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El Profesor: es un espacio para el estudio, análisis,discusión,debate y reflexión de las ideas en el ámbito político, económico,social,cultural desde una perspectiva histórica y tomando como referente el pensamiento ético,humanista y patriótico del profesor Juan Bosch, Juan Pablo Duarte y el General Gregorio Luperon

¿QUE QUIERE DECIR INFLACIÓN?

¿Qué quiere decir inflación? 

 Profesor Bosch

Cuando un muchacho se pone a soplar un globo, decimos que está inflándolo, y después de haberlo inflado, lo suelta y el globo sube llevado por el viento, y sube tan de prisa que si no está amarrado a un hilito puede caerse en el techo de una casa o quedarse entre las ramas de un árbol. Pues bien, en economía, inflación quiere decir más o menos lo mismo; los precios de los artículos se inflan es decir, se ponen más altos, y comienzan a subir y a subir y si no se controlan llegan al cielo.
 Cuando a un globo se le suelta la soguita que le amarra la boca, el aire que tenía adentro le sale de golpe y el globo cae a tierra; entonces se dice que el globo se desinfló; y cuando los precios de los artículos bajan de golpe; se dice que hay una deflación.
Ahora bien, si lo que hace subir un globo es el aire que le mete el muchacho soplando, lo que hace subir los precios es la falta de producción suficiente; esto es, cuando hay 100 personas que están comprando camisas y no hay más que 50 camisas, el precio de la camisa sube al doble, por lo menos.
Pero ustedes deben fijarse que al subir el precio de un artículo automáticamente baja el poder de compra de la moneda. Por ejemplo, si la camisa valía 5 pesos cuando había 100 compradores y 100 camisas, al haber 100 compradores y solamente 50 camisas, éstas pasan a costar 10 pesos en vez de 5. Y eso quiere decir que el peso perdió la mitad de su poder de compra.
Cuando sucede esto se dice que la moneda se desvaloriza, y la moneda se desvaloriza cuando se produce menos de lo que se consume, sin necesidad de que el Gobierno tenga que dar una Ley quitándole valor a la moneda.
Cuando el Gobierno da una ley quitándole valor a la moneda, se dice que el Gobierno ha devaluado, pues quitarle valor a una moneda por ley es devaluar, o lo que es lo mismo, es disponer una devaluación. Por ejemplo, el Gobierno mexicano devaluó su moneda varias veces. En 1939, el peso mexicano valía 50 centavos de dólar. Esto es, estaba a dos por dólar; después pasó a estar a 5 pesos 65 centavos mexicanos por dólar, y por último pasó a 11 pesos 65 centavos por dólar.
Fíjense bien en que una inflación quiere decir subida de precios y por tanto, automáticamente, pérdida del poder de compra que tiene el dinero; que deflación quiere decir todo lo contrario de inflación; que desvalorización quiere decir que la moneda o el dinero pierde valor porque los precios de los artículos suben, y que devaluación significa rebaja del valor de la moneda por ley del Gobierno. Otro día, quizá mañana, hablaré con más detalle sobre este punto.
Hay otras causas de inflación, y entre ellas están las que usan los Gobiernos partidarios de la inflación, cosa que logran echando a la calle más dinero del que se necesita para cubrir las necesidades monetarias de un país, o la que proviene del abaratamiento de una moneda, cosa que ocurre cuando se echa a la calle una cantidad muy grande de moneda sin respaldo. Pero de esas causas hablaremos otro día.
Cuando hay inflación, es decir, cuando los precios suben, sube el precio de todas las cosas, y por esa razón los que tienen algo que puede venderse no se perjudican con la inflación.
Por ejemplo, si yo tuviera una casa y el costo de la vida subiera al doble, mi casa pasaría también a valer el doble. De manera que en un sentido yo no me perjudicaría. Pero si tuviera la casa alquilada por 100 pesos mensuales y la ley no me permitiera subir el alquiler me perjudicaría porque no podría seguir viviendo con 100 pesos; necesitaría 200, en vista de que la vida subió al doble.
Los que tienen una entrada fija y nada más que eso, como los empleados que viven exclusivamente de su empleo y los trabajadores que viven solamente de su salario, se fastidian en grande cuando hay inflación, sobre todo si no tienen medio alguno de lograr que se les paguen más. Por eso se dice que la inflación enriquece a los ricos y empobrece a los pobres.
Por ejemplo, los pensionados civiles y militares, que no tienen manera de presionar sobre el Gobierno para que les aumente sus pensiones sufren más que todo el mundo cuando hay inflación.
Los que tienen pólizas de seguro con la esperanza de dejarle a las familias una cantidad de dinero cuando se mueran pueden dejarle la mitad de lo que habían calculado si antes de morir la vida sube al doble, y mucho menos si la vida sube más. La inflación puede producirse por muchas razones, entre ellas unas involuntarias y otras voluntarias. Son involuntarias las que obedecen a una producción más baja de artículos de venta diaria, o bienes de consumo, como dicen los expertos cuando esa baja en la producción viene de malas cosechas o de falta de energía eléctrica o de causas parecidas; son voluntarias cuando las autoridades deciden provocar inflación dizque con el propósito de mantener la economía boyante. Pero lo mismo si su causa es involuntaria que si es voluntaria la inflación perjudica siempre a grandes mayorías y beneficia a menos; empobrece a los pobres y enriquece a los ricos.
Pues bien, en su discurso del viernes el Dr. Balaguer se decide partidario de la inflación provocada por medidas del Gobierno; y poco después de haber dicho que aquí hay que hacer “las reformas sociales destinadas a reducir el hambre y la desnutrición en que vegeta la mayoría de la población dominicana”, dice lo siguiente: “…creemos en el crecimiento económico, no es posible sin cierta espiral inflacionaria”. Porque según dice él, copiando al apóstol de la inflación provocada y mantener el bajo control —un economista norteamericano llamado Siege— “semejante política tiende a elevar la curva de la utilidad marginal del capital, estimula el ahorro y contribuye finalmente a aumentar la rentabilidad de la inversión privada”.
¿Saben ustedes lo que quieren decir en realidad esas palabras?
Pues quieren decir lo que yo expliqué: hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. De eso es de lo que es partidario el Dr. Balaguer, a pesar de que tiene conciencia de “el hambre y la desnudez en que vive la mayoría de la población dominicana”.
Y precisamente porque se da cuenta de esto último y lo reconoce y lo dice, y sin embargo declara que es partidario de una política inflacionaria. Creo que en este punto donde está la más escandalosa de las contradicciones en que cayó el Dr. Balaguer al pronunciar su discurso del viernes pasado.

El PENSAMIENTO HUMANISTA DE JUAN BOSCH

 El pensamiento humanista de Juan Bosch.
Autora: Mabel Caballero Batista

Acercarnos al ideario que conforma el pensamiento de los pueblos caribeños y latinoamericanos es tarea permanente para aquellos que ponen su empeño en encontrar en este, los argumentos y las esencias identitarias  para construir un futuro de hombres dignos, merecedores de la herencia libertaria, soberana y antimperialista adquirida tras siglos de luchas independentistas.
Este espíritu libertario, confluye con un ideal de alto contenido humanista que se expresa en la teoría y la praxis de los más altos exponentes  del pensamiento caribeño. Entre estos, descolla Juan Bosch, pensador dominicano de proyección universal, insigne político y escritor  cuya obra se ubica en lo mejor del legado antimperialista, latinoamericanista y caribeño por su  magisterio ético, vida ejemplar, condiciones humanistas y defensor de los valores universales asociados a la democracia, las libertades públicas, los derechos humanos y la justicia social.
Para comprender la esencia   y significación del pensamiento humanista de Juan  Bosch es tarea ineludible la de aproximarse al humanismo en su definición y génesis.
De manera frecuente el nacimiento del humanismo se vincula al Renacimiento y
sus intentos de ubicar al hombre en el centro de la reflexión y de restituirle su
dignidad y legítimos derechos, siguiendo de esta manera lo mejor del espíritu de la
Antigüedad Clásica.
Según García Galló el Humanismo debe ser considerado como “un conjunto de
ideas que destacan la dignidad de la persona, la preocupación por su desarrollo
armónico y la lucha por crear condiciones favorables al logro de tales fines”1
, lo que al decir de Guadarrama “acentúa mucho más el carácter activo del hombre
como sujeto transformador de sus condiciones de existencia en correspondencia
con ideales de vida dignos” 2.
En el desarrollo de las civilizaciones antiguas se manifestaron las primeras
preocupaciones de contenido humanista del hombre, “tanto en China y en la India,
donde la ética alcanzó niveles impresionantes desde la antigüedad, como en las
culturas amerindias, y de otras latitudes, hay evidencias del privilegiado lugar que
se le otorgó siempre al hombre, a pesar de que se subordinara su existencia a la
creación divina” 3.
Es sin embargo en la sociedad griega antigua donde el Humanismo alcanza una
configuración más delineada a partir del llamado período antropológico de la
filosofía griega y las visiones sofistas y socráticas.
Desplazado por Dios en la Edad Media, el hombre se ve obligado a ceder el lugar
privilegiado que le concedió la filosofía antigua, ante el predominio de la
cosmovisión teocéntrica del mundo que le confinó a la subordinación perenne a
los designios divinos.
Rescatar al hombre de ese destino fue el principal objetivo del humanismo
renacentista que mostró en la teoría y la práctica toda la capacidad del hombre
para desplegar su conocimiento y mostrar su valía.
La Modernidad por su parte  desarrolla  y supera el humanismo renacentista al
precisar el papel de la ciencia  como auxiliar del hombre en la creación de                                            
Gaspar García Galló. “El humanismo martiano”, p. 1 18.2
Pablo Guadarrama. “Humanismo, alienación y globalización”, p.4.3
Ibidem,  p.6condiciones de vida superior y en la tarea de trascender la religiosidad
avasalladora que pugnaba por sobrevivir junto al feudalismo agonizante.
El período de la Ilustración consolidaría ampliamente las expectativas del hombre
moderno y su lugar en el mundo acentuando su valor social, convirtiéndolo en ley
y plasmándolo en documentos como la  Declaración de los derechos del
hombre y el ciudadano.
Importantes fueron también para el pensamiento humanista universal, las
elaboraciones teóricas de la Filosofía Clásica Alemana que reflejaron como otras
su preocupación por  “los acechos de nuevas formas de enajenación que
generaba la naciente sociedad burguesa y que podían atentar contra el tan
anhelado y cultivado humanismo”4.
Resalta en ella la concepción hegeliana del espíritu alienado y la posibilidad del
hombre de desalienarse a través de la cultura, así como la  crítica de la
enajenación religiosa de Feuerbach. Ambas concepciones fueron decisivas para el
humanismo marxista que arrancó de estas, para superarlas de manera
revolucionaria y transformadora, develando, a partir de la crítica de la sociedad
capitalista, el complejo entramado de relaciones que se tejen en ella y lo agudo de
las contradicciones sociales que en ella se gestan.
De esta manera el marxismo realiza un importante aporte al Humanismo cuando
define que la esencia humana es el conjunto de las relaciones sociales que hacen
posible la realización del hombre.
En este breve recorrido por la historia del pensamiento humanista se confirma la
idea de que este:
“no constituye una corriente filosófica o cultural homogénea. En verdad se
caracteriza en lo fundamental por propuestas que sitúan al hombre como
valor principal en todo lo existente y, partir de esa consideración, subordina
toda actividad a propiciarle mejores condiciones de vida material y
espiritual, de manera tal que pueda desplegar sus potencialidades siempre
limitadas históricamente”5.
Partiendo de las reflexiones anteriores es importante desentrañar entonces el
pensamiento humanista que se gestó y gesta en Latinoamérica y el Caribe.
La realidad latinoamericana y caribeña, signada por el fantasma colonial y
neocolonial  y su rastro de subordinación en todos los ordenes ha determinado
que el peso del quehacer intelectual en esta parte del mundo, especialmente de la
filosofía haya recaído en los problemas del hombre latinoamericano, su identidad y
el tipo de sociedad que este demanda. 6
“La filosofía en América Latina no sólo ha desempeñado el papel de
comprensión teórica de su respectiva época, sino de instrumento de toma de
conciencia para la actuación práctica. Sólo de esa forma es posible entender
por qué la mayoría de los    pensadores latinoamericanos más prestigiosos
en lugar de construir especulativos sistemas filosóficos, han puesto su pluma
al servicio de las necesidades sociopolíticas de sus respectivos momentos
históricos, y en tal sentido han adoptado una postura más auténtica”7.
Esta proyección del pensamiento latinoamericano y caribeño de responder a las
exigencias del hombre y de su época lo hacen sin lugar a dudas, un producto                                            
Ver Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”, p.147
Ibidem, p.16.auténtico con rasgos que lo delinean y lo distancian- aún cuando bebe de sus
fuentes originales- del pensamiento social filosófico y político europeo.
En  el decursar del pensamiento filosófico, social y político de Latinoamérica y el
Caribe   se  ha producido,   al igual que en el pensamiento universal, una  aguda y
sistemática confrontación entre el  humanismo y las tendencias enajenantes,
propias de lo más conservador de las ideas desarrolladas en nuestros pueblos. No
obstante, las propuestas emancipadoras y desalienadoras, han sido signo
distintivo en el ideario de lo mejor de la intelectualidad latinoamericana y caribeña.
Al abordar las especificidades del humanismo latinoamericano,  algunos
estudiosos  plantean, que el mismo tiene sus primeros gérmenes en el
pensamiento amerindio. En el período de conquista y colonización, el pensamiento
escolástico se revistió de contenido humanista al preocuparse por el problema o la
condición humana de los aborígenes, marcando de esta manera diferencias con el
escolasticismo europeo..
El desarrollo de la ilustración latinoamericana también se acercó al problema del
hombre y de manera especial vio en la educación un camino indispensable para
mejorar su vida en la esfera económica, política, social y sobre todo en el plano de
los valores morales.
Un papel decisivo en el desarrollo del pensamiento humanista latinoamericano,
caribeño y sin duda universal lo tiene José Martí, quien tenía como centro de su
concepción humanista  el culto a la “dignidad plena del hombre”9 y que arremetía
contra los intentos de superioridad de cualquier raza o pueblo sobre el género
humano.  Comprendió también la importancia de la educación y la cultura en la
conformación de un hombre de virtud y emancipado cuando afirmó que “ser cultos
es la única forma de ser libres”10.
Según investigadores del tema, Martí era exponente de un humanismo práctico, al
analizar con objetividad la existencia en el hombre de toda  la nobleza pero
también de toda la carga de defectos que como ser humano, real y tangible tenía,
de esta manera expresó “la  vida tiene sus bestias y sus fieras,-  sus  pavos reales
y sus águilas”11
. Como todo pensador humanista consecuente expresó su
incondicional confianza y amor por el hombre, especialmente por los de su tierra y
toda la América por las que no solo se condolió sino que trabajó y entregó su vida
como manifestación de un amor no abstracto sino concretado en la lucha.
En una visión acertada del humanismo martiano se afirma, que este “supera toda
forma de visión contemplativa del hombre, porque es un humanismo  militante,
comprometido con  los pobres de la tierra”12  . Su  misión liberadora con la guerra
necesaria de independencia del  pueblo cubano puso de manifiesto que ante Martí
se está en presencia de un humanismo de nuevo tipo.
Otros pensadores y próceres latinoamericanos  y caribeños  dieron a su
pensamiento y acción una marcada proyección humanista, tal es el caso de Simón
Bolívar, José Enrique Rodó, Mariátegui, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro,
todos ellos desde diferentes circunstancias históricas y desde la diversidad de
enfoques teóricos han contribuido desde la ideología y la cultura a los intensas
transformaciones sociales vividas por nuestros pueblos.                                             

Ibidem, p.18.
9
José Martí. “Obras Completas”, T.XI, p. 337.
10
Ibidem p.338
11
José Martí. “Cuaderno de apuntes”. # 9”. OC. t. 21. p. 252.
12
Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”, p.40Es signo distintivo del humanismo latinoamericano  y caribeño concebir al hombre
como un ser sujeto al  perfeccionamiento y con una enorme capacidad de
autosuperación, la confianza en los mecanismos socializadores como la escuela,
la familia y su capacidad para educar a las nuevas generaciones en consonancia
con las exigencia de su tiempo, la importancia del trabajo en el crecimiento
humano y la crítica aguda a la corrupción, la mercantilización de las relaciones
humanas y el egoísmo resultante de este.
13
En este contexto de desarrollo del humanismo latinoamericano se ubica el
pensamiento de Juan Bosch,  pero su ideario debe ser analizado  también en su
profunda imbricación con lo mejor del humanismo dominicano entre los que se
encuentran Eugenio María de Hostos y Pedro Henríquez Ureña, figuras que, entre
otros, constituyen a nuestro juicio fuentes nutricias en el orden teórico e histórico
del pensamiento de Bosch.
El puertorriqueño Eugenio María de Hostos (Puerto Rico 1839 – Santo Domingo
1903)  desarrolló su quehacer intelectual y político en la República Dominicana
durante la década del 80 del Siglo XIX, su pensamiento positivista  cumplió, al
igual que todo el positivismo sui generis
14
latinoamericano,  “una doble hazaña
espiritual. La primera de carácter político: organizar ideológicamente las nacientes
democracias liberales sobre la base de un orden racional moderno. La segunda de
carácter educativo: proveer a los americanos de un sistema de ideas y de
costumbres que superaran las formas sociales y psicológicas del medioevo,
subsistentes aún”
15
.
En consecuencia con esta idea, Hostos, se empeñó en que el orden, la libertad y
el progreso en Latinoamérica fueran conquistados por medio de la educación y en
la práctica política por la democratización. Incansable luchador revolucionario y
antimperialista, hizo de la independencia de Cuba y Puerto Rico una de las
misiones fundamentales de su vida.
Otra de las figuras prominentes lo fue Pedro Henríquez Ureña (Santo Domingo 29
de junio 1884 – Santo Domingo-11 de mayo de 1946) que descolla como uno de
los grandes exponentes del pensamiento humanista latinoamericano del siglo XX.
Con certeza se ha planteado que el objeto central de su reflexión “fue el sentido y
la significación de la cultura latinoamericana a través de su sujeto principal  los
hombres de distinta procedencia étnica y social que conforman estos pueblos. De
ahí que sólo en la fluctuación de dos conceptos se puede encontrar  sintetizado el
meollo de  su vasta labor intelectual:  americanismo humanista o humanismo
americanista”
16
.
Caracterizado por un humanismo no contemplativo, puso todos sus votos a favor
de un hombre concreto, falible, pero dispuesto a luchar por sus conquistas y la de
los demás en el afán de conquistar toda la justicia.
En su defensa cerrada por la cultura latinoamericana arremetió contra el elitismo
cultural que considera seudocultura aquella de profundo raigambre popular y que
es muestra de la mezcla perenne de nuestros pueblos, así como también criticó
                                             
