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ANTONIO DE LA MAZA, UNO DE LOS QUE MATARON AL “JEFE”

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Un error involuntario llevó a colocar en la columna del pasado lunes la foto del héroe nacional Antonio de la Maza Vásquez y al pie el nombre de Johnny Abbes García, el tenebroso y sanguinario jefe del Servicio de Inteligencia Militar de la dictadura de Trujillo.

No basta una simple excusa para tan grave error… Se requeriría un mea culpa de todos los que intervinimos en la redacción, el diseño y la publicación de la columna. Porque el pie salió correcto con el nombre de Abbes García, lo incorrecto fue publicar la foto del héroe De la Maza en el espacio equivocado.

A De la Maza ni siquiera se le menciona en la columna, que se refiere específicamente a la película “El Teniente Amado”, de Huchi Lora, que sí resalta el rol infame de Abbes García como jefe del SIM y torturador de La 40.

Entre todas las comunicaciones para hacerme notar el error, reproduzco la de Oscar Antonio de la Maza, presidente de la Fundación Hermanos de la Maza:

“Nos referimos a su artículo de hoy, ‘La película de Huchi Lora’, publicado en el periódico Listín Diario en el que aparece una foto de Antonio de la Maza y debajo el nombre del siniestro Johnny Abbes García.

“Conociendo su trayectoria, creemos que se trata de un error del periódico; no obstante, como está calzado con su firma, le solicitamos encarecidamente encaminar los pasos que considere pertinentes para que sea enmendado ese error.

“Con las gracias anticipadas, Ing. Oscar Ant. de la Maza”.

A propósito, de De la Maza…
Antonio de la Maza proviene de una familia de estirpe patriótica, originaria de Moca, provincia Espaillat.

Su padre, Vicente de la Maza, participó en el magnicidio del presidente Ulises Hereaux, Lilís, en 1899, junto a Horacio Vásquez –su cuñado–, Ramón Cáceres y Ramón de Lara.

Antonio, que nació en 1913, catorce años después de la muerte de Lilís, fue antitrujillista desde el mismo inicio de la dictadura. A los 18 años, en 1931, se tiene registro de su primer arresto por distribuir octavillas contra Trujillo en la escuela normal de Moca.

Su padre Vicente, ya retirado de la política y en un apacible y cómodo retiro de la vida pública, tuvo que “hablar con la autoridad” para que el asunto no pasara de una “simple muchachada”. Ayudó también que era sobrino de Horacio Vásquez, que aunque ya muy enfermo, todavía se le respetaba en los círculos de poder.

Se dedicó por toda su vida a la industria maderera, y se fue acomodando al régimen hasta que en 1957 la dictadura asesinó a su hermano Octavio, piloto de la Aviación Militar a quien Trujillo involucró en el traslado clandestino a la isla del profesor vasco Jesús de Galíndez, secuestrado en Nueva York.

De la Maza fue el más resuelto complotado contra Trujillo. Se asegura que hizo el primer disparo mortal contra el dictador, con una escopeta 12 recortada, con cartuchos recargados…

A propósito, la película…
En su columna del lunes en El Nacional, Euclides Gutiérrez Féliz refresca un dato que indirectamente afecta en parte la película de Huchi Lora, para quienes quieren ajustarla al rigor histórico.

La película deja claro que el odio de Amado García Guerrero hacia la dictadura se acentuó cuando lo obligaron a asesinar de un balazo en la cabeza al hermano de su novia –que estaba encapuchado– para probar así su lealtad al régimen.

Pero resulta que el hermano de la novia de García Guerrero murió asesinado por la dictadura, pero en otras circunstancias…

…Cayó abatido mientras intentaba asilarse en la embajada de Nicaragua, que había confundido con la embajada de Argentina, en la avenida Independencia con Máximo Gómez.

La novia de “Amadito”, como le llamaban sus íntimos al teniente García Guerrero, era la licenciada en farmacia Luisa Gil. Su hermano asesinado era René Gil.

Pertenecían a una distinguida familia de La Romana considerada desafecta a la dictadura.

La película de Huchi Lora

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Fui al cine a ver la película de Huchi, “El Teniente Amado García Guerrero”. Es un documento fílmico interesante y como tal tiene que ser ponderado y reconocido el esfuerzo de sus productores.

No puede nadie pensar que se trata de una gran producción cinematográfica, pero tiene buen ritmo, mantiene el interés del espectador y se distancia en mucho de las comedias de televisión que aquí suelen llamar “películas” .

Fui a verla con mi nieto Pedro Augusto, que al mismo tiempo es bisnieto de uno de los complotados en la muerte de Trujillo que resultó herido en el ajusticiamiento, Pedro Livio Cedeño… Pedrito, orondo, quiso esperar que yo viniera de España para ver la película conmigo y le explicara cada cosa en vista de que su padre está aquejado de salud.

