La estrategia del golpe de Estado global

Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.
Manlio Dinucci, Voltaire
¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de Estados Unidos, ejemplificada en la «geografía» del Pentágono, que divide el mundo en «áreas de responsabilidad». Cada una de esas áreas está «en manos» de uno de los seis «mandos combatientes unificados» de Estados Unidos:
  • el Mando Norte (NorthCom) cubre Norteamérica,
  • el Mando Sur (SouthCom) cubre Sudamérica [1],
  • el Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la Unión Europea y Rusia,
  • el Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano,
  • el Mando Central (CentCom) cubre el Medio Oriente y parte de Asia,
  • el Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.
A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial:
  • el Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares,
  • el Mando de Operaciones Especiales (SoCom),
  • el Mando de Transporte (TransCom).
Al frente del Mando Europeo [EuCom] se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de Estados Unidos. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estatregia de Estados Unidos. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.
Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta –como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia– hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70 000 especialistas que «cada día operan en más de 80 países a escala mundial». Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta Foreign Policy [2], el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29 000, o sea 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8 000… 2 mercenarios por cada soldado estadounidense.
A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a Estados Unidos. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombres no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y los servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro y los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.
Otra herramienta de esta misma estrategia son las «organizaciones no gubernamentales» [ONGs] que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la «defensa de los derechos ciudadanos». En ese marco se inscribe también la acción del grupo de Bilderberg [3] –que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como «uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres» en Italia [4]– y la de la Open Society del «inversionista y filántropo George Soros», artífice de las «revoluciones de colores» [5].
En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear al grupo BRICS, y Venezuela, para socavar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente revelado [6], hay que crear «un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada».
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Notas
[1] El SouthCom, United States Southern Command, es más conocido en Latinoamérica bajo la denominación “Comando Sur”. Nota de la Red Voltaire.
[2] “Mercenaries Are the Silent Majority of Obama’s Military”, Micah Zenko, Foreign Policy, 18 de mayo de 2016.
[3] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda (Rusia) , Red Voltaire, 15 de abril de 2011.
[4] «Terrorismo: el juez italiano Imposimato acusa al Grupo de Bilderberg», Red Voltaire, 31 de enero de 2013.
[5] «George Soros, especulador y filántropo», Red Voltaire, 3 de febrero de 2004.
[6] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016
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Politica Neoliberal obliga pueblo frances irse a la calle

ROMA1--644x362Como en aquellos gloriosos días de mayo del 68, ahora, 48 años después, toda Francia está en la calle, demostrando que sus trabajadores y trabajadoras tiene un punto de paciencia frente a la voracidad capitalista, que ya ha sido superado con creces. La razón fundamental de estas gigantescas movilizaciones, surcadas por cientos de enfrentamientos cuerpo a cuerpo con los gendarmes enviados por el Gobierno de Francois Hollande, es una controvertidísima reforma laboral que ya en el mes de febrero, cuando todavía no se había presentado al Parlamento, había recibido el rechazo de las organizaciones sindicales. Hollande no quiso escuchar la queja de ese momento, y con total desprecio por la voluntad popular puso primera con su habitual altanería.

No es para menos lo que ahora ocurre: el texto de esta ley, que el mandatario dice estar dispuesto a defender hasta “las últimas consecuencias”, contempla la primacía de la negociación directa entre empresario y trabajador, por encima del código de trabajo y los convenios colectivos; establece un techo en las indemnizaciones por despido improcedente e impone las condiciones que justificarían el despido económico. El texto va en la línea de las reformas que Bruselas exige a Francia y tanto el primer ministro Manuel Valls como Emmanuel Macron, ministro de Economía, la defendieron porque otorga flexibilidad a las empresas. Además, como si fueran el argentino Mauricio Macri o el brasileño Michel Temer, los que estuvieran hablando, aseguran que “es beneficiosa para los más jóvenes y da más garantías a los trabajadores”. Sin duda, son tiempos en que las medidas más brutales se tratan de vender en un paquete con hermoso moño, acompañado de gestos que edulcoren la tragedia.

