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El gran engaño del “Descubrimiento de América”.

La mayor invasión de la historia de la humanidad

 

Español: Monumento al Descubrimiento de Améric...
Español: Monumento al Descubrimiento de América (Madrid) (Photo credit: Wikipedia)

 

Los reyes de España y Portugal con apoyo de la Iglesia y de otros secuaces simularon el descubrimiento de un “Nuevo Mundo” para, mediante bulas pontificias, cédula reales y tratados internacionales, apoderarse del continente. Una investigación de Luis E. Ninamango Jurado plasmada en el libro “Encubrimiento y Usurpación de América”

Una investigación de Luis E. Ninamango Jurado plasmada en el libro “Encubrimiento y Usurpación de América” explica los mecanismos que convirtieron el llamado “descubrimiento de América” en una de nuestras bases culturales. Con motivo de que hoy se conmemora una fecha más de lo que la historia oficial y eurocentrista ha denominado de esa manera, compartimos el contenido de la citada obra.
Según explica el autor en el prólogo del libro, fuimos engañados por una conspiración que logró establecer algunas falsedades como “hechos históricos verdaderos” en la época del “descubrimiento” deAmérica.
Este acontecimiento representa un engaño para justificar la invasióngenocida de las que fueron víctimas los pueblos originarios, indica.
En ese sentido, el ingeniero e historiador peruano, sostiene que la usurpación de América, es el peor crimen de lesa humanidad perpetrado en la historia del hombre.
Los reyes de España y Portugal con apoyo de la Iglesia y de otros secuaces simularon el descubrimiento de un “Nuevo Mundo” para, mediante bulas pontificias, cédula reales y tratados internacionales, apoderarse del continente que diversos pueblos aborígenesamericanos proponen se denomine Abya Yala, explica.
“En bibliotecas enteras se han escrito sobre “El descubrimiento de América” (…) y sobre Cristóbal Colón, pero a pesar de tanto esfuerzo, la duda y el misterio es lo que prevalece cuando se trata de comprender esta época crucial de la historia”, afirma Ninamango.
“Entonces para desenredar este enorme embrollo, causado por una de las peores falsedades que afligen a la humanidad, es necesario identificar y analizar a los personajes claves que interactuaron alrededor de Cristóbal Colón”, señala al hacer la invitación a examinar su obra.
“Encubrimiento y Usurpación de América” fue publicado en 2009 y forma parte de la Colección Memoria de Ediciones de la Presidencia de la República de la República Bolivariana de Venezuela.
Para acceder a la versión en PDF del texto dar clic en el siguiente enlace:Encubrimiento y Usurpación de América

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Octubre de 1492, sangre, lodo y capitalismo

Español: Ilustración de la Brevísima de De las...
Español: Ilustración de la Brevísima de De las Casas, realizada por De Bry (Photo credit: Wikipedia)

 

José Pablo Feinmann

 

Página 12
El presente texto busca ser una guía para el estudio histórico, religioso y filosófico del despegue del capitalismo. Cuando los conquistadores y los historiadores de este inclaudicable sistema lo interpretan como la civilización, como la pesada carga del hombre blanco que rescata a los pueblos subalternos de su barbarie para dirigirlos hacia el progreso que ellos encarnan, hablan de la invasión a las tierras de América en términos de “descubrimiento”. Para ellos –para el Occidente capitalista– lo fue. Lo que Europa miraba era “descubierto”. Se “descubría” a los pueblos salvajes para conducirlos a la civilización. Escribe Hegel: “El Nuevo Mundo quizá haya estado unido antaño a Europa y Africa (…) La conquista del país señaló la ruina de su cultura, de la cual conservamos noticias; pero se reducen a hacernos saber que se trataba de una cultura natural, que había de perecer tan pronto como el espíritu se acercara a ella (…) Los indígenas, desde el desembarco de los europeos, han ido pereciendo al soplo de la actividad europea (…) mucho tiempo ha de transcurrir todavía antes de que los europeos enciendan en el alma de los indígenas un sentimiento de propia estimación” (Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Introducción especial: El Nuevo Mundo). Señalemos la sinonimia que se establece entre el capitalismo occidental en busca de riquezas y “el espíritu”. Cuando Colón “descubre” América, ésta es descubierta por el espíritu. ¿Qué podrá decir Hegel de los africanos? Cito: “El negro representa el hombre natural en toda su barbarie y violencia; para comprenderlo debemos olvidar todas las representaciones europeas. Debemos olvidar a Dios y a la ley moral. Para comprenderlo exactamente, debemos hacer abstracción de todo respeto y moralidad, de todo sentimiento. Todo esto está de más en el hombre inmediato, en cuyo carácter nada se encuentra que suene a humano (…) Si pues en Africa el hombre no vale nada, se explica que la esclavitud sea la relación jurídica fundamental” (idem).

En su diario, Colón escribe sobre los arawaks de las Antillas: “No llevan armas, ni las conocen. Al enseñarles una espada, la cogieron por la hoja y se cortaron al no saber lo que era. No tienen hierro. Sus lanzas son de caña (…) Serían unos criados magníficos (…) Con cincuenta hombres los subyugaríamos a todos y con ellos haríamos lo que quisiéramos” (citado por Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos, Siglo XXI). Al mismo tiempo, España había expulsado de su santo territorio a los judíos y a los musulmanes. La reina Isabel ya había aceptado los castos proyectos de Torquemada y lo autorizó a castigar a los pecadores y herejes. El Santo Oficio empezaba su tarea: limpiar a las almas impuras de Europa en tanto Colón llevaba el espíritu a los nuevos territorios. Aunque más que eso se dedicó a la búsqueda de oro, pues había asegurado a su reina que regresaría con las naves cargadas de ese metal codiciado. “Como otros estados del mundo moderno, España buscaba oro, material que se estaba convirtiendo en la nueva medida de la riqueza, con más utilidad que la tierra pues todo lo podía comprar” (Howard Zinn, ob. cit.). En el poderoso capítulo de Marx sobre el carácter fetichista de la mercancía y su misterio, se explica cómo todas las mercancías terminan refiriéndose a una: el dinero. De lo contrario, no se habría superado la etapa del trueque. Pero añade que, a su vez, el dinero se refiere a una forma superior de representación: el oro. Así, los metales preciosos desempeñan “la función social de equivalente general” (El Capital, tomo I, vol. I, Siglo XXI).

