Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

Los 10 secretos más jugosos de la masonería

Cazadebunkers.com

La masonería hizo su aparición en Europa entre los siglos XVII y XVIII y, desde sus comienzos, la organización está rodeada de un halo de misterio

Teniendo el secreto y la discreción como rasgos principales, nadie que no pertenece a ella puede asegurar cuáles son los verdaderos objetivos de esta logia. Algunos creen que sus miembros trabajan por la paz mientras otros sostienen que los masones quieren llevar a cabo su plan macabro de instaurar un nuevo orden mundial hecho por y para los ricos. Juzga por ti mismo luego de saber cuáles son los 10 secretos más jugosos de la masonería.

 

#10 No pueden testificar en contra de otro miembro de la logia

Un testigo, durante cualquier juicio, debe jurar decir la verdad, ya sea en nombre del país o en nombre de Dios. Sin embargo, los Masones 
consideran que la traición a otro miembro de la logia…

Ver la entrada original 883 palabras más

Anuncios
Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

El Gobierno reforma la ley para que los grandes defraudadores no vayan a la cárcel

Cazadebunkers.com

Un cambio en el Código Penal aprobado en diciembre permite a los defraudadores eludir la prisión con el pago de la cantidad adeudada a Hacienda y una multa siempre inferior a esa cantidad

El pago puede realizarse en un plazo de hasta dos meses tras la imputación del defraudador, con un amplio margen desde el descubrimiento del delito

El Gobierno constituirá la comisión para la reforma de las administraciones públicas

El Gobierno ha reformado la ley para que los grandes defraudadores no vayan a la cárcel

El Gobierno ha puesto fácil a los grandes defraudadores no pisar la cárcel. Un cambio en el Código Penal en materia de transparencia y lucha contra el fraude fiscal aprobado en diciembre y en vigor desde mediados de enero reduce notablemente las penas de prisión a cambio del pago…

Ver la entrada original 538 palabras más

Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

LA BANCA ES LA PROPIETARIA DE LOS GRUPOS MEDIÁTICOS

Cazadebunkers.com

PRISA

Ya son accionistas importantes Daiwa Securities, BH Stores IV BV, BNP Paribas,
Bank of America, Asset Value Investors, Marlin Equities, Berggruen Acquistions
Holding LTD, Deutsche Bank. Entre todos suman alrededor del 25% del capital
actual. Además, Caixabank, Banco Santander y HSBC tendrán un 20% del capital
en 2014 tras canjear deuda por acciones. Pese a el, la deuda de Prisa se sitúa
alrededor de 3.000 millones y la empresa ha invitado a las siguientes entidades
financieras a canjear deuda e incorporarse al capital de la empresa o aumentar
su participación actual: BBVA, Banco Sabadell, Banesto, Bankia, Bankinter,
Banca March, Kutxabank, Banco Caixa Geral, Banco Cooperativo Español, Ibercaja,
Banco Pastor, Banco Popular, ICO, Liberbank, Banco Grupo Cajatres, NCG Banco,
Bankia, Banco Espíritu Santo, Caixa Banco de Investimento, , Vitybank, Crédit
Agricole, Societé General, The Royal Bank of Scotland, Commerzbank, Fortis,
Cooperative Centrae Raiffeisen-Boerenleenkbank, Alie Street Investments, Banca
Monte dei Paschi…

Ver la entrada original 817 palabras más

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

JUAN BOSCH: UN PERIODISTA HAITIANO EN SANTO DOMINGO

Por allá por los años de 1933, nos visito aquí en Santo Domingo, el poeta y periodista Haitiano Charles F.Pressoir, el entonces joven intelectual Juan Bosch, con apenas 23 años de edad, escribió en la  Revista Bahoruco,  No. 159, Santo Domingo, 23 de agosto de 1933, p.9.  las impresiones que tan distinguido visitante e intelectual Haitiano le habían causado.

