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“Todavía no hemos encontrado ese paradigma que nos pueda unificar”

Entrevista con el periodista Carlos Aznárez, exmilitante Montoneros y Director de Resumen Latinoamericano.
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Andrés Figueroa Corn
Rebelión
¿Cómo un periodista de origen chileno, que busca servir a los intereses de los humillados/as, entrevista al que considera una leyenda viva del periodismo combativo? ¿Con qué palabras retrata un privilegio único?
Hoy Carlos Aznárez es Director de la revista impresa y del sitio Resumen Latinoamericano y del Tercer Mundo (http://www.resumenlatinoamericano.org/). Carlos fue parte del proyecto periodístico de la revista “Cristianismo y Revolución” (que en sus comienzos derivó en grupos de autodefensa como los Comandos Camilo Torres), de las Fuerzas Armadas Peronistas (http://www.rebelion.org/hemeroteca/sociales/fap2110801.htm) y de Montoneros (http://rebelion.org/noticia.php?id=118776). Tuvo sitio en el equipo selecto del diario Noticias y en la Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA, de Montoneros. Al mismo tiempo, Aznárez se desempeñó como dirigente sindical de los trabajadores de la comunicación (Asociación de Periodistas de Buenos Aires -APBA). Fue prisionero político en la penúltima dictadura (1970-1971) de Argentina, mientras que en la última estuvo clandestino entre 1974 y 1978. Debió salir al exilio a Madrid donde, producto de diferencias con parte de la dirección de Montoneros, rompió con la organización junto a un grupo bastante importante de militantes que ya no compartía la visión triunfalista de ese instrumento político que no leyó correctamente el abierto período de reflujo de lucha popular que existía entonces. Retornó al país a fines de 1983.
En 1979 fabricó Resumen de la Actualidad Argentina y Latinoamericana, donde escribió gente como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Roa Bastos, entre muchos. Esa primera etapa de Resumen terminó en el número 100. Luego se reconstruyó la publicación en 1993.
“Empezamos a hablar y publicar sobre el entonces coronel Hugo Chávez cuando nadie de la izquierda argentina se lo tragaba”, dice Carlos, en tanto la mañana amigable de la Capital argentina barre los últimos resabios del invierno.
Y pasó que Resumen se volvió multivocal: tinta, Internet, radio, imagen, cine debate y Cátedras Bolivarianas. “El cine debate es la plaza donde se comparten y solidarizan todas las luchas de los pueblos del mundo”, abrevia Carlos una iniciativa potente y prestigiosa.
-¿De dónde proviene la inspiración internacionalista de tu quehacer periodístico y comprometido?
“Para nosotros, para mí, el internacionalismo es una forma de vida. En el exilio aprendí que el problema de los kurdos y de los vascos, por ejemplo, eran parte del problema de los argentinos. De todos modos, antes de salir al exilio en los 70 ya teníamos fuertes lazos con la causa del pueblo vasco y del palestino, además, naturalmente, del proceso de la Unidad Popular de Chile y su posterior resistencia después del golpe. El internacionalismo fue una práctica para mí desde los tiempos tempranos de Cristianismo y Revolución.”
-¿Y Ernesto Guevara?
“Argentina fue muy ingrata con el Che durante un largo período. Por motivos asociados al peso del peronismo y a la mala lectura que de esa experiencia política hizo el Partido Comunista de aquella época, frente el Che fueron creados anticuerpos que gracias a personajes como John William Cooke (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=189790), fueron cediendo. Al menos en mi militancia, el Che fue una figura siempre reivindicada, así como la Revolución Cubana. No entramos nunca en la variante macartista (anticomunismo en general) que un sector del peronismo tuvo y tiene.”
El hombre acumula medio siglo de profesión periodística en el cuerpo. “La mitad de mi carrera la he realizado en medios independientes del poder, los cuales siempre fueron llamados despectivamente “pasquines” por los enemigos de la disidencia sistémica. Yo comencé con la publicación Reseña Sindical en los años 60. Luego continué en un excelente diario político llamado “Compañero”, en 1968 estuve en el diario La CGT (Central General de Trabajadores) de los Argentinos que fue una expresión de unidad del sindicalismo combativo y perseguida como a una fuerza subversiva frente al sindicalismo burocrático. En ese diario colaboré con Rodolfo Walsh, y en el mismo escribían excelentes periodistas, como Horacio Verbitsky, por ejemplo. Se editaban decenas de miles de ejemplares y era un verdadero organizador de luchas.”
INFORMAR – FORMAR – ORGANIZAR: RODOLFO WALSH
“Una prensa pegada a los movimientos populares tiene que jugar tanto un rol informativo-formativo, como una herramienta para la organización. De hecho, yo he participado en varias experiencias periodísticas que fueron una posibilidad para romper el muro de la desinformación y a la vez, un modo de crear grupos de personas organizadas a través de la lectura y la práctica consecuente de esos medios. Se trata de una prensa que intercambia experiencias. Nosotros, en los 21 años de Resumen Latinoamericano, hemos intentado hacer eso. Es decir, reunir luchas de distintos pueblos, traspasando las fronteras de Argentina.”
-Tuviste la fortuna de trabajar junto a Rodolfo Walsh. ¿Quién era ese militante, escritor y periodista que hasta hoy se encumbra como uno de los más altos exponentes mundiales del periodismo comprometido con los intereses y el combate de los pueblos por su liberación?
“Rodolfo Walsh fue un personaje imprescindible. Fue un hombre que ejerció el periodismo de investigación con un entusiasmo contagioso. Rodolfo era capaz, mediante procedimientos propios y extremadamente profesionales, a partir de un hecho de apariencia policial o represivo similar a tantos, descubrir las tramas políticas profundas de ese incidente.”
-¿Cuál consideras el “golazo” o golpe periodístico de Walsh?
“Su libro Operación Masacre, en el cual investiga cómo fueron los fusilamientos de José León Suárez (http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Masacre), en plena época de cerrazón informativa. Esta obra lo impulsó como un sujeto que tenía mucho para hacer y para decir.”
-¿Cuándo lo conociste?
“Precisamente en el plenario de la CGT de los Argentinos donde se resolvió la ruptura con la CGT burocrática (1968). Allí establecimos una relación de simpatía mutua a propósito de un hecho absolutamente banal. Era la madrugada del día en que sería derrotado el “vandorismo” –una corriente sindical traidora a los intereses de los asalariados/as- y tocaba que hablara Raimundo Ongaro de la Federación Gráfica Bonaerense, que luego sería el secretario general de la CGT de los Argentinos. Entonces a Rodolfo se le agotaron las pilas de su grabador y yo era uno de los pocos grabadores amigos que él tenía cerca, así es que me dijo “Salvame el grabado que esto será trascendente”. Allí arrancó una serie de encuentros sobre todo en el ámbito sindical. Con él y otros compañeros formamos la Agrupación 26 de Julio del gremio de prensa que provenía del peronismo de base. Siempre con Rodolfo, devenimos en el Bloque Peronista de Prensa (de Montoneros), hasta que él me convocó en la clandestinidad a hacer ANCLA, realmente la experiencia más interesente de periodismo clandestino que se dio en Argentina.”
ANCLA
-¿Cómo Walsh construyó la Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA?
“Nos fue llamando uno a uno, desde las distintas estructuras de la organización. ANCLA fue un empeño que provocó conmoción en la dictadura. Nunca fue un órgano oficial de Montoneros, pese a ser parte del instrumento político. Sectores del Ejército creían que era una maniobra de la Marina para meterles “mercadería podrida” a los propios organismos de seguridad. Esas cavilaciones jamás tuvieron mucho sentido porque ANCLA apuntaba contra todos los poderes que oprimían a las fuerzas populares. El material que producíamos era recibido por la Iglesia, los militares, los empresarios, los sindicalistas y enviábamos muchos cables hacia el exterior del país donde eran publicados en importantes medios que, a su vez, los replicaban profusamente.
