El Profesor

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Monthly Archives: enero 2016

Un documental:Mi amigo Hugo

Un documental de Oliver Stone [50 min.]
Mi amigo Hugo
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Hugo Chavez abraza a su madre 

El documental “Mi Amigo Hugo” dura aproximadamente 50 minutos y es una recopilación de testimonios de familiares, amigos, intelectuales y políticos sobre el comandante Hugo Chávez, precursor del actual proceso de integración latinoamericano y caribeño. Con una transmisión simultánea en más de 13 países como Cuba, Bolivia, Haití y Turquía, la pieza cinematrográfica mostró la vida del líder bolivariano en base a testimonios y a los comentarios del comandante que dirigió la rebelión Cívico-Militar de 1992.
El documental “Mi amigo Hugo”, producción de teleSUR y dirigido por el cineasta estadounidense, Oliver Stone, se estrenó este miércoles como parte de los actos para honrar el líder bolivariano, Hugo Chavez, a un año de su partida física.

Con una transmisión simultánea en más de 13 países como Cuba, Bolivia, Haití y Turquía, la pieza cinematrográfica mostró la vida del líder bolivariano en base a testimonios y a los comentarios del comandante que dirigió la rebelión Cívico-Militar de 1992.

Previamente a su llegada a la academia militar, donde fue proyectado el documental, el canciller venezolano, Elías Jaua, el vicepresidente Jorge Arreaza y la presidenta del multiestatal teleSUR, Patricia Villegas, indicaron que esta pieza cinematográfica servirá para dejar un legado palpable de la vida de Hugo Chávez.

Villegas destacó que el trabajo de Oliver Stone demuestra una vez más que “es posible hacer los sueños realidad”, una de las mayores enseñanzas que dejó Chávez.

Posterior a la proyección del documental, la ministra de la Defensa de Venezuela, Carmen Meléndez, que participó con su testimonio en la obra, resaltó que las lecciones del líder bolivariano se avivaron tras observar la película. “Han sido sentimientos encontrados los que surgen al ver el resultado de lo que hizo Oliver Stone”.

El cineasta Oliver Stone ha tenido una relación cercana con América Latina, fundada en su amistad con distintos líderes y presidentes de la región.

Previamente Stone estrenó en 2010 el documental “Al Sur de la Frontera” donde mostró distintas facetas de los mandatarios de Bolivia, Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay, Cuba y Venezuela.

La cinta narra muchos aspectos de la vida del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, e incluye entrevistas a otros varios presidentes de América Latina: Evo Morales de Bolivia, Cristina y Nestor Kirchner de Argentina, Rafael Correa de Ecuador, Raúl Castro de Cuba, Fernando Lugo de Paraguay y Lula da Silva de Brasil.

Esta fue una obra que enmarcó la relación de estos líderes latinoamericanos con su pueblo. En los 102 minutos del documental se puede ver al mandatario boliviano, Evo Morales, jugar al fútbol o al líder bolivariano, Hugo Chávez, hablando sobre detalles de su infancia.

Agradecimiento de los usuarios

Usuarios y seguidores de teleSUR a través de la red social twitter mostraron su agradecimiento por la pieza cinematográfica realizada por el estadounidense Oliver Stone, obra que tildaron como “un emocionante documental”, “hermoso, nostálgico e histórico”, agradeciendo al canal de noticias multiestatal por su transmisión.

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Discurso de Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia,

 

 

Cuando las gotas se hacen lluvia

09-01-2016
José Gayà
Colectivo Miradas
Un documental sobre las respuestas ciudadanas a la crisis del capitalismo y a las políticas de recortes.
Cuando los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Cuando los gobiernos rescatan a bancos y desahucian a las personas. Cuando quieren arrojar los derechos humanos al contenedor de la historia… Entonces, la gente se organiza y los pueblos se movilizan…
Una producción del Colectivo Miradas
Dirigido por José Gayà
Libre descarga a partir del 20 de diciembre
Licencia libre para particulares y pases con fines sociales

 

[77 min.]
Twitter: twitter.com/C_Miradas
Facebook: facebook.com/cuandolasgotas
Web: cuandolasgotas.org
Correo: info@cuandolasgotas.org
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Derrotas, reflexiones y aprendizajes

Entrevista al politólogo argentino Atilio Borón [54:35 min.]