El anuncio de dicha legislación causó conmoción en las alicaídas centrales sindicales francesas, que venían arrastrando crisis tras crisis, un comportamiento no acorde a las demandas de sus afiliados, en especial la reformista Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), que sólo atinó a pedir suaves cambios en la ley, sobre todo en lo que hace a la retirada del límite de las indemnizaciones. Sin embargo, las otras entidades del movimiento obrero, con más intuición o  históricamente inclinadas hacia la izquierda, no dudaron que tal provocación del Gobierno no podía tener otra respuesta que la lucha organizada y en la calle. Tanto la CGT como Fuerza Obrera, FSU y SUD comenzaron a reunirse con organizaciones estudiantiles y movimiento sociales para preparar el “levantamiento generalizado” como definió un veterano dirigente obrero. Frente a las primeras escaramuzas sindicales, el Gobierno apuró el trámite y este mismo mes de mayo en lugar de ponerla a debate en el Parlamento, aplicó de urgencia una legislación que le permite dar por válido el texto sin mayores modificaciones y sin necesidad de que los diputados la discutan. O sea, pase directo al Senado y en poco tiempo retorno a Diputados, donde si hubiera objeciones sería aprobada “manu militari”.

La ley, que ha provocado que el 70 por ciento de la población muestre de distintas maneras su descontento, cuenta obviamente, con el apoyo total del núcleo duro del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), dirigida por la millonaria derechista Laurence Parisot, aunque paradójicamente los principales partidos de derecha se oponen, ya que la consideran muy “suave” para la realidad que vive el capitalismo francés.

Cansados de esperas y chicanas que retardaban definiciones que los favorezcan, y convencidos de que la ley es sólo el comienzo de una política destructora de todos los lazos de solidaridad social y preservación de las conquistas históricas de la clase obrera, las centrales sindicales decidieron jugarse el pellejo en un enfrentamiento a gran escala. Desde ese momento, ya se han producido ocho grandes jornadas de protesta nacional. En términos concretos, esto ha significado masivas manifestaciones de obreros, estudiantes y luchadores sociales diversos que tanto en la capital francesa como en las grandes ciudades están dispuestos a demostrarle al gobierno falsamente socialista que la fuerza de los de abajo no es algo que se pueda pasar fácilmente por alto.

Así las principales terminales petroleras y centrales nucleares han quedado paralizadas, mientras que se producen numerosos bloqueos en las principales autopistas, acompañados de la aparición de un fenómeno que no es exclusivamente europeo sino que recorre todo el mundo: miles de jóvenes se lanzan a las calles, encapuchados para defender su identidad frente a la represión, y producen choques de gran dimensión con los policías y gendarmes gubernamentales. Reaparecen las conocidas imágenes del Che Guevara entre el humo de las barricadas, acompañadas de puños en alto y maldiciones al imperialismo yanqui, a la socialdemocracia francesa y hasta vivas al Comandante bolivariano Hugo Chávez. Otra vez, los pueblos saben de qué lado de la vereda está cada protagonista.

Al calor de estas protestas también comienza a adquirir potencia un movimiento como el Nuit Debout, surgido a consecuencia de la gran movilización del 31 de marzo en la Plaza de la República, y que recuerda mucho a los mejores tiempos de los “indignados” madrileños. Se trata de un núcleo juvenil, informal y «sin etiquetas», que se propone construir una “convergencia de las luchas”. Organizado en comisiones (coordinación, logística, recepción y sanidad, comunicación, etc.), las tomas de decisiones se hacen por consenso en asambleas generales.

Al calor de la “batalla”, a la que se han sumado también los conductores de las grandes compañías ferroviarias y los controladores aéreos (logrando paralizar gran parte de los vuelos internacionales, algo que van a repetir el próximo 14 de junio), se anuncia también una huelga en todos los aeropuertos del país para el 1, 2 y 5 de junio. La RATP, la compañía que gestiona la red de metro de París y otros transportes urbanos de la capital, ha convocado una huelga indefinida a partir del próximo 2 de junio, y la empresa de trenes SNCF paraliza sus labores todos los miércoles y jueves aunque podría también convertirse en indefinida a partir del 1 de junio. Por el momento, los bloqueos en depósitos de carburantes y refinerías, a pesar de los intentos de las autoridades por evacuar las zonas cortadas, han dejado desabastecidas al 30% de las gasolineras del país. La situación ha motivado al gobierno a hacer uso de las reservas de las que dispone el país.