014a7-1380298_746853525332038_1703013126_n

 Charles  F.  Pressoir  está  en  Santo  Domingo.  Le  vi,  cuando  saludaban  un  amigo,  bajar  a  saltos  la  escalinata  del  hotel;  pero  como  no  lo  esperaba  y,  como  además,  tiene  figura  tan  nuestra,  tan  criolla,  no  me  fijé  en  él.  Vino  luego  esa  sonrisa  distinguida,  la amplia  mano  tendida.
-¡Pressoir!
-El  mismo – contesta  en  su  perfecto  español.
Pressoir  es  ahora  secretario  del  “Comité  Domínico-Haitiano  de  Relaciones  Culturales”.  Es  además,  abogado  al  servicio  de  su  gobierno.  Pero  eso  no  pasa  de  tonterías.  Lo  importante  está  en  que  su  libro  Al  ritmo  de  los  convites  le  coloca  en  primer  plano  entre  los  grandes  poetas  haitianos.  Dígalo  sino  su  traducción  al  inglés  debida  a  Enma  Nerthley  Underwood.  Lo  importante,  “ítem  y  más”,  está  en  su  prolífica  labor  periodística  en  Haity  Journal,  del  que  es  redactor,  Temps,  la  revista  de  Charles  Monavia  y  Action  Nationale;  sus  dedicaciones  de  estudio  a  los problemas  domínico  -haitianos;  su  obra  Cartas  a  Juan,  parida  de  un  fino  humorismo.
Viendo  a  Pressoir  se  explica  uno  su  gran  capacidad  de  trabajo,  esa  facilidad  de hacer  mil  cosas  distintas  y  hacerlas  bien;  es  pequeño,  inquieto  como  una  culebrilla,  de  conversación  amena  y  fácil.
-Oiga – nos  dice – :  nuestra  lucha  por  enseñar  el  español  en  Haití  es  tan  grande,  que  casi  toda  la  mitad  de  la  población  de  Jeremie  habla  español.
Calla  un  rato.  Su  silencio  está  lleno  de  sonrisas  y  distinción.
-Francamente – agrega – entre  nosotros  sobra  la  frontera.  Si  logramos  conseguir  que  en  Haití  se  habla  español,  dentro  de  diez  años  la  isla  tendrá  un  corazón  sólo.
Es  además  un  hombre  práctico.
-Vuestros  periódicos  serán  los  nuestros.  Lo  que  un  dominicano  piense  resonará  en  Haití.  Además,  ¿no  producimos,  ustedes  y  nosotros,  café  y  tabaco,  azúcar  y  maderas?  ¡Pues  juntos  no  tendremos  problemas  de  superproducción,  puesto  que  no  nos  haremos  competencia  entre  casa!
Charles  F.  Pressoir  habla  con  entusiasmo;  le  salva  la  fe,  esa  fe  que  le  permite  emprender  una  lucha  contra  el  arcaísmo  legislativo  haitiano  y  logra  convencer  a  los  legisladores  de  que  la  mujer  puede  y  debe  ser titular,  hasta  conseguir  una  ley  autorizando  la  mujer  a  ser  abogado;  esa  fe  que le  permite  atender  a  sus  quehaceres  profesionales  y  sobrarle  tiempo  par a el  periodismo,  para  la  literatura,  para  creer  en  el  porvenir  de  estos  países.
Pressoir  estuvo  aquí  con  el  equipo  de  Volley  ball,  en  el  séquito,  y  ha  vuelto.
-¡Aunque  sólo  fuera  por  ver  estas  bellas  cartas  de  las  muchachas  dominicanas,  volvería  aquí  a  cada  rato! – nos  dice  sonreído.  Y  lo  creemos.  Este  dinámico  poeta,  que  no  gusta  del  verso  libre,  porque  no  ¡tiene  música,  que  habla  cinco  idiomas  y  es  profesor  de  latín,  que  se  educó  en  París  y  ama  el  negro,  que  es  haitiano  y  parece  nuestro,  por  su  color  trigueño  encendido,  por  sus  ojos  vivos  y  su  inquietud  latina,  que  es  haitiano  y  tiene  corazón  cibaeño,  es  muy  capaz  d e venir  de  Port-au-Prince,  en  avión  y  a  pie,  con  tal  de  estar  un  segundo  prendido  de  los  ojos  de  una  dominicana!
¡Aunque  no  sea  bella!
Juan Bosch
Revista Bahoruco,  No. 159, Santo Domingo, 23 de agosto de 1933, p.9.

 