13
Ver Bases éticas del proyecto humanista y desalienador del pensamiento latinoamericano en
Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”. p.46, 47.
14
Termino empleado por Guadarrama para abordar las particularidades del positivismo
latinoamericano que siguió sus propios derroteros y evadió a europeización del pensamiento.
15
Víctor Massuh.  “Hostos y el positivismo hispanoamericano”, en Ideas en torno de
Latinoamérica, p.1202.
16
Pablo Guadarrama. “Positivismo y antipositivismo en América Latina” ,p.228duramente el folklorismo cultural latinoamericano que brindaba una imagen
distorsionada de la identidad latinoamericana.
La confluencia de su visión de la cultura y su ideal de justicia se aprecian cuando
siguiendo a Martí muestra su confianza en la autenticidad de nuestros pueblos y
en su capacidad para no convertirse en  una prolongación europea o
norteamericana, afirmando que “nuestra América se justificará  ante la humanidad
del futuro cuando, constituida en magna patria, fuerte y próspera por los dones de
la naturaleza  y por el trabajo  de sus hijos, de el ejemplo  de la sociedad donde se
cumple la emancipación del brazo y de la inteligencia”
17
.
Ureña añadió además a su inmensa obra intelectual la critica abierta al capitalismo
por el nocivo efecto de sus desigualdades sociales y de manera particular resalta
también  su antimperialismo cuando denuncia a las continuas intervenciones
militares yanquis en Latinoamérica y su consecuente expansión por nuestras
tierras.
Todas las ideas, tanto de Hostos como de Ureña fueron decisivas en la
conformación del pensamiento humanista de Juan Bosch.
La República Dominicana, escenario principal de toda la acción política y literaria
desarrollada por  Bosch, resultó ser una tierra codiciada por los grandes imperios;
España, Francia, y finalmente de los Estados Unidos, por supuesto la presencia
de más de un gobierno tiránico fue la principal causa del atraso que presentaba en
todos los ámbitos. Gobiernos como el de Rafael L. Trujillo fue uno de los que
marcó, por 30 años de mandato el destino de este país caribeño, sometiéndolo
bajo una de las más sangrientas dictaduras de la historia de Latinoamérica.
Ante tales adversidades desatadas en este país que perdía día a día sus valores y
hasta su propia historia, salen a relucir las ideas de Juan Bosch, quien con su obra
teórica y practica se empeñó en hacer de la República Dominicana una nación de
democracia y de libertad plena de los hombres a partir de un ideal que pretendía
recuperar esos principios perdidos por el pueblo dominicano a raíz de  las
intervenciones a las que fue sometida en muchas ocasiones y que se aferraba a lo
más progresista del pensamiento dominicano.
En la conformación del pensamiento humanista en Bosch se deja sentir la fuerte
presencia de Hostos, cuyo  pensamiento  deja traslucir la presencia de un
humanismo lleno de optimismo y confianza en el hombre y sus potencialidades
como ser creativo y como únicos transformadores de su entorno, alejándolo del
dogmatismo escolástico, junto a ello va también su fe en la cultura, el progreso y
la ciencia, como vías importantes para para el desarrollo de una sociedad basada
en el liberalismo y la .democracia   burguesa, contribuyendo  a fortalecer la
conciencia independentistas y de autodeterminación de estos pueblos.
El encuentro con la obra de Hostos se produjo en el primer exilio de Bosch en
1938, cuando se enfrenta a la disyuntiva de dedicarse a la literatura o a la política.
Hostos, le brindaría las claves para ocuparse de la política sin abandonar la
literatura, logrando por esta vía fusionar su oficio de escritor con la actividad
política hasta llegar a convertirse en uno de los dirigentes más importantes de la
resistencia antitrujillista en el exilio. Sobre ese encuentro el mismo Bosch diría que
hasta que encontró a Hostos a través de su obra, sus cartas y en la posibilidad de
adentrarse en los orígenes de sus sentimientos:
“(…) había vivido con una carga agobiante de deseos de ser útil a mi pueblo
y a cualquier pueblo, sobre todo si era latinoamericano; pero, para ser útil a
                                             
17
Pedro Henríquez Ureña. “Patria de la justicia”, citado por Pablo Guadarrama en Positivismo y
antipositivismo en América Latina, p.241.un pueblo, hay que tener condiciones especiales. ¿Y cómo podía saber yo
cuáles condiciones eran esas, y cómo se las formaba uno mismo si no las
había traído al mundo, y cómo las usaba si las había traído? La respuesta a
todas esas preguntas, que a menudo me ahogaban en un mar de angustias,
me la dio Eugenio María de Hostos, 35 años después de haber muerto”
18
.
La filosofía positivista y el humanismo en Hostos, estuvieron condicionados por el
incansable estudio que este realizó de todos los moralistas, tratadistas políticos y
filósofos de su época, y tuvo  expresión en sus ideas sobre el imprescindible papel
de la educación, la moral y la cultura en la formación de los individuos así como el
papel de la nacionalidad y la identidad cultural de los pueblos latinoamericanos y
caribeños.
Considerado por Bosch un hombre de razón, los ideales del  intelectual
dominicano se encuentran identificados en el pensamiento de Hostos por la lógica
y el carácter metódico que evidencia en su obra y que conduce a Bosch a adoptar
un idealismo moral que se traducirá en la lucha por liberar a su país de la
dictadura que lo oprimía
En el ideal de Hostos  se percibe el proyecto de una sociedad mejor, en la que la
fidelidad y el bienestar no fueran metas imposibles, sino una realidad permanente,
marcada por la alegría, salud, la abundancia, con leyes económicas  de progreso,
de atisbos geniales en instrucción, descubrimientos en higiene, en ingeniería y en
industrias.
También resalta en el pensamiento hostosiano, la propuesta  de la unión  de todas
las islas caribeñas, idea que posteriormente seria heredada por Bosch, que
entiende a América Latina como una mezcla sajona, ibérica, negra e indígena
todas en una sola, sin carencia de hombres de verdad, que trabajen  por la patria,
que vivan enamorados de su ideal en una marcada confluencia además con el
ideal de Ureña y su defensa de una cultura auténticamente latinoamericana.
La obra de Bosch definitivamente emana de las tesis revolucionarias de Eugenio
Maria de Hostos, un radical antianexonistas, así considerado por el propio Bosch,
precisamente por las convicciones del mundo que este desarrolla en su incesante
obra.
Hostos propone fijar la atención al problema de la nacionalidad, tema que Bosch
convoca en su legado, como la importancia que significa para cada pueblo el
conocimiento de su propia historia; sus raíces; principios morales; éticos y del
amor a su tierra. Todos estos factores para Bosch, deben manchar
indisolublemente unidos en la conciencia de cada hombre. En la obra
revolucionaria de Hostos, Bosch descubre el sentimiento latinoamericanista,
comienza gracias a su luz a percibir no solo los problemas nacionales sino
también los de todos los pueblos del Caribe.
Hostos proclama la necesidad de reventar una guerra de razas pues en las
ciudades de las Antillas,  de México, de la Unión Americana, centenares de
cubanos, de puertorriqueños y de dominicanos arrastraban las desventuras de su
esclavitud.
                                             
18
En Melanio A. Paredes. “Juan Bosch forjador de magisterios únicos, fecundos y
esperanzadores”, Discurso de la Secretaría de Estado de la Educación en la declaración del
año 2009 como año de Centenario de  Juan Bosch, p.8.Bosch comprende  cuando lee a Hostos, que la capacidad para la lucha, la
voluntad de libertad,  no nace,  se hace con tesón, luchando consigo mismo para
posibilitar el desarrollo del ser humano pleno, del ser humano de carácter; esta es
la condición esencial para hacer útil a un pueblo.
Los ideales son los motivos de la conciencia moral y para Bosch es el punto
culminante del desarrollo del ser humano pleno. Pero esa plenitud requiere de una
forma de sociedad que la posibilite: la sociedad democrática plena, es decir, no
solo política sino social, económica y cultural.
Desde 1884  Hostos se esta proponiendo, a través de su magisterio  difundir un
ideario de civilización, de moralidad, de confraternidad de noble patriotismo,  que
se propone  crear un nuevo espíritu, un ignorado sentimiento  del deber  de ser
hombres enteros  y que gana para siempre las  conciencias  de sus alumnos, lo
que reafirma cuando expresa   (…)  Cultivar la razón para aplicarla al mal es el
crimen  más odioso que comete el hombre”.  (…) “Elevarse en la escala de los
seres para no tener conciencia de su altura, es demostrar lo inmerecido de la
elevación… el hombre no ha sido concebido para ser instrumento del mal, sino
para ser obrero concienzudo del bien”
19
       
Siguiendo este espíritu, Bosch se acerca con sus obras a la realidad común de
todos los pueblos latinoamericanos, cruzando fronteras y razas, aboliendo las
contingencias naturales. Su literatura en consonancia con su herencia hostosiana
profundiza en los acentos nacionales, sin caer en el folclorismo que también había
criticado Ureña y que lastra la visión de los pueblos de esta parte del mundo  e
insiste en un verbo para el conocimiento, la verdad y para remover las
conciencias.
El patriotismo en estrecha relación con la justicia es otro punto vital del legado
hostosiano al pensamiento de Bosch. El patriotismo de Hostos coincide con el
enfoque martiano de “patria es humanidad” y no se reduce a la defensa de la tierra
que lo vio nacer sino que como él mismo se describe es un patriota americano que
hizo de su lucha por la independencia y la justicia en Cuba y Puerto Rico una de
las razones esenciales de su vida lo que evidencia cuando afirma “Si yo hubiera
nacido cubano, estaría cumpliendo con mi deber o habría acabado de cumplir con
mi deber en Cuba. Si no lo hiciera por patriotismo, lo haría por dignidad; si no lo
hubiera hecho por amor sacrosanto a la justicia, lo habría hecho por odio sagrado
a la injusticia (…)”.
20
Al igual que Hostos, Bosch extiende su lucha por la transformación de su país a la
defensa de una Latinoamérica y un Caribe independiente y libre de la
subordinación imperial, confirmando su estirpe patriótica y universal
Otra de las facetas indispensables en concepción humanista de Bosch y que
expresa la herencia humanista de nuestras tierras, lo es sin lugar a dudas su
creación literaria. Considerado uno de los mejores escritores dominicanos del siglo
XX en el género del cuento, su obra literaria según los estudiosos refleja la
dominicanidad y su esencia social, política e histórica en toda su dimensión y
complejidad.
La obra literaria de Bosch, sus novelas y de  manera especial su cuentística
adquieren un profundo humanismo que entronca con lo mejor tradición de este
pensamiento en Latinoamérica cuando, hace visible y reivindica de manera
explicita al hombre de la tierra, al campesino sufrido y explotado, pero también
                                             
19
Bosch, Juan. “Hostos El sembrador”, p.p 223-224.
20
María de Hostos, Eugenio: “América; la lucha por la libertad”, Siglo Veintiuno América Nuestra,
México, 1980, p. 185.dotado de un inmenso valor, de orgullo por su tierra y con un inmenso espíritu de
sacrificio y laboriosidad y de toda la fe y la esperanza en una vida mejor. Males,
vicios y virtudes del hombre de campo  emanan sin menosprecio en  su obra
literaria.
Sobre estos hombres de su patria el mismo Bosch expresaría:
“crecí con un sentimiento de amor y respeto por ellos, teniendo como ocho
años me daba cuenta de como vivían: Vivian en pisos de tierra, descalzos:
tenían una muda de ropa nada más para todo el año, y una remúa como
decían ellos, para los días de guardar, los domingos (…).  Yo los veía
levantarse, salir a trabajar, volver a las cuatro de la tarde sin haber comido
nada, tal vez con una taza de café, y volver con su machetico al hombro,
descalzos, a encontrar a sus niños enfermos y a su mujer mal vestida, sucia.
Todo eso influyó literariamente en mí y también en otros aspectos que no eran
literarios.”
21
La inmensa obra literaria de Bosch es síntesis de los mejores valores del ser
dominicano, pero  sin lugar a dudas es expresión y tribuna de su lucha por
reivindicar para su pueblo y todos nuestros pueblos los valores universales de
justicia, libertad, dignidad e igualdad,  lo  que evidencia también su marcada
proyección universal.
Pero al igual que otros humanistas de nuestras tierras y siendo consecuente con
el legado de Hostos, Ureña y Martí, el humanismo de Bosch no descansa en una
actitud meramente contemplativa; es observador, crítico de su época pero sobre
todo un luchador incansable – como se ha dicho- por la transformación de su país,
objetivo por el cual desplegó una intensa actividad política por la justicia social, la
soberanía, la autodeterminación de los pueblos, como vigencia plena de los
derechos y libertades de los hombres y de las naciones.
En medio de una situación desesperanzadora signada por años de tiranías y crisis
económica, Bosch regresó a su país  luego de veintitrés años de exilio. La forma
directa y sencilla de dirigirse a la población, tanto rural como urbana, le permitió
desarrollar una profunda influencia y simpatía popular, que lo perfilaron como
incuestionable ganador de las elecciones de diciembre de 1962. Su apego estricto
a la moral, a la verdad, al llamado de la conciencia, al rescate de la identidad, a la
soberanía y a los ideales más elevados, que le legó su encuentro con Hostos,
abría un camino de luz para su pueblo y resultó electo presidente de  la República
Dominicana.
Con su programa político inició una gestión gobernativa patriótica y con el apoyo
del PRD llevó a cabo un programa de reformas de incuestionable honestidad
administrativa y de profunda transformaciones que marcaron el carácter
democrático, reformista y el matiz populista de esta gestión.
Su gobierno se basó en el pleno respeto hacia los tres poderes del Estado: el
legislativo, el ejecutivo y el judicial y  promovió el respeto a los derechos tanto
civiles como políticos de todos los ciudadanos, el respeto a la utilización honrada
de los fondos públicos, y el establecimiento de un régimen que brindara
oportunidades para todos por igual.
El plan estratégico del gobierno de Bosch consistió en transformar la sociedad rural y los métodos productivos atrasados de los años 60 por una sociedad moderna
con capacidad de producir riquezas y medios de vida,  para ello dispuso medidas,
un plan nacional de electrificación, la instalación de escuelas para la formación
                                             
21
Melanio A. Paredes “Juan Bosch, forjador de magisterios múltiples, fecundos y
esperanzadores”, p.9.técnico-vocacional en áreas como mecánica automotriz, electricidad, plomería,
entre otras,  que estarían dirigidas a satisfacer a una población sumida en la miseria y en la ignorancia durante siglos.
Para la realización de su proyecto de gobernación, Bosch se acoge a las ideas
aprendidas de Hostos y confía en que la transformación radical  de una sociedad
solo es posible si  los hombres son capaces de transformarse a sí mismos,
consideraba Bosch estas características indisolubles en un verdadero  “militante”
que mediante un proceso de  autocrítica y férrea voluntad de cambio, fueran
capaces de innovar su contexto.
He aquí donde deja distinguir su confianza en el hombre, transformador, capaz de
aportar positivamente a su sociedad, siempre a favor de la mayoría. Para Bosch el
ser humano es capaz de percibir, sentir, pensar, conocer una vida y asumir, frente
a la misma, una actitud voluntaria. El ser humano asume su vida en relación con
los demás,  según Bosch, como un acto de sentimiento, de conciencia, de acción
y afirma que como la moral es la relación de conciencia, es decir de deber en que
estamos con la realidad, prestos a su conservación, sostenimiento y
perfeccionamiento, la moral depende del desarrollo  de la conciencia en cuanto
órgano de moral.
El ejercicio de gobierno de Juan Bosch fue, en síntesis, expresión  coherente de
las aspiraciones martianas sobre el gobernante en América y que se reflejan
cuando el héroe nacional cubano afirmara:
“el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el
alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país,
y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones
nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se
conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso
para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus
vidas.”
22
El 25 de septiembre de 1963 su representación mental se desmoronó cuando se
lleva a cabo el golpe de estado, por un  sector de las fuerzas armadas
dominicanas, la oligarquía y la colaboración del Pentágono. Las transformaciones
que propugnaba en su gobierno  significaron una amenaza para el poder político
militar estadounidense que ya veía venir en estos métodos una nueva experiencia
revolucionaria en el Caribe ante el ejemplo arrollador del triunfo revolucionario en
Cuba.
El ejemplo de administración pulcra planificada, los principios soberanos, la mejor
constitución que el dominicano país ha tenido y el proceso democrático, quedaron
truncos ese día.  A pesar del corto tiempo de  Juan Bosch como gobernante,
impulsó muchas iniciativas democráticas y promulgó, lo que a juicio de muchos
expertos, se considera además de  resultar ser muy avanzada para su tiempo,
como una de las modificaciones Constitucionales más liberales que ha tenido la
República Dominicana.
Aunque decepcionado por la perdida de un combate en la lucha por sus ideales
Bosch no deja de confiar en el papel de la educación la conciencia y la moral para
transformar una nación. Su actitud consecuente con los principios en que se había
formado, su firmeza y voluntad, su confianza en los sectores más desposeídos de
su país, se hicieron sentir en su Carta al pueblo dominicano después del Golpe de
Estado de 1963 cuando expresó:
                                             
22
José Martí: “Nuestra América”, Obras Completas, Volumen VI, p. 17.“Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que
cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos
siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.
Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo
dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas
pero también con justicia social.
(…)Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos
caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.
La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras
tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo”
23
.
Este mensaje de Bosch, confirma la estirpe de la mejor tradición de lucha del
hombre de nuestras tierras y la idea de  de que “todo hombre de justicia y honor
pelea por su entereza de hombre; y el que ve la libertad ofendida y no pelea por
ella, o ayuda a los que la ofenden, no es hombre entero.”
24
Todo lo anterior también reafirma el hecho de que el humanismo sostenido en el
ideal latinoamericano y caribeño se proyectó mayormente por alejarse del amor
abstracto al hombre, sosteniendo que toda propuesta  emancipadora tiene que
estar cimentada en la lucha permanente por conquistar y concretar en la sociedad,
los derechos naturales de justicia, libertad e igualdad social a cualquier precio y
que ello exigía de una voluntad a toda prueba y de la toma de conciencia de lo
indispensable que fue es y será hasta nuestros días no ser un simple observador
de lo que acontece sino un hombre transformador de realidades.
Como consecuencia del golpe de estado, comienza en la vida de Bosch un
período de exilio en el que viaja por varios países de América y Europa,  que se
sitúa entre los años 1966 al 1970 del siglo XX. En estas circunstancias Bosch
madura su visión política y su pensamiento humanista, observa la experiencia de
los antiguos países socialistas, realiza lecturas de los clásicos del marxismo, todo
lo  que lo  dota de una amplia visión para replantearse objetivos y continuar su
lucha.
Con ojo crítico Bosch analiza un tema trascendental como el de la conducción de
las masas y el papel de los líderes en el contexto histórico concreto de la realidad
dominicana. De tal manera  considera que el Partido Revolucionario Dominicano
(PRD), creado por él en 1939, junto a otros exiliados políticos, ya había cumplido
su misión  histórica y no estaba en condiciones de responder a las verdaderas
necesidades de su pueblo, es decir, que la razón histórica que dio origen a ese
partido, que era lograr la transición de un modelo autoritario hacia un sistema
democrático, no la había cumplido y no estaría en condiciones de cumplirla fuera
de ese contexto.
En el análisis publicado en su artículo  “La función del líder” escrito en 1972,
aborda la función del líder dentro del PRD y sus limitaciones.
Para Bosch las condiciones especiales y particulares de República Dominicana
plantean al líder condiciones también especiales, que no se encontraban en
vínculo con la actividad política de otros países, sino que deben ser resueltos
desde su interior  y no desde afuera o de un modo abstracto sino de forma directa
objetiva.
De esta forma esboza su visión de lo que el considera es un líder y afirma:
“El líder, pues, es aquel que expresa lo que el pueblo piensa y siente (…) no hay
ni puede haber líder si no hay una parte del pueblo que comparta lo que él piensa
                                             
23
Juan Bosch. “Carta al pueblo dominicano después del Golpe de Estado de 1963”.
24
Raúl Roa García: “Escaramuza en las vísperas y otros engendros”, p. 342.y siente, y en consecuencia, los partidarios y él o los líderes son igualmente
importantes en la formación de un partido; unos no tendrían existencia social sin
los otros”.
25
Ante esta realidad criticada por él, comienza a ver la  necesidad de organizar un
nuevo partido. Funda así el Partido de Liberación Dominicana (PLD), el 15 de
Diciembre de 1973. Surge como una organización política integrada por hombres
y mujeres de vocación patriótica, que lucha por la libertad, el progreso y  el
bienestar de los dominicanos y los demás pueblos del mundo, privilegiando su
acción política a favor de los grupos más desposeídos y vulnerables de la
sociedad.
A partir de este momento comienza el cuestionamiento de la democracia
representativa y para ello se propuso entender para sí y explicar a la militancia de
su nuevo partido, como funcionaba el capitalismo.  Como parte de su nuevo
proyecto, comienza el estudio y análisis del desarrollo histórico de la sociedad
dominicana, empleando el instrumento conceptual de la lucha de clases y
emprende dentro de este empeño un minucioso análisis del papel del imperialismo
y sus diferentes manifestaciones, en la mayoría de de sus creaciones literarias.
En una de sus obras dedicadas al análisis del capitalismo, arremete contra los
valores antihumanos y contrarios a toda ética que sustentaban a este sistema y en
consecuencia expresa: “El mayor derecho que se permite dar ese sistema es el de
que “(…) todo el mundo tiene derecho a obtener y acumular beneficios
económicos y sociales en cualquier actividad a que se dedique sin estar obligado
a respetar principios morales”
26
.
De la misma manera Bosch critica las falacias de la democracia en nuestra región,
su nula efectividad y su aparente defensa de los más desposeídos y aboga por
que una lucha por la democracia no puede restringirse ni conformarse con la lucha
por las libertades públicas, por la democracia política sino que debe defender una
democracia que abogue también por  la igualdad social y la justicia económica
[…]”
27
.
Continuando su crítica a la democracia representativa Bosch es conclusivo
cuando deja claro que no hay democracia y justicia posible si esta no está al
servicio de todos y es firme y coherente cuando plantea que: “No somos nosotros
los que hemos fracasado; ha sido el sistema social, económico y político en que
hemos  vivido (…) debemos dedicarnos a crear para nosotros (…) una sociedad
más libre, más rica y más justa en la que con el esfuerzo de todos aseguremos la
libertad, la riqueza y la justicia para todos no para una minoría […]”.
28
Siendo consecuente con el humanismo práctico que se gestó en el pensamiento
latinoamericano y caribeño y con lo más progresista y revolucionario de estos
pensadores, sigue el ideal antimperialista de Hostos, Ureña y Martí  cuando en
profundo e incisivo análisis disecciona al imperialismo norteño en su  obra  “El
Pentagonismo sustituto del Imperialismo”.
Elaborada en 1967, en ella, Bosch radicaliza su modo de observación al fenómeno
del capitalismo para con la humanidad, además de su punto de vista en torno a la
guerra, la política  y sobre todo el problema económico del imperialismo pero
                                             
