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LEONEL: LOS VIENTOS LO ESTIMULAN A TOMAR UNA DECISIÓN

PLATAFORMA DEMOCRÁTICA
Leonel llama a peledeístas a no desesperarse que ese partido será una fábrica de presidentes
FERNÁNDEZ CONCLUYÓ QUE EL SENTIDO DE LOS VIENTOS LO ESTIMULAN A TOMAR UNA DECISIÓN
Santo Domingo

El expresidente Leonel Fernández dijo hoy que en las filas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no tiene que haber desesperación porque ese partido está construyendo una fábrica de presidentes y habrá oportunidad para todos los candidatos, tanto a la Presidencia como a otros cargos congresuales y municipales.

Afirmó que el ciclo histórico del PLD en el poder continuará y expresó que aspira que en el 2044, un peledeísta ocupe la presidencia de la República.

Señaló que cuando termine el 2016 se habrá  cumplido 20 años del inicio de este ciclo histórico, que comenzó el PLD en el 1996.

El exmandatario habló durante el acto de lanzamiento de Plataforma Democrática, un movimiento que promueve su candidatura a la presidencia para las elecciones de 2016, integrado por legisladores, dirigentes peledeístas, intelectuales, gremialistas, sindicalistas entre otros. Lo encabeza José Rafael Antigua, el alcalde Roberto Salcedo y varios senadores.

Al finalizar sus palabras en el acto, en el que agradeció el apoyo de Plataforma Democrática, Fernández aseguró que los “vientos han soplado en Sans Souci” , escenario donde se llevó a cabo la actividad.

Fernández concluyó que el sentido de los vientos lo estimulan a tomar una decisión.

TRES LECCIONES QUE DEBERÍAMOS HABER APRENDIDO 5 AÑOS DESPUÉS DE LEHMAN’S

Randall Wray, Sin Permiso, EconoMonitor

¿Hemos aprendido algo, 5 años después de la quiebra de Lehman’s? En una palabra: no.
O no mucho, al menos. Aunque sería agradable creer que Larry Summers tiene que retirarse de la carrera por llegar a ser el jefe de la Fed dado su fundamental papel en la creación del colapso financiero global, pienso yo que su retirada tiene más que ver con lo desmesurado del personaje. Ante de que empiecen ustedes a celebrar su derrota, recuerden que Goldman Sachs todavía tiene que dar el visto bueno a cualquier candidato y que el presidente Obama todavía puede elegir a alguno de los ungidos por Goldman, antes que Janet Yellin.

Para saber mucho más sobre Larry Summers y el asalto de Goldman Sachs a la administración Obama, véase el artículo de Greg Pallast publicado la semana pasada en SinPermiso.

La consigna en la Casa Blanca desde los días del presidente Clinton es: “¿Qué pensaría Goldman Sachs?”. Diríase que toda política ha de pasar por la prueba del “examen Goldman”: ¿es buena para Goldman Sachs? Si no, se deja caer.

Lo que sigue a continuación son, pues, mis ideas sobre lo que deberíamos haber aprendido cuando se cumple el quinto aniversario del acontecimiento que disparó la crisis. Un entrevistador me pidió identificar las tres lecciones más importantes, cuestión para mí demasiado ambiciosa. Me conformaré con tres lecciones importantes.

Primera lección

La crisis reveló descarnadamente la peligrosa e ilegal cultura imperante en las instituciones financieras más grandes del mundo. Ahora sabemos, más allá de toda duda, que fue un fraude de abajo a arriba. Por ejemplo, todos y cada uno de los pasos en el negocio de títulos hipotecariamente respaldados eran fraudulentos. Los contratos hipotecarios originarios eran fraudulentos (los iniciadores del préstamo mintieron a los prestatarios respecto de los términos del contrato para trapichear, luego de que los prestatarios hubieran firmado, con el papeleo a fin de empeorar las condiciones del préstamo. Los evaluadores de la propiedad inmobiliaria falsearon los valores de las casas. Los bancos de inversión engañaron respecto de la calidad de las hipotecas a medida que estas eran titulizadas. Los directivos mintieron a los compradores de titulos acerca de la documentación en su poder. A instancias de la creación del propio sector que fueron los MERS [Mortage Electronic Registration Systems (Sistemas de Registro Hipotecario Electrónico)], los bancos extraviaron o destruyeron los registros de propiedad, haciendo imposible que nadie pudiera llegar a averiguar quién posee qué y quien debe a quién. Los servidores hipotecarios “perdieron” pagos hechos y deshauciaron ilegalmente basándose en documentos fabricados por “firmantes-robot”, echando equivocadamente de sus casas incluso a propietarios de vivienda que ni siquiera tenían una hipoteca. Ahora esos hogares se están vendiendo en grandes bloques a fondos buitre de cobertura a céntimos el dólar, de modo que puedan realquilarse a los antiguos propietarios que ahora viven en la calle. No es exagerado decir que el deshaucio y la desposesión fueron el resultado deseado por lo que el presidente Bush llamaba la “sociedad de propietarios”: desplazar toda la riqueza hacia el 1% de la población en la cúspide. Y me he limitado a dar un ejemplo; pueden ustedes encontrar un nivel parecido de criminalidad en cualquier línea de negocios emprendida por los mayores bancos, desde la manipulación de los mercados de bonos hasta la fijación interesada de las tasas del LIBOR, desde la manipulación de los precios de las materias primas hasta la inversión ventajista en acciones y la puesta en almoneda de información de acceso privilegiado.

