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JUAN BOSCH APROPÓSITO DE SIRIA Y LA GUERRA LIMITADA

                                        ASIA Y EL SUDESTE ASIÁTICO

La ilusión de las guerras limitadas*
Juan Bosch
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Este artículo fue escrito para la revista The Christian Century, que se editaba en Chicago, EE.UU. El título le fue puesto por los editores de la revista, que publicó el artículo en su edición del 17 de abril de 1968, páginas 480-2.

Evidentemente, la segunda guerra mundial hizo pasar a la humanidad, en términos históricos, del siglo XX al siglo XXI; de la edad de la dinamita a la edad atómica y nuclear; de la edad del motor de pistón a la del jet; del avión terrestre al satélite espacial; de la máquina calculadora que se manejaba a mano al computador electrónico; de la industria desarrollada por técnicos autodidactas como Thomas Alva Edison y Henry Ford a la industria sobredesarrollada a base de estudios de científicos de primera categoría como Enrico Fermi y la pareja china de Yang y Lee. Y ese salto, asombrosamente violento si lo vemos desde el punto de vista del corto tiempo en que se produjo, debía reflejarse en grandes cambios sociales y políticos en todo el mundo. La incapacidad de los Estados Unidos para aceptar esos cambios y ajustarse a ellos se ha traducido en una actitud de violencia internacional muy peligrosa. En lo que se refiere a la América Latina, ese estado de violencia deberá desembocar, me parece que de manera inevitable, en una revolución social de grandes vuelos. No hay que hacerse ilusiones: esa revolución comenzó ya en Cuba, y hágase lo que se haga o dígase lo que se diga, podrá ser demorada pero no podrá ser evitada. Es probable que la decisión de evitarla lleve a los Estados Unidos a guerrear en la América Latina como los ha llevado a guerrear en el Sudeste Asiático, y está dentro de lo posible que la guerra en Asia produzca el estallido de la revolución en América Latina. ¿Qué tiene que ver la América Latina con la guerra de Vietnam, y qué tiene que ver la guerra de Vietnam con la incapacidad norteamericana para aceptar los cambios introducidos en el mundo por el paso de la industria de los técnicos autodidactas a la industria sobredesarrollada de los científicos? ¿Cuál es la razón de que un país tan excepcionalmente desarrollado en el campo científico, como son los Estados Unidos, no pueda ajustarse a los cambios políticos y sociales impuestos en el mundo a consecuencia de la segunda guerra mundial? Todas esas preguntas se relacionan entre sí porque todas ellas surgen de un mismo hecho: el estado de violencia que prevalece en el ámbito internacional. Hasta el momento, lo que está sucediendo en Vietnam se mantiene dentro de lo que en estrategia militar se llama “guerra limitada”. Sin embargo, debemos notar que esa “guerra limitada” ha traspasado varias veces los límites que se le habían fijado; por tanto, no hay razón para que no traspase también los actuales y llegue a convertirse en una guerra general asiática. Inicialmente, el plan norteamericano fue organizar un gobierno y unas fuerzas armadas anticomunistas en Vietnam del Sur, y darles apoyo político, económico y militar a ese gobierno y a esas fuerzas armadas, para lo cual se enviaron a Vietnam del Sur unos cuantos cientos de consejeros militares y de técnicos civiles y unos cientos de millones de dólares en dinero, armas y equipos; pero después hubo que traspasar esos límites, hubo que aumentar los envíos de consejeros militares y civiles, los de dinero y armamentos y equipos, de manera que los gastos subieron a un billón de dólares al año; más tarde se ampliaron otra vez los límites y se procedió a construir grandes bases aéreas, navales y de infantería para soldados norteamericanos, lo que significó el aumento de los gastos en Vietnam por encima del billón de dólares al año; y por fin hubo que mandar al combate a las fuerzas norteamericanas, primero para defender esas bases y después para guerrear en todo el Vietnam del Sur, lo que se tradujo en gastos superiores a los veinte billones de dólares al año y en una guerra abierta contra Vietnam del Norte. En términos militares, pues, los planes limitados de los Estados Unidos fueron implacable y sucesivamente sobrepasados por la fuerza de los acontecimientos, y al comenzar el año de 1968 la guerra era “limitada” sólo en un aspecto: el de que se mantenía dentro del territorio de los dos Vietnam. Pero ya a esa fecha amenazaba con desbordarse a Cambodia, Laos y Tailandia, cosa que puede ocurrir en cualquier momento. Ahora bien, en términos políticos la guerra de Vietnam dejó hace tiempo de ser “limitada”. La presencia de tropas australianas, neozelandesas, surcoreanas, tailandesas, es una demostración concluyente de que en el orden internacional estamos en presencia de una guerra que ya no es “limitada”; que salió de las fronteras de Vietnam y está afectando a países lejanos, cuyos hijos están muriendo en Vietnam bajo sus propias banderas. Por último, la creciente y pública ayuda rusa y china a Vietnam del Norte y al Vietcong en armas confirma lo que decimos: políticamente, la guerra de Vietnam se ha convertido en un conflicto internacional, y por tanto no sigue teniendo las características de las “guerras limitadas”. Esta verdad se ha mantenido oculta a los ojos del pueblo norteamericano y de otros pueblos del mundo mediante la creación de una falsa ilusión. A los norteamericanos se les ha hecho creer que la guerra de Vietnam es “limitada” porque ni China ni la Unión Soviética han enviado tropas al combate. Pero es el caso que varios otros países han enviado tropas, y el propio presidente Johnson, cada vez que habla sobre los acontecimientos de Vietnam, se refiere a esos ejércitos extranjeros llamándolos “nuestros aliados”. Luego, resulta evidente que desde el lado de los Estados Unidos se trata de una guerra que hace tiempo dejó de ser “limitada” y pasó a ser internacional. La experiencia que se saca de la lucha en el Sudeste Asiático es que no resulta fácil mantener “guerras limitadas” cuando éstas se tiñen con matices ideológicos. Al intervenir en una guerra el aspecto ideológico, es difícil contenerla en determinados límites geográficos. La de Israel y Egipto en junio de 1967 no tuvo caracteres ideológicos, aunque por detrás de Egipto estuviera Rusia y por detrás de Israel estuvieran los Estados Unidos; y esa ausencia del factor ideológico la dejó en los límites de una guerra internacional convencional. El vocablo convencional debe aplicarse a una guerra tomando en cuenta no sólo los tipos de armas que se usen sino además cuál es la motivación que la provoca. Desde su costado ideológico, la guerra de Vietnam no es convencional y no puede ser limitada, puesto que necesariamente quedan arrastrados hacia ella todos los que en el mundo entero simpatizan con el régimen comunista y todos los que aspiran a la destrucción de ese régimen. En la guerra de Vietnam, como en la intervención armada en la República Dominicana, la razón esgrimida por los Estados Unidos, a lo menos en público, es la del anticomunismo: están peleando en el Sudeste de Asia y enviaron sus “marines” a la isla antillana porque ellos tienen una misión planetaria, la de destruir el comunismo dondequiera que éste asome la cabeza o dondequiera que a los Estados Unidos les parezca que hay comunistas. Desde luego, el derecho que se atribuyen los norteamericanos de aniquilar a los comunistas genera el derecho de los comunistas a aniquilar a los norteamericanos. El resultado lógico de esos derechos en pugna es un estado de violencia internacional muy adecuado para que una llamada “guerra limitada” resulte desbordada más allá de los límites previstos; y eso es lo que ha sucedido en Vietnam. ¿Hasta qué momento podrá mantenerse la ilusión de que la guerra de Vietnam está en el número de las “limitadas”? ¿En qué momento comenzarán a entrar en acción los “voluntarios” chinos, soviéticos y de otros países comunistas? Eso no lo sabemos, pero lo que parece hallarse al borde de que se produzca cualquier día es la extensión de la guerra a países vecinos de Vietnam, como Laos y Cambodia, y no en forma de guerrillas comunistas laosianas o cambodianas ni en la de guerrillas infiltradas desde Vietnam del Norte bajo la dirección de jefes vietnamitas. Como puede leerlo quien quiera en la prensa de los Estados Unidos, algo de eso está sucediendo desde hace meses, o se da la noticia de que ha sucedido. A lo que quiero referirme es a la entrada en acción, sobre suelo laosiano y cambodiano, de tropas norteamericanas enfrentadas a tropas de Vietnam del Norte. Lógicamente, si los Estados Unidos deciden invadir Vietnam del Norte con su infantería —y no hay a la vista otra salida para la guerra que la conquista física del territorio de Vietnam del Norte—, lo harán después que hayan llevado sus fuerzas a Laos y Cambodia; por lo menos, a Laos. Ese paso puede provocar la llegada a Vietnam de “voluntarios” chinos y rusos, con lo cual quedaría muerta la ilusión de que la guerra de Vietnam es “limitada”. Pero el fin de esa ilusión significaría la entrada en escena de otros factores. Y ésa puede ser la oportunidad histórica para que se provoque el estallido de la revolución en la América Latina. En mi último libro, El pentagonismo, sustituto del imperialismo*, hay un párrafo que parece adecuado para esta ocasión. Dice así: “Los actos de los pueblos, como los actos de los hombres, son reflejos de sus actitudes. Pero sucede que la naturaleza social es dinámica, no estática, de donde resulta que todo acto provoca una respuesta o provoca otros actos que lo refuercen. Ningún acto, pues, puede mantenerse aislado. Así, la cadena de actos que van derivándose del acto principal acaba modificando la actitud del que ejerció el primero y del que ejecuta los actos-respuestas. Esa modificación puede llevar a muchos puntos, según sea el carácter personal, social o nacional— del que actúa y según sean sus circunstancias íntimas o externas en el momento de actuar”. La actitud de los Estados Unidos, religiosamente anticomunista, los ha llevado a una guerra ideológica de exterminio de los comunistas en Vietnam; al mismo tiempo, sus circunstancias nacionales —las íntimas, desde el punto de vista de su política doméstica — les obliga a una contradicción insoluble, que consiste en mantener la ilusión de que están haciendo una “guerra limitada” a la vez que solicitan la ayuda de otros gobiernos, es decir, la presencia de “aliados”; y sucede que dada la naturaleza ideológica de la guerra, esos “aliados” tienen necesariamente que ser también anticomunistas; y como es lógico, si la guerra se extiende, los Estados Unidos llevarán a ella más países, y lo que es peor, necesitarán más aliados, y todos deberán ser, desde luego, ideológicamente afines. Ahora bien, ¿cuáles podrán ser esos aliados? Visto que los países europeos han abandonado su actitud de anticomunismo religioso, será difícil hallar un país de Europa que mande tropas a Vietnam para combatir del lado norteamericano. En África no hay ejércitos capaces de hacer la guerra moderna. Las únicas reservas militares que los Estados Unidos pueden conducir a esa guerra son las de la América Latina. Y a nadie debe caberle duda de que la intervención de ejércitos latinoamericanos en una guerra asiática provocará el estallido de la revolución en la América Latina. ¿Por qué se hace esta afirmación tan categórica? Porque según nos enseña la historia no hay guerra internacional que no estimule y provoque cambios en las estructuras sociales y políticas de los países que toman parte en ella, y en la América Latina, dada la petrificación económica y social existente, todo cambio requerirá, de manera inevitable, el ejercicio de la violencia, esto es, una acción revolucionaria; y la necesidad de cambios en la América Latina se hizo evidente con el paso de Cuba hacia el campo socialista a pesar de que en la revolución cubana no participaron ni un ruso ni un chino ni un yugoeslavo, y, al contrario, participaron norteamericanos anticomunistas. ¿Cuál es la fuerza ciega que incapacita a los Estados Unidos para aceptar los cambios que se han producido ya en el mundo y que necesariamente llegarán a imponerse en Asia y en América Latina? Esa fuerza es la misma que los mueve a hacer la guerra de Vietnam. En apariencia, es el anticomunismo, pero el anticomunismo es sólo el aspecto negativo —o anti— del afán de lucro. El afán de lucro de los norteamericanos es la fuerza ciega que ha convertido a los Estados Unidos en el campeón mundial del statu-quo. Un país que a esta altura del mundo considera lógico y moral que alguien gane dinero fabricando armas que tienen un poder espantoso de muerte y destrucción, no ha alcanzado todavía a darse cuenta de que la segunda guerra mundial llevó a la humanidad del siglo XX al siglo XXI, y que en este siglo XXI en que históricamente nos hallamos los valores del siglo XX han sido superados y deben ser llevados al desván donde se guardan los objetos que ya no tienen uso. Es inconcebible que el poder de matar y de destruir, al grado a que ha sido llevado por los científicos que trabajan para la industria sobredesarrollada, siga siendo un negocio para el beneficio de unas cuantas empresas. Si la guerra no puede ser excluida del planeta en que habitamos, y si la organización de la sociedad norteamericana no puede ser transformada para eliminar de ella el afán de lucro, por lo menos debería establecerse de manera terminante un principio: Que la fabricación de armamentos y de todos los equipos que se usan en la guerra sea una responsabilidad exclusiva de la Nación; que se convierta en una actividad pública y deje de ser un negocio privado. Dada la naturaleza social norteamericana, sería una tontería aspirar a más; pero tampoco debemos aspirar a menos, porque es demasiado expuesto para el género humano que su existencia dependa de la voluntad y la capacidad de ganar dinero que tengan algunas personas o algunos grupos de personas.