Publicado en EL HOMBRE Y SU HISTORIA

JUAN BOSCH: MIS RELACIONES CON CAAMAÑO

JUAN BOSCH: MIS RELACIONES CON CAAMAÑO

                                                                                                      Profesor Juan Bosch y el Coronel Caamaño 

En un articulo que produjo la revista ¡ahora!, No 486, del 5 de marzo de este año bajo el titulo de “Bosch relata la desaparición de Caamaño” conté mis relaciones con el Héroe de abril hasta aquel domingo” ya en el mes de octubre (de 1967)” cuando “Caamaño y su familia salieron hacia Madrid desde Benidorm, donde vivía para esos días. En ese articulo expliqué que al despedirme “me dio un abrazo y me dijo algo que no pude entender. Sin embargo, el abrazo y las palabras se correspondían y tenían una significación especial; no era una despedida simple sino algo más. Fue como si me hubiera dicho que volviéramos a vernos en circunstancias especiales, en otra forma, en otra tierra”, según dije en ese artículo. Y lo cierto es que no volvimos a vernos, aunque faltó poco para que nos viéramos de nuevo; y nuestras relaciones se reanudaron, aunque de manera irregular y por muy poco tiempo, algunos meses del año 1968. Y a esas relaciones cortas e irregulares es a las que voy a referirme en este artículo.
No me seria fácil ahora, a esta distancia de años, cuantos días pasaron desde que Caamaño salió de Benidorm hasta que llegó a Londres; pero deben haber sido pocos porque no debíamos ir por el 15 de octubre cuando se presentó en mi casa una persona que llevaba un mensaje de Caamaño. El mensaje iba dentro de un cigarrillo y era muy corto; en él me anunciaba que el portador me entregaría 500 dólares para que los guardaras para él (Caamaño) podría necesitar en cualquier momento que alguien hiciera viaje a cualquiera otra gestión que él pudiera pedirme. Tal vez dos o tres semanas después de eso, a fines de la primera semana del mes de noviembre, tal como dije en el artículo que reprodujo la revista ¡ahora!, se presentó en Benidorm el capitán Héctor Lachapelle Díaz; y según dijo en el mencionado artículo: “había volado desde Londres hasta Alicante para saber si yo tenia noticias del coronel Caamaño; el Dr. Jottin Cury y Doña Chichita de Caamaño, también en busca de noticias. Cury, Montes Arache, Lachapelle y yo tuvimos largo tiempo realizando punto por punto, y con la mayor atención, todas las posibilidades del caso, y nuestra conclusión fue una: el coronel Caamaño se había ido de Europa por su propia voluntad y después de haber preparado con mucha con mucha anticipación y con mucho cuidado cada uno de sus pasos. No había temor de que le hubiera sucedido o pudiera sucederle una desgracia. Nuestras dudas quedaron sin aclarar sólo en un aspecto. No sabíamos, ni podríamos averiguarlo por el momento, a donde había ido Caamaño.
Lo que no dije de esa entrevista en ese artículo es que en vista de que ni Montes Arache ni Lachapelle Díaz ni Jottin Cury tenía medios para moverse por Europa; yo dispuse de los 500 dólares que Caamaño me había mandado unas tres semanas antes y se los entregué para que los usaran a su mejor saber y entender. A partir de entonces no volví a tener noticias de Caamaño, pero el 6 de enero de 1968 (y no puedo olvidar la fecha porque en la noche anterior había nevado en las montañas que están detrás de Benidorm y el día de los Reyes Magos era frio hasta calar los huesos) supe que estaba en Cuba; lo supe por una visita que llegó de Valencia a llevarme un mensaje suyo.
Yo tengo buena memoria, y para algunas cosas, muy buena; pero hay algunas otras en la cual no es buena; por ejemplo, en los títulos de los libros que leo y en las fechas de los acontecimientos de mi vida, sean o no sean importantes. Puedo recordar que el día de la llegada a Benidorm de la visita de que acabo de hablar era 6 de enero porque en ese caso se unieron dos circunstancias; era el día de Reyes y las montañas de Benidorm estaban nevadas. Sin embargo, no podría decir ahora con seguridad si las cosas que voy a referir inmediatamente las dije en esa fecha o en el mes de marzo, cuando volvió a visitarme la misma persona. Creo, sin embargo, que lo que hablé entonces con esa visita fue lo que voy a contar porque parte de la conversación se relacionó con el Dr. José Francisco Peña Gómez y el Dr. Peña Gómez andaba por esos días cerca de España; tal vez estaba en Suecia y creo que estuvo en Benidorm al finalizar el mes de diciembre.
Lo primero que me dijo la visita, de parte del coronel Caamaño, era que él se hallaba en Cuba y que había un Cubano interesado en tener entrevista con el compañero Peña Gómez (que todavía no tenia titulo de Doctor en Derecho); que la entrevista se había arreglado para ser celebrada en París; que Peña Gómez debía entrar en el tren subterráneo (metro) de la plaza Marceau a las 3:00 de la tarde que cuando fuera bajando las escalera se le acercaría un hombre y le preguntaría si el fumaba cigarrillos Aurora, a lo que Peña Gómez respondería que no. Y que a partir de ese momento el que le hiciera la pregunta se le pondría al lado y seguiría caminando y hablando con el hasta llegar a un punto donde estarían los dos y el desconocido le daría un mensaje del coronel Caamaño que Peña Gómez debía transmitirme inmediatamente.
No se si se debe a que de niño leía novelitas de misterio y espionaje, pero es el caso que soy muy desconfiado en todo lo que se relacione con actividades de este tipo. La cita en el metro de la plaza Marceau que me pareció una provocación, y eso que yo no sabia entonces, como lo vine a saber después. Que el jefe de G-2 Cubano en Europa, (me parece que se llama Hugo Castro), el mismo hombre que arregló el viaje del coronel Caamaño a Cuba, estaba trabajando para la CIA desde antes de ese viaje del coronel Caamaño, de manera que el coronel Caamaño estuvo vendido a la CIA desde antes de pasar, siquiera, en ir a Cuba, porque tan pronto llegó a Londres el Héroe de abril entró en relaciones dl jefe del G-2 cubano, que residía en Paris, ciudad a la cual iba Caamaño con frecuencia.