Entonces, en concreto, ANCLA se conformó por un grupo pequeño de redacción que funcionábamos en un domicilio clandestino, y una gran cantidad de colaboradores insertos en la militancia popular que nos hacía llegar informaciones desde sus lugares de resistencia. Ese caudal informativo nosotros lo procesábamos, lo contrastábamos rigurosamente (en eso Rodolfo era implacable) con el objetivo de ganar credibilidad pública. En ANCLA, Rodolfo volcó toda la experiencia que había acaudalado en la Agencia Prensa Latina con Jorge Masetti (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184126), y en su ejercicio de la Inteligencia y la desencriptación de mensajes enemigos. Escribíamos de una manera muy llana de entender, sin caer en la chabacanería. Así producíamos cables, comunicados breves y sintéticos, y cada tanto tiempo emitíamos reportajes especiales extensos. Por ejemplo “El rol del empresariado durante la dictadura…”. Uno de los informes más difundidos e impactantes fue el de los campos de concentración que operaban en el país, como el de la Esma (http://es.wikipedia.org/wiki/Centro_clandestino_de_detenci%C3%B3n_(Argentina)#La_ESMA), mediante el cual nos enteramos que muchos compañeros/as que dábamos por muertos, estaban vivos/as. Y que no se trataba sólo de un campo de concentración, sino que de más de 20, y en los cuales los llamados detenidos desaparecidos, aún no habían sido asesinados/as, cuestión que ocurriría con el pasar del tiempo (1976-77).
Rodolfo profesaba una dimensión periodística muy formativa e interesante. Te enseñaba todo lo que sabía con el fin de multiplicar sus propias funciones. Él se preocupó de que el equipo rodara por sí solo. Rodolfo siempre se dedicó especialmente de cuidar nuestra sobrevivencia. Apuntaba a que el cuerpo informativo construido se prolongará lo más posible.
-¿Y los golpes contra ANCLA?
“Cae un compañero, luego otro y hasta la casa donde trabajábamos. Debimos descentralizar la Agencia y laborar cada cual en su casa. Lo podíamos hacer porque funcionábamos con mimeógrafos a alcohol, silenciosos, con papel-biblia para que los envíos no fueran muy voluminosos en las cartas de correo. Así también actuábamos con citas y encuentros, algunos de los cuales estaban “envenenados”, eran muy peligrosos. Ya en ese momento nuestro pequeño grupo realizaba todo el trabajo de producción y distribución. Fue un lapso de muchas caídas y pocas victorias. El equipo estable éramos cuatro y quedamos tres más Rodolfo. Los tres sobrevivimos.
Cuando cayó Rodolfo, habíamos conversado con antelación sobre la posibilidad de sacar la Agencia al exterior de Argentina. Su muerte precipitó el ocaso de ANCLA. Alcanzamos a durar dos a tres meses más solamente.
Rodolfo murió en combate el 25 de marzo de 1977. Ese día él estaba echando a los buzones su famosa Carta de un escritor a la Junta Militar (http://www.nuevaliteratura.com.ar/carta%20abierta%20a%20la%20junta%20militar%20por%20Rodolfo%20Walsh.pdf) y en una cita “cantada” fue embestido por las fuerzas represivas. Rodolfo sacó su arma porque estaba decidido a no ser prisionero. Los enemigos del pueblo lo querían atrapar vivo. En particular los milicos de la Marina que pretendían convertir a los montoneros en colaboradores del proyecto del comandante de la Armada, Emilio Massera. Fue la última batalla que les ganó Rodolfo.”
EL FIN DEL PROGRESISMO EN ARGENTINA
-Ya en la primavera de 2014 en Argentina, ¿qué caracterización realizas de la coyuntura política, social y económica del país?
“Creo que estamos en un final de ciclo de algo que se llamó “progresismo”, y que no fue ni más ni menos que una posibilidad truncada de recorrer un camino de un amplio sector que se subió a ese tren, de rehabilitación de lo mejor de nuestros discursos de los 70, pero que se quedó a mitad de camino y hoy está en pleno retroceso. Yo no estigmatizo toda la experiencia. Al comienzo (2003) hubo compañeros/as que abrazaron al kirchnerismo con el fin de continuar un derrotero desbaratado político y militarmente por la última dictadura.”
-¿Qué falló?
“Los personajes que se encumbraron políticamente no tuvieron nada que ver con nuestros presupuestos ideológicos y éticos de los 70. Apostaron al capitalismo y no al socialismo. Por eso establecieron alianzas con las multinacionales durante todo este tiempo y hablaron de redistribuir la riqueza solamente de la boca para afuera. En síntesis, fue una idea malgastada sobre todo, en el ámbito latinoamericano, pensando en lo que ocurrió con Venezuela de Chávez, Bolivia, Cuba. Y no porque no se dieron cuenta, sino porque no compartieron nunca ese proyecto político. El denominado kirchnerismo apostó a más de lo mismo, con el agravante de que muchos de ellos/as se han enriquecido mientras que para el pueblo significa una nueva frustración. En el mejor de los casos se jugó a edulcorar el capitalismo. Ahora bien, la toma de conciencia general de todo esto se desplegará con el tiempo, considerando que hay quienes necesitan conservar las prebendas y privilegios que han conseguido durante estos años. Pero el escaparate kirchnerista ya se trizó irremediablemente. Es lo mismo que nos pasó a nosotros con Perón. Él fue un líder popular que sabía para dónde iba y que era otro lugar respecto de hacia donde caminábamos nosotros. Por eso sobrevino nuestra ruptura con Perón. Desde la masacre de Ezeiza (20 de junio de 1973) nos habíamos percatado de que el Perón que regresó a Argentina era uno muy diferente al que muchos habíamos imaginado. El quiebre que se produjo en la plaza el 1º de Mayo de 1974 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184331) fue traumático, pero necesario. Paradójicamente quienes más se indignaron entonces fueron los viejos peronistas que habían puesto el cuerpo durante los 17 años de exilio del caudillo. Lo de la plaza es la foto del peronismo: la mitad de los que allí estábamos nos retiramos –confirmando nuestras posiciones y lecturas- y la otra mitad se quedó. Perón eligió a la burocracia sindical y criminal y a la Triple A. Como ya no nos podía controlar, él eligió nuestro exterminio.”
-El kirchnerismo se proyecta ahora para el 2019. ¿Qué piensas que pasará en el futuro cercano?
“La salida política será por derecha. El campo popular no está lo suficientemente afiatado para constituirse en alternativa. Ni hablar del poder económico, político y militar que ha adquirido el narcotráfico en los barrios y que todavía es subestimado por importantes sectores de nuestros compañeros. Sí se han creado pequeños eslabones de lucha, pero aún muy parciales. Aún no hemos encontrado ese paradigma que nos pueda unificar a la mayoría. Existe algo latente, eso sí. Estimamos que en medio de la actual crisis debe sobrevenir una transformación profundamente estructural. El peronismo en su versión del siglo XXI se ha encargado de destruir su propia columna vertebral histórica, que es el sindicalismo institucional. Por abajo, a diario se amplía el sindicalismo combativo y de base. A nivel barrial (territorial) contamos con muchas experiencias, pero fragmentadas. Ahora nuestro enemigo es el sectarismo, las apetencias personales, el caudillismo. Y en el plano electoral, lo más probable es que el próximo presidente del país sea Daniel Scioli (“peronista” de derecha) que, debido a su brutalidad sin cosméticos, acelere la reestructuración de las fuerzas populares. No obstante, lo único cierto es la incertidumbre, y lo que ocurra a nivel internacional y la ofensiva imperialista en curso resulta una condicionante mayúscula. Ello nos impone respuestas políticas insoslayables.”
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes
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¿Qué ha cambiado en 15 años?