25
Juan Bosch. “La Función del Líder”, <http: //juanbosch.org/libro.php.id=1616.>
26
Juan Bosch: “Capitalismo, democracia y liberación nacional”, 1987,  p.38.
27 Ver  artículo. Juan Bosch: “La debilidad de la fuerza”,  Vanguardia del Pueblo,  República
Dominicana, 26 de abril 1995. p.4.
28
“El próximo paso: Dictadura con respaldo popular”, Impresora arte y cine, Santo Domingo,
República Dominicana, 1970, p.p. 19-20.además,  contextualiza  –a partir de este estudio- al imperialismo en el momento
que le correspondió vivir y lo aborda desde una nueva perspectiva histórica social
y económica.
Según Bosch, el imperialismo continuó engendrando en su seno, nuevos  métodos
y estrategias cada vez más sutiles que ya no dirige solo a las colonias sino que lo
hace contra su propio pueblo. El pentagonismo – señala –, no explota colonias:
explota a su propio pueblo.
29
Esta “metropocolonia” como denomina al pueblo norteamericano, y  su gobierno,
ha sido convertida en colonias del pentagonismo y en este sentido declara,  (…)
son los que pagan a través de sus impuestos los aviones bombarderos que
enriquecen a sus fabricantes, entre otros instrumentos  bélicos producidos por los
propios obreros norteamericanos casi de forma inconsciente.
30
Según Bosch; el pentagonismo sí tiene un plan, – a pesar de su libre albedrío, –
se ha propuesto: mantenerse constantemente en guerra en algún lugar del mundo
a fin de sostener el actual poderío militar y ampliarlo en la medida que sea posible;
en suma, asegurarse el mercado militar a través de la guerra permanente.
31
Analizando en términos de negocios, el modo de actuación de estos grupos
conductores de la política estadounidense, señala Bosch;  el pentagonismo es la
más fabulosa inversión hecha por el hombre y tenía necesariamente que
producirse en el país capitalista por excelencia, en el del capitalismo
sobredesarrollado, puesto que era allí donde la capacidad para acumular
beneficios se había colocado en lo más alto de la escala de los valores sociales
32
.
Por lo que cabe recordar, una de las acotaciones  abordadas por Herbert
Marcuse, cuando deja ver en esencia que, el pueblo norteamericano ya se ha
fusionado de tal forma a su modo de producción o a esa  sociedad de consumo,
como la llama Marcuse, que marcha de forma inconsciente e inerte a la par de
este sistema.
Bosch recurre en su estudio del pentagonismo, inevitablemente, al perceptivo
asunto de la democracia norteamericana, poniendo al desnudo su contradictoria
esencia y manifiesta:  (…)  el pentagonismo es simplemente el sustituto del
imperialismo, y así como el imperialismo no cambio las apariencias  de la
democracia inglesa ni transformó su organización política, así el pentagonismo no
ha cambiado – ni pretende cambiar, al menos por ahora – las apariencias  de la
democracia norteamericana.
33
El eje central de esta doctrina que Bosch señala es simplemente que; toda
pretensión de cambio revolucionario en cualquier país del mundo, va en contra de
los ideales del pentagonismo. Que además trata de ampararse tras la cortina que
envuelve la “afamada” seguridad nacional de su pueblo, para poder intervenir en
cualquier territorio, que tenga la más mínima riqueza en recursos naturales o una
posición geográfica favorables para su comercio, o simplemente, no circule a favor
de los intereses de la política norteamericana.
A fines de los años sesenta en España, Bosch escribe De Cristóbal Colón a Fidel
Castro. El Caribe frontera Imperial, otra de las obras, que resultó trascendental
dentro de su acción revolucionaria y que marca el carácter antimperialista,
integrador y latinoamericanista de su vocación revolucionaria y humanista. En su
                                             
29
Juan Bosch, “El pentagonismo sustituto del imperialismo”. P. 21
30
Ibídem, p. 23
31
Idem
32
Ibídem, p. 25
33
Ibidem. p. 83.análisis, Bosch parte de la resistencia aborigen a la conquista española y continúa
después con la descripción de las sublevaciones de los esclavos africanos, las
guerras coloniales entre las grandes potencias y la ocupación por ellas de
territorios en el Caribe, los efectos de la independencia en las Trece Colonias
Inglesas de Norteamérica y la Revolución francesa, el gran levantamiento esclavo
en Haití , la “guerra social venezolana”, y la emancipación de los colonias
españolas y las guerras de liberación nacional de Cuba (1868-1898), para cerrar
con las intervenciones militares de Estados Unidos en el Caribe.
En  De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, confirma las
razones históricas del peligro que representa esa fase superior del imperialismo,
que él llamó pentagonismo y que fue advertida por los precursores del
pensamiento latinoamericano como Martí y Bolívar.
La historia del Caribe, la clasifica, como la historia de una lucha incesante de los
imperios, unos contra otros, para arrebatarse entre ellos las tierras que habían
logrado conquistar, o sea, la obra en general constituye la historia de los pueblos
del Caribe para redimirse de sus amos imperiales y lograr convertirse en naciones
independientes.
Para Bosch, como para muchos otros, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959
encabezada por Fidel Castro Ruz y de manera especial la victoria de Playa Girón
significaron el punto clave para revertir la opinión del mundo, acerca del carácter
invulnerable que se suponía entonces sustentaba al ejército norteamericano.
La hazaña que se había llevado acabo al inicio de los años `60 marcaría una
nueva etapa en la historia – manifestó, que ese día significaba el punto inicial para
la nueva historia de América Latina y del mundo, pues había sido derrotado el
imperio, que arrebató a los imperios europeos sus colonias americanas del siglo
XIX un 19 de abril de 1961 por un pequeño país defensor de sus derechos.
34
Los pueblos del Caribe encontraron por primera vez el rumbo que los conduciría a
la recuperación de sus ideales y de sus principios éticos y morales. Para Bosch
este hecho resulto ser una ley inscrita en lo más profundo de los raíces de la
historia caribeña y consideró además que:  (…) para librarse de la  opresión
norteamericana, el camino de la revolución cubana era el del socialismo o escogía
la destrucción de su obra y con ello el deshonor. Violencia tras violencia, Cuba
había sido elevada a ese punto, y, con Cuba, iría más temprano o más tarde el
Caribe
35
.
Así, manifestó Juan Bosch en 1969 siete años después de aquel relevante
acontecimiento, su correspondencia con la causa cubana y su proyecto social,
como la vía al bienestar de los hombres, que tanto empeño puso para lograr en su
patria.
Como podemos apreciar el breve acercamiento a la vida y obra de Juan Bosch
confirma la tesis de que “el “humanismo ha sido, es y será consustancial” (…) al
pensamiento político social y filosófico “de estas tierras”
36
.
En el pensamiento de Juan Bosch existe una conexión histórica, política y social
con la  herencia humanista    de Latinoamérica y el Caribe y de manera especial
dentro de ella el ideario de civilización, de moralidad, de patriotismo  e
                                             
34
J. Bosch, (1969). “De Cristóbal Colon a Fidel castro. El Caribe frontera imperial”.P. 573
35
Idem.
36
Pablo Guadarrama. Humanismo en el pensamiento latinoamericano. p.40independentismo, de cultura auténticamente latinoamericana, de antimperialismo,
de justicia y libertad de Hostos, Martí y Ureña.
El espíritu desalienador de Bosch es consecuente con el “que educó a los
próceres de la independencia y les inspiró a retar no  sólo los  poderes   políticos
dominantes sino también  todas  aquellas fuerzas  hostiles al mejor desempeño de
la actividad humana”
37
.
Este legado le permitió desarrollar un humanismo no abstracto sino práctico,
revolucionario y liberador que le posibilita a su vez indagar en el ser dominicano,
su identidad y desplegar a partir de su quehacer político un proyecto emancipador
donde sobresale su confianza en el hombre transformador, capaz de aportar
positivamente a su sociedad, siempre a favor de la mayoría y asumirlo como un
acto de conciencia
Toda la acción y el pensamiento de Juan Bosch estuvieron coherentemente
ligadas al servicio de su tierra, del Caribe todo, de Latinoamérica, lo que lo hace
indiscutiblemente un hombre dominicano, caribeño, latinoamericano,  pero
también y de manera definitiva un hombre universal.

                                             
37
Ibidem, p.54.
                                                                                                                                                                      BIBLIOGRAFÍA
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1989.
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Habana. Facultad de Filosofía e Historia, 1990.
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<http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bosch_juan.htm.&gt;
[Revisado el 22 de Enero de 2008.]
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Teoría y Acción, una publicación mensual que el  Partido de la Liberación
Dominicana  viene haciendo desde enero de 1980,  [En línea] disponible en
<http://juanbosch.org/libro.php?id=1616&gt;. [Revisado el 27 de Enero de
2008.]
III. Bosch Juan. “La Mujer” en Biblioteca Digital Ciudad Seva.
IV. Idem. “Los amos” en Biblioteca Digital Ciudad Seva.
V. Idem. “La bella alma de Don Damian” en Biblioteca Digital Ciudad Seva.
VI. Idem. “La nochebuena de Encarnación Mendoza” en Biblioteca Digital Ciudad
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VII. Idem. “Dos pesos de agua”en Biblioteca Digital Ciudad Seva.VIII. Carta al pueblo dominicano después del Golpe de Estado de 1963 en
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IX. Ferrer Canales, J. “Pedro Henríquez Ureña y Hostos en
http://www.cielonaranja.com/phuhostos.pdf.
X. Paredes, Melanio A. “Juan Bosch forjador de magisterios únicos, fecundos y
esperanzadores” , Discurso de la Secretaría de Estado de  la Educación en la
declaración del año 2009 como año de Centenario de  Juan Bosch, consultado en
https://www.see.gov.do/sitesee/documentos/Discurso_Secretario.pdf

El Che, hombre excepcional. Su voz todavía resuena en los tambores del tiempo y el eco se agiganta por todas estas tierras que todavía tienen las esperanzas de que tus ideas llenen un día de felicidad al hombre y a la mujer humilde por quien luchaste. Tú no has muerto. Tus ideas son tu reencarnación hechas esperanzas.

IDEARIO PROFESOR JUAN BOSCH

Ideario Juan Bosch

  • “Si no puedo ver por mí mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas”.
  • “Si mi vida llegara a ser tan importante que se justificara algún día escribir sobre ella, habría que empezar diciendo:
  • “Nació en La Vega, República Dominicana. El 30 de junio de 1909, y volvió a nacer en San Juan de Puerto Rico a principios de 1938, cuando la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos le permitió conocer qué fuerzas mueven el alma de un hombre consagrado  al servicio de los demás”.
  • “Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”.
  • “Hay personas que creen que los hechos históricos son producidos por los grandes hombres, y resulta que es al revés; son los hechos históricos los que producen a los grandes hombres”.
  • “No hay arma más potente que la verdad en manos de los buenos”.
  • “Toda obra digna para a menudo bajo las sombras de la infamia; el que combate, sin embargo, no puede detenerse ante la infamia”.
  • “Nadie que tenga miedo puede hacer obras de importancia.
  • Tampoco hay que tener más valor de la cuenta, como les ocurre a algunos de los locos que pueblan la tierra, y creen que el valor les ha sido concedido para hacer el mal y abusar de los débiles”.
  • “La lucha de los pueblos es constante; nacen mártires donde muere uno: florecen las ideas allí donde las persiguen; un pasado heroico, cuajado de nobles hombres, estimula a los jóvenes e ilumina el porvenir”.
  • “El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad sino convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque sólo los hechos tienen verdadero valor en la vida social”.
  • “El destino de cada uno está en la educación que se le haya dado. Para que su conducta sea buena, el hombre tiene que ser mejor educado”.
  • “Hay que educar al hombre para que respete las leyes. Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes sólo tienen valor si cada persona las acepta y las respeta y las hace respetar”. “No es ciudadano el que ignora cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos (…). No puede haber paz donde no hay conciencia cívica y no hay conciencia cívica donde no hay cultura”.
  • “No podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse”.
  • “Sin amor es imposible hacer algo creador. La gallina, que es considerado el más cobarde de los animales domésticos, se lanza como pequeña fiera emplumada sobre el que se acerque demasiado a sus polluelos. El amor hace fuerte a los débiles y valientes a los cobardes. El amor obra milagros”.
  • “El escritor es un hombre de su tiempo, y siendo un hombre de su tiempo tienen que afectarle las condiciones en que vive el pueblo, la situación general del mundo, y éstas preocupaciones se van a reflejar en su obra”.
  • “Prefiero al escritor comprometido, pero comprometido con la causa buena, y la causa buena es la lucha por la liberación de los pueblos, por la liberación de los hombres. La causa buena es la que señala un rumbo, un camino hacia el futuro, un camino hacia el mayor bienestar de la humanidad, no de una minoría que viva a expensas del resto de la humanidad, sino de la humanidad completa.
  • El escritor debe tener una conciencia bien clara de que el mundo mejor sería el mundo donde todos pudieran ser escritores y pintores y músicos y bailarines y cantantes. Es decir, el mundo donde las facultades humanas, las mejores facultades humanas, se expresaran con mayor intensidad y mayor brillo”.
  • .“En su significación más amplia y profunda, la palabra cultura significa la acumulación de todos los conocimientos y de todas las artes que la humanidad ha venido creando en su larga lucha en dominar la naturaleza que lo rodea, de la cual saca su sustento, su techo, lo que la viste y cura, y en suma, todo lo que ha necesitado para mantenerse con vida y constante evolución”.
  • “Lo primero que hizo Duarte fue creer, como lo creyó, que en un país que para el año de la fundación de La Trinitaria no debía tener más de cien mil habitantes, si es que llegaba a tenerlos, pudiera establecerse una república independiente capaz de sostenerse durante mucho tiempo (…). Juan Pablo Duarte tuvo el coraje de creer que en un territorio pequeño, deshabitado e incomunicado interior y exteriormente podía establecerse una república. Para creer eso era necesario tener una fe inconmovible en la capacidad de lucha del pueblo dominicano, y Duarte la tuvo”.
  • “Una cosa es tener creencia y poner en ella toda la fe de que es capaz el alma humana y otra cosa es dedicarse a convertir esa creencia en realidad, y Duarte fue capaz de hacer esto último. Ahora bien, para hacerlo tuvo que escoger un método de organización (…): fundar una asociación secreta formada por doce hombres, todos jóvenes, que el propio Duarte escogió tomando en cuenta sus condiciones intelectuales, morales y hasta físicas; es decir, tomando en cuenta su calidad. Para Duarte, la lucha que debía llevarse a cabo tenía que ser organizada partiendo de la calidad política y humana de los que iban a dirigirla”.
  • “La historia de la lucha por la libertad en la cual se han consumido generaciones y generaciones de latinoamericanos desde principios del siglo XIX; es, en suma, la misma guerra a muerte que hemos sostenido en América contra poderes extranjeros y reacción nacional aliados”.
  • “Esta tierra es de los dominicanos, no de un grupo de dominicanos; que su riqueza es para los dominicanos, no para un grupo de dominicanos; que su destino es el de la libertad, no el de la esclavitud; que su función es unirse a América en un camino abierto y franco hacia el disfrute de todo lo que significa para los pueblos la libertad pública y la justicia social”.
  • “Pongamos todos juntos el alma en la tarea de acabar con el odio entre los dominicanos, como se acaba con la mala hierba en el campo que va a ser sembrado. Pongamos todos juntos el alma en edificar un régimen que dé amparo a los que nunca lo tuvieron, que dé trabajo a los que lo buscan sin hallarlo, que dé tierra a los campesinos que la necesitan, que dé seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución”.
  • “Creemos en la libertad, en la dignidad y el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social”.
  • “Trabajemos por nuestro pueblo y por América, trabajemos con tesón y con humildad (…). Todos seremos polvo algún día, y de nosotros quedará el recuerdo sólo si le damos a este pueblo y a la América lo que el pueblo dominicano y la América esperan de nosotros. Tesón para la lucha y humildad para recibir la opinión de los adversarios y el juicio de la historia: es lo que les ofrecemos a ustedes”.
  • “Para mantener la democracia hay que esforzarse en conservar la moral política y administrativa, y sin esa moral los partidos democráticos no pueden aspirar a ser seguidos por el pueblo”.
  • “Un gobierno democrático debe tener los oídos abiertos para oír la verdad, ojos activos para ver lo mal hecho antes de que se realice, mente vigilante para que nadie ponga en peligro la libertad de cada ciudadano, y un corazón libre de odios, dedicado día y noche al servicio del pueblo”.
  • “Los hombres pueden caer pero los principios no. Nosotros podemos caer pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla”.
  • “El arma más poderosa con que puede contar una nación, sea a su favor o sea en su contra, no es la bomba H ni el anti cohete orbital; es la opinión pública mundial. El Pentagonismo podrá tener de su lado el interés de los que acumulan poder y dinero, pero no tendrá de su lado a los que aspiran al reino de la justicia sobre la Tierra. La simple palabra de Jesús acabó siendo más poderosa que las arrogantes legiones de Roma”.