Segunda lección

La crisis demostró que una reforma real sólo puede llevarse a cabo en plena crisis. Una vez Wall Street fue rescatada a puerta cerrada por la Fed y el Tesoro estadounidenses (¡costó 29 billones de dólares!), no había ya la menor esperanza de reforma. Las entidades más grandes, se hicieron todavía más grandes. Están ya volviendo a hacer las mismas cosas que hacían en 2007. Ni siquiera las debilísimas reformas Dodd-Frank llegaron a ponerse en práctica: Wall Street desplegó verdaderos ejércitos para retrasar, desleír y, eventualmente, prevenir la realización de cualesquiera cambios que pudieran restringir las prácticas financieras que causaron la crisis. Franklin Roosevelt lo hizo bien en los años 30: declaró “vacaciones” bancarias, exigiendo la dimisión de todos los máximos ejecutivos y se negó a permitir la apertura de los bancos hasta que tuvieran un plan para recuperar la solvencia. Casi todas las reformas del sector financiero a que procedió el New Deal fueron puestas por obra en el momento culminante de la crisis. La importante lección que habría debido aprenderse: en la próxima crisis, no podemos permitir que la Fed y el Tesoro se reúnan a puerta cerrada para rescatar a los “calamares vampiro” que están destruyendo la economía. Tenemos que atravesarles el corazón con la estaca en su momento de mayor debilidad.

Tercera lección

La crisis dejó a la vista de la opinión pública la larga tendencia hacia la “financiarización” de toda la economía. La amalgama del sector financiero, el de seguros y el de bienes raíces representa un 40% de los beneficios de las grandes empresas y un 20% del valor añadido. Es decir, sencillamente un locura. Todo ha llegado a financiarizarse, desde la educación universitaria (los préstamos a los estudiantes montan un billón de dólares) hasta los hogares, la atención sanitaria (la reforma de Obama empeora las cosas en este respecto) y aun la muerte (en las llamadas compensaciones mortales y en los seguros médicos campesinos, los empleadores apuestan a que sus trabajadores morirán tempranamente). Wall Street ha financiarizado la energía y aun las cosechas. Ha vuelto las pensiones de los trabajadores contra los propios tranajadores, sirviendose de sus fondos de jubilación para apostar al alza sobre el precio de la gasolina en los puntos de venta y el pan en las panaderías. ¡Es sólo cuestión de tiempo que los fondos de pensiones se utilicen para aumentar el precio del agua en el contador casero!

En un sentido muy importante yerra quien dice que lo que siguió a Lehman’s provocó una crisis. La vida en la cúspide he mejorado tremendamente desde 2007, puesto que el elevado desempleo ha debilitado a los trabajadores a medida que el ingreso y la riqueza seguían desplazándose hacia el 1% en la cúspide.

Huelga decir que para el 99% de abajo es una crisis, pero no una crisis financiera. Y no empezó en 2007, sino a comienzos de los 70. Es una crisis de empleo a largo plazo. Es una crisis salarial a largo plazo. Es una crisis a largo plazo de la educación, la vivienda y la asistencia sanitaria: una crisis que arraiga en el hecho de que se pone a las necesidades un precio que está más allá del alcance del grueso de la población trabajadora.

¿Qué hay que hacer?

¿Por dónde empezar? Yo soy pesimista a medio plazo, porque no creo que se pueda hacer mucho hasta que se desplome Wall Street y cerremos la “sucia docena” de las mayores entidades financieras globales. Están atravesadas en el camino de cualquier reforma substancial. Necesitamos disminuir el tamaño de las finanzas en unos dos tercios o tres cuartos, tal vez acaso en un 90%. Obvio es decir que eso no puede ocurrir hasta el próximo desplome. Soy razonablemente optimista al respecto, porque creo que eso ocurrirá en un futuro no demasiado lejano.

Pero cuando sea posible hacer una reforma económica real, ¿qué necesitamos?. Lo primero, puestos de trabajo. No podemos confiar en el sector privado para generarlos. El futuro es el crecimiento sin puestos de trabajo, de modo que no podemos confiar en el crecimiento para generar los puestos de trabajo que necesitamos. El Estado tiene que implicarse. Afortunadamente, hay mucho por hacer: infraestructura pública, reactivación de la educación y la asistencia sanitaria, restauración medioambiental, cuidado de los ancianos y mejora de los espacios públicos. Necesitaremos un programa de Garantía Permanente de Empleo (o empleador de último recurso: GPE/EUR) para asegurarnos de que puedan participar todos quienes deseen trabajar. En segundo lugar, y en relación con lo primero, necesitamos salarios decentes, lo que significa incrementos salariales substanciales para los dos o tres quintiles más bajos. Tampoco en eso se puede confiar en el sector privado, que siempre se hallará en una dinámica de “carrera hacia el abismo”. El Estado debe desempeñar un papel fijando niveles altos para los salarios mínimos, elevando los beneficios del bienestar y mejorando las condiciones de trabajo. Eso resultará fácil de hacer, uan vez que funcione el programa GPE/EUR, puesto que su paquete compensatorio marcará de facto el nivel mínimo.