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Alberto Pinzon Sánchez
Anncol
Muchas cosas han cambiado, y resulta engorroso citar en una breve opinión periodística, toda esa complejidad, sobre todo la destrucción social y el Ecocidio producidos Colombia y en la región Andino amazónica, lo que ha sido ya ampliamente denunciada por diversas organizaciones populares y sociales y por eso, me limitaré a mencionar las más gruesas y evidentes desde el punto de vista geoestratégico general:
EEUU, a pesar de ser la mayor potencia militar, tecnológica y económica global, ya no es la única potencia del capitalismo neoliberal trasnacionalizado, y hegemónica del unilateralismo surgido después de la destrucción de la URSS; sino que ha surgido a nivel mundial y se ha consolidado un grupo de países capitalistas “emergentes” (llamados BRICS) que están en plena disputa por esa hegemonía imperial, creando un espacio al multilateralismo y debilitando el poderío estadounidense.
-En Latinoamérica y el Caribe, ha surgido y se ha consolidado una tendencia popular soberana e integracionista, anti imperialista, anti-neoliberal, que ha logrado importantes avances en toda la Región latinoamericana y caribeña, por ejemplo, consolidando la CELAC, UNASUR, ect, y haciendo retroceder la herramienta neocolonial de la OEA, y el ALCA (la otra tenaza del Plan Colombia).
Y en la región Andino-Amazónica, para la cual se concibió la Iniciativa Regional Andina como parte esencial de todo el llamado Plan Colombia; Bolivia y Ecuador han logrado consolidar importantes procesos populares democráticos, progresistas y soberanos, y ya no está la base de Manta. Brasil ya no es un sub-imperialismo. Venezuela enfrenta valerosamente una agresión económica, política, ideológica y para-militar colombiano de desestabilización de su proceso bolivariano, adelantada desde el Comando Sur del US Army, y en Colombia, inicio de la puesta en marcha del plan bipartidista del Congreso de los EEUU llamado Plan Colombia, si bien en estos 15 años de conmemoración se logró profundizar el neo-liberalismo trasnacional y autoritario, aumentando la dependencia al gobierno de los EEUU ( dependencia de todo tipo, especialmente económica y militar con 500 mil soldados y 9 bases militares que remplazaron la de Manta en Ecuador ), al hacer una valoración objetiva del cumplimiento de metas (que es lo única herramienta válida de evaluación de un plan) se puede decir que después de haber invertido más de 10.000 millones de US dólares de los contribuyentes estadounidenses, no cumplió ninguna de las metas propuestas. Dando por resultado una relación costo/ beneficio prácticamente nulo:
Uno: No derrotó a las guerrillas colombianas, teniendo que aceptar una Solución Política del llamado “conflicto interno” propuesta por ellas, ya que es una bandera fundacional de la insurgencia de Colombia, y dos, no ganó ninguna War Drugs: No redujo el narcotráfico, ni logró erradicar los cultivos ilícitos, ni evitar su expansión continental, al punto de que hoy se puede hablar de una “colombianización” de Méjico y de algunas áreas de centroamerica.
Ante el panorama descrito, el gobierno de los EEUU ha recurrido a la vieja estrategia de “si no puedes derrotarlos divídelos”, orquestando a nivel continental una ofensiva mediática destinada ya no a falsear una realidad mundial que es muy difícil falsear, sino a dividir de manera tajante las opiniones y valoraciones de la opinión pública latinoamericana y caribeña entre partidarios del plan Colombia y detractores del mismo, con la pretensión de diseñar “otro” Plan Colombia para el Post-conflicto colombiano, no como se dice oficialmente para apoyar la difícil etapa de transición social y política que se geste al firmar los acuerdos de la Habana entre el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC- EP, sino para continuar instrumentalizando aún más la dominación y la dependencia y profundizando el neo liberalismo trasnacional depredador y autoritario que actualmente gobierna el país.
Hace 13 años, el 26 de mayo del 2003, escribí un artículo de opinión sobre lo que consideraba era la base y sustentación geoestratégica y política para la implementación del terrible Plan Colombia/ Iniciativa Regional Andina con su tenaza paralela el ALCA. Porque considero que no ha perdido actualidad para comprender la guerra contrainsurgente desarrollada en Colombia durante los últimos años, cuyos fundamentos geopolíticos no han cambiado; me permito anexarlo para mejor comprensión de la efeméride que hoy conmemoran en Washington el Presidente de los EEUU y el Presidente de Colombia, que, sin lugar a dudas, dará origen a “otro” Plan Colombia para el post conflicto colombiano, destinado como hace 235 años, a desconocer las “capitulaciones comuneras de Zipaquirá y a “pacificar” mi querida tierra socorrana. Se tituló:
La operación geoestratégica global de EEUU para anexar a América Latina
Los tres lineamientos de su política exterior
http://www.rebelion.org/hemeroteca/internacional/030526pinzon.htm
La Operación Geoestratégica Global que el Imperio adelanta para recolonizar la América Latina y en especial la Región Andino Amazónica, lleva más de una década de implementación y por lo tanto no es una consecuencia del fatídico 11 de septiembre. En cambio, se acelerará después de que el Asia Central y la región árabe estén aseguradas y controladas definitivamente.
Para comprenderla en todo su tamaño, es indispensable concatenar y conocer en detalle tres documentos estratégicos esenciales que ha producido la Política Exterior del Gobierno de los Estados Unidos, y que se encuentran en plena ejecución: uno, es el documento conocido como “Santa Fe IV”; el segundo, es el Proyecto para la creación de un Área de Libre Comercio en las Américas, conocido por sus siglas ALCA; y el tercero, es el conocido como Plan Colombia, ampliado a la Región Andina para abarcar los países de la antigua República de la Gran Colombia creada por Simón Bolívar.
I. Santa Fe IV
El documento Santa Fe IV, cuya primera versión apareció en la década de los 80, fue producido para la campaña presidencial del Presidente de los Estados Unidos George Bush por el staff del Partido Republicano dirigido por el diplomático Lewis Tambs y otros miembros del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales y del Consejo para la Seguridad Interamericana, como Roger Fontaine, Francis Lynn y Gordon Summer, constituye un verdadero Plan (DOFA) de Debilidades y Fortalezas para la Seguridad de los EEUU, que enumera y explica las siguientes amenazas:
1)La República de Cuba y su dirigente Fidel Castro.
2) La presencia de la República Popular China en América Latina.
3) Las drogas narcóticas como Arma de Destrucción Masiva y su producción en Latinoamérica.
4) Las guerrillas narco-terroristas de Colombia.
5) El surgimiento del Bolivarismo como ideología latinoamericanista y anti hegemónica.
6) El riesgo que representa en los Ejércitos de América Latina, el aparecimiento de militares nacionalistas.
7) El retiro del Ejército de EEUU y sus bases de Panamá.
8) La demografía en el Continente, que, junto con las migraciones incontroladas, pone en riesgo la supremacía de los anglo-sajones en Estados Unidos.
9) La deuda externa de los EEUU (01. Jun.2000) igual a 6.000 mil millones de dólares y la de Latinoamérica que se ha tornado impagable amenazando el Sistema Financiero Transnacional.
10) El desempleo en EEUU ocasionado por la transferencia de fábricas a otros países, buscando santuarios o zonas francas donde los salarios sean reducidos y no existan impuestos.
11) La creciente oleada de rechazo popular al Neoliberalismo que arrasó social y económicamente el Continente en los últimos 20 años.
12) La ingobernabilidad y las crisis económicas y sociales como las de Méjico, Brasil y Argentina que debieron ser pagadas por el Tesoro de los EEUU.
13) La acelerada destrucción de la Amazonia como fuente de la Vida (oxigeno, agua y genes) y el uso irracional que se hace de sus recursos estratégicos como petróleo, gas y minerales.
14) La declinación de USA y la necesidad de mostrar el poderío militar: “Para que la Mundialización funcione, Estados Unidos no debe tener miedo de actuar como la Superpotencia invencible que es en realidad. La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. McDonald´s no puede expandirse sin Mc. DOUGLAS, el fabricante de los aviones F-15. El puño invisible que garantiza la Seguridad Mundial de las tecnologías del Silicón Valley, se llama Ejército de los Estados Unidos.” (Palabras de Madeleine Albright, Secretaria de Estado de los EEUU. 1999)
En cuanto a las Oportunidades, “Santa Fe IV” destaca las siguientes:
1)La vigencia y actualidad de la Doctrina Monroe: “América para los americanos (léase estadunidenses)”.
2) Los mecanismos para la defensa del continente que están vigentes y se deben emplear a necesidad:
– TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) firmado en Río de Janeiro 1947.
– Junta Interamericana de Defensa.
– South-Com (Comando Sur del Ejército de EEUU) que, trasladado desde Panamá a Miami, fue reestructurado totalmente.
3) La “Doctrina Powell” de las Guerras Asimétricas Humanitarias, cuyas mejores y más didácticas explicaciones se han hecho a través del canal noticioso de CNN en Irak y Afganistán.
4) La tendencia irreversible a la TRANSNACIONALIZACION: primero del Capital Financiero, segundo de la ideología neoliberal, tercero de la Justicia estadunidense, y cuarto de los Ejércitos del Hemisferio.
5) La ubicación estratégica fundamental de Colombia como esquina entre ente los mares Caribe y Pacifico y puente hacia la Amazonia, los Andes y Venezuela y por lo tanto con mayor Valor Global que el mismo Panamá.
II. ALCA
El segundo documento, es el “Área de Libre Comercio de las Américas para el año 2005”, más conocido como ALCA, presentado en mayo del 2002 durante la Cumbre hemisférica y de la cual fue excluida Cuba, cuyo diseño y conceptualización vienen desde principios de la década de los 90, durante la presidencia de Bush Padre y fue continuado por la administración Clinton después de haber sido presentado en la Cumbre de las Américas (Miami.1994).
