Fidel y los intelectuales

Por: Frei Betto

Fidel sostiene una prolongada conversación con el prestigioso intelectual brasileño Frei Betto, sobre diversos temas internacionales, el 16 de febrero de 2014/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Muchas veces nuestros movimientos sociales y políticos hablan por el pueblo, quieren ser vanguardias del pueblo, escriben para el pueblo, mas no se comprometen con el pueblo —enfaticé, en presencia de Fidel, la noche del 10 de febrero de 2012, en La Habana, en encuentro que él, a los 85 años, sostuvo durante nueve horas con dos centenas de intelectuales cubanos y extranjeros.

Comandante  —proseguí—, con profunda tristeza para los enemigos de este país y enorme alegría para nosotros, amigos de Cuba, constatamos su excelente estado de salud y su brillante lucidez. Aprecio el sistema cubano de división social del trabajo: el pueblo cuida de la producción; Raúl de la política y Fidel de la ideología, tal como usted lo ha acaba de demostrar a todos nosotros aquí.

Hay sin embargo, dos temas que aun no fueron abordados —agregué. Comienzo por aquel que mencionara brevemente Adolfo Pérez Esquivel [1], porque cuando me preguntan sobre cómo conocer bien la Revolución Cubana, respondo que para ello no basta con conocer la historia de Cuba y el marxismo, sino que es necesario conocer además la vioda y obra de José Martí.  Por tanto, para entender a Fidel, como hace Katiuska Blanco [2], es necesario conocer la pedagogía de los jesuitas.

Muchos aquí, como Santiago Alba, compañero de Túnez, ya experimentaron lo que significa una prueba oral en una escuela de jesuitas. Es difícil. De esa formación proviene Fidel. Yo no soy jesuita, así que no estoy haciendo auto propaganda. Soy dominico, pero en el caso de mi amistad con Fidel, hemos logrado poner de acuerda a un dominico y un jesuita. Entre los jesuita existe por práctica el examen de conciencia, que ahora se hace en este país, aunque con otros nombres.

Hubo un tiempo —vengo a Cuba desde hace más de 30 años—, en que se hablaba de emulación; después, de alimentación; ahora de lineamientos.

Si Stalin estuviese vivo, Cuba sería tildada de reformista. Por eso muchas personas no se han dado cuenta de que aquí no se hacen cambios al estilo Lampedusa: cambiar para que todo siga igual. Aquí los cambios se hacen para acelerar la obra social de la Revolución, que es, desde mi punto de vista, una obra no solo política e ideológica, sino también una obra evangélica.

¿Qué significa el evangelismo de Jesús? Significa dar comida a quien tenga hambre, salud a quien esté enfermo, abrigo a quien esté desamparado, ocupación a quien esté desempleado.[3] Todo eso está en la letra del  Evangelio. Por eso afirmo que esta es una obra evangélica.

Nosotros, muchas veces, en nuestros movimientos progresistas, no estamos haciendo lo que hace la Revolución Cubana, no estamos haciendo nuestro examen de conciencia. ¿Por qué hoy casi no existen movimientos progresistas en el mundo, a excepción de América Latina?

Ante la crisis financiera en Europa, ¿qué propuesta tenemos? Se habla de Ocupa Wall Street, que es un movimiento de indignación, pero muchos no se dan cuenta de que el término Wall Street significa literalmente La calle del muro y de que mientras ese muro no se venga abajo, nuestra indignación no terminará en nada. Será muy bueno para nosotros, pero no para el pueblo.

En este sentido, dos actitudes practicadas durante la historia de la Revolución Cubana son fundamentales: Primero, tener un proyecto y no conformarse con la indignación. Tener una propuesta con sus metas y objetivos. Y en segundo lugar, tener raíces populares, contacto con el pueblo. Gramsci dirá: el pueblo tiene las vivencias, pero muchas veces no comprende su propia situación. Nosotros los intelectuales, en cambio, comprendemos esa realidad, pero no la vivenciamos.

