Bob Dylan

Seis letras de canciones de Bob Dylan que muestran la poesía por la que ganó el Nobel de Literatura 2016
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Bob Dylan, el rebelde, el poeta, el que dijo metafóricamente lo que nadie en medio de la brutal tensión de la Guerra Fría se atrevía a decir.
Bob Dylan, el mayor -y para algunos, como la revista especializada Rolling Stone, el mejor- representante de la canción de protesta de todos los tiempos y hoy nuevo Premio Nobel de Literatura.
¿Cuál es la genialidad de Bob Dylan que lo hizo convertirse en el primer músico en adjudicarse un Nobel de Literatura?
BBC Mundo seleccionó seis de sus letras más icónicas para entender su arte.
1. Masters of War (Los maestros de la guerra) 1963
You that build the big guns
You that build the death planes
You that build all the bombs
You that hide behind walls
You that hide behind desks
I just want you to know
I can see through your masks
“Ustedes, que fabrican las grandes armas
Ustedes, que construyen los aviones de la muerte
Ustedes, que construyen todas las bombas
Ustedes, que se esconden tras los muros
Ustedes, que se esconden detrás de escritorios
Sólo quiero que sepan
Que puedo verlos a través de sus máscaras”.
Rabia, angustia, ira. Todo junto y revuelto en plena guerra fría, cuando EE.UU. comenzaba a intervenir Vietnam y el año en que su presidente John F. Kennedy era asesinado a tiros.
“Nunca había escrito algo así antes”, contó Dylan en una entrevista. “No canto canciones para desearle la muerte a gente, pero no pude evitarlo en esta”.
2. A hard rain’s a gonna fall (Dura lluvia va a caer) 1963
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I saw a newborn baby with wild wolves all around it
I saw a highway of diamonds with nobody on it
I saw a black branch with blood that kept drippin’
I saw a room full of men with their hammers a-bleedin’
I saw a white ladder all covered with water
I saw ten thousand talkers whose tongues were all broken
I saw guns and sharp swords in the hands of young children
And it’s a hard, it’s a hard, it’s a hard, and it’s a hard
It’s a hard rain’s a-gonna fall.
“Vi a un recién nacido rodeado de lobos salvajes
Vi una autopista de diamantes que nadie usaba
Vi una rama negra goteando sangre fresca
Vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban
Vi una escalera blanca cubierta de agua
Vi diez mil oradores de lenguas rotas
Vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños
Y es dura, dura, dura
Muy dura la lluvia que va a caer”.
Considerada como “la mejor canción de protesta escrita por el mejor autor de protesta de todos los tiempos” por la revista especializada Rolling Stone, esta pieza de siete minutos habla de un padre que le pregunta a sus hijos qué ven y estos le describen fotografías apocalípticas.
“Cada línea es el principio de una canción en sí misma”, explicó Dylan en la época de su lanzamiento (1963). Pero al escribirla no creyó tener suficiente tiempo para escribir cada una de ellas “así que las puse todas juntas en esta”.
3. Like a Rolling Stone (Como una piedra que rueda) 1965
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Ah you never turned around to see the frowns
On the jugglers and the clowns when they all did tricks for you
You never understood that it ain’t no good
You shouldn’t let other people get your kicks for you
(…)
How does it feel, ah how does it feel?
To be on your own, with no direction home
Like a complete unknown, like a rolling stone
“Nunca te diste vuelta a observar los ceños fruncidos
De los malabaristas y payasos que hacían trucos para ti
Nunca entendiste que no es bueno
Dejar que otra gente reciba los golpes que son para ti”.
(…)
“¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente?
Estar completamente solo, sin saber el camino a casa
Ser un completo desconocido, como una piedra que rueda”.
Probablemente la canción más conocida del último Nobel de Literatura y considerada la mejor canción de todos los tiempos según Rolling Stone.
Lanzada en 1965 fue la que catapultó al artista a la categoría de estrella del rock luego de que los críticos consideraran su combinación de distintos elementos musicales como “revolucionaria”.
4. It’s alright Ma (Está todo bien, ma) 1965
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That he not busy being born is busy dying
“Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo”.
Esta canción la escribió en Woodstock, 1964. 40 años después, haciendo una retrospectiva, Dylan aseguró que ya no podía escribir canciones como esta.
“No sé cómo escribí esas canciones. Me trato de sentar y escribir algo como eso. Lo hice alguna vez y puedo hacer otras cosas ahora, pero eso ya no lo logro”.
5. Chimes of Freedom (Repiques de libertad) 1964
Far between sundown’s finish and midnight’s broken toll
We ducked inside the doorways, thunder went crashing
As majestic bells of bolts struck shadows in the sounds
Seeming to be the chimes of freedom flashing.
“Lejos entre el fin de la puesta del sol y el fallido redoblar de la medianoche
Nos zambullimos dentro de los portales, el trueno fue a estrellarse
Como majestuosas campanas de pestillos que golpean las sombras en los sonidos
Que dan la impresión de ser repiques de libertad intermitente”.
Una pareja atrapada en medio de una tormenta, entre el atardecer y la media noche es a primera vista el tema de esta canción. Pero como todo en Dylan, esta canción de 1964 no está exenta de subtexto.
Según Mike Marqusee, autor de “Chimes of Freedom: la política en el arte de Bob Dylan”, el tema marca una transición entre el primer estilo de protesta del Nobel, “una letanía de los oprimidos y oprimidas, en la segunda mitad de cada verso”, y su posterior estilo más libre, caracterizado por la fusión de imágenes.
6. Absolutely Sweet Mary (Absolutamente dulce María) 1966
To live outside the law you must be honest
“Hay que ser honesto para vivir fuera de la ley”.
Una frase que ha dado la vuelta al mundo desde su lanzamiento en 1966 y sigue dándola. Es parte del disco “Blonde on Blonde”, el cual recomendó la secretaria del comité del Nobel de Literatura para entender la poesía del autor que se adjudicó el Nobel de Literatura número 109.