Ese detalle conllevó para mí un esfuerzo adicional porque a sus 10 años el nieto tiene mucha referencia de la heroicidad del bisabuelo, y el atentado para matar a Trujillo forma parte de la historia íntima de su familia paterna.

Para su entendimiento, algunos detalles de la película resultaron confusos. La personalidad desdibujada de Trujillo, por ejemplo, le llamó mucho la atención, y al finalizar la película me llegó un aluvión de preguntas que me impusieron interpretaciones sobre interioridades de la filmación que ignoro por completo. Pero sobre la historia del dictador, su personalidad, sus perversidades, sus crímenes, sus robos… le expliqué muchas cosas.

¿Tenía Trujillo la personalidad esquizofrénica y ridícula que se proyecta en el film…? Claro que no. Con el agravante de que la historia no se puede descontaminar. Las cosas son como son, no como uno quisiera que sean.

No era un mequetrefe…
El dictador era cruel, asesino, impiadoso con sus enemigos… Pero su personalidad distaba mucho del mequetrefe desquiciado que pinta la película. Trujillo fue un hombre elegante, siempre bien aliñado, de gran personalidad, esbelto y de porte distinguido. Nada que ver con este regordete de voz afeminada que estallaba en cólera sin razón y que chillaba como un loco lanzando improperios a diestra y siniestra. El tono de voz de Trujillo era chillón y grave, que no afeminado… La historia de Trujillo, incluido el episodio que condujo a su muerte en la carretera de San Cristóbal, está llena de acontecimientos que demuestran su valor personal y militar. En la película de Huchi, incluso, se mantiene fiel la versión de que el dictador aún herido de muerte enfrentó a sus atacantes.

La película desdibuja por completo la recia personalidad de un hombre que gobernó a sangre y fuego por más de 30 años, que se rodeó de las mentes más lúcidas de su época y que demostró habilidades para dirigir un país de característica rural en la primera mitad del siglo XX. Ese mequetrefe que sale en la película no habría gobernado la República Dominicana ni un solo día en ninguna época .

Mucho menos haberse erigido en ley, batuta y constitución durante 30 años en una sociedad díscola que ha ejecutado cuatro magnicidios en su corta historia .

…Y el teniente Amado
La historia del temiente Amado García Guerrero es bastante fiel. Presenta a un joven militar de comprobado valor que desafió la dictadura desde el núcleo más íntimo del gobierno y jugó un rol determinante en la ejecución del atentado que descabezó la dictadura.

Es resaltante la actuación del actor que encarna el personaje… Pero quien realmente se luce en la película es el actor que personifica al cruel jefe del Servicio de Inteligencia Militar, John Abbes García.

Igual reconocimiento debe merecer el actor que hace el papel del Capitán Andújar, mano derecha de Abbes y enemigo jurado del teniente García Guerrero, un sádico oficial del SIM que, aunque no se documenta su existencia en la vida real, bien pudo haber sido cualquiera de los tantísimos torturadores de la 40. La película de Huchi no es como para ganar un Oscar de la Academia Cinematográfica de Hollywood, pero como documento histórico hace justicia a un auténtico héroe nacional.

¡…Hay que verla!

 

Teniente Amado fue trasladado herido desde lugar del tiroteo con el SIM

  • El teniente Amado García Guerrero, de 33 años, fue impedido por Trujillo de casarsecon su novia Luisa Gil porque un hermano de ella, René Gil, era adversario al régimen. Fue obligado a fusilar a un hombre con los ojos vendados, y la víctima resultóser el hermano de su novia.
Fernando Quiroz
Santo Domingo

La tía del teniente Amado García Guerrero, uno de los ajusticiadores del tirano Rafael Leonidas Trujillo, dijo en los interrogatarios del año 1961 que a su familiar se lo llevaron herido de su casa de la avenida San Martín, de esta capital, junto a ella .

Luego las autoridades emitieron un certificado donde establecía que el militar había muerto por impacto de varias balas, sin más especificaciones .

La señora América Pereyra García dijo, de acuerdo a un interrogatorio del 18 de junio de 1961, que su sobrino llegó a su casa 17 días antes y le pidió que lo dejara dormir en la casa por esa noche, lo que aceptó .

El teniente García Guerrero se tomó un café, leyó un periódico y no quiso cenar .

Luego de acostarse, indica el interogatorio, fueron llamando a la puerta de la casa y su sobrino se levantó y abrió la puerta haciendo disparos .

La interrogada dijo que después se enteró que el oficial había dado muerta a una persona .