En Hegel vemos que la criaturas ajenas al espíritu europeo carecen del espíritu de la civilización. Los conquistadores habían anticipado –desde el catolicismo– esta condición. Los indios carecían de alma. Se los trató de evangelizar pero, se dijo, no lo aceptaron. Así, fueron torturados, quemados, masacrados. ¿Qué es el alma? En el Cap. 5, artículo 3 del quinto tomo de la Summa Theologica, Santo Tomás se enfrenta al siguiente problema. En la Biblia se dice que El Verbo se hizo carne. ¿Significa esto que carecía de alma? No. “El Verbo es fuente de la vida como causa eficiente de la vida. Pero el alma es principio de la vida para el cuerpo en cuanto forma del mismo”. Los indígenas no tenían alma. Carecían del “principio de la vida para el cuerpo”. Eran, así, sólo cuerpo. Sólo carne. ¿Podían recibir el sacramento? Los sacerdotes que acompañaban a los héroes de la conquista lo ofrecían. Porque “es necesario para salvarse que los hombres se unan bajo el nombre de la única religión verdadera. Luego los sacramentos son necesarios para la salvación del hombre” (Santo Tomás, Ibid., Necesidad de los sacramentos, artículo primero). Por consiguiente, los buenos pastores informaban que los salvajes rechazaban los sacramentos. No tenían salvación posible. Son conocidos los horrores de las matanzas a que los conquistadores de la católica sometieron a los pueblos originarios de América. Escribe Marx: “El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las minas de la población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de Africa en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras caracterizan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos constituyen factores fundamentales de la acumulación originaria” (El Capital, ob. cit., p. 939). Bartolomé de las Casas: “La causa porque han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días” (Opúsculos, Cartas y Memoriales, Ver: Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Ed. Edaf). Pero el capitalismo no habría de de- sarrollarse en España. Había otra nación más pujante, más consciente de su destino histórico: Inglaterra. Para quedarse con el oro que los españoles extraían de sus colonias decidieron atacar los galeones que lo transportaban. Así, podría decirse que los piratas fueron el engranaje fundamental (entre algunos otros) que permitieron el desarrollo del capital en la Gran Bretaña. Escribe Enrique Silberstein: “Todas las campañas de los piratas y filibusteros (o en su gran mayoría) se dirigían a robar a los barcos españoles que de América, cargados de oro o de mercaderías, se dirigían a España (…) Los filibusteros (y los piratas) fueron la cuña que introdujo Inglaterra (o mejor dicho sus empresarios) para ser los beneficiarios directos de los descubrimientos de los españoles y los portugueses. Pero, no sólo eso, sino que fueron ellos, los transportadores de la mano de obra, arrancada de Africa primero, comprada en Africa después, que era reclamada insistentemente por quienes trabajaban afanosamente para apoderarse de los metales preciosos que se encerraban en la tierra americana (…) Robar a los barcos españoles y transportar esclavos negros era la finalidad de los piratas y los filibusteros” (Los constructores del capitalismo, libro agotado por completo y absurdamente no reeditado aún). Así nace el capitalismo. Con los frutos extraídos al suelo suramericano y la matanza de sus pueblos originarios. Incapaz España de completar su empresa colonizadora con un sistema nuevo de producción, es Inglaterra la que, por medio de sus filibusteros, accede al desarrollo del capital comercial primero y del capital industrial después. Sabrá premiarlos: Henry Morgan será gobernador de Maracaibo. Y los lineamientos jurídico-filosóficos de su gobierno se los escribirá John Locke, uno de los grandes mentores económico-ideológicos del capitalismo. (Un necesario desarrollo de las lecturas aquí indicadas debiera ser el capítulo Colonias de Adam Smith en su dilatado y fundamental ensayo sobre la riqueza de las naciones y el bastante conocido cap. XXIV del primer tomo de El Capital sobre la acumulación originaria del capital.) Todo este desarrollo de la barbarie de los civilizadores lo resume Marx en una frase célebre: “Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” (ob. cit., p. 950). En Irak (y vaya a saber muy pronto en qué otro lugar hasta la hecatombe) lo sigue haciendo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-231144-2013-10-13.html

 

Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

¿Cuánto sabes de la cultura haitiana?

 
  Escrito por: NAIROBY VALDEZ (nairobyestefani@gmail.com)

Al hablar de la cultura de la República de Haití uno puede adentrarse en un conjunto de tradiciones europeas específicamente francesas y españolas, pero el fuerte de la cultura haitiana tiene sus orígenes en las costumbres africanas. Este país conserva en sus entrañas rasgos muy firmes debido a la trata de esclavos de la cual es procedente el mayor porcentaje de su población.

El día 5 de diciembre de 1492, según los registros históricos, llega a La Española Cristóbal Colón, un navegante de origen genovés, en busca de oro y con su obsesión de encontrar el preciado metal, esclaviza a la población originaria, acostumbrada a la vida silvestre, la pesca y la agricultura, actividades que no necesitaban de esfuerzos mayores.

Los indígenas fueron obligados a trabajar en plantaciones y minas, se produjeron rebeliones y muchos perdieron la vida. La manera brutal en la que fueron atacados y contagiados con enfermedades europeas para las cuales  no tenían defensas, acabó con los indígenas poco a poco, hasta no quedar uno.

Llegada de esclavos africanos. Exterminada la raza indígena, el trabajo no se podía suspender por lo que los españoles trajeron esclavos desde África para continuar con su explotación. Luego siguieron explorando otras tierras del continente americano y, eventualmente, abandonaron la parte occidental de la isla, dejando el camino libre para que una colonia francesa se estableciera allí, produciendo así una mezcla de culturas africanas, españolas y francesas.

Estas combinaciones marcaron la cultura haitiana, de allí se desprenden un conjunto de tradiciones que los haitianos han sabido poner en práctica hasta la actualidad.

Conociendo la cultura haitiana. Los idiomas oficiales de Haití son el francés y el creole, éste último es un idioma joven, oficializado en 1961, nace producto de la mezcla de la lengua francesa con la influencia de vocabularios africanos y españoles. Además de ser una herramienta de los esclavos para poderse comunicar entre ellos sin que los colonos pudieran entenderlos y también en consecuencia fue utilizado como forma de rechazo a los europeos.

Gastronomía haitiana. La cocina haitiana está influenciada en gran medida por la gastronomía francesa así como también por la africana y en menor grado por la española. Los haitianos a menudo usan pimientos y otros sabores fuertes. La cocina haitiana es considerada como moderadamente picante y no muy condimentada.

Sus platos son el arroz y las judías, que es lo mismo que las habichuelas y demás legumbres en sus diferentes presentaciones. Su dieta básica consiste en alimentos con un alto contenido en almidón y carbohidratos.

En las zonas más rurales tienen otras opciones como el maíz molido, un compuesto parecido a la harina de maíz que puede ser comido con salsa pois, con salsa hecha con uno de los diferentes tipos de judías como la riñón, la pinta, garbanzos y frijoles de palo (conocidos en otros países como gandul).

Platos típicos. Pésée, es un plato típico con carne de cerdo o cabra acompañado de bananito frito en aceite de girasol (conocidos como tostones en la República Dominicana y en Puerto Rico), es comido frecuentemente en Haití tanto como comida o aperitivo. El “diri ak djon-djon” o arroz con hongos, otra comida típica a la cual no tienen acceso todos los ciudadanos de Haití, por la amplia brecha social existente.

El jouroumou. Este es un plato sagrado del pueblo haitiano, al que se le rinde reverencia, como el dominicano con la habichuela dulce. Sólo que el “jouroumou” tiene una historia de rebeldía y de libertad.

Celebración de la libertad. La sopa de auyama o “soup joumou” es el plato especial de la tradición culinaria haitiana, por la relación de ser la primera república negra en independizarse en la historia y ser la segunda en América.

Según la tradición, los esclavos en la antigua colonia francesa no tenían derecho a tocar la auyama ni acceso a ingredientes como apio, zanahoria, repollo y puerro.

Al romper el yugo de esclavitud y declarar el nacimiento de la República de Haití, los antiguos esclavos comenzaron a preparar la sopa de auyama como símbolo de su libertad, una costumbre que se repite cada primero de enero, cuando la nación celebra su fiesta nacional.

Religión. En cuanto a las religiones, un alto porcentaje de la población haitiana profesa la fe católica, mientras un grupo menor se inclina por la protestante y el vudú.

El vudú es una religión traída de las esencias africanas, combina elementos del cristianismo primitivo, del catolicismo y de religiones tribales. Los cultos vudú veneran un dios principal, el Bon Dieu; a los ancestros o, más en general, a los muertos; a los gemelos y a los espíritus llamados loas. Esta es una religión que se practica de manera reservada en Haití, no como las demás, sino más bien en lugares apartados y se dice que sus devotos rara vez pregonan su inclinación.

“La cultura haitiana es misteriosa por los elementos que se hallan en el vudú, por ejemplo nosotros tenemos una particularidad totalmente distinta a otras naciones que practican esta religión y es el hecho de la celebración del Gede la cual se realiza el primero de noviembre de cada año, donde un espíritu entra en el cuerpo de un hombre o una mujer y éste es incitado hacer revelaciones de la vida de cualquier persona que se encuentre en el evento. La gente piensa que el vudú es sinónimo de maldad, pero no todo en el vudú es malo, todo va depender de las cosas que el creyente o practicante le pida a los loas o espíritus. Esta religión más que cuestión de fe es práctica, de manera que si yo le pido a los espíritus por la salud de un hermano me lo concede, pero también, si pido para hacerle daño a una persona, de igual manera se hace efectiva dicha petición. Esto no es tan sencillo como la gente creé, porque así como las personas le piden al loa, este a la vez tiene la potestad de cobrar su favor”, expresó la diplomática haitiana Vichy De La Fayette Thibeaud, representante de la embajada haitiana en República Dominicana.