Si esta pueblada no fuera suficiente para la pulseada que libra con las políticas neoliberales representadas por Hollande (al que ya se le pide la renuncia en cada acto callejero), los sindicatos saben que tienen otra llave de presión, y es el refuerzo de las medidas de fuerza que ya se anuncian durante la celebración de la Eurocopa, cuya iniciación está anunciada para el 10 de junio. Para ese momento, los gremios sostienen que se llegará al clímax del enfrentamiento, y suponen que el Gobierno tendrá que aflojar en su tozudez o “arderá el país” por sus cuatro costados. El desafío está planteado y no es menor lo que pueda derivar del mismo. Por un lado, saber si el movimiento de protesta tiene aguante suficiente como para, dentro de la gradualidad que se ha impuesto, obtener una victoria, o si por el contrario, como ocurriera en otras oportunidades, las políticas de “ablandamiento”, cooptación o directamente el auge represivo a nivel masivo, no deviene en un nuevo retroceso. Las espadas están en alto, y por ahora, la calle sigue siendo el termómetro de la inmensa respuesta que genera el capitalismo con sus provocaciones.

 

Bosch:El sacrificio,la vocacion y el servir

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 Para hacer sacrificios y mantener una lucha en favor del pueblo, no en beneficio propio, se necesita vocación,(…) y capacidad…

Empecé a darme cuenta a principios de 1963, y para el 1968 lo sabía ya. Y el hecho de saberlo para 1968, junto con otras razones, me llevó a estudiar a Marx y Engels, cosa que hice tan pronto llegué a París, y ya para 1969 me consideraba un marxista, aunque todavía muy verde.

Pero así verde tuve la idea de organizar los círculos de estudios para desarrollar políticamente a los jóvenes el… Todavía en esa época no sabía que Lenin había fundado círculos de estudios en Rusia, y curiosamente, hasta el nombre de los que yo estaba planeando era el mismo que les había puesto Lenin a los suyos; pero yo no estudié a Lenin en Francia.

Estado en España recibí su obra acerca del imperialismo, pero no tuve tiempo de leerla porque entonces estaba escribiendo la historia del Caribe y le dedicaba a esa tarea todas las horas del día, empezando a las 5 de la mañana y terminando a las 8 de la noche. Más tarde me di cuenta de que si le puse a esos organismos el mismo nombre que le había dado Lenin era porque en ambos casos se perseguían propósitos iguales, los de darles capacidad política a los que debían ser en un futuro miembros del Partido, en el caso de Lenin, del Social Demócrata Obrero Ruso y en el mío…; pero con una diferencia, la de que los círculos de estudios que yo planeaba eran organismos y los que formó Lenin eran grupos de estudio que no estaban integrados en un partido porque para entonces todavía no existía el Partido Bolchevique.

La verdad es que los círculos que yo planeaba en París eran indispensables para que los jóvenes del Partido aprendieran lo que debían aprender si querían dedicarse a la política y si aspiraban a llegar a posiciones de dirección… En el mes de agosto de 1970, estando aquí, escribí el folleto número uno de la colección Estudios Sociales, que iba a ser el material de estudio de los círculos. Así pues, la formación de los círculos empezó ese año…”    Juan Bosch

La manipulación de las masas

Mesa de Análisis y Desarrollo

La manipulación de las masas en las democracias occidentales
 Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, escribió en su libro Propaganda (1.928), “La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importantes en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar”. Asimismo, fundamenta el sustento de todos los sistemas de gobierno en la “manipulación de la opinión pública”, al afirmar que “ los Gobiernos, ya sean monárquicos, constitucionales, democráticos o comunistas, dependen de la aquiescencia de la opinión pública para llevar a buen puerto sus esfuerzos y, de hecho, el Gobierno sólo es Gobierno en virtud de…

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El parto de las ideas

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El parto de las ideas

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Comenzaban los 80 del pasado siglo cuando el compañero Fidel concedió una entrevista a un académico junto a un congresista, norteamericanos ambos. Fue publicada entonces en un folleto por la Editora Política. De aquella lectura, recuerdo dos puntos que me han parecido siempre reveladores de aspectos esenciales de su pensamiento y conducta.
A la pregunta sobre el empleo frecuente de la improvisación en los discursos, respondió que lo hacía por falta de tiempo, pero también porque a la gente le gusta ver el parto de las ideas. Creo que la observación trasluce un profundo conocimiento de la sicología social. Provoca un diálogo implícito con el oyente, convocado de esa manera a la participación activa, tal y como lo describe el Che en El socialismo y el hombre en Cuba.
Más adelante, casi al término de la conversación, evocando al filósofo…

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Conocer el pasado para cambiar el presente

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” Historia mundial del pueblo”