Todos estamos estupefactos. Resulta estupefaciente que Washington no haya perseguido a los delincuentes de Wall Street. Pero en realidad no resulta estupefaciente en absoluto. Los zorros de Wall Street andan sueltos y dispersos por toda la administración Obama, dirigen el tesoro y la Fed de Nueva York y están copiosamente representados en todas las agencias que tienen algún poder de supervisión sobre Wall Street. Mientras Wall Street chupe el 40% de los beneficios de las grandes empresas, allá estará el dinero, y Washington funciona con dinero. Con tamaños zorros guardando el gallinero, hay que ser bobo para creer que la administración Obama podría perseguir a ningún alto ejecutivo de los mayores bancos.
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Ver también: Algunas lecciones de la crisis financiera, Las lecciones de la crisis para la política fiscal, A cinco años de la quiebra de Lehman proliferan las semillas de la próxima crisis

 

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EL ROEDOR ¡Son los mismos, Euclides!; jugador; 48; Plantas

EL ROEDOR

¡Son los mismos, Euclides!; jugador; 48; Plantas

Aristófanes Urbáez 
hectorj.cruz@listindiario.com
“El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad si no convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque sólo los hechos tienen verdadero valor en la sociedad”.
–Juan Boschó

1.- EUCLIDES: EN LA MARCHA del miércoles dizque en favor de loma Miranda (el Presidente debe vetar la Ley si perjudica el interés nacional), que incluyó el “agolpamiento” frente al Congreso; los tiroteos y asesinados en Navarrete y Salcedo por grupos insurgentes, que hace tiempo debieron ser declarados así por los asesinatos, robos y daños a la propiedad privada y pública; las tropelías de los ‘paros armados’ contra ciudadanos indefensos y las actividades productivas; sí, declarados “bando beligerante” por la autoridad competente. O hay que preguntar si estos actos son tolerados en Cuba, EUA o Bolivia,  etc., ¡y que usen armas, para que vean si el gas morado pela o si la izquierda y la derecha en el poder mancan! Digo, Euclides, ese es el conjunto de los antibochistas de este país, más los financiadores, la gerontocracia que no se jubila (o mejor dicho: que cree no jubilarse, pero que está sepultada hace tiempo, antes que  Bosch, Peña y Balaguer); y  los ‘grandes pensadores’,  “¡duros como una sopa!”; pero para hacer daño y disparatar. Eso es todo. Lo más penoso es la irresolución y la permisibilidad del Gobierno, porque son los hijos del pueblo quienes ponen los muertos y sufren los desafueros de estos desjuiciados. ¡Esas no son huelgas! El pensamiento progresista en todo el mundo, como lo explicaba el mismo Bosch en 1963, respeta el derecho sagrado a la huelga de los trabajadores y su inclusión en las leyes. (El publicista F. Ortiz, acaba de confirmar lo que yo, mi hermano Antonio –¡y muchos otros!-hemos dicho: que no es invasión, ¡que es una chorrera de haitianos! Y no hay nadie en el Congreso ni en el Estado que declare non gratos al infame Gonzalo y a su bendito padre. ¡Esto se j…! ¡Oh, Mi Caudillo, qué grande eras!

2.- PERVERSIDAD.- Un personajillo que hace tiempo fue retratado por Fiodor Dostoyevski con trazo maestro en dos obras pequeñas, pero extraordinarias: “El Jugador” y “El Idiota”. Por demás plagiario, pretende restarle méritos a la acción de otros –ignorando, como decía “mi caudillo” Juan Bosch que sólo puede ser grande, quien es capaz de reconocer la grandeza ajena–, jugando a la “mala memoria” con el despojo de Bahía de las Águilas, situando el comienzo del robo de tierra en 1997 (es decir, el Gobierno de Leonel). ¿Era Jaime Rodríguez Guzmán jefe del IAD en esa fecha? No, en esa fecha el Procurador General, Abel Rodríguez del Orbe, empezó a quitar títulos y a los que se resistieron, como el Dr. Moisés Rodríguez Marchena y Puro Pichardo, los mandó a la cárcel. Lo que él debe decir, si se respetara, fue que el robo de parcelas siguió del 2000-2004 hasta llenar la cuota del robo; y que del 1982-84, las Aduanas dieron exoneraciones por 26 mil millones de pesos (Esteban Rosario), superiores al Presupuesto Nacional; la Matanza de Abril 84 ñpendiente para la Verdadera ‘Comisión de la Verdad’–, y la muerte de Don Antonio ocurrieron en ese período; así como los ascenso de Pou Castro. ¿Y hasta dónde es que va a llegar la perversidad de algunos vagabundos?

