Puerto Rico, una colonia en quiebra

Richard Canan
TeleSur
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Esto significa que su soberanía la ejerce el Congreso de los Estados Unidos, el cual decide todo lo relacionado a su moneda (el dólar), su sistema financiero, la defensa, las relaciones exteriores, la inmigración y el comercio (no puede hacer tratados comerciales con ningún país, no puede recibir en sus puertos barcos con banderas diferentes a las de Estados Unidos y tampoco controla ni decide sobre sus importaciones). Puerto Rico está atada de manos y pies en el patio trasero del imperio norteamericano.   
Como parte del extraño estatus legal de este Estado Libre Asociado, el Jefe de Estado de los puertorriqueños es el mismísimo Barack Obama, aunque con el pequeño detalle de que los residentes de Puerto Rico no pueden votar en ninguna elección presidencial norteamericana, a menos que tengan una residencia legal en Estados Unidos.   
El Gobierno Federal de Estados Unidos “aporta” a Puerto Rico más de 20 mil millones de dólares anuales, lo que no ha repercutido en los altos índices de desempleo, pobreza y criminalidad. Por el contrario, casi el 40 por ciento de la población se ve forzada a recibir algún tipo de ayuda gubernamental, como el Plan de Asistencia Nutricional (cupones para alimentos), el Programa de la Sección 8 (vales para el alquiler de viviendas), el Medicaid (subsidio para el pago de los gastos médicos de personas con bajos recursos), el Programa da Subsidio de Energía para Hogares de Bajos Ingresos y hasta subsidios para la telefonía celular y la televisión por cable.   
Estados Unidos ha querido comprar con dádivas la fidelidad de los puertorriqueños, tanto para mantener el estatus quo de Estado Libre Asociado o en el pretendido intento de convertir a Puerto Rico en su estado número 51. Sin embargo la realidad es otra, la grave situación económica y social ha ocasionado que más de la mitad de los puertorriqueños vivan fuera de su país. Es decir, en Puerto Rico viven 3.725.789 ciudadanos (Censo 2010), pero en territorio norteamericano viven 4.623.716 puertorriqueños. Todo un éxodo masivo que no refleja ni el supuesto paraíso, ni los beneficios que implica ser una colonia norteamericana y estar bajo la tutela del imperio más poderoso y rico de la tierra.  
Es importante destacar que desde la guerra hispano-estadounidense de 1898, Estados Unidos tomó por asalto el territorio puertorriqueño, sin embargo en esos 117 años los gringos no han podido suprimir la cultura caribeña, el idioma español y la idiosincrasia latinoamericana que corre vibrante por las venas de todos los puertorriqueños.   

La quiebra del Estado Libre Asociado 

Pese a todos los supuestos beneficios de ser una colonia norteamericana, el Estado Libre Asociado acaba de ser noticia por las sorprendentes declaraciones de su gobernador Alejandro García Padilla, quien señaló que la deuda de la isla es “impagable”. Soltando, sin rubor alguno, que las finanzas públicas del Estado Libre Asociado del imperio norteamericano están al mero borde del default, en la quiebra financiera, la bancarrota total. Ésta lamentable noticia coincidió en la prensa mundial con la vorágine provocada por la rapiña y el bloqueo financiero que la llamada Troika Europea (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) pretende imponer contra el pueblo griego. El capital financiero no tiene misericordia con los pueblos del mundo.   

El anuncio de Puerto Rico revela una grave crisis fiscal, con una deuda que supera los 73 mil millones de dólares, causando una enorme falta de liquidez, tras “ocho años de crecimiento económico negativo”.   

Los sesudos analistas financieros corearon a los cuatro vientos los versos sagrados del ABC neoliberal: Puerto Rico debe reestructurar su deuda pública, disminuyendo la nómina estatal, reduciendo los subsidios y gastos en electricidad y transporte e inclusive recomendaron que se debe aprovechar para privatizar una que otra empresa pública. Todos recomiendan “diferir pagos mientras renegocia con sus acreedores” pero nadie espera (ni tienen la más mínima esperanza) de que el Gobierno Federal les vaya a echar una mano con un plan de “rescate” financiero que le permita la inyección de liquidez para tomar algo de oxígeno en medio de la crisis.   