Juan Bosch
Benidorm, 5 de febrero de 1968.

* Editado en noviembre de 1967 por Publicaciones Ahora, Santo Domingo, República Dominicana.

ORÍGENES DE LA LLAMADA GUERRA FRIA: LAS GRANDES TENSIONES 1948-1955

 

La guerra fría se extiende a Asia

La primera bomba atómica soviética

El revés que había supuesto para la URSS el fracaso del bloqueo de Berlín se vio compensado por un acontecimiento que cambió de forma decisiva el equilibrio estratégico mundial: el 29 de agosto de 1949 la URSS experimentó su primerabomba atómica. De repente, el monopolio atómico norteamericano había desaparecido, mucho antes de lo que la mayoría de los analistas habían pronosticado.

General George C. Marshall and Mao Zedong in Y...
General George C. Marshall and Mao Zedong in Yan’an (Photo credit: Wikipedia)


Las tropas de Mao Zedong entran en Pekín, 1949

  La guerra fría comienza en Europa 
  Las “democracias populares”
  Berlín y la partición de  Alemania
  La guerra fría se extiende a Asia
  La primera bomba atómica soviética
  La revolución comunista china 
  La guerra de Corea 1950-1953
  Los orígenes del conflicto árabe-israelí
  La primera guerra árabe-israelí 


 

La revolución comunista china

Una “segundo bomba” se abatió muy pronto sobre el equilibrio entre los nacientes bloques enfrentados: tras dos años de renovada guerra civil, el 1º de octubre de 1949 las tropas comunistas de Mao Zedong entraban victoriosas en Pekín, proclamando la República Popular China. Las tropas nacionalistas de Chiang Kai Chek huyeron a la isla de Taiwan donde establecieron un régimen dictatorial pro-occidental protegido por EE.UU.

En 1950, Mao viaja a Moscú donde concluye diversos acuerdos con la URSS, entre ellos una alianza militar por treinta años “contra Japón o cualquier agresor unido a Japón”. El paso del país más poblado del mundo al campo comunista traumatizó al mundo occidental y especialmente a la opinión norteamericana.  No obstante, la concordia entre Moscú y Pekín será efímera, abriéndose en el medio plazo un nuevo cisma en el mundo comunista mucho más importante que el que habían protagonizado Tito.

La guerra de Corea 1950-1953

La primera víctima de la guerra fría fue el pueblo coreano. Por primera vez, el enfrentamiento entre el bloque occidental y el bloque comunista vino a concretarse en “una guerra caliente”.

La guerra de Corea hunde sus orígenes en el reparto en dos zonas de ocupación de este antiguo protectorado japonés tras la derrota del régimen de Tokio en 1945. Separadas por el paralelo 38º, la ocupación soviética y norteamericana dio lugar al nacimiento de dos regímenes radicalmente enfrentados. Corea del Norte, una dictadura comunista pro-soviética bajo la mano de hierro de Kim il Sung Corea del Sur, una dictadura de derechas pro-norteamericana bajo la dirección de Syngman Rhee. Cuando las potencias ocupantes se retiren en 1948, la URSS, y en 1949, EE.UU., dos estados antagónicos quedaron frente a frente.

El conflicto se inició con la agresión norcoreana en junio de 1950 a la que respondió la intervención norteamericana en septiembre de ese mismo año. En octubre, tropas chinas entraron en la península en ayuda de Corea del Norte, lo que finalmente llevó una estabilización de los frentes a partir de 1951.

Para romper este empate táctico, el general MacArthur, al frente de las tropas norteamericanas que luchaban bajo el pabellón de la ONU en Corea, llegó a proponer el uso de la bomba atómica y el ataque a China. Estas propuestas precipitaron la reacción del presidente Truman y fue sustituido por el general Ridgway en abril de 1951. Se asistía así de nuevo a lo que ya se había visto en el bloqueo de Berlín: a lo largo de la guerra fría, las dos superpotencias fueron prudentes cuando se entrevió la posibilidad de un enfrentamiento directo entre ambas.

Finalmente, poco después de la muerte de Stalin, en julio de 1953, se firmó elArmisticio en Panmunjong. Se acordó una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º.

La guerra de Corea dio dimensión mundial a la guerra fría y convirtió a Asia en uno de sus escenarios principales. En adelante, conflictos de tipo colonial como la guerra de Indochina, comenzada en 1946 y en la que la guerrilla del Vietminh luchaba contra la potencia colonial francesa, se transformaron en conflictos insertos en la guerra fría.

Estados Unidos, donde el conflicto había alentado la histeria anticomunista orquestada por el senador McCarthy, inició un importante rearme ante el convencimiento del carácter expansionista del comunismo y la evidencia de que los soviéticos poseían la bomba atómica.

Los orígenes del conflicto árabe-israelí

Los antecedentes del contencioso árabe-israelí se remontan a fines del siglo XIX con el nacimiento del movimiento sionista.  El holocausto nazi precipitó la afluencia de judíos a una tierra que había estado poblada durante siglos por árabes palestinos. Dos pueblos competían por el control del territorio de la, en aquel momento, colonia británica de Palestina: 1.250.000 árabes contra 560.000 judíos, venidos en su mayor parte de Europa y, por consecuencia, con un nivel tecnológico y económico más desarrollado.

Tras meses de sangrientos disturbios, la ONU acordó un Plan de Partición de Palestina el 29 de noviembre de 1947. El territorio de Palestina se dividiría en tres partes: un Estado judío, un Estado árabe y Jerusalén, internacionalizada y bajo el control de las Naciones Unidas.

La primera guerra árabe-israelí (1948-1949)

El 14 de mayo de 1948, el líder hebreo Ben Gurion proclamó el nacimiento del Estado de Israel en los territorios que les habían sido adjudicados por la ONU. La reacción árabe fue inmediata, cuando las tropas británicas abandonaron la colonia el 15 de mayo tropas de los estados árabes que circundan a Israel atacaron al recién nacido estado hebreo.

La primera guerra árabe-israelí (mayo 1948-junio 1949) concluyó con la victoria israelí. El nuevo estado judío pasó a ocupar el 78% de la antigua Palestina en lugar del 55% asignado por el reparto de la ONU. Los territorios árabes quedaron que quedaron fuera de su control fueron controlados por los estados árabes vecinos: la franja de Gaza pasó a manos de Egipto y la Cisjordania y la ciudad antigua de Jerusalén quedó en poder del reino de Jordania (la antigua Transjordania). La guerra fue una catástrofe para la población palestina que fue expulsada masivamente de los territorios israelíes y se refugió en los estados vecinos. Los árabes palestinos quedaron como una población sin estado.

 

EN EL 104 ANIVERSARIO DE BOSCH: VIAJE A LOS ANTÍPODAS

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                                BOSCH: Fui al Asia y Sudeste Asiático a buscar la Verdad (1969).

    VIAJE A LOS ANTÍPODAS (Publicado en la revista ¡Ahora!, Nº 326 del 9 de febrero de 1970.)