Música Haitiana. En la música los haitianos tienen lo suyo, aunque esta se desprende de la influencia de los lazos europeos coloniales y la migración africana por la esclavitud. En el caso de la colonización, la influencia musical ha venido principalmente de Francia, sin embargo la música haitiana tiene una significativa influencia española, así como también de República Dominicana y Cuba, cuya música en español ha contribuido a crear otros géneros musicales en Haití.

Música típica de Haití. El compás (en francés) o kompa (en el criollo haitiano) es una música compleja, proveniente de ritmos africanos y el baile de salón europeo, surtida con la cultura de la burguesía haitiana. Este género tiene cierta relación entre la bachata y el merengue dominicano, pero con ritmos más suaves, el cual se baila de una manera sensual, con movimientos atrevidos en algunos casos.

Gagá o ra-rá. El gagá es un culto socio-religioso popular que tiene mucha semejanza con el vudú, su nombre original es ra-rá, es un ritmo contagioso el cual se originó en Boca Chica debido a los contratos de haitianos en los ingenios azucareros.

El  gagá escenifica las rebeliones del cimarronaje, la lucha de los esclavos contra el esclavista francés, es una representación del encuentro de hermandad y solidaridad entre los dos pueblos: haitiano y dominicano.

Arte haitiano máxima representación cultural. En cuanto al arte, la pintura específicamente, los haitianos se caracterizan por la utilización de colores brillantes, el humor inteligente, el cual predomina en sus obras, entre los objetos que plasman en sus cuadros se pueden encontrar frutas deliciosas y paisajes que enmarcan la realidad cotidiana en las ciudades haitianas.

Según los críticos, la pintura haitiana es un reflejo de su propia raíz cultural. En esencia, pasión, devoción, fe, esperanza, alegría y tristeza. Pocos lo saben, pero es real. El arte haitiano, sobre todo en lo relativo a la pintura y la escultura, es uno de los más valorados a nivel mundial. Goza de cierto éxito comercial y la crítica por lo general le hace buenas apreciaciones.

Patrimonios Culturales. Los patrimonios más famosos e importantes de Haití son el palacio de Sans Souci y la Ciudadela, los cuales fueron inscritos como lugares de Patrimonio de la Humanidad en 1982, ubicados al norte del Macizo de Hotte, en uno de los parques nacionales de Haití, la estructura data de comienzos del XIX. Fue una de las primeras en ser construidas tras la independencia de Francia.

¿Qué tanto conoce el haitiano residente en República Dominicana sobre su cultura?

Al abordar algunos estudiantes haitianos en la Universidad Autónoma Santo Domingo (UASD) sobre lo que conocen de su cultura fue notorio lo reservados que son a la hora de hablar de su país.

Ante la pregunta ¿Cuánto sabes sobre la cultura haitiana? Muchos de ellos de manera enfática respondían lo siguiente: “la comida es muy rica en mi país, pero hay algo que nos identifica y nos hace diferentes y es nuestra gente, las personas son muy amables allá, aunque sé que pensaras todo lo contrario por las tantas cosas que se dicen de los haitianos de este lado”. “Cuando visitas Haití quieres quedarte  por las atenciones y la hospitalidad que se le brinda al extranjero en mi país”.

 

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EN EL 104 ANIVERSARIO DE BOSCH: VIAJE A LOS ANTÍPODAS

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                                BOSCH: Fui al Asia y Sudeste Asiático a buscar la Verdad (1969).

    VIAJE A LOS ANTÍPODAS (Publicado en la revista ¡Ahora!, Nº 326 del 9 de febrero de 1970.)