“Inmediatamente después sucedieron varios disparos, cayendo mi sobrino herido dentro de la casa, donde penetraron Agentes del Servicio de Inteligencia Militar, los cuales se llevaron a mi sobrino que se encontraba herido en el suelo, y a mí”, agregó. El médico legista César Campillo Porro certificó, a requerimiento del fiscal del Distrito Nacional, “heridas de bala en diversas partes del cuerpo incluso en las regiones craneana y torácica”. En el documento, del 1 de junio de 1961, informó que la muerte del oficial se produjo a causa de las heridas recibidas .

 Roberto Pastoriza
Hizo el croquis de la emboscada Roberto Pastoriza, de 39 años, ingeniero civil, dijo en los interrogatorios que durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo del 1961, llegaron en cierta oportunidad a abandonar el plan para matar a Trujillo, al tener noticias de que el dictador estaba enfermo de próstata y que tenía que ausentarse posiblemente del país a tratarse ese quebranto. “Pero la hipótesis de tal enfermedad no resultó cierta”, agregó .

Pastoriza dijo que hizo el croquis para la emboscada .

Fue asesinado en por Ramfis Trujillo, hijo del dictador, el 18 de noviembre de 1961, en Hacienda María, San Cristóbal .

 Tunti Cáceres
Puso el carro a 180 k/r Luis Manuel Cáceres Michel (Tunti) contó que el 24 de mayo de 1961 fue con Antonio de la Maza y Huascar Tejeda en el carro Oldsmobile placa 11358 a la avenida George Washington .

“El señor de la Maza me dijo que desarrollara la máxima velocidad del carrollo al llegar a 180 kilómetros por hora, d4e repente me dijo: para rápido, lo que yo hice. Volvió y me dijo, dale otra vez, para o aguanta…”, dijo .

Del baúl de ese carro, señaló, lo mandaron en una ocasión a bajar un saco, lo que resultó escopetas y fusiles .

Tnti, de 22 años, era un conductor hábil .

El 30 de mayo estaba en Moca, donde la familia. Fue otro de los asesinados en Hacienda María .

 Estrella Sadhalá
En su casa planificaron la conjura Salvador Estrella Sadhalá declaró que el jueves de la semana antes de matar a Trujillo los conjurados fueron al lugar del plan, y se apostaron en los lugares, a la espera de que pasara el carro del dictador, pero suspendió su viaje esa noche porque estaba agripado .

En la casa de Estrella Sadhalá acordaron el plan, del cual tenía conocimiento su hermano César Augusto Estrella Sadhalá .

Estrella Sadhalá luego de confesarse en el Convento de los Dominicos, imposibilitado de encontrar refugio, se entregó al SIM. Fue asesinado en la Hacienda María el 18 de noviembre, a los 42 años .

 Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional
En Ciudad Trujillo, Distrito Nacional, Capital de la República Dominicana, a los dieciocho días del mes de junio del año mil novecientos sesenta y uno, siendo las once horas de la mañana, fue conducido a nuestro Despacho el nombrado América Pereyra García, dominicana, de 69 años de edad, natural de Ciudad Trujillo, D.N., soltera, quehaceres domésticos, cédula Personal de Identidad No. 15204, serie 1ra., con domicilio y residencia en la Av .

San Martín No. 59, de esta ciudad, quien al ser interrogada por nosotros en relación al atentado criminal en el cual perdió la vida el Generalísimo Dr. Rafael L. Trujillo Molina, la noche del día treinta de mayo del año en curso, declaró lo que a continuación se expresa: “El día primero del presente mes de junio, llegó a mi casa, como a las tres de la tarde, mi sobrino 1er. Tte. Amado García Guerrero, A.M., quien me dijo que lo dejara dormir en mi casa, por esa noche, y yo le dije que sí. Después de estar en casa, tomó un poco de café, la pregunté si quería cenar y me dijo que no, luego tomó el periódico y se puso a leerlo y después de esto se acostó. Después de estar acostado fueron llamando a la puerta de mi casa y mi sobrino se levantó y abrió la puerta haciendo disparos, posteriormente me enteré de que dio muerte a una persona, inmediatamente después sucedieron varios disparos, cayendo mi sobrino herido dentro de la casa, donde penetraron Agentes del Servicio de Inteligencia Militar, los cuales se llevaron a mi sobrino que se encontraba herido en el suelo, y a mí. Eso es todo cuanto puedo informarles” .

Con lo que dimos por terminado el presente interrogatorio, que leído al declarante lo encontró conforme, requerido a firmar lo hizo junto con Nos, Procurador Fiscal y Secretario que certifica .

(Firmado) América Pereyra García, Declarante (Firmado) Dr. Teodoro Tejeda Díaz, Procurador Fiscal del Distrito Nacional (Firmado) Enriquillo J. García, Secretario” .