Sector bancario europeo en capilla ardiente.

Mesa de Análisis y Desarrollo

Alejandro Nadal

Hoy las hojas de balance de los bancos en Europa están en malas condiciones. La cartera vencida que aqueja al sector bancario alcanza niveles muy altos en muchas regiones de Europa. Otro componente es un monumental revoltijo de derivados cuyo precio ni siquiera se puede determinar. Y la rentabilidad en el sector sigue muy castigada y amenaza los bajos niveles de capitalización. La situación es crítica.

El sector bancario en algunos países europeos está saturado y muchos bancos ni siquiera operan con un modelo de negocios eficiente. Por eso ni siquiera han podido pasar de manera decorosa las pruebas de estrés (que no son muy estrictas). Lo más grave es el volumen de la cartera vencida, resultado en buena medida de la irresponsabilidad de los bancos y de la incapacidad de pago de los deudores que siguen agobiados por la crisis macroeconómica, la austeridad y el desempleo.

Los…

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Escenario de pesadilla a escala planetaria.

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La imagen que se viene a la cabeza después de lo que os voy a contar es la de Nerón tocando la lira mientras Roma arde y sus aduladores y esclavos ven el espectáculo con una sonrisa. No está claro si ocurrió así o no, si Nerón ordenó el incendio o fue fortuito, pero viene al caso la comparación utilizando la versión más extendida de que sí fue Nerón el responsable.

Supongo que sabéis que conozco algo Alemania y que sigo lo que pasa allí. No sólo lo que pasa, sino lo que se publica.

Mis amigos de Berlín me han hecho llegar un documento espeluznante del Instituto de Asuntos Internacionales y de Seguridad (Stiftung Wissenschaft und Politik) que pasa por ser el puntero en estos asuntos y que asesora tanto al Bundestag (Parlamento Federal de Alemania) como al gobierno federal, es decir, al gobierno de Merkel.

El documento en cuestión está fechado en septiembre de 2016, tiene 28 páginas, se titula “La política estadounidense hacia Rusia y Europa. Reglas de seguridad” y dice abiertamente que “la política de EEUU hacia Rusia se centra, principalmente, en la preparación de una guerra nuclear, lo que implicaría una gran parte de Europa” (sic). Se dice, también, que en los “principales círculos” del poder militar y político se está debatiendo actualmente esta política, “porque el peligro de guerra nuclear no es un riesgo abstracto, hipotético” dado que “la primera y más importante característica estructural de las relaciones ruso-estadounidenses es la capacidad mutua de aniquilación nuclear”.

Dado que el tiempo de vuelo de los misiles balísticos intercontinentales que tienen unos y otros es de entre 11 y 30 minutos, “el riesgo de una crisis política podría dar lugar, accidentalmente, a un intercambio nuclear debido al corto período de reacción” y “este riesgo aumenta aún más por la forma en la que EEUU y sus aliados de la OTAN están escalando el conflicto con Rusia en Europa del Este y Siria, y por la planificación avanzada de una guerra nuclear”.

La lectura del documento muestra un escenario de pesadilla si no se hace algo como, para nada queridos wahabíes seculares (antes llamados progres), el abandono no sólo de la UE sino de la OTAN. La UE es un rehén de la OTAN, literalmente, y no tenéis más que leer los documentos oficiales de la última reunión de la OTAN. Porque según este instituto alemán, “una Rusia revitalizada, desde la perspectiva de los planificadores militares del Pentágono, es considerada el enemigo potencial en un momento de grandes conflictos de poder” (sic). Mantener este discurso desde Europa no sólo es de necios, sino que es suicida.

Como toda institución de este tipo, se ofrecen varias hipótesis o pautas de comportamiento que debería seguir la UE al respecto:
1.- La confrontación, “forzando la presión externa y forzar a Rusia a una carrera de armamentos” (es decir, más o menos lo mismo que se hizo con la URSS y que la llevó a la quiebra, solo que ahora ni EEUU ni la UE están para tirar cohetes económicos, inmersos como están en una crisis sin salida).
2.- La realpolitik, “reconocer la reclamación de Rusia en sus esferas de influencia en aras de una rivalidad regulada y dejando claro que cualquier agresión contra un miembro de la OTAN sería contestada militarmente”.
3.- El enfoque cooperativo e integrador, “porque EEUU tiene culpa en el deterioro de las relaciones bilaterales, especialmente a través de la expansión de la OTAN en un período de debilidad de Rusia y la promoción de la defensa antimisiles”.