“Durante años y años creí que políticamente la Verdad se hallaba en la llamada democracia representativa, pero sucedió que cuando el pueblo dominicano se lanzó a morir por esa democracia que yo, entre varios pero quizá más que muchos, le había enseñado a buscar, la tal democracia representativa sacó de sus entrañas la putrefacción, el crimen, la mentira, el abuso”
“vi a la soldadesca norteamericana llegar a Santo Domingo armada hasta los dientes para bombardear a la ciudad más vieja de América, para aniquilar el impulso creador de nuestro pueblo y para exterminar, como se hace con las fieras, a los luchadores democráticos dominicanos; vi a la República desamparada, engañada por los organismos internacionales y traicionada por la OEA”
La  dignidad  y bravura del hombre Quisqueyano se puso a prueba en el abril cuando la patria fue agredida por la botas invasoras. Aquí, en esta fotografía,un dominicano, se enfrenta a puños limpios a un soldado Yanqui que intenta agredirlo.
“he visto morir dominicanos día tras día desde el momento en que desembarcaron en el país los primeros infantes de marina del señor Trujijohnson hasta el momento en que escribo estas líneas, ya a punto de terminar el año de 1969, a pocos meses de cumplirse los cinco años de la intervención norteamericana. Así, la mentira y el crimen aplicados y desatados por la llamada democracia representativa yanqui en Santo Domingo no fueron el resultado de un error momentáneo; fueron y siguen siendo la obra sistemática de todos los días”
“a partir del 28 de abril de 1965 comencé a estudiar cuidadosamente la historia de los Estados Unidos tal como es y no como la cuentan los norteamericanos; comencé a darme cuenta de que ese país gigantesco y poderoso tiene una antigua tradición de engaños y una capacidad asombrosa para mentirle al mundo”
Los países del Asia están geográficamente en el lado del mundo opuesto a la República Dominicana, y además, tres de los cuatro que visité en los meses de octubre y noviembre de 1969 son, en el orden político, el polo opuesto de Santo Domingo; así, para nosotros los dominicanos Corea del Norte, China y Vietnam del Norte representan con toda propiedad nuestros antípodas, porque la palabra antípoda quiere decir eso: lo que se halla en el lado de la Tierra opuesto a nosotros, y además lo que representa algo totalmente distinto de lo que somos.
¿Por qué he viajado a los antípodas geográficos y políticos de nuestro país?
Aunque la respuesta a esa pregunta podría ser larga y complicada, voy a tratar de hacerla corta y clara: Fui al Asia y al Sudeste Asiático a buscar la Verdad.
Durante años y años creí que políticamente la Verdad se hallaba en la llamada democracia representativa, pero sucedió que cuando el pueblo dominicano se lanzó a morir por esa democracia que yo, entre varios pero quizá más que muchos, le había enseñado a buscar, la tal democracia representativa sacó de sus entrañas la putrefacción, el crimen, la mentira, el abuso. Yo oí al presidente de los Estados Unidos, país líder  de la tal democracia representativa, mentir como sólo mienten los seres más abyectos; oí a él y a senadores, diputados, altos personajes y a la radio oficial de los Estados Unidos acusar a la revolución democrática del pueblo dominicano de criminal y salvaje; vi a la soldadesca norteamericana llegar a Santo Domingo armada hasta los dientes para bombardear a la ciudad más vieja de América, para aniquilar el impulso creador de nuestro pueblo y para exterminar, como se hace con las fieras, a los luchadores democráticos dominicanos; vi a la República desamparada, engañada por los organismos internacionales y traicionada por la OEA; la vi atropellada por soldados latinoamericanos, enviados a nuestro país para justificar el crimen de los Estados Unidos, que habían violado tratados hemisféricos y no querían ni podían quedarse solos ante la conciencia del mundo como autores de esa violación; he visto morir dominicanos día tras día desde el momento en que desembarcaron en el país los primeros infantes de marina del señor Trujijohnson hasta el momento en que escribo estas líneas, ya a punto de terminar el año de 1969, a pocos meses de cumplirse los cinco años de la intervención norteamericana. Así, la mentira y el crimen aplicados y desatados por la llamada democracia representativa yanqui en Santo Domingo no fueron el resultado de un error momentáneo; fueron y siguen siendo la obra sistemática de todos los días.
Valientes Mujeres Quisqueyanas se enfrentan a los soldados americanos en una marcha protesta por los atropellos por parte de la soldadesca americana contra el pueblo.
Si alguien en quien tuvimos fe nos sorprende mostrándonos de manera inesperada lo que es en verdad y no lo que había simulado ser, empezamos a poner en duda todo lo que habíamos estado creyendo de él hasta entonces; y eso me sucedió a mí. Así, a partir del 28 de abril de 1965 comencé a estudiar cuidadosamente la historia de los Estados Unidos tal como es y no como la cuentan los norteamericanos; comencé a darme cuenta de que ese país gigantesco y poderoso tiene una antigua tradición de engaños y una capacidad asombrosa para mentirle al mundo; ha hallado la forma de atropellar de la manera más brutal a los pueblos débiles y presentar esos atropellos como si fueran grandes y costosos esfuerzos para liberarlos de males infernales y para defender la libertad humana. Cuando los libros de historia me convencieron de que los Estados Unidos no son lo que sus propagandistas dicen que son, sino todo lo contrario, me dije a mí mismo que esos libros podían ser en fin de cuentas obras de fanáticos antiyanquis y que mi deber era comprobar los hechos sobre el terreno; y visto que la prensa, la televisión, la radio y la mayor parte de los medios de comunicación norteamericanos tienen años y años presentando al mundo socialista como el espejo de la esclavitud, el atraso y la miseria, fui a visitar Yugoeslavia y Rumanía. Allí, en Yugoeslavia y Rumanía comprobé que de cada mil palabras sobre los países socialistas que se escriben en los Estados Unidos, novecientas noveintinueve son mentiras, y llegué a la conclusión de que el empeño que ponen los yanquis en hacer que los gobiernos sirvientes de América Latina persigan como a un criminal al que viaja a los países socialistas tiene un fin, el de evitar por medio de la violencia que los pueblos de América Latina se enteren de que la propaganda norteamericana contra esos países se basa en la mentira y sepan que cualquiera de ellos tiene un grado de desarrollo y bienestar, y sobre todo de justicia social, incomparablemente más alto que el de los latinoamericanos. Yo, que no soy comunista y por eso mismo no estoy obligado en ningún sentido ni por ninguna razón a defenderlos, lo afirmo categóricamente ante el pueblo dominicano, y digo a conciencia, con la mano puesta en el corazón, que de cada diez verdades sobre los países comunistas que dice un yanqui, dice al mismo tiempo, y con la mayor tranquilidad, noventa y nueve mil novecientas noventa mentiras.
La mentira es una parte tan importante en la vida norteamericana que sus historiadores, escritores, ensayistas, periodistas y funcionarios mienten hasta sin darse cuenta. Unas veces mienten directamente y otras de manera indirecta; unas veces dicen lo que no es verdad y otras veces se callan la verdad. Y esto lo hacen no sólo cuando hablan de otros países sino también cuando hablan del suyo; no sólo cuando se refieren a hechos actuales sino también cuando se refieren a hechos históricos. Por ejemplo, hace algo así como año y medio el ex embajador Crimmins respondió a una carta del PRD y en esa carta afirmó que los Estados Unidos son un país que se ha desarrollado pacíficamente, mediante la sola aplicación de las leyes; y recientemente el sucesor del Sr. Crimmins ha repetido lo que éste había dicho.
Pues bien, ni el señor Crimmins ni su sucesor dijeron la verdad, y yo me permito poner en duda que los embajadores norteamericanos ignoren la historia de su país. Claro que la conocen, pero la deforman para presentar a su país ante el pueblo dominicano como no es y como nunca ha sido. Al contrario de lo que han dicho los dos embajadores, los Estados Unidos han tenido revoluciones sangrientas, de las más sangrientas que ha conocido la Humanidad; en una de ellas murieron miles y miles y miles de hombres y mujeres, desde civiles y soldados hasta el presidente de la república; ciudades enteras fueron destruidas a cañonazos y se combatió ferozmente durante cuatro años. ¿Cómo es posible que el señor Crimmins y su sucesor pretendan hacernos creer que la fabulosa matanza de 1861-1865 no existió? ¿Y saben los dominicanos por qué no mencionan los señores embajadores esa hecatombe? Pues porque los norteamericanos le cambiaron el nombre; en vez de revolución pasaron a llamarle “guerra de secesión”. Pero fue una revolución provocada por los dueños de esclavos del Sur, que se levantaron en armas cuando creyeron que el gobierno de Lincoln  iba a decretar la libertad de los esclavos. Lincoln no pensaba hacer eso, pero él representaba a los industriales del Norte, que para poder vender sus máquinas necesitaban que desapareciera la esclavitud en el Sur, puesto que los esclavos no estaban capacitados para manejar maquinarias y esto tenían que hacerlo obreros asalariados; y como Lincoln representaba a esos industriales, los esclavistas creyeron que iba a poner en peligro su “sagrado derecho” a ser propietarios de hombres.