Al Tío Sam lo pintan con cara circunspecta, pero es un tozudo defensor del neoliberalismo. Así que el mensaje es claro para todas sus colonias, estados y ciudadanos: arréglenselas como puedan. Ya dejaron caer en la bancarrota a estados como Detroit y ciudades como San Bernardino en California o Central Falls en el estado de Rhode Island. Es claro que el capitalismo solo interviene para proteger su propia estructura financiera. Recordemos que en el año 2007 cuando se desató la crisis de la burbuja financiera (hipotecas subprime), el gobierno norteamericano prefirió rescatar y reflotar a los grandes bancos en vez de proteger a cientos de miles de hogares de las familias norteamericanas, cuyas hipotecas fueron finalmente ejecutadas. Con total desprecio la élite financiera de Wall Street llamó a estos créditos hipotecarios, los créditos tóxicos, burlándose de los sueños y esfuerzos de generaciones enteras. Así trata el capital imperial a su propio pueblo.   

La lucha por la independencia 

En medio de la crisis económica puertorriqueña, continúan los esfuerzos y sueños de los patriotas por lograr su independencia. Siempre recordamos que la Organización de las Naciones Unidas aprobó el 14 de diciembre de 1960 la Resolución 1514-XV, la cual señala que “la continuación del colonialismo impide el desarrollo de la cooperación económica internacional y entorpece el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes”; igualmente, el Comité de Descolonización de la ONU ha aprobado diversas resoluciones donde exhorta a Estados Unidos a reconocer el derecho a la independencia y autodeterminación de Puerto Rico, y solicita además la liberación de todos los independentistas detenidos.   

Debemos recordar una vez más la gallardía y el coraje del líder independentista Óscar López Rivera, el prisionero político más antiguo de Estados Unidos, el cual lleva 34 años detenido en cárceles norteamericanas, acusado de conspiración sediciosa y de pertenecer a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Veterano condecorado por sus acciones en la Guerra de Vietnam, López Rivera siempre se destacó como defensor de los derechos de los puertorriqueños y ha luchado toda su vida por la independencia de su pueblo.   

Desde Puerto Rico y desde todos los rincones del planeta, dirigentes políticos, movimientos sociales, religiosos, culturales y de derechos humanos han pedido reiteradamente a Estados Unidos la liberación inmediata de Óscar López Rivera. El Sistema de Justicia norteamericano ha sido implacable e inclemente, sin embargo se espera que el “presidente de los puertorriqueños”, el premio Nobel de la Paz, Barack Obama, se digne a otorgarle a López Rivera un indulto presidencial.   

Es un buen momento para que Obama pague parte de las deudas que tiene Estados Unidos con el pueblo puertorriqueño.   

Libertad para Óscar López Rivera!!!  

Fuente: http://www.telesurtv.net/opinion/Puerto-Rico-una-colonia-en-quiebra-20150708-0034.html
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Ola secesionista aviva el fuego de una Europa en crisis

La Habana (PL) Además de tener en común su pertenencia a la Unión Europea (UE), las regiones de Escocia, Flandes y Cataluña parecen estar unidas en la misma idea para hacer frente a la crisis económica: la secesión.