Mi argumento para no autorizar la entrevista de Peña Gómez en Paris con el misterioso agente cubano fue el siguiente: “Hazle saber a Francis (el nombre que le dábamos a Caamaño en la intimidad) que Peña Gómez es negro, y sin embargo, si lo mando ahora al Congo, que es un país de negros, allí llamará la atención por la arrogancia de su figura, y con mucha más razón llamará la atención en Paris, que es una ciudad de gente blanca, y más todavía en la Place Marceau, que está en el corazón de Paris. Si Peña Gómez va a esa cita, seguramente la CIA lo detectará, y al mismo tiempo se quemarán Peña Gómez y el PRD. No; dile a Francis que no; que no autorizaré esa reunión”.
La persona con quien estaba hablando era de las que no abandonan su posición fácilmente y trató de persuadirme de que tratándose de revolucionarios probados, como eran los cubanos, Peña Gómez no corría ningún peligro de ser descubierto por la CIA pues seguramente los agentes del gobierno de Cuba en Paris habían tomado todas las precauciones para que eso no pudiera suceder. Pero yo tampoco soy de los abandonan fácilmente su posición y le expliqué que de quien hay que desconfiar es de los aliados, no de los enemigos, porque del enemigo no se fía uno nunca, o por lo menos no debe fiarse uno jamás. El peligro está en confiar en un aliado, porque el aliado puede ser, sin uno saberlo, agente del enemigo. Discutimos y al fin las cosas quedaron como yo decía: Peña Gómez no iría a Paris ni a ninguna parte y no tendría entrevistas con ningún miembro del G-2 cubano. Para entrevistas futuras, que Francis mandara un dominicano, no un cubano, fue mi conclusión.
Yo me preparaba ya a decirle a Dios a la persona que había ido a verme en esa fría mañana de enero, pero de pronto ella dijo que había un segundo punto que tratar.
¿Cuál era?
Era que Francis quería que se le enviara a Argelia a un ayudante que había dejado en Londres y mi visitante me entregó un papel con todos los detalles de la forma en que había de hacerse la operación para embarcar al ayudante de Caamaño. En primer lugar, yo debía llamar a un teléfono de Madrid para preguntar no recuerdo que, y esa llamada mía indicaría que el ayudante podía trasladarse de Londres a Madrid; ya en Madrid, el ayudante me llamaría con tal y cual nombre y yo haría entonces los arreglos para enviarle el pasaje a Argel, capital de Argelia, para que se le entregara el papel con las instrucciones de lo que debía hacer al llegar a Argel. Recuerdo nítidamente que en esas instrucciones figuraba el nombre de un café donde el ayudante de Francis debía entrar y el de una bebida que debía pedir en voz alta; después de pedir esa bebida un hombre se le acercaría por el lado derecho y le haría la misma pregunta que se le hubiera hecho en el subterráneo en la Place Marceau a Peña Gómez en caso de que éste hubiera ido a la cita de Paris.
“No puedo encargarme de esas gestiones ni puedo ayudar al ayudante de Francis a viajar a Argelia porque el dinero que Francis me dejó se gastó hace dos meses. Se le entregué completo a Montes Arache, Lachapelle y Jittin Cury para que pidieran viajar a Paris y Holanda”, le dije a mi visitante.
Mi visitante quiso darme a entender que quizás lo del dinero pudiera resolverse; que lo importante era que yo hiciera la llamada a Madrid y que dieran facilidades para que el ayudante de Caamaño pudiera viajar a Argelia. Pero era natural que yo mantuviera en este caso la mista actitud que había mantenido en el caso de la posible entrevista de Peña Gómez con un desconocido en un lugar de Paris. Cualquiera que fuera mi intervención, pequeña o grande, en el caso de Peña Gómez como en el del ayudante de Caamaño, si la CIA estaba al tanto de los movimientos de Caamaño, el PRD saldría perjudicado sin que ese perjuicio se justificara porque nosotros no estábamos en actividades conspirativas de tipo guerrillero o internacional. Y el instinto me decía, como si supiera en que andaba el jefe del G-2 cubana en Europa, que por detrás de cualquier movimiento que se relacionara con Cuba debía hallarse necesariamente la CIA. Así, pues, tampoco cedí en ese asunto, y la visita se fue pasado el medio día sin haber logrado lo que había ido a buscar a Benidorm.
Y he aquí que un buen dio, en el mes de marzo, probablemente a mediado del mes, la misma persona volvió a presentarse a mi casa de Benidorm y quiso hablar conmigo a solas. Sus acompañantes salieron con Doña Carmen a la playa y a recorrer el poblado, mientras nosotros dos hablábamos. Sus primeras palabras fueros estas: “Me voy a Cuba. Voy haber a Francis y quiero saber que debo decirle de parte de usted”.
Esta declaración me vino como anillo al dedo porque era mucho lo que vi había pensado en Francisco Caamaño Deñó y en su destino. El Héroe de abril había salido de la Revolución convertido en un Líder, y en términos de ajedrez el líder es el jugador no es una ficha de tablero; el es quien mueve las fichas para hacerle frente al adversario. Ahora bien, al irse a Cuba Caamaño se iba convirtiendo por su propia voluntad de jugador en fija que otro jugador podía jugar cuando le conviniera. Por otra parte, la situación mundial estaba cambiando a la carrera y se veía que la ola revolucionaria iba cediendo, por lo menos en la América Latina. ¿Durante cuanto tiempo iba a tener que quedarse Caamaño en Cuba aislado de nosotros y del pueblo Dominicano?. En aquellos días era difícil preverlo, pero ahora sabemos que iba a mantenerse en ese aislamiento más de cinco años, tiempo suficiente para que la imagen de cualquier líder se destiña a los ojos de su pueblo, sobre todo si no a sido un líder de actividad prolongada, como no lo fue Caamaño, que pasó por el cielo político nacional con la fuerza de un relámpago, pero también con la velocidad deslumbrante del relámpago. Había llegado, con esa persona que iba a verlo en Cuba, la oportunidad de hacerle saber a Caamaño mis preocupaciones, y no iba a desperdiciarla.
Así, pues, le hablé a mi visitante de esta manera: “Dile Francis que preveo un entendimiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, una especie de acuerdo para llegar a un reparto de influencias en el mundo; explícale cuidadosamente esto que voy a decirte a continuación: que a mi juicio, si hay ese acuerdo entre los dos gigantes, la Unión Soviética le pedirá a los Yanquis que no se matan más con Cuba, que la dejen tranquila, que no le envíen más grupos de antisfidelistas a atacar la isla ni a matar a Fidel; que a cambio de eso, ellos, los Soviéticos, se comprometerán a obtener de Fidel que no manden más guerrillas a otros Países de la América Latina o que cese en su ayuda a las guerrillas que hay ahora en actividad”.