 Juan Tomás Díaz tenía 11 impacto de balas, de acuerdo a certificado  
El cadáver de Juan Tomás Díaz, uno de los líderes del ajusticiamiento contra Trujillo, tenía once impactos de balas, según el certificado del médico César A. Campillo, el 5 de junio de 1961. Las heridas fueron: a) Herida de bala con orificio de entrada en la región orbitaria izquierda, ángulo interno, sin orificio de salida .

b) Herida de bala en la región superciliar derecha sin orificio de salida. c) Herida de bala en la región parietal derecha sin orificio de salida. d) Herida de bala cara lateral externa del muslo derecho sin orificio de salida. e) Herida de bala en el hombro derecho sin orificio de salida. f) Herida de bala en la cara posterior del brazo derecho sin orificio de salida. g) Herida de bala en la región cervical izquierda sin orificio de salida. h) Herida de bala en la región escapular izquierda sin orificio de salida. i) Herida de bala en la fosa ilíaca izquierda sin orificio de salida. j) Herida de bala en la cara externa del muslo izquierdo sin orificio de salida. k) Herida de bala en la región inguinal derecha y salida cara anterior del muslo derecho .

 Las heridas de bala de Antonio de la Maza fueron siete, igual que las de Trujillo
El cadáver de Antonio de la Maza tenía siete impactos de balas. Las heridas fueron: a) Herida de bala con orificio de entrada en la región submaxilar derecha. b) Herida de bala con orificio de entrada en la región sub-clavicular derecha y salida en el 4to .

espacio intercostal derecho. c) Tres heridas de bala en la región anterior al muslo derecho. d) Herida de bala con orificio de entrada en la región glútea derecha. e) Herida de bala con orificio de entrada en la región lumbar izquierda .

f) Herida de bala con orificio de entrada en la región parietal izquierda. g) Herida de bala con orificio de entrada en la región posterior del brazo izquierdo y orificio de salida en la cara interna, tercio superior del brazo derecho .

La muerte se produjo a causa de las heridas recibidas .

 

Arrestar a Trujillo era el plan inicial

52 AÑOS DEL AJUSTICIAMIENTO: EXPEDIENTES DE LOS HÉROES DEL 30 DE MAYO


El ex militar Pedro Livio Cedeño fue herido durante el ajusticiamiento a Trujillo el 30 de mayo de 1961, por lo que fue ingresado a la clínica Internacional, donde fue operado y sobrevivió, pero el 18 de noviembre de ese año, fue uno de los héroes asesinados por Ramfis Trujillo, hijo del dictador, en Hacienda María, en San Cristóbal.
Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com
Santo Domingo