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 Se acaba de publicar el libro Historia mundial del pueblo. Con una visión desde abajo, el autor, Chris Harman, hace una lectura crítica del pasado que estimula la reflexión sobre el presente y el cambio social.
Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. Esta célebre frase de Orwell de su libro 1984 es una gran advertencia sobre el poder de la historia. No en vano los gobernantes de todas las épocas han procurado borrar los signos del pasado que no les interesaban y construir una visión de la historia que reforzara su poder.
Este libro de Chris Harman se propone un enorme reto: una historia mundial de la gente, desde la prehistoria hasta las puertas del siglo XXI. A pesar de la ingente labor de documentación que hay detrás, este libro es una alternativa a la historia…

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La realidad y los sueños

Fidel con los "hibacushas", sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki. Foto: Roberto Chile

Escribir es una forma de ser útil si consideras que nuestra sufrida humanidad debe ser más y mejor educada ante la increíble ignorancia que nos envuelve a todos, con excepción de los investigadores que buscan en las ciencias una respuesta satisfactoria. Es una palabra que implica en pocas letras su infinito contenido.

Todos en nuestra juventud oímos hablar alguna vez de Einstein y, en especial, tras el estallido de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que puso fin a la cruel guerra desatada entre Japón y Estados Unidos. Cuando aquellas bombas fueron lanzadas, después de la guerra desatada por el ataque a la base de Estados Unidos en  Pearl Harbor, ya el imperio japonés estaba vencido. Estados Unidos, el país cuyo territorio e industrias permanecieron ajenos a la guerra, pasó a ser el de mayor riqueza y mejor armado de la tierra, frente a un mundo destrozado, repleto de muertos, heridos y hambrientos. Juntos, la URSS y China habían perdido más de 50 millones de vidas, sumadas a una enorme destrucción material. Casi todo el oro del mundo fue a parar a las arcas de Estados Unidos. Hoy se calcula que la totalidad del oro como reserva monetaria de esa nación alcanza 8 mil 133,5 toneladas de dicho metal. A pesar de ello, haciendo trizas los compromisos suscritos en Bretton Woods, Estados Unidos, declaró unilateralmente que no harían honor al deber de respaldar la onza Troy con el valor en oro de su papel moneda.

Tal medida decretada por Nixon violaba los compromisos contraídos por el presidente Franklin Delano Roosevelt. Según un elevado número de expertos en esa materia, crearon así las bases de una crisis que entre otros desastres amenaza golpear con fuerza la economía de ese modelo de país. Mientras tanto, se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas.

Como fue expresado con toda claridad por el Partido y el Gobierno de Cuba, en prenda de buena voluntad y de paz entre todos los países de este hemisferio y del conjunto de pueblos que integran la familia humana, y así contribuir a garantizar la supervivencia de nuestra especie en el modesto espacio que nos corresponde en el universo, no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta, así como por el derecho pleno de todos a poseer o no una creencia religiosa.

La igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar, es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos; los que por comulgar en todo o en parte con las mismas ideas, o muy superiores pero en la misma dirección, les doy las gracias, queridos compatriotas.

Fidel Castro Ruz
Agosto 13 de 2015
1 y 23 a.m.

¿Cuál es el nombre de nuestra isla

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Dos artículos anteriores, uno que versa sobre el nombre de la ciudad capital de República Dominicana, que es Santo Domingo (sin el Guzmán), y el otro que aborda el tema del gentilicio de los dominicanos, han suscitado entre algunos amigos lectores la interrogante que intitula el presente escrito.

 En efecto, al igual que acontece respecto de los nombres de la ciudad y de los dos gentilicios con los que indistintamente somos conocidos los habitantes del pueblo de Santo Domingo, dominicanos y quisqueyanos, hay quienes consideran que tal diversidad de nombres genera confusión entre el ciudadano común. Estimo, sin embargo, que si echamos una breve ojeada a la evolución histórica del pueblo dominicano estaremos en capacidad de comprender la cuestión de los diferentes nombres que ha tenido la isla que hoy comparten las naciones haitiana y dominicana.

 Nombres primitivos y europeos

Cristóbal Colón, en su Diario de Navegación, al referirse al nombre que los taínos daban a la isla, reiteradas veces consignó que éstos la llamaban Bohío. En efecto, el miércoles 5 de diciembre de 1492, tras su arribo a nuestra demarcación isleña, Colón reveló que mientras se hallaba en Cuba, los aborígenes le hablaron de la existencia de una isla abundante en oro, que llamaban el Baneque o el Babeque. Decidió, por tanto, continuar la expedición en busca de dicha isla, pero en cambio llegó a la que él denominó Española, maravillado por su belleza natural que, a su entender, semejaba algunas regiones de España.

