Lágrimas por Grecia hoy, mañana por la UE Furia y ruido de enorme significado

Frente Prgresista Juan Bosch
Toda Europa, así como los impasibles estadounidenses y canadienses, han sido puestos en guardia por quienes representan al 1%. El mensaje que implica el fracaso de Syriza es que el sistema de protección social será desmantelado en todo Occidente.  
 
El primer ministro griego Alexis Tsipras ha cedido al 1% el saqueo de los avances logrados por los griegos en materia de protección social después de la Segunda Guerra Mundial del siglo XX. Las jubilaciones y los cuidados de la salud para las personas mayores están en vías de desaparición. El 1% necesita dinero.
Las protegidas islas griegas, los puertos los servicios de agua corriente, los aeropuertos, todo el conjunto del patrimonio nacional debe ser vendido al 1%. Evidentemente a precio vil, pero las tarifas del agua que llegarán inmediatamente después no podrán discutirse
Se trata de la tercera etapa de la austeridad impuesta a Grecia, austeridad que necesita la complicidad del propio Gobierno griegos. Los acuerdos de austeridad sirven de pantalla para ocultar el saqueo del pueblo griego, que será literalmente desposeído de todo. El FMI es uno de los miembros de la troika que impone esa austeridad, aunque los mismos economistas del FMI hayan dicho que las medidas de austeridad han demostrado hallarse equivocadas. Fue la austeridad la que provocó la ruina griega. Y sin embargo el endeudamiento de Grecia aumentó como un pesado fardo. Cada nueva medida de austeridad vuelve a la deuda cada vez menos reembolsable.
Pero cuando el 1% saquea, los hechos no interesan. La austeridad que es la base del saqueo ha continuado, aunque los economistas del FMI no puedan justificarla.
La democracia griega se ha mostrado impotente. El saqueo continúa pese a que el pueblo griego lo rechazó mediante su voto de hace una semana. Por lo tanto queda en evidencia que Alexis Tsipras es un primer ministro elegido que no representa al pueblo griego sino al 1%.
El suspiro de alivio del 1% se oyó en todo el planeta. El último partido europeo de izquierda, o que se cree de izquierda, ha sido llamado al orden. Igual que el Partido Laborista británico, el Partido Socialista francés y todos los demás.
Sin ideología que la sostenga, la izquierda europea ha muerto igual que el partido demócrata de Estados Unidos. Con la muerte de esos partidos políticos el pueblo ya no tiene voz. Un gobierno en el que el pueblo no puede hacer escuchar su voz ya no es una democracia. Esto se ve claramente en Grecia. Una semana después de que el pueblo se expresara en un referendo de manera contundente, su Gobierno lo ignora y pacta con el 1%.
El Partido Demócrata estadounidense murió a causa de la deslocalización de los empleos, que destruyó la base financiera del partido, que se apoyaba en los sindicatos y las fábricas. La izquierda europea murió junto a la Unión Soviética.
La Unión soviética era el símbolo de la existencia de una alternativa socialista al capitalismo. El hundimiento soviético y el “Fin de la Historia” privaron a la izquierda de un programa económico y le dejaron, al menos en Estados Unidos, ocuparse de los temas sociales como el aborto, el matrimonio homosexual, la igualdad de género y el racismo, quitándole el tradicional apoyo de la izquierda, la clase obrera. Desapareció la lucha de clases convirtiéndose en una guerra entre heterosexuales y homosexuales, blancos y negros, hombres y mujeres.
Hoy que los pueblos occidentales se enfrentan a una nueva servidumbre y que el mundo corre el riesgo de una guerra nuclear debido a la pretensión de los neoconservadores de creerse el pueblo elegido por la historia para ejercer la hegemonía mundial, la izquierda estadounidense se ocupa en odiar la bandera de la Confederación.
La caída del último partido europeo de izquierda, Syriza, significa que a menos que otros partidos más decididos emerjan en Portugal, España e Italia, la posta será tomada por los partidos de extrema derecha, como el Partido de la Independencia del Reino Unido de Nigel Farage, el Frente Nacional de Marina Le Pen y otros partidos que defienden el nacionalismo contra la extinción nacional en la Unión europea.
Syriza no podía triunfar una vez que fracasó en la nacionalización de los bancos griegos en respuesta a la decisión de la UE de declarar su quiebra. El % griego tiene los bancos y los medios y el ejército griego no da ninguna muestra de pensar en aliarse al pueblo. Lo que estamos viendo es la imposibilidad de lograr un cambio pacífico como lo explicaron Karl Marx y Lenin.
Las revoluciones o las reformas fundamentales son contrariadas o revocadas por el 1% sobreviviente. Marx contrariado por el fracaso de las revoluciones de 1848 e imbuido por su concepción materialista de la historia, llegó a la conclusión de que, igual que Lenin, Mao y Pol Pot, dejar vivos a los miembros del antiguo orden significaba la contrarrevolución y el regreso de los pueblos a la servidumbre. En América Latina todo gobierno reformista corre el riesgo de ser depuesto por los intereses económicos estadounidenses de común acuerdo con las élites españolas. Estamos viendo que este proceso se pone de manifiesto en Venezuela y en Ecuador. Debidamente imbuidos, Lenin y Mao eliminaron el antiguo orden. El holocausto de clase fue a menudo mayor que todo lo que padecieron los judíos con el holocausto racista nazi. Pero para eso no se ha erigido un memorial.
Los occidentales no han llegado a comprender hasta hoy por qué Pol Pot vació las zonas urbanas. Occidente rechaza a Pol Pot considerándolo un psicópata y un asesino masivo, un caso psiquiátrico, pero Pol Pot actuó partiendo de la suposición de que si permitía quedarse a los representantes del antiguo orden, su revolución sería echada abajo.
El conservador inglés Edmund Borke decía que la vía del progreso pasaba por la reforma, no por la revolución. La élite inglesa, aunque arrastrando los pies, aceptó las reformas para evitar la revolución, justificando a Burke. Pero hoy, con la izquierda totalmente vencida, no es de esperar que el 1% acepte las reformas. La única opción es someterse a su poder.
Grecia no es más que el comienzo. Los griegos arrojados de su país por el derrumbe de su economía, la desaparición de su sistema de seguridad social y con una tasa de desempleo extraordinariamente elevada van a contagiar su pobreza a otros países de la UE. Los miembros de la UE no están vinculados a fronteras nacionales y pueden migrar libremente. El cierre del sistema de ayudas de Grecia llevará a sus habitantes a buscar los sistemas de ayuda de otros países de la UE, que serán eliminados a su vez por la privatizaciones del 1%.
El aniquilamiento (de los bienes comunes) del siglo XXI ha comenzado

Paul Craig Roberts es el redactor jefe del Wall Street Journal y secretario adjunto del secretario del Tesoro de EE.UU. Es autor de How the Economy Was Lost: The Lost Economy/ War of the Worlds, publicado por CounterPunch / AK Press. ISBN 978-1-84935-007-5. Su último libro es Economies in Collapse: The Failure of Globalism, publicado en Europa, junio 2012. Su sitio en Internet: http://www.paulcraigroberts.org

Artículo original en inglés: http://www.counterpunch.org/2015/07/15/greece-sound-and-fury-signifying-much/

Fuente: http://lesakerfrancophone.net/grece-du-bruit-et-de-la-fureur-qui-signifient-beaucoup/

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