“Durante años y años creí que políticamente la Verdad se hallaba en la llamada democracia representativa, pero sucedió que cuando el pueblo dominicano se lanzó a morir por esa democracia que yo, entre varios pero quizá más que muchos, le había enseñado a buscar, la tal democracia representativa sacó de sus entrañas la putrefacción, el crimen, la mentira, el abuso”
“vi a la soldadesca norteamericana llegar a Santo Domingo armada hasta los dientes para bombardear a la ciudad más vieja de América, para aniquilar el impulso creador de nuestro pueblo y para exterminar, como se hace con las fieras, a los luchadores democráticos dominicanos; vi a la República desamparada, engañada por los organismos internacionales y traicionada por la OEA”
La  dignidad  y bravura del hombre Quisqueyano se puso a prueba en el abril cuando la patria fue agredida por la botas invasoras. Aquí, en esta fotografía,un dominicano, se enfrenta a puños limpios a un soldado Yanqui que intenta agredirlo.
“he visto morir dominicanos día tras día desde el momento en que desembarcaron en el país los primeros infantes de marina del señor Trujijohnson hasta el momento en que escribo estas líneas, ya a punto de terminar el año de 1969, a pocos meses de cumplirse los cinco años de la intervención norteamericana. Así, la mentira y el crimen aplicados y desatados por la llamada democracia representativa yanqui en Santo Domingo no fueron el resultado de un error momentáneo; fueron y siguen siendo la obra sistemática de todos los días”
“a partir del 28 de abril de 1965 comencé a estudiar cuidadosamente la historia de los Estados Unidos tal como es y no como la cuentan los norteamericanos; comencé a darme cuenta de que ese país gigantesco y poderoso tiene una antigua tradición de engaños y una capacidad asombrosa para mentirle al mundo”
Los países del Asia están geográficamente en el lado del mundo opuesto a la República Dominicana, y además, tres de los cuatro que visité en los meses de octubre y noviembre de 1969 son, en el orden político, el polo opuesto de Santo Domingo; así, para nosotros los dominicanos Corea del Norte, China y Vietnam del Norte representan con toda propiedad nuestros antípodas, porque la palabra antípoda quiere decir eso: lo que se halla en el lado de la Tierra opuesto a nosotros, y además lo que representa algo totalmente distinto de lo que somos.
¿Por qué he viajado a los antípodas geográficos y políticos de nuestro país?
Aunque la respuesta a esa pregunta podría ser larga y complicada, voy a tratar de hacerla corta y clara: Fui al Asia y al Sudeste Asiático a buscar la Verdad.
Durante años y años creí que políticamente la Verdad se hallaba en la llamada democracia representativa, pero sucedió que cuando el pueblo dominicano se lanzó a morir por esa democracia que yo, entre varios pero quizá más que muchos, le había enseñado a buscar, la tal democracia representativa sacó de sus entrañas la putrefacción, el crimen, la mentira, el abuso. Yo oí al presidente de los Estados Unidos, país líder  de la tal democracia representativa, mentir como sólo mienten los seres más abyectos; oí a él y a senadores, diputados, altos personajes y a la radio oficial de los Estados Unidos acusar a la revolución democrática del pueblo dominicano de criminal y salvaje; vi a la soldadesca norteamericana llegar a Santo Domingo armada hasta los dientes para bombardear a la ciudad más vieja de América, para aniquilar el impulso creador de nuestro pueblo y para exterminar, como se hace con las fieras, a los luchadores democráticos dominicanos; vi a la República desamparada, engañada por los organismos internacionales y traicionada por la OEA; la vi atropellada por soldados latinoamericanos, enviados a nuestro país para justificar el crimen de los Estados Unidos, que habían violado tratados hemisféricos y no querían ni podían quedarse solos ante la conciencia del mundo como autores de esa violación; he visto morir dominicanos día tras día desde el momento en que desembarcaron en el país los primeros infantes de marina del señor Trujijohnson hasta el momento en que escribo estas líneas, ya a punto de terminar el año de 1969, a pocos meses de cumplirse los cinco años de la intervención norteamericana. Así, la mentira y el crimen aplicados y desatados por la llamada democracia representativa yanqui en Santo Domingo no fueron el resultado de un error momentáneo; fueron y siguen siendo la obra sistemática de todos los días.
Valientes Mujeres Quisqueyanas se enfrentan a los soldados americanos en una marcha protesta por los atropellos por parte de la soldadesca americana contra el pueblo.
Si alguien en quien tuvimos fe nos sorprende mostrándonos de manera inesperada lo que es en verdad y no lo que había simulado ser, empezamos a poner en duda todo lo que habíamos estado creyendo de él hasta entonces; y eso me sucedió a mí. Así, a partir del 28 de abril de 1965 comencé a estudiar cuidadosamente la historia de los Estados Unidos tal como es y no como la cuentan los norteamericanos; comencé a darme cuenta de que ese país gigantesco y poderoso tiene una antigua tradición de engaños y una capacidad asombrosa para mentirle al mundo; ha hallado la forma de atropellar de la manera más brutal a los pueblos débiles y presentar esos atropellos como si fueran grandes y costosos esfuerzos para liberarlos de males infernales y para defender la libertad humana. Cuando los libros de historia me convencieron de que los Estados Unidos no son lo que sus propagandistas dicen que son, sino todo lo contrario, me dije a mí mismo que esos libros podían ser en fin de cuentas obras de fanáticos antiyanquis y que mi deber era comprobar los hechos sobre el terreno; y visto que la prensa, la televisión, la radio y la mayor parte de los medios de comunicación norteamericanos tienen años y años presentando al mundo socialista como el espejo de la esclavitud, el atraso y la miseria, fui a visitar Yugoeslavia y Rumanía. Allí, en Yugoeslavia y Rumanía comprobé que de cada mil palabras sobre los países socialistas que se escriben en los Estados Unidos, novecientas noveintinueve son mentiras, y llegué a la conclusión de que el empeño que ponen los yanquis en hacer que los gobiernos sirvientes de América Latina persigan como a un criminal al que viaja a los países socialistas tiene un fin, el de evitar por medio de la violencia que los pueblos de América Latina se enteren de que la propaganda norteamericana contra esos países se basa en la mentira y sepan que cualquiera de ellos tiene un grado de desarrollo y bienestar, y sobre todo de justicia social, incomparablemente más alto que el de los latinoamericanos. Yo, que no soy comunista y por eso mismo no estoy obligado en ningún sentido ni por ninguna razón a defenderlos, lo afirmo categóricamente ante el pueblo dominicano, y digo a conciencia, con la mano puesta en el corazón, que de cada diez verdades sobre los países comunistas que dice un yanqui, dice al mismo tiempo, y con la mayor tranquilidad, noventa y nueve mil novecientas noventa mentiras.
La mentira es una parte tan importante en la vida norteamericana que sus historiadores, escritores, ensayistas, periodistas y funcionarios mienten hasta sin darse cuenta. Unas veces mienten directamente y otras de manera indirecta; unas veces dicen lo que no es verdad y otras veces se callan la verdad. Y esto lo hacen no sólo cuando hablan de otros países sino también cuando hablan del suyo; no sólo cuando se refieren a hechos actuales sino también cuando se refieren a hechos históricos. Por ejemplo, hace algo así como año y medio el ex embajador Crimmins respondió a una carta del PRD y en esa carta afirmó que los Estados Unidos son un país que se ha desarrollado pacíficamente, mediante la sola aplicación de las leyes; y recientemente el sucesor del Sr. Crimmins ha repetido lo que éste había dicho.
Pues bien, ni el señor Crimmins ni su sucesor dijeron la verdad, y yo me permito poner en duda que los embajadores norteamericanos ignoren la historia de su país. Claro que la conocen, pero la deforman para presentar a su país ante el pueblo dominicano como no es y como nunca ha sido. Al contrario de lo que han dicho los dos embajadores, los Estados Unidos han tenido revoluciones sangrientas, de las más sangrientas que ha conocido la Humanidad; en una de ellas murieron miles y miles y miles de hombres y mujeres, desde civiles y soldados hasta el presidente de la república; ciudades enteras fueron destruidas a cañonazos y se combatió ferozmente durante cuatro años. ¿Cómo es posible que el señor Crimmins y su sucesor pretendan hacernos creer que la fabulosa matanza de 1861-1865 no existió? ¿Y saben los dominicanos por qué no mencionan los señores embajadores esa hecatombe? Pues porque los norteamericanos le cambiaron el nombre; en vez de revolución pasaron a llamarle “guerra de secesión”. Pero fue una revolución provocada por los dueños de esclavos del Sur, que se levantaron en armas cuando creyeron que el gobierno de Lincoln  iba a decretar la libertad de los esclavos. Lincoln no pensaba hacer eso, pero él representaba a los industriales del Norte, que para poder vender sus máquinas necesitaban que desapareciera la esclavitud en el Sur, puesto que los esclavos no estaban capacitados para manejar maquinarias y esto tenían que hacerlo obreros asalariados; y como Lincoln representaba a esos industriales, los esclavistas creyeron que iba a poner en peligro su “sagrado derecho” a ser propietarios de hombres.
Además de la revolución de la independencia y de la llamada “guerra de secesión”, los Estados Unidos han conocido y sufrido revoluciones larvadas que han producido millares y millares de víctimas, entre ellas varios presidentes de la república asesinados. Y ahora mismo, ¿qué está sucediendo con los negros de los llamados “ghettos” y con los “panteras negras”, a quienes cazan a balazos todos los días? Por último, los Estados Unidos han evitado más revoluciones dentro de sus fronteras mediante el método de proyectar sus crisis y su violencia hacia el mundo exterior, pues se trata de un país que ha vivido agrediendo a otros pueblos desde antes de nacer como república. Cuando todavía no eran independientes, los yanquis hacían matanzas memorables de indios americanos para quedarse con sus tierras, y siguieron haciéndolas hasta fines del siglo pasado(IX); después de independientes, arrebataron las Floridas a España y le quitaron a México más territorio del que ocupa hoy esa nación; se quedaron a cañonazos con Puerto Rico; se quedaron con Hawai y la Zona del Canal de Panamá; partieron en dos a Colombia y hoy tienen sus tropas establecidas en Corea del Sur y en Vietnam del Sur, dos países inventados por ellos a costa de la unidad de los viejos pueblos de Corea y de Vietnam, así como inventaron en Formosa una China nacionalista sustraída de la China continental e inventaron en Santo Domingo el llamado gobierno de reconstrucción nacional para mantener dividido al pueblo dominicano.
Un humilde hombre del pueblo pide  a un soldado Yanqui  Invasor  dejarlo pasar para llevar a su niño herido a la Cruz Roja luego de un ataque indiscriminado por las tropas invasoras a la indefensa   población civil.
Pero el embajador norteamericano no se atiene a decir lo que no es verdad en el caso de su país; va más allá y afirma que Inglaterra se ha desarrollado también sin violencias. ¿Sí? ¿Y qué cuenta la historia inglesa? ¿O son invenciones de novelistas las sangrientas revoluciones de 1648 y 1688, para mencionar sólo las del siglo XVII? Quien le cortó la cabeza a Carlos I en 1649 no fue un cirujano que quería devolverle la salud; fue el verdugo que le aplicó la pena de muerte votada por el Parlamento; y las ruinas de las iglesias que se ven en algunos lugares de Inglaterra no se deben a los maltratos del tiempo, sino a los hombres de Oliverio Cromwell, que las saquearon y las quemaron en los días de la revolución de 1648.
Esa necesidad de ocultar la verdad, ¿es acaso una deformación sicológica que se ha propagado, como una epidemia, entre los norteamericanos?
Pues no señor; no se trata de una deformación sicológica. Hubo una época en que los yanquis estaban orgullosos de sus revoluciones y hablaban de ellas con entusiasmo, pero ahora necesitan hacerles creer a los pueblos pobres como el dominicano y los de la América Latina que las revoluciones son un gran pecado, algo muy malo, algo que no debe hacerse nunca, y para decir eso tienen que arrancar de la historia de su país, de Inglaterra y de otros lugares, todas las páginas que se refieran a sus revoluciones; necesitan presentarse como libres del pecado revolucionario para poder reclamar de otros que no lo cometan.
¿Y cuál es la causa de esa actitud? ¿Por qué los norteamericanos, que hicieron revoluciones sangrientas, sin las cuales no habrían podido desarrollarse ni económica ni política ni socialmente, fueron entonces partidarios de revoluciones y ahora son enemigos de ellas?