El PLD Un Partido Nuevo en América [Libro del Profesor Bosch]

El PLD Un Partido Nuevo en América [Libro del Profesor Bosch]  (Resumen,primera entrega)

Juan Bosch,
FRAGMENTO.
¿POR QUÉ SE HA ESCRITO ESTE LIBRO?
Por varias razones. Una de ellas es proporcionarles a los miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que ingresaron en él años después de haber sido fundado el conocimiento de las causas de su fundación, porque ese conocimiento fortalece en ellos su sentimiento partidista; otra razón es la necesidad de dejar constancia, para que lo tomen en cuenta, de manera especial los que piensan que el PLD es un partido del tipo del Reformista Social Cristiano (PRSC), o del Revolucionario Dominicano (PRD), que en nuestro país hay por lo menos una organización política que ha creado normas de organización absolutamente nuevas, que no eran conocidas en la República Dominicana pero tampoco en otros lugares de América, lo que quiere decir que la manera como se ha organizado y funciona el PLD ha sido una creación política puramente nacional.
Lo que acaba de ser dicho no es un alarde ni cosa parecida, y si alguien piensa que en un país como el nuestro, de conocido retraso en todos los órdenes, no puede darse una muestra de desarrollo político como el que pretendemos haber alcanzado los fundadores del PLD, lo invitamos a leer este libro, en el cual se expone de manera detallada el proceso que se siguió para organizar el partido descrito en las páginas de Los orígenes del PLD.
Fue precisamente el atraso político del pueblo dominicano que produjo, como reacción ante ese atraso, la necesidad de crear un partido que debía operar como formador de cuadros, de hombres y mujeres nuevos en su posición ante los problemas que afectan al pueblo; o dicho de otra manera, hombres y mujeres capaces de enfrentar los males nacionales con la seriedad y la asiduidad con que lleva a cabo sus tareas la monja católica en un país africano o de América.
Los orígenes del PLD fueron escritos en una serie de artículos que ahora figuran como capítulos; cada artículo se publicaba semanalmente en Vanguardia del Pueblo, el órgano del Partido de la Liberación Dominicana, y al compilar esos artículos en un volumen se hace fácil enviar ejemplares a países de la lengua española e incluso a centros urbanos norteamericanos donde haya concentración de hispanohablantes, lo que se hará con un propósito político: dar a conocer la existencia en la República Dominicana de un partido cuyo esquema organizativo puede ser reproducido en países del Tercer Mundo, todos los cuales avanzarían en el orden político reproduciendo el PLD. Hacer lo posible para que eso suceda es un deber que nos ordena cumplir la entrañable fraternidad que une a todos los iberoamericanos.
Este libro servirá también para que los comentadores de la política nacional aprendan a distinguir la diferencia que hay entre los líderes y los caudillos, conceptos que la casi totalidad de esos comentadores ignoran cuando se refieren al autor de Los orígenes del PLD calificándolo de caudillo. El caudillo es el que manda; el líder es el que dirige.
En un partido de organismos no puede haber caudillos ni mayores ni menores, porque en los organismos se toman decisiones por votación, no por imposición de una persona.
Naturalmente, en el libro cuya introducción se hace con estas líneas no se puede explicar toda la complejidad de la vida del PLD; eso sólo se explica militando en sus filas o haciendo un curso que la dirección del Partido de la Liberación Dominicana puede organizar para quienes deseen conocer en todas sus manifestaciones cómo funciona nuestro partido, siempre, desde luego, que los que deseen participar en ese curso demuestren, de manera convincente, que lo que se proponen es aprender del PLD lo que el PLD puede enseñar para beneficio de otros partidos, no los que quieran hallar en el PLD lo que no se les ha perdido.
Juan Bosch
 Santo Domingo, R.D.,
 23 de junio de 1989.
Los orígenes del Partido de la Liberación Dominicana no se hallan a la distancia de los 15 años transcurridos desde el día 15 de diciembre de 1973, fecha en la cual se llevó a cabo su fundación; en realidad son más lejanos, nada menos que 34 años —un tercio de siglo— antes de ese día, pues fue en el 1939 cuando se inició la etapa política de mi vida, que comenzó con la fundación del Partido Revolucionario Dominicano, que no fue obra mía como ha dicho alguien sino de un médico nacido en la República Dominicana pero llevado a Cuba cuando tenía 2 años. Ese médico se llamaba Enrique Cotubanamá Henríquez y era hijo del Dr. Francisco Henríquez y Carvajal, lo que deja dicho que era hermano de Pedro y Camila Henríquez Ureña, pero nacido de un segundo matrimonio de su padre pues Salomé Ureña de Henríquez, la madre de los Henríquez Ureña, había muerto en 1898.
El Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez, a quien sus amigos y familiares llamaban Cotú, no olvidaba que había nacido en la República Dominicana, donde su padre y sus hermanos mayores eran figuras de gran prestigio intelectual y político, y en Cuba leía la revista Carteles en la cual se publicaron cuentos míos en 1936 y 1937. En esos años los cubanos vivían los sacudimientos políticos que produjeron la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y la caída del dictador, ocurrida al comenzar el mes de septiembre de 1933. Entre los efectos de esos sacudimientos estuvo la creación del Partido Revolucionario Cubano, que fue bautizado con el mismo nombre que tuvo el que había fundado José Martí para organizar con él la Guerra de Independencia iniciada en febrero de 1895.
El Partido Revolucionario Cubano de los años posteriores a la caída de Machado era conocido por la denominación de auténticos que se les daba a sus miembros, y en su creación jugó un papel de cierta importancia el Dr. Enrique Cotubanamá  Henríquez, a quien le tocó redactar la parte doctrinaria de esa organización política.
Todo lo dicho en el párrafo anterior sirve para explicar por qué el Dr. Henríquez bajó cierto día del año 1938 a los muelles de la capital dominicana adonde había llegado en uno de los barcos cubanos que hacían la ruta Habana-Santiago de Cuba-Santo Domingo y se dirigió a la casa de un familiar al que le preguntó mi dirección. La respuesta que le dieron fue que yo estaba viviendo en San Juan de Puerto Rico, y unos meses después el Dr. Henríquez se presentó en la Biblioteca Carnegie, donde yo trabajaba en la transcripción de todo lo que había escrito Eugenio María de Hostos.
(Esa transcripción se hacía en maquinilla de escribir con el propósito de organizar la producción literaria del gran pensador puertorriqueño que iba a ser publicada en la colección de sus obras completas).
Lo que el Dr. Henríquez fue a tratarme, o mejor sería decir, a proponerme, fue que yo debía dedicarme a la creación de un partido político cuya finalidad sería liberar a la República Dominicana de la dictadura trujillista. Ese partido, explicó, se llamaría Revolucionario Dominicano como el de Cuba se llamaba Revolucionario Cubano. Entre las cosas que dijo la que me impresionó fue su oferta de escribir todo lo que se refiriera a la base ideológica o doctrinaria del Partido Revolucionario Dominicano. Yo le oía sin hacer el menor comentario y mucho menos preguntas porque lo que él decía era para mí tan novedoso como si el Dr. Henríquez hablara en una lengua extraña.
No quería ser político
Yo no quería ser político. Para mí la política era lo que me había llevado a abandonar mi país, pues tal como lo dije en una carta dirigida a Trujillo, fechada en San Juan de Puerto Rico el 27 de febrero de 1938, cuatro o cinco meses antes de recibir la visita del Dr. Henríquez, de seguir viviendo en la República Dominicana, “además de no poder seguir siendo escritor, tenía forzosamente que ser político”, y aclaraba: “…yo no estoy dispuesto a tolerar que la política desvíe mis propósitos o ahogue mis convicciones y principios. A menos que desee uno encarar una situación violenta para sí y los suyos, hay que ser político en la República Dominicana. Es inconcebible que uno quiera mantenerse alejado de esa especie de locura colectiva que embarga el alma de mi pueblo y le oscurece la razón: el negro, el blanco, el bruto, el inteligente, el feo, el buenmozo: todos se lanzan al logro de posiciones y de ventajas por el camino político.
¿Cómo es posible que no se comprenda que la política no es arte al alcance de todo el mundo? La marcha de la sociedad la rigen los políticos; ellos deben ser seis, siete; así es en todos los países y así ha sido siempre; nosotros involucramos los principios universales y exigimos que las mujeres, los niños y hasta las bestias actúen en política. Yo, que repudiaba y repudio tal proceder, vivía perennemente expuesto a ser carne de chisme, de ambiciones y de intrigas. Yo no concibo la política al servicio del estómago, sino al de un alto ideal de humanidad”.
Tan fuerte era mi repudio a la actividad política que se ejercía en la República Dominicana, que en otro párrafo de esa carta le decía al dictador: “Yo sé que he salido de mi tierra para no volver en muchos años, porque considero que la actual situación será de término largo y porque sé que fuera de un cargo público yo no tendría ahora medios de vida en mi país, y no podría estar en un cargo público absteniéndome de hacer política”.
El criterio que exponía en esa carta se lo expuse también al Dr. Henríquez, sin mencionarle el hecho de que yo le había escrito a Trujillo diciéndole lo que significaba para mí la política tal como ella se aplicaba en mi país, y la mayor parte del tiempo que usamos en hablar de ese tema la consumió él explicándome la diferencia que había entre la política que se ejercía en Cuba y la que se llevaba a cabo en la República Dominicana. Precisamente, decía el Dr. Henríquez, para que el pueblo dominicano pudiera aprender en la práctica diaria qué es la política y cómo debe ejercerse, era absolutamente necesario librar al país de la tiranía trujillista.
Esa entrevista con el hijo del Dr. Francisco Henríquez y Carvajal me dejó tan impresionado que pocos días después empecé a buscar información acerca de cómo había organizado José Martí su Partido Revolucionario Cubano, y lo que llegué a saber fue poco, o mejor sería decir muy poco. Lo que me interesaba era tener una idea precisa de lo que había que hacer para formar hombres que al mismo tiempo que tuvieran una idea clara de lo que debía ser la política dominicana supieran cómo actuar para sacar del poder a Trujillo y a sus colaboradores más cercanos. Nada de eso fue tratado en la conversación que sostuve con el Dr. Henríquez, y por mucho que busqué, en la Biblioteca Carnegie no hallé un libro que pudiera ayudarme a aclarar mi concepto de lo que era la política.
Una cosa piensa el burro…
Como desde mi niñez había leído en la casa de mi abuelo materno la historia del Cid Campeador y en la mía el Don Quijote, y como mi padre destacaba siempre que se hablaba de episodios históricos de algún país, sobre todo si se trataba de uno europeo, la importancia de los jefes militares no sólo en las guerras sino también en actividades civiles, yo crecí con una idea fija, aunque no sabía por qué, acerca del papel que juega en cualquier país la persona que ahora llamamos líder, y en la conversación que mantuve con él, o sería más apropiado decir que él mantuvo conmigo, le pregunté al Dr. Henríquez quién, a su juicio, debía o podía ser el líder de ese partido que él me proponía fundar, y su respuesta fue que debía ser yo, a lo que respondí diciendo que yo no tenía las condiciones que se requerían para dirigir un partido político; que a mi juicio el líder debía ser el Dr. Juan Isidro Jiménez Grullón, que llevaba un nombre conocido en todo el país porque su abuelo, que tenía el mismo nombre, había sido presidente de la
República dos veces, y su bisabuelo lo había sido una vez; le expliqué que el Dr. Jiménez Grullón estaba viviendo en Nueva York pero que yo le pediría que viajara a Puerto Rico para hablar con él sobre la posibilidad de fundar el Partido Revolucionario
Dominicano. El Dr. Henríquez halló que lo que yo decía tenía sentido, y en la noche de ese mismo día, mientras el buque cubano en que había llegado a San Juan de Puerto Rico navegaba de retorno a Cuba, le escribí al Dr. Jiménez Grullón pidiéndole que se llegara a San Juan donde tenía algo importante que tratarle.
Cuando el Dr. Jiménez Grullón llegó a San Juan yo le tenía preparada una conferencia que debía dar en el Ateneo Puertorriqueño, el lugar donde se reunían los intelectuales más conocidos de la isla borinqueña. Allí había dado yo una titulada Mujeres en la vida de Hostos. La del Dr. Jiménez Grullón sería sobre la situación política de la República Dominicana, y al decirla se lució porque era un orador natural que sabía usar las palabras y además sabía manejar las manos cuando tenía que moverlas para reforzar con sus movimientos lo que iba diciendo. Con esa conferencia el nieto del jefe del partido que llevó su nombre (el jimenista, popularmente conocido como el de los bolos) quedó presentado a los intelectuales de Puerto Rico, primer escalón, pensaba yo, de la escalera que debía conducirlo al liderazgo del futuro Partido Revolucionario Dominicano, si ese partido era creado como lo proponía el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez.
El Dr. Henríquez volvió a Puerto Rico y en esa segunda ocasión le presenté al Dr.Jimenes Grullón. Con la presentación quedaba yo libre de seguir ocupándome en tareas políticas, al menos, así lo creía, pero el campesino dominicano de esos años repetía con frecuencia un refrán: “Una cosa piensa el burro y otra el que lo está aparejando”, y el que aparejaba al burro de la historia dominicana tenía planes diferentes a los míos; tan diferentes que de buenas a primeras Adolfo de Hostos, hijo de Eugenio María de Hostos, entró en el salón de la Biblioteca Carnegie, donde bajo mi dirección dos mecanógrafas copiaban los trabajos de Hostos, y me dijo: “Prepárese para ir a Cuba a dirigir la edición de las obras completas.
El concurso de su publicación ha sido ganado por una editorial cubana. Por su trabajo allá se le pagarán 200 dólares mensuales”. En la vida de algunos seres humanos se dan hechos que parecen fortuitos y no lo son, pero es al cabo de algún tiempo cuando los protagonistas de esos hechos advierten que no fueron casuales. Por ejemplo, un año antes de mí llegada a La Habana rodeado de varios bultos en los que iban las copias mecanográficas de todo lo que Eugenio María de Hostos había escrito —al menos, todo lo que se había reunido hasta el año 1937— yo no conocía al Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez y ni siquiera tenía noticias de su existencia; y sin embargo cuando descendí la escalera del vapor Iroquois para llegar al muelle junto al cual había atracado el buque de ese nombre, allí estaba él esperándome, y mientras aguardábamos la bajada del equipaje el Dr. Henríquez me dijo que había contratado para mi uso, en una pensión, una habitación con baño y servicio sanitario, que en el alquiler estaba incluida la comida y que la casa donde se hallaba la pensión estaba cerca de la suya; que él me acompañaría en el viaje del muelle a esa casa y me visitaría al día siguiente para llevarme al lugar donde él vivía, al cual iríamos a pie porque la distancia entre las dos casas era corta, y en efecto, así era, y por ser así al segundo día de mi llegada a La Habana estaba yo en los altos de una casa de piedra situada frente al mar, en el paseo llamado Malecón. Delante de mí, separado de él por un escritorio, el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez leía unos papeles en los cuales se describía lo que sería el Partido Revolucionario Dominicano, incluyendo un esbozo de sus futuros estatutos, y con esa lectura comenzaba una etapa nueva en mi vida, la del aprendiz de la teoría y la actividad política.
Yo tenía que dedicarle la mayor parte del tiempo al trabajo que había ido a hacer en La Habana: la edición de las obras completas de Hostos. La casa editora, llamada Cultural, S.A., tenía sus talleres en un barrio muy separado del Vedado, y sobre todo de la parte del Vedado donde estaba viviendo, que era el Malecón, y viajar dos veces al día al lugar donde se componían y se imprimían los libros de Hostos y retornar dos veces a la pensión donde estaba viviendo me consumía diez horas diarias salvo los sábados y los domingos, de manera que sólo podía ver al Dr. Henríquez esos dos días, y no siempre porque él tenía sus tareas, las propias de un médico, pero también sucedía que una que otra vez cuando llegaba a su casa él o sus familiares estaban recibiendo visitas; de todos modos, cuando disponía de su tiempo, lo que él decía o era siempre de carácter político o de temas que se relacionaban con la política. Por ejemplo, contaba, para dármelos a conocer, episodios de las luchas políticas de Cuba, sobre todo de las más recientes, o de las de México, y en tales casos destacaba con claridad la diferencia que había entre la política de esos dos países y la de la República Dominicana, y al exponer el contraste que había entre la actividad política de Cuba y de México con la de la República Dominicana iba creando en mí una conciencia política similar a la que sobre una materia cualquiera, fuera Física, fuera Matemática o fuera Literatura creaban en esos tiempos los maestros de bachillerato en las mentes de sus estudiantes; pero además, sucedía que la sociedad cubana, en todas sus clases y capas de clases sociales, estaba viviendo una etapa de fervor político porque eran muchos los sectores populares que reclamaban una elección de diputados constituyentes para elaborar la Constitución que en la historia del país se conocería con el nombre de la Constitución de 1940.
Proceso de desarrollo político
En septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia por tropas alemanas —el ejército nazi de Adolfo Hitler—, acontecimiento de proporciones mundiales que conmovió a todos los cubanos y en mi caso provocó una reacción tan violenta que estuve varios días sacudido por un estado de indignación que no podía controlar. Las noticias que publicaban los periódicos cubanos y que difundían las estaciones de radio eran alarmantes porque en ellas se describían las barbaridades que estaban ejecutando en Polonia las tropas hitlerianas. A mí me parecían los hechos que estaban sucediendo en la patria de Chopin una repetición de lo que hasta poco tiempo antes había sucedido en España, y la sangrienta guerra civil española estaba relacionada en el mundo de mis sentimientos con Trujillo y su dictadura, lo que era un indicio de que, al menos en el terreno emocional, yo estaba convirtiéndome en un militante anti trujillista, y sabía que en el origen de esa militancia estaba la prédica del Dr. Henríquez, a quien a esas alturas yo le llamaba, como sus familiares y amigos, Cotú a secas.
La simultaneidad de la guerra en Europa con la campaña para elegir diputados constituyentes puso la atmósfera política en un alto grado de actividad. Hasta el limpiabotas de los muchos que había siempre en el Parque Central, cuando le prestaba servicio a alguien conocido ponía como tema de cambio de palabras, si no de conversación, el de la guerra mundial o el de las elecciones a diputados a la Asamblea Constituyente, de manera que todo el que tuviera cierto nivel de conocimiento de lo que estaba ocurriendo en el mundo y en Cuba —y esos eran la mayoría de los cubanos—acababa cambiando impresiones de carácter político lo mismo con personas conocidas que con las desconocidas que compartían un lugar común, por ejemplo, el asiento de un ómnibus, el de un tranvía o la vecindad de mesas en un restaurant o en el sitio donde entraba a tomarse un café, un refresco o un jugo de naranja (zumo, dicen los españoles).
En mi caso los cambios de impresiones sobre los dos temas eran frecuentes y se llevaban a cabo en niveles relativamente altos pues sucedía que cuando llegué a Cuba era ya conocido en los círculos de escritores porque la revista Carteles, que para 1939era la más leída*, había publicado cuentos míos —y esa publicación fue lo que movió al Dr. Henríquez a buscarme, primero en Santo Domingo y después en Puerto Rico— y al llegar a Cuba Carteles le dio publicidad a mi presencia en La Habana, de manera que pocos meses después yo frecuentaba las reuniones de escritores, periodistas, pintores y actores teatrales, en las cuales los temas de conversación eran siempre mayoritariamente los de la política cubana y la política internacional. De la última eran parte las noticias de lo que sucedía en la República Dominicana, por lo menos de los hechos que llegaban a conocimiento de los cubanos, hechos que en alguna medida se parecían a los que el pueblo cubano había vivido —y en cierto sentido estaba viviendo— hacía poco tiempo, razón por la cual yo iba adquiriendo desarrollo político debido a que los juicios que hacían los intelectuales de Cuba acerca de los sucesos mundiales, cubanos y dominicanos, equivalieron para mí a cátedras de ciencias políticas en una universidad muy bien calificada.
Bohemia sobrepasaría a Carteles hasta el extremo de que pasó a vender 500 mil ejemplares semanales años después, a mediados de la década de los 40.
Buscando dominicanos anti trujillistas  El Dr. Henríquez estaba casado con la hermana de uno de los líderes más importantes del Partido Revolucionario Cubano y su casa era punto de reunión de miembros y dirigentes de ese partido con la mayor parte de los cuales establecí relaciones de amistad, de manera que en pocas semanas acabé siendo, en el orden político, tan conocedor de la política cubana como cualquiera de ellos, pero eso no significa que había relegado a un segundo plano los problemas dominicanos; al contrario, dediqué mis ratos libres a averiguar dónde vivían algunos dominicanos con los cuales pensaba que debía iniciarse la organización de ese Partido Revolucionario Dominicano que proponía el Dr. Henríquez.
Los dominicanos residentes en Cuba a quienes yo me proponía ver para invitarlos a organizar el partido eran Lucas Pichardo, Pipí Hernández y los hermanos Mainardi, de todos los cuales supe que vivían en La Habana por informaciones de las personas que visitaban la casa del Dr. Henríquez. A Lucas Pichardo lo conocía y antes de salir del país sabía que él estaba en Cuba, pero no lograba localizarlo en La Habana; a Pipí
Hernández no lo conocí en Santo Domingo pero sí a sus familiares, y por ellos estaba enterado de que vivía en Cuba. En cuanto a los hermanos Mainardi, no los conocía pero sabía que eran militantes anti trujillistas. El Dr. Henríquez, que había solicitado un puesto de médico en uno de los barcos de la Compañía Naviera Cubana que viajaban a Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico con el único propósito de darle vida al plan de crear el Partido Revolucionario Dominicano, no conocía a ninguno de los dominicanos exiliados en Cuba y por esa razón no podía ayudarme en la tarea de localizar con algunos de ellos, por lo menos, a los que vivían en La Habana.
Mi preocupación por dar con algún dominicano terminó súbitamente cuando estando en una librería en busca de una colección de versos de Federico García Lorca entró un dominicano de apellido Brea que me había sido presentado en Santo Domingo hacía años por Lucas Pichardo. Brea había salido del país antes que yo; se fue como polizón, es decir, escondido en la bodega de un buque de carga que se dirigía a un puerto alemán, y era un tipo humano tan peculiar que aunque hacía mucho tiempo que no lo veía lo reconocí en el instante en que pasó ante mis ojos; al mismo tiempo él me reconoció, y quizá antes de que pasaran 30 segundos después de habernos visto estaba yo preguntándole si sabía dónde vivía Lucas Pichardo. Lo sabía, y como era tan cerca de la librería que podíamos ir a su casa en pocos minutos, fuimos allá y tuve la suerte de encontrar a Lucas, que había formado familia, pues además de casarse con una cubana ésta le había dado un hijo que en ese momento tenía apenas dos años.
Lucas me dijo que Virgilio Mainardi vivía fuera de La Habana, en un lugar llamado El Pino; que no sabía donde vivía Rafael Mainardi pero su hermano Virgilio podía decírmelo; que otro hermano de Virgilio y Rafael residía en Guantánamo, a más de mil kilómetros de La Habana, y en cuanto a Pipí Hernández, no tenía su dirección pero yo podía verlo en la Universidad porque estaba haciendo allí unos trabajos de reparación no sabía de qué.
Ni Lucas Pichardo ni Pipí Hernández quisieron participar en la organización del Partido Revolucionario Dominicano, el primero porque alegó que carecía de las condiciones que a su juicio debía tener un militante político y el segundo porque era trotskista. Ambos iban a morir muchos años después de 1939 a causa de su oposición a la tiranía trujillista. A Pipí Hernández lo asesinó en La Habana un agente cubano de Trujillo y Lucas Pichardo y su hijo fueron fusilados en el año 1959 cuando llegaron al país con los expedicionarios del 14 de junio. Lucas Pichardo fue quien me presentó, pocos días después de haberlo visitado en su casa, al Dr. Romano Pérez Cabral, un médico dominicano que vivía hacía muchos años en La Habana, cuyo consultorio fue el local donde se llevaron a cabo las reuniones del Partido Revolucionario Dominicano que eran habitualmente semanales y nocturnas. El Dr. Pérez Cabral me presentó a otro dominicano, Alexis Liz, hombre de excelentes condiciones, que aceptó, tan pronto se lo pedí, trabajar por la organización del partido que años después sería conocido del pueblo dominicano por las siglas de su nombre —PRD—.
Alexis Liz conocía a dos dominicanos que vivían en La Habana: eran José Franco y Belisario Heureaux, hijo de Lilís. El primero aceptó ser miembro del Partido pero el tipo de trabajo que desempeñaba le impedía participar en las reuniones que, como dije hace poco, eran en su mayoría semanales.
(Continuara…)