Sin embargo la sorpresa para quien lo lee es que el Instituto de Asuntos Internacionales y de Seguridad no se decanta por ninguno de ellas de forma clara, aunque sí parece que apuesta por una postura intermedia entre al segunda y la tercera. Por una parte se pregunta si Rusia y China están listas para transitar hacia ello o mantienen su postura de “llegar a la hegemonía en términos geopolíticos” (lo que entiende como una amenaza) -aunque mantiene la incógnita de qué hará el próximo presidente de EEUU- y, por otra, aprovecha para hacer una relación de los dos mandatos de Obama en los que si bien “no ha impulsado tantas guerras” como sus predecesores sí ha realizado “movimientos agresivos hacia Rusia” como “apoyar el golpe de la derecha en Kiev dirigido contra Rusia, el despliegue masivo de tropas de la OTAN a la frontera occidental de Rusia, la garantía incondicional de asistencia militar a los estados del Báltico y la escalada de la guerra de Siria”.

La situación es muy preocupante y se asemeja a la Roma de Nerón. Sea cierto o no que fue él quien la incendió, se puede utilizar el símil de que el Nerón de hoy es EEUU y que sus siervos y vasallos son los países de la Unión Europea. La lectura del documento que me han hecho llegar mis amigos de Berlín es de pesadilla. Las pesadillas las tenemos en los sueños y algunas veces se convierten en realidad. Los planes para una guerra nuclear contra Rusia y China -ahí está el despliegue de misiles en Corea del Sur- están en la mente de todos estos psicópatas, militares y políticos, y los riesgos son mucho más altos que en los años de confrontación con la URSS.

La recomendación que hace el IAIS al gobierno alemán es, por una parte, recordar que la expansión de la OTAN va asociada con riesgos para la estabilidad mundial y, por otra que un “nuevo orden de seguridad” podría estar basado en una serie de acciones como “la integridad territorial de Ucrania a cambio de ser excluida de la OTAN” -lo que llevaría a Ucrania a una situación similar a la de Finlandia- y “rebajar la retórica de la OTAN”. Es una recomendación muy modosita, pero recoge la cumbre de la OTAN de julio (ver el enlace de más arriba) y recalca lo obvio: “la OTAN sigue siendo una alianza nuclear, por lo que en caso de una amenaza a la seguridad fundamental de un estado miembro tiene capacidad y determinación de imponer costos inaceptables sobre un oponente”. Y añade: “Por primera vez desde el final del conflicto Este-Oeste, hay escenarios en los que podría haber una escalada nuclear. El peligro de una guerra nuclear en Europa como resultado de una escalada de la crisis amenaza con volver” (sic).

Desvincularse de todo ello es vital. Salir de la UE y de la OTAN es una necesidad. Ya.

El Lince

El vuelo del colibrí

Por Guillermo Castro H.*

“El objeto a considerar es en primer término la producción material.[/] Individuos que producen en sociedad, o sea la producción de los individuos socialmente determinada:  este es naturalmente el punto de partida.”

Carlos Marx[1]
Sobre el ambiente hemos venido a conocer ya “un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria”, como lo expresara José Martí respecto a estos y otros grandes temas de su tiempo, y del nuestro.

Conocer esas verdades es importante, para “mantener a los hombres en el conocimiento de la tierra y en el de la perdurabilidad y trascendencia de la vida”, y permitirles así “vivir en el goce pacífico, natural e inevitable de la Libertad, como viven en el goce del aire y de la luz.” [2]

Ambiente y naturaleza guardan una estrecha interacción en la que el trabajo socialmente organizado deviene elemento decisivo para el cambio en las relaciones entre la sociedad y su entorno natural .

En lo que atañe a la dimensión ambiental de la crisis global -aquella que, como lo advirtiera Fidel Castro en 1992, pone en riesgo de extinción a la especie humana-, esas verdades fundamentales son tres. La primera nos dice que la naturaleza y el ambiente son entidades distintas, pero íntimamente relacionadas entre sí.

La segunda, que el trabajo socialmente organizado es el agente fundamental de esa relación. Y la tercera, que el cambio en las formas de organización social del trabajo constituye el elemento decisivo para el cambio en las relaciones entre la sociedad y su entorno natural, cuyas consecuencias se expresan en el ambiente que las vincula a las dos.

La naturaleza, en efecto, corresponde al conjunto de la realidad en cuyo proceso de desarrollo vino a formarse y transformarse nuestra especie. Ese proceso tomó al menos dos millones de años, y la transformación de la especie en humanos como nosotros vino a ocurrir unos mil siglos atrás.

Hay múltiples evidencias de que nuestros antecesores supieron utilizar el fuego desde hace al menos un millón y medio de años. Eso, aunado al desarrollo gradual de la capacidad de producir herramientas y desarrollar relaciones de colaboración, que multiplicaban cada vez más la capacidad de los humanos para adaptar su entorno a sus necesidades,  remonta los orígenes del ambiente creado por la actividad humana a un prolongado período histórico.[3]

El científico ruso Vladimir Vernadsky (1863-1945) llamó biosfera al entorno en que tiene lugar ese proceso de transformación, y noosfera a los resultados de este. De un modo usual en los científicos de la naturaleza entonces, y aún ahora, Vernadsky atribuyó ese proceso al desarrollo de la capacidad cognitiva de los humanos y, en particular, al del pensamiento científico de los siglos XIX y XX.