Porque aquellas revoluciones inglesas y norteamericanas de los siglos XVII, XVIII y XIX fueron hechas por las masas de los pueblos de Inglaterra y los Estados Unidos para entregarles  el poder a las minorías capitalistas de sus respectivos países, y las revoluciones que se hacen ahora en el mundo tienen la finalidad de establecer en el poder a las masas, no a las minorías capitalistas. En el caso concreto de la República Dominicana, la revolución se hará para desmantelar el Frente Oligárquico, que es el instrumento de que se valen los Estados Unidos para gobernar nuestro país a su antojo, y los señores embajadores norteamericanos pretenden hacerle creer al pueblo de Santo Domingo que la revolución es innecesaria, que en Norteamérica y en Inglaterra jamás hubo revoluciones, que los que tienen hambre deben esperar su oportunidad para comer, aunque haya que ir a servirles la comida al cementerio. Al tomar el poder, lo primero que harán las masas dominicanas y las de todos los países pobres del mundo —con los de la América Latina a la cabeza, desde luego— será tomar posesión de lo que es legítimamente suyo, de lo que se halla en su tierra y de lo que ha sido creado con el trabajo de sus hijos; es decir, procederán a nacionalizar las empresas norteamericanas. Y como eso significa que los millonarios norteamericanos dejarán de seguir recibiendo los dólares que sacan de nuestros países, hay que evitar por todos los medios que hagamos revoluciones. Esa es la razón de esas mentiras. Hay que engañar a nuestros pueblos haciéndoles creer que las revoluciones son pecados mortales, obra del demonio comunista, crímenes horrendos contra la libertad, y si los pueblos creen eso y se mueren de hambre, allá ellos con sus miserias; que se los lleve quien los trajo, porque eso no le quita el sueño a ningún ricacho norteamericano.
Pero sucede que el mentiroso y el cojo no llegan lejos. La red de mentiras con que los Estados Unidos tienen envuelto al mundo está destruyéndose rápidamente. En la América Latina la destruyó la invasión militar de Santo Domingo; en el resto del mundo la ha destruido la incalificable guerra de agresión a Vietnam. Por otra parte, el ser humano busca instintivamente la verdad, y cuando da con ella siente la necesidad de transmitírsela a otros. Como a cualquiera persona, a mí me sucede eso; pero ocurre además que tengo una responsabilidad ante el pueblo dominicano, la de ayudarle a disipar las sombras de la mentira en que quieren sumirlo a fin de que vea claramente por dónde va el camino hacia la libertad, la justicia social y el bienestar. Si al visitar Yugoeslavia y Rumanía comprobé que las mentiras que se dijeron sobre la Revolución de Abril eran iguales a las que se decían de esos dos países, ¿no era natural que me dijera a mí mismo que igual debía suceder en el caso de Corea del Norte, de China y de Vietnam? ¿Y no era lógico, en consecuencia, que aceptara las invitaciones que se me hicieron para visitar esos países?
Aquí digo lo que vi, sin la menor deformación. Lo que digo es el resultado de mis observaciones; no es propaganda de partidos ni de gobiernos. Y lo escribo para servir al pueblo dominicano; para que éste conozca la verdad y juzgue por sí mismo, no a base de las mentiras que le sirven los que tienen interés —y ganan dinero al hacerlo— en mantenerlo confundido.
Este breve resumen de un viaje a los antípodas comienza por:
La República Democrática de Corea
La historia escrita de Corea tiene miles de años, de manera que la lengua de sus pobladores es vieja. En esa lengua, que ya se hablaba cuando todavía no se había formado Roma, Corea se llama “el país de los amaneceres luminosos”. Hubiera podido llamarse también “el país de la gente que sonríe”, porque el coreano reacciona ante cualquier estímulo con una sonrisa franca; pero yo recordaré siempre a Corea como “el país de los niños alegres”. Kim Il Sung, el padre….  de la patria, dijo una frase que es a la vez profunda y conmovedora; dijo: “En Corea, el niño es ley”. Tómese esa frase por dondequiera y como quiera, y el resultado será siempre uno: El pueblo coreano está dedicado a sus niños; vive y muere, trabaja, lucha y crea por sus niños. De alguna manera, con esa extraña sensibilidad que tienen los niños en todas partes, los de Corea se dan cuenta de eso, porque donde ellos están —sea en la escuela, en las calles, en los parques—, sus risas y sus gritos de júbilo dan la impresión de una enorme pajarera colmada de cantos. En mis años, que no son pocos, jamás había visto nada igual.
Kim Il Sung sabía lo que decía al afirmar que en Corea el niño es ley, pues los países perduran en la medida en que sus ciudadanos los amen y los defiendan, y los niños de hoy serán los ciudadanos de mañana. El mismo Kim Il Sung era apenas algo más que un niño cuando a los trece años de edad comenzó a cumplir misiones de los grupos de patriotas que estaban luchando contra los japoneses —que habían ocupado el país en 1910—, y se hallaba en la flor de la vida cuando hacia 1932, acabando de cumplir los veinte años, inició la guerra de guerrillas por la liberación de Corea.
“¿Cuántos eran sus hombres en ese momento?”, le pregunté, entre cucharada y cucharada de una sabrosa sopa coreana que él mismo me servía con la naturalidad conque se comporta alguien con un hermano.
Kim Il Sung sonrió. Como todos sus compatriotas, es de sonrisa fácil y expresiva. Pero en esa ocasión la sonrisa del líder de Corea quería decir muchas cosas; quería decir, según me pareció: “Usted no va a creerlo”.
“Dieciocho”, dijo.
¿Y por qué no debía yo creerlo? ¿No se había quedado Fidel Castro con sólo doce seguidores poco después de haber desembarcado al pie de la Sierra Maestra? Fidel Castro había  bajado de la Sierra, convertido en vencedor, a los dos años de haber subido a ella, y Kim Il Sung estuvo guerrilleando trece años, y los dos tomaron el poder al cumplir los treintidos. ¡Extraña similitud de destinos entre el líder de un viejo pueblo  oriental y el de un pueblo nuevo del Caribe!  Pero si el destino de Kim Il Sung y el de Fidel Castro se parecen, en cambio el de Corea y el de Cuba son distintos, porque a Corea le ha tocado ser uno de esos países a los que Norteamérica les ha aplicado la fórmula que ensayó con Colombia en Panamá, la de dividir las naciones y de cada una hacer dos: dos Coreas, dos Chinas, dos Vietnam. A lo mejor, en esa historia de país dedicado a dividir pueblos hallaron los negros norteamericanos la idea de dividir ellos a su vez a los Estados Unidos en una nación para los blancos y otra para los negros.
Corea quedó liberada en agosto de 1945 y el día 15 de ese mes fue proclamada república bajo un gobierno encabezado por el joven que había estado trece años dirigiendo las guerrillas antijaponesas, esto es, por el mismo Kim Il Sung de quien vengo hablando. Unas semanas después de establecida la república, los norteamericanos desembarcaban en el sur al mando de Douglas MacArthur, y éste proclamaba, con su conocida arrogancia: “… Todos los poderes del gobierno sobre el territorio de Corea, al sur del paralelo 38 de latitud Norte, y sobre el pueblo que lo habita, serán… ejercidos bajo mi autoridad”; y fue así como Corea, un país con más de tres mil años de historia escrita, quedó cercenado como un cuerpo al que le cortan la mitad.
Cinco años después de eso comenzó el ataque norteamericano contra Corea del Norte. Al cabo de tres años de guerra, todas las ciudades coreanas habían sido destruidas, o dicho con más propiedad, habían sido demolidas por los bombardeos yanquis. Dieciséis años después, ningún extranjero que visite el país verá las huellas de esa destrucción masiva, pues una por una, todas las ciudades han sido levantadas otra vez, y aun-que cualquiera se da cuenta de que son nuevas porque sus avenidas están trazadas y sus edificios concebidos según los conceptos característicos de la arquitectura más moderna, parece que tienen siglos de habitadas, porque a primera vista se nota que entre sus habitantes y ellas hay esa coherencia y esa intimidad que son propias de las ciudades antiguas.
Debido a que en los años de la vida de Kim Il Sung su país pasó de colonia a república, y en la lucha para hacer ese cambio él fue durante trece años el líder de la resistencia patriótica; debido a que a causa de su papel como líder de la resistencia él pasó automáticamente a ser el jefe del primer gobierno libre de Corea; y dado que debido al ataque norteamericano las ciudades del país quedaron demolidas y fueron reconstruidas bajo ese gobierno del antiguo guerrillero, la historia de la república de Corea y su renacimiento se ha confundido con la de Kim Il Sung. Decir Corea del Norte es, pues, decir Kim Il Sung; o si se prefiere expresado al revés, Kim Il Sung es Corea del Norte. Mi impresión es que para los coreanos no hay diferencia alguna entre el país y su líder, y que ellos se imaginan a Kim Il Sung como una parte esencial de Corea y a Corea como una obra de Kim Il Sung.
Esa identidad entre líder y país es un fenómeno poco común en la historia humana, y gracias a ella el poder de Kim Il Sung va más allá del campo político y alcanza una calidad que no puede ser apreciada fácilmente; no es un poder que descansa en la autoridad, en el terror, en el carisma del líder, en los bienes que éste distribuye. Nada de eso. Es algo más profundo. Para el pueblo coreano, Corea y Kim Il Sung son una sola y misma cosa.
Ese hombre que es a la vez su pueblo se presenta de improviso en una escuela de párvulos, se sienta en un pupitre y  comienza a hacer preguntas como otro escolar; o se va al campo y se pone a vivir en una cooperativa para ayudar a los campesinos en su trabajo. Héctor Aristy y yo estábamos alojados en una residencia que tiene el gobierno para sus huéspedes y se suponía que antes de irnos de Corea visitaríamos a Kim Il Sung, y sucedió lo contrario: una mañana Kim Il Sung se presentó en la residencia, comenzó a hablar conmigo y se quedó a comer con nosotros. Como yo estaba a su derecha en la mesa, él mismo me servía la comida. Iba vestido con la sencillez característica de los líderes socialistas de Asia: un traje simple, pantalón y chamarra negros, y una gorra de tela, de ésas que en Santo Domingo no usaría un campesino porque le parecería pobre. Lo que hablamos en más de tres horas de conversación fue mucho, variado y bueno, y me sorprendió lo bien informado que está acerca de América Latina y sus problemas. Pero también tiene a flor de labios las estadísticas de su país.
“En comparación con 1948, hasta 1967 la producción industrial de Corea había aumentado 22 veces, y la fabricación de maquinarias, 100 veces, a pesar de la guerra; en 1946, la proporción de la industria en el Producto Nacional Bruto era de 28 por ciento y en 1964 era de 75 por ciento; en 1965, la producción de tejidos había aumentado 195 veces en comparación con la de 1944; en ese año de 1944, la producción de tejidos per cápita era de 14 centímetros y en 1965, de 25 metros”.
Todo eso lo dijo de un tirón, a pesar de que las comparaciones son tan dispares en lo que se refiere a los años que es difícil retenerlas en la memoria. De todos modos, no era necesario que lo dijera, pues el que visita Corea del Norte se da cuenta inmediatamente de que es un país con un desarrollo económico vertiginoso. Los que conocen Alemania del Este dicen que es el país cuya economía crece más de prisa en el campo socialista. Yo no he estado en Alemania del Este, pero me asombraría que su ritmo de crecimiento superara al de Corea. Corea produce el 98 por ciento de lo que consume, desde maquinaria pesada hasta fósforos, y lo que consume es mucho a juzgar por el nivel en que vive el pueblo.
La totalidad de las familias usa electricidad. Por la vivienda se paga sólo 57 centavos por cada 100 pesos de salario, de manera que la persona que gane, digamos, 200 pesos, paga 1 peso y 14 centavos. Actualmente está construyéndose una casa para cada familia campesina, y ya hay 600 mil familias campesinas con casas nuevas. Todo lo que se refiere a medicinas, médico, hospital, operaciones y tratamiento es gratuito y según pude ver visitando hospitales, el servicio es como para tutumpotes de nuestro país. La cuarta parte de la población está estudiando en 9,260 establecimientos escolares y no hay un solo analfabeto; el teatro, el ballet y el circo —que es muy popular en el país— son de primera categoría; su cine y su televisión, excelentes.
Corea tiene que destinar una suma enorme al mantenimiento de sus fuerzas armadas, lo que se explica porque vive esperando de un día a otro el ataque norteamericano. A eso se debe que la parte más importante de su industria pesada —y según algunos, toda su industria de guerra— se halle bajo tierra, dotada además de hospitales, escuelas, viviendas, almacenes de provisiones y agua, luz eléctrica y hasta vías de comunicación subterráneas. Ya es un esfuerzo grande mantener un ejército en pie de guerra, pero estar preparado para la guerra nuclear es un esfuerzo extraordinario para cualquier país, cuanto más para uno pequeño que en quince años ha rehecho todas sus ciudades y todas sus industrias, y las ha multiplicado. Si Corea pudiera dedicar a su desarrollo todos los recursos que tiene que destinar a defenderse, sería el asombro del mundo. Para los partidarios del régimen socialista, ese poder de progreso será fruto del socialismo; para mí, al socialismo hay que sumar las condiciones naturales del pueblo coreano y la circunstancia de que cuenta con un líder —desde luego, socialista— que es a la vez resuelto y prudente; de una prudencia exquisita, al grado que en Corea no se ha impuesto a la fuerza ninguna medida socialista: todas han sido llevadas a la práctica después que han sido clara y metódicamente explicadas al pueblo y después que éste ha decidido aceptarlas. En cuanto al pueblo, es sobrio, disciplinado, trabajador, ardientemente patriota, y muy inteligente, y muy fino. De lo último da prendas abundantes su actitud ante la obra artística. El coreano es un artista nato.
Volviendo de Pammunjong —el punto donde se celebran desde hace años las conversaciones de paz— llegamos a media tarde a Kessong, y allí, en el Palacio de los Pioneros, se improvisó una fiesta de teatro infantil. Toda la vida recordaré aquellos diminutos artistas de 6 y 7 años; sus cantos, sus danzas, sus pequeñas piezas de teatro, y sobre todo el final del acto. Los niños coreanos no me dejaban salir. Me abrazaban, me besaban; cada uno de ellos era un surtidor de alegría. Yo tenía los ojos puestos en ellos, pero a quienes veía era a los niños de mi país.
JUAN BOSCH
(Publicado en la revista ¡Ahora!, Nº 326 del 9 de febrero de 1970.)