CONFERENCIA “SALVADOR ALLENDE”

 INTERVENCIÓN DEL PROFESOR JUAN BOSCH  ALFINALIZAR LA CONFERENCIA “SALVADOR ALLENDE”

Esta Conferencia no se convocó para discutir problemas de carácter ideológico sino problemas de carácter organizativo y métodos de trabajo.
Hasta aquí el resumen de lo que han dicho los compañeros.
Ahora entro yo a hablar.
El método de trabajo es uno de los dos puntos que hemos escogido como tema para celebrar esta Conferencia; el otro es elaboración de las estructuras orgánicas del Partido.
Debemos buscar un método de trabajo para el Partido. El Partido no tiene un método de trabajo.
Empecemos aclarando qué quiere decir método, es decir, la palabra método. Esa palabra quiere decir manera de hacer algo; manera de hacer una cosa o varias cosas para llegar a un fin. De lo que significa la palabra método debemos sacar en claro que lo que andamos buscando al tratar de hallar un método de trabajo para el Partido es una manera de trabajar dentro del Partido y dentro del Pueblo que nos asegure la existencia de un partido fuerte, de un partido bien organizado, de un partido que pueda llevar a cabo las muchas tareas que deberá cumplir el PLD.
Nuestro método de trabajo debe corresponder al tipo de sociedad en que estamos viviendo; no debe ser ni más atrasado ni más avanzado que nuestra sociedad porque si lo fuera el medio lo rechazaría; es más, si fuera más avanzado que el nivel de nuestra sociedad no tendríamos gente en el país con quienes aplicarlo, porque ¿de dónde saldrían los dominicanos que lo pondrían en ejecución? Los dominicanos son dominicanos, unos iguales a los otros aunque haya diferencias particulares. Pero nuestro método de trabajo debe de corresponder también a las aspiraciones del Partido, a lo que sienten y piensan los hombres y las mujeres del PLD, que no es lo mismo que lo que piensan los hombres y las mujeres del PRD o de los partidos populistas. Para cumplir esas dos condiciones a las que acabo de referirme se necesita que él método de trabajo del Partido sea a la vez colectivo o de grupo, esto es, combinado, discutido, aprobado y llevado a cabo por organismos del Partido, no por una sola persona, y al mismo tiempo siguiendo un proceso que corresponda a la ley fundamental de los cambios revolucionarios.
Todo lo que acabo de decir lo resumo en estas palabras: el Partido debe adoptar el método de trabajo en equipo o de grupo y debe idear o planear sus tareas y llevarlas a cabo siguiendo en todos los casos el principio de partir de lo particular hacia lo general y que de lo general sea enviado de nuevo a lo particular para que el o los acuerdos tomados con sentido general sean aplicados en cada caso concreto 0 particular con medidas concretas o particulares. Esas palabras quieren decir que la idea de hacer una cosa cualquiera no debe salir de la cabeza de un miembro del Partido para convertirse inmediatamente en hecho o en realidad, sino que debe salir de la cabeza de un compañero y pasar a ser discutida por el organismo del Partido al que pertenece ese compañero, y ese organismo (digamos, por ejemplo, el Comité de Base o Intermedio o el Comité Central) vería esa idea o mejor dicho la estudiaría, desde el punto de vista de la experiencia y los conocimientos que le corresponden a él como organismo que representa un núcleo o una parte del Partido, o lo que es lo mismo, vería la proposición desde el punto de vista de un sector particular del PLD; y si se trata de una idea que tenga importancia política más amplia que la que le corresponde a ese organismo, pasaría a un organismo superior o a varios organismos superiores para ser discutida en los niveles que le corresponden, por ejemplo, en el nivel municipal, en el provincial o en el nacional; y esa idea, una vez discutida y aprobada o ampliada en el nivel que le corresponda, pasaría a ser puesta en práctica tomando en cuenta las características particulares del lugar, del organismo o del caso donde va a ser aplicada.
Siguiendo ese método de trabajo el Partido mejoraría y aprovecharía para su avance político y para beneficio del Pueblo todas las ideas que se les ocurrieran a todos sus miembros, con lo cual se estimularía la capacidad creadora de cada uno de ellos, pero al mismo tiempo se desarrollaría la capacidad crítica y de análisis de todos los miembros, porque todos tendrían que enjuiciar las ideas de sus compañeros, y a la vez se desarrollaría la capacidad de todos ellos para poner en práctica en el seno del Pueblo las ideas aprobadas. Con todo eso que acabo de decir se obtendría como resultado una cosecha de mentalidades independientes, y hombres y mujeres con dotes ejecutivas, o lo que es lo mismo, el Partido acabaría siendo un partido de líderes de todos los niveles, todos ellos dedicados a una gran tarea conjunta en la cual cada quien trabajaría en la parte que le tocara usando sus mejores facultades personales para llevar esa parte a su fin sin estorbar o perjudicar los fines generales del Partido.
Con el método que propongo, compañeros, se tomaría cada caso que llamara la atención de un miembro o de un grupo de miembros del Partido (y naturalmente, llamaría la atención como caso particular), y se llevaría a un organismo que lo trataría y lo discutirla, pero ya como caso general; general (fíjense bien) para todo un barrio o un municipio o lo que sea, y al tratarlo y discutirlo como caso general, al tomar un acuerdo sobre la manera de resolver ese caso, quedarían establecidas las formas de aplicación del acuerdo en el sentido particular. Es como ustedes pueden ver, la idea va de lo particular a lo general y de lo general a lo particular; vuelve en otra forma, pues de lo particular llegó a lo general como una idea de hacer un periódico y de lo general vuelve a lo particular como un periódico hecho que tiene que ser vendido, porque todas las cosas se transforman, compañeros; hay un proceso de transformación constante en todas las cosas; lo que va de lo particular a lo general es una cosa, no solamente en el caso del periódico sino en todos los casos, y lo que vuelve de lo general a lo particular es otra cosa; o mejor dicho, es la misma cosa transformada; es la idea del periódico convertida en periódico, y lo que allá en Villa Riva fue una idea, vuelve a Villa Riva para provocar la formación de una organización del Partido dedicada a vender la idea de hacer
Ahora entramos en el caso de las estructuras orgánicas.
¿Para qué debemos organizarnos?
Para varias cosas, según sean las etapas que debemos recorrer para llegar a nuestra meta. Esa meta es la liberación nacional. Así, los invito a que veamos al Partido como un cuerpo en desarrollo, un cuerpo que debe crecer física y mentalmente, un cuerpo que debemos alimentar y cuidar para que adquiera fuerzas y al mismo tiempo adquiera conocimientos y acumule experiencias y para que vaya creando ideas y carácter.
Cuando tengamos un partido fuerte ideológicamente y en número y en organización, habremos cumplido la primera parte de nuestras obligaciones, y entonces podremos lanzarnos a la conquista de nuestras metas políticas. Mientras no llegue ese día debemos vivir probándonos en la teoría y en la práctica, y en esa prueba diaria probaremos nuestro método de trabajo y nuestras estructuras orgánicas. La vida diaria es la que nos dirá si el método de trabajo es bueno o es malo o si se aplica bien o se aplica mal (porque puede ser bueno y aplicarse mal, y puede ser bueno y aplicarse bien). La prueba nos dirá en qué medida debemos mejorar nuestro método de trabajo y también en qué medida debemos mejorar o cambiar nuestras estructuras orgánicas, pero esas estructuras orgánicas deben partir, como dijo el compañero Cesar López, de una plataforma de acción.
¿Cuál debe ser en este momento, ahora mismo, la finalidad inmediata de nuestro, trabajo?
La construcción del Partido. En este momento lo más importante para nosotros es que construyamos un partido que actúe en todo el país, aunque sea a base de núcleos de trabajo en aquellos lugares donde no estén los peledeístas necesarios para formar los Comités Municipales o de Base. Para construir el Partido tenemos que organizar en cada campo, en cada pueblo, en cada ciudad o barrio del país a las mujeres y a los hombres que simpaticen con nosotros, y ese trabajo puede hacerse mediante la discusión de los problemas políticos, económicos o de otra índole del campo, del Pueblo, de la ciudad, del barrio, del país o de otros países; la discusión de nuestros hombres y mujeres con la gente del Pueblo. Y puede hacerse utilizando diversas maneras de acercarse a la gente; por ejemplo, tratando de venderle a una persona un folleto, un periódico, una insignia del Partido o un retrato. Ahora bien, la venta de un folleto o de un periódico o de un ticket no debe hacerse con el simple criterio de recaudar dinero; el folleto último que publicamos fue vendido con la idea de Mientras tanto, nuestros militantes, aunque se trate de uno solo en un lugar determinado, deberán esforzarse en conocer los problemas concretos de las gentes de ese lugar, y deberán hacer lo que sea necesario para convertirse en sus líderes; en los que guían, aconsejan y ayudan a esas personas, porque así ganarán la confianza de los que los rodean y podrán escoger entre ellos a los mejores para formar el núcleo del Partido. Si es un solo peledeísta el que está en un campo, o en un pueblo, ayudando a la gente, interesándose en sus problemas, ese peledeísta puede distinguir cuáles son las dos mejores personas del lugar y deberá hacer esfuerzos para captarlas para el Partido, y con ellas debe formar un núcleo del Partido en ese lugar (teniendo siempre en cuenta que hay gente que por razones de clase no entrarán en el PLD por nada del mundo). Ese núcleo deberá comenzar siendo un círculo de estudio, aunque esté compuesto por dos, o tres personas nada más, pero un círculo de estudio en que además de estudiar sus miembros hagan todos los trabajos que corresponden al núcleo de trabajo. Todavía están en el nivel de simpatizantes, pero hay que ponerlos a trabajar como si fueran militantes Para pasar a un Comité de Base una persona tiene que trabajar, tiene que demostrar capacidad y vocación de lucha y firmeza, y los aspirantes a miembros del Partido deben trabajar en un círculo de estudio todo el tiempo necesario para desarrollarse y para demostrar que tienen esas cualidades. Me parece a mí que no todas las estructuras del Partido deben corresponder a la escala de los organismos que van desde los círculos de estudio hasta el Comité Central. Hay lugares donde pueden establecerse Comités de Base, Comités Intermedios, Comités Municipales, pero hay otros en los que no se puede. Y no solamente por razón de que no haya gente, suficiente para hacer de ellos miembros del PLD en el número necesario para formar organismos del Partido, sino por otras razones. Esos otros organismos que no sean Comités de Base y que no sean Comités Municipales podrán llamarse de cualquier manera; podrán llamarse club de softball, de volibol, de dominó o de lo que sea, porque lo importante no es como se llamen; lo importante es que existan como células del Partido, que en los últimos rincones del país haya esas células, y en muchos lugares podrá formarse un equipo de dominó o de cualquier otro juego o deporte. Lo importante es, repito, que el Partido exista; que por dondequiera haya organismo o células del Partido y que a partir de unos y de otras se formen más y se desarrollen los que haya. En un país como éste, en cualquier momento se presenta la necesidad de que haya quien pueda decirle a la gente: “Vamos por aquí”; y para que el que lo diga sea seguido hace falta que resulte ser no sólo el mejor jugador de dominó sino, sobre todo el que ante cualquier problema actuó mejor y con más decisión; porque fue el que cuando  hizo falta, buscó inmediatamente al médico o calentó el agua cuando se presentó el parto de la señora de la casa. Ese compañero se había hecho líder sin que los demás se dieran cuenta, resolviendo los problemas de las familias del campito o del pueblecito. Darle su voto a un candidato a miembro del Comité Central, pero si en la región de donde llega ese delegado sólo hay 3 Comités de Base, ¿qué representatividad tiene ese delegado para darle su voto a ese candidato? ¿Por qué tiene ese delegado que estar en capacidad de votar por un miembro del Comité Central, y hasta de proponer a Fulano para miembro del Comité Central, cuando en realidad está representando a una base del Partido que es mínima, que apenas existe? Es decir, hay que establecer un sistema que nos permita llevar a los organismos del Partido a personas que tengan relación verdadera con la base, que no sean líderes formados arriba, sino que tengan relación con la base. Siguiendo ese procedimiento, deberían elegirse los delegados para el Congreso del Partido, porque si fueran elegidos por delegados de los Comités de Base, todos los comités, desde los Municipales hasta el Central (y todos los Congresos), serían de verdad representativos de la totalidad del Partido: los Comités Municipales lo serían de la totalidad del Partido en el municipio, los Regionales de la totalidad del Partido en la región, y el Congreso Nacional de la totalidad del Partido en el país. El Comité Político debe seguir siendo elegido por el Comité Central porque el Comité Político es una parte y a la vez un representante del Comité Central. Como el Comité Central no puede trabajar en conjunto, no puede hacer el trabajo diario que le corresponde, elige un número de sus miembros para que en nombre suyo, en lugar, suyo, haga ese trabajo. Pero yo creo que además del Comité Político el Comité Central debe elegir un Comité de Control, que sería el encargado de velar por el cumplimiento de los Estatutos y de los planes de trabajo, sin que pueda inmiscuirse en las tareas de los Departamentos, y al mismo tiempo ese comité sería el encargado de someterle al Comité Central proposiciones disciplinarias y la reforma de organismos. Ese comité tendría menos poder que el que propuso el compañero Andón Ajar, pero me parece que es muy necesario para mantener el buen funcionamiento del Partido. Muchos compañeros han propuesto que se extienda a todos los niveles el sistema de celebrar conferencias cada tres meses y esa idea debe ponerse en práctica, pero debe elaborarse un reglamento sencillo para la celebración de las conferencias. El Partido debe institucionalizar sin pérdida de tiempo las reuniones familiares a que me referí antes. Hay que hacer del peledeísmo una escuela de convivencia, que atraiga a los que en nuestro país desean integrarse en círculos amplios, serios y limpios de hombres mujeres con preocupaciones patrióticas y sensibilidad social. Estas son ideas generales, que junto con las otras ideas generales que se han expuesto en esta conferencia pueden proporcionar algún tipo de reforma de las estructuras orgánicas, pero partiendo del principio de que las estructuras orgánicas que nos demos ahora deben ser consideradas como pasajeras porque solamente la práctica diaria nos dirá si esas estructuras serán buenas o serán malas, serán apropiadas o no lo, serán para las etapas posteriores, las que tendremos por delante después que hayamos cumplido la tarea de desarrollar el Partido.
Compañeros, buenas tardes para todos.
Santo Domingo, D. N.
11 de mayo de 1974.

CONCLUSIONES: Conferencia “Salvador Allende”