Pedro Livio Cedeño, uno de los conjurados heridos en el ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo, dijo que el proceso de planificación del plan incluyó la posibilidad de “secuestrar y hacer preso” al dictador, para luego comunicárselo al ministro de las Fuerzas Armadas, mayor general José René Román García (Pupo), quien se encargaría de dar un golpe de Estado la misma noche del hecho.
Cedeño, de acuerdo a versiones, fue torturado en la Clínica Internacional adonde fue llevado para ser curado de las heridas de bala, aunque la Fiscalía del Distrito Nacional registra su primer interrogatorio el 27 de junio de 1961, a casi un mes de la muerte de Trujillo.
“Yo me protegí con el muro central de la carretera, tratando de no ser alcanzado por las balas que eran muchas las que nos estaban disparando. Mientras yo avanzaba hacia el carro del Jefe fui alcanzado por algunos disparos que me hicieron perder el conocimiento, y cuando desperté ya yo estaba en el hospital”, establece el interrogatorio.
Cedeño, quien fue interrogado por el fiscal del Distrito Nacional de entonces, Teodoro Tejeda Díaz, dijo que en una maniobra que hizo Huáscar Tejeda cuando perseguían el carro donde iba Trujillo, él se salió del carro al abrir la puerta, ocasionándose un golpe en la ceja izquierda. Con la violencia de la caída, agregó, el fusil M-1 que portaba se le cayó de la mano, por lo que perdió algunos segundos para seguir disparando. Contó que pudo observar a Trujillo saliendo de su carro disparando.
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PEDRO LIVIO FUE TORTURADO EN LA CLÍNICA, PERO NO HABLÓ
Pedro Livio Cedeño fue militar, estaba casado con doña Olga Despradel, tenía cinco hijos, contaba con 50 años al momento del ajusticiamiento. Cuando se le preguntó su razón para unirse al complot, indicó sin vacilar que la muerte de las hermanas Mirabal y la campaña contra la iglesia fue parte activa de la conjura y del ajusticiamiento, iba en el segundo automóvil con Huáscar Tejeda, el Oldsmobil negro de Antonio de la Maza. Fue herido gravemente en el estómago y el proyectil le perforó varios órganos. Bienvenido García Vásquez y Marcelino Vélez Santana lo llevaron a la clínica Internacional, donde fue atendido en primeros auxilios por el joven médico José Joaquín Puello Herrera.
Cedeño fue el primer capturado por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), luego de salir de la sala de operaciones, donde fue intervenido por el doctor Damirón Ricart, fue despertado y torturado en la clínica por Johnny Abbes. El doctor Puello ha testimoniado que la única frase que salió de su boca fue: ‘‘Coño, lo matamos como a un perro y ojalá volviera a vivir para volverlo a matar’’.
Cedeño sobrevivió a la herida, a las torturas de La 40 y del 9; fue condenado y, el 18 de noviembre de 1961, desde La Victoria lo trasladaron al Palacio de Justicia desde donde fue llevado a la Hacienda María y asesinado por Ramfis Trujillo, hijo del dictador.
(Registro Museo de la Resistencia)
PEDRO LIVIO CEDEÑO NARRÓ CÓMO FUE HERIDO EN ATENTADO AL TIRANO
En Ciudad Trujillo, Distrito Nacional,
Capital de la República Dominicana, a los veintisiete días del mes de junio del año mil novecientos sesenta y uno, siendo las doce horas y cuarenta minutos de la tarde, fue conducido a nuestro Despacho el nombrado Pedro Livio Cedeño Herrera, dominicano, de 50 años de edad, natural de Higüey, R.D., casado, negociante, cédula Personal de Identidad No. 3236, serie 28, con domicilio y residencia en la calle “Juan Sánchez Ramírez” No. 7, de esta ciudad, quien al ser interrogado por nosotros en relación al atentado criminal en el cual perdió la vida el Generalísimo Doctor Rafael L. Trujillo Molina, la noche del día treinta de mayo del año en curso, declaró lo que a continuación se expresa: “Hace alrededor de dos o tres meses en el momento en que yo llegaba a la casa de Juan Tomás Díaz Quezada, me acerqué a los señores Antonio de la Maza y Huáscar Antonio Tejeda Pimentel, quienes conversaban en ese momento en relación a las posibilidades de un atentado contra la persona del Jefe y de la trama para conseguir la caída del Gobierno. Ese día me enteré por boca de Antonio de la Maza de lo que se planeaba.
Posteriormente Antonio de la Maza iba por mi casa o yo me trasladaba a la casa de él; y Antonio me fue dando los datos sobre mi participación en el atentado, de acuerdo a lo que ellos me decían.
Tenía por objeto el atentado secuestrar al Jefe y hacerle llegar la noticia al General Román por mediación de su hermano Bibín Román, quien formaba parte del grupo, quien se encargaría de dar el Golpe de Estado la misma noche que el Jefe fuera hecho preso. Formaban parte del grupo además el 1er. Tte. Amado García Guerrero, A.M., Salvador Estrella, Antonio Imbert, Huáscar Tejeda, Ernesto de la Maza, Roberto Pastoriza, Juan Tomás Díaz Quezada. Del mismo modo debo informar que Antonio de la Maza me dijo que por mediación de un familiar suyo le iban a poner el atentado en conocimiento del presidente Balaguer, para ver si él daba su asentimiento, pero no sé si se le llegó a decir.