 

En el Diario se lee que “Tampoco pudo ir al Baneque, porque el viento que llevaba era Nordeste. Yendo así miró al Sueste y vido tierra y era una isla muy grande, de la cual ya tenía dizque información de los indios, a que llamaban ellos Bohío, poblada de gente”. Varios días después, el 9 de diciembre de 1492, el Almirante resolvió bautizar la isla Bohío con el nombre de Española. Hay en ella -escribió-, “unas vegas las más hermosas del mundo y cuasi semejables a las tierras de Castilla, ante estas tienen ventaja, por lo cual puso nombre a la dicha isla Española”.

Fray Ramón Pané, sacerdote Jerónimo que vino al Nuevo Mundo en el segundo viaje de Colón, y quien fue el primero en aprender el idioma de los indios macorixes de la Española, en su Relación acerca de las antigüedades de los Indios dice que “la isla llamada Española, que antes llevaba el nombre de Haití y así la llaman los habitantes de ella; anteriormente, ésta y las otras islas se llamaban Bouhí”. Emiliano Tejera, en su libro Indigenismos, nos dice que el vocablo tenía varias formas de escritura: Bohío, Buhío o Boío.

 Bartolomé de Las Casas nos dice en su Historia de las Indias que: “Yendo pues así, mirando las tierras, puso los ojos al Sueste, y vido tierra muy grande y ésta es la grande y felicísima isla Española, de la cual tenían nuevas muy frecuentes de los indios, que como cosa muy fastuosa se la nombraban, llamándola Bohío, no supe por qué tal nombre le pusiesen, siendo toda una lengua de los de Cuba y de la Española, pues no se llamaba sino Haytí, la última sílaba aguda… Así que, miércoles, a 5 días de diciembre, descubrió el Almirante la isla de Haytí, a la cual puso después, como luego aparecerá, la Española”.

 El vocablo Quisqueya

 Acaso el cronista que mayor controversia ha creado en relación con los nombres de la isla fue Pedro Mártir de Anglería. De este autor puede decirse que fue el primero, hacia el 1556, en publicar una historia sobre el descubrimiento de América. Si bien es cierto que nunca estuvo en América, también es verdad que abrevó en valiosas fuentes primarias, entre éstas el propio Cristóbal Colón. En su Décadas del Nuevo Mundo Anglería escribió: “Los nombre que los primitivos habitantes pusieron a la Española primero Quizqueia y luego Haití. Tales denominaciones no fueron hijas del capricho, sino de la significación que según ellos tenían…”

 Anglería es, pues, el primer cronista de Indias en mencionar el vocablo Quisqueya como nombre aborigen de la isla. También consignó que los indios denominaban la isla Cipango. A este autor es al que debemos la invención del vocablo Hispaniola que, según algunos entendidos en cuestiones lingüísticas, se trató de una equivocada traducción de Española, una “caprichosa latinización del legítimo nombre de la Española, que fue el que realmente ostentó la isla a raíz de su colonización por los europeos”, según Leónidas García Lluberes.

 José Gabriel García sostiene en su Compendio de la Historia de Santo Domingo que “El nombre principal que le daban los aborígenes a la isla en que habitamos era Haití, que entre ellos significaba tierra alta; pero a más de este nombre tenía en la parte oriental el de Quisqueya, que equivalía a madre de la tierra; y en la occidental el de Babeque o Bohío, cuya traducción era tierra de oro”. En cuanto a Babeque, sabemos por Cristóbal Colón que ese nombre no correspondía a la isla de Bohío o Haití.

Entre los historiadores dominicanos, sin embargo, no existe consenso respecto del vocablo Quisqueya. Hay quienes se inclinan -como Jorge Tena Reyes- por la tesis de que el nombre primitivo de la isla era solo uno: Haití. Otros, empero, prefieren adherirse a la tesis de que a la llegada de los europeos, la isla tenía varios nombres y que Quisqueya era uno de ellos. César Nicolás Penson, en Cosas Añejas, escribió que Quisqueya no era voz indígena, pero reconocía ser de los primeros autores en usarlo como distintivo de lo dominicano. Posteriormente, el canónigo Apolinar Tejera escribió un enjundioso artículo titulado “¿Quid Quisqueya?” en el cual tildó de apócrifo el referido vocablo demostrando que el mismo no existió en la terminología taína y que fue una invención del cronista Pedro Mártir de Anglería.