Juan Bosch: De la edad de la dinamita a la edad atómica y nuclear

la edad del motor de pistón a la del jet; del avión terrestre al satélite espacial; de la máquina calculadora que se manejaba a mano al computador electrónico; de la industria desarrollada por técnicos autodidactas como Thomas Alva Edison y Henry Ford a la industria sobredesarrollada a base de estudios de científicos de primera categoría como Enrico Fermi y la pareja china de Yang y Lee.

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La ilusión de las guerras limitadas*
Juan Bosch

Este artículo fue escrito para la revista The Christian Century, que se editaba en Chicago, EE.UU. El título le fue puesto por los editores de la revista, que publicó el artículo en su edición del 17 de abril de 1968, páginas 480-2.

Evidentemente, la segunda guerra mundial hizo pasar a la humanidad, en términos históricos, del siglo XX al siglo XXI; de la edad de la dinamita a la edad atómica y nuclear; de la edad del motor de pistón a la del jet; del avión terrestre al satélite espacial; de la máquina calculadora que se manejaba a mano al computador electrónico; de la industria desarrollada por técnicos autodidactas como Thomas Alva Edison y Henry Ford a la industria sobredesarrollada a base de estudios de científicos de primera categoría como Enrico Fermi y la pareja china de Yang y Lee. Y ese salto, asombrosamente violento si lo vemos desde el punto de vista del corto tiempo en que se produjo, debía reflejarse en grandes cambios sociales y políticos en todo el mundo. La incapacidad de los Estados Unidos para aceptar esos cambios y ajustarse a ellos se ha traducido en una actitud de violencia internacional muy peligrosa. En lo que se refiere a la América Latina, ese estado de violencia deberá desembocar, me parece que de manera inevitable, en una revolución social de grandes vuelos. No hay que hacerse ilusiones: esa revolución comenzó ya en Cuba, y hágase lo que se haga o dígase lo que se diga, podrá ser demorada pero no podrá ser evitada. Es probable que la decisión de evitarla lleve a los Estados Unidos a guerrear en la América Latina como los ha llevado a guerrear en el Sudeste Asiático, y está dentro de lo posible que la guerra en Asia produzca el estallido de la revolución en América Latina. ¿Qué tiene que ver la América Latina con la guerra de Vietnam, y qué tiene que ver la guerra de Vietnam con la incapacidad norteamericana para aceptar los cambios introducidos en el mundo por el paso de la industria de los técnicos autodidactas a la industria sobredesarrollada de los científicos? ¿Cuál es la razón de que un país tan excepcionalmente desarrollado en el campo científico, como son los Estados Unidos, no pueda ajustarse a los cambios políticos y sociales impuestos en el mundo a consecuencia de la segunda guerra mundial? Todas esas preguntas se relacionan entre sí porque todas ellas surgen de un mismo hecho: el estado de violencia que prevalece en el ámbito internacional. Hasta el momento, lo que está sucediendo en Vietnam se mantiene dentro de lo que en estrategia militar se llama “guerra limitada”. Sin embargo, debemos notar que esa “guerra limitada” ha traspasado varias veces los límites que se le habían fijado; por tanto, no hay razón para que no traspase también los actuales y llegue a convertirse en una guerra general asiática. Inicialmente, el plan norteamericano fue organizar un gobierno y unas fuerzas armadas anticomunistas en Vietnam del Sur, y darles apoyo político, económico y militar a ese gobierno y a esas fuerzas armadas, para lo cual se enviaron a Vietnam del Sur unos cuantos cientos de consejeros militares y de técnicos civiles y unos cientos de millones de dólares en dinero, armas y equipos; pero después hubo que traspasar esos límites, hubo que aumentar los envíos de consejeros militares y civiles, los de dinero y armamentos y equipos, de manera que los gastos subieron a un billón de dólares al año; más tarde se ampliaron otra vez los límites y se procedió a construir grandes bases aéreas, navales y de infantería para soldados norteamericanos, lo que significó el aumento de los gastos en Vietnam por encima del billón de dólares al año; y por fin hubo que mandar al combate a las fuerzas norteamericanas, primero para defender esas bases y después para guerrear en todo el Vietnam del Sur, lo que se tradujo en gastos superiores a los veinte billones de dólares al año y en una guerra abierta contra Vietnam del Norte. En términos militares, pues, los planes limitados de los Estados Unidos fueron implacable y sucesivamente sobrepasados por la fuerza de los acontecimientos, y al comenzar el año de 1968 la guerra era “limitada” sólo en un aspecto: el de que se mantenía dentro del territorio de los dos Vietnam. Pero ya a esa fecha amenazaba con desbordarse a Cambodia, Laos y Tailandia, cosa que puede ocurrir en cualquier momento. Ahora bien, en términos políticos la guerra de Vietnam dejó hace tiempo de ser “limitada”. La presencia de tropas australianas, neozelandesas, surcoreanas, tailandesas, es una demostración concluyente de que en el orden internacional estamos en presencia de una guerra que ya no es “limitada”; que salió de las fronteras de Vietnam y está afectando a países lejanos, cuyos hijos están muriendo en Vietnam bajo sus propias banderas. Por último, la creciente y pública ayuda rusa y china a Vietnam del Norte y al Vietcong en armas confirma lo que decimos: políticamente, la guerra de Vietnam se ha convertido en un conflicto internacional, y por tanto no sigue teniendo las características de las “guerras limitadas”. Esta verdad se ha mantenido oculta a los ojos del pueblo norteamericano y de otros pueblos del mundo mediante la creación de una falsa ilusión. A los norteamericanos se les ha hecho creer que la guerra de Vietnam es “limitada” porque ni China ni la Unión Soviética han enviado tropas al combate. Pero es el caso que varios otros países han enviado tropas, y el propio presidente Johnson, cada vez que habla sobre los acontecimientos de Vietnam, se refiere a esos ejércitos extranjeros llamándolos “nuestros aliados”. Luego, resulta evidente que desde el lado de los Estados Unidos se trata de una guerra que hace tiempo dejó de ser “limitada” y pasó a ser internacional. La experiencia que se saca de la lucha en el Sudeste Asiático es que no resulta fácil mantener “guerras limitadas” cuando éstas se tiñen con matices ideológicos. Al intervenir en una guerra el aspecto ideológico, es difícil contenerla en determinados límites geográficos. La de Israel y Egipto en junio de 1967 no tuvo caracteres ideológicos, aunque por detrás de Egipto estuviera Rusia y por detrás de Israel estuvieran los Estados Unidos; y esa ausencia del factor ideológico la dejó en los límites de una guerra internacional convencional. El vocablo convencional debe aplicarse a una guerra tomando en cuenta no sólo los tipos de armas que se usen sino además cuál es la motivación que la provoca. Desde su costado ideológico, la guerra de Vietnam no es convencional y no puede ser limitada, puesto que necesariamente quedan arrastrados hacia ella todos los que en el mundo entero simpatizan con el régimen comunista y todos los que aspiran a la destrucción de ese régimen. En la guerra de Vietnam, como en la intervención armada en la República Dominicana, la razón esgrimida por los Estados Unidos, a lo menos en público, es la del anticomunismo: están peleando en el Sudeste de Asia y enviaron sus “marines” a la isla antillana porque ellos tienen una misión planetaria, la de destruir el comunismo dondequiera que éste asome la cabeza o dondequiera que a los Estados Unidos les parezca que hay comunistas. Desde luego, el derecho que se atribuyen los norteamericanos de aniquilar a los comunistas genera el derecho de los comunistas a aniquilar a los norteamericanos. El resultado lógico de esos derechos en pugna es un estado de violencia internacional muy adecuado para que una llamada “guerra limitada” resulte desbordada más allá de los límites previstos; y eso es lo que ha sucedido en Vietnam. ¿Hasta qué momento podrá mantenerse la ilusión de que la guerra de Vietnam está en el número de las “limitadas”? ¿En qué momento comenzarán a entrar en acción los “voluntarios” chinos, soviéticos y de otros países comunistas? Eso no lo sabemos, pero lo que parece hallarse al borde de que se produzca cualquier día es la extensión de la guerra a países vecinos de Vietnam, como Laos y Cambodia, y no en forma de guerrillas comunistas laosianas o cambodianas ni en la de guerrillas infiltradas desde Vietnam del Norte bajo la dirección de jefes vietnamitas. Como puede leerlo quien quiera en la prensa de los Estados Unidos, algo de eso está sucediendo desde hace meses, o se da la noticia de que ha sucedido. A lo que quiero referirme es a la entrada en acción, sobre suelo laosiano y cambodiano, de tropas norteamericanas enfrentadas a tropas de Vietnam del Norte. Lógicamente, si los Estados Unidos deciden invadir Vietnam del Norte con su infantería —y no hay a la vista otra salida para la guerra que la conquista física del territorio de Vietnam del Norte—, lo harán después que hayan llevado sus fuerzas a Laos y Cambodia; por lo menos, a Laos. Ese paso puede provocar la llegada a Vietnam de “voluntarios” chinos y rusos, con lo cual quedaría muerta la ilusión de que la guerra de Vietnam es “limitada”. Pero el fin de esa ilusión significaría la entrada en escena de otros factores. Y ésa puede ser la oportunidad histórica para que se provoque el estallido de la revolución en la América Latina. En mi último libro, El pentagonismo, sustituto del imperialismo*, hay un párrafo que parece adecuado para esta ocasión. Dice así: “Los actos de los pueblos, como los actos de los hombres, son reflejos de sus actitudes. Pero sucede que la naturaleza social es dinámica, no estática, de donde resulta que todo acto provoca una respuesta o provoca otros actos que lo refuercen. Ningún acto, pues, puede mantenerse aislado. Así, la cadena de actos que van derivándose del acto principal acaba modificando la actitud del que ejerció el primero y del que ejecuta los actos-respuestas. Esa modificación puede llevar a muchos puntos, según sea el carácter personal, social o nacional— del que actúa y según sean sus circunstancias íntimas o externas en el momento de actuar”. La actitud de los Estados Unidos, religiosamente anticomunista, los ha llevado a una guerra ideológica de exterminio de los comunistas en Vietnam; al mismo tiempo, sus circunstancias nacionales —las íntimas, desde el punto de vista de su política doméstica — les obliga a una contradicción insoluble, que consiste en mantener la ilusión de que están haciendo una “guerra limitada” a la vez que solicitan la ayuda de otros gobiernos, es decir, la presencia de “aliados”; y sucede que dada la naturaleza ideológica de la guerra, esos “aliados” tienen necesariamente que ser también anticomunistas; y como es lógico, si la guerra se extiende, los Estados Unidos llevarán a ella más países, y lo que es peor, necesitarán más aliados, y todos deberán ser, desde luego, ideológicamente afines. Ahora bien, ¿cuáles podrán ser esos aliados? Visto que los países europeos han abandonado su actitud de anticomunismo religioso, será difícil hallar un país de Europa que mande tropas a Vietnam para combatir del lado norteamericano. En África no hay ejércitos capaces de hacer la guerra moderna. Las únicas reservas militares que los Estados Unidos pueden conducir a esa guerra son las de la América Latina. Y a nadie debe caberle duda de que la intervención de ejércitos latinoamericanos en una guerra asiática provocará el estallido de la revolución en la América Latina. ¿Por qué se hace esta afirmación tan categórica? Porque según nos enseña la historia no hay guerra internacional que no estimule y provoque cambios en las estructuras sociales y políticas de los países que toman parte en ella, y en la América Latina, dada la petrificación económica y social existente, todo cambio requerirá, de manera inevitable, el ejercicio de la violencia, esto es, una acción revolucionaria; y la necesidad de cambios en la América Latina se hizo evidente con el paso de Cuba hacia el campo socialista a pesar de que en la revolución cubana no participaron ni un ruso ni un chino ni un yugoeslavo, y, al contrario, participaron norteamericanos anticomunistas. ¿Cuál es la fuerza ciega que incapacita a los Estados Unidos para aceptar los cambios que se han producido ya en el mundo y que necesariamente llegarán a imponerse en Asia y en América Latina? Esa fuerza es la misma que los mueve a hacer la guerra de Vietnam. En apariencia, es el anticomunismo, pero el anticomunismo es sólo el aspecto negativo —o anti— del afán de lucro. El afán de lucro de los norteamericanos es la fuerza ciega que ha convertido a los Estados Unidos en el campeón mundial del statu-quo. Un país que a esta altura del mundo considera lógico y moral que alguien gane dinero fabricando armas que tienen un poder espantoso de muerte y destrucción, no ha alcanzado todavía a darse cuenta de que la segunda guerra mundial llevó a la humanidad del siglo XX al siglo XXI, y que en este siglo XXI en que históricamente nos hallamos los valores del siglo XX han sido superados y deben ser llevados al desván donde se guardan los objetos que ya no tienen uso. Es inconcebible que el poder de matar y de destruir, al grado a que ha sido llevado por los científicos que trabajan para la industria sobredesarrollada, siga siendo un negocio para el beneficio de unas cuantas empresas. Si la guerra no puede ser excluida del planeta en que habitamos, y si la organización de la sociedad norteamericana no puede ser transformada para eliminar de ella el afán de lucro, por lo menos debería establecerse de manera terminante un principio: Que la fabricación de armamentos y de todos los equipos que se usan en la guerra sea una responsabilidad exclusiva de la Nación; que se convierta en una actividad pública y deje de ser un negocio privado. Dada la naturaleza social norteamericana, sería una tontería aspirar a más; pero tampoco debemos aspirar a menos, porque es demasiado expuesto para el género humano que su existencia dependa de la voluntad y la capacidad de ganar dinero que tengan algunas personas o algunos grupos de personas.

Juan Bosch
Benidorm, 5 de febrero de 1968.

* Editado en noviembre de 1967 por Publicaciones Ahora, Santo Domingo, República Dominicana.

 

Banderas del Mundo

Banderas del Mundo. Información tomada de la página “Flags of all Countries” (Banderas de todos los Países), dirección en españolhttp://flagpedia.net/es/.