Antonio de la Maza, Salvador Estrella y algunos otros iban a la Avenida “George Washington” casi todas las noches con el fin de ver si el Jefe le daba la oportunidad de salir para San Cristóbal para consumar los hechos. Yo estuve en la avenida el jueves de la semana anterior, acompañado de los demás, ya que se nos había dicho que el Jefe vendría vestido de verde olivo, pero esa noche el Jefe no fue a la avenida por lo que no pudimos realizar el atentado esa noche. La noche de los hechos yo estaba en casa de Juan Tomás Díaz, y Antonio de la Maza me llamó y me dijo que había pasado por mi casa buscándome y no me había encontrado, diciéndome además, que me montara en el carro con él, porque había seguridad de que el Jefe iría a la Avenida y a San Cristóbal; pasamos por la casa de Antonio de la Maza a buscar el otro carro “Oldsmobile” que estaba estacionado allá con las armas; fuimos también a casa de Huáscar Tejeda a buscarlo, quien condujo el carro que tenía las armas. Fuimos a la avenida “George Washington” después de la Feria de la Paz, donde se trasladaron las armas desde el baúl del carro “Oldsmobile” al “Chevrolet”.
Huáscar Tejeda y yo nos quedamos ahí, es decir, aproximadamente como a cuatro kilómetros de la Feria Ganadera. Antonio de la Maza, Salvador Estrella, Amado García Guerrero y Antonio Imbert, quien hacía de conductor se devolvieron en el carro “Oldsmobile” negro, hacia la ciudad a esperar que el Jefe emprendiera el camino a San Cristóbal. El plan consistía en el carro conducido por Antonio Imbert perseguir al carro del Generalísimo Trujillo; y cuando se encendieran y apagaran tres veces las luces del carro “Oldsmobile” que perseguiría al carro del Generalísimo Trujillo, nosotros tomaríamos delante de este carro, hasta llegar al sitio donde estuviera estacionado el carro de Roberto Pastoriza y ahí bloquearle el carro. En ese sitio se había combinado; debían ocurrir los hechos, según los planes. Los acontecimientos no se sucedieron en la forma en que fueron previstos, sino ocurrieron en la siguiente forma: Pude ver cuando el carro “Oldsmobile” perseguía al carro “Chevrolet” del Generalísimo Trujillo, aunque en ese momento no podía tener la seguridad de que se trataba de esos dos carros, sobre todo que las luces no se prendieron y apagaron que era la señal convenida. Por tanto los dos carros pasaron por nuestro lado y al nosotros darnos cuenta que eran estos, dimos la vuelta alcanzándolos un kilómetro más adelante y cuando llegamos a éstos, ya había un nutrido fuego de carro a carro. Nosotros le pasamos por la parte derecha al carro del Jefe, pudiendo yo ver al pasar que éste salía del carro disparando. Huáscar maniobró el carro hasta dar la vuelta y colocarse al lado del carro de Antonio de la Maza, y en la precipitación yo me salí del carro al abrir la puerta ocasionándome un golpe en la ceja izquierda. Con la violencia de la caída el fusil M-1 que yo portaba se me cayó de la mano, debiendo perder algunos segundos en reponerme.
Yo disparé algunos tiros cuya cantidad no recuerdo. El blanco nuestro era al lugar de donde procedían las balas. Yo me protegí con el muro central de la carretera, tratando de no ser alcanzado por las balas que eran muchas las que nos estaban disparando. Mientras yo avanzaba hacia el carro del Jefe fui alcanzado por algunos disparos que me hicieron perder el conocimiento, y cuando desperté ya yo estaba en el hospital.
Debo agregar a mi declaración que cuando nosotros le dimos la vuelta al carro, al alcanzarlos, pude ver a Antonio de la Maza, disparando al carro del Generalísimo, donde estaban éste y el Capitán Zacarías disparando hacia ellos. Quien dirigía las operaciones contra aquellos era Antonio de la Maza.
Antonio de la Maza me había dicho que los fusiles automáticos M-1 habían sido suministrados por Wimpy, a quien se los había dado el Cónsul Americano en nuestro país, pero yo no le di mucho crédito a esto y pensé que era un número de De la Maza, porque el Cónsul no iba a enviar unas carabinas tan sencillas como éstas, deduje yo, en caso de aquel estar metido enviaría cosas buenas, tales como ametralladoras o algo por el estilo”.
Con lo que dimos por terminado el presente interrogatorio, que leído al declarante lo encontró conforme, requerido a firmar lo hizo junto con Nos, Procurador Fiscal y Secretario que certifica.
(Firmado) Pedro Livio Cedeño Herrera,
Declarante
(Firmado) Dr. Teodoro Tejeda Díaz,
Procurador Fiscal del Distrito Nacional
(Firmado) Enriquillo J. García,
Secretario”.