Es un proyecto que originariamente plantea la integración del Continente Americano mediante un aparente e inofensivo tratado de libre comercio, que en realidad es un tratado de “Desregulación y Flexibilización” entre la mayor potencia económica, financiera, cultural, mediática, científica, tecnológica y militar, del Mundo y sus vecinos, que con excepción de Canadá, a su lado aparecen como unos limosneros desarrapados; y cuya agenda oculta es, construir una “Superestructura Jurídico Política e Ideológica Transnacional”, dirigida por el monarca electo de la república imperial de los Estados Unidos, que le permita hacer frente a la competencia europea y asiática, cumpliendo los siguientes objetivos generales :
– Consolidar la Hegemonía Político Militar del hemisferio trasladando los mecanismos de control alcanzados durante la guerra fría a una guerra contra el narco-terrorismo.
– Lograr un reordenamiento o “ajuste” institucional y del aparato de producción del Hemisferio, que garantice altas tazas de ganancia al Capital Financiero Transnacional de origen estadunidense.
– Controlar las crisis y estallidos económicos y sociales del Continente para que no se desborden en Migraciones Descontroladas de hispanos a los EEUU.
– Garantizar el acceso preferencial de los inversionistas estadunidenses a los Recursos Estratégicos del hemisferio especialmente en la Región Andino Amazónica (petróleo, gas, minerales y maderas) y a los recursos de la Vida (biodiversidad genética, agua, oxígeno) convertidos en una mercancía más.
– Aprovechar las “oportunidades de negocios” que tienen los Megaproyectos Estratégicos de Integración del Continente como la Gran Red Intermodal de Transporte, el Sistema de Telecomunicaciones por satélite y cableados y la producción de energía.
Y para la Región Andino Amazónica desarrollar los siguientes objetivos específicos:
– El Canal alterno a Panamá en el Chocó colombiano (Atrato-Truandó).
– La red Fluvial Suramericana (SARS-IFSA) que unirá el río Orinoco con los ríos Negro, Amazonas, Madeira, Mamoré-Guaporé, Paraguay, Tiete, Paraná y de La Plata; y permitirá el transporte desde Venezuela hasta Buenos Aires.
– La comunicación desde el delta del Amazonas con el Océano Pacifico, a través del río Putumayo atravesando los Andes en su punto más angosto y bajo para llegar por Autopistas al puerto de Tumaco (Nariño) en Colombia y a San Lorenzo (Esmeraldas) en Ecuador.
– El dominio de la zona llamada de las 5 fronteras: (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela) en donde se halla una gigantesca bolsa de petróleo compartida, y en la actualidad explotada por estos países el cual es enviado por oleoductos transandinos a los puertos de Tumaco y Esmeraldas.
– La Carretera Marginal de la Selva que desde el Perú llegue a Surinam.
– Y por último el control de la Región en donde nacen los grandes ríos que dan origen a la reserva de agua más importante del planeta en el Gran Amazonas: ríos Caquetá, Putumayo, Apaporis y Vaupés en Colombia, Napo en Ecuador y Marañón y Ucayalli en Perú.
III. PLAN COLOMBIA
El tercer documento lo constituye el llamado Plan Colombia, ahora llamado Iniciativa Regional Andina, y que como todo plan tiene su esquema de Antecedentes y Justificación, Objetivos, Ejecución y Control.
Andrés Pastrana una vez elegido como Presidente en 1998, presenta ante el Congreso de Colombia el Plan de Desarrollo que por mandato de la Constitución debe hacer aprobar.
Este Plan elaborado en inglés por el gobierno de Estados Unidos, titulado “Plan for Peace, Prosperity and the Strengthening of the State”, reemplaza sutilmente la formulación que antes se venía haciendo de “lucha contra las drogas”, por la fórmula más acorde con lo anteriormente expuesto de “Guerra contra las Drogas”. Su versión definitiva se tiene para principios del año 2000, varios meses antes del 11-septiembre.
Los 7 mil millones de dólares que originariamente costaba, se planeó financiarlos mediante un aporte del gobierno de los EEUU de 3 mil millones, y los restantes 4 mil millones de dólares, por el de Colombia (80% mediante endeudamiento externo y 20% por el ajuste fiscal y los impuestos en un proceso controlado por el Fondo Monetario Internacional).
La financiación proveniente de lo que se llamó la Comunidad Internacional o Mesa de Aportantes, no se pudo realizar al no haber sido aprobado este Plan por la mayoría de países europeos y su condición más onerosa consiste en que de cada dólar invertido 0,70 ctvs. irían para el Gasto Militar, dejando demostrado desde su inicio que es un Plan de Guerra que, con la justificación propagandística de combatir el terrorismo y las drogas narcóticas, fusionados allí arbitrariamente con el término de “narco-guerrilla” por el redactor de los documentos del Grupo “Santa Fé” Lewis Tambs en 1981, cuando era Embajador estadunidense en Colombia, tiene la verdadera razón de derrotar a la insurgencia guerrillera colombiana que se encuentra precisamente en el área en donde se inicia el Plan.
Y para cumplir este Objetivo, se propuso también reestructurar radicalmente el Ejército colombiano mediante una operación llamada de “Reingeniería” para ponerlo bajo órdenes directas del Comando Sur del Ejército de EEUU, a la par de asegurar el dominio y el control militar de la zona, mediante un gran dispositivo de bases militares continentales.
La primera fase de su ejecución se realizaría en el Departamento colombiano del Putumayo, para luego irlo ampliando en una segunda etapa al Sureste y al Centro, finalizando en tres años con el control militar de todo el país, habiendo “erradicado totalmente” el tráfico de drogas en Colombia.
El dispositivo mayor de bases militares de EEUU que entraron a reemplazar a las del Canal de Panamá, tiene su centro en la importante Base Aeronaval de Manta en Ecuador, ubicada a orillas del Océano Pacífico, a la espalda de la ya descrita Bolsa Petrolera de las 5 fronteras, y que es asistida por la Base holandesa de Curazao y las Bases de Liberia en Costa Rica y Sotocano en Honduras, las que a su vez están protegidas y apoyadas por las siguientes Bases que amplían el anillo de la cadena militar: Tres Esquinas, Larandia y Puerto Legízamo, en el Putumayo Colombiano, coordinadas por los gigantescos y sofisticados Radares del Guaviare y el de Leticia en el Río Amazonas. En Perú se proyecta usar la Base de Iquitos, y en el Brasil, la de Alcántara, cerca de Manaos, que cuenta con las Bases Satélites de Tabatinga, enfrente de Leticia y Yavaraté en el Río Negro.
La “Guerra contra las Drogas” se adelanta en varios frentes:
– Primero, una combinación de Guerra Química mediante fumigaciones masivas sobre cultivos de coca, del veneno llamado Glifosato (los colombianos lo llaman glifosfacho), y de Guerra Biológica mediante la aspersión indiscriminada del “hongo mata-coca” que es una manipulación genética del Fusarium Oxysporum, descubierto en una intoxicación masiva en la antigua Unión Soviética.
– Segundo, mediante la Guerra Psicológica y Mediática adelantada por las cadenas televisivas y periódicos controlados por la CNN, tendiente a polarizar a la sociedad colombiana a favor de la guerra y en contra de una salida política, y a desprestigiar hasta más no poder a la Insurgencia colombiana, en el entendido erróneo de que desprestigio es igual a derrota política. Y decimos erróneo, pues una supuesta derrota política de la Insurgencia vendría cuando se realicen los cambios estructurales en la sociedad que ella tiene como programa.
– Tercero, mediante el incremento de las operaciones militares abiertas, y de las acciones encubiertas realizadas por los Paramilitares y los mercenarios de Corporaciones privadas de EEUU (ej: DynCorp) contratados por el Departamento de Estado y constituidos en verdaderas puntas de lanza del Plan, aumentando las secuelas económicas, políticas y sociales que el escalamiento de este tipo de Conflictos de Baja Intensidad conlleva, tal y como lo estamos presenciando.
Hoy, después de los tres años de la implementación del Plan Colombia, con todas las evaluaciones hechas por Organizaciones No Gubernamentales y hasta por Agencias oficiales de los Estados Unidos y Colombia, se puede decir que el primer objetivo de transnacionalizar el Ejército colombiano, convirtiéndolo en un Ejército “Cipayo” y desplegándolo por todo el país, está cumplido; no así el segundo, de acabar con la producción de plantas de coca, ni con el tráfico internacional de narcóticos y mucho menos se ha cumplido con el objetivo de haber resuelto el histórico conflicto social y armado de Colombia, que viene desde hace muchísimos años, antes de que el narcotráfico, con la complicidad de la clase dirigente de Colombia, se hubiera convertido en el problema transnacional que hoy día es.
Recordemos que, aparte de los incalculables negocios generados en la industria química mundial que produce el comercio de los precursores químicos para la extracción del alcaloide cocaína, de los 500 mil millones de dólares que deja su comercialización en las calles de las grandes ciudades estadunidenses en las que se calcula que existen cerca de 23 millones de adictos a los narcóticos, y en las otras ciudades del llamado Primer Mundo, tan solo llega un miserable 2% a las manos de los colonos y campesinos productores y pequeños transportadores; un 13 % llega a las mafias colombianas que financian las operaciones de los grupos paramilitares y las campañas presidenciales, y el restante 85% de los beneficios, es lavado en los Bancos Transnacionales que tienen sus sedes en Miami, Las Vegas y demás paraísos fiscales del Globo.
Mientras tanto, en el sufrido territorio del Putumayo, según la ONG Indexas, cada día 46 personas abandonan sus hogares a causa de la “guerra contra las drogas”, lo que da un promedio mensual de 604 personas, que para el año 2001 fue de 17.143 personas, las que llegaron expulsadas a los cinturones de miseria de las grandes ciudades colombianas a unirse a los dos millones de desplazados que ya deja el conflicto en el país.
Fuente original: http://anncol.eu/opinion/item/3145-alberto-pinzon-sanchez
Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