Además de la revolución de la independencia y de la llamada “guerra de secesión”, los Estados Unidos han conocido y sufrido revoluciones larvadas que han producido millares y millares de víctimas, entre ellas varios presidentes de la república asesinados. Y ahora mismo, ¿qué está sucediendo con los negros de los llamados “ghettos” y con los “panteras negras”, a quienes cazan a balazos todos los días? Por último, los Estados Unidos han evitado más revoluciones dentro de sus fronteras mediante el método de proyectar sus crisis y su violencia hacia el mundo exterior, pues se trata de un país que ha vivido agrediendo a otros pueblos desde antes de nacer como república. Cuando todavía no eran independientes, los yanquis hacían matanzas memorables de indios americanos para quedarse con sus tierras, y siguieron haciéndolas hasta fines del siglo pasado(IX); después de independientes, arrebataron las Floridas a España y le quitaron a México más territorio del que ocupa hoy esa nación; se quedaron a cañonazos con Puerto Rico; se quedaron con Hawai y la Zona del Canal de Panamá; partieron en dos a Colombia y hoy tienen sus tropas establecidas en Corea del Sur y en Vietnam del Sur, dos países inventados por ellos a costa de la unidad de los viejos pueblos de Corea y de Vietnam, así como inventaron en Formosa una China nacionalista sustraída de la China continental e inventaron en Santo Domingo el llamado gobierno de reconstrucción nacional para mantener dividido al pueblo dominicano.
Un humilde hombre del pueblo pide  a un soldado Yanqui  Invasor  dejarlo pasar para llevar a su niño herido a la Cruz Roja luego de un ataque indiscriminado por las tropas invasoras a la indefensa   población civil.
Pero el embajador norteamericano no se atiene a decir lo que no es verdad en el caso de su país; va más allá y afirma que Inglaterra se ha desarrollado también sin violencias. ¿Sí? ¿Y qué cuenta la historia inglesa? ¿O son invenciones de novelistas las sangrientas revoluciones de 1648 y 1688, para mencionar sólo las del siglo XVII? Quien le cortó la cabeza a Carlos I en 1649 no fue un cirujano que quería devolverle la salud; fue el verdugo que le aplicó la pena de muerte votada por el Parlamento; y las ruinas de las iglesias que se ven en algunos lugares de Inglaterra no se deben a los maltratos del tiempo, sino a los hombres de Oliverio Cromwell, que las saquearon y las quemaron en los días de la revolución de 1648.
Esa necesidad de ocultar la verdad, ¿es acaso una deformación sicológica que se ha propagado, como una epidemia, entre los norteamericanos?
Pues no señor; no se trata de una deformación sicológica. Hubo una época en que los yanquis estaban orgullosos de sus revoluciones y hablaban de ellas con entusiasmo, pero ahora necesitan hacerles creer a los pueblos pobres como el dominicano y los de la América Latina que las revoluciones son un gran pecado, algo muy malo, algo que no debe hacerse nunca, y para decir eso tienen que arrancar de la historia de su país, de Inglaterra y de otros lugares, todas las páginas que se refieran a sus revoluciones; necesitan presentarse como libres del pecado revolucionario para poder reclamar de otros que no lo cometan.
¿Y cuál es la causa de esa actitud? ¿Por qué los norteamericanos, que hicieron revoluciones sangrientas, sin las cuales no habrían podido desarrollarse ni económica ni política ni socialmente, fueron entonces partidarios de revoluciones y ahora son enemigos de ellas?
Porque aquellas revoluciones inglesas y norteamericanas de los siglos XVII, XVIII y XIX fueron hechas por las masas de los pueblos de Inglaterra y los Estados Unidos para entregarles  el poder a las minorías capitalistas de sus respectivos países, y las revoluciones que se hacen ahora en el mundo tienen la finalidad de establecer en el poder a las masas, no a las minorías capitalistas. En el caso concreto de la República Dominicana, la revolución se hará para desmantelar el Frente Oligárquico, que es el instrumento de que se valen los Estados Unidos para gobernar nuestro país a su antojo, y los señores embajadores norteamericanos pretenden hacerle creer al pueblo de Santo Domingo que la revolución es innecesaria, que en Norteamérica y en Inglaterra jamás hubo revoluciones, que los que tienen hambre deben esperar su oportunidad para comer, aunque haya que ir a servirles la comida al cementerio. Al tomar el poder, lo primero que harán las masas dominicanas y las de todos los países pobres del mundo —con los de la América Latina a la cabeza, desde luego— será tomar posesión de lo que es legítimamente suyo, de lo que se halla en su tierra y de lo que ha sido creado con el trabajo de sus hijos; es decir, procederán a nacionalizar las empresas norteamericanas. Y como eso significa que los millonarios norteamericanos dejarán de seguir recibiendo los dólares que sacan de nuestros países, hay que evitar por todos los medios que hagamos revoluciones. Esa es la razón de esas mentiras. Hay que engañar a nuestros pueblos haciéndoles creer que las revoluciones son pecados mortales, obra del demonio comunista, crímenes horrendos contra la libertad, y si los pueblos creen eso y se mueren de hambre, allá ellos con sus miserias; que se los lleve quien los trajo, porque eso no le quita el sueño a ningún ricacho norteamericano.
Pero sucede que el mentiroso y el cojo no llegan lejos. La red de mentiras con que los Estados Unidos tienen envuelto al mundo está destruyéndose rápidamente. En la América Latina la destruyó la invasión militar de Santo Domingo; en el resto del mundo la ha destruido la incalificable guerra de agresión a Vietnam. Por otra parte, el ser humano busca instintivamente la verdad, y cuando da con ella siente la necesidad de transmitírsela a otros. Como a cualquiera persona, a mí me sucede eso; pero ocurre además que tengo una responsabilidad ante el pueblo dominicano, la de ayudarle a disipar las sombras de la mentira en que quieren sumirlo a fin de que vea claramente por dónde va el camino hacia la libertad, la justicia social y el bienestar. Si al visitar Yugoeslavia y Rumanía comprobé que las mentiras que se dijeron sobre la Revolución de Abril eran iguales a las que se decían de esos dos países, ¿no era natural que me dijera a mí mismo que igual debía suceder en el caso de Corea del Norte, de China y de Vietnam? ¿Y no era lógico, en consecuencia, que aceptara las invitaciones que se me hicieron para visitar esos países?
Aquí digo lo que vi, sin la menor deformación. Lo que digo es el resultado de mis observaciones; no es propaganda de partidos ni de gobiernos. Y lo escribo para servir al pueblo dominicano; para que éste conozca la verdad y juzgue por sí mismo, no a base de las mentiras que le sirven los que tienen interés —y ganan dinero al hacerlo— en mantenerlo confundido.
Este breve resumen de un viaje a los antípodas comienza por:
La República Democrática de Corea
La historia escrita de Corea tiene miles de años, de manera que la lengua de sus pobladores es vieja. En esa lengua, que ya se hablaba cuando todavía no se había formado Roma, Corea se llama “el país de los amaneceres luminosos”. Hubiera podido llamarse también “el país de la gente que sonríe”, porque el coreano reacciona ante cualquier estímulo con una sonrisa franca; pero yo recordaré siempre a Corea como “el país de los niños alegres”. Kim Il Sung, el padre….  de la patria, dijo una frase que es a la vez profunda y conmovedora; dijo: “En Corea, el niño es ley”. Tómese esa frase por dondequiera y como quiera, y el resultado será siempre uno: El pueblo coreano está dedicado a sus niños; vive y muere, trabaja, lucha y crea por sus niños. De alguna manera, con esa extraña sensibilidad que tienen los niños en todas partes, los de Corea se dan cuenta de eso, porque donde ellos están —sea en la escuela, en las calles, en los parques—, sus risas y sus gritos de júbilo dan la impresión de una enorme pajarera colmada de cantos. En mis años, que no son pocos, jamás había visto nada igual.
Kim Il Sung sabía lo que decía al afirmar que en Corea el niño es ley, pues los países perduran en la medida en que sus ciudadanos los amen y los defiendan, y los niños de hoy serán los ciudadanos de mañana. El mismo Kim Il Sung era apenas algo más que un niño cuando a los trece años de edad comenzó a cumplir misiones de los grupos de patriotas que estaban luchando contra los japoneses —que habían ocupado el país en 1910—, y se hallaba en la flor de la vida cuando hacia 1932, acabando de cumplir los veinte años, inició la guerra de guerrillas por la liberación de Corea.
“¿Cuántos eran sus hombres en ese momento?”, le pregunté, entre cucharada y cucharada de una sabrosa sopa coreana que él mismo me servía con la naturalidad conque se comporta alguien con un hermano.
Kim Il Sung sonrió. Como todos sus compatriotas, es de sonrisa fácil y expresiva. Pero en esa ocasión la sonrisa del líder de Corea quería decir muchas cosas; quería decir, según me pareció: “Usted no va a creerlo”.