No estuvo en él vincular entre sí al homo faber y el homo sapiens como dos momentos de un mismo proceso de desarrollo de la especie, en el que el segundo subsume y potencia al primero. Por el contrario, tendió a desligar el trabajo manual del intelectual y, con ello, a no percibir el vínculo entre ambos a partir de la organización social del trabajo como un proceso de colaboración con arreglo a fines socialmente establecidos.

Eso no resta valor a la relación biosfera/noosfera que propone Vernadsky para comprender el impacto del desarrollo de nuestra especie sobre los ecosistemas de los que depende su existencia: simplemente, lo pone en una perspectiva histórica para hacerlo aún más fecundo.

Frente a procesos de desarrollo que demandan transformar el patrimonio natural en capital natural se impone incentivar y preservar la riqueza de éste fomentando, a su vez, la del patrimonio social.

Con ello, en efecto -y parafraseando a Engels en sus observaciones sobre la lectura de Hegel por Marx-, la visión de Vernadsky es puesta sobre sus pies. Esto vincula el aporte del gran sabio ruso a una visión no lineal, ni necesariamente progresiva, del devenir de nuestra especie, y confirma la convicción de Vernadsky sobre la posibilidad del mejoramiento humano y  la utilidad de la virtud.

La producción histórica del ambiente se inscribe, así, en el desarrollo histórico de las sociedades humanas desde los orígenes mismos de nuestra especie. La interacción de los humanos con su entorno, en cada una de estas, ha sido de una extraordinaria complejidad, si consideramos la diversidad y complejidad de los factores involucrados: agua, clima, tierra y fuego relacionados entre sí por la capacidad para el trabajo que nos distingue como especie.[4]

No es de extrañar que el resultado de esa actividad creadora haya tenido consecuencias deseadas y no deseadas, positivas y desastrosas, y que haya contribuido así a la formación, la maduración y la declinación de todas y cada una de las sociedades que hemos conocido, y conocemos.

El factor notable de nuestro tiempo en ese proceso, más que milenario, es la intensidad, la amplitud y el carácter extractivo y destructivo que ha venido a adquirir dicho proceso a lo largo de los últimos doscientos años. Eso ya era visible, y objeto de discusión, desde mediados del siglo XIX.

Para Vernadsky -hacia la década de 1930- era evidente el desarrollo de la noosfera que hacía de la especie humana una fuerza geológica capaz de transformar de maneras enteramente nuevas la biosfera y la corteza terrestre. Este planteamiento -que antecede en 40 años a la teoría de Gaia, propuesta por James Lovelock, y que concibe la Tierra como un organismo viviente-, se adelanta en seis décadas al debate sobre el antropoceno que hoy ruge en la academia Noratlántica y los grandes medios de distracción masiva.

¿Habrá un nuevo eslabón más débil del moderno sistema mundial, cuya ruptura provoque su derrumbe, o se desintegrará durante el tiempo que tarde en encarecer y destruir sus condiciones naturales de reproducción?.

En esencia, ese debate atribuye a la naturaleza humana -así, abstracta y ahistórica- el desastre ambiental en que ha venido a desembocar la civilización creada por el capital, y no ve más solución  que ir creando las condiciones para sobrevivir a sus consecuencias.

La socialidad del ambiente, sin embargo, es siempre histórica y siempre concreta. Esto se hace evidente, por ejemplo, en los paisajes que resultan de esa actividad productiva. En la América nuestra, se expresa en la sucesión de los paisajes que precedieron -a lo largo de unos 20 mil años a la Conquista europea del siglo XVI-, y en la creación de paisajes nuevos (de la encomienda, de la mita, de la esclavitud: esto es, de la hacienda, la mina y la plantación) por los conquistadores.

A estos siguieron los paisajes creados por la Reforma Liberal, sustituidos a su vez por los del desarrollo industrial y las grandes migraciones del campo a las ciudades a mediados del siglo XX, a los que se agregan hoy los de sociedades cada vez más urbanizadas sustentadas por economías cada vez más dependientes de la extracción masiva de recursos naturales con destino al mercado global.

Dichas transformaciones, además, no han operado únicamente a través de intervenciones externas. Han estado asociadas, asimismo, a conflictos sociales vinculados con las formas de organización del trabajo como medio de relación con el entorno natural, y las correspondientes formas de propiedad y distribución del producto del trabajo colectivo.

Así, el desarrollo de cada sociedad ha sido, a la vez, el de sus conflictos (socio) ambientales característicos, que culminan en la destrucción -o la consolidación- de modalidades específicas de relacionamiento de los seres humanos entre sí y con su entorno natural.