3.- LIBERTAD DE IMPRESION.- En el mundo hay unos 7 grupos del capitalismo finisecular (salvaje, de casinos), que viven chantajeando a los pueblos pobres “la libertad de expresión,  los derechos humanos  y el terrorismo” (ya no es el comunismo). Escribiendo manuales de “perfectos idiotas” (a los de Boca Chica, debieron darle sólo una materia de Núñez Grassals: “¡No cojan sobres, aunque los mate el pluriempleo!”, Ética). Colegas: 48 periodistas muertos en Honduras. ¿Y por qué esas grandes plumas internacionales no escriben aunque sea una calumnita diaria sobre este periodicidio? ¡Porque son de aves con güisqui!

4.- ¡AY, PLANTAS, JOSE GABRIEL!- Pese a que dizque Ramón Flores e Isidoro Santana, de Siglo XXIII, no firmaron el concurso de las plantas; José Gabriel, revisa tus fuentes porque Bichara, Casado y Milagros Santos, se pueden “robar” 1,000 millones quizás para la campaña de Danilo en el 2020, no para ellos. Ahora, tengo unos papeles ‘feos’ del Aeroportuario-2,000Ö (con inmuebles ya construidos). ¿Cómo?

El horno no esta para galleticas: Putin: Rusia preparada para repeler cualquier ataque

putin-580x326El presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó el viernes que las Fuerzas Armadas rusas siempre están preparadas para repeler cualquier tipo de agresión.

El mundo y “los socios de Rusia… deberían entender que es mejor no meterse con nosotros”, declaró el mandatario en una visita a un campamento para jóvenes.

El presidente ruso hizo estas declaraciones en medio de las duras críticas de Occidente contra Moscú por la supuesta presencia de tropas rusas junto a las fuerzas prorrusas en el este de Ucrania.

Respecto a tales alegaciones, Putin señaló que “Rusia está lejos de verse implicada en conflictos de larga escala. No queremos eso y no lo planeamos. Pero, naturalmente, siempre deberíamos estar listos para repeler cualquier agresión en contra de nuestro país”.

Refiriéndose a la reunificación de Crimea tras un referéndum celebrado el pasado marzo, el presidente afirmó que la reintegración de esta zona era esencial para salvar a su población de la violencia del Gobierno de Kiev.

Además ha denunciado que los continuos enfrentamientos en el este de Ucrania entre la población de habla rusa y el Ejército ucraniano son resultado de la negativa de Kiev a negociar.

El Gobierno de Kiev insiste en la presencia de las tropas rusas en la ciudad fronteriza de Novoazovsk, y ha denunciado una “invasión directa” en el país, una alegación que Moscú ha desmentido.

(Con información de HispanTV)

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La campaña electoral en Brasil

Perspectivas de la candidatura de Marina Silva y de la Coalición liderada por el PSB luego de la muerte de Eduardo Campos

Capture

Bruno Lima Rocha

En este texto compilo los análisis que publiqué en las redes sociales que a su vez son una compilación de entrevistas y participaciones en los medios comerciales brasileros que vengo realizando luego del anuncio del desastre aéreo y el consecuente fallecimiento de Eduardo Campos, ex gobernador del Estado de Pernambuco y candidato a presidente por el Partido Socialista Brasilero hasta el suceso que además hizo víctimas a su comitiva y a la tripulación de la aeronave. El accidente ocurrió en la ciudad de Santos, litoral del Estado de San Pablo el 13 de agosto de 2014. Nadie esperaba nada parecido. Su candidata a vicepresidente, Marina Silva es neopentecostal y ex ministra de Medio Ambiente de Lula. Dejó el gobierno en 2010 y en las elecciones presidenciales de ese año se enfrentó a Dilma Rousseff y alcanzó la tercera posición con más de veinte millones de votos. Ahora, como candidata a presidente del PSB, partido que era parte de la base del gobierno central hasta el fin de 2013, representa una preferencia de votos como alternativa al lulismo. Vale una observación con tono de autocrítica, nunca anticipamos un escenario con el abandono de algún candidato, ni menos a partir de un desastre como éste. Todo analista debería tener este escenario en cuenta, aunque con menores posibilidades.

Marina tiene chance, pero ¿a qué precio?

Entiendo que la estructura del PSB está contra la pared, poniendo a Marina Silva como punta de lanza. Ella ha sido nominada como cabeza de lista, pero a partir de aceptar las alianzas a puerta cerrada, que incluyen palenques tucanos en algunos estados como en San Pablo. Quien va a opera como garantía de la alianza es el Ejecutivo Nacional del PSB, que ya desautorizó supuestas candidaturas individuales, proyectándola como la “candidata natural” (como en el caso del hermano de Eduardo Campos).