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Banderas de Europa

Países: Europa

Bandera de Albania

Albania

Código: Tirana
Población: 3.190.000
Área total: 28.748 km2
Bandera de Alemania

Alemania

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Población: 82.244.000
Área total: 357.022 km2
Bandera de Andorra

Andorra

Código: Andorra la Vieja
Población: 83.137
Área total: 468 km2
Bandera de ARY Macedonia

ARY Macedonia

Código: Skopie
Población: 2.038.000
Área total: 25.713 km2
Bandera de Austria

Austria

Código: Viena
Población: 8.334.325
Área total: 83.858 km2
Bandera de Bélgica

Bélgica

Código: Bruselas
Población: 10.584.534
Área total: 32.545 km2
Bandera de Bielorrusia

Bielorrusia

Código: Minsk
Población: 9.690.000
Área total: 207.600 km2
Bandera de Bosnia y Herzegovina

Bosnia y Herzegovina

Código: Sarajevo
Población: 3.935.000
Área total: 51.197 km2
Bandera de Bulgaria

Bulgaria

Código: Sofía
Población: 7.640.238
Área total: 110.912 km2
Bandera de Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano

Código: Ciudad del Vaticano
Población: 800
Área total: 0,44 km2
Bandera de Croacia

Croacia

Código: Zagreb
Población: 4.555.000
Área total: 56.538 km2
Bandera de Dinamarca

Dinamarca

Código: Copenhague
Población: 5.482.266
Área total: 43.094 km2
Bandera de Eslovaquia

Eslovaquia

Código: Bratislava
Población: 5.402.273
Área total: 49.033 km2
Bandera de Eslovenia

Eslovenia

Código: Liubliana
Población: 2.025.768
Área total: 20.256 km2
Bandera de España

España

Código: Madrid
Población: 45.200.737
Área total: 505.992 km2
Bandera de Estonia

Estonia

Código: Tallin
Población: 1.340.600
Área total: 45.100 km2
Bandera de Finlandia

Finlandia

Código: Helsinki
Población: 5.312.353
Área total: 338.145 km2
Bandera de Francia

Francia

Código: París
Población: 64.473.140
Área total: 551.500 km2
Bandera de Grecia

Grecia

Código: Atenas
Población: 11.147.000
Área total: 131.957 km2
Bandera de Hungría

Hungría

Código: Budapest
Población: 10.043.000
Área total: 93.032 km2
Bandera de Irlanda

Irlanda

Código: Dublin
Población: 4.339.000
Área total: 70.273 km2
Bandera de Islandia

Islandia

Código: Reykjavík
Población: 316.252
Área total: 103.000 km2
Bandera de Italia

Italia

Código: Roma
Población: 59.536.507
Área total: 301.318 km2
Bandera de Kosovo

Kosovo

Código: Pristina
Población: 2.126.708
Área total: 10.887 km2
Bandera de Letonia

Letonia

Código: Riga
Población: 2.269.600
Área total: 64.600 km2
Bandera de Liechtenstein

Liechtenstein

Código: Vaduz
Población: 35.322
Área total: 160 km2
Bandera de Lituania

Lituania

Código: Vilna
Población: 3.361.100
Área total: 65.300 km2
Bandera de Luxemburgo

Luxemburgo

Código: Luxemburgo
Población: 483.800
Área total: 2.586 km2
Bandera de Malta

Malta

Código: La Valeta
Población: 407.000
Área total: 316 km2
Bandera de Moldavia

Moldavia

Código: Chişinău
Población: 3.794.000
Área total: 33.851 km2
Bandera de Mónaco

Mónaco

Código: Mónaco
Población: 33.000
Área total: 2 km2
Bandera de Montenegro

Montenegro

Código: Podgorica
Población: 598.000
Área total: 13.812 km2
Bandera de Noruega

Noruega

Código: Oslo
Población: 4.767.520
Área total: 385.155 km2
Bandera de Países Bajos

Países Bajos

Código: Amsterdam
Población: 16.426.371
Área total: 41.528 km2
Bandera de Polonia

Polonia

Código: Varsovia
Población: 38.115.967
Área total: 312.685 km2
Bandera de Portugal

Portugal

Código: Lisboa
Población: 10.623.000
Área total: 91.982 km2
Bandera de Reino Unido

Reino Unido

Código: Londres
Población: 60.587.300
Área total: 242.900 km2
Bandera de República Checa

República Checa

Código: Praga
Población: 10.403.136
Área total: 78.866 km2
Bandera de Rumania

Rumania

Código: Bucarest
Población: 21.438.000
Área total: 238.391 km2
Bandera de Rusia

Rusia

Código: Moscú
Población: 141.927.900
Área total: 17.098.200 km2
Bandera de San Marino

San Marino

Código: Ciudad de San Marino
Población: 31.000
Área total: 61 km2
Bandera de Serbia

Serbia

Código: Belgrado
Población: 9.858.000
Área total: 77.474 km2
Bandera de Suecia

Suecia

Código: Estocolmo
Población: 9.201.650
Área total: 449.964 km2
Bandera de Suiza

Suiza

Código: Berna
Población: 7.619.800
Área total: 41.284 km2
Bandera de Turquía

Turquía

Código: Ankara
Población: 70.586.256
Área total: 783.562 km2
Bandera de Ucrania

Ucrania

Código: Kiev
Población: 46.287.138
Área total: 603.700 km2

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Banderas de América del Norte, América Central y el Caribe

Países: América del Norte, Central y el Caribe

Bandera de Antigua y Barbuda

Antigua y Barbuda

Código: Saint John’s
Población: 85.000
Área total: 442 km2
Bandera de Bahamas

Bahamas

Código: Nassau
Población: 331.000
Área total: 13.878 km2
Bandera de Barbados

Barbados

Código: Bridgetown
Población: 294.000
Área total: 430 km2
Bandera de Belice

Belice

Código: Belmopan
Población: 288.000
Área total: 22.966 km2
Bandera de Canadá

Canadá

Código: Ottawa
Población: 33.294.100
Área total: 9.970.610 km2
Bandera de Costa Rica

Costa Rica

Código: San José
Población: 4.468.000
Área total: 51.100 km2
Bandera de Cuba

Cuba

Código: La Habana
Población: 11.268.000
Área total: 110.861 km2
Bandera de Dominica

Dominica

Código: Roseau
Población: 67.000
Área total: 751 km2
Bandera de El Salvador

El Salvador

Código: San Salvador
Población: 6.857.000
Área total: 21.041 km2
Bandera de Estados Unidos

Estados Unidos

Código: Washington D.C.
Población: 304.367.000
Área total: 9.629.090 km2
Bandera de Granada

Granada

Código: Saint George’s
Población: 106.000
Área total: 344 km2
Bandera de Guatemala

Guatemala

Código: Guatemala
Población: 13.354.000
Área total: 108.889 km2
Bandera de Haití

Haití

Código: Puerto Príncipe
Población: 9.598.000
Área total: 27.750 km2
Bandera de Honduras

Honduras

Código: Tegucigalpa
Población: 7.106.000
Área total: 112.088 km2
Bandera de Jamaica

Jamaica

Código: Kingston
Población: 2.714.000
Área total: 10.991 km2
Bandera de México

México

Código: Ciudad de México
Población: 106.682.500
Área total: 1.958.200 km2
Bandera de Nicaragua

Nicaragua

Código: Managua
Población: 5.603.000
Área total: 130.000 km2
Bandera de Panamá

Panamá

Código: Panamá
Población: 3.343.000
Área total: 75.517 km2
Bandera de República Dominicana

República Dominicana

Código: Santo Domingo
Población: 9.760.000
Área total: 48.671 km2
Bandera de San Cristóbal y Nieves

San Cristóbal y Nieves

Código: Basseterre
Población: 50.000
Área total: 261 km2
Bandera de Las Granadinas

Las Granadinas

Código: Kingstown
Población: 120.000
Área total: 388 km2
Bandera de Santa Lucía

Santa Lucía

Código: Castries
Población: 165.000
Área total: 539 km2
Bandera de Trinidad y Tobago

Trinidad y Tobago

Código: Puerto España
Población: 1.333.000
Área total: 5.130 km2

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Banderas de América del Sur

Países: América del Sur

Bandera de Argentina

Argentina

Código: Buenos Aires
Población: 41.000.000
Área total: 2.780.400 km2
Bandera de Bolivia

Bolivia

Código: Sucre
Población: 9.525.000
Área total: 1.098.580 km2
Bandera de Brasil

Brasil

Código: Brasilia
Población: 187.047.836
Área total: 8.514.880 km2
Bandera de Colombia

Colombia

Código: Santa Fe de Bogotá
Población: 44.090.118
Área total: 1.138.910 km2
Bandera de Ecuador

Ecuador

Código: Quito
Población: 13.341.000
Área total: 283.561 km2
Bandera de Guyana

Guyana

Código: Georgetown
Población: 738.000
Área total: 214.969 km2
Bandera de Chile

Chile

Código: Santiago de Chile
Población: 16.598.074
Área total: 756.096 km2
Bandera de Paraguay

Paraguay

Código: Asunción
Población: 6.127.000
Área total: 406.752 km2
Bandera de Perú

Perú

Código: Lima
Población: 28.750.770
Área total: 1.285.220 km2
Bandera de Surinam

Surinam

Código: Paramaribo
Población: 458.000
Área total: 163.820 km2
Bandera de Trinidad y Tobago

Trinidad y Tobago

Código: Puerto España
Población: 1.333.000
Área total: 5.130 km2
Bandera de Uruguay

Uruguay

Código: Montevideo
Población: 3.340.000
Área total: 175.016 km2
Bandera de Venezuela

Venezuela

Código: Caracas
Población: 27.908.875
Área total: 912.050 km2

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Banderas de Asia

Países: Asia

Bandera de Afganistán

Afganistán

Código: Kabul
Población: 27.145.000
Área total: 652.090 km2
Bandera de Arabia Saudita

Arabia Saudita

Código: Riad
Población: 24.735.000
Área total: 2.149.690 km2
Bandera de Armenia

Armenia

Código: Ereván
Población: 3.002.000
Área total: 29.800 km2
Bandera de Azerbaiyán

Azerbaiyán

Código: Baku
Población: 8.467.000
Área total: 86.600 km2
Bandera de Bahréin

Bahréin

Código: Manama
Población: 760.168
Área total: 694 km2
Bandera de Bangladesh

Bangladesh

Código: Dacca
Población: 158.665.000
Área total: 143.998 km2
Bandera de Brunéi

Brunéi

Código: Bandar Seri Begawan
Población: 390.000
Área total: 5.765 km2
Bandera de Bután

Bután

Código: Thimbu
Población: 658.000
Área total: 47.000 km2
Bandera de Camboya

Camboya

Código: Phnom Penh
Población: 14.444.000
Área total: 181.035 km2
Bandera de Corea del Norte

Corea del Norte

Código: Pyongyang
Población: 23.790.000
Área total: 120.538 km2
Bandera de Corea del Sur

Corea del Sur

Código: Seúl
Población: 48.224.000
Área total: 99.538 km2
Bandera de Egipto

Egipto

Código: El Cairo
Población: 75.498.000
Área total: 980.869 km2
Bandera de Emiratos Árabes

Emiratos Árabes

Código: Abu Dhabi
Población: 4.380.000
Área total: 83.600 km2
Bandera de Filipinas

Filipinas

Código: Manila
Población: 88.574.614
Área total: 300.000 km2
Bandera de Georgia

Georgia

Código: Tiflis
Población: 4.395.000
Área total: 69.700 km2
Bandera de China

China

Código: Pekín
Población: 1.324.443.000
Área total: 9.640.820 km2
Bandera de Chipre

Chipre

Código: Nicosia
Población: 855.000
Área total: 9.251 km2
Bandera de India

India

Código: Nueva Delhi
Población: 1.134.260.000
Área total: 3.287.260 km2
Bandera de Indonesia

Indonesia

Código: Yakarta
Población: 231.627.000
Área total: 1.904.570 km2
Bandera de Irán

Irán

Código: Teheran
Población: 71.208.000
Área total: 1.648.200 km2
Bandera de Iraq

Iraq

Código: Bagdad
Población: 28.993.000
Área total: 438.317 km2
Bandera de Israel

Israel

Código: Jerusalén
Población: 7.282.400
Área total: 22.145 km2
Bandera de Japón

Japón

Código: Tokio
Población: 127.690.000
Área total: 377.873 km2
Bandera de Jordania

Jordania

Código: Ammán
Población: 5.924.000
Área total: 89.342 km2
Bandera de Kazajistán

Kazajistán

Código: Astaná
Población: 15.422.000
Área total: 2.724.900 km2
Bandera de Kirguistán

Kirguistán

Código: Biskek
Población: 5.317.000
Área total: 199.900 km2
Bandera de Kuwait

Kuwait

Código: Ciudad de Kuwait
Población: 2.851.000
Área total: 17.818 km2
Bandera de Laos

Laos

Código: Vientiane
Población: 5.859.000
Área total: 236.800 km2
Bandera de Líbano

Líbano

Código: Beirut
Población: 4.099.000
Área total: 10.400 km2
Bandera de Malasia

Malasia

Código: Kuala Lumpur
Población: 27.170.000
Área total: 329.847 km2
Bandera de Maldivas

Maldivas

Código: Malé
Población: 306.000
Área total: 298 km2
Bandera de Mongolia

Mongolia

Código: Ulán Bator
Población: 2.629.000
Área total: 1.564.120 km2
Bandera de Myanmar