La tercera verdad emerge en toda su compleja sencillez. Siendo el ambiente el resultado de las formas de relación de la sociedad con su entorno natural, si deseamos un ambiente distinto tendremos que contribuir a la formación de sociedades diferentes. En las condiciones de nuestro tiempo, ello supone propiciar y apoyar modalidades nuevas de producción del ambiente por los humanos.

Así, por ejemplo, frente a procesos de desarrollo que demandan transformar el patrimonio natural en capital natural se hace necesario fomentar la riqueza de ese patrimonio natural fomentando la del patrimonio social.

De hecho, está ocurriendo ya en todo lugar, urbano y rural, donde las comunidades humanas se resisten a la expropiación de sus bienes colectivos y la destrucción de sus formas de vida por parte de organizaciones corporativas que buscan disminuir sus costos de reproducción abaratando su acceso a los recursos naturales que demanda su actividad.

¿Habrá un nuevo eslabón más débil del moderno sistema mundial, cuya ruptura provoque su derrumbe, o éste se desintegrará a lo largo del tiempo que tarde en encarecer y destruir sus condiciones naturales de reproducción? No hay manera de saberlo con la precisión que todos quisiéramos.

Aun así, podemos tener dos certezas. Una, la del fin del ciclo histórico del capital; otra,  que si no trabajamos para que de ese fin surjan sociedades mejores, surgirán otras peores, que bien pueden llevarnos de vuelta a la barbarie.

El colibrí de la historia ha agotado ya el néctar de esta civilización, y retrocede en el aire ante ella para lanzarse en busca de la siguiente. De nosotros depende, en mayor medida de lo que quizás imaginamos, que la encuentre en flor, y no en llamas.

ag/gc

*Investigador, ambientalista y ensayista panameño.

Para leer a Martí

Por Guillermo Castro H.*

Hay tres riesgos mayores que nos acechan en la lectura de la obra de José Martí. Uno es el del anacronismo, que nos lleve a asumir como si fueran contemporáneos pensamientos y situaciones correspondientes al último cuarto del siglo XIX. Otro es el de la fragmentación, que nos mueva a recordar y citar frases aisladas de su obra, al calor del enorme atractivo estético y moral de su palabra escrita. Y está el de olvidar que lo sentimos como un contemporáneo porque fue por entero un hombre de su tiempo, como intentamos nosotros serlo del nuestro, que tomó forma con él.