Vamos a suponer que ella tenga un buen desempeño en la campaña que la lleve a la segunda vuelta. En el caso de que llegue a segunda vuelta sus chances de victoria son reales, pues su campaña tendría al absurdo aporte de la oposición paulista y sus aliados incondicionales. Marina tiene el rechazo de estos mismos aliados, pero la aventura de la victoria puede ser más envolvente que los reparos de distintos órdenes.

En el caso de que la probabilidad más remota ocurriera, su victoria en una segunda vuelta daría una oportunidad para que ella pueda librarse del partido y construya una base propia y un partido a su alrededor sería inmensa y estaría a la orden del día. Así puede ser beneficioso para los caciques del PSB que ella acuda a la elección más atada, y de este modo forzar una buena negociación para la segunda vuelta y una composición ministerial obligatoria con el partido vencedor. El proyecto de Campos era el del PSB para 2018, ahora sería plantar el nombre y forzar una tercera vía de discurso (meta fallida tanto para Campos como para Marina).

Lulismo, sindicalismo y posibilidad de reelección

(13 de agosto de 2014, Porto Alegre, estimad@s lector@s, el texto siguiente fue escrito el día anterior de la caída del avión y consecuente fallecimiento de Eduardo Campos. La parte de él dónde me refiero a su candidatura queda como memoria de la historia inmediata)

Estamos en pleno año electoral, y en el momento en que escribo estas líneas faltan menos de dos meses para la contienda. Existe la real posibilidad de reelección de la presidenta Dilma Rousseff (PT) y con esto se concretaría un hecho inédito de doble reelección. Dos debates se entienden como necesarios para trazar tanto un análisis del escenario electoral como una consecuente crítica de izquierda. El primero aborda el escenario electoral y las candidaturas oficiales de la derecha, además del propio riesgo de no conseguir un segundo mandato. El siguiente trata de la comparación del espacio político ocupado por el lulismo como una “continuidad discontinua” del sindicalismo contemporáneo.

El escenario electoral de 2014

El proceso en las urnas de 2014 tiene el siguiente perfil. La situación –favorita– está marcada por la alianza del PT con el PMDB, aunque los correligionarios del vicepresidente Michel Temer sean en la práctica una coalición de oligarquías estatales, cuya cúpula controla la Convención y el muy disputado tiempo de TV. La alianza con el Partido Progresista (en escala nacional se trata de ARENA, partido que apoyara la dictadura y que nos se fue de aquel naufragio llamado PDS, nuevo nombre del partido de apoyo a la dictadura y que sufrió una fisura en 1984) sigue el mismo patrón –control desde la cúpula e intereses estatales difusos– tal como la composición de la poco leal “base aliada”.

La hegemonía del ala de centroizquierda del gobierno hizo fugarse a un aliado histórico, el PSB de los herederos poco orgánicos del líder histórico Miguel Arraes (gobernador del Estado de Pernambuco que fue destituido por la dictadura el 01 de abril de 1964), quedando en Eduardo Campos y su vice Marina Silva (cacique de un partido no legalizado) la voluntad de tentar una especie de “tercera vía” nacional. El discurso de Marina (avalado por su desempeño en 2010) como ex ministra de Medio Ambiente de Lula y sobreviviente de Acre de los conflictos entre seringueros no coló en el ex gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos. Para suerte de los seguidores de Luiz Inácio (Lula) las posibilidades de que Campos y Marina fueran a segunda vuelta eran pequeñas. En caso de que ocurriese, esta posición de media-oposición recibiría el apoyo masivo de grupos de derecha (la más a la derecha), pudiendo llegar hasta un empate técnico.

Desde la derecha (totalmente alineada con Occidente) la oposición al lulismo se da en la capa tucana de pura sangre, con Aécio Neves (senador y ex gobernador de Minas Gerais) y el senador paulista Aloysio Nunas, con la esperanza de que al menos el partido de Fernando Henrique Cardoso (ex presidente de Brasil de 1995 a 2003) y José Serra (ex ministro de Fernando Henrique y ex candidato a presidente en dos ocasiones) llegue unido a la elección. Los dos mayores colegios electorales del país (Minas Gerais y San Paulo) son el blanco prioritario del PSDB que viene haciendo gobiernos estatales en Minas y gobierna San Paulo en forma ininterrumpida desde 1994. Acompañando al tucanato (tucano es el apellido de quien está afiliado al PSDB), además del capital financiero y los mayores grupos de medios (Con el Estadal al frente, seguido de la Hoja y Globo) está la parcela sobreviviente de la UDN (antiguo partido de derecha de Brasil, apoyo del golpe militar de 1964) revivida en los Demócratas (DEM, nuevo nombre del Frente Liberal, PFL) tan democráticos como los correligionarios de Carlos Lacerda (ex gobernador de Rio de Janeriro y golpista en 1964) y del brigadier Eduardo Gomes (ex candidato a presidente en dos ocasiones por la UDN).