“Dieciocho”, dijo.
¿Y por qué no debía yo creerlo? ¿No se había quedado Fidel Castro con sólo doce seguidores poco después de haber desembarcado al pie de la Sierra Maestra? Fidel Castro había  bajado de la Sierra, convertido en vencedor, a los dos años de haber subido a ella, y Kim Il Sung estuvo guerrilleando trece años, y los dos tomaron el poder al cumplir los treintidos. ¡Extraña similitud de destinos entre el líder de un viejo pueblo  oriental y el de un pueblo nuevo del Caribe!  Pero si el destino de Kim Il Sung y el de Fidel Castro se parecen, en cambio el de Corea y el de Cuba son distintos, porque a Corea le ha tocado ser uno de esos países a los que Norteamérica les ha aplicado la fórmula que ensayó con Colombia en Panamá, la de dividir las naciones y de cada una hacer dos: dos Coreas, dos Chinas, dos Vietnam. A lo mejor, en esa historia de país dedicado a dividir pueblos hallaron los negros norteamericanos la idea de dividir ellos a su vez a los Estados Unidos en una nación para los blancos y otra para los negros.
Corea quedó liberada en agosto de 1945 y el día 15 de ese mes fue proclamada república bajo un gobierno encabezado por el joven que había estado trece años dirigiendo las guerrillas antijaponesas, esto es, por el mismo Kim Il Sung de quien vengo hablando. Unas semanas después de establecida la república, los norteamericanos desembarcaban en el sur al mando de Douglas MacArthur, y éste proclamaba, con su conocida arrogancia: “… Todos los poderes del gobierno sobre el territorio de Corea, al sur del paralelo 38 de latitud Norte, y sobre el pueblo que lo habita, serán… ejercidos bajo mi autoridad”; y fue así como Corea, un país con más de tres mil años de historia escrita, quedó cercenado como un cuerpo al que le cortan la mitad.
Cinco años después de eso comenzó el ataque norteamericano contra Corea del Norte. Al cabo de tres años de guerra, todas las ciudades coreanas habían sido destruidas, o dicho con más propiedad, habían sido demolidas por los bombardeos yanquis. Dieciséis años después, ningún extranjero que visite el país verá las huellas de esa destrucción masiva, pues una por una, todas las ciudades han sido levantadas otra vez, y aun-que cualquiera se da cuenta de que son nuevas porque sus avenidas están trazadas y sus edificios concebidos según los conceptos característicos de la arquitectura más moderna, parece que tienen siglos de habitadas, porque a primera vista se nota que entre sus habitantes y ellas hay esa coherencia y esa intimidad que son propias de las ciudades antiguas.
Debido a que en los años de la vida de Kim Il Sung su país pasó de colonia a república, y en la lucha para hacer ese cambio él fue durante trece años el líder de la resistencia patriótica; debido a que a causa de su papel como líder de la resistencia él pasó automáticamente a ser el jefe del primer gobierno libre de Corea; y dado que debido al ataque norteamericano las ciudades del país quedaron demolidas y fueron reconstruidas bajo ese gobierno del antiguo guerrillero, la historia de la república de Corea y su renacimiento se ha confundido con la de Kim Il Sung. Decir Corea del Norte es, pues, decir Kim Il Sung; o si se prefiere expresado al revés, Kim Il Sung es Corea del Norte. Mi impresión es que para los coreanos no hay diferencia alguna entre el país y su líder, y que ellos se imaginan a Kim Il Sung como una parte esencial de Corea y a Corea como una obra de Kim Il Sung.
Esa identidad entre líder y país es un fenómeno poco común en la historia humana, y gracias a ella el poder de Kim Il Sung va más allá del campo político y alcanza una calidad que no puede ser apreciada fácilmente; no es un poder que descansa en la autoridad, en el terror, en el carisma del líder, en los bienes que éste distribuye. Nada de eso. Es algo más profundo. Para el pueblo coreano, Corea y Kim Il Sung son una sola y misma cosa.
Ese hombre que es a la vez su pueblo se presenta de improviso en una escuela de párvulos, se sienta en un pupitre y  comienza a hacer preguntas como otro escolar; o se va al campo y se pone a vivir en una cooperativa para ayudar a los campesinos en su trabajo. Héctor Aristy y yo estábamos alojados en una residencia que tiene el gobierno para sus huéspedes y se suponía que antes de irnos de Corea visitaríamos a Kim Il Sung, y sucedió lo contrario: una mañana Kim Il Sung se presentó en la residencia, comenzó a hablar conmigo y se quedó a comer con nosotros. Como yo estaba a su derecha en la mesa, él mismo me servía la comida. Iba vestido con la sencillez característica de los líderes socialistas de Asia: un traje simple, pantalón y chamarra negros, y una gorra de tela, de ésas que en Santo Domingo no usaría un campesino porque le parecería pobre. Lo que hablamos en más de tres horas de conversación fue mucho, variado y bueno, y me sorprendió lo bien informado que está acerca de América Latina y sus problemas. Pero también tiene a flor de labios las estadísticas de su país.
“En comparación con 1948, hasta 1967 la producción industrial de Corea había aumentado 22 veces, y la fabricación de maquinarias, 100 veces, a pesar de la guerra; en 1946, la proporción de la industria en el Producto Nacional Bruto era de 28 por ciento y en 1964 era de 75 por ciento; en 1965, la producción de tejidos había aumentado 195 veces en comparación con la de 1944; en ese año de 1944, la producción de tejidos per cápita era de 14 centímetros y en 1965, de 25 metros”.
Todo eso lo dijo de un tirón, a pesar de que las comparaciones son tan dispares en lo que se refiere a los años que es difícil retenerlas en la memoria. De todos modos, no era necesario que lo dijera, pues el que visita Corea del Norte se da cuenta inmediatamente de que es un país con un desarrollo económico vertiginoso. Los que conocen Alemania del Este dicen que es el país cuya economía crece más de prisa en el campo socialista. Yo no he estado en Alemania del Este, pero me asombraría que su ritmo de crecimiento superara al de Corea. Corea produce el 98 por ciento de lo que consume, desde maquinaria pesada hasta fósforos, y lo que consume es mucho a juzgar por el nivel en que vive el pueblo.
La totalidad de las familias usa electricidad. Por la vivienda se paga sólo 57 centavos por cada 100 pesos de salario, de manera que la persona que gane, digamos, 200 pesos, paga 1 peso y 14 centavos. Actualmente está construyéndose una casa para cada familia campesina, y ya hay 600 mil familias campesinas con casas nuevas. Todo lo que se refiere a medicinas, médico, hospital, operaciones y tratamiento es gratuito y según pude ver visitando hospitales, el servicio es como para tutumpotes de nuestro país. La cuarta parte de la población está estudiando en 9,260 establecimientos escolares y no hay un solo analfabeto; el teatro, el ballet y el circo —que es muy popular en el país— son de primera categoría; su cine y su televisión, excelentes.
Corea tiene que destinar una suma enorme al mantenimiento de sus fuerzas armadas, lo que se explica porque vive esperando de un día a otro el ataque norteamericano. A eso se debe que la parte más importante de su industria pesada —y según algunos, toda su industria de guerra— se halle bajo tierra, dotada además de hospitales, escuelas, viviendas, almacenes de provisiones y agua, luz eléctrica y hasta vías de comunicación subterráneas. Ya es un esfuerzo grande mantener un ejército en pie de guerra, pero estar preparado para la guerra nuclear es un esfuerzo extraordinario para cualquier país, cuanto más para uno pequeño que en quince años ha rehecho todas sus ciudades y todas sus industrias, y las ha multiplicado. Si Corea pudiera dedicar a su desarrollo todos los recursos que tiene que destinar a defenderse, sería el asombro del mundo. Para los partidarios del régimen socialista, ese poder de progreso será fruto del socialismo; para mí, al socialismo hay que sumar las condiciones naturales del pueblo coreano y la circunstancia de que cuenta con un líder —desde luego, socialista— que es a la vez resuelto y prudente; de una prudencia exquisita, al grado que en Corea no se ha impuesto a la fuerza ninguna medida socialista: todas han sido llevadas a la práctica después que han sido clara y metódicamente explicadas al pueblo y después que éste ha decidido aceptarlas. En cuanto al pueblo, es sobrio, disciplinado, trabajador, ardientemente patriota, y muy inteligente, y muy fino. De lo último da prendas abundantes su actitud ante la obra artística. El coreano es un artista nato.
Volviendo de Pammunjong —el punto donde se celebran desde hace años las conversaciones de paz— llegamos a media tarde a Kessong, y allí, en el Palacio de los Pioneros, se improvisó una fiesta de teatro infantil. Toda la vida recordaré aquellos diminutos artistas de 6 y 7 años; sus cantos, sus danzas, sus pequeñas piezas de teatro, y sobre todo el final del acto. Los niños coreanos no me dejaban salir. Me abrazaban, me besaban; cada uno de ellos era un surtidor de alegría. Yo tenía los ojos puestos en ellos, pero a quienes veía era a los niños de mi país.
JUAN BOSCH
(Publicado en la revista ¡Ahora!, Nº 326 del 9 de febrero de 1970.)
Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