Yo propongo concretamente que toda la parte que se refiere al centralismo democrático de esta proposición del acápite b) sea tomada en cuenta como una recomendación para que en el Partido se ponga en ejecución el método de trabajo que se llama centralismo democrático.
“Que todo el esfuerzo político del Partido vaya dirigido a crear las bases para ser una fundamental fuerza de masas, con política de masas, desde una sólida organización de cuadros”.
“Que se disponga que la educación política sea un requisito que determine la militancia dentro del Partido y que por tanto sea obligatoria, y que en el momento actual, a mayor nivel organizativo corresponda una mayor intensificación y profundización de los estudios, cuyos planes es deber y obligación de la Comisión Nacional de Educación, elaborarlos y hacerlos cumplir”. También puede integrarse en este acápite,
 Y es muy importante que se sepa, compañeros, que no puede haber partido en ningún país sin un líder nacional que imponga respeto; eso es una ley de la actividad política; así como no puede haber partido, realmente partido, sin una doctrina, sin ideología y sin organización. Esas tres condiciones son absolutamente indispensables para que haya un partido verdadero: líder nacional, doctrina y organización; y la organización requiere líderes intermedios.
Y en el caso nuestro, de acuerdo con mi opinión, la organización requiere, no líderes intermedios, sino un partido de líderes, de lo cual hablaremos después. Así es que nosotros sí estamos en capacidad de atraer al PLD a toda esa gente a la cual se refiere Amiro, y creo que sería bueno que los compañeros aquí presentes tomarán en cuenta esta advertencia de Amiro para que donde quiera que vean una persona que ustedes saben que cabe dentro de estas definiciones de Amiro, se le acerquen y hagan contacto con ella.
El líder político, el cuadro político, el dirigente político, cualquiera que sea su nivel, tiene que tener el don de crear salidas, soluciones a los problemas que se presentan, y crear esas soluciones inmediatamente, sobre el terreno.
 Nosotros le llamamos habitualmente líder al líder que está en un nivel muy alto, pero líder es todo el que dirige gente, por ejemplo, el cabo de una escuadra es el líder de esa escuadra en el ejército, y el sargento es el líder de un pelotón, y el teniente es el líder de un destacamento y el capitán es el líder de una compañía; es decir, en cada grupo, en cada grupo social, o político o militar hay un líder de acuerdo con el nivel de ese grupo. Y a eso era a lo que me refería cuando decía que nosotros debíamos formar un partido de líderes, un partido que dirija a las masas, pero que esté formado por líderes, es decir, que no haya entre nosotros un hombre que siga a los demás sino que todos los peledeístas sean hombres y mujeres capaces de dirigir a otros, aunque sea de dirigir a ocho, uno, y otro de dirigir a veinticinco y otro de dirigir a diez mil y otro de dirigir a un pueblo entero, pero que todos seamos capaces de dirigir y formar políticamente a los miembros del Partido; (…) de tal manera que tengamos suficiente y de sobra con mil hombres. Mil hombres con capacidad de dirección pueden dirigir a este pueblo; a este pueblo y a cualquier pueblo, pero a éste, sobre todo, que es políticamente muy inocente, pero que tiene un instinto político claro y sigue al que lo dirige bien.
Aquí se ha pensado mucho en los organismos y no en la posición de los hombres en los organismos; es decir, aquí se ha hablado mucho de si los Comités Municipales deben desaparecer o deben no desaparecer, de que deben mantenerse tal como están o debe reducirse su número; es decir, se ha pensado mucho en los Comités, pero en lo que no se ha pensado es en que debemos establecer como principio. Todos los miembros del Partido deben pertenecer a algún organismo del Partido. No puede haber un miembro del Partido que no sea miembro de un organismo del Partido. En un Departamento no se hace la política diaria del Partido. En un Departamento se hace una labor técnica, una labor determinada, pero no la política diaria del Partido. Y nosotros tenemos que establecer eso como un principio de organización del Partido. Ya el Partido no puede seguir teniendo miembros que no sean miembros de sus organismos. En cuanto a la política de frente de masas, creo que el Partido tiene que definir eso, pero el Partido tiene que definir eso después que esté organizado, porque actualmente el Partido no puede atender a su propia organización, a su propio desarrollo y además a cualquier frente de masas. El Partido tiene que formar sus cuadros, formarse a sí mismo, desarrollarse, y cuando tenga gente, aunque sea uno solo para cada frente, entonces podrá atender a los frentes de masas. Dedicarles atención a los frentes de masas, pero debemos dedicársela cuando ya tengamos la gente que hace falta para atender a los frentes de masas. Sí, hay que definir la política de los frentes de masas, pero primero hay que formar a las personas, a los líderes que van a trabajar en esos frentes de masas; es decir, creo que la primera obligación de todos nosotros es desarrollar el Partido.
Es bueno tener presente, sobre todo deben tenerla presente los partidarios del centralismo democrático. Dijo Felucho que el centralismo democrático tiene una contrapartida que consiste en la disciplina consciente; que para poder mantener esa disciplina consciente se debe tener en cuenta que los cuadros se forman en la lucha, pero también participando en la elaboración de las decisiones que les corresponden; es decir, ellos van a la lucha pero aprenden a formular la línea política que dirige esa lucha; se forman como líderes, y al formarse como líderes es lógico que desarrollan también conciencia de la disciplina, y eso hay que hacerlo en todos los niveles para mantener el centralismo democrático como uno de los métodos básicos de trabajo del Partido.
El compañero Pantaleón propuso que cada militante organice núcleos del Partido conquistando nuevos miembros, que forme con ellos círculos, de estudio y que además los ponga a cotizar, y que entre esos organizadores estén también los miembros del Comité Central. Bien, yo creo que sí, que los militantes deben dedicarse a eso, porque ésa es la tarea que nos toca ahora en este momento, la tarea de ampliar el Partido, de fortalecer al Partido.
Pues hay que saber con qué elementos humanos se cuenta. Precisamente, ahí está nuestro problema. No solamente no sabemos con cuántos elementos humanos contamos, sino que nos damos cuenta de que no contamos con los que necesitamos, pero tenemos que hacer esa evaluación. La tenemos que hacer y hace ya más de un mes que el compañero Tonito Abreu me viene hablando de la necesidad de hacer una evaluación.
Un Comité Municipal debe tener el número de miembros que requiera para llenar sus necesidades. No tiene que ser un número fijo. ¿Por qué va a ser un número fijo? ¿O es que acaso el comité de Cívicos tiene que ser igual al comité de San Pedro de Macorís o de San Juan de la Maguana? ¿Por qué razón? Nosotros tenemos ideas absurdas de ciertas cosas porque no pensamos en términos relativos; por ejemplo, nosotros les llamamos habitantes urbanos a los habitantes de Cívicos, y Cívicos es más pequeño que muchísimas secciones rurales. En este país hay muchísimas secciones rurales que tienen dos veces los habitantes que tiene Cívicos y el número de casas que tiene Cívicos. Pero consideramos a Cívicos como un municipio y le aplicamos la regla, la regla fija de que un Comité Municipal debe tener 17 miembros.  Si nosotros pudiéramos encontrar en un pueblo como Cívicos 17 peledeístas capaces de trabajar como tienen que trabajar los miembros de un Comité Municipal, entonces el PLD sería un monstruo. Es probable que en Cívicos encontremos un compañero, y si acaso dos compañeros; entonces el Comité Municipal o el organismo que lo sustituya en Cívicos, debe tener un compañero o dos compañeros. ¿No hay para más? Pues no hay para más, pero allí no debe faltar el PLD. El PLD debe estar presente allí, en alguna forma. No debemos establecer reglas fijas para eso. ¿Para cubrir ésta y ésta y ésta tarea hacen falta tres compañeros? Buscaremos la manera de que aparezcan tres compañeros en Cívicos, si no uno solo tendrá que hacer los trabajos en Cívicos.
Explicó que para llegar a nuestra finalidad hay un solo camino, que es la unidad del Pueblo, y a eso se llega mediante la comunicación y el trabajo del Partido en el seno del Pueblo, lo que a su vez se logra con tareas cortas, una tras otra. Propuso crear una estructura orgánica que esté siempre comunicada y dio el ejemplo de la mano que se mueve en varias direcciones pero siempre está comunicada con el brazo, y dijo con muy buen criterio que la estructura orgánica depende de las actividades que realice el Partido. Entonces debe establecerse cuáles son o deben ser nuestras actividades. El trabajo nos une dentro del Partido; cuando no hay trabajo nos separamos. Y efectivamente, así es. Son nuestras actividades, es lo que vamos a hacer lo que determina lo que debemos ser como organización. Ya recordarán ustedes que estuve hablando hace un rato de que debemos ver lo qué vamos a hacer en etapas; la primera etapa que tenemos por delante es desarrollar el Partido. Entonces, toda nuestra fuerza, toda nuestra capacidad deben estar dirigidas al desarrollo del Partido. Mientras no desarrollemos el Partido no podemos pensar en que vamos a hacer algo útil para el país. No vamos a poder hacer la revolución si no hay partido que haga la revolución.
Cuando a nosotros nos toque la hora de afiliar gente en el Partido, tenemos que tomar en cuenta esa enseñanza del PRD. ¿Cuántos miembros de comités del PRD no trabajaban? Eran siempre la mayoría; la mayoría no trabajaba. Por eso nosotros, que no podíamos echar abajo totalmente los estatutos del PRD, inventamos la Comisión Ejecutiva, para meter en la Comisión Ejecutiva al grupo que trabajaba. Ese era para nosotros realmente el Comité Municipal o el Comité del Distrito. Cuando llegue la hora de afiliar miembros, nosotros no podemos aceptar en el Partido a los que no sean militantes (cuando digo que no sean militantes no me refiero a que no sean militantes desde el punto de vista de los requerimientos del Partido, debe establecerse cuáles son o deben ser nuestras actividades. El trabajo nos une dentro del Partido; cuando no hay trabajo nos separamos. Y efectivamente, así es. Son nuestras actividades, es lo que vamos a hacer lo que determina lo que debemos ser como organización. Ya recordarán ustedes que estuve hablando hace un rato de que debemos ver lo qué vamos a hacer en etapas; la primera etapa que tenemos por delante es desarrollar el Partido. Entonces, toda nuestra fuerza, toda nuestra capacidad deben estar dirigidas al desarrollo del Partido. Mientras no desarrollemos el Partido no podemos pensar en que vamos a hacer algo útil para el país. No vamos a poder hacer la revolución si no hay partido que haga la revolución
Como ustedes acaban de oír, yo propongo que esa convivencia pase del terreno político y entre en el terreno amistoso, que nos acostumbremos a reunirnos cada vez que tengamos un tiempo libre y especialmente los días de fiesta y los domingos, y que nos reunamos familiarmente.
Dentro de su organismo un miembro del Partido representa lo particular porque él es parte o partícula de ese organismo, y explicamos que el organismo es la unidad básica del Partido porque el PLD es un partido de organismos, no de personas. Pues bien, un plan de trabajo se forma como una idea en la cabeza de un miembro del Partido, que es lo particular, y pasa a lo general cuando el organismo lo hace suyo aunque antes de hacerlo suyo lo haya modificado; y ahí tenemos que en su primera etapa ese plan pasó de lo particular a lo general, pero debemos aclarar que pasó a lo general dentro de un nivel determinado, lo que llamaremos el primer nivel de las estructuras del Partido; porque si es verdad que un organismo, digamos, un Comité de Base, es lo general para los individuos que lo forman, al mismo tiempo es lo particular para su organismo superior si en un partido como el PLD se les consintiera a los compañeros hacer las cosas como le diera la gana a cada uno; o digamos mejor, si se le permitiera a cada quien inventar un método de trabajo personal para cada tarea del Partido, se pondrían en peligro de muerte la disciplina y la mística del peledeísmo, porque cuando se trata de un partido de organismos, y no de individuos, como es el nuestro, hay entre las dos una relación tan estrecha que no podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse.
 El método de trabajo es el alma misma de la disciplina, y la disciplina genera la unidad, pero para mantener la unidad viva no podemos confiar únicamente en la ejecución de los métodos de trabajo; hay que alimentar sin tregua la mística de la organización. Esa es una enseñanza que hallamos en la historia de dos actividades muy viejas: la militar y la religiosa.
Los ejércitos y las organizaciones religiosas se mantienen unidos gracias a su disciplina y a su mística; y en los unos y en las otras se han aplicado tradicionalmente métodos iguales para los soldados de todos los países y métodos iguales o muy parecidos para los sacerdotes y los fieles de todas las religiones.
Cuando a un soldado romano se le daba una orden similar a la que se le da a un soldado francés (por ejemplo, la de comenzar la marcha), aquél la cumplía hace dos mil años con tanta precisión como la cumple éste hoy: y cuando un sacerdote del culto griego celebraba un rito ante uno de sus dioses lo hacía con el mismo ritmo y el mismo aparato con que un sacerdote de la India celebra el suyo ante Visnú. Hay, pues, un lazo de unión entre la disciplina y la mística, y ese lazo es el método de trabajo; y como del papel que juegan la disciplina y la mística depende la unidad, nos vemos forzados a admitir que para mantener la unidad del Partido, lo que equivale a decir su vida, tenemos que dedicarles mucha atención y mucha energía a los métodos de trabajo.
 Los miembros del Partido serán los que habiendo pasado por un período de práctica y formación política aprueben los propósitos programáticos del Partido y sus estatutos, militen en un organismo y cumplan con los requisitos personales y morales que exige la condición revolucionaria.
  “(…) muy bien podría suceder que algunos por ahí crea que la conciencia política se desarrolla leyendo libros y aprendiéndose de memoria todo lo que dicen esos libros o repitiendo como cotorros lo que dijeron sus autores, digamos, por ejemplo, hombres como Marx  y como Engels. Sí, hay que leer esos libros, pero hay que leerlos e incorporar las ideas que se exponen en ellos a nuestro mundo interior, es decir, a nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Hay que leerlos de tal manera que sustituyamos con lo que ellos nos enseñan lo que no puede enseñarnos nuestra sociedad, que precisamente por ser poco desarrollada en el orden clasista no puede proporcionarnos muchísimas enseñanzas que otras sociedades más desarrolladas les dan a sus pueblos mediante la práctica diaria de la vida.”   Juan Bosch.  

LEYENDO A PENSADORES Y ESTUDIOSOS DEL MATERIALISMO HISTORICO Y LA CIENCIA MODERNA.

Domingo Nuñez Polanco.  

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Antes de entrar en materia y deslizarnos por las profundas lecturas que impregnan estos temas de filosofía, dialéctica y materialismo es preciso que a modo de preámbulo  digamos algo en relación a los trabajos de los padres  del materialismo científico.

La obra teórica de Marx y Engels es extensa y, como ocurre con casi todos los grandes pensadores, no está exenta de una evolución.  Queriendo decir con esto que Marx a lo largo de su vida, en general, mantuvo una línea de pensamiento coherente consigo misma, pero que con los años fue enriqueciéndola.
A lo largo de más de 150 años, han sido muchos los intelectuales, defensores del gran capital, que han intentado demostrar, sin éxito, que Marx se equivocó en sus planteamientos.  Nosotros estamos entre los que tienen  seguro que  el conjunto de la obra legada por Marx se encuentra en plena vigencia, y pensamos que así lo han  ratificado en no pocos documentos, los estudiosos de el materialismo histórico. Entre otras razones, porque Marx no sólo se dedicó al estudio de la sociedad de su tiempo, sino al descubrimiento de las leyes mismas que presiden la sociedad capitalista, cualquiera sea su etapa de desarrollo. Sus análisis y conclusiones son tan actuales o vigentes tanto en la etapa de los albores del capitalismo.
<<Lo que de por sí nos interesa, aquí, no es precisamente el grado más o menos alto del desarrollo de las contradicciones sociales que brotan de las leyes naturales de la producción capitalista. Nos interesan más bien estas leyes de por sí, estas tendencias que actúan y se imponen con férrea necesidad. Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos desarrollados el espejo de su propio porvenir>> (K. Marx. Prólogo a la primera edición de “El Capital”).
Tanta es la vigencia de lo explicado por Marx, Engels y Lenin, que  los escritos, con rigor científico, sobre la realidad actual están plagados de citas de sus textos.
Los pensadores e intelectuales que han estudiado seria y responsablemente  el tema del materialismo histórico   sólo han pretendido  servir de muletas a aquellos que buscan  la verdad científica a través del Materialismo dialectico. Un análisis desprejuiciado  de los fenómenos del capitalismo obliga a pasar necesariamente por el Materialismo Histórico. 
 De ahí la necesidad de comprender los textos de Marx y demás clásicos del materialismo histórico, como condición de su aplicación correcta a la realidad a transformar, y de una práctica política efectivamente conducente a esa transformación. Es imprescindible familiarizarse con la terminología y sus correspondiente conceptos utilizados tanto en filosofía, como en política, historia y economía política; más aún, es necesario abordar el estudio de las obras cumbres del pensamiento marxista, como es el caso de “El Capital”
Nuestro gran maestro, el Profesor  Juan Bosch, sobre  el materialismo dialectico ha expresado lo siguiente: “(…) una cosa es la Dialéctica como ciencia, tal como la describió Engels, y otra cosa es la Dialéctica como método para investigar lo mismo los fenómenos naturales que la sociedad humana que el  pensamiento del hombre. Como método  de investigación la Dialéctica  es lo que nos permite identificar  o descubrir  a los contrarios que luchan en cada proceso, o mejor dicho, en el caso concreto de cada proceso. La Dialéctica como método de investigación es lo que nos permite saber cómo llevan los contrarios su lucha hacia adelante, o como la llevaron en un pasado histórico determinado. En pocas palabras, el método Dialectico  si se usa correctamente, nos permite comprender los acontecimientos histórico en toda su riquísima complejidad(…)  nos permite, en fin, ver lo que se ve y ver lo que no se ve, el método dialectico de investigación nos orienta con precisión hacia la verdad”
RAZÓN Y SINRAZÓN
Por  Alan Woods y Ted Grant
(Este trabajo fue escrito por los autores antes de finalizar el siglo pasado y fíjense ustedes parece escrito ayer)
Vivimos en un período de profundo cambio histórico. Después de cuatro décadas  de crecimiento económico sin precedentes, la economía de mercado está alcanzando sus límites. En sus inicios, el capitalismo, a pesar de sus crímenes bárbaros,  revolucionó las fuerzas productivas, sentando así las bases para un nuevo sistema de sociedad. La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa marcaron un cambio decisivo en el papel histórico del capitalismo. Pasó de hacer avanzar las fuerzas productivas a ser un freno gigantesco al desarrollo económico y social. El período de auge en Occidente entre 1948 y 1973 pareció anunciar un nuevo amanecer. Incluso así, sólo se beneficiaron un puñado de países capitalistas desarrollados; para el Tercer Mundo, dos tercios de la humanidad, el panorama fue un cuadro de desempleo masivo, pobreza, guerras y explotación a una escala sin precedentes. Este período del capitalismo finalizó con la llamada “crisis del petróleo”  de 1973-74. Desde entonces no han conseguido volver al nivel de crecimiento y empleo logrado en la posguerra.
Un sistema social en declive irreversible se expresa en decadencia cultural.
Esto se refleja de diversas formas. Se está extendiendo un ambiente general de ansiedad y pesimismo ante el futuro, especialmente entre la intelectualidad. Aquellos que ayer rebosaban confianza sobre la inevitabilidad del progreso humano, ahora sólo ven oscuridad e incertidumbre. El siglo XX se acerca a su fin habiendo sido testigo de dos guerras mundiales terribles, del colapso económico en el período de entreguerras y de la pesadilla del fascismo. Esto ya supuso una seria  advertencia de que la fase progresista del capitalismo había terminado.
La crisis del capitalismo no es simplemente un fenómeno económico, impregna todos los niveles de la vida. Se refleja en la especulación y la corrupción, la  drogadicción, la violencia, el egoísmo generalizado, la indiferencia ante el sufrimiento de los demás, la desintegración de la familia burguesa, la crisis de la moral, la cultura y la filosofía burguesas. ¿Cómo podría ser de otra manera? Uno de los síntomas de un sistema social en crisis es que la clase dominante siente cada  vez más que es un freno al desarrollo de la sociedad. Marx señaló que las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de la clase dominante. En su época de esplendor, la burguesía no sólo jugó un papel progresista al hacer avanzar las fronteras de la civilización, sino que era plenamente consciente de ello. Ahora los estrategas del capital están saturados de pesimismo.  Son los representantes de un sistema históricamente condenado, pero no pueden reconciliarse con esa situación. Esta contradicción central es el factor decisivo que  pone su impronta sobre la actual forma de pensar de la burguesía. Lenin dijo en una ocasión que un hombre al borde de un precipicio no razona.
Contrariamente a los prejuicios del idealismo filosófico, la conciencia humana es en general extraordinariamente conservadora y tiende siempre a ir por detrás del desarrollo de la sociedad, la tecnología y las fuerzas productivas. Como decía  Marx, el hábito, la rutina y la tradición pesan como una losa sobre las mentes de hombres y mujeres, quienes, en períodos históricos “normales” y por instinto de conservación, se agarran con obstinación a los senderos bien conocidos, cuyas raíces se hallan en un pasado remoto de la especie humana. Sólo en períodos excepcionales de la historia, cuando el orden social y moral empieza a resquebrajarse bajo el impacto de presiones insoportables, la mayoría de la gente comienza a cuestionar el mundo en que nació y a dudar de las creencias y los prejuicios de toda la vida.
Así fue la época del nacimiento del capitalismo, anunciado en Europa por un gran despertar cultural y una regeneración espiritual tras la larga hibernación feudal. En el período histórico de su ascenso, la burguesía desempeñó un papel progresista no sólo por desarrollar las fuerzas productivas, que aumentaron enormemente el control del hombre sobre la naturaleza, sino también por potenciar la ciencia, la cultura y el conocimiento humano. Lutero, Miguel Ángel, Leonardo, Durero, Bacon, Kepler, Galileo y un sinfín de pioneros de la civilización  brillan como una galaxia que ilumina el avance de la cultura humana y la ciencia, fruto de la Reforma y el Renacimiento. Sin embargo, períodos revolucionarios como ése no nacen sin traumas —la lucha de lo nuevo contra lo viejo, de lo vivo contra lo muerto, del futuro contra el pasado—.
El ascenso de la burguesía en Italia, Holanda y más tarde en Francia fue acompañado por un florecimiento extraordinario de la cultura, el arte y la ciencia.
Habría que volver la mirada hacia la Atenas clásica para encontrar un precedente.
Sobre todo en aquellas tierras donde la revolución burguesa triunfó en los siglos XVII y XVIII, el desarrollo de las fuerzas productivas y la tecnología se vio acompañado por un desarrollo paralelo de la ciencia y el pensamiento, que minó de forma decisiva el dominio ideológico de la Iglesia.
En Francia, el país clásico de la revolución burguesa en su expresión política, la burguesía llevó a cabo su revolución, en 1789-93, bajo la bandera de la Razón.
Mucho antes de derribar las formidables murallas de la Bastilla era menester destruir en la mente de hombres y mujeres las murallas invisibles pero no menos formidables de la superstición religiosa. En su juventud revolucionaria, la burguesía francesa era racionalista y atea. Pero una vez instalada en el poder se apresuró a tirar por la borda el bagaje ideológico de su juventud, al verse enfrentada con una nueva clase revolucionaria.
No hace mucho, Francia celebró el bicentenario de su gran revolución.
Resultó curioso ver cómo incluso la memoria de una revolución que tuvo lugar hace dos siglos provoca un hondo malestar en las filas del establishment. La actitud de la clase dominante gala hacia su propia revolución se parece a la de un viejo libertino que pretende ganar un pase a la respetabilidad, y quizá la entrada en el reino de los cielos, arrepintiéndose de los pecados de juventud que ya no está en condiciones de repetir. Al igual que toda clase privilegiada establecida, la burguesía intenta justificar su existencia no sólo ante la sociedad, sino también ante sí misma. La búsqueda de puntos de apoyo ideológicos que le sirvieran para justificar el statu quo y santificar las relaciones sociales existentes le llevó rápidamente a volver a descubrir los encantos de la Santa Madre Iglesia, particularmente después del terror mortal que experimentó en tiempos de la Comuna de París.
La iglesia del Sacré Coeur, en París, es una expresión concreta del miedo de la burguesía a la revolución, traducido al lenguaje del filisteísmo arquitectónico.
Marx (1818-83) y Engels (1820-95) explicaron que la fuerza motriz fundamental de todo progreso humano reside en el desarrollo de las fuerzas productivas: la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología. Esta es una generalización teórica verdaderamente profunda, sin la cual la comprensión de la historia de la humanidad resulta imposible. No obstante, esto no significa, como han intentado demostrar los detractores deshonestos o ignorantes del marxismo, que Marx “reduce todo a lo económico”. El materialismo dialéctico y el materialismo histórico tienen plenamente en cuenta fenómenos como la religión, el arte, la ciencia, la moral, las leyes, la política, la tradición, las características nacionales y todas las múltiples manifestaciones de la conciencia humana. Pero no sólo eso. También demuestran el contenido real de estos fenómenos y cómo se relacionan con el auténtico desarrollo social, que en última instancia depende claramente de su capacidad para reproducir y mejorar las condiciones materiales para su existencia.
Sobre este tema, Engels escribe lo siguiente:
“Según la concepción materialista de la historia, el elemento determinante de la historia es en última instancia la producción y la reproducción en la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es el único determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracta y absurda.
La situación económica es la base, pero las diversas partes de la superestructura —las formas políticas de la lucha de clases y sus consecuencias, las constituciones establecidas por la clase victoriosa después de ganar la batalla, etc.—, las formas jurídicas —y, en consecuencia, inclusive los reflejos de todas esas luchas reales en los cerebros de los combatientes: teorías políticas, jurídicas, ideas religiosas y su desarrollo ulterior hasta convertirse en sistemas de dogmas— también ejercen su influencia sobre el curso de las luchas históricas y en muchos casos preponderan en la determinación de su forma”.
A algunos les parecerá una paradoja la afirmación del materialismo histórico de que en general la conciencia humana tiende a ir por detrás del desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo encuentra una expresión gráfica en Estados Unidos, el país donde los avances científicos han alcanzado su más alto grado. El avance continuo de la tecnología es una condición previa para el establecimiento de la verdadera emancipación de los seres humanos, mediante la implantación de un sistema socioeconómico racional en el que ejerzan el control consciente sobre sus vidas y su entorno. Aquí, el contraste entre el desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología y el extraordinario atraso del pensamiento humano se manifiesta de la manera más llamativa.
En EEUU, nueve de cada diez personas creen en la existencia de un ser supremo, y siete de cada diez en la vida después de la muerte. Cuando al primer astronauta norteamericano que logró circunnavegar la Tierra en una nave espacial se le invitó a dar un mensaje a los habitantes del planeta, hizo una elección significativa. De toda la literatura mundial eligió la primera frase del libro del Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la Tierra”. Este hombre, sentado en una  nave espacial producto de la tecnología más avanzada de toda la historia, tenía la mente repleta de las supersticiones y los fantasmas heredados, con pocos cambios, desde los tiempos prehistóricos.
Hace 70 años, en el notorio “juicio del mono”, un maestro llamado John T.
Scopes fue declarado culpable de violar las leyes de Tennessee por haber enseñado la teoría de la evolución. De hecho, el tribunal confirmó las leyes antievolucionistas de dicho Estado, que no se abolieron hasta 1968, cuando el Tribunal Supremo de EEUU dictaminó que la enseñanza de la Creación violaba la prohibición constitucional de la enseñanza de la religión en la escuela pública. Desde entonces, los creacionistas han cambiado su táctica e intentan convertir el creacionismo en una “ciencia”. En este empeño gozan del apoyo no sólo de un amplio sector de la opinión pública, sino también de bastantes científicos dispuestos a ponerse al servicio de la religión en su forma más cruda y oscurantista.
En 1981, los científicos estadounidenses hicieron uso de las leyes del movimiento planetario de Kepler para lanzar una nave espacial al encuentro con Saturno. El mismo año, un juez norteamericano tuvo que declarar anticonstitucional una ley aprobada en Arkansas que obligaba a las escuelas a tratar en pie de igualdad la mal llamada “ciencia de la Creación” y la teoría de la evolución. Entre otras.  Por razones de conveniencia, donde se cita la misma obra varias veces seguidas hemos puesto el número de referencia al final de la última cita.  (1. Carta de Engels a J. Bloch (21/9/1890), en Marx y Engels, Correspondencia, pp. 394-95.cosas, los creacionistas exigieron el reconocimiento del diluvio universal como un agente geológico primigenio. En el transcurso del juicio, los testigos de la defensa expresaron una creencia ferviente en la existencia de Satanás y en la posibilidad de que la vida hubiese sido traída a la Tierra a bordo de meteoritos, explicándose la diversidad de especies por un tipo de servicio a domicilio cósmico. Al final del juicio, N. K. Wickremasinge, de la Universidad de Gales, afirmó que los insectos podrían ser más inteligentes que los humanos, aunque “no sueltan prenda (…) porque les va estupendamente”
.El grupo de presión fundamentalista religioso en EEUU tiene un apoyo masivo, senadores incluidos, y acceso a fondos ilimitados. Embusteros evangelistas se hacen ricos desde emisoras de radio con una audiencia de millones de personas.
Que en la última década del siglo XX y en el país tecnológicamente más avanzado de toda la historia haya un gran número de hombres y mujeres con educación, incluidos científicos, dispuestos a luchar por la idea de que el libro del Génesis es cierto palabra por palabra —que el universo fue creado en seis  días hace aproximadamente 6.000 años— es de por sí un ejemplo impresionante del funcionamiento de la dialéctica.
 