Miguel A. Jiménez e Itziar Egaña

Rebelión

Buenos Aires, diciembre 2015

 

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De cómo Occidente crea el terrorismo

Andre Vltchek
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El terrorismo se presenta bajo muchas formas y muchas caras, pero la más terrible de todas es su fría crueldad.
Se nos pide que creamos que los terroristas son unos sucios lunáticos que corren por ahí con bombas, ametralladoras y cinturones explosivos. Es así como nos dicen que los imaginemos.
Muchos de ellos llevan barba, casi todos tienen “aspecto extranjero”, no son blancos, no son occidentales. En resumen son tipos que pegan a sus esposas, violan niños y destruyen estatuas griegas y romanas.
En realidad, durante la Guerra Fría, hubo algunos “terroristas” de aspecto occidental: los izquierdistas pertenecientes a células revolucionarias, en Italia y en otros lugares de Europa. Pero sólo ahora nos enteramos de que los actos terroristas que se les atribuyeron fueron cometidos realmente por el Imperio, por algunos gobiernos derechistas europeos y sus servicios de inteligencia. ¿Recuerdan, los países de la OTAN hacían saltar por los aires trenes dentro de túneles o bombardeaban estaciones de tren enteras…?
“Había que hacerlo”, con el fin de desacreditar a la izquierda y asegurarse de que la gente no llegara a ser tan irresponsable como para votar por los comunistas o los verdaderos socialistas.
También había algunos grupos “terroristas” en América Latina, movimientos revolucionarios que luchaban por la libertad y contra la opresión, principalmente contra el colonialismo occidental. Era preciso contenerlos, liquidarlos y, si estaban en el poder, derrocarlos.
Pero los terroristas solamente se hicieron realmente populares en Occidente después de que la Unión Soviética y el bloque comunista fueran destruidos a través de miles de acciones económicas, militares y propagandísticas, y después de que Occidente de repente se sintiera demasiado expuesto, solo sin nadie contra quien luchar. De alguna manera Occidente sentía que necesitaba justificar sus monstruosas acciones opresoras en África, Próximo Oriente, América Latina y Asia.
Era necesario un nuevo enemigo “poderoso”, realmente poderoso, que permitiera racionalizar los astronómicos presupuestos militares y de servicios secretos. No era suficientemente convincente hacer frente a unos pocos cientos de “bichos raros” en algún lugar de la selva colombiana, o en Irlanda del Norte o Córcega. Tenía que haber algo realmente enorme, algo que estuviese al nivel de la “maligna” amenaza soviética.
¡Por cierto, qué gran pérdida la de esa amenaza, de repente! Era sólo una amenaza, por supuesto, no un peligro de ideales igualitarios e internacionalistas …
Así fue como Occidente vinculó el terrorismo con el Islam, que es una de las mayores culturas del mundo, con 1.600 millones de seguidores. ¡El Islam era lo suficientemente grande y poderoso como para asustar a muerte a las amas de casa de clase media de las zonas residenciales occidentales! Y encima, tenía que ser contenido de todos modos, ya que era esencialmente también demasiado socialista y demasiado pacífico.
En ese momento de la historia, todos los grandes líderes seculares y socialistas de los países musulmanes, (como en Irán, Indonesia y Egipto), fueron derrocados por Occidente, se maldijo su legado o simplemente estaban prohibidos.
¡Pero eso no era suficiente para Occidente!
Con el fin de hacer del Islam un enemigo de talla, el Imperio tenía primero que radicalizarlo y pervertir los innumerables movimientos y organizaciones musulmanes, y a continuación crear otros nuevos, entrenándolos, armándolos y financiándolos adecuadamente, para que tuvieran realmente un aspecto suficientemente aterrador.
Hay por supuesto una razón más importante por la cual el “terrorismo”, y en particular el musulmán, es tan esencial para la supervivencia de las doctrinas, el excepcionalismo y la dictadura global de Occidente, y es que el “terrorismo” justifica la idea de la superioridad cultural y moral absoluta de Occidente.
La cosa funciona del siguiente modo:
Durante siglos, Occidente se ha comportado como un monstruo loco sediento de sangre. A pesar de la propaganda glorificadora que transmiten los medios de comunicación occidentales en todo el mundo, se estaba haciendo evidente para todos que el Imperio violaba, asesinaba y saqueaba en prácticamente todos los rincones del globo. Unas décadas más y el mundo vería a Occidente exclusivamente como una enfermedad siniestra y tóxica. Un escenario así tenía que evitarse por todos los medios.
De modo que los ideólogos y propagandistas del Imperio dieron con una nueva y brillante fórmula: “¡vamos a crear algo que tenga un aspecto y se comporte aún peor que nosotros, y entonces podremos proclamar que seguimos siendo en realidad la cultura más razonable y tolerante de la tierra!”