Desde el grito libertario de 1844 no ha existido la patria de JPD


Con la Fe y Voluntad de Duarte, RD Florerias sin lograr renacer, volcando SUS Energías en el Desarrollo de Sus potencialidades
Escrito por: MINERVA ISA ( m.isa @ hoy.com.do )

Una bandera danzaba al viento. Desde Alta Mar pregonaba la libertad, la Independencia. Llegaba desde Una nueva Nación párr dar las albricias de un Fundador su, Juan Pablo Duarte, Quien la contemplaba atónito while Su Corazón galopaba al ver el simbolo de la Nacionalidad Que sembró y abono en la Conciencia dominicana, de la patria Que al Nacer le seria arrebatada .
La bandera sí acercaba, anunciaba el Nacimiento de República Dominicana, El País Posible, Pero Que Nunca ha Sido Como El sono he aquí, Como he aquí plasmo En Su Mente e Impulso estafadores Acciones SUS.
La patria anhelada, Que A 169 Años de Aquel memorable 27 de febrero de 1844 Hoy aguardan deseosos de Ciudadanos Vivir en Una Nación plenamente Democrática y Soberana, liberada de la Esclavitud de la Violencia y de La inseguridad Ciudadana.
– ¡Juan Pablo, grito eufórico el emotivo Juan Isidro Pérez!.
__ ¡Ahí está la Leonor con tu bandera! ¡Nuestra bandera!
La insignia tricolor ondeando Que seguira Con Una Soberanía mediatizada Por injerencias Políticas Económicas Externas y. Por Mancillada Intervenciones armadas, asonadas, dictaduras.
¡Nuestra bandera! Danzo Que alegre al reconquistarse la Libertad y servicios instaurada la Democracia, la cola, un Medio siglo de Existencia, Aguarda Por Gobernantes y Ciudadanos Que, siguiendo las huellas de Duarte, vigoricen la institucionalidad, Pongan fin a la concepción patrimonial del Estado.
Los cuadros rojos y azules sE MÁS definían al acercarse el velero al muelle de Curazao, pregonando la Separación de Haití, el surgimiento de la ONU País Que Se UNIA al estilo constelación de Naciones Independientes de la América hispana.
Euforia . Juan Pablo esperaba ansioso el navío Prometido Por Su Familia Regresar párrafo, y frecuentaba la playa con los ojos atados al horizonte, Hasta Que el 6 de marzo Juan Isidro y Pedro Alejandrino Pina otearon El Bergantín Que iba a buscarlos.
Impelidos Por La INMENSA alegría, saltaron Sobre Cubierta, confundiéndose en un abrazo con Juan Nepomuceno Ravelo y Juan Alejandro Acosta, capitán de la Leonor. Radiante de gozo, Duarte alababa a la Divina Providencia ya Los Que posibilitaron tal hazaña.
Benditos sean los Que Han Realizado Transformación tan gloriosa. Todos debemos propender a Ahora Que HACER ESTA Libertad mar fecunda en Bienes.
Su Corazón Latio con Fuerza al leer el pliego, fechado 2 de marzo, en el qué la Junta Central Gubernativa sintetizaba el magno acontecimiento:
El Día 27 de febrero ÚLTIMO llevamos a cabo Proyectos Nuestros. Triunfo La Causa de Nuestra Separación con la capitulación de Desgrotte y de Todo Su Distrito.
La Junta, presidida Por Tomás Bobadilla, le encarecía armas ante la inminente invasión haitiana, entregándole una Ravelo mil pesos fuertes párrafo Material bélico, Que agregarían al Retrieved from Por los exiliados.
Desnaturalizada. Juan Pablo oía absorto el relato Que Ravelo les HACIA, ajeno a la República Que Seria desnaturalizada. O presintiéndolo, Quizás, al constatar la hegemonía Conservadora en los firmantes del pliego.
Los excépticos de siempre Que Se burlaban de los ideales de los trinitarios, defensores acérrimos de la Soberanía absoluta, de la independencia pura y simple.
A ESA facción les unia la ONU Objetivo: separarse de Haití, Pero los separaba de la ONU abismo en el SUS Concepciones Políticas, Todo Sobre la busqueda de protectorado de la ONU Extranjero.
Bobadilla y Otros Conservadores sí aliaron a los duartianos, Tomando hábilmente importantes POSICIONES dirigencial, traicionando la Orientación Ética e ideológica del Movimiento.
Nada SABIAN DE SU doblez, de los planos ocultos revelados en Una carta del cónsul Francés, Eustache de Saint Denys Juchereau, al Ministro Guizat el 10 de marzo de 1844, en La Que le comunicó Que el 8 de febrero ÚLTIMO Bobadilla le hizó la Primera propuesta, la Cual recibio “con indiferencia aparente”.
Solicito me what a mi Juicio Francia podria exigir de los dominicanos en pago al Apoyo y la Ayuda Que Estós sí proponían pedirle. Le Hable de la cesión en Toda Propiedad y perpetuidad de la isla de Samaná CASI …
De Antes de Nacer. Negociaban con la patria Diecinueve Días de Antes proclamarla, Tras Lanzar el 16 de enero Junto a los trinitarios el Manifiesto de la Separación, considerado el epitafio de la República duartiana.
El Documento, redactado Por Bobadilla, Círculo en secreto Por Todo El Territorio, exaltando los Animos, intensificando la Tensión y nerviosismo de los conspiradores, fijando el párrafo golpe la noche del 27.
¡27 de Febrero ¡memorable Día, Día de gloria inmarcesible, Cuánto habia sufrido En Los Años Que transcurrieron doce párr Llegar A ESE Día brillante en los anales de la patria, exclamará Rosa Duarte, asegurando Que LUEGO de entregarle el pliego, el comisionado informó a Juan Pablo habia despertado Cómo Sé en algunos la Ambición.
Ambiciones desbordadas, germen de impenitentes Intrigas Como las Que Hoy emponzoñan la Política dominicana, urgida De Un Ejercicio normado Por los duartianos Principios.
Independencia. La noche del 27, la oscuridad y el silencio Eran Cómplices de Los Conjurados. Ocultando sos trabucos, sables machetes Y, avanzaban sigilosos Hacia la Puerta de la Misericordia.
En Un Instante de vacilación Por La Ausencia de Comprometidos, la intrepidez de Ramón Matías Mella Disparo al aire sin trabucazo, con gran estruendo en la ciudad amurallada.
__ ¡No, ya no es friso retroceder!, Exclamó.
Su Actitud resuelta instó a SUS seguidores a ocupar el Baluarte del Conde, dónde son los cantantes sin duartista, el teniente Martín Girón, comandaba la guarnición Pequeña.
Tensos y ansiosos, ahi les Esperabán los capitaneados Por Francisco del Rosario Sánchez, con Quien sin grito vigoroso proclamó la Independencia: “Separación, Dios, Patria y Libertad, República Dominicana”.
Ordenando el toque de diana Una, Orgulloso enhestó la Bandera Nacional.
El Pabellón de la Cruz Blanca QUE HOY Flota En Un Pais urgido de Gobernantes celosos De La Soberania, Que estafadores pulcritud, Creatividad y Esfuerzo manejen eficientemente la Economía, el pecado plegarse a directrices fondomonetaristas ni acomodarse a Recetas inviables Externas.
Dirigentes Que Rompan las cadenas de los prejuicios, de las Trabas mentales, Que con la abnegación y laboriosidad de Duarte emprendan Proyectos de factura local, Soluciones Innovadoras Que venzan los escollos Que impiden la ONU Crecimiento Sostenible y el Desarrollo Humano integral.
Amanecer esperanzador. En Curazao, Ravelo sí explayaba en los Antecedentes de la Separación, facilitada Por La Mediación de Saint Denys y El Regreso de Haití de los regimientos 31 y 32, Por Integrados dominicanos.
La Población Despertó el 28 a las Naciones Unidas esperanzador amanecer. Al abrirse las Puertas de la Muralla entraban sobresaltados moradores de Pajarito, San Carlos y villas Otras, uniéndose al júbilo general.
En el viejo muelle vieron embarcarse a los Invasores, El Día Siguiente, Tras la capitulación del comandante Henri Desgrottes Etienne.
Hacia un Sueño Realizado. Tras la compra de armas en Curazao, Juan Pablo sí embarco HACIA Santo Domingo el 8 de marzo, Junto a los Demás tripulantes, impaciente y gozoso al Pensar Que pronto pisaría el Consuelo de la patria libre.
Por Los Momentos, escribia en Su Proyecto Constitucional. Pero el párrafo Libertador de los dominicanos ni el marco Jurídico párr Que redactaba, habria Espacio.
Otros dominarán el Escenario Político en El País naciente.
Sorprende Visita Francés cónsul. Días apuestas iniciales de la Proclamación de la Independencia de Saint Denys Arribo a Santo Domingo, alegando Que en Cabo Haitiano, Donde estaria originalmente, no habia Alojamiento adecuado Por los estragos del terremoto de 1842.
Encubría el Objetivo Real de Su Presencia: manejar los Hilos de las Naciones Unidas Proyecto de protectorado con dominicanos Interesados ​​en constituír El Nuevo Estado Bajo la tutela de las Naciones Unidas Gobierno Extranjero.
Saint-Denys habia Negociado con Buenaventura Báez El Plan Levasseur, fraguado en Puerto Príncipe en 1843, y posteriormente pactaba con Bobadilla. De Ahí Su Interés en intervenir ante las Autoridades haitianas, convenciéndolas de la inutilidad de Resistir párrafo impedir el triunfo de la Separación.
Los Valores
1. Libertad. Don Tan excelso Que ni el Creador lo restringe en los Seres Humanos, dotados del libre albedrío. Un valor Que debemos Preservar, defender con ahínco Como lo hizó JPD con la Independencia soberana. Como El, aprendamos un servicio Libres no siendo esclavos de nada ni de nadie, conscientes de Que Quien vende Su Libertad un ‘cambio de Seguridad perdera Ambas Cosas.
2. Libertad interior. La libertad externa de la NACE internacional. Nunca Seremos Libres while nn aprisionen Deseos ilimitados, Pensamientos aflictivos, Dependencias emocionales, La Opinión ajena, el ansia de aprobacion, las corrientes en boga. La libertad personal sí Pierde when Somos presa de ambiciones desmedidas de Dinero y Poder, del hedonismo, la busqueda insaciable de placeres Que a la postre no llenan el Vacío existencial.
3. Libertad y sociedad. El BSG irresponsable de la Libertad de Siempre en Nuestros Semejantes repercutan, en la Familia y la Sociedad. Si abusamos de Ella y actuamos CONFORME a impulsos y caprichos pecado reconocer Límites Eticos ni morales, Barreras Legales y Sociales Convenciones, sí convertira en libertinaje.