Antonio García Vásquez: El plan intelectual y político del 30 de mayo

POR JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

La acción patriótica del 30 de mayo de 1961, que cumplirá cincuenta y dos años el próximo jueves, fue un proceso que, a nuestro juicio, se manejó dentro de cuatro ejes pocas veces resaltados.
El eje central fueron sus dos fundamentales protagonistas: Antonio de la Maza Vásquez y Juan Tomás Díaz, líderes absolutos del movimiento conspirativo. Ambos conforman el tándem motivador que lidera el episodio. En razón de la ubicación de origen de los dos constructores de este supremo acontecimiento histórico, el eje geográfico de la trama se establece entre Moca y La Vega, que es donde en sus inicios se columpian los diálogos, planeamientos, coincidencias y divergencias del proceso.
Un tercer eje que llamamos grupal está conformado por los estadios que integran la conspiración, algunos no comunicados entre sí. Díaz crea un grupo a su alrededor y de la Maza hace lo mismo. Pero, a su vez, Modesto Díaz, hermano de Juan Tomás, incorpora a Miguel Angel Báez, Luis Amiama Tió, Huáscar Tejeda y Roberto Pastoriza. Por su parte, Antonio de la Maza tiene ya incorporado a su primo Antonio García Vásquez, quien forma parte del grupo que realiza las primeras reuniones formales de la trama en la casa de Juan Tomás en Santo Domingo, solo compuesto por los dos líderes del movimiento, a más de Modesto y Miguel Angel. De la Maza integra además a sus hermanos Mario y Ernesto (ambos con roles específicos), Antonio Imbert Barrera, Salvador Estrella Sadhalá, Tunti Cáceres y a Miguel Angel Bissié que realizaría una de las tareas más peligrosas como la confección de juegos de placas, el recorte de escopetas utilizadas luego en el magnicidio y el cuidado y transporte de las mismas que eran llevadas dos veces por semana a las reuniones en casa de de la Maza en Santo Domingo, lo cual constituía un riesgo enorme en el estado de espionaje y delación reinante. El sistema celular se desarrolla, ampliando el núcleo de la conspiración. Van insertándose en este eje grupal el teniente Amado García Guerrero, Pedro Livio Cedeño, Angel Severo Cabral, Manuel de Ovín Filpo y el general Román Fernández, quien llega al proceso de manos de Luis Amiama Tió.
Es interesante resaltar que otras personas, civiles y militares, son contactadas por los líderes del grupo y sus principales colaboradores. Algunos desestiman su participación y otros ejercen acciones puntuales en procura del objetivo tiranicida. Entre los primeros, se guarda el secreto y la trama sigue su rumbo.
El cuarto eje es la contribución intelectual de Antonio García Vásquez. Y decimos intelectual no porque fuese un simple manejador de ideas, sino porque estableció estrategias políticas (en las que entendemos colaboraron Modesto Díaz y Severo Cabral), elaboró la proclama que sería leída por la radio, presionó al grupo sobre la importancia de pensar más allá del suceso liquidador de la dictadura y, algo que creemos relevante: fue un mediador constante entre los dos integrantes del eje central. Sirvió de receptáculo de las confidencias de Juan Tomás sobre “el monstruo” como éste llamaba al dictador, y fue una efectiva correa de transmisión entre Díaz y de la Maza, viajando con frecuencia entre Moca y La Vega para llevar recados, recoger noticias, incitar iniciativas, mover resortes y presionar decisiones que apuraran el desenlace. De ahí que en las memorias de García Vásquez se puede constatar que nadie como este instruido y arrojado profesional construye el perfil humano y patriótico de los líderes de la trama, así como el perfil conspirativo en general, debido a que es el único que aparece inmerso en las dos tiendas del bazar magnicida: el militar y el intelectual o político.
Resulta obvio que el grupo militar que, prácticamente, eran todos -salvo quizá García Vásquez, Modesto Díaz y Severo Cabral- solo daba importancia al hecho concreto de la eliminación física del dictador, por lo que en la “noche de autos” como llama García Vásquez al acto magnicida del 30 de mayo, la tesis política se vino abajo porque el primer grupo confió el éxito de la operación en la acción que llevarían a cabo Román Fernández y Amiama Tió, que nunca se ejecutó.
Algunos que minimizan interesadamente el espíritu patriótico de la gesta del 30 de mayo, debieran leer las memorias de García Vásquez para conocer cómo, desde varios años antes, tanto Díaz como de la Maza habían estado, cada uno por su lado, intentando acabar con los desmanes de la dictadura. Naturalmente, en una acción de este tipo hay que concentrar todas las energías en la acción militar -que era, al fin y al cabo, el oficio central de los dos líderes de la conjura-, pero este hecho mismo se inscribe dentro del halo patriótico de la gesta porque había que estar fuertemente imbuido de la necesidad de cambiar el destino del país, sacudido por tres décadas de abyección y criminalidad política, para poder llevar hasta sus últimas consecuencias el propósito planificado.