“¡Y vamos a hacer una auténtica pirueta: vamos combatir contra nuestra propia creación, vamos combatirla en nombre de la libertad y la democracia!”
Así es como nació una nueva generación, una nueva hornada de “terroristas”. Y sigue viva y goza de buena salud. Vivita y coleando. Y se multiplica como las salamandras de Capek [1].
* * *
El terrorismo occidental no se discute en realidad, aunque sus formas más extremas y violentas siguen maltratando el mundo sin descanso como lo ha hecho desde hace mucho tiempo, con cientos de millones de víctimas acumuladas por doquier.
Pero ni siquiera los legionarios y gladiadores del Imperio, como los muyahidín, al-Qaida, o ISIS, pueden acercarse a la barbarie que han demostrado una y otra vez sus maestros británicos, franceses, belgas, alemanes o estadounidenses. Por supuesto que intentan sin descanso alcanzar el nivel de sus gurús y proveedores, pero simplemente no son capaces de alcanzar su violencia y brutalidad.
Es preciso contar con toda una “cultura occidental” para masacrar a cerca de diez millones de personas en una sola área geográfica, casi de una sola tacada.
* * *
Entonces, ¿qué es el terrorismo real, y como podrían ISIS y otros grupos parecidos seguir su liderazgo? Dicen que ISIS está decapitando a sus víctimas. Esto es algo muy malo, pero, ¿quién ha sido su maestro?
Desde hace siglos, los imperios de Europa han estado asesinando, torturando, violando y mutilando a personas en todos los continentes del mundo. Los que no lo estaban haciendo de manera tan directa “invertían” en expediciones colonialistas, o enviaban a su gente a unirse a batallones genocidas.
El rey Leopoldo II y sus cohortes lograron exterminar a unos diez millones de personas en África Occidental y Central, en lo que hoy se conoce como el Congo. Leopoldo cazaba a las personas como animales, obligándolos a trabajar en sus plantaciones de caucho. Si pensaba que no estaban llenando sus arcas con suficiente rapidez no dudaba en cortarles sus manos o quemar vivas poblaciones enteras dentro de sus chozas.
Diez millones de víctimas desaparecieron. ¡Diez millones! Y este hecho no tuvo lugar en un pasado lejano, en una “edad oscura”, sino en pleno siglo XX, bajo el imperio de una monarquía considerada constitucional y autoproclamada democrática. ¿Cómo compararlo con el terrorismo dominante en los territorios ocupados por ISIS? ¡Comparemos las cifras y el nivel de brutalidad!
Y desde 1995 la República Democrática del Congo ha vuelto a perder cerca de diez millones de personas más en una orgía de terror horrible, desatada por los delegados de Occidente, Ruanda y Uganda (véase el tráiler de mi película “Rwanda Gambit”).
Los alemanes perpetraron genocidios en África del Suroeste, en lo que hoy es Namibia. La tribu Herero fue exterminada, o al menos cerca del 90% de ella. Primero, la población fue expulsada de sus tierras y hogares, y conducida al desierto. Si sobrevivían, los alemanes la acosaban con expediciones prenazis, usando balas y otros medios de asesinato en masa. Se llevaron a cabo experimentos médicos en seres humanos, para demostrar la superioridad de la nación germánica y la raza blanca.
Eran sólo civiles inocentes, personas cuyo único delito era no ser blancos y vivir en tierras ocupadas y violadas por los europeos.
¡Los talibanes no han llegado a tanto, ni tampoco ISIS!
A día de hoy, el gobierno de Namibia sigue exigiendo el regreso de un gran número de cabezas de su población, cabezas que pertenecieron a cuerpos decapitados y luego fueron enviadas a la Universidad de Friburgo y a algunos hospitales en Berlín, para llevar a cabo experimentos médicos.
Imagínense si ISIS decapitase a miles de europeos para llevar a cabo experimentos médicos con el objetivo de demostrar la superioridad de la raza árabe. ¡Absolutamente impensable!
La población local fue aterrorizada en prácticamente todas las colonias ocupadas por Europa, algo que he descrito en detalle en mi último libro, de 840 páginas, “Exposing Lies of the Empire” .
¿Y qué decir de los británicos y sus hambrunas, que utilizaban como táctica de control e intimidación de la población en la India! En Bengala no menos de cinco millones de personas murieron sólo en 1943, cinco millones y medio en 1876-1878, cinco millones en 1896-1897, por nombrar sólo unos pocos actos terroristas cometidos por el Imperio Británico contra una población indefensa obligada a vivir bajo su horrible y opresivo régimen terrorista.
Lo que acabo de mencionar ocupa sólo tres cortos capítulos de la larga historia del terrorismo occidental. Podríamos compilar toda una enciclopedia sobre este tema.