 

Publicado en ARTICULO Y OPINIONES

Pablo Neruda canta a Santo Domingo

 

Salvador Allende, Presidente Martir y Pablo Neruda, poeta de la humanidad
Salvador Allende, Presidente Martir y Pablo Neruda, poeta de la humanidad
Perdonen si les digo  unas locuras
En esta dulce tarde de febrero
Y si se va mi corazón cantando
Hacia Santo Domingo, compañeros.
Vamos a recordar lo que ha pasado allí
Desde que Don Cristóbal, el marinero
Puso los pies y descubrió la isla
Que mejor no la hubiese descubierto
Porque ha sufrido tanto desde entonces
Que parece que el diablo y no Jesús
Se entendió con Colón en ese aspecto
Que llegaron desde España, por supuesto
Buscando oro y lo buscaron tanto
Como si les sirviese de alimento
Enarbolando a Cristo con su cruz
Los garrotazos fueron argumentos tan poderosos
Que los indios vivos se convirtieron pronto
En dominicanos muertos
Aunque hace siglos de esta historia amarga
Por amarga y por vieja se las cuento
Porque las cosas no se aclaran nunca
Con el olvido ni con el silencio.
Y hay tanta inquietud sin comentario
En la América hirsuta que me dieron
Que si hasta los poetas nos callamos
No hablan los otros porque tienen miedo.
Pablo Neruda, Versainograma a Santo Domingo (fragmento).
El pasado 12 de octubre se cumplieron 520 años de la llegada de los españoles a América. Al nuevo mundo, dice la tradición.  Cinco siglos y dos décadas del hecho histórico bautizado como el Descubrimiento de América. Junto a la hazaña española, el resto de los imperios europeos quiso hacer sus propias hazañas y emprendió la aventura. Llegaron a otros lares, y también, dicen ellos, “descubrieron” nuevas tierras.  España se hizo dueña, y, sin permiso alguno, de casi la totalidad del continente americano.  Francia siguió los pasos y cruzó el mar Mediterráneo para llegar y conquistar una gran parte de África. Inglaterra no se quedó atrás y atravesó tierras y mares para llegar al sur del continente negro y ocupar por la fuerza lo que hoy conocemos como África del Sur. Siguió su tarea conquistadora y mal llamada descubridora y ocupó Australia. Portugal siguió los pasos de su vecino y se adueñó de una gran parte de la América sureña y se apoderó de lo que hoy es Brasil. Y así, por el poder de la fuerza, el fuego de los cañones y filo de las espadas, se repartieron el mundo y se proclamaron dueños señores de las tierras conquistadas. Aprovecharon sus minas de oro, plata, cobre y bronce, y con el metal extraído volvieron a dar el brillo a las coronas imperiales necesitadas de estímulos.
Sí, el mal llamado descubrimiento, fue el proyecto expansionista de las potencias europeas que necesitaban expandir sus mercados de bienes. Fue la gran alianza de los nobles aventureros y de los hombres necesitados de nuevas aventuras para enriquecerse.
Un hombre llamado Cristóbal Colón, genovés, aventurero y ambicioso, convenció a la Corona Española, aislada, debilitada y necesitada de mercancías para su sobrevivencia, para que lo apoyara en su aventura marina. Quería ir a Asia, a la India para buscar las especies que llegaban encarecidas al mercado español por el monopolio de los turcos. Y en las negociaciones con la Reina logró la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, mediante las cuales sería nombrado virrey en las tierras conquistadas y obtendría un tercio de las ganancias.
El 12 de octubre, Colón y sus tres carabelas llegaron a las tierras americanas. Después de tres meses de travesía, se equivocaron y en vez de llegar a la India, llegaron al Caribe. Ahí comenzó la historia de la conquista. Siguieron explorando y llegaron a Cuba, a la isla de Quisqueya, a Puerto Rico y luego al gran continente. Y en cada parada descubrían a los indígenas, y los pobladores nuestros acostumbrados a su vida tribal se sorprendieron y descubrieron a esos hombres mal olientes que llegaron y se hicieron dueños de sus tierras.
Comenzó la conquista a capa y espada. Los indígenas fueron sometidos. Algunos hicieron resistencia. Otros no tuvieron más remedio que someterse al amo que se imponía.  Destruyeron lo que había. Impusieron un modelo de dominación basado en la esclavitud indigna. Se hicieron dueños de las tierras, se repartieron los indígenas como si fueran bestias y los sometieron a la más cruel y horrible servidumbre. De cazadores y agricultores, los convirtieron en esclavos que debían trabajar en la extracción de oro primero y en los ingenios después. La población indígena mermó. Muchos indígenas desesperados prefirieron el suicidio.
Los hombres blancos tenían la necesidad de satisfacer sus necesidades sexuales. Las indígenas fueron los objetos del desquite físico y animal. Y, como era de esperarse, comenzó la mezcla de razas. El blanco y la indígena tuvieron hijos mestizos.
¿Qué pensar de esta hazaña 520 años después? Ya no podemos cambiar los hechos.  América es hoy el producto de la llegada de los europeos que llegaron a estas tierras sin haber sido invitados, que se hicieron dueños sin preguntar, que nos descubrieron porque no existíamos en el estrecho universo de sus conocimientos. Impusieron su cultura, su idioma, su sistema de creencias, aplastando las culturas existentes. Descubrieron porque no nos conocían, pero encubrieron, sepultaron y los obligaron a olvidar su propia historia.
El mundo fuera de Europa, es decir, África, América, Asia y Oceanía, era pequeño para las ambiciones imperiales. Los europeos se creían dueños del mundo, y por eso se creían con la potestad para “descubrir”, conquistar y someter al resto.
Ya lo sé, esos hechos ocurrieron hace muchos siglos, cincuenta y dos décadas para ser precisos. Pero, vuelvo a reivindicar lo que dije hace unas semanas, hay que reclamar la  responsabilidad histórica. Hay que clamar y exigir una visión más integral y un discurso diferente de la historia.  Hay que reescribir la historia para hacer aparecer en el relato a los indígenas que murieron por la sobreexplotación de los conquistadores. Debemos reclamar un nuevo discurso en el que no solo aparezca la visión de los triunfadores y de los poderosos.
Mientras tanto, aquí estoy rememorando los hechos, exigiendo un nuevo discurso, negándome a aceptar como bueno y válido todo lo que se ha dicho, tratando de ser crítica con mi propia herencia, para no someterme ni asumir el discurso de los conquistadores del siglo XXI, que se diferencian de aquellos del siglo XV sólo en la forma, no en el fondo. Los de ayer y los de hoy sólo están guiados por la ambición, el poder y la satisfacción del dominio de la voluntad de los que conquistan.