Frase de Feri Betto sobre Fidel Castro. Imagen: La Jiribilla.

Se ha hablado aquí mucho sobre Internet y pienso que allí tenemos una trinchera de lucha muy importante. Tengo 29 mil seguidores en tuiter, pero confieso que me siento más feliz trabajando con 29 campesinos, 29 desempleados o 29 trabajadores.

Cuba es el único país de América Latina que tuvo una revolución exitosa. Recientemente hubo otras, como la de Nicaragua y la que está en proceso en Venezuela. Pero solo la cubana alcanzó una verdadera victoria, porque no fue una revolución como la que sucedió en Europa, un socialismo peluca, de arriba hacia abajo. Aquí no, aquí se trata del cabello, naciendo de abajo hacia arriba.

Llamo la atención sobre esto: debemos practicar la autocrítica y preguntarnos cómo está nuestra inserción social en función de la movilización política y qué proyecto de sociedad estamos elaborando junto con ese pueblo, junto a los indignados, los campesinos y los desempleados.

Seguidamente, resalté la importancia de que todos presionáramos a los gobiernos de nuestros países, para que el jefe de Estado compareciese al evento ambiental Rio+20, a celebrarse junto en aquel año, en Río de Janeiro. El evento, convocado por la ONU, había sido propuesto por el ex presidente Lula y sería organizado por la presidenta Dilma Rousseff.

Hay que convencer a nuestros gobiernos de que estuviesen presentes en Río de Janeiro. No podemos permitir que los jefes de Estado le den la espalda a la cuestión ambiental, porque no se trata de salvar el medio ambiente, se trata de salvar el ambiente todo y el G8 no tiene ningún interés en ello.

Obama pasó por la conferencia Copenhague porque recibió, equivocadamente, el Premio Nobel de la Paz –para vergüenza de Esquivel−, y tenía que pasar por Dinamarca para llegar a Oslo, hacer una escala técnica y un gesto demagogo, pues no se comprometió en absoluto con la preservación ambiental. Se ha de emprender la salvación de este planeta, que ya perdió el 30% de su capacidad de auto regeneración. O se produce una intervención humana o será el apocalipsis. El tema de la ecología es, de todos los temas políticos, el único que no hace distinción de clases.

Finalizo Comandante, agradeciendo su paciencia, su diálogo con todo este grupo y por su capacidad para escuchar. Pido a Dios que bendiga a este país y vele por la vida de Fidel y por su salud.

El diálogo con Fidel había comenzado a las 13:00 horas y terminó a las 22:00 horas, con apenas dos breves interrupciones.

Notas:

[1] Intelectual argentino, Premio Nobel de la Paz de 1980

[2] Escritora cubana, autora da biografía de Fidel, Guerrillero del tiempo, La Habana, 2011

[3] El evangelio, según Mateo. Cap. 25.

Cabalgando con Fidel

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(Tomado de La Jiribilla)