¿Tangos de izquierda? No, batalla de ideas

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El pasado domingo 29 de marzo el semanario Miradas al Sur publicó una nota de Miguel Russo titulada “Debate sobre el debate” en la cual se refería a la controversia suscitada en torno al Foro Emancipación e Igualdad que sesionó en Buenos Aires entre el 12 y el 14 de ese mismo mes.1 En ella menciona un texto de mi autoría -que circuló exclusivamente por las redes sociales y algunos periódicos digitales- en donde se vuelcan unas pocas reflexiones sobre el “Manifiesto de Buenos Aires” dado a conocer por los organizadores una vez finalizado el evento.2 Para ilustrar los alcances de las divergentes posturas al respecto Russo alude a un artículo escrito por José Steinsleger en el periódico mexicano La Jornada el 25 del mismo mes.3 Interesado en conocer una opinión distinta lo busqué y al hallarlo tropecé con algo insólito. Esperaba un artículo en el que se cuestionase mi interpretación con argumentos razonados y nuevas evidencias pero, en cambio, encontré un texto que comienza con una pieza ficcional en la cual soy objeto de un ataque en donde se ridiculiza mi persona y que oficia como preámbulo a una serie de aseveraciones reveladoras de un intelecto que parece movido más que nada por el odio y el resentimiento y dotado de un infrecuente desprecio por las reglas de la lógica y los datos de la experiencia.
Sobre el ataque personal no voy a hablar. Dejo a los lectores interesados la ingrata tarea de repasar esas líneas y juzgar por su cuenta la espesura moral de quien las escribió. Paso por ello a referirme al contenido de las ocurrencias, que no ideas, expuestas en esa nota. Primero debo decir que mi crítico confunde un acontecimiento como el Foro con un texto, el “Manifiesto de Buenos Aires” (MBA), redactado como supuesto producto de aquél. Si el evento fue valioso por la diversidad de opiniones, enfoques teóricos y experiencias concretas aportadas por los participantes, el MBA es exactamente lo contrario: una etérea reflexión disociada de las apasionantes intervenciones escuchadas en ese encuentro y centrada sobre generalidades y cuestiones abstractas. Es debido a esto que las cosas no son llamadas por su nombre, se apela a claudicantes eufemismos (por ejemplo, se habla de “países poderosos” que motorizan una ofensiva destituyente contra algunos gobiernos latinoamericanos en lugar de decir “Estados Unidos”) y las principales categorías teóricas del pensamiento crítico brillan por su ausencia. No voy a repetir aquí lo dicho en el breve texto que enfureció a mi censor, pero en lo esencial esa era la tesis que desarrollaba en ese escrito. Esperaba, reconozco ahora que con ingenuidad, que el debate propuesto hubiese sido aceptado. La respuesta hasta ahora ha sido el silencio y un ataque personal. Parece que el disenso y la controversia -aún al interior de un amplio campo ocupado por ideas de izquierda, progresistas o populistas- producen un malestar intolerable en algunos espíritus y ante la falta de argumentos se apela a la descalificación personal.
Habiendo establecido que mi crítica se dirige al MBA y no a la realización del Foro paso al segundo tema. Luego del ataque el columnista de La Jornada se embarca en una serie de consideraciones de fondo. Ofrece, para comenzar, una curiosa tipología de la izquierda latinoamericana, dividida en cuatro categorías: una “idealista”, otra “realista”, una tercera “heroica” y una cuarta que no tiene nombre, aunque presumiblemente estaría refiriéndose a las transformaciones políticas, sociales y económicas en curso en América Latina y el Caribe desde comienzos del siglo. Pues bien: como lo sabe cualquier alumno de ciencias sociales que pretenda aprobar su primer examen de Metodología de la Investigación las categorías de una tipología deben ser mutuamente excluyentes y exclusivas. En caso contrario la construcción se derrumba bajo el peso de sus propias inconsistencias y el valor heurístico de la taxonomía se extravía en la confusión general. Por eso al leer el aporte esclarecedor de mi crítico vino a mi mente un pasaje de “El Idioma Analítico de John Wilkins”, cuento en el cual Jorge Luis Borges habla de una enciclopedia china que en una entrada del “Emporio celestial de conocimientos benévolos” clasifica a los animales del siguiente modo: “(a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.” La tipología en cuestión tiene la misma falla: sus categorías no son ni excluyentes ni exclusivas, y un caso concreto puede caber en más de una. No sólo eso: tampoco se explicitan los criterios de clasificación ni aporta ejemplos que permitan ponderar su validez y su fecundidad interpretativa.
En su nota el crítico dice textualmente que “en el siglo pasado, la mesa de las izquierdas latinoamericanas tuvo cuatro patas: la idealista (que imaginó el socialismo brotando naturalmente del capitalismo), la realista (que aupó burocracias políticas increíbles con pretextos ideológicos creíbles), la heroica (que cayó en el precipicio) y la que, interpelando a sus compañeras, cruzó el Rubicón del nuevo siglo.” Y a renglón seguido agrega que “la primera fracasó por ilusa, la segunda por antidemocrática, la tercera por arrogante, y la cuarta se pregunta hoy hasta dónde es razonable seguir divagando en los qué hacer, cuando los pueblos apenas pueden resolver las cosas diarias del hacer.” Al igual que el MBA mi censor se refugia en la vaguedad porque se abstiene de señalar quienes son las figuras prototípicas –líderes, partidos, movimientos o procesos- que caben en cada una de sus categorías. ¿Quién en Latinoamérica imaginó al socialismo como floración del capitalismo? Juan B. Justo, en la Argentina de inicios del siglo veinte. Correcto, pero, ¿sólo él? ¿Cuántos más cayeron, ayer y hoy, en esa vieja trampa y cuya expresión actual es el “posibilismo”? Por otro lado, ¿quiénes son los realistas, los heroicos y los que ayer atravesaron el Rubicón? ¿Dónde colocaría en su tipología a Fidel, al Che, a Allende, a Bosch, a Chávez, a Evo, a Correa, a Chafik Handal, a Farabundo Martí, a Sandino, a Marulanda, a Raúl Sendic (padre, ¡no al hijo!), a Luiz Carlos Prestes, al Subcomandante Marcos, para quedarnos en esta parte del mundo y no indagar sobre la pertinencia de esas categorías para clasificar a personajes como Lenin, Trotsky, Bujarin, Rosa Luxemburg, Gramsci, Mao, Ho Chi Mihn, Lumumba, Mandela y tantos otros. ¿Cuáles son los criterios de clasificación? Peor aún: ¿no hubo acaso izquierdistas que fueron idealistas y simultáneamente heroicos luchadores por el socialismo y la revolución? ¿Quiénes son los Julio César actuales, que cruzaron el Rubicón desembarazándose de esas “fijaciones de las izquierdas”, como el Manifiesto Comunista, para abrazar al “Consenso de Buenos Aires”, esa nefasta traducción de la tercera vía de Tony Blair, Gerhard Schröder, Bill Clinton y compañía que Jorge Castañeda y Roberto Mangabeira Unger propusieran a fines del 1997 a un conjunto de políticos latinoamericanos. ¿No han caído, algunos de ellos, en el atolladero del idealismo “posibilista”, en la quimera de un “capitalismo racional” humanizable? 4
Aún más desafortunadas son sus ocurrencias a la hora de identificar las causas del fracaso de todas las izquierdas latinoamericanas, a excepción de las de su preferencia. Lamentablemente nuestro autor se abstuvo de definir sus contornos, pero sospechamos que abarcarían un heterogéneo espectro que iría desde los gobiernos “progresistas” del Cono Sur (Argentina, Brasil, Uruguay, Chile) que se proponen solucionar la cuadratura del círculo construyendo un “capitalismo serio y racional” hasta el chavismo, el gobierno de los movimientos sociales de Evo Morales y la “revolución ciudadana” de Rafael Correa que tienen como horizonte la instauración de distintas variantes de un socialismo bolivariano y antiimperialista adaptado a las condiciones imperantes en la época actual. Va de suyo que las diferencias entre ambos proyectos: “capitalismo racional” o “socialismo del siglo veintiuno” es lo suficientemente significativa como para que carezca de sentido incluirlos dentro de una misma categoría sociopolítica. Sin embargo, mi censor parece no estar interesado en esas minucias. En la oscuridad de la noche, dice el refrán, todos los gatos son pardos.