Para precavernos contra estos riesgos, quizás convenga comprender primero el tercero. La obra de Martí, por supuesto, no nace ya completa, como Palas Atenea de la cabeza de Zeus en el mito griego. Ella expresa, por el contrario, un largo proceso de forja de la vida misma -la inteligencia, la afectividad, y sobre todo el carácter- del autor.
La vida en que tuvo lugar esa forja fue tan intensa como dura y compleja, jalonada por exilios externos e internos que incluyen España, 1871-1874; México, 1875-1876; Guatemala 1877 -1878; Cuba, 1878 -1879; Nueva York, 1880; Venezuela, 1881; Nueva York, 1881-1895 y, en ese año final, Cuba otra vez y para siempre. Y en ese periplo se enamora, tiene un hijo, ve fracasar su matrimonio, debe vivir lejos de los suyos, sufre reveses, es expulsado de su país y de países que ama como al suyo propio, y habita durante la cuarta parte de su vida en una sociedad que siempre le fue ajena.
En el proceso, también, conoce triunfos, descubre y entiende el mundo, y las razones de transformarlo, y se gana el aprecio y la admiración de muchos, en muchas partes. Y todo esto, siempre, en condiciones de una modestia material tan extraordinaria como su riqueza moral.
La formación y las transformaciones del pensar martiano a lo largo de esa vida pueden seguirse en los textos que le van dando forma. Ese proceso abarca su primera juventud, quizás en lo que va de la publicación de su alegato El PresidioPolítico en Cuba, en 1871, hasta el inicio de sus actividades de colaboración con el periodismo liberal mexicano entre 1875 y 1876.
La obra de Martí nace en un largo proceso de forja de su vida –intensa, dura, compleja, jalonada de exilios- en que descubre y entiende el mundo, y las razones de transformarlo.
Son años en los que el joven luchador por la independencia de su patria se descubre y se ejerce en el descubrimiento, en sí, de la vocación aun más amplia de constructor de sociedades nuevas. Esa etapa concluye con su rechazo al golpe de Estado que inauguró en México, en 1876, la dictadura que ejercería el General Porfirio Díaz hasta 1910, sintetizado en el artículo Extranjero, con que se despide de México. “Aquí”, dice, “fui amado y levantado; y yo quiero cuidar mis derechos a la consoladora estima de los hombres”. Por lo mismo, añade, “donde yo vaya como donde estoy, en tanto dure mi peregrinación por la ancha tierra, -para la lisonja, siempre extranjero; para el peligro siempre ciudadano.”[1]
En lo que hace a su producción intelectual, este período de maduración y crisis de su primer ideario liberal abarca lo que fue desde su folleto Guatemala, de 1878, a su labor de corresponsal del periódico La Opinión Nacional, de Caracas, a lo largo de 1881 y 1882, hasta culminar en 1884, con aquella carta extraordinaria que dirige al General Máximo Gómez para comunicarle que no podrá seguir acompañándolo en un nuevo intento de reiniciar la lucha por la independencia de Cuba, concebido como un proyecto puramente militar. Allí le dice el joven exiliado al más prestigioso de los jefes militares de la primera Guerra de Independencia:
Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento; y cuando en los trabajos preparativos de una revolución más delicada y compleja que otra alguna, no se muestra el deseo sincero de conocer y conciliar todas las labores, voluntades y elementos que han de hacer posible la lucha armada, mera forma del espíritu de independencia, sino la intención, bruscamente expresada a cada paso, o mal disimulada, de hacer servir todos los recursos de fe y de guerra que levante el espíritu a los propósitos cautelosos y personales de los jefes justamente afamados que se presentan a capitanear la guerra, ¿qué garantías puede haber de que las libertades públicas, único objeto digno de lanzar un país a la lucha, sean mejor respetadas mañana?
¿Qué somos, General?, ¿los servidores heroicos y modestos de una idea que nos calienta el corazón, los amigos leales de un pueblo en desventura, o los caudillos valientes y afortunados que con el látigo en la mano y la espuela en el tacón se disponen a llevar la guerra a un pueblo, para enseñorearse después de él? ¿La fama que ganaron Uds. en una empresa, la fama de valor, lealtad y prudencia, van a perderla en otra?[2]
Esa carta anuncia ya una idea entonces nueva: que el problema de la independencia no era el cambio de forma, sino del espíritu, para evitar que la colonia siguiera viviendo en la República, que encontrará su más plena expresión en el ensayo Nuestra América, publicado en México, en el periódicoEl Partido Liberal, el 30 de enero de 1891.
Allí sintetiza Martí su experiencia de hispanoamericano, transformada ya en la demanda de una revolución democrática continental al calor de sus experiencias de vida en México, Guatemala, Venezuela y los Estados Unidos, y de su lucha incesante por la liberación de Cuba. Esas experiencias, en efecto, le permitieron conocer de primera mano, y en carne propia, la frustración del componente democrático y popular de las revoluciones de independencia, y el irresistible ascenso al poder de la alianza entre las fracciones liberal y conservadora de las oligarquías latinoamericanas.
Es indudable el papel de esas experiencias, además, en la creación del Partido Revolucionario Cubano y su periódico, Patria, en 1892, que constituyen el ensayo general de una Cuba nueva, como parte de una empresa “americana por su alcance y espíritu”[3], encaminada a culminar lo que en 1889 había llamado “la estrofa  pendiente del poema de 1810”. Porque, en efecto, la América nuestra ya es por entero consustancial a su patria cubana, como lo expresa en 1895 el Manifiesto de Montecristi, que firman él y Máximo Gómez, para llamar al asalto final contra el colonialismo español en Cuba: “Honra y conmueve pensar”, dirá allí,
que cuando cae en tierra de Cuba un guerrero de la independencia, abandonado tal vez por los pueblos incautos o indiferentes a quienes se inmola, cae por el bien mayor del hombre, la confirmación de la república moral en América, y la creación de un archipiélago libre donde las naciones respetuosas derramen las riquezas que a su paso han de caer sobre el crucero del mundo.[4]
A lo largo de todo ese proceso, la dimensión afectiva de la humanidad de Martí se expresará en el contrapunto constante entre el discurso político, la creación poética y la honestidad de los afectos que inspiran su correspondencia personal.
No se podrá nunca comprender al político Martí sin vincularlo con el Martí poeta, porque tras ese vínculo subyace la clave de la íntima unidad entre la alta cultura y la cultura popular, que en la obra martiana alcanza una expresión de especial riqueza en sus Versos Sencillos, de 1891, como en la que ya venía desplegando en el plano político en la concepción y organización del Partido Revolucionario Cubano como una organización tan rica y compleja como la sociedad que se proponía transformar, y como el proyecto al que apuntaba esa transformación.
Desde esta lectura de cuerpo entero, podemos encarar el peligro de la fragmentación del pensar martiano.[5] Así esbozado el hombre entero, podemos apreciar mucho mejor su papel en la transformación de la frustración del componente más radical y democrático de las revoluciones de independencia en un importante elemento formativo en una nueva generación de jóvenes intelectuales de la región, que tendría en Martí a un auténtico primus inter pares.
Aquellos jóvenes, verdaderos fundadores de nuestra contemporaneidad, se percibían a sí mismos como modernos en la medida en que se ejercían como liberales en lo ideológico, demócratas en lo político, y patriotas en lo cultural, y aspiraban desde allí a representar con voz propia a sus sociedades en lo que entonces era llamado “el concierto de las naciones”. Para ellos, la formación del Estado Liberal Oligárquico tuvo lugar en una circunstancia de crisis cultural que hacia 1881 Martí expresó en los siguientes términos:

No hay letras, que son expresión, hasta que no hay esencia que expresar en  ellas. Ni habrá literatura hispanoamericana hasta que no haya – Hispanoamérica. Estamos en tiempos de ebullición, no de condensación; de mezcla de elementos, no de obra enérgica de elementos unidos. Están luchando las especies por el dominio en la unidad del género.[6]