García Vásquez es pues, sin dudas, el tronco intelectual de toda la gesta conspirativa que culmina el 30 de mayo de 1961, pero que pudo haber tenido lugar antes o después. Por ejemplo, el 3 de junio cuando el dictador presidiría un desfile en su honor en la ciudad de Moca. De la Maza y García Vásquez preparan una estrategia para acabar allí mismo, en plena tribuna, con la vida del Benefactor. El abogado mocano, como parte del plan, convence al gobernador Frank Rodríguez y al diseñador de la tribuna, el artista Poncio Salcedo, para que disminuyan la altura de la balaustrada, argumentando razones estéticas y de comodidad para el Jefe, como escribe García Vásquez. El propósito era que su pecho quedase a descubierto y en medio del desfile desde una de las carrozas, previamente preparada con planchas de hierro sobrantes de la reparación del tanque del acueducto de Moca, en la que irían García Vásquez y otros cinco o seis hombres más (de la Maza no iría tal vez, porque resultaría muy sospechosa su presencia en ese vehículo) se dispararía contra el dictador y los hermanos suyos que les acompañaban. Ya se temía que Trujillo estuviese al tanto de la trama (de hecho, ya el gobernador de Santiago había puesto en conocimiento del tirano lo que se proponía Antonio de la Maza) y querían apurar el desenlace. Gracias al aviso temprano, el 30 de mayo, del teniente García Guerrero y la confirmación de Miguel Angel Báez Díaz la noche decisiva, el magnicidio se consume en la fecha que conocemos.
Lo que busco resaltar en este nuevo aniversario de la gesta que puso fin a la Era de Trujillo, es la singular contribución de Antonio García Vásquez a la misma, en condiciones similares o superiores a los demás valiosos integrantes del proceso conspirativo y del acto contra el tirano. Además de participar activamente en toda la trama desde sus inicios, cuando no habían llegado los demás, de su vínculo entrañable con los dos líderes de la conjura y de sus constantes observaciones y diligencias clave, García Vásquez pudo haber encabezado la temeraria y desesperada acción magnicida en Moca el 3 de junio. Pero, del mismo modo, iba a realizar otra acción valiente, que de haberse llevado a cabo como se planeó hubiese dado un giro político fundamental al hecho patriótico del tiranicidio: asaltar La Voz Dominicana y utilizar sus frecuencias para leer un manifiesto anunciando el fin de la dictadura.
Como parte relevante de esta trama, García Vásquez había barajado con Díaz y de la Maza los nombres de las personalidades que podrían encabezar un gobierno provisional una vez muerto el tirano, sugiriéndose a Enrique Apolinar Henríquez, Viriato Fiallo, Juan Bosch, Rafael Bonnelly, Angel María Liz, Emilio de los Santos y a Modesto Díaz. El plan político y los primeros decretos ya García Vásquez los tenía redactados. Y el plan político era el siguiente:
1/ Fusilamiento de los hermanos del tirano (Juan Tomás quiso exceptuar a Héctor Bienvenido, pero de la Maza dijo que igualmente lo liquidaría). 2/Deportación de las hermanas y parientes del dictador. 3/ Proclamación de Juan Tomás Díaz como jefe de las Fuerzas Armadas. 4/ Arresto de personeros del régimen, quienes serían juzgados por un tribunal especial. 5/ Los bienes de la familia Trujillo y sus asociados se declararían de inmediato propiedad del Estado. 6/ Se ordenaba el cierre inmediato de las fronteras y los exiliados entrarían cuando se tuviese total control de la situación. 7/ Se cortarían totalmente las comunicaciones la misma noche del ajusticiamiento. El plan incluía integrar a Joaquín Balaguer, que era el presidente títere, para que dictase los decretos y si no accedía llevarlo al Palacio a punta de pistola para que anunciase que asumía el poder, aunque pronto se formaría un gobierno colegiado con Modesto Díaz a la cabeza.
Antonio García Vásquez es pues uno de los héroes olvidados de la conjura del 30 de mayo. Siempre he sostenido que había que tener mucho coraje personal para estar presente la “noche de autos” en la carretera que conduce hacia San Cristóbal y sostener un intercambio a tiros con el dictador y su chofer Zacarías de la Cruz. Junto al valor de Antonio de la Maza, hay que destacar el arrojo extraordinario de Antonio Imbert, Salvador Estrella, García Guerrero y los demás conjurados en aquella cita decisiva. Igualmente, ha de valorarse la admirable contribución de Bissié, de los demás conjurados que, como el propio Juan Tomás no participaron del acto casi suicida de la avenida pero que fueron piezas fundamentales del armazón tiranicida. Y en especial, de Antonio García Vásquez, quizá y sin quizá después de Díaz y de la Maza el más activo coordinador de toda la trama que dio al traste con la dictadura y propició el camino de libertad y democracia que, con altas y bajas, hoy disfrutamos todos los dominicanos. Hora es ya de que demos el puesto de honor que merece en esta historia el doctor Antonio García Vásquez.
(Sugerimos la lectura de El 30 de mayo es una fecha sin padrino de Antonio García Vásquez. Colección especial 30 de mayo: puerta a la libertad. Editora Nacional: 2012/ 139 pp.)
Antonio García Vásquez estableció estrategias políticas (en las que entendemos colaboraron Modesto Díaz y Severo Cabral), elaboró la proclama que sería leída por la radio, presionó al grupo sobre la importancia de pensar más allá del suceso liquidador de la dictadura y, algo que creemos relevante: fue un mediador constante entre los dos integrantes del eje central.