Juan Pablo Duarte (Santo Domingo, 26 de enero de 1813 – Caracas, 15 de julio de 1876). Era apenas un niño cuando, en 1821, José Núñez de Cáceres declaró la independencia de la entonces provincia ultramarina española de Santo Domingo y su incorporación a la Gran Colombia, suceso que culminó con la ocupación militar del país por los ejércitos haitianos de Jean Pierre Boyer y en la integración del territorio dominicano al de Haití en 1822.
En 1828 sale al exterior a aprender idiomas, contabilidad y otras materias con las que pudiera contribuir al desarrollo del negocio de su padre. Su paso por los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España lo aprovechó para conocer los sistemas políticos de esas naciones y para idear el método revolucionario que culminaría en la creación de la República Dominicana.

En 1833 regresó a Santo Domingo para trabajar en el negocio de la familia. Realizó una intensa vida social que le ligó a importantes sectores de la pequeña burguesía urbana. Se hace masón y es testigo de matrimonios, apadrina bautizos y asiste a reuniones de carácter cultural. Esa vivencia de la sociedad es la que le permite percibir que existe un sentimiento patriótico que rechaza la presencia de los haitianos en el país. El mérito de Duarte, como patriota y como político organizador, estriba, fundamentalmente, en que supo interpretar el momento histórico que vivía la sociedad dominicana de aquel entonces, renuente en sus capas más decisivas a aceptar la dominación haitiana.

Tras una discreta labor de proselitismo fundó, el 16 de julio de 1838, la sociedad secreta La Trinitaria, junto a Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo. Los trinitarios hacían su trabajo político a partir de una estructura celular clandestina. Los iniciados hacían el juramento de luchar por la independencia de la República Dominicana bajo el lema “Dios, Patria y Libertad”. Para sus actividades públicas constituyeron otras dos entidades: La Sociedad Filantrópica y La Sociedad Dramática, destinadas a realizar una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales.

Duarte y algunos de sus compañeros también ingresaron en las compañías dominicanas del ejército haitiano para adquirir conocimientos militares. Para ese momento, el régimen de Boyer se había transformado de un gobierno liberal y progresista a una dictadura con graves problemas económicos y con resistencia interna en su territorio original. Así, se une al movimiento revolucionario haitiano denominado La Reforma, que derrocó a Boyer en febrero de 1843, colocando a Charles Herard en la presidencia de Haití. Duarte encabezó dicho movimiento en la ciudad de Santo Domingo, desempeñando un papel decisivo que lo convierte en el líder político principal de los dominicanos. Pero delatadas las actividades independentistas de los trinitarios, el nuevo presidente Herard encabeza una ocupación militar de las provincias dominicanas con el objetivo de desarticular al liderazgo separatista.

Matías Ramón Mella y los hermanos Ramón y Pedro Santana son apresados y conducidos para Haití, mientras que Francisco del Rosario Sánchez se esconde y hace propalar la especie de su fallecimiento. Es en esta circunstancia que Duarte tiene que abandonar el país de manera clandestina hacia Curazao, donde le sorprende la noticia de la muerte de su padre el 25 de Noviembre del 1843. Entonces, en una emotiva carta, Duarte le indica a su madre vender el negocio familiar para financiar la revolución independentista. En su ausencia, Sánchez realiza una alianza con el sector separatista conservador encabezado por Tomás Bobadilla y Buenaventura Báez, surgiendo el Manifiesto del 16 de enero de 1844, que culminó con la declaración de la independencia el 27 de febrero de ese mismo año.

Duarte regresó a Santo Domingo el 15 de marzo de 1844 cargado de las armas que había comprado en Curazao con el dinero de su propia familia, siendo recibido como “Padre de la Patria” y designándosele General del Ejército y Vocal de la Junta Central que gobernaba la naciente República. Duarte tenía un definido concepto de la nación dominicana y de sus integrantes. En esa época redactó un proyecto de Constitución que dice con claridad que la bandera dominicana puede cobijar a todas las razas, sin excluir ni dar predominio a ninguna. Su concepción de la República era la de un patriota republicano, anticolonialista, liberal y progresista. Enviado a combatir al ejército haitiano, entra en contradicciones con Pedro Santana, quien era jefe del ejército del Sur y uno de los principales caudillos del sector conservador, de tendencias colonialistas y anexionistas.

Como dicho sector se había adueñado del poder y tenía mayoría en la Junta Central Gubernativa para imponer la conversión del país en un protectorado francés, Duarte encabezó, junto a Sánchez, un golpe de Estado que destituyó a Bobadilla y sustituyó los miembros conservadores de la Junta por otros liberales que como él eran opuestos a toda anexión o protectorado. Esta nueva Junta Central Gubernativa, encabezada por Sánchez, envió a Duarte y a Mella a la región Norte a obtener el apoyo de los pueblos cibaeños. El ejército del Norte proclamó a Duarte como Presidente de la República, pero Santana protestó contra esto y apoyándose en el ejército del Sur que comandaba, entró a la ciudad de Santo Domingo y disolvió la Junta de Sánchez, creando otra presidida por su persona e integrada en su totalidad por personas afines a su sector político social. Sintiéndose dueño de la situación, Santana dispuso el apresamiento de Duarte, quien se dejó apresar rehusando apelar al ejército del Norte para evitar una guerra civil que pudiera ser aprovechada por el enemigo haitiano.

Santana declaró a Duarte, a Sánchez, a Mella y a otros líderes trinitarios como “traidores a la Patria” y los desterró “a perpetuidad” del territorio de la República Dominicana. Tras una breve estancia en Hamburgo, se trasladó a Venezuela, donde su familia completa, sumida en la miseria, había sido desterrada por Santana. En Caracas le sorprende la noticia del fusilamiento de la líder interna de los trinitarios, María Trinidad Sánchez, el 27 de febrero de 1845.

Asumiéndose culpable de esta muerte, y rechazando la idea de alentar una guerra civil, Duarte desaparece de la vida pública, internándose en la selva venezolana, radicándose en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), donde pierde todo contacto con amigos y familiares durante más de quince años.

Cuando Santana declara disuelta a la República Dominicana y proclama la anexión a España en 1861, Duarte reaparece en Caracas para organizar junto a su hermano Vicente Celestino Duarte una pequeña expedición que desembarca en Montecristi (1864) para ponerse a las órdenes del gobierno restaurador en armas de Santiago de los Caballeros. Este gobierno decidió nombrarlo su representante en el exterior con la misión de obtener apoyo de Venezuela y las demás naciones americanas en la lucha militar contra España.

Duarte sale de nuevo a Caracas en 1864, dedicándose a su misión hasta que lo relevan de la misma. Lograda la Restauración de la República (1865), Duarte se quedó con su familia en dicha ciudad, subsistiendo de una fábrica de velas hasta su fallecimiento el 15 de julio de 1876. Sus restos fueron trasladados a suelo dominicano en 1884, por el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís), que lo había declarado Padre de la Patria junto a Francisco del Rosario Sánchez y a Matías Ramón Mella.