A continuación hice que mi visitante me repitiera esas palabras tal como la había entendido, aunque no fuera tal como yo las había dicho. Mi interés era saber si había captado su sentido. Las repitió y quedé satisfecho; y entonces volví hablar; y esto fue lo que le dije:
“Dile a Francis que se mantenga alerta y que si él advierte señales de ese entendimiento, que se salga de Cuba; que salga por Vietnam y declare al mundo que él estaba en Vietnam observando la manera de combatir de los vietnamitas, y que después de eso el y yo nos veremos donde el quiera”.
Hay terminó la entrevista. La persona que me oyó hablar así esta viva y leerá este articulo; se lo enviare por si tiene que hacer alguna observación, agregar algo que se me haya quedado oculto en los recovecos de la memoria o enmendar cualquier error mío. Pero estoy seguro de que mis palabras fueron en esencia las que están escritas. Esa persona se despidió y no he vuelto a verla. Tampoco volví haber a Francisco Alberto Caamaño, que moriría cinco años después fusilado en las Lomas de Ocoa.
Tal vez iba terminando el mes de mayo quizás estábamos ya en junio; pero es el caso que un domingo, mientras se hallaban en mi casa Peña Gómez y dos jóvenes dominicanas llegó una persona desconocida. Era un cubano que me abrazó con mucha emoción y me entregó una carta, o mejor dicho dos cartas. Una de ellas era de Caamaño; la otra de Raúl Roa. Además de las cartas, el cubano me dio un recado: para dentro de tantos días (ahora no recuerdo si eran diez, doce, o quince) me estaría esperando en Roma un enviado personal de Caamaño. Todavía se hallaba en casa el mensajero cubano cuando llegó otra visita de Madrid con otra carta de muy pocas líneas, que en resumen decía esto: “En estos días van a invitarlo a hacer un viaje fuera de España. No lo haga porque estará vigilado desde que coja el avión”. Por esa razón, quien iba a hacer el viaje a Roma iba hacer José Francisco Peña Gómez y no yo. De ese viaje suyo a Roma a escrito Peña Gómez más de una vez, de manera que pasaré sobre el de prisa sin detalles. En cuanto a la carta de Caamaño que me llevó el cubano, se la devolví con una respuesta muy corta y a mano del propio mensajero que me llevó la suya. ¿Por qué se la devolví?. Porque no quería que esa carta figurara en mi archivo, que en cualquiera salida mía de Benidorm podía ser registrado por agente secreto de cualquier país. En esa carta Caamaño me decía que había recibido el recado que le había enviado en el mes de marzo, pero que yo no comprendía la grandeza del alma de alma de la revolución cubana y de sus lideres; que a esos líderes ningún poder de la tierra los haría desviarse de sus planes de ayudar a la revolución latinoamericana hasta el sacrificio total, de ser necesario, de la revolución cubana.
De esa carta deduje que Caamaño se había sumado con toda el alma a la tesis “foquista” y que no iba abandonarla, y de hay que al darle mis instrucciones a Peña Gómez para la entrevista de Roma le dijera que por ninguna razón comprometiera al partido en ayuda o apoyo a una acción guerrillera, y que si le ofrecían dinero no aceptara, y reclamara solamente la suma gastada e el viaje de Benidorm a Roma ida y vuelta, pero ni un centavo más Recuerdo vivamente que cuando me día cuenta de su misión Peña Gómez me preguntaba como sabia yo que le iban a ofrecer dinero y además decía sonriendo: “ Profesor, era mucho dinero el que querían darme; era un montón enorme de billetes americanos grandes”.
El cubano (Por cierto, persona muy gentil y evidentemente muy sincera) que me llevó la carta de Caamaño a Benidorm y su recado para que viajara a Roma me mandó un mensaje con un dominicano que vivía en Madrid para que nos viéramos donde yo quisiera, y como yo salía en esos días de viaje hacia Francia y Suiza, le mande a decir que podíamos verlos en Barcelona. Cuando llegué a mi hotel en aquella Ciudad, hay estaba en cubano. Me dijo que yo debería mandar un hombre a Cuba y le dije que podía hacerlo si me facilitaba el pasaje, pero el quiso darme dinero para comprar el pasaje y yo no podía aceptar semejante trato; de manera que cuando volvimos a vernos, en Benidorm, precisamente en presencia del Dr. Peña Gómez (pues en ese momento estaban reunido en mi casa, o mejor dicho frente a mi casa, los compañeros que habían ido a participar en la reunión de la cual salió la llamada Acta de Benidorm), yo le dije con toda franqueza que nosotros como partido no podíamos tener relaciones con el G-2 cubano ni con ningún G-2 del mundo; y hay terminaron mis relaciones y, en cierto sentido, mis relaciones con Cuba con Caamaño.
Digo que en cierto sentido porque yo seguí haciendo esfuerzo por sacar a Caamaño de Cuba, pero él no respondió a esos esfuerzos; y uso la palabra respondió en términos materiales; esto es, no tuve de él en ningún caso ninguna respuesta. Sus padres estuvieron en Benidorm y vinieron a verme, no recuerdo si en el mes de enero de 1969, preocupados, como es natural, por el destino de su hijo, y le expliqué que no temieran nada porque Francis no podría salir de Cuba con una guerrilla hacia Santo Domingo. Ya para esa época había numerosos síntomas de que se había producido entre la Unión Soviética y los Estados Unidos el entendimiento a que me refería antes, y así se lo dije a Doña Nonín y a Don Fausto Caamaño. Aproveché después un viaje de Narciso Isa Conde a Cuba para tratar de que Caamaño saliera de la Isla hermana y se fuera a Vietnam, donde podríamos vernos y tratar el caso dominicano; pero según me contó después Isa Conde en Paris, Caamaño no accedió a tener esa entrevista conmigo. Yo veía en proceso de liquidación la etapa de fervor revolucionario que se había estado viviendo en toda la América a partir del éxito de la revolución cubana y quería que Caamaño volviera al país y se integrara a la lucha política dentro del Partido Revolucionario Dominicano, donde podía desarrollar con toda amplitud sus capacidades de líder; pero el se negó a aceptar la posibilidad, siquiera, de tratar ese tema conmigo. Caamaño no se sintió nunca Perredeista y además, a pesar de que era el producto de una revolución urbana y de masas, se había hecho “foquista” y era “foquista” de corazón, y de hay no iba a sacarlo nadie como demostraron los hechos.