¿Fracasaron los idealistas sólo porque eran unos ilusos? No podemos saberlo, porque ignoramos de quienes está hablando. ¿Aconteció lo mismo con los realistas por su talante pretendidamente antidemocrático? Tampoco lo sabemos, si bien tenemos algunas sospechas que precipitarían nuevos cuestionamientos que por ahora nos reservamos para otra ocasión. ¿Fracasó la izquierda heroica -que en el aquí y ahora de Nuestra América tiene una referencia emblemática en Ernesto “Che” Guevara- por su arrogancia? ¿Fue la soberbia del “guerrillero heroico” la que acabó con su vida? ¿No será que la guerra de contrainsurgencia lanzada por Estados Unidos tuvo algún papel en el trágico desenlace de la epopeya del Che? En este caso no sólo estaríamos en presencia de un diagnóstico erróneo sino también indignante por la pedantería de quien se arroga el papel de “censor de revolucionarios” o “inspector de revoluciones”, un vicio bastante extendido entre quienes jamás protagonizaron una y miraron todas desde afuera. No tenemos información, al momento de escribir estas líneas, sobre el juicio que le merece a Steinsleger la suerte corrida por el heteróclito conglomerado de la izquierda que cruzó el Rubicón. En suma: son demasiados los interrogantes que quedan sin respuesta y que cuestionan de raíz la fecundidad de esta tipología. 5
Dos últimas consideraciones. Una sobre el marxismo, esa molesta “fijación de las izquierdas” que tanto escandaliza a nuestro crítico y que recomienda someter a urgente revisión. Lamento (por él, no por mí) decirle que hasta hoy el marxismo es la única crítica radical de la sociedad capitalista y que, en consecuencia, sin esta tradición intelectual y política, teórica y práctica a la vez, cualquier cuestionamiento al orden del capital es, como decía Marx, una “jeremiada”, una protesta insanablemente superficial porque soslaya la cuestión fundamental de una sociedad construida sobre el irresoluble conflicto entre quienes sólo pueden sobrevivir vendiendo su fuerza de trabajo y la cada vez más pequeña minoría que dispone de los recursos suficientes para comprarla. Puede argüirse que con el marxismo sólo no basta para dar cuenta de la complejidad actual del orden social burgués, y que otras perspectivas teóricas (como el feminismo radical, el ecologismo anticapitalista y el pensamiento postcolonial, por ejemplo) son también necesarias. Es cierto: pero también lo es que sin el marxismo y su visión de la dialéctica histórica como una totalidad surcada por permanentes contradicciones ninguna de estas otras perspectivas -para ni hablar las que provienen del saber convencional de las ciencias sociales o del pensamiento único- puede ofrecer una explicación mínimamente satisfactoria para entender los problemas y desafíos de la sociedad contemporánea. El señalamiento de las contradicciones del capitalismo, que no han hecho sino agravarse con el paso del tiempo, es el telón de fondo del Manifiesto Comunista cuya actualidad ha sido ratificada en estos días por el famoso libro de Thomas Piketty. A pesar de la distancia que el economista francés toma del marxismo, su obra corrobora empíricamente el acierto de los pronósticos de Marx y Engels que, con singular clarividencia, identificaron como una de las tendencias históricas fundamentales del capitalismo la creciente polarización económica y el incremento de la desigualdad, término amable a menudo utilizado por algunos analistas y gobernantes para no hablar lisa y llanamente de “explotación”.6 Pese a ello esta fecunda tradición teórica es descalificada como una “fijación” decimonónica que debe ser arrojada al “museo de antigüedades” junto con, dice nuestro crítico, una bula papal emitida poco después de la publicación del Manifiesto consagrando la virginidad de María. Paralelismo absurdo, que revela el sesgo reaccionario y antimarxista que informa su perspectiva política.
Segunda consideración: nuestro autor afirma, y cito, “los sufrimientos que a escala industrial están convirtiendo al mundo en cósmica fosa neoliberal podrían ser conjurados si lo revolucionario se tomara como sinónimo de democracia radical.” Gracias a un truco del lenguaje la revolución, es decir, la cruenta y laboriosa construcción de un nuevo orden social en donde las clases sometidas y dominadas comienzan a escribir su historia a partir de la supresión de toda forma de explotación y opresión, se identifica con -y agota en- ¡la radicalización de la democracia! Este es un viejo e insostenible argumento originalmente expuesto por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe en varias de sus obras y retomado como principio cardinal por el funesto “Consenso de Buenos Aires”. En este documento, ya citado, se dice que “la misión de la izquierda consiste en confrontar la desigualdad al combatir el dualismo mediante la profundización de la democracia.” Así, mediante una prestidigitación terminológica mi censor reintroduce subrepticiamente, veinte años después, la misma fallida receta que Castañeda y Mangabeira Unger proponían para acabar con los “sufrimientos” producidos por el capitalismo (más no para superar al sistema capitalista) a los políticos “sensatos y racionales” reunidos en Buenos Aires. ¿Así que de eso se trata?
Toda esta corriente de pensamiento -que a falta de mejor nombre podríamos denominarla como “socialdemocracia vergonzante”- parece ignorar que el capitalismo y la democracia son incompatibles y que la profundización o radicalización de la democracia no es una meta alcanzable modificando las instituciones políticas sino que sólo podrá lograrse si se avanza en la desmercantilización de la vida social, rompiendo los férreos moldes clasistas de la democracia burguesa e instaurando una democracia emancipada de las restricciones que, por diversos conductos, el capitalismo impone a la democracia.7 Esto es, desmantelando sin pausa el proceso por el cual en las últimas décadas la educación, la salud, la recreación, la cultura, la seguridad social y las más diversas esferas de la sociedad fueron integradas a lo que István Mészáros denominara “el metabolismo del capital” que, cual moderno Leviatán, convirtió antiguos derechos -tanto formales como consuetudinarios- en mercancías. Sólo bajo esta condición podría detenerse la regresión de las democracias cada vez más “secuestradas” por las megacorporaciones, todo lo cual confirma plenamente que el avance y la profundización del capitalismo tuvo como contrapartida el vaciamiento y la crisis del proyecto democrático.
En este sentido hay una innegable involución política y social en los capitalismos democráticos. Estados Unidos, los países europeos y Japón atestiguan, con diversas tonalidades, la intensidad de esta decadencia. Obsérvense los lamentables alcances de este proceso en España (para ni hablar de casos más espectaculares y ominosos como Grecia) donde la infame Ley Mordaza recientemente sancionada es apenas el último eslabón de una larga secuencia de degradación de la vida democrática que tiene su origen en los Pactos de la Moncloa, lo que demuestra que la recomendación emitida por los teóricos de la Comisión Trilateral no cayó en saco roto y conserva una deplorable actualidad. En el contexto de los años setentas del siglo pasado, signado por la estanflación que agobiaba a los capitalismos desarrollados y por las renovadas protestas sociales, ese organismo estableció que los déficits democráticos eran causados por las “excesivas” demandas de la ciudadanía y no por la intransigencia del capital ante una eventual reducción de su tasa de ganancia. De este diagnóstico se desprendía una consigna política muy clara: había que enfrentar esa crisis recortando los “excesos” democráticos. Obrar de otro modo, es decir, “profundizando la democracia” para reconstruir su dañada legitimidad, equivalía a pretender apagar un incendio arrojando gasolina a las llamas.8 Los gobiernos que asumieron el poder poco después en Estados Unidos (Ronald Reagan) y el Reino Unido (Margaret Thatcher) y muchos otros, tanto en los capitalismos desarrollados como en los periféricos, siguieron al pie de la letra ese consejo. Mismo que también le había ofrecido Friedrich von Hayek al dictador chileno Augusto Pinochet cuando dijo que un buen liberal siempre tiene que estar dispuesto, cuando las circunstancias así lo requieran, a sacrificar la democracia -al fin y al cabo una conveniencia- en el altar de la libertad de mercado, una innegociable necesidad. Según el economista austríaco el sacrificio sería temporario porque siendo esta última madre de todas las libertades, la restauración del libre mercado más pronto que tarde abriría la puerta al florecimiento de la libertad política y la democracia.