Los planes de austeridad impulsados por los países miembros del bloque comunitario no sólo han desencadenado numerosas manifestaciones de protesta y descontento popular, sino que han acrecentado el sentimiento independentista.
Si durante años los habitantes de las citadas regiones han defendido su identidad y valores propios, como un modo de diferenciarse de la nación a la que pertenecen desde el punto de vista geopolítico, la actual coyuntura económica viene a remarcar esas ideas.
En Reino Unido, el primer ministro, David Cameron, y el jefe del Gobierno de Escocia, Alex Salmond, acordaron los detalles sobre el referendo que en el otoño de 2014 pondrá a los habitantes de la región autónoma ante la disyuntiva de acabar o no la unión de tres siglos con 
la Corona británica.
Aunque encuestas recientes arrojan que más de la mitad de los escoceses es contraria a la secesión, el Partido Nacionalista Escocés (SNP), encabezado por Salmond, se prepara para el lanzamiento de una fuerte campaña que demuestre a los ciudadanos las ventajas de la independencia, sobre todo en el orden económico.
Precisamente, ese fue el tema clave en el congreso anual de la organización política celebrado entre el 18 y el 21 de octubre, en el cual Salmond defendió las ventajas que traerá la independencia para 
Escocia, entre ellas “más prosperidad y justicia social”.
A través de esa campaña, y apelando al sentimiento nacionalista que despierte el 700 aniversario de la Batalla de Bannockburn, importante victoria de Escocia sobre las fuerzas inglesas, el SNP espera allanar el camino para el triunfo del “sí” dentro de dos años.
Pero esa no ha sido la única victoria política de los secesionistas europeos, pues en los recién finalizados comicios municipales de Bélgica, el principal partido independentista de Flandes consiguió resultados históricos en un buen número de circunscripciones.
El líder de los independentistas Nueva Alianza Flamenca (N-VA), Bart de Wever, se alzó con la alcaldía de la capital económica de Bélgica, Amberes, y reclamó al primer ministro, el socialdemócrata Elio Di Rupo, una reforma confederal del Estado para dotar a Flandes de más 
autonomía.
“Lo que hemos hecho es histórico, hemos llegado a un punto de no retorno”, afirmó De Wever tras conocer los resultados de Amberes, donde el N-VA logró el 36,3 por ciento de los votos, frente al 26,6 por 
ciento obtenido por alcalde saliente, el socialdemócrata Patrick Janssens.
Para la formación política, la batalla en esa ciudad era crucial como trampolín que los ayude a cambiar definitivamente la estructura de Bélgica, un país que, según el nuevo alcalde, no funciona porque tiene dos democracias completamente distintas: Flandes y Valonia.
La primera de ellas está dominada por los partidos de centro derecha y la segunda por la izquierda, con dos lenguas diferentes, formaciones políticas distintas, y sin medios de comunicación nacionales.
Al igual que ocurre en otras regiones europeas con más capacidad económica, la mayoría de los ciudadanos de Flandes, en el norte belga, tienen la sensación de pagar demasiados impuestos federales para 
sostener a la meridional Valonia, un territorio con el doble de desempleo.
Con la victoria alcanzada en Amberes, varios analistas como el politólogo Dave Sinarde estiman que la posición del N-VA se verá reforzada de cara a las elecciones legislativas de 2014, cuando podría arrancar la verdadera batalla por la independencia de Flandes.
Pero mientras los casos de Escocia y Flandes han estado marcados por la negociación política, la situación catalana ha generado numerosos titulares debido a las continuas manifestaciones de los habitantes de la comunidad autónoma que aporta un quinto del Producto Interno Bruto de España.
El pasado septiembre, más de un millón de personas participó en el centro de Barcelona en una manifestación independentista bajo el eslogan “Cataluña, nuevo Estado de Europa”, momento en el que también se reclamó al Gobierno un pacto fiscal para mejorar la financiación.
A finales de ese mes, el Parlament de Cataluña aprobó una resolución a favor de la convocatoria de un referendo sobre la eventual separación de España, con el apoyo de 84 de los 131 votos emitidos por 
el órgano legislativo regional.
Mientras el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español se oponen a que la Generalitat convoque sus propios referendos, las encuestas arrojan que el 74 por ciento de los catalanes apoyaría la realización de una consulta sobre la independencia.
El semanario alemán Der Spiegel advirtió recientemente que del mismo 
modo que el conflicto norte-sur está tomando forma en la zona euro, los 
movimientos independentistas también se están consolidando dentro de los países, sobre todo en las regiones prósperas, egoístas con las menos ricas.
Sin embargo, el interés de los movimientos independentistas es constituir nuevos estados, pero al amparo de la Unión Europea (UE), por lo que dudan de la utilidad de un Gobierno central en Londres, Bruselas o Madrid si el bloque provee de infraestructuras, moneda estable y seguridad exterior.
Aunque la Comisión Europea se había mostrado tajante con el tema, al recordar a Cataluña que fuera de España no formaría parte de la UE, en recientes declaraciones calificó los casos de Flandes, Escocia y Cataluña de “situaciones hipotéticas”.
La fuerte tensión que se vive al interior de esos países miembros llevó a que una portavoz del bloque comunitario suavizara el tono y explicara que la CE sólo se pronunciará si un país se lo solicita.
Durante la reunión de jefes de Estado y de Gobierno celebrada 18 y 19 de octubre en Bruselas, el primer ministro italiano, Mario Monti, propuso organizar una cumbre informal sobre la evolución de las 
tendencias independentistas en Europa con el objetivo de “reducir los riesgos centrífugos” en el seno de los 27.
De ese modo, los líderes europeos se muestran preocupados por la ola secesionista que parece arrojar más leña al fuego de los conflictos económicos y políticos, cuando en muchos de sus países existen tendencias que ponen en duda la sostenibilidad de la UE.

Por Martha Andrés Román *

*Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.
arb/mar/ucl