A fines de 1969, cuando retorné de mi viaje a Corea, China, Vietnam y Cambodia, fue a visitarme en mi casa de Paris un amigo de mis días cubano. Ese amigo era el Embajador de Cuba en Paris y acababa de regresar de un viaje a la hermosa isla de Fidel Castro. Era natural que al vernos al cabo de dos años sin haber cambiado una palabra habláramos de varias cosas, y así lo hicimos; pero de buenas a primera me dijo él: “Profesor, el comandante es su amigo; ustedes son amigos viejos. ¿Por qué no le escribe diciéndole cualquier cosa, lo que usted quiera”.
¿Qué pensé yo al oír lo que decía el Embajador Cubano?.
Pensé en el acto en Francisco Alberto Caamaño; pensé en que se me estaba brindando una oportunidad para llegar hasta él y tratarle de alguna manera lo que quería decirle desde hacia tiempo; pero pensé también que Fidel Castro quería que fuera yo quien le diera pie para poder hablar del caso de Caamaño, y por tal razón yo debía hacer una prueba: esperar que el embajador insistiera en la petición. Si insistía, no había duda de que Fidel Castro quería tratar conmigo el problema de la permanencia de Caamaño en Cuba.
Y el embajador insistió, no una sino dos veces, al cabo de las cuales le escribí a Fidel diciéndole generalidades sobre el PRD y sobre la situación general del PRD y los planes que teníamos para desarrollar como un partido bien organizado. Como respuesta a esa carta me llegó una invitación transmitida verbalmente por el embajador, para que fuera a Cuba y la invitación salía directamente de Fidel Castro.
¿Qué tenia yo que hacer ante esa invitación?.
En primer lugar, tenia que pedirle autorización al partido para hacer el viaje a Cuba, y el segundo lugar tenia que estar segura de que ya en Cuba podría ver a Caamaño, y no solo verlo sino hablar con el tantas veces como fuera necesario para convencerlo de que se fuera a Santo Domingo a trabajar dentro del PRD .
¿Pero como podía asegurarme de todo eso con anticipación?.
De una sola manera: proponiéndole a Fidel que antes de salir hacia Cuba yo debía conocer la agenda de lo que iba a tratar con el y esa agenda debía haber un punto que era para mí de interés especial: ver a Caamaño y hablar con el y quedar en libertad decir que lo había visto en Cuba y de que cosas habíamos hablado. Sin cumplirse esos requisitos no podría ir a Cuba porque desde Cuba saldría hacia Santo Domingo y era absolutamente imposible que llegara a mi país yendo de Cuba y que dijera que no había visto a Caamaño que él no estaba en Cuba. Nadie en Santo Domingo habría creído que abriendo ido a Cuba no pude ver a Caamaño, porque ya hacia tiempo que en mi país se sabía que Caamaño se hallaba en Cuba. En cambio, mi posición ante el pueblo dominicano habría sido muy diferente (y además, la única que sabia en un hombre como yo) si al llegar allí hubiera dicho: “Vi a Caamaño, lo invite a venir a trabajar en el PRD y se negó o aceptó y vendrá tal día.
Desde luego, le propuse al embajador cubano, y a través de él a Fidel castro lo que acabo de decir y espere la respuesta de Fidel. Esa respuesta llegó, pero y en el año de 1970 y no era la que yo esperaba; era así: que no me preocupara por la agenda de lo que íbamos a tratar Fidel y yo, que seria decidido tan pronto yo llegara a la Habana.
¿Qué podría hacer ante esta respuesta? ¿Aceptarla?.
De ninguna manera. Por nada del mundo podía ir a Cuba sin tener la seguridad absoluta, dada por el propio Fidel Castro de que podría ver a Caamaño, podría hablar con él y podría decirle al pueblo dominicano que lo vi y explicarle de que habíamos hablado. Así pues, no acepte el mensaje del embajador (es decir, no lo acepte en mi fuero interno, aunque lo oí con la debida cortesía) y me dispuse a esperar la oportunidad propicia para salirme con mi empeño.
Me acuerdo con el compañero Peña Gómez, Secretario general y jefe del PRD dentro del país, era que yo volvería a Santo Domingo después de pasadas las elecciones de 1970, que iban a tener lugar el 16 de mayo; y por esa razón disponía de tiempo suficiente para esperar un cambio en la actitud de Fidel Castro. En el mes de marzo el embajador cubano volvió a repetirme la invitación de viajar a Cuba y volví a repetirle mis condiciones sin lograr el resultado que buscaba. Pero ya para fines de marzo yo veía con claridad que no iba a poder esperar hasta después de las elecciones sin retornar a Santo Domingo, y no quería salir de Europa sin dejar resuelto el problema que representaba para el porvenir político del país y del PRD el caso de Francisco Alberto Caamaño. Por esa razón, a fines de marzo entré en conversación con un dirigente del partido comunista dominicano, que podía ir fácilmente a Cuba y ver a Caamaño y decirle en mi nombre todo lo que yo quería y no iba a poder decirle.
Ese dirigente del PCD salió para la habana en los últimos días de marzo o en los primeros de abril y llevaba una carta mía para Caamaño en la que le pedía que lo oyera como si se tratara de mi mismo, pues lo que el iba a decirle era lo que no podía decirle yo porque las circunstancias habían cambiado y ya yo no podría verlo en Cuba debido a que tenia que salir para el país lo antes posible. El dirigente del PCD fue a la Habana y vio a Caamaño y habló con el. Desgraciadamente no pudo hacerlo a tiempo, y el día que llegó a verme en Paris yo tenia ya dos o tres horas volando en dirección hacia Santo Domingo. Todavía quedó en el aire una posibilidad, y fue la de que yo aceptara la invitación que me hizo el gobierno cubana para que visitara a Cuba para la celebración del 26 de julio de ese año de 1970; pero yo estaba ya en Santo Domingo, y en caso de haber viajado a Cuba quizás el Doctor Balaguer que pretendió no dejarme entrar en el mes de abril se habría aprovechado de la ocasión para mantenerme fuera del país.
Para mí estaba claro que si se me invitaba air a Cuba era porque se aceptaban las condiciones que yo había manifestado. Ahora bien, ¿habría Caamaño aceptado salir de Cuba y venir al país a luchar dentro del PRD?.
Eso no podía saberlo yo y posiblemente no lo sabía nisiquiera Fidel Castro. Los hechos ocurridos en febrero de 1973 indican que Caamaño no habría aceptado mi proposición porque creía en sus métodos de lucha, no en los míos, aunque estos fueran los que aconsejaban las circunstancias del país y de América, así como en el 1965 aconsejaron la guerra del pueblo.
Reacciones:
Publicado en BATALLA DE LAS IDEAS