Pero todo esto se encuentra lejos de la conciencia occidental. Las masas de europeos y norteamericanos prefieren no saber nada sobre el pasado y el presente. En lo que a ellas concierne, gobiernan el mundo porque son libres, brillantes y grandes trabajadores. No porque durante siglos sus países hayan saqueado y asesinado, y sobre todo aterrorizado al mundo, obligándolo a la sumisión.
Las élites conocen todo esto, por supuesto. Y cuanto más saben, más ponen en práctica este conocimiento.
El oficio del terrorismo y su experiencia se transmiten de los maestros occidentales a los nuevos reclutas musulmanes.
Si examinamos de cerca sus tácticas de intimidación y terror, los muyahidín, al-Qaida o ISIS no son originales en absoluto. Se basan en las prácticas imperialistas y colonialistas de Occidente. Las noticias al respecto, o incluso sobre el terror que ha infligido al planeta Occidente, son meticulosamente censuradas. Nunca podrá usted verlas en los programas transmitidos por la BBC o leer sobre ellas en los periódicos y revistas de los medios dominantes.
En cambio, la violencia y crueldad de las organizaciones terroristas clientelares se destacan constantemente. Nos las sirven en su más mínimo detalle, repetidas varias veces y “analizadas”.
Todo el mundo está furioso, horrorizado. La ONU está “profundamente preocupada”, los gobiernos occidentales están “indignados”, y el público occidental “dice basta y no quiere inmigrantes de esos terribles países cuna del terrorismo y la violencia.”
Occidente “simplemente tiene que hacer algo.” Y aquí entra en escena la Guerra contra el Terror.
Se trata de una guerra contra el propio Frankenstein de Occidente. Es una guerra que nunca se espera ganar, porque si se gana, Dios no lo quiera, tendría que haber paz y la paz significa reducir los presupuestos de defensa y también hacer frente a los problemas reales de nuestro Planeta.
La paz significaría que Occidente mira a su propio pasado. Significaría pensar en la justicia y la reordenación de la totalidad de las estructuras de poder del planeta. Y eso no se puede permitir.
De manera que Occidente está “jugando” a juegos de guerra; está “combatiendo” a sus propios reclutas (o simulando hacerlo), mientras personas inocentes siguen muriendo.
Ninguna parte del mundo, a excepción de Occidente, sería capaz de inventar y dar rienda suelta a algo tan vil y brutal como ISIS o al-Nusra.
Si miramos más de cerca la estrategia de estos grupos-implantes veremos que no tienen raíces en ninguna cultura musulmana pero en cambio están totalmente inspirados en la filosofía occidental del terrorismo colonialista: “Si no acatáis plenamente nuestros dogmas y nuestra religión entonces os vamos a cortar la cabeza, os vamos a degollar, violar a vuestras familias enteras o arrasar por el fuego vuestras poblaciones. Vamos a destruir vuestro grandioso patrimonio cultural como lo hicimos en América del Sur, hace 500 años, y en tantos otros lugares “.
Y así sucesivamente. Es necesaria realmente una gran disciplina para no percatarse de las conexiones.
* * *
En 2006 estaba yo de visita a mi amigo, ex presidente de Indonesia y gran líder progresista musulmán Abdurrahman Wahid, (conocido en Indonesia como “Gus Dur”). Nuestra reunión se celebró en la sede de la organización de masas Nahdlatul Ulama (NU). En ese momento NU era la mayor organización musulmana del mundo.
Estábamos discutiendo sobre el capitalismo y cómo estaba destruyendo y corrompiendo Indonesia. Gus Dur era un socialista “en el armario” y esa fue una de las razones principales por las que las serviles élites pro-Occidente y los militares de Indonesia lo depusieron de la Presidencia en 2001.
Cuando tocamos el tema del “terrorismo” dijo, de repente, con su típica voz suave, apenas audible: “Yo sé quién hizo estallar el Hotel Marriott de Yakarta. Lo hicieron nuestros propios servicios de inteligencia con el fin de justificar el aumento de su presupuesto, así como la ayuda que han recibido desde el exterior.”
Por supuesto, los militares, los servicios de inteligencia y la policía de Indonesia están formados por una raza especial de seres humanos. Durante varias décadas, desde 1965, han estado aterrorizando brutalmente a su propia población, a partir del momento en que un golpe de estado prooccidental derrocó al progresista presidente Sukarno y llevó al poder a una camarilla militar fascista, apoyada por la comunidad empresarial, predominantemente cristiana. Este terror costo la vida de entre 2 y 3 millones de personas en la propia Indonesia, así como en Timor Leste y (hasta ahora) en Papúa, territorio ocupado y saqueado a ultranza.
¡Tres genocidios en sólo cinco décadas!
El golpe de estado de Indonesia fue uno de los mayores actos terroristas en la historia de la humanidad. Los ríos estaban obstruidos por los cadáveres y sus aguas se habían vuelto rojas.