Las líneas de fuerza, en torno a las cuales irá cristalizando nuestro pensamiento social y nuestra cultura contemporáneos, surgen así de un pensamiento democrático de orientación popular y anti-oligárquica, radical en su afán de ir a la raíz de nuestros problemas, y centrado en la construcción de nuestras identidades a partir de la demanda de injertar en nuestras repúblicas el mundo, siempre que el tronco en que ese injerto se haga sea “el de nuestras repúblicas”.
Ese pensamiento alcanzará su primera plenitud en la década de 1920, a través de la obra de José Carlos Mariátegui, para prolongarse hasta nuestros días en la de Ernesto Guevara, la de la Revolución Cubana, y la de la batalla de ideas y cultura que libran hoy nuestros movimientos sociales de la Patagonia al río Bravo, y más allá.
Sus exilios en México, Guatemala, Venezuela y EE.UU, y la lucha incesante por la independencia de Cuba, le permitieron conocer en carne propia la frustración del componente democrático y popular de las revoluciones de independencia y la alianza en ascenso entre las fracciones liberal y conservadora de las oligarquías latinoamericanas.
La enorme vitalidad de la cultura construida por los latinoamericanos a lo largo del período ascendente de su siglo XX histórico se expresa, hoy, en la riqueza con que se despliega la (re)construcción de nuestras identidades cuando se desintegra la bárbara civilización que dio de sí al neoliberalismo, cuyas consecuencias ya amenazan la sostenibilidad misma del desarrollo de nuestra especie. Nuestra América ha venido a situarse, así, en aquel lugar de la historia en que ubicara Martí a los Estados Unidos en 1886. Todo, en efecto, nos dice hoy que será aquí, entre nosotros y por nosotros, donde habrán “de plantearse y resolverse
todos los problemas que interesan y confunden al linaje humano, que el ejercicio libre la razón va a ahorrar a los hombres mucho tiempo de miseria y de duda, y que el fin del siglo diecinueve dejará en el cenit el sol que alboreó a fines del dieciocho entre caños de sangre, nubes de palabras y ruido de cabezas. Los hombres parecen determinados a conocerse y afirmarse, sin más trabas que las que acuerden entre sí para su seguridad y honra comunes. Tambalean, conmueven y destruyen, como todos los cuerpos gigantescos al levantarse de la tierra. Los extravía y suele cegarlos el exceso de luz. Hay una gran trilla de ideas, y toda la paja se la está llevando el viento.[7]
El tiempo de resistir, así, abre paso otra vez entre nosotros al tiempo de construir. Aquí, ahora, el problema principal para nuestras comunidades de cultura consiste en crecer con nuestra gente, para ayudarla a crecer. Una vez más, no hay entre nosotros batalla entre la civilización y la barbarie, como lo quieren los neoliberales, sino entre la falsa erudición y la naturaleza, como lo advertía Martí en 1891. Desde esa convicción, podemos leerlo entero: él es uno de los nuestros, como nosotros somos de los suyos.
ag/gc
*Investigador, ambientalista y ensayista panameño.
Bibliografía
[1] Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975.  VI, 362, “Extranjero”. El Federalista. México,  diciembre 7 de 1876
[2] Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975.  I, 177 – 178: “Al General Máximo Gómez” [New York, 20 de octubre de 1884].
[3] Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975.  III, 138 – 139: ““El tercer año del Partido Revolucionario Cubano. El alma de la revolución y el deber de Cuba en América”.[Patria, 17 de abril de 1894]
[4] Martí, José: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975.  IV, 101: “Manifiesto de Montecristi”
[5] Y es curioso constatar cómo pudieron contribuir el propio Martí  -y la lealtad de los primeros martianos – a la formación de este peligro. Porque, en efecto, la organización inicial y más conocida de su obra completa – dispuesta por él mismo ante la eventualidad de su muerte- ocurre por temas, no por años, y si bien permite profundizar con rapidez en aspectos puntuales, dispersa y oculta en cambio las conexiones transversales en la formación y transformación de su pensar. Pero a grandes males, grandes remedios. La edición crítica de las Obras Completas de José Martí, que ya adelanta el Centro de Estudios Martianos en La Habana, está organizada cronológicamente, y ayudará sin duda a conjurar el peligro de la fragmentación. Aun así, el riesgo disminuirá en la medida en que se tenga presente el elemento organizador que, en el pensar martiano, representa su compromiso irreductible con Cuba en su América. En esta tarea, también, será siempre útil poner en contexto las expresiones parciales – a veces mínimas, como la frase que nos enseña que “honrar, honra” – de su pensar. Y, enseguida, la atención constante a las advertencias que nos ofrece la historia de la cultura, en lo que hace al valor, el significado y los dilemas que en su tiempo planteaban términos como el de “naturaleza” y, por supuesto, todo el inmenso campo de lo que hoy llamamos la perspectiva de género.
[6] Cuaderno de Apuntes 5.[1881] En Martí, José, 1975: Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana. Tomo 21, p. 164.
[7] 1975, XI, 144: “El cisma de los católicos en Nueva York”. El Partido Liberal, México. La Nación, Buenos Aires, 14 de abril de 1887.