Vigencia del pensamiento de Juan Bosch

Vigencia del  pensamiento de Juan Bosch

James D. Cockcroft

Quisiera comenzar mi apreciación del pensamiento de Juan Bosch con dos citas de poetas bien conocidos en Nuestra América, como la llama José Martí. Estas líneas de poesía tienen que ver con el ideario y la praxis de Juan Bosch.

La primera cita es del poeta salvadoreño Roque Dalton: “Los muertos están cada día más indóciles”. Así es hoy, y se manifiesta en las luchas e insurrecciones populares de los movimientos sociales. Juan Bosch está más indócil que nunca, y su pensamiento es aún más relevante que antes.

La segunda cita es del poema “Homenaje a Clase Media” por el recién fallecido poeta uruguayo Mario Benedetti, ¡presente!

Clase media, Media rica, Medio culta

Entre lo que cree ser y lo que es

media una distancia medio grande

Desde el medio mira medio mal
a los negritos, a los ricos, a los sabios
a los locos, a los pobres

Si escucha a un Hitler medio le gusta
y si habla un Che medio también…

Así, medio rabiosa se lamenta (a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio

En varios escritos de Bosch como “Crisis de la democracia de América en la República Dominicana”, “Composición social dominicana”, “Clases sociales en República Dominicana” y “La pequeña burguesía en la historia de la República Dominicana”, se ve la vigencia de su análisis de las clases medias que profundizan y dan sustancia a la perspicacia graciosa de Benedetti. Ni Bosch ni Benedetti tuvieron ilusiones en cuanto al carácter confiable de aquellas clases intermedias tan confundidas y oportunistas, ubicadas entre las dos grandes fuerzas de la historia moderna, el proletariado y la burguesía… y siguiendo los más poderosos en cada momento.

Poco después de la ocupación militar estadounidense y la heroica resistencia del pueblo dominicano en 1965, Bosch introdujo varios conceptos originales en el análisis de los problemas de la economía, política y desarrollo de Nuestra América que nos quedan hoy día como valiosísimas herramientas. Algunos fueron y siguen siendo controversiales. Dos de éstos fueron “la dictadura con respaldo popular” y “el Pentagonismo, sustituto del imperialismo.”

A mucha gente, la palabra “dictadura” le puede resultar chocante, pero cuando se le explica en el contexto de lucha de clases comienza tener cierto sentido. “Dictadura con respaldo popular” se hace eco de la frase de Marx y Engels “dictadura del proletariado”. De la misma manera surge como una respuesta necesaria al conflicto de las dos grandes clases sociales del sistema capitalista, en el cual la dictadura de la burguesía o “la oligarquía” apoyada por sus aliados extranjeros debe ser tumbada por las clases populares y en un período de tiempo reemplazada por una “dictadura” popular para defender la victoria del pueblo contra los ya “ex dictadores”.

Bosch creyó en la democracia, pero una democracia verdadera con justicia económica y social. Su propia experiencia política le enseñó que los trujillistas y neo trujillistas, la oligarquía dominicana, y su aliado principal del norte, es decir, el imperialismo yanqui, prohibían una transición democrática hacia una verdadera democracia. Para “democratizar la democracia,” una creciente demanda de los movimientos sociales hoy por hoy, hay que establecer suficiente poder popular para vencer al enemigo y transformar la sociedad. Ese fue el contexto que confrontaba Bosch cuando elaboró su idea de una “dictadura con respaldo popular”.

A la vez, Bosch entendió y escribió bien (por ejemplo en su obra “El Estado, sus orígenes y desarrollo”) del papel del Estado en todos aspectos de la lucha de clases. El Estado siempre representa los intereses de la clase dominante. Por eso, si las fuerzas populares conquistaran el poder del Estado habría que fortalecer ese poder en el interés de las grandes masas. Ese fortalecimiento es necesario para democratizar la limitada democracia anterior, a través de la introducción del poder popular, la llamada “democracia participativa”.

Por un lado, una fuerte defensa del pueblo y sus intereses por parte del Estado (“dictadura”), y por otro lado, una creciente participación popular y servicio del Estado al pueblo, o sea “respaldo popular”. Bosch, como Hugo Chávez, Evo Morales y otros pensadores contemporáneos, se dio cuenta de que todo esto no se podría lograr sin la introducción de profundos cambios económicos y culturales, o sea un nuevo sistema no capitalista, un socialismo democrático y humanista, entendido e implementado en formas apropiadas de cada sociedad o nación.

La experiencia política y la evolución ideológica de Juan Bosch le llevaron a estudiar aún más los pensamientos de grandes intelectuales de Nuestra América y, desde luego, el marxismo. La Revolución Cubana y las ideas de Fidel Castro le inspiraron. Terminó su gran obra “De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial” con el pronunciamiento de la ruptura de la frontera imperial estadounidense con la victoria del pueblo cubano en Playa Girón el 19 de abril de 1961 y el comienzo de una “etapa de luchas más duras, más desenfrenadas”. En la opinión de su nieto José Stefan Bosch, respondiendo a una pregunta en este salón ayer, Don Juan perdió cualquier restante esperanza por una democracia dentro del capitalismo y un camino pacífico y electoral a la democracia en 1973, después del golpe militar en Chile que mató o hizo desaparecer a miles de personas y produjo el asesinato del “compañero Presidente” Salvador Allende, cuyo centenario honramos el año pasado.

Su aprendizaje del imperialismo, que vivió en su propia sangre, le condujo a introducir el concepto “el Pentagonismo, sustituto del imperialismo.” Otra vez un concepto chocante. Y otra vez da en el blanco, porque fue y es precisamente la poderosa y bien financiada máquina de guerra del Pentágono de Estados Unidos la que ha estado bloqueando la democracia en Nuestra América durante más de medio siglo de invasiones y guerras sucias que no han terminado y ahora se extienden a todo el globo en un auténtico proceso de globalización del Plan Cóndor. La prueba de la vigencia de este nuevo y original énfasis boschiano del papel del Pentágono en el desarrollo del imperialismo contemporáneo es bastante evidente en las recientes guerras de “shock and awe”.

Debo aprovechar la oportunidad de publicar esta ponencia en un libro planeado por la Comisión Nacional Centenario Juan Bosch para hacer hincapié en el significado del golpe militar en Honduras que ocurrió durante la mañanita del día después de la ponencia, el 28 de junio de 2009. El golpe, una gravísima amenaza a toda Nuestra América, fue infelizmente una prueba más de lo apropiado del concepto boschiano “el Pentagonismo”. He escrito en otros lugares de aquel golpe y de la historia de Honduras, un país conocido desde el decenio de 1980 como “una república del Pentágono”. [1]

Claro que el imperialismo tiene muchas formas y combinaciones de formas de operación, como hemos visto en los últimos días cuando el gobierno estadounidense presionó a los presidentes de un centenar de naciones para que no asistieran a una conferencia de prensa de la ONU programada para el fin del mes en Nueva York. En la conferencia de prensa habría sido presentado y discutido un plan alternativo a lo del G-20 para manejar y resolver la crisis económica mundial. El documento de parte de 120 naciones fue preparado por muy distinguidos expertos bajo el mandato del presidente de la Asamblea General, Miguel d’Escoto. Se dice que Hugo Chávez fue el único presidente que aceptó la invitación a Nueva York.

Lo que sostiene estas formas y combinaciones de formas del imperialismo yanqui en nuestra época, desde tales presiones “diplomáticas” hasta incidentes del “golpismo” militar o electoral, es precisamente el poder militar, o sea el Pentagonismo, sin el cual ningún esfuerzo imperialista podría dar resultado. El imperialismo estadounidense sigue más bélico e intervencionista que nunca. La amenaza militar ha crecido mucho. Se manifiesta en el envío de la Cuarta Flotilla a las aguas latinoamericanas y el presupuesto reciente del Pentágono de 46 millones de dólares para el desarrollo de la base militar en Palanquero, Colombia, para “operaciones de contingencia” en América Central y Sudamérica. Así que se puede resumir el Pentagonismo actual como militarización y guerras sin fin, más destructivas que  cuando Don Juan lanzó su conceptualización.

Cómo otros ponentes en esta celebración del centenario de Juan Bosch han explicado bien, Don Juan fue muy martiano y bolivariano. Fue patriota en el sentido martiano. Es decir, defendió la patria como defensor de la humanidad y toda Nuestra América, como lo hacen los Cinco héroes cubanos secuestrados hace 11 años y encarcelados y torturados en las cárceles estadounidenses. [2]

Bosch fue internacionalista. Como Simón Bolívar, José Martí y Ernesto “Che” Guevara, pasó tiempo en varios países de Nuestra América y consagró su vida a la batalla contra la dominación de Estados Unidos. Llevó sus excepcionales talentos literarios e intelectuales al mundo político en una lucha por la liberación de su país. Trató de educar a su pueblo.

Durante este encuentro hemos hablado mucho de la ética y su valor en la política, de cómo Don Juan lo personificó en su vida. Se destaca la manera en que Don Juan practicó ciertos principios martianos, por ejemplo:

·         Comportarse a favor del respeto de los principios éticos y la justicia social

·         Ser honesto consigo mismo y siempre decir la verdad a los pueblos y sus vecinos

·         No temer en buscar la utopía universal del hombre (se dice que Don Juan leyó 21 veces El Quijote de Cervantes)

·         Ser políticamente activista, aprendiendo a “convertir los reveses en fortuna”

·         Arraigar el corazón en la patria que es la humanidad

·         Defender la soberanía nacional, siempre consultando, antes de todo, el interés humano

·         Entender las amenazas desde el imperio del Norte y dedicar la vida a vencerlas

·         Reconocer que “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”

Bosch dijo “Si no llego a ver por mí mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas”. Para honrar ese sentimiento, debo concluir esta ponencia insistiendo en que, como he dicho frecuentemente en Cuba en cuanto a Che Guevara, para ganar las batallas de ideas y la liberación de nuestros pueblos hay que enseñar a nuestras juventudes las ideas de sus libertadores, de sus apóstoles, de sus maestros, pues. Es vergonzoso que haya poca enseñanza del pensamiento del Che en las escuelas y universidades cubanas o de Don Juan en los centros de estudio dominicanos. ¡Ojalá que uno de los resultados de este encuentro informativo será una campaña inmediata para llevar a cada rincón de la República Dominicana y a otros países los escritos y pensamientos de Juan Bosch, la historia de su vida y su ejemplo, y la de otros grandes pensadores de Nuestra América!

 “El destino de cada uno está en la educación que se le haya dado. Para que su conducta sea buena, el hombre tiene que ser mejor educado”.

“Hay que educar al hombre para que respete las leyes. Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes sólo tienen valor si cada persona las acepta y las respeta y las hace respetar”. “No es ciudadano el que ignora cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos (…). No puede haber paz donde no hay conciencia cívica y no hay conciencia cívica donde no hay cultura”.

“No podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse”.    Juan Bosch

CURSO DE FORMACIÓN POLITICA: Modulo #1

¿A dónde y a qué venimos?

Nuestros Objetivos                                                               
En este módulo nos proponemos interrogarnos y reflexionar sobre el sentido de realizar un curso de formación política para los miembros y simpatizantes del M30J y sus organizaciones adherentes.
Además, haremos una introducción a los objetivos y la metodología del curso, para que entre todos y todas tengamos una básica comprensión compartida de a dónde y a qué venimos a este curso.
El profesor Juan Bosch al referirse a los métodos de enseñanza o formación decía: “Sin duda el mejor método de enseñanza o formación en cualquier materia es el que parte de lo simple para llegar a lo complejo, pero es necesario distinguir con claridad que es realmente lo más simple y que es lo más complejo, pues a veces lo más simple es lo particular y lo más complejo es lo general, y a veces lo más fácil de comprender es lo general, no lo particular.
La distinción entre lo simple y lo complejo y entre lo particular y general, y sobre todo la capacidad para distinguir entre lo simple y lo particular, que parecen ser conceptos equivalentes y no siempre lo son, y la capacidad para distinguir entre lo complejo y lo general, que pueden ser en algunos momentos valores opuestos, depende mucho del nivel de conocimientos que tenga la persona que recibe la enseñanza o formación, pero también depende de la libertad mental de quien imparte la enseñanza o la formación.”
Contenido:
1. ¿Por qué un curso de formación política?
 Clima de despolitización. “Analfabetos políticos”
2. La gran contradicción en nuestros países: grandes masas de pobres en un país rico en recursos naturales.
3. ¿Por qué un curso de formación política para las organizaciones populares? El quehacer y el rol de las organizaciones populares en nuestro país.
4. Distintas propuestas de formación política y distinta formas de concebir el rol de la organización popular.
Material de apoyo:
 1. Análisis: movimientos sociales, organizaciones  populares, despolitización.
2. Nuestro Plan de Formación.
 I. ¿Por qué un curso de formación política?
Comencemos planteándonos esta pregunta: ¿Por qué hacemos un curso de formación política? ¿No sería más productivo hacer un curso de crianza de conejos? ¿O un curso de repostería y así aprender a ganarnos unos pesitos? ¿No se nos ha planteado esta pregunta? ¿No te han mirado extrañados tus vecinos cuando les has comentado que vas a participar en un curso de formación política? ¿Tal vez han pensado que te estás metiendo en algún partido político o que alguien está queriendo “lavarte el cerebro” para sus propios intereses?
En tus palabras, explica por qué te has animado a participar en el curso de formación política:   ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________
¿Cómo explicarías a un vecino o vecina la importancia de participar en un curso de formación política? Escribe tus razones que le expondrías.
___________________________________________________________________

Clima de despolitización. Analfabetos políticos.

