Lección que Putin le da a Occidente

Foto de Miguel Martinez Gutierrez.

Lección que Putin le da a Occidente

Hace unos años el rey de Arabia visitó a Putin en Moscú. Antes de partir le dijo a Putin que quería comprar una gran parcela y edificar, con dinero totalmente árabe, una gran mezquita en la capital rusa.

“No hay problema”, le contestó el ruso, “pero con una condición: que autorice a que se construya también en su capital árabe una gran iglesia ortodoxa” .

” No puede ser” dijo el árabe.

“¿Por qué? preguntó Putin.

“Porque su religión no es la verdadera y no podemos dejar que se engañe al pueblo”.

“Yo pienso igual de su religión y sin embargo permitiría edificar su templo si hubiera correspondencia, así que hemos terminado el tema”

El 4 de agosto de 2013 el líder ruso, Vladimir Putin, se dirigió al parlamento de su país con este discurso acerca de las tensiones con las minorías étnicas:

“En Rusia vivid como rusos! Cualquier minoría, de cualquier parte, que quiera vivir en Rusia, trabajar y comer en Rusia, debe hablar ruso y debe respetar las leyes rusas. Si ellos prefieren la Ley Sharia y vivir una vida de musulmanes les aconsejamos que se vayan a aquellos lugares donde esa sea la ley del Estado…Rusia no necesita minorías musulmanas, esas minorías necesitan a Rusia y no les garantizamos privilegios especiales ni tratamos de cambiar nuestras leyes adaptándolas a sus deseos. No importa lo alto que exclamen “discriminación”, no toleraremos faltas de respeto hacia nuestra cultura rusa. Debemos aprender mucho de los suicidios de América, Inglaterra, Holanda, Francia, etc. si queremos sobrevivir como nación.

Los musulmanes están venciendo en esos países y no lo lograrán en Rusia. Las tradiciones y costumbres rusas no son compatibles con la falta de cultura y formas primitivas de la Ley Sharia y de los musulmanes. Cuando este honorable cuerpo legislativo piense crear nuevas leyes, deberá tener en mente primero el interés nacional ruso, observando que las minorías musulmanas no son rusas.”

Los miembros del Parlamento Ruso puestos en pie ovacionaron a Putin durante cinco minutos.

Amor de tarde

Amor de tarde

Mario Benedetti

Mario Benedetti, 1920 – 2009

AMOR DE TARDE

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

¡Nos vemos en septiembre, amigos!

Elegía a García Lorca

La librería de Chelo

Miguel HernándezMiguel Hernández

Hoy, 19 de agosto, se cumplen 79 del asesinato del gran poeta universal

Federico García LorcaFederico García Lorca

FEDERICO GARCÍA LORCA

y no podíamos pasar mejor este miércoles de poesía
que con este poema que le dedicó el gran poeta

MIGUEL HERNÁNDEZ

ELEGÍA

Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
y llueve sal, y esparce calaveras.

Verdura de las eras,
¿qué tiempo prevalece la alegría?
El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
y hace brotar la sombra más sombría.

El dolor y su manto
vienen una vez más a nuestro encuentro.
Y una vez más al callejón del llanto
lluviosamente entro.

Siempre me veo dentro
de esta sombra de acíbar revocada,
amasado con ojos y bordones,
que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
y un rabioso collar de corazones.

Llorar dentro de…

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¿ADÁN Y EVA ERAN NEGROS?

Diseño de Marcelo Saratella.

Por Eduardo Galeano*

En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el Sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.

Quizás nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.

*De su libro Espejos, regalo de mis amigos uruguayos José Claudio Sanguinetti y Julia Gadé.

EL PROFESOR

La organización de base es política ¿sí o no?

Parido Igualdad

Rebelión

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Con tantos impedimentos en nuestro camino para crear nuestro propio futuro, a veces es rico respirar profundo y no meternos en discusiones cada rato.

¿Por qué tantas discusiones cuando lo más importante es la construcción de una base social fuerte y dinámica?

Rico sería olvidar las diferencias que tenemos, pero desafortunadamente, algunos quieren una base social para unos propósitos. Y otros, para propósitos distintos. Cada uno según su política.

La nueva pillería quiere una base fuerte que se opone a la derecha, pero un movimiento que apoya al gobierno. Somos, según ellos, como una pareja feliz, cada uno juega el rol que le corresponda en una “política” compartida.

Nosotros en Igualdad somos distintos. Queremos una base movilizada capaz de construir un futuro propio. Un futuro bajo el control del pueblo, donde ya no existe la compra y venta de la educación, de la salud, de las pensiones, de la vivienda. En vez de un mercado, el buen vivir. En vez de comprar la vida, gozarla.

Al filo con la Ideología

Ahora bien, a veces nos dicen que no debemos meter esta “ideología” en las luchas sociales, porque es demás. Cada cosa en su momento, nos dicen. Primero lo básico, la base, luego las grandes ideas, los grandes planes. Pero no todavía porque no tenemos cómo hacer esos cambios tan grandes.

Bueno, si es mejor postergar esa construcción del futuro para después de tener la obra gruesa lista, también corresponde postergar la creación de una organización que dedica gran parte de su tiempo a difundir ese futuro. ¡Todo en su momento!

¡Pero un momento!… los del gobierno transmiten su imagen del futuro cada minuto de cada día. Su futuro se llama la democracia parlamentaria, y cuando chuteamos nuestro futuro a lo lejano, dejamos la batuta en las manos de ellos.

¿El futuro y el presente en las manos de quienes?

Nuestro país del futuro es uno bajo el control del pueblo, cien por ciento democrático. Es “PPP”, Puro Poder Popular. La organización democrática que construimos, activa, de base, es lo esencial de ese nuevo país, entonces no tenemos por qué hablar de nuestro futuro como algo “después”, porque es parte de lo que hacemos hoy.

Si no transmitimos, si no enseñamos el tipo de futuro que queremos, ¿es que no tenemos confianza?…o ¿es que creemos que no le interesa a la gente de base?

Bueno, algo tenemos de razón cuando pensamos que a la base no le interesa la “ideología”. A algunos NO, a otros SI. Y más cuando nuestra ideología nace del poder de las organizaciones de base, de su confianza y capacidades de crear. Algunos han llamado ese mundo del futuro “socialismo”, pero lo que sí es cierto, es que el futuro queda en nuestras manos, si queremos tomar la batuta.

Construyamos Igualdad para avanzar con la obra.

Estamos en guerra. El presente está en las manos del sistema, de gobiernos que “mandan”, que solamente “representan” al pueblo.

Y queremos un país en manos del pueblo. El futuro es lo nuestro, o lo suyo. La obra de ganar la batalla comienza cada día, hoy, y no deberíamos postergarla hasta un futuro lejano.

http://partidoigualdad.cl/nuevaWeb/?p=929

BOSCH: LENÍN, EL PROGRAMA Y LA TÁCTICA

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Para hacer una guerra hay que elaborar un plan estratégico, y para ganarla hay que vencer al enemigo en las batallas, que pueden ser numerosísimas, como sucedió en Viet Nam; y el que quiera resultar vencedor en esas batallas tiene que aplicar medidas tácticas apropiadas para cada una de ellas.

Entre la estrategia —planes generales para ganar una guerra— y la táctica —conjunto de medidas que se aplican en los campos de batalla— hay la misma relación que hay entre una cadena y sus eslabones, pero debe entenderse que así como la cadena no puede sustituir a los eslabones ni estos a la cadena, así tampoco puede la estrategia sustituir a la táctica ni la táctica a la estrategia.

Hemos dicho numerosas veces, aunque tal vez no lo hayamos escrito antes de ahora, que la actividad humana que más se parece a la política es la guerra y que la guerra es lo que más se parece a la política, de manera que las concepciones estratégicas y tácticas inventadas para ser usadas en las guerras tienen su equivalencia en la política. Esa equivalencia la exponía Lenin con estas palabras, dichas en el discurso que pronunció el 1º de junio de 1921 en el III Congreso Mundial de la Internacional Comunista: “Los principios no son el objetivo, ni el programa ni la táctica ni la teoría. La táctica y la teoría no son los principios”.

¿Qué cosa eran, pues, los principios para Lenín?

Él mismo lo dijo en la ocasión a que acabamos de referirnos; lo dijo de esta manera: “Los principios del comunismo consisten en el establecimiento de la dictadura del proletariado

y en la aplicación de la coerción por el Estado durante el período de transición”.

Si esos eran los principios, ¿qué era entonces el objetivo; qué eran la táctica, la teoría, el programa?

Debemos entender que el objetivo era la toma del poder, pues sin el uso del poder no podían aplicarse los principios, y la táctica tenía que ser necesariamente el conjunto de medidas que debían aplicarse para ganar las batallas que debían darse para conquistar el objetivo, esto es, el poder. En cuanto al programa y la teoría, no hay que hacer esfuerzos de interpretación puesto que todo el mundo sabe qué cosas son un programa y una teoría políticos. Lo que parece evidente es que ni el programa ni la teoría tenían para Lenin una importancia comparable con la de los principios y el objetivo, en lo cual no están de acuerdo con él los que en la República Dominicana no desperdician ninguna oportunidad de proclamarse sus muy fieles devotos.

¿A qué teoría aludía Lenín en la frase que le hemos copiado?

¿No debía ser necesariamente a la marxista? Y si era así, ¿por qué no le daba importancia?

Porque desde el punto de vista de la actividad práctica no era necesario que el pueblo la conociera; la conocían los miembros de su partido y eso era suficiente. Con esas mismas palabras lo dijo él en el discurso del 1º de julio (1921): “Es suficiente un partido muy pequeño para conducir a las masas. En determinados momentos no hay necesidad de grandes organizaciones”, y a seguidas aclaraba: “Mas para la victoria es preciso contar con las simpatías de las masas”.

El pueblo ruso no conocía la teoría marxista pero conocía muy bien los problemas que lo agobiaban: la guerra con Alemania, en la cual sus padres, hermanos, hijos, maridos y novios morían o quedaban heridos o caían prisioneros; el hambre que pasaban los pobres porque cada día eran más escasos los productos que necesitaban para alimentarse, y en el caso de los campesinos, la falta de tierras en que trabajar. Por eso el partido bolchevique —el que dirigía Lenín, o sea, el Social

Demócrata Obrero Ruso— levantó como bandera de lucha la consigna de Paz, Tierra y Pan, y no un programa socialista que le sirviera para hacerle propaganda al socialismo.

El pueblo ruso estaba padeciendo males de los que necesitaba librarse. El remedio de esos males se resumía en tres palabras: Paz, Tierra y Pan. Para movilizar a ese pueblo ninguna doctrina, ninguna teoría, era más útil que esas tres palabras.

En la guerra política llamada Revolución Rusa se daban batallas y combates diarios en forma de mítines, desfiles, reuniones de trabajadores en sus lugares de trabajo. Esas batallas debían ser ganadas por los cuadros bolcheviques en la mente de los hombres y las mujeres del pueblo, y para ganarlas había que aplicar una táctica. ¿Cuál? La de explicar en todos sus aspectos las ventajas para las grandes masas de una política que le proporcionara al pueblo la paz, la tierra y el pan.

Nadiezhda Krupskaya, la mujer de Lenín, escribió un libro que se ha publicado en español con el título Lenin y el Partido, editado en el año 1975 en Cuba, en el cual se lee lo siguiente (páginas 103 y 104):

“El Partido leninista lanzó estas consignas:

‘¡Abajo la guerra de rapiña!

‘¡La tierra para los trabajadores!

‘¡Todo el poder para los soviets!

‘Estas consignas se hallaban en el corazón de cada obrero y campesino, expresaban sus más recónditos deseos.

‘Los obreros y campesinos vieron que el partido leninista defendía su causa vital, y mientras más abrían los ojos más crecía la confianza en Lenín y su partido”.

El autor de este artículo no es leninista, y lo ha dicho varias veces; ha dicho que es marxista pero no leninista. En cambio, los leninistas que enarbolan la consigna de Unidad con Programa Socialista afirman sin descanso que son leninistas.

¿Pero en qué sentido lo son? ¿Siguen sus enseñanzas y las aplican?

Ninguna de las dos cosas. Algunos de ellos se proclaman leninistas por razones puramente emocionales, pero otros lo hacen porque así pueden confundir a los simpatizantes del socialismo que conocen a Lenín sólo de nombre.

25 de enero de 1982.

Partido Comunista de Cuba: El socialismo, sistema social verdaderamente justo

90 Aniversario del Partido Comunista de Cuba: El socialismo, sistema social verdaderamente justo

19 agosto 2015 | +

“Ha pasado más de medio siglo desde que el Movimiento 26 de Julio, el primer partido y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo se integraron en una sola organización política de vanguardia. ¡Qué camino glorioso y heroico recorrido por nuestro pueblo en estas décadas bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba, bajo el liderazgo de Fidel y de Raúl!” Palabras de Jorge Risquet, miembro del Comité Central, en el Acto Conmemorativo del 90 Aniversario del 90 Aniversario del Partido Comunista de Cuba, el 18 de agosto del 2015 Memorial José Martí.

Derecha internacional se ensaña contra gobiernos progresistas

Pese a la agresividad de la derecha
Avances socio-económicos en Ecuador
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Son muchos y abundantes los logros económicos y sociales alcanzados por el gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, desde su llegada al poder en 2007.

Han sido ocho años de beneficios totales para la mayoría de la población. Además se logró la estabilidad política de la nación que había sufrido a inicios de la década del 2000 la expulsión de tres gobiernos pro occidentales que conllevaron enormes desastres económicos, al ser aplicadas extremas políticas neoliberales orientadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

En ese corto período de tiempo se lograron mayores adelantos que en los 50 años anteriores de seudo república.

Pero como todos los gobiernos nacionalistas y progresistas que han surgido en los últimos 16 años en América Latina, desde el triunfo de la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez en 1999, ahora la administración del presidente ecuatoriano Rafael Correa, también enfrenta los embates de una derecha agresiva, cuya dirección principal proviene de Washington.

Con ese objetivo la oligarquía criolla, que controla con su capital los medios de comunicación, logró convencer a varias organizaciones para realizar un paro nacional cuyo objetivo era la desestabilización nacional y el derrocamiento del gobierno.

No es la primera ocasión que esas acciones sucedían pues recordemos que el 30 de septiembre de 2010 tuvo lugar una cruenta intentona golpista donde por primera vez en la historia de la nación andina, el gobierno enfrentó la insubordinación de las fuerzas armadas y salió victorioso.

Los antecedentes de estas acciones tienen su explicación con la llegada al poder de Correa en enero de 2007 y la puesta en marcha de la Revolución Ciudadana que acabó con la inestabilidad política, las políticas neoliberales antes aplicadas y la fuerte injerencia extranjera que existía.

No ha sido por complacencia que la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena, haya reconocido los logros obtenidos por Ecuador en la disminución de la pobreza, que en la década de 1990 llegaba al 60 % y en la actualidad se cifra en 22 % debido a las políticas económicas del programa denominado Buen Vivir. La CEPAL destacó el constante crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) (alrededor 5 % promedio anual) y los aportes del 25 % a la inversión pública, así como enfatizó los esfuerzos para combatir la desigualdad y reducir los índices de pobreza mediante una política económica dinámica desde los estratos más bajos.

Cifras oficiales señalan que por primera vez, las familias ecuatorianas pueden cubrir un 93 % de la canasta básica con sus ingresos, mientras que antes de 2007 solo llegaba al 50 % de cobertura.

En ese aspecto un índice clave resulta la tasa de desempleo que en 2014 se ubicó en 4,5 %, una de las más bajas del continente; una reducción de la pobreza de siete puntos porcentuales y un crecimiento en el sector no petrolero en un 9,5 %.

Correa desde principios de su mandato fue directo a eliminar los graves problemas que afectaban a la nación: expropió a banqueros los bienes mal habidos; forzó a las petroleras transnacionales a cambiar sus contratos en beneficio del pueblo; suspendió el pago de la deuda externa por considerarla ilegítima y les propuso a los acreedores la recompra con un descuento de 70 %.

Ecuador ha sido uno de los países que más ha reducido la desigualdad en América Latina pues del 2007 al 2014 bajo su coeficiente Gini (que mide en general la desigualdad existente en las poblaciones) de 0,55 a 0,48.

La diferencia entre el 10 % más rico en relación al 10 % más pobre, disminuyó de 42 a 22 lo que acorta el abismo monetario entre los poderosos y los menos afortunados.

Durante la Revolución Ciudadana se han aprobado 180 leyes para transformar las relaciones de poder e impulsar garantías sociales a todos los ciudadanos.

El total de matrículas en el sistema público creció en estos ocho años de 2 604 000 a 3 479 000, mientras se invirtieron más de 1 000 millones de dólares en nuevas universidades y la cantidad de becas gratuitas alcanzan a 10 482 estudiantes cuando en el período de 1994 a 2006 solo se entregaron a 237 alumnos.

Las inversiones en salud han sobrepasado los 12 000 millones de dólares y cerca de 20 000 galenos se han integrado al sistema público (una cuarta parte formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina cubana). Además, regresaron al país 1 200 profesionales de la salud que habían emigrado por la crisis neoliberal de las décadas de 1990 y principios del 2000.

La atención médico sanitaria se ha extendido a los lugares más recónditos de su geografía, lo cual ocurre por primera vez en la historia de ese país. Las consultas en los hospitales públicos alcanzaron en 2014 los 43 870 180, o sea, 27 000 000 más que en 2006.

La Organización Mundial de la Salud ha destacado, entre otros aspectos relevantes, que la desnutrición en el país se ha reducido de 1,1 % al 0,4 % en estos años.

Y no solo Correa se ha destacado por la gestión realizada en el desarrollo nacional sino que ha ido mucho más allá con su visión integradora latinoamericanista.

En enero pasado, al recibir la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) llamó a “ impulsar con Voluntad Política los Grandes Proyectos de Infraestructura que garanticen nuestra integración, nuestra conectividad. La organización debe disponer de una Planificación Regional que aterrice, concrete los Megaproyectos Viales, Energéticos, y de Telecomunicaciones, para potenciar nuestra complementariedad”.

Entre otros importantes asuntos destacó que “La CELAC debe jugar un Rol protagónico en acompañar el Proceso de Descolonización en la Región Latinoamericana y Caribeña… debe ser el actor de referencia en la resolución de conflictos, o herencias de larga data que atañen a los países de la Región”.

Los logros de Ecuador y las valientes posiciones integracionistas latinoamericanas del presidente Correa no son nada agradables para los oligarcas nacionales y extranjeros que aun sueñan con que América Latina continúe siendo el traspatio de Estados Unidos. Pero los pueblos ya han despertado de ese largo letargo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

A LOS 50 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL MIR

A 50 años de la fundación del Movimiento de Izquierda revolucionaria, una carta de Hernán Aguiló, ex dirigente del MIR
Progresismo, ‘neomirismo’ y política revolucionaria

Miguel Urrutia F.

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 Introducción de Miguel Urrutia F. (Militante de Izquierda Libertaria)

En el “Seminario 50 años del MIR”; al que agradecemos haber sido invitados por la Fundación Miguel Enríquez; nos correspondió exponer en el panel “Neomirismo: la izquierda transformadora del siglo XXI”. Desde antes de su realización el viernes 14 de agosto, resultó un panel polémico por la participación anunciada de Marco Enríquez-Ominami, quien finalmente no participó.

El domingo 16 de agosto conocimos una carta de Hernán Aguiló, ex Subsecretario General del MIR, en la que analiza algunas intenciones del mencionado seminario y comparte importantes ideas sobre la historia del MIR. Conseguimos entonces la autorización del compañero Aguiló para publicar dicha carta en nuestra revista comunista libertaria “Perspectiva Diagonal”.

Consideramos que el interés de la carta de Hernán Aguiló se vincula con la presentación que, a nombre del partido Izquierda Libertaria, nos correspondió realizar en el mencionado panel. Allí compartimos tribuna con los compañeros Francisco Figueroa, de Izquierda Autónoma, y Cristian Fuentes, de Izquierda Guevarista. También intentamos confrontar posiciones con el Vicepresidente de Asuntos Programáticos del Partido Progresista, Camilo Lagos. Hicimos uso de la palabra para cuestionar la noción de “neomirismo” y presentar dos aspectos de nuestra línea política. No es del caso desarrollar dichos aspectos aquí, pero sí la manera en que los vinculamos con el análisis histórico del MIR al que también alude la carta del compañero Aguiló.

Tanto los balances realizados con intención de relanzar orgánicamente al MIR, como buena parte de los análisis universitarios sobre su experiencia, han terminado simplificando la historia de la izquierda revolucionaria chilena y ocultando la riqueza de alternativas que, particularmente el MIR, exploró en su corta, pero intensa historia. Así, el llamado neomirismo, no pasa de ser un campo polarizado en el que fundamentalmente se toman posiciones dicotómicas sobre en qué momento el MIR debió insistir, o desistir de la lucha armada. Esto se ve reforzado por lo que llamamos una “mirología académica”, que ha tomado como objeto, tanto al discurso, como a las demás prácticas orgánicas de este partido [1] . Con esto, la historia de muchas revolucionarias y revolucionarios de la región chilena, se ha perdido en una especie de inventario de errores tácticos y estratégicos, sin un análisis a la altura de los datos abundantemente presentados. Desde cumbres incluso doctorales, se ha terminando enunciando truismos del tipo: “el MIR no estaba militarmente preparado para afrontar el golpe cuya inevitabilidad propugnaba”. De ahí comúnmente se ha pasado a enjuiciar, con la misma falta de profundidad analítica, cuestiones como la política de no asilo, la operación retorno, las acciones de propaganda armada y su vínculo con los alzamientos territoriales en los ochenta.

Las intenciones fraternales son la norma de estos trabajos, pero ello no ha bastado para explicar cuestiones cruciales, como las dos, que solo a modo de ejemplo, proponemos a continuación:

1. Después del paro patronal de octubre de 1972, se evidenció una clara voluntad de los órganos de poder popular para articularse con la fuerza instituida e instituyente –débil, pero real- detentada por el gobierno de Allende. Esto se tradujo orgánicamente en el apoyo franco que Miguel Enríquez entregó en enero de 1973 a los candidatos del PS y de la Izquierda Cristiana para las elecciones parlamentarias de marzo. Franck Gaudichaud ha sido de los pocos intelectuales que ha vinculado la innegable victoria popular en esas elecciones (parcial sin duda), con la carta que solo seis meses después –y a seis días del golpe- dirigieron a Allende los Cordones Industriales y otras organizaciones populares de Santiago. Lo que en esa carta se planteaba –además de desbordar completamente la orgánica del MIR, alcanzando incluso a sectores del PC- no era una demanda del tipo: “Compañero Presidente, entréguenos las armas” (exigencia ridícula, incluso para ese momento), sino un muy sensato llamado a que el Presidente de Chile hiciera valer la legalidad constitucional, aun resguardada frente a la sedición, gracias al resultado electoral de marzo. Esto implicaba presionar al único sector relevante que aun no podía operar abiertamente en la ilegalidad, las Fuerzas Armadas, desatando muy probablemente un enfrentamiento armado a gran escala en el que las organizaciones del poder popular estaban valientemente dispuestas a compensar la minoría en que seguramente quedarían las tropas constitucionalistas (la acreditada indecisión del propio Pinochet, habla al mismo tiempo de la sensatez de estas tesis políticas –terribles por la encrucijada histórica en que se formularon- y de los riesgos autoritarios asociados incluso a una eventual victoria popular).

Por falta de espesor analítico, la mirología actual suele callar axiomas empíricos del tipo recién presentado. Y, quien calla, otorga. En este caso, otorga a la hipótesis alterna de la evitación del golpe mediante un pacto UP / Democracia Cristiana. Tesis atesorada por la ciencia política transicional, a pesar que la Democracia Cristiana ha reconocido la imposibilidad de dicho pacto. Solo la cobardía intelectual de la ‘izquierda’ que ha devenido convecina de la DC, ha salvado a este partido de tener que completar su argumento con la verdad evidente: no podía pactar con el gobierno de Allende porque sus cúpulas ya lo habían hecho anteriormente con la CIA y luego con la sedición oligárquico-restauradora.

La mirología ha contribuido entonces a sostener una imagen en que el fatalismo histórico habría corrido por cuenta del MIR y sus aliados (la descalza inevitabilidad del golpe), sin poner en evidencia a los verdaderos fatalistas históricos, aquellos que hasta hoy sostienen la incompatibilidad inexorable entre soberanía popular y “estabilidad democrática”. Los que legitiman así la fatalidad histórica de su concertación con un Partido Democratacristiano que ha sido, por demás, implacable avasallador de todas y cada una de las tendencias populares que se han desarrollado en su seno.

2. Aunque el liderazgo de Miguel Enríquez no tuvo rasgos particularmente libertarios, cabe consignar que ante la inminencia del golpe, sus esfuerzos no podían concentrarse en la deliberación de una política para el repliegue. Es paradójica la reivindicación que la mirología suele hacer de la conversación sostenida el 11 de septiembre de 1973 entre Salvador Allende y su hija Beatriz, cercana al MIR, a quien el Presidente efectivamente le indicó: “dile a Miguel que ahora le toca a él”.

Durante esos últimos meses, Enríquez no había sido el organizador de ningún aparato militar, sino un dirigente partidario intentando denodadamente hacer la política realista a la que Allende había renunciado: activar clivajes institucionales para tener a lo menos una opción de confrontar al golpismo. Algunos sectores del MIR encontraron en esa actividad político-institucional de Enríquez, la oportunidad para enrostrarle una desviación verticalista y hasta personalista. Otros sectores, más acotados, le criticaron por no abocarse a la organización de una fuerza guerrillera. A partir de dichas críticas, la mirología ha tendido velos simplificadores que hablan de “dos almas” en el MIR; una militarista y otra “más” política. Estos velos han ocultado que, por ejemplo, los evidentes errores del llamado Plan Retorno (elaborado para 1978 por el frente externo del MIR), fueron en parte subsanados por el partido que pre-existía en Chile. La desarticulación entre prácticas clandestinas y luchas sociales de masas, no obedeció a una mala perspectiva estratégica, sino a una superposición irresponsable de dichas perspectivas (algo que es claramente expresado por Aguiló en su carta que aquí presentamos). Tesis como la repolitización a partir de las negociaciones sindicales precarias dispuestas por el Plan laboral de 1979, convivían con análisis teoréticos y abstractos muy pobres, que de antemano entrañaban la conclusión de un debilitamiento del bloque dictatorial en el poder.

Por otra parte, no pocos análisis mirológicos han excluido los evidentes vínculos históricos entre los crecientes esbozos de insurgencia armada protagonizados por el MIR y los radicales alzamientos populares conocidos como “jornadas de protesta” entre 1983-1986. Tampoco se ha comprendido la situación de un partido como el MIR, donde “La Política” era identificada con estructuras ubicadas fuera del país, de manera que el tráfago de las prácticas “interiores”, pronto llevaba a que la militancia en el país desvalorara la noción misma de lo político, con la subsecuente hipertrofia del tareismo combativo. Este desprecio de la cultura militante por lo político, se profundizó cuando en 1986, la propia palabra “Política”, fue reclamada faccionalmente por un sector del MIR que, en vez de destrabar la política real y concreta practicada por la militancia interna, dejó caer sobre ella una andanada de sociologismos trasnochados (el llamado “gutierrizmo”), para justificar con ellos la vaguedad del nuevo pacto social al que por entonces ya era convocado el pueblo de Chile (vaguedad que pronto sería aclarada por los poderes de la llamada “transición”).

En síntesis, lo que como libertarios tratamos de plantear en el seminario aludido por Hernán Aguiló, es que, sin la exposición de la Izquierda Revolucionaria a sus profundas derrotas táctico-estratégicas de los setenta y ochenta, el extremismo neoliberal de la renovada oligarquía chilena, pudo haber extendido su fase tiránica por harto más de 17 años.

Muchos de quienes en 1988 aun éramos miristas y no votamos en el plebiscito, actuamos de ese modo, no por seguir algunas de las estériles consignas anti-electorales, sino porque nuestra práctica política nos permitía saber –en sentido foucaultiano- que el nuevo pacto suscrito por las clases dominantes nacionales y transnacionales, ya había decidido un recambio de régimen político. No le inventamos al pueblo el relato de un combativo voto “NO” que habría que defender en las calles “hasta vencer”, pues sabíamos que esa era una victoria parcial ya alcanzada por el pueblo. Del mismo modo sabíamos que si el pueblo no podía sacar el merecido provecho de su victoria en las urnas, se debía a las previas derrotas táctico-estratégicas de sus orgánicas políticas, en primer lugar, del MIR.

Para muchos y muchas revolucionarias, se abrió desde entonces un tiempo de juntar lo nuevo, lo heredado y lo olvidado; al cabo, para nosotros: tiempo de contribuir a la organización del Comunismo Libertario en la región chilena.

[Carta de Hernán Aguiló]

 

A LOS 50 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL MIR

La Fundación Miguel Enríquez, organización creada y organizada bajo el alero del partido Progresista liderado por Marco Enríquez Ominami, ha organizado un seminario denominado a “A los 50 Años de la Fundación del Mir”.

Recientemente ha sido publicada una carta de Manuel Cabieses, director de la Revista Punto Final y ex miembro de la Comisión Política del MIR, quien había sido invitado por Andrés Pascal a participar en dicho Seminario. En su carta entre las razones que señala para no participar en dicho evento dice lo siguiente: “Rechazo el aventurerismo político de MEO que ha puesto en evidencia sus vínculos con SQM, fuente de recursos de los políticos que sostienen el sistema” y más adelante agrega “Creo lamentable, además, que esta persona exponga en el seminario sobre “Neomirismo, la izquierda transformadora del siglo XXI”.

Apoyo plenamente lo señalado por Manuel en su carta a Andrés Pascal. Con Manuel Cabieses como ex miembro de la Comisión Política del MIR, me tocó compartir tareas de dirección clandestina en Chile entre los años 1980 y 1986. Por lo mismo, conozco de su lealtad y su transparencia para expresar claramente sus posiciones políticas. Lo conozco como ex compañero en la dirección y lo conozco como amigo, independiente que tanto en el período de la clandestinidad como en la actualidad, hayamos tenido diferencias respecto a la política nacional e internacional. Pero, no he dudado en darle mi apoyo.

Aparte de las razones que Manuel señala en su carta deseo expresar lo siguiente respecto al progresismo y al neomirismo que organiza este Seminario.

La Fundación del MIR, es producto de una necesidad política de conducción revolucionaria de las masas para liderar un proceso de cambios profundos de la sociedad chilena, cuya base política y social era la clase obrera y el pueblo. El programa del MIR, desde su fundación fue un programa anticapitalista, consecuente con el contenido de clase del mismo. El MIR en su historia, no concibió el proceso de liberación de los trabajadores y el pueblo a través de alianzas y acuerdos políticos con sectores de la gran burguesía y menos con grandes grupos económicos trasnacionales. Es por eso, que el programa político del MIR, conllevaba también un deslinde claro y categórico con los programas reformistas que durante la década del 60 y desde antes desarrolló la izquierda tradicional en Chile. Para el MIR, en los trabajadores y el pueblo estaba la fuerza social y política del cambio y de la liberación, la fuerza social revolucionaria de la transformación. Eso fue lo que llevó a Miguel Enríquez a liderar el proceso de fundación del MIR y posteriormente el proceso de crecimiento y constitución del MIR como Partido al interior de las organizaciones de los trabajadores y el pueblo.

En este proceso de lucha revolucionaria, el MIR y los sectores revolucionarios que estaban por desarrollar estos cambios libertarios, sufrieron dos grandes derrotas táctico-estratégicas, la primera durante los primeros años de la dictadura militar donde entre otras dolorosas pérdidas, murió en combate Miguel Enríquez. La segunda, se produce entre los años 81 y 86. Esta segunda derrota táctico-estratégica, coincide con el inicio del derrumbamiento del socialismo real a nivel mundial y el inicio de la reinstalación del capitalismo a nivel mundial, favorecido y en muchos casos impulsado por las propias burocracias del socialismo real.

Independiente de cuales hayan sido las causas tanto de las derrotas táctico-estratégicas del MIR, como las causas del derrumbamiento del socialismo real, hacia el futuro no es posible algún proceso liberador, si el mismo no es anticapitalista y si no tiene como sustento político y social a los trabajadores y al pueblo. En esto el programa fundacional del MIR sigue plenamente vigente.

Por lo anteriormente señalado, es que en el período post dictadura nunca he apoyado proyectos políticos ligados a la concertación y posteriormente al progresismo liderado por Marco Enríquez Ominami. El programa político y económico del progresismo, es una mezcla de social democracia y neoliberalismo, y en su contenido es mucho más retardatario que los programas reformistas de las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, a los cuales Miguel y el MIR nunca adhirieron.

Una de las causas, entre otras que provocó la crisis del MIR en la década de los 80 del siglo pasado, fue el surgimiento en su dirección de posiciones revisionistas que rebajaban los objetivos políticos del programa democrático, popular y revolucionario que el MIR venía impulsando hasta fines de la década del 70. A principios de los 80 un grupo de dirigentes del MIR levantó la Política de Salvación Nacional que en su esencia subordinaba la política de los revolucionarios a las posiciones de la oposición burguesa y que no cuestionaba la política institucional ni el modelo económico impuesto por el régimen militar. Andrés Pascal en un principio apoyó la política de Salvación Nacional y que un pleno posterior del CC corrigió. Pero ya en la dirección del MIR estaban instaladas estas posiciones políticas. La segunda derrota táctica estratégica del MIR y el inicio del derrumbamiento del socialismo real favoreció su fortalecimiento y posterior desarrollo, a la que hoy adhieren algunos ex dirigentes del MIR en el progresismo o el llamado neomirismo.

Adherir al progresismo, no es solo adherir a su programa económico neoliberal y de estrecha alianza con grandes grupos económicos nacionales y trasnacionales. Es además, avalar tal como lo ha hecho la Concertación hasta ahora, la institucionalidad contrainsurgente post dictadura. Es avalar el control y represión de la población y sus movilizaciones sociales, con un sistema institucional contrainsurgente y de inteligencia más moderno aún que en el tiempo de la dictadura. Es apartarse totalmente de los trabajadores y el pueblo.

Si se quiere recoger uno de los legados históricos más importantes del MIR a los 50 años de su Fundación, no se puede tampoco tirar al tacho de la basura el concepto de un desarrollo institucional de los trabajadores y el pueblo desde abajo y alternativo a las constituciones que en sus distintos momentos históricos han sido impuestas desde arriba por el gran capital nacional y trasnacional. A mi entender esto también sigue plenamente vigente, entendiendo que se debe superar y cambiar radicalmente, la propia experiencia y práctica histórica del MIR al respecto, pero rescatando su esencia, que la liberación solo será posible a partir de una nueva institucionalidad que se vayan dando las propias organizaciones de las masas, a partir de su propio empoderamiento político, social y económico desde abajo.

Solo un proyecto materializado de los trabajadores y el pueblo puede garantizar los derechos humanos y hacer realizar el “Nunca Más” a la violación de los mismos.

Hernán Aguiló M., Ex Subsecretario General del MIR- Ex Jefe del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en Chile (1976-1986)


[1] No incluimos en esta denominada “mirología”, a los estudios centrados en movimientos sociales donde el MIR pudo tener importante presencia, sin que por ello dichos estudios constituyan a la orgánica política del MIR en su objeto de análisis fundamental.

 

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