Aecio repite básicamente las mismas tesis de los años 90, ahora con dos agravantes. Uno es positivo para los neoliberales, pues luego de más de una década en el Poder Ejecutivo el PT se transformó en una caricatura (grotesca) de sí mismo, siendo cada vez más parecido a los oligarcas con los cuales se asocia, aunque levante la bandera de algún grado de soberanía, combinada con tímidas políticas sociales. El agravante para los tucanos está en la comparación con el gobierno. No hay como comparar dentro del marco de gobiernos capitalistas sin ninguna predisposición a romper total o parcialmente con el orden establecido, lo hecho por Fernando Hernrique Cardoso con Lula y sus herederos. Apenas haciendo lo obvio el lulismo dio respuestas comparables a las de Getulio Vargas en sus momentos de auge.

La desorganización del tejido social y la fragmentación de la izquierda electoral

Delante de tamaña ventaja, ¿Cómo pensar todavía en una segunda vuelta apretada y con alguna chance de victoria neoliberal sobre la alianza de la centro izquierda con las oligarquías? Una pista está en el control del aparato mediático, otra se localiza en la desorganización casi completa del tejido social oriundo del reformismo radical de los años 80. La desorganización es tal que no se consiguió retomar ninguna central sindical aglutinando los restos de la izquierda en el país. Lo mismo se da en la esfera electoral. Tres candidaturas asoman en la construcción partidaria (PSOL, partido reformista que tienta ocupar el lugar del antiguo PT en el escenario electoral, PSTU, partido troskista-morenista y PCB, fracción restante del antiguo partido de línea moscovita que hoy está reconfigurado como una nueva izquierda) y no el montaje de un Frente de Izquierda (aunque fuera en el escenario electoral). Sería interesante para la política brasilera una gran coalición de izquierda en las urnas, pues esto facilitaría dos separaciones necesarias para la acumulación que vino luego de las protestas de 2013 y la actual represión política de 2014.

Primero separaría las izquierdas electorales de las no-electorales. La opción de formar parte del juego de la democracia representativa siempre fue un divisor de aguas en el pensamiento socialista, y sigue siéndolo. La segunda división sería dentro del gran campo de las izquierdas electorales. En ella habría la división de las de matriz libertaria de aquellas que son estatistas o de perfil jerárquico. En este campo el Brasil hoy ofrece la posibilidad organizativa del especifismo anarquista (a través de la Coordinación Anarquista Brasilera) y del maoísmo a través de movimientos como el MEPR o el periódico La Nueva Democracia (movimientos de inspiración maoísta). Facilitaría la opción política de los brasileros la subdivisión política aquí pregonada. Pero el hecho es que la “fragmentación maldita”, fenómeno social de los años 90, se nota hoy en la esfera política específica.

Apuntando conclusiones: lulismo y varguismo

Tanto la desorganización de las grietas del PT y sus aliados, antes y después de Luiz Inácio Lula da Silva el 1 de enero de 2003, como la fragmentación sindical –ésta sí obra nefasta del ex líder metalúrgico que según el mismo “nunca fue de izquierda” – pueden ser leídas como victorias políticas del lulismo. En la campaña de 2002 la ausencia de la pauta del ALCA en la campaña vino junta a la Carta al Pueblo Brasilero (documento que Lula escribió en la campaña de 2002 para tranquilizar a las clases dominantes brasileras) y la alianza con el empresario minero José Alencar como vicepresidente (senador minero y que fue vicepresidente de Lula en sus dos gobiernos). La escuela del pragmatismo político sumada al modus vivendi de los de arriba, se mimetizaron de tal modo en el PT que este ni siquiera tuvo un ala izquierda consolidada en la segunda mitad del primer mandato. Diez años después tenemos en Brasil dos nuevas realidades.

Se masificó en 2013 una nueva forma de protesta bastante similar a la que viene ocurriendo en otras partes del mundo. Esta acumulación, aunque parcial puede ser disputada por la fragmentada izquierda electoral y las fuerzas que no participan del juego, conforme a lo expuesto arriba. El mismo patrón de lealtad y acumulación difusa se verifica en la masa de millones de brasileros (en torno a los 44 millones) atendidos por las políticas sociales, como vivienda, renta mínima, estudios y empleo directo. Como la inclusión y el reconocimiento de los derechos no tuvieron un receptor más allá del propio líder carismático, el lulismo se transformó en la tumba del PT histórico. Fue lo inverso del Partido de los Trabajadores Brasilero (PTB) sin Getulio Vargas. A lo largo de diez años antes del golpe del 64 el “trabajadorismo” (especie de versión brasilera del peronismo oficial) se transforma en un pacto capital-trabajo con énfasis electoral y chance de victori. El partido (el antiguo PTB de Brizola, João Goulart y Alberto Pasqualini) creció al pie de la tumba del dictador que lo fundara. Con Luiz Inácio, el partido otrora reformista se diluyó en alianzas de ocasión y en el pacto oligárquico. Existe una reserva electoral propia de América Latina, que es frágil tal como sería de esperar, sin una organización de base a la altura de los millones de incluidos en el mundo del consumo y el empleo. Esta masa puede garantizar la reelección pero resbala en la identificación de las realizaciones del partido de gobierno.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Por

e.jorge[@]jorgeprats.com 

ESPEIN

Uno de los grandes aportes de la reforma constitucional de 2010 ha sido el de darle un estatuto constitucional a la regulación y a los organismos a cargo de ella. En efecto, la Constitución, al tiempo de establecer que “el Estado podrá dictar medidas para regular la economía” (artículo 50.2), ha dispuesto que “la regulación de los servicios públicos es facultad exclusiva del Estado” y que “la ley podrá establecer que la regulación de estos servicios y de otras actividades económicas se encuentre a cargo de organismos creados para tales fines” (artículo 147.3).