El Duarte verdadero, de la mano del artista Miguel Núñez, con miras al bicentenario

Movimiento 30 de Junio

Autor:Fausto Rosario Adames

SANTO DOMINGO, DN.-Orlando Inoa (San José de las Matas, 1957), historiador, y Miguel Núñez (Bonao, 1959), pintor, se acaban de conocer y los ha reunido el interés por Juan Pablo Duarte. Mientras Orlando escribía su biografía de Duarte, reactualizando lo hasta ahora conocido del Padre de la Patria, Miguel pintaba más de cien obras al óleo, reinterpretando la imagen de Duarte. Ambos creen en el Duarte que conocen, están felices, y quieren compartir su devoción.

CLAVE los ha juntado. Ninguno conocía la obra del otro, y están pensando cómo unirse para conmemorar los 200 años del nacimiento del patricio, en el 2013, y para lo cual el gobierno deberá crear una comisión oficial. Esperan esa decisión.

Lo que emociona a Orlando es la iconografía de Duarte, adherida ahora por Miguel Núñez a la única fotografía que existe de él, tomada por Próspero Rey, en Venezuela en…

Ver la entrada original 1.643 palabras más

Publicado en ACTIVIDADES Y EVENTOS

DOMINGO NUÑEZ: PCR, UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Texto del discurso de Domingo Núñez durante  su participación en acto de juramentación de cientos de nuevos dominicanos y dominicanas que se integran al PCR  para acompañar al General Zorrilla  Ozuna en la propuesta de un proyecto alternativo de República.

la foto.JPGCon el Partido Cívico Renovador en la Patria de Duarte y Luperón está naciendo una nueva generación de dominicanos y dominicanas, con ideas nuevas y renovadoras, llamada a transformar la forma de hacer política en la república Dominicana.
 