¿Por qué? Para que el capitalismo sobreviviera y las empresas mineras occidentales pudieran tener su botín, a expensas de una nación indonesia completamente en ruinas. Para que el Partido Comunista de Indonesia (PKI), no pudiese ganar las elecciones democráticamente.
Pero en Occidente, esas matanzas intensivas de 1965 planificadas por el Imperio nunca recibieron la calificación de “terrorismo”. La voladura de un hotel o un bar siempre la recibe, sin embargo, sobre todo si son frecuentados por una clientela occidental.
Ahora, Indonesia tiene sus propios grupos de “terroristas”. Son retornados de Afganistán, donde lucharon en nombre de Occidente contra la Unión Soviética. Ahora, están regresando de Oriente Próximo. Los recientes ataques en Yakarta podrían ser sólo un aperitivo, un comienzo bien planificado de algo mucho más grande, tal vez de una apertura de un nuevo “frente” de soldados de juguete del Imperio en el Sudeste asiático.
Para Occidente y sus planificadores, cuanto más caos, mejor.
Si se hubiera permitido a Abdurrahman Wahid mantenerse como presidente de Indonesia, no habría, probablemente, habido terrorismo. Su país habría aplicado reformas socialistas, instituido justicia social, rehabilitado a los comunistas y abrazado el laicismo.
En las sociedades socialmente equilibradas, el terrorismo no prospera.
Pero esto sería inaceptable para el Imperio. Eso significaría volver a los días de Sukarno. No se puede permitir que el país musulmán más poblado de la Tierra siga su propio camino, apunte al socialismo y aniquile las células terroristas.
Tiene que mantenerse al borde del abismo, tiene que estar listo para ser utilizado como un peón, tiene que tener miedo y dar miedo. Y así es.
* * *
Los juegos que Occidente está jugando son complejos y elaborados, son turbios y nihilistas, son tan destructivos y brutales que incluso los analistas más agudos a menudo cuestionan sus propios juicios y lo que ven sus ojos, y se dicen: “¿Podría todo esto estar realmente sucediendo”
La respuesta breve es: “Sí, puede. Sí, puede y ha podido, durante largas décadas y siglos.”
Históricamente, el terrorismo es un arma nativa de Occidente. Fue utilizada con generosidad por personajes como Lloyd George, primer ministro británico que se negó a firmar el acuerdo que prohibía el bombardeo aéreo de civiles, utilizando para ello una firme lógica británica: “Nos reservamos el derecho de bombardear a esos negros”. O Winston Churchill que estuvo a favor de gasear a las “razas inferiores ” , como los kurdos y los árabes.
Por eso, cuando algún recién llegado –un país como Rusia– se entromete, lanzando su verdadera guerra contra los grupos terroristas, todo Occidente entra en pánico. ¡Rusia está echando a perder su juego! Está arruinando su exquisitamente elaborado equilibrio neocolonialista.
Basta con que miren ustedes lo estupendo que está todo: después de matar a cientos de millones de personas en todo el globo, Occidente se autoproclama el campeón de los derechos humanos y la libertad. Sigue aterrorizando al mundo, saqueándolo, controlándolo totalmente, pero a la vez es aceptado como el líder supremo, como un asesor benevolente, como la única parte fiable del mundo.
Y casi nadie ríe.
Porque todo el mundo tiene miedo.
Sus brutales legiones de Oriente Próximo y África están desestabilizando a países enteros, sus orígenes son fácilmente rastreables, pero casi nadie se atreve a hacer este tipo de rastreo. Y algunos de los que han intentado murieron.
Cuanto más amenazadores son estos monstruos terroristas inventados, fabricados e implantados, más hermoso parece Occidente. Es todos cuestión de trucos. Tiene sus raíces en el mundo de la publicidad y en un aparato de propaganda de siglos.
Occidente hace como si luchara contra esas fuerzas oscuras profundas. Utiliza un potente lenguaje, “virtuoso”, basado claramente en el dogma fundamentalista cristiano. Se desencadena toda una mitología, suena parecido al Anillo del Nibelungo, de Wagner. Los terroristas representan el mal, no un enorme desembolso de las arcas del Departamento de Estado, la Unión Europea y la OTAN. ¡Son peores que el mismísimo diablo!
Y Occidente, cabalgando sobre su caballo blanco, un poquito bebido de vino pero siempre de buen humor, se presenta como una víctima y el principal adversario de esos grupos terroristas satánicos.
Es un espectáculo increíble. Una horrible farsa. Miremos debajo de la máscara del caballero: miremos esos dientes expuestos, esa sonrisa mortal. Miremos sus ojos rojos, llenos de avaricia, lujuria y crueldad.
Y no lo olvidemos nunca: el colonialismo y el imperialismo son las dos formas más mortales del terrorismo. Y estas son todavía las dos armas principales de ese caballero que está asfixiando el mundo.

Notas

[1] Karel Capek, La guerra de las salamandras, 1935
Andre Vltchek es filósofo, novelista, cineasta y periodista de investigación. Ha cubierto guerras y conflictos en decenas de países. Sus últimas publicaciones son: “Exposing Lies Of The Empire” y “Fighting Against Western Imperialism. Debate con Noam Chomsky: On Western Terrorism. Otras publicaciones: Point of No Return, Oceania y su provocador libro: “Indonesia – The Archipelago of Fear”. Andre realiza reportajes para teleSUR y Press TV. Ha residido muchos años en América Latina y Oceania, y actualmente vive y trabaja en Asia Oriental y Oriente Próximo. Puede consultarse su sitio Internet o contactarlo en Twitter.
Fuente original: http://www.counterpunch.org/2016/01/22/how-the-west-creates-terrorism/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y a Rebelión como fuente de la traducción.

Cambia el orden mundial: China amenaza con aplicar sanciones contra EE.UU.

Pekín podría impulsar castigos si las compañías estadounidenses venden armamento a Taiwán. De prosperar, estas perderían el acceso al mercado chino.

Reuters

Al igual que la prohibición aplicada por EE.UU. para negociar con Irán, por lo que entre 2010 y 2015 se debía elegir entre Teherán o el comercio con Washington, ahora China analiza la posibilidad de tomar el mismo tipo de acciones.
De esta manera, comenzaría una nueva etapa en la que China y otros países, como Rusia, pondrían a EE.UU. y a sus aliados en una situación defensiva y ante la necesidad de proteger a sus compañías, publicó Reuters.
En el caso de Pekín, que históricamente rechazó las sanciones unilaterales y solo consideró como legítimas las impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ahora podría revertir esa postura. Es que analiza la posibilidad de forzar a las empresas estadounidenses a elegir entre la venta de armamento a Taiwán o acceder a los mercados chinos, una economía casi 20 veces más grande.
Este cambio radica en que el Gobierno entiende que su crecimiento económico y su influencia financiera hacen más potente su posición, en especial, porque las firmas líderes de varios rubros de EE.UU. realizan al menos 10 por ciento de sus operaciones en China.
Por lo tanto, concluye el portal, Washington deberá comenzar a planificar estrategias de defensa y de apoyo a sus compañías, en lo que parece marcar el futuro de su política exterior.

HAITÍ AL ROJO VIVO

Lo que está ocurriendo en Haití es una auténtica rebelión popular antiimperialista (Por Carlos Aznárez)
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Resumen Latinoamericano, 23 de enero 2016.- Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití son hoy el escenario de la más grande rebelión popular de las últimas décadas de la sufrida nación haitiana. Decenas de miles de manifestantes se han lanzado a la calle para demostrar su repulsa contra el actual gobierno presidido por Michell Martelly, que había decidido, contra el pensamiento de la gran mayoría, mantener la fecha del domingo 24 para realizar una “mascarada electoral”, tal cual la califican los partidos opositores. Sin embargo, un griterío ensordecedor comenzó a subir desde los rincones más pobres de la ciudad e incluso invadió con inusitada violencia las calles residenciales de Petion-Ville: es es pueblo en toda la magnitud de su capacidad de resistencia, haciendo honor a sus orígenes independentistas y anti-esclavistas de 1804, que se ha puesto de pie para generar una ofensiva antiimperialista y escribir en las páginas de su propia historia un descomunal: “¡¡Basta!!”.
-Basta de utilizar el territorio haitiano como un laboratorio invasivo por parte de Estados Unidos y sus aliados.
-Basta de tropas invasoras de la Minustah, que muy por el contrario de lo que enuncian sus promotores cuando hablan de “ayudar al pueblo haitiano y ejercer una misión humanitaria”, todo lo que ha dejado su accionar es represión, ocupación, violación de niños y niñas por parte de soldados entrenados para matar, transmisión del cólera, cuya epidemia causó decenas de miles de muertos.
-Basta de complicidad latinoamericana con las tropas invasoras de las Naciones Unidas.
-Basta de la burla e hipocresía internacional, derivada de las vergonzosas “misiones de ayuda”, encabezadas por el genocida norteamericano Bill Clinton, que solo persiguen afianzar aún más los lazos de dependencia y dominación del pueblo haitiano.
Es por ello que durante las últimas semanas Haíti se fue convirtiendo en un escenario claramente pre- revolucionario, produciéndose estos últimos días una masiva rebelión popular. Frente a la tozudez criminal de Martelly y sus secuaces de querer que el acto electoral se realizara de todas maneras, y la tibia y epistolar respuesta de la partidocracia opositora (salvo honrosas excepciones), miles de jóvenes decidieron tomar el futuro en sus manos y en grandes oleadas comenzaron a recorrer las calles, primero pacíficamente, levantando consignas contra el Consejo Electoral y pidiendo la renuncia del Presidente. Frente a la brutal represión policial y de las tropas de la Minustah, quienes se movilizaron comenzaron a ejercer, en respuesta, la lógica y necesaria violencia popular. Esa que cuando surge, en las circunstancias límites (y esta, vaya si lo es) siempre provoca reacciones de repudio en los sectores oligárquicos y pequeño burgueses (incluso en algunos sectores de cierta izquierda boba) que no pueden comprender que la paciencia de los pueblos tiene límites muy claros.
En el Haití de hoy, todo lo que haga el pueblo en su autodefensa, frente a políticos venales y uniformados invasores, está más que justificado.
Los ejemplos de estas últimas horas son contundentes: Estudiantes, trabajadores y luchadores de todas las generaciones atravesaron a la carrera el bulevard La Saline. luego irrumpieron en el barrio Bel-Air y en la ruta Delmas, al grito de “Martelly se tiene que ir. Nosotros somos el gobierno”. En la plaza Saint-Pierre la policía y no pocos cascos azules de la Minustah atacaron a la multitud con gases, balas de goma y chorros de líquido irritante para la vista y la piel, pero los jóvenes no cedieron y comenzaron a levantar barricadas y a encender neumáticos en los cortes de calle. Las bombas molotov, las piedras y otros objetos similares, eran la respuesta a la violencia de los uniformados que convirtieron en pocos minutos el clima irrespirable por los gases en un verdadero pandemónium. Coches incendiados, locales del partido oficialista destruidos y el boca a boca advirtiendo que “nadie abandone las calles, somos el poder popular”.
Cuando un grueso de los manifestantes invadieron con sus cantos y protestas el bastión “martellista” de Petion-Ville, los comerciantes cerraron sus puertas y algunos energúmenos ligados al partido de Martelly golpearon a un joven, que fue defendido rápidamente por otros, mientras la ira popular se desató en toda su magnitud contra vehículos y algunos establecimientos oficiales.
Fue en ese preciso momento, que una noticia recorrió cada una de las manifestaciones como un reguero de pólvora: “el gobierno ha decidido no realizar los comicios el 24 por razones de seguridad”. El estallido de alegría atronó en todo el territorio, y se redoblaron las consignas que exigen que Martelly abandone el cargo. “Mientras él no renuncie, nadie se irá a su casa”, gritó subido al techo de un vehículo uno de los luchadores haitianos. Y miles de brazos se levantaron haciendo la V de la victoria.
Así está el panorama por estas horas, a pesar del ninguneo y la tergiversación mediática, en una nación a la que América Latina y el Caribe le deben tanto. Entre otras cosas: los vientos libertarios de 1804 que iluminaron las luchas independentistas posteriores. Ahora, lo que hace falta, es que en cada uno de los países donde los malos gobiernos impulsaron invadir Haití con tropas latinoamericanas, se haga todo lo posible para que esa vergüenza concluya de una buena vez. Y que a cambio, las organizaciones populares del continente eleven su solidaridad concreta con quienes en las calles están peleando con todos los medios a su alcance por la definitiva independencia.
VER VIDEOS SOBRE LOS ULTIMOS ACONTECIMIENTOS Y LA LUCHA DEL PUEBLO HAITIANO
un resumen en función de las secuencias del vídeo titulado: La movilización posterga la segunda vuelta.
1.- En forma de broma cantan: el presidente no puede mentir, vamos a votar el 24;
2.- Luego hacen una ronda y repiten: No vamos a votar;
3.- No creyeron en lo de hoy, en lo que está pasando ahora en las calles, no creyeron que fuera posible; ahora lo están viendo, estamos acá y no tenemos miedo;
4.- Garantizamos al pueblo que no va a haber elección el 24;
5.- Dónde está Martelly…..
6.- No aceptamos a Martelly. Le decimos que tiene que retroceder con su proyecto de realizar elección el 24, si no quiere correr la misma suerte que Guillaume Sam -el presidente haitiano que fue quemado en las calles-;
7.- Pues, quizá Martelly, no tendrá la suerte de escapar utilizando los servicios de la Embajada norteamericana;
8.- Hace 5 años desde que venimos reclamando cambios a Martelly solamente goleando las manos, hoy decimos que nos hace falta una revolución social,
9.- Hoy, ante tal demostración de fuerza popular en las calles, tuvieron que retroceder,pero ahora queremos un retroceso total como respuesta a la voz de la mayoría;
10.- Abajo Martelly;
11.- No puede haber elección el 24;
12.- Represión con tiros y gases;
13.- Ahora la lucha plantea otra consigna: no sólo queremos la anulación de las elecciones sino la partida de Martelly y de Evans Paul;
14.- Por primera vez en nuestra historia un presidente va a tener que abandonar el poder una semana antes de la finalización de su mandato;
15.- Esto es una prueba de los abusos, de la represión de la Policía, sobre todo de los del CIMO -una unidad especializada de la Policía Nacional Haitiana-.

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