 

LA SOLIDARIDAD :ORIGEN Y FUNDAMENTO DEL TERMINO

El Profesor

1-Origen del término.
2-Fundamentos. 
3-Solidaridad entre individuos. 
4-Solidaridad en sociedad. 
5-Solidaridad entre naciones. 
6-Conclusiones
(…) determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, ya que todos somos verdaderamente responsables de todos. La solidaridad es uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política, y constituye el fin y el motivo primario del valor de la organización social. Su importancia es radical para el buen desarrollo de una doctrina social sana, y es de singular interés para el estudio del hombre en sociedad y de la sociedad misma. Junto con los de autoridad, personalidad, subsidiaridad y bien común, la solidaridad es uno de los principios de la filosofía social. Se entiende por regla general que, sin estos cinco principios, la sociedad no funciona bien ni se encamina hacia su verdadero fin. Presentamos…

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Persecución mediática-judicial contra Lula y Cristina

MODUS OPERANDI: PERSECUCIÓN MEDIÁTICA-JUDICIAL CONTRA LULA Y CRISTINA

Héctor Bernardo
Buenos Aires (PL) La estrategia desatada por la derecha contra los ex presidentes Cristina Fernández y Luiz Inacio Lula da Silva tiene como claros objetivos desprestigiarlos ante la opinión pública y evitar que vuelvan a conducir procesos populares en la región.
‘Miente, miente que algo quedará’, la famosa frase del jefe de propaganda nazi, Joseph Goebbels, parece ser la regla principal de los grupos mediáticos hegemónicos.
Tras haber concretado la interrupción de ambos procesos populares (en Argentina a través del triunfo del derechista Mauricio Macri, y en Brasil mediante un golpe parlamentario), el siguiente paso en la estrategia que la derecha se ha dado para la región es impedir que los líderes de esos procesos vuelvan a conducir los destinos de sus países.
En Argentina, el juez federal Julián Ercolini aceptó el pedido de los fiscales Gerardo Pollicita y Juan Mahiques, y llamó a indagatoria a Cristina Fernández. Esta medida se suma a la citación que, a principio de año, hizo el juez Claudio Bonadío.
Con estas decisiones injustificadas desde el real punto jurídico, jueces y fiscales le dan un supuesto sustento al escenario armado por los medios hegemónicos, que publican artículos con la consigna ‘la ruta del dinero K’ o ‘corrupción K’, e intentan vincular a la expresidenta con cualquier supuesto caso de corrupción.
Toda declaración periodística de algún adversario político contra Cristina Fernández es tomada por los noticieros, programas de radio, diarios y revistas de los grupos hegemónicos, como si se tratase de una verdad revelada. Pero si algún funcionario decide proceder según las normas, de inmediato es presionado o perseguido, como es el caso del juez federal Daniel Rafecas, perseguido por desestimar una denuncia contra la ex mandataria.
En Brasil, la persecución desatada por la Red O’Globo contra Lula Da Silva cuenta con la complicidad del juez Sergio Moro y del fiscal Delton Dallagnol, que intentan involucrarlo en el caso de corrupción de la empresa estatal Petrobras, conocido como ‘Lava Jato’.
La campaña se acrecienta en la medida en que las encuestas reflejan que siguen siendo líderes muy populares con posibilidades hoy de ganar puestos públicos mediante el voto en las urnas. Para ello intentan encarcelarlos, inhabilitarlos políticamete o, como mínimo, conseguir su desprestigio en la opinión pública.
El director del Instituto de Estudios de América Latina de la Central de Trabajadores Argentinos, Oscar Laborde, afirmó: ‘Luego de dar el golpe contra Dilma Rousseff, lo que sigue es intentar encarcelar a Lula. Ese era uno de los objetivos claros de este golpe ejecutado por el parlamento brasileño. Luego, el objetivo más importante es impedir que Lula pueda volver ser presidente en 2018.
El poder judicial es un socio de la derecha y de los intereses del imperio norteamericano. Por eso Lula vive una persecución injustificada, sin ningún argumento y con saña. Esto es parte del envalentonamiento que estos sectores han adquirido después de sacar a una presidenta electa democráticamente’.
‘Hay una combinación entre el poder judicial y una parte de los parlamentos para desplazar gobiernos electos democráticamente, lo vimos en Honduras, en Paraguay y, ahora, en Brasil’, aseguró.
‘El apuro que tienen estos sectores en dar el golpe contra Dilma, intentar encarcelar a Lula y perseguir a Cristina es porque se dan cuenta que este brutal ajuste que están llevando a cabo, tanto en Brasil como en Argentina, rápidamente va a encontrar el rechazo popular. Eso ya se está viendo con el movimiento de ‘Fora Temer’ y, en Argentina, con la Marcha Federal y el futuro paro nacional’, afirmó.
Por último, Laborde aseguró que ‘los grandes grupos mediáticos han dejado de ser instrumentos del sistema para ser integrantes del sistema. En los casos de Brasil y Argentina, la Red O Globo y Clarín son dos claros ejemplos de ello. Estos grupos se han dedicado, primero a desgastar estos procesos populares y ahora a tratar de acabar con sus líderes, para que no puedan volver al gobierno’.
* Profesor de periodismo argentino y colaborador de Prensa Latina.