Fidel en la memoria del general ruso Nikolai Leonov

© Sputnik/ Sholomovich

LA HABANA (Sputnik) — El primer aniversario de la desaparición física del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, trae a la actualidad una entrevista concedida en 2013 a este periodista en Moscú por Nikolái Leónov, autor junto a Vladímir Vorodáev de la biografía política en ruso del autor de La Historia Me Absolverá.
Desde un sillón de madera dura y sentadera de cuero en la sala de su casa, en el centro de la capital de Rusia, los ojos del teniente general (retirado) de los servicios de inteligencia soviéticos brillaban medio siglo después como aquel 27 de abril de 1963, cuando el fundador de la Revolución cubana llegó por primera vez a la Unión Soviética.
Antes de iniciar la conversación, con la sonrisa franca que siempre dedica “a mis amigos cubanos”, el también autor de la primera biografía sobre el presidente Raúl Castro, tocó ambos brazos del sillón y expresó un agradecimiento especial.
 “Es el principal tesoro en esta casa. Me lo regaló Fidel y para mí nada vale tanto”, confesó.
Después, con un español fluido desarrollado en largos años de servicio en tierras de América Latina, y casi a la edad de 85, Leónov parecía mirar al barbudo alto, vestido de verde olivo, que tras 12 horas de vuelo comienza a descender en Múrmansk del Tu-114 de fabricación soviética.
“La primera visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a Rusia tiene un gran interés internacional e histórico incluso ahora, porque ni antes ni después, la Unión Soviética o mi país, independientemente del nombre que lleve, ha recibido un invitado con tantos honores”, recordó el traductor de entonces.
El oficial jubilado aseguró que “no hubo una visita de estadista que durara tanto tiempo, porque fueron más de 40 días, lapso durante el cual Fidel recorrió casi todo el país, desde Siberia hasta Ucrania, desde el norte de Múrmansk hasta Georgia y Uzbekistán”.
La vida de Fidel Castro
© SPUTNIK/
Fidel Castro, detalles de una vida extraordinaria