Los partidos políticos tradicionales ya no escuchan lo que la gente dice, quiere o necesita. No hay un diálogo real entre ellos y la sociedadHan olvidado discutir los principios fundamentales de carácter ético y filosófico; no tienen ninguna propuesta seria y coherente ante el pertinaz empobrecimiento del Pueblo Dominicano.
El descontento de las grandes mayorías   ha crecido,  impide visualizar con fe un futuro con mejores condiciones.
Los males sociales tienen nombre: desocupación, alto costo de la vida e inseguridad entre  otros problemas.
La principal responsabilidad recae en una clase política desprestigiada.
Son pocos y puntuales los políticos que pueden ofrecer la imagen que requiere el pueblo.
Ha llegado el siglo XXI, nos encuentra en plena globalización, que por cierto, muchos de esos políticos que aludimos,  no todos entienden, que son estos procesos de globalización,  y por supuesto, mucho menos, los resultados que estos provocan que muchas veces no son nada halagüeños.
La llamada globalización es en realidad la globalización de la pobreza para los pobres y la globalización del poder y de la concentración de la riqueza para los ricos. Sin embargo, los problemas socio-económicos de las grandes mayorías han crecido considerablemente.
En estas condiciones, más de las tres cuartas partes del Pueblo Dominicano antes que tener posibilidad alguna de desarrollo, se estancan y retroceden.
Pues bien, La clase política actual planifica y ejecuta sus proyectos  conforme a dónde va el mundo, el mundo de las finanzas primero, el mundo político después y por último los objetivos sociales. La prioridad social pasó a ser secundaria y muchas veces hasta ignorada
El sentido solidario de la función política, el bien común y otros valores van perdiendo significado ante la práctica del “sálvese quién pueda”.
Dice un proverbio Hindú: Todo lo que no sirve para la colmena no sirve para la abeja.
Pero no se preocupen, no todo está perdido.
¿Qué  hacemos ante esta realidad que oscurece  el futuro de los habitantes de esta tierra de Duarte y Luperón?
El pueblo dominicano ha pasado por  momentos difíciles a lo largo de su historia, pero con decisión y enormes sacrificios los ha podido superar. Por eso, confiamos en que nuevamente ha llegado la hora de asumir la responsabilidad de ser protagonistas activos para la formación de una voluntad colectiva, democrática, popular, solidaria que traducida en una gran fuerza política, social y cultural ponga fin a este sistema de exclusión y falta de oportunidades.
Se trata, por lo tanto, de comprometernos con la gestación de un proyecto alternativo democrático, popular y solidario, cuyos objetivos se orienten hacia la renovación y las grandes transformaciones que la sociedad dominicana demanda.
Estamos frente a un desafío histórico: construir una fuerza renovadora.
Con  el objetivo de acompañar la lucha de nuestro pueblo por su bienestar y un mejor porvenir, proponemos  a los dominicanos y dominicanas con sensibilidad  política, social  y sienta amor por esta patria  de el Coronel Tomas Fernández  Domínguez  y el Profesor Juan Bosch, unirse al PCR para  que todos juntos , en una sola fuerza construyamos un movimiento social progresista,  renovador, fundado en una necesidad histórica, inspirado en la necesidad de llevar adelante las tareas de carácter nacional, democrático, popular, patriótico y solidario capaz de despertar las ilusiones y mueva a una nueva alternativa popular y renovadora, de transformación social, política, cultural, económica, ecológica y feminista y señale a nuestro pueblo un nuevo camino de esperanza.
Nos dirigimos a los trabajadores/as, campesinos/as, estudiantes, jóvenes, mujeres, a empresarios con visión de futuro, y a los intelectuales comprometidos. También  Queremos integrar a todos  los luchadores por los derechos de los discapacitados, de las minorías excluidas y marginados sociales, a ecologistas y activistas preocupados por la cultura popular. Queremos unir en la diversidad sin discriminación alguna.
El movimiento progresista y renovador  que estamos construyendo no se justifica solamente por la enunciación de sus objetivos, debe ser capaz de sintetizar las mejores experiencias  de nuestro pueblo, así como las ideas y los principios enarbolados por nuestros próceres y héroes en sus batallas por el bien colectivo.
Por la autoridad que le otorga su coherencia y su firmeza en la lucha por los intereses de pueblo, consideramos que el PCR  debe ser la guía y el ejemplo que se expresa en cada uno de los comprometidos con esta causa. No tendría sentido el PCR sí en su interior mismo no se gestan y no se desarrollan conductas y convivencias inspiradas en la práctica de nuestros padres fundadores de la República.
El Proyecto Alternativo de República que el General Zorrilla Ozuna propone a la sociedad Dominicana vía el PCR   está inspirado en una  clara visión y misión de renovar y refundar  el Estado Dominicano con las premisas de  Orden, organización, disciplina y trabajo.
MUCHAS GRACIAS.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.