Con estos textos, el constituyente de 2010 ha resuelto de un plumazo, por lo menos en lo que respecta a los dominicanos, más de un siglo de intensa discusión doctrinal y jurisprudencial en Estados Unidos y Europa acerca de la constitucionalidad de la regulación y de los entes públicos a cargo de ella. En el caso estadounidense, la situación es más que dramática: la Constitución de los Estados Unidos prohíbe expresamente la delegación de poderes por lo que, desde que surgen las agencias reguladoras, se produce un cuestionamiento acerca de si estas pueden ejercer facultades cuasi legislativas (como reglamentar) y cuasi jurisdiccionales (como sancionar a los operadores de un sector económico regulado). Aunque la Suprema Corte estadounidense reconoció en 1934 la constitucionalidad de dichas agencias, hay juristas de la talla de Philip Hamburger que consideran que todo el Derecho Administrativo estadounidense, es decir, el Derecho emanado de las agencias reguladoras en los últimos 125 años, es ilegítimo, en la medida en que estas agencias asumen funciones legislativas y jurisdiccionales. Más aún, Richard A. Epstein, en su obra “The Liberal Constitution”, ha considerado no solo que todo el Derecho Administrativo es ilegal como afirma Hamberger sino algo más y peor: que la mayoría del Derecho Constitucional emanado de la Suprema Corte estadounidense es inconstitucional en tanto vulnera el derecho de propiedad y la libertad de empresa reconocidos por la Constitución de 1787. La situación en la que se encuentra el Derecho Público estadounidense es, por tanto, bastante difícil, al extremo de que uno de los principales constitucionalistas de los Estados Unidos, Laurence Tribe, decidió en 2005 no seguir publicando nuevas ediciones de su “American Constitutional Law”, al considerar que la Suprema Corte estaba variando todos los precedentes establecidos por las Cortes Warren y Burger.

La Constitución vigente evita a los dominicanos sumirnos en una precariedad dogmática que solo un país de la tradición constitucional e institucional de los Estados Unidos puede darse el lujo de crear. Aquí queda claro que los organismos estatales reguladores de los servicios públicos y de la economía pueden no solo dictar reglamentos, que es la más intensa e intrusiva de las potestades administrativas, sino también ejercer las demás potestades inherentes a la función regulatoria del Estado: supervisar, inspeccionar, controlar, sancionar, etc., a los agentes económicos que operan en un sector regulado, sea o no considerado un servicio público. Y lo que no es menos importante: queda claro, además, que estos organismos reguladores –que no son ni se deben confundir con los “organismos autónomos o descentralizados en el Estado, provistos de personalidad jurídica, con autonomía administrativa, financiera y técnica” y “adscritos al sector de la Administración compatible con su actividad, bajo la vigilancia de la ministra o ministro titular del sector”, de que nos habla el artículo 141 de la Constitución- deben gozar de independencia o autonomía reforzada pues la regulación por organismos reguladores especializados hoy se entiende y solo se puede entender como regulación a cargo de “un órgano independiente, suficientemente desvinculado de los operadores y también del legislativo y de la Administración” (Santiago Muñoz Machado).

Y es que la opción por la regulación a través de estos entes reguladores, en lugar de regular vía el legislador o la propia Administración, se explica en la necesidad de fuerte especialización que requieren sectores económicos altamente dependientes de la innovación tecnológica, el imperativo de concentrar las potestades regulatorias del Estado en un solo órgano que reglamente, administre y juzgue las controversias entre los agentes económicos regulados y, lo que no es menos importante, el deber de asegurar la neutralidad de la regulación en sectores económicos en donde la politización o partidarización propia de las coyunturales mayorías legislativas o gubernamentales podría afectar sensiblemente la estabilidad o la eficiencia de los sistemas regulados. Se crean así organismos reguladores, de carácter técnico y no político, compuestos por personas independientes y expertas, de estatuto protegido y a salvo de remociones sin justa causa, por lo menos durante un período fijo más o menos largo y que preferiblemente no debe coincidir con los ciclos electorales y con renovación periódica y gradual de sus integrantes, de modo que participen todas las mayorías políticas en su conformación. Estos organismos aseguran de ese modo poder ser verdaderos órganos imparciales que puedan, sin ser capturados por las empresas ni controlados por el Estado, arbitrar debidamente los conflictos entre los diferentes intereses en juego, que ponen de frente a empresas privadas frente a otras privadas y a empresas estatales frente a privadas.