 Al parecer, no existe documento fidedigno -a no ser la versión ofrecida por Anglería- que evidencie a Quisqueya como nombre autóctono de la isla, aunque Anglería consignó que en tiempos del descubrimiento dicho vocablo ya estaba en desuso. En cuanto se refiere al sustantivo Quisqueya (del cual Colón nada dice en su Diario), existen dudas en torno de su autenticidad como voz taína. Sin embargo, una realidad lingüística insoslayable nos fuerza a aceptar dicho vocablo, debido a que el mismo ha resultado de uso preferido por poetas e incluso con el tiempo devino en el otro gentilicio con el que también se identifica a los dominicanos. El historiador Emilio Rodríguez Demorizi sostuvo que “el gentilicio quisqueyano apenas ha pasado de la literatura, de la poesía y de la oratoria, Es nuestro nombre poético, como borinqueño en Puerto Rico”.

Las Relaciones de la época parecen indicar que los taínos habían bautizado diversas regiones de la isla con los nombres antes señalados. En el Manual de Historia Dominicana, Frank Moya Pons prefirió eludir la confusa tradición de emplear varios vocablos indígenas y llama Haití a la isla poblada por los taínos. Roberto Cassá, en su Historia Económica y Social de la República Dominicana, también emplea la voz Haití para referirse a la isla; Franklin Franco, por su parte, en su Historia del Pueblo Dominicano, consigna los nombres de Haití o Babeque. Respecto a este último nombre puede afirmarse que los taínos denominaban otra isla, diferente de la nuestra.

 Española o Santo Domingo

 Se recordará que hacia 1498 (no hay seguridad en torno del día ni del año) Bartolomé Colón -hermano del Almirante-, fundó una ciudad, sobre la margen oriental del río Ozama, que llamó Santo Domingo.

 La ciudad de Santo Domingo no tardó en convertirse en el principal puerto de la isla Española y cuando en 1502 fue destruida por un huracán, el gobernador de la colonia, que lo era Frey Nicolás de Ovando, dispuso su traslado a la margen Occidental del río Ozama, que es donde actualmente se encuentra.

 Antonio del Monte y Tejada y José Gabriel García en sus respectivas obras consignaron que el 6 de diciembre de 1508, mediante Real Cédula, el rey de España extendió a toda la isla el nombre de Santo Domingo. Sin embargo, se desconoce esa Real Cédula y se cree que el nombre de Santo Domingo fue aplicado a la isla por uso general, tal vez por parecerles más simpático y cómodo a europeos y criollos.

 ¿A qué se debió la adopción del nombre de Santo Domingo para la isla entera? Entre varias razones al hecho de que la isla Española se convirtió en el más importante y lucrativo centro de actividades comerciales del Nuevo Mundo. Tal circunstancia determinó que el nombre de la ciudad principal y asiento del gobierno colonial primara sobre el de Española. Varias de las instituciones de importancia que fueron establecidas en la ciudad Primada de América, pero que tuvieron jurisdicción más allá de los límites isleños, ostentaron el nombre de Santo Domingo, tales como la Real Audiencia de Santo Domingo y el Arzobispado de Santo Domingo.

El nombre de Isla Española prevaleció durante los primeros tres decenios del siglo XVI; pero ya en 1550 a todo el territorio insular se le aplicaba el nombre de Santo Domingo o se combinaba con el de Española de esta manera: isla Española de Santo Domingo, tal y como se evidencia en un libro que data de 1730, escrito por el padre jesuita Pedro Javier Francois de Charlevoix titulado Historia de la isla Española o de Santo Domingo; y en otro del publicista francés Moreau de Saint Mery, publicado hacia 1796, que se intitula Descripción topográfica y política de la parte española de la Isla de Santo Domingo.

 ¿Santo Domingo o Hispaniola?

 Desde el siglo XVIII nuestra isla fue siempre conocida con el nombre de Santo Domingo. Sin embargo, cuando los esclavos del Santo Domingo francés se rebelaron contra el imperio napoleónico, y proclamaron la República de Haití, en la Constitución de 1806 consignaron que: “La isla de Haití (antes llamada Santo Domingo) con las islas adyacentes que de ella dependen, forman la República de Haití.” A partir de entonces, hasta 1867, los legisladores haitianos continuaron insistiendo en la tesis louverturiana de la una e indivisible, ya que consideraban que Haití solo tenía por límites el mar. El tema del nombre de la isla reapareció en la reforma constitucional de 1996 en cuyo Art. 8, leemos que “El territorio de la República de Haití comprende la parte Oriental de la isla de Haití, así como las islas adyacentes…”

 Los dominicanos, en cambio, tras la proclamación de la República Dominicana en 1844, cuando sancionaron la primera Carta Sustantiva de la nación, al referirse al territorio de la República, consignaron lo siguiente en el Artículo 2: “La parte española de la isla de Santo Domingo y sus islas adyacentes, forman el territorio de la República Dominicana.” De entonces acá, todas las reformas constitucionales que han tenido lugar en nuestro país han mantenido inalterable la cuestión del nombre de la isla. El Pacto Fundamental vigente, que data del 26 de enero de 2010, Art. 9. “El territorio de la R.D. es inalienable. Está conformado por la parte oriental de la isla de Santo Domingo, sus islas adyacentes y el conjunto de elementos de geomorfología marina.”

