ataque militar contra Siria si el Congreso no da su visto bueno al mismo,lo cual está lejos de tener asegurado. Según la web «Politico», que basa su información en fuentes republicanas y demócratas en la Cámara de Representantes, si se celebrase ahora una votación en la Cámara Baja el presidente sufriría un duro revés.

Responsables de la Administración Obama han contactado directamente con un tercio de los miembros del Congreso en las dos últimas semanas {al menos 60 senadores y 125 representantes- y, según la Casa Blanca, esos contactos van a seguir en los próximos días. Entre las filas republicanas el senador John McCain, excandidato a la presidencia y que ha fustigado a Obama se ha convertido en un aliado sorpresa ante la división de este partido entre «aislacionistas e intevencionistas».

Según asesores de los líderes republicanos, menos de un tercio de los representantes republicanos en la Cámara Baja votaría por la intervención, con lo que Obama necesitaría que la vasta mayoría de los 200 demócratas de la Cámara vote a favor de su propuesta, pero estos reconocen solo cuentan con entre 115 y 130 votos favorables.

Un vídeo publicado por el diario «The New York Times», vino a aumentar los problemas para que la Casa Blanca convenza a electos y ciudadanos. En el vídeo, rodado en la primavera de 2012, se ve la ejecución de siete soldados sirios capturados por los rebeldes, maniatados y con la cabeza mirando al suelo mientras un líder rebelde recita unos versos.

París espera al informe de los inspectores de la ONU

El presidente francés, François Hollande, uno de los principales promotores de atacar a Siria, defendió en la cumbre del G20 la formación de una «coalición amplia» entre los países que están de acuerdo con la intervención. Hollande aseguró que si el Consejo de Seguridad de la ONU no es capaz de llegar a un acuerdo «debería formarse una amplia coalición y está siendo formada entre todos estos países que no aceptan que un país, un régimen, debería usar armas químicas». Aunque convencido de la intervención, añadió que Francia esperará a conocer las conclusiones de los expertos de la ONU, que han inspeccionado sobre el terreno el lugar del ataque y tienen que realizar un informe al respecto. «Deberíamos esperar el informe de los inspectores igual que esperamos al Congreso (estadounidense)», dijo. Hollande parece seguro de las conclusiones al adelantar que los eventuales bombardeos irían contra objetivos militares. «Haremos todo lo posible para que Francia solo bombardee objetivos militares que evitan víctimas civiles», afirmó. El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, esperaba arrastrar al resto de socios de la UE a esta postura y al menos «como mínimo» que reconocieran la responsabilidad del Gobierno de Damasco en el uso de armas químicas. Los países europeos no se opusieron en el G20 a los planes de EEUU para actuar sin el aval del Consejo de Seguridad, pero quieren que el asunto se debata antes en Naciones Unidas sobre la base del informe de los inspectores de la ONU, tal y como exigieron varios ministros. Entre ellos el alemán Guido Westervelle, que pidió que la ONU acelere los trabajos.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130907/421307/es/Putin-desafia-Obama-que-trata-romper-su-aislamiento

Las consecuencias económicas de la violencia policial en Egipto

Español: Panorámica de El Cairo (Egipto) (Photo credit: Wikipedia)

La represión de las manifestaciones a favor de Morsi en El Cairo que ha causado más de 600 muertos y miles de heridos no solo ha desatado una ola de disturbios en el país, sino que puede tener una reacción económica de consecuencias imprevisibles. Edificios gubernamentales, comisarías, iglesias e incluso la legendaria biblioteca de Alejandría se han convertido en blancos de numerosos ataques y las autoridades anunciaron que dispararían contra cualquiera que asalte un edificio. Por su parte, la Coalición Nacional de Defensa de la Legitimidad, que engloba a varios grupos islamistas como los Hermanos Musulmanes, proclamó este viernes “un día de ira” y convocó marchas de protesta. La reacción de las instituciones financieras públicas y empresas privadas, tanto nacionales, como extranjeras, a esta situación de tensión extrema no se hizo esperar.

La bolsa de valores y los bancos de Egipto anunciaron un cierre temporal de al menos tres días. Es la primera vez que estas instituciones cierran en jornada laboral desde enero de 2011, cuando el país estaba sacudido por la primera revolución que desembocó en la renuncia del entonces presidente, Hosni Mubarak. El gigante británico-neerlandés Royal Dutch Shell anunció el cierre temporal de sus oficinas en Egipto hasta, al menos, el próximo lunes, y limitó los viajes de negocios de sus empleados al país. Egipto produce al menos 728.000 barriles diarios de crudo y 60.900 millones de metros cúbicos de gas natural: una gran parte de esta producción se debe a las petroleras extranjeras que operan en su territorio. La renta proveniente del petróleo y, principalmente, del gas varía entre el 7% y el 4% del PIB del país.

El gigante automovilístico General Motors cerró su fábrica de montaje en las proximidades de El Cairo sin precisar cuánto tiempo va a durar el cierre. El Grupo Electrolux, productor sueco de electrodomésticos, suspendió el funcionamiento de sus fábricas ubicadas en los alrededores de El Cairo, donde trabajan unos 7.000 empleados, y comunicó que volverá a revisar la situación el sábado para decidir si prorrogar o no el cierre. El productor turco de galletas Yildiz Holding, con alrededor de mil empleados en Egipto, suspendió su producción por un plazo indeterminado.

La Asociación Textil de Estambul advirtió que ha disminuido notablemente el número de pedidos que reciben las manufacturas textiles turcas que operan en Egipto y que están considerando la posibilidad de cierre. Cabe recordar que la producción y exportación de textiles es una de las principales fuentes de ingresos para el Estado y de empleo para la población local, que sufre un paro de entre el 11,8% y el 13,1% según la cifra oficial, mientras que los expertos insisten en que la cifra real es mucho más alta.

Los gigantes turísticos Thomas Cook Group y el departamento alemán de TUI Travel anunciaron que los turistas que compraron viajes a Egipto tienen derecho de reservar otro destino sin cargos adicionales. Las empresas turísticas rusas han suspendido totalmente la venta de viajes a Egipto. La Agencia Federal Rusa de Turismo prohibió a las compañías rusas vender viajes a Egipto: los operadores rusos estiman que la prohibición les va a costar unos 130 millones de dólares. Cabe destacar que el sector del turismo da empleo a un 12% de los egipcios y constituye un 11% del PIB del país.

El presidente Barack Obama condenó la violencia del Gobierno egipcio y canceló los ejercicios militares conjuntos, un evento bianual tradicional, programados para el próximo mes. Los medios estadounidenses aseguran que ha aumentado el número de legisladores estadounidenses que piden que EE.UU. revoque su ayuda anual a Egipto (unos 1.300 millones de dólares) e incluso influya en el Fondo Monetario Internacional para que corte a El Cairo el acceso a préstamos. Sin embargo, esta opción es muy poco probable dado que Israel, el aliado estratégico de EE.UU. en la región, ya se dirigió al Gobierno de Obama con la solicitud de no interrumpir la financiación de Egipto, que es un punto fundamental del tratado de paz egipcio-israelí de 1979. Tanto por razones de seguridad como por cuestiones geopolíticas, EE.UU. no puede poner en riesgo las relaciones con Egipto, su aliado crucial en Oriente Próximo y mediador principal entre las fuerzas ultraconservadoras y laicas de la región.

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