Este sofisma continúa vigente en el mundo actual, y si algo ha ocurrido con el advenimiento del neoliberalismo ha sido la decadencia de las instituciones de la democracia. Es precisamente por esto que han comenzado a surgir voces de alarma ante la degradación de la democracia en Estados Unidos -que solía ser ensalzada como la más perfecta encarnación de ese tipo de régimen político- hoy convertida en una prosaica plutocracia. La decisión de la Corte Suprema de ese país de proteger el derecho de propiedad y derogar, en consecuencia, la legislación que imponía un tope al financiamiento que personas y empresas podían destinar a las campañas políticas ha convertido a la antigua competencia por los votos de la ciudadanía en un nostálgico anacronismo. Ahora lo que cuenta es la lucha por recaudar fondos ilimitados entre los muy ricos y las grandes empresas. Es decir, quien aspira a gobernar Estados Unidos se ofrece al servicio del mejor postor, que primero financiará su campaña política y luego exigirá las retribuciones del caso por medio de contratos, licencias, subsidios y toda la parafernalia de argucias con las cuales la Casa Blanca recompensa a sus mentores y financistas. La democracia se recorta desde arriba, otorgándole poderes inconmensurables a los ricos y a las corporaciones; y desde abajo, debilitando la eficacia de la influencia que pudiera ejercer la ciudadanía. Como dice Tom Engelhardt, uno de los observadores más agudos de la sociedad norteamericana, la próxima elección presidencial en Estados Unidos se decidirá al interior del 1 % más rico del país. En sus propias palabras, “la primera etapa de las primarias, la que cuenta, se celebra entre un pequeño grupo de millonarios y multimillonarios , una nueva casta adinerada que personalmente, o mediante complejas redes de donantes, invierten miles de millones de dólares en las campañas de los candidatos que han decidido apoyar. Por eso la primera etapa de las primarias –que este año es sobre todo un asunto republicano– está teniendo lugar en destinos turísticos como Las Vegas, Rancho Mirage, California o Island Sea (Georgia), tal y como los medios han informado ampliamente. En estas ‘contiendas’ participan políticos serviles que están a disposición de los ricos y poderosos, reflejándose en ello nuestro nuevo sistema electoral del 1%.” 9 Por lo tanto, la clásica fórmula acuñada por Abraham Lincoln para definir la democracia: “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” ha sido impiadosamente sepultada y sustituida por “gobierno del gran capital, por el gran capital y para el gran capital” o, si se prefiere, “gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos.” No es este el lugar para abrumar al lector con citas y referencias bibliográficas, pero bastaría con que mi crítico hubiera leído algo de lo publicado por autores tan notables como Sheldon Wolin, Peter Dale Scott, Jeffrey Sachs (¡si, el mismísimo Jeffrey Sachs!), Noam Chomsky y, en Europa, Ellen Meiksins Wood y Giovanni Vattimo entre tantos otros para percatarse de esta contradicción que condena aún a las democracias formales del capitalismo a su progresiva inanición y a ser reemplazadas por una desembozada y ostentosa plutocracia. Si hubiera procedido de esta manera se habría evitado el bochorno de escribir que en el capitalismo se puede “profundizar la democracia” -y construir una sociedad que luche eficazmente contra la desigualdad- como si la cisura estructural que opone propietarios versus no propietarios de los medios de producción pudiese tolerar de brazos cruzados un desenvolvimiento político que, llevado a sus límites, acabaría con el despotismo del capital. Toda la evidencia disponible confirma que hoy los “capitalismos democráticos” son menos democráticos que antaño, y que la tendencia no es hacia la profundización de la democracia o su radicalización sino exactamente hacia su contrario: la instauración de omnipotentes plutocracias. El financista George Soros tuvo un rapto de franqueza al reconocer esta tendencia y decir que los pueblos votan cada dos o cuatro años, pero “los mercados votan todos los días”. Es más, según él “los mercados fuerzan a los gobiernos a adoptar medidas impopulares que, sin embargo, son indispensables.” 10
Concluyo con una breve anotación. Repito: el Foro estuvo muy bien; el problema es el “Manifiesto de Buenos Aires”. La imprescindible “batalla de ideas” a la que nos convocara Fidel requiere la más amplia apertura del debate al interior de las fuerzas de izquierda. Su clausura sólo traerá como consecuencia el empobrecimiento ideológico y la debilidad política porque no se podrá derrotar al imperialismo con fórmulas huecas, abstracciones brillantes y claudicantes eufemismos. Cierro esta nota citando un pasaje del texto que precipitara el enojo de mi crítico y que ilustra esta preocupación: “en una coyuntura como la que hoy marca a fuego a Latinoamérica y el Caribe, y dada la brutal agresión que está sufriendo entre nosotros la República Bolivariana de Venezuela, el documento se despliega sin hacer absolutamente ninguna mención a la ofensiva destituyente y al golpismo en tiempo real en curso en la patria de Bolívar y Chávez, bajo la dirección general de la Casa Blanca. Tampoco hace un llamado para convocar a una solidaridad militante en defensa de la Revolución Bolivariana y para poner fin a más de medio siglo de bloqueo integral en contra de Cuba, repudiando al mismo tiempo la artimaña de Washington de ofrecer la zanahoria a la isla caribeña y pegar con el garrote a Venezuela. Tampoco se alude en el texto al ominoso proceso de fascistización que avanza con inusitada fuerza en Brasil y que el pasado domingo sobrepasara antiguas cotas; o a la ofensiva destituyente en marcha en la Argentina con el monopolio mediático y el poder judicial como arietes; o a las perspectivas de una “restauración conservadora” tal como la denunciara con nombre y apellido el presidente Correa en varios países del área; o a la imparable expansión de las bases militares norteamericanas, cerca de ochenta ya, instaladas en casi todos los países del área y que más pronto que tarde entrarán en acción. …. Se habla, eso sí, de la necesidad de criticar el contenido y el régimen de propiedad de los medios de comunicación, pero nada se dice … del asesinato de tres periodistas de Guatemala durante la misma semana en que se reunía el Foro y las decenas de mujeres y hombres de prensa acribillados por el paramilitarismo en Honduras, México y Brasil, entre los casos más lacerantes. Se repudian “enérgicamente los intentos destituyentes por parte de los países poderosos” (sic), pero sin subrayar el siniestro papel que Estados Unidos viene desempeñando en Nuestra América desde 1823 en adelante. Porque, ¿qué otro “país poderoso” ha desestabilizado a gobiernos democráticos y de izquierda en la región, o producido golpes de estado, o asesinado –o intentado hacerlo- a grandes líderes políticos latinoamericanos? ¿Qué “país poderoso” pergeñó una operación tan criminal y monstruosa como el Plan Cóndor? Estos silencios y el refugio en una nebulosa conceptual de un documento con las características concientizadoras y movilizadoras que debe tener un Manifiesto (y no está de más recordar aquí la pasión por lo concreto, por el “aquí y ahora” del Manifiesto Comunista) conspira contra su eficacia como un instrumento de lucha en la batalla de ideas y en la disputa por el poder. Un Manifiesto por la Emancipación y la Igualdad en donde términos cruciales como “imperialismo”, “explotación”, “golpe de estado”, “socialismo”, “revolución”, “reforma”, “clases sociales” brillen por su ausencia y que cuando se habla del “capitalismo” (una sola vez en el texto) sea para denunciar sus “formas irracionales” (sin decir cuáles serían las “racionales”) difícilmente podrá convertirse en un movilizador de conciencias, en un instrumento útil para luchar por la emancipación y la igualdad, ni en Nuestra América ni en Europa”.