 Debido a esa circunstancia en que dos Estados que comparten la misma isla, la identifican con nombres diferentes, fue que durante la primera Ocupación Militar Norteamericana de nuestro país, los generales norteamericanos J.H. Pendleton (Jefe interino del Gobierno Militar) y W.W Russell, Ministro de Estados Unidos en la República Dominicana, recomendaron a la Sociedad de Geografía de Estados Unidos aplicar a nuestra isla el nombre de Hispaniola.

 

Cuando esa sugerencia se hizo, mediante una circular del 8 de junio de 1918, la intelectualidad dominicana de inmediato elevó su protesta y rechazó tal proposición en virtud de que Hispaniola nunca había sido nombre oficial de la isla y porque, además, aún prevalecía el nombre original de Santo Domingo, consignado en nuestra Carta Sustantiva desde 1844 a la fecha. Sin embargo, no pocos académicos norteamericanos todavía utilizan el vocablo Hispaniola para referirse a nuestra isla y debe quedar claramente establecido que el territorio ocupado por Haití y República Dominicana sólo tiene un nombre: Santo Domingo.

 En cierta ocasión alguien sugirió el nombre de la isla Colombina. Sin embargo, algún día llegará en que habrá que enfrentar la cuestión de Hispaniola, nombre que en el pasado siglo, como se indicó, fue impuesto por la Sociedad de Geografía de Estados Unidos. Pero esta decisión tendrá que ser abordada de manera conjunta por los gobiernos de Haití y República Dominicana, toda vez que es a ambos Estados a los que corresponde decidir sobre el nombre común que debe ostentar el territorio insular que compartimos haitianos y dominicanos.

Minientrada

Nuestro sueño es el sueño…

Nuestro sueño es el sueño de Juan Bosch
Palabras para doña Carmen Quidiello

Por Diómedes Núñez Polanco

diomedesnp[@]gmail.com

16. Bosch y Caamaño

El 3 de mayo pasado, el Movimiento 30 de Junio realizó un hermoso y concurrido acto en el hotel Santo Domingo Barceló, en apoyo a la reelección presidencial y vice-presidencial de Danilo Medina y Margarita Cedeño de Fernández. Compartimos con los lectores fragmentos de las palabras que pronunciamos en esa actividad:

El PLD es el espacio natural para los hombres y las mujeres que creen en la liberación, en el cambio, como lo creyó el compañero Juan Bosch, al fundarlo en 1973. El partido es la garantía de la permanencia del legado.

En lo esencial, los gobiernos del PLD y de Danilo Medina son la continuidad del pensamiento de Bosch, sobre la vida y la sociedad. Tal como pudo observarse en el documental de Guillermo Piña Contreras, con el que iniciamos este acto, sobre la vida y las ideas de nuestro maestro y líder, desde la niñez y hasta el final de sus días, su gran preocupación fue la pobreza del pueblo dominicano, cómo enfrentarla, cómo lograr mejores y mayores condiciones materiales y sociales de vida. En esa dirección han estado centradas las políticas públicas de los gobiernos peledeístas y del Presidente Medina.

No hay tiempo en este acto para detallar todo lo que se ha hecho en estos cuatro años, en favor de los sectores más vulnerables de la sociedad. Esos programas y proyectos han tenido una ruta concreta: enfrentar la miseria y la pobreza, e impulsar el crecimiento y el desarrollo. Porque la pobreza no genera cambio, transformación ni revolución; la pobreza provoca motines, rebeliones.

Solo el desarrollo de las fuerzas productivas genera cambios verdaderos; por ello se ha estado capitalizado el país: en los gobiernos del PLD y de Danilo Medina (1996-2016, excepto 2000-2004) el Producto Interno Bruto se ha triplicado y el Presupuesto Nacional se ha transformado más de 17 veces.