 Un texto para leer y para pensar…

 El Analfabeto político

 El peor analfabeto es el analfabeto político.
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
 El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que son el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales. (BertoltBrecht)
 ¿Qué opinas sobre el contenido de este texto de Bertolt Brecht? ¿Cuál es el riesgo de que tengamos un “alto índice de analfabetismo político” en nuestros barrios y en nuestro país?
 Como vemos reflejado en el texto de Bertolt Brecht, existen dos grandes formas de entender lo que es POLÍTICA:
 Una, que nos afecta y compromete a todos:
Política como el conjunto de asuntos de orden público; los asuntos relacionados con la colectividad organizada.
Otra, la política como oficio o “profesión”
De algunas personas “especializadas” (por estudio o por actividad persistente) en quienes solemos “delegar” nuestra confianza para administrar los asuntos de la colectividad.
El texto en cuestión insinúa que nuestra falta de conocimiento y compromiso con la Política (entendida de la primera forma) engendra la corrupción de los políticos (segunda forma).
Juan Bosch al referirse a estos vividores de la política decía:”(…)La gente que aspira a gobernar y a ganar sueldos altos que se le pagan con dinero del pueblo no pueden llegar a puestos importantes para aprender mediante la práctica a resolver los problemas del país. Los que hacen eso son unos irresponsables, pero además unos vividores que engordan con la sangre de las mujeres y los hombres y niños de este país y merecen el repudio más enérgico de todos los dominicanos.”
El clima que respiramos actualmente en nuestra sociedad es un clima de mucho “a-politicismo” o “des-politización”. Ello no es una casualidad. Existen algunas explicaciones para este hecho:
• Durante las dictaduras militares en Latinoamérica (años 60, 70 y 80)
Y gobiernos conservadores; y, las clases dominantes divulgaron por todo lado la idea de que “la política es sucia”; con ello justificaban un orden autoritario. Se decía que hacer política era el afán de unos cuantos “flojos y revoltosos comunistas”. En nuestro país, específicamente, se hablaba de “orden, paz y trabajo”. Los que promovían la reflexión crítica de los asuntos públicos eran declarados enemigos del Estado y eran perseguidos, encarcelados, desterrados o incluso asesinados (en el gobierno de los 12 años de Balaguer 1966-1978).
• En los años 80 y 90 aparecen las “democracias” junto con el modelo Neoliberal. Democracias controladas por las clases dominantes y grupos elites y un modelo económico basado en el individualismo que sobrepone el capital al trabajo. Nuestras organizaciones populares sufren el vapuleo del modelo neoliberal.
Muchos de nosotros y nosotras más jóvenes hemos nacido en estos años neoliberales, posteriores a los gobiernos autoritarios y conservadores. Desde muy pequeños hemos respirado este clima de despolitización o de ignorancia y prejuicios frente a lo político. Análogamente a lo que sucede en la sociedad, en los colegios y universidades se ha estigmatizado a quienes piensan y actúan críticamente. Paralelamente, se ha reducido la concepción y la práctica de política a los acontecimientos electorales, favoreciendo más un clima de ignorancia política y la creación de pequeños círculos de “especialistas” de la política que con frecuencia han acabado –como empezaron- sirviéndose de los recursos y beneficios colectivos en provecho propio.
Describe una experiencia tuya relacionada con lo que acabas de leer en estetexto.____________________________________________________________________.
Existen, pues, muchas formas de “analfabetismo”. Una de ellas es el
“analfabetismo político”, un mal que no es necesariamente propio de los sectores sociales pobres. Es una enfermedad que afecta también
–Y a veces con mayor virulencia- a los sectores de clase media y alta,
Quizás  porque el analfabetismo político es concomitante con los intereses de quienes quieren que “todo siga igual”: los ricos sigan siendo más ricos y los pobres más pobres.
 Pero, más allá de la metáfora, preguntémonos: ¿Qué consecuencias trae el “analfabetismo político”? ¿Qué peligros tiene para los sectores sociales empobrecidos? A nuestro entender, la falta de conocimiento y actitud crítica frente a los temas de orden público llevan a que las desigualdades sociales persistan y se siga configurando la sociedad y el Estado a partir de los intereses de los sectores dominantes. El analfabetismo político responde a una intencionalidad de los sectores dominantes. A ellos más que a nadie les interesa que “la pobreza no tenga pensamiento propio”. No es mera casualidad, por ello, que en tiempos neoliberales se haya hablado tanto de “erradicar” la pobreza y hayan corrido tantos chorros de tinta para escribir planes de eliminación o disminución de la pobreza.
Tampoco es casual que hayan sido los sectores dominantes los autores de esos planes.
Para los ricos es un imperativo despolitizar el tema de la pobreza. El pobre domesticado (objeto de asistencia y caridad social) no representa un peligro. Sin embargo, quien sí representa una grave amenaza para el sistema dominante es el pobre con pensamiento propio sobre su situación de pobreza, el pobre organizado y movilizado. ¿No se ha demostrado acaso la vulnerabilidad del modelo neoliberal a partir de los pobres organizados y movilizados de manera autónoma?
Para los ciudadanos, es necesario crear espacios de diálogo y reflexión crítica sobre las causas de su propia situación de pobreza; y a partir de ello organizarse y movilizarse para construir estructuras sociales, económica y políticas alternativas.
Nota: Para informarte y profundizar más el tema puedes acudir al material de apoyo que aparece al final de este módulo.
II. La gran contradicción en nuestros países: grandes masas de pobres en un país rico en recursos naturales.
Observa y explica, según tu parecer, el significado de las siguientes imágenes…
¿Alguna vez te has preguntado por qué existe tanta pobreza en nuestro país? ¿Por qué tanta pobreza en un país con tantos recursos naturales? Abundante riqueza de recursos naturales y grandes masas de población en pobreza extrema. Esta es una evidente contradicción, sobre la que se levantan algunas respuestas posibles:
1°) Somos pobres por una fatalidad del destino o por castigo de Dios o de los dioses y diosas.
2°) Somos pobres porque somos flojos y flojas.
3°) Somos pobres porque no sabemos aprovechar con inteligencia las oportunidades que la economía nos brinda. Nos falta imaginación y creatividad.
4°) Somos pobres porque somos viciosos y demasiado derrochadores. Ello va asociado a viejas costumbres de fiestas y jergas que no nos permiten progresar.
5°) Todas las posibilidades anteriores juntas: somos pobres porque, además de flojos, ello tiene sus causas en una forma de ser arraigada en nuestra “idiosincrasia”, resultado de nuestro mestizaje cultural y nuestro subdesarrollo.
 6°) Existen estructuras y mecanismos económicos y políticos que nos empobrecen más y más.
¿Estás de acuerdo con estas posibles respuestas? ¿Con cuál de ellas estás de acuerdo y con cuál en desacuerdo? Piensa y explica tus razones a favor o en contra de estas afirmaciones.
A lo largo de este curso trataremos de profundizar preguntas como las que provoca esa contradicción (¿Por qué seguimos siendo pobres, teniendo tantos recursos naturales?) y trataremos de encontrar respuestas de manera clara y profunda. Este proceso lo haremos partiendo de nuestra propia realidad, mejor dicho de nuestras diversas realidades de pobreza, en nuestros barrios, en el campo, en nuestras familias,…  La pobreza no es una fatalidad del destino ni el resultado del castigo de Dios. Ni es el resultado de nuestros vicios y flojera. Existen estructuras y mecanismos que producen la pobreza. Pero este es, repetimos, el tema que desarrollaremos a lo largo de todo este curso.
Mientras tanto, conviene que recordemos y nos planteemos tres preguntas que articularán todos nuestros talleres:
III. ¿Por qué un curso de formación política para las organizaciones populares? El quehacer y el rol de las organizaciones populares en nuestro país.
1. ¿Dónde estamos los sectores populares? ¿Cuál es nuestra situación real? Es decir, cuando alcanzamos una conciencia real de nuestra situación en el país, ¿Cómo podemos caracterizarla?
2. ¿Por qué estamos como estamos (en situación crónica de pobreza)?
3. ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Qué proyecto alternativo de país vislumbramos?
Dando un paso adelante, es necesario preguntarnos: ¿Por qué un curso de formación política para organizaciones populares? ¿Es función de las organizaciones populares la acción política? ¿No es tarea exclusiva de los partidos políticos? ¿Qué tipo de acción política les correspondería a las organizaciones populares? ¿No sería más urgente y útil para nuestras organizaciones un curso que nos enseñe a producir algo para generar ingresos y mejorar nuestro nivel de vida?
“(…)La creación de conciencia acerca de los problemas que afectan a las mayorías dominicanas es una de las maneras de ir educando políticamente a las grandes masas; es un forma de ir desarrollando su conocimiento de los hechos que les afectan, lo que equivale a decir que es uno de los métodos que debe seguirse para proporcionarle a nuestro pueblo una conciencia política de la cual carece, y como carece de ella, es una víctima fácil de los logreros, oportunistas y charlatanes políticos que tanto abundan en este país.” (Vanguardia del pueblo No.395, p.4.1983).

Trabajo grupal: Dialoguen sobre las anteriores preguntas. Traten de sintetizar y escribir sus repuestas.

En nuestro país, las organizaciones populares han jugado un rol muy importante en los procesos de transformación histórica.
En el siglo pasado, la revolución de abril 1965 estuvo precedida y empujada por movimientos populares –en el campo y en la ciudad- que proclamaban restaurar  la constitución de 1963, del profesor Juan Bosch, constitución que fue la causa principal que motivo que los grupos dominantes y conservadores dieran el golpe de estado contra el gobierno democrático y progresista del profesor Juan Bosch de 1963.
Años más tarde, en el gobierno de los 12 años de Balaguer, el movimiento sindical y social siempre mantuvo  junto a sus reivindicaciones, la lucha por un nuevo modelo de economía. La lucha contra el alto costo de la vida, el salario mínimo vital o la liberación de los presos políticos siempre estuvo acompañada por postulados de alcance estructural como la… y la propuesta de un nuevo modelo económico con participación de todos los sectores y grupos organizados de la sociedad.
Es importante que caigamos en cuenta que la dimensión política del accionar de las organizaciones populares se produce cuando ellas reflexionan y toman una posición sobre temas de alcance nacional, provincial o regional.
¿Cuáles son las condiciones básicas para que se produzca este accionar genuinamente político de las organizaciones populares?
Este hecho se hace evidente cuando:
 1) Las organizaciones se animan a decir su palabra a partir de su propia situación de falta de oportunidades y exclusión.
 2) La reflexión crítica que las organizaciones populares y ciudadanos comprometidos con las mejores  causas de la nación hacen de su propia realidad vaya al fondo de las causas y no se contenta con una mirada a los efectos solamente.
Estas son condiciones básicas para que el movimiento social profundice su acción y reflexión hacia una dimensión genuinamente política. Es decir, estas condiciones significan que las organizaciones dejan de ser manejadas por instancias de poder dominante, y adquieren un rol propio, nacido de la conciencia de ser ellas quienes recogen y articulan la aspiración popular por un cambio en las estructuras económico-políticas del país. A partir del “atrevimiento” de decir su palabra, van a las causas profundas de su situación. Se convierten en sujeto social y político, dejando de ser objeto manejado por los sectores dominantes.
Es verdad que también en muchas ocasiones, a lo largo de la historia del país, las organizaciones populares fueron manipuladas por intereses grupales y clases elites. En ello podemos darnos cuenta que el rol genuinamente político de las organizaciones populares se distorsionó por cuanto no alcanzaron a construir una conciencia colectiva de cambio estructural desde la perspectiva del movimiento social y popular.
Entre las causas para esta distorsión está el protagonismo de una parte del liderazgo político nacional por encima de las bases. Pero este es un tema que profundizaremos más adelante, en los módulos del Taller de Fortalecimiento de la Organización Popular (TFOP).

En síntesis:

Nadie mejor que las personas de sectores empobrecidos puede hablar con propiedad sobre la pobreza y sus causas. Ello se hace evidente cuando su palabra es propia y no “patrocinada” o “apadrinada” por sectores interesados. Cuando las organizaciones populares elaboran su propio pensamiento y acción, alcanzan una dimensión genuinamente política que abre perspectivas de futuro para el conjunto del país. Ello se produce cuando la lucha social de los sectores populares emerge desde la conciencia de su dignidad de ser personas humanas con derechos y participación.
La acción política es propia de las organizaciones populares, en cuanto la razón de organizarse es la lucha por sus intereses de clase, los intereses de los sectores populares.
La acción política en las organizaciones populares no es, por tanto, una desnaturalización de ellas. Al contrario, ese hecho representa un gran desarrollo en la reflexión y la conciencia de su auténtico rol histórico.
Su aporte a la historia del país tiene un alcance político.
“La filosofía puede ejercerse en la cabeza de una persona, pero la política solo puede hacerse en medio de la sociedad. Por esa razón la política es una ciencia (y también un arte) que se realiza en el tiempo humano, en el de los hombres y las mujeres; y a lo largo del tiempo la suma de los hombres y las mujeres han dado tanto cambios y tan grandes que el que no se dé cuenta de que los cambios sociales se producen en el seno de la historia no puede dedicarse a la política con éxito porque nunca comprenderá lo que pasa alrededor suyo.” (Juan Bosch, el partido: concepción, organización y desarrollo, p.74.).
Si bien una organización popular es distinta a un partido político (sobre este tema reflexionaremos con mayor profundidad en los talleres del (TFOP), ello no quiere decir que las organizaciones populares no tengan un rol y una acción política. Sus objetivos y forma de acción política son distintos a los de los partidos políticos. A diferencia de éstos, las organizaciones populares no tienen una estructura vertical-jerárquica, ni se proponen en primera instancia tomar el poder político como fin en sí mismo. Ellas parten de iniciativas autónomas que recogen los problemas y expectativas de los sectores sociales empobrecidos y excluidos. Su rol es la organización de los sectores empobrecidos en función de la lucha autónoma por sus intereses. En ello adquieren una dimensión política, puesto que los mecanismos que producen el empobrecimiento de los sectores populares tienen una dimensión política, responden a decisiones y orientaciones políticas del Estado y de las clases dominantes.
La despolitización del rol de las organizaciones viene de programas de sectores de poder, a  quienes no les interesa que los pobres piensen y actúen con visión grande, con visión política, con visión estructural de los problemas y de las soluciones para la pobreza de los sectores populares.
 IV. Distintas propuestas de formación política y distinta formas de concebir el rol de las organizaciones populares y el movimiento social.
Si existen distintas maneras de entender y practicar la política, por tanto existirán también distintas maneras de plantear procesos de formación política. En este módulo de introducción a nuestro curso de formación política “Otro país es necesario” es conveniente que aclaremos cuáles son las características y el sentido de nuestro curso.
En relación directa con nuestra comprensión del rol de las organizaciones populares, planteamos un programa de formación política que tiene las siguientes características:
Protagonismo de la comunidad, del grupo. Partimos del convencimiento de que el protagonista en el proceso de formación es el grupo y no sólo personas individuales; la organización y no los individuos aislados. Por eso nuestro curso no es un curso de formación de “líderes” individuales.
Creemos que eso está bien para otros ámbitos, no para las organizaciones populares de países como el nuestro que tienen un rol eminentemente social y político.
Metodología dialógica y participativa.
Nuestra metodología insiste en el valor del diálogo y la reflexión colectiva. El intercambio entre personas diversas, bajo una problemática común –el pertenecer a sectores populares- es enriquecedor.
 Elaboración colectiva del conocimiento.
En nuestros talleres tratamos de elaborar entre todos, activamente, los conocimientos. Nuestra metodología pretende que sea el grupo el que procese sus conocimientos en un proceso dialógico de debate y reflexión conjunta. Por eso es muy importante el grupo, las personas que conforman el grupo, con toda su diversidad y con toda la riqueza de sus experiencias de vida y con todas sus ideas y sentimientos.
Acción Reflexión Acción.
En líneas generales, la metodología dialéctica que pretendemos emplear en nuestro curso comprende tres pasos:
> Partir de la realidad que vivimos; de lo que acontece en nuestros barrios y comunidades; de nuestras acciones cotidianas. A esta realidad nos acercamos partiendo de nuestras propias experiencias de ella, de nuestra propia vivencia de la realidad.
Encontramos en ella los cuestionamientos más profundos, aquellos que tienen que ver con una problemática común, que nos hace sentir iguales.
> Luego introducimos y reflexionamos con otros elementos de estudio y análisis que nos enriquecen nuestra comprensión de la realidad; tratamos de penetrar en las causas, los procesos y mecanismos que configuran nuestra realidad social.
> Finalmente, con ese conocimiento enriquecido por la reflexión, volvemos a la acción sobre nuestra realidad, para cambiarla.
“(…) La creación de conciencia acerca de los problemas que afectan a las mayorías dominicanas es una de las maneras de ir educando políticamente a las grandes masas; es una forma de ir desarrollando su conocimientos de los hechos que las afectan, lo que equivale a decir que es uno de los métodos que deben seguirse para proporcionarle a nuestro pueblo una conciencia política de la cual carece, y como carece de ella, es una víctima fácil de los logreros, oportunistas y charlatanes políticos que tanto abundan en este país.”      Juan Bosch

Conocimiento para el cambio de estructuras y relaciones.

Por lo anterior, nuestro curso de formación política tiene una intención definida por el cambio de las estructuras y las relaciones que nos oprimen y nos sumergen en la pobreza. Es un conocimiento para el cambio de la situación y no para que nos haga conformistas y pasivos.
Reflexión y acción crítica.
Pretendemos ir a las causas de los problemas. Partimos de la propia realidad que nosotros y nosotras vivimos en los barrios, en las comunidades, pero tratando de profundizar las preguntas que nos provoca vivir como vivimos y soñar como soñamos.
Profundizando en las preguntas que tenemos, llegamos a profundizar en las causas de nuestra situación.
Somos conscientes que existen otras formas de comprender el rol de las organizaciones y, por tanto, otras propuestas de formación política muy distintas a la nuestra. Pensamos que es necesario visualizarlas para poder entender mejor –por contraste- el sentido y las características de nuestro curso. A nuestro entender, existen por lo menos 3 grandes corrientes de formación política que son muy distintas a nuestra propuesta:
“Educación ciudadana”:
Actualmente se habla mucho, por ejemplo, de “educación ciudadana”, “formación en ciudadanía”, etc. Estas propuestas entienden que es necesario “educar” a la gente en normas, leyes y principios relacionados con la convivencia democrática. Su énfasis es la transmisión de los valores de la democracia representativa. Parten del presupuesto –más o menos implícito- de que las democracias occidentales (de cuño liberal) son el modelo a seguir y se trata, por tanto, de educar en los principios, valores y normas de este modelo dirigiéndose a una población que aún no tiene esta “educación ciudadana”. En un contexto de alta conflictividad en la que se encuentran nuestras sociedades latinoamericanas, estas escuelas de educación ciudadana hablan de “educación para la negociación”, “educación para la resolución de conflictos”, etc.
“Formación de líderes”.
También existen muchas propuestas de “formación de líderes”. En esta escuela se enfatiza el desarrollo de los valores y capacidades del individuo como tal: la capacidad de emprendimiento, la competitividad, la capacidad de dominio de grupos, etc. Se pone énfasis en la superación de defectos personales, para desarrollar el “espíritu de superación”. Son frecuentes en esta escuela frases como: “Todo depende de ti”; “El mundo pertenece a los triunfadores”, etc. En esta forma de entender la formación política, la comunidad o el grupo representan un papel de objeto: son objeto de la acción determinante del líder. Un presupuesto más o menos confesado de esta corriente es que la acción política es tarea exclusiva de algunos “sobresalientes” protagonistas y no responsabilidad de toda la colectividad.
Formación de cuadros partidarios.
Existen también escuelas de formación política en función de los objetivos de un grupo o partido político determinado. En este caso todo el proceso de formación responde a los objetivos y desafíos del partido, que –dada la estructura vertical de los partidos- frecuentemente no son diseñados ni definidos por toda la gente que milita en el partido, sino por las cúpulas o elites dirigenciales.
Nuestra propuesta de formación política tiene, pues, un estilo propio que queremos construirlo juntos.
Aunque recogemos –como has podido ver- muchos elementos de lo que se conoce como Educación Popular, nuestro propósito es construir algo siempre nuevo, con la novedad que ustedes, los y las participantes, aportan a partir de sus experiencias, sus preguntas, sus inquietudes y pensamiento. En este módulo introductorio queremos invitarte a que te involucres en esta tarea. Tu aporte es muy importante.
Nuestra propuesta está estructurada sobre la base de tres ejes, que los presentamos brevemente enseguida:
1) El Taller de Análisis de la Realidad (TAR): que básicamente se propone construir conjuntamente con todo el grupo participantes una metodología de análisis crítico de la realidad, con un propósito destacado: que aprendamos a analizar la problemática concreta de nuestros barrios y comunidades comprendiendo su relación con causas estructurales.
2) El Seminario de Procesos Históricos (SPH): Son 4 seminarios en los que hacemos un repaso crítico de nuestra historia nacional a partir de una mirada a temas estratégicos desde el punto de vista económico y político: el campo, la minería, los hidrocarburos, la diáspora, el turismo.
3) El Taller de Fortalecimiento de la Organización Popular (TFOP):Su propósito es provocar una reflexión crítica sobre el rol de la organización popular en los procesos históricos de cambio social en el país.
Estos 3 ejes son la estructura de nuestro programa y los desarrollamos de manera articulada a lo largo de tres meses, en talleres intensivos que se concentran en 1 semana cada mes. En conjunto, nuestro programa comprende 15 talleres (5 por mes) que corresponden a un similar número de Módulos Educativos. La modalidad de aprendizaje que asume nuestro curso se denomina “Semi-presencial”; esto quiere decir que, además de los talleres presenciales que haremos aquí en el “INSTITUTO DE FORMACION DE CIENCIAS POLITICAS Y DESARROLLO PROFESOR JUAN BOSCH”, ustedes tienen que hacer un trabajo personal en sus casas, con la ayuda de los Módulos escritos. Sólo con una adecuada combinación del trabajo personal (en sus casas) con el trabajo grupal (en los talleres) lograremos los objetivos.
 Elaboración original: Equipo Educación y Equipo Poder Local CEDIB
E-mail: educación@cedib.org
Tel. 4257839
Cochabamba-Bolivia.
Elaboración modificada: Equipo Educación M30J
E-mail: movimiento30juniowordpress.com
  “Trabajemos por nuestro pueblo y por América, trabajemos con tesón y con humildad (…). Todos seremos polvo algún día, y de nosotros quedará el recuerdo sólo si le damos a este pueblo y a la América lo que el pueblo dominicano y la América esperan de nosotros. Tesón para la lucha y humildad para recibir la opinión de los adversarios y el juicio de la historia: es lo que les ofrecemos a ustedes”.