Notas:

1 Russo, Miguel “Debate sobre el Debate”, http://www.miradasalsur.com.ar/nota/10828/debate-sobre-el-debate

2 “ El ‘Manifiesto de Buenos Aires’: aportes para un debate”. Disponible en https://www.google.com.ar/?gfe_rd=cr&ei=TwYbVZG6HoLX8gff-oHIAg&gws_rd=ssl#q=El+%E2%80%9CManifiesto+de+Buenos+Aires%E2%80%9D:+aportes+para+un+debate&start=20

3 Steinsleger, José, “Tangos de Izquierda”, La Jornada (México), 25 de Marzo de 2015. Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2015/03/25/opinion/025a1pol  

4 Ver Jorge Castañeda y Roberto Mangabeira Unger, “Después del Neoliberalismo: Un Nuevo Camino”, en el portal de la revista Nexos (México, 1º de Marzo de 1998) http://www.nexos.com.mx/?p=8825 . Una crítica a las tesis socialdemócratas del “Consenso de Buenos Aires”, como se conoce ese manifiesto, se encuentra en Massimo Modonesi, “ La Tercera Vía en América Latina y el ‘Consenso de Buenos Aires’ “, en Rebelión 12 Diciembre 2000. Disponible en: http://www.rebelion.org/hemeroteca/izquierda/modonesi121200.htm . Según cuentan Castañeda y Mangabeira Unger participaron en las diversas reuniones promovidas por ellos Carlos “Chacho” Alvarez. Adolfo Aguilar Zinser. John Biehl. José Bordón. Leonel Brizóla. Manuel Camacho, Dante Caputo. Cuauhtémoc Cárdenas. José Dirceu. Marco Aurelio García, Gabriel Gaspar. Tarso Genro Ciro Gomes, Oscar González, Facundo Guardado, Claudio Fermín, Graciela Fernández Meijide, Vicente Fox. Itamar Franco, David Ibarra, Ricardo Lagos, Andrés Manuel López Obrador, Luis Ignacio Lula da Silva, Carlos Ominami, Sergio Ramírez, Federico Storani. Rodolfo Terragno y Vicentinho. Se podrán discutir muchas cosas en relación a las ideas promovidas por los convocantes, menos su fino sentido del oportunismo: ambos fueron los heraldos de los gobiernos de “centroizquierda” (¡mucho más de centro que de izquierda!) que brotarían en la región, como la Alianza en la Argentina, el PT en Brasil (donde Mangabeira Unger se convertiría en Ministro de Asuntos Estratégicos), el Frente Amplio en Uruguay, el PAN mexicano (del cual Castañeda sería su primer canciller), amén de la ya por ese entonces establecida Concertación chilena, para no mencionar sino los casos más conocidos.

5 Sobre el tema del fracaso de los proyectos emancipatorios y la complejidad del mapa sociopolítico de América Latina y el Caribe remitimos al lector a nuestro Socialismo Siglo XXI. ¿Hay vida después del neoliberalismo? (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2ª edición ampliada y actualizada, 2014), pp. 11-51.

6 Se trata, obviamente, de El Capital en el Siglo XXI (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014)

7 Hemos examinado en detalle las tesis de Laclau y Mouffe y de autores encuadrados en la misma línea de reflexión teórica en dos libros de nuestra autoría: Tras el Búho de Minerva. Mercado contra Democracia en el Capitalismo de Fin de Siglo (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2000). Este texto está agotado, pero disponible en Internet enhttps://docs.google.com/file/d/0Bx2YC3gJbq2TOTFmZTE0OTctMTViOS00NmZhLTg2YjctZTU3MmQ1YjIzODNj/editVer asimismo mi “La verdad sobre la democracia capitalista”, en Socialist Register en Español (Buenos Aires: CLACSO, 2006), disponible en http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/social/2006/boron.pdf

y también Aristóteles en Macondo. Notas sobre el fetichismo democrático en América Latina (Córdoba: Editorial Espartaco, 2009) y publicado en Brasil por la editorial Pao e Rosas (Río de Janeiro,2011) y en Chile, con una nueva introducción, por Ediciones Construyendo América (Santiago, 2013)

8 La metáfora es utilizada por Samuel P. Huntington en su capítulo sobre la crisis de la democracia en Estados Unidos en el libro que publicara junto a Michel Crozier y Joji Watanuki, The crisis of democracy. Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission (Nueva York, New York University Press, 1975)

9 Tom Engelhardt, “El Nuevo Orden Estadounidense”, en Rebelión (26 marzo 2015), http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196927

10 George Soros, Soros, George “Entrevista” concedida al periódico italiano La Reppublica (Roma, 28 de enero de 1995)

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