Recuperar las ideologías

Mackesy, Charlie - summer reading

Yvelisse Prats Ramírez De Pérez 
yvepra@hotmail.com

En medio del pragmatismo rampante que campea por sus fueros, ha llegado la hora de retomar el tema: Ideología. 

El tiempo pasa. Gobiernos van y vienen, pretenden quedarse, presidentes y legisladores incluidos, partidos que se deforman, otros que se forman, vientos neoliberales dispersan los antiguos, valiosos, exigentes paradigmas. 

Antes de que Aarón, Shills, Lipsets, se alinearan con Francis Fukuyama, para decretar que la historia concluyó, que las ideologías murieron, los partidos y movimientos tenían el pudor de enarbolar algunos estandartes principistas que tangenciaban por lo menos con el ínsito fin que procuraba, y con la composición social de sus miembros. 

El que lee la historia de los partidos políticos latinoamericanos, desde la fundación de la República, encuentra que en la carta de presentación de varios se descubren la pista de su orientación ideológica; al denominarse conservadores o liberales, asumían posiciones doctrinarias; a favor del “status quo” de los privilegios, los primeros, los liberales, defendiendo las libertades de todos, procurando la igualdad a través de los cambios. 

Esa segmentación-oposición se insertaba en la diada derecha-izquierda, que desde la Asamblea Revolucionaria de 1879 marcó diferencia entre “Jacobinos y Girondinos”, al principio para perdurar luego como marca de fuego que culminó en aquello de “burgueses y proletarios”. 

Interpretada de diferentes maneras, la ideología perdura, explícita o tácita, entendida como imagen falsa de la conciencia, en versión “fuerte” como espina dorsal principista de valores y fines, como se identifica más comúnmente. 

Nadie, nunca, se había atrevido a negar su existencia; naciones y partidos asumían una doctrina y trataban de construirla en la práctica  nazista, fascista, socialista, demócratas puros, “verdes” no eran solo conjuntos de personas, sino representantes de IDEAS. 

Pero el viento llegó, similar al que convoca Leonel, avasallante, destructor, con el neoliberalismo incubado en el supuesto asesinato de la historia, que por cierto sigue “vivita y coleando”. 

Como los seres humanos necesitamos propósitos que guíen las acciones, al sacarle la alfombra doctrinaria, principista coherente, falta  de esos “por qué” y “para qué” nos detuvo en una anomia en la que proliferaron confusiones y abjuraciones de creencias. Pero ese limbo de ausencia de certezas, generó un clima propicio para que la más mala de las ideologías, la que las niega a todas para quedarse con la hegemonía, sentara su imperio nihilista: el Mercado, sustituyó las controversias fecundas, las aspiraciones de la equidad que deberían crecer con el auspicio del ‘Estado de Bienestar’ que cedió a la ley de la selva en la que el fuerte devora al débil, sin escrúpulos. 

En el fondo, porque la extrema derecha es astuta, en la negación de la existencia de las ideologías, porque la historia tocó fondo, se produce un truco de prestidigitador, “las ideologías” así en plural, con su diversidad estimulante se subsumen en una sola, la más totalitaria: el deshumanizado, impiadoso neoliberalismo, que reina en forma absoluta en el terreno abonado del dominio creciente de los “fuertes”. 

Aquí, en el país, hablar de ideología es exponerse a que lo califiquen a uno de “nerd”.  La cultura atropellada de las informaciones triviales mantiene a muchos alienados. Otros, buscando inevitablemente el sustento, no tienen tiempo, ni ánimo para reflexionar sobre el “porqué” de su miseria y a quienes enriquece. 

Los intelectuales, que deberían retomar el vanguardismo que en América produjo partidos de izquierda, se reúnen en Asambleas para endiosar a un individuo. 

En las campañas electorales se disputan rostros y ambiciones, no se indagan por cuáles ideas, qué ideales, cuál historia trae consigo esa fabricada sonrisa. 

¿Ha muerto en nuestro país la ideología? Obvio que no. Aletargada, oculta, maltratada después de años de luchas perdidas, sé que germinará en su semilla si el riego fecundo de la educación política la saque a la superficie. 

Como Sartori, creo en “el valor de la verdad, y el valor funcional de la ideología”. 

Hay que encontrar, por supuesto, la que apunta con más certeza nuestros problemas, habrá una en la que coexista la verdad con la eficiencia. Es simple: con las estadísticas de la ONU sobre clase media y pobreza, en nuestro país, la ideología que asumamos, será dentro del abanico democrático de izquierda, la que propugna por los cambios, la que devuelva a la mayoría la oportunidad de ejercer sus derechos. 

Retomar el tema de ideología, creer de nuevo en ella, exigir que la abracen nuestros políticos, que la confiesen nuestros empresarios, que se difunda en educación política y ciudadana, es una buena consigna. 

Tomado del Listin Diario

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