 El autor de varios libros sobre héroes latinoamericanos subrayó que ningún otro estadista ha tenido la oportunidad de realizar una visita tan grande, tan profunda y tan importante por sus consecuencias.
“Por parte de la Unión Soviética, cuyo jefe era Nikita Jruschov, el deseo histórico básico era, como dijimos nosotros, restañar las heridas que quedaron en el pellejo soviético tras el desenlace de la Crisis del Caribe de 1962”, explicó el también historiador.
Añadió que “Jruschov resolvió las cosas directamente con Estados Unidos, sin consultar con Fidel, y claro, esa actuación dejó una huella muy dolorosa en la conciencia de muchos cubanos de aquella época y en el corazón de Fidel también”.
“Yo recuerdo las manifestaciones en Cuba, los carteles que llevaban los compañeros decían: ‘Nikita, Nikita, lo que se da no se quita’, se referían a los cohetes, y había críticas muy duras respecto a la postura del dirigente soviético”, rememoró el teniente general.
Leónov opina que Jruschov quería que se olvidaran todos estos rasguños y heridas, y por eso abrió todas las puertas posibles e imposibles, e inaccesibles para otros estadistas del Occidente o el Oriente para satisfacer a Fidel.
“Él no solamente vio submarinos nucleares soviéticos de aquella época, sino que se metió dentro de uno para ver cómo funcionaba –continuó el testimoniante–, cómo estaba organizado, incluso quiso ver un cohete instalado en el sumergible, y también se lo enseñaron”.
El experimentado oficial advirtió que “visitó una base de cohetes intercontinentales, guardados en los silos estratégicos, ningún estadista, nunca más, ni antes, ha tenido acceso a este tipo de bases coheteriles”.
La Unión Soviética por dentro
“Por sus méritos revolucionarios, Fidel fue condecorado con la Medalla de Oro y la Orden Lenin, que significaba el grado de Héroe de la Unión Soviética, honor raras veces conferido a un extranjero”, acotó quien acompañó al visitante durante todo el periplo.
El oficial de alta jerarquía recordó que el estadista cubano fue honrado como doctor Honoris Causa de la Universidad Lomonósov de Moscú, por sus aportes a la ciencia política.
“Sin embargo, lo más importante para Fidel era conocer por dentro a la Unión Soviética, entender dónde estaba la raíz del socialismo, por qué el estado multinacional llegó a ser tan poderoso”, indicó.
En opinión de Leónov, el líder cubano encontró la respuesta en dos factores, y el primero es el pueblo.
“La forma de recibir a Fidel no tiene otro paralelo, sin ningún tipo de presión ni llamado por radio o televisión, la gente salía a las calles espontáneamente para aplaudirlo, eso se puede ver en las fotografías de aquella época, que la gente incluso arriesgaba la vida a veces, se subían en los árboles, en los balcones, en las ventanas para ver al héroe cubano. Algo increíble”, rememoró.
Leónov estimó en 25 kilómetros la longitud de la hilera de personas que salió a las calles para recibir al estratega de la Sierra Maestra.
“Dondequiera que estuviera Fidel lo recibía la gente con un entusiasmo y una simpatía que nunca yo he visto más en estos 50 años, no he visto un estadista que recibiera tantas expresiones de cariño, de simpatía, de solidaridad”, dice el testigo de excepción.
Agregó que “otra experiencia que captó el comandante cubano es el papel del Partido, porque dondequiera lo recibía siempre la jefatura de esa organización; en la región, la república, dondequiera, y él veía que el esqueleto de la nación, el esqueleto del Estado, era el Partido”.
En su opinión, esta vivencia sirvió para enriquecer la experiencia política de Fidel Castro.
“Fue una visita, en resumen, que como le digo, no tiene absolutamente ningún paralelo en la historia de los contactos internacionales de Moscú con otros estados”.
Al explicar la simpatía y popularidad generalizada del líder cubano entre los soviéticos de entonces y los rusos de hoy, Leónov consideró que se debe a su prestigio como revolucionario de leyenda.
“Nadie sabe ni nadie vio las escenas del asalto al cuartel Moncada, hay pocas crónicas en ruso de la guerra en la Sierra Maestra, pero en la memoria de la gente es un Robin Hood, es un hombre que desafía los peligros, un Don Quijote que arremete contra cualquier mal para enderezar los entuertos de esta Tierra”, razonó.
El interlocutor subrayó que “claro que él no engañaba a nadie, porque tenía una figura grande, poderosa; y una forma de hablar clara, abierta, enérgica, que captaba a la gente enseguida”.
Según Leónov, todos eran esclavos del amor que espontáneamente sentían por él dirigente cubano.
“Es un caso raro, uno de los estadistas que a partir del asalto al Moncada –son 60 años los que pasaron–, todo el mundo lo respeta, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha”, rememoró.
El veterano militar enfatizó que “pocos le odian, la mayoría le tiene gran simpatía, y todo el mundo reconoce que no hay ahora en el mundo ningún personaje político que pueda compararse con el espontáneo amor y simpatía que por él se siente en el mundo entero, es una verdad que nadie puede negar”.
Fidel y Raúl
Al referirse a su amistad con el actual mandatario cubano, Raúl Castro, desde antes del asalto al cuartel Moncada, y de su conocimiento del jefe de la expedición del Granma y de Che Guevara desde México, Leónov indicó que le permitió confiar siempre en la Revolución cubana.
“Los conocí bastante durante decenios y eso me permitió conservar la seguridad sobre la invencibilidad de la Revolución cubana en la etapa más difícil para Cuba, el denominado período especial en los años noventa”.
Añadió que después de la disolución de la Unión Soviética, todo el mundo esperaba de un momento a otro la caída del socialismo en Cuba, “pero yo a cada pregunta de los reporteros occidentales o de los nacionales contestaba que la Revolución se mantendría”.
Hoy me siento feliz de que Cuba ha vencido todas las dificultades, y todo esto sin hacer concesiones sobre la independencia, la soberanía, el sistema político, económico, social y cultural ni aceptar injerencia de ningún tipo”, reflexionó.
 Con admiración, Leónov observó que el alma y organizador de esa confrontación a la que denominó “verdaderamente bíblica” contra Estados Unidos fue Fidel Castro.
“En esa lucha siempre estuvo respaldado por su partidario fiel, un organizador talentoso, su hermano menor, Raúl Castro”, resaltó enfático.
El teniente general Leónov concluyó que “hoy me siento inmensamente orgulloso de haber sido el traductor de Anastás Mikoyán y Fidel en 1960, cuando fueron restablecidas las relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética”.