De todo lo que ofrece el nuevo Programa de Gobierno del PLD 2016-2020, el más emblemático es el referido La República Digital, expresión de la clara visión de Danilo sobre el tiempo presente y el porvenir: vivimos hoy no solo una época de cambios, sino especialmente un cambio de época. Así como la invención de la imprenta generó una nueva era, expresada en el esplendor del Renacimiento, la Reforma luterana y la Contrarreforma de Ignacio de Loyola, con el Concilio de Trento incluido, hoy transitamos por una época nueva: revolución tecnológica, científica y de las comunicaciones, la Internet y las redes sociales.

Pero si alguien pone en duda que los gobiernos del PLD son, en lo fundamental, la continuidad del pensamiento de Juan Bosch, le invitamos a leer lo que él respondió, en julio de 1967, a la periodista francesa Elena de la Souchere, sobre la situación económica dominicana de entonces:
“(…)Nuestro país, en términos cortos y en términos medianos y largos, se encuentra en una situación difícil. Tendríamos que aumentar nuestro producto nacional bruto en un 5 por 100 anual durante 20 años seguidos, y a los 20 años tendríamos una población de casi ocho millones de habitantes y en esa población no menos de tres millones viviendo en nivel de subsistencia. (…). ” (Revista Mundo Nuevo, No. 13: julio, París, 1967, en: Guillermo Piña Contreras, editor. En primera persona. Entrevistas con Juan Bosch, Santo Domingo, Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000, p. 192).

Además, Bosch se refirió a la ausencia, para la época, de infraestructuras: “Nosotros necesitaríamos una gran cantidad de canales, de carreteras, de puertos, de aeropuertos, de bancos, de escuelas técnicas, de universidades, de tendidos eléctricos, de centrales eléctricas, de acerías. Es decir, inversiones tan grandes que esperar el tiempo necesario para realizarlas resulta casi imposible, dado el ritmo de crecimiento de nuestros países y la distancia cada vez mayor en que nos vamos situando en relación con los países desarrollados.(…)”. (Ibíd., p. 195).

Y cierra sus juicios con esta perla: “(..) Lo más importante es capitalizar para poder invertir en infraestructura. Y no debemos olvidar que la más valiosa de las infraestructuras es la cabeza del hombre, es decir, la educación, y la educación requiere un largo tiempo para dar sus frutos”. (Ibídem.)
Después de leer estas declaraciones del Maestro, no puedo terminar mi participación sin citar las palabras del compañero presidente Medina, del sábado 30 de abril, al presentar el Programa de Gobierno del PLD 2016-2020, cuando al referirse a las realizaciones y a lo proyectado, expresó : “Nuestro sueño es el sueño de Juan Bosch”.

 

Domingo: Desde mis 62 primaveras al gran salto

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Domingo Nuñez Polanco

Desde   la 10 diez  de la noche de aquel domingo 12 de mayo de 1954 viene al mundo desde el vientre de mi madre, al mundo de la vida. Hacen 62 primaveras de mi primer contacto directo con la luz cósmica.  Desde entonces 744 meses han transcurrido de mi paso por esta galáctica, más exactamente unos 22,320 días  tiempo suficiente y oportuno para hacer una reflexión consigo mismo:
 “Que hecho que no debía haber hecho y que no hice que debía haber hecho”?
Existe un momento de la vida en que se juntan el coraje, la osadía, la razón, entonces uno respira profundo, contiene la respiración, camina hasta el borde del precipicio y… salta.
Aquí estoy saltando hacia un desafío gigantesco, cuyo alcance ni yo mismo podría prever.
Por de pronto, salto junto a Diomedes y a un nutrido grupo de hombres y mujeres comprometidos con las mejores causas del pueblo dominicano. Nos abocamos a dar el gran salto hacia adelante con la formación y desarrollo de un espacio sociopolítico a lo interno y externo del PLD (M30J) impregnado de la solidez de un pensamiento humanista y patriótico frente a la ausencia de vínculos, de compromiso con los ideales.
Estamos dando el gran salto que va de la inutilidad de la existencia a la búsqueda de un sentido a través de la coherencia y del compromiso con los demás. Hay que promover y  conseguir un ser humano que quiera saber lo que es bueno y lo que es malo; que se apoye en el progreso humano y científico. Un ser ciudadano que rechace la cultura de la vida fácil, la búsqueda del bienestar o placer sin más, sabiendo  que no hay verdadero progreso humano, si este no se desarrolla con un fondo moral. Ahí está el gran reto,  el  gran salto, pero no al vacío, sino al porvenir.