Myanmar

Código: Naypyidaw
Población: 48.798.000
Área total: 676.578 km2
Bandera de Nepal

Nepal

Código: Katmandú
Población: 28.196.000
Área total: 147.181 km2
Bandera de Omán

Omán

Código: Mascate
Población: 2.595.000
Área total: 309.500 km2
Bandera de Pakistán

Pakistán

Código: Islamabad
Población: 163.579.000
Área total: 796.095 km2
Bandera de Qatar

Qatar

Código: Doha
Población: 841.000
Área total: 11.000 km2
Bandera de Rusia

Rusia

Código: Moscú
Población: 141.927.900
Área total: 17.098.200 km2
Bandera de Singapur

Singapur

Código: Singapur
Población: 4.588.600
Área total: 683 km2
Bandera de Siria

Siria

Código: Damasco
Población: 19.929.000
Área total: 185.180 km2
Bandera de Sri Lanka

Sri Lanka

Código: Colombo
Población: 19.299.000
Área total: 65.610 km2
Bandera de Tailandia

Tailandia

Código: Bangkok
Población: 63.038.247
Área total: 513.115 km2
Bandera de Taiwán

Taiwán

Código: Taipei
Población: 22.990.000
Área total: 36.188 km2
Bandera de Tayikistán

Tayikistán

Código: Dushanbe
Población: 6.736.000
Área total: 143.100 km2
Bandera de Timor Oriental

Timor Oriental

Código: Dili
Población: 1.155.000
Área total: 14.874 km2
Bandera de Turkmenistán

Turkmenistán

Código: Asjabad
Población: 4.965.000
Área total: 488.100 km2
Bandera de Turquía

Turquía

Código: Ankara
Población: 70.586.256
Área total: 783.562 km2
Bandera de Uzbekistán

Uzbekistán

Código: Taskent
Población: 27.372.000
Área total: 447.400 km2
Bandera de Vietnam

Vietnam

Código: Hanoi
Población: 87.375.000
Área total: 331.689 km2
Bandera de Yemen

Yemen

Código: Saná
Población: 22.389.000
Área total: 527.968 km2

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Banderas de Africa

Países: Africa

Bandera de Angola

Angola

Código: Luanda
Población: 17.024.000
Área total: 1.246.700 km2
Bandera de Argelia

Argelia

Código: Argel
Población: 33.858.000
Área total: 2.381.740 km2
Bandera de Benín

Benín

Código: Porto-Novo
Población: 9.033.000
Área total: 112.622 km2
Bandera de Botsuana

Botsuana

Código: Gaborone
Población: 1.882.000
Área total: 581.730 km2
Bandera de Burkina Faso

Burkina Faso

Código: Uagadugú
Población: 14.784.000
Área total: 274.000 km2
Bandera de Burundi

Burundi

Código: Buyumbura
Población: 8.508.000
Área total: 27.834 km2
Bandera de Cabo Verde

Cabo Verde

Código: Praia
Población: 530.000
Área total: 4.033 km2
Bandera de Camerún

Camerún

Código: Yaundé
Población: 18.549.000
Área total: 475.442 km2
Bandera de Comoras

Comoras

Código: Moroni
Población: 682.000
Área total: 2.235 km2
Bandera de Costa de Marfil

Costa de Marfil

Código: Yamusukro
Población: 19.262.000
Área total: 322.463 km2
Bandera de Egipto

Egipto

Código: El Cairo
Población: 75.498.000
Área total: 980.869 km2
Bandera de Eritrea

Eritrea

Código: Asmara
Población: 4.851.000
Área total: 117.600 km2
Bandera de Etiopía

Etiopía

Código: Adís Abeba
Población: 77.127.000
Área total: 1.104.300 km2
Bandera de Gabón

Gabón

Código: Libreville
Población: 1.331.000
Área total: 267.668 km2
Bandera de Gambia

Gambia

Código: Banjul
Población: 1.709.000
Área total: 11.295 km2
Bandera de Ghana

Ghana

Código: Accra
Población: 23.478.000
Área total: 238.533 km2
Bandera de Guinea

Guinea

Código: Conakry
Población: 9.370.000
Área total: 245.857 km2
Bandera de Guinea Ecuatorial

Guinea Ecuatorial

Código: Malabo
Población: 507.000
Área total: 28.051 km2
Bandera de Guinea-Bissau

Guinea-Bissau

Código: Bissau
Población: 1.695.000
Área total: 36.125 km2
Bandera de Chad

Chad

Código: Yamena
Población: 10.781.000
Área total: 1.284.000 km2
Bandera de Kenia

Kenia

Código: Nairobi
Población: 37.538.000
Área total: 580.367 km2
Bandera de Lesoto

Lesoto

Código: Maseru
Población: 2.008.000
Área total: 30.355 km2
Bandera de Liberia

Liberia

Código: Monrovia
Población: 3.750.000
Área total: 111.369 km2
Bandera de Libia

Libia

Código: Trípoli
Población: 6.160.000
Área total: 1.759.540 km2
Bandera de Madagascar

Madagascar

Código: Antananarivo
Población: 19.683.000
Área total: 587.041 km2
Bandera de Malawi

Malawi

Código: Lilongüe
Población: 13.925.000
Área total: 118.484 km2
Bandera de Malí

Malí

Código: Bamako
Población: 12.337.000
Área total: 1.240.190 km2
Bandera de Marruecos

Marruecos

Código: Rabat
Población: 31.224.000
Área total: 446.550 km2
Bandera de Mauricio

Mauricio

Código: Port Louis
Población: 1.262.000
Área total: 2.040 km2
Bandera de Mauritania

Mauritania

Código: Nuakchot
Población: 3.124.000
Área total: 1.025.520 km2
Bandera de Mozambique

Mozambique

Código: Maputo
Población: 21.397.000
Área total: 801.590 km2
Bandera de Namibia

Namibia

Código: Windhoek
Población: 2.074.000
Área total: 824.292 km2
Bandera de Níger

Níger

Código: Niamey
Población: 14.226.000
Área total: 1.267.000 km2
Bandera de Nigeria

Nigeria

Código: Abuja
Población: 148.093.000
Área total: 923.768 km2
Bandera de Rep. Centroafricana

Rep. Centroafricana

Código: Bangui
Población: 4.343.000
Área total: 622.984 km2
Bandera de República del Congo

República del Congo

Código: Brazzaville
Población: 3.768.000
Área total: 342.000 km2
Bandera de Democrática Congo

Democrática Congo

Código: Kinshasa
Población: 62.636.000
Área total: 2.344.860 km2
Bandera de Ruanda

Ruanda

Código: Kigali
Población: 9.725.000
Área total: 26.338 km2
Bandera de Sahara Occidental

Sahara Occidental

Código: El Aaiún
Población: 480.000
Área total: 266.000 km2
Bandera de Santo Tomé y Príncipe

Santo Tomé y Príncipe

Código: Santo Tomé
Población: 158.000
Área total: 964 km2
Bandera de Senegal

Senegal

Código: Dakar
Población: 12.379.000
Área total: 196.722 km2
Bandera de Seychelles

Seychelles

Código: Victoria
Población: 87.000
Área total: 455 km2
Bandera de Sierra Leona

Sierra Leona

Código: Freetown
Población: 5.866.000
Área total: 71.740 km2
Bandera de Somalia

Somalia

Código: Mogadiscio
Población: 8.699.000
Área total: 637.657 km2
Bandera de Suazilandia

Suazilandia

Código: Lobamba
Población: 1.141.000
Área total: 17.364 km2
Bandera de Sudáfrica

Sudáfrica

Código: Pretoria
Población: 47.850.700
Área total: 1.221.040 km2
Bandera de Sudán

Sudán

Código: Jartum
Población: 38.560.000
Área total: 2.505.810 km2
Bandera de Tanzania

Tanzania

Código: Dodoma
Población: 40.454.000
Área total: 945.087 km2
Bandera de Togo

Togo

Código: Lomé
Población: 6.585.000
Área total: 56.785 km2
Bandera de Túnez

Túnez

Código: Túnez
Población: 10.327.000
Área total: 163.610 km2
Bandera de Uganda

Uganda

Código: Kampala
Población: 30.884.000
Área total: 241.038 km2
Bandera de Yibuti

Yibuti

Código: Yibuti
Población: 833.000
Área total: 23.200 km2
Bandera de Zambia

Zambia

Código: Lusaka
Población: 11.922.000
Área total: 752.618 km2
Bandera de Zimbabue

Zimbabue

Código: Harare
Población: 13.349.000
Área total: 390.757 km2

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Banderas de Oceanía

Países: Oceanía

Bandera de Australia

Australia

Código: Canberra
Población: 21.328.050
Área total: 7.741.220 km2
Bandera de Fiyi

Fiyi

Código: Suva
Población: 827.900
Área total: 18.274 km2
Bandera de Indonesia

Indonesia

Código: Yakarta
Población: 231.627.000
Área total: 1.904.570 km2
Bandera de Islas Marshall

Islas Marshall

Código: Majuro
Población: 59.000
Área total: 181 km2
Bandera de Islas Salomón

Islas Salomón

Código: Honiara
Población: 506.992
Área total: 28.896 km2
Bandera de Kiribati

Kiribati

Código: Tarawa
Población: 95.000
Área total: 726 km2
Bandera de Micronesia

Micronesia

Código: Palikir
Población: 111.000
Área total: 702 km2
Bandera de Nauru

Nauru

Código: Yaren
Población: 10.000
Área total: 21 km2
Bandera de Nueva Zelanda

Nueva Zelanda

Código: Wellington
Población: 4.267.000
Área total: 270.534 km2
Bandera de Palaos

Palaos

Código: Melekeok
Población: 20.000
Área total: 459 km2
Bandera de Papúa Nueva Guinea

Papúa Nueva Guinea

Código: Port Moresby
Población: 6.331.000
Área total: 462.840 km2
Bandera de Samoa

Samoa

Código: Apia
Población: 188.540
Área total: 2.831 km2
Bandera de Timor Oriental

Timor Oriental

Código: Dili
Población: 1.155.000
Área total: 14.874 km2
Bandera de Tonga

Tonga

Código: Nuku’alofa
Población: 100.000
Área total: 747 km2
Bandera de Tuvalu

Tuvalu

Código: Funafuti
Población: 11.000
Área total: 26 km2
Bandera de Vanuatu

Vanuatu

Código: Port Vila
Población: 226.000
Área total: 12.189 km2

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Países por Organizaciones

Países: G8

Bandera País Código Población Área total
Bandera de Alemania Alemania Berlín 82.244.000 357.022 km2
Bandera de Canadá Canadá Ottawa 33.294.100 9.970.610 km2
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos Washington D.C. 304.367.000 9.629.090 km2
Bandera de Francia Francia París 64.473.140 551.500 km2
Bandera de Italia Italia Roma 59.536.507 301.318 km2
Bandera de Japón Japón Tokio 127.690.000 377.873 km2
Bandera de Reino Unido Reino Unido Londres 60.587.300 242.900 km2
Bandera de Rusia Rusia Moscú 141.927.900 17.098.200 km2

Países: OTAN

Bandera País Código Población Área total
Bandera de Alemania Alemania Berlín 82.244.000 357.022 km2
Bandera de Bélgica Bélgica Bruselas 10.584.534 32.545 km2
Bandera de Bulgaria Bulgaria Sofía 7.640.238 110.912 km2
Bandera de Canadá Canadá Ottawa 33.294.100 9.970.610 km2
Bandera de Dinamarca Dinamarca Copenhague 5.482.266 43.094 km2
Bandera de Eslovaquia Eslovaquia Bratislava 5.402.273 49.033 km2
Bandera de Eslovenia Eslovenia Liubliana 2.025.768 20.256 km2
Bandera de España España Madrid 45.200.737 505.992 km2
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos Washington D.C. 304.367.000 9.629.090 km2
Bandera de Estonia Estonia Tallin 1.340.600 45.100 km2
Bandera de Francia Francia París 64.473.140 551.500 km2
Bandera de Grecia Grecia Atenas 11.147.000 131.957 km2
Bandera de Hungría Hungría Budapest 10.043.000 93.032 km2
Bandera de Islandia Islandia Reykjavík 316.252 103.000 km2
Bandera de Italia Italia Roma 59.536.507 301.318 km2
Bandera de Letonia Letonia Riga 2.269.600 64.600 km2
Bandera de Lituania Lituania Vilna 3.361.100 65.300 km2
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo Luxemburgo 483.800 2.586 km2
Bandera de Noruega Noruega Oslo 4.767.520 385.155 km2
Bandera de Países Bajos Países Bajos Amsterdam 16.426.371 41.528 km2
Bandera de Polonia Polonia Varsovia 38.115.967 312.685 km2
Bandera de Portugal Portugal Lisboa 10.623.000 91.982 km2
Bandera de Reino Unido Reino Unido Londres 60.587.300 242.900 km2
Bandera de República Checa República Checa Praga 10.403.136 78.866 km2
Bandera de Rumania Rumania Bucarest 21.438.000 238.391 km2
Bandera de Turquía Turquía Ankara 70.586.256 783.562 km2

Países: OPEP

Bandera País Código Población Área total
Bandera de Angola Angola Luanda 17.024.000 1.246.700 km2
Bandera de Arabia Saudita Arabia Saudita Riad 24.735.000 2.149.690 km2
Bandera de Argelia Argelia Argel 33.858.000 2.381.740 km2
Bandera de Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos Abu Dhabi 4.380.000 83.600 km2
Bandera de Indonesia Indonesia Yakarta 231.627.000 1.904.570 km2
Bandera de Irán Irán Teheran 71.208.000 1.648.200 km2
Bandera de Iraq Iraq Bagdad 28.993.000 438.317 km2
Bandera de Kuwait Kuwait Ciudad de Kuwait 2.851.000 17.818 km2
Bandera de Libia Libia Trípoli 6.160.000 1.759.540 km2
Bandera de Nigeria Nigeria Abuja 148.093.000 923.768 km2
Bandera de Qatar Qatar Doha 841.000 11.000 km2
Bandera de Venezuela Venezuela Caracas 27.908.875 912.050 km2

Países: Unión Europea

Bandera País Código Población Área total
Bandera de Alemania Alemania Berlín 82.244.000 357.022 km2
Bandera de Austria Austria Viena 8.334.325 83.858 km2
Bandera de Bélgica Bélgica Bruselas 10.584.534 32.545 km2
Bandera de Bulgaria Bulgaria Sofía 7.640.238 110.912 km2
Bandera de Dinamarca Dinamarca Copenhague 5.482.266 43.094 km2
Bandera de Eslovaquia Eslovaquia Bratislava 5.402.273 49.033 km2
Bandera de Eslovenia Eslovenia Liubliana 2.025.768 20.256 km2
Bandera de España España Madrid 45.200.737 505.992 km2
Bandera de Estonia Estonia Tallin 1.340.600 45.100 km2
Bandera de Finlandia Finlandia Helsinki 5.312.353 338.145 km2
Bandera de Francia Francia París 64.473.140 551.500 km2
Bandera de Grecia Grecia Atenas 11.147.000 131.957 km2
Bandera de Hungría Hungría Budapest 10.043.000 93.032 km2
Bandera de Chipre Chipre Nicosia 855.000 9.251 km2
Bandera de Irlanda Irlanda Dublin 4.339.000 70.273 km2
Bandera de Italia Italia Roma 59.536.507 301.318 km2
Bandera de Letonia Letonia Riga 2.269.600 64.600 km2
Bandera de Lituania Lituania Vilna 3.361.100 65.300 km2
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo Luxemburgo 483.800 2.586 km2
Bandera de Malta Malta La Valeta 407.000 316 km2
Bandera de Países Bajos Países Bajos Amsterdam 16.426.371 41.528 km2
Bandera de Polonia Polonia Varsovia 38.115.967 312.685 km2
Bandera de Portugal Portugal Lisboa 10.623.000 91.982 km2
Bandera de Reino Unido Reino Unido Londres 60.587.300 242.900 km2
Bandera de República Checa República Checa Praga 10.403.136 78.866 km2
Bandera de Rumania Rumania Bucarest 21.438.000 238.391 km2
Bandera de Suecia Suecia Estocolmo 9.201.650 449.964 km2

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Desperdicio de alimentos y hambre: Una ecuación por solucionar

Un tercio de los alimentos producidos en el planeta para el consumo humano se pierde o se tira, así como los recursos naturales utilizados en el proceso, según la Organización de las Naciones Unidas para las Agricultura y la Alimentación (FAO).

alimentosLa Habana, 7 jun (PL) Hablar de millones de toneladas de alimentos desperdiciadas en un mundo, donde más de mil millones de personas son víctimas del hambre, podría parecer descabellado para algunos.

Sin embargo, se trata de una de las tantas contradicciones de las que está permeado el sistema alimentario en el orbe.

Un tercio de los alimentos producidos en el planeta para el consumo humano se pierde o se tira, así como los recursos naturales utilizados en el proceso, según la Organización de las Naciones Unidas para las Agricultura y la Alimentación (FAO).

El desperdicio per cápita de los consumidores se sitúa entre 95 y 115 kilogramos anuales en Europa y Norteamérica/Oceanía, mientras que en África subsahariana, Asia meridional y Sudeste asiático se botan entre seis y 11 kilogramos al año.

Acorde con los datos de esa agencia especializada, si solo una cuarta parte de la comida que actualmente se desaprovecha se recuperara, sería suficiente para nutrir a 900 millones de personas hambrientas.

La pérdida de alimentos se produce sobre todo en las etapas de producción -recolección, procesamiento y distribución- mientras que el despilfarro ocurre por lo general a nivel del minorista y el consumidor, al final de la cadena de suministro.

En las regiones industrializadas, casi la mitad del total de lo desperdiciado, alrededor de 300 millones de toneladas al año, se debe a que los productores, minoristas y consumidores desechan alimentos que todavía son aptos para el consumo.

Dicha cifra es más que la producción total neta de África subsahariana, y sería suficiente para proveer de comida a una buena parte de quienes sufren por el hambre en el orbe.

Expertos opinan que teniendo en cuenta las previsiones de crecimiento demográfico, el desperdicio en ese apartado carece de sentido a nivel tanto económico, ambiental como ético.

Aparte del coste que conlleva, toda la tierra, agua, fertilizantes y la mano de obra necesarios para cultivarlos se pierde, explican.

Unido a ello están las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por la descomposición de los alimentos en los vertederos y el transporte de los mismos que finalmente se desechan.

Por ello, organismos especializados como la FAO insisten en la urgencia de invertir la actual situación de desperdicio y mejorar la vida de las personas.

Las nuevas tecnologías, las mejores prácticas, la coordinación y las inversiones en infraestructura desde la producción hasta el consumo, son consideradas fundamentales para lograr ese objetivo.

De ahí que llamen a la acción conjunta en aras de mejorar los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y disminuir al mínimo el impacto ambiental.

Con el objetivo de contribuir a crear una verdadera cultura global de consumo sostenible de alimentos, varios organismos internacionales han creado diversas iniciativas.

Tal es el caso de la campaña Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria, presentada por la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con el fin de disminuir el desperdicio.

La misma contempla que medidas sencillas de consumidores y vendedores minoristas pueden reducir drásticamente los millones de toneladas de comida que cada año se pierden.

ocs/acl/mfb

Thung Nai en los orígenes vietnamitas.

Muong women in Hoa Binh, Vietnam playing game ...

 

La Habana (PL) El tiempo transcurre en Thung Nai entre visitantes.

Sus residentes obvian las manecillas del reloj, mientras esperan la llegada de turistas, en mayoría de casos coterráneos, en tanto la localidad carece por ahora de una difusión internacional, pero espera por su momento, porque le sobran condiciones para convertirse en un emporio de la industria del ocio.

Ubicada a unos 110 kilómetros al noroeste de Hanoi, la capital vietnamita, esa localidad pertenece al distrito de Cao Phong, de la provincia de Hoa Binh, en la cual según estudios se han encontrado evidencias de presencia humana de hasta 20 mil años de antigüedad.

Es asentamiento en especial de la minoría étnica Muong, aunque también residen otras como la Tai o Mhong, entre las 54 que forman parte de la nación indochina.

En sus inicios, Thung Nai era un valle de vasta foresta, en el cual vivían numerosos ciervos. De ahí el nombre del sitio. Thung Nai en idioma vietnamita significa “Valle de Ciervos”.

Las aguas represadas del río Da, necesarias para la enorme hidroeléctrica construida en los años 80 del siglo pasado, transformaron el paisaje en un lago rodeado por montañas, del cual emergen mogotes, islas y otros accidentes.

Como resultado de esa configuración, ganó el título de bahía de Ha Long del interior, por las similitudes con la ahora Maravilla Natural del Mundo, según una reciente encuesta planetaria realizada por la organización New7WorldWonders.

El agua del estanque la tributan ríos, arroyos y pequeñas cascadas. Hay numerosos esteros y recovecos que otorgan a la navegación un atractivo agregado, porque los viajeros nunca encuentran monotonía a la vista; siempre se observan parajes curiosos que mantienen la imaginación ocupada, sin espacio para el tedio.

Para llegar al embarcadero, hay una escalinata de un centenar de peldaños con una gran pendiente que requiere de atención; un tropezón e irá a parar a las aguas luego de mil volteretas.

Los capitanes aguardan por rellenar las embarcaciones hasta la cifra permisible de navegación, en aras de un ahorro evidente de combustible y de menor trasiego de un punto a otro, a modo de cuidar el ecosistema.

Previa coordinación, las lanchas parten hacia los dos únicos puntos destinados a restauración alimenticia o albergue en la zona: un motel, caracterizado por un molino de viento a su entrada o la Isla del Coco, ubicados en islotes ocupados por una sola familia en cada caso.

De la orilla a la instalación principal de ésta última, hay una escalinata construida con ladrillos. Son unos 60 escalones hasta el final. El colofón resulta una gran pancarta de tela; Typlus dice en letras rojas con fondo blanco.

Se toma un descanso después de la escalada. Hay un recibimiento muy familiar por los empleados, tal vez un reflejo de la manera de ser de los integrantes de la etnia Muong que otorgan confianza, calor humano y solidaridad a los visitantes.

No transcurre mucho tiempo entre arribo e invitación a la mesa servida ya con variedad de vegetales, platos típicos de la localidad y salsas o preparados de tanta aceptación en el país indochino. Todo tapado con celofán o nylon.

Seguidamente la oferta incluye cerdo cocinado en su grasa más un pescado fresco, acabado de salir del lago, asado al estilo de la etnia Muong.

Se trata de una nave rústica con piso de cemento pulido, techada y sin paredes que para asombro de los recién llegados se encuentra repleta de comensales.

El ruido es notorio allí.

Tengo amigos con experiencia de vida en Asia y afirman: “Los vietnamitas son los latinos de la región”.

Ese criterio se comprueba en el restaurante de la Isla del Coco. Los presentes ríen a carcajadas, cantan, se cuentan chistes en voz alta y brindan con una frase: mo, hai, ba, yooo, es decir, uno, dos, tres, entraaaa, y chocan copas, vasos o latas.

Nada más alejado de la idea formada en el visitante durante la travesía que cree en el predominio de la naturaleza, en tanto se percibe de a poco la presencia humana.

La floresta, las montañas o los mogotes resultan los principales protagonistas. Apenas la existencia de trampas para peces o redes de piscicultura muestran vestigios de los habitantes. También la existencia mínima de casas flotantes u otras clavadas y basadas sobre grandes estacas en las abruptas laderas cercanas al espejo de agua.

Otra evidencia humana se halla en la pagoda o templo budista Ba Chua Thac Bo, al cual solo se llega por el lago.

Cada día 1 o 15 de los meses, según el calendario lunar, los seguidores de ese credo llenan la instalación. Es decir, que en esas fechas deben ser numerosas las idas y venidas de embarcaciones por el estanque.

El budismo ocupa la primera posición dentro de las religiones en Vietnam con más de 12 millones de creyentes, centenares de monjes, instalaciones y centros de estudio.

Una de las atracciones naturales radica en la gruta Thac Bo, en cuyas galerías se observan estalagmitas y estalactitas como reflejo de los millones de años con que las gotas de agua crearon esas formaciones.

Se dice que en otoño el nivel del lago sube hasta llegar hasta la misma entrada de la caverna, pero en la actualidad no es así, porque se encuentra en su rasero más bajo.

Thung Nai acumula de todas las posibilidades para un descanso activo alejado del estrés, la congestión de tráfico o la necesaria modernidad de los centros urbanos actuales.

Unos días de disfrute en ese paraje privilegiado de la geografía vietnamita propiciará un bálsamo a los visitantes que solo volverá con la repitencia.

*Periodista de la redacción Asia y Oceanía de Prensa Latina.

Por Armando Reyes *

 
arb/ar