Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

CUIDADITO COMPAY GALLO NO ESTAMOS EXENTO DE UNA PROFUNDA CRISIS.

Mirémonos en el espejo de Puerto Rico

Debemos empezar por establecer, que debido a lo intricado del problema para ambos países, nos referiremos únicamente a las acciones que han inducido al default de Puerto Rico y el que se encuentra al borde del abismo en la República Dominicana, situaciones muy diferentes debido al tipo de Gobiernos. Mientras Puerto Rico se ampara en una ficción denominada “Estado Libre Asociado”, nuestro país se cree un Estado libre y soberano, sin darse cuenta que está muy próximo al crac.
Por más de ocho años los puertorriqueños vivieron como aquella fábula de la cigarra y la hormiga. Mientras la primera cantaba, la otra trabajaba para acumular alimentos para el invierno. Esta grave crisis económica que padece en la actualidad Puerto Rico, si no pudo ser evitada, al menos pudieron estar endeudados hasta una cantidad razonable para evitar que los acreedores solicitaran de manera expedita y conminatoria, la disminución ostensible del monto de la deuda.
Puerto Rico, creyéndose parte de la Unión estadounidense, elaboró leyes, reglamentos y jubilaciones como si fuera un estado próspero y soberano, sin darse cuenta que los fondos provenientes de los Estados Unidos podían ser limitados si sus habitantes dilapidaban las ayudas como hasta ahora ha sido el caso. Puerto Rico tiene una deuda acumulada mayor de 73,000 millones de dólares que adeudan las corporaciones públicas. En una población de 3.5 millones de personas, esto equivale a que cada puertorriqueño adeuda $20,858.00, suma ésta imposible de alcanzar para una población en donde existen 616,000 jubilados mayores de 65 años y otros 40,000 de más de 65 años y se ha producido un éxodo de casi la mitad de la población hacia playas extranjeras.
Esta pequeña isla ha sufrido serios embates económicos con el estallido de la “burbuja inmobiliaria”; agravada por el fin de las subvenciones fiscales a las empresas estadounidenses, las cuales se están marchando a pasos acelerados para su país, al tener que enfrentar los mismos impuestos y tener que cargar con el precio del flete en el trasporte marítimo o aéreo, como consecuencia de lo cual el desempleo subió a una tasa del 11%. Esto involucra a la Corporación para el Financiamiento Público (PFC), la cual ha resistido las exigencias de los acreedores que piden que el dinero público se destine a pagar la deuda.
Estudios realizados por la Universidad Interamericana han revelado que más de un 40% de la población mayor de 60 años vive bajo los niveles de pobreza y en donde además más del 80% depende del Seguro Social y el 30% del denominado Programa de Asistencia Nutricional (PAN). Con este panorama, a Puerto Rico solo le salva la ayuda masiva de los Estados Unidos de América que ya se cansó de ser el “filántropo”, y nosotros agregaríamos, “el Chapulín Colorado”.
Del otro lado del Canal de la Mona las cosas, aunque no tan dramáticas tampoco se le ven soluciones a corto plazo y ya se está pisando arenas movedizas ya que el país ha instaurado un endeudamiento acelerado en los últimos meses y tenemos instituciones populistas o reeleccionistas como: Bonogas, Bonoluz, Tarjeta Solidaria y otros engañosos artificios que merman las entradas fiscales al Estado.
Sin contar con la deuda interna, la externa creció 872 millones de dólares en el segundo trimestre, situándose para al 30 de junio de 2015 en 15,617,00 millones de dólares estadounidenses, lo cual significa que cada dominicano antes de nacer adeuda por esos festinados préstamos la friolera de US$1,500.00, cifra esa que no solo afectará a la población actual, sino posiblemente hasta dos generaciones más; si es que nuestros irresponsables políticos no se percatan de la gravedad de la situación.
Es vergonzoso que nuestras Cámaras Legislativas, con una incompetencia absoluta, que como expresan los abogados “puede ser invocada en todo estado de causa” aprueban préstamos, no solo para pagar los vencimientos provenientes de los intereses de la deuda, sino que aprovechan esta circunstancia para subirse el salario, las pensiones y hasta engrosan fondos para los denominados “barrilito, cofrecito, bonos navideños y de las madres, culminando con el de habichuelas con dulce”.
Hasta cuándo los dominicanos conscientes vamos a permitir que estos políticos verdaderos “sanguijuelas” continúen explotando el erario como si fuera un patrimonio personal, que ellos poseían o que habían heredado. Ambas cosas, “grandes falacias”. Por eso, el agravamiento de la deuda pública vía “alegres e irresponsables” déficits fiscales deben ser detenidos ipso facto; sea por la emisión de una legislación apropiada vía acto de Alguacil a las Cámaras o por un Decreto ya que sabemos que ellos no aprobarán una ley que los perjudique como es la de los Partidos Políticos. Si seguimos así, la deuda de Puerto Rico será una menudencia y la convertiremos
entonces en la de Grecia.
JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
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Autor:

El Profesor: es un espacio para el estudio, análisis,discusión,debate y reflexión de las ideas en el ámbito político, económico,social,cultural desde una perspectiva histórica y tomando como referente el pensamiento ético,humanista y patriótico del profesor Juan Bosch, Juan Pablo Duarte